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Kentucky impone respeto a sus rivales en la NCAA

22 Dic

En el interludio entre el final de los exámenes del semestre y el principio de las vacaciones de Navidad, Kentucky envió un mensaje que no dejó indiferente a nadie. El chivo expiatorio fue UCLA, un programa de prestigio aunque no en su mejor momento. Los Wildcats ya dan miedo.

Por segunda semana consecutiva, todos los votos para número 1 del ranking de Associated Press llevaban el nombre de Kentucky. Ni la baja de Alex Poythress para lo que queda de temporada sembró dudas en los votantes. Duke, Arizona, Louisville y Wisconsin completaron el Top 5 manteniendo sus posiciones de la semana previa. Pocos cambios también entre los equipos que les siguen: Virginia, Villanova, Gonzaga, Texas y Kansas.

Saint John’s (20) y Notre Dame (21), debutantes en la lista previa, subieron 4 posiciones. El gran batacazo respecto al ranking anterior fue la pérdida de 8 puestos de Butler (del 15 al 23) tras su derrota ante Tennessee. North Carolina cayó hasta el penúltimo lugar, a un paso del abismo. Por detrás suyo, la retornada Michigan State. Los Spartans reemplazaron a una Northern Iowa que sólo aguantó una semana en el Top 25.

En el momento de publicar este artículo quedan 9 equipos que han ganado todos sus partidos disputados hasta ahora. Un tercio están en la ACC: Duke, Louisville y Virginia. En la Pacific 12 hay dos más, Arizona y Washington. El resto de invictos son Colorado State (Mountain West), Kentucky (SEC), Texas Christian University (Big 12) y Villanova (Big East). Tres son los equipos que no han vencido ninguno de sus encuentros, ya sea contra rivales de la Division I o de otras categorías: Central Arkansas (Southland), Delaware (Colonial) y Florida A&M (MEAC).

Kentucky mete miedo a sus rivales

Kentucky exhibió músculo ante UCLA (83-44). Los californianos no están en el Top 25, pero su programa baloncestístico es de nivel medio-alto y tienen jugadores de calidad. De ahí que lo que hicieron los Wildcats sea tan destacable. Abrieron el partido con un parcial de 24 a 0. Su defensa provocó que los Bruins fallasen sus primeros 17 lanzamientos. Al descanso el marcador era 41 a 7 (igualando la anotación más baja de un equipo de la Division I al descanso esta temporada).

Por segundo partido consecutivo, los tiradores exteriores de Kentucky se mostraron efectivos. Devin Booker fue el máximo anotador del equipo con 19 puntos y 5 de 6 en los triples (7 de 10 en total en el lanzamiento). Aaron Harrison (15 puntos) anotó 3 de 8 en triples, pero los 3 que acertó fueron en la primera parte, cuando se estaba decidiendo la victoria. En una segunda parte de menos tensión competitiva falló sus dos intentos. El punto débil de Kentucky hasta ahora había sido su porcentaje de 3 puntos. Si tapa esta vía de agua, es difícil que no se proclame campeón.

Este partido formaba parte de un programa doble organizado por la cadena de televisión CBS en el United Center de los Bulls de Chicago. En el otro duelo de la noche, la 24 de la lista de AP North Carolina se redimió derrotando a la 12 Ohio State (82-74). La universidad en la que jugó Michael Jordan impuso su defensa y su mayor presencia interior con Brice Johnson (18 puntos, 9 rebotes) como jugador más destacado.

Los Buckeyes, que promediaban un acierto del 53,7% en el lanzamiento anotando 84,2 puntos de media, se quedaron en un 35% en el tiro. Ohio State intentó la remontada en la segunda mitad buscando los puntos de Sam Thompson (17 puntos) en la pintura. Redujeron su desventaja de 18 puntos, pero no lo suficiente como para disputar la victoria.

Duke acusa el parón de los exámenes

La número 2 Duke notó sus 12 días de parón ante Elon. Los Blue Devils perdieron 17 balones (su peor marca del curso), fallaron 13 de sus 27 tiros libres y sólo acertaron en 3 de sus 16 lanzamientos triples. A pesar de ello, su victoria nunca peligró (75-62). Jahlil Okafor se marcó un partido de auténtico crack con 25 puntos y 20 rebotes (récord para un freshman en Duke).

El entrenador Mike Krzyzewski tuvo que llamar la atención a sus jugadores en su siguiente enfrentamiento, contra la vigente campeona de la NCAA Connecticut. El center de los Huskies Amida Brimah se cargó muy rápido de faltas. Duke lo aprovechó para llegar al descanso ganando 30 a 25. Pero al inicio de la segunda parte encajó un parcial de 0 a 5. “Coach K” pidió un tiempo muerto para hacer reaccionar a un equipo que se le había dormido. Cuando se reanudó el juego los Blue Devils le devolvieron la moneda a sus rivales con un parcial de 15 a 2 que dejó el duelo sentenciado a su favor (66-56).

Duke sobrevivió a una mala noche en los lanzamientos de campo (18 de 48, 37,5%) gracias a su dominio del rebote (40 por 29 de los Huskies) y su rentabilización de las faltas recibidas con tiros libres (el equipo dispuso de 34, transformando 25). El base freshman Tyus Jones lideró a sus compañeros con 21 puntos, mientras que el máximo anotador fue su rival de UConn Ryan Boathright con 22. Entre todos los jugadores de ambos banquillos sólo fueron capaces de anotar 2 puntos, transformando 1 de sus 14 tiros. La peor anotación de unos reservas en lo que llevamos de temporada en la Division I.

