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El caso Avdalovic no se repetirá en la NBA

4 Jun

La NBA es una organización ágil a la que no le da miedo cambiar las reglas de la competición por el bien del espectáculo. La última modificación ha sido la que pretende luchar contra la simulación de faltas. Las sanciones aplicadas en la final de la Conferencia Este han vuelto a poner los focos sobre ella. Repasémosla.

En los últimos años la NBA había detectado un incremento de simulaciones por parte de algunos jugadores para conseguir que los árbitros le señalasen falta a algún rival. Y también habían aumentado los reproches públicos entre quienes lo hacían y sus víctimas. Para cortarlo de raíz la Liga estableció para esta temporada una normativa contra el flopping (que es como se conoce por aquellas lares esta práctica).

La reglamentación descarga de la responsabilidad de aplicación de la misma a los árbitros, más allá de pitar técnica por conducta antideportiva si lo consideran apropiado. Es la misma organización de la NBA la que repasa las imágenes de todos los partidos y decide si existe alguna conducta sancionable. Para la primera vez, la cosa se resuelve con una advertencia. La segunda vez, con una multa de 5000 dólares. La tercera vez la multa es de 10.000 y 15.000 para la cuarta infracción.

Si el jugador es Don Erre que Erre, o no ha sido capaz de cambiar a su profesor de interpretación, se le castigara con 30.000 dólares la quinta vez que la NBA considere que finja. Y a partir de la sexta infracción, el castigo acarrea suspensión de un partido más una posible multa a decisión de la liga. Desconocemos el criterio para establecer sanciones en este último caso porque nadie ha llegado tan lejos…aún.

La regla se empezó a experimentar en la pretemporada, de forma discreta y sin sanciones económicas. La cosa se saldó con entre 15 y 20 advertencias. Tiene guasa que el primer jugador que reconoció haber sido avisado fue Jarrett Jack. El base de los Warriors era uno de los que más había criticado en público a los fingidores. Por ejemplo, durante los playoffs del año pasado, pidió a los árbitros en un tweet que no picasen tanto en los engaños de Blake Griffin.

Durante la temporada regular, y una vez superada la novedad del primer amonestado de forma oficial, o el primer multado (Reggie Evans), la situación se normalizó y no se le dio más importancia al asunto. Y esta fase de la temporada acabó con 24 infracciones repartidas entre 19 jugadores, de los que 5 que tuvieron que pagar 5.000 dólares (2 infracciones): Reggie Evans y Gerald Wallace (Brooklyn Nets), Jose Juan Barea (Timberwolves), Kevin Martin (Thunder) y Omar Asik (Rockets).

Endurecimiento de la normativa en playoffs

Stu Jackson, vicepresidente de la NBA y responsable directo del programa antiflopping, defendía el éxito del mismo ante las críticas por la escasez de sanciones argumentando que actuaban de forma discreta (¡aunque las amonestaciones y multas son públicas!). Según él, la efectividad radicaba en que equipos y jugadores sabían que los vigilaban de cerca, y muchos querían evitar el estigma de ser señalados como “cuentistas”.

Pero he aquí que llegan los playoffs y la Liga decide subir las apuestas. Durante esta fase de la competición, se suspende el aviso previo y se pasa directamente a las multas. Todos los castigos se endurecen un grado. La primera infracción ya se multa directamente con 5.000 dólares. Y Jeff Pendergraph (Pacers), Derek Fisher (Thunder), J.R. Smith (Knicks) y Tony Allen (Grizzlies) pasan por caja.

Hasta que llegamos a unas Finales del Este muy calientes entre Miami Heat y Indiana Pacers. En lo deportivo, y en lo no tan deportivo. En el cuarto enfrentamiento de la serie se sanciona por flopping de una sola tacada a tres jugadores: Lebron James (Heat), y David West y Lance Stephenson (Pacers). El tema ya venía de antiguo. En las semifinales de la misma conferencia de la pasada temporada, el técnico de los Pacers Frank Vogel había acusado a los Heat de ser el equipo más fingidor de la Liga. Le costó una multa de 15.000 dólares.

