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NBA: Los Lakers siguen gafados con las lesiones

27 Nov

Si la temporada pasada de Los Angeles Lakers fue horrible, ésta aún presenta peores expectativas, con una plantilla limitada y mermada por una plaga de lesiones que hace años que dura. Kobe Bryant está demasiado solo.

Kobe Bryant anotó 44 puntos ante los Golden State Warriors, su mejor anotación de la presente temporada. Y lo hizo en 31 minutos y 22 segundos, el tiempo que estuvo en pista en los tres primeros cuartos. Su entrenador Byron Scott decidió reservar a su veterana estrella de 36 años durante los últimos 12 minutos de partido.

No es la primera vez que el escolta ve el último cuarto desde el banquillo después de una anotación estratosférica en los tres primeros. En diciembre del 2005 Phil Jackson le hizo descansar el período final, justo cuando Kobe llevaba 62 puntos en su casillero particular. Él solo había anotado más puntos que todo el equipo rival, los Dallas Mavericks.

Pero un detalle clave marca la diferencia entre esas dos noches. Incluso entre estos dos equipos de los Lakers. En el 2005 ante los Mavericks los californianos ya habían sentenciado el encuentro. El 16 de noviembre contra los Warriors el ahora segundo equipo de Los Angeles daba por perdido el enfrentamiento en su propia pista (115-136).

Kobe venía de firmar su peor partido en lo que se refiere a su acierto de cara a la canasta contraria. El escolta sólo había sido capaza de transformar uno de sus catorce lanzamientos a canasta en la derrota previa ante los Spurs (80-93), su actuación más negativa de los 1.154 partidos hasta aquel momento en que había tirado más de 10 veces. En su descargo, diremos que el veterano de 36 años jugó mermado por los efectos de un virus, y aún así contribuyó en otros aspectos del juego para acabar con 9 puntos, 4 rebotes, 6 asistencias y 2 tapones.

Colistas del Oeste

Los Lakers de la temporada 2014-15 serán probablemente uno de los que peor recuerdo dejen en la mente de sus aficionados. Un equipo que ya ha batido un registro negativo en la historia de la franquicia. Con tan sólo 1 triunfo (ante Charlotte Hornets) en sus primeros 10 partidos, ninguna otra formación anterior en la historia del conjunto de Los Angeles había empezado tan mal una temporada.

Tras este mal inicio, el retorno del hasta entonces lesionado Nick Young pareció que iba a romper la mala racha. Los californianos fueron capaces de encadenar 2 triunfos consecutivos (Atlanta Hawks, Houston Rockets). Pero fue un espejismo y las derrotas volvieron. Nunca hasta ahora sus aficionados habían visto un sólo triunfo en sus 8 primeros partidos en casa, ni en los tiempos en que jugaban en Minnesota.

El equipo lleva un registro de 3 victorias y 12 derrotas tras perder ante los Grizzlies (93-99), siendo el peor del Oeste por detrás de unos Oklahoma City Thunder (4-12) que despegarán cuando recuperen a sus estrellas lesionadas, Kevin Durant y Russell Westbrook, y unos Minnesota Timberwolves en fase de reconstrucción (casi eterna) que no aspiran a nada (3-10).

El margen de mejora de los Lakers es más limitado que el de los Thunder, porque los californianos ya tienen en pista todo su escaso arsenal. No les quedan balas extras en la recámara. Los jugadores que dirigen Byron Scott muestran una capacidad anotadora más o menos correcta (101,4 puntos por partido), pero naufragan en defensa siendo el conjunto que encaja más puntos de la NBA (110,8 por encuentro).

Esta grave crisis no ha surgido de la nada, sino que se ha venido gestando desde hace años. Desde que Jerry Buss fue cediendo responsabilidades a su hijo Jim en la gestión deportiva de los Lakers. Parte de los problemas del equipo nace de las malas decisiones del gestor, de las que ya hemos hablado en alguna ocasión. Pero otra parte es debida a la mala suerte en forma de lesiones.

Las continuas lesiones de los Lakers

En el draft del 2005 Jim Buss impuso su criterio para elegir a Andrew Bynum, un pívot con tanta calidad como inmadurez. Con lo que nadie contaba era con la fragilidad de sus rodillas. Ambos factores han precipitado que el que fuera considerado un candidato a estrella de la NBA se encuentre ahora sin equipo con tan sólo 27 años.

La importancia de este hecho quedó minimizada por los éxitos del equipo con Phil Jackson como entrenador, Kobe Bryant de estrella y la llegada de Pau Gasol. Los Lakers sumaron los dos últimos anillos de su historia (por ahora): 2009 y 2010. Hasta que el Maestro Zen dejó el banquillo de los Lakers el verano del 2011.

Mike Brown fue el hombre elegido para enterrar el triángulo ofensivo en los Lakers. Y ciertamente lo enterró. El problema es que metió en la misma fosa el buen juego y las aspiraciones de éxito. Fue cesado tras poco más de un año en el cargo y después de perder 4 de los 5 primeros partidos de la temporada 2012-13. Con los aficionados reclamando el retorno de Jackson y el veterano entrenador postulándose para volver, el elegido fue Mike D’Antoni.