Arizona anotó 101 puntos en su clara victoria ante Oakland (101-64). Es el récord anotador de los Wildcats en 40 minutos en las 5 temporadas que el entrenador Sean Miller lleva al frente del equipo. La Universidad de Texas el Paso se lo puso más difícil a los Wildcats (55-60), en el primer partido de verdad como visitante de los invictos terceros del ranking (hasta ese momento habían jugado 8 en casa y 3 en el torneo de Maui, pista “neutral”).

Tras un buen principio de Arizona plasmado en un marcador de 15 a 2, la defensa de los Miners  y el despertar ofensivo de Vince Hunter (18 puntos, 12 rebotes) volvieron a igualar el duelo. Una canasta suya avanzó a UTEP en el marcador (40-38) a 12:46 del final. Kaleb Tarczewski y Stanley Johnson (17 puntos, 6 rebotes) dieron impulso a los de Sean Miller hasta conseguir un margen de seguridad de 10 puntos cuando faltaban 3 minutos y medio para acabar el encuentro.

Montrezl Harrell llevaba anotados 14 puntos en la primera mitad ante Western Kentucky cuando se lio una tangana poco antes del descanso en la que acabó expulsado tras lanzar un codazo a un rival. La cuarta del ranking Louisville se impuso igualmente a los Hilltoppers por 67 a 76. Sin Harrell, Terry Rozier asumió el liderazgo de los Cardinals anotando 26 de sus 32 puntos en la segunda mitad.

La defensa de Virginia

La sexta de la lista Virginia clausuró su parón de 11 días por los exámenes venciendo a Cleveland State (70-54). La mejor defensa de la categoría en estos momentos (deja a sus rivales en 46,2 puntos de media por partido) mantuvo a los Vikings sin anotar durante 10 minutos de la primera parte. Harvard aún lo pasó peor.

Los Cavaliers les dejaron en 8 puntos al descanso con sólo una canasta en juego (gracias a 2 tiros libres de Wesley Saunders a 7 segundos de descanso, la Crimson evitó batir el récord del curso de menos anotación en una primera mitad, 7). El resultado final fue 76 a 27 (Harvard igualó la peor anotación de la temporada para un equipo de la DI), con un acierto en el lanzamiento de los derrotados del 16% (8 de 50).

Syracuse desaprovechó una buena ocasión para volver a entrar en el ranking tras perder ante la número 7 para los votantes de AP Villanova (82-77). Los Orange fueron por delante en el marcador durante 39 minutos y 56 segundos. Incluso llegaron a ganar por 15 puntos faltando poco el descanso. Pero poco a poco los Wildcats fueron reduciendo el margen hasta que JayVaughn Pinkston (25 puntos, 10 rebotes) robó la pelota y empató a 69 a 4 segundos del final, enviando el partido a la prórroga. En el tiempo extra los de Boeheim cedieron ante el empuje de sus rivales. Aquí teneis el emocionante final de la segunda parte.

Si la semana anterior Wichita State sufrió para vencer a Detroit, en esta última la número 11 del ranking se libró por los pelos del upset ante Alabama (53-52). Y eso que los Shockers empezaron relativamente bien el encuentro, anotando la mitad de sus lanzamientos para dominar en el marcador 18-14. La Crimson Tide apretó en defensa, y los locales sólo convirtieron 2 de los 13 tiros que intentaron a partir de entonces hasta llegar al descanso.

La tónica se mantuvo en la segunda mitad. A 5:50 del final, los locales perdían de 11. El entrenador Gregg Marshall pidió tiempo muerto para organizar una defensa presionante. Wichita State cerró el partido con un parcial de 13 a 1. Darius Carter (16 puntos, 6 rebotes) aprovechó una asistencia de Fred VanVleet (9 puntos, 7 rebotes, 5 asistencias) para poner por delante a los Shockers a 12 segundos del final con un mate. El último triple de Rodney Cooper para Alabama ni se acercó al aro.

Washington, que ocupa el lugar 16 del ranking, superó por los pelos al equipo que le precede en la lista, Oklahoma (69-67). Los Huskies, tras llegar a liderar el enfrentamiento en la primera mitad con un margen de 20 puntos, se quedaron sin gasolina en los instantes finales. En los últimos 4 minutos el equipo sólo anotó 3 puntos. En la segunda mitad los Sooners empezaron a remontar cuando los triples de Buddy Hield (17 puntos) empezaron a entrar y Isaiah Cousins se sumó a la fiesta (17 puntos). Jordan Woodard tuvo un lanzamiento de 3 puntos en el último segundo para darle la victoria a su equipo, pero el tiro no entró.

La 18 de la lista Miami se llevó un revolcón considerable en casa ante Eastern Kentucky (44-72). Los Colonels, que fueron siempre por delante en el marcador, llegaron al descanso con una mínima ventaja de 2 puntos. En la segunda mitad aseguraron la victoria gracias a un demoledor parcial de 2 a 22 con 6 triples, 3 de Isaac McGlone (12 puntos, 4 de 4 en triples) y 2 de Timmy Knipp (17 puntos, 5 de 9 en triples). La efectividad visitante desde más allá de la línea de 3 puntos fue clave en el resultado: 14 de 26 (53,8%).

Problemas en la parte baja del Top 25

San Diego State, número 19 del ranking, fue derrotada en la prórroga por Cincinnati (71-62). Los locales ganaban de 5 a falta de 30 segundos, pero un parcial de los Aztecs de 3 a 8 (con dos triples incluidos) les permitió forzar la prolongación de 5 minutos. Los Bearcats, escarmentados por la derrota en su partido anterior ante Nebraska después de dos prórrogas, no se dejaron sorprender de nuevo. Este fue el último partido que Mick Cronin dirigió a Cincinnati. Tras un chequeo médico a causa de sus frecuentes dolores de cabeza, se le detectó un aneurisma sin estallar. El técnico será baja hasta que supere esta peligrosa situación.

