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NBA: El dinero no compra anillos de campeón

19 May

En un marco tan competitivo como el del deporte, el dinero puede ser una buena herramienta que ayude en el camino hacia el éxito. Sin embargo, por si mismo no garantiza el triunfo. En este artículo repasamos la relación  entre los últimos campeones de la NBA y sus presupuestos. Porque el dinero tal vez compre la felicidad, pero no los títulos.

Ya tenemos a los cuatro semifinalistas de la NBA. En el Oeste, San Antonio Spurs y Oklahoma City Thunder luchan por ser campeones del Oeste. En el otro lado del cuadro, Indiana Pacers y Miami Heat compiten por el título del Este. Los ganadores optarán al premio gordo, los anillos de campeones de la NBA.

Ninguno de estos cuatro equipos es el que tiene la plantilla más cara (en cuestión de salarios) de la liga norteamericana. Este honor le corresponde a los Brooklyn Nets (102,5 millones de dólares), que han sido eliminados en segunda ronda por los Heat. El segundo equipo que más ha gastado en jugadores esta temporada son los Knicks de Nueva York (88,2 millones), y ni siquiera se han clasificado para los playoffs. Cierran el podio de los “espléndidos” los vigentes campeones, Lebron James y amigos (80,7).

Respecto al resto de semifinalistas de la presente campaña, Oklahoma es el doceavo de la lista con un gasto en nóminas de jugadores de poco más de 70 millones, los Pacers de Indiana ocupan el puesto 16 con 67,2 millones y, como ya dijimos en el artículo anterior, los Spurs de San Antonio ocupan el veinteavo lugar en gasto con 63,1 millones. El equipo que menos se gastará este año en recompensar el esfuerzo de sus obreros cualificados de pista son los Sixers de Filadelfia (no creo que este dato sea una sorpresa) con un presupuesto de 52,2 millones de dólares.

El dinero no siempre compra la felicidad, ni el éxito. Esta frase ha sido cierta en la NBA desde las finales del 2011. Los Dallas Mavericks, con el presupuesto en jugadores más alto de la temporada (91,5 millones), se impusieron 4 a 2 en la última y definitiva ronda de los playoffs a los Miami Heat, onceavos en gasto ( 68,8 millones para la plantilla en el primer año del Big Three: Lebron, Wade, Bosh). El incremento del coste del equipo de Florida desde entonces hasta ahora responde básicamente a la subida de sueldo progresiva de su trío de estrellas.

Una mejora merecida (aunque ya estaba firmada de antemano), porque los Heat fueron campeones las dos temporadas siguientes (2012 y 2013). Aún así, se mantuvieron como el tercer equipo en la lista de pagadores (con unos totales de 75,3 y 81,5 millones, respectivamente). Derrotaron en la primera final a uno de los presupuestos de la zona media-baja (Oklahoma City Thunder, 59,5 millones para sus jugadores) y en la segunda al noveno de la lista (San Antonio Spurs, 69,6 millones).

Previamente al triunfo de los Mavericks, los Lakers se habían proclamado campeones dos temporadas consecutivas. Sólo en la segunda de ellas partían como el equipo más caro de la competición. La temporada 2008-09 figuraban como los quintos de la lista, un puesto por detrás del ganador de la temporada anterior, los Celtics. Los de Boston tampoco fueron el equipo que mejor pagó a sus jugadores el año en que conquistaron su último anillo hasta la fecha. Eran los sextos, dos lugares por delante del otro finalista, los Lakers.

Los campeones del 2007, 2005 y 2003 fueron los Spurs de San Antonio, un equipo sin sobrecostes salariales en forma de impuesto de lujo porque es reacio a traspasar el tope salarial. Con esta política difícilmente llegarán al lugar de honor del ránking de pagadores. El año 2006 ganaron los Heat de Shaquille O’Neal y Dwayne Wade, con un montante en nóminas muy inferior al de su rival en la final, los Dallas Mavericks (60,7 contra 98,5 millones). Y el 2004 se proclamó campeón un equipo de gladiadores, los Pistons, con un presupuesto muy reducido (53,9 millones) y con uno de los mejores anotadores peor pagados de la Liga, Richard Hamilton (6,5 millones).

Los sueldos de las estrellas

Por lo que se refiere a salarios individuales y logros colectivos, el MVP de la liga regular 2014 ha sido Kevin Durant, 11 en la lista de los mejor pagados esta temporada (18,8 millones). Su principal rival por el galardón fue Lebron James (19 millones), que le precede en la lista empatado con el también jugador de los Heat Chris Bosh.

Dwayne Wade figura en la treceava posición del ránking individual con un sueldo de 18,5 millones, Russell Westbrook es el 24 con 14,7 millones y Roy Hibbert el 29 gracias a su nómina de 14,3 millones anuales. Son los únicos 6 jugadores, en los 4 conjuntos semifinalistas, que figuran entre los 30 que más cobran esta temporada. Nótese que no hay ninguno de los Spurs.