El siguiente proyecto del “joven” Bush fue la segunda entrega de los Cuatro Fantásticos con Bryant, Pau Gasol, Dwight Howard y Steve Nash. La primera (Shaquille O’Neal, Kobe Bryant, Karl Malone y Gary Payton) había llegado a las Finales de la NBA antes de descomponerse de mala manera. Pero en este caso el refrán acertó: segundas partes no son buenas. El equipo volvió a descomponerse de mala manera por las tensiones entre Howard y Kobe, y no pasó de la primera ronda de playoffs.

Aquella temporada, la 2012-13, estuvo plagada de lesiones. Dwight Howard jugó todo el año con dolores o en su espalda o en su hombro izquierdo, Steve Nash se perdió 32 partidos, Pau Gasol 33. Para acabarlo de arreglar Bryant se rompió el tendón de Aquiles en el tramo final de la Liga Regular, en su titánico esfuerzo casi en solitario para meter a los Lakers en la lucha por el anillo.

La temporada pasada se convirtió en un funeral el 17 de diciembre. Tras perderse los primeros 19 partidos de la liga regular acabando de recuperarse de la lesión de la temporada anterior, Kobe Bryant reapareció el 8 de diciembre. Pero en su sexto encuentro se volvió a romper. Una fractura en la rodilla le impidió volver a jugar en todo el curso. La plaga de lesiones del año anterior volvió a repetirse, con Steve Nash casi inédito y los fichajes secundarios de la temporada cayendo uno tras otro. Pau Gasol , que se mantuvo relativamente sano, se dedicó a hacer buenas estadísticas en su último año de contrato. El equipo no entró en playoffs por sexta vez en su historia.

La temporada 2014-15 no pinta mucho mejor que las dos anteriores. Steve Nash, decidido a cumplir su último año de contrato antes de retirarse, se resintió durante la pretemporada de sus problemas de espalda transportando unas bolsas de viaje y optó por colgar las botas antes de lo previsto. La cara ilusionante del equipo, el ala pívot rookie Julius Randle (número 6 del draft), se fracturó la tibia en el primer partido de la temporada y será baja para todo el campeonato.

Y ahora Xavier Henry, ya recuperado de su lesión de rodilla del curso pasado, ha pasado por el quirófano tras romperse el tendón de Aquiles. Otra baja de larga duración para unos Lakers que tampoco podrán contar con Ryan Kelly hasta finales de diciembre por una lesión muscular y que tienen a Carlos Boozer entre algodones.

Kobe coge las riendas

Ante esta situación, Kobe Bryant ha asumido el papel de salvador. Tal vez su orgullo y las limitaciones de la plantilla le impidan hacer otra cosa. Pero lo cierto es que la superestrella ya no está en su mejor momento. Y asumir tanta responsabilidad no hace más que dejarle en evidencia.

Bryant anota 26,4 puntos de media lanzando a canasta casi 24 veces por partido, más del doble de lo que lo hacen Carlos Boozer (11,8), Jordan Hill (11,2) y Nick Young (11). El escolta asume el 28% de los lanzamientos a canasta de un equipo que tiene 14 jugadores en plantilla. El problema es que su porcentaje en lanzamientos de campo es del 37,9%, con un 28,6% en particular desde la línea de 3 puntos.

Hasta ahora su peor temporada en acierto de cara a canasta había sido su año de rookie (1996-97) con un porcentaje del 41,7%. Respecto a los triples, no es su peor año pero casi. La temporada 1998-99 firmó un 26,7%, la 2001-02 un 25% y la 2013-14 un 18,8%. Claro que esta última no debería contar. Tras una larga lesión, Kobe sólo jugó 6 partidos antes de volver a romperse. Prácticamente cuando se le empezaba a calentar la muñeca.

Por cierto, la lesión que arrastraba el jugador franquicia de los Lakers al inicio de esa temporada, una rotura del tendón de Aquiles, se produjo cuando Bryant asumió todo el protagonismo empeñado en meter a toda costa al equipo. Este año está haciendo lo mismo, aunque su reto también podría ser superar a Michael Jordan como tercer máximo anotador en la historia de la NBA. Sólo está a 196 puntos de su objetivo. Por su bien y el del baloncesto, esperemos que esta vez se lo tome con más calma. No se merece una retirada por la puerta de atrás como Steve Nash.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, noviembre 2014

Los Angeles Lakers: las causas de un batacazo épico

24 Abr

Este último curso baloncestístico será recordado durante mucho tiempo en Los Angeles (aunque sus protagonistas directos preferirían olvidarlo). Intentaré acercaros a las causas de un fracaso difícil de superar en este artículo tan largo como la lista de despropósitos de los Lakers.

La temporada 2013-14 de Los Angeles Lakers sólo puede calificarse como desastrosa. El equipo ha marcado el peor balance de victorias y derrotas en la liga regular de la historia de la franquicia desde que esta parte de la temporada consta de 82 partidos. Sus 27 victorias por 55 derrotas les dejan con un porcentaje de triunfos del 32,9%, el segundo peor de sus 66 años de historia superado sólo por el 26,4% (19-53) de la temporada 1957-58 cuando los Lakers aún jugaban en Minneapolis.

Para saber cómo ha llegado el equipo a esta situación tenemos que remontarnos al final de la temporada 2012-13. La segunda versión de los Fantastic Four acabó en decepción. Los problemas físicos de unos y otros impidieron a Kobe Bryant, Pau Gasol, Steve Nash y Dwight Howard coincidir demasiados partidos en pista. La falta de química entre Bryant y Howard fue una rémora para el grupo.

