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NBA 2015-16: Cuentas pendientes y últimas oportunidades

21 Oct

Llega una nueva temporada de la NBA cargada de historias interesantes. Cada equipo, de hecho, tiene la suya. Explicarlas todas sería demasiado extenso, así que he hecho mi selección personal. No todos los equipos citados son candidatos al anillo, pero seguro que todos ellos darán mucho de que hablar.

Los Golden State Warriors se proclamaron campeones de la NBA el año 2015 sublimando el concepto de small ball que había llevado a los Miami Heat a ganar 2 anillos de campeones bajo la batuta de Lebron James. Esta temporada el equipo californiano empieza el curso como uno de los favoritos a ganar el título (en su caso a revalidarlo).

Los finalistas que cayeron ante el talento y puntería de Stephen Curry y Klay Thompson, y la polivalencia y entrega de Andre Iguodala y Draymond Greene fueron unos diezmados Cleveland Cavaliers en el primer curso tras el retorno de Lebron al que fuera su primer equipo en la liga. A lo largo del verano han lamido sus heridas y ahora aguardan ansiosos para saldar la cuenta que tienen pendiente. No es lo mismo afrontar las finales con James rodeado de fieles secundarios que arropado por primeras espadas como los lesionados Kyrie Irving, Kevin Love o Anderson Varejao.

En Ohio están convencidos que sólo la ausencia de estos jugadores claves les dejaron sin su merecido premio. La mayoría de manágers generales de la NBA les da la razón, situándoles como máximos favoritos de este año. Lebron quiere ganar un campeonato en su estado natal. Y cuando a King James se le mete algo entre ceja y ceja, no hay quien le disuada de ello. El número 1 de la NBA tiene las cosas claras, y una de ellas es que quiere que Tristan Thompson siga en su equipo.

Las conversaciones de la renovación del contrato del ala pívot canadiense, un seguro de vida en el rebote, se alargaron mucho, casi un año, por la diferencia entre las pretensiones económicas del jugador (94 millones de dólares por 5 temporadas) y la oferta de la franquicia (80 millones). Ni la intervención de Lebron a través de las redes sociales consiguió acelerar la resolución de unas negociaciones que no llegaron a buen puerto hasta pocos días antes de empezar la liga regular: 82 millones por 5 temporadas.

Rose y sus rodillas

La gran amenaza en el camino de los Cavaliers para ganar la plaza reservada en la final de la NBA a un equipo del Este serán los Chicago Bulls, a los que eliminaron de los pasados play-offs en la semifinal de Conferencia. Los Bulls aspirarán a todo siempre y cuando Derrick Rose pueda completar una temporada libre de lesiones.

El curso baloncestístico 2011-12 del base estuvo repleto de molestias y pequeñas lesiones hasta que en el primer partido de los play-offs se dañó de gravedad los ligamentos de la rodilla izquierda. La campaña siguiente la pasó recuperándose. Reapareció la temporada 2013-14, pero sólo pudo disputar 10 partidos antes que el menisco de la otra rodilla, la derecha, le dejara fuera de combate.

Tras pasar nuevamente por el quirófano, reapareció la temporada pasada. Otra que no pudo completar. Jugó 46 partidos hasta que un desgarro en el menisco de la rodilla derecha le obligó a operarse de nuevo en febrero del 2015. Regresó a tiempo para jugar los 5 últimos encuentros de liga regular y los 12 de su equipo en play-offs, sucumbiendo ante las huestes de Lebron.

Derrick Rose necesita culminar una temporada entera para dejar atrás el fantasma de las lesiones. Y acallar las persistentes voces que le situan como un jugador en declive por sus problemas físicos. Debe dejar atrás su preocupación y miedo a romperse para centrarse en su mejor juego, olvidando de paso su ansiedad de demostrar a todos que realmente está recuperado, que vuelve a ser el de siempre.

