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Los Cavaliers, el equipo más afortunado de la NBA

21 May

El año pasado por estas fechas publicábamos un artículo sobre la suerte de los Cavaliers en el sorteo del draft. Ahora toca desempolvarlo y actualizarlo, porque la primera elección ha vuelto a caer en el equipo de Cleveland. La suerte de los Cavaliers parece inagotable.

Si la temporada pasada nos parecía extraordinario que los Cleveland Cavaliers obtuviesen la primera elección en el draft, lo de este año agota todos los adjetivos.  Destacábamos entonces que la franquicia de Cleveland había obtenido cuatro números 1 desde la instauración del sistema de sorteo en 1985. Ahora no solo han sumado el quinto, sino que además es el tercero en las últimas 4 temporadas. Es épico.

No soy un especialista en cálculo de probabilidades, pero las posibilidades matemáticas de que un hecho así se produzca deben ser cuanto menos absurdas. No es sólo ser el primero entre 30 en 3 de 4 ocasiones, es que además los boletos que cada equipo lleva en el sorteo no son equivalentes. Este 2014, por ejemplo, los Cavaliers sólo tenían un 1,7 de posibilidades de ser los grandes triunfadores de la noche. Me reafirmo en lo dicho en el párrafo anterior, es absolutamente épico. Me temo que a su dueño acabarán prohibiéndole la entrada a los casinos.

Abonados al número 1

Los Cavaliers iniciaron su historia de fortuna en el draft de la NBA en 1986, eligiendo a Brad Daugherty. El talentoso pívot fue el eje central entorno al cual formaron un gran bloque con Mark Price, Craig Ehlo, Larry Nance  y John “Hot Rod” Williams, entre otros. Sin embargo, sus continuos problemas de espalda le forzaron a retirarse tras 8 temporadas, con tan solo 28 años.

En junio de 2003, tras una serie de años anodinos, los Cavaliers fueron doblemente afortunados. Por una banda, consiguieron nuevamente la primera elección del draft. Y por otra, este hecho se produjo el mismo año que Lebron James optaba a hacerse profesional.  James volvió a poner la franquicia en el mapa,  llevándola hasta las finales de la NBA en 2007. Se enfrentaron a los Spurs en año impar. O sea que perdieron.

Con el proyecto agotado, Lebron James voló a Miami en 2010, dejando tras de sí un equipo desolado…pero con mucha suerte. El propietario Dan Gilbert envió a su hijo Nick como representante del equipo al sorteo del draft del 2011. Y el chaval fue talismán al obtener de nuevo una primera elección. Los Cavaliers se hicieron con Kyrie Irving, llamado a ser el mejor base de la NBA dentro de no demasiado tiempo. Un jugador sobre el que cimentar un nuevo proyecto.

La temporada pasada fueron agraciados de nuevo con el número uno.  De nuevo con Nick Gilbert como talismán. Aunque en aquella ocasión su sonrisa no fuera tan amplia y sincera como en la anterior. Porque si hubo un año en el que perder no era tan malo, y ganar no significaba tanto, era aquel. Los Cavaliers tenían una patata caliente en las manos. Y eligieron a Anthony Bennett, uno de los peores números 1 de la historia del draft en su primera temporada.

Este 2014 el representante del equipo en la ceremonia del sorteo no fue Nick Gilbert, sino el mánager general David Griffin. Pero tenía dos amuletos muy poderosos. Un pin en su solapa en recuerdo de su fallecida abuela y una pajarita en el bolsillo superior de su americana propiedad de Nick Gilbert. En los instantes decisivos del sorteo toca ambos objetos y…abracadabra, su equipo se hace con el ansiado número 1.

 

 

Todo un mundo de posibilidades

En 1986, 2003 y 2011 era muy fácil elegir. Había unos números 1 bastante claros, y era muy difícil equivocarseAlgo que no ocurrió en el 2013, con una clase de novatos que presentaba buenos jugadores (como siempre), pero con muy pocas opciones de que alguno de ellos se convirtiese en estrella.

Este año el azar les depara una ocasión de oro para resarcirse de la “mala suerte” del 2013. Porque la promoción de novatos es estelar. En palabras de Jeff Cohen, vicepresidente de los Cavaliers, “este es el mejor draft desde la llegada de Lebron James, Dwayne Wade, Chris Bosh y Carmelo Anthony”. Eso fue en el 2003, y su equipo también eligió entonces en primer lugar.

Los Cleveland  Cavaliers son un equipo en reconstrucción desde que Lebron James cambió los grandes lagos de Ohio por las soleadas playas de Florida, aunque este año ya luchaban por entrar en play offs.  Este nuevo número 1 les permitirá acelerar el proceso. Con el base Kyrie Irving como jugador franquicia el recién llegado no deberá asumir desde el primer día el peso de la responsabilidad. La posición de escolta también está perfectamente cubierta (Dion Waiters), así que lo más plausible parecería centrarse en las mayores carencias: los pívots.