La llegada de Mike D’Antoni al banquillo para relevar tras tan sólo 5 partidos a Mike Brown no solucionó nada. Kobe Bryant, con 34 años, elevó su juego hasta niveles inauditos en su larga carrera para meter al equipo en play offs. Y lo pagó rompiéndose el tendón de Aquiles al final de la liga regular. Tras la estampida de Howard que certificó el fracaso de un proyecto a corto plazo, los Lakers tenían que decidir hacía donde iba su futuro.

Los contratos de Kobe Bryant y Pau Gasol expiraban el 1 de julio del 2014. El de Steve Nash caduca un año más tarde, pero en el verano del 2013 no estaba claro si los problemas físicos del base le iban a permitir llegar en activo hasta esa fecha. Así que se decidió hacer una reconstrucción para la temporada 2014-15, intentando aprovechar las posibilidades de un draft a priori tan talentoso como el del 2014. La temporada 2013-14 se planteaba por lo tanto como un paréntesis en que simplemente se debía cumplir el expediente sin caer en el ridículo (objetivo no superado). Y bajo esta premisa se fichó.

Unos fichajes baratos

Con Bryant y Gasol absorbiendo casi 50 millones de dólares del presupuesto para nóminas, se aligeró gastos amnistiando a Metta World Peace. Las grandes apuestas de la temporada 2013-14 fueron Chris Kaman (con un sueldo de 3,2 millones) y Nick Young (cobrando poco más de 1 millón). Kaman, un pívot veterano descontento con los minutos de que disponía en los Mavericks, fue fichado para apuntalar el juego interior mientras Gasol estuviera en el banquillo. Y Young, un escolta cuya carrera había discurrido mayoritariamente en equipos secundarios, fue contratado para liderar la anotación de la segunda unidad de los Lakers.

El resto de incorporaciones de pretemporada de la franquicia aún fueron menos ilusionantes para sus aficionados. Se recuperó a Jordan Farmar tras dos temporadas en los Nets (aún de Nueva Jersey) y otra en el Anadolu Efes turco. Y se apostó por tres jugadores que habían dado muestras de talento en la NCAA, pero que no habían explotado en la NBA: Xavier Henry, Wesley Johnson y Shawne Williams. Ninguno de los cuatro superaba el sueldo de Young. Los dos rookies de la temporada fueron Ryan Kelly y Elias Harris. Williams y Harris han sido cortados antes del final de la liga regular (Williams fue repescado temporalmente a causa de las lesiones). Y a excepción de Nick Young, que tiene la opción de prolongar su contrato, todos firmaron por una temporada.

Con este roster inicial quedaba claro que el peso del equipo lo debían llevar las estrellas supervivientes de la temporada anterior, y los recién llegados asumirían un rol muy complementario a excepción tal vez de Young. Su misión era acompañar al trío compuesto por Nash, Kobe y Pau, que eran los que marcarían las posibilidades reales del equipo. La corta duración de los contratos de la mayoría de jugadores, en lugar de subir la competitividad en pista del bloque, ha acentuado su descomposición en el tramo final de la liga regular (como veremos más adelante) ante la ausencia de las tres figuras.

La plaga de lesiones

El esquema inicial de Los Lakers se desmoronó al tiempo que lo hacía la salud de sus piezas básicas. Kobe Bryant, tras pasar por el quirófano a mediados de abril, reaparecía el 8 de diciembre ante los Raptors. El equipo no estaba entre los ocho mejores del Oeste, pero tenía a tiro los playoffs. Nueve días después, el 17 de diciembre, la estrella de la franquicia se fracturó la rodilla izquierda ante los Grizzlies en su sexto partido. Tras meses de especulaciones sobre un posible retorno a las canchas esta misma temporada, en marzo los Lakers confirmaban que Bryant no volvería a jugar hasta después del verano.

Steve Nash se había fracturado el peroné en noviembre del 2012. La lesión no curó bien dejándole un nervio pinzado, y tras jugar los 5 primeros partidos de esta temporada se resintió con dolores en el pie y la espalda. Hasta el 4 de febrero no volvió a saltar a la pista, y sólo pudo aguantar 4 enfrentamientos antes de volver a la enfermería. No jugó de nuevo hasta el 21 de marzo, para dar por concluida su temporada el 8 de abril. En total, 15 partidos disputados. Con 40 años, ha anunciado que piensa cumplir el año que le queda (no quiere renunciar a sus 9,7 millones de dólares y está en su perfecto derecho, no obligó a nadie a firmarle el contrato).

Pau Gasol ha sido el miembro del trío básico con más salud, aunque eso no quiere decir que se haya librado de lesiones de toda índole. Empezó la competición con problemas respiratorios, luego tuvo molestias en un tobillo y una muñeca, en febrero se lastimó un abductor para acabar con el vértigo que se le originó el 23 de marzo y que le impidió disputar 12 de los últimos 13 partidos de la liga regular. El catalán ha disputado 60 partidos esta temporada (no es una mala cifra), pero habría que preguntarse en que condiciones ha saltado a la pista en alguno de ellos.