Kobe Bryant será el mejor pagado de esta temporada, con 30,5 millones, aunque las lesiones no le han permitido justificar su sueldo. Su ausencia ha sido clave para que Pau Gasol (19,3 millones) y los Lakers acabasen la liga regular como el sexto peor equipo de la NBA. Los Mavericks de Dirk Nowitzki (22,7 millones) plantaron cara a los Spurs en primera ronda. Los Knicks de Amar’e Stoudamire (21,7) y Carmelo Anthony (21,5) no han entrado en playoffs. Los Nets de Joe Johnson (21,5) cayeron en segunda ronda ante los Heat y los Rockets de Dwight Howard (20,5) en primera contra los Blazers.

Lebron James ha sido el MVP de las últimas dos finales disputadas, y que ganó su equipo. Tan sólo en la última figuraba en el TOP 10 (8, precedido por Chris Bosh y seguido por Dwayne Wade) de los mejor pagados. En el 2011 el mejor jugador de las finales fue Dirk Nowitzki, también fuera de las primeras posiciones de este ránking (le mejoraron el contrato la siguiente temporada).

Kobe Bryant fue el jugador más destacado en los dos últimos anillos de los Lakers (2009 y 2010). En el segundo de ellos era el jugador que más cobraba (23 millones) y en el primero el cuarto. En el campeonato ganado por los Celtics el MVP fue Paul Pierce, que no figuraba entre los 10 primeros de una lista liderada por su compañero Kevin Garnett (23,7 millones). En los años anteriores tampoco hubo coincidencia entre sueldo y rendimiento en el momento cumbre del año baloncestístico. Ni Tony Parker (Spurs, 2007), ni Dwayne Wade (Heat, 2006), ni Tim Duncan (Spurs, 2005 y 2003) ni Chauncey Billups (Pistons, 2004) figuraban en el TOP 10 de sueldos.

En el caso de los jugadores, esta anomalía tiene una explicación lógica, amparada en el convenio colectivo firmado entre la NBA y el sindicato de jugadores. Los elegidos en el draft tienen un salario de entrada determinado en función de la posición en que son escogidos, y con unos incrementos anuales máximos preestablecidos. Los que no entran en draft empiezan en niveles económicos mucho más bajos.

A medida que los afortunados jóvenes consiguen sobrevivir más años en la jungla de la Liga, y van mejorando su rendimiento, crecen sus posibilidades de firmar contratos más sustanciosos. En especial cuando pasan a ser agentes libres, con total control sobre su destino y libertad para firmar con el mejor postor. Este momento suele llegar poco antes de los 30 años, en plena madurez de juego. Mientras tanto, las franquicias han sacado todo el jugo que han podido, y a un coste por debajo del mercado, a las jóvenes estrellas.

Cuatro plantillas, cuatro situaciones diferentes

Y esto nos devuelve al punto de partida, los cuatro semifinalistas de esta temporada. Miami Heat es el que más se gasta en fichas porque su trío básico ha alcanzado este punto de su carrera. Lebron James, Bosh y Wade consumen 56,7 de los 80,7 millones que el equipo de Florida gasta en sueldos. Si el trío lo desea, se puede marchar este verano o alargar sus contratos (hasta un máximo de 2 temporadas más). La decisión es de los jugadores, y no del equipo.

Los Thunder son un conjunto joven, pero sus jugadores claves se acercan al cénit de sus carreras, económicamente hablando. La franquicia ya ha cerrado las primeras renovaciones de contrato de sus piezas básicas. Durant tiene sueldo de estrella. Westbrook y Ibaka han extendido su vínculo con el equipo hace poco (en el verano del 2012) por unas buenas cantidades. Para no descompensar el presupuesto, en Oklahoma se vieron obligados a traspasar a James Harden.

Los Pacers se hallan inmersos en ese mismo proceso.  En el mismo verano de 2012 firmaron sus nuevos contratos Roy Hibbert y George Hill. El salario de Paul George subirá la próxima temporada hasta los 15,8 millones (y seguirá aumentando progresivamente) desde los 3,3 que está cobrando ahora. Lance Stephenson acaba contrato y su sueldo actual no llega al millón. Querrá mejorar, sin duda, y pretendientes no le van a faltar. El equipo de Indiana probablemente deberá elegir entre él y Evan Turner, sobre el que tiene una opción para el curso 2014-15 por 8,7 millones.

