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NBA 2015-16: Cuentas pendientes y últimas oportunidades

21 Oct

Llega una nueva temporada de la NBA cargada de historias interesantes. Cada equipo, de hecho, tiene la suya. Explicarlas todas sería demasiado extenso, así que he hecho mi selección personal. No todos los equipos citados son candidatos al anillo, pero seguro que todos ellos darán mucho de que hablar.

Los Golden State Warriors se proclamaron campeones de la NBA el año 2015 sublimando el concepto de small ball que había llevado a los Miami Heat a ganar 2 anillos de campeones bajo la batuta de Lebron James. Esta temporada el equipo californiano empieza el curso como uno de los favoritos a ganar el título (en su caso a revalidarlo).

Los finalistas que cayeron ante el talento y puntería de Stephen Curry y Klay Thompson, y la polivalencia y entrega de Andre Iguodala y Draymond Greene fueron unos diezmados Cleveland Cavaliers en el primer curso tras el retorno de Lebron al que fuera su primer equipo en la liga. A lo largo del verano han lamido sus heridas y ahora aguardan ansiosos para saldar la cuenta que tienen pendiente. No es lo mismo afrontar las finales con James rodeado de fieles secundarios que arropado por primeras espadas como los lesionados Kyrie Irving, Kevin Love o Anderson Varejao.

En Ohio están convencidos que sólo la ausencia de estos jugadores claves les dejaron sin su merecido premio. La mayoría de manágers generales de la NBA les da la razón, situándoles como máximos favoritos de este año. Lebron quiere ganar un campeonato en su estado natal. Y cuando a King James se le mete algo entre ceja y ceja, no hay quien le disuada de ello. El número 1 de la NBA tiene las cosas claras, y una de ellas es que quiere que Tristan Thompson siga en su equipo.

Las conversaciones de la renovación del contrato del ala pívot canadiense, un seguro de vida en el rebote, se alargaron mucho, casi un año, por la diferencia entre las pretensiones económicas del jugador (94 millones de dólares por 5 temporadas) y la oferta de la franquicia (80 millones). Ni la intervención de Lebron a través de las redes sociales consiguió acelerar la resolución de unas negociaciones que no llegaron a buen puerto hasta pocos días antes de empezar la liga regular: 82 millones por 5 temporadas.

Rose y sus rodillas

La gran amenaza en el camino de los Cavaliers para ganar la plaza reservada en la final de la NBA a un equipo del Este serán los Chicago Bulls, a los que eliminaron de los pasados play-offs en la semifinal de Conferencia. Los Bulls aspirarán a todo siempre y cuando Derrick Rose pueda completar una temporada libre de lesiones.

El curso baloncestístico 2011-12 del base estuvo repleto de molestias y pequeñas lesiones hasta que en el primer partido de los play-offs se dañó de gravedad los ligamentos de la rodilla izquierda. La campaña siguiente la pasó recuperándose. Reapareció la temporada 2013-14, pero sólo pudo disputar 10 partidos antes que el menisco de la otra rodilla, la derecha, le dejara fuera de combate.

Tras pasar nuevamente por el quirófano, reapareció la temporada pasada. Otra que no pudo completar. Jugó 46 partidos hasta que un desgarro en el menisco de la rodilla derecha le obligó a operarse de nuevo en febrero del 2015. Regresó a tiempo para jugar los 5 últimos encuentros de liga regular y los 12 de su equipo en play-offs, sucumbiendo ante las huestes de Lebron.

Derrick Rose necesita culminar una temporada entera para dejar atrás el fantasma de las lesiones. Y acallar las persistentes voces que le situan como un jugador en declive por sus problemas físicos. Debe dejar atrás su preocupación y miedo a romperse para centrarse en su mejor juego, olvidando de paso su ansiedad de demostrar a todos que realmente está recuperado, que vuelve a ser el de siempre.

Los Bulls necesitan de su talento y liderazgo para conducirlos hasta un título que añoran desde 1998, desde la época gloriosa de Michael Jordan. Para ganar un anillo ficharon a Pau Gasol, renovaron a Jimmy Butler, se hicieron con los derechos de Nikola Mirotic y seleccionaron en el draft del año pasado a Doug McDermott y en el de éste a Bobby Portis. Pero siempre contando con Rose.

El base ya ha dado el primer susto antes de empezar la liga regular. Rose se ha perdido la mayor parte de la pretemporada por una fractura en la cara, más concretamente en el orbital izquierdo, que le obligó a pasar una vez más por el quirófano. La mala noticia es que el jugador franquicia de los Bulls ya se ha lesionado incluso antes de empezar los partidos oficiales. La buena es que no ha sido en ninguna de sus dos rodillas.

Se agota el crédito de Phil Jackson

Los Knicks de Nueva York son una franquicia de un gran mercado televisivo, dueña de un pasado histórico con momentos de gloria, pero atrapada en un presente para olvidar. El hombre elegido por el propietario James Dolan para sacarla del pozo es Phil Jackson, aunque no como entrenador sino como responsable ejecutivo. El entrenador 6 veces campeón con los Bulls y 5 con los Lakers era jugador de los Knicks las dos temporadas que ganaron la competición, 1970 y 1973, aunque en la primera de las dos una lesión no le dejó jugar.

El curso pasado, primero de Jackson al mando y con Derek Fisher como su extensión en el banquillo, el equipo se quedó en unos míseros 17 triunfos. Un desastre, no obstante, digerible dentro de un proceso de reconstrucción. Este año no se le perdonará un balance similar. Y menos cuando Fisher ha comparado el estado de los Knicks ahora mismo con el de los Atlanta Hawks de la pasada temporada. Los Hawks cerraron la liga regular con 60 victorias. ¿Serán capaces de hacer lo mismo en Nueva York?