El equipo no tiene a ningún center de máximo nivel en nómina para la próxima temporada.  Entre los aspirantes a profesionales figura el ex de Kansas Joel Embiid (2,13, 113 kilos), un proyecto de jugador muy interesante incluso a corto-medio plazo. Otra de las opciones de los Cavaliers sería tirar la toalla con Bennett y firmar un nuevo 3-4.  O eso, o recolocar al anterior número 1 de draft de 4 (buscando un traspaso para Tristan Thompson tal vez). En ambos casos, el equipo buscaría un alero potente, con buena mano exterior y capacidad para anotar dentro.

En la camada de novatos de este 2014 tenemos dos jugadores extraordinarios que encajarían en ese perfil. Uno es Jabari Parker, procedente de la prestigiosa Duke de Mike Krzyzewski. El otro, compañero de Embiid bajo las órdenes de Bill Self, el chico maravillas que tanto ha dado que hablar este temporada: Andrew Wiggins. Si nos hemos cansado de oír cómo se le comparaba a Lebron James, imaginad lo que puede pasar si Wiggins es elegido con el número 1 del draft por los Cavaliers.

Clasificación final en la Liga del Tanking

El peor equipo de la NBA, los Milwaukee Bucks, estaba representado en el sorteo por Mallory Edens (la hija adolescente del nuevo propietario Wes Edens). Con un 25% de posibilidades de acabar primeros, finalmente elegirán en segunda posición. Desde 2004 (Orlando Magic) el equipo que tiene más posibilidades no se lleva el premio gordo, así que puede tomarse como un triunfo. Cualquier jugador que elijan les servirá, así que es muy difícil que fallen. Ahora sólo falta ver con que empuje llega Wes Edens a la franquicia, y si será capaz de aprovechar esta oportunidad para sacar al equipo de Milwaukee del pozo de la clasificación.

Los Sixers, representados por el mítico Julius Erving, atesoraban el 19,9% de los boletos de la rifa. Y han acabado en tercera posición. No es un gran premio a sus denodados esfuerzos por perder partidos durante toda la temporada. Sin embargo, también dispondrán de la décima elección gracias al traspaso de J’rue Holiday a los Pelicans a cambio de Nerlens Noel (sexta elección del pasado draft que aún no ha debutado en la NBA por una rotura de ligamentos de su rodilla). Eso deja las cosas en un empate. Sin goles, pero un empate en la liga del tanking.

 Los Orlando Magic, el tercer peor equipo de la última regular, se hallan en una situación equiparable a los Sixers. Su cuarta plaza no es lo que esperaban, pero el disponer también de la doceava elección (vía Denver Nuggets) atenúa su decepción. Utah Jazz, el peor equipo del Oeste, elegirá quinto. No es una mala elección en este draft tan cargado de talento, y podrán seguir con la reconstrucción que ya han empezado esta misma temporada con Gordon Hayward, Alec Burks, Trey Burke, Derrick Favors i Enes Kanter. Los Jazz tienen otra elección en primera ronda, la 23, para potenciar el banquillo.

Los Celtics, después de ensombrecer su trayectoria histórica empatando a victorias y derrotas con los Jazz, han caído en la sexta posición de este draft del 2014. Otra temporada titularíamos “decepción mayúscula”. Este año podemos decir que se han salvado por los pelos en el último segundo del partido. Aún les quedará algún rookie con potencial de estrella. O pueden esperar a que alguno de los equipos que eligen antes que ellos arriesgue y se equivoque, dejando libre alguna pieza codiciada. El equipo de Boston tendrá una segunda elección, la 17, vía Nets, una de las muchas que consiguió en el traspaso de Garnett y Pierce. En pocos años, con un mínimo de fortuna en el sorteo, criterio a la hora de elegir novatos  y acierto en la renovación de los contratos de sus jugadores, pueden volver a armar una buena plantilla.

 Y llegamos al gran derrotado: Los Angeles Lakers. La franquicia californiana elige en séptimo lugar, y sólo tiene esta elección en la primera ronda del draft del 2014. Para una franquicia en reconstrucción como la angelina, es muy poco bagaje. Conseguirá un buen debutante, pero difícilmente un futuro jugador franquicia. Así que les tocará rascarse el bolsillo para fichar a una estrella a la que Kobe Bryant le pueda dar el testigo en breve, y acompañarla de un núcleo de buenos jugadores para armar un equipo competitivo. Tienen margen salarial, pero se me antoja corto para la magnitud del proyecto. Habrá que superar de nuevo el tope salarial, lo que  lastrará futuros presupuestos con el impuesto de lujo y la dolorosa penalización por ser reincidente habitual. ¿Valía la pena “tankear”?

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NBA: La Liga del Tanking

17 Abr

Una vez que ha finalizado la Liga Regular, y que 16 equipos empiezan la lucha por ganar el campeonato de la NBA, ya podemos dar por acabada otra liga, la de aquellos que, en una perversión del espíritu deportivo que la estructura de la competición permite, luchaban por ser los peores.