No ha sido el único entrenador en vincular esta práctica con el equipo de Miami. Tom Thibodeau, de los Chicago Bulls, ha sido multado con 35.000 dólares por acusar de simulación a Lebron James, tras ser eliminados esta temporada por los Heat en las semifinales de la Conferencia Este. James se defendió.”Yo no necesito tirarme. Juego duro pero no me tiro. Nunca he sido de esos. No necesito tirarme. Ni siquiera sé hacerlo”.

Claro que antes del fatídico cuarto partido contra los Pacers, la estrella de los Heat también dijo: “Algunos jugadores llevan años tirándose para conseguir una ventaja. Cualquier medio por el que puedas conseguir una ventaja sobre el contrario para beneficiar a tu equipo es válido”. ¿Con cual de las dos declaraciones de Lebron James nos quedamos? Por cierto, al final los de Miami eliminaron al equipo de Indiana para disputar su tercera final de la NBA en tres temporadas.

La ventaja de usar el video

Siempre se dice que los errores arbitrales son parte del juego, y como tal hay que asumirlos y aceptarlos. De esa excusa que en más de una ocasión ha servido para salvar alguna cabeza poco competente nace el camino que lleva al flopping. Porque ya que los árbitros se equivocan, nada impide sacar partido de sus errores en un mundo como el del deporte en el que sólo perduran los resultados. Bueno, siempre queda el juego limpio, la ética, etc.., pero todas esas cosas no ganan títulos.

En el baloncesto FIBA todo queda en manos de los árbitros, que pueden castigar la acción con una falta técnica, pero nada más. La ventaja que tiene la revisión del video antes de aplicar la sanción de la NBA es que así se evitan los “casos Avdalovic”. El 7 de noviembre del 2007, en la Copa ULEB, el jugador del Pamesa Valencia Vule Avdalovic salta para lanzar a canasta en el partido contra el Fraport Skyliners. Hace un movimiento extraño en el aire, sin que nadie le toque, y se queda tumbado en el suelo retorciéndose de dolor.

Al base-escolta le cae una técnica por fingir. El árbitro Anibal Castano pita técnica. Mientras el rival lanza los tiros libres, a él se lo llevan a la enfermería. Rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, en el último apoyo antes de saltar. Tuvo que pasar por el quirófano para sanar una lesión que mermó su carrera deportiva. En este caso Don Erre que Erre fue la tripleta arbitral (Anastasios Piloidis, Anibal Castano y Enrico Sabetta), que no quiso rectificar una decisión equivocada.

 

publicado en http://www.encancha.com , junio 2013

Marc Gasol, el último pívot clásico

18 May

El baloncesto es, como la energía, una esencia en continua transformación. El juego en la NBA es cada vez más rápido y vistoso, al gusto de los espectadores. Y los grandes pívots que antes desempeñaban un papel clave se están convirtiendo en especialistas. Aunque haya algunos que se resisten a aceptarlo.

 En nuestro deporte existe un axioma que se tomaba como verdad absoluta hasta la aparición de los Bulls de Michael Jordan: no hay equipo campeón sin un pívot dominante. La historia de la NBA está llena de ejemplos que demuestran la veracidad de esta afirmación, y con las excepciones justas para confirmarla.

 La lista se inicia con los Minneapolis Lakers de George Mikan, y sigue con los Boston Celtics de Bill Rusell, o de la pareja Kevin McHale – Robert Parish (sin olvidarnos del sexto hombre Bill Walton), Los Angeles Lakers de Wilt Chamberlain, Kareem Abdul Jabbar o Shaquille O’Neal, los New York Knicks de Willis Reed, los Filadelfia 76ers de Moses Malone, los Houston Rockets de Olajuwon o los San Antonio Spurs de David Robinson y Tim Duncan.

 Michael Jordan guió a los Bulls a 6 campeonatos de la NBA sin necesidad de un gran pívot dominante. Aunque en los tres últimos tenían en la plantilla a Dennis Rodman, uno de los más grandes reboteadores de la historia del baloncesto. Y en los tres primeros al versátil Horace Grant. La sombra de “Air” ha oscurecido hasta tal punto a sus compañeros que da la impresión que ganó los anillos él solito.

