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La NBA también se equivoca

21 Feb

Cuando algo no funciona, la lógica dice que hay que repararlo (aunque algunos opten por la inacción como solución a los problemas). Es lo que intentó la NBA con su concurso de mates, uno de los espectáculos principales del All Star. El problema es que en lugar de arreglarlo, lo han empeorado.

La jornada del sábado del Fin de Semana de las Estrellas es la de los concursos para que los jugadores de la NBA demuestren sus habilidades al margen de las reglas habituales de los partidos. El espectáculo del día gira en torno al concurso de mates, el primer concurso que se creó y el que cierra la fiesta. Y para alargar la sesión se le han ido añadiendo otras competiciones de mayor o menor interés. Este año la liga profesional innovó el formato buscando darle más interés a una noche que en los últimos años se hacía demasiado larga para los espectadores.  

Lamentablemente, la idea de trasladar la rivalidad entre  las conferencias Este y Oeste a la noche de los concursos no sólo no acabó de cuajar, sino que puso en peligro la joya de la corona: el concurso de mates. Una competición en decadencia que la NBA trata de relanzar. Este año han fracasado. La competición tiene un problema de materia prima (no van los mejores) y encima ahora la presentación del producto es mala.

UNOS APERITIVOS SOSOS

El menú empezó con dos entrantes menores: el concurso de tiro para tríos compuestos por un jugador en activo, una participante en la WNBA y una vieja gloria de la NBA, y la prueba de habilidades para bases. El primero lo ganó el combinado formado por Chris Bosh, Swin Cash y Dominique Wilkins, gracias a la rapidez con la que el jugador de los Miami Heat consiguió encestar desde el centro de la pista.

La edición de este año de las habilidades para bases presentaba la novedad de ser un relevo por dúos en lugar del reto individual, sobre un circuito con menos obstáculos para el dribling que en temporadas anteriores, y que por tanto premiaba la velocidad sobre el manejo del balón. En este escenario, la pareja formada por el hiperactivo Damien Lillard (el Blazer participó en tres de los 4 concursos de la noche) y Trey Burke (Jazz) se impuso de forma muy ajustada sobre sus rivales del Este (Carter-Williams de los Sixers y Oladipo de los Magic).

 

UN PRIMER PLATO CORRECTO, SIN MÁS

Este año se modificó el reglamento del concurso de triples. Uno  de los seis carros de 5 pelotas estaba lleno de balones tricolor, que cuentan doble (en el resto de carros sólo hay 1). Los participantes podían ubicar este manantial de puntos en la posición que más les conviniera. La mayoría lo pusieron en su punto de máxima fiabilidad. El ganador Marco Belinelli, de los Spurs, optó por una decisión matemática: situarlo al final, sabiendo así los puntos que le hacían falta para pasar ronda.

Hizo falta una serie extra de lanzamientos en la final para desempatar entre el jugador de los Spurs (cuarto porcentaje de acierto de 3 puntos de la temporada) y el de los Wizards Bradley Beal (noveno en efectividad triplista en la liga regular). En ese sentido, el concurso ayudó a calentar el ambiente como último telonero previo a la competición que todos esperaban, la de los mates. A pesar de un par de tiros al aire en la ronda final, no se le puede pedir más.

 El resto de participantes fueron el campeón del año pasado Kyrie Irving (Cavaliers), el ganador del 2012 Kevin Love (Timberwolves), Arron Afflalo (Magic, con el mismo porcentaje de acierto en la liga regular que Beal), Stephen Curry (Warriors, el jugador que ha convertido más triples esta temporada), Damian Lillard (tercer jugador con más triples anotados) y Joe Johnson (Brooklyn Nets, y sin ningún dato favorable que justifique su presencia en esta edición del concurso más allá de completar el cuarteto del Este).

Klay Thompson merecía estar, pero la presencia de su compañero de equipo Stephen Curry le dejó fuera. Encontré a faltar al especialista con la racha de partidos consecutivos anotando un triple más larga de la historia, el alero de los Hawks Kyle Korver. O a José Manuel Calderón (quinto en porcentaje de acierto de la NBA, 44,3%,  y en triples convertidos, 129).  Wesley Matthews, de los Blazers, también reunía méritos suficientes para competir (cuarto en triples anotados). Pero la división por conferencias (4 por cada una) marcó la selección.

