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Warriors y Sixers, dos formas diferentes de hacer historia en la NBA

27 Nov

Estos dos equipos son las dos caras opuestas de una misma moneda, el ying y el yang de la NBA. Mientras los primeros representan la excelencia, los segundos se empeñan en adentrarse en un túnel que no parece tener final.

Los Golden State Warriors 2015-16 han entrado de lleno en la lucha por convertirse en uno se los mejores equipos de la historia de la NBA. El primer paso para afianzar su candidatura ha sido batir el récord del mejor inicio de una temporada con 16 victorias por ninguna derrota. La marca anterior de 15-0 era compartida por dos conjuntos, los Washington Capitols de la temporada 1948-49 y los Houston Rockets de la 1993-94.

Los Capitols jugaban por aquel entonces en la BAA (Basketball Association of America), precedente de una NBA que se constituyó la temporada siguiente (1949-50) con la fusión de esta competición y la NBL (National Basketball League). En aquel curso de su fugaz existencia (1946-51) en que consiguieron hacer historia les entrenaba el mítico Red Auerbach, quien a su vez luego ganaría 9 campeonatos en 10 años (1957, 1959, 1960, 1961, 1962, 1963, 1964, 1965, 1966) dirigiendo desde el banquillo a los Boston Celtics.

El equipo de Washington también es recordado por haber tenido en sus filas a Earl Lloyd, el primer afroamericano que jugó con contrato profesional. Volviendo a la temporada 1949-50, no se puede decir que consiguieran cerrarla con un éxito a la altura de su marca. Cayeron en las finales de la Liga ante los Minneapolis Lakers del entonces todopoderoso George Mikan.

Los Rockets de 1993-94 si que fueron campeones. La retirada temporal del entonces rey de la Liga, el jugador de los Chicago Bulls Michael Jordan, para probar suerte como jugador profesional de beisbol, les facilitó las cosas. Su marca inicial de temporada va más allá del 15-0. Tras su derrota en el dieciseisavo encuentro, encadenaron otra racha de 8 victorias más para plantarse en 23-1, el mejor principio de temporada de la historia para equipos con una derrota.

Con el paso de los partidos la franquicia tejana se fue enfriando hasta acabar la Liga Regular con un registro de 58-24, segundo mejor del Oeste por detrás de los 63-19 de los Seattle Supersonics. Ya en los play-off se deshicieron de los Portland Trail Blazers en primera ronda (3-1), de los Phoenix Suns en la segunda (4-3) y de los Utah Jazz en la final del Oeste (4-1) antes de superar a los Knicks de Nueva York en la gran final de la NBA (4-3). Hakeem Olajuwon, su jugador franquicia, fue elegido MVP de la Liga Regular y de las Finales, y galardonado con el premio de mejor defensor. Y la siguiente temporada, los Rockets revalidaron su título de campeones mientras Jordan seguía bateando.

Curry no está solo

Los Warriors de este curso baloncestístico tienen una figura clara: Stephen Curry. El base es el máximo anotador de la liga con un promedio en estos 16 partidos de 32,1 puntos, con un 51,2% de acierto en los tiros de campo (43,1% en los triples) y un 93,8% en los tiros libres. Además, captura 5,1 rebotes, reparte 5,9 asistencias y figura en el TOP 5 de recuperaciones de balón con 2,6 robos por noche. En esta increíble racha, Curry ha sumado 78 triples. Si se mantiene la proyección acabará los 82 partidos de Liga regular con 399, 113 aciertos por encima del récord que él mismo marcó la temporada pasada.

Y todo ello, sin tener un físico atlético y musculado como los que ahora se estilan. Sus armas son otras: una velocidad endiablada de piernas y manos, un bote de balón de malabarista, un tiro certero y una confianza por las nubes. Un jugador vintage, propio de los años 80, que triunfa en el siglo XXI. Pero Curry es sólo la punta del Iceberg. El equipo de la Bahía de San Francisco es mucho más que su tirador.

Klay Thompson y Harrison Barnes ejercen de escuderos de Curry en anotación con 30 puntos por noche entre los dos. En la plantilla hay dos “chicos para todo” indispensables para el buen juego del equipo. Andre Iguodala, el MVP de las últimas finales ganadas por los Warriors, aporta 9,1 puntos, 4,6 rebotes y 4,2 asistencias en su papel de sexto hombre. En el quinteto titular, lo que está haciendo Draymond Green es para quitarse el sombrero: 12,7 puntos, 7,8 rebotes y  6,6 asistencias de media.

Unas cifras de escándalo

Con el entrenador Steve Kerr de baja indefinida tras dos operaciones de espalda este verano, el técnico interino Luke Walton ha sabido hacerse con las riendas del grupo. Walton, ganador de dos anillos como jugador secundario de los Lakers (2009, 2010), es hijo del gran pívot de los años 70-80 Bill Walton. A sus órdenes, el equipo ha pasado de los 100 puntos en todos sus compromisos. Ha anotado siempre más triples que su rival (41% de acierto global desde la distancia), y suma más minutos ganando de 15 o más (167, ningún otro conjunto llega a los 100) que yendo por debajo en el marcador (149).

No puede decirse que los actuales campeones de la NBA hayan tenido un calendario extraordinariamente fácil que les haya ayudado a establecer su marca. Han jugado dos veces contra New Orleans Pelicans, Los Angeles Clippers, Memphis Grizzlies y Denver Nuggets, y una contra Houston Rockets, Sacramento Kings, Detroit Pistons, Minnesota Timberwolves, Brooklyn Nets, Toronto Raptors, Chicago Bulls y Los Angeles Lakers. Equipos de todos los niveles a los que han superado con tanta claridad que su en teoría mejor quinteto (Curry, Thompson, Barnes, Iguodala y Green) sólo ha coincidido en pista 62 de los 768 minutos posibles.

