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NBA: Mirotic, aspirante a ser el mejor rookie de la temporada

26 Mar

El premio al mejor debutante del año parecía decidido a favor de Andrew Wiggins, pero el sensacional mes de marzo de Nikola Mirotic ha permitido a la NBA darle emoción al asunto. Algunos medios hispanos se han sumado rápidamente a esta campaña. Veamos cuan sólidas son sus bases.

El mes de marzo de Nikola Mirotic está siendo espectacular. Pieza clave de unos Bulls ya clasificados para los play offs, sus estadísticas personales han llegado a su cénit en esta fase de la temporada. Hasta el punto que se ha empezado a sonar como candidato a mejor rookie del año. Los que me seguís hace tiempo sabéis que me gusta nadar contra corriente. Así que en lugar de sumarme a la ola haremos un análisis de la situación para determinar sus posibilidades reales de ganar tan distinguido premio.

El hispano-montenegrino está firmando en sus encuentros de este mes unos números de 20,6 puntos y 7,7 rebotes por noche, muy por encima de los 9,9 puntos y 5,7 rebotes que se apuntó en su segundo mejor mes del curso, diciembre. La explicación de su progresión no está en unos mejores porcentajes de tiro, sino en el número de minutos que permanece en pista. De los 18 por partido en noviembre, 19 en diciembre, 17 en enero y 14 en febrero ha saltado a los 31 minutos que pisa el parquet en la actualidad.

En los meses previos disponía de entre 5 y 6 tiros a canasta por noche (en diciembre llegó hasta los 6,5). Ahora,  mira el aro casi 15 veces por partido. Acierta el 43,5% de los que lanza, un porcentaje similar al de noviembre y diciembre (en enero y febrero se quedó por debajo del 35%), lastrado por su bajo acierto desde más allá de la línea de 3 puntos (25%). Y sin embargo, sigue tirando mucho (poco más de 6 veces por duelo) desde la larga distancia. En sus 14 partidos de marzo, sólo ha bajado de los 15 puntos en dos ocasiones (10 contra los Pacers y 8 contra los Pistons, aunque en este último sólo estuvo en pista 24 minutos). Ha sumado tres dobles dobles en puntos y rebotes.

Andrew Wiggins, el rival a batir

Si sólo mirásemos marzo, la proclamación de Mirotic como mejor rookie del año en la NBA sería indiscutible. Ponderando sus números con el resto del curso, la cosa varía. Su promedio global es de 9,8 puntos y 4,9 rebotes por partido. Unos números que quedan lejos de los del aspirante mejor situado hasta ahora, Andrew Wiggins. El alero de los Minnesota Timberwolves acredita 16 puntos y 4,4 rebotes de media.

El canadiense tuvo su peor mes en noviembre (octubre no lo cuento, que fueron 2 partidos), cuando se quedó en 12 puntos de media. Y el mejor en febrero, en que su anotación subió hasta los 19 coincidiendo con un aumento de sus minutos de juego (pasó de rondar los 30 hasta los 38). En febrero y marzo se ha estabilizado en torno a los 16 por noche.

Mirotic aprovecha las ausencias de Rose y Butler

Los números de Wiggins no tan espectaculares como los que ahora firma Mirotic, pero si mucho más constantes. ¿El exjugador del Real Madrid podría haber presentado unas estadísticas similares de haber tenido tantos minutos como su rival? Aunque eso sea baloncesto-ficción, probablemente sí. Pero no los tuvo. Dos factores explican el sensacional marzo del debutante de los Bulls, y son dos lesiones.

La primera, la de Derrick Rose. El base jugó su último partido de la temporada (por ahora) el 23 de febrero, dejando a repartir entre el resto de la plantilla sus 16,9 lanzamientos a canasta por noche (18,4 puntos de media). Aaron Brooks, el nuevo base titular, ha pasado de los 9 que tenía cuando salía del banquillo a los 13,8 actuales. La segunda baja fue la de Jimmy Butler. El alero promedia unos 14 lanzamientos por noche, pero este mes de marzo se ha perdido 11 partidos por lesión. Entre los 12 tiros que faltaban por asignar de Rose y los 14 que liberó Butler, eran 26 a repartir.

La parte del león ha sido para Mirotic, que se ha quedado 10. ¿Y cuántos le han tocado a Pau Gasol? Entre 0 y 1. El catalán ya está lo bastante explotado en los esquemas del equipo y tampoco interesa quemarlo. La opción no era darle todas las pelotas a Pau, sino crear nuevas amenazas para los rivales. Y en esta función la nota del balcánico ha sido de sobresaliente lindando la matrícula de honor. Veremos si con el retorno de Butler le respetan los galones y los minutos que se ha ganado. Más difícil será en un hipotético retorno de Rose de cara a los play offs (la estrella se ha mostrado optimista al respecto). Pero eso ya se verá.