 

UN SEGUNDO PLATO ANODINO

Y llegamos al plato principal del menú del sábado, los tan esperados mates. Valoración final: fiasco total y absoluto. Ya hace temporadas que las estrellas huyen de esta cita para protegerse de lesiones. La competición es patrimonio de aspirantes a estrellas y jóvenes prometedores que buscan llamar la atención. Depende demasiado del talento de las últimas hornadas de recién llegados. Un año malo presagia un concurso flojo. Para hacerlo más interesante y disimular las ausencias, la NBA cambió el sistema…sin éxito.

El resultado fue una competición dispersa, con algunos de los mejores mates difuminados e inadvertidos, y una resolución final excesivamente rápida que no permitió sacar lo mejor de los participantes. Con los 6 concursantes agrupados por conferencias, la primera fase consistió en una actuación en grupo con un tiempo de 90 segundos en que los jugadores iban haciendo sus mates. Sin repeticiones de televisión, sin pausas para valorar cada acción, y con una puntuación global para el equipo.

 El Este (John Wall, Paul George, Terrence Ross) acertó en su planteamiento: cara a barraca, cada uno que haga un par de mates buenos antes de que el público se confunda, para acabar con algún mate conjunto. El Oeste (Damien Lillard, Harrison Barnes, Ben McLemore) optó por empezar por la combinación en grupo, y gastó demasiados segundos e intentos hasta hilvanar algo decente. Eso hizo que su ejercicio, falto de ritmo, se hiciera largo, a pesar de alguna acción destacable de McLemore.

Luego vino la fase de los enfrentamientos individuales entre un jugador de cada equipo. Terrence Ross apareció ataviado como el rey (era el vigente campeón), pero ni él ni Lillard asombraron. El duelo entre Paul George y Harrison Barnes se hizo largo e insulso (George necesitó 4 intentos para culminar, Barnes 3). Sólo McLemore y Wall entendieron de qué iba el tema. McLemore se presentó con Shaquille O’Neal, copropietario de su equipo (Sacramento Kings), y saltó sobre el trono en el que se sentaba el pívot. Un mate correcto, un gran envoltorio. John Wall le superó saltando sobre la mascota de su equipo, los Wizards.

Y cuando por fin la cosa se calentaba, cayó el telón. Los internautas dieron como vencedor a Wall y todos a dormir mientras los espectadores se quedaban con cara de pasmo y la sensación de haber perdido horas de sueño (hablo por los españoles) para nada. Y como se suponía que los mates son el momento cumbre de la noche, este chasco arrastró al resto de entretenimientos de la noche. Una pésima planificación estratégica de la NBA que no creo que se vuelva a repetir. Por cierto, Este y Oeste empataron a dos en su duelo particular de la noche, aunque no creo que este dato le interese a nadie.

 

EL POSTRE, EN OTRO RESTAURANTE

Y mientras, la liga menor, la NBA-DL también celebró su concurso de mates. Con jugadores sin el renombre ni el glamour de los de la liga madre, en un escenario mucho menos vistoso y, comparando la diferencia de público, casi en familia. Con 6 participantes como en el de la NBA, pero con un formato clásico: Dos mates por jugador en primera ronda, y los dos participantes mejor puntuados pasan a la final, en la que tienen dos mates más para exhibirse.

Un adjetivo para definir esta edición: Brutal. Un espectáculo de primer orden que se mereció un mejor envoltorio. Un gran acierto el incorporar la gradería como parte del concurso, acercándose más a los espectadores. Aquí os dejo el vídeo para que juzguéis vosotros mismos (es largo, pero vale la pena). Y una conclusión: o van los mejores de la NBA o que den por finiquitado el concurso de mates. Y por extensión la noche de los concursos. Lo demás son monsergas del márketing.

 

 

publicado en http://www.encancha.com, febrero 2014

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NBA DRAFT 2013: La noche de las sorpresas

28 Jun

Anthony Bennett, al que ningún experto o analista había colocado nunca en lo más alto de las previsiones, fue finalmente el primer nombre que pronunció el comisionado David Stern la noche del draft del 2013. Los Cleveland Cavaliers convirtieron en número 1 al ala pívot de la ilustre Universidad de Nevada Las Vegas (UNLV), un canadiense de 2 metros con un físico imponente. Un jugador de 20 años capaz de anotar tanto dentro de la zona como fuera de ella, y eficaz en el rebote ofensivo.