Los Milwaukee Bucks se han coronado con el dudoso honor de acabar la temporada como el peor equipo de la NBA, con un registro de 15 victorias y 67 derrotas, recogiendo el testigo de los Orlando Magic, últimos del año pasado.  El equipo de Milwaukee, tras una temporada 2012-13 en que se coló en los playoffs (octavos del Este) intentó una remodelación de su plantilla que no ha dado los frutos esperados y que les ha relegado a la cola de la Liga.

La gerencia de los Bucks apostó por Brandon Knight, que no había funcionado como base en los Pistons, y O.J. Mayo, que venía de redimirse como sexto hombre en los Mavericks tras un período gris en los Grizzlies. Debían ser la alternativa al dúo Monta Ellis – Brandon Jennings, dos anotadores sin química entre ellos. Mientras que Knight ha respondido como anotador, Mayo ha tenido una temporada irregular con muchos picos, tanto para lo bueno como lo malo.

La otra gran apuesta del equipo de Milwaukee fue renovar a Larry Sanders con un contrato de 4 temporadas valorado en 44 millones de dólares. Dos pasos por el quirófano han marcado la temporada del pívot. El primero por una lesión en el pulgar derecho tras una bronca en un club nocturno y el segundo por una fractura del orbital derecho causada por un codazo involuntario de James Harden. Sanders cerró el curso cumpliendo 5 partidos de sanción por dar positivo en tres test antidroga (en su caso no eran dopantes) al tiempo que reivindicaba los usos medicinales de la marihuana.

La esperanza en un año para olvidar la ha puesto el rookie Giannis Antetokounmpo. El griego, sin firmar unos números extraordinarios, si que ha brindado algunos momentos de brillantez a sus aficionados que deberá confirmar en su segundo año como profesional, algo que esta temporada ya han hecho Khris Middleton (llegado de los Pistons junto a Knight) y John Henson. El retorno de Ramon Sessions desde Charlotte (a cambio de un Gary Neal con muchos problemas físicos en la primera mitad de la temporada) mejoró al bloque tras el All Star.

El equipo de Milwaukee cerró la liga regular con un cambio de propietario. Herb Kohl, su dueño, anunció la venta del paquete mayoritario (se cree que seguirá manteniendo un porcentaje de la propiedad) a los multimillonarios Wesley Edens y Marc Lasry por 550 millones de dólares (casi 400 millones de euros). El cambio de dueños no implica ninguna posibilidad de traslado de ciudad. Como muestra de ello Kohl, que había comprado el equipo en 1985 a cambio de 18 millones de dólares (13 millones de euros), deberá ayudar con 100 millones en la construcción de un nuevo pabellón para los Bucks en Milwaukee. A la espera de la aprobación por parte de la junta de propietarios, llama la atención el alto precio de la peor franquicia de la NBA esta temporada.

El resto de sospechosos

El penúltimo equipo de la NBA han sido los 76ers de Filadelfia (19-63), capaces de encadenar una racha de 26 derrotas consecutivas deshaciéndose de sus mejores jugadores como si fueran un lastre (cuanto peor, mejor). En su caso no podemos hablar de fallos de planificación, sino de un éxito total de planteamiento tal y como ya he explicado en algún artículo anterior. Orlando Magic (23-59) , Utah Jazz y Boston Celtics (ambos con un balance de 25-57)  les siguen en esta anticlasificación.

El equipo de Florida ha conservado sus pocas piezas interesantes de la temporada anterior en que fueron últimos, pero no se ha esforzado en mejorar el bloque. Este año no tocaba. Los Celtics destrozaron su equipo a corto plazo en un cambio catastrófico con los Nets. Como contamos en su día, regalaron sus veteranas estrellas a cambio de jugadores irrelevantes y futuras opciones de draft. Una reconstrucción pura y dura. Y demasiado descarada. Un detalle que marca el diferente nivel de las dos conferencias, cuatro de los cinco peores equipos son del Este.

En el Oeste los tres peores han sido Utah Jazz, Los Angeles Lakers y Sacramento Kings. El equipo del estado mormón dejó marchar a su sólida pareja interior (Paul Millsap y Al Jefferson) para apostar por la juventud: Derrick Favors y Enes Kanter en la pintura, el rookie Trey Burke en la dirección, Gordon Hayward asumiendo los galones y Alec Burks de sexto hombre. Este año en el draft conseguirán más carne joven para su guiso de futuro, tal como marca su plan estratégico.

El destino de los Kings (28-54) estaba muy claro desde que se hicieron con los servicios de Rudy Gay en diciembre. El alero es un gran anotador individual, pero no ha sido determinante para conducir a ninguno de sus equipos anteriores (Grizzlies y Raptors) a logros significativos. La primera temporada tras el cambio de dueños del equipo no puede calificarse de buena. Peor ha sido la de los Lakers, que merece un artículo aparte (lo tengo en la lista de tareas pendientes), pero cuyos fichajes de este verano no hacían concebir demasiadas buenas expectativas. Sólo citaré un dato al respecto. Con 27 victorias y 55 derrotas, los californianos han firmado el peor balance en los 66 años de historia del equipo.