Saint John’s, veinteavo mejor equipo del país para los votantes de AP, perdía al descanso 18 a 33 contra Saint Mary’s. La charla en el descanso del entrenador Steve Lavin debió ser muy convincente, porque sus jugadores liderados por D’Angelo Harrison (21 puntos) remontaron para ganar 53 a 47. Brad Waldow anotó 26 puntos y capturó 11 rebotes para los derrotados Gaels. Esta fue una dura semana para el pívot. Su monstruoso partido (25 puntos, 15 rebotes, 6 asistencias) ante Northern Arizona (71-73) tampoco tuvo premio. Una pelota perdida a 3 segundos del final permitió a Quinton Upshur (26 puntos) anotar la canasta definitiva para los Lumberjacks.

Si en el resumen anterior de la actualidad NCAA os decíamos que Butler (23 del ranking) estaba sobrevalorada, esta semana Indiana nos dio la razón (73-82). Los Hoosiers llegaron a tener 10 puntos de ventaja a 3 minutos del descanso, pero una buena racha de Kellen Dunham (23 puntos) igualó el encuentro. En los minutos finales del encuentro, Troy Williams (22 puntos, 11 rebotes) y Yogi Ferrell (20 puntos) fueron claves en el parcial de 0 a 10 que abrió la brecha definitiva para Indiana.

Michigan State ve discutida su permanencia en el ranking. Tras volver al Top 25 esta semana (en la última posición), la derrota en la prórroga ante Texas Southern (64-71) puede enviar a los Spartans de nuevo al limbo. La baja de Branden Dawson con una fractura de muñeca no sirve de excusa. El equipo de Tom Izzo lideraba la DI con un 44% en los triples, pero ante los Tigers se quedaron en un 4 de 21. Los locales, que nunca habían ido por detrás en el marcador, llegaron a tener 8 puntos de ventaja a 8 minutos del final. Jason Carter, con 9 de sus 13 puntos, lideró el parcial de 2 a 11 que dio un vuelco al partido.

Florida es otro de los clásicos que viven en la inhóspita tierra de más allá del Top25. Los Gators derrotaron a Wake Forest y Michael Frazier se llevó 14 puntos. Pero no anotados (que fueron 12), sino de sutura en la frente tras chocar contra un rival. El percance no le impidió seguir jugando. Los de Billy Donovan cimentaron su triunfo en las 17 pelotas recuperadas.

Grambling State, cuna de dinastías

Oregon State derrotó a uno de los peores equipos de la Division I, Grambling State (71-43). Y lo hizo con un triple doble de Gary Payton II: 10 puntos, 12 rebotes y 10 asistencias a los que también hay que sumar 6 recuperaciones. Es el segundo triple doble en la historia de esta universidad. ¿Adivináis quien hizo el primero? Papaíto. Gary Payton sénior consiguió 20 puntos, 14 rebotes y 11 asistencias contra Portland el 26 de noviembre de 1988. Ahora padre e hijo forman parte de la historia de los Beavers. Payton el Joven volvió a conseguir buenas cifras en el triunfo ante DePaul (15 puntos, 7 rebotes, 5 asistencias, 5 recuperaciones, 2 tapones) aunque no estuvo tan inspirado en la derrota contra Quinnipiac (0 puntos, 1 rebote, 3 asistencias, 4 recuperaciones).

Grambling State, por su parte, se está especializando en los apellidos ilustres. En la misma semana también fue apalizada por la 16 del ranking Washington (86-38), en el partido previo al triunfo de los Huskies sobre Oklahoma que ya hemos comentado. El máximo anotador del encuentro fue Shawn Kemp Jr (21 puntos, 4 rebotes). Creo que no es necesario que os aclare quién es el padre de este jugador, ¿verdad?

La paliza de la semana se la llevó South Carolina State, que cayó ante Texas Tech por 62 puntos de diferencia (101-39). Ningún jugador de los Bulldogs consiguió llegar a los dobles dígitos en anotación. Mientras su rival se fue a casa con un 57,8% en el lanzamiento (50% en los triples), ellos acabaron el partido con un mísero 21,2% de acierto (12,5% en los intentos de 3 puntos). De hecho, ni siquiera estuvieron finos desde la línea de tiros libres (44,4%, 8 de 18). El bochorno de la semana fue para Bowling Green, que perdió en casa contra Ferris State de la Division II (68-82).

American University dominaba de 20 puntos a La Salle a 14 minutos del final. Pero los Explorers no estaban dispuestos a caer en casa de una forma tan contundente. Así que consiguieron una espectacular remontada, culminada con un triple desde medio campo de Jordan Prince (26 puntos, 6 rebotes, 5 asistencias, 3 recuperaciones) para forzar la prórroga. En el tiempo extra no pudieron rematar la faena y acabaron perdiendo 66 a 68. Todos los puntos de los Eagles los anotó su quinteto titular.

Una marca difícil de batir

Amere May, de Delaware State, batió el récord anotador de la temporada en el triunfo de su equipo ante Saint Francis por 64 a 72. May se fue hasta los 48 puntos anotando 16 de sus 25 lanzamientos de campo (con un destacable 6 de 10 en triples) y sus 10 tiros libres. Dado su elevado momento de inspiración, su entrenador no se atrevió a sentarlo ni un segundo por si se le enfriaba la muñeca.

Una semana muy productiva la de Denzel Livingston, que anotó 34 puntos (24 en la segunda mitad) y la canasta de la victoria de Incarnate Word ante la Grand Canyon (80-82 ) que entrena el exNBA Dan Majerle. Livingston consiguió  30 puntos más en el triunfo de los Cardinals ante la Universidad de Missouri – Kansas City (UMKC) por 104 a 110, 16 de ellos durante las 3 prórrogas disputadas.