Los Spurs son una rareza. Porque sus estrellas aceptan cobrar menos para mantener el bloque. Tim Duncan renovó en el 2012 (vaya ajetreo de firmas la de aquel verano) por tres temporadas a cambio de 30 millones de dólares en total. Seguramente su edad (36 años) ayudó en la rebaja, pero aún así llama la atención la drástica reducción de su sueldo. Venía de cobrar unos 20 millones por temporada desde el curso 2007-08. Ginobili este último verano también se rebajó el sueldo a la mitad (de 14 millones por temporada a 14,5 por dos años). Estas rebajas permitieron renovar a Daniel Green, Boris Diaw y Tiago Splitter, y mantener el nivel del equipo.

En definitiva, y como bien sabemos todos los aficionados a las ligas de fantasía (en mi caso, el supermánager de la ACB), la plantilla más cara o los jugadores que más cobran no garantizan el éxito. Ejemplos recientes en la NBA, los actuales Nets o los Lakers de los Fantastic Four. La falta de presupuesto es un problema, pero lo mismo puede serlo su exceso. Porque al final, lo más importante no es la cantidad de dinero de que se dispone sino como se gestiona. Eso, y la capacidad con presupuestos reducidos para descubrir el talento que a otros se les pasa por alto. Es lo que se llama hacer de la necesidad virtud.

 

Publicado en http://www.encancha.com, mayo 2014

Los Spurs de la NBA, el mejor equipo FIBA del mundo

12 May

Los Spurs son un equipo atípico en la NBA, con esquemas más propios en ocasiones del baloncesto FIBA que de su liga. La clave de su éxito reside en tres claves: un entrenador con la filosofía de juego muy clara, una estrella con poco afán de protagonismo y un propietario que comparte los valores de su técnico.

Primer partido de la semifinal de la Conferencia Oeste entre San Antonio Spurs y Portland Trail Blazers. Los tejanos abren el segundo cuarto con un quinteto integrado por Patrick Mills, Manu Ginobilli, Marco Belinelli, Boris Diaw y Aron Baynes. Un momento que puede marcar un antes y un después. El mejor equipo de la liga regular 2013-14 no tiene en pista a ningún jugador nacido en los Estados Unidos.

Atrás quedaron los tiempos heroicos en que era raro ver a un no nacido en los Estados Unidos jugar en la NBA. La temporada prácticamente en blanco de Fernando Martín en los Blazers (1986-87). La escasa participación en el juego poco después del genial Drazen Petrovic en ese  mismo equipo (1989-90), del que fue rescatado por el entrenador de los New Jersey Nets Chuck Daly (mediada la temporada 1990-91).

Rick Adelman, el técnico que mantenía en el banquillo del equipo de Oregon a la estrella croata, aprendió de la lección y construyó un gran equipo de baloncesto en los Kings de Sacramento con Vlade Divac y Pedja Stojakovic como titulares. Y poco a poco los jugadores extranjeros se fueron haciendo un hueco en la liga.

En este punto, y antes de proseguir, conviene hacer una salvedad. Llevados por un exceso de eurocentrismo, usamos muchas veces el término extranjero en la NBA hablando de europeos. África también ha sido centro de exportación de jugadores a la liga profesional. La diferencia, como en otros ámbitos de la economía, es que Europa exportaba producto elaborado (jugadores ya hechos y formados), mientras que del continente africano llegaban materias primas (jugadores con talento que se acababan de formar en universidades norteamericanas).

 La aportación asiática es más escasa (aunque con figuras destacadas como Yao Ming) y la sudamericana (principalmente Argentina) se ha canalizado muchas veces a través de Europa. Respecto a los jugadores de Oceanía, la mayoría se han formado en universidades americanas de la costa del Pacífico (como Mills), en un caso similar al africano.

Talento formado fuera de los EUA

El hecho destacable del quinteto del primer párrafo no es solo la ausencia de norteamericanos de nacimiento, sino también el predominio de los no formados totalmente en los EUA. De los cinco, Patrick Mills es el único casi sin experiencia fuera de los Estados Unidos. Jugó dos temporadas en la NCAA en Santa Clara antes de dar el salto a profesional la temporada 2009-10. No salió de la NBA hasta el cierre patronal del 2011, en el que recaló en los Tigers de Melbourne y en el Xinjian Flying Tigers. Tras ser cortado en enero del 2012 por el equipo chino, volvió a la NBA en las filas de los Spurs.

El australiano nacido en Nueva Zelanda Aron Baynes se formó durante cuatro temporadas en la NCAA en Washington State, pero al no ser elegido en el draft del 2009 tuvo que hacer las maletas. Ganó la Liga y la Copa de Lituania del 2010 con el Lietuvos Rytas, y luego pasó por el Ewe Basket Oldenburg de Alemania y el Ikaros Kallitheas griego. Debutó en la Euroliga con el KK Union Olimpija de Lubliana, un clásico del baloncesto europeo. A mitad de esta temporada dejó el club esloveno y firmó con los Spurs.

