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Los Spurs diseccionan a los Grizzlies

29 May

La temporada ha acabado para los Grizzlies de Marc Gasol, que han caído en las finales de la Conferencia Oeste contra los San Antonio Spurs. En este artículo intentaremos explicar el cómo y el porqué de esta derrota.

Los Spurs prepararon las finales de la Conferencia Oeste con un gran trabajo de scouting de su rival. Su ataque ha leído perfectamente las ayudas defensivas de los Grizzlies. La mayoría de sus jugadas estáticas se han iniciado con una penetración del hombre con balón, buscando crear un desequilibrio. Algo no demasiado difícil de conseguir si ese jugador es Tony Parker.

Jugando muchos minutos con un solo interior cerrado y cuatro abiertos, esta acción de los tejanos no buscaba anotar en primera instancia (aunque si te dejan llegar hasta canasta tampoco despreciarás el regalo). La primera opción era pasar al interior si la primera ayuda defensiva le dejaba libre. Y si la ayuda venía del exterior, se doblaba el balón fuera al compañero libre. Si llegaba una segunda ayuda, la pelota volvía a volar buscando otro compañero desmarcado. Y así hasta conseguir un tiro librado.

El primer partido de la serie quedó listo para sentencia en el primer cuarto, en doce minutos magistrales de movimiento de balón que se saldaron con un parcial de 31 a 14. Fue el día en que la batería de triplistas de los Spurs funcionó a la perfección. Entre Danny Green, Kahwi Leonard y Matt Bonner anotaron 11 de los 17 lanzamientos de 3 puntos que intentaron. Si además Parker convierte 9 de 14 en tiros de dos, poco importa que Duncan esté fallón y Ginobilli ausente.

El siguiente enfrentamiento pareció romperse en el segundo cuarto y parte del tercero, con diferencias de hasta 18 puntos favorables al equipo de Popovich. Digo “pareció” porque los locales dieron por acabada la noche antes de tiempo, y en un final de último cuarto lamentable dejaron que los Grizzlies forzaran la prórroga. En el tiempo extra, Duncan asumió la responsabilidad y evitó un traspiés de los suyos. Dos partidos en San Antonio, dos victorias locales.

En Memphis no cambia el panorama

Ya en casa, los Grizzlies parecían capaces de variar el rumbo de la eliminatoria en el primer cuarto del tercer partido. Una buena defensa del bloqueo y continuación, una presión intensa sobre el primer pase de ataque de los Spurs y un esfuerzo colectivo en el rebote en defensa les dieron hasta 18 puntos de ventaja, después que los de San Antonio perdieran 8 balones.

Pero en el segundo cuarto Parker recuperó el control. Anotando, y lo más importante, cuando la defensa local se cerró sobre él, implicando a Tim Duncan en el partido. Con Ginobilli rindiendo también a buen nivel, los de Popovich igualaron el marcador. Por suerte para los de Memphis, el trio no estuvo acompañado por el acierto de sus triplistas (Leonard, Green, Bonner). Por segunda vez consecutiva, tuvo que jugarse una prórroga para poder saber el ganador. Y por segunda noche, Duncan demostró su veterania y capacidad para desequilibrar enfrentamientos. La reacción de los Grizzlies sólo había durado 12 minutos.

En el cuarto y último partido de la serie los tejanos salieron con la lección bien aprendida. En defensa, apretando las tuercas a fondo a Zach Randolph y negando la pintura al resto de sus compañeros. En ataque, moviendo rápido la pelota y trabajando para Tony Parker. En los primeros 12 minutos su renta llegó hasta los 12 puntos. Y eso que, una noche más, sus triplistas no vieron aro.

Marc Gasol y compañía lucharon contra su destino, intentando reducir una ventaja que sus rivales administraban sabiamente. Entre el final del tercer cuarto y el principio del último la remontada parecía posible, tras ponerse a tres puntos. Hasta que Parker dijo basta. Una nueva versión del famoso artículo 33 de Shaquille O’Neal promulgado por Andrés Montes: “hago lo que quiero, como quiero y cuando quiero”.