Se le critica que esta temporada pasada ha jugado a rachas, desapareciendo en fases de los partidos. Lo mismo que le ocurre a la mayoría de chavales de su edad, y más teniendo en cuenta que sólo ha pasado un curso en la NCAA. Se le cuestiona su capacidad defensiva, pero eso es superable con entrenamiento y ganas de mejorar. En los Cavaliers seguro que le hacen trabajar duro.

Se duda de su capacidad de encajar en la posición de alero en la NBA, donde por su físico su impacto sería mayor, y se cuestionan sus posibilidades de jugar de ala pívot por su falta de centímetros para la posición. Y tal vez esta sea la gran incertidumbre, un jugador a medio camino de dos posiciones. Los más optimistas ya hablan de un nuevo Larry Johnson. Yo, cada vez que oigo esa comparación, no puedo evitar pensar en Marcus Fizer. La cara y la cruz del posible porvenir de Bennett en la NBA.

Se esperaba que el equipo de Cleveland se decantara por un pívot grande para completar un nucleo de jugadores jóvenes en el que basar un proyecto ilusionante, con Kyrie Irving de base, Dion Waiters de escolta y el también canadiense Tristan Thompson de ala pívot. Tal vez han decidido darle una oportunidad a Tyler Zeller, y confían en el retorno en plenitud de condiciones del brasileño Anderson Varejao. Lo cierto es que, con sus elecciones de draft de los últimos años han configurado una plantilla interesante y relativamente barata.

Otras sorpresas de la noche

Las dos siguientes elecciones han ido a parar a dos jugadores sólidos, completos, trabajadores, listos para producir desde el primer momento, pero sin perfil de futuras estrellas. Orlando Magic se hizo, en otra elección sorprendente, con los derechos del atlético Victor Oladipo (debo confesar que siento debilidad por este escolta). En su tercer año en la Universidad de Indiana, la evolución de Oladipo ha sido clave en la marcha del equipo. No solo ha destacado en defensa, sino que ha culminado el contraataque de forma fulminante y además ha desarrollado su lanzamiento exterior.

La elección de Otto Porter en tercer lugar por los Washington Wizards ha sido mucho más esperada. Porter se ha formado en la universidad de Georgetown, situada en la capital de los Estados Unidos (vamos, casi un chico de la cantera). Es un alero de 2,03 capaz de hacer de todo sobre el parquet: anota, rebotea, asiste, recupera pelotas…Por si fuera poco, le precede una fama de trabajador excepcional y de persona discreta, muy poco dada a meterse en líos. El marido que toda madre querría para su hija, y más después de firmar su contrato millonario.

En el cuarto lugar nos encontramos con otra sorpresa. El primer pívot de la noche no ha sido ni Nerlens Noel ni Alex Len, dos de los jugadores que más sonaban a ocupar el primer lugar que al final ha correspondido a Bennett. Los Charlotte Bobcats de Michael Jordan han preferido al pequeño de los Zeller, Cody (su hermano Tyler está en los Cavaliers, mientras que el mayor Luke jugó la campaña pasada en los Phoenix Suns) antes que a los dos destronados. El tercero de los Zeller es un siete pies (2,13) formado en Indiana, con gran movilidad, luchador, y con buena capacidad de anotación, pero que esta temporada ha sufrido para superar a jugadores de su tamaño o mayores. ¿Acertó Jordan? Muchos de los aficionados de los Bobcats creen que no. 

En la quinta posición los Phoenix Suns eligieron al ucraniano Alex Len, un inmenso jugador de 2,16. Operado de un tobillo, se espera que esté a punto para empezar a entrenar en agosto. Sus números de esta pasada temporada en la Universidad de Maryland no le hacen justicia en absoluto. En defensa ha sido un verdadero muro ante el aro. Y en ataque, lo cierto es que sus compañeros le buscaban más bien poco. De haberlo hecho, tal vez su equipo hubiera obtenido mejores resultados. Porque Len, los raros días que le llegaban balones, solía cumplir.