Marcus Marshall (36 puntos, 7 de 9 en triples) trabajó en balde para Missouri State en su visita a Tulsa (74-70). Joe Chealey (30 puntos, 7 de 9 en triples), de College of Charleston, tampoco vio su trabajo recompensado ante Charleston (90-85). Corey Allen Jr colaboró con 31 puntos en el trabajo de South Florida, aunque los Bulls cayeran en su visita a Florida State (75-62). Gran parte de la culpa de su derrota la tuvieron los 15 tapones que recibieron (6 de Jarquez Smith).

Marquette derrotó a Arizona State (78-71) con más puntos anotados por dos suplentes (41) que por los 5 titulares (37). Jajuan Johnson sumó 22 y los 19 restantes, además de 9 rebotes y 5 tapones, llegaron de la mano de Luke Fischer. El pívot, un transfer procedente de Indiana,  tuvo un gran debut en su primer partido con los Golden Eagles. Fischer volvió a brillar con 22 puntos y 8 rebotes en 22 minutos en el triunfo ante Alabama A&M (83-49). Habrá que seguir atentamente la evolución de este jugador

Las zapatillas de Jordan

Un comprador que prefirió permanecer en el anonimato pagó 33.387 dólares (27.300 euros) por unas zapatillas Converse que, según la casa de subastas que las vendió, usó Michael Jordan durante su paso por la Universidad de North Carolina (1981-1984). La venta quedó en suspenso cuando se puso en duda que la estrella de la NBA hubiera llevado estas bambas en un partido.

Jordan usaba esta marca de zapatillas en su etapa universitaria porque Converse le pagaba 10.000 dólares (8.177 euros) al año al entrenador de los Tar Heels Dean Smith para que sus jugadores (que no recibían dólar alguno en este trato) las llevasen.

Las bambas usadas por “Air Jordan” son piezas con buena salida en las subastas. Las que calzaba en las finales de 1997 durante su “partido de la gripe”, firmadas por el jugador, se vendieron por 104.765 dólares (85.666 euros) el año pasado. Otro par que llevó durante su temporada de rookie en la NBA fueron adjudicadas también el 2013 por  31.070 dólares.

Versión íntegra del artículo publicado en http://www.encancha.com, diciembre 2014

Kobe Bryant: el discípulo alcanza al maestro

17 Dic

El domingo 14 de diciembre del 2014 pasará a la historia del baloncesto como el día en el que Kobe Bryant superaba a Michael Jordan en la lista oficial de anotadores de la NBA. Un logro que el escolta de los Lakers perseguía hace mucho tiempo.

Kobe Bryant superó a Michael Jordan como el tercer anotador de la liga regular en la historia de la NBA. La leyenda de los Chicago Bulls había sumado 32.292 en sus 1072 partidos repartidos en 15 temporadas. En el triunfo de los Lakers ante los Timberwolves de Minnesota, el escolta anotó 26 puntos en su partido 1269 como profesional (va por su temporada 19) para llegar hasta los 32.331 en el total de su carrera. Muy lejos quedan aún los 36.928 de Karl Malone y los 38.387 de Kareem Abdul Jabbar.

“La Mamba Negra” firmó su gesta ante el mismo equipo, los Timberwolves, que le vio debutar como profesional el 3 de noviembre de 1996. El joven de 18 años estuvo en la pista 6 minutos en su primer partido oficial en la NBA. Lanzó una vez a canasta y no anotó. El pasado domingo jugó 35 minutos, y convirtió 7 de sus 20 tiros de campo además de 10 de sus 13 tiros libres (con uno de ellos batió a Jordan). Entre una y otra noche han pasado algo más de 18 años.

Bryant nació el 23 de agosto de 1978 en Filadelfia. Su padre, Joe Bryant, jugaba entonces en los Sixers de Filadelfia. Pero el modelo del pequeño Kobe no era precisamente su progenitor sino un joven elegido con el número 3 en el draft de 1984, un talento llamado Michael Jordan que para entonces ya había ganado la NCAA con North Carolina (1982)  y que  en poco menos de dos meses conseguiría su primer oro olímpico con los USA en Los Angeles 84.

Después de su gesta del pasado fin de semana, Kobe Bryant publicó una emotiva nota en internet. En ella explica sus sensaciones y revela uno de los peores momentos de su vida: el día que se quedó en 0 puntos en un partido. Tenía 12 años y fue entonces cuando descubrió que estuvieron a punto de echar a Michael Jordan de su equipo en el instituto por falta de nivel. Y desde entonces Jordan fue su inspiración.

El joven Kobe creció viendo los partidos de “Air Jordan”, repasando una y otra vez sus videos, imitando sus movimientos. Rondaba los 14 años cuando Gatorade lanzó una campaña comercial protagonizada por el deportista más popular del momento, al que todos querían emular. El anuncio ponía en imágenes la motivación que ha guiado los pasos del jugador franquicia de los Lakers hasta el estrellato: ser como Mike. O mejor aún, superarlo.

Kobe Bryant ha cumplido en parte uno de sus anhelos, anotar más puntos que su ídolo de juventud en la Liga Regular. La NBA cuenta la anotación en play-offs aparte y Jordan lidera la tabla histórica de la liga en este concepto con 5.987 puntos en 179 partidos. Bryant es el tercero de la lista con 5640 puntos en 220 partidos. Tal como están los Lakers, veo difícil que le supere. Entre ambos, sorpresa, Abdul-Jabbar con 5762 puntos (237 partidos).

Otro objetivo del escolta del equipo californiano podría ser superar a su modelo en número de anillos ganados. Jordan ganó 6 veces la NBA (1991,1992,1993,1996,1997 y 1998) mientras que él lo ha conseguido en 5 ocasiones (2000,2001,2002, 2009 y 2010). De nuevo, el mal momento del equipo, la situación caótica que vive y las pocas perspectivas de mejora que se le intuyen a la franquicia juegan en su contra.

