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NBA: Marc Gasol saca tajada de la lluvia de millones del verano

15 Jul

Marc Gasol, 110 millones de dólares. Anthony Davis, 145. Damian Lillard, 120. Kevin Love, 113. Jimmy Butler, 95. Goran Dragic, 90. Son algunas de las cifras de escándalo de los contratos firmados este verano en la NBA.

Marc Gasol renovó con los Memphis Grizzlies por las siguientes cinco temporadas a cambio de una cifra global que ronda los 110 millones de dólares. Al final de la cuarta el pívot catalán se ha reservado la opción de dar por concluido el trato y volver a probar suerte en el mercado de agentes libres.

El mediano de los tres hermanos Gasol nunca barajó la opción de cambiar de equipo. Sólo mantuvo una reunión mientras estuvo en el mercado, y fue en España con el propietario de los Grizzlies, un Robert Pera tan enganchado a su trabajo que durante su breve estancia en nuestro país no se alojó en ningún hotel, sino en su avión totalmente equipado. Antes de criticar su decisión de no buscar una franquicia con más posibilidades de títulos o renombre, sería conveniente analizar la situación.

Los Grizzlies, liderados por Marc Gasol, han batido el récord de la franquicia jugando 5 temporadas seguidas los play-offs. En tres de ellas llegaron a las semifinales del Oeste y en una, el año 2013, a la final de Conferencia. El equipo de Memphis ha pasado las tres últimas temporadas de los 50 triunfos en liga regular. Lo que demuestra que en Memphis se ha trabajado bien, y están a un paso del éxito. Los fichajes del alero Matt Barnes procedente de los Clippers y del ala pívot Brandan Wright de los Phoenix Suns pueden ayudarles a darlo.

Su jugador franquicia ha culminado su año más destacado en la NBA, con 17,4 puntos, 7,8 rebotes, 3,7 asistencias y 1,62 tapones de media. Ha sido su temporada más productiva en anotación. Su buen papel durante la Liga regular le ha servido para ser titular en el All Star, y para convertirse en el primer Grizzlie de la historia en ser incluido en el primer equipo de la NBA. Y de paso, ser considerado el mejor pívot de la mejor Liga del Mundo. A sus 30 años, está en el mejor momento de su carrera.

Pero la vinculación de Marc Gasol con Memphis y su equipo va mucho más allá de lo deportivo. Durante los primeros años de la carrera de su hermano mayor Pau en la liga profesional norteamericana, la familia Gasol se instaló en la ciudad del inigualable Elvis (espero que todos sepáis quien fue, y el que no ya tiene deberes para buscar en google y youtube). Marc vivió su adolescencia en Memphis, fue al instituto en Memphis durante dos cursos, hizo amigos en Memphis. Tuvo ofertas para seguir sus estudios en universidades de los Estados Unidos, pero las rechazó.

Su ilusión era seguir los pasos de su hermano mayor destacando en la ACB. Después de 3 temporadas en el FC Barcelona con muy poca participación, en el Akasvayu Girona encontró los minutos necesarios para demostrar su verdadero potencial. Desde el 29 de octubre del 2008 ha jugado en la NBA, liga en la que ya ha suma 7 temporadas. Y todas en Memphis. Desde que es adulto, la ciudad del estado de Tennessee es el lugar en el que ha pasado más tiempo. Su hogar.

La lluvia de millones

Los Grizzlies le han puesto a Marc Gasol una millonada encima de la mesa. Su hermano Pau firmó una extensión de tres temporadas con los Lakers el verano del 2011 de 57 millones. Una media de 19 por temporada. Marc superará los 20 por año. Un gran contrato, sin duda, pero de ninguna manera un contrato excepcional. El pívot de los Grizzlies no podía firmar por menos de esa cantidad en este verano del 2015 si no quería arrepentirse los próximos 5 años. La entrada en vigor del nuevo contrato televisivo de la NBA a partir del verano del 2016 ha obligado a los jugadores en disposición de firmar contratos largos a exigir las cantidades máximas que permite el convenio en vigor para evitar que sus salarios queden desfasados en breve.

Anthony Davis será el jugador mejor pagado de la liga (mientras Lebron James se lo permita y a la espera del nuevo contrato de Kevin Durant del próximo verano). El pívot ha llegado a un acuerdo con su equipo, los Pelicans de Nueva Orleans, por el que ingresará 145 millones de dólares repartidos entre las próximas 5 temporadas. Damian Lillard no se queda muy atrás. Los Blazers le reconocerán su ascenso a jugador franquicia con un contrato de unos 120 millones a cobrar entre la temporada 2015-16 y la 2019-20.

Los campeones, los Golden State Warriors, mantendrán una de sus piezas claves en el estilo “small ball” que les ha llevado hasta el éxito: el ala pívot Draymond Green seguirá en California 5 años más a cambio de 85 millones. Los subcampeones, los Cavaliers, han aceptado pagarle 113 millones a Kevin Love para que luzca su camiseta las 5 siguientes temporadas. Ahora renegocian los contratos de Tristan Thompson (se habla de más de 80 millones por 5 años) y ¡Lebron James! (si, ejerció su opción de ser agente libre para conseguir un contrato máximo de 47 millones por 1 temporada fija y otra opcional).

Dwyane Wade quería que su franquicia de toda la vida, los Miami Heat, le reconocieran con un contrato largo y bien pagado el sacrificio que hizo renunciando a un sueldo mayor para facilitar la llegada de Chris Bosh y Lebron James hace 5 años. Ha conseguido una de las dos cosas, una oferta de 20 millones por una temporada. Los Heat no se fían de su salud a largo plazo, pero le agradecen sus esfuerzos en el pasado. Goran Dragic seguirá disfrutando del sol de Florida durante 5 inviernos más gracias a los 90 millones que este mismo equipo ingresará en su cuenta corriente.