Los beneficios del tanking

El premio gordo para estos equipos de la Otra Liga no es otro que el número 1 en un draft que se prevé cargadito de futuras estrellas. Un sorteo decide a los 3 primeros equipos en elegir entre los que no se han clasificado para play offs, pero no todos parten con las mismas posibilidades de ser agraciados. El peor equipo de la temporada tiene un 25% de los “boletos”, el penúltimo el 19,9%, el antepenúltimo un 15,6%, el cuarto peor un 11,9%. Los porcentajes van bajando hasta el 0,5% de la última franquicia en quedarse a las puertas de los playoffs. O sea que, puestos a perder, vale más hacerlo a lo grande.

Este año hay otro detalle del sistema de adjudicación de plazas que debe ser tenido en cuenta. Una vez sorteadas las tres primeras elecciones, las 11 siguientes se reparten entre los equipos que no resultaron premiados en la lotería en orden inverso a su clasificación. Con lo cual el último clasificado, en el caso de que la suerte le girase totalmente la espalda, acabaría eligiendo cuarto. Y el penúltimo cuarto o quinto.

Unas posiciones que en este draft tan lleno de talento (si finalmente se cumplen las previsiones y dan el salto a profesionales todas las jóvenes perlas por las que más de un equipo ha tirado descaradamente la temporada) pueden otorgar los derechos sobre un futuro jugador franquicia, a diferencia de otras temporadas en que han sido ocupadas por buenos jugadores, pero sin potencial de estrellas.

Mirando los precedentes, este último caso sería el más factible. Desde 1990, cuando se introdujo el actual sistema de probabilidades en orden inverso a la clasificación, sólo en tres ocasiones el peor equipo ha sido el primero en elegir en el draft. En 1990, los Nets eligieron a Derrick Coleman. En el 2003, los Cavaliers se hicieron con los servicios de Lebron James. Y la temporada siguiente, Dwight Howard hizo las maletas para establecerse en Orlando. Siempre es más fácil que te toque la pedrea que el gordo de Navidad.

Elegir un número 1 tampoco garantiza el éxito. Desde que en 1985 se introdujo un sistema aleatorio para decidir el orden de los equipos (los primeros años era sorteo puro y duro entre los no clasificados para play offs), sólo dos jugadores han ganado un título con el equipo que les eligió. Casualmente, lo hicieron juntos: David Robinson y Tim Duncan con los Spurs. El resto, sin han ganado anillos, lo han hecho después de una mudanza (como el antes citado Lebron James, que se fue a los Heat para ser campeón).

Negando la evidencia

A pesar de lo expuesto hasta ahora, en la NBA se empeñan en mirar para otro lado. En palabras de su flamante comisionado Adam Silver: “No creo que en la NBA haya entrenadores y jugadores, o alguna parte de estos grupos, intentando perder. Y actuaría inmediatamente si los hubiera”. El comisionado, sin embargo, no descartó hacer cambios de la reglamentación generadora de estas suspicacias en el futuro: “Tenemos un sistema en vigor que anima a los equipos a reconstruirse. Y estos están respondiendo a los incentivos que les ofrece dicho sistema. Si los incentivos no son correctos, tendremos que cambiarlos”.

El problema es que como en la Liga no se den prisa el trabajo se lo harán los aficionados. Un grupo de seguidores de la NBA lidera la primera revuelta 2.0 contra la liga profesional. Hartos de la pasividad en este tema (y supongo que también de soportar partidos infames de liga regular) han lanzado una web para recoger firmas en apoyo de una petición de reforma del draft (www.nbarrasing.com). Proponen tres soluciones. La  primera es el sistema de rueda en las posiciones del draft que ya explicamos en un artículo anterior.

La segunda es repartir las elecciones premiando las victorias conseguidas por cada equipo a partir de quedar matemáticamente excluido de los play offs. Sería una especie de liga paralela entre desheredados que a diferencia de lo que ocurre ahora estarían interesados en ganar el mayor número de enfrentamientos con el objetivo de conseguir una mejor situación en el draft, revitalizando el tramo final de la Liga Regular.

La tercera opción prevista en esta iniciativa popular pasa por asignar el orden del draft tomando como referencia la clasificación antes del parón del all star. Para empezar, no tendría sentido tankear en la segunda mitad de la temporada, cuando los equipos empiezan a valorar sus posibilidades reales de acceder a la lucha por el anillo. Haría una criba entre los peores equipos que más necesitan nuevos jugadores para revitalizar su juego y aquellos que simplemente se dejan ir por si pescan algo.

Los tres sistemas propuestos tienen sus defectos. El primero permite una planificación más precisa a los equipos, pero elimina la utilidad del draft como ayuda para que los peores equipos se igualen con los mejores. El segundo sistema podría acabar premiando a los equipos que queden descartados antes de los play offs, con lo cual el tanking podría producirse en la primera mitad de la temporada y no en la segunda. Y el tercero sigue sin dar incentivos para ganar en la segunda mitad de la Liga Regular. Pero todos ellos presentan alternativas aceptables para mejorar el actual sistema. Puestos a elegir, yo me decantaría por el segundo. ¿Y vosotros?

