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NBA: El dinero no compra anillos de campeón

19 May

En un marco tan competitivo como el del deporte, el dinero puede ser una buena herramienta que ayude en el camino hacia el éxito. Sin embargo, por si mismo no garantiza el triunfo. En este artículo repasamos la relación  entre los últimos campeones de la NBA y sus presupuestos. Porque el dinero tal vez compre la felicidad, pero no los títulos.

Ya tenemos a los cuatro semifinalistas de la NBA. En el Oeste, San Antonio Spurs y Oklahoma City Thunder luchan por ser campeones del Oeste. En el otro lado del cuadro, Indiana Pacers y Miami Heat compiten por el título del Este. Los ganadores optarán al premio gordo, los anillos de campeones de la NBA.

Ninguno de estos cuatro equipos es el que tiene la plantilla más cara (en cuestión de salarios) de la liga norteamericana. Este honor le corresponde a los Brooklyn Nets (102,5 millones de dólares), que han sido eliminados en segunda ronda por los Heat. El segundo equipo que más ha gastado en jugadores esta temporada son los Knicks de Nueva York (88,2 millones), y ni siquiera se han clasificado para los playoffs. Cierran el podio de los “espléndidos” los vigentes campeones, Lebron James y amigos (80,7).

Respecto al resto de semifinalistas de la presente campaña, Oklahoma es el doceavo de la lista con un gasto en nóminas de jugadores de poco más de 70 millones, los Pacers de Indiana ocupan el puesto 16 con 67,2 millones y, como ya dijimos en el artículo anterior, los Spurs de San Antonio ocupan el veinteavo lugar en gasto con 63,1 millones. El equipo que menos se gastará este año en recompensar el esfuerzo de sus obreros cualificados de pista son los Sixers de Filadelfia (no creo que este dato sea una sorpresa) con un presupuesto de 52,2 millones de dólares.

El dinero no siempre compra la felicidad, ni el éxito. Esta frase ha sido cierta en la NBA desde las finales del 2011. Los Dallas Mavericks, con el presupuesto en jugadores más alto de la temporada (91,5 millones), se impusieron 4 a 2 en la última y definitiva ronda de los playoffs a los Miami Heat, onceavos en gasto ( 68,8 millones para la plantilla en el primer año del Big Three: Lebron, Wade, Bosh). El incremento del coste del equipo de Florida desde entonces hasta ahora responde básicamente a la subida de sueldo progresiva de su trío de estrellas.

Una mejora merecida (aunque ya estaba firmada de antemano), porque los Heat fueron campeones las dos temporadas siguientes (2012 y 2013). Aún así, se mantuvieron como el tercer equipo en la lista de pagadores (con unos totales de 75,3 y 81,5 millones, respectivamente). Derrotaron en la primera final a uno de los presupuestos de la zona media-baja (Oklahoma City Thunder, 59,5 millones para sus jugadores) y en la segunda al noveno de la lista (San Antonio Spurs, 69,6 millones).

Previamente al triunfo de los Mavericks, los Lakers se habían proclamado campeones dos temporadas consecutivas. Sólo en la segunda de ellas partían como el equipo más caro de la competición. La temporada 2008-09 figuraban como los quintos de la lista, un puesto por detrás del ganador de la temporada anterior, los Celtics. Los de Boston tampoco fueron el equipo que mejor pagó a sus jugadores el año en que conquistaron su último anillo hasta la fecha. Eran los sextos, dos lugares por delante del otro finalista, los Lakers.

Los campeones del 2007, 2005 y 2003 fueron los Spurs de San Antonio, un equipo sin sobrecostes salariales en forma de impuesto de lujo porque es reacio a traspasar el tope salarial. Con esta política difícilmente llegarán al lugar de honor del ránking de pagadores. El año 2006 ganaron los Heat de Shaquille O’Neal y Dwayne Wade, con un montante en nóminas muy inferior al de su rival en la final, los Dallas Mavericks (60,7 contra 98,5 millones). Y el 2004 se proclamó campeón un equipo de gladiadores, los Pistons, con un presupuesto muy reducido (53,9 millones) y con uno de los mejores anotadores peor pagados de la Liga, Richard Hamilton (6,5 millones).