Los Bulls, por su parte, compensarán la fidelidad de Jimmy Butler los siguientes cinco años de su vida con 95 millones. Otros jóvenes millonarios serán Tobias Harris (64 millones en 4 temporadas en Orlando Magic), Brandon Knight (70 por 5 en los Phoenix Suns), Kris Middleton (70 por 5 en los Milwaukee Bucks) y Reggie Jackson (80 por 5 en los Detroit Pistons). El algo más veterano Demarre Carroll (29 años en breve) firmará su primer gran contrato como profesional: 60 millones por 4 temporadas en los Toronto Raptors.

Hay dinero de sobra para todo el mundo. Un jugador que no ha estado bien en las últimas finales como Iman Shumpert se llevará 40 millones de los Cleveland Cavaliers en un contrato de 4 temporadas. Thadeus Young, un esforzado gladiador, le levantará a los Brooklyn Nets 50 millones en 4 temporadas. Otros secundarios como Al Farouq Aminu (firmará contrato de 4 años con los Portland Trail Blazers a cambio de 30 millones), Arron Afflalo (dos temporadas con los Knicks por 16 millones), Corey Brewer (seguirá 3 años más en los Rockets por 24 millones) o Jae Crowder (renueva por 5 temporadas con los Celtics a cambio de 35 millones) también harán un buen rinconcito para el día que se jubilen.

Los pívots son un caso aparte. Por cuestiones estadísticas, personas de su altura y coordinación son escasas. Y eso se paga. Los Thunder de Oklahoma City han igualado la oferta que los Blazers le hicieron al prometedor Enes Kanter: 70 millones por 4 temporadas. Brook López, un gran jugador con demasiadas lesiones, seguirá tres años más en los Brooklyn Nets por 60 millones. Su hermano gemelo Robin, un buen defensor con poca incidencia en ataque, recalará durante 4 años en Nueva York tras aceptar la oferta de 54 millones de los Knicks. Otro especialista defensivo, el veterano Tyson Chandler ha conseguido un contrato de 52 millones por 4 temporadas en los Phoenix Suns. El turco Omer Asik tampoco destaca en ataque, pero seguirá sellando la zona de los Pelicans durante 5 años más a cambio de 60 millones. Paul Millsap le ha sacado 58 millones a los Atlanta Hawks por 3 años más de esfuerzo, y Greg Monroe 50 a los Bucks por el mismo número de temporadas.

Hay Spurs para rato

Los Spurs de San Antonio se enfrentaban a un verano complicado, en el que todo su proyecto corría peligro de hundirse. De aspirantes al título podían pasar a ser un equipo en reconstrucción. Los veteranos Tim Duncan (39 años) y Manu Ginóbili (cerca de los 38 años) meditaban sobre su retirada, y los jóvenes Kawhi Leonard y Daniel Green acababan contrato. La franquicia tejana podía decir adiós a su pasado y su futuro al mismo tiempo. La brillante actuación de su gerencia lo ha evitado, para alivio de los aficionados al baloncesto.

Duncan y Ginóbili volverán, y con un regalo bajo el brazo para su equipo (además del retorno): se rebajarán el sueldo. Duncan aceptó un nuevo contrato de dos temporadas que le reportará cinco millones anuales. Ginóbili se llevará un total de 5,7 millones repartidos en las dos próximas temporadas. Los jóvenes siguieron el ejemplo de los veteranos, firmando por debajo del máximo que les permite el convenio. Leonard se llevará 90 millones por 5 años de trabajo, y Green 45 por 4.

Con este bote de dinero sobrante la franquicia de San Antonio se ha hecho con uno de los agentes libres más codiciados del mercado, el ala pívot de los Portland Trail Blazers LaMarcus Aldridge. El jugador, natural de Texas, quiere su anillo de campeón. Por eso dejó claro a los Blazers que no iba a renovar, y por eso rechazó las ofertas de Los Angeles Lakers y los Phoenix Suns. Aunque tampoco le ha hecho ninguna rebaja a su nuevo equipo: 80 millones por un contrato de 4 temporadas.

Con él llega al equipo un cuatro veterano, pero con gran capacidad de anotación desde la media distancia: David West. El interior renunció a la temporada que le quedaba en los Indiana Pacers, y por la que hubiera cobrado 12,2 millones, para ganar el mínimo para alguien de su experiencia en la liga: 1,4 millones. ¿Cuánto vale un anillo de campeón? Para West, 11 millones de dólares.

Evidentemente, los Spurs han tenido que deshacerse de jugadores. En unos casos, para hacerse un hueco salarial (Tiago Splitter ha acabado en los Atlanta Hawks). En otros, porque no han podido (o querido) igualar las ofertas que recibieron de otros conjuntos (Marco Belinelli). Y en algunos otros, porque ya no tenían sitio en el equipo. Corey Joseph, relegado a tercer base por Patty Mills, se fue a Toronto (30 millones en 4 temporadas) para dejar su sitio al prometedor Ray McCallum procedente de los Kings de Sacramento.

En la categoría de experimento podría citarse el fichaje del gigante del Estrella Roja Boban Marjanovic (2,21) por una temporada (y unos 2 millones). Si sale bien, ya le renovarán. En primera ronda del draft eligieron a otro pívot serbio, Nikola Milutinov (2,13) del Partizan. Algo le habrán visto. Una franquicia que fue capaz de acertar eligiendo en el número 28 del draft del 2001, la última elección de primera ronda de aquel draft, a Tony Parker, tiene todos mis respetos. Fue el mismo año que los Wizards se comieron con el número 1 a Kwame Brown.

El rocambolesco fichaje de DeAndre Jordan

El pívot de Los Angeles Clippers DeAndre Jordan ha protagonizado el culebrón del mercado de agentes libres. Su equipo le puso sobre la mesa una oferta de 110 millones por 5 temporadas. Igualita a la que los Grizzlies le hicieron a Marc Gasol. Y la rechazó. Por una parte, el jugador buscaba un equipo en el que tuviera más protagonismo ofensivo (a pesar de sus limitaciones técnicas en este aspecto). Y por la otra, se comentó la existencia de una enemistad irresoluble entre el pívot y el base y estrella del equipo, Chris Paul.

Jordan, natural de Houston, aceptó en primera instancia la propuesta de los Dallas Mavericks: 80 millones por 4 años jugando más cerca de casa. Pero he aquí que los Clippers no se resignaron y enviaron una delegación encabezada por el propietario Steve Ballmer, el entrenador Doc Rivers y el ala pívot Blake Griffin a casa del pívot. Y tras una larga charla, le convencieron de que firmase.