Los Bulls necesitan de su talento y liderazgo para conducirlos hasta un título que añoran desde 1998, desde la época gloriosa de Michael Jordan. Para ganar un anillo ficharon a Pau Gasol, renovaron a Jimmy Butler, se hicieron con los derechos de Nikola Mirotic y seleccionaron en el draft del año pasado a Doug McDermott y en el de éste a Bobby Portis. Pero siempre contando con Rose.

El base ya ha dado el primer susto antes de empezar la liga regular. Rose se ha perdido la mayor parte de la pretemporada por una fractura en la cara, más concretamente en el orbital izquierdo, que le obligó a pasar una vez más por el quirófano. La mala noticia es que el jugador franquicia de los Bulls ya se ha lesionado incluso antes de empezar los partidos oficiales. La buena es que no ha sido en ninguna de sus dos rodillas.

Se agota el crédito de Phil Jackson

Los Knicks de Nueva York son una franquicia de un gran mercado televisivo, dueña de un pasado histórico con momentos de gloria, pero atrapada en un presente para olvidar. El hombre elegido por el propietario James Dolan para sacarla del pozo es Phil Jackson, aunque no como entrenador sino como responsable ejecutivo. El entrenador 6 veces campeón con los Bulls y 5 con los Lakers era jugador de los Knicks las dos temporadas que ganaron la competición, 1970 y 1973, aunque en la primera de las dos una lesión no le dejó jugar.

El curso pasado, primero de Jackson al mando y con Derek Fisher como su extensión en el banquillo, el equipo se quedó en unos míseros 17 triunfos. Un desastre, no obstante, digerible dentro de un proceso de reconstrucción. Este año no se le perdonará un balance similar. Y menos cuando Fisher ha comparado el estado de los Knicks ahora mismo con el de los Atlanta Hawks de la pasada temporada. Los Hawks cerraron la liga regular con 60 victorias. ¿Serán capaces de hacer lo mismo en Nueva York?

Para arropar a Carmelo Anthony se ha contratado al escolta Arron Afflalo, al baluarte defensivo en la zona Robin Lopez, y se le ha dado una oportunidad al fallido número 2 del draft del 2011, el ex de los Timberwolves de Minnesota Derrick Williams. En el draft se ha elegido al talentoso base Jerian Grant (su tio Horace jugó para Phil Jackson en los tres primeros títulos ganados por los Bulls) y al letón Kristaps Porzingis, procedente del Baloncesto Sevilla (la elección del letón, por cierto, fue silbada por los aficionados neoyorquinos durante la ceremonia del draft).

La gran pregunta es si el triángulo ofensivo seguirá funcionando o es otro sistema que pertenece al pasado, enterrado por el small ball. Carmelo Anthony es un jugador capaz de generar desequilibrios como primera opción de esta táctica, pero necesita compañeros que sepan desarrollarlo. José Calderón tiene asignado un rol muy claro: base veterano. Porque sus competidores en la posición o son recién llegados o encaran su segundo año en la NBA.

La última carga de los Spurs

Cada temporada los que escribimos sobre NBA decimos que puede ser la última de los Spurs de San Antonio. En esta lo diremos una vez más, y probablemente acertaremos (ya va tocando). Al menos de los Spurs tal y como los conocemos desde que hace 13 años el entrenador Greg Popovich completó su guardia pretoriana: Tim Duncan, Tony Parker y Manu Ginobili. Este verano pasado Duncan y Ginobili estuvieron a un paso de retirarse, el próximo pocos dudan que lo harán.

Y sin embargo, como el prestigitador que te engaña haciéndote creer que la bolita está en su mano derecha cuando hace rato que la tiene en la izquierda, Popovich ya tiene a punto el relevo. En un verano brillante de la gerencia de la franquicia, se ha renovado a la pieza angular del nuevo proyecto Kawhi Leonard, y a su escudero desde los triples Daniel Green.

Se ha traído al sustituto de Duncan, el ex de los Blazers LaMarcus Aldridge, el agente libre más codiciado del mercado. Y se han conseguido los servicios de un veterano de solvencia contrastada, el ala pivot David West, que no quiere retirarse sin su anillo. El grueso de la plantilla permanece, con las bajas destacadas de Tiago Splitter, un Cory Joseph que no pasó de tercer base, un Marco Belinelli a la sombra de Green y Ginobili, y el gladiador Aron Baynes.