Las bazas de Mirotic

Si el debutante de los Chicago Bulls pretende proclamarse mejor rookie de esta liga regular, debe mantener su nivel y estadísticas hasta final de temporada, y rezar para que Wiggins no suba el nivel. De cara a los votantes, siempre es mejor acabar bien que empezar bien. El recuerdo de tus acciones está más fresco. Mirotic cuenta con dos compañeros excepcionales en su equipo para ayudarle, Pau Gasol y Joakim Noah, dos pívots con una gran visión de juego que le facilitarán el trabajo.

Uno de los aspectos claves en la valoración de los candidatos es su impacto en el equipo. El año pasado los Chicago Bulls acabaron la liga regular cuartos del este con 48 victorias y 34 derrotas. En los play offs cayeron en primera ronda ante los Washington Wizards. Esta temporada son terceros de su conferencia con 44 triunfos y 29 partidos perdidos. La lástima es que en la posible mejora de resultados de los Bulls también habrá influido la recuperación de Derrick Rose (sólo jugó 10 encuentros la temporada anterior) y la llegada de Pau Gasol. Demasiados a repartir los méritos.

Aún así, por poca que sea la parte de la posible mejora que se le atribuya a Mirotic, la ventaja es suya. Los Timberwolves acabaron décimos del Oeste la última liga regular (y por tanto fuera de la lucha por los anillos de campeones) con un balance de 40-42. Perdedor, pero por poco. De los 30 equipos de la liga, fueron el diecisieteavo mejor. En la presente edición del campeonato, son colistas de su conferencia incluso por detrás de los desastrosos Lakers con tan sólo 16 partidos ganados por 54 perdidos. Sólo los Knicks en el Este tienen menos victorias que ellos. Y están descartados para los play offs, otro factor importante a tener en cuenta.

Las bazas de Wiggins

En Chicago tienen como objetivo prioritario llegar lo más adelante posible en los play offs, mientras que en Minnesota no tienen nada mejor que hacer que convertir a Wiggins en el mejor novato del año. Mirotic sólo es un peón más que puede ser sacrificado a conveniencia del equipo. En los Wolves todos trabajarán sin discusión para el rookie. Y no olvidemos que en los Timberwolves está Ricky Rubio, un excelente pasador que se complementa perfectamente con el canadiense para aprovechar sus cualidades en las transiciones ofensivas.

Andrew Wiggins es el número 1 del último draft (punto a su favor) y con posibilidades de reinar en la NBA en un futuro no muy lejano (otro punto por aquello del marketing, no hay que olvidar que la NBA es un negocio y muy rentable). Ha sido regular en su rendimiento mientras que Mirotic no ha tenido números destacables hasta este último mes. La diferencia de edad juega a favor del compañero de Ricky (20 recién cumplidos por 24 del europeo). La experiencia previa acumulada por el de los Bulls en el baloncesto europeo de máximo nivel le convierte en un debutante atípico. De Wiggins se tiene la expectativa que es un jugador en progresión sin techo definido mientras que a su rival se le ve como un jugador en proceso de adaptación que está alcanzando su tope antes de lo esperado.

Otros aspirantes

Llegados a este punto algunos os preguntareis: ¿Por qué hablas de sólo dos jugadores? ¿Acaso no hay más candidatos? No, no hay más novatos al nivel de Wiggins y Mirotic. Y si los hay se les está acabando el tiempo para revelarse. Se suponía que este curso se iba a vivir una pugna entre el jugador de los Wolves y Jabari Parker. Pero el alero de los Bucks quedó fuera de la carrera (y de la temporada) tras romperse en diciembre los ligamentos de la rodilla izquierda. También se esperaba una buena actuación de Julius Randle. El ala-pívot de los Lakers aún duró menos que Parker: fractura de tibia en su debut como profesional el 29 de octubre.

Joel Embiid, elegido por los Sixers en el tercer lugar del último draft , no jugará este año por una fractura de estrés en su pie derecho mientras estaba en la Universidad de Kansas. A su compañero de equipo Nerlens Noel le pasó lo mismo tras ser elegido en el draft del 2013, en su caso por una lesión de rodilla que tuvo mientras jugaba en la NCAA con Kentucky. En su segundo año como profesional, aunque primero en activo, Noel acredita 9,5 puntos, 7,9 rebotes y 2 tapones por encuentro. Pero destaca por su defensa y juega en Filadelfia, el tercer peor equipo de la NBA y famoso por deshacerse de sus mejores jugadores en los últimos años. No creo que la liga vaya a premiar a los Sixers.

