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Los Angeles Lakers: las causas de un batacazo épico

24 Abr

Este último curso baloncestístico será recordado durante mucho tiempo en Los Angeles (aunque sus protagonistas directos preferirían olvidarlo). Intentaré acercaros a las causas de un fracaso difícil de superar en este artículo tan largo como la lista de despropósitos de los Lakers.

La temporada 2013-14 de Los Angeles Lakers sólo puede calificarse como desastrosa. El equipo ha marcado el peor balance de victorias y derrotas en la liga regular de la historia de la franquicia desde que esta parte de la temporada consta de 82 partidos. Sus 27 victorias por 55 derrotas les dejan con un porcentaje de triunfos del 32,9%, el segundo peor de sus 66 años de historia superado sólo por el 26,4% (19-53) de la temporada 1957-58 cuando los Lakers aún jugaban en Minneapolis.

Para saber cómo ha llegado el equipo a esta situación tenemos que remontarnos al final de la temporada 2012-13. La segunda versión de los Fantastic Four acabó en decepción. Los problemas físicos de unos y otros impidieron a Kobe Bryant, Pau Gasol, Steve Nash y Dwight Howard coincidir demasiados partidos en pista. La falta de química entre Bryant y Howard fue una rémora para el grupo.

La llegada de Mike D’Antoni al banquillo para relevar tras tan sólo 5 partidos a Mike Brown no solucionó nada. Kobe Bryant, con 34 años, elevó su juego hasta niveles inauditos en su larga carrera para meter al equipo en play offs. Y lo pagó rompiéndose el tendón de Aquiles al final de la liga regular. Tras la estampida de Howard que certificó el fracaso de un proyecto a corto plazo, los Lakers tenían que decidir hacía donde iba su futuro.

Los contratos de Kobe Bryant y Pau Gasol expiraban el 1 de julio del 2014. El de Steve Nash caduca un año más tarde, pero en el verano del 2013 no estaba claro si los problemas físicos del base le iban a permitir llegar en activo hasta esa fecha. Así que se decidió hacer una reconstrucción para la temporada 2014-15, intentando aprovechar las posibilidades de un draft a priori tan talentoso como el del 2014. La temporada 2013-14 se planteaba por lo tanto como un paréntesis en que simplemente se debía cumplir el expediente sin caer en el ridículo (objetivo no superado). Y bajo esta premisa se fichó.

Unos fichajes baratos

Con Bryant y Gasol absorbiendo casi 50 millones de dólares del presupuesto para nóminas, se aligeró gastos amnistiando a Metta World Peace. Las grandes apuestas de la temporada 2013-14 fueron Chris Kaman (con un sueldo de 3,2 millones) y Nick Young (cobrando poco más de 1 millón). Kaman, un pívot veterano descontento con los minutos de que disponía en los Mavericks, fue fichado para apuntalar el juego interior mientras Gasol estuviera en el banquillo. Y Young, un escolta cuya carrera había discurrido mayoritariamente en equipos secundarios, fue contratado para liderar la anotación de la segunda unidad de los Lakers.

El resto de incorporaciones de pretemporada de la franquicia aún fueron menos ilusionantes para sus aficionados. Se recuperó a Jordan Farmar tras dos temporadas en los Nets (aún de Nueva Jersey) y otra en el Anadolu Efes turco. Y se apostó por tres jugadores que habían dado muestras de talento en la NCAA, pero que no habían explotado en la NBA: Xavier Henry, Wesley Johnson y Shawne Williams. Ninguno de los cuatro superaba el sueldo de Young. Los dos rookies de la temporada fueron Ryan Kelly y Elias Harris. Williams y Harris han sido cortados antes del final de la liga regular (Williams fue repescado temporalmente a causa de las lesiones). Y a excepción de Nick Young, que tiene la opción de prolongar su contrato, todos firmaron por una temporada.

Con este roster inicial quedaba claro que el peso del equipo lo debían llevar las estrellas supervivientes de la temporada anterior, y los recién llegados asumirían un rol muy complementario a excepción tal vez de Young. Su misión era acompañar al trío compuesto por Nash, Kobe y Pau, que eran los que marcarían las posibilidades reales del equipo. La corta duración de los contratos de la mayoría de jugadores, en lugar de subir la competitividad en pista del bloque, ha acentuado su descomposición en el tramo final de la liga regular (como veremos más adelante) ante la ausencia de las tres figuras.

La plaga de lesiones

El esquema inicial de Los Lakers se desmoronó al tiempo que lo hacía la salud de sus piezas básicas. Kobe Bryant, tras pasar por el quirófano a mediados de abril, reaparecía el 8 de diciembre ante los Raptors. El equipo no estaba entre los ocho mejores del Oeste, pero tenía a tiro los playoffs. Nueve días después, el 17 de diciembre, la estrella de la franquicia se fracturó la rodilla izquierda ante los Grizzlies en su sexto partido. Tras meses de especulaciones sobre un posible retorno a las canchas esta misma temporada, en marzo los Lakers confirmaban que Bryant no volvería a jugar hasta después del verano.