Boris Diaw se formó en un centro francés de jóvenes talentos del que saltó al Pau Orthez, en el que compartió vestuario con los hermanos Pietrus (Mickael y Florent). Manu Ginobili llegó a la NBA el 2002, con 25 años, tras pasar por el Andino Sport Club y Estudiantes de Bahía Blanca argentinos, y el Reggio Calabria y la Kinder de Bolonia italianos. En su última temporada en Italia “Manudona” vivió el debut en su equipo de un chico de 16 años llamado Marco Belinelli. El joven prodigio italiano, tras pasar por la Fortitudo (el otro equipo de Bolonia), dio el salto a los Estados Unidos el 2007.

Así pues, no estamos hablando sólo del hecho anecdótico de un quinteto sin estadounidenses. Estamos hablando de un quinteto cuya mayoría de jugadores se han formado o han acabado su desarrollo deportivo en el baloncesto FIBA. En un equipo que tiene como base titular al francés Tony Parker (formado en Francia), y en el que el brasileño Tiago Splitter (formado en la cantera y el primer equipo del Baskonia de la ACB) gana protagonismo día a día. Por cierto, sustituyendo en esta alineación a Mills por Parker y a Baynes por Splittter tal vez tendríamos el mejor equipo FIBA del mundo. Aunque sea en la NBA.

La filosofía de Popovich

En la actualidad son muchos los equipos de la NBA que cuentan con jugadores no formados en los EUA en sus filas. Pero en muy pocos más allá de los Spurs su presencia cambia el concepto de juego, ya que se espera de ellos que se adapten al estilo norteamericano. En ocasiones su función es la de especialistas (como el encasillamiento de Rudy Fernández en el papel de triplista). En otras se busca su supuesto mayor dominio de la táctica para ejercer de aglutinantes del colectivo en compensación del individualismo del jugador local.

Los Spurs destacan por un juego atípico en la NBA, en el que el colectivo predomina sobre el individuo pero sin anularlo, y en el que todos los grandes fichajes y traspasos son planificados a largo plazo, sin buscar réditos instantáneos y fugaces. Instalados en un mercado relativamente pequeño comparado con otros como Nueva York o Los Angeles, la capacidad de los Spurs para generar ingresos es menor a la de otros equipos. Por eso es básico acertar con el  precio justo de los jugadores, asumir el riesgo calculado a la hora de apostar por un fichaje, y buscar el talento allí donde esté.

De ahí también la importancia de fijar y mantener una estructura estable de equipo. Tim Duncan, Parker y Ginobili, después de 13 temporadas juntos, son el segundo trío de jugadores con más victorias compartidas en la NBA por detrás de los míticos Larry Bird, Kevin McHale y Robert Parish (Celtics) y por delante de Magic Johnson, Abdul Jabbar y Mitch Cooper (Lakers). Duncan y Popovich son el dúo jugador-entrenador con más triunfos en play offs de la historia de la NBA. Los recién llegados deben esforzarse por adaptarse al bloque, y no al revés. Un concepto que encaja más con el jugador extranjero que con el norteamericano.

Nada ahorra más que una buena planificación, a la manera de los famosos planes quinquenales de la extinta URSS. A la manera del mejor entrenador de la NBA de la temporada 2013-14 (premio ganado por tercera vez en su carrera). A la manera de Gregg Popovich, formado en los valores de la disciplina y la cohesión grupal, y con una educación centrada en lo que pasaba más allá de las fronteras de su pais . Y son esos principios los que inspiran el libro de estilo de su equipo.

El técnico de los Spurs nació el 28 de enero de 1949 en Chicago, hijo de un padre serbio y una madre croata. Se graduó en la Academia de las Fuerzas Aéreas con un diploma en Estudios Soviéticos. Durante los 5 años que sirvió en el ejército norteamericano, viajó por la Europa del Este y la Unión Soviética. Tras plantearse el hacer carrera en la CIA, volvió al baloncesto como asistente de su Universidad. En 1988 fue nombrado ayudante de Larry Brown en los Spurs. Después de un breve paso por los Warriors, volvió a San Antonio en 1994 como general mánager del equipo (lo fue hasta el 2002). Fue designado primer entrenador en 1996. Y ahí sigue.

Una estrella nada egoísta

Pero una de las cosas fundamentales para que un plan funcione es disponer de las personas adecuadas para llevarlo a la práctica. Y en ese sentido, ningún otro jugador franquicia de la NBA podría encajar tan bien en los Spurs como Tim Duncan. El número 1 del draft del 1997 es una persona discreta, con muy poca presencia mediática, y con un juego muy poco espectacular pero tremendamente efectivo, basado más en los fundamentos que en el físico. Es el antidivo del siglo XXI.