Los sueldos de las estrellas

Por lo que se refiere a salarios individuales y logros colectivos, el MVP de la liga regular 2014 ha sido Kevin Durant, 11 en la lista de los mejor pagados esta temporada (18,8 millones). Su principal rival por el galardón fue Lebron James (19 millones), que le precede en la lista empatado con el también jugador de los Heat Chris Bosh.

Dwayne Wade figura en la treceava posición del ránking individual con un sueldo de 18,5 millones, Russell Westbrook es el 24 con 14,7 millones y Roy Hibbert el 29 gracias a su nómina de 14,3 millones anuales. Son los únicos 6 jugadores, en los 4 conjuntos semifinalistas, que figuran entre los 30 que más cobran esta temporada. Nótese que no hay ninguno de los Spurs.

Kobe Bryant será el mejor pagado de esta temporada, con 30,5 millones, aunque las lesiones no le han permitido justificar su sueldo. Su ausencia ha sido clave para que Pau Gasol (19,3 millones) y los Lakers acabasen la liga regular como el sexto peor equipo de la NBA. Los Mavericks de Dirk Nowitzki (22,7 millones) plantaron cara a los Spurs en primera ronda. Los Knicks de Amar’e Stoudamire (21,7) y Carmelo Anthony (21,5) no han entrado en playoffs. Los Nets de Joe Johnson (21,5) cayeron en segunda ronda ante los Heat y los Rockets de Dwight Howard (20,5) en primera contra los Blazers.

Lebron James ha sido el MVP de las últimas dos finales disputadas, y que ganó su equipo. Tan sólo en la última figuraba en el TOP 10 (8, precedido por Chris Bosh y seguido por Dwayne Wade) de los mejor pagados. En el 2011 el mejor jugador de las finales fue Dirk Nowitzki, también fuera de las primeras posiciones de este ránking (le mejoraron el contrato la siguiente temporada).

Kobe Bryant fue el jugador más destacado en los dos últimos anillos de los Lakers (2009 y 2010). En el segundo de ellos era el jugador que más cobraba (23 millones) y en el primero el cuarto. En el campeonato ganado por los Celtics el MVP fue Paul Pierce, que no figuraba entre los 10 primeros de una lista liderada por su compañero Kevin Garnett (23,7 millones). En los años anteriores tampoco hubo coincidencia entre sueldo y rendimiento en el momento cumbre del año baloncestístico. Ni Tony Parker (Spurs, 2007), ni Dwayne Wade (Heat, 2006), ni Tim Duncan (Spurs, 2005 y 2003) ni Chauncey Billups (Pistons, 2004) figuraban en el TOP 10 de sueldos.

En el caso de los jugadores, esta anomalía tiene una explicación lógica, amparada en el convenio colectivo firmado entre la NBA y el sindicato de jugadores. Los elegidos en el draft tienen un salario de entrada determinado en función de la posición en que son escogidos, y con unos incrementos anuales máximos preestablecidos. Los que no entran en draft empiezan en niveles económicos mucho más bajos.

A medida que los afortunados jóvenes consiguen sobrevivir más años en la jungla de la Liga, y van mejorando su rendimiento, crecen sus posibilidades de firmar contratos más sustanciosos. En especial cuando pasan a ser agentes libres, con total control sobre su destino y libertad para firmar con el mejor postor. Este momento suele llegar poco antes de los 30 años, en plena madurez de juego. Mientras tanto, las franquicias han sacado todo el jugo que han podido, y a un coste por debajo del mercado, a las jóvenes estrellas.

Cuatro plantillas, cuatro situaciones diferentes

Y esto nos devuelve al punto de partida, los cuatro semifinalistas de esta temporada. Miami Heat es el que más se gasta en fichas porque su trío básico ha alcanzado este punto de su carrera. Lebron James, Bosh y Wade consumen 56,7 de los 80,7 millones que el equipo de Florida gasta en sueldos. Si el trío lo desea, se puede marchar este verano o alargar sus contratos (hasta un máximo de 2 temporadas más). La decisión es de los jugadores, y no del equipo.