Kobe Bryant ha sido el ganador de la carrera para ser el heredero de Michael Jordan. Ninguno de los aspirantes se ha acercado tanto al modelo original, ni ha alcanzado la excelencia en el juego de su sucesor. Y sin embargo, el triunfo no tiene el mismo valor que tendría hace unos años. Porque suceder a Jordan no te hace rey de la NBA. La irrupción de Lebron James escenificó el cambio de paradigma en la liga, hacia un tipo de jugador total que partiendo de un dominio físico y unas grandes condiciones atléticas no necesita una técnica tan exquisita para imponer su juego.

Un draft decisivo

La historia podría haber sido muy diferente si en el draft del 1996 los entonces New Jersey Nets hubieran elegido a Kobe Bryant tal como pretendían. El entrenador y ejecutivo responsable de los fichajes John Calipari (ahora en la NCAA al mando de la temible Kentucky) y el general mánager John Nash quedaron con los padres del jugador la noche anterior a la ceremonia de elección. Y Joe Bryant predijo que su hijo sería all star en su segunda temporada.

La bravata espantó un poco a los directivos de los Nets. Para acabarlo de arreglar, al día siguiente el agente Arn Tellem les amenazó con que su representado se iría a jugar a Italia (donde había pasado parte de su infancia) si el equipo le elegía en el draft. Los Lakers ya habían llegado a un acuerdo secreto con los Hornets para que éstos eligieran a Bryant en treceava posición y se lo traspasaran luego a cambio de Vlade Divac.

Nash pensaba que Tellem iba de farol y era partidario de arriesgarse. Pero Calipari, más conservador, desestimó la incorporación del adolescente de instituto de Filadelfia y eligió en su lugar a Kerry Kittles, con 4 años en la NCAA a sus espaldas. Aún estaba reciente el ejemplo de Danny Ferry en 1989, quien disconforme tras ser elegido por Los Angeles Clippers se fue al Messagero di Roma para ingresar en la NBA una temporada más tarde como jugador de los Cleveland Cavaliers. Coincidencias del destino, ahora el pabellón de los Nets se halla en el barrio en el que nació Jordan, Brooklyn.

Carácter de campeón

La profecía de su padre se cumplió y Bryant fue all star en su segunda temporada, el más joven en su momento. Con Michael Jordan en el equipo del Este en baja forma a causa de un resfriado, el debutante fue a por él. “Si ves a alguien enfermo, tienes que ir a por él. Él lo ha hecho. Me gusta su actitud”, dijo el entonces rey de la NBA de su adversario. En el Madison Square Garden Jordan fue elegido MVP del partido con 23 puntos, 6 rebotes y 8 asistencias en 32 minutos de juego. Kobe acabó como máximo anotador del Oeste con 18 puntos y 6 rebotes habiendo estado 22 minutos en pista.

Jordan y Bryant han conseguido todos sus anillos a las órdenes del mismo entrenador Phil Jackson. Otro punto de encuentro en sus trayectorias es que se han proclamado campeones siempre con un mismo equipo (los Bulls el primero y los Lakers el segundo). Pero si hay algo que realmente comparten es un carácter ganador que los lleva al límite. Que les impide pasar por alto un reto o tolerar que se discuta su jerarquía. Y que les fuerza a presionarse a ellos mismos y a sus compañeros más allá de sus posibilidades.

Se cuenta la anécdota (nunca confirmada por los protagonistas) que Scottie Pippen le soltó un puñetazo al líder de los Bulls durante un entrenamiento en que no dejó de provocarle verbalmente. También corre la leyenda de la noche que Jordan se pasó en blanco en un casino porque no quería levantarse de la mesa perdiendo. Al día siguiente tenía partido, y en la pista cumplió como si hubiera descansado una semana entera.

Kobe Bryant ha llegado a jugar en el instituto de Lower Merion con la nariz rota, o provocar que a un compañero le tuvieran que poner unos puntos de sutura tras enviarlo contra un muro en un entrenamiento luchando por una pelota suelta porque quería acabar la sesión sin perder ningún partidillo de 4 contra 4.

Ya en profesionales, la convivencia entre Bryant y Shaquille O’Neal no fue nunca fácil, provocando la marcha del pívot a Miami. El último episodio lo protagonizó recientemente en los Lakers en una sesión preparatoria, picándose con Nick Young, llamando blandos a sus compañeros y menospreciándolos ante el general mánager del equipo. Por suerte, Young no es Scottie Pippen.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, diciembre 2014

NBA: El partido de los 44 minutos entre Nets y Celtics

20 Oct

La NBA es una Liga abierta las modificaciones que puedan ayudar a mejorar el espectáculo. Este pasado fin de semana ha programado un partido de pretemporada de 44 minutos en lugar de los 48 habituales. A continuación te explicamos que se esconde detrás de este experimento.

El baloncesto es un deporte dinámico, siempre abierto a modificar sus reglamentaciones para adaptarse al gusto del público y ganar espectacularidad. Dentro de este deporte, el espectáculo por antonomasia está en la NBA, una Liga con reglas diferentes a las del resto del baloncesto mundial, y que siempre se ha mostrado celosa de sus diferencias.

La idea entre los responsables de la liga profesional norteamericana es que si el resto del baloncesto mundial busca la convergencia, ésta debe llegar por un acercamiento de la FIBA a los postulados de la NBA y no al revés. Así pasó, por ejemplo, con la línea de 3 puntos (copiada a su vez por la NBA de la extinta ABA) y la división del partido en cuartos.