Duncan cobra poco más de 10,3 millones de dólares por temporada, algo menos que su sucesor como figura de los Spurs Tony Parker (12,5 millones). Ninguno de los dos figura entre los 30 jugadores mejor pagados de la NBA. El ala pívot, a pesar de su relativamente “baja” nómina, nunca se ha quejado ni ha amenazado con una espantada. Su compromiso con el equipo es total, como el de sus compañeros. Desde que San Antonio se rige por los principios de Popovich, el equipo ha ganado 4 anillos sin pagar el impuesto de lujo por pasar el tope salarial.

Su presupuesto en jugadores esta temporada es el veinteavo de la Liga y décimo del Oeste. Y aun así, han sido los mejores de la liga regular con un registro de 62-20 y con ningún jugador superando los 30 minutos de media por partido. Y lo que aún es más atípico en la NBA, sin un cinco titular estable y definido.

De los 19 jugadores que pasaron por la plantilla del equipo a lo largo de estos 82 partidos, sólo 2 (Matt Boner y Malcolm Thomas) no fueron titulares en ninguno de ellos. De hecho, los únicos habituales del cinco inicial son Tony Parker, Tim Duncan y casi Kawhi Leonard (65 de 66). Un equipo coral en el que el grupo es lo primero.

Sintonía entre propietario y entrenador

En pocas franquicias de la NBA actualmente se da un caso como el de los Spurs, en el que los valores del entrenador marcan tan claramente la filosofía del equipo. Tal vez porque el que un técnico dure tantos años en el cargo es cosa del pasado, ante el afán de protagonismo de la nueva generación de propietarios o su interés por mejorar la cuenta de resultados de la franquicia. En un mundo de cortoplacismo y beneficios inmediatos, el recurso habitual es fichar estrellas y cambiar de proyecto a la que este se encalla.

La clave es que los principios del entrenador parecen coincidir con los del propietario Peter Holt, quien compró el equipo precisamente en 1996. Su tio abuelo abrió en 1933 un modesto concesionario local de vehículos movidos por orugas (y no por ruedas) que Holt ha convertido en estos momentos en la mayor red de venta de estos vehículos de los Estados Unidos.

El dueño de los Spurs es bisnieto de Benjamin Holt, inventor precisamente del primer tractor que sustituía las ruedas por orugas. La multinacional Caterpillar, la más importante del mundo de maquinaria para la construcción y equipos de minería, motores diesel y turbinas industriales de gas, nace en 1925 de la fusión de la empresa de este inventor, Holt Machinery Co., con otra. Holt y su padre recompraron la empresa original de la familia el 1987.

Como Popovich, Peter Holt también pasó por el ejército, aunque en su caso la experiencia fue más traumática. Estuvo dos años en la infantería de su país, uno de ellos sirviendo en Vietnam. Se graduó siendo sargento luciendo en su uniforme una estrella de plata y 3 estrellas de bronce al valor, y un corazón púrpura por las heridas recibidas en combate. Y salió del ejército impregnado de los mismos valores que el entrenador de su equipo: disciplina, sacrificio e importancia del grupo por encima del individuo. Las claves del éxito de los Spurs.

 

publicado en http://www.encancha.com, mayo 2014

Finales NBA: El día que Lebron afinó la puntería

22 Jun

El séptimo y definitivo partido de las finales de la NBA del 2013 entre los Miami Heat y los San Antonio Spurs estuvo lleno de nervios, fallos e imprecisiones, como no podía ser de otra manera. Si en los anteriores enfrentamientos uno de los dos equipos siempre tenía algo que ganar, en este los dos conjuntos se lo jugaban todo a una carta, sin red de seguridad. O la alegría más absoluta o el sabor amargo de la derrota. Sin términos medios.

Durante el primer cuarto Lebron James seguía intentando anotar acercándose a la pintura, pero Leonard y Diaw no se lo permitían. Los Spurs tampoco estaban acertados cara a canasta, pero las acciones de Duncan y el trabajo en el rebote ofensivo de un Leonard sensacional les daban aire. Dos triples consecutivos de Battier permitieron a los Heat cerrar este período con dos puntos de ventaja, 18 a 16.

El segundo cuarto comenzó con un nuevo triple de Batier, pero los Spurs recortaron diferencias. No era la noche de Chris Bosh en ataque (acabó el partido con 0 puntos), y sus problemas de faltas le enviaron al banquillo. Los dos equipos defendían con intensidad, lo que eliminó la circulación de balón. Así que el partido entró en una fase de guerra de guerrillas en la que cada uno hacía la guerra por su cuenta. Dwayne Wade sostenía el marcador de los Heat.

