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Atlanta Hawks: ¿racismo o negocio?

21 Sep

Los Atlanta Hawks pueden ser el tercer equipo de la NBA que cambie de propietario este año. Si la venta de los Bucks de Milwaukee fue un tema puramente comercial, en el caso de los Clippers y los Hawks hay un ingrediente extra: el racismo. En el caso de la franquicia de Atlanta no está claro si como componente principal del proceso o como arma en una guerra entre accionistas.

El acontecimiento que ha desencadenado el tremendo lío en los Hawks fue una videoconferencia a principios de junio para discutir el posible fichaje de Luol Deng, por entonces agente libre. Durante aquella reunión el mánager general del equipo, el exjugador Danny Ferry, leyó un informe sobre un Deng que acabó fichando por los Miami Heat.

Ferry dijo del jugador, un veterano respetado en la NBA nacido en Sudán del Sur, que “es un buen chico, pero no es perfecto. Tiene un pequeño africano en su interior. Y no digo esto como una crítica, pero es como aquel que tiene una buena tienda y vende falsificaciones en la trastienda”. El general mánager remató la faena calificándolo de “mentiroso con dos caras y fullero”, en un contexto en que se podía generalizar esta definición para todos los africanos.

Uno de los propietarios minoritarios del equipo, Michael Gearon, se escandalizó ante estos comentarios y le envió una carta al accionista mayoritario Bruce Levenson reclamando la cabeza de Ferry. “Te solicito, como propietario mayoritario y representante en la junta de la NBA que eres, que tomes una decisión rápida y severa contra el general mánager Danny Ferry”, escribió Gearon. “Nuestros asesores nos dicen que no queda otra elección que solicitar su dimisión y, si se niega, despedirlo”.

El mánager general hizo una declaración pública en la que decía que “repetí comentarios recogidos de diversas fuentes (…). Repetí esas afirmaciones durante una conversación telefónica en la que repasábamos el draft y el proceso de agentes libres. Esas palabras no reflejan mis opiniones ni las palabras que yo usaría para describir a nadie, y lo lamento. Me disculpo ante todos los que he ofendido y ante Luol”.

Pero el fuego ya se había extendido y no había manera de apagarlo. Se encargó una investigación interna para examinar el asunto y la conducta y gestión de Ferry a una firma de abogados de Atlanta, que entrevistaron a 19 personas y revisaron más de 24.000 documentos. La conclusión fue que los Hawks no podían castigar al verdadero autor de estos comentarios, puesto que no pertenecía a la disciplina del equipo. Pero apareció algo más. Una pieza de caza mayor.

Un mensaje comprometedor

Hace más de dos años el accionista mayoritario Bruce Levenson envió a Ferry un correo electrónico sobre la asistencia de público a los partidos del equipo, y como mejorarla. En el documento sugería cambios para atraer más público de raza blanca. “Creo que los blancos sureños no se encuentran a gusto en un pabellón o bar en el que son minoría” afirmaba Levenson. El propietario aseguraba que había “hablado con mi equipo ejecutivo de estas preocupaciones. Les he dicho que quiero algunas animadoras blancas”

Levenson proseguía diciendo que “aunque no me importa el color de los artistas, quiero que la música que suene le sea familiar a un blanco de 40 años. Me opongo a que cada uno de los aficionados seleccionados para participar en los concursos de lanzamientos durante los tiempos muertos sea negro. Incluso me he quejado de que la cámara del beso (la que enfoca a parejas de aficionados para que su beso sea visto en las pantallas gigantes del pabellón) sea demasiado negra”.

El límite entre comentario racista y línea de negocio es muy fina en este caso. El accionista mayoritario podría escudarse en el hecho de que el comprador mayoritario de entradas en la NBA es un hombre blanco de entre 35 y 55 años. Y que ese es el público que no conseguía atraer a su pista.  A diferencia de lo ocurrido con el defenestrado Donald Sterling, Levenson ha encontrado defensores además de detractores. Entre ellos, el mítico Kareem Abdul Jabbar quien cree que el actual propietario de la franquicia de Atlanta no es racista sino sólo es un hombre de negocios.