Para arropar a Carmelo Anthony se ha contratado al escolta Arron Afflalo, al baluarte defensivo en la zona Robin Lopez, y se le ha dado una oportunidad al fallido número 2 del draft del 2011, el ex de los Timberwolves de Minnesota Derrick Williams. En el draft se ha elegido al talentoso base Jerian Grant (su tio Horace jugó para Phil Jackson en los tres primeros títulos ganados por los Bulls) y al letón Kristaps Porzingis, procedente del Baloncesto Sevilla (la elección del letón, por cierto, fue silbada por los aficionados neoyorquinos durante la ceremonia del draft).

La gran pregunta es si el triángulo ofensivo seguirá funcionando o es otro sistema que pertenece al pasado, enterrado por el small ball. Carmelo Anthony es un jugador capaz de generar desequilibrios como primera opción de esta táctica, pero necesita compañeros que sepan desarrollarlo. José Calderón tiene asignado un rol muy claro: base veterano. Porque sus competidores en la posición o son recién llegados o encaran su segundo año en la NBA.

La última carga de los Spurs

Cada temporada los que escribimos sobre NBA decimos que puede ser la última de los Spurs de San Antonio. En esta lo diremos una vez más, y probablemente acertaremos (ya va tocando). Al menos de los Spurs tal y como los conocemos desde que hace 13 años el entrenador Greg Popovich completó su guardia pretoriana: Tim Duncan, Tony Parker y Manu Ginobili. Este verano pasado Duncan y Ginobili estuvieron a un paso de retirarse, el próximo pocos dudan que lo harán.

Y sin embargo, como el prestigitador que te engaña haciéndote creer que la bolita está en su mano derecha cuando hace rato que la tiene en la izquierda, Popovich ya tiene a punto el relevo. En un verano brillante de la gerencia de la franquicia, se ha renovado a la pieza angular del nuevo proyecto Kawhi Leonard, y a su escudero desde los triples Daniel Green.

Se ha traído al sustituto de Duncan, el ex de los Blazers LaMarcus Aldridge, el agente libre más codiciado del mercado. Y se han conseguido los servicios de un veterano de solvencia contrastada, el ala pivot David West, que no quiere retirarse sin su anillo. El grueso de la plantilla permanece, con las bajas destacadas de Tiago Splitter, un Cory Joseph que no pasó de tercer base, un Marco Belinelli a la sombra de Green y Ginobili, y el gladiador Aron Baynes.

La recta final de Kobe

Otro que puede vivir su último curso como profesional en la NBA es Kobe Bryant. El jugador franquicia de los Lakers, en su último año de contrato con el equipo de Los Angeles, ya tiene 37 años. La próxima será su temporada número 20 en la NBA. Y desde que se lesionase en el tramo final de la Liga regular del 2012-13, las lesiones no le han respetado. Tras su inicial rotura del tendón de Aquiles, sólo pudo disputar 6 partidos de la liga 2013-14 antes de caer víctima  de una fractura de rodilla. La temporada siguiente, en enero, una lesión de hombro le obligó a pasar por el quirófano. Cualquier otro se habría retirado. Pero cualquier otro no es Kobe Bryant.

Para esta temporada que empieza los Lakers le han buscado una buena escolta a su estrella de referencia, mejor que la de los años anteriores. En el draft del 2015 eligieron a D’Angelo Russell, un base con futuro de estrella. En el del curso anterior, un ala pívot con espíritu de depredador en la zona, Julius Randle. El jugador tuvo la mala suerte de lesionarse en el primer partido de la liga regular de la temporada, en su debut en partido oficial. Y ha aprovechado el tiempo que no ha podido jugar para, además de recuperarse, fortalecer su físico y pulir su juego. Ademas de los rookies, dos veteranos de garantias se han sumado también a la plantilla californiana.

Uno es el tirador Louis Williams, un cañonero que junto a Nick Young puede descargar a Kobe de responsabilidades en ataque. Y la otra es Roy Hibbert, la torre de 2,18 que tras un mal final de etapa en los Indiana Pacers busca relanzar su carrera. La franquicia ha incorporado a otro veterano, un jugador que ya pasó por los Lakers, pero en este caso aún no se sabe si es una buena o una mala noticia. Se trata del impredecible Metta World Peace, El Jugador De Baloncesto Antes Conocido Como Ron Artest. Si está centrado, será un peligro para los rivales. Si no lo está, lo será para los Lakers.

Nervios en Oklahoma

Los Thunder de Oklahoma City han ido construyendo una plantilla joven que debe dejar ya de considerarse con proyección para empezar a dar frutos. Kevin Durant y Rusell Westbrook son los líderes de uno de los equipos de la NBA que más pagará en salarios esta temporada, con Enes Kanter y Serge Ibaka devastando en la pintura mientras Steven Adams les relevará haciendo el trabajo sucio. Por fuera, DJ Augustine y Dion Waiters darán minutos de calidad mientras Durant y Westbrook descansen.

