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Karl-Anthony Towns, el rey del draft de la NBA del 2015

27 Jun

El draft del 2015 aupó a la gloria del baloncesto a un joven de la República Dominicana, Karl-Anthony Towns. Al menos, mientras el pívot sea capaz de rendir conforme a las muchas cualidades que se le suponen.

Karl-Anthony Towns pasará a la historia como el número 1 del draft del 2015, elegido por los Timberwolves de Minnesota. Este joven pívot de la República Dominicana, de 2,13 de altura, no ha mostrado todas las posibilidades de su juego en su única temporada NCAA en Kentucky. La superpoblación de talento en el equipo universitario llevó a su entrenador John Calipari a plantear durante muchos partidos una estrategia de dos unidades bien diferenciadas que se repartían los minutos. De aquí que los números de Towns no sean espectaculares, dado que no ha tenido los mismos minutos que otros de los elegidos en esa noche de alegrías para unos y decepciones para otros.

Pero el pívot ha hecho gala de carácter apareciendo en todos los momentos complicados por los que los Wildcats han pasado este curso. No ha podido exhibir plenamente su lanzamiento de larga distancia, pero si su capacidad de resolución en la zona. Se ha hecho presente en defensa ocupando todos los espacios en la pintura que su estatura y envergadura le han permitido. Y ha dejado evidencias de que puede jugar de 4 compartiendo alineación con Willie Cauley-Stein, elegido con el número 6 por los Kings de Sacramento.

Disipada la incógnita del número 1, se daba por descontado que Los Angeles Lakers elegirían en la segunda posición al otro aspirante a encabezar el draft, Jahlil Okafor. Pero los californianos tienen sus propios intereses y eligieron a D’Angelo Russell, un jugador de 1,95 que en su única temporada universitaria ha alternado las posiciones de base y escolta en Ohio State. Domina el bote, tiene tiro, y lo más importante, entiende este deporte como pocos. Su visión de juego es increíble, y su sentido del espectáculo destacable.

La franquicia de Los Angeles quiere reforzar su juego interior, y para ello se está moviendo en dos líneas paralelas. En el mercado de agentes libres que se abre el 1 de julio intentará hacerse con los servicios del ala-pívot de los Portland Trail Blazers LaMarcus Aldrige. Tan claro tienen en Oregon que su jugador se va que enviaron a los Brooklyn Nets a Steve Blake y al número 23 de la noche, Rondae Hollis-Jefferson, a cambio del pívot Mason Plumlee y la selección de los Nets Pat Connaughton, 14 de la segunda ronda. Aldridge parece decidido a aceptar una posible oferta de los Spurs, pero por si acaso los Lakers le tentarán.

Al tiempo, los angelinos negocian con los Sacramento Kings para hacerse con el pívot DeMarcus Cousins. Su entrenador George Karl ha tenido suficiente con menos de media temporada (firmó un contrato por 4 temporadas el 17 de febrero de este año, dirigiendo 30 partidos de liga regular) para hartarse de él. La situación ha degenerado hasta un “o él o yo”. ¿Y cuál ha sido la primera elección de los Kings en este draft, con el número 6? Willie Cauley-Stein, el pívot con las mejores condiciones atléticas de la promoción. El jugador de Kentucky se mueve con una agilidad, coordinación y velocidad impropias de un hombre de 2,13.

Si finalmente se llega a un acuerdo de traspaso con los Kings, los Lakers necesitarán algo que dar a cambio de DeMarcus Cousins. Y esa pieza sería sin duda Russell. Si consiguen conservarlo sea porque la operación no cuaje o a los Kings no les interese el jugador (cosas más raras se han visto), el combo-guard será clave para alimentar a los hombres altos del equipo al tiempo que deberá completar un curso acelerado de liderazgo al lado de Kobe Bryant antes de asumir los galones del equipo.

Y finalmente Okafor cayó en el número 3. Si me habéis leído a lo largo de la temporada NCAA, no hace falta que os explique mucho de este pívot de 2,10. En mi opinión, el mejor pívot universitario en lo que se refiere a aspectos técnicos de lo que llevamos de siglo. Sus movimientos en la pintura son inacabables, su juego de pies imparable, su definición precisa, su instinto para el rebote en ataque certero y su visión para asistir desde el poste bajo determinante. Es una máquina de hacer puntos en el juego interior. Flojea en defensa, pero eso con trabajo es mejorable. ¿Y porque no ha sido el número 1? Porque es el representante de una vieja estirpe ahora en desuso, el pívot puro. No es especialmente atlético, no puede jugar abierto y su tiro exterior no es ninguna amenaza. En la NBA de los 80-90, o en un baloncesto más posicional como el europeo, sería una estrella desde el primer minuto. En la NBA del small-ball, habrá que ver cómo encaja.

El problema es que su destino son los Sixers de Filadelfia, el equipo más disfuncional que recuerdo. En la primera ronda de los tres últimos drafts, vía elección directa o cambio, se han reforzado con pívots. En el 2013 obtuvieron a Nerlens Noel. En el 2014 a Joel Embiid. Ambos jugadores se pasaron su primera temporada en blanco por culpa de unas lesiones previas a su debut profesional. Noel ya está recuperado de su rodilla, pero Embiid ha sufrido una recaída en la fractura de su pie. ¿Han elegido a Okafor por si acaso? ¿Lo han seleccionado porqué será el único de los tres que no llega lesionado de la NCAA y podrá debutar en su primer año? ¿Planean hacer un quinteto íntegramente de interiores, o es que no han contado cuantos pívots de progresión tenían?  Y aún suerte que el ala pívot Dario Saric, al que eligieron también el año pasado, ha decidido seguir una temporada más en el Anadolu Efes turco. Yo tampoco tendría prisa en comprar un billete de avión para Filadelfia.

El desembarco de la ACB

Con el número 4 de la noche los Knicks de Nueva York eligieron al jugador del Baloncesto Sevilla Kristaps Porzingis. El letón mejoró mucho sus opciones de draft con sus entrenamientos privados para los diferentes equipos de la NBA en las semanas previas a la gran noche. Aun así, estos méritos no son visibles para el aficionado. Eso explicaría los abucheos que la decisión de Phil Jackson, responsable de fichajes de la franquicia Phil, despertó entre los aficionados del equipo presentes en la pista de su gran rival, el Barclays Center de los Brooklyn Nets. Ni la estrella del equipo, Carmelo Anthony, está de acuerdo con Jackson. Melo duda que Porzingis pueda tener un impacto inmediato en la liga, consciente de que a él se le está pasando el arroz para ganar su anillo.