Elfryd Payton juega de base en los Orlando Magic. Sus números son completos en cuanto a categorías pero poco impactantes: 8,6 puntos, 6,2 asistencias y 4,3 rebotes de media. Cuenta a su favor con haber sumado dos triples dobles seguidos este mes de marzo,  frente a los Dallas Mavericks y los Portland Trail Blazers. No ganará el premio salvo sorpresa mayúscula de última hora, pero os recomiendo que no le perdáis de vista. No sólo por su calidad individual, sino también por el interesante proyecto que está configurando el equipo de Florida. Con su llegada el número 2 del draft del 2014 Victor Oladipo puede volver a su posición natural, la de escolta. La presencia del escolta francés Evan Fournier, de los aleros Maurice Harkless y Tobias Harris, y del pívot Nikola Vucevic completa un núcleo joven (Vucevic, con 24 años, es el mayor) que puede tener una interesante progresión si goza de continuidad.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, marzo 2015

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Los tres vértices del traspaso de Kevin Love

31 Ago

Un cambio a tres bandas entre Cavaliers, Timberwolves y Sixers ha cambiado el panorama de la liga para la próxima temporada. En este artículo analizaremos como quedan los tres equipos tras esta operación.

Tal como ya adelantamos a primeros de agosto, antes de que un servidor hiciera un parón estival, los Timberwolves de Minnesota han traspasado a Kevin Love a los Cleveland Cavaliers para formar un trío temible junto a Lebron James y el base Kyrie Irving. Según lo previsto, y tras cumplirse el mes de plazo que establece el reglamento NBA desde que un rookie firma su primer contrato profesional hasta que puede ser traspasado, el 23 de agosto se hacía pública la operación menos secreta de los últimos años. La única sorpresa fue la inclusión de los Sixers en lo que se suponía que iba a ser un canje a dos bandas.

En el cambio de cromos entre las tres franquicias, los Wolves enviaban a Love a los Cavaliers y al base Alexey Shved junto con el alero Luc Mbah a Moute a Filadelfia, y se han hacían con los servicios de Andrew Wiggins y Anthony Bennett, los dos últimos números 1 del draft procedentes de Cleveland, y de Thaddeus Young llegado de los Sixers. El botín para este último equipo se reducía a una primera ronda para el draft del próximo año, gentileza de los Cavaliers.

Revolución en los Cavaliers

En su carta abierta a los aficionados explicando su retorno a casa, Lebron James admitía que el equipo no estaba preparado para ganar un anillo aún, y hablaba de un proceso largo en el que asumiría el papel de líder veterano contribuyendo al crecimiento del grupo. Y sin embargo, se guardaba un as en la manga. Hablaba de ayudar a Irving a convertirse en uno de los mejores bases de la NBA, de ayudar a mejorar a Tristan Thompson y Dion Waiters, y de sus ganas de volver a jugar con Anderson Varejao. Pero no decía ni una palabra de compartir pista con el que se espera que sea la futura sensación de la liga, Andrew Wiggins.

La franquicia de Cleveland sólo ha conservado 5 jugadores de su plantilla de la pasada temporada. Los cuatro citados por James y el australiano Matthew Dellavedova. Tan sólo Orlando, que ha mantenido 6 jugadores de la liga anterior, se acerca a la limpieza de unos Cavaliers que además se han preocupado de traer a algunos viejos conocidos de su retornada estrella como James Jones y Mike Miller (no descartemos la llegada también de Ray Allen). El papel de jugador veterano en busca de un anillo lo ocupará Shawn Marion, procedente de los Mavericks.

Dan Gilbert, propietario de la franquicia de Ohio, ha aplicado la táctica de “más vale pájaro en mano que ciento volando”. Después de elegir los primeros en tres de los últimos cuatro draft de la NBA, los Cavaliers se han levantado de la ruleta y ha cambiado sus fichas en la banca. A cambio de sus dos últimos números 1 (Wiggins y Bennett), y de la elección del próximo año (con la suerte que tienen igual hubieran repetido elección) han conseguido a Kevin Love. Presente por futuro. Pero lo cierto es que han sentado en Cleveland las bases de un aspirante a ganar el próximo campeonato.

James, un jugador global

Al contrato de Love con los Timberwolves aún le quedaba una temporada para extinguirse. Pero el ala pívot, cansado de las derrotas, había manifestado su intención de marcharse. El competitivo jugador no necesitaba muchos motivos para forzar su salida, harto como estaba de perder, pero el interés de Lebron James por unir fuerzas con las suyas le ayudó a precipitar su salida. En Minnesota tenían dos opciones: retener a Love un año más a desgana para luego quedarse sin nada o retirarse de la partida recogiendo las ganancias que aún les quedaban. Optaron por la segunda.