Steve Nash se había fracturado el peroné en noviembre del 2012. La lesión no curó bien dejándole un nervio pinzado, y tras jugar los 5 primeros partidos de esta temporada se resintió con dolores en el pie y la espalda. Hasta el 4 de febrero no volvió a saltar a la pista, y sólo pudo aguantar 4 enfrentamientos antes de volver a la enfermería. No jugó de nuevo hasta el 21 de marzo, para dar por concluida su temporada el 8 de abril. En total, 15 partidos disputados. Con 40 años, ha anunciado que piensa cumplir el año que le queda (no quiere renunciar a sus 9,7 millones de dólares y está en su perfecto derecho, no obligó a nadie a firmarle el contrato).

Pau Gasol ha sido el miembro del trío básico con más salud, aunque eso no quiere decir que se haya librado de lesiones de toda índole. Empezó la competición con problemas respiratorios, luego tuvo molestias en un tobillo y una muñeca, en febrero se lastimó un abductor para acabar con el vértigo que se le originó el 23 de marzo y que le impidió disputar 12 de los últimos 13 partidos de la liga regular. El catalán ha disputado 60 partidos esta temporada (no es una mala cifra), pero habría que preguntarse en que condiciones ha saltado a la pista en alguno de ellos.

Las lesiones de los jugadores principales han venido acompañadas de las del resto de compañeros. Durante una fase de la competición los Lakers se quedaron sin un base puro porque además de Nash, Steve Blake y Jordan Farmar también estaban fuera de combate. Xavier Henry ha acabado con problemas en la muñeca y la rodilla derechas que le obligaran a pasar por el quirófano este verano. Y todas ellas sumadas a los percances habituales para los profesionales de este deporte. Ningún miembro de la plantilla ha disputado los 82 partidos de la Liga regular. Wesley Johnson se ha acercado mucho (79), seguido por Jodie Meeks (77) y Jordan Hill (72). Son los tres únicos que han participado en al menos 70 encuentros.

El colmo del esperpento llegó el 6 de febrero, en un triunfo ante los Cavaliers (108-119) que rompía una racha de 7 derrotas. Los Lakers se presentaron al encuentro con tan sólo 8 jugadores disponibles, pero durante el enfrentamiento perdieron a Nick Young (pequeña fractura de la rótula izquierda) y Jordan Farmar. Al inicio del último cuarto, Chris Kaman fue eliminado por personales. Y a 3:30 del final, Robert Sacre cometía su sexta falta. Los Lakers no se quedaron con 4 jugadores en pista porque la NBA tiene una regla que permite al infractor seguir en el juego, pero castiga a su equipo con una técnica por cada personal posterior a la quinta que se le señale (acumulable con los lanzamientos de tiros libres de la falta).

 

El entrenador

Mike D’Antoni se ha llevado la peor parte de las críticas a los Lakers por su nefasta temporada. Debemos reconocer que tiene gran parte de la culpa, aunque no toda. En todo caso, su continuidad para la próxima campaña está justificadamente en el aire (algunos rumores lo situan en el baloncesto universitario de los USA). D’Antoni es un entrenador que casualmente dio con la pócima mágica del buen baloncesto en los Phoenix Suns la temporada 2004-05, pero que ha sido incapaz de repetir la receta en los Knicks y ahora en California.

Si el italo-americano puede aducir las lesiones y la personalidad de las estrellas a sus órdenes como excusa para su fracaso en el  desarrollo de su modelo ofensivo basado en la cooperación en la pista y la circulación de balón, sólo la primera de estas razones le puede servir para ayudar a justificar el colapso defensivo de los Lakers. Con 109,2 puntos encajados de media sus hombres han sido los segundos peores defensores de la Liga, por delante únicamente de un equipo diseñado a conciencia para perder, los Sixers (109,9).

En diciembre, durante una racha de 6 derrotas, sus rivales llegaron a la centena de puntos en cinco ocasiones. Tras dos partidos de respiro el equipo volvió a las andadas a principios de año permitiendo a sus contrincantes anotarles 100 puntos o más en 16 partidos consecutivos de los que sólo ganaron 2. Esta fue su racha más larga, pero no la única (hay una de 11 y otra de 9 posteriores). Hasta llegar a unos meses de marzo y abril encajando cifras desmesuradas (el tope son los 145 de los Rockets el 8 de abril).

 

Los de D’Antoni pasaban de defender para dedicarse a atacar (promedio de 103 puntos), con lo que por lo menos los partidos eran entretenidos. La mayoría de sus jugadores (11 de 15) no tienen contrato garantizado para la siguiente temporada, y el equipo se deshizo ante la necesidad de sus jugadores de exhibirse. Como declaró Kent Bazemore, “cada vez que saltas a la pista es un casting. Probablemente haya muchos equipos mirándote”. La principal víctima de esta situación fue la defensa.