La noche de los traspasos

Este draft, además de por las elecciones sorprendentes, será también recordado por la gran cantidad de cambios de jugadores que generó. Habitualmente esta ceremonia tiene mucho de mercado persa, pero lo de este año se ha llevado la palma. Hubo movimiento en las dos rondas, pero por no extendernos en exceso hablaremos sólo de los de la primera, la de los jugadores que tienen contrato garantizado.

Nerlens Noel fue finalmente elegido con el número 6 por los New Orleans Pelicans (cambio de nombre del equipo, ya no son los Hornets). El chico aún no había podido quitarse la decepción de la cara por no ser el primero del draft, pero ya se veía formando la nueva versión de las torres gemelas junto a Anthony Davis.

Hasta que se filtró un posible traspaso (los equipos aún no lo han hecho oficial) a los 76ers de Filadelfia junto con una elección de primera ronda del draft del 2014 (siempre y cuando no sea una de las cinco primeras). A cambio de Noel, los Pelicans recibirían el mejor jugador de los 76ers de la pasada temporada, el base Jrue Holiday (con un contrato de 41 millones de dólares por 4 temporadas).

Los Timberwolves de Minnesota enviaron al número 9, Trey Burke, el base con más talento de la promoción, a los Utah Jazz. A cambio los de Ricky Rubio recibieron las dos elecciones en primera ronda de los Jazz, el anotador Shabazz Muhammad (que aportará triples y defensa jugando de escolta) y el intimidador Gorgui Dieng (un pívot intimidador y ultradefensivo a quien Ricky se encargará de hacer brillar en ataque).

Los Celtics se hicieron con el talentoso pívot canadiense Kelly Olynyk enviando a los Dallas Mavericks a su número 16 de la primera ronda, el interior de Estudiantes Lucas Nogueira. Los tejanos, a su vez, enviaron al estudiantil, junto con el fogueado (1 temporada en NBA) Jared Cunningham y una elección de segunda ronda (Mike Muscala) a los Atlanta Hawks, para hacerse con el base Shane Larkin (hijo de una leyenda del beisbol).

El de Nogueira no ha sido el único caso de transfuguismo express. Andre Roberson, alero elegido por los Timberwolves, pasó por los Warriors para acabar la noche en los Oklahoma City Thunder. En este último cambio de cromos los Thunder enviaron a los Warriors al base Archie Goodwin, quien finalmente acabó en los Phoenix Suns.

Además de Lucas Nogueira, otros jugadores de equipos ACB inscribieron su nombre entre los 60 elegidos del Draft 2013, aunque todos ellos en segunda ronda. El blaugrana Alex Abrines fue elegido el 32 por los Thunder. Su compañero Marko Todorovic fue a parar a los Blazers con el número 45. El base del Lagun Aro Raulzinho Neto acabó en los Hawks con el 47, mientras que Bojan Dubljevic, del Valencia, fue seleccionado por los Timberwolves en la penúltima posición. El griego Adetokunbo (o Antetokounmpo) aún no ha debutado en la ACB, pero tiene contrato para la próxima temporada con el CAI Zaragoza. Tras ser elegido con el número 15 de la primera ronda por los Milwaukee Bucks, no estoy seguro que lleguemos a verle en la liga española.

 

publicado en www.encancha.com, junio 2013

DRAFT NBA 2013: una noche sin estrellas

24 Jun

El draft de la NBA es uno de los mecanismos claves, junto con el tope salarial, para intentar igualar la competición, evitando que siempre ganen los mismos equipos. No siempre se consigue este efecto, ya que al tratarse de un tope salarial “blando” se puede sobrepasar pagando una multa. De hecho, esta próxima temporada se empezará a aplicar un regimen de penalizaciones mucho más duro para limitar este fallo del sistema. Mientras tanto, y gracias al draft, las franquicias pequeñas pueden disfrutar durante algunas temporadas, a un precio asequible de las futuras estrellas de la liga.

 La noche del jueves (madrugada del jueves al viernes hora española) los equipos de la NBA seleccionaran a sus futuros jugadores. Los primeros en elegir serán los Cleveland Cavaliers, luego los Orlando Magic y finalmente los Washington Wizards, tal como marcó el sorteo. A partir de ahí, llegará el turno del resto de equipos en función de su clasificación de esta temporada, y de los diferentes cambios de cromos que hayan tenido lugar entre ellos tanto en traspasos de años anteriores como en operaciones de última hora (los Suns, los Hawks o los mismos Cavaliers tienen dos opciones en la primera ronda, por ejemplo).