La recta final de Kobe

Otro que puede vivir su último curso como profesional en la NBA es Kobe Bryant. El jugador franquicia de los Lakers, en su último año de contrato con el equipo de Los Angeles, ya tiene 37 años. La próxima será su temporada número 20 en la NBA. Y desde que se lesionase en el tramo final de la Liga regular del 2012-13, las lesiones no le han respetado. Tras su inicial rotura del tendón de Aquiles, sólo pudo disputar 6 partidos de la liga 2013-14 antes de caer víctima  de una fractura de rodilla. La temporada siguiente, en enero, una lesión de hombro le obligó a pasar por el quirófano. Cualquier otro se habría retirado. Pero cualquier otro no es Kobe Bryant.

Para esta temporada que empieza los Lakers le han buscado una buena escolta a su estrella de referencia, mejor que la de los años anteriores. En el draft del 2015 eligieron a D’Angelo Russell, un base con futuro de estrella. En el del curso anterior, un ala pívot con espíritu de depredador en la zona, Julius Randle. El jugador tuvo la mala suerte de lesionarse en el primer partido de la liga regular de la temporada, en su debut en partido oficial. Y ha aprovechado el tiempo que no ha podido jugar para, además de recuperarse, fortalecer su físico y pulir su juego. Ademas de los rookies, dos veteranos de garantias se han sumado también a la plantilla californiana.

Uno es el tirador Louis Williams, un cañonero que junto a Nick Young puede descargar a Kobe de responsabilidades en ataque. Y la otra es Roy Hibbert, la torre de 2,18 que tras un mal final de etapa en los Indiana Pacers busca relanzar su carrera. La franquicia ha incorporado a otro veterano, un jugador que ya pasó por los Lakers, pero en este caso aún no se sabe si es una buena o una mala noticia. Se trata del impredecible Metta World Peace, El Jugador De Baloncesto Antes Conocido Como Ron Artest. Si está centrado, será un peligro para los rivales. Si no lo está, lo será para los Lakers.

Nervios en Oklahoma

Los Thunder de Oklahoma City han ido construyendo una plantilla joven que debe dejar ya de considerarse con proyección para empezar a dar frutos. Kevin Durant y Rusell Westbrook son los líderes de uno de los equipos de la NBA que más pagará en salarios esta temporada, con Enes Kanter y Serge Ibaka devastando en la pintura mientras Steven Adams les relevará haciendo el trabajo sucio. Por fuera, DJ Augustine y Dion Waiters darán minutos de calidad mientras Durant y Westbrook descansen.

En Oklahoma empieza a haber urgencia de resultados. Desde el año 2008, que sus dos estrellas comparten vestuario, el equipo ha jugado una final de la NBA (2012, derrotados 4 a 1 por los Miami Heat de Lebron) y dos finales de la Conferencia Oeste (2011, 2014). Un buen balance para la mayoría de franquicias. Insuficiente para un Kevin Durant  al que a sus 27 años empieza a escocerle no tener aún su anillo. Un Durant que, como ya explicamos en un artículo anterior, trabajó duramente con un estadístico personal para mejorar su juego. El objetivo de esta mejora no era anotar más, sino convertirse en un jugador determinante para ganar títulos.

La franquicia no dispone de un gran mercado que complemente sus ingresos como los Lakers. Y para mantener algunas piezas debe renunciar a otras. La renovación de Ibaka les dejó sin margen para contentar a James Harden, al que traspasaron para poder obtener algo a cambio. La marcha de la barba más famosa de la liga dejó un hueco en la posición de escolta que aún no han conseguido llenar del todo. Con Reggie Jackson se volvió a repetir la historia. Sus pretensiones económicas amenazaban con lastrar las operaciones de las temporadas siguientes, y fue traspasado a cambio de Kanter. Al menos así reforzaban otro de sus puntos flacos, la posición de cinco.