El problema era que si bien los equipos pueden empezar a negociar con los jugadores libres de contrato el 1 de julio, no pueden oficializar sus acuerdos hasta que la NBA ha calculado el tope salarial para el siguiente año, el 9 de julio. Los Clippers habían conseguido el compromiso del jugador horas antes de que expirase la moratoria, así que decidieron atrincherarse en la casa de Jordan hasta que éste pudiera firmar legalmente, evitando una posible contraofensiva de los Mavericks.

La historia deja dos damnificados y un gran beneficiado. El primer perjudicado ha sido el propio DeAndre Jordan, que ha aumentado su imagen de “niño grande”. Su indecisión, o poca fiabilidad en los tratos, le puede pasar factura en el futuro. El segundo perjudicado ha sido el propietario de los Dallas Mavericks Mark Cuban. Propietarios, directivos y técnicos no pueden hablar de fichajes hasta que se han cerrado las operaciones. A Cuban se le soltó la lengua en una radio, y eso le ha costado 25.000 dólares de multa además de quedarse con cara de tonto dando por hecho un fichaje que no se va a realizar.

El verdadero ganador de este sainete ha sido Wesley Mathews, un buen defensor exterior que además posee buenos porcentajes en el lanzamiento triple, pero de ninguna manera una estrella en ciernes. Los Mavericks le habían ofrecido un contrato de 4 temporadas valorado en 57 millones de dólares. El escolta había colado una cláusula en las negociaciones  por la cual su nómina subía hasta los 70 millones si no se fichaba a Jordan como condición para rechazar la propuesta de los Sacramento Kings de 64 millones por  años de servicios. Una cifra exorbitada para un jugador que se rompió el tendón de Aquiles en marzo y que no es seguro que esté recuperado a tiempo para el inicio de la Liga Regular. Deron Williams también aterrizó en Dallas por 10 millones a repartir en dos años, el segundo con opción de finalización para este base al que las lesiones han castigado en exceso estas últimas temporadas.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, julio del 2015

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NBA: Los Spurs de San Antonio, en la encrucijada

28 Abr

Otra primavera más, se supone que será la última de los Spurs. Evidentemente, alguna lo será. Y tal vez esta sea la que más números tiene de serlo, y no sólo por la edad de sus estrellas o la entidad de su rival en primera ronda, Los Angeles Clippers.

Los Spurs de San Antonio protagonizaron una gran remontada en el tramo final de la Liga Regular en la clasificación del Oeste. Con los Golden State Warriors como líderes destacados y fuera ya de su alcance, el objetivo parecía ser el segundo lugar de su conferencia. Pero tras once victorias consecutivas, los tejanos cayeron en la última jornada antes de los play offs frente a los Pelicans de Nueva Orleans. Un resultado que les hizo bajar hasta el sexto puesto en el Wild West y que les condenó a enfrentarse en primera ronda contra Los Angeles Clippers con el factor pista en contra.

El primer partido de la eliminatoria avivó el debate sobre el posible final de los Spurs, habitual a estas alturas de la temporada. Los de Greg Popovich se vieron totalmente desbordados por la mayor capacidad atlética y física de los angelinos. Algunos cometieron el sacrilegio de retirar a Tim Duncan. El pívot les calló la boca en el segundo partido de la serie, demostrando que se puede jugar en la NBA sin un físico superlativo usando técnica y inteligencia (bueno, al menos él puede).

En el tercer partido el que se reivindicó fue el MVP de las pasadas finales, Kahwi Leonard. Al día siguiente de ser elegido mejor defensor de la temporada en la NBA, el alero quiso demostrar que también sabe atacar yéndose hasta los 32 puntos. Los Spurs, por cierto, no olvidaron su defensa dejando a su rival en un 34,1% en los tiros de campo. El debate original dejó paso entonces a los elogios a la capacidad de recuperación de los Spurs, su veteranía para superar momentos complicados, el dominio técnico de sus estrellas y la habilidad táctica de su entrenador.

Pero la victoria de los Clippers en el cuarto partido de este serial evidenció que la eliminatoria será larga. Doc Rivers tiene jugadores de gran talento capaces de producir muchos puntos, y además en jugadas rápidas y de poca elaboración. Más allá de Chris Paul (34 puntos, 7 asistencias) y Blake Griffin (20 puntos, 19 rebotes, 7 asistencias), su trío de escoltas produjo 48 puntos: 17 del titular J.J. Redick, 15 del sexto hombre Jamaal Crawford y 16 del hijo del entrenador, Austin.

El triunfo en el quinto partido de los hombres de Popovich, liderados nuevamente por Duncan y Leonard, da un respiro al equipo en el aspecto deportivo. Con una ventaja de 3 a 2 y la experiencia acumulada en este tipo de situaciones, los Spurs parecen favoritos para ganar la eliminatoria. Los Rockets serían su rival en las semifinales del Oeste, mientras los Golden State Warriors esperan a que los Grizzlies resuelvan su primera ronda para disputar la otra semifinal.

En el Este, la lesión de hombro de Kevin Love de los Cavaliers parece dejar franco el camino a la final de la NBA a los Bulls (aunque los Bucks les estén dando guerra el equipo de Chicago es superior), ahora que el globo de Atlanta Hawks se desinfla por momentos. De todas maneras, Lebron James sigue siendo el rey, y nunca hay que descartarlo antes de tiempo. Los posibles rivales de los Spurs serán duros, sin duda, pero no se antojan imbatibles.

La edad, un factor en contra

El núcleo de figuras del equipo tejano ha sobrepasado ya los límites de lo que se entiende por veteranía y empieza a entrar en territorio “vintage”, por decirlo de una forma educada. Por mucha que la inteligencia en la pista, su buena lectura del juego y el perfecto dominio de todos los recursos técnicos para no gastar un gramo de energía de más lo camuflen, Tim Duncan cumplió 39 años el 25 de abril.