 Hasta que llega Lebron James, con su físico y polivalencia, para darle una vuelta de tuerca más a los conceptos del baloncesto. Y el “small ball” se pone de moda. Equipos pequeños, veloces, hiperactivos, que pasan la pista a toda velocidad en ataques vertiginosos. Un ritmo sin pausas que deja fuera de juego a los pívots clásicos, los de la vieja escuela.

 El líder de la vieja escuela

 Pero como los galos de Asterix, no todos han sucumbido a esta moda. Y entre los resistentes, existe un líder claro, por encima de los siete pies (2,13) de estatura. Pesado, imposible de mover una vez ha ganado la posición. Como si hubiera echado raíces. Duro en defensa y sólido en el rebote. Con buenos fundamentos, productivo en ataque y excelente visión de juego. La columna vertebral que aguanta a su equipo en momentos difíciles y da coherencia a su juego. Marc Gasol.

 Ha sido el primer europeo en ganar el premio al mejor defensor de la temporada. Un galardón que algunos no han entendido, y así lo han manifestado públicamente. Como Lebron James (él también optaba a esta distinción) o el tres veces ganador Dwight Howard (otra muestra de inteligencia por su parte, compartiendo vestuario con el hermano de Marc, Pau, que es quien debía pasarle la pelota y abrirle huecos tras la lesión de Kobe Bryant).

 Otro ejemplo de las discrepancias entorno de la relevancia de su papel lo hallamos en que el mediano de los Gasol no figura en el primer quinteto defensivo de la temporada de la NBA. El mejor defensor individual ha sido relegado al segundo quinteto. El premio al jugador surge de una votación entre periodistas. El cinco ideal se configura a partir de los votos de todos los entrenadores de la competición.

 Por suerte para Marc, en Memphis si que le valoran como se merece. Para su socio en la pintura Zach Randolph, es el mejor pívot de la NBA. Y el propietario del equipo, Robert Pera, ha lanzado a través de su cuenta de twiter una campaña de promoción de su asalariado, capaz de hacer posible lo imposible con total normalidad y sin aparente esfuerzo. Un Chuck Norris del siglo XXI.

 En estos playoffs Marc Gasol ha aumentado su rendimiento ante la canasta contraria respecto a sus números de liga regular. En la serie contra los Clippers promedió 17,3 puntos. Contra los Thunder, ha aportado 19,4 por noche. Es el jugador de su equipo que más minutos permanece en pista. Lidera a los Grizzlies en tapones, mientras que es el segundo en la lista de anotadores, de reboteadores y de pasadores.

 Pero su importancia va más allá de los números. Su presencia en el centro de la zona de los Grizzlies determina la actitud defensiva de sus compañeros, y las jugadas de sus rivales. Siempre atento a la ayuda antes las penetraciones de los jugadores contrarios, éstos dudan a la hora de encarar el aro. Y por cada lanzamiento exterior que se juegan por miedo a Marc, aumentan las posibilidades de fallo. Y de rebote defensivo.

 Cuando en febrero los Grizzlies traspasaron a su entonces líder anotador Rudy Gay, muchos interpretaron (entre ellos el que firma este artículo) que estaban tirando sus opciones esta temporada a cambio de una rebaja en la estructura salarial. El tiempo nos ha demostrado que nos equivocábamos. Sin Gay, el equipo se ha centrado en su verdadero punto fuerte, el juego interior. Y ha descubierto la mejor versión de Mike Conley, el base titular más infravalorado de la Liga.

 Por primera vez en su historia, la franquicia de Memphis ha llegado a una Final de Conferencia. La baja de Westbrook ha sobrecargado de trabajo y minutos a Kevin Durant. Y los Oklahoma City Thunder han pagado el agotamiento de su estrella en los últimos cuartos de los partidos de una serie muy igualada, yéndose de vacaciones mucho antes de lo que esperaban. En primera ronda ante los Clippers los Grizzlies ya se beneficiaron de la lesión de Blake Griffin. ¿La suerte de los campeones?