Las lesiones de los jugadores principales han venido acompañadas de las del resto de compañeros. Durante una fase de la competición los Lakers se quedaron sin un base puro porque además de Nash, Steve Blake y Jordan Farmar también estaban fuera de combate. Xavier Henry ha acabado con problemas en la muñeca y la rodilla derechas que le obligaran a pasar por el quirófano este verano. Y todas ellas sumadas a los percances habituales para los profesionales de este deporte. Ningún miembro de la plantilla ha disputado los 82 partidos de la Liga regular. Wesley Johnson se ha acercado mucho (79), seguido por Jodie Meeks (77) y Jordan Hill (72). Son los tres únicos que han participado en al menos 70 encuentros.

El colmo del esperpento llegó el 6 de febrero, en un triunfo ante los Cavaliers (108-119) que rompía una racha de 7 derrotas. Los Lakers se presentaron al encuentro con tan sólo 8 jugadores disponibles, pero durante el enfrentamiento perdieron a Nick Young (pequeña fractura de la rótula izquierda) y Jordan Farmar. Al inicio del último cuarto, Chris Kaman fue eliminado por personales. Y a 3:30 del final, Robert Sacre cometía su sexta falta. Los Lakers no se quedaron con 4 jugadores en pista porque la NBA tiene una regla que permite al infractor seguir en el juego, pero castiga a su equipo con una técnica por cada personal posterior a la quinta que se le señale (acumulable con los lanzamientos de tiros libres de la falta).

 

El entrenador

Mike D’Antoni se ha llevado la peor parte de las críticas a los Lakers por su nefasta temporada. Debemos reconocer que tiene gran parte de la culpa, aunque no toda. En todo caso, su continuidad para la próxima campaña está justificadamente en el aire (algunos rumores lo situan en el baloncesto universitario de los USA). D’Antoni es un entrenador que casualmente dio con la pócima mágica del buen baloncesto en los Phoenix Suns la temporada 2004-05, pero que ha sido incapaz de repetir la receta en los Knicks y ahora en California.

Si el italo-americano puede aducir las lesiones y la personalidad de las estrellas a sus órdenes como excusa para su fracaso en el  desarrollo de su modelo ofensivo basado en la cooperación en la pista y la circulación de balón, sólo la primera de estas razones le puede servir para ayudar a justificar el colapso defensivo de los Lakers. Con 109,2 puntos encajados de media sus hombres han sido los segundos peores defensores de la Liga, por delante únicamente de un equipo diseñado a conciencia para perder, los Sixers (109,9).

En diciembre, durante una racha de 6 derrotas, sus rivales llegaron a la centena de puntos en cinco ocasiones. Tras dos partidos de respiro el equipo volvió a las andadas a principios de año permitiendo a sus contrincantes anotarles 100 puntos o más en 16 partidos consecutivos de los que sólo ganaron 2. Esta fue su racha más larga, pero no la única (hay una de 11 y otra de 9 posteriores). Hasta llegar a unos meses de marzo y abril encajando cifras desmesuradas (el tope son los 145 de los Rockets el 8 de abril).

 

Los de D’Antoni pasaban de defender para dedicarse a atacar (promedio de 103 puntos), con lo que por lo menos los partidos eran entretenidos. La mayoría de sus jugadores (11 de 15) no tienen contrato garantizado para la siguiente temporada, y el equipo se deshizo ante la necesidad de sus jugadores de exhibirse. Como declaró Kent Bazemore, “cada vez que saltas a la pista es un casting. Probablemente haya muchos equipos mirándote”. La principal víctima de esta situación fue la defensa.

Pero el fallo capital del aún entrenador de Los Lakers ha sido no saber reconducir sus malas relaciones con Pau Gasol de la temporada 2012-13. Tal como ocurrió entonces, los reproches no se han quedado en la discreción del vestuario y han saltado a las pantallas de televisión y a las páginas de los diarios. Un error imperdonable teniendo en cuenta que el de Sant Boi era la única estrella que le quedaba más o menos sana a D’Antoni. Quizás el entrenador era consciente del interés del equipo en traspasar al ala pívot y se dedicó a tensar la cuerda, pero eso no ayudó a motivar a aquel que debía tirar del carro.

Pau Gasol se quejaba de que los sistemas ofensivos de su técnico le alejaban demasiado del aro y no le dejaban explotar sus cualidades. D’Antoni, por su parte, acusaba al catalán de no jugar duro. Gasol, en su último año de contrato, dejaba entrever que si los Lakers querían retenerle debían cambiar de entrenador. La llegada de Kent Bazemore y Marshon Brooks en la segunda mitad de la liga regular provocó el último episodio público de sus divergencias por las críticas de Pau respecto al excesivo protagonismo y minutos que D’Antoni otorgaba en su opinión a los dos recién llegados. El ala pívot creía que daba una imagen de falta de disciplina.

La gerencia

Jerry Buss convirtió a Los Lakers en una máquina de hacer dinero. Tras su muerte el 18 de febrero del 2013, se ha convertido en el campo de batalla de dos de sus herederos, sus hijos Jim y Jeannie (por cierto, la pareja de Phil Jackson). Jim ha asumido la gestión deportiva, hasta el momento sin grandes resultados. La temporada pasada, con el público del Staples Center reclamando el retorno de Phil Jackson, y con el técnico dejándose querer, fichó a Mike D’Antoni. La relación con su cuñado no es nada buena.