Su socio Manu Ginobilli cada vez prodiga menos las entradas a canasta que le hicieron famoso. El escurridizo escolta argentino se colaba con una velocidad fulgurante y unos cambios de dirección imprevisibles entre los defensores rivales para acabar sacando la mano por donde nadie se lo esperaba para colocar la pelota en el aro. Este 28 de julio llegará a los 38 años de edad y tirar de tres ya no es su segunda opción en ataque como antes.

Ambos puntales de los Spurs acaban contrato este verano, y está por ver si se alistan de nuevo para el servicio activo una campaña más o deciden pasar a la reserva. Duncan ha disputado este año 77 de los 82 partidos de la liga regular con unos promedios de 13,9 puntos, 9,1 rebotes y 2 tapones en 28,9 minutos por noche. Su socio “Manudona” ha aportado 10,5 puntos, 3 rebotes y 4,2 asistencias en poco más de 22,7 minutos de media en 70 partidos. Hay chavales de 25 años que no firman esos números.

Si es por rendimiento, parece difícil que el sargento Popovich les conceda fácilmente la licencia. La tercera estrella de San Antonio, el base francés Tony Parker, cumplirá 33 años el 17 de mayo. En su caso se enroló hasta el verano del 2018, fecha a la que llegará con 36 años. Él, junto con su coetáneo y compatriota Boris Diaw, debería ejercer de portador de la sagrada llama del cuerpo de marines de “Pop” para entregársela a la siguiente promoción. Y aquí es donde empiezan los quebraderos de cabeza para la gerencia de la franquicia tejana.

Leonard, la nueva piedra angular del equipo

Sólo 5 jugadores de la actual plantilla de San Antonio no acaban contrato este verano: Tony Parker, Tiago Splitter, Boris Diaw, Patrick Mills y el rookie Kyle Anderson. Como ya hemos dicho antes, dos de los que quedarán libres son Tim Duncan y Manu Ginobili, que deberán despejar la incógnita de una posible retirada. En caso de que se vean con fuerzas para seguir, no tengo dudas que San Antonio les dará todas las facilidades para que sigan en el equipo.

Pero hay otros dos nombres claves que se podrían marchar en julio: Kawhi Leonard y Danny Green. Dos jugadores básicos en la rotación exterior tejana que finalizan su vínculo con el equipo en el peor momento posible. Porque a partir de la temporada 2016-17 entra en vigor el nuevo contrato televisivo de la NBA, y la cantidad que percibirán los equipos de la liga se triplicará. Y si suben los ingresos totales, sube el tope salarial. En dos años los contratos que se firmen este verano pueden quedar obsoletos.

El proyecto futuro de los Spurs se basa en la permanencia de Leonard (no tanto en la de Green, que sería la pieza sacrificada en función de la situación del mercado), así que intentaron renovarle en otoño aprovechando el primer plazo que el convenio de la NBA les ofrecía para ello. Fieles a su política de no ofrecer el máximo contrato a sus jugadores (ni sus estrellas lo tienen), se encontraron con el rechazo de su oferta. La situación es la que es, y los intereses del alero no le concedían más opciones de cara a un contrato largo.

El tiempo para llegar a un primer acuerdo expiró en octubre del 2014. El 1 de julio se abrirá la segunda ventana (y última). Y el equipo ya sabe lo que tiene que hacer para que Leonard y su agente Brian Elfus (un  pez pequeño en el mundo de los representantes de la NBA) le escuchen: poner encima de la mesa una oferta máxima, en dinero y temporadas (5). Todo lo que no sea eso, recibirá un no por respuesta. Cuentan a su favor con una gran baza: el jugador está muy a gusto en el equipo y no quiere irse.

El sucesor de Duncan

Para cuando llegue este momento, en San Antonio ya conocerán la decisión respecto a su futuro de Duncan y Ginobili. Y habrán tanteado a Danny Green para saber sus expectativas. Los tejanos necesitan ahorrar hasta el último centavo para lanzarse a la caza de la pieza que les falta para completar un puzzle, su nuevo rey en la pintura.

Aunque su jugador franquicia decida aplazar su retirada una temporada más, los Spurs no pueden dejar pasar la oportunidad que se les presenta este verano. Dos jugadores de un perfil que encaja con su juego acaban contrato: LaMarcus Aldridge, de los Portland Trail Blazers, y Marc Gasol de los Memphis Grizzlies. En estos momentos parece que los actuales campeones de la NBA se decantarían por Aldridge considerando que tienen cubierto el puesto de 5 titular con Splitter.

El problema es que la duración de los contratos es pública en la NBA, y todos los equipos están al tanto que estos dos interiores estarán en el mercado este verano. Habrá mucho dinero sobre la mesa, y varias franquicias de prestigio interesadas en hacerse con sus servicios. En principio los tejanos parecen tener margen para moverse, ya que para la próxima temporada sólo tienen comprometidos 33,8 millones de dólares en salarios de jugadores.

El límite del impuesto de lujo (cifra a partir de la cual los equipos tienen que empezar a pagar una multa en función de lo que la sobrepasen) está fijado esta temporada en 76,8 millones de dólares, con un incremento de poco más del 7% respecto el año anterior. De darse un escenario similar, la fecha quedaría en unos 82 millones para el curso 2015-16. Y las nóminas de Aldridge y Gasol han superado los 15 millones de dólares en su última temporada de contrato. El contrato máximo de Kahwi Leonard supondría, en estos momentos, 89 millones de dólares a repartir en 5 temporadas. En la primera, serían algo más de 15 millones.

Así que los Spurs se habrían gastado unos 65 millones para pagar a 7 jugadores. Para contratar a los 8 restantes les quedarían unos 17 millones libres. Podría ser suficiente para construir un bloque de secundarios, pero sería probablemente insuficiente si Duncan y/o Ginobili decidiesen alargar un año más su carrera profesional. El equipo tendría que rascarse más el bolsillo y asumir la correspondiente multa, algo que en San Antonio no acostumbran a hacer (este ejercicio lo cerraran con un gasto de 70,75 millones en nóminas).