En los últimos tiempos, no obstante, esta posición ha cedido, y los muros de pureza y ortodoxia han empezado a resquebrajarse, permitiendo la penetración de algunos aspectos FIBA. La primera expresión de esta permeabilidad fue permitir la defensa en zona a los equipos profesionales norteamericanos. La segunda puede ser la reducción del tiempo de juego de los partidos de la NBA, fijados ahora en 48 minutos.

La salud de los jugadores como pretexto

La madrugada de este domingo, hora española, los Boston Celtics han derrotado por 90 a 95 a los Brooklyn Nets en un partido que ha durado 44 minutos en lugar de los 48 habituales, con cuatro cuartos de 11 minutos. Oficialmente, esta modificación experimental de la duración de un partido de baloncesto de la NBA (aunque sea de pretemporada) surge de una sugerencia de los entrenadores, preocupados por evitar lesiones a sus jugadores sobrecargados de minutos de juego en un plazo de tiempo relativamente breve.

Tal como explicó Rod Thorn, director deportivo de la NBA,  “en nuestra última reunión con los entrenadores debatimos sobre la duración de los partidos, y se nos sugirió que experimentásemos con un formato más breve. Después de consultar con nuestro comité de competición, accedimos a permitir que Nets y Celtics jugasen un partido de pretemporada de 44 minutos para obtener unos datos preliminares que nos ayuden a un análisis posterior de la duración de los partidos”.

El hecho de acortar un minuto cada uno de los cuartos (de los 12 habituales a 11) ha llevado a la NBA a reducir también el número mínimo de tiempos muertos. En cada uno de los cuatro períodos del partido se detiene el juego un mínimo obligatorio de dos veces, para poder colar la publicidad que ayuda a mantener este espectáculo. En los partidos oficiales, en el segundo y último cuarto el número mínimo de tiempos muertos es de 3, pero en esta ocasión se ha rebajado esta cifra a 2.

Con esta limitación simplemente se ha vuelto atrás en el tiempo. Tras el cierre patronal que dejó la liga regular de la temporada 1998-99 en 50 partidos, la NBA introdujo dos tiempos muertos extra para intentar recuperar parte de los ingresos publicitarios que había perdido con el lockout. Y en vista de su buen funcionamiento (económicamente hablando), los mantuvo en las siguientes temporadas. Y son estos dos tiempos extras los que suprimió en el duelo entre Nets y Celtics.

Si esta reducción del tiempo de juego se aplicase en la siguiente liga regular, estaríamos hablando de una reducción global de 328 minutos de juego por equipo, el equivalente a unos 7 partidos de los 82 que disputa cada una de las franquicias. Sin embargo, las macrocifras no siempre muestran la realidad. Porque no es lo mismo jugar 7 partidos menos en una temporada que 4 minutos menos en cada partido. Como bien ha señalado Erik Spoelstra, entrenador de los Miami Heat.

La polémica entre minutos y partidos

Spoelstra no cree “que sea una cuestión de cuanto duran los partidos. Para ser sincero, pienso que hay demasiados partidos. Se debería buscar una manera de reducir los partidos en noches consecutivas para que no haya más de 20 por temporada. Creo que este es el principal problema, y no reducir cuatro minutos de juego un partido en concreto. Pero estoy abierto a ver que sale de esto. Creo que todo el mundo estará de acuerdo en que probablemente hay demasiados partidos en muy poco tiempo”.

Lebron James, que estuvo a sus órdenes cuatro temporadas, coincide con él. “No son los minutos, son los partidos. Los minutos no significan nada. Podemos jugar partidos de 50 minutos si es necesario. Se trata de los partidos. Los jugadores creemos que 82 son demasiados. Pero no se trata de los minutos. Una vez estás en la cancha, no importa si juegas 22 o 40.” La estrella de los Cavaliers es partidaria abrir negociaciones sobre este tema para explorar soluciones que protejan a los jugadores de futuras lesiones por sobrecarga de competición.

Dirk Nowitzki también secunda esta opinión: “no son necesarios 82 partidos para determinar los mejores 8 equipos de cada conferencia”. El alero de los Mavericks, partidario de una liga regular de alrededor de 65 partidos, es consciente no obstante que “se trata de dinero, y cada partido de menos significa que ambas partes pierden dinero, propietarios y liga, y jugadores. Por eso no creo que las cosas vayan a cambiar pronto”. El alemán señaló otro aspecto que se debería pulir, un exceso de tiempos muertos que ralentiza en exceso el juego y enfría a jugadores y público.

Aunque la reducción de partidos parece del todo razonable e irrefutable, choca de lleno con otra lógica: la empresarial. Los dueños de los equipos, como bien dice Nowitzki, miran por su margen de beneficios. La salud de los jugadores no es un factor en si mismo sino un elemento más de la contabilidad que debe ser cotejado con el resto de componentes del balance. Y me atrevería a añadir que, de entre todos estos componentes, no es uno de los que tenga más peso específico.

Precisamente el dueño de los Mavericks de Nowitzki, un Mark Cuban que acostumbra a hablar claro, se pronunció contra la opinión de su estrella con un razonamiento que mezclaba pasión y economía: “Nunca tengo suficiente NBA. Es el mejor entretenimiento del mundo. Así que cuanto más, mejor. A más partidos mayor riesgo. Pero jugamos en instalaciones y empleamos a un montón de gente que se beneficia de estos partidos”.

Michael Jordan, en su rol de propietario de los Charlotte Hornets, tampoco está de acuerdo en la reducción de partidos de la temporada. Y ha llegado hasta el meollo de la cuestión: “Si eso es lo que quieren, propietarios y jugadores podemos evaluarlo y discutirlo. Pero bajarán los beneficios de ambas partes. ¿Están preparados los jugadores a renunciar a una cantidad de dinero a cambio de jugar menos partidos? Esta es la cuestión, porque no puedes pretender cobrar lo mismo jugando menos encuentros”.