 

Artículo publicado en http://www.encancha.com, abril 2014

Los retos de Adam Silver, el nuevo jefe de la NBA

6 Feb

El quinto comisionado de la historia de la NBA ha empezado el ejercicio de su cargo con la liga saneada y una posición hegemónica a nivel mundial que nadie discute. Y viene con ideas en mente acerca de los cambios necesarios para mantener su status. En este artículo analizamos algunas de estas posibles variaciones.

Adam Silver tomó las riendas de la NBA en sustitución de David Stern el 1 de febrero,  justo cuando se cumplían 30 años de la toma de posesión del que ahora se jubilaba. El saliente y el entrante son dos personalidades opuestas que, sin embargo, se han complementado muy bien durante los últimos 22 años.

Silver, un abogado licenciado en las universidades de Duke y Chicago, entró a trabajar como ayudante del comisionado de la NBA en 1992. El 2006 fue elevado a la categoría de segundo al mando de la Liga. Si Stern era un directivo a la antigua usanza, con un fuerte personalismo y un duro e hiriente sarcasmo, su sucesor es un ejecutivo moderno, de bajo perfil personal, dialogante y buscador de consensos, que se distinguió durante la negociación del último convenio colectivo.

Otra muestra de la modernidad del nuevo comisionado de la Liga es su apoyo total al uso de estadísticas avanzadas. Fruto de su afición al beisbol, Silver es un ferviente creyente en la utilidad de este tipo de analítica del juego. Partidario de abrir estos datos a todos los aficionados, se adivina su mano tras la remodelación esta temporada del apartado de estadística de la web de la NBA.

Cuando Stern se convirtió en el cuarto comisionado en la historia de la NBA, se encontró con una liga en bancarrota e infiltrada por el fantasma de las drogas. Stern limpió los vestuarios de estupefacientes y devolvió los números negros a los balances poniendo la liga en manos de las estrellas (primero, Magic Johnson y Larry Bird, luego Michael Jordan), concebidas como instrumentos de marketing para atraer público y anunciantes.

Para saber a qué retos se enfrenta Adam Silver al principio de su mandato, recurriremos a los globos sonda que ha lanzado antes de tomar posesión de forma oficial del cargo. Así sabremos los temas que Silver identifica como problemáticos.

REDUCCIÓN DE LA DURACIÓN DE LOS PARTIDOS

A la NBA parece preocuparle la duración de los partidos, que considera excesiva.  Según fuentes de varios equipos, el mismo Silver habría propuesto, de forma informal en reuniones a lo largo de las dos últimas temporadas, reducir el tiempo de juego de los partidos de 48 a 40 minutos, y las prórrogas de 5 minutos a 3.

Para acortar, ya ha limitado las presentaciones de equipos y otros rituales prepartidos, y ha establecido un mayor control sobre el cumplimiento de los tiempos muertos. A los anunciantes les gusta que la transmisión tenga una duración más o menos fija, y no debe ser demasiado larga para que los ajetreados espectadores puedan seguirla en su totalidad. Dos horas parece ser el minutaje adecuado.

A la Liga, además de la extensión en el tiempo de sus enfrentamientos, le inquieta el alargamiento de sus minutos finales, a la manera del baloncesto NCAA, cuando el resultado está ajustado. La NBA ya ha avanzado en este camino con una modificación de la reglamentación de las faltas intencionadas en los dos últimos minutos de partido.

Sobre este tema hay que seguir los cambios introducidos en la D-League, campo de pruebas de futura reglamentación NBA. El objetivo en esta competición es reducir los encuentros a una duración de 2 horas, lo que complace a los anunciantes. Para ello la liga de formación ha reducido el número y extensión de los tiempos muertos (decisión no viable en la NBA para no perder publicidad) y ha prohibido los tiempos muertos consecutivos. También se plantea reducir el descanso entre partes (las marcas asumen que los espectadores hacen zapping, así que esta decisión no supondría un problema).

REPLANTEAMIENTO DE LAS DIVISIONES

Mirando la clasificación de la NBA, a fecha de 27 de enero, sólo tres equipos del Oeste (y uno de ellos los Lakers) tenían peor registro que el octavo clasificado del Este. Lo cual implicaba que cuatro equipos de la Conferencia más potente se quedarían fuera de los playoffs a pesar de haber hecho más méritos que sus rivales del Este, en la que hace años que se van colando equipos en la lucha por los anillos con un balance de victorias inferior al 50%.

Este año esa diferencia es aún mucho más exagerada. Mientras que los ocho privilegiados del Oeste presentaban todos un balance ganador, sólo cinco equipos del Este tenían más triunfos que derrotas. Y gracias a que los Toronto Raptors (22-21)  había encontrado su juego tras un mal noviembre (5-9) y que los Chicago Bulls (22-21) arreglaron en enero (10-3) un pésimo diciembre (5-10).