Lebron cambia de táctica

En una serie tan larga como ésta, es difícil que los equipos se guarden alguna sorpresa para última hora. Los ases ya están todos sobre la mesa. Y sin embargo, a Miami aún le quedaba uno bajo la manga. A 5:32 para el descanso Lebron James, libre de marca, anotó un triple. Tres minutos después, otra vez solo, anotó otro desde la esquina. Y los Heat cambiaron su planteamiento. Durante todas las series, su gran estrella no había encontrado el camino para penetrar a canasta. Ya no lo iba a buscar más. A partir de ahora, James era un tirador.

Si en los seis enfrentamientos anteriores de la serie se había mostrado totalmente ineficaz lejos de la pintura, en el momento de la verdad recuperó la confianza y el acierto fuera de la zona. La inmensa mayoría de sus canastas en este encuentro son exteriores. Y las que son interiores llegan en los dos primeros cuartos. Antes de su primer triple.

Tras una primera parte igualada, en el tercer cuarto no se rompió el marcador pero si varió la dinámica del partido. Wade y James habían asumido todo el peso del ataque local. Hasta el extremo que de los 54 puntos del equipo en el segundo y el tercer cuarto, 34 fueron obra de esta pareja, con tres triples más de Lebron James tras el descanso (estadística maquillada por sus compañeros con dos triples en el último minuto del tercer cuarto de Battier y Chalmers, sino las cifras hubieran sido 34 de 48).

De hecho, sólo Lebron James (37 puntos), Dwayne Wade (23 puntos), Shane Battier (18 puntos), Mario Chalmers (14 puntos) y Chris Andersen (3 puntos) anotaron para los Heat en este último duelo de las Finales de la NBA. Casi todos los puntos de los Heat vinieron de los jugadores exteriores. El small ball en su máxima expresión.

Por los Spurs Leonard seguía manteniendo un excelente nivel, acosando los aros en busca de rebotes (16 en total, 4 en ataque). En defensa, sin embargo, la nueva táctica de James le había pillado a contrapié, al igual que al resto del equipo. Parker no tenía la chispa de siempre, lastrado por la amenaza de una lesión muscular que podía producirse en cualquier momento (sus 10 puntos fueron todos en la primera parte). Y Daniel Green, la figura tejana en los tres primeros partidos de la serie, estaba desaparecido (acabó con 1 de 12 en lanzamientos de campo). El tercer período acabó 72 a 71 después de un triple sobre la sirena de Mario Chalmers. 

La hora de los valientes

En el último cuarto de la temporada 2012-13 de la NBA siguió la guerra de nervios. Spoelstra reclamó a los suyos la mejor defensa de la temporada. Y para ello mantuvo de salida en pista a Chris Andersen. Battier inauguró los 12 minutos finales con un nuevo triple. Los Spurs empezaban a perder balones (2 de Ginobili en esta fase, 4 en el cuarto) y los Heat abrieron una brecha de hasta 6 puntos de ventaja con James martilleando desde los 5-6 metros y Battier desde la línea de tres puntos. Pero un triple de Leonard puso el 90 a 88 en el marcador a falta de 2 minutos.

Popovich puso en pista a su cinco de gala: Parker, Ginobili, Green, Leonard y Duncan (a pesar del mal momento de los tres primeros). Spoelstra no atendió a nombres sino a rendimiento. Battier (6 de 8 en triples) siguió en pista en lugar de Ray Allen. Junto a él, Chalmers, Wade, Lebron y Bosh (decisivo en rebote y defensa en los momentos clave del sexto partido).

 Los nervios se hicieron muy presentes en la pista en forma de tiros fallados, imprecisiones y pelotas perdidas. Duncan falló un gancho para empatar a 90. Pudo remediarlo palmeando su propio rebote pero tampoco acertó. Y entonces llegó el momento del héroe que hizo los últimos méritos que necesitaba para ser elegido MVP de las Finales por segundo año consecutivo.

Lebron James con una nueva suspensión anotó el 92 a 88. En la siguiente jugada de los Spurs Ginobili entró a canasta y, muy bien cerrado por Bosh, intentó pasar la pelota a Duncan. James, muy atento, interceptó el pase. Falta rápida del ala pívot de los Spurs y dos tiros libres anotados por la figura de los Heat que prácticamente sellaban el resultado a 23 segundos del final. El marcador definitivo fue 95 a 88.

Al final del último partido de la temporada Greg Popovich abrazó muy afectuosamente a su rival de los Heat, Erik Spoelstra. Incluso bromeó con los asistentes rivales. Eso es saber encajar la derrota con estilo, a pesar de no tener práctica. Es la primera final de la NBA que pierden los Spurs.

Y Lebron cumplió su doble objetivo

En el artículo “Los antitelevisivos Spurs de San Antonio”, del dia 8 de junio, señalaba que Lebron James se enfrentaba a un doble reto. Después que los Heat perdieran el primer partido de esta serie, la estrella debía remontar tanto en lo deportivo como en lo referente a las audiencias de televisión. Del aspecto deportivo ya hemos hablado. Respecto a las audiencias, el séptimo partido de las Finales de la NBA fue seguido por una media del 17,7% de los hogares de los Estados Unidos de América, el segundo más visto de los últimos 15 años. La audiencia media de estas series ha sido la mejor de las tres finales consecutivas disputadas por los Miami Heat.