Los Thunder son un conjunto joven, pero sus jugadores claves se acercan al cénit de sus carreras, económicamente hablando. La franquicia ya ha cerrado las primeras renovaciones de contrato de sus piezas básicas. Durant tiene sueldo de estrella. Westbrook y Ibaka han extendido su vínculo con el equipo hace poco (en el verano del 2012) por unas buenas cantidades. Para no descompensar el presupuesto, en Oklahoma se vieron obligados a traspasar a James Harden.

Los Pacers se hallan inmersos en ese mismo proceso.  En el mismo verano de 2012 firmaron sus nuevos contratos Roy Hibbert y George Hill. El salario de Paul George subirá la próxima temporada hasta los 15,8 millones (y seguirá aumentando progresivamente) desde los 3,3 que está cobrando ahora. Lance Stephenson acaba contrato y su sueldo actual no llega al millón. Querrá mejorar, sin duda, y pretendientes no le van a faltar. El equipo de Indiana probablemente deberá elegir entre él y Evan Turner, sobre el que tiene una opción para el curso 2014-15 por 8,7 millones.

Los Spurs son una rareza. Porque sus estrellas aceptan cobrar menos para mantener el bloque. Tim Duncan renovó en el 2012 (vaya ajetreo de firmas la de aquel verano) por tres temporadas a cambio de 30 millones de dólares en total. Seguramente su edad (36 años) ayudó en la rebaja, pero aún así llama la atención la drástica reducción de su sueldo. Venía de cobrar unos 20 millones por temporada desde el curso 2007-08. Ginobili este último verano también se rebajó el sueldo a la mitad (de 14 millones por temporada a 14,5 por dos años). Estas rebajas permitieron renovar a Daniel Green, Boris Diaw y Tiago Splitter, y mantener el nivel del equipo.

En definitiva, y como bien sabemos todos los aficionados a las ligas de fantasía (en mi caso, el supermánager de la ACB), la plantilla más cara o los jugadores que más cobran no garantizan el éxito. Ejemplos recientes en la NBA, los actuales Nets o los Lakers de los Fantastic Four. La falta de presupuesto es un problema, pero lo mismo puede serlo su exceso. Porque al final, lo más importante no es la cantidad de dinero de que se dispone sino como se gestiona. Eso, y la capacidad con presupuestos reducidos para descubrir el talento que a otros se les pasa por alto. Es lo que se llama hacer de la necesidad virtud.

 

Publicado en http://www.encancha.com, mayo 2014

Los Pacers, en crisis en el peor momento

5 May

Hemos vivido una primera ronda de los playoffs apasionante, con 5 de las 8 series llegando al séptimo enfrentamiento (4 de los 7 partidos entre Thunder y Grizzlies y 3 de los 6 entre Blazers y Rockets resueltos en la prórroga). Tanta igualdad les ha ido de maravillas a los Pacers para disimular los problemas que les han planteado los Hawks. Los de Indiana no pasan por un buen momento, y no todo el mérito ha sido de su rival.

Los Indiana Pacers acabaron la liga regular en primera posición de la conferencia Este, con un registro de 56 victorias por 26 derrotas. Por tanto, en primera ronda de play offs les tocó el rival en teoría más débil de su parte del cuadro, los Atlanta Hawks (38-44). Una serie que se presumía desequilibrada pero que se alargó más hasta el séptimo partido para desesperación de los Pacers, que vieron como sus miserias salían a la luz.

Porque aunque el equipo fue el campeón del Este, su final de la primera fase de la competición no estuvo a la altura de este título. A finales de febrero os explicaba en un artículo el traspaso realizado por el equipo, que envió a Danny Granger a los Sixers a cambio de Evan Turner. Entonces os decía que “si en junio se proclaman campeones de la NBA, seguramente podrán marcar en rojo en el calendario como una fecha clave para su éxito el día que cerraron este trato” . Una vez más, mis dotes de adivino han quedado en evidencia.