Su problema es que el jugador que acaba contrato este año no es otro que Kevin Durant. A la estrella no le van a faltar ofertas, y todas por el máximo que permite el convenio. Más allá de que en Oklahoma superen al resto de franquicias en la puja, queda pendiente el tema deportivo. Durant renovará si está convencido que los Thunder pueden ser campeones de la NBA. Si no, se marchará. Y si el se va, Westbrook y Ibaka tendrán menos alicientes para renovar unos contratos que acaban el 30 de junio del 2017. Antes hemos citado el caso de los Spurs, que han mantenido a sus jugadores importantes aún sin ofrecerles el máximo y han atraído a agentes libres de peso. ¿Que diferencia hay entre ambos equipos? 5 campeonatos de la NBA.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, octubre 2015

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NBA: Pacers y Clippers aumentan su arsenal para los play offs

28 Feb

El 20 de febrero se cerró el período de traspasos entre equipos en la NBA, con muchos movimientos de piezas de poco importancia. Pero de entre toda esta maraña de jugadores que hicieron las maletas, hay un par de billetes de avión que pueden cambiar el devenir de la temporada en curso.

El líder de la Liga Regular, los Indiana Pacers, envió a Danny Granger y una segunda ronda del draft del 2015 a cambio de Evan Turner y Lavoy Allen. Si en junio se proclaman campeones de la NBA, seguramente podrán marcar en rojo en el calendario como una fecha clave para su éxito el día que cerraron este trato, tanto por lo que dieron como por lo que recibieron.

 Danny Granger era el líder de los Pacers hasta que una lesión de rodilla le mantuvo inactivo prácticamente toda la temporada pasada. En su ausencia se produjó la explosión imparable de Paul George, quien asumió unos galones en el equipo de Indiana que ahora no está dispuesto a ceder. El buen rendimiento de Lance Stephenson acabó de relegar a  Granger, con un sueldo de 14 millones de dólares, a un papel secundario. Su marcha cierra la posibilidad de una lucha de gallos en el gallinero.

La llegada de Evan Turner dota al equipo de Indianapolis de un jugador joven de mucho talento y una gran polivalencia, y con un contrato mucho más barato que el de Granger. En sus tiempos NCAA en Ohio State, Turner ejercía de falso base desde la posición de ala pívot, con una eficacia letal. Sus excompañeros Kosta Koufos y B.J. Mullens ya le pueden estar agradecidos. Los espacios que les abría Turner y sus asistencias les hicieron primeras rondas de draft.

Turner no ha conseguido desempeñar en sus tres temporadas y media en los Sixers el papel de jugador franquicia capaz de elevar el juego colectivo del equipo (tal vez tampoco había mucho que elevar). En los Pacers, saliendo del banquillo y sin la presión del liderazgo, puede constituir una sociedad letal junto con el igual de talentoso Luis Scola. O formar parte de un quinteto polivalente junto a Lance Stephenson y Paul George (¿el anti-small ball de los Heat?).

Lavoy Allen es la pieza secundaria necesaria para cerrar el acuerdo, pero puede ayudar en defensa y en la lucha por el rebote como reserva. Si además el entrenador Frank Vogel consigue recuperar para el baloncesto al pívot Andrew Bynum, al que los Pacers firmaron tras ser cortado por los Chicago Bulls a cambio un salario “reducido” (1 millón de dolares), no quedan muchas excusas creíbles para que Indianapolis no acoja  en junio el desfile triunfal de los campeones de la NBA.

El tiro por la culata

La brillante jugada le podría salir mal a los Pacers si se confirman los rumores entorno al destino final de Granger. El jugador no está por la labor de vegetar en un equipo sin más rumbo que la derrota en Filadelfia. Así que el alero y los Sixers han llegado a un acuerdo de rescisión de contrato. El ex de los Pacers, ahora como agente libre, escucha ofertas.