Modificar el sistema de conferencias  supondría un cambio drástico del calendario (los equipos se enfrentan más veces durante la liga regular contra los de su misma división que contra los de la otra mitad de la NBA), pero con la mejora de los medios de transporte sería asumible.

Los aficionados agradeceríamos que en la lucha por los anillos participasen los 16 mejores equipos de la liga, sin importar de qué parte de los Estados Unidos sean. Pero como no se puede empezar la casa por el tejado, lo primero que revisarán serán las divisiones, en la próxima  reunión del Comité de Competición.

Los campeones de División ganan plaza de forma automática para los playoffs y pasan como cabezas de serie delante del resto de equipos que no lo son aunque hayan finalizado la liga regular con un peor balance de victorias y derrotas. Silver, al que no le gusta este privilegio, manifestó respecto a esta forma de agrupar los equipos que “el objetivo era fomentar rivalidades y ahora no estoy seguro que eso esté ocurriendo”.

En un primera fase lo más probable es que realineen algunos equipos para potenciar rivalidades y darle así una última oportunidad a esta forma de organizar los equipos. Pero si no obtienen los resultados esperados, podéis apostar que no les temblará el pulso para abolirlas.

HACER UN DRAFT MENOS ALEATORIO

Un repaso a las plantillas de esta temporada, y a los fichajes y movimientos efectuados por algunos equipos, revela motivaciones ocultas. Coinciden demasiadas franquicias con equipos nada competitivos. Si unimos este dato a las opiniones de los expertos en baloncesto universitario de que el draft del 2014 será de calidad excepcional, es imposible no pensar en el tanking (tirar la temporada para conseguir una mejor elección de rookies).

El problema es la mala imagen que la NBA proyecta. Los tramposos, los que hacen las cosas mal a posta, tienen premio. Hasta 1984, los dos peores equipos se jugaban a cara o cruz las dos primeras elecciones.  Precisamente hasta el año en que llegaron a la liga Olajuwon y Jordan, pocos meses después de la toma de posesión del comisionado David Stern. Aquella temporada también hubo fundadas sospechas de tanking.

Stern modificó de forma progresiva el draft hasta su forma actual, en que un sorteo entre los equipos que no juegan playoffs determina las 3 primeras opciones de elegir. Con más posibilidades para los peores equipos, pero no tantas como para ser una garantía de nada. Eso si, el equipo con menos victorias se asegura como poco ser el cuarto en escoger jugador (este año ésa será una posición excelente).

Y ahora de nuevo coincide un cambio en el máximo dirigente de la NBA con una camada de novatos de gran talento. El enfoque del nuevo comisionado para resolver el problema es radicalmente opuesto al de Stern. Si su antecesor apostó por el azar controlado, Silver pretende establecer un patrón fijo de 30 años, alternando elecciones altas con bajas. Una secuencia como la siguiente:

1, 30, 19, 18 ,7, 6, 25, 23, 14, 11, 2 ,29, 20, 17, 8, 5, 26, 22, 15, 10, 3, 28, 21, 16, 9, 4, 27, 24, 13, 12.

Con este sistema los equipos sabrían exactamente sus opciones en el draft. Se evitarían los malos ciclos de franquicias atrapadas durante años en las elecciones medias-altas (del 20 al 30), y los golpes de fortuna exagerados, con plantillas renovadas después de encadenar varias elecciones bajas. Y sería inútil dejarse perder, puesto que tu lugar en el draft está marcado. Así que si perder no sirve, solo queda ir a ganar.

El punto oscuro de este sistema es que las futuras estrellas NBA también sabrían de antemano cual sería su destino. Y podrían decidir estar más o menos tiempo en la universidad en función de sus preferencias. La función igualadora entre conjuntos que se supone tiene el draft peligraría. Aunque sea a costa de los derechos de estos futuros trabajadores (serán millonarios, pero siguen siendo asalariados), que seguirán sin poder elegir su “primera empresa”.

Sin embargo, pasará mucho tiempo antes de que modificaciones de este tipo puedan aplicarse. Al menos, 10 temporadas, hasta que se hayan consumado todos los cambios pendientes entre las franquicias. Y quien sabe, igual para entonces ha hay otro comisionado.

ELEVAR LA EDAD DE INGRESO DE LOS JUGADORES

Adam Silver habría revelado después de tomar posesión del cargo que una de sus prioridades es elevar un año más la edad mínima de acceso a la NBA, pasándola de los 19 actuales hasta los 20. Un empeño heredado de su predecessor David Stern, a quien tampoco le gustaban los “one and done” de la NCAA.

Con el sistema actual se pone en duda el compromiso de las futuras estrellas con las Universidades que los reclutan. Y condiciona el sistema de trabajo de los equipos, que no pueden construir proyectos de crecimiento a medio plazo (en la liga universitaria no existe el largo plazo ya que la carrera de sus jugadores se limita a 4 temporadas activas).