Sus fichajes de principio de temporada forman parte del plan de reconstrucción que tiene en mente, y que ejecutará el director general Mitch Kupchak. Por el momento, sólo 3 (Kobe, Nash y Robert Sacre) de los 15 jugadores de la plantilla tienen contrato en vigor para la próxima temporada, además de Nick Young que tiene una opción firmada de decidir si se queda o se va. Sabiendo que eran incorporaciones de corta duración, no se ha gastado mucho dinero en construir un equipo sin margen para superar los contratiempos de la competición. Y cuando éstos han  llegado, no ha sabido (o no ha querido) reforzar de forma adecuada la plantilla.

Un año más, Pau Gasol ha estado en el mercado. Y un año más ha acabado la competición en Los Angeles. Es muy difícil traspasar a un jugador con un sueldo de 19,3 millones de dólares, pero la franquicia estuvo a punto de conseguirlo. Y además, en una buena operación desde el punto de vista económico con los Cavaliers (traspaso por Bynum, que podía ser cortado a “bajo coste” aligerando el apartado salarial). El problema es que cerrar el traspaso de tu mejor jugador en activo implicaba reconocer abiertamente que los Lakers hacían tanking. La gerencia intentó nadar y guardar la ropa al pretender incluir a Dion Waiters en el intercambio, lo que dio al traste con el trueque.

En lugar de la operación anterior, la gerencia envió a Steve Blake a los Warriors a cambio de Kent Bazemore (otro que debe pasar por el quirófano este verano) y Marshon Brooks. Mientras que el segundo ha aceptado un rol totalmente secundario, Bazemore asumió muchas responsabilidades ofensivas dando pie a un episodio más de la guerra entre Gasol y D’Antoni. La otra incorporación permanente ya empezada la temporada ha sido la de Kendall Marshall. El base, por los menos, ha recuperado algunos guarismos en asistencias que no se veían en Los Angeles desde la época de Magic Johnson.

 

¿Y ahora qué?

La renovación de Kobe Bryant es el primer movimiento de futuro del equipo. Seguramente el precio sea excesivo (48,5 millones de dólares por las dos próximas temporadas para un jugador que tendrá 36 años cuando vuelva a disputar un partido oficial), pero era un paso indispensable para la reconstrucción del bloque. Kobe es el gancho para atraer estrellas a Los Angeles (tal como hizo Wade en Miami con Lebron y Bosh).

 Las figuras son egoístas y quieren ganar anillos, no pasarse unos años en blanco en un proyecto de futuro incierto. Bryant es su garantía de que vale la pena ir a Los Lakers. Además, su edad le configura como un jugador próximo a dar el relevo. El primero que llegue puede ser el siguiente referente del equipo con más glamour de la NBA. Otro aliciente es los californianos tendrán una buena elección en primera ronda del draft por su mala clasificación de este año, lo que asegura la llegada de talento “barato”.

Los Lakers se han preparado a conciencia para este verano, y tendrán mucha masa salarial libre para fichar. Por dinero no será, a pesar de ser candidatos a pagar el recargo del impuesto de lujo para equipos reincidentes (aquellos que han superado el tope salarial en cuatro de las últimas 5 temporadas). El primer nombre de su lista parecía ser Carmelo Anthony, viendo como sus esfuerzos en los Knicks son en balde. La llegada de Phil Jackson a la presidencia del equipo de Nueva York puede evitar la salida del jugador (una nueva afrenta entre cuñados).

La siguiente decisión en importancia es qué hacer con Pau Gasol y Mike D’Antoni. Conservar a los dos es imposible, así que Jim Buss tiene que decidir con cual de los dos se queda, si es que se queda con alguno. Kobe ha apoyado públicamente a Pau, pero la renovación de su contrato ha dejado muy poco margen económico a su amigo. Si hay oferta de los Lakers, la rebaja de sueldo será sustancial. Aunque tampoco se espera que las proposiciones que reciba de otras franquicias vayan a estar a la altura de su contrato aún vigente. El factor determinante del tema puede ser el jugador que llegue en la primera ronda del draft.

En todo caso, el horizonte está claro. Jim Buss ha prometido que si en tres o cuatro años el equipo no retoma el camino del éxito dejará las decisiones deportivas en manos de otro: “No sé si te puedes despedir a ti mismo si eres propietario del equipo…pero lo que quiero decir es que me iré”. Retomar el camino del éxito implica luchar por títulos. Por tanto, estamos hablando de plantarse de nuevo como mínimo en la final de la Conferencia Oeste. Su marcha en caso de fracaso no es garantía de nada. Si tiene el mismo criterio eligiendo ejecutivos para reemplazarle que entrenadores, la reconstrucción puede durar muchos años.

 

Publicado en http://www.encancha.com, abril 2014

Los Lakers “low cost” esperan a Kobe Bryant

21 Nov

Kobe Bryant ya ha recibido el alta médica de su grave lesión en el tendón de Aquiles de la pierna izquierda.  El sábado 16 de noviembre se reincorporó a los entrenamientos del equipo,  en una sesión suave dedicada en su mayor parte a ensayos de jugadas sin rival. El martes 19 ya participó en una sesión con contacto. Aunque la vuelta de la estrella de los Lakers estaba prevista para mediados-finales de diciembre, cuando tras la sesión del martes le preguntaron si podría jugar en noviembre, el escolta respondió que si, que sería posible.

Con el alta firmada, es cuestión que el escolta alcance la forma y el ritmo necesarios para aguantar dignamente en la cancha y a partir de ahí mejorar con minutos de juego. La cuestión es si el equipo de Los Angeles será conservador y esperará el tiempo necesario para recuperar una versión buena del jugador, o si lo lanzarán a los leones apenas Bryant consiga un estado físico mínimamente aceptable .