Tras la exhibición que han protagonizado en este arranque de liga, a los Warriors se les empieza a exigir que sean capaces de batir la marca de 72 victorias por 10 derrotas establecida por los Chicago Bulls (ahora sí, con Michael Jordan) la temporada 1995-96. Antes de llegar a ese registro, les quedan dos hitos en el camino. El 23-1 de los Rockets del que hemos hablado antes, y la racha de 33 victorias consecutivas de Los Angeles Lakers de la temporada 1971-72. Ahora mismo, sumando sus 4 triunfos seguidos en las pasadas finales, Curry y compañía hace 20 partidos que no conocen la derrota.

Kobe no levanta cabeza

Los Golden State Warriors establecieron su marca histórica ante unos Los Angeles Lakers en horas bajas. Muy bajas. Walton, que acostumbra a poner en la pista a su quinteto de lujo en el último cuarto, lo hizo de salida ante otro de los equipos californianos para sentenciar lo antes posible. Y lo consiguió. El 111-77 que quedó en el marcador al final de los 48 minutos refleja claramente la diferencia de nivel entre ambos conjuntos.

La otrora victoriosa franquicia de Los Angeles era tras este encuentro el peor equipo del Oeste y segundo peor de la NBA con tan sólo 2 victorias en 14 partidos tras haber caído derrotados en 8 de sus últimos 9 compromisos. Y con su mejor jugador de la última década, Kobe Bryant, viviendo momentos de auténtico bochorno. Ante los Warriors, el ahora alero anotó 4 puntos tras convertir sólo 1 de sus 14 tiros de campo, igualando una de las peores noches de su carrera (la temporada anterior frente a los Spurs acabó con el mismo porcentaje de acierto).

En la previa que hacíamos de esta temporada, citábamos a Bryant como una de las 6 historias que más iban a centrar la atención. Hasta el momento lo está consiguiendo. Es el líder en anotación de los suyos (15,2 puntos por noche), aunque con un acierto en el lanzamiento muy bajo (31,1% global, 19,5% en los triples). Kobe necesita lanzar 16 veces a canasta para sumar 15 puntos. Su mejor noche fue ante los Dallas Mavericks (7 de 15), pero sin superar nunca el 50% de lanzamientos anotados.

El 5 veces ganador de la NBA tan pronto dice, literalmente, que “apesta”, como especula tras una noche no tan mala con seguir un año más (acaba contrato a final de temporada). Y mientras tanto, Nick Young explota: “No podemos dejar que una persona determine todo. Tenemos que jugar como equipo. Esto no puede ser como un videojuego en el que juegas con tu jugador favorito. Tenemos que compartir el balón”. Tres años seguidos de lesiones parece que han mermado el físico de la estrella de la liga. El problema es que tal vez su cerebro no se haya dado cuenta. O no quiera aceptarlo.

El otro récord de los Sixers

Los Warriors de Curry no son el único equipo de la NBA que en estos momentos encadena una serie de 16 partidos seguidos con un mismo resultado. El problema de los Sixers de Filadelfia es que su racha es de un signo absolutamente contrario a la de los invictos líderes de la clasificación. La franquicia de la Ciudad del Amor Fraternal aún no sabe que es ganar esta temporada, y está a sólo 2 pasos de pasar a la historia.

El curso 2009-10 los Nets, entonces aún en Nueva Jersey, perdieron sus 18 primeros encuentros. Los Sixers pueden batir su registro. De hecho, pocos dudan que lo conseguirán. Lo lamentable es que los de Filadelfia son reincidentes. El año pasado ya empezaron la liga regular encajando 17 derrotas seguidas. Ninguna franquicia en la historia de la competición ha encadenado dos inicios tan malos.

Sumando a su mala racha actual los partidos perdidos en el final de la temporada pasada (no ganan desde el 25 de marzo del 2015), la franquicia hace 26 partidos que no gana, igualando la peor serie en la historia de todas la grandes ligas de los Estados Unidos. Otros cuatro equipos vivieron la mala época que ahora pasan los Sixers.

Los primeros, en beisbol, fueron los Louisville Colonels a finales del siglo XIX. Los segundos en conseguirlo fueron los Tampa Bay Buccaneers de la NFL la temporada 1976-77. Ya en la NBA, los siguientes en unirse al grupo fueron los Cleveland Cavaliers del 2010-11, el primer año post-Lebron James. Y los últimos, los propios Sixers hace 2 temporadas. Lo dicho antes, reincidentes.

Las maniobras de la gerencia del equipo de Filadelfia me tienen maravillado hace unas cuantas temporadas. El listado de los traspasos realizados por el equipo en estos últimos años es demoledor. En este artículo de agosto del 2014 os ponía en antecedentes. Para actualizar lo que decía entonces, añadir que Joel Embiid sigue sin debutar. Y que traspasaron al base Michael Carter-Williams, mejor rookie de la NBA de la temporada 2014-15, a los Milwaukee Bucks a cambio de tan solo una primera ronda del draft del 2015.

En este último draft los Sixers eligieron al pivot (si, otro más) Jahlil Okafor. Por el momento el campeón universitario con Duke está siendo la alegría de los seguidores de su equipo. De los cinco jugadores que más veces han sido titulares, 2 son rookies (Okafor y el base TJ McConnell) y los otros 3 son de segundo año (Nerlens Noel, Nik Stauskas, Jerami Grant).

Sólo un jugador de la plantilla supera los 30 años (Carl Landry, 32). El resto no pasan de los 25. Así no es estraño que en Filadelfia tengan el segundo equipo de la Liga que menos gasta en salarios, poco más de 57 millones de dólares. El primero son unos Portland Trail Blazers en un declarado proyecto de limpieza y reconstrucción, con poco menos de 40 millones y medio.

Ante este desolador panorama, no resulta nada rara la campaña que han lanzado los seguidores de la universidad de Duke para intentar sacar a su ídolo, Okafor, de este pozo sin fondo en que parece haber caído, #savejahlil. Por el bien del jugador, espero que tengan éxito. Porque la mejora de los Sixers parece lejana mientras el propietario Joshua Harris siga dejando hacer a su general manager, Sam Hinkie.