Parker y Randolph, la cara y la cruz

La serie entre Spurs y Grizzlies puede resumirse en dos nombres propios. Uno que ha estado en todas las salsas y otro al que no le han dejado ni sentarse a la mesa. Tony Parker se ha reivindicado de forma espectacular. Ubicado a lo largo de su carrera siempre un escalón por debajo de los mejores bases de la liga (¿le pasaría lo mismo si jugase con la selección norteamericana?), ha hecho añicos esta injusta relegación.

Su juego en estos cuatro partidos se define con un par de adjetivos: fácil, sencillo. Me ha recordado el chico que baja la tarde de domingo a la canasta del parque, y va haciendo tiros y entradas mientras llega alguien más para jugar un partidillo. No lo hace para calentar, ni para afinar. Simplemente busca el placer de ver la pelota pasar por el aro. Limpia y silenciosa, hasta que el choque contra el cemento rompe esa màgica quietud. Parker no oye el cemento, sino los aplausos de miles de personas. Pero en el fondo, la sensación es la misma.

Greg Popovich, entrenador de los Spurs, analiza perfectamente a sus rivales para anular sus mejores bazas. Habiendo identificado a Zach Randolph como el principal peligro ofensivo de los Grizzlies, centró toda su estrategia en anularlo. Randolph es el segundo nombre propio al que me refería. Porque ha sido irrelevante en la eliminatoria. Lo ha intentado de todas las maneras posibles, pero se ha encontrado con un muro humano entre él y el aro rival.

Cada una de las canastas del ala pivot de Memphis merece el apelativo de épica. Siempre con un rival intentando sacarle de la pintura o negarle lineas de pase (sobresaliente para la oscura labor de Splitter, Diaw y Bonner), esquivando la ayuda de los defensores exteriores en el momento de botar para girarse y obstaculizando su trayectoria al encarar, para terminar chocando contra la torre rival (Duncan o Splitter) que le cierra el camino más directo hasta los dos puntos.

Los ajustes sobre Marc Gasol

Pero los planes de Popovich han ido más allá de reducir a la nada la aportación ofensiva de Randolph, sino que también han afectado a su socio en la pintura, Marc Gasol. No sólo ha bajado su media anotadora respecto a las dos eliminatorias anteriores, sino que ha visto como su porcentaje de lanzamientos de campo se reducía al 39,7%. La tupida red que han tejido sus rivales le ha forzado a buscar sus opciones fuera de la pintura, con lanzamientos desde los 5-6 metros.

El entrenador de los Spurs no ha olvidado en sus análisis el papel clave que juega Marc en la defensa de los Grizzlies. Sabedor que su presencia en el centro de la zona es clave para alterar los ataques rivales (como quedó demostrado en la eliminatoria anterior contra los Thunder), ha procurado hacerle salir de allí. Sea por que su par procurase llamar su atención buscando un pase en una posición ventajosa, o forzando una ayuda muy larga en el exterior. En este segundo aspecto, el entrenador de los Grizzlies Lionel Hollins ha caído en la trampa.

Esta duelo contra los Spurs ha abierto el debate sobre la capacidad de Lionel Hollins para revertir una dinámica negativa. Ha mantenido una primera unidad fija con Conley, Allen, Prince, Randolph y Marc Gasol. Y tras el éxito del esquema de Popovich destinado a inutilizar su juego interior, no lo ha variado. Aunque Conley no pudiera frenar a Parker, y ni Allen y Prince constituyan una amenaza con su tiro exterior. Hollins ha querido mantenerse fiel a la mejor defensa de la Liga Regular, y tal vez no se trataba de eso.

No hay en los Grizzlies grandes tiradores para abrir una defensa tan cerrada como la que han planteado los Spurs. En febrero se deshicieron de Rudy Gay y del especialista en triples Wayne Ellington. Pero aún tienen a Quincy Pondexter en el banquillo. El alero ha demostrado que podía servir para mucho más. Sin ir más lejos, sus 22 puntos en el último partido mantuvieron vivas las esperanzas de los Grizzlies. Indudablemente, ha hecho mucho mejor papel que Prince. Podría haber sido la baza que Popovich no esperaba.

De todas maneras, el 4 a 0 en las finales de la Conferencia Oeste no debe hacernos perder la perspectiva. Esta ha sido la mejor temporada en la historia de los Grizzlies de Memphis (y de Vancouver), que nunca habían llegado tan lejos en la lucha por el título. Sólo hay que recordar los primeros años del siglo XXI, cuando el hecho de entrar en playoffs (de la mano de Pau Gasol) ya era todo un logro. Aun así, hay que ser críticos y inconformistas con lo conseguido, porque esa es la mejor manera (puede que la única) de seguir avanzando.