 Este año la noche del draft se presenta muy incierta, porque no hay un número 1 claro. Ninguno de los candidatos a entrar en la NBA parece superior al resto, no porque sean todos muy buenos, sino porque no se vislumbra ninguno con un perfil de futura estrella de la Liga. El hecho de estar tan abierta la selección hace que las previsiones varien en cuestión de horas, en función de la actuación de los jugadores en los distintos entrenamientos (abiertos o privados para cada equipo), conversaciones entre los ejecutivos de las franquicias o la rumorologia variada.

 Candidatos en apuros

 Nerlens Noel parece el principal candidato a ser el primer elegido de la noche. Hablamos de un pivot muy atlético de 2,10 de altura, con un buen salto que le convierte en excelente taponador y reboteador. Ha jugado una temporada en la Universidad de Kentucky a las ordenes de John Calipari, un entrenador que saca muy buen rendimiento de estos jugadores que sólo están en la universidad el tiempo que les obliga la reglamentación de la NBA (no se puede pasar a profesional con menos de 19 años en tu primera temporada, y habiendo estado un curso fuera del instituto o high school).

 Calipari, sin embargo, no ha podido trabajar mucho con Noel. El pivot se lesionó gravemente los ligamentos de la rodilla, y fue operado en marzo. Las previsiones médicas situan su retorno hacia finales de diciembre, lo que le haría perderse los dos primeros meses de la liga regular. Y eso sin haber pulido su juego ofensivo, muy limitado por lo visto hasta ahora. En la NCAA vivía de los rebotes ofensivos o de las asistencias de sus compañeros, pero no era capaz de generarse sus propias jugadas.

Shabazz Muhammad empezó la temporada siendo otro de los candidatos al número 1, pero conforme discurría la competición universitaria sus opciones han ido cayendo. El alero de UCLA ha demostrado ser un anotador tremendamente eficaz, pero a los ojeadores de la NBA no les ha gustado el hecho de que no genere juego para sus compañeros. Muhammad es un finalizador de jugadas. Durante el curso también se desveló que su padre había mentido sobre su edad. En lugar de 19 años tenía 20. Eso le hace menos dominante físicamente de lo que parecía, y limita su capacidad de progresión. Las dudas sobre su entorno familiar le han acabado de relegar en las previsiones.

El escolta de la Universidad de Kansas Ben McLemore era otro de los que estaba en la pugna. Ha realizado una buena temporada, evidenciando una gran capacidad de anotación. Y lo que es más importante, sin necesidad de acaparar demasiadas pelotas ni condicionar el juego de su equipo. Sin embargo, su floja actuación en los diferentes entrenos previos al draft ha sembrado dudas sobre sus posibilidades como profesional. También arrastra una historia personal potente, con un padre (jugador callejero de cierto renombre) que le abandonó de niño, y un hermano mayor, que ejerció de modelo paterno, actualmente en prisión con una larga condena tras verse envuelto en un tiroteo.

Las posibles sorpresas

Como pasa cada año, mientras unos bajan, otros suben. Alex Len es un pívot ucraniano de 2,15. Un cinco puro de los que cada vez cuesta más de encontrar. Las dudas sobre Noel han hecho mejorar sus opciones. Y en su caso, una lesión de tobillo le ha favorecido, al hacerle perderse las pruebas anteriores al draft. Así los ojeadores han tenido que quedarse con sus actuaciones durante la temporada, y no le han podido someter a pruebas específicas para revelar las debilidades de su juego.

Otto Porter es un alero completísimo. En la Universidad de Georgetown ha aportado en todas las facetas del juego. Proviniente de un entorno rural, criado en el seno de una familia donde se mama el baloncesto desde el mismo momento de nacer, y educado en una estricta ética de trabajo, presenta todas las cualidades para ser un buen jugador profesional. La duda, en su caso, es si tiene el carácter para dar el paso adelante y convertirse en una estrella.