Porque si por algo puede pasar ese día a la historia no será como el del primer paso hacia el anillo, sino como el del primero hacia el fracaso y la descomposición. Contra todo pronóstico, una operación que analizada desde el punto de vista baloncestístico parecía brillante ha acabado desatando la madre de todas las tormentas en Indiana, y con consecuencias imprevisibles a final de temporada (cuando sea que éste llegue para los Pacers).

La lucha entre Turner y Stephenson

La marcha de Granger parecía concederle de forma clara y explícita el bastón de mando del equipo a Paul George. El problema es que la llegada de Turner ha desatado una guerra imprevista. El ex de los Sixers está en su último año de contrato, y será agente libre la próxima campaña. Lo mismo que le ocurre a Lance Stephenson. Ambos jugadores han hechos sus cálculos, y han llegado a la conclusión de que el equipo sólo podrá retener a uno de los dos.

La tensión entre ambos estalló en forma de pelea en un entrenamiento previo al inicio de los play offs, según informa el periodista de Yahoo Sport Adrian Wojnarowski (un “insider”, con pleno acceso a las fuentes de la NBA). El enfrentamiento no fue algo casual, fruto de un enojo pasajero, sino que llevaba tiempo gestándose. De hecho, Turner no es el primero de los miembros del equipo que ha perdido los nervios ante la conducta de Stephenson. Según el periodista de la ESPN Marc Stein, Stephenson y George Hill ya habían tenido un encontronazo previo, durante la derrota del 31 de marzo ante los Spurs de San Antonio.

Parece evidente que el equipo ha perdido su química. Ahora veamos cómo se ha traducido este en números. Antes de la llegada de Turner, el balance del equipo era de 41-13. A partir de ese momento, los Pacers cerraron la liga regular ganando 15 partidos y perdiendo 13. En marzo firmaron un 8-10 y en abril llegaron al final de esta parte de la temporada con un 4-3. Y eso jugándose el liderato del Este con los Miami Heat. Por suerte para la franquicia de Indiana Rick Spoelstra, entrenador de su rival, empezó a dosificar a sus jugadores para cerrar ese mismo mes de abril con un récord de 3-6.

Mirando los números particulares de Stephenson, vemos que sus medias estadísticas en asistencias también han bajado. De las 4,5 de octubre, 5,3 de noviembre, 5,4 en diciembre, 5,6 en enero pasamos a las 4 de febrero, 3,1 de marzo y 4,4 de abril (cifra esta última maquillada por las 11 que repartió ante los Thunder en un mes con tan solo 7 encuentros). En la primera ronda de play off ha promediado 3. En sólo 2 de los 54 partidos de liga regular previos a la llegada de Evan Turner había dejado en blanco la casilla de pases de canasta. En los 28 restantes dobló esa cifra.

Lo cierto es que por lo visto en la serie contra los Hawks, la circulación de balón de los Pacers es por momentos muy deficiente, sin ningún objetivo colectivo prefijado, a la espera que algún jugador decida por su cuenta. No se trabaja para conseguir una superioridad previa en estos 1×1 sacando de sus posiciones a la defensa rival, sino que se mueve la pelota, muy lentamente la espera que pasen los segundos. La velocidad aún se ralentiza más cuando el balón llega a las manos de David West.

La desaparición de Hibbert

Roy Hibbert no se calló lo que pensaba de la situación y declaró a la prensa  en el tramo final de la Liga Regular que “hay algunos jugadores egoístas en el equipo. Estoy cansado de hablar de ello. Llevamos un mes hablándolo. Jugamos duro, pero tenemos que mover la pelota. Es obvio, ¿verdad?”. Todo parece indicar que se refería a Stephenson.

El pívot es uno de los principales damnificados por la lucha de egos. Con sus limitadas capacidades para generarse sus acciones ofensivas, necesita de la ayuda de sus compañeros para recibir la pelota en el lugar y momento oportunos. Y en las series contra los Hawks se le ha visto intentar demasiados lanzamientos desde la media distancia, lo que en un jugador con su porcentaje de tiro casi equivale a regalar la posesión (porque además está demasiado lejos para luchar por el rebote consiguiente).