 

Artículo publicado en http://www.encancha.com, noviembre 2015.

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Los tres vértices del traspaso de Kevin Love

31 Ago

Un cambio a tres bandas entre Cavaliers, Timberwolves y Sixers ha cambiado el panorama de la liga para la próxima temporada. En este artículo analizaremos como quedan los tres equipos tras esta operación.

Tal como ya adelantamos a primeros de agosto, antes de que un servidor hiciera un parón estival, los Timberwolves de Minnesota han traspasado a Kevin Love a los Cleveland Cavaliers para formar un trío temible junto a Lebron James y el base Kyrie Irving. Según lo previsto, y tras cumplirse el mes de plazo que establece el reglamento NBA desde que un rookie firma su primer contrato profesional hasta que puede ser traspasado, el 23 de agosto se hacía pública la operación menos secreta de los últimos años. La única sorpresa fue la inclusión de los Sixers en lo que se suponía que iba a ser un canje a dos bandas.

En el cambio de cromos entre las tres franquicias, los Wolves enviaban a Love a los Cavaliers y al base Alexey Shved junto con el alero Luc Mbah a Moute a Filadelfia, y se han hacían con los servicios de Andrew Wiggins y Anthony Bennett, los dos últimos números 1 del draft procedentes de Cleveland, y de Thaddeus Young llegado de los Sixers. El botín para este último equipo se reducía a una primera ronda para el draft del próximo año, gentileza de los Cavaliers.

Revolución en los Cavaliers

En su carta abierta a los aficionados explicando su retorno a casa, Lebron James admitía que el equipo no estaba preparado para ganar un anillo aún, y hablaba de un proceso largo en el que asumiría el papel de líder veterano contribuyendo al crecimiento del grupo. Y sin embargo, se guardaba un as en la manga. Hablaba de ayudar a Irving a convertirse en uno de los mejores bases de la NBA, de ayudar a mejorar a Tristan Thompson y Dion Waiters, y de sus ganas de volver a jugar con Anderson Varejao. Pero no decía ni una palabra de compartir pista con el que se espera que sea la futura sensación de la liga, Andrew Wiggins.

La franquicia de Cleveland sólo ha conservado 5 jugadores de su plantilla de la pasada temporada. Los cuatro citados por James y el australiano Matthew Dellavedova. Tan sólo Orlando, que ha mantenido 6 jugadores de la liga anterior, se acerca a la limpieza de unos Cavaliers que además se han preocupado de traer a algunos viejos conocidos de su retornada estrella como James Jones y Mike Miller (no descartemos la llegada también de Ray Allen). El papel de jugador veterano en busca de un anillo lo ocupará Shawn Marion, procedente de los Mavericks.

Dan Gilbert, propietario de la franquicia de Ohio, ha aplicado la táctica de “más vale pájaro en mano que ciento volando”. Después de elegir los primeros en tres de los últimos cuatro draft de la NBA, los Cavaliers se han levantado de la ruleta y ha cambiado sus fichas en la banca. A cambio de sus dos últimos números 1 (Wiggins y Bennett), y de la elección del próximo año (con la suerte que tienen igual hubieran repetido elección) han conseguido a Kevin Love. Presente por futuro. Pero lo cierto es que han sentado en Cleveland las bases de un aspirante a ganar el próximo campeonato.

James, un jugador global

Al contrato de Love con los Timberwolves aún le quedaba una temporada para extinguirse. Pero el ala pívot, cansado de las derrotas, había manifestado su intención de marcharse. El competitivo jugador no necesitaba muchos motivos para forzar su salida, harto como estaba de perder, pero el interés de Lebron James por unir fuerzas con las suyas le ayudó a precipitar su salida. En Minnesota tenían dos opciones: retener a Love un año más a desgana para luego quedarse sin nada o retirarse de la partida recogiendo las ganancias que aún les quedaban. Optaron por la segunda.

Lebron James es un jugador que está marcando época en la NBA. Desde su poderío físico indiscutible y su tremenda versatilidad ha redefinido la figura del “point forward” convirtiéndolo en un jugador capaz de ocupar todas las posiciones en la pista y dominar cualquier apartado del juego. Cuando Kobe Bryant se relamía a punto de convertirse en el heredero de Michael Jordan, James zanjó la cuestión cambiando las reglas del juego.

En los equipos dominantes que recuerdo (Lakers y Celtics de los 80, Bulls de los 90, Spurs eternos…por ahora) las estrellas jugaban y los ejecutivos fichaban. A lo más que llegaban los jugadores era a echar a sus entrenadores, todo un  clásico mundial en los deportes de equipo. Los jugadores franquicia se retiraban en el equipo que les había elegido en el draft tras pasar en él toda su carrera (a no ser que como gesto de buena voluntad se les dejase marchar en el ocaso de su carrera para no retirarse sin un anillo de campeón). Así había sido hasta Lebron.

El jugador franquicia (por segunda ocasión) de los Cavaliers ha llevado su actividad baloncestística más allá de la pista. No contento con ser protagonista de todas las acciones sobre el parquet, ha trascendido sus límites llegando hasta los despachos, invadiendo terrenos reservados hasta ahora a los que visten traje y corbata  y no pantalón corto y camiseta de tirantes.

El rey de la Liga zanjó su primera etapa en los Cavaliers para irse a los Heat de Miami. Previamente se había puesto de acuerdo con Dwayne Wade (que ya estaba en Florida) y Chris Bosh para coincidir en dicho equipo. Casualmente, los tres jugadores tenían el mismo agente (Rich Paul). Antes de dejar Miami, sugirió a los Heat que eligieran en el draft al base Shabazz Napier (y vio su deseo cumplido). Y ahora, nada más volver a Cleveland, ha removido cielo y tierra para añadir a Love a sus huestes. Esto sí que es un jugador total. No toda la culpa es suya. La adopción de una filosofía más mercantilista por parte de los propietarios tampoco ayuda a mantener a fidelidad a unos colores.