La Meca Negra

Sea o no racista, Levenson, con sus comentarios ha  demostrado desconocer totalmente la ciudad en que residen los Hawks. Atlanta es la sexta ciudad más rica de los Estados Unidos y la quinceava del mundo, con el aeropuerto con más tránsito del planeta. De sus 420.000 habitantes (censo del 2010), el 54,8 eran de raza negra y el 36,3 blancos no hispanos. No hay razones para creer que estos porcentajes varíen demasiado si los extrapolamos al total de 5,27 millones de personas que viven su área metropolitana y son también público potencial del equipo. Desde 1970, se conoce a la ciudad como la “Meca Negra” por el papel destacado que juega en la generación de riqueza, negocios, educación y cultura afroamericana.

La urbe ha jugado un papel clave en la historia de la población negra y el movimiento de reivindicación de sus derechos civiles. En 1895, Booker T. Washington pronunció un discurso (El Compromiso de Atlanta) reivindicando la igualdad política y social para los afroamericanos a cambio de seguridad económica. En la década de 1960 fue el centro del movimiento liderado por Luther King (nacido en la ciudad) reclamando la igualdad para los negros. Entre 1962 y 1969 se llevó a cabo en ella la integración racial en las escuelas de manera pacífica. En 1973 Atlanta se convirtió en la primera ciudad importante del Sur de los Estados Unidos en elegir un alcalde de raza negra. Desde entonces, todos han sido de este color.

Una vez descubierto el mensaje los Hawks informaron a la NBA, que abrió su propia investigación. Siendo aún reciente la sanción contra Donald Sterling de exclusión de por vida de todas las actividades de la Liga y la obligación de deshacerse de la propiedad de los Clippers tras unos comentarios racistas con tremenda repercusión pública, Levenson intuyó cual podía ser su destino y buscó una salida rápida: poner a la venta el 24 por ciento de las acciones que le pertenece antes del veredicto del comisionado Adam Silver.

Una guerra entre accionistas y una ciudad entregada

La propiedad de los Hawks se halla repartida entre dos grupos de inversores, uno con residencia en Washington y el otro en la misma Atlanta, que compraron la franquicia en el 2005. El entendimiento entre ambas partes desde entonces no ha sido bueno, y en alguna ocasión han llegado a los tribunales por decisiones de personal, una venta fallida del equipo en el 2011, y la venta y relocalización de los Atlanta Trashers de la NHL, también propiedad del grupo, ese mismo año.

Bruce Levenson forma parte del bando de Washington junto con Ed Peskowitz, quien también venderá sus acciones. Ambos eran mayoría con el 50,1% de las participaciones. En el bando de Atlanta se encuadran Michael Gearon (el denunciante de Danny Ferry) y Rutherford Seydel (hijo político del anterior propietario Ted Turner), quienes mantendrán su parte de los Hawks. Parece evidente quien ha ganado la guerra.

El o los nuevos compradores asumirán por tanto la participación mayoritaria en el equipo. Y llegan además en el momento oportuno, con una ciudad dispuesta a lo que sea para retener el equipo. Tras la conversión de los Trashers de la NHL en los Winnipeg Jets y la anunciada marcha de los Braves de beisbol a una instalación fuera de la ciudad, Atlanta no se resigna a quedarse en su centro urbano sin otro equipo de las grandes ligas profesionales (les quedan los Atlanta Falcons de la NFL).

El alcalde de la ciudad, Kasim Reed, ha anunciado que una vez vendido el estadio de los Braves (operación paralizada hasta que acaben las obras de su nuevo estadio, que se prevé que esté listo para el 2017) puede llegar a disponer de hasta 150 millones de dólares para gastar en concesiones que mantengan a los Hawks en Atlanta los próximos 30 años. Reed afirma haberse entrevistado con 6 posibles compradores.