Hibbert es otro de los jugadores que está en el ojo del huracán a causa de su rendimiento. Nunca ha sido un gran anotador (12,8 puntos por partido en su mejor temporada), pero este año su media ha descendido hasta los 10,8 puntos. Y aunque sus porcentajes de lanzamiento siempre han sido bastante flojos (en sus 6 años en la NBA nunca ha superado el 50% tratándose de un jugador interior), en este su acierto en la liga regular se ha quedado en un 43,9%, el peor de su carrera.

Abril ha sido un mes especialmente dramático. En este último mes de liga regular anotó 12 de sus 51 intentos de canasta (23,5%). Ya en los play offs ante los Hawks, en los primeros 6 partidos de la serie transformó 10 de 33. Y lo que es peor, también menguó la fiabilidad en su especialidad: la defensa. La pintura de los Pacers ya no parece tan inexpugnable como antes, y por primera vez en unas cuentas temporadas, Hibbert no ha estado entre los candidatos a Mejor Defensor del Año.

Su bajón en defensa ha resaltado aún más en este inicio de play offs. Lo que a priori parecía una ventaja como la baja por lesión en Atlanta de Al Horford ha obligado al gigante de 2,18 a emparejarse con jugadores más pequeños y móviles como Paul Millsap y Pero Antic, que lo sacan de la zona con su capacidad para lanzar desde media y larga. El juego abierto de los Hawks agravó su crisis de confianza, menguando sus minutos en pista. Hasta el séptimo partido, a vida o muerte, en que el gigante resurgió: 13 puntos (6 de 10 en el tiro), 7 rebotes y 5 tapones.

El entrenador en la picota

Llegados a este punto, no debemos olvidar que los Pacers son un equipo construido con un único propósito: derrotar a los Miami Heat en la final de la Conferencia Este (y luego si se puede ganar el anillo). En ese emparejamiento Hibbert debe jugar un papel clave para castigar el small ball de los de Florida. En la Final del este del año pasado, el pivot aportó 22 puntos y 10,4 rebotes de media. Tras 7 partidos, el triunfo fue para el equipo que contaba a su favor con el factor pista, los Heat (este año será para los de Indiana, si llegan).

El entrenador Frank Vogel tiene un trabajo doble. Superar la siguiente eliminatoria  contra los Wizards y recuperar los ánimos de su pívot. Por suerte para él,  el juego interior del equipo de Washington (con Gortat, Nené y Seraphin) no tiene la capacidad de jugar abierto. De hecho, el trabajo del técnico es triple. Aunque la tercera de sus tareas va ligada a las dos anteriores, y no es otra que conservar su puesto de trabajo. El Presidente de Operaciones Basquetbolísticas (el equivalente al director deportivo) de los Pacers, Larry Bird, tiene a Vogel en su punto de mira.

En marzo, al principio de la crisis en que se halla inmerso el equipo, Bird dijo que el entrenador tenía que empezar “a presionar a los jugadores que no hacen lo que se supone que deben hacer. Y mantenerse firme, tanto si les tienes que sentar cuando no cumplen como si limitas sus minutos”. Tras el segundo partido contra los Hawks, el General Manager de los Pacers Kevin Pritchard (exjugador del Cáceres en la ACB la temporada 92-93) afirmo vía twiter que el trabajo de Vogel no peligra, pero en el deporte los resultados mandan.

El exalero de los Celtics no sólo le reclamó más disciplina a su entrenador. También dejó ir perlas como “a veces creo que no están comprometidos al 100% con su trabajo” o “la gente me pregunta si no estoy enfadado con ellos;  no estoy enfadado, estoy decepcionado” refiriéndose a sus jugadores. Aunque Bird también debería hacer algo de autocrítica. Al fin y al cabo, el traspaso de Granger a cambio de Turner es responsabilidad suya. Y la decisión a final de temporada de a qué jugador se le presenta una oferta de renovación, también.

 

publicado en http://www.encancha.com, mayo 2014

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