Lebron James es un jugador que está marcando época en la NBA. Desde su poderío físico indiscutible y su tremenda versatilidad ha redefinido la figura del “point forward” convirtiéndolo en un jugador capaz de ocupar todas las posiciones en la pista y dominar cualquier apartado del juego. Cuando Kobe Bryant se relamía a punto de convertirse en el heredero de Michael Jordan, James zanjó la cuestión cambiando las reglas del juego.

En los equipos dominantes que recuerdo (Lakers y Celtics de los 80, Bulls de los 90, Spurs eternos…por ahora) las estrellas jugaban y los ejecutivos fichaban. A lo más que llegaban los jugadores era a echar a sus entrenadores, todo un  clásico mundial en los deportes de equipo. Los jugadores franquicia se retiraban en el equipo que les había elegido en el draft tras pasar en él toda su carrera (a no ser que como gesto de buena voluntad se les dejase marchar en el ocaso de su carrera para no retirarse sin un anillo de campeón). Así había sido hasta Lebron.

El jugador franquicia (por segunda ocasión) de los Cavaliers ha llevado su actividad baloncestística más allá de la pista. No contento con ser protagonista de todas las acciones sobre el parquet, ha trascendido sus límites llegando hasta los despachos, invadiendo terrenos reservados hasta ahora a los que visten traje y corbata  y no pantalón corto y camiseta de tirantes.

El rey de la Liga zanjó su primera etapa en los Cavaliers para irse a los Heat de Miami. Previamente se había puesto de acuerdo con Dwayne Wade (que ya estaba en Florida) y Chris Bosh para coincidir en dicho equipo. Casualmente, los tres jugadores tenían el mismo agente (Rich Paul). Antes de dejar Miami, sugirió a los Heat que eligieran en el draft al base Shabazz Napier (y vio su deseo cumplido). Y ahora, nada más volver a Cleveland, ha removido cielo y tierra para añadir a Love a sus huestes. Esto sí que es un jugador total. No toda la culpa es suya. La adopción de una filosofía más mercantilista por parte de los propietarios tampoco ayuda a mantener a fidelidad a unos colores.

Construyendo alrededor de Wiggins

En Minnesota han asumido la marcha de Kevin Love como un hecho consumado. A principios del verano la franquicia daba por hecho que su estrella no empezaría la siguiente temporada en los Timberwolves. No han cerrado una mal traspaso, obteniendo a cambio a Wiggins y Thadeus Young. Lo de Anthony Bennett no sé si es una apuesta arriesgada o una exigencia de los Cavaliers para librarse de la elevada ficha de un jugador que no ha rendido como se esperaba.

Pero aunque el trato no haya sido malo, si lo ha sido la forma en que se ha forzado. Al menos desde el punto de vista de la franquicia. Y su propietario, Glenn Taylor, sembró dudas sobre las capacidades defensivas de su estrella saliente, destacó sus problemas de lesiones y le señaló como el vértice menos relevante del triángulo que formará junto a James y Irving. Eso sí, aclaró que ambos mantenían una buena relación. Al menos asi era hasta antes de semejante andanada verbal. Love, mucho más elegante, le sugirió que se centrase en los jugadores que acaba de conseguir.

El ala pívot ha jugado seis temporadas para la franquicia de Minnesota, y en ninguna el equipo se ha clasificado para los playoffs. Love ha anotado y ha reboteado como un coloso, pero no ha conseguido llevar al equipo a la lucha por el título. Eso contemplado desde el punto de vista de los Timberwolves. Desde la óptica del jugador, el razonamiento puede ser a la inversa: se lo ha dejado todo en la pista pero en los despachos han sido incapaces de crear el bloque adecuado para aprovechar su esfuerzo. Probablemente haya sido un poco de cada cosa.

A partir de este momento los Wolves queman una etapa y empiezan otra nueva. Adiós a la era Love, asi como previamente habían cerrado su gloriosa época Garnett. Llega la hora de Andrew Wiggins (curiosamente su primer jugador franquicia que no se llama Kevin). La tarea del rookie en su primera temporada no va a ser fácil. Debe crecer en su juego a la vez que hace crecer al equipo, la asignatura pendiente de Love.

El novato se encuentra con un bloque formado por buenos jugadores (entre ellos Ricky Rubio cuyo juego en transición le va de maravilla) pero sin demasiada alma. Un grupo de buenos profesionales que pueden cumplir su cometido cada noche, pero sin un líder que les lleve a superar sus límites de comodidad. Ese es el papel que se espera de un Wiggins que paradójicamente es un jugador “invisible”, que no necesita acaparar en exceso las posesiones del equipo para ser productivo.

La plantilla de Minnesota deberá asumir un cambio de roles tras la marcha de la estrella que acaparaba de forma casi monopolística la responsabilidad ofensiva del conjunto. Deberá proteger a un novato al que se le exigirá (tal vez demasiado) desde su primer partido. Y deberán demostrar que están preparados para dar un paso adelante. Es el momento de demostrar, sin el paraguas de Love, que tienen carácter ganador. Los Timberwolves construirán sobre la base de Wiggins. Y los que quieran seguir en este equipo han de dar un paso al frente.