La decepción en los Knicks viene alimentada por el hecho de que durante este último mes se ha dado por hecho que el elegido sería Justise Winslow, procedente de la Universidad de Duke y que ha acabado en los Miami Heat en la décima posición. El hijo del exACB Ricky Winslow ha brillado a las órdenes de Mike Krzyzewski, mejorando conforme avanzaba la temporada hasta completar un “March Madness” muy destacable. Y los aficionados neoyorquinos lo han podido ver en directo mientras el jugador del Sevilla era un desconocido para ellos. Winslow tiene un físico ya maduro para la NBA, y un juego muy completo. Pero aún no se ha enfrentado contra jugadores más veteranos de forma regular. Y en eso Porzingis le saca ventaja.

El jugador del FC Barcelona Mario Hezonja fue elegido por los Orlando Magic con el número 5. Con el sueldo que le garantiza su posición no tendrá problemas para pagar la cláusula de rescisión de su contrato con los azulgranas. Un alero prometedor que cae en un equipo joven repleto de talento y sin más objetivo que colarse en los play-offs. En definitiva, un proyecto ilusionante y poco exigente a priori, ideal para que el talento croata evolucione y se aclimate al que se supone es su hábitat natural. A propósito de Hezonja, me permitiré una reflexión. El Barça lo fichó sabiendo que el jugador saltaría a la NBA en un máximo de 4-5 años. La primera temporada la pasó en el filial, la segunda estuvo en el primer equipo pero fue el descartado habitual de una plantilla larga junto con Marko Todorovic, y la tercera ha gozado de minutos muy limitados. Supongo que nadie ahora se sorprenderá de su marcha antes de finalizar el contrato.

Porzingis y Hezonja no han sido los únicos jugadores de la liga española seleccionados en este draft del 2015. A los Knicks parece gustarles el juego interior del Sevilla, ya que maniobraron para hacerse con el número 35 (quinto de la segunda ronda), Guillermo Hernángomez, en un cambio con los Sixers. Los Atlanta Hawks seleccionaron con el número 50 al sueco Markus Eriksson, el alero del FC Barcelona que se ha perdido casi toda la temporada por una lesión de rodilla. Dani Díez, el alero del GBC, acabó en los Portland Trail Blazers tras ser elegido por los Utah Jazz con el número 54. Tres posiciones más abajo los Denver Nuggets se hicieron con los derechos del serbio Nikola Radicevic, base del Baloncesto Sevilla.

Kentucky, 6 de 7

La Universidad de Kentucky presentaba 7 jugadores a este draft. Como ha afirmado su entrenador John Calipari, la temporada de los Wildcats no se acaba en la Final Four de la NCAA sino con el draft de la NBA. En este sentido, ha sido todo un éxito. El número 1 ha sido para ellos gracias a Karl-Anthony Towns. Su compañero en la pintura Willie Cauley-Stein ha conseguido el número 6. Los Utah Jazz gastaron su primera elección,  la 12 de la primera ronda, en el alero Trey Liles. Su compañero, el escolta Devin Booker, fue seleccionado a continuación por los Phoenix Suns.

Ya en la segunda ronda, los Phoenix Suns se hicieron con los derechos del base Andrew Harrison con el número 44 y le enviaron a los Grizzlies de Memphis. El pívot Dakari Johnson fue escogido con el número 48 por los Oklahoma City Thunder. El único de los aspirantes de Kentucky a ingresar en la NBA que no tuvo la suerte de ser seleccionado fue el escolta Aaron Harrison, el gemelo de Andrew. El primero con Calipari al frente de Kentucky que intenta el salto a la NBA antes de graduarse y no es seleccionado.  Ahora le queda la opción de luchar en las ligas de verano para conseguir su hueco en la liga (en las filas de los Charlotte Hornets).

Aaron Harrison no ha sido el único jugador con expectativas de ser nominado en el draft que finalmente se ha quedado sin su premio.  Como interiores destacan Cliff Alexander (Kansas), Chris Walker (Florida) y Alan Williams (UC Santa Barbara). Los dos primeros no han hecho una buena temporada y al tercero le faltan centímetros para la NBA. Como escoltas tenemos a Terran Petteway (Nebraska), Dez Wells (Maryland), Michael Frazier (Florida) y Wayne Blackshear (Louisville). Petteway no ha sido el de la temporada 2013-14, Wells es más penetrador que tirador, el curso de Frazier ha sido irregular y Blackshear, sobrado de físico, debe consolidar un poco más su tiro. Como bases, han quedado fuera del draft Ryan Boathright (Connecticut) y Quinn Cook (Duke). El primero es un excelente defensor y director, y el segundo un buen triplista. Dos jugadores interesantes para el baloncesto europeo.

Twitter lo carga el diablo

Los Chicago Bulls se decantaron, con el número 22 de la primera ronda, por el ala pívot procedente de la universidad de Arkansas Bobby Portis. Un interior que ha demostrado una buena capacidad anotadora y reboteadora. En estos últimos playoffs una de las carencias del equipo de Chicago han sido los problemas de sus hombres altos, exceptuando a Pau Gasol, para anotar. Portis podría ser la solución.

El jugador, sin embargo, es el protagonista de un caso “Guillermo Zapata”. El regidor madrileño ha tenido que desistir de ser concejal de cultura del Ayuntamiento de Madrid, con Manuela Carmena de alcaldesa, por unos desafortunados tweets de hace 4 años con chistes de muy mal gusto. Portis, también hace 4 años, publicó en esta red social un par de mensajes críticos con Pau Gasol y Derrick Rose. Evidentemente, tras ser elegido por los Bulls los borró y publicó un mensaje de disculpa.