En Oklahoma empieza a haber urgencia de resultados. Desde el año 2008, que sus dos estrellas comparten vestuario, el equipo ha jugado una final de la NBA (2012, derrotados 4 a 1 por los Miami Heat de Lebron) y dos finales de la Conferencia Oeste (2011, 2014). Un buen balance para la mayoría de franquicias. Insuficiente para un Kevin Durant  al que a sus 27 años empieza a escocerle no tener aún su anillo. Un Durant que, como ya explicamos en un artículo anterior, trabajó duramente con un estadístico personal para mejorar su juego. El objetivo de esta mejora no era anotar más, sino convertirse en un jugador determinante para ganar títulos.

La franquicia no dispone de un gran mercado que complemente sus ingresos como los Lakers. Y para mantener algunas piezas debe renunciar a otras. La renovación de Ibaka les dejó sin margen para contentar a James Harden, al que traspasaron para poder obtener algo a cambio. La marcha de la barba más famosa de la liga dejó un hueco en la posición de escolta que aún no han conseguido llenar del todo. Con Reggie Jackson se volvió a repetir la historia. Sus pretensiones económicas amenazaban con lastrar las operaciones de las temporadas siguientes, y fue traspasado a cambio de Kanter. Al menos así reforzaban otro de sus puntos flacos, la posición de cinco.

Su problema es que el jugador que acaba contrato este año no es otro que Kevin Durant. A la estrella no le van a faltar ofertas, y todas por el máximo que permite el convenio. Más allá de que en Oklahoma superen al resto de franquicias en la puja, queda pendiente el tema deportivo. Durant renovará si está convencido que los Thunder pueden ser campeones de la NBA. Si no, se marchará. Y si el se va, Westbrook y Ibaka tendrán menos alicientes para renovar unos contratos que acaban el 30 de junio del 2017. Antes hemos citado el caso de los Spurs, que han mantenido a sus jugadores importantes aún sin ofrecerles el máximo y han atraído a agentes libres de peso. ¿Que diferencia hay entre ambos equipos? 5 campeonatos de la NBA.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, octubre 2015

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Karl-Anthony Towns, el rey del draft de la NBA del 2015

27 Jun

El draft del 2015 aupó a la gloria del baloncesto a un joven de la República Dominicana, Karl-Anthony Towns. Al menos, mientras el pívot sea capaz de rendir conforme a las muchas cualidades que se le suponen.

Karl-Anthony Towns pasará a la historia como el número 1 del draft del 2015, elegido por los Timberwolves de Minnesota. Este joven pívot de la República Dominicana, de 2,13 de altura, no ha mostrado todas las posibilidades de su juego en su única temporada NCAA en Kentucky. La superpoblación de talento en el equipo universitario llevó a su entrenador John Calipari a plantear durante muchos partidos una estrategia de dos unidades bien diferenciadas que se repartían los minutos. De aquí que los números de Towns no sean espectaculares, dado que no ha tenido los mismos minutos que otros de los elegidos en esa noche de alegrías para unos y decepciones para otros.

Pero el pívot ha hecho gala de carácter apareciendo en todos los momentos complicados por los que los Wildcats han pasado este curso. No ha podido exhibir plenamente su lanzamiento de larga distancia, pero si su capacidad de resolución en la zona. Se ha hecho presente en defensa ocupando todos los espacios en la pintura que su estatura y envergadura le han permitido. Y ha dejado evidencias de que puede jugar de 4 compartiendo alineación con Willie Cauley-Stein, elegido con el número 6 por los Kings de Sacramento.

Disipada la incógnita del número 1, se daba por descontado que Los Angeles Lakers elegirían en la segunda posición al otro aspirante a encabezar el draft, Jahlil Okafor. Pero los californianos tienen sus propios intereses y eligieron a D’Angelo Russell, un jugador de 1,95 que en su única temporada universitaria ha alternado las posiciones de base y escolta en Ohio State. Domina el bote, tiene tiro, y lo más importante, entiende este deporte como pocos. Su visión de juego es increíble, y su sentido del espectáculo destacable.

La franquicia de Los Angeles quiere reforzar su juego interior, y para ello se está moviendo en dos líneas paralelas. En el mercado de agentes libres que se abre el 1 de julio intentará hacerse con los servicios del ala-pívot de los Portland Trail Blazers LaMarcus Aldrige. Tan claro tienen en Oregon que su jugador se va que enviaron a los Brooklyn Nets a Steve Blake y al número 23 de la noche, Rondae Hollis-Jefferson, a cambio del pívot Mason Plumlee y la selección de los Nets Pat Connaughton, 14 de la segunda ronda. Aldridge parece decidido a aceptar una posible oferta de los Spurs, pero por si acaso los Lakers le tentarán.

Al tiempo, los angelinos negocian con los Sacramento Kings para hacerse con el pívot DeMarcus Cousins. Su entrenador George Karl ha tenido suficiente con menos de media temporada (firmó un contrato por 4 temporadas el 17 de febrero de este año, dirigiendo 30 partidos de liga regular) para hartarse de él. La situación ha degenerado hasta un “o él o yo”. ¿Y cuál ha sido la primera elección de los Kings en este draft, con el número 6? Willie Cauley-Stein, el pívot con las mejores condiciones atléticas de la promoción. El jugador de Kentucky se mueve con una agilidad, coordinación y velocidad impropias de un hombre de 2,13.

Si finalmente se llega a un acuerdo de traspaso con los Kings, los Lakers necesitarán algo que dar a cambio de DeMarcus Cousins. Y esa pieza sería sin duda Russell. Si consiguen conservarlo sea porque la operación no cuaje o a los Kings no les interese el jugador (cosas más raras se han visto), el combo-guard será clave para alimentar a los hombres altos del equipo al tiempo que deberá completar un curso acelerado de liderazgo al lado de Kobe Bryant antes de asumir los galones del equipo.