Los Sixers, en reconstrucción permanente

Debo confesar que la actuación de la gerencia del equipo de Filadelfia no deja de maravillarme. Son la encarnación perfecta de una de mis frases favoritas de Groucho Marx: “La humanidad, partiendo de la nada y con su solo esfuerzo, ha llegado a alcanzar las más altas cotas de miseria“. Los Sixers hace unas temporadas que han iniciado su particular camino hacia la autodestrucción, o al menos eso me parece a mí.

Todo empezó con el traspaso de Andre Iguodala junto a Moe Harkless y Nikola Vucevic en el verano del 2012, en el marco de una operación con otros tres equipos: Lakers, Magic y Nuggets. A cambio de su jugador franquicia obtuvieron a Andrew Bynum, que se pasó en blanco su único año en Filadelfia a causa de sus frágiles rodillas, y a Jason Richardson, quien ha sido baja la temporada 2013-14 por una operación de rodilla. Mientras, Iguodala ha mantenido su nivel y Harkless y Vucevic se han consolidado en Orlando.

En el draft del 2013 traspasaron a su mejor jugador de la temporada que acababa de concluir, el joven J’rue Holiday, a los Pelicans de Nueva Orleans. A cambio del base obtuvieron al pívot Nerlens Noel, un rookie procedente de la Universidad de Kentucky que en su único curso en la NCAA había brillado en defensa pero había mostrado un juego en ataque muy limitado. Y además, venía lesionado…de una de sus rodillas. Se espera que Noel, tras una temporada en blanco, pueda debutar este año.

En el mes de febrero de la temporada 2013-14 los Sixers se deshicieron de dos de sus jugadores más productivos, Evan Turner y Spencer Hawes. El primero fue a los Pacers a cambio de un Danny Granger al que cortaron de forma inmediata. El segundo a los Cavaliers a cambio de dos secundarios como Henry Sims y Earl Clark.

Y ahora han canjeado a Thadeus Young, líder en anotación, rebotes y pelotas recuperadas del equipo en esta última liga. Y lo han hecho a cambio del base Shved y el alero Mbah a Moute, dos jugadores de poca relevancia, y de una primera ronda para el siguiente draft. De hecho, ese parece haber sido uno de los propósitos tras las operaciones explicadas hasta ahora.

Los jugadores traspasados estaban en el tramo final de sus contratos y o no parecían interesados en renovar o la gerencia no quería hacerles una oferta para que continuasen. Muchos de estos de traspasos incorporaban, además de jugadores, cesión de elecciones para próximos drafts, la mayoría de segunda ronda. En Filadelfia han optado en intentar conseguir lo máximo posible a cambio de ellos antes que quedarse sin nada, pero no parece que lo hayan conseguido.

¿Cómo han cristalizado algunas de estas elecciones de draft? En el de este año gastaron la propia en elegir con el número 3 a Joel Embiid, un pívot con grandes cualidades físicas y detalles técnicos que auguran un buen futuro. Lástima que está lesionado (fractura por estrés en un pie), y lo más posible es que no debute hasta la temporada 2014-15. La fijación del equipo de Filadelfia por hacerse con jugadores lesionados parece casi enfermiza.

Con la elección de primera ronda que ganaron en el traspaso de Holiday eligieron al base Elfrid Payton, que cedieron Orlando Magic a cambio de los derechos sobre Dario Saric. Deberán esperar, pues el croata ha manifestado su intención de seguir en Europa dos temporadas más. Así que deberán vivir con sus segundas rondas, a los que no tienen obligación alguna de firmar un contrato. Los Sixers son un equipo en reconstrucción a las órdenes de un arquitecto que parece que no encuentra sus planos.

 

Artículo publicado en dos entregas en http://www.encancha.com, agosto 2014

NBA DRAFT 2013: La noche de las sorpresas

28 Jun

Anthony Bennett, al que ningún experto o analista había colocado nunca en lo más alto de las previsiones, fue finalmente el primer nombre que pronunció el comisionado David Stern la noche del draft del 2013. Los Cleveland Cavaliers convirtieron en número 1 al ala pívot de la ilustre Universidad de Nevada Las Vegas (UNLV), un canadiense de 2 metros con un físico imponente. Un jugador de 20 años capaz de anotar tanto dentro de la zona como fuera de ella, y eficaz en el rebote ofensivo.