No fue el único jugador de la noche con un pasado en twitter. Larry Nance Jr, elegido por Los Angeles Lakers con el número 27 de la primera ronda, publicó un mensaje el 1 de mayo del 2012 sobre el caso de violación en que se vio implicada la estrella de su futuro equipo, Kobe Bryant. El tweet fue borrado minutos después de su selección, pero no pasó desapercibido. El mánager general de los Lakers Mitch Kupchak ya mantuvo una conversación con el alero de la Universidad de Wyoming, e hijo del ganador del primer concurso de mates de la historia de la NBA. Ahora falta por ver que le dice Kobe.

La epopeya de Luke Ridnour

Luke Ridnour ha dado un ejemplo de movilidad laboral. Con 34 años, ha disputado 12 temporadas en la NBA desde que fuera elegido en el puesto 14 de la primera ronda del draft del 2003 por los Seattle Supersonics (el traslado a Oklahoma de esta franquicia el año 2008 dio lugar al nacimiento de los Oklahoma City Thunder). Hasta ahora, había jugado en 5 equipos diferentes: Sonics, Milwaukee Bucks (en dos etapas), Minnesota Timberwolves, Charlotte Hornets y Orlando Magic.

Entre el dia 24 y el día 25 de junio, en vísperas del draft, el veterano cambió 3 veces de equipo. Sin tiempo para acabar de hacer las maletas, Ridnour veía como su destino variaba en unas pocas horas. Una situación desesperante propiciada por el hecho de que el segundo año del contrato de 2 temporadas que firmó el 26 de julio del 2014 con los Magic no está garantizado y puede ser cortado sin problemas. Y así el jugador se ha convertido en moneda de cambio entre equipos para acabar de cuadrar las cifras de las operaciones pre-draft. No interesan sus cualidades de base sino la posible caducidad de su ficha.

Orlando le envió a los Memphis Grizzlies a cambio de los derechos del letón Janis Timma (el último de los jugadores en ser elegido en el draft del 2013 con el número 30 de la segunda ronda). Memphis lo canjeó con los Charlotte Hornets a cambio de un Matt Barnes que había aterrizado en Charlotte sólo diez días antes procedente de los Clippers (en el traspaso de Lance Stephenson). Ridnour ha acabado finalmente en los Thunder de la ciudad de Oklahoma que han cedido a los Hornets a Jeremy Lamb y una segunda ronda del draft del 2016.

La pretemporada del verano del 2009 de Quentin Richardson fue de récord. El alero de los Knicks fue traspasado a los Grizzlies, quienes a su vez lo enviaron a los Clippers, de donde salió en dirección a los Timberwolves para acabar finalmente en los Heat. Richardson cambió 4 veces de equipo, pero lo hizo en un lapso de 2 meses de tiempo. Ridnour ha vestido 4 camisetas distintas (contando la de partida) en menos de 2 días. Los aficionados de los equipos de paso no han tenido tiempo ni de ir a la tienda a comprar la camiseta con su nombre. Si es que alguno tuvo esa intención.

Se acaba la temporada

La noche del draft marca el final de la temporada…o el inicio de la siguiente, según se mire. En mi caso personal, opto por la primera opción. A partir de ahora, y hasta que se reanude la actividad, la periodicidad de mis artículos disminuirá. Seguiré atento al mercado de verano, con un especial seguimiento del futuro contrato de Marc Gasol (el gran tema de este verano que más de cerca nos atañe). Pero no publicaré todas las semanas. Al fin y al cabo, estamos de vacaciones…¿o no?

Artículo publicado en http://www.encancha.com, junio del 2015

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NBA: Mirotic, aspirante a ser el mejor rookie de la temporada

26 Mar

El premio al mejor debutante del año parecía decidido a favor de Andrew Wiggins, pero el sensacional mes de marzo de Nikola Mirotic ha permitido a la NBA darle emoción al asunto. Algunos medios hispanos se han sumado rápidamente a esta campaña. Veamos cuan sólidas son sus bases.

El mes de marzo de Nikola Mirotic está siendo espectacular. Pieza clave de unos Bulls ya clasificados para los play offs, sus estadísticas personales han llegado a su cénit en esta fase de la temporada. Hasta el punto que se ha empezado a sonar como candidato a mejor rookie del año. Los que me seguís hace tiempo sabéis que me gusta nadar contra corriente. Así que en lugar de sumarme a la ola haremos un análisis de la situación para determinar sus posibilidades reales de ganar tan distinguido premio.

El hispano-montenegrino está firmando en sus encuentros de este mes unos números de 20,6 puntos y 7,7 rebotes por noche, muy por encima de los 9,9 puntos y 5,7 rebotes que se apuntó en su segundo mejor mes del curso, diciembre. La explicación de su progresión no está en unos mejores porcentajes de tiro, sino en el número de minutos que permanece en pista. De los 18 por partido en noviembre, 19 en diciembre, 17 en enero y 14 en febrero ha saltado a los 31 minutos que pisa el parquet en la actualidad.

En los meses previos disponía de entre 5 y 6 tiros a canasta por noche (en diciembre llegó hasta los 6,5). Ahora,  mira el aro casi 15 veces por partido. Acierta el 43,5% de los que lanza, un porcentaje similar al de noviembre y diciembre (en enero y febrero se quedó por debajo del 35%), lastrado por su bajo acierto desde más allá de la línea de 3 puntos (25%). Y sin embargo, sigue tirando mucho (poco más de 6 veces por duelo) desde la larga distancia. En sus 14 partidos de marzo, sólo ha bajado de los 15 puntos en dos ocasiones (10 contra los Pacers y 8 contra los Pistons, aunque en este último sólo estuvo en pista 24 minutos). Ha sumado tres dobles dobles en puntos y rebotes.

Andrew Wiggins, el rival a batir

Si sólo mirásemos marzo, la proclamación de Mirotic como mejor rookie del año en la NBA sería indiscutible. Ponderando sus números con el resto del curso, la cosa varía. Su promedio global es de 9,8 puntos y 4,9 rebotes por partido. Unos números que quedan lejos de los del aspirante mejor situado hasta ahora, Andrew Wiggins. El alero de los Minnesota Timberwolves acredita 16 puntos y 4,4 rebotes de media.

El canadiense tuvo su peor mes en noviembre (octubre no lo cuento, que fueron 2 partidos), cuando se quedó en 12 puntos de media. Y el mejor en febrero, en que su anotación subió hasta los 19 coincidiendo con un aumento de sus minutos de juego (pasó de rondar los 30 hasta los 38). En febrero y marzo se ha estabilizado en torno a los 16 por noche.