Una opción sería volver a los viejos tiempos, y permitir la entrada de jugadores en la liga con 18 años, al salir del instituto. Así, el que fuera a la Universidad no lo haría por obligación. Pero a la NBA no le gusta esta opción. Así que su solución es elevar la edad de ingreso. Una idea a la que se oponen los jugadores. Sea cual sea la resolución del tema, no podrá abordarse hasta la negociación del siguiente convenio colectivo. El vigente no caduca hasta el 2017.

PUBLICIDAD EN LAS CAMISETAS

La Junta de Gobernadores (los propietarios, para entendernos) debe ratificar un primer acuerdo para introducir publicidad en las camisetas de los jugadores. De forma muy tímida en este primera tentativa, pero publicidad. David Stern se oponía a esta medida y pretendía hacer cambiar de decisión a los dueños de los equipos. Desconozco la postura de Silver al respecto. Tal vez a final de temporada la sepamos. Y para la siguiente, las camisetas ya no estarán tan “limpias”.

publicado en http://www.encancha.com, febrero 2014

Tendencias para el curso 2013-14 en la NBA

4 Sep

Después del parón estival del mes de agosto, la NBA se despereza y vuelve a la actividad. Al menos en los despachos, ya que hasta el 28 de septiembre no empezarán los entrenamientos oficiales. Aún tienen que producirse muchos movimientos en el mercado de jugadores hasta el principio de la temporada. Algunas franquicias siguen ocultando sus cartas (los Thunder no han reaccionado a la marcha de Kevin Martin, por ejemplo), pero los fichajes y traspasos registrados por otras hasta el 31 de agosto nos indican sus intenciones.

Antes de mis merecidas vacaciones (al menos en mi opinión) ya hablamos de la marcha de Dwight Howard de los Lakers a los Houston Rockets (Lakers: Adios a los 4 Fantásticos), y del megatraspaso que envió a Kevin Garnett, Paul Pierce y Jason Terry de los Boston Celtics a los Brooklyn Nets (Celtics: Juventud, divino tesoro).

Tras estas operaciones, la histórica franquicia de Boston entra de forma oficial en periodo de reconstrucción, mientras que el equipo de Los Angeles hace hueco con fichajes baratos (Chris Kaman, Jordan Farmar, Nick Young, Wesley Johnson y el rookie Elias Harris) para poder asumir las fichas del último año de contrato de Kobe Bryant (casi 30 millones y medio de dólares) y Pau Gasol (algo más de 19 millones). Son además incorporaciones de corta duración cara al presumiblemente movido mercado del próximo verano.

La lucha por el título

Nets y Rockets se configuran como equipos aspirantes al campeonato. Los de Brooklyn, nuevamente a corto plazo, con un cinco titular All Star con Deron Williams, Joe Johnson, Paul Pierce, Kevin Garnett y Brook Lopez, un sexto hombre de lujo como Jason Terry y un banquillo profundo con Andrei Kirilenko, Reggie Evans, Andray Blatche y Alan Anderson, además del prometedor Mason Plumlee. ¿Tendrá minutos Mirza Teletovic?

Los Rockets asientan los cimientos de su proyecto con un duo formidable, Dwight Howard y James Harden. El pívot intentará callar las bocas a sus críticos y librarse de la etiqueta de perdedor. La pareja debería aprovechar al máximo la polivalencia del “chico para todo” Chandler Parsons. Los tejanos también consiguieron que el turco Omer Asik renovase su contrato. Con estas piezas, se convierten en un destino apetecible para jugadores con ganas de inaugurar o ampliar su palmarés. Aunque se antoja complicado que Howard-Asik sean las nuevas Torres Gemelas a la manera de Olajuwon-Sampson.

Otro equipo que mejora de forma sustancial son los Golden State Warriors. Han perdido a Jarret Jack, quien cumplió con creces su papel de base suplente. Pero han incorporado a Andre Iguodala, que se unirá a Stephen Curry, Klay Thompson y Harrison Barnes para conformar una linea exterior temible. Para dar más rotación a su juego interior, han fichado a Marreese Speights y al veterano Jermaine O’Neal. Con Iguodala de cuatro podrán jugar su propia versión del small ball. Si, en cambio, el alero juega por fuera, incrementará su capacidad defensiva y fuerza en el rebote. La versatilidad del ex de los Nuggets puede ser el factor que les faltó en los pasados playoffs.

Para conseguir el deseado anillo deberán superar a los actuales campeones, los Miami Heat. Fieles a la filosofía de “si algo funciona, mejor no tocarlo”, han mantenido su bloque con la excepción del veterano Mike Miller. Y con los deberes hechos, han decidido jugársela contratando por un módico precio a Greg Oden (lo que podría provocar la salida del ahora residual Joel Anthony). El pívot fue elegido por Portland Trail Blazers con el número 1 el draft del 2007, por delante de Kevin Durant, pero sus maltrechas rodillas han cortado hasta ahora su carrera como profesional. Si la apuesta funciona, habrá que sudar sangre para anotar en la zona de los Heat ante la presencia de Oden y Chris Andersen.