Dominique Wilkins se deja querer

Y en este escenario uno de los que ha empezado a moverse es la antigua estrella local Dominique Wilkins. El exjugador de la NBA cuenta con el respaldo del alcalde y otros líderes urbanos para asumir un papel de mayor trascendencia en una franquicia de la que actualmente es uno de los vicepresidentes (¿aspirará al cargo de Danny Ferry?). La ciudad piensa honrarle con una estatua en el exterior de la pista de los Hawks, el Phillips Arena. El monumento será inaugurado el 6 de marzo antes del partido contra los Cavaliers de Lebron James.

Llegados este punto, debemos volver a la espoleta que detonó la bomba: Danny Ferry. El aún general mánager del equipo, además de su disculpa pública, organizó un encuentro con sus sorprendidos y molestos jugadores para intentar calmar los ánimos en el seno del equipo. Y se reunió con diferentes líderes en la lucha por los derechos civiles en Atlanta para intentar calmar las cosas. Incluso ha anunciado que piensa tomar clases durante este período para mejorar su aproximación emocional a estas situaciones.

El máximo ejecutivo de los Hawks, Steve Koonin, ha suspendido por tiempo indefinido a Ferry pero se niega por ahora a despedirlo con la esperanza que aprenda de esta experiencia. Wilkins no pide públicamente su cabeza basándose en que esa decisión debe recaer sobre el nuevo propietario.  Koonin tampoco ha mostrado un tacto especial, posponiendo a última hora y a través de un intermediario una reunión con líderes locales en la lucha por los derechos civiles que iban a pedirle el despido de Ferry.  Lo cual no contribuyó en absoluto a calmar los ánimos.

Durante este año 2014 se han vendido dos equipos. Los Milwaukee Bucks fueron vendidos por 550 millones de dólares y Los Angeles Clippers por 2000. Parece que hay mucho interés entre los inversores por entrar a formar parte de la NBA, así que no será difícil encontrar un nuevo propietario para los Hawks. Su precio, sin embargo, está en discusión.

A pesar de que el equipo lleva 7 temporadas consecutivas jugando los playoffs (la racha más larga del Este y la segunda de la Liga por detrás de las 17 temporadas de los Spurs), y pueden disponer de 30 millones de dólares por debajo del tope salarial para fichar el próximo verano, la franquicia es tan solo la 28 (de 30) en público que asiste a sus partidos, y su proyecto deportivo, tras unos años de aspirar a lo máximo en el Este, hace aguas. Las plusvalías de Levenson pueden no ser todo lo altas que el espera, aunque estoy seguro que no perderá dinero.

Publicado en http://www.encancha.com, septiembre del 2014

La NBA fulmina a Donald Sterling, dueño de los Clippers

30 Abr

La larga trayectoria de desprópositos y comentarios inapropiados del propietario de Los Angeles Clippers, Donald Sterling, ha llegado a su fin esta semana. Su última salida de tono ha llegado en el peor momento.

El pasado viernes 25 de abril la web TMZ publicó un fragmento de una conversación del 9 de abril entre el dueño de Los Angeles Clippers, Donald Sterling, y la pareja con la que aparecía en público hasta hacía poco, la modelo S. Stiviano. Posteriormente Deadspin.com publicó una versión ampliada. El diálogo se inicia con el magnate reclamándole a su entonces chica que borrase de su cuenta de instagram todas las fotos que se había hecho con personas de raza negra.

Sterling le decía: “¿Por qué te haces fotos con minorías? Es como hablar con el enemigo. Los latinos tienen ciertos sentimientos hacia los negros, y los negros hacia los otros grupos (…) Siempre será así (…) Me preocupa mucho que te juntes con negros (…) Se supone que eres una delicada chica blanca o latina. No deberías mezclarte con personas de color”.

Stiviano le respondía que las había borrado todas excepto la del jugador de Los Angeles Dodgers (beisbol) Matt Kemp, porque es mulato y tiene la piel muy clara, y la de Magic Johnson. Sterling, de raza judía, se indignaba cuando Stiviano sacaba a colación el tema del Holocausto, y negaba ser racista. Se justificaba diciendo que ese es el mundo en el que vive, esa es la cultura predominante, y él es muy mayor para cambiar las cosas. El fragmento que más ha indignado es el siguiente:

Ella: No lo entiendo, yo no lo veo como tú. No me han educado como a ti.