Victor Oladipo ha hecho una temporada monstruosa en Indiana. Este escolta con unas capacidades atléticas excepcionales ha destacado en defensa y ataque. Su seguimiento del juego le ha hecho estar presente en la mayoría de jugadas importantes de su equipo. Un jugador listo para producir desde el primer minuto. Lástima que en el draft las franquicias prefieren arriesgar en hipotéticas figuras antes que en jugadores sólidos.

Y luego está Trey Burke. El base de Michigan ha sido el mejor base de esta temporada en la NCAA. Dirige, anota y además aporta liderazgo en pista. Un director de juego que sabe ser decisivo cuando hace falta serlo. Un jugador excepcional, lástima de la posición que ocupa. Porque de los primeros equipos en elegir en el draft, ninguno tiene urgencias en el lugar de base.

La gran incógnita es el griego Giannis Adetokunbo, un polivalente jugador exterior de 2,06 que cumplirá 19 años el 16 de diciembre. Las expectativas sobre él son enormes. Ya se le califica como el nuevo “Magic” Johnson. Los informes de los ojeadores dicen que incluso puede ejercer de base. Claro que jugaba en el Filathlitikos, de la segunda división griega. Habrá que ver de que es capaz contra rivales de más nivel. El equipo que lo quiera deberá llegar a un acuerdo con el CAI de Zaragoza que, anticipándose a la NBA, le firmó un contrato por 4 temporadas.

Los expertos ven el draft de este año como uno de transición a la espera del siguiente, el del 2014, en el que se prevee una remesa excepcional de talento. Además de algunos jugadores que no han querido entrar en el presente, como Marcus Stark, Glenn Robinson III, James Michael McAdoo o Mitch McGary, se espera una clase de novatos extraordinaria, con Andrew Wiggins, Jabari Parker, los gemelos Harrison, Julius Randle, Noah Vonleh o Aaron Gordon entre otros. Si no sois seguidores de la Liga Universitaria, la próxima temporada será un momento inmejorable para empezar a serlo.

 

publicado en http://www.encancha.com, junio 2013

NCAA: Louisville, un gran campeón

9 Abr

Louisville, el único de los cuatro cabezas de serie que llegó hasta la gran Final Four de Atlanta, se proclamó campeón derrotando a una brillante Michigan en el último partido. El reserva Luke Hancock fue el gran protagonista.

Semifinales

Louisville ganó a la sorprendente Wichita State por 72 a 68, aunque antes tuvo que tomar una gran dosis de su propia medicina. La buena defensa de los Shockers anuló por completo a su pívot Gorgui Dieng (0 puntos, sólo pudo lanzar a canasta una vez), y dificultó mucho la labor de Russ Smith. El escolta anotó 21 puntos (no ha bajado de los 20 en ninguno de los 5 partidos del torneo nacional), pero con un mal porcentaje, 6 de 17 en tiros de campo.

Wichita State peleó por cada rebote como si fuera el último y en ataque jugó sin precipitación, moviendo la pelota hasta encontrar un tiro claro. El base Malcolm Armstead, una de sus piezas claves, tuvo una mala noche cara al aro rival, pero el polivalente Cleanthony Early lo compensó con 24 puntos y 10 rebotes.

Los Cardinals estaban al borde del KO a 13:35 del final, cuando perdían de 12. Hasta que 2 triples del infrautilizado Tim Henderson (esta temporada su media de minutos en pista es de tres y medio) les dieron aire. Fueron sus únicas canastas de la noche, pero bastaron para animar a sus compañeros. Luke Hancock y Chane Behanan sumaron sus puntos al parcial mientras Peyton Siva y Russ Smith apretaban en defensa, forzando 7 pérdidas de pelota al rival en los 7 últimos minutos.

Los aficionados de Wichita no quedaron contentos de una decisión arbitral en los últimos segundos, cuando estaban 3 abajo en el marcador. Tras fallar un tiro libre Luke Hancock, los colegiados señalaron lucha en el rebote posterior. Su queja es que la pitaron demasiado rápido, sin que Hancock esté en posición real de arrebatar la pelota. Sea como fuere, la posesión correspondió a Louisville, esfumándose así la última opción de los Shockers.