Mirotic aprovecha las ausencias de Rose y Butler

Los números de Wiggins no tan espectaculares como los que ahora firma Mirotic, pero si mucho más constantes. ¿El exjugador del Real Madrid podría haber presentado unas estadísticas similares de haber tenido tantos minutos como su rival? Aunque eso sea baloncesto-ficción, probablemente sí. Pero no los tuvo. Dos factores explican el sensacional marzo del debutante de los Bulls, y son dos lesiones.

La primera, la de Derrick Rose. El base jugó su último partido de la temporada (por ahora) el 23 de febrero, dejando a repartir entre el resto de la plantilla sus 16,9 lanzamientos a canasta por noche (18,4 puntos de media). Aaron Brooks, el nuevo base titular, ha pasado de los 9 que tenía cuando salía del banquillo a los 13,8 actuales. La segunda baja fue la de Jimmy Butler. El alero promedia unos 14 lanzamientos por noche, pero este mes de marzo se ha perdido 11 partidos por lesión. Entre los 12 tiros que faltaban por asignar de Rose y los 14 que liberó Butler, eran 26 a repartir.

La parte del león ha sido para Mirotic, que se ha quedado 10. ¿Y cuántos le han tocado a Pau Gasol? Entre 0 y 1. El catalán ya está lo bastante explotado en los esquemas del equipo y tampoco interesa quemarlo. La opción no era darle todas las pelotas a Pau, sino crear nuevas amenazas para los rivales. Y en esta función la nota del balcánico ha sido de sobresaliente lindando la matrícula de honor. Veremos si con el retorno de Butler le respetan los galones y los minutos que se ha ganado. Más difícil será en un hipotético retorno de Rose de cara a los play offs (la estrella se ha mostrado optimista al respecto). Pero eso ya se verá.

Las bazas de Mirotic

Si el debutante de los Chicago Bulls pretende proclamarse mejor rookie de esta liga regular, debe mantener su nivel y estadísticas hasta final de temporada, y rezar para que Wiggins no suba el nivel. De cara a los votantes, siempre es mejor acabar bien que empezar bien. El recuerdo de tus acciones está más fresco. Mirotic cuenta con dos compañeros excepcionales en su equipo para ayudarle, Pau Gasol y Joakim Noah, dos pívots con una gran visión de juego que le facilitarán el trabajo.

Uno de los aspectos claves en la valoración de los candidatos es su impacto en el equipo. El año pasado los Chicago Bulls acabaron la liga regular cuartos del este con 48 victorias y 34 derrotas. En los play offs cayeron en primera ronda ante los Washington Wizards. Esta temporada son terceros de su conferencia con 44 triunfos y 29 partidos perdidos. La lástima es que en la posible mejora de resultados de los Bulls también habrá influido la recuperación de Derrick Rose (sólo jugó 10 encuentros la temporada anterior) y la llegada de Pau Gasol. Demasiados a repartir los méritos.

Aún así, por poca que sea la parte de la posible mejora que se le atribuya a Mirotic, la ventaja es suya. Los Timberwolves acabaron décimos del Oeste la última liga regular (y por tanto fuera de la lucha por los anillos de campeones) con un balance de 40-42. Perdedor, pero por poco. De los 30 equipos de la liga, fueron el diecisieteavo mejor. En la presente edición del campeonato, son colistas de su conferencia incluso por detrás de los desastrosos Lakers con tan sólo 16 partidos ganados por 54 perdidos. Sólo los Knicks en el Este tienen menos victorias que ellos. Y están descartados para los play offs, otro factor importante a tener en cuenta.

Las bazas de Wiggins

En Chicago tienen como objetivo prioritario llegar lo más adelante posible en los play offs, mientras que en Minnesota no tienen nada mejor que hacer que convertir a Wiggins en el mejor novato del año. Mirotic sólo es un peón más que puede ser sacrificado a conveniencia del equipo. En los Wolves todos trabajarán sin discusión para el rookie. Y no olvidemos que en los Timberwolves está Ricky Rubio, un excelente pasador que se complementa perfectamente con el canadiense para aprovechar sus cualidades en las transiciones ofensivas.

Andrew Wiggins es el número 1 del último draft (punto a su favor) y con posibilidades de reinar en la NBA en un futuro no muy lejano (otro punto por aquello del marketing, no hay que olvidar que la NBA es un negocio y muy rentable). Ha sido regular en su rendimiento mientras que Mirotic no ha tenido números destacables hasta este último mes. La diferencia de edad juega a favor del compañero de Ricky (20 recién cumplidos por 24 del europeo). La experiencia previa acumulada por el de los Bulls en el baloncesto europeo de máximo nivel le convierte en un debutante atípico. De Wiggins se tiene la expectativa que es un jugador en progresión sin techo definido mientras que a su rival se le ve como un jugador en proceso de adaptación que está alcanzando su tope antes de lo esperado.

Otros aspirantes

Llegados a este punto algunos os preguntareis: ¿Por qué hablas de sólo dos jugadores? ¿Acaso no hay más candidatos? No, no hay más novatos al nivel de Wiggins y Mirotic. Y si los hay se les está acabando el tiempo para revelarse. Se suponía que este curso se iba a vivir una pugna entre el jugador de los Wolves y Jabari Parker. Pero el alero de los Bucks quedó fuera de la carrera (y de la temporada) tras romperse en diciembre los ligamentos de la rodilla izquierda. También se esperaba una buena actuación de Julius Randle. El ala-pívot de los Lakers aún duró menos que Parker: fractura de tibia en su debut como profesional el 29 de octubre.

Joel Embiid, elegido por los Sixers en el tercer lugar del último draft , no jugará este año por una fractura de estrés en su pie derecho mientras estaba en la Universidad de Kansas. A su compañero de equipo Nerlens Noel le pasó lo mismo tras ser elegido en el draft del 2013, en su caso por una lesión de rodilla que tuvo mientras jugaba en la NCAA con Kentucky. En su segundo año como profesional, aunque primero en activo, Noel acredita 9,5 puntos, 7,9 rebotes y 2 tapones por encuentro. Pero destaca por su defensa y juega en Filadelfia, el tercer peor equipo de la NBA y famoso por deshacerse de sus mejores jugadores en los últimos años. No creo que la liga vaya a premiar a los Sixers.