Pero el fallo capital del aún entrenador de Los Lakers ha sido no saber reconducir sus malas relaciones con Pau Gasol de la temporada 2012-13. Tal como ocurrió entonces, los reproches no se han quedado en la discreción del vestuario y han saltado a las pantallas de televisión y a las páginas de los diarios. Un error imperdonable teniendo en cuenta que el de Sant Boi era la única estrella que le quedaba más o menos sana a D’Antoni. Quizás el entrenador era consciente del interés del equipo en traspasar al ala pívot y se dedicó a tensar la cuerda, pero eso no ayudó a motivar a aquel que debía tirar del carro.

Pau Gasol se quejaba de que los sistemas ofensivos de su técnico le alejaban demasiado del aro y no le dejaban explotar sus cualidades. D’Antoni, por su parte, acusaba al catalán de no jugar duro. Gasol, en su último año de contrato, dejaba entrever que si los Lakers querían retenerle debían cambiar de entrenador. La llegada de Kent Bazemore y Marshon Brooks en la segunda mitad de la liga regular provocó el último episodio público de sus divergencias por las críticas de Pau respecto al excesivo protagonismo y minutos que D’Antoni otorgaba en su opinión a los dos recién llegados. El ala pívot creía que daba una imagen de falta de disciplina.

La gerencia

Jerry Buss convirtió a Los Lakers en una máquina de hacer dinero. Tras su muerte el 18 de febrero del 2013, se ha convertido en el campo de batalla de dos de sus herederos, sus hijos Jim y Jeannie (por cierto, la pareja de Phil Jackson). Jim ha asumido la gestión deportiva, hasta el momento sin grandes resultados. La temporada pasada, con el público del Staples Center reclamando el retorno de Phil Jackson, y con el técnico dejándose querer, fichó a Mike D’Antoni. La relación con su cuñado no es nada buena.

Sus fichajes de principio de temporada forman parte del plan de reconstrucción que tiene en mente, y que ejecutará el director general Mitch Kupchak. Por el momento, sólo 3 (Kobe, Nash y Robert Sacre) de los 15 jugadores de la plantilla tienen contrato en vigor para la próxima temporada, además de Nick Young que tiene una opción firmada de decidir si se queda o se va. Sabiendo que eran incorporaciones de corta duración, no se ha gastado mucho dinero en construir un equipo sin margen para superar los contratiempos de la competición. Y cuando éstos han  llegado, no ha sabido (o no ha querido) reforzar de forma adecuada la plantilla.

Un año más, Pau Gasol ha estado en el mercado. Y un año más ha acabado la competición en Los Angeles. Es muy difícil traspasar a un jugador con un sueldo de 19,3 millones de dólares, pero la franquicia estuvo a punto de conseguirlo. Y además, en una buena operación desde el punto de vista económico con los Cavaliers (traspaso por Bynum, que podía ser cortado a “bajo coste” aligerando el apartado salarial). El problema es que cerrar el traspaso de tu mejor jugador en activo implicaba reconocer abiertamente que los Lakers hacían tanking. La gerencia intentó nadar y guardar la ropa al pretender incluir a Dion Waiters en el intercambio, lo que dio al traste con el trueque.

En lugar de la operación anterior, la gerencia envió a Steve Blake a los Warriors a cambio de Kent Bazemore (otro que debe pasar por el quirófano este verano) y Marshon Brooks. Mientras que el segundo ha aceptado un rol totalmente secundario, Bazemore asumió muchas responsabilidades ofensivas dando pie a un episodio más de la guerra entre Gasol y D’Antoni. La otra incorporación permanente ya empezada la temporada ha sido la de Kendall Marshall. El base, por los menos, ha recuperado algunos guarismos en asistencias que no se veían en Los Angeles desde la época de Magic Johnson.

 

¿Y ahora qué?

La renovación de Kobe Bryant es el primer movimiento de futuro del equipo. Seguramente el precio sea excesivo (48,5 millones de dólares por las dos próximas temporadas para un jugador que tendrá 36 años cuando vuelva a disputar un partido oficial), pero era un paso indispensable para la reconstrucción del bloque. Kobe es el gancho para atraer estrellas a Los Angeles (tal como hizo Wade en Miami con Lebron y Bosh).

 Las figuras son egoístas y quieren ganar anillos, no pasarse unos años en blanco en un proyecto de futuro incierto. Bryant es su garantía de que vale la pena ir a Los Lakers. Además, su edad le configura como un jugador próximo a dar el relevo. El primero que llegue puede ser el siguiente referente del equipo con más glamour de la NBA. Otro aliciente es los californianos tendrán una buena elección en primera ronda del draft por su mala clasificación de este año, lo que asegura la llegada de talento “barato”.