Y finalmente Okafor cayó en el número 3. Si me habéis leído a lo largo de la temporada NCAA, no hace falta que os explique mucho de este pívot de 2,10. En mi opinión, el mejor pívot universitario en lo que se refiere a aspectos técnicos de lo que llevamos de siglo. Sus movimientos en la pintura son inacabables, su juego de pies imparable, su definición precisa, su instinto para el rebote en ataque certero y su visión para asistir desde el poste bajo determinante. Es una máquina de hacer puntos en el juego interior. Flojea en defensa, pero eso con trabajo es mejorable. ¿Y porque no ha sido el número 1? Porque es el representante de una vieja estirpe ahora en desuso, el pívot puro. No es especialmente atlético, no puede jugar abierto y su tiro exterior no es ninguna amenaza. En la NBA de los 80-90, o en un baloncesto más posicional como el europeo, sería una estrella desde el primer minuto. En la NBA del small-ball, habrá que ver cómo encaja.

El problema es que su destino son los Sixers de Filadelfia, el equipo más disfuncional que recuerdo. En la primera ronda de los tres últimos drafts, vía elección directa o cambio, se han reforzado con pívots. En el 2013 obtuvieron a Nerlens Noel. En el 2014 a Joel Embiid. Ambos jugadores se pasaron su primera temporada en blanco por culpa de unas lesiones previas a su debut profesional. Noel ya está recuperado de su rodilla, pero Embiid ha sufrido una recaída en la fractura de su pie. ¿Han elegido a Okafor por si acaso? ¿Lo han seleccionado porqué será el único de los tres que no llega lesionado de la NCAA y podrá debutar en su primer año? ¿Planean hacer un quinteto íntegramente de interiores, o es que no han contado cuantos pívots de progresión tenían?  Y aún suerte que el ala pívot Dario Saric, al que eligieron también el año pasado, ha decidido seguir una temporada más en el Anadolu Efes turco. Yo tampoco tendría prisa en comprar un billete de avión para Filadelfia.

El desembarco de la ACB

Con el número 4 de la noche los Knicks de Nueva York eligieron al jugador del Baloncesto Sevilla Kristaps Porzingis. El letón mejoró mucho sus opciones de draft con sus entrenamientos privados para los diferentes equipos de la NBA en las semanas previas a la gran noche. Aun así, estos méritos no son visibles para el aficionado. Eso explicaría los abucheos que la decisión de Phil Jackson, responsable de fichajes de la franquicia Phil, despertó entre los aficionados del equipo presentes en la pista de su gran rival, el Barclays Center de los Brooklyn Nets. Ni la estrella del equipo, Carmelo Anthony, está de acuerdo con Jackson. Melo duda que Porzingis pueda tener un impacto inmediato en la liga, consciente de que a él se le está pasando el arroz para ganar su anillo.

La decepción en los Knicks viene alimentada por el hecho de que durante este último mes se ha dado por hecho que el elegido sería Justise Winslow, procedente de la Universidad de Duke y que ha acabado en los Miami Heat en la décima posición. El hijo del exACB Ricky Winslow ha brillado a las órdenes de Mike Krzyzewski, mejorando conforme avanzaba la temporada hasta completar un “March Madness” muy destacable. Y los aficionados neoyorquinos lo han podido ver en directo mientras el jugador del Sevilla era un desconocido para ellos. Winslow tiene un físico ya maduro para la NBA, y un juego muy completo. Pero aún no se ha enfrentado contra jugadores más veteranos de forma regular. Y en eso Porzingis le saca ventaja.

El jugador del FC Barcelona Mario Hezonja fue elegido por los Orlando Magic con el número 5. Con el sueldo que le garantiza su posición no tendrá problemas para pagar la cláusula de rescisión de su contrato con los azulgranas. Un alero prometedor que cae en un equipo joven repleto de talento y sin más objetivo que colarse en los play-offs. En definitiva, un proyecto ilusionante y poco exigente a priori, ideal para que el talento croata evolucione y se aclimate al que se supone es su hábitat natural. A propósito de Hezonja, me permitiré una reflexión. El Barça lo fichó sabiendo que el jugador saltaría a la NBA en un máximo de 4-5 años. La primera temporada la pasó en el filial, la segunda estuvo en el primer equipo pero fue el descartado habitual de una plantilla larga junto con Marko Todorovic, y la tercera ha gozado de minutos muy limitados. Supongo que nadie ahora se sorprenderá de su marcha antes de finalizar el contrato.

Porzingis y Hezonja no han sido los únicos jugadores de la liga española seleccionados en este draft del 2015. A los Knicks parece gustarles el juego interior del Sevilla, ya que maniobraron para hacerse con el número 35 (quinto de la segunda ronda), Guillermo Hernángomez, en un cambio con los Sixers. Los Atlanta Hawks seleccionaron con el número 50 al sueco Markus Eriksson, el alero del FC Barcelona que se ha perdido casi toda la temporada por una lesión de rodilla. Dani Díez, el alero del GBC, acabó en los Portland Trail Blazers tras ser elegido por los Utah Jazz con el número 54. Tres posiciones más abajo los Denver Nuggets se hicieron con los derechos del serbio Nikola Radicevic, base del Baloncesto Sevilla.