Eso dependerá de los objetivos marcados para esta temporada. En estos momentos los Lakers no entrarían en la lucha por el título, pero están lo bastante cerca para que el retorno de un Kobe Bryant en su mejor nivel les consiga la séptima u octava plaza del Oeste (como ya hizo la liga pasada antes de lesionarse). ¿Vale la pena la lucha para caer previsiblemente en primera ronda de playoffs, o es preferible optar a una mejor elección en un buen draft?

Kobe seguro que elegiría los playoffs, pero está por ver si la gerencia del equipo opina igual. Y más teniendo en cuenta que Bryant está en su último año de contrato, igual que Pau Gasol. Esto daría a los Lakers, en caso de no renovar a ambos jugadores o hacerlo a la baja, un buen margen económico para afrontar una remodelación a fondo, con estrellas de la liga (ojo a ver que hacen este verano Lebron James y Carmelo Anthony) y jóvenes prometedores del draft.

Unos fichajes muy baratos

El verano ha sido decepcionante para los aficionados angelinos. Se marchó Dwight Howard y no se trajo a ninguna estrella para reemplazarle. A un público acostumbrado al glamour le han debido parecer muy poca cosa los fichajes de Nick Young, Chris Kaman, Xavier Henry, Wesley Johnson, Jordan Farmar, Shawne Williams y la llegada de los rookies Ryan Kelly y Elias Harris. Todos ellos fichajes de bajo coste.

Con unas finanzas lastradas por los casi 30 millones y medio de dólares del contrato de Kobe Bryant y los 19 de Pau Gasol, los 9 de Nash y los casi 8 del amnistiado Metta World Peace (que han quedado rebajados a poco más de 6 tras la firma del jugador por los Knicks), los Lakers han buscado jugadores “low cost” para no pagar un impuesto de lujo excesivo (aunque se lo podrían permitir gracias a su contrato con Time Warner que les reporta  unos 150 millones de dólares por temporada hasta julio del 2031) .

Chris Kaman es el que más cobra de los recién llegados, aunque su contrato no sea de una cuantía desmesurada. Tres millones de sueldo para un veterano como el pívot es una cantidad ajustada en el mercado de la liga profesional. La nómina del resto de nuevos jugadores con experiencia NBA ronda el millón, y los dos rookies se quedan en la mitad de esta cifra. Y sólo Nick Young y Elias Harris han firmado por más de una temporada. Con las adquisiciones de la plantilla de los Lakers, y viendo como se habían reforzado los equipos en el Oeste, los playoffs parecían una utopía.

Las estrellas bajo mínimos

Las cosas aún se complicaron más con los problemas físicos en el inicio de temporada de los dos jugadores que debían tirar del equipo ante la baja de La Mamba Negra. Pau Gasol promedia 13 puntos por partido, el registro más bajo en su ya larga carrera en los Estados Unidos. Empezó la temporada con una afección pulmonar, tras la que luego se le presentó una lesión muscular en el pie izquierdo (aún así, no se ha perdido ningún partido). La pasión de su entrenador Mike D’Antoni de alejarlo cada vez más del aro tampoco ayuda a mejorar sus estadísticas.

Peor pinta tiene el caso de Steve Nash. Tras jugar los 6 primeros partidos, su espalda le ha impedido seguir el ritmo. Hasta el punto que el base canadiense está meditando seriamente retirarse. Los Lakers han afirmado que esperan que no lo haga, que creen que Nash aún puede ser muy útil. Pero por lo bajini van pensando en los casi 10 millones de dólares que se ahorrarán la próxima temporada si el jugador cuelga las botas.

Pero para sorpresa de todos, de alguna manera el equipo va funcionando, con 5 victorias en 12 partidos. Y de los 5 triunfos, dos en los partidos con mayor carga moral disputados hasta ahora. En el partido inaugural de la temporada, los Lakers vencieron a los Clippers en el duelo entre los dos equipos de Los Angeles. Y en su visita a Houston, los californianos se impusieron a  los Rockets del “prófugo” Dwight Howard con un triple en el último segundo de Steve Blake.

El base es uno de los que está tirando del carro, con una mejora inesperada en sus prestaciones. Ha pasado de los 7,3 puntos y 3,8 asistencias de promedio de la temporada pasada a los casi 10 puntos y 7,3 asistencias de la presente. Blake ha encadenado cuatro partidos consecutivos repartiendo más de 10 asistencias, por primera vez en su carrera en la NBA. En sus tres temporadas anteriores en los Lakers nunca había tenido una noche de dobles dígitos en pases de canasta.

Jodie Meeks lidera el equipo en anotación con una media de 13,7 puntos. En tan sólo 2 de los 12 partidos no ha llegado a la decena. Su porcentaje de triples es del 49,2%. La temporada pasada, aportaba 7,9 puntos con un 35,7% de acierto desde la línea de 3 puntos. Son sus mejores números en sus 5 años como profesional.

El rendimiento de Jordan Hill ha dado un vuelco desde que Mike D’Antoni lo ha incluido en el cinco inicial en detrimento de Chris Kaman. De 6,3 puntos y 6,6 rebotes en 16 minutos ha pasado a 18,8 puntos y 12 rebotes en 30 minutos en pista. Y aportando la garra, el músculo y la fiereza que jugadores más técnicos como Gasol y Kaman no dan. En un equipo sin estrellas que solventen situaciones complicadas, este factor físico puede decantar algún partido a lo largo de la temporada.