Los Lakers se han preparado a conciencia para este verano, y tendrán mucha masa salarial libre para fichar. Por dinero no será, a pesar de ser candidatos a pagar el recargo del impuesto de lujo para equipos reincidentes (aquellos que han superado el tope salarial en cuatro de las últimas 5 temporadas). El primer nombre de su lista parecía ser Carmelo Anthony, viendo como sus esfuerzos en los Knicks son en balde. La llegada de Phil Jackson a la presidencia del equipo de Nueva York puede evitar la salida del jugador (una nueva afrenta entre cuñados).

La siguiente decisión en importancia es qué hacer con Pau Gasol y Mike D’Antoni. Conservar a los dos es imposible, así que Jim Buss tiene que decidir con cual de los dos se queda, si es que se queda con alguno. Kobe ha apoyado públicamente a Pau, pero la renovación de su contrato ha dejado muy poco margen económico a su amigo. Si hay oferta de los Lakers, la rebaja de sueldo será sustancial. Aunque tampoco se espera que las proposiciones que reciba de otras franquicias vayan a estar a la altura de su contrato aún vigente. El factor determinante del tema puede ser el jugador que llegue en la primera ronda del draft.

En todo caso, el horizonte está claro. Jim Buss ha prometido que si en tres o cuatro años el equipo no retoma el camino del éxito dejará las decisiones deportivas en manos de otro: “No sé si te puedes despedir a ti mismo si eres propietario del equipo…pero lo que quiero decir es que me iré”. Retomar el camino del éxito implica luchar por títulos. Por tanto, estamos hablando de plantarse de nuevo como mínimo en la final de la Conferencia Oeste. Su marcha en caso de fracaso no es garantía de nada. Si tiene el mismo criterio eligiendo ejecutivos para reemplazarle que entrenadores, la reconstrucción puede durar muchos años.

 

Publicado en http://www.encancha.com, abril 2014

Pau Gasol seguirá en Los Lakers…por ahora

19 Dic

Según la cadena ESPN, los Lakers han retirado del mercado a Pau Gasol. Esta cadena televisiva es la misma que la semana pasada filtraba que el equipo de Los Angeles estaba considerando la posibilidad de traspasar a su pívot all Star. La televisión norteamericana citaba entonces como posibles motivos de ruptura  entre la franquicia californiana y el 4 veces all star las divergencias entre el jugador y su entrenador Mike D’Antoni, y el bajo rendimiento de Gasol en relación a los 19,3 millones que cobra en su última temporada de contrato.

Las diferencias entre Gasol y D’Antoni y el bajo rendimiento del jugador van absolutament ligadas. Pau se quejaba de que su entrenador le hacía recibir el balón fuera de la pintura, más alejado del aro de lo que él estaba acostumbrado. Además de hacerle bajar su efectividad en el lanzamiento, Gasol decía que ese alejamiento afectaba también a la intensidad con que disputaba los partidos.

Es normal que jugadores y entrenadores tengan diferencias sobre cuestiones de juego tales como posición en la cancha, minutos en pista o protagonismo en las jugadas. Al fin y al cabo, hay contratos multimillonarios en juego. Unas malas estadísticas en último año de contrato pueden ser demoledoras. Y ese es el caso del ala pívot, que además se acerca a una edad peligrosa (tiene 33 años) y que arrastra demasiadas lesiones en las últimas temporadas.

Lo que ya no es tan habitual es que estas divergencias se aireen en público. Con el altavoz de los medios de comunicación. Es lo que hizo Pau Gasol, obteniendo una respuesta igual de pública de su entrenador reclamándole que se dedicase a jugar duro, rompiendo la norma no escrita de que los trapos sucios se lavan en el vestuario. Un comportamiento que suele acabar en sanción o traspaso.

Los Lakers reconsideran la idea

Pero ahora parece que los Lakers han cambiado de opinión. Y han decidido mantener al mayor de los Gasol en su plantilla. Desde la gerencia de la franquicia explican que el ala pívot ha mostrado una clara mejoría en su juego en los últimos 4 partidos, los jugados desde que se filtrara su intención de traspasarlo.

 Gasol anotó 14 puntos y cogió 7 rebotes ante los Thunder, 15 y 7 contra los Bobcats, 16 y 10 ante los Hawks y 21 y 9 contra su exequipo los Grizzlies. Una estadística destacable, pero no rara en el jugador. La mejoría más evidente no son estos números, bastante habituales en él en la presente temporada, sino en su acierto en el lanzamiento, 28 de 49 (57%), cuando hasta ahora había anotado 121 de 295 (41%).

Otro de los motivos del cambio de idea aducidos por el equipo angelino es el cambio de actitud del de Sant Boi de Llobregat, especialmente después de una reunión de urgencia el viernes 13 de diciembre en la que D’Antoni convocó a la plantilla para que los jugadores le expusieran directamente sus quejas. Desde entonces Gasol ha mantenido un tono conciliador en sus declaraciones, rebajando la tensión.