Kentucky, 6 de 7

La Universidad de Kentucky presentaba 7 jugadores a este draft. Como ha afirmado su entrenador John Calipari, la temporada de los Wildcats no se acaba en la Final Four de la NCAA sino con el draft de la NBA. En este sentido, ha sido todo un éxito. El número 1 ha sido para ellos gracias a Karl-Anthony Towns. Su compañero en la pintura Willie Cauley-Stein ha conseguido el número 6. Los Utah Jazz gastaron su primera elección,  la 12 de la primera ronda, en el alero Trey Liles. Su compañero, el escolta Devin Booker, fue seleccionado a continuación por los Phoenix Suns.

Ya en la segunda ronda, los Phoenix Suns se hicieron con los derechos del base Andrew Harrison con el número 44 y le enviaron a los Grizzlies de Memphis. El pívot Dakari Johnson fue escogido con el número 48 por los Oklahoma City Thunder. El único de los aspirantes de Kentucky a ingresar en la NBA que no tuvo la suerte de ser seleccionado fue el escolta Aaron Harrison, el gemelo de Andrew. El primero con Calipari al frente de Kentucky que intenta el salto a la NBA antes de graduarse y no es seleccionado.  Ahora le queda la opción de luchar en las ligas de verano para conseguir su hueco en la liga (en las filas de los Charlotte Hornets).

Aaron Harrison no ha sido el único jugador con expectativas de ser nominado en el draft que finalmente se ha quedado sin su premio.  Como interiores destacan Cliff Alexander (Kansas), Chris Walker (Florida) y Alan Williams (UC Santa Barbara). Los dos primeros no han hecho una buena temporada y al tercero le faltan centímetros para la NBA. Como escoltas tenemos a Terran Petteway (Nebraska), Dez Wells (Maryland), Michael Frazier (Florida) y Wayne Blackshear (Louisville). Petteway no ha sido el de la temporada 2013-14, Wells es más penetrador que tirador, el curso de Frazier ha sido irregular y Blackshear, sobrado de físico, debe consolidar un poco más su tiro. Como bases, han quedado fuera del draft Ryan Boathright (Connecticut) y Quinn Cook (Duke). El primero es un excelente defensor y director, y el segundo un buen triplista. Dos jugadores interesantes para el baloncesto europeo.

Twitter lo carga el diablo

Los Chicago Bulls se decantaron, con el número 22 de la primera ronda, por el ala pívot procedente de la universidad de Arkansas Bobby Portis. Un interior que ha demostrado una buena capacidad anotadora y reboteadora. En estos últimos playoffs una de las carencias del equipo de Chicago han sido los problemas de sus hombres altos, exceptuando a Pau Gasol, para anotar. Portis podría ser la solución.

El jugador, sin embargo, es el protagonista de un caso “Guillermo Zapata”. El regidor madrileño ha tenido que desistir de ser concejal de cultura del Ayuntamiento de Madrid, con Manuela Carmena de alcaldesa, por unos desafortunados tweets de hace 4 años con chistes de muy mal gusto. Portis, también hace 4 años, publicó en esta red social un par de mensajes críticos con Pau Gasol y Derrick Rose. Evidentemente, tras ser elegido por los Bulls los borró y publicó un mensaje de disculpa.

No fue el único jugador de la noche con un pasado en twitter. Larry Nance Jr, elegido por Los Angeles Lakers con el número 27 de la primera ronda, publicó un mensaje el 1 de mayo del 2012 sobre el caso de violación en que se vio implicada la estrella de su futuro equipo, Kobe Bryant. El tweet fue borrado minutos después de su selección, pero no pasó desapercibido. El mánager general de los Lakers Mitch Kupchak ya mantuvo una conversación con el alero de la Universidad de Wyoming, e hijo del ganador del primer concurso de mates de la historia de la NBA. Ahora falta por ver que le dice Kobe.

La epopeya de Luke Ridnour

Luke Ridnour ha dado un ejemplo de movilidad laboral. Con 34 años, ha disputado 12 temporadas en la NBA desde que fuera elegido en el puesto 14 de la primera ronda del draft del 2003 por los Seattle Supersonics (el traslado a Oklahoma de esta franquicia el año 2008 dio lugar al nacimiento de los Oklahoma City Thunder). Hasta ahora, había jugado en 5 equipos diferentes: Sonics, Milwaukee Bucks (en dos etapas), Minnesota Timberwolves, Charlotte Hornets y Orlando Magic.

Entre el dia 24 y el día 25 de junio, en vísperas del draft, el veterano cambió 3 veces de equipo. Sin tiempo para acabar de hacer las maletas, Ridnour veía como su destino variaba en unas pocas horas. Una situación desesperante propiciada por el hecho de que el segundo año del contrato de 2 temporadas que firmó el 26 de julio del 2014 con los Magic no está garantizado y puede ser cortado sin problemas. Y así el jugador se ha convertido en moneda de cambio entre equipos para acabar de cuadrar las cifras de las operaciones pre-draft. No interesan sus cualidades de base sino la posible caducidad de su ficha.

Orlando le envió a los Memphis Grizzlies a cambio de los derechos del letón Janis Timma (el último de los jugadores en ser elegido en el draft del 2013 con el número 30 de la segunda ronda). Memphis lo canjeó con los Charlotte Hornets a cambio de un Matt Barnes que había aterrizado en Charlotte sólo diez días antes procedente de los Clippers (en el traspaso de Lance Stephenson). Ridnour ha acabado finalmente en los Thunder de la ciudad de Oklahoma que han cedido a los Hornets a Jeremy Lamb y una segunda ronda del draft del 2016.