 Y ahora, las Finales de Conferencia

 El rival de los Grizzlies en el campeonato de la Conferencia Oeste, y último obstáculo antes de la gran Final de la NBA, serán los San Antonio Spurs. Los tejanos han acabado con la bonita aventura de los Golden State Warriors en los playoffs de esta temporada. Un dato para los amantes de la numerologia, los cuatro campeonatos de los de Popovich han llegado en año impar…como éste.

 Volviendo a los Warriors, Stephen Curry nos ha dejado momentos inolvidables, secundado por Klay Thompson. El rookie Harrison Barnes ha demostrado una solidez en su juego propia de un veterano. Jarret Jack ha tenido buenos minutos saliendo desde el banquillo. Siempre nos quedará la incógnita de saber que hubiera pasado si David Lee no se hubiera lesionado. Tal vez la próxima temporada podamos averiguarlo si otro pívot de la vieja escuela, Andrew Bogut, se mantiene sano.

 En el Este, los Heat de Miami pasaron a la final de Conferencia después de deshacerse de los Bulls. El equipo de Chicago no pudo recuperar a los lesionados Deng y Hinrich, y se descartó la probablemente apresurada reaparición de su estrella Derrick Rose. Aún así, dieron una lección de coraje y competitividad, jugando por encima de sus posibilidades, liderados por un Nate Robinson sin contrato para la próxima temporada y por un prometedor Jimmy Butler. Lástima que Carlos Boozer se sumó tarde a la fiesta.

 La otra semifinal del Este aún está abierta a la hora de escribir estas líneas. Los New York Knicks han salvado la primera pelota de partido ante los Pacers, el equipo del otro gigante que se resiste al cambio de época, Roy Hibbert. Ahora la serie se traslada a Indiana, donde los Knicks no conocen la victoria esta temporada. Deberían ganar el próximo para jugárselo todo a una carta en un séptimo partido en el Madison Square Garden.

Es la oportunidad de Carmelo Anthony de quitarse el sambenito de encima de ser un buen jugador incapaz de hacer campeón a su equipo. Lástima que Melo ha perdido el acierto cara a canasta de la recta final de la Liga Regular. Y que J.R. Smith también ha bajado escandalosamente sus prestaciones, inmerso en un debate público sobre sus juergas nocturnas. Y que Iman Shumpert tampoco ve aro.Y que Jason Kidd lleva 9 partidos (desde el 23 de abril) sin anotar un punto. Si remontan será un gran guión cinematográfico, una conmovedora historia de superación. Lástima que hablamos de Nueva York y no de Hollywood.

 

publicado en www.encancha.com, mayo 2013

NBA: Sobreviviendo a la primera ronda

5 May

Ya ha finalizado la primera ronda de los play offs. La mayoría de cabezas de serie, excepto los Denver Nuggets, Los Angeles Clippers y los Brooklyn Nets, han superado este primer escollo de la lucha por el campeonato. Unos con mayor claridad que otros. Y alguno, además, con contratiempos inesperados en forma de lesiones.

El emparejamiento de primera ronda de playoffs entre los Oklahoma City Thunder de Kevin Durant, el equipo con mejor récord en liga regular del Oeste, y los Houston Rockets fue la serie del morbo por el enfrentamiento de James Harden, la barba más famosa de la NBA y jugador franquicia de los tejanos, contra sus excompañeros de la temporada anterior.

Kevin Durant ha rendido a un nivel extraordinario con unos promedios de 32,5 puntos, 7,8 rebotes y 6 asistencias por partido. Por ponerle un pero a su actuación, su bajo porcentaje en triples, del 28,6 % e inferior al certero  41,6% que firmó en la liga regular. Los números de Harden también son buenos, aunque deslucen al compararlos con los de su rival: 26,3 puntos, 6,7 rebotes y 4,5 asistencias.

Y sin embargo, lo más trascendente de la eliminatoria fue el choque entre el base de los Thunder Russell Westbrook y el rookie (aunque fogueado convenientemente en Europa) de los Rockets Patrick Beverley en el segundo partido de la serie. Una acción que levantó polémica porque Beverley acomete sobre su rival instantes después que los árbitros hayan detenido el partido. Ambos jugadores habían convertido el enfrentamiento colectivo en algo personal, y esta jugada fue el colofón.