Pero a mi, que soy bastante malpensado, se me ocurre que la explicación no puede ser tan simple.D’Antoni no ha cambiado su sistema ni el juego del ala pívot ha mejorado tanto, así que la situación podría repetirse en cualquier momento. Creo que debemos buscar fuera de la escena, entre bastidores.

Un mercado poco receptivo

Los Lakers, en términos de ajedrez, firmarían un cambio de torre por torre. Asik, el pívot de los Rockets, está a la venta. Pero las conversaciones no fructificaron, tal vez porque un mal Gasol ofrece más prestaciones que un buen Asik. Y por el salario del turco para la próxima temporada. Gasol cobra 19,3 millones de dólares (lo que dificulta su traspaso), pero acaba contrato este verano. Asik tiene firmado 1 año más de contrato con un sueldo de 8 millones.

La gerencia californiana está determinada a preservar su flexibilidad salarial durante las tres próximas temporadas, en las que un buen número de jugadores interesantes acaban contrato. La renovación de Kobe Bryant les supone un lastre en este sentido (48 millones de dólares en 2 temporadas), pero confían que el escolta les sirva de gancho para atraer otras estrellas, que nunca firmarían por un equipo en total reconstrucción y sin opciones a nada. Un ejemplo son los fichajes de este verano, tanto por la cuantía de los contratos como por su duración.

Los Lakers estarían dispuestos a comprometer parte de su margen económico en un contrato de un alto montante económico sólo si se firmase a un jugador que aportara de forma importante e inmediata. Y ese no es el caso de Asik. Si que parecía el de Tyson  Chandler (14 millones de sueldo), en un intercambio en el que se podría haber incluido otra pieza codiciada, el escolta Iman Shumpert. Parece que el problema es que por una parte los Knicks no querían deshacerse de Chandler, y por la otra que deseaban incluir en un posible trato al polémico J.R. Smith.

También se especuló con un posible retorno de de Pau a su primer equipo de la NBA, los Grizzlies de Memphis, donde se reuniría con su hermano Marc. Más allá de un dejarse querer por parte del mayor de la familia, no parece que haya habido un interés real en cerrar el trato. Así que, tras un primer sondeo del mercado y sin opciones a un cambio de jugadores que les interese, los Lakers retiran a Gasol del mercado (siempre según la ESPN).

Hasta febrero tendrán tiempo de volverlo a poner si lo consideran oportuno. Y no es descartable que lo hagan. Si no desean renovarle el contrato (a la baja), a final de temporada el jugador se irá libre y no obtendrán nada a cambio por él. En todo caso, a los Lakers les ha funcionado la estrategia de la zanahoria y el palo. Gasol ha visto el palo, en forma de salida hacia un destino ignoto y posiblemente menos soleado, y ha vuelto al redil. Ahora falta por ver si habrá alguna zanahoria por parte de D’Antoni.

 

publicado en http://www.encancha.com, diciembre 2013

Los Lakers “low cost” esperan a Kobe Bryant

21 Nov

Kobe Bryant ya ha recibido el alta médica de su grave lesión en el tendón de Aquiles de la pierna izquierda.  El sábado 16 de noviembre se reincorporó a los entrenamientos del equipo,  en una sesión suave dedicada en su mayor parte a ensayos de jugadas sin rival. El martes 19 ya participó en una sesión con contacto. Aunque la vuelta de la estrella de los Lakers estaba prevista para mediados-finales de diciembre, cuando tras la sesión del martes le preguntaron si podría jugar en noviembre, el escolta respondió que si, que sería posible.

Con el alta firmada, es cuestión que el escolta alcance la forma y el ritmo necesarios para aguantar dignamente en la cancha y a partir de ahí mejorar con minutos de juego. La cuestión es si el equipo de Los Angeles será conservador y esperará el tiempo necesario para recuperar una versión buena del jugador, o si lo lanzarán a los leones apenas Bryant consiga un estado físico mínimamente aceptable .

Eso dependerá de los objetivos marcados para esta temporada. En estos momentos los Lakers no entrarían en la lucha por el título, pero están lo bastante cerca para que el retorno de un Kobe Bryant en su mejor nivel les consiga la séptima u octava plaza del Oeste (como ya hizo la liga pasada antes de lesionarse). ¿Vale la pena la lucha para caer previsiblemente en primera ronda de playoffs, o es preferible optar a una mejor elección en un buen draft?

Kobe seguro que elegiría los playoffs, pero está por ver si la gerencia del equipo opina igual. Y más teniendo en cuenta que Bryant está en su último año de contrato, igual que Pau Gasol. Esto daría a los Lakers, en caso de no renovar a ambos jugadores o hacerlo a la baja, un buen margen económico para afrontar una remodelación a fondo, con estrellas de la liga (ojo a ver que hacen este verano Lebron James y Carmelo Anthony) y jóvenes prometedores del draft.