Construyendo alrededor de Wiggins

En Minnesota han asumido la marcha de Kevin Love como un hecho consumado. A principios del verano la franquicia daba por hecho que su estrella no empezaría la siguiente temporada en los Timberwolves. No han cerrado una mal traspaso, obteniendo a cambio a Wiggins y Thadeus Young. Lo de Anthony Bennett no sé si es una apuesta arriesgada o una exigencia de los Cavaliers para librarse de la elevada ficha de un jugador que no ha rendido como se esperaba.

Pero aunque el trato no haya sido malo, si lo ha sido la forma en que se ha forzado. Al menos desde el punto de vista de la franquicia. Y su propietario, Glenn Taylor, sembró dudas sobre las capacidades defensivas de su estrella saliente, destacó sus problemas de lesiones y le señaló como el vértice menos relevante del triángulo que formará junto a James y Irving. Eso sí, aclaró que ambos mantenían una buena relación. Al menos asi era hasta antes de semejante andanada verbal. Love, mucho más elegante, le sugirió que se centrase en los jugadores que acaba de conseguir.

El ala pívot ha jugado seis temporadas para la franquicia de Minnesota, y en ninguna el equipo se ha clasificado para los playoffs. Love ha anotado y ha reboteado como un coloso, pero no ha conseguido llevar al equipo a la lucha por el título. Eso contemplado desde el punto de vista de los Timberwolves. Desde la óptica del jugador, el razonamiento puede ser a la inversa: se lo ha dejado todo en la pista pero en los despachos han sido incapaces de crear el bloque adecuado para aprovechar su esfuerzo. Probablemente haya sido un poco de cada cosa.

A partir de este momento los Wolves queman una etapa y empiezan otra nueva. Adiós a la era Love, asi como previamente habían cerrado su gloriosa época Garnett. Llega la hora de Andrew Wiggins (curiosamente su primer jugador franquicia que no se llama Kevin). La tarea del rookie en su primera temporada no va a ser fácil. Debe crecer en su juego a la vez que hace crecer al equipo, la asignatura pendiente de Love.

El novato se encuentra con un bloque formado por buenos jugadores (entre ellos Ricky Rubio cuyo juego en transición le va de maravilla) pero sin demasiada alma. Un grupo de buenos profesionales que pueden cumplir su cometido cada noche, pero sin un líder que les lleve a superar sus límites de comodidad. Ese es el papel que se espera de un Wiggins que paradójicamente es un jugador “invisible”, que no necesita acaparar en exceso las posesiones del equipo para ser productivo.

La plantilla de Minnesota deberá asumir un cambio de roles tras la marcha de la estrella que acaparaba de forma casi monopolística la responsabilidad ofensiva del conjunto. Deberá proteger a un novato al que se le exigirá (tal vez demasiado) desde su primer partido. Y deberán demostrar que están preparados para dar un paso adelante. Es el momento de demostrar, sin el paraguas de Love, que tienen carácter ganador. Los Timberwolves construirán sobre la base de Wiggins. Y los que quieran seguir en este equipo han de dar un paso al frente.

Los Sixers, en reconstrucción permanente

Debo confesar que la actuación de la gerencia del equipo de Filadelfia no deja de maravillarme. Son la encarnación perfecta de una de mis frases favoritas de Groucho Marx: “La humanidad, partiendo de la nada y con su solo esfuerzo, ha llegado a alcanzar las más altas cotas de miseria“. Los Sixers hace unas temporadas que han iniciado su particular camino hacia la autodestrucción, o al menos eso me parece a mí.

Todo empezó con el traspaso de Andre Iguodala junto a Moe Harkless y Nikola Vucevic en el verano del 2012, en el marco de una operación con otros tres equipos: Lakers, Magic y Nuggets. A cambio de su jugador franquicia obtuvieron a Andrew Bynum, que se pasó en blanco su único año en Filadelfia a causa de sus frágiles rodillas, y a Jason Richardson, quien ha sido baja la temporada 2013-14 por una operación de rodilla. Mientras, Iguodala ha mantenido su nivel y Harkless y Vucevic se han consolidado en Orlando.

En el draft del 2013 traspasaron a su mejor jugador de la temporada que acababa de concluir, el joven J’rue Holiday, a los Pelicans de Nueva Orleans. A cambio del base obtuvieron al pívot Nerlens Noel, un rookie procedente de la Universidad de Kentucky que en su único curso en la NCAA había brillado en defensa pero había mostrado un juego en ataque muy limitado. Y además, venía lesionado…de una de sus rodillas. Se espera que Noel, tras una temporada en blanco, pueda debutar este año.

En el mes de febrero de la temporada 2013-14 los Sixers se deshicieron de dos de sus jugadores más productivos, Evan Turner y Spencer Hawes. El primero fue a los Pacers a cambio de un Danny Granger al que cortaron de forma inmediata. El segundo a los Cavaliers a cambio de dos secundarios como Henry Sims y Earl Clark.

Y ahora han canjeado a Thadeus Young, líder en anotación, rebotes y pelotas recuperadas del equipo en esta última liga. Y lo han hecho a cambio del base Shved y el alero Mbah a Moute, dos jugadores de poca relevancia, y de una primera ronda para el siguiente draft. De hecho, ese parece haber sido uno de los propósitos tras las operaciones explicadas hasta ahora.

Los jugadores traspasados estaban en el tramo final de sus contratos y o no parecían interesados en renovar o la gerencia no quería hacerles una oferta para que continuasen. Muchos de estos de traspasos incorporaban, además de jugadores, cesión de elecciones para próximos drafts, la mayoría de segunda ronda. En Filadelfia han optado en intentar conseguir lo máximo posible a cambio de ellos antes que quedarse sin nada, pero no parece que lo hayan conseguido.