Se le critica que esta temporada pasada ha jugado a rachas, desapareciendo en fases de los partidos. Lo mismo que le ocurre a la mayoría de chavales de su edad, y más teniendo en cuenta que sólo ha pasado un curso en la NCAA. Se le cuestiona su capacidad defensiva, pero eso es superable con entrenamiento y ganas de mejorar. En los Cavaliers seguro que le hacen trabajar duro.

Se duda de su capacidad de encajar en la posición de alero en la NBA, donde por su físico su impacto sería mayor, y se cuestionan sus posibilidades de jugar de ala pívot por su falta de centímetros para la posición. Y tal vez esta sea la gran incertidumbre, un jugador a medio camino de dos posiciones. Los más optimistas ya hablan de un nuevo Larry Johnson. Yo, cada vez que oigo esa comparación, no puedo evitar pensar en Marcus Fizer. La cara y la cruz del posible porvenir de Bennett en la NBA.

Se esperaba que el equipo de Cleveland se decantara por un pívot grande para completar un nucleo de jugadores jóvenes en el que basar un proyecto ilusionante, con Kyrie Irving de base, Dion Waiters de escolta y el también canadiense Tristan Thompson de ala pívot. Tal vez han decidido darle una oportunidad a Tyler Zeller, y confían en el retorno en plenitud de condiciones del brasileño Anderson Varejao. Lo cierto es que, con sus elecciones de draft de los últimos años han configurado una plantilla interesante y relativamente barata.

Otras sorpresas de la noche

Las dos siguientes elecciones han ido a parar a dos jugadores sólidos, completos, trabajadores, listos para producir desde el primer momento, pero sin perfil de futuras estrellas. Orlando Magic se hizo, en otra elección sorprendente, con los derechos del atlético Victor Oladipo (debo confesar que siento debilidad por este escolta). En su tercer año en la Universidad de Indiana, la evolución de Oladipo ha sido clave en la marcha del equipo. No solo ha destacado en defensa, sino que ha culminado el contraataque de forma fulminante y además ha desarrollado su lanzamiento exterior.

La elección de Otto Porter en tercer lugar por los Washington Wizards ha sido mucho más esperada. Porter se ha formado en la universidad de Georgetown, situada en la capital de los Estados Unidos (vamos, casi un chico de la cantera). Es un alero de 2,03 capaz de hacer de todo sobre el parquet: anota, rebotea, asiste, recupera pelotas…Por si fuera poco, le precede una fama de trabajador excepcional y de persona discreta, muy poco dada a meterse en líos. El marido que toda madre querría para su hija, y más después de firmar su contrato millonario.

En el cuarto lugar nos encontramos con otra sorpresa. El primer pívot de la noche no ha sido ni Nerlens Noel ni Alex Len, dos de los jugadores que más sonaban a ocupar el primer lugar que al final ha correspondido a Bennett. Los Charlotte Bobcats de Michael Jordan han preferido al pequeño de los Zeller, Cody (su hermano Tyler está en los Cavaliers, mientras que el mayor Luke jugó la campaña pasada en los Phoenix Suns) antes que a los dos destronados. El tercero de los Zeller es un siete pies (2,13) formado en Indiana, con gran movilidad, luchador, y con buena capacidad de anotación, pero que esta temporada ha sufrido para superar a jugadores de su tamaño o mayores. ¿Acertó Jordan? Muchos de los aficionados de los Bobcats creen que no. 

En la quinta posición los Phoenix Suns eligieron al ucraniano Alex Len, un inmenso jugador de 2,16. Operado de un tobillo, se espera que esté a punto para empezar a entrenar en agosto. Sus números de esta pasada temporada en la Universidad de Maryland no le hacen justicia en absoluto. En defensa ha sido un verdadero muro ante el aro. Y en ataque, lo cierto es que sus compañeros le buscaban más bien poco. De haberlo hecho, tal vez su equipo hubiera obtenido mejores resultados. Porque Len, los raros días que le llegaban balones, solía cumplir.

La noche de los traspasos

Este draft, además de por las elecciones sorprendentes, será también recordado por la gran cantidad de cambios de jugadores que generó. Habitualmente esta ceremonia tiene mucho de mercado persa, pero lo de este año se ha llevado la palma. Hubo movimiento en las dos rondas, pero por no extendernos en exceso hablaremos sólo de los de la primera, la de los jugadores que tienen contrato garantizado.

Nerlens Noel fue finalmente elegido con el número 6 por los New Orleans Pelicans (cambio de nombre del equipo, ya no son los Hornets). El chico aún no había podido quitarse la decepción de la cara por no ser el primero del draft, pero ya se veía formando la nueva versión de las torres gemelas junto a Anthony Davis.

Hasta que se filtró un posible traspaso (los equipos aún no lo han hecho oficial) a los 76ers de Filadelfia junto con una elección de primera ronda del draft del 2014 (siempre y cuando no sea una de las cinco primeras). A cambio de Noel, los Pelicans recibirían el mejor jugador de los 76ers de la pasada temporada, el base Jrue Holiday (con un contrato de 41 millones de dólares por 4 temporadas).