El ascenso de Hill puede ser uno de los puntos de conflicto de la plantilla. Kaman dejó los Mavericks porque en su opinión se merecía más minutos de juego. Promedió 20,7, su peor registro en la NBA. Este año aún está menos tiempo en pista, 17,3. Y lo que es peor, con la titularidad de Hill parece que su estancia sobre el parquet aún va a disminuir más.

Blake, Meeks y Hill no son los únicos que han dado un paso adelante. Xavier Henry y Wesley Johnson también han tenido sus noches de inspiración, y los números de Jordan Farmar como base suplente son más que aceptables. D’Antoni saca provecho prácticamente de casi todos los jugadores de su roster, a excepción del papel testimonial de los dos rookies y de Robert Sacre, agitador habitual de toallas en el banquillo. ¡Incluso Shawne Williams ha sido titular en 5 ocasiones!

La baja de Kobe Bryant ha permitido repartir entre el resto de la plantilla sus más de 20 tiros por partido, generándose un ataque más coral que cuando no corre busca el pase extra para mejorar sus opciones de lanzamiento. Siete  jugadores de los Lakers aportan entre 8 y 13,4 puntos de promedio. Y la noche en que todos ellos, por una conjunción astral, andan finos, los californianos se presentan como un equipo temible.

Su retorno puede variar esta distribución del peso ofensivo, pero no va a incomodar a los jugadores afectados. Porque todos asumen que este es el equipo de Bryant. “Es el macho alfa. Dice a todo el mundo donde debe ir, consigue que todos estemos en el lugar adecuado, y nos da confianza que nuestro líder vaya a volver pronto”, explicó Jodie Meeks.

Lo que no sabemos es si Mike D’Antoni pensará lo mismo. Con Kobe fuera, Nash pensando en la retirada, y Pau Gasol que nunca ha sido de los que critican abiertamente a sus entrenadores, maneja el equipo a su antojo. Nadie discute sus sistemas. Pero todo el mundo tiene claro que este es el equipo de Kobe. Con su vuelta, habrá otro gallo en el gallinero que llevará la voz cantante.

publicado en http://www.encancha.com, noviembre 2013

Lakers: Adios a los 4 Fantásticos

9 Jul

Con el anuncio de Dwight Howard de su fichaje por los Houston Rockets finaliza de forma oficial el segundo proyecto de “Los 4 Fantásticos” en Los Angeles Lakers. Y como el primero, no ha dado los frutos esperados.

En noviembre de 1961, de la imaginación de Stan Lee y plasmados por las ilustraciones de Jack Kirby, nacía un grupo de superhéroes conocidos como los 4 Fantásticos: Míster Fantástico, La Chica Invisible, La Antorcha Humana y La Cosa. Con el tiempo, la colección se convirtió en uno de los títulos de referencia del cómic.

El verano pasado Los Angeles Lakers fichaban a Dwight Howard y Steve Nash y se situaban como uno de los principales aspirantes al título. El cuarteto formado por los dos recién llegados, Pau Gasol y Kobe Bryant se antojaba formidable. Una combinación que reunía técnica, sabiduría, experiencia y capacidad atlética. A diferencia de su referente ilustrado, los de carne y hueso no completaron con éxito su misión.

A Kobe Bryant habría que atribuirle el papel de Johnny Storm, la Antorcha Humana. Porque es el que más brilla de los cuatro. Porque con un fogonazo de clase es capaz de decidir un partido. Y por su facilidad para picarse (aunque con los años ha atemperado este rasgo de su carácter). Dwight Howard sería La Cosa, la fuerza bruta en estado puro. Todo potencia, a veces sin control. Arrastrando heridas de antiguos combates, a pesar de su protección rocosa. Y como en el cómic, siempre buscándose las cosquillas mutuamente con La Antorcha.

A Pau Gasol le asignaría el papel de Míster Fantástico, el genio científico Reed Richards. No sólo por su aspecto estirado, como si fuera elástico. Sino también por su visión y inteligencia en la pista. Si él piensa, el equipo funciona. Y a Steve Nash, por desgracia, le ha caído el rol que falta en el reparto: La Chica Invisible, Sue Storm. Porque entre lesiones y falta de forma correspondiente no se le ha visto, ni cuando no jugaba ni cuando sí que lo hacía.

El enemigo por antonomasia del cuarteto ideado por Stan Lee es el Doctor Muerte. Lo fácil sería atribuirle este papel a Jim Buss, máximo directivo del equipo, o a Mike D’Antoni, el entrenador elegido por él. Sin embargo, en el fracaso de Los Lakers también han tenido mucho que ver las lesiones y la falta de química entre ellos. Igual que le pasó a su cuarteto predecesor.

El otro cuarteto de figuras

El experimento previo con cuatro estrellas había tenido lugar la temporada 2003-2004. Karl Malone (con problemas en la rodilla durante todo el campeonato) y Gary Payton se unieron al duo Shaquille O’Neal – Kobe Bryant. Dirigidos por Phil Jackson desde el banquillo, no ganaron el título aunque llegaron a la gran final. Tras perder el anillo ante los Pistons de Detroit, el equipo se descompuso.