¿Cómo han cristalizado algunas de estas elecciones de draft? En el de este año gastaron la propia en elegir con el número 3 a Joel Embiid, un pívot con grandes cualidades físicas y detalles técnicos que auguran un buen futuro. Lástima que está lesionado (fractura por estrés en un pie), y lo más posible es que no debute hasta la temporada 2014-15. La fijación del equipo de Filadelfia por hacerse con jugadores lesionados parece casi enfermiza.

Con la elección de primera ronda que ganaron en el traspaso de Holiday eligieron al base Elfrid Payton, que cedieron Orlando Magic a cambio de los derechos sobre Dario Saric. Deberán esperar, pues el croata ha manifestado su intención de seguir en Europa dos temporadas más. Así que deberán vivir con sus segundas rondas, a los que no tienen obligación alguna de firmar un contrato. Los Sixers son un equipo en reconstrucción a las órdenes de un arquitecto que parece que no encuentra sus planos.

 

Artículo publicado en dos entregas en http://www.encancha.com, agosto 2014

NBA: el esperado draft del 2014

28 Jun

La madrugada del jueves al viernes tuvo lugar el draft más esperado de los últimos años. En este artículo te damos las principales claves de la lluvia de talento que la NBA disfrutará a partir de la próxima temporada.

Al final, no hubo sorpresas en el draft y los Cleveland Cavaliers eligieron como abanderado de la promoción del 2014 a Andrew Wiggins. Los Cavs fueron los primeros en escoger por segunda temporada consecutiva, y por segunda eligieron a un jugador de nacionalidad canadiense. Los Cavaliers esperan no equivocarse esta vez, tal como hasta ahora parece que hicieron con Anthony Benett.

Wiggins ha hecho una buena temporada en su año freshman en Kansas, con algunas noches memorables y otras no tanto. Lo típico en un jugador joven. En Cleveland esperan que aporte al equipo desde el primer día, gracias a sus dotes atléticas que lo convierten en un jugador ideal para un juego en transición que será alimentado por el gran base Kyrie Irving . En cuanto supere la irregularidad en su tiro, este chico iniciará su camino hacia el estrellato en un equipo joven pero provisto de buenos jugadores y que aspira a fichar a Lebron James (como media liga). Si no llega el Rey, hay bloque para cumplir una buena temporada.

Los Milwaukee Bucks se hicieron con los servicios del alero freshman de Duke Jabari Parker. Con un físico robusto, una muñeca bien calibrada y buenos movimientos de aproximación a canasta, este hijo de exjugador NBA (como Wiggins) está preparado para amortizar el coste de su salario desde el primer día. Esta elección ha hecho felices a dos jugadores.

A Wiggins. que se salió con la suya siendo el número 1. Y a Parker, que no quería ir a Cleveland (los rumores apuntan que se dejó ir en su entrenamiento privado para la franquicia que tenía el privilegio de la primera elección). En los Bucks, un equipo sin figuras, Parker tendrá el terreno abonado para llevar las riendas del juego. Las elecciones de segunda ronda de esta franquicia, el ala pívot Johnny O’Bryan y el alero Lamar Patterson, pueden ser una agradable sorpresa si se les da confianza.

Los Sixers juegan con fuego

En Filadelfia siguen apostando por el riesgo, o mirando hacia un futuro que sólo ellos ven. Hace dos temporadas, dejaron ir a su entonces estrella Andre Iguodala a cambio de Andrew Bynum, un pívot con una lesión de rodilla que se pasó la temporada en blanco. El curso pasado reincidieron, cambiando a su mejor jugador (J’rue Holiday) por un pívot rookie que se había lesionado la rodilla (rotura de ligamentos) jugando en la NCAA (Kentucky) y que aún no ha debutado como profesional. Y este año, con el número 3 del draft, han apostado por Joel Embiid, el pívot que apuntaba a número 1 del draft hasta que fue operado de una fractura por estrés en el pie. Esta lesión le mantendrá fuera de las canchas de 4 a 6 meses.

Tras un cambio con los Orlando Magic, el equipo de Filadelfia se ha hecho también con los derechos de la gran perla europea del momento, el croata Dario Saric. Este ala pívot acaba de renovar con la Cibona, y ha manifestado que hasta dentro de dos temporadas no tiene previsto cruzar el océano. Así que los Sixers tendrán que tirar de lo que han conseguido en segunda ronda, que no ha sido poco: el alero pequeño K.J. McDaniels, el alero de grandes condiciones atléticas Jerami Grant, el base serbio Vasilije Micic, el escolta anotador Jordan McRae y los derechos sobre el base Pierre Jackson. Grant y McRae parecen ya preparados para el reto. No creo que la siguiente temporada vaya a ser la del despegue de los Sixers.

En el canje con el equipo de Filadelfia, los Magic se han hecho con los servicios de una de las revelaciones de la temporada NCAA, el base Elfrid Payton (10) de la modesta universidad de Louisiana-Lafayette. Previamente, la franquicia de Orlando había seleccionado con el número 4 a Aaron Gordon. Este ala pívot no ha conseguido realizar la transición a alero en su única temporada en la Universidad de Arizona, aunque ha destacado por sus condiciones físicas y su capacidad defensiva.

En el segundo equipo de Florida buscan potenciar el atleticismo de su plantilla, un camino que iniciaron con la selección de Victor Oladipo en el draft del 2013. Han traspasado a su anotador exterior, el veterano Arron Afflalo, pero sin perder potencia de fuego, ya que a cambio han conseguido al tirador rookie Roy Devin Marble (segunda ronda). Los Magic tienen un buen y barato bloque de jugadores con calidad y sacrificados en su trabajo, ahora sólo les falta una estrella para ponerle la guinda al pastel.