Elfryd Payton juega de base en los Orlando Magic. Sus números son completos en cuanto a categorías pero poco impactantes: 8,6 puntos, 6,2 asistencias y 4,3 rebotes de media. Cuenta a su favor con haber sumado dos triples dobles seguidos este mes de marzo,  frente a los Dallas Mavericks y los Portland Trail Blazers. No ganará el premio salvo sorpresa mayúscula de última hora, pero os recomiendo que no le perdáis de vista. No sólo por su calidad individual, sino también por el interesante proyecto que está configurando el equipo de Florida. Con su llegada el número 2 del draft del 2014 Victor Oladipo puede volver a su posición natural, la de escolta. La presencia del escolta francés Evan Fournier, de los aleros Maurice Harkless y Tobias Harris, y del pívot Nikola Vucevic completa un núcleo joven (Vucevic, con 24 años, es el mayor) que puede tener una interesante progresión si goza de continuidad.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, marzo 2015

Ricky Rubio quiere un contrato de estrella en la NBA

6 Oct

Ricky Rubio jugará su cuarta temporada en los Timberwolves de Minnesota, la última del contrato que firmó en su desembarco en la NBA. Las negociaciones para ampliarlo se hallan en punto muerto por la distancia que separa al jugador, que quiere un contrato que le reconozca un estatus de estrella, y a su equipo, que no tiene tan claro que Rubio lo valga.

El anterior director deportivo, David Kahn, tenía preparada para Rubio una renovación por el máximo que el convenio colectivo de la liga permite. Y eso es lo que solicitó para su representado el agente de Rubio, Dan Fegan: un contrato de 5 temporadas y por un montante superior a los 80 millones de dólares. Pero la nueva gerencia de los Wolves no comparte las ideas de Kahn.

Flip Saunders, accionista, director deportivo y entrenador del equipo, y el mánager general Milt Newton son partidarios de ofrecer al base del Masnou una renovación por 4 temporadas por una cantidad que superaría los 40 millones de dólares (pero no demasiado).  Ambos directivos mantienen reuniones periódicas con Fegan, pero las posturas de ambas partes siguen alejadas.

La primera fecha límite es el 31 de octubre. Si para ese día no hay acuerdo, los Timberwolves perderían sus opciones de renovar el contrato de Ricky Rubio. En ese panorama, se plantea el escenario de la “qualifying offer”, la oferta que el equipo de Minnesota podría realizar a su base para que permaneciese en la franquicia una temporada más (y sólo una).

Si el jugador coge los 6.723.724 dólares que le pondrán sobre la mesa se convertirá en agente libre el verano del 2016, pudiendo aceptar directamente a partir de ese momento cualquier propuesta que le llegue. Si rechaza el dinero de su actual equipo será agente libre restringido este próximo verano. En este segundo caso, en Minnesota  tendrían el derecho de igualar cualquier oferta de otras franquicias que aceptase Rubio para mantener al jugador en su plantilla (un equivalente del derecho de tanteo).

La franquicia desearía no llegar a este punto, sabedora que es más provechoso para ella un acuerdo en lugar de dejar su destino en manos de otros. Es lo que les ha pasado a los Houston Rockets con Chandler Parsons, al que han perdido cuando los Dallas Mavericks le han hecho una oferta fuera de las previsiones económicas de la franquicia de Houston. Los Timberwolves confían en llegar a un acuerdo con el base, aunque no tienen prisa en hacerlo.

Milt Newton, el mánager general, dijo que  “vamos a enfocar la situación de la misma manera que lo hicimos con Kevin Love (quien por cierto ha acabado marchándose ). Haremos lo mejor para el equipo, y si llegamos a un acuerdo pronto, mejor. Y si no, no hay necesidad de apresurarse”. La razón de esta calma era la existencia de un plan B. Los Timberwolves estaban interesados en sumar a su plantilla a Eric Bledsoe, a quien sí le ofrecieron el máximo que el actual convenio colectivo en vigor les permite.

Bledsoe, alternativa fallida

Los Wolves habrían puesto sobre la mesa una propuesta de 63 millones de dólares por cuatro años de servicios a Bledsoe. Sin embargo, no podían hacerlo de forma directa y necesitaban la colaboración del actual equipo del agente libre restringido, los Phoenix Suns. La plantilla de Minnesota sobrepasa en 6 millones de dólares el límite salarial. La franquicia debería traspasar jugadores hasta conseguir estar 14,7 millones (lo que cobraría Bledsoe en su primer año de contrato) por debajo de dicho límite.

Para cerrar la operación, debería haber sido el equipo de Arizona el que le firmase el nuevo contrato a Bledsoe y luego enviarlo a Minnesota a cambio de los jugadores que le cederían los Wolves (lo que se llama un “sign-and-trade”). Los Suns se hallaban 15 millones por debajo del límite salarial, así que económicamente estaban en condiciones de aceptar el trato. Pero no estaban de acuerdo.

Los promedios de Bledsoe del pasado ejercicio, tras llegar traspasado desde Los Angeles Clippers, fueron de 17,5 puntos,  5,5 asistencias, 4,7 rebotes y 1,6 recuperaciones en 43 partidos. A media liga regular sufrió una lesión de menisco en su rodilla derecha que le hizo pasar por el quirófano, pero volvió antes del final de la misma. El 9 de diciembre cumplirá 25 años, así que es un jugador joven con muchas temporadas por delante de previsible buen rendimiento.

En su franquicia creen que tiene potencial de All-Star y por tanto esperaban recibir a cambio de él o un jugador que ya lo haya sido o al que como mínimo se le vean muchas posibilidades de serlo.  Kevin Love encajaba en ese perfil, pero ahora está en los Cavaliers. Andrew Wiggins también daría la talla, pero ha sido la moneda de cambio por Love. Es el futuro de los Wolves y por eso es intocable. La opción de utilizar rondas de draft para redondear el trato tampoco valía: los Suns van bien servidos.