La verdadera razón del experimento

En realidad, si la NBA quiere acortar la duración real de sus partidos (que no de tiempo de juego necesariamente) es para acercarse a los estándares de programación televisivos. Como ya anticipábamos en los primeros días de Adam Silver como comisionado de la Liga, uno de sus objetivos podía ser que la duración de las transmisiones no superase las dos horas de duración, el tiempo estimado que los espectadores mantienen su atención ante el televisor antes de empezar a perder interés.

En este sentido, el experimento ha sido un éxito. El partido entre Nets y Celtics tuvo una duración de una hora y 58 minutos, por debajo de la media habitual de dos horas y quince minutos. El primer cuarto duró 19 minutos, 29 el segundo y 25 los dos restantes. Se podría argüir que al ser un partido de pretemporada se señalaron menos faltas, pero eso no es cierto. Los Nets fueron castigados con 19, y los Celtics con 26. Ambos equipos acreditaron un promedio la pasada temporada de entre 21 y 22 personales por partido, y con 4 minutos más de juego. Por cierto, el descanso duró 14 minutos en lugar de los 15 marcados. Todo ayuda a reducir, por insignificante que sea.

Jugadores y entrenadores no han sentido en el juego el efecto de estos cuatro minutos de menos. Joe Johnson, jugador del equipo de Brookly, afirmaba no haber “notado ninguna diferencia en absoluto. Es lo mismo. Si estás en la pista la misma cantidad de minutos, da igual”. Su compañero Deron Williams opinaba que “es muy difícil darte cuenta del minuto de menos por cuarto, cuatro por partido, cuando estás en la pista y no piensas en ello”. Los dos entrenadores tampoco han apreciado cambios sustanciales que afecten a sus planteamientos.

Las palabras de Johnson nos acercan a otra de las consecuencias futuras si se implanta esta disminución de minutos. Una reducción exclusivamente del tiempo de juego no tiene porque traducirse en una reducción de los minutos que determinados jugadores permanecen en la pista. Probablemente, las estrellas seguirán disputando un número de minutos muy similar a lo largo de la temporada. Los grandes damnificados serán los miembros de las segundas unidades, que si verán mermada su presencia en el juego. Y por consiguiente, sus remuneraciones.

Más medidas para acortar los partidos

Reducir el tiempo de juego es una manera de conseguir bajar del límite de 2 horas de duración de la retransmisión, aunque a la vez provoca una reducción del espectáculo. Hay otras maneras de ayudar a lograr este objetivo sin privar a los espectadores de su dosis razonable de baloncesto. Por ejemplo, limitando el visionado de las repeticiones de televisión por parte de los árbitros para tomar una decisión en una jugada confusa.

A excepción de los lances de final de período, en que no se ralentiza el transcurso del partido y por tanto se puede hacer “de oficio”, se podría adoptar un sistema similar al del “ojo de halcón” del tenis. Un número fijo (y no muy alto) de reclamaciones por equipo ante decisiones arbitrales. Si el reclamante tiene razón, las sigue manteniendo. Si el veredicto de los árbitros no le da la razón, el equipo que ha impugnado la decisión previa de los colegidos habrá consumido una de sus opciones. Si las consume todas, no puede solicitar más visionados de imágenes.

El periodista Chris Bernucca, en http://www.sheridanhoops.com, da otras opciones interesantes y útiles para ganar tiempo. Obviamente, empezar los partidos con puntualidad británica, a la hora marcada, ayudaría mucho. Una forma de lograrlo sería reduciendo por reglamento las presentaciones de los equipos, o que empezaran incluso antes que la misma retransmisión. Pero la puntualidad del salto inicial debería ser  innegociable. Y ya con el juego en marcha, procurar que los jugadores entren y salgan rápido de la pista al ser sustituidos, aplicar a rajatabla la regla de los 10 segundos de tiempo máximo para lanzar un tiro libre e impedir que un mismo equipo pida 2 tiempos muertos consecutivos.

También se podría hablar de una mayor reducción de los tiempos muertos a disposición de los entrenadores, pero este parece un tema tabú por el momento. Por la sencilla razón que es una buena fuente de ingresos para unas televisiones que acaban de firmar un nuevo contrato valorado en 24.000 millones de dólares. De alguna parte tendrán que sacar el dinero para pagar esa cifra, y cada segundo de publicidad vendida ayuda a ello.

Si la NBA de verdad se preocupa por la salud de sus jugadores, todo lo mencionado en este aparatado no son más que parches. La solución evidente parece reducir el número de partidos que componen la temporada, o alargar la duración de la misma para dar mayor tiempo de recuperación a los protagonistas del espectáculo entre enfrentamientos. Se debería evitar al máximo que los equipos jueguen dos o más noches consecutivas, aunque eso suponga alargar la duración de sus giras cuando juegan fuera de casa. Pero mucho me temo que en realidad no estamos hablando de la salud de los jugadores sino de la reformulación de un formato de televisión.

Publicado en http://www.encancha.com, octubre del 2014

Lebron James y el club de los 60

6 Mar

En la lucha por el MVP entre Lebron James y Kevin Durant, el jugador de los Heat se marcó un tanto importante anotando 61 puntos en un partido. Una cifra que a la que sólo han llegado unos pocos elegidos en la historia de la NBA.

Lebron James ingresó la noche del pasado lunes 3 de marzo en el distinguido club de los jugadores capaces de superar los 60 puntos en un partido oficial de la NBA. Ante los Charlotte Bobcats King James se fue hasta los 61 puntos, en una serie de 22 de 33 en los lanzamientos de campo (de ellos, 8 de 10 desde la línea de 3 puntos y, cosa extraña, ningún mate entre sus canastas), en 41 minutos de juego. Una exhibición que los medios de comunicación de todo el mundo recogieron en sus diferentes ediciones.