El top 5 del draft más esperado de los últimos años lo completa el australiano Dante Exum, seleccionado por los Utah Jazz que así añaden más juventud a su plantilla. Exum , a mitad de camino entre las posiciones de base y escolta, cubrirá desde el banquillo a Trey Burke y Alec Burks. En un equipo con unas pésimas prestaciones defensivas en la temporada pasada, el hijo de un excampeón NCAA con la North Carolina de Michael Jordan y James Worthy deberá colaborar cerrando su aro. Si no mejoran, Gordon Hayward (agente libre restringido) se plantearía cambiar de aires, y su marcha podría romper los planes de la franquicia. Con el número 23 los Jazz también eligieron al tirador James Young. Más refuerzos para el perímetro.

Una elección muy especial

Isaiah Austin es un pivot de 2,15 con una triste historia a sus espaldas. A lo largo de su carrera universitaria ha disputado todos sus partidos con gafas. Hasta esta pasada temporada decía que era para protegerse los ojos, porque todos los golpes le iban a parar a esa zona. En su segundo y último curso en Baylor, Austin (sobrino del exNBA Ike Austin) desveló el secreto: en su infancia recibió en su ojo derecho el impacto de una bola de béisbol. Como consecuencia, sufrió un desprendimiento de retina que le hizo perder la visión en ese ojo. Múltiples operaciones no resolvieron el problema, y el jugador ha acabado con una prótesis.

A pesar de este grave problema que le resta profundidad de campo a su visión, Austin ha destacado como triplista (con buenos porcentajes para un jugador de su altura). Y luchaba por hacerse un sitio en la NBA. Hasta que pocos días antes del draft se hacía público que padece el síndrome de Marfan. Esta extraña enfermedad genética afecta al esqueleto, los pulmones, los ojos, el corazón y los vasos sanguíneos, y en los casos más graves puede ser mortal. Adiós a la carrera profesional de un joven que apuntaba a ser elegido en segunda ronda.

La Liga tuvo un bonito detalle con él. Entre las elecciones 15 y 16, el comisionado Adam Silver tomó el micrófono para pronunciar las frases más emocionantes de la noche: “Como los demás jóvenes que están aquí esta noche, Isaiah se entregó a trabajar duro para tener una carrera como jugador profesional y nos queremos asegurar que pueda cumplir al menos una parte de ese sueño. Dejadme que tenga el gran placer de decir que con la próxima elección del draft de 2014, la NBA elige a Isaiah Austin, de la Universidad de Baylor”. Austin, a quien le han propuesto entrar en el cuerpo técnico de su universidad, pudo al menos ser seleccionado en el draft.

 

Comienza la carrera por Lebron y Melo

El 1 de julio se abre el período de los agentes libres. A partir de esa fecha los equipos pueden empezar a negociar con los jugadores sin equipo para incorporarlos. Ese es el día en el que algunas estrellas de la Liga pueden decidir si ejecutan la cláusula de su contrato que les permite darlos por finalizados o permanecen en sus actuales conjuntos. Entre los dos más destacados que tienen esta opción, Lebron James y Carmelo Anthony.

Los Miami Heat son conscientes de que a su estrella no le faltarán ofertas. Y de que el equipo necesita una remodelación a fondo tras su actuación en las últimas finales. James había dicho que el jugador de este draft que más le gustaba para los Heat era el base de Connecticut Shabazz Napier, campeón y jugador más valioso de la Final de la NCAA.

El problema es que los Heat tenían la elección número 26. Y en la 24, los Hornets se les adelantaron. La gerencia se pudo rápidamente manos a la obra, y convencieron a la franquicia de Charlotte de aceptar un canje a cambio del escolta P.J. Hairston, un escolta fogueado en la D-League después de ser expulsado de North Carolina a causa de las malas compañías. Los Heat consiguieron darle a Lebron lo que pedía. Punto para ellos.

El segundo punto puede llegar con las decisiones de Dwayne Wade, Chris Bosh y Udonis Haslem de poner fin también a sus contratos. Pero no con la idea de cambiar de ciudad, sino de rebajarse sus sueldos y aportar así más fondos al equipo de Miami para afrontar una renovación más que necesaria. Si esta noticia se confirma, otro punto para ellos. Porque si Lebron se acaba marchando, añadirá la etiqueta de “egoísta” a su perfil biográfico. Y una segunda salida en falso de un equipo tras la que protagonizó de los Cavaliers.

Desde la llegada de Phil Jackson a la gerencia de los Knicks de Nueva York su principal preocupación ha sido asegurarse la continuidad de la estrella del equipo, Carmelo Anthony. En un trueque previo al draft, el ahora ejecutivo envió a los Mavericks a Tyson Chandler y Raymond Felton, obteniendo a su vez a los bases José Manuel Calderón y Shane Larkin, el escolta Wayne Ellington y el pivot Samuel Dalembert (que acaba contrato), más dos elecciones de segunda ronda que se concretaron en el ala pívot Cleanthony Early y Thanasis Antetokoumpo, el hermano de Giannis (Milwaukee Bucks).

El cambio, más allá del posible interés entre los aficionados españoles por el destino de Calderón, no parecía presentar mayor interés. Hasta que se supo que Jackson pretendía fichar a Pau Gasol, a quien ya dirigió en los Lakers, para hacer pareja con Anthony. Y con este movimiento de jugadores abría hueco para hacerle sitio. En su nómina de pívots y en su limitada disponibilidad económica para hacerle una oferta al de Sant Boi de Llobregat. Los Knicks, que no tenían ninguna elección de primera ronda, deberán recurrir a los fichajes de relumbrón si quieren retener a Melo. A pesar de que sólo puedan ofrecerle 4 millones de dólares por temporada al mayor de los Gasol.