Jugando a la ruleta rusa

Y ahora entramos en el terreno de la pura especulación. Supongamos que Leonard es codicioso. Si firmase su extensión máxima el verano del 2016 y no éste, la cifra a repartir en 5 temporadas podría subir desde los 89 millones actuales hasta los 117. Para ello, es indispensable que el alero permanezca la temporada 2015-16 en San Antonio o encontrar una franquicia que acepte firmarle sólo un año (Lebron James consiguió que los Cavaliers le ficharan sólo por 2) ¿Es difícil lo segundo? Mucho ¿Es posible lo primero? Si.

El mejor defensor del 2015 es un agente libre restringido. Los Spurs podrían retenerlo de dos maneras. La primera es igualando una oferta de otro equipo aceptada por su jugador. Pero como ya hemos dicho, difícilmente esta proposición sería por sólo una temporada. Así que esta vía es improbable. La otra posibilidad es la de la oferta cualificada (qualifying offer). La gerencia tejana puede ponerle sobre la mesa a Leonard 4,27 millones de dólares a cambio de un año de su trabajo tras el que se convertiría en agente libre sin restricciones. Once millones menos de los que ganaría firmando la extensión máxima, que quedarían compensados con los 28 de más por firmarla un año más tarde.

Para ello Kawhi Leonard, a quien no le faltarán pretendientes dispuestos a darle el oro y el moro por verlo lucir sus colores, debería rechazar todas las ofertas que le pongan sobre la mesa. Y aceptar la prolongación de un año asumiendo el riesgo de sufrir una lesión grave o tener una mala temporada, lo que podría disminuir su cotización en el mercado laboral. En todo caso, el no es el único que este verano se enfrentará a una decisión crucial. Si  los Spurs no fichan bien este verano, se pueden encontrar con el sambenito colgado de “equipo en reconstrucción”. Y no hay nada que ahuyente más a las estrellas que esa etiqueta.

Publicado en http://www.encancha.com, abril 2015

NBA: Lebron James y la guerra de los refrescos

10 Jun

Los Miami Heat han conseguido volver de San Antonio con un empate a 1 en las Finales de la NBA y el factor campo a su favor. Lebron James, clave en este resultado, fue protagonista de forma involuntaria de un choque entre los dos gigantes de los refrescos, Coca Cola y PepsiCo.

Las Finales de la NBA de este año están dejando un buen número de imágenes que pasarán a la posteridad. Si en las semifinales del Este el soplido de Lance Stephenson a la oreja de Lebron James dio la vuelta al mundo, en el primer partido de la Final entre los Spurs y los Heat el rey de la NBA volvió a ser protagonista.

 Durante el enfrentamiento inaugural de las Finales de la NBA entre San Antonio Spurs y Miami Heat el aire acondicionado no funcionó en el AT&T Center de San Antonio, Tejas. Al considerable esfuerzo físico de un partido de estas características vino a sumarse una altísima temperatura sobre la pista. La estrella de Miami fue el jugador que más acusó esta averia. Tras pedir dos tiempos muertos para poder respirar un poco (uno en el tercer cuarto y otro en el cuarto), abandonó el juego de forma definitiva a 4 minutos del final con rampas en las dos piernas.

La deshidratación que sufrió Lebron James durante esta primera cita de la finales desencadenó una batalla en las redes sociales dentro de la eterna guerra comercial entre Coca Cola y Pepsi Cola.  Los Heat encajaron un parcial de 16 a 3 con su líder en el banquillo. Y sus aficionados echaron la culpa de la derrota final por 110 a 95 a Gatorade, bebida isotónica oficial de la NBA desde 1984. Los mensajes empezaron a acumularse en twitter, hasta que la marca propiedad del grupo PepsiCo contraatacó con una argumentación de peso. Recordó a los enfadados seguidores de Miami que Lebron James tiene firmado un contrato con su competencia, Powerade (propiedad de Coca Cola).

 

El partido fue el más comentado de la temporada en twitter, con 3,2 millones de mensajes. Gran parte de ellos tuvieron que ver con las rampas de Lebron. Aprovechando la ocasión, desde la cuenta de Gatorade se publicaron tuits sacando pecho, con una cierta ironia, sobre las virtudes de su producto respecto al de su rival. Mensajes como “la persona con calambres no era cliente nuestro, nuestros atletas resisten el calor” o “le estábamos esperando en la banda, pero él prefiere beber otra cosa”. Mientras tanto, la cuenta de la competencia permanecía en silencio ante la tormenta que se le venía encima.

Finalmente Gatorade se disculpó y borró de su timeline los mensajes de la discordia. Queda la duda de si lo hizo como ejemplo de buena praxis o para evitar que la situación se volviese en su contra. Porque Lebron James se hidrató durante el partido, sin dejar de beber en el banquillo. Y lo más curioso es que no consumía Powerade, sino la otra. Eso si, antes le había arrancado las etiquetas a los envases para no hacer publicidad del rival de su patrocinador (según informa ESPN).

Para colmo de coincidencias, la estrella de la NBA que ejerce de principal promocionador (previo pago, claro) del refresco istónico de PepsiCo, además de Paul George de los Pacers, es Dwayne Wade, compañero de Lebron en los Heat. La batalla entre sus respectivas marcas no se ha trasladado a la relación entre los dos jugadores, en una guerra que Gatorade empieza a perder. Tras dominar el mercado durante decadas, con una cuota cercana al 80%, el producto de Coca Cola empieza a comerle terreno. El año pasado la presencia de Powerade rebajó la cuota de mercado de Gatorade hasta el 69,5%.

Lebron calla bocas en el segundo partido 

Para cerrar el episodio de las rampas Lebron James volvió a la carga en el siguiente partido, picado por las críticas injustas que le acusaban de “blandengue”. Se fue hasta los 35 puntos y los 10 rebotes. Y lo más importante, además de que el aire acondicionado funcionase correctamente, es que los Heat se llevaron el triunfo del AT&T Center por 96 a 98 robándole la ventaja de campo a los Spurs. En estos dos primeros partidos de la final las estadísticas indican que el equipo de Florida aventaja en 11 puntos al de San Antonio mientras James está en pista, y cede de 24 cuando su estrella se sienta.