La pretemporada del verano del 2009 de Quentin Richardson fue de récord. El alero de los Knicks fue traspasado a los Grizzlies, quienes a su vez lo enviaron a los Clippers, de donde salió en dirección a los Timberwolves para acabar finalmente en los Heat. Richardson cambió 4 veces de equipo, pero lo hizo en un lapso de 2 meses de tiempo. Ridnour ha vestido 4 camisetas distintas (contando la de partida) en menos de 2 días. Los aficionados de los equipos de paso no han tenido tiempo ni de ir a la tienda a comprar la camiseta con su nombre. Si es que alguno tuvo esa intención.

Se acaba la temporada

La noche del draft marca el final de la temporada…o el inicio de la siguiente, según se mire. En mi caso personal, opto por la primera opción. A partir de ahora, y hasta que se reanude la actividad, la periodicidad de mis artículos disminuirá. Seguiré atento al mercado de verano, con un especial seguimiento del futuro contrato de Marc Gasol (el gran tema de este verano que más de cerca nos atañe). Pero no publicaré todas las semanas. Al fin y al cabo, estamos de vacaciones…¿o no?

Artículo publicado en http://www.encancha.com, junio del 2015

NBA: No es fácil la vida en el otro lado

12 Dic

Es duro dar el salto de la pista a los despachos. Esta semana hemos tenido dos ejemplos en dos figuras históricas de la NBA, Magic Johnson y Phil Jackson. Atrapados en equipos perdedores, no han podido reaccionar de la misma forma en que lo hacían cuando pisaban el parquet.

Magic Johnson ha sorprendido esta semana con unas declaraciones en las que reclamaba que Los Angeles Lakers apostasen de forma clara y descarada por el tanking (perder partidos a posta para conseguir más posibilidades de una buena elección en el draft de la NBA). “Espero que los Lakers pierdan todos los partidos, porque si vas a perder, pierde de verdad. Y no bromeo”.

Uno de los mejores bases de la historia de a NBA y uno de los grandes iconos históricos de la franquicia angelina explicaba que “si vas a perder, tienes que perder a conciencia, porque no te puedes quedar en el medio. O eres muy bueno o tienes que ser malo para conseguir una buena elección del draft”. Y por si alguien se había perdido sus palabras, se ratificó via twitter:

Magic Johnson fue uno de los grandes valedores del fichaje de Byron Scott, uno de sus camaradas en la pista en los años del glorioso “showtime”, como entrenador de los Lakers. Magic, que tanto criticó a Mike Brown y Mike D’Antoni por los pésimos resultados del equipo, no ha hecho lo mismo con Scott.

La antigua estrella y exitoso hombre de negocios cree que la camada de novatos que este año se presentará al draft será incluso mejor que la del pasado. El problema es que los Lakers, a raíz del fichaje de Steve Nash, deberán ceder su elección de primera ronda de este año…a no ser que elijan entre los 5 primeros.

Si no quieren depender de la suerte, deberían quedar últimos o penúltimos de la Liga Regular. Los 76ers y los Pistons llevan ventaja ahora mismo en esta carrera, mientras que Knicks, Wolves, Jazz y Hornets también están en la pugna. Tampoco hay que olvidar los efectos secundarios de caer tan abajo en el orgullo de una franquicia ganadora.

Y finalmente, tenemos a Kobe Bryant, peleado con el verbo perder. El actual jugador franquicia, no obstante, se mostró bastante lúcido ante la situación: “Habla desde el punto de vista de un propietario. Creo que los aficionados, o parte de ellos, son lo bastante inteligentes para entender sus palabras como las de un propietario. Así lo he hecho yo”.

Kobe afirmó que “Magic es uno de los jugadores más competitivos de todos los tiempos. Él no quiere perder. Desde el razonamiento de un propietario, su idea es conseguir buenas elecciones y poder utilizar esta ventaja para hacer cambios y conseguir un equipo competitivo”. La estrella de los Lakers negó el tanking por parte de los jugadores, aunque no puso la mano en el fuego por los ejecutivos.

El clima en el equipo no es el mejor. En un entrenamiento esta semana, Nick Young tuvo la osadía de decirle a Kobe tras anotarle una canasta que “nadie en el mundo puede defenderme”. Y el macho alfa del equipo fue a por él para demostrarle lo contrario. Kobe se encendió tanto que acusó al resto de sus compañeros de ser blandos en la pista. Al final de la sesión, el escolta se marchó gritándole al general mánager Mitch Kupchak que “creo que estos capullos no están haciendo una mierda”. Así de crudo.

El Gusano hurga en la manzana

El ambiente en los Knicks de Nueva York también está sumamente enrarecido. El equipo ha sumado el peor inicio de liga de su historia, y la relación entre Carmelo Anthony y Tim Hardaway Jr vivió un episodio público de tensión (aunque luego ellos afirmaran que se llevan bien). En la derrota ante los Brooklyn Nets del 2 de diciembre, Hardaway le gritó a Melo “coge ese rebote” y el jugador franquicia del equipo le respondió que le iba a dar una paliza en el vestuario.

Anthony decidió tomarse el miércoles 10 de diciembre la noche libre ante los Spurs, en la décima derrota seguida de su equipo. El alero lleva un tiempo con un dolor en la rodilla izquierda que no acaba de desaparecer ni disminuir. La duda ahora es si el jugador aguantará toda la temporada o decidirá pasar antes por el quirófano para resolver el problema. Lo cual sería un mazazo para los Knicks.