Los Timberwolves de Minnesota enviaron al número 9, Trey Burke, el base con más talento de la promoción, a los Utah Jazz. A cambio los de Ricky Rubio recibieron las dos elecciones en primera ronda de los Jazz, el anotador Shabazz Muhammad (que aportará triples y defensa jugando de escolta) y el intimidador Gorgui Dieng (un pívot intimidador y ultradefensivo a quien Ricky se encargará de hacer brillar en ataque).

Los Celtics se hicieron con el talentoso pívot canadiense Kelly Olynyk enviando a los Dallas Mavericks a su número 16 de la primera ronda, el interior de Estudiantes Lucas Nogueira. Los tejanos, a su vez, enviaron al estudiantil, junto con el fogueado (1 temporada en NBA) Jared Cunningham y una elección de segunda ronda (Mike Muscala) a los Atlanta Hawks, para hacerse con el base Shane Larkin (hijo de una leyenda del beisbol).

El de Nogueira no ha sido el único caso de transfuguismo express. Andre Roberson, alero elegido por los Timberwolves, pasó por los Warriors para acabar la noche en los Oklahoma City Thunder. En este último cambio de cromos los Thunder enviaron a los Warriors al base Archie Goodwin, quien finalmente acabó en los Phoenix Suns.

Además de Lucas Nogueira, otros jugadores de equipos ACB inscribieron su nombre entre los 60 elegidos del Draft 2013, aunque todos ellos en segunda ronda. El blaugrana Alex Abrines fue elegido el 32 por los Thunder. Su compañero Marko Todorovic fue a parar a los Blazers con el número 45. El base del Lagun Aro Raulzinho Neto acabó en los Hawks con el 47, mientras que Bojan Dubljevic, del Valencia, fue seleccionado por los Timberwolves en la penúltima posición. El griego Adetokunbo (o Antetokounmpo) aún no ha debutado en la ACB, pero tiene contrato para la próxima temporada con el CAI Zaragoza. Tras ser elegido con el número 15 de la primera ronda por los Milwaukee Bucks, no estoy seguro que lleguemos a verle en la liga española.

 

publicado en www.encancha.com, junio 2013

DRAFT NBA 2013: una noche sin estrellas

24 Jun

El draft de la NBA es uno de los mecanismos claves, junto con el tope salarial, para intentar igualar la competición, evitando que siempre ganen los mismos equipos. No siempre se consigue este efecto, ya que al tratarse de un tope salarial “blando” se puede sobrepasar pagando una multa. De hecho, esta próxima temporada se empezará a aplicar un regimen de penalizaciones mucho más duro para limitar este fallo del sistema. Mientras tanto, y gracias al draft, las franquicias pequeñas pueden disfrutar durante algunas temporadas, a un precio asequible de las futuras estrellas de la liga.

 La noche del jueves (madrugada del jueves al viernes hora española) los equipos de la NBA seleccionaran a sus futuros jugadores. Los primeros en elegir serán los Cleveland Cavaliers, luego los Orlando Magic y finalmente los Washington Wizards, tal como marcó el sorteo. A partir de ahí, llegará el turno del resto de equipos en función de su clasificación de esta temporada, y de los diferentes cambios de cromos que hayan tenido lugar entre ellos tanto en traspasos de años anteriores como en operaciones de última hora (los Suns, los Hawks o los mismos Cavaliers tienen dos opciones en la primera ronda, por ejemplo).

 Este año la noche del draft se presenta muy incierta, porque no hay un número 1 claro. Ninguno de los candidatos a entrar en la NBA parece superior al resto, no porque sean todos muy buenos, sino porque no se vislumbra ninguno con un perfil de futura estrella de la Liga. El hecho de estar tan abierta la selección hace que las previsiones varien en cuestión de horas, en función de la actuación de los jugadores en los distintos entrenamientos (abiertos o privados para cada equipo), conversaciones entre los ejecutivos de las franquicias o la rumorologia variada.

 Candidatos en apuros

 Nerlens Noel parece el principal candidato a ser el primer elegido de la noche. Hablamos de un pivot muy atlético de 2,10 de altura, con un buen salto que le convierte en excelente taponador y reboteador. Ha jugado una temporada en la Universidad de Kentucky a las ordenes de John Calipari, un entrenador que saca muy buen rendimiento de estos jugadores que sólo están en la universidad el tiempo que les obliga la reglamentación de la NBA (no se puede pasar a profesional con menos de 19 años en tu primera temporada, y habiendo estado un curso fuera del instituto o high school).