La guerra de egos entre O’Neal y Bryant era irreconducible. Payton nunca encajó en el triángulo ofensivo y se fue con Shaq a Miami (donde se proclamaron campeones el 2006). Karl Malone se retiró, dejando como último recuerdo la acusación que le hizo Kobe de intentar ligar con su mujer en la grada mientras el escolta estaba en la pista. Y Phil Jackson se tomó un año sabático.

Una vez acabada esta temporada, finalizaba también el contrato de Dwight Howard. Y el equipo de Los Angeles ha llegado a extremos nunca vistos para intentar retenerle. Colgaron un gran anuncio en la fachada del Staples Center suplicándole que se quedase. Para indignación de muchos aficionados que consideraron que la histórica franquicia no debía rebajarse de esa manera.

A una última reunión con él para convencerle, asistieron Jim Buss en calidad de propietario de la franquicia, los ejecutivos Mitch Kupchak y Tim Harris, el entrenador Mike D’Antoni, sus compañeros Kobe Bryant y Steve Nash, e incluso representantes de Time Warner y su sustancioso contrato con los Lakers, que podrían haber ofrecido a Howard ser la estrella de su propio programa de televisión.

Y sin embargo, no hicieron lo que posiblemente más hubiera valorado Howard. Cambiar de técnico principal. Porque el sistema de los Lakers ha evidenciado la escasa capacidad del pívot para crearse sus jugadas. Necesita que los compañeros jueguen para él. El problema es que los galones los lleva Kobe Bryant, y D’Antoni no ha cambiado las prioridades (porque no lo consideró acertado, o porque no tenía ni el peso suficiente ni el valor para hacerlo).

El Plan B de Los Lakers

La marcha de Howard a los Rockets, donde formará un temible duo con James Harden, tiene un efecto secundario muy interesante. Elimina incertidumbres entorno al futuro de Pau Gasol. Con Kobe Bryant recuperándose de una lesión, la franquicia no puede permitirse dejar descubierta otra posición clave. Aunque sea a costa de volver a desplazar al mayor de los Gasol de la posición de ala pívot de nuevo a la de pívot.

Los Lakers han empezado a moverse tras el adiós de Howard. Su primera jugada ha sido llegar a un acuerdo con Chris Kaman, que firmará un contrato de una temporada por el que percibirá poco más de tres millones de dólares. El pívot de 2,13, puede aportar una buena capacidad anotadora dentro de la zona, si las lesiones que le han perseguido en estos últimos años le respetan. No queda claro si llega para ser titular, y mantener prioritariamente a Pau Gasol como ala pívot, o para dar minutos de descanso al catalán.

El segundo movimiento de los californianos es la amnistia del contrato de Metta World Peace. El jugador tenía firmada una temporada más por un montante de poco más de 7 millones. Si MWP ficha por otro equipo, los Lakers se ahorrarán la parte de su ficha que le abone su nuevo conjunto. Lo realmente importante (y es aquí donde está el ahorro) es que ni un sólo dólar de estos 7 millones contará para el tope salarial. Por otra parte, ahora la gerencia de la franquicia debe encontrar un alero alto, ya que Earl Clark tampoco formará parte de la plantilla.

La intención de la gerencia parece ser liberar masa salarial para el próximo verano. Kobe Bryant y Pau Gasol verán finalizar sus contratos (casi 50 millones entre los dos), y al único jugador al que le quedará una temporada más en la plantilla del equipo será Steve Nash. No son el único equipo de la NBA que intenta soltar lastre. En julio del 2014 Lebron James y Carmelo Anthony tendrán la opción de quedar libres, y muchas franquicias intentarán hacerse con sus servicios. ¿Dirán ellos que no a una oferta de Los Lakers?

 Balance de la temporada de Howard con los Lakers

Howard entrará en la historia como el primer jugador que no acepta una propuesta de contrato de estrella de Los Lakers. Porque de la histórica franquicia de Los Angeles uno puede retirarse, ser traspasado o irse porque no se le renueva la vinculación, pero hasta ahora nadie les había rechazado.

Con él, los californianos cayeron eliminados en primera ronda de playoffs (para los que se clasificaron después de una remontada heroica en la última fase de la liga regular, y a costa del tendón de Aquiles de Kobe Bryant). Howard no ha ayudado a crear una buena química de equipo, y ha jugado con problemas en el hombro gran parte de los partidos. Pero aunque el balance de la temporada es desastroso, no puedo decir que el fichaje del pívot también lo haya sido.

Porque recordemos que Howard llegó después de un traspaso a cuatro bandas entre Lakers, Orlando Magic, Filadelfia 76ers y Denver Nuggets. Junto a él los californianos recibieron a Chris Duhon y a Earl Clark (el primero testimonial, el segundo ha tenido momentos brillantes que le han valido para conseguir un buen contrato en los Cavaliers). Y a cambio el equipo de Los Angeles envió a los Sixers a Andrew Bynum.

Si a Howard se le achaca que no ha estado a la altura, Bynum ni tan siquiera ha estado. Una muy lenta recuperación de una lesión de rodilla le ha impedido disputar ni un solo minuto en la temporada 2012-13. Una recaída en noviembre dilató todo el proceso. La culpa la tuvo el principal pasatiempo del pívot: jugar a los bolos. La pregunta del millón: ¿a quién hubierais elegido, a Howard o a Bynum?

 

publicado en http://www.encancha.com, julio 2013