Bledsoe, como Ricky, empezaba su último año de contrato. Las negociaciones con los Suns para renovarlo estaban encalladas después que los Phoenix Suns le ofrecieran al base 48 millones por 4 temporadas, lo mismo que ha recibido Kyle Lowry por renovar con los Toronto Raptors y lejos de los 90 millones por 5 temporadas de Kyrie Irving en los Cavaliers. La proposición no hizo feliz al base, quien aspiraba a un contrato máximo.

El movimiento de los Timberwolves ha llevado a los Suns a variar su posición. Con la certeza que el jugador firmaría a finales de septiembre la qualifying offer de su franquicia (3,7 millones por una temporada) para convertirse en agente libre sin restricciones a la conclusión de esta temporada que empezará en breve, el equipo de Arizona subió su apuesta. No llegó hasta el máximo, pero si a una cantidad que Bledsoe ha aceptado (70 millones de dólares por 5 temporadas) obligando de rebote a un replanteamiento de la situación en Minnesota.

Los Timberwolves dudan de Ricky

La oferta por Bledsoe, y su cuantía, reflejan la línea de pensamiento de los Wolves. Ricky es un buen jugador, pero no es un base élite aún. El intento de fichar al jugador de los Suns revela la amenaza que pesa sobre Rubio: acabar convirtiéndose en el segundo base del equipo como primer escenario, e incluso ser incluido en un posible traspaso para hacerse con otro primer base que tendría las espaldas bien cubiertas por Maurice Williams y la posibilidad de que el rookie Zach Lavine diera el salto a esta posición

Flip Saunders verbalizó estas dudas públicamente en una entrevista al Star Tribune de Minnesota.  Para empezar, le quitó galones al director de juego catalán: “¿El equipo de Ricky? Este es el equipo de todos.”  Siguió sembrando la incertidumbre sobre la titularidad del jugador: “No tengo ni idea de quien será titular en los Wolves y seguramente no la tenga hasta una o dos semanas después de comenzar la pretemporada”. Saunders también abrió una puerta a la continuidad del base J.J. Barea, que parecía que iba a ser cortado en breve. Tal vez como precaución a la espera de ver como evolucionan las conversaciones con Rubio

Rubio se ha revelado como un excelente pasador a lo largo de sus tres temporadas en la NBA, con un promedio de 8.1 asistencias por partido (8,6 asistencias en su último año). A pesar de perder bastantes balones, su alto número de pases de canasta lo compensa, dejando su ratio de asistencias por cada pérdida de pelota en 2,79. También ha destacado como defensor, aportando 2,3 recuperaciones de pelota por encuentro.

Pero el ex del Joventut de Badalona y del F.C. Barcelona sigue sin mejorar en su punto débil, la anotación. Tras promediar 10,6 y 10,7 puntos en sus dos primeras temporadas, en esta última su aportación ha bajado hasta los 9,5 puntos. A pesar de que este año ha mejorado sus porcentajes de lanzamientos de campo en general (38’1%) y ha recuperado el de triples respecto la temporada anterior (33,1%), sigue demasiado alejado del mínimo que en la NBA se espera de un base (Bledsoe, por ejemplo, estuvo en el 47,7% en lanzamientos de campo).

Esta es una flaqueza demasiado importante para acceder a la élite de los bases NBA. Ricky Rubio ya recibió críticas de la prensa local a principios del 2014 por esta debilidad. A pesar de haber trabajado en ello durante los dos últimos veranos, no se le ha visto una mejora significativa más allá de un lanzamiento de media distancia tras bote que debería prodigar más.

Durante la preparación de la selección española para el pasado Mundial, tuve la ocasión de preguntarle a Ricky por su tiro, y por si el entrenamiento específico iba a dar resultados durante dicha competición. La respuesta del base fue reveladora: el equipo no necesitaba un base que anotase sino uno que distribuyese el juego. Y a eso se dedicó durante la competición que organizó la Federación Española de Baloncesto.

Una respuesta, por otra parte, en consonancia con la progresión de sus estadísticas en la NBA. En la temporada 2013-14 se ha registrado un descenso en su número de lanzamientos a canasta por partido. Me temo que Rubio ha perdido la confianza en su tiro, y sólo mira a canasta cuando lo ve totalmente claro o no tiene más remedio. Está empezando a renunciar a intentar aquello en lo que no destaca tal vez porque duda de una progresión positiva.

Ante su fracaso en conseguir fichar a Bledsoe, en Minnesota han decidido darle una nueva oportunidad a Rubio. Y para ayudarle a mejorar han fichado al exjugador Mike Penberthy (un año en los Lakers y experiencia como profesional en Alemania, Venezuela y Italia) como entrenador de tiro. Ricky ya trabajó este verano una semana en California junto con el nuevo miembro del cuerpo técnico de los Wolves.

El base se enfrenta esta temporada a un momento crucial de su carrera: negociar un segundo contrato que establezca su estatus en la liga. Ya ha dejado claro que tiene un hueco en la NBA, y que puede jugar minutos de calidad dirigiendo un equipo. Lo que debe demostrar es si puede ser el timonel titular de un equipo con aspiraciones. Toda la NBA, y no solo Minnesota, le estará mirando ya que si no prolonga su actual contrato puede salir al mercado el próximo verano. Exhibir una buena capacidad anotadora con unos porcentajes aceptables le situaría en mejor posición para obtener el sueldo y el reconocimiento que ahora se le niega.

Will Miller, sin problemas en el tiro

Si Rubio tiene problemas cuando mira a canasta, el sophomore de la Universidad de Mount Saint Mary’s Will Miller no los comparte. El alero ya dejó muestras de su clase en el partido de los “First Four” de la Locura de Marzo, en que anotó siete triples para Mount Saint Mary’s ante Albany. Ahora, preparando la temporada que empieza en poco más de un mes, ha anotado 100 tiros de 3 puntos en 5 minutos en una serie de tiro brutal: sólo ha fallado 14 (si, he sido tan “freaky” como para contarlos) . Su porcentaje de acierto ha sido del 87,7%. A la espera de que en breve comiencen los partidos del baloncesto universitario (ya haré la previa, pero os anticipo que nos espera una temporada magnífica), aquí os dejo el vídeo de la demostración de Miller.

artículo publicado en http://www.encancha.com, octubre 2014

Los tres vértices del traspaso de Kevin Love

31 Ago

Un cambio a tres bandas entre Cavaliers, Timberwolves y Sixers ha cambiado el panorama de la liga para la próxima temporada. En este artículo analizaremos como quedan los tres equipos tras esta operación.