Cambios de rumbo

Los Hawks han tirado la toalla en su objetivo de mantener un equipo con aspiraciones tras la marcha de Josh Smith, quien ha acabado en los Pistons. El proyecto de equipo campeón en Atlanta ya empezó a desmembrarse la temporada pasada cuando Joe Johnson se fue a los Nets. Los supervivientes de aquella época, Al Horford y Jeff Teague, serán el timón de la nueva plantilla, junto con el recién llegado Paul Millsap.

En Toronto Andrea Bargnani agotó todo su crédito como jugador franquicia de los Raptors. La llegada de Rudy Gay a mediados de la pasada temporada ya dotó al equipo de un nuevo líder. Así que los canadienses han enviado al ala pívot a los Knicks de Nueva York sin grandes contraprestaciones a cambio (de los tres jugadores recibidos a cambio, ya han cortado a Marcus Camby y posiblemente harán lo mismo con Quentin Richardson).

Los Utah Jazz han desmantelado su juego interior. Además de la ya citada marcha de Millsap a los Hawks, Al Jefferson también cambiará de aires. En su caso, a los Charlotte Bobcats con rango de jugador estrella de su nuevo equipo. Los Jazz del futuro tendrán como pilares básicos a Gordon Hayward y Derrick Favors, y rezarán para que la progresión de Trey Burke, Enes Kanter y Alec Burks dé buenos frutos.

En Milwaukee no quedaron contentos con el funcionamiento de la dupla Brandon Jennings – Monta Ellis. Asi que los Bucks han hecho un cambio radical. O.J. Mayo será la nueva estrella de un equipo de presente gris y futuro incierto, secundado por Caron Butler. Ellis vestirá el uniforme de los Mavericks reemplazando a Mayo, mientras que Jennings será el timonel de los nuevos Pistons.

El equipo de Detroit espera salir de la mediocridad con el fichaje del hasta ahora base de los Bucks, el de Josh Smith, y la vuelta del veteranísimo Chauncey Billups para ejercer de entrenador en la pista y jefe de vestuario. Si consiguen que Greg Monroe y Andre Drummond coexistan simultaneamente en la pista, seran un equipo ilusionante.

El furgón de cola

Se prevee que el draft del 2014 será uno de los mejores de los últimos tiempos. Muchos equipos ya empiezan a posicionarse para aprovecharlo. Algunos intentan acaparar elecciones via traspasos con otras franquicias. Otros buscan aligerar su presupuesto en nóminas. Y luego están los espabilados.

Las tres primeras elecciones de novatos se sortean entre los equipos que no se clasifican para los playoffs. Es un sorteo dirigido, en el que los peores equipos tienen más posibilidades (hasta un 25% para la peor franquicia de la liga regular). A partir del cuarto el orden de selección lo determina la clasificación antes de los playoffs, de abajo a arriba. Ya se especula que algunos equipos no se esforzarán demasiado en configurar una plantilla competitiva. Y más si no tienen aspiraciones de entrar en playoff. Para ellos, perder puede ser el objetivo. Es lo que se conoce como “tanking”. Memorizad esta palabra, porque esta temporada va a ser bastante utilizada.

Los Charlotte Bobcats fueron el peor equipo con mucha diferencia hace dos temporadas, y acabaron penúltimos la última regular season. Este año tendrán más difícil ocupar esos lugares de “privilegio”. Los movimientos ya mencionados de Celtics y Lakers podrían apuntar en esta dirección. Respecto a los Lakers, parece difícil que Kobe Bryant lo permita. En cuanto a los de Boston, siempre se puede hacer referencia al famoso tópico del orgullo céltico (si es que esas cosas aún cuentan en el siglo XXI).

Los Raptors de Toronto parecen firmes candidatos a esta práctica, tras regalar a Bargnani. Rudy Gay, hasta ahora, ha sido un líder sólo en las estadísticas. No parece capacitado para salvar la temporada de los canadienses. Los Phoenix Suns han conseguido como pieza mayor a Eric Bledsoe, pero han perdido a Jared Dudley y a Luis Scola (que reforzará el juego interior de los Pacers). Caron Butler, que llegó junto con Bledsoe, ya ha sido traspasado a los Bucks. Una operación que les ha dejado el hueco monetario que necesitaban para despedir al decepcionante y problemático Michael Beasley. A los aficionados de Arizona la temporada se les puede hacer muy larga.

Pero la palma se la llevan los Sixers de Filadelfia. La temporada pasada se deshicieron de Iguadala a cambio del lesionado Andrew Bynum. El pívot no disputó ni un minuto de juego. Y ahora, ya recuperado, ha fichado por los Cavaliers. No satisfecha con su éxito, la gerencia del equipo ha traspasado a su mejor jugador de este último año, Jrue Holiday, a los New Orleans Pelicans. Y lo han hecho a cambio de otro pívot lesionado, el número 6 del último draft Nerlens Noel (se espera que pueda debutar antes de Navidad). Carne de sorteo del draft.

publicado en http://www.encancha.com, septiembre 2013

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