El grupo de candidatos con opciones parece haberse reducido a 2, San Antonio Spurs y Los Angeles Clippers. El retorno de Kahwi Leonard ya recuperado de su lesión en los tejanos, y los problemas físicos de Jamaal Crawford y J.J. Redick en los angelinos podrían hacer decidirse a Granger a fichar por los Clippers, equipo en el que podría tener más protagonismo y aprovechar más la vivienda que ya tiene en Los Angeles. Según algunas fuentes, el jueves 27 de febrero el alero estaba entrenando en esta ciudad. Sea en uno u otro, el ex de los Pacers acabaría en un candidato al título y posible rival de su antiguo equipo en la final de la NBA.

Granger podría repetir el camino seguido por Glen Davis, que se cansó del sol de Florida y llegó a un acuerdo con los Orlando Magic para la rescisión de su contrato. Pocos días después, Los Angeles Clippers se hacían con sus servicios. Si los Clippers consiguen fichar también al fugaz Sixer el trío formado por Chris Paul, Blake Griffin y DeAndre Jordan tendrá las espaldas muy bien cubiertas, aumentando sus opciones en los playoffs.

“Big Baby” Davis jugó cuatro temporadas en los Celtics de Boston, con los que se proclamó campeón el año 2008 y disputó la final del 2010. En el 2011, tras el fin del cierre patronal, fue traspasado a los Magic donde se convirtió en una de sus referencias (19 puntos, 9,2 rebotes). La temporada pasada una fractura en su pie izquierdo le mantuvo en el dique seco los 48 últimos partidos de la liga regular. Su elevado peso (2,06 de altura, 131 kilos) no le ha ayudado en la recuperación.

Cansado de jugar en una franquicia en reconstrucción y sin más aspiraciones que ir ganando algún partido de vez en cuando (los Magic tienen el tercer peor registro de victorias de esta temporada), Davis ha buscado un equipo donde reencontrarse con el triunfo y los títulos que conoció en su época en los Celtics de Doc Rivers, el mismo técnico que ahora entrena a Los Clippers.

Un caso similar al de Granger y Davis lo puede protagonizar Metta World Peace. Amnistiado a principio de temporada por los Lakers, fichó por los Knicks de Nueva York. La pésima temporada del equipo ha acabado con su paciencia (que tampoco es mucha), y ha llegado a un acuerdo para rescindir su contrato. De recalar en uno de los equipos con aspiraciones al anillo podría ser un factor destacado en la resolución del campeonato. El exjugador de los Bucks Caron Butler podría optar por los Miami Heat o los Oklahoma City Thunder conviertiéndose en otro refuerzo de importancia en la lucha por el campeonato.

Los Sixers, grandes triunfadores

Si hemos señalado a Pacers y Clippers como unas de las franquicias que mejor se han movido en el mercado de traspasos y agentes libres, es de justicia que digamos lo mismo de los Sixers, cada uno de acuerdo a sus objetivos. En Indiana y Los Angeles buscan la victoria y un largo trayecto en los playoffs. En la ciudad del amor fraternal sólo interesa la derrota.

El equipo de Filadelfia ha dado salida de su plantilla en los diferentes traspasos realizados a Evan Turner, Lavoy Allen, y Spencer Hawes, recibiendo como compensación a Eric Maynor, Danny Granger (que ya ha rescindido su contrato), Earl Clark (al que ya han despedido), Henry Sims, Byron Mullens (el excompañero de Turner en Ohio State) y ganando cuatro segundas rondas de draft.

Los Sixers se han desecho de una aportación media total de 35,5 puntos, 20 rebotes y 3,7 asistencias con unos jugadores que sumaban un promedio de 85,1 minutos en pista por partido para quedarse con un acumulado de 8,1 puntos, 5,4 rebotes y 1,8 asistencias con una suma de minutos en juego de 26,3. Respecto al dinero, habrá que ver a que acuerdo han llegado respecto a los 14 millones de sueldo de Granger, pero en todo caso su suma de nóminas es la más baja de la NBA

En Filadelfia llevan con esta tres temporadas destruyendo el equipo, traspasando a sus mejores jugadores (Andre Iguodala, J’Rue Holiday, Evan Turner, Spencer Hawes) a cambio de lesionados (Andrew Bynum, Nerlens Noel), jugadores venidos a menos (Danny Granger) o secundarios (Mullens y Sims, por ejemplo). Una cuidadosa planificación de unos maestros del tanking (jugar a perder) que este año puede tener su recompensa.