Unos fichajes muy baratos

El verano ha sido decepcionante para los aficionados angelinos. Se marchó Dwight Howard y no se trajo a ninguna estrella para reemplazarle. A un público acostumbrado al glamour le han debido parecer muy poca cosa los fichajes de Nick Young, Chris Kaman, Xavier Henry, Wesley Johnson, Jordan Farmar, Shawne Williams y la llegada de los rookies Ryan Kelly y Elias Harris. Todos ellos fichajes de bajo coste.

Con unas finanzas lastradas por los casi 30 millones y medio de dólares del contrato de Kobe Bryant y los 19 de Pau Gasol, los 9 de Nash y los casi 8 del amnistiado Metta World Peace (que han quedado rebajados a poco más de 6 tras la firma del jugador por los Knicks), los Lakers han buscado jugadores “low cost” para no pagar un impuesto de lujo excesivo (aunque se lo podrían permitir gracias a su contrato con Time Warner que les reporta  unos 150 millones de dólares por temporada hasta julio del 2031) .

Chris Kaman es el que más cobra de los recién llegados, aunque su contrato no sea de una cuantía desmesurada. Tres millones de sueldo para un veterano como el pívot es una cantidad ajustada en el mercado de la liga profesional. La nómina del resto de nuevos jugadores con experiencia NBA ronda el millón, y los dos rookies se quedan en la mitad de esta cifra. Y sólo Nick Young y Elias Harris han firmado por más de una temporada. Con las adquisiciones de la plantilla de los Lakers, y viendo como se habían reforzado los equipos en el Oeste, los playoffs parecían una utopía.

Las estrellas bajo mínimos

Las cosas aún se complicaron más con los problemas físicos en el inicio de temporada de los dos jugadores que debían tirar del equipo ante la baja de La Mamba Negra. Pau Gasol promedia 13 puntos por partido, el registro más bajo en su ya larga carrera en los Estados Unidos. Empezó la temporada con una afección pulmonar, tras la que luego se le presentó una lesión muscular en el pie izquierdo (aún así, no se ha perdido ningún partido). La pasión de su entrenador Mike D’Antoni de alejarlo cada vez más del aro tampoco ayuda a mejorar sus estadísticas.

Peor pinta tiene el caso de Steve Nash. Tras jugar los 6 primeros partidos, su espalda le ha impedido seguir el ritmo. Hasta el punto que el base canadiense está meditando seriamente retirarse. Los Lakers han afirmado que esperan que no lo haga, que creen que Nash aún puede ser muy útil. Pero por lo bajini van pensando en los casi 10 millones de dólares que se ahorrarán la próxima temporada si el jugador cuelga las botas.

Pero para sorpresa de todos, de alguna manera el equipo va funcionando, con 5 victorias en 12 partidos. Y de los 5 triunfos, dos en los partidos con mayor carga moral disputados hasta ahora. En el partido inaugural de la temporada, los Lakers vencieron a los Clippers en el duelo entre los dos equipos de Los Angeles. Y en su visita a Houston, los californianos se impusieron a  los Rockets del “prófugo” Dwight Howard con un triple en el último segundo de Steve Blake.

El base es uno de los que está tirando del carro, con una mejora inesperada en sus prestaciones. Ha pasado de los 7,3 puntos y 3,8 asistencias de promedio de la temporada pasada a los casi 10 puntos y 7,3 asistencias de la presente. Blake ha encadenado cuatro partidos consecutivos repartiendo más de 10 asistencias, por primera vez en su carrera en la NBA. En sus tres temporadas anteriores en los Lakers nunca había tenido una noche de dobles dígitos en pases de canasta.

Jodie Meeks lidera el equipo en anotación con una media de 13,7 puntos. En tan sólo 2 de los 12 partidos no ha llegado a la decena. Su porcentaje de triples es del 49,2%. La temporada pasada, aportaba 7,9 puntos con un 35,7% de acierto desde la línea de 3 puntos. Son sus mejores números en sus 5 años como profesional.

El rendimiento de Jordan Hill ha dado un vuelco desde que Mike D’Antoni lo ha incluido en el cinco inicial en detrimento de Chris Kaman. De 6,3 puntos y 6,6 rebotes en 16 minutos ha pasado a 18,8 puntos y 12 rebotes en 30 minutos en pista. Y aportando la garra, el músculo y la fiereza que jugadores más técnicos como Gasol y Kaman no dan. En un equipo sin estrellas que solventen situaciones complicadas, este factor físico puede decantar algún partido a lo largo de la temporada.

El ascenso de Hill puede ser uno de los puntos de conflicto de la plantilla. Kaman dejó los Mavericks porque en su opinión se merecía más minutos de juego. Promedió 20,7, su peor registro en la NBA. Este año aún está menos tiempo en pista, 17,3. Y lo que es peor, con la titularidad de Hill parece que su estancia sobre el parquet aún va a disminuir más.