Westbrook se levantó con evidentes muestras de ira hacia el exjugador de Olympiakos. Se había lesionado el cartílago de su rodilla derecha. Tras pasar por el quirófano será baja hasta la siguiente temporada. Una pérdida que trastoca todos los planes trazados cuidadosamente por el equipo de Oklahoma City para ser campeones de la NBA y vengarse de la derrota en las Finales de la pasada temporada contra los Miami Heat.

Los Thunder ganaron ese partido y el posterior para ponerse 3 a 0 en la eliminatoria. Pero los Rockets fueron capaces de vencer los dos siguientes. En el sexto partido sentenciaron los de Kevin Durant, pero sin resolver la incógnita. ¿Serán capaces de superar la baja de Westbrook, a pesar del paso delante de Reggie Jackson? ¿Podrá asumir Derek Fisher la carga de trabajo extra que se le viene encima?

La mala pata de Griffin

Su rival en segunda ronda serán los Grizzlies de Marc Gasol, que han dejado fuera a Los Angeles Clippers. En un duelo muy igualado, la lesión de tobillo de Blake Griffin fue clave en el desenlace. El ala pívot pisó a su compañero Lamar Odom en un entrenamiento previo al quinto partido. Griffin disputó ese enfrentamiento, pero con signos visibles de dolor y evidentemente mermado en su juego. Y los Grizzlies se adelantaron 3 a 2, en su única victoria fuera de casa de la serie.

En el sexto partido Griffin volvió a intentarlo, pero tampoco pudo ayudar en exceso a sus compañeros. Su tobillo sólo le dio para jugar 14 minutos. Ante un equipo con tanto poder en el juego interior como el de Memphis con la pareja Gasol – Randolph, esta baja fue el factor que inclinó la eliminatoria y acabó con las aspiraciones de los mejores Clippers de la historia.

Los Warriors fuerzan su suerte

Otros que caminan sobre el filo del alambre son los Golden State Warriors. En el último cuarto del primer partido de su serie contra los Denver Nuggets el ala pívot David Lee sufría una lesión en un musculo de la cadera en una mala caída. El pronóstico inicial era que el jugador, clave por su aportación en el juego interior, no volvería a jugar en todos los playoffs.

Y sin embargo, los Warriors fueron capaces de eliminar a los Nuggets de la mano de Stephen Curry, protagonizando la gran sorpresa de la primera ronda. El base ha sido una pesadilla para todos sus defensores. En el cuarto partido de la eliminatoria anotó 22 puntos sólo en el tercer cuarto, para un total de 31. Curry ha tenido la colaboración en la pintura del pívot australiano Andrew Bogut.

 Curry y Bogut son dos jugadores tan talentosos como frágiles. Bogut, de hecho, tuvo que infiltrarse para poder saltar a la cancha en el último partido contra los de Denver. Y esa es la mala noticia para los de Oakland, que rezan cada partido para que sus dos figuras acaben enteros los 48 minutos. Especialmente Curry, cuyos tobillos son realmente de cristal.

Los Warriors se enfrentarán en segunda ronda a unos San Antonio Spurs frescos y descansados, que siguen recuperando efectivos (Boris Diaw ya está listo para jugar) tras barrer a unos Lakers demasiado huérfanos de Kobe Bryant. Sin el escolta, referente indiscutible del equipo de Los Angeles, los tejanos resolvieron el cruce en tan sólo 4 partidos. Un barrido en toda regla para Pau Gasol y sus compañeros, y que augura un verano movido como ya anticipamos en el artículo anterior (El fiasco de los Lakers).

La buena noticia para los Warriors es que o David Lee es Superman o los médicos del equipo unos exagerados. Porque el jugador, contra todo pronóstico, saltó a la pista en el sexto y definitivo partido contra los Nuggets. De acuerdo que no llegó a jugar ni dos minutos. Pero jugó. Se espera que vaya entrando poco a poco en la rotación en su próxima serie contra los Spurs de San Antonio, en una nueva versión de la historia del mítico Willis Reed de los Knicks.