Más allá de la anécdota de los calambres y este pequeño altercado entre dos gigantes comerciales, el episodio demuestra la importancia de Lebron James en los esquemas de su equipo. Su ausencia del juego durante la mayor parte del último cuarto del primer encuentro desequilibró (y de que manera) un partido hasta entonces igualado. El peso de Lebron en los Heat va más allá del que por lógica debe tener el mejor jugador del mundo respecto a sus compañeros, y no se refiere solamente a su anotación.

Porque Erik Spoelstra, entrenador del equipo de Florida, ha diseñado un sistema de juego ofensivo que se sustenta principalmente por la presencia de su estrella en pista. Es algo más complejo que el habitual “pelotas a la figura y el resto a bloquearle para que tire cómodo y atentos al rebote para dársela otra vez”. Es una concepción casi filosófica del juego del baloncesto que propone una deconstrucción de los principios básicos que han marcado este deporte durante décadas. 

Los conceptos al uso indican que el base principalmente dirige y ordena, los tiradores anotan desde fuera y los pívots hacen valer sus kilos y sus centímetros en la pintura. Un concepto ortodoxo de baloncesto como el que practican los Spurs. Se ha ido matizando a lo largo de la historia de nuestro deporte con la presencia de los bases “jugones”, los cuatros abiertos y los treses reboteadores, pero sin romper definitivamente con esta disposición de juego.

Los antecedentes del Small Ball

Don Nelson, entrenador de los Golden State Warriors entre 1988 y 1995, dio un aviso de lo que podía deparar el futuro. El técnico unió en pista un trío de bajitos compuesto por el base Tim Hardaway, el escolta Mitch Ritchmond y el alero Chris Mullin (“Run TMC”), a los que llegaba a sumar incluso al escolta lituano Sarunas Marciulionis. ¿Y de pivot puro? Pues ni tenía ni quería tenerlo más allá de las aportaciones puntuales del simpático Manute Bol (2,31), taponador en defensa y triplista en ataque. La táctica era correr, penetrar y tirar. Así, sin más.

Aquellos Warriors ofrecieron un gran espectáculo que los aficionados más veteranos aún recordamos, a pesar de que el trío sólo permaneció unido dos temporadas (1989-90, 1990-91). Pero la trascendencia en títulos del experimento fue nula. En 1991 cayeron en las semifinales del Oeste ante Los Lakers. La noticia fue que llegasen hasta ellas eliminando en primera ronda a los Spurs de David Robinson con Tom Tolbert, exjugador del CB Canarias de la ACB (temporada 1988-89, 26,7 puntos y 8,4 rebotes de media en 17 partidos jugados) en el papel de cinco.

La estrategia de Nelson llegó a su cénit cuando Tolbert, que medía dos metros pelados, sorprendió al equipo de San Antonio subiendo la pelota en ataque como si fuera un base. Aunque tras pasar la linea de medio campo, la daba rápidamente. Con un reglamento NBA más estricto que el actual en las reglas defensivas, David Robinson estaba casi obligado a salir a marcarlo si no quería ser sancionado con defensa ilegal. Y eso dejaba la pintura libre y el camino despejado para el trio de anotadores de los Warriors.

 

Papeles invertidos en los Heat

El sistema actual de los Heat recoge aquellos principios formulados por Nelson (quien también ideó la idea del point forward o alero creador de juego en torno a Paul Pressey en los Milwaukee Bucks) y los radicaliza más aún. Los pivots ni siquiera pisan la pintura. Spoelstra ha puesto de titulares como 4 y 5 en los últimos partidos a Rashard Lewis y Chris Bosh.

 Casi la mitad de los lanzamientos (19 de 41) de la pareja en los dos primeros choques de la final han sido triples, y el resto fueron mayoritariamente de media distancia o penetraciones llegando con bote desde el exterior. El jugador interior suplente con más minutos es Chris Andersen, el único con presencia exclusiva en ataque dentro de la zona. Sólo ha mirado 6 veces a canasta en estos 2 duelos, ya que sus funciones básicas son bloquear y rebotear.

La idea es clara. Los interiores salen para que los exteriores entren. Dwayne Wade y Lebron James generan de forma individual el desequilibrio que da lugar a las opciones de canasta de los de Florida. El escolta está sacando partido de su superioridad física sobre Ginobilli o Green para llegar hasta debajo de canasta. James explota su mayor velocidad ante Boris Diaw para penetrar. Ante Kahwi Leonard, usa su lanzamiento de media distancia para obligarle a salir y abrirle espacios para acabar llegando igualmente hasta la zona.

Lebron, la clave de todo

Las estadísticas de los dos partidos de la serie final disputados hasta ahora vuelven a servirnos para ilustrar la importancia del “Rey James” en este sistema táctico. El 40% de los puntos del equipo de Miami dentro de la zona son obra directa de James o fruto de una de sus asistencias. Con Lebron en pista, el 47% de los lanzamientos a canasta de los Heat se producen en la pintura. Cuando la estrella está en el banquillo este porcentaje baja hasta el 30%. Pero la importancia de Lebron en los esquemas de Spoelstra no se limita al aspecto ofensivo. Es aún mayor en defensa.

Su físico le permite emparejarse con interiores rivales, resistiendo sin demasiados problemas el cuerpo a cuerpo contra los mastodontes de la liga. Y este hecho permite al técnico de Miami dar una vuelta de tuerca más a su planteamiento ofensivo, alineando al jugador más determinante de la liga como ala pívot para sumar a su batería exterior a Ray Allen sin sufrir demasiado en la protección de su aro. Con Chris Bosh jugando de cinco, todos los jugadores en pista se situan en ataque fuera de la línea de 3 puntos. Y los rivales se quedan sin referencias defensivas claras. Eso es lo que le pasó a Indiana Pacers en las semifinales del Este.