 Calipari, sin embargo, no ha podido trabajar mucho con Noel. El pivot se lesionó gravemente los ligamentos de la rodilla, y fue operado en marzo. Las previsiones médicas situan su retorno hacia finales de diciembre, lo que le haría perderse los dos primeros meses de la liga regular. Y eso sin haber pulido su juego ofensivo, muy limitado por lo visto hasta ahora. En la NCAA vivía de los rebotes ofensivos o de las asistencias de sus compañeros, pero no era capaz de generarse sus propias jugadas.

Shabazz Muhammad empezó la temporada siendo otro de los candidatos al número 1, pero conforme discurría la competición universitaria sus opciones han ido cayendo. El alero de UCLA ha demostrado ser un anotador tremendamente eficaz, pero a los ojeadores de la NBA no les ha gustado el hecho de que no genere juego para sus compañeros. Muhammad es un finalizador de jugadas. Durante el curso también se desveló que su padre había mentido sobre su edad. En lugar de 19 años tenía 20. Eso le hace menos dominante físicamente de lo que parecía, y limita su capacidad de progresión. Las dudas sobre su entorno familiar le han acabado de relegar en las previsiones.

El escolta de la Universidad de Kansas Ben McLemore era otro de los que estaba en la pugna. Ha realizado una buena temporada, evidenciando una gran capacidad de anotación. Y lo que es más importante, sin necesidad de acaparar demasiadas pelotas ni condicionar el juego de su equipo. Sin embargo, su floja actuación en los diferentes entrenos previos al draft ha sembrado dudas sobre sus posibilidades como profesional. También arrastra una historia personal potente, con un padre (jugador callejero de cierto renombre) que le abandonó de niño, y un hermano mayor, que ejerció de modelo paterno, actualmente en prisión con una larga condena tras verse envuelto en un tiroteo.

Las posibles sorpresas

Como pasa cada año, mientras unos bajan, otros suben. Alex Len es un pívot ucraniano de 2,15. Un cinco puro de los que cada vez cuesta más de encontrar. Las dudas sobre Noel han hecho mejorar sus opciones. Y en su caso, una lesión de tobillo le ha favorecido, al hacerle perderse las pruebas anteriores al draft. Así los ojeadores han tenido que quedarse con sus actuaciones durante la temporada, y no le han podido someter a pruebas específicas para revelar las debilidades de su juego.

Otto Porter es un alero completísimo. En la Universidad de Georgetown ha aportado en todas las facetas del juego. Proviniente de un entorno rural, criado en el seno de una familia donde se mama el baloncesto desde el mismo momento de nacer, y educado en una estricta ética de trabajo, presenta todas las cualidades para ser un buen jugador profesional. La duda, en su caso, es si tiene el carácter para dar el paso adelante y convertirse en una estrella.

Victor Oladipo ha hecho una temporada monstruosa en Indiana. Este escolta con unas capacidades atléticas excepcionales ha destacado en defensa y ataque. Su seguimiento del juego le ha hecho estar presente en la mayoría de jugadas importantes de su equipo. Un jugador listo para producir desde el primer minuto. Lástima que en el draft las franquicias prefieren arriesgar en hipotéticas figuras antes que en jugadores sólidos.

Y luego está Trey Burke. El base de Michigan ha sido el mejor base de esta temporada en la NCAA. Dirige, anota y además aporta liderazgo en pista. Un director de juego que sabe ser decisivo cuando hace falta serlo. Un jugador excepcional, lástima de la posición que ocupa. Porque de los primeros equipos en elegir en el draft, ninguno tiene urgencias en el lugar de base.

La gran incógnita es el griego Giannis Adetokunbo, un polivalente jugador exterior de 2,06 que cumplirá 19 años el 16 de diciembre. Las expectativas sobre él son enormes. Ya se le califica como el nuevo “Magic” Johnson. Los informes de los ojeadores dicen que incluso puede ejercer de base. Claro que jugaba en el Filathlitikos, de la segunda división griega. Habrá que ver de que es capaz contra rivales de más nivel. El equipo que lo quiera deberá llegar a un acuerdo con el CAI de Zaragoza que, anticipándose a la NBA, le firmó un contrato por 4 temporadas.

Los expertos ven el draft de este año como uno de transición a la espera del siguiente, el del 2014, en el que se prevee una remesa excepcional de talento. Además de algunos jugadores que no han querido entrar en el presente, como Marcus Stark, Glenn Robinson III, James Michael McAdoo o Mitch McGary, se espera una clase de novatos extraordinaria, con Andrew Wiggins, Jabari Parker, los gemelos Harrison, Julius Randle, Noah Vonleh o Aaron Gordon entre otros. Si no sois seguidores de la Liga Universitaria, la próxima temporada será un momento inmejorable para empezar a serlo.

 

publicado en http://www.encancha.com, junio 2013

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