Blake, Meeks y Hill no son los únicos que han dado un paso adelante. Xavier Henry y Wesley Johnson también han tenido sus noches de inspiración, y los números de Jordan Farmar como base suplente son más que aceptables. D’Antoni saca provecho prácticamente de casi todos los jugadores de su roster, a excepción del papel testimonial de los dos rookies y de Robert Sacre, agitador habitual de toallas en el banquillo. ¡Incluso Shawne Williams ha sido titular en 5 ocasiones!

La baja de Kobe Bryant ha permitido repartir entre el resto de la plantilla sus más de 20 tiros por partido, generándose un ataque más coral que cuando no corre busca el pase extra para mejorar sus opciones de lanzamiento. Siete  jugadores de los Lakers aportan entre 8 y 13,4 puntos de promedio. Y la noche en que todos ellos, por una conjunción astral, andan finos, los californianos se presentan como un equipo temible.

Su retorno puede variar esta distribución del peso ofensivo, pero no va a incomodar a los jugadores afectados. Porque todos asumen que este es el equipo de Bryant. “Es el macho alfa. Dice a todo el mundo donde debe ir, consigue que todos estemos en el lugar adecuado, y nos da confianza que nuestro líder vaya a volver pronto”, explicó Jodie Meeks.

Lo que no sabemos es si Mike D’Antoni pensará lo mismo. Con Kobe fuera, Nash pensando en la retirada, y Pau Gasol que nunca ha sido de los que critican abiertamente a sus entrenadores, maneja el equipo a su antojo. Nadie discute sus sistemas. Pero todo el mundo tiene claro que este es el equipo de Kobe. Con su vuelta, habrá otro gallo en el gallinero que llevará la voz cantante.

publicado en http://www.encancha.com, noviembre 2013

El fiasco de los Lakers

1 May

Y finalmente se produjo lo inevitable, aunque no por ello menos previsible. Los Surs eliminaron a los Lakers en la primera ronda de los playoffs. Y por 4 victorias a 0. Tal vez los aficionados hubiesen esperado alguna victoria de los de Los Angeles, pero las circunstancias no han ayudado. Ahora ya podemos hacer balance de su temporada.

El históricamente primer equipo de la ciudad de Los Angeles había configurado para esta temporada 2012-13 un proyecto ilusionante, basada en un cuarteto de impacto: Kobe Bryant, Pau Gasol, Steve Nash y Dwight Howard. Los dos primeros ya estaban en el equipo, mientras que Howard venía a ser el fichaje estrella. Para consolidar el juego de bloqueo y continuación, se fichó a Nash, el mejor base posible disponible (y de paso se reforzaba una de las posiciones débiles del equipo).

El entrenador Mike Brown, tras una temporada en el equipo, no había conseguido un buen juego ofensivo más allá del kobesistema. Así que se fichó como ayudante a Eddie Jordan, un especialista en sistemas  tipo Princeton. Y todos nos pusimos a buscar cómo se jugaba a eso. La teoría dice que es un ataque basado en la movilidad constante de los jugadores, que van ocupando los espacios que sus compañeros liberan, y con continuos cortes hacia canasta. Eso dirá la teoría, porque en la práctica no lo vimos.

Tras 8 derrotas en pretemporada y 4 más en los 5 primeros partidos de la liga regular, Mike Brown se quedó sin trabajo. Phil Jackson se postuló para el cargo. Los aficionados locales le aclamaron. Pero su cuñado Jim Buss, gestor del equipo y uno de los motivos de la marcha del Maestro Zen el 2011, fichó a Mike D’Antoni en su lugar. Nueva orientación hacia un baloncesto sencillo, sin complicaciones: correr, pasar y tirar. Y además, los Lakers tenían a Nash, quien ya había brillado en Phoenix con los sistemas de D’Antoni. Carpetazo a Princeton.

Lástima que Nash se hizo viejo de golpe. Y lo de correr se convirtió en algo del pasado. Y por si fuera poco, las lesiones que le habían respetado a lo largo de su carrera se presentaron todas de golpe. El base se ha perdido 32 de los 82 partidos de la Liga Regular, y sólo ha estado disponible en los dos primeros partidos de playoffs. Ahora es cuando en los Lakers recuerdan que ya tiene 39 años, y que alguien le firmó un contrato de 3 temporadas. Su falta de ritmo y adaptación ha provocado que durante una fase de la temporada Kobe fuera el encargado de asistir a sus compañeros, pasando el base a hacer de tirador.

Un calvario de lesiones

Los Lakers han tenido muchas más lesiones de las habituales, especialmente sus interiores. Howard sólo se perdió 4 partidos de liga regular, pero muchos los ha disputado con dolor en su espalda y/o en su hombro derecho. Las rodillas y los pies de Pau Gasol le dejaron fuera de la pista en 33 citas de la liga regular. Y Jordan Hill sólo jugó 29 de esa parte de la temporada, aunque volvió a tiempo para participar de la eliminación ante los Spurs. Respecto a los bases, Steve Blake no empezó la liga por una estúpida lesión en un pie mientras salía de un parking. Mala señal. Al final de la primera parte de la temporada se había perdido 37 partidos.