Los Spurs le pueden oponer un quinteto compuesto por Tim Duncan como hombre alto, Boris Diaw, Kahwi Leonard, Daniel Green o Manu Ginobilli, y Tony Parker, que puede variar a Diaw o incluso Leonard jugando de cuatro, y Ginobilli y Green simultaneamente en pista cuando Miami presenta su versión más pequeña. En los minutos finales del segundo partido que acabó con el triunfo de los Heat, Gregg Popovich mantuvo la primera versión ante el cinco de tamaño “mini” de su contrario (Bosh, James, Allen, Wade y Mario Chalmers). Y la víctima del desequilibrio, el que pagó los platos rotos, fue Duncan, al que el esquema rival sacó de sus posiciones preferidas.

Con 93 a 92 Lebron James penetra a canasta. Los Spurs saben que esa va a ser la opción elegida por los Heat para anotar y todos sus jugadores están esperándole con un pie dentro de la zona, para cerrarse sobre él. Pero como si se tratase de un juego de muñecas rusas, Lebron conoce las intenciones de sus rivales, y cuando Duncan da un paso hacia adelante dobla el balón a Bosh, solo en la esquina (un calco de la última jugada del quinto partido de semifinales contra Pacers, pero entonces el lanzamiento no entró). El ala pivot de los Spurs no tiene piernas para rectificar y llegar a impedir un triple mortal.

En el siguiente ataque de los de Florida, 93 a 96 en el marcador, Green (que ha entrado por Leonard) se abalanza sobre James cuando este suelta la pelota, empeñado en impedir que reciba de nuevo. Bosh encara a Duncan más allá de la línea de tres puntos. Le rompe la cintura fácilmente y cuando llega la ayuda de Diaw hace una asistencia para una fácil canasta de Wade bajo canasta. Ninguno de estos 5 puntos son de Lebron James, pero no hubieran sido posibles sin él en la cancha.

 

publicado en http://www.encancha.com, junio 2014

NBA: El dinero no compra anillos de campeón

19 May

En un marco tan competitivo como el del deporte, el dinero puede ser una buena herramienta que ayude en el camino hacia el éxito. Sin embargo, por si mismo no garantiza el triunfo. En este artículo repasamos la relación  entre los últimos campeones de la NBA y sus presupuestos. Porque el dinero tal vez compre la felicidad, pero no los títulos.

Ya tenemos a los cuatro semifinalistas de la NBA. En el Oeste, San Antonio Spurs y Oklahoma City Thunder luchan por ser campeones del Oeste. En el otro lado del cuadro, Indiana Pacers y Miami Heat compiten por el título del Este. Los ganadores optarán al premio gordo, los anillos de campeones de la NBA.

Ninguno de estos cuatro equipos es el que tiene la plantilla más cara (en cuestión de salarios) de la liga norteamericana. Este honor le corresponde a los Brooklyn Nets (102,5 millones de dólares), que han sido eliminados en segunda ronda por los Heat. El segundo equipo que más ha gastado en jugadores esta temporada son los Knicks de Nueva York (88,2 millones), y ni siquiera se han clasificado para los playoffs. Cierran el podio de los “espléndidos” los vigentes campeones, Lebron James y amigos (80,7).

Respecto al resto de semifinalistas de la presente campaña, Oklahoma es el doceavo de la lista con un gasto en nóminas de jugadores de poco más de 70 millones, los Pacers de Indiana ocupan el puesto 16 con 67,2 millones y, como ya dijimos en el artículo anterior, los Spurs de San Antonio ocupan el veinteavo lugar en gasto con 63,1 millones. El equipo que menos se gastará este año en recompensar el esfuerzo de sus obreros cualificados de pista son los Sixers de Filadelfia (no creo que este dato sea una sorpresa) con un presupuesto de 52,2 millones de dólares.

El dinero no siempre compra la felicidad, ni el éxito. Esta frase ha sido cierta en la NBA desde las finales del 2011. Los Dallas Mavericks, con el presupuesto en jugadores más alto de la temporada (91,5 millones), se impusieron 4 a 2 en la última y definitiva ronda de los playoffs a los Miami Heat, onceavos en gasto ( 68,8 millones para la plantilla en el primer año del Big Three: Lebron, Wade, Bosh). El incremento del coste del equipo de Florida desde entonces hasta ahora responde básicamente a la subida de sueldo progresiva de su trío de estrellas.

Una mejora merecida (aunque ya estaba firmada de antemano), porque los Heat fueron campeones las dos temporadas siguientes (2012 y 2013). Aún así, se mantuvieron como el tercer equipo en la lista de pagadores (con unos totales de 75,3 y 81,5 millones, respectivamente). Derrotaron en la primera final a uno de los presupuestos de la zona media-baja (Oklahoma City Thunder, 59,5 millones para sus jugadores) y en la segunda al noveno de la lista (San Antonio Spurs, 69,6 millones).

Previamente al triunfo de los Mavericks, los Lakers se habían proclamado campeones dos temporadas consecutivas. Sólo en la segunda de ellas partían como el equipo más caro de la competición. La temporada 2008-09 figuraban como los quintos de la lista, un puesto por detrás del ganador de la temporada anterior, los Celtics. Los de Boston tampoco fueron el equipo que mejor pagó a sus jugadores el año en que conquistaron su último anillo hasta la fecha. Eran los sextos, dos lugares por delante del otro finalista, los Lakers.

Los campeones del 2007, 2005 y 2003 fueron los Spurs de San Antonio, un equipo sin sobrecostes salariales en forma de impuesto de lujo porque es reacio a traspasar el tope salarial. Con esta política difícilmente llegarán al lugar de honor del ránking de pagadores. El año 2006 ganaron los Heat de Shaquille O’Neal y Dwayne Wade, con un montante en nóminas muy inferior al de su rival en la final, los Dallas Mavericks (60,7 contra 98,5 millones). Y el 2004 se proclamó campeón un equipo de gladiadores, los Pistons, con un presupuesto muy reducido (53,9 millones) y con uno de los mejores anotadores peor pagados de la Liga, Richard Hamilton (6,5 millones).

Los sueldos de las estrellas

Por lo que se refiere a salarios individuales y logros colectivos, el MVP de la liga regular 2014 ha sido Kevin Durant, 11 en la lista de los mejor pagados esta temporada (18,8 millones). Su principal rival por el galardón fue Lebron James (19 millones), que le precede en la lista empatado con el también jugador de los Heat Chris Bosh.