 

publicado en http://www.encancha.com, mayo 2013

 

Marc Gasol, el último pívot clásico

18 May

El baloncesto es, como la energía, una esencia en continua transformación. El juego en la NBA es cada vez más rápido y vistoso, al gusto de los espectadores. Y los grandes pívots que antes desempeñaban un papel clave se están convirtiendo en especialistas. Aunque haya algunos que se resisten a aceptarlo.

 En nuestro deporte existe un axioma que se tomaba como verdad absoluta hasta la aparición de los Bulls de Michael Jordan: no hay equipo campeón sin un pívot dominante. La historia de la NBA está llena de ejemplos que demuestran la veracidad de esta afirmación, y con las excepciones justas para confirmarla.

 La lista se inicia con los Minneapolis Lakers de George Mikan, y sigue con los Boston Celtics de Bill Rusell, o de la pareja Kevin McHale – Robert Parish (sin olvidarnos del sexto hombre Bill Walton), Los Angeles Lakers de Wilt Chamberlain, Kareem Abdul Jabbar o Shaquille O’Neal, los New York Knicks de Willis Reed, los Filadelfia 76ers de Moses Malone, los Houston Rockets de Olajuwon o los San Antonio Spurs de David Robinson y Tim Duncan.

 Michael Jordan guió a los Bulls a 6 campeonatos de la NBA sin necesidad de un gran pívot dominante. Aunque en los tres últimos tenían en la plantilla a Dennis Rodman, uno de los más grandes reboteadores de la historia del baloncesto. Y en los tres primeros al versátil Horace Grant. La sombra de “Air” ha oscurecido hasta tal punto a sus compañeros que da la impresión que ganó los anillos él solito.

 Hasta que llega Lebron James, con su físico y polivalencia, para darle una vuelta de tuerca más a los conceptos del baloncesto. Y el “small ball” se pone de moda. Equipos pequeños, veloces, hiperactivos, que pasan la pista a toda velocidad en ataques vertiginosos. Un ritmo sin pausas que deja fuera de juego a los pívots clásicos, los de la vieja escuela.

 El líder de la vieja escuela

 Pero como los galos de Asterix, no todos han sucumbido a esta moda. Y entre los resistentes, existe un líder claro, por encima de los siete pies (2,13) de estatura. Pesado, imposible de mover una vez ha ganado la posición. Como si hubiera echado raíces. Duro en defensa y sólido en el rebote. Con buenos fundamentos, productivo en ataque y excelente visión de juego. La columna vertebral que aguanta a su equipo en momentos difíciles y da coherencia a su juego. Marc Gasol.

 Ha sido el primer europeo en ganar el premio al mejor defensor de la temporada. Un galardón que algunos no han entendido, y así lo han manifestado públicamente. Como Lebron James (él también optaba a esta distinción) o el tres veces ganador Dwight Howard (otra muestra de inteligencia por su parte, compartiendo vestuario con el hermano de Marc, Pau, que es quien debía pasarle la pelota y abrirle huecos tras la lesión de Kobe Bryant).

 Otro ejemplo de las discrepancias entorno de la relevancia de su papel lo hallamos en que el mediano de los Gasol no figura en el primer quinteto defensivo de la temporada de la NBA. El mejor defensor individual ha sido relegado al segundo quinteto. El premio al jugador surge de una votación entre periodistas. El cinco ideal se configura a partir de los votos de todos los entrenadores de la competición.

 Por suerte para Marc, en Memphis si que le valoran como se merece. Para su socio en la pintura Zach Randolph, es el mejor pívot de la NBA. Y el propietario del equipo, Robert Pera, ha lanzado a través de su cuenta de twiter una campaña de promoción de su asalariado, capaz de hacer posible lo imposible con total normalidad y sin aparente esfuerzo. Un Chuck Norris del siglo XXI.

 En estos playoffs Marc Gasol ha aumentado su rendimiento ante la canasta contraria respecto a sus números de liga regular. En la serie contra los Clippers promedió 17,3 puntos. Contra los Thunder, ha aportado 19,4 por noche. Es el jugador de su equipo que más minutos permanece en pista. Lidera a los Grizzlies en tapones, mientras que es el segundo en la lista de anotadores, de reboteadores y de pasadores.