El: Bueno, si no opinas igual..no vengas a los partidos. No traigas negros y no vengas.

Ella: ¿Sabes que tienes un equipo entero de negros que juga para ti?

El: Les mantengo y les doy comida, ropa, coches y casas. ¿Quién más se lo da? Sé lo que tengo. ¿Quién hace posible el juego? ¿Yo o ellos? ¿No hay 30 propietarios que han creado la liga?

Para acabar de situar el tema debemos aclarar que el dueño de los Clippers está casado con Rochelle Sterling, quien ha denunciado a Stiviano por haberle robado (supuestamente) 1,8 millones de dólares a su marido. Esta no es la primera relación extramarital pública de Sterling, y tampoco la primera que acaba en los tribunales.

Según TMZ, el domingo posterior a la filtración el dueño de los Clippers habría llamado a la modelo para intentar recuperar no la conversación filtrada, sino otras 100 horas de diálogos entre ambos que Stiviano habría grabado (según ella, tiene mala memoria y así se acuerda de lo que ha dicho).

La joven remitió a Sterling a sus abogados para hablar de un posible acuerdo, los mismos que negaron en un comunicado que la filtración a los medios de este material tan dañino provenga de su cliente. Teniendo en cuenta que habitualmente lo primero en aparecer es lo más “light”, el resto de las grabaciones puede ser demoledor. Y otra bomba, la señorita Stiviano se habría puesto a escribir un libro sobre su aún corta vida (no ha cumplido los 30).

Un largo historial de polémicas

Donald Tokowitz nació en 1934 en Chicago, hijo de dos inmigrantes judíos. Ya adulto añadió a su nombre el apellido Sterling. Este licenciado en derecho hizo fortuna con negocios inmobiliarios, y fueron estos los que le llevaron a la NBA. Jerry Bush le vendió unos apartamentos en 1979 para recaudar parte del dinero que necesitaba para comprar los Lakers (y Los Angeles Kings de la NHL y El Forum de Los Angeles que venían en el mismo paquete). Dos años más tarde, el ya dueño de los Lakers le sugería a Sterling que se comprase su propio equipo de la NBA. Y el abogado adquirió Los Clippers de San Diego por 12,5 millones.

La gestión de los Clippers bajo Sterling no pasará a la historia como gloriosa. El equipo no tuvo su primera temporada ganadora (con más victorias que derrotas) hasta la 91-92, 11 años después de su adquisición. Ni tampoco como plácida. En 1981 se negó a pagar un premio de 1000 dólares al ganador de un concurso de tiros libres. El perjudicado resultó ser abogado y le denunció. Sterling se acabó rascando el bolsillo. En 1982 la NBA le multó con 10.000 dólares por comentar que aceptaría que su equipo quedase último de la Liga Regular para poder elegir en el draft a Ralph Sampson (un claro antecedente de tanking).

En 1984, fue multado con 25 millones de dólares por trasladar los Clippers desde San Diego a Los Angeles sin el permiso del resto de propietarios. Sterling puso una demanda contra la liga por valor de 100 millones, que retiró cuando la sanción anterior le fue rebajada a 6 millones. El año 2004 se negó a pagarle una operación de cáncer de próstata al entrenador ayudante Kim Hughes. El técnico se había operado de urgencia y fuera del seguro médico costeado por el equipo para no perderse ningún partido. Cuatro jugadores asumieron el pago de los 70.000 dólares en gastos médicos: Corey Maggette, Elton Brand, Chris Kaman y Marco Jaric.

Tampoco sorprenden las palabras racistas de Sterling a Stiviano. En agosto del 2006 fue acusado por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos de discriminación racial a la hora de alquilar sus apartamentos (las frases aportadas como prueba contra negros, mejicanos y coreanos no tienen pérdida, tales como “es por los negros del edificio, apestan, no son limpios”o “no me gustan los mejicanos porque beben, fuman y hacen el vago”). El dueño de los Clippers llegó a un acuerdo y pagó una multa millonaria.