En las finales de 1970 este pívot lideraba a los de Nueva York frente a los Lakers con actuaciones estelares. Hasta que se lesionó en el quinto partido. Los de Los Angeles apabullaron a los Knicks en el sexto partido para empatar la serie a 3. El séptimo partido se disputaba en el Madison Square Garden. Y cuando ni sus compañeros contaban con él, Reed salió a hacer el calentamiento ante la euforia del público. Fue titular y anotó las dos primeras canastas de su equipo, aunque cojeaba de forma evidente. No anotó más, ni falta que hizo. El efecto moral de su aparición fue milagroso para los suyos, y devastador para el rival.

Los Bulls luchan contra su destino

En el Este las lesiones se han quedado todas en un mismo equipo,  los Chicago Bulls. Su estrella, el base Derrick Rose, se lesionó en el primer partido de los playoffs de la temporada pasada, dinamitando las opciones de uno de los grandes aspirantes al campeonato. Aún no ha debutado esta temporada y es difícil que lo haga ahora. Joakim Noah era duda para toda la primera ronda de playoffs contra los Brooklyn Nets. Y sin embargo, no se ha perdido ni un partido, aunque  con mucho dolor y sufrimiento.

A partir del quinto enfrentamiento de la serie no pudieron contar con el base (y titular) Kirk Hinrich. Lo que les dejaba con un único director de juego de garantías, Nate Robinson, y justo después de un cuarto partido con 3 prórrogas (Robinson había conseguido 23 puntos en el último cuarto). Y para el sexto también perdieron a Luol Deng (otro titular), con meningitis.

Y aún así los Bulls llegaron vivos hasta el séptimo partido. Y no sólo eso. Fueron capaces de ganar en Brooklyn, sin Rose, Henrich ni Deng. Y con Noah de estrella y firmando una estadística de 24 puntos, 14 rebotes y 6 tapones, a pesar de su fascitis plantar y su tobillo maltrecho. El equipo ha dado una lección de coraje ante unos Nets a los cuales un proyecto campeón les ha venido demasiado grande.

En segunda ronda les esperan los temibles y sanos Miami Heat, que barrieron a los Milwaukee Bucks. Y sin apenas tiempo para lamerse las heridas. En la otra semifinal del Este los New York Knicks, que sufrieron para doblegar el orgullo de los Celtics a partir de que a Carmelo Anthony se le torciera el punto de mira, se medirán a los Indiana Pacers, que por fin volvieron a ganar un partido en Atlanta (no lo hacían desde diciembre de 2006) para eliminar a los Hawks.

En resumen, que por muy bien que hayas fichado, por muy duro que entrenes, por muy bien que juegues y por muy guapo que seas, todo eso no basta para ser campeón de la NBA. También hace falta una buena dosis de suerte. Y no sólo en un lanzamiento imposible, o en aquel tiro libre en que la pelota rebota repetidas veces en aro y tablero antes de entrar (o salirse). Especialmente necesitas los favores de la Diosa Fortuna con la salud de tus jugadores principales.

En playoff el papel de las estrellas es especialmente importante. Durante la liga regular un equipo coral, con responsabilidades repartidas y profundidad en su rotación, funciona muy bien. Pero cuando cada partido cuenta, y se acumulan las noches que pueden ser la última, es necesario alguien que asuma el liderazgo. Los Nuggets son el mejor ejemplo de este hecho. Y la baja de Gallinari no cuenta, porque no ejerce de líder.

 Las lesiones en liga regular son un contratiempo, pero en la mayoría de ocasiones tienes margen para recuperar al jugador o fichar un sustituto para paliar su baja (excepto en  casos como el de Kobe Bryant y su tendón de Aquiles). Pero en playoff, con un duelo a vida o muerte cada dos o tres días, tiempo es algo que no tienes. Cada partido de playoff supone un doble reto para los jugadores, especialmente las estrellas. Por un lado, conseguir la victoria. Y por otro, acabar los 48 minutos ileso. Porque de eso puede depender un anillo.

Los Heat reinaron en marzo

3 Abr

Entramos en abril y ya se huelen los playoffs. A los equipos les quedan unos 10 partidos para asegurarse la clasificación, mejorar su posición cara a los futuros emparejamientos, o simplemente echar el cierre e irse de vacaciones. De estos últimos no hablaremos en este artículo. Porque lo interesante pasa más arriba.