Todo lo que rodea a Lebron James es desmesurado, y cualquiera de sus actos se magnifica. Parte del mérito/culpa habría que atribuírselo al departamento de marketing de la NBA que ahora se estará tirando de los pelos a raíz de una decisión inmovilista y con muy poca visión de futuro  de la dirección de la Liga, y que les ha privado de una imagen que podrían haber explotado durante muchísimos años. Un error que no acostumbran a cometer y que puede repercutir en su cuenta de beneficios.

La estrella de los Heat está jugando con una máscara como protección para su tabique nasal fracturado. Lebron lució en su primer partido después de la lesión una impactante máscara negra que la liga le obligó a cambiar por una más clara (y mucho más sosa). Y por eso se han quedado sin una foto que sin duda se habría convertida en icónica, la de la noche de los 61 puntos con la máscara negra. Una imagen con claras reminiscencias del cómic de superhéroes que habría vendido miles de camisetas (más bien millones) en todo el mundo.

Tan exagerado es lo que rodea a este inmenso jugador que con sus 61 puntos ha eclipsado que hace poco más de un mes Carmelo Anthony le metió 62 puntos a estos mismos Bobcats en el Madison Square Garden, y con otra gran racha en el lanzamiento (23 de 35). Aunque este olvido puede servir también de magnífico ejemplo de cómo la estrella de Melo va apagándose lentamente en Nueva York, tal y como comenté en un articulo anterior.

 

El club de los 60 está integrado por 22 jugadores, y tiene un presidente inamovible a pesar de su fallecimiento: Wilt Chamberlain. El gigante, alguien más desmesurado en sus actuaciones e impacto en el juego que el propio Lebron (que ya es decir), es tanto el jugador que más puntos ha anotado en un solo partido (100), como el que más veces ha llegado a los 60 puntos (lo hizo en 32 ocasiones). La última vez que lo consiguió, en 1969, tenía 32 años y 162 dias, y 22 de sus 29 canastas fueron mates.

Chamberlain es también el único que ha sumado esta cifra en partidos consecutivos: una racha de 2 en diciembre de 1961,  una racha de 3 en enero de 1962, una serie de 4 entre febrero y marzo de 1962 cerrada con su famosa noche de los 100 puntos (el término dominante define a la perfección su actuación durante la temporada 1961-62 con 50,4 puntos por partido de media), y una última racha de 2 en diciembre de 1962.

El pívot de Filadelfia Warriors, San Francisco Warriors, Filadelfia 76ers y Los Angeles Lakers no es el único jugador con más de un partido de 60 puntos en su carrera. En esta élite dentro del selecto club que nos ocupa tenemos a Kobe Bryant  y Michael Jordan (5) y Elgin Baylor (4). Esta es una de las cosas en las que el discípulo Kobe (creció viendo una y otra vez los videos de Air Jordan) ha podido igualar al maestro.

 Jordan y Baylor son los únicos que han llegado a esta cifra en un partido de playoffs. Baylor anotó 61 en el quinto partido de las Finales de 1962 entre sus Lakers y los Celtics. Michael Jordan, en los Bulls de Chicago, le endosó 63 tras dos prórrogas también a los Celtics, en la primera ronda del campeonato de 1986. Una actuación memorable definida por la frase de otro socio del club de los 60, Larry Bird:”Es Dios disfrazado de Michael Jordan”.

 

Bryant, por su parte, es el que más se ha acercado a igualar la cifra de los 100 de Chamberlain. Fue el 22 de enero del 2006, cuando se quedó en 81. El escolta anotó más puntos en la segunda mitad que todo el equipo rival, los Toronto Raptors (55 a 41). El 20 de diciembre del 2005, ante los Mavericks, Kobe consiguió más puntos en los tres primeros cuartos que el equipo rival (62 a 61). Phil Jackson lo mantuvo en el banquillo todo el último cuarto, aunque a la Mamba Negra no le hiciera mucha gracia.

El año 1978 dos jugadores consiguieron la gesta en la misma noche. David Thompson y George Gervin rivalizaban por ver quién de los dos acababa la liga regular como máximo anotador. Thompson firmó 73 puntos en la última noche de competición. El jugador de los Denver Nuggets anotó 13 de sus 14 lanzamientos en un primer cuarto en el que consiguió 32 puntos, y 20 de 23 en los 22 minutos que estuvo en pista durante la primera mitad. En la segunda parte su acierto bajo ligeramente, para acabar al final con 28 canastas de 38 intentos.

Gervin, sabedor de la exhibición de su rival, empezó fallando sus 5 primeros lanzamientos y aún así acabó el primer cuarto con 20 puntos. En el segundo “Iceman” anotó 33 puntos. En la primera mitad encadenó dos rachas brutales de acierto, una de 22 puntos consecutivos y otra de 18. Al final del encuentro sus Spurs perdieron, pero él había sumado 63 puntos (en sólo 33 minutos en pista), 5 más de los que necesitaba para superar a Thompson. Su media final de anotación fue de 27,22 puntos por partido por 27,15 de su rival.

El primer jugador en superar esta barrera fue Joe Fulks, quien anotó 63 puntos para los Filadelfia Warriors el 10 de febrero de 1949. Su gesta tiene un mérito especial ya que es previa a la instauración del reloj de posesión (tampoco habían canastas de 3 puntos). Fueron pocos los afortunados que pudieron ser testigos de su exhibición. A causa de una huelga del transporte que afectaba la movilidad, sólo 1500 personas se aventuraron a ir hasta el pabellón.

 

artículo publicado en http://www.encancha.com, marzo 2014.

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