La etapa de Phil Jakcson como ejecutivo del equipo del Madison Square Garden ha empezado de una forma nada gloriosa. La cadena de deportes ESPN se hacía eco de una supuesta rebelión del vestuario en contra de la implantación del triángulo como pilar de su juego ofensivo. Por el momento, parece que los jugadores apuntan bajo, contra el entrenador Derek Fisher.

El Maestro Zen no se quedó callado, y sin alzar la voz respondió a sus jugadores con dureza: “Hablamos de mentalidad perdedora, no de habilidad o talento”. El 11 veces ganador de la NBA como entrenador afirmó que “obviamente estamos decepcionados. Creo que los chicos entienden lo que pretendemos hacer. Por suerte, se están mostrando más receptivos. Hay un poco de resistencia a la disciplina, el orden y el cambio de cultura”.

El mismo Phil Jackson que consiguió encauzar al “enfant terrible” del baloncesto de los años 90 Dennis Rodman no puede ahora hacerse con las riendas del equipo.”El Gusano” ha afirmado, para poner un poco más de salsa en el guiso, que “aprendí el sistema en unos quince minutos cuando estuve en Chicago. No es difícil. Es un triángulo”. El ala pívot tampoco perdió la ocasión de enviarle un dardo envenenado a Carmelo Anthony: “Todo el mundo tenía su oportunidad de tocar balón y tirar. Ahora parece que la pelota llega a Carmelo y ahí acaba todo”.

Magic y Phil, dos ganadores en la pista, dos monstruos a los que nada se les resistía en el parquet, no pueden ahora con el peso de su maletín de ejecutivo. Y añoran los tiempos en los que sus decisiones tenían efecto inmediato, en forma de canasta o victoria. En los que sólo importaba el partido que estabas jugando, el rival que tenías delante. Aquellos tiempos en que noche tras noche, no había planificación estratégica más allá de los cuatro cuartos. Aquellas noches en que tenías a tu enemigo delante y todo, para bien o para mal, se resolvía en 48 minutos.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, diciembre 2014

NBA: Los Knicks suspenden en geometría

13 Nov

Una de las incógnitas de esta temporada era ver como los Knicks de Nueva York se adaptaban al nuevo esquema de juego que ha llegado de la mano de su presidente Phil Jackson. En estos momentos, la adaptación es nula. El equipo de Nueva York no ha asimilado aún el triángulo ofensivo.

Los New York Knicks han puesto su destino en las manos de Phil Jackson, al que el pasado 18 de marzo presentaron como  uno de los dos presidentes del equipo (con un sueldo de 12 millones de dólares anuales). Tras haber  superado la primera ronda de los play-offs en sólo una de las últimas 14 temporadas, y ante la amenaza real de fuga de su estrella Carmelo Anthony, confiaron en Jackson como el guía en el camino hacia la redención.

Fichar a Phil Jackson no es sólo fichar a un hombre de éxito, ganador como entrenador de 6 anillos de la NBA con los Chicago Bulls de Michael Jordan y 5 con Los Angeles Lakers de Shaquille O’Neal (los 3 primeros) y Kobe Bryant (los 5). Tampoco se trata sólo de reencontrarse con el pasado glorioso de la franquicia (Jackson ganó un anillo como jugador con los Knicks en 1973, y también estaba en el equipo campeón de 1970 pero no jugó a causa de su paso por el quirófano).

Hacerse con los servicios del “Maestro Zen” (sobrenombre de Jackson por la aplicación de la filosofía oriental a sus métodos de entrenamiento) supone firmar con un sistema de juego claro y definido: el triángulo ofensivo. Aunque la táctica no es un invento suyo sino de Tex Winter, Jackson es su principal apóstol y abanderado. Todos sus equipos en la NBA lo han dominado (y han ganado campeonatos).

En su libro “Canastas Sagradas” (1995), Phil Jackson describía así los fundamentos de su sistema: “El ataque en triángulo se describe mejor como el tai-chi de los cinco hombres. La idea básica es orquestar el flujo de movimiento para engañar a la defensa y desequilibrarla, creando una miríada de oportunidades en la pista. El sistema toma el nombre de uno de los patrones más habituales del movimiento: el triángulo de la línea de banda”.

Como Phil Jackson ya se ha retirado de los banquillos, eligió para ejercer la función de entrenador a uno de los jugadores básicos del triángulo en sus años en los Lakers, Derek Fisher. Alguien que ha vivido el sistema desde dentro y que ahora, desde la proximidad con la plantilla como jugador  en activo hasta hace nada (se retiró este verano), deberá inculcar sus principios a los jugadores de uno de los dos equipos de la ciudad de Nueva York.

Sin embargo, nadie ha dicho que este sea un sistema fácil de aprender. Y los Knicks lo están viviendo en primera persona. Su récord en estos momentos es de 2 victorias y 7 derrotas, encadenando una serie de 6 tropiezos consecutivos. Son el penúltimo equipo del Este sólo por delante de un clásico de la cola, los Sixers de Filadelfia. Y son el único equipo de la NBA que aún no ha anotado 100 puntos en un partido.

El triángulo se colapsa

A los jugadores de los Knicks les está costando hacerse con las nuevas directrices de juego, ya sea por las complicaciones del propio sistema, su capacidad para asimilar conceptos complejos del juego o su propensión al lucimiento individual por encima del rendimiento colectivo. Y mientras, Fisher deambula por la banda con una pose inexpresiva teñida vagamente de melancolía. Como si pensara “quien me mandaría a mi meterme en este lío” o “aún tendré que salir yo a la pista a enseñarles a estos ….. cómo se hace”.