Y llegamos a un fatídico final de temporada. Metta World Peace (o EJACCRA, El Jugador Antes Conocido Como Ron Artest) se lesionó una rodilla a finales de marzo, lo que le obligó a operarse. Cuando todos los descartaban para lo que quedaba de competición, el alero volvió a jugar 12 días después de la operación. Y en playoffs pagó la factura por estas prisas (jugó los dos primeros partidos, pero sólo aguantó 17 minutos del tercero).

Los Lakers estaban en un sprint final contra Utah Jazz y Dallas Mavericks por entrar en playoffs. Kobe Bryant se lo tomó como algo personal, elevando su rendimiento a un nivel excepcional. Tanto se exprimió por meter al equipo en la lucha por el título que en los últimos partidos de la liga regular se rompió el tendón de Aquiles. También pasó por el quirófano, pero él no volvió a tiempo para luchar por el campeonato. Era materialmente imposible.

A la lista de bajas en playoffs hay que sumar a estos dos nombres y al del ya citado Nash los del reincidente Steve Blake y el escolta Jodie Meeks. Mientras la tendencia de los Spurs era ir recuperando jugadores que poco a poco entraban en la dinámica del equipo, los Lakers perdían efectivos noche tras noche. Las cuatro estrellas del equipo sólo han coincidido en 7 de los 86 partidos oficiales disputados esta temporada por el equipo. Por cierto, los perdieron todos.

Pero las lesiones no han sido el único escollo en la azarosa travesia de los Lakers. La tripulación del barco tampoco estaba demasiado unida, con dos parejas de baile como principales centros de atención. Por un lado, Kobe Bryant, y Dwight Howard, pasado y presente contra el hipotético futuro. Y por otro lado, Pau Gasol y el entrenador D’Antoni.

Y ahora, una vez se ha acabado la temporada de los angelinos, ya podemos calificar el presente curso como un fracaso en toda regla. Se eliminó el ridículo y el bochorno con la clasificación para la lucha por el título, pero no se pudo maquillar más el desastre. La primera versión de los Cuatro Fantásticos, la de Shaquille O’Neal, Kobe Bryant, Karl Malone y Gary Payton, llegó a las Finales del 2004, cayendo ante los Detroit Pistons. Anque acabaron como el rosario de la aurora. O’Neal y Payton se fueron a los Heat. Malone se retiró tras una lesión y una disputa pública con Bryant que le acusó de coquetear con su esposa.

La continuidad de Howard

Ahora es momento de ponerse a trabajar para salir del pozo. La primera decisión atañe a Dwight Howard. El pívot queda libre de contrato el 1 de julio. La franquicia debe decidir si le presenta una oferta de renovación (como parecía ser la idea inicial cuando se le incorporó al equipo) o si, visto como han ido las cosas, se le deja marchar. Caso de presentarle la oferta, está en la mano de Howard aceptarla o no.

 Los Lakers, según marca el convenio, son el equipo que puede ofrecerle más dinero, unos 120 millones de dólares por 5 temporadas.  Aunque habría que restarle el impuesto del 10% del estado de California para ingresos millonarios. El resto de franquicias pueden poner encima de la mesa casi 90 millones en 4 temporadas.. Por otra parte, no está claro si al pívot le interesa seguir en un esquema de juego que no le ha favorecido, una vez reconducida su relación con Kobe Bryant. Tal vez cesar a D’Antoni ayudaría a que se quedara.

Por si fuera poco, a final de la próxima temporada sólo habrá un contrato en vigor, el de Steve Nash. Si Howard se queda, estaría ligado a un equipo que debe afrontar una reconstrucción. Y que sacrificó dos primeras rondas de draft a cambio del base canadiense. ¿Está el pívot dispuesto a hipotecarse en este reto, y a liderar un equipo en formación que difícilmente aspirará a ganar anillos en un corto plazo?

El tema Howard puede marcar el futuro de Pau Gasol. Los Lakers se enfrentan la próxima temporada a un impuesto por sobrepasar el tope salarial nunca visto hasta ahora (si mantienen la actual plantilla, 85 millones de dólares). La salida del pívot de Sant Boi, via traspaso o amnistia (se rescinde el contrato del jugador pagándole los 19 millones de sueldo de la temporada que le queda, pero esta cantidad no cuenta para establecer el tope salarial) aligeraría bastante esta cifra. Más la aligeraría librarse de Kobe Bryant, pero el escolta parece el único intocable junto con Jim Buss, un desastre como ejecutivo pero uno de los dueños del equipo.

Preparémonos pues para un verano movido en Los Angeles. Y quien sabe si para otra temporada difícil de olvidar. Para lo bueno o para lo malo. Con o sin Pau.

 

publicado en http://www.encancha.com, abril 2013

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