En febrero del 2009, quien le denunció por discriminación fue Elgin Baylor, exjugador de la NBA y hasta entonces ejecutivo del equipo de Sterling. Baylor acusó a su exjefe de querer construir su equipo bajo un modelo de plantación, con “chicos negros y pobres del Sur y un entrenador blanco” y de comentar, durante las negociaciones por Danny Manning, que “estoy ofreciendo un montón de dinero por un pobre chico negro”. A Rollie Massimino, candidato a entrenar su equipo en 1983, le preguntó si se creía “capaz de entrenar a estos negros” (usando el despectivo término “nigger”).

La repulsa generalizada acaba con Sterling

Los años de impunidad de Sterling se han acabado a partir de la airada reacción provocada por la amplia exposición pública de sus palabras. Nunca hasta ahora sus comentarios habían gozado de tanta difusión, ni nunca antes la sociedad americana había estado tan mentalizada en la lucha contra el racismo. No olvidemos que por primera vez en su historia tienen un presidente de raza negra.

Los avances en las tecnologías de la comunicación han permitido no sólo la rápida difusión de sus comentarios racistas, sino también las de las réplicas en su contra. Uno de los primeros en cargar con toda dureza fue el Rey de la Liga, Lebron James, marcando la postura de los jugadores. La plantilla de Los Clippers se rebeló al completo. En plenos playoffs, antes del cuarto partido de la primera ronda en la pista de los Warriors,  se despojaron de la chaqueta del chándal, la dejaron en mitad de la pista e hicieron el calentamiento con las camisetas de entreno del revés para ocultar cualquier logo del equipo. Los Miami Heat se solidarizaron con ellos la noche siguiente.

 

Los pronunciamientos de personalidades se sucedieron al mismo ritmo que el de la gente de la calle. Sterling no encontró quien le defendiese más allá de su mujer. Hasta el propio Barak Obama, presidente de los EEUU, le censuró. Las empresas que mantenían contratos de esponsorización con el equipo empezaron a anunciar la suspensión de los mismos. La Universidad de California – Los Angeles (la prestigiosa UCLA) hizo su pública su renuncia a un generoso donativo del millonario.

Adam Silver, flamante comisionado de la NBA, tuvo una primera comparecencia en público el día después de la publicación de los desafortunados comentarios de Sterling. Medido en sus formas, se limitó a anunciar la apertura de una investigación. Un tono similar al de un primer comunicado del presidente de los Clippers, Andy Roeser, que no daba total veracidad al fragmento de conversación filtrado y recordaba el pleito de la familia Sterling contra Stiviano para desviar la atención.

En su rueda de prensa del martes 29 de abril, con todo el planeta pendiente de sus palabras, Silver fue mucho más contundente: Donald Sterling quedaba suspendido de forma indefinida de todas las actividades de la NBA. Ya no puede entrar en un pabellón, o participar en una reunión, ni mucho menos dirigir un equipo. El magnate tendrá además que pagar una multa de 2,5 millones de dólares, la más alta prevista en la reglamentación, y cuyo importe irá a fines benéficos. Y aunque aún sigue siendo el propietario de los Clippers, el comisionado anunció que hará todo lo que esté en su mano para desposeerle.

Debemos recordar que aunque cada equipo tiene su dueño, en realidad son franquicias de la NBA. Y con el voto de tres cuartas partes de los propietarios (22 votos de 30) se puede forzar la venta de una. Cuando Silver anunció en público sus intenciones, es porque había hablado con los dueños y conseguido su apoyo. Los comunicados emitidos por los diferentes conjuntos apuntan en esta dirección. Así que aunque Sterling ha dicho que no tiene intención de vender los Clippers, lo acabará haciendo (con o sin pleito legal por en medio). Sólo es cuestión de fijar un precio (y eso dependerá de hasta donde llegue el equipo en la lucha por los anillos).