 

publicado en www.encancha.com, junio 2013

Heat – Spurs, las finales empatadas a 3 victorias

20 Jun

Las series finales de la NBA están empatadas a 3 victorias después de las victorias de los Spurs en los partidos impares (1,3 y 5) y de los Heat en los pares. En este artículo repasaremos los tres últimos encuentros de una final que mejora noche tras noche.

Cuarto partido: Spurs 93 – Heat 109, 12% audiencia

 Greg Popovich puso de salida a dos hombres altos, Duncan y Splitter. Pero en la primera posesión de los Heat Wade forzó falta del brasileño. El entrenador de los Spurs lo sustituyó por Gary Neal, renunciando a su planteamiento. Los Spurs salieron en tromba con un Tony Parker inspiradísimo, y se escaparon de 10 en el marcador. Pero a la que fue sustituido por Cory Joseph la ventaja se esfumó. Cuando el francés volvió a la pista, su equipo perdía de 4.

 La defensa de los Spurs siguió centrada sobre James, pero apareció el mejor Wade de los últimos tiempos, con sus cambios de dirección y sus tiros desde la media distancia. Bosh también estuvo inspirado desde los 5-6 metros. La defensa de los Heat, escarmentada de la derrota anterior, puso mucha atención en los pases a los tiradores rivales, lo que les permitió cortar bolas y correr. El juego perfecto para que Lebron James se luzca.

 Los Spurs empezaron el segundo cuarto con Parker y Duncan en el banquillo, permitiendo que el equipo de Miami consiguiera 10 puntos de ventaja. No era la noche de Splitter, que recibió 2 tapones. Popovich, sin recambio para sus estrellas, volvió al esquema de dos altos con Boris Diaw. Los Heat sufrían para controlar su rebote defensivo y los Spurs empataron. Aunque uno de los dos altos tuviera que emparejarse con Wade en defensa.

 Los Spurs volvieron a jugar con cuatro bajitos a mediados del tercer cuarto, y los Heat se fueron de nuevo en el marcador. Para cuando Popovich quiso volver a poner centímetros en pista, era tarde porque Wade le había cogido el truco al esquema y se lo destrozó totalmente. Y eso que Lebron James estaba exhausto en el banquillo. Cuando King James se incorporó de nuevo al juego, el resultado estaba decidido, con 85 a 98 a 5 minutos y medio del final. 90 segundos después, las figuras de San Antonio se sentaron en el banquillo para no volver a entrar más.

El dominador del cuarto partido de la serie fue Dwayne Wade. Aunque Lebron James anotó un punto más que él, cada uno de los 32 de Wade valen su peso en oro. La actuación del escolta en defensa también fue espectacular, con 6 pelotas recuperadas.

Quinto partido: Spurs 114 – Heat 104, 11,4% de audiencia

Si en el cuarto partido asistimos al resurgimiento de Dwayne Wade, en el quinto de la serie el resucitado fue Ginobili. Con la defensa de los Heat empeñada en anular a Parker y Duncan, y sin quitarle un ojo de encima a Green, el francotirador tejano, el argentino fue el designado por Popovich para coger la batuta del ataque de los Spurs penetrando con agresividad. El inicio del primer cuarto fue una declararación de intenciones. De los 15 primeros puntos de los locales, 7 son de “Manudona” y 6 más llegaron fruto de 3 asistencias suyas.

El equipo de San Antonio abrió brecha en el marcador en el primer cuarto, que acabó 32 a 19, con una estructura en pista de dos jugadores interiores (Diaw con Duncan, o Diaw con Splitter). Los Heat llevaron el small ball al extremo. Bosh lo jugó prácticamente todo, con pequeños relevos de Haslem para darle descanso. Segundo partido consecutivo sin minutos para Chris Andersen y Joel Anthony jugando los de la basura.

Los Spurs aprovecharon una racha de 3 triples de Green para irse en el marcador, 45 a 28. Pero Los Heat aún no estaban maduros y remontaron. Con los de Spoelstra comiéndole terreno, el entrenador local sentó a Diaw y Leonard. Lebron James dominó a Green y empezó a entrar en el partido. Popovich tuvo que deshacer rápidamente el cambio para evitar males mayores. Hasta final de partido, James fue defendido siempre por Leonard o Diaw.