Los Lakers, por su parte, no parecen confiar en renovar a su ala pívot (o tal vez no ni siquiera se plantean intentarlo). Y eso explicaría su elección en este draft, con el número 7, de Julius Randle. Las características de este ala pívot son diametralmente opuestas a las de Gasol. Justo de centímetros pero con buena envergadura y excelente juego de pies, duro como una roca y muy vertical en su juego ofensivo, ataca la canasta con decisión buscando siempre acercarse al máximo antes de dejar ir el balón. El equipo californiano pretender cambiar radicalmente su estilo la próxima temporada. La marcha del entrenador D’Antoni fue la primera señal. La llegada de Randle tal vez sea la segunda.

Los Celtics también andan inmersos en un proceso de renovación, y su selección en este draft aviva los rumores surgidos en los últimos días sobre una salida, vía traspaso, del base Rajon Rondo. Con la sexta elección de la noche el equipo de Boston se hará con los servicios de Marcus Smart, un base de un físico exuberante y explosivo, capaz de desarrollar un juego eléctrico. Un jugador de rachas, muy difícil de parar en sus momentos álgidos al que le lastra su irregularidad en el lanzamiento exterior. Unas características muy similares a las del último superviviente de la plantilla que se proclamó campeona de la NBA el año 2008.

Curiosidades del draft

Andrew Wiggins fue el primer canadiense de la noche, pero no fue el último. Sus compatriotas el escolta Nik Stauskas (Sacramento Kings, 8) y el base Tyler Ennis (Phoenix Suns, 18) también fueron elegidos en primera ronda, y el ala pivot Dwight Powell en la segunda (Charlotte Hornets, 45). Habrá que seguir de cerca a Canadá de cara a futuros campeonatos internacionales de selecciones aunque la FIBA haya preferido invitar a Finlandia antes que a ellos de cara al próximo mundial. En breve puede armar un equipo temible.

El primer jugador sénior de los aspirantes a pasar a profesionales fue elegido en la onceava posición. El alero Doug McDermott, quinto anotador histórico de la NCAA, fue seleccionado por los Denver Nuggets y traspasado a los Chicago Bulls. Antes que él, habían sido seleccionados 6 freshman, dos sophomores, 1 júnior y el australiano Exum, que en pocos días cumplirá los 19 años. Nuevamente, los managers de la NBA han preferido las perspectivas de crecimiento a los jugadores más hechos.

En primera ronda han sido 6 los elegidos que no han pasado por alguna universidad norteamericana. A los ya nombrados Exum y Saric hay que añadir el pivot bosnio Jusuf Nurkic (16), el brasileño Bruno Caboclo (la gran sorpresa en el número 20, un jugador anónimo hasta la noche del draft), el suizo Clint Capela (25) y el serbio Bogdan Bogdanovic (27).

En segunda ronda, su presencia también ha sido importante. Del Mega Vizura, club de Belgrado, han sido nombrados 3 jugadores: el pívot Nikola Jokic (41), el base Vasilije Micic (52), y el escolta Nemanja Dangubic (54). A ellos se les unen el pivot del Herbalife Gran Canaria Walter Tavares (43, único representante de la ACB), los franceses Damien Inglis (31) y Louis Labeyrie (57), el italiano Alessandro Gentile (53) y el griego Thanasis Antetokounmpo (51), que esta temporada ha jugado en la Liga de Desarrollo de la NBA. Precisamente éste ha sido el primer draft de la historia con dos jugadores provenientes de la NBA-DL, Antetokounmpo y P.J. Hairston.

En un draft con tanto talento, no había sitio para todos en las primeras posiciones. Así que ya han empezado las especulaciones sobre quienes de estos jóvenes serán los “robos” del draft, aquellos elegidos lejos de los lugares de privilegio y con un rendimiento mejor al de los que les precedieron. Permitidme que no entre aún en un debate tan prematuro, aunque si os dejaré una sensación que me transmite: ojo a la segunda ronda, que puede dar muchas alegrías.

 

publicado en http://www.encancha.com, junio 2014

NBA: Pacers y Clippers aumentan su arsenal para los play offs

28 Feb

El 20 de febrero se cerró el período de traspasos entre equipos en la NBA, con muchos movimientos de piezas de poco importancia. Pero de entre toda esta maraña de jugadores que hicieron las maletas, hay un par de billetes de avión que pueden cambiar el devenir de la temporada en curso.

El líder de la Liga Regular, los Indiana Pacers, envió a Danny Granger y una segunda ronda del draft del 2015 a cambio de Evan Turner y Lavoy Allen. Si en junio se proclaman campeones de la NBA, seguramente podrán marcar en rojo en el calendario como una fecha clave para su éxito el día que cerraron este trato, tanto por lo que dieron como por lo que recibieron.

 Danny Granger era el líder de los Pacers hasta que una lesión de rodilla le mantuvo inactivo prácticamente toda la temporada pasada. En su ausencia se produjó la explosión imparable de Paul George, quien asumió unos galones en el equipo de Indiana que ahora no está dispuesto a ceder. El buen rendimiento de Lance Stephenson acabó de relegar a  Granger, con un sueldo de 14 millones de dólares, a un papel secundario. Su marcha cierra la posibilidad de una lucha de gallos en el gallinero.

La llegada de Evan Turner dota al equipo de Indianapolis de un jugador joven de mucho talento y una gran polivalencia, y con un contrato mucho más barato que el de Granger. En sus tiempos NCAA en Ohio State, Turner ejercía de falso base desde la posición de ala pívot, con una eficacia letal. Sus excompañeros Kosta Koufos y B.J. Mullens ya le pueden estar agradecidos. Los espacios que les abría Turner y sus asistencias les hicieron primeras rondas de draft.

Turner no ha conseguido desempeñar en sus tres temporadas y media en los Sixers el papel de jugador franquicia capaz de elevar el juego colectivo del equipo (tal vez tampoco había mucho que elevar). En los Pacers, saliendo del banquillo y sin la presión del liderazgo, puede constituir una sociedad letal junto con el igual de talentoso Luis Scola. O formar parte de un quinteto polivalente junto a Lance Stephenson y Paul George (¿el anti-small ball de los Heat?).