El trasfondo social

Cabe preguntarse el porqué ahora de una respuesta tan enérgica ante unos hechos largamente repetidos en el tiempo. Y no creo que sea sólo por la magnitud mediática que sus últimas declaraciones han conseguido. Tal vez la amenaza de algún tipo de plante por los jugadores también haya tenido algo que ver. Integrantes de los Warriors han dicho que el equipo en pleno tenía previsto abandonar la pista el pasado martes por la noche durante el salto inicial del quinto partido en Los Angeles si las sanciones que Silver debía anunciar no les parecían suficientes. Toda la jornada del martes peligraba, y tras ella el resto de los playoffs.

Según datos de octubre del 2013, el 76% de los jugadores de la NBA son negros, el 19% blancos y el 4 % latinos (hay un 2% de otras razas). En entrenadores, la proporción entre negros y blancos se iguala a favor de los segundos (43% por 53%) mientras que los latinos siguen siendo marginales (3%). En el personal de la NBA los blancos son claramente mayoría (64%), seguidos por negros (18%) y asiáticos (11%). Y cuando llegamos al escalafón más alto, el de los propietarios mayoritarios de los equipos, nos encontramos con que todos los dueños son de raza blanca excepto uno, Michael Jordan.

Respecto a los aficionados de la NBA, en un país de mayorías minoritarias y minorías muy importantes, las cifras apuntan que el 45,7 por ciento de ellos son blancos, el 31,4% negros, el 16,1 % latinos y el 6,8% asiáticos. En los Clippers, los aficionados blancos representan el 40,2% del total, los negros el 27,5%, los latinos el 21,7% y los asiáticos el 10,6%. En los vecinos Lakers los porcentajes son bastante similares. Los seguidores de raza negra sólo son mayoritarios en tres franquicias: Memphis Grizzlies (48,6%), Atlanta Hawks (47,8%) y Washington Wizards (44%).

Ante esta composición de su sociedad, ni los Estados Unidos ni la NBA pueden hacer otra cosa que cortar de raíz este tipo de comentarios. De lo contrario peligran la paz social y el negocio. En tiempos de grave crisis, cualquier pequeña chispa puede desencadenar el incendio. La inconsciencia de Sterling debía ser castigada de forma ejemplar. Por la celeridad y contundencia de su reacción (más allá de la esperada por muchos), el comisionado Adam Silver sale muy reforzado tras resolver la primera “patata caliente” de su gestión, dejando claro que el único color que de verdad cuenta para la NBA es el verde del dinero. 

Pero no sólo él ha afianzado su posición. Este episodio puede dar a los jugadores una muestra de su fuerza a la hora de presionar a la Liga cuando se muestran unidos y firmes. Y cual es el mejor momento para hacerlo. Porque aunque parezca lo contrario, el verdadero poder no está en manos de aquel que lo ejerce sino de aquellos que legitiman su ejercicio.

 

Artículo publicado en http://www.encancha.com, abril 2014

¿UN EQUIPO BLANCO PARA UN ESTADO BLANCO?

7 Nov

Apenas dos dias antes del primer partido de la liga regular de los Timberwolves, el diario Minneapolis Stars recogía las opiniones de dos voces destacadas en la lucha por los derechos de los afroamericanos de la ciudad. Según ellos, existe una conjura racial para mantener la plantilla local “limpia” de jugadores negros. La dirección de los Wolves, evidentemente, lo ha desmentido.

 Tyrone Terrell, presidente de un movimiento local por la lucha de los derechos de los afroamericanos: “¿Cómo hemos llegado a tener un plantilla que parece la de los Lakers de 1955? Creo que es una estrategia, nada pasa por casualidad”. Ron Edwards, abogado de Minneapolis especializado en derechos civiles:”Creo que es algo calculado. ¿Es un intento de vender más entradas? Al fin y al cabo, Minnesota es un estado blanco” He aquí las frases de la discordia.