Este mes de marzo ha tenido dos puntos principales de interés: la racha victoriosa de los Heats en el Este y la lucha por el octavo lugar de la clasificación en el Oeste, el último que da acceso a los playoffs. Empezaremos nuestro repaso por este segundo tema.

Jazz, Lakers y Mavericks pelean por ser octavos en el Salvaje Oeste. Los de Utah dieron facilidades a sus perseguidores con un mal inicio de mes, perdiendo 9 de sus 12 primeros partidos. Los Lakers les robaron el deseado octavo lugar. Con el agua al cuello, cerraron el mes con 4 victorias en 6 días, recuperando la posición. Aunque empatados con los angelinos.

Pau Gasol parece haber superado sus problemas físicos, pero Steve Nash y sobre todo Kobe Bryant andan renqueantes. Metta World Peace será baja como mínimo hasta el final de la liga regular.  Los Lakers,  con una buena racha (7 partidos ganados, 2 perdidos), metieron la cabeza entre los 8 primeros. Y cuando parecía que iban a consolidar su posición,  4 derrotas en 5 encuentros (2 especialmente dolorosas por la poca entidad de los rivales, ante Suns y Wizards) cortaron su progresión.

Los californianos cerraron el mes venciendo, aunque con mucho sufrimiento, a otro equipo de su mismo estado, los Kings de Sacramento. La misma noche en que Kobe Bryant superaba a Wilt Chamberlain para colocarse cuarto en la lista de máximos anotadores en la historia de la NBA.

En mi resumen de febrero descartaba a los Mavericks. Craso error. Dirk Nowitzki y 6 compañeros más se conjuraron el 8 de febrero a no afeitarse hasta que el equipo tuviera tantos partidos ganados como perdidos en la liga regular. Este mes, con el alemán cogiendo la forma, la conjura ha empezado a ser efectiva. Cierran marzo sin afeitarse aún, pero con 11 victorias por sólo 5 derrotas. Y pisando los talones a Jazz y Lakers.

Por encima de esta tripleta de equipos los Houston Rockets no pueden descuidarse, con dos victorias de ventaja sobre Jazz y Lakers, si no quieren complicarse el tramo final de liga regular, mientras que los Golden State Warriors se hallan en aguas tranquilas, muy lejos tanto de la cabeza como de la cola. Suyas serán con toda probabilidad la sexta y séptima plazas del Oeste.

La eterna juventud de Duncan

En la parte alta de la clasificación San Antonio Spurs y Oklahoma City Thunder luchan por ser campeones de conferencia.  La  baja del base Tony Parker durante 8 encuentros sólo les costó 2 derrotas a los tejanos (10 victorias de 14 partidos en el total del mes).

El secreto de su éxito es un Tim Duncan en su mejor momento. En marzo ha promediado 20,8 puntos y 11,6 rebotes por partido. Mucha atención también al acierto en los triples de Daniel Green. Lástima de la derrota del día 31 contra los Miami Heat. Y de la reciente baja de Manu Ginobili, que podría alargarse hasta los playoffs.

Los Thunder sólo han perdido 5 de sus 17 partidos de marzo. Una de sus derrotas fue contra unos Spurs sin Tony Parker y con Duncan fallón, dos circunstancias que difícilmente se repetirán en los 7 partidos de una serie por el título de conferencia.   También cayeron dos veces contra los Denver Nuggets y otra contra Memphis, con los que podrían cruzarse en los playoffs.

Kevin Durant, Russell Westbrook, Serge Ibaka y Kevin Martin son la base del equipo de Oklahoma. Especialmente los dos primeros, que se multiplican noche tras noche. El problema es que necesitarán mucha más aportación del resto de sus compañeros para aspirar al premio gordo.

Señales de alarma en los Clippers

Por debajo de los dos ogros del Oeste tenemos una tripleta formada por Denver Nuggets, Los Angeles Clippers y Memphis Grizzlies. Los Nuggets encadenaron 15 victorias consecutivas entre finales de febrero y marzo, para caer de forma inesperada y contundente contra los Hornets (110-86). También perdieron contra los Spurs, aunque dando la cara hasta el último segundo. Un bloque con muchas ganas de dar guerra, especialmente en casa.