Tal como ya adelantamos a primeros de agosto, antes de que un servidor hiciera un parón estival, los Timberwolves de Minnesota han traspasado a Kevin Love a los Cleveland Cavaliers para formar un trío temible junto a Lebron James y el base Kyrie Irving. Según lo previsto, y tras cumplirse el mes de plazo que establece el reglamento NBA desde que un rookie firma su primer contrato profesional hasta que puede ser traspasado, el 23 de agosto se hacía pública la operación menos secreta de los últimos años. La única sorpresa fue la inclusión de los Sixers en lo que se suponía que iba a ser un canje a dos bandas.

En el cambio de cromos entre las tres franquicias, los Wolves enviaban a Love a los Cavaliers y al base Alexey Shved junto con el alero Luc Mbah a Moute a Filadelfia, y se han hacían con los servicios de Andrew Wiggins y Anthony Bennett, los dos últimos números 1 del draft procedentes de Cleveland, y de Thaddeus Young llegado de los Sixers. El botín para este último equipo se reducía a una primera ronda para el draft del próximo año, gentileza de los Cavaliers.

Revolución en los Cavaliers

En su carta abierta a los aficionados explicando su retorno a casa, Lebron James admitía que el equipo no estaba preparado para ganar un anillo aún, y hablaba de un proceso largo en el que asumiría el papel de líder veterano contribuyendo al crecimiento del grupo. Y sin embargo, se guardaba un as en la manga. Hablaba de ayudar a Irving a convertirse en uno de los mejores bases de la NBA, de ayudar a mejorar a Tristan Thompson y Dion Waiters, y de sus ganas de volver a jugar con Anderson Varejao. Pero no decía ni una palabra de compartir pista con el que se espera que sea la futura sensación de la liga, Andrew Wiggins.

La franquicia de Cleveland sólo ha conservado 5 jugadores de su plantilla de la pasada temporada. Los cuatro citados por James y el australiano Matthew Dellavedova. Tan sólo Orlando, que ha mantenido 6 jugadores de la liga anterior, se acerca a la limpieza de unos Cavaliers que además se han preocupado de traer a algunos viejos conocidos de su retornada estrella como James Jones y Mike Miller (no descartemos la llegada también de Ray Allen). El papel de jugador veterano en busca de un anillo lo ocupará Shawn Marion, procedente de los Mavericks.

Dan Gilbert, propietario de la franquicia de Ohio, ha aplicado la táctica de “más vale pájaro en mano que ciento volando”. Después de elegir los primeros en tres de los últimos cuatro draft de la NBA, los Cavaliers se han levantado de la ruleta y ha cambiado sus fichas en la banca. A cambio de sus dos últimos números 1 (Wiggins y Bennett), y de la elección del próximo año (con la suerte que tienen igual hubieran repetido elección) han conseguido a Kevin Love. Presente por futuro. Pero lo cierto es que han sentado en Cleveland las bases de un aspirante a ganar el próximo campeonato.

James, un jugador global

Al contrato de Love con los Timberwolves aún le quedaba una temporada para extinguirse. Pero el ala pívot, cansado de las derrotas, había manifestado su intención de marcharse. El competitivo jugador no necesitaba muchos motivos para forzar su salida, harto como estaba de perder, pero el interés de Lebron James por unir fuerzas con las suyas le ayudó a precipitar su salida. En Minnesota tenían dos opciones: retener a Love un año más a desgana para luego quedarse sin nada o retirarse de la partida recogiendo las ganancias que aún les quedaban. Optaron por la segunda.

Lebron James es un jugador que está marcando época en la NBA. Desde su poderío físico indiscutible y su tremenda versatilidad ha redefinido la figura del “point forward” convirtiéndolo en un jugador capaz de ocupar todas las posiciones en la pista y dominar cualquier apartado del juego. Cuando Kobe Bryant se relamía a punto de convertirse en el heredero de Michael Jordan, James zanjó la cuestión cambiando las reglas del juego.

En los equipos dominantes que recuerdo (Lakers y Celtics de los 80, Bulls de los 90, Spurs eternos…por ahora) las estrellas jugaban y los ejecutivos fichaban. A lo más que llegaban los jugadores era a echar a sus entrenadores, todo un  clásico mundial en los deportes de equipo. Los jugadores franquicia se retiraban en el equipo que les había elegido en el draft tras pasar en él toda su carrera (a no ser que como gesto de buena voluntad se les dejase marchar en el ocaso de su carrera para no retirarse sin un anillo de campeón). Así había sido hasta Lebron.

El jugador franquicia (por segunda ocasión) de los Cavaliers ha llevado su actividad baloncestística más allá de la pista. No contento con ser protagonista de todas las acciones sobre el parquet, ha trascendido sus límites llegando hasta los despachos, invadiendo terrenos reservados hasta ahora a los que visten traje y corbata  y no pantalón corto y camiseta de tirantes.

El rey de la Liga zanjó su primera etapa en los Cavaliers para irse a los Heat de Miami. Previamente se había puesto de acuerdo con Dwayne Wade (que ya estaba en Florida) y Chris Bosh para coincidir en dicho equipo. Casualmente, los tres jugadores tenían el mismo agente (Rich Paul). Antes de dejar Miami, sugirió a los Heat que eligieran en el draft al base Shabazz Napier (y vio su deseo cumplido). Y ahora, nada más volver a Cleveland, ha removido cielo y tierra para añadir a Love a sus huestes. Esto sí que es un jugador total. No toda la culpa es suya. La adopción de una filosofía más mercantilista por parte de los propietarios tampoco ayuda a mantener a fidelidad a unos colores.

Construyendo alrededor de Wiggins

En Minnesota han asumido la marcha de Kevin Love como un hecho consumado. A principios del verano la franquicia daba por hecho que su estrella no empezaría la siguiente temporada en los Timberwolves. No han cerrado una mal traspaso, obteniendo a cambio a Wiggins y Thadeus Young. Lo de Anthony Bennett no sé si es una apuesta arriesgada o una exigencia de los Cavaliers para librarse de la elevada ficha de un jugador que no ha rendido como se esperaba.