El ataque de su equipo es en estos momentos un desastre. Los jugadores adoptan la posición inicial del sistema para la foto, y a partir de ahí cualquier parecido con el modelo a seguir es pura casualidad. Las posesiones se eternizan, con pases sin consecuencia entre jugadores que no saben dónde situarse, comiéndose espacios unos a otros, hasta que se agota el tiempo y llega el momento de la resolución individual. Por cierto, para esta última acción nunca faltan candidatos.

Los Knicks dan 349 pases por partido, el tercero que más en la Liga, para acabar anotando 91,6 puntos, el peor promedio de los 30 equipos de la NBA. Anotan 1,1 puntos por cada lanzamiento intentado, superando en esta estadística tan solo a los Detroit Pistons. Sus porcentajes de acierto tampoco son buenos, en parte debido a estos tiros precipitados al final de unas posesiones improductivas y en parte a la descoordinación general en pista (43,7%, el 23 de la competición).

Otra prueba del lio ofensivo que en que vive la plantilla de los Knicks es que el conjunto es el que menos tiros libres lanza por partido: 15,7. Un dato que llama la atención cuando uno de los recursos que preconiza el sistema del triángulo ofensivo son las penetraciones hacia canasta tras corte o alguno de los aclarados resultantes del movimiento de los jugadores. Con sus bajos porcentajes en el lanzamiento lejano, renunciar al acercamiento a canasta se me antoja suicida.

La defensa se resiente

Lamentablemente, estos problemas ofensivos se han trasladado también a la defensa. La confusión en que viven los jugadores se nota en su rendimiento defensivo. Y así mientras los Knicks sólo disponen de 15,7 tiros libres por partido, conceden a sus rivales 27,6 (el sexto equipo que más lanzamientos de personal permite).

La franquicia encaja 110,9 puntos por cada 100 posesiones (son el veintiseisavo que más recibe). Gran parte de la culpa de esta cifra viene de sus problemas para obstaculizar los triples de sus contrincantes, que anotan el 42,3% de los que intentan (la peor defensa en este apartado de la NBA). El porcentaje de acierto desde su esquina izquierda sube hasta el 51,7%.

Su floja actuación defensiva puede originarse en un cambio del sistema de protección de su aro utilizado hasta la pasada temporada y en el que se hacían constantes cambios en las marcas. Pero el caos en ataque también contribuye.  En palabras del entrenador Derek Fisher, “cuando las cosas no funcionan en ataque, es duro defender para los chicos”. El pívot  Jason Smith sigue en esta dirección cuando afirma que “estamos dejando que el ataque afecte a la defensa”.

Mientras su defensa no funcione, los Knicks tendrán menos opciones de sumar puntos fáciles en transición. Y se verán condenados a un ataque estático que por el momento se les atraganta. Tras unas cuantas posesiones fallidas, el equipo se descompone, apareciendo la propensión de algunos de sus miembros a las soluciones individuales sin que Fisher desde la banda sea capaz de atajar la tendencia.

El margen de mejora

Uno de los vértices del triángulo inicial debería estar ocupado por un base que además de ver el juego tenga un buen lanzamiento de tres puntos.  Es el papel que desempeñaron B.J. Armstrong y Steve Kerr en los Chicago Bulls y Derek Fisher en Los Angeles Lakers. Ni Pablo Prigioni ni Shane Larkin dan este perfil en la plantilla de los Knicks (aunque Larkin sea de los pocos jugadores que tiene claramente asimilados los principios del triángulo). El debut de José Manuel Calderón con el equipo cuando se recupere de su lesión muscular podrá paliar esta carencia.

Otro de los vértices del triángulo lo debería ocupar un pívot con capacidad de jugar el uno contra uno, pero además con buena visión de juego para la circulación de balón. Amar’e Stoudemire es válido para el 1×1, pero sus conceptos colectivos no van más allá del bloqueo y continuación. Jason Smith presenta muy buena mano desde la media distancia, lo que le permite culminar las situaciones de aclarado del triángulo, pero no es tan contundente en el cuerpo a cuerpo. Samuel Dalembert prácticamente no anota y Cole Aldrich es testimonial. Tal vez el regreso del también lesionado Andrea Bargnani mejore las opciones anteriores.

Y finalmente tenemos a un escolta o alero con capacidad para hacer un poco de todo, ya sea anotar desde fuera o penetrar, y visión para trasladar la pelota a los dos compañeros que se hallan fuera del triángulo. J.R. Smith y Preston Shumpert son resolutivos pero poco dados a mirar a los demás (especialmente el primero, al segundo confían en reconducirlo). Tim Hardaway Jr no se aclara aún, y tiende al individualismo tanto como sus otros dos compañeros. Suerte que siempre queda Carmelo Anthony, que ahora debe justificar su nuevo contrato de 124 millones de dólares por 5 temporadas.

Todo apunta que tras esta temporada de transición en que se cimentarán las bases del triángulo en los Knicks, en el mercado de cambios de febrero y en el de agentes libres del próximo verano veremos una activa participación del equipo en busca de las pizas claves que necesita para completar el puzle.

Stoudemire, Andrea Bargnani, Samuel Dalembert, Jason Smith y Shane Larkin acaban contrato, Iman Shumpert espera una oferta cualificada de la franquicia y Quincy Acy y Travis Wear aguardan la decisión de los Knicks para saber si su contrato se prolonga una temporada más. La continuidad de J.R. Smith está en manos del propio jugador. Mucho margen de maniobra para que Phil Jackson se libre de los jugadores que no encajan y lance sus redes  a ver que acaba pescando.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, noviembre 2014