En la otra semifinal Michigan se impuso a Syracuse por 61 a 56. Los Wolverines cimentaron su triunfo en una buena primera mitad que les permitió irse al descanso con 11 puntos de ventaja, 36 a 25. Tenían perfectamente estudiada la zona 2-3 de los Orange. Buscaron abrir espacios con puntos desde la línea triples, aspecto en el que destacaron los poco habituales Caris LeVert i Spike Albretch. Y cuando los jugadores de Boeheim se abrieron, entonces buscaron balones interiores.

El líder de Michigan Trey Burke aportó 7 puntos en una mala noche en el tiro (1 de 8 en tiros de campo). Su compañero Nik Stauskas aún estuvo peor, fallando sus 5 lanzamientos. Tim Hardaway Jr se fue hasta los 13 puntos, pero con sólo un 25% de acierto. Michigan superó este problema con la buena actuación de Glenn Robinson y Mitch McGary (10 puntos, 12 rebotes, 6 asistencias y 2 tapones), y los 21 puntos de sus jugadores de banquillo. Una brillante actuación de equipo.

Por los de Jim Boeheim el alero C.J. Fair se fue hasta los 22 puntos. Pero se encontró demasiado sólo. Su única ayuda consistente fueron los 11 puntos del escolta Brandon Triche. Ningún compañero más subió de 5 en anotación. Fallaron especialmente el base Michael Carter-Williams y el alero James Southerland, de los que se esperaba mucho más en esta faceta del juego.

Aún así, Syracuse tuvo opciones hasta el final. A falta de 20 segundos sólo perdía de 2. Brandon Triche penetró a canasta, pero Jordan Morgan consiguió provocarle una falta en ataque. Perdiendo de 3 en los últimos 15 segundos, los Orange tuvieron otra oportunidad, pero en lugar de buscar el triple para forzar la prórroga, lo resolvieron con una penetración a canasta. Trevor Cooney falló, y Jordan Morgan selló el marcador con un mate al contrataque.

La Gran Final

Louisville se impuso a Michigan por 82 a 76 en una final vibrante, y con protagonistas inesperados. Los Wolverines empezaron haciendo de la necesidad virtud. El base Trey Burke anotó los siete primeros puntos del equipo, pero cometió muy rápido su segunda falta personal. Su relevo lo cogió un secundario habitual, Spike Albrecht., con 17 puntos en la primera parte. Y Michigan se fue en el marcador. 21 a 33 a falta de 3:55 para el descanso.

Pero los Cardinals también se guardaban su as en la manga, el alero júnior Luke Hancock. En la semifinal contra Wichita State este reserva ya había anotado 20 puntos. En el tiempo de juego que quedaba de la primera mitad consiguió 14 puntos, con 4 triples consecutivos. La ventaja de Michigan se esfumó en un abrir y cerrar de ojos. Al final del primer período el resultado era de 37 a 38 para los Wolverines.

En la segunda parte Spike Albrecht se quedó en blanco, pero Trey Burke apareció de forma estelar con 17 puntos. Insuficientes para imponerse al trabajo coral de Louisville. Impulsados por la anotación de Chane Behanan y Peyton Siva, ahora eran los Cardinals los que abrían diferencias. El quinto triple de Luke Hancock marcaba la màxima ventaja de los campeones, 76 a 66. A Michigan sólo le quedaban 3 minutos y medio para remontar. Llegaron a ponerse 4 abajo, pero 2 tiros libres de Hancock acabaron con su reacción.

Louisville cierra la temporada con una serie de 16 victorias consecutivas. Luke Hancock fue elegido jugador más valioso de la final, con sus 22 decisivos puntos. Es el primer jugador de banquillo que gana el premio en la historia de la NCAA. Rick Pitino también pasará a la historia, en su caso como el primer entrenador que conquista el título con dos equipos diferentes (también fue campeón en 1996 con Kentucky). Justo la misma semana en que era elegido para el Hall of Fame y en que su hijo conseguía el cargo de entrenador jefe en la Universidad de Minnesota. Una semana redonda.

 Los otros torneos

Baylor conquistó el NIT por primera vez, tras vencer a Iowa 74 a 54. El base sénior Pierre Jackson fue elegido mejor jugador del torneo. No podía ser de otra manera, tras promediar 19,6 puntos y 11 asistencias. Acabó los últimos 4 enfrentamientos del NIT con un doble doble. Si no lo hizo en el primero fue porque sólo jugó 20 minutos (el rival, Long Beach State, no dio mucha guerra). Baylor salva así una mala temporada con un premio de consolación, y Jackson mejora sus escasas opciones de entrar en la NBA (lástima de su altura).