Lavoy Allen es la pieza secundaria necesaria para cerrar el acuerdo, pero puede ayudar en defensa y en la lucha por el rebote como reserva. Si además el entrenador Frank Vogel consigue recuperar para el baloncesto al pívot Andrew Bynum, al que los Pacers firmaron tras ser cortado por los Chicago Bulls a cambio un salario “reducido” (1 millón de dolares), no quedan muchas excusas creíbles para que Indianapolis no acoja  en junio el desfile triunfal de los campeones de la NBA.

El tiro por la culata

La brillante jugada le podría salir mal a los Pacers si se confirman los rumores entorno al destino final de Granger. El jugador no está por la labor de vegetar en un equipo sin más rumbo que la derrota en Filadelfia. Así que el alero y los Sixers han llegado a un acuerdo de rescisión de contrato. El ex de los Pacers, ahora como agente libre, escucha ofertas.

El grupo de candidatos con opciones parece haberse reducido a 2, San Antonio Spurs y Los Angeles Clippers. El retorno de Kahwi Leonard ya recuperado de su lesión en los tejanos, y los problemas físicos de Jamaal Crawford y J.J. Redick en los angelinos podrían hacer decidirse a Granger a fichar por los Clippers, equipo en el que podría tener más protagonismo y aprovechar más la vivienda que ya tiene en Los Angeles. Según algunas fuentes, el jueves 27 de febrero el alero estaba entrenando en esta ciudad. Sea en uno u otro, el ex de los Pacers acabaría en un candidato al título y posible rival de su antiguo equipo en la final de la NBA.

Granger podría repetir el camino seguido por Glen Davis, que se cansó del sol de Florida y llegó a un acuerdo con los Orlando Magic para la rescisión de su contrato. Pocos días después, Los Angeles Clippers se hacían con sus servicios. Si los Clippers consiguen fichar también al fugaz Sixer el trío formado por Chris Paul, Blake Griffin y DeAndre Jordan tendrá las espaldas muy bien cubiertas, aumentando sus opciones en los playoffs.

“Big Baby” Davis jugó cuatro temporadas en los Celtics de Boston, con los que se proclamó campeón el año 2008 y disputó la final del 2010. En el 2011, tras el fin del cierre patronal, fue traspasado a los Magic donde se convirtió en una de sus referencias (19 puntos, 9,2 rebotes). La temporada pasada una fractura en su pie izquierdo le mantuvo en el dique seco los 48 últimos partidos de la liga regular. Su elevado peso (2,06 de altura, 131 kilos) no le ha ayudado en la recuperación.

Cansado de jugar en una franquicia en reconstrucción y sin más aspiraciones que ir ganando algún partido de vez en cuando (los Magic tienen el tercer peor registro de victorias de esta temporada), Davis ha buscado un equipo donde reencontrarse con el triunfo y los títulos que conoció en su época en los Celtics de Doc Rivers, el mismo técnico que ahora entrena a Los Clippers.

Un caso similar al de Granger y Davis lo puede protagonizar Metta World Peace. Amnistiado a principio de temporada por los Lakers, fichó por los Knicks de Nueva York. La pésima temporada del equipo ha acabado con su paciencia (que tampoco es mucha), y ha llegado a un acuerdo para rescindir su contrato. De recalar en uno de los equipos con aspiraciones al anillo podría ser un factor destacado en la resolución del campeonato. El exjugador de los Bucks Caron Butler podría optar por los Miami Heat o los Oklahoma City Thunder conviertiéndose en otro refuerzo de importancia en la lucha por el campeonato.

Los Sixers, grandes triunfadores

Si hemos señalado a Pacers y Clippers como unas de las franquicias que mejor se han movido en el mercado de traspasos y agentes libres, es de justicia que digamos lo mismo de los Sixers, cada uno de acuerdo a sus objetivos. En Indiana y Los Angeles buscan la victoria y un largo trayecto en los playoffs. En la ciudad del amor fraternal sólo interesa la derrota.

El equipo de Filadelfia ha dado salida de su plantilla en los diferentes traspasos realizados a Evan Turner, Lavoy Allen, y Spencer Hawes, recibiendo como compensación a Eric Maynor, Danny Granger (que ya ha rescindido su contrato), Earl Clark (al que ya han despedido), Henry Sims, Byron Mullens (el excompañero de Turner en Ohio State) y ganando cuatro segundas rondas de draft.

Los Sixers se han desecho de una aportación media total de 35,5 puntos, 20 rebotes y 3,7 asistencias con unos jugadores que sumaban un promedio de 85,1 minutos en pista por partido para quedarse con un acumulado de 8,1 puntos, 5,4 rebotes y 1,8 asistencias con una suma de minutos en juego de 26,3. Respecto al dinero, habrá que ver a que acuerdo han llegado respecto a los 14 millones de sueldo de Granger, pero en todo caso su suma de nóminas es la más baja de la NBA

En Filadelfia llevan con esta tres temporadas destruyendo el equipo, traspasando a sus mejores jugadores (Andre Iguodala, J’Rue Holiday, Evan Turner, Spencer Hawes) a cambio de lesionados (Andrew Bynum, Nerlens Noel), jugadores venidos a menos (Danny Granger) o secundarios (Mullens y Sims, por ejemplo). Una cuidadosa planificación de unos maestros del tanking (jugar a perder) que este año puede tener su recompensa.

Con un draft que los analistas consideran plagado de futuras estrellas, ser el peor equipo de la liga regular te da un 25% de posibilidades de elegir en primer lugar y un 100% de hacerlo cuartos si no suena la flauta en el sorteo. Los Sixers son el penúltimo equipo de la clasificación, y con opciones de sumar más derrotas que el peor, los Bucks . Estos cambios de jugadores les ayudarán a conseguir una joven estrella sobre la que construir un proyecto nuevo…si no la acaban traspasando también.

 

artículo publicado en http://www.encancha.com, febrero 2014

 

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