Los Clippers han tenido un mes flojo, con 7 victorias y 7 derrotas. Y lo que es peor, de los equipos del Oeste contra los que han jugado sólo han podido ganar a los Hornets. Fueron derrotados por Thunder, Nuggets, Grizzlies, Kings, Mavericks, Spurs y Rockets. Una pésima señal cara a sus aspiraciones de luchar por el campeonato. El no tener en perfecto estado a Chauncey Billups y Grant Hill, y la escasa aportación de Lamar Odom les resta potencial.

Y respecto a los Grizzlies de Marc Gasol, 11 victorias en 17 partidos. El catalán se perdió 2 partidos por una lesión abdominal, pero eso no le ha impedido consolidarse como uno de los pívots más completos de la NBA. En marzo, sus números han sido dignos de una estrella: 17 puntos, 7 rebotes, 4,5 asistencias y casi 2 tapones por partido.

El Este pertenece a los Heat

Una racha de 27 victorias consecutivas entre febrero y marzo aseguró a los Heat el primer lugar de la Conferencia Este. Los de Miami cerraron el mes con una importantísima victoria sobre los Spurs. Un triple en el último instante de Chris Bosh impidió a los tejanos aprovechar las ausencias por lesión de Lebron James, Dwayne Wade y Mario Chalmers. Y concedió a los vigentes campeones una ventaja real de 4 victorias a falta de 9 partidos sobre sus más directos perseguidores, precisamente los de San Antonio.

Muy por detrás suyo, Knicks y Pacers mantienen una dura pugna por el segundo lugar en la conferencia.  Los de Nueva York encadenaron 4 derrotas consecutivas en su gira por el Oeste justificadas por las lesiones de Carmelo Anthony, Tyson Chandler y Amare Stoudemire. Sin embargo, han acabado marzo ganando sus últimos ocho partidos con J.R. Smith, un suplente de lujo, viendo el aro como una piscina.

Los Indiana Pacers se esfuerzan cada noche en demostrar que hay vida más allá de Danny Granger. El alero, cuya rodilla izquierda le obligará a pasar por el quirófano, sólo tuvo una participación testimonial en los dos primeros partidos de marzo. Sin él, los Pacers se han centrado en su defensa, para consolidarse como el equipo que menos puntos encaja (89,7 por partido) y el que mejor rebotea. Y ya sabéis lo que dicen de la defensa…

Mucha irregularidad y poca emoción

A mucha distancia del trio de cabeza Brooklyn Nets, Chicago Bulls y Atlanta Hawks luchan por ser el cabeza de serie restante del Este. Los tres conjuntos han vivido un último mes bastante gris. En Chicago sigue el suspense sobre el retorno de Derrick Rose, pero al menos se llevaron una alegría. Pasarán a la historia como el equipo que cortó la racha de 27 victorias consecutivas de los Heat.

 En los Nets la única constante fiable ha sido la lucha por el rebote del veterano Reggie Evans, con 15,5 capturas de media en marzo. A los Hawks viajar no le ha sentado bien. A pesar que Al Horford ha mantenido el nivel (19 puntos y 10,9 rebotes por partido), sólo han ganado 3 de sus 10 desplazamientos.

Los Celtics y los Bucks se encuentran un poco en tierra de nadie, con escasa opciones tanto de mejorar como de empeorar en los partidos que les resta, languideciendo a la espera de conocer rival en playoffs. La derrota con que cerraron el mes los de Boston, contra Knicks, escuece. La buena noticia para ellos es la recuperación de Jeff Green.

En Milwaukee al show habitual de los bajitos Brandon Jennings y Monta Ellis se ha sumado este último mes como artista invitado Ersan Ilyasova, con algunos partidos monstruosos (atención a sus 19 puntos y casi 10 rebotes de promedio en marzo). Junto a Larry Sanders pueden conformar una pareja interior de garantías. Siempre y cuando los pequeños les cedan algo de protagonismo…y la pelota.

 

publicado en http://www.encancha.com, abril 2013

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