 Vayamos por partes. Minnesota es un estado habitado mayoritariamente por blancos. La población afroamericana representa el 5,4% del total de sus habitantes (18,5% si miramos solamente la ciudad de Minneapolis). De los quince jugadores que hay actualmente en los Timberwolves, 10 son blancos (entre ellos Ricky Rubio). Desde los Boston Celtics de los años 80, ningún equipo de la NBA ha tenido tan pocos jugadores negros. Pero lo de esta temporada no es la tónica habitual del equipo de Minnesota. Del total de 177 jugadores fichados por la franquicia a lo largo de su historia, el 76’8% eran de color. Y durante todo este tiempo, los Timberwolves han atraído a los aficionados. La temporada pasada, vendieron el 90,4% de sus entradas. Muchas para un equipo que no se clasificó para los playoffs.

 Polémicas de este tipo no son nuevas. Ya acusaron de lo mismo a Larry Bird, ejecutivo de los Indiana Pacers, la temporada 2009-2010. En su caso, de 15 jugadores 6 eran blancos. No han alcanzado la misma resonancia pública denuncias de situaciones a la inversa. Por ejemplo, los Celtics de esta temporada. Boston es una ciudad con un alto porcentaje de habitantes de ascendencia irlandesa. El nombre del equipo y su símbolo hacen referencia a esta herencia. Y sin embargo, en su actual plantilla sólo hay un jugador blanco, el serbio Darko Milicic. En una ciudad con menos del 25% de habitantes afroamericanos. Y en un estado, Massachussets, en que este porcentaje baja al 6,6%.

 En el momento de la fundación de la NBA, por la fusión de la BAA y la NBL el año 1948, las plantillas estaban integradas totalmente por jugadores blancos. En 1950 llegan los tres primeros jugadores de color, Chuck Cooper (Boston Celtics), Nat “Sweetwater” Clifton (New York Knicks) y Earl Lloyd (Washington Capitols). A partir de entonces va variando la composición de las plantillas. Hasta la actualidad, en que el 78% de los jugadores de la liga son negros, mientras que en la población global del pais el porcentaje de afroamericanos no llega al 15%.

 Los Timberwolves, de hecho, podrían considerarse como uno de los equipos más multiculturales de la liga. Tienen un plantilla un español (Ricky Rubio), un portoriqueño (Juan José Barea), un montenegrino (Nikola Pekovic) y dos rusos (Alexey Shved y Andrei Kirilenko).  El total en salarios que pagarán los Timberwolves esta temporada supera en poco los 53 millones de dólares. El tercero por la cola, mientras el que más paga, los Lakers, se van a los 100 millones. ¿Y como se hace un equipo competitivo gastándose la mitad? Una de las claves es controlar ligas extranjeras, en las que la proporción racial es, evidentemente, muy diferente. En su defensa, la gerencia del equipo también ha argumentado que este verano hicieron ofertas al francés Nicolas Batum y a Jordan Hill, ambos negros. El problema es que los dos renovaron con sus equipos, Blazers y Lakers.

 Sin embargo, si comprobamos los dueños de los diferentes equipos de la NBA, nos encontramos con un sólo accionista mayoritario negro, Michael Jordan en los Charlotte Bobcats (¿porque siempre acaba apareciendo MJ en todos los artículos de la NBA?). También podríamos decir que Jordan no es ni blanco ni negro, es un mito que está por encima del bien y del mal. En todo caso, aqui deberiamos entrar a discutir no sólo de racismo, sino también sobre el reparto de la riqueza en los Estados Unidos. Y porque se critica la composición de las plantillas, y no de la junta de propietarios. Por lo que respecta a los jugadores, creo que juegan los mejores, sean del color que sean. Porque en eso se basa el negocio.

 Después de pasearme por diversos foros de internet, constato que el público en general no ha dado credibilidad a estas acusaciones contra los Timberwolves, exceptuando algún movimiento supremacista blanco que ha arrimado el ascua a su sardina. Y ahora volvamos a las frases de la discordia. Imaginemos que las hubieran pronunciando representantes de esos movimientos supremacistas blancos, refiriéndose a la infrarepresentación de blancos en la competición. ¿Que reacciones habrían suscitado?

 

Publicado en encancha.com, noviembre 2012

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