Santa Clara vencio en el CBI después de imponerse en la serie final a George Mason por dos victorias a una. El escolta sénior Kevin Foster demostró su gran habilidad para anotar con una media de 26,3 puntos en los 6 partidos del torneo. Por su estatura (1,87)  tiene muy difícil jugar en la NBA, pero seguro que no ha pasado desapercibido para los ojeadores de otras ligas de fuera de los Estados Unidos.

East Carolina se proclamó campeona del CIT, derrotando en la final a Weber State 74 a 77. Un triple en el último segundo de Akeem Richmond dió el título a los Pirates ante la mirada de Damien Lillard, máximo aspirante a rookie del año en la NBA y antigua estrella de Weber State .

Premios individuales

El base de Michigan Trey Burke ganó el premio John Wooden al mejor jugador de la temporada. Para obtener este prestigioso galardón no basta con ser el mejor sobre la pista. Los candidatos también deben ser buenos estudiantes y ser un modelo de comportamiento cívico.

El premio de Asociated Press sólo tiene en cuenta lo que pasa dentro de la pista. Y también lo ganó Burke. No sólo por su juego y sus estadísticas (19,2 puntos, 6,7 asistencias y 3,2 rebotes), sino también por su capacidad de liderazgo en un conjunto con fuerte presencia de novatos en pista.

Jim Larranaga de Miami fue elegido por los votantes de AP como mejor entrenador de la NCAA, después de llevar a los Hurricanes a conquistar la Liga Regular y el campeonato de la Atlantic Coast por primera vez en su historia. Por detrás suyo quedaron Jim Crews de Saint Louis y Mark Few de Gonzaga.

El lado oscuro de una semana brillante

Mike Rice, el vehemente entrenador de Rutgers, fue cesado después que la cadena de televisión ESPN hiciera pública unas imágenes durante los entrenamientos de pretemporada en las que maltrataba a sus jugadores, tanto física como verbalmente. Esta conducta fue denunciada ante los responsables de la universidad por un extécnico del equipo, primero en junio y luego con un video a finales de noviembre.

Rutgers lo resolvió inicialmente con una multa, 3 partidos de suspensión y unas horas de terapia para Rice. Y procurando que el tema no trascendiera. La exposición pública del comportamiento de Rice les hizo reconsiderar su decisión. Justo cuando negocian un nuevo contrato de sus derechos televisivos. El escándalo también ha provocado la dimisión del director deportivo del centro, Tim Pernetti. Ambos se llevan una sustanciosa indemnización

Adidas ha dejado de vender las camisetas de Louisville homenajeando a Kevin Ware, el jugador que sufrió una gravísima lesión durante la final del Medio Oeste contra Duke. La Universidad había renunciado a sus derechos económicos sobre estas camisetas para que nadie pudiera decir que se lucraba con la desgracia de Ware. Adidas, por su parte, se comprometía a hacer contribuciones al fondo de becas de Louisville.

Una demanda de un grupo de antiguos jugadores que han denunciado a la NCAA y la empresa de videojuegos Electronic Arts por usar su nombre sin permiso acabó con este trato. Sin el permiso explicito de Ware, la marca deportiva no podía vender las camisetas. Y si el jugador consentía, estaría violando la normativa de la liga universitaria y no podría volver a competir nunca más.

El director de arbitraje de la Pacific 12, Ed Rush, dimitió después de filtrarse que ofreció 5000 dólares o un viaje a Cancún al árbitro que le señalase una técnica al entrenador de Arizona Sean Miller durante los partidos de la conferencia. Algunos de los colegiados, de forma anónima, admitieron que su exdirector hizo la oferta en dos ocasiones diferentes. Rush, por su parte, se justificó diciendo que era una broma en el marco de la crítica a la conducta de algunos entrenadores que debe ser corregida. Evidentemente, muchos de los árbitros presentes se lo tomaron en serio. Por no hablar de los entrenadores de la conferencia, a los cuales la supuesta broma no les ha hecho ninguna gracia.

 

publicado en www.encancha.com, abril 2013

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