 Pero su importancia va más allá de los números. Su presencia en el centro de la zona de los Grizzlies determina la actitud defensiva de sus compañeros, y las jugadas de sus rivales. Siempre atento a la ayuda antes las penetraciones de los jugadores contrarios, éstos dudan a la hora de encarar el aro. Y por cada lanzamiento exterior que se juegan por miedo a Marc, aumentan las posibilidades de fallo. Y de rebote defensivo.

 Cuando en febrero los Grizzlies traspasaron a su entonces líder anotador Rudy Gay, muchos interpretaron (entre ellos el que firma este artículo) que estaban tirando sus opciones esta temporada a cambio de una rebaja en la estructura salarial. El tiempo nos ha demostrado que nos equivocábamos. Sin Gay, el equipo se ha centrado en su verdadero punto fuerte, el juego interior. Y ha descubierto la mejor versión de Mike Conley, el base titular más infravalorado de la Liga.

 Por primera vez en su historia, la franquicia de Memphis ha llegado a una Final de Conferencia. La baja de Westbrook ha sobrecargado de trabajo y minutos a Kevin Durant. Y los Oklahoma City Thunder han pagado el agotamiento de su estrella en los últimos cuartos de los partidos de una serie muy igualada, yéndose de vacaciones mucho antes de lo que esperaban. En primera ronda ante los Clippers los Grizzlies ya se beneficiaron de la lesión de Blake Griffin. ¿La suerte de los campeones?

 Y ahora, las Finales de Conferencia

 El rival de los Grizzlies en el campeonato de la Conferencia Oeste, y último obstáculo antes de la gran Final de la NBA, serán los San Antonio Spurs. Los tejanos han acabado con la bonita aventura de los Golden State Warriors en los playoffs de esta temporada. Un dato para los amantes de la numerologia, los cuatro campeonatos de los de Popovich han llegado en año impar…como éste.

 Volviendo a los Warriors, Stephen Curry nos ha dejado momentos inolvidables, secundado por Klay Thompson. El rookie Harrison Barnes ha demostrado una solidez en su juego propia de un veterano. Jarret Jack ha tenido buenos minutos saliendo desde el banquillo. Siempre nos quedará la incógnita de saber que hubiera pasado si David Lee no se hubiera lesionado. Tal vez la próxima temporada podamos averiguarlo si otro pívot de la vieja escuela, Andrew Bogut, se mantiene sano.

 En el Este, los Heat de Miami pasaron a la final de Conferencia después de deshacerse de los Bulls. El equipo de Chicago no pudo recuperar a los lesionados Deng y Hinrich, y se descartó la probablemente apresurada reaparición de su estrella Derrick Rose. Aún así, dieron una lección de coraje y competitividad, jugando por encima de sus posibilidades, liderados por un Nate Robinson sin contrato para la próxima temporada y por un prometedor Jimmy Butler. Lástima que Carlos Boozer se sumó tarde a la fiesta.

 La otra semifinal del Este aún está abierta a la hora de escribir estas líneas. Los New York Knicks han salvado la primera pelota de partido ante los Pacers, el equipo del otro gigante que se resiste al cambio de época, Roy Hibbert. Ahora la serie se traslada a Indiana, donde los Knicks no conocen la victoria esta temporada. Deberían ganar el próximo para jugárselo todo a una carta en un séptimo partido en el Madison Square Garden.

Es la oportunidad de Carmelo Anthony de quitarse el sambenito de encima de ser un buen jugador incapaz de hacer campeón a su equipo. Lástima que Melo ha perdido el acierto cara a canasta de la recta final de la Liga Regular. Y que J.R. Smith también ha bajado escandalosamente sus prestaciones, inmerso en un debate público sobre sus juergas nocturnas. Y que Iman Shumpert tampoco ve aro.Y que Jason Kidd lleva 9 partidos (desde el 23 de abril) sin anotar un punto. Si remontan será un gran guión cinematográfico, una conmovedora historia de superación. Lástima que hablamos de Nueva York y no de Hollywood.

 

publicado en www.encancha.com, mayo 2013

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