En el tercer cuarto, con un Wade muy inspirado, los de Miami remontaron hasta uno abajo en el marcador, 75 a 74. Los Spurs respondieron con un parcial de 19 a 1 en los tres minutos finales de cuarto y los 2:30 iniciales del último periodo, con un nuevo festival de Ginobili. Ni Ray Allen ni Norris Cole pudieron frenarlo. Con la defensa de los Heat hecha un lío, apareció Parker para controlar el resultado y echarle el cerrojo al partido.

Sexto Partido: Heat 103 – Spurs 100, 14,7% de audiencia

Los Heat, escarmentados de partidos anteriores, centraron su interés defensivo sobre Parker como creador de todo el juego de ataque de los Spurs (Lebron en persona asumió la tarea), y sus tiradores, que tanto daño les han hecho durante la serie. El gran beneficiado de esta disposición fue Tim Duncan, que dejó de ejercer de distribuidor del segundo pase para ser finalizador. 25 puntos al descanso, 11 de 13 en lanzamientos de campo. Spoelstra, después de dos partidos sin darle minutos, volvió a confiar en Chris Andersen para defenderle. Sin resultado inmediato porque Popovich rehusa el duelo.

Los Spurs siguieron negándole espacios interiores a Lebron James, absolutamente ineficaz desde la media distancia y poco pródigo a buscar el triple. Por suerte para los locales, Chalmers recuperó su punteria y Battier se parecía al de las Finales de la pasada temporada. Wade y Bosh, discretos en esta fase del encuentro. Alternancia en el marcador hasta que en el tercer cuarto despertó Parker. San Antonio llegó a tener 13 puntos de ventaja en el tercer cuarto.

Y por fin apareció Lebron James. 14 puntos con 3 de 12 lanzamientos de campo en los primeros 36 minutos. 16 puntos en el último cuarto. Los Heat pudieron correr, y un Lebron al fin decisivo en la serie encontró el camino hasta las proximidades del aro rival después que Popovich centrase su atención defensiva en los tiradores locales tras dos triples de Mike Miller y Mario Chalmers. Miami disfrutó de ventaja en el marcador hasta que Parker volvió a aparecer. Un triple, un robo de pelota y una canasta de dos del base francés pusieron por delante de nuevo a los Spurs.

Lebron James estuvo a punto de pasar de salvador a villano. Con las pulsaciones a tope, perdió dos pelotas en ataque que le podrían haber costado el título a su equipo. Popovich también tomó decisiones discutibles. Decidió que en las últimas jugadas Duncan sólo jugase en ataque, subtituyéndolo por Diaw en defensa. Lebron intentó un triple (un auténtico melón), pero el rebote en ataque fue para Mike Miller (Bosh estaba en el banquillo). Lebron anotó el triple a la segunda.

Kahwi Leonard tuvo dos tiros libres para sentenciar la final a 20 segundos, con 92 a 94 en el marcador. Falló uno. Con 92 a 95 Lebron James erró otro triple, pero el rebote ofensivo de Chris Bosh permitió a Ray Allen forzar la prórroga con un triple increible. Porque Parker falló con el tiempo agotándose. Tras una prórroga igualada se acabaron imponiendo los locales con un tapón monumental de Chris Bosh a Daniel Green.

 ¿Debería haber estado Duncan en pista para asegurar esos dos rebotes? Popovich quería que sus jugadores pudieran hacer cambios sin problemas en los bloqueos para evitar tiros librados. Por eso puso a Diaw, un jugador con más movilidad. Renunciando a asegurar su rebote. Prefería poner más énfasis en impedir que sus rivales anotaran el triple. En ese caso, ¿Por qué no ordenó hacer falta y conceder 2 tiros libres para evitar el lanzamiento de tres puntos? Preguntado por ello en rueda de prensa, dijo “nosotros no lo hacemos”. Pues tal vez de haberlo hecho, ahora tendría 5 anillos de campeón de la NBA.

Los Heat incluso podrían haber ganado el partido antes de la prórroga. Mientras los árbitros comprobaban en video que el lanzamiento de Ray Allen era de tres puntos, Tim Duncan volvió a entrar en pista para jugar la última posesión. Él sirve la pelota desde la línea de fondo para Tony Parker. Según el reglamento NBA, no se pueden hacer cambios mientras los colegiados miran el video. Si el entrenador de los Spurs quería hacer el cambio debería haber detenido el partido con un tiempo muerto, pero no le quedaban más. Esta infracción se castiga con técnica. Es decir, tiro libre y posesión para Miami.

Si los Spurs de San Antonio se hubieran impuesto en la prórroga, los Heat podrían haber impugnado el resultado. Una enorme confusión, con un campeón celebrándolo sobre la cancha y un grupo de ejecutivos superados por la situación intentando solucionar un lío de dimensiones mayúsculas. Por suerte para la NBA, Bosh le clavó el tapón a Green en la última posesión de la prórroga.

 

publicado en www.encancha.com, junio 2013

 

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