Pero aunque el trato no haya sido malo, si lo ha sido la forma en que se ha forzado. Al menos desde el punto de vista de la franquicia. Y su propietario, Glenn Taylor, sembró dudas sobre las capacidades defensivas de su estrella saliente, destacó sus problemas de lesiones y le señaló como el vértice menos relevante del triángulo que formará junto a James y Irving. Eso sí, aclaró que ambos mantenían una buena relación. Al menos asi era hasta antes de semejante andanada verbal. Love, mucho más elegante, le sugirió que se centrase en los jugadores que acaba de conseguir.

El ala pívot ha jugado seis temporadas para la franquicia de Minnesota, y en ninguna el equipo se ha clasificado para los playoffs. Love ha anotado y ha reboteado como un coloso, pero no ha conseguido llevar al equipo a la lucha por el título. Eso contemplado desde el punto de vista de los Timberwolves. Desde la óptica del jugador, el razonamiento puede ser a la inversa: se lo ha dejado todo en la pista pero en los despachos han sido incapaces de crear el bloque adecuado para aprovechar su esfuerzo. Probablemente haya sido un poco de cada cosa.

A partir de este momento los Wolves queman una etapa y empiezan otra nueva. Adiós a la era Love, asi como previamente habían cerrado su gloriosa época Garnett. Llega la hora de Andrew Wiggins (curiosamente su primer jugador franquicia que no se llama Kevin). La tarea del rookie en su primera temporada no va a ser fácil. Debe crecer en su juego a la vez que hace crecer al equipo, la asignatura pendiente de Love.

El novato se encuentra con un bloque formado por buenos jugadores (entre ellos Ricky Rubio cuyo juego en transición le va de maravilla) pero sin demasiada alma. Un grupo de buenos profesionales que pueden cumplir su cometido cada noche, pero sin un líder que les lleve a superar sus límites de comodidad. Ese es el papel que se espera de un Wiggins que paradójicamente es un jugador “invisible”, que no necesita acaparar en exceso las posesiones del equipo para ser productivo.

La plantilla de Minnesota deberá asumir un cambio de roles tras la marcha de la estrella que acaparaba de forma casi monopolística la responsabilidad ofensiva del conjunto. Deberá proteger a un novato al que se le exigirá (tal vez demasiado) desde su primer partido. Y deberán demostrar que están preparados para dar un paso adelante. Es el momento de demostrar, sin el paraguas de Love, que tienen carácter ganador. Los Timberwolves construirán sobre la base de Wiggins. Y los que quieran seguir en este equipo han de dar un paso al frente.

Los Sixers, en reconstrucción permanente

Debo confesar que la actuación de la gerencia del equipo de Filadelfia no deja de maravillarme. Son la encarnación perfecta de una de mis frases favoritas de Groucho Marx: “La humanidad, partiendo de la nada y con su solo esfuerzo, ha llegado a alcanzar las más altas cotas de miseria“. Los Sixers hace unas temporadas que han iniciado su particular camino hacia la autodestrucción, o al menos eso me parece a mí.

Todo empezó con el traspaso de Andre Iguodala junto a Moe Harkless y Nikola Vucevic en el verano del 2012, en el marco de una operación con otros tres equipos: Lakers, Magic y Nuggets. A cambio de su jugador franquicia obtuvieron a Andrew Bynum, que se pasó en blanco su único año en Filadelfia a causa de sus frágiles rodillas, y a Jason Richardson, quien ha sido baja la temporada 2013-14 por una operación de rodilla. Mientras, Iguodala ha mantenido su nivel y Harkless y Vucevic se han consolidado en Orlando.

En el draft del 2013 traspasaron a su mejor jugador de la temporada que acababa de concluir, el joven J’rue Holiday, a los Pelicans de Nueva Orleans. A cambio del base obtuvieron al pívot Nerlens Noel, un rookie procedente de la Universidad de Kentucky que en su único curso en la NCAA había brillado en defensa pero había mostrado un juego en ataque muy limitado. Y además, venía lesionado…de una de sus rodillas. Se espera que Noel, tras una temporada en blanco, pueda debutar este año.

En el mes de febrero de la temporada 2013-14 los Sixers se deshicieron de dos de sus jugadores más productivos, Evan Turner y Spencer Hawes. El primero fue a los Pacers a cambio de un Danny Granger al que cortaron de forma inmediata. El segundo a los Cavaliers a cambio de dos secundarios como Henry Sims y Earl Clark.

Y ahora han canjeado a Thadeus Young, líder en anotación, rebotes y pelotas recuperadas del equipo en esta última liga. Y lo han hecho a cambio del base Shved y el alero Mbah a Moute, dos jugadores de poca relevancia, y de una primera ronda para el siguiente draft. De hecho, ese parece haber sido uno de los propósitos tras las operaciones explicadas hasta ahora.

Los jugadores traspasados estaban en el tramo final de sus contratos y o no parecían interesados en renovar o la gerencia no quería hacerles una oferta para que continuasen. Muchos de estos de traspasos incorporaban, además de jugadores, cesión de elecciones para próximos drafts, la mayoría de segunda ronda. En Filadelfia han optado en intentar conseguir lo máximo posible a cambio de ellos antes que quedarse sin nada, pero no parece que lo hayan conseguido.

¿Cómo han cristalizado algunas de estas elecciones de draft? En el de este año gastaron la propia en elegir con el número 3 a Joel Embiid, un pívot con grandes cualidades físicas y detalles técnicos que auguran un buen futuro. Lástima que está lesionado (fractura por estrés en un pie), y lo más posible es que no debute hasta la temporada 2014-15. La fijación del equipo de Filadelfia por hacerse con jugadores lesionados parece casi enfermiza.

Con la elección de primera ronda que ganaron en el traspaso de Holiday eligieron al base Elfrid Payton, que cedieron Orlando Magic a cambio de los derechos sobre Dario Saric. Deberán esperar, pues el croata ha manifestado su intención de seguir en Europa dos temporadas más. Así que deberán vivir con sus segundas rondas, a los que no tienen obligación alguna de firmar un contrato. Los Sixers son un equipo en reconstrucción a las órdenes de un arquitecto que parece que no encuentra sus planos.

 

Artículo publicado en dos entregas en http://www.encancha.com, agosto 2014

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