Dwayne Wade figura en la treceava posición del ránking individual con un sueldo de 18,5 millones, Russell Westbrook es el 24 con 14,7 millones y Roy Hibbert el 29 gracias a su nómina de 14,3 millones anuales. Son los únicos 6 jugadores, en los 4 conjuntos semifinalistas, que figuran entre los 30 que más cobran esta temporada. Nótese que no hay ninguno de los Spurs.

Kobe Bryant será el mejor pagado de esta temporada, con 30,5 millones, aunque las lesiones no le han permitido justificar su sueldo. Su ausencia ha sido clave para que Pau Gasol (19,3 millones) y los Lakers acabasen la liga regular como el sexto peor equipo de la NBA. Los Mavericks de Dirk Nowitzki (22,7 millones) plantaron cara a los Spurs en primera ronda. Los Knicks de Amar’e Stoudamire (21,7) y Carmelo Anthony (21,5) no han entrado en playoffs. Los Nets de Joe Johnson (21,5) cayeron en segunda ronda ante los Heat y los Rockets de Dwight Howard (20,5) en primera contra los Blazers.

Lebron James ha sido el MVP de las últimas dos finales disputadas, y que ganó su equipo. Tan sólo en la última figuraba en el TOP 10 (8, precedido por Chris Bosh y seguido por Dwayne Wade) de los mejor pagados. En el 2011 el mejor jugador de las finales fue Dirk Nowitzki, también fuera de las primeras posiciones de este ránking (le mejoraron el contrato la siguiente temporada).

Kobe Bryant fue el jugador más destacado en los dos últimos anillos de los Lakers (2009 y 2010). En el segundo de ellos era el jugador que más cobraba (23 millones) y en el primero el cuarto. En el campeonato ganado por los Celtics el MVP fue Paul Pierce, que no figuraba entre los 10 primeros de una lista liderada por su compañero Kevin Garnett (23,7 millones). En los años anteriores tampoco hubo coincidencia entre sueldo y rendimiento en el momento cumbre del año baloncestístico. Ni Tony Parker (Spurs, 2007), ni Dwayne Wade (Heat, 2006), ni Tim Duncan (Spurs, 2005 y 2003) ni Chauncey Billups (Pistons, 2004) figuraban en el TOP 10 de sueldos.

En el caso de los jugadores, esta anomalía tiene una explicación lógica, amparada en el convenio colectivo firmado entre la NBA y el sindicato de jugadores. Los elegidos en el draft tienen un salario de entrada determinado en función de la posición en que son escogidos, y con unos incrementos anuales máximos preestablecidos. Los que no entran en draft empiezan en niveles económicos mucho más bajos.

A medida que los afortunados jóvenes consiguen sobrevivir más años en la jungla de la Liga, y van mejorando su rendimiento, crecen sus posibilidades de firmar contratos más sustanciosos. En especial cuando pasan a ser agentes libres, con total control sobre su destino y libertad para firmar con el mejor postor. Este momento suele llegar poco antes de los 30 años, en plena madurez de juego. Mientras tanto, las franquicias han sacado todo el jugo que han podido, y a un coste por debajo del mercado, a las jóvenes estrellas.

Cuatro plantillas, cuatro situaciones diferentes

Y esto nos devuelve al punto de partida, los cuatro semifinalistas de esta temporada. Miami Heat es el que más se gasta en fichas porque su trío básico ha alcanzado este punto de su carrera. Lebron James, Bosh y Wade consumen 56,7 de los 80,7 millones que el equipo de Florida gasta en sueldos. Si el trío lo desea, se puede marchar este verano o alargar sus contratos (hasta un máximo de 2 temporadas más). La decisión es de los jugadores, y no del equipo.

Los Thunder son un conjunto joven, pero sus jugadores claves se acercan al cénit de sus carreras, económicamente hablando. La franquicia ya ha cerrado las primeras renovaciones de contrato de sus piezas básicas. Durant tiene sueldo de estrella. Westbrook y Ibaka han extendido su vínculo con el equipo hace poco (en el verano del 2012) por unas buenas cantidades. Para no descompensar el presupuesto, en Oklahoma se vieron obligados a traspasar a James Harden.

Los Pacers se hallan inmersos en ese mismo proceso.  En el mismo verano de 2012 firmaron sus nuevos contratos Roy Hibbert y George Hill. El salario de Paul George subirá la próxima temporada hasta los 15,8 millones (y seguirá aumentando progresivamente) desde los 3,3 que está cobrando ahora. Lance Stephenson acaba contrato y su sueldo actual no llega al millón. Querrá mejorar, sin duda, y pretendientes no le van a faltar. El equipo de Indiana probablemente deberá elegir entre él y Evan Turner, sobre el que tiene una opción para el curso 2014-15 por 8,7 millones.

Los Spurs son una rareza. Porque sus estrellas aceptan cobrar menos para mantener el bloque. Tim Duncan renovó en el 2012 (vaya ajetreo de firmas la de aquel verano) por tres temporadas a cambio de 30 millones de dólares en total. Seguramente su edad (36 años) ayudó en la rebaja, pero aún así llama la atención la drástica reducción de su sueldo. Venía de cobrar unos 20 millones por temporada desde el curso 2007-08. Ginobili este último verano también se rebajó el sueldo a la mitad (de 14 millones por temporada a 14,5 por dos años). Estas rebajas permitieron renovar a Daniel Green, Boris Diaw y Tiago Splitter, y mantener el nivel del equipo.

En definitiva, y como bien sabemos todos los aficionados a las ligas de fantasía (en mi caso, el supermánager de la ACB), la plantilla más cara o los jugadores que más cobran no garantizan el éxito. Ejemplos recientes en la NBA, los actuales Nets o los Lakers de los Fantastic Four. La falta de presupuesto es un problema, pero lo mismo puede serlo su exceso. Porque al final, lo más importante no es la cantidad de dinero de que se dispone sino como se gestiona. Eso, y la capacidad con presupuestos reducidos para descubrir el talento que a otros se les pasa por alto. Es lo que se llama hacer de la necesidad virtud.

 

Publicado en http://www.encancha.com, mayo 2014

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