Con un draft que los analistas consideran plagado de futuras estrellas, ser el peor equipo de la liga regular te da un 25% de posibilidades de elegir en primer lugar y un 100% de hacerlo cuartos si no suena la flauta en el sorteo. Los Sixers son el penúltimo equipo de la clasificación, y con opciones de sumar más derrotas que el peor, los Bucks . Estos cambios de jugadores les ayudarán a conseguir una joven estrella sobre la que construir un proyecto nuevo…si no la acaban traspasando también.

 

artículo publicado en http://www.encancha.com, febrero 2014

 

NCAA: El caso Smart y las normas de buena conducta

13 Feb

La estrella de los Oklahoma State Cowboys Marcus Smart ha sido castigado con 3 partidos de suspensión por empujar a un aficionado en la pista de Texas Tech. El comportamiento del seguidor rival ha sido tan cuestionado como el del propio jugador.

Este pasado fin de semana el base de los Oklahoma State Marcus Smart perdió los nervios y empujó a un espectador. Con los Cowboys atravesando una mala racha y a punto de perder ante Texas Tech, el base intentó taponar la entrada de un rival en los compases finales del partido. Fruto de su impulso, fue a caer a los pies de los aficionados situados tras su canasta. Al levantarse, Smart se encaró con un maduro seguidor al que empujó.

La estrella de Oklahoma State no fue castigada con la expulsión inmediata por unos árbitros que, superados por una situación totalmente anómala en la NCAA, resolvieron el tema con una técnica. Smart, escoltado hasta el banquillo por sus compañeros, seguia fuera de si mientras el juego continuaba. Totalmente indignado, afirmaba haber sido insultado.

El jugador en un primer momento comentó en el banquillo que había oído la palabra “nigger” Aunque en inglés es sinónimo de “black” que significa negro, “nigger” es la versión despectiva mientras que “black” vendria a ser un termino más neutro. Por hacer una versión aproximada en castellano, estaríamos diferenciando entre “negro” y “negrata” (o “negro de ……”).

El incidente no llega en el mejor momento para un jugador que la temporada pasada renunció a presentarse a un draft de la NBA en la que las previsiones le daban como una de las cinco primera elecciones. El que tenía que ser un curso triunfal se le está complicando. En las últimas semanas se le ha señalado como un asiduo prácticante del flopping. Y por si este sanbenito fuera poca cosa, Oklahoma State ha empezado a encadenar derrotas (el equipo cayó del Top 25 de AP con posterioridad al partido contra Texas Tech). En la derrota contra West Virginia un Smart muy nervioso se desahogó con una silla en el banquillo.

Jeff Orr, el aficionado agredido por Smart, admitió en una disculpa pública que había insultado al jugador, pero negando cualquier matiz racista. Según su declaración, se había dirigido al base como “pedazo de mierda”. Al poco de conocerse la identidad del acérrimo seguidor de Texas Tech que viaja cada temporada miles de kilómetros para ver los partidos del equipo, aparecieron en twiter (la mejor agencia de noticias de nuestros días, y además gratuíta) mensajes de antiguos jugadores que recordaban comportamientos abusivos por parte del “Super Fan” de Texas Tech.

Desmond Mason, un ex de Oklahoma State con una larga carrera NBA (11 temporadas), no recordaba específicamente a Orr pero si los insultos raciales que recibía cada vez que visitaba la cancha de Texas Tech. John Lucas III, miembro de los Cowboys que llegaron a la Final Four en 2004, si que se acordaba del “Super Fan” y sus insultos. Y rebuscando en youtube (si la imagen existe, está allí), ha reaparecido este mate de Brian Davis (Texas A&M), de febrero de 2010. Fijaos bien en el aficionado que hay tras la canasta y sus gestos. ¿Adivinais quien es?

El jugador ha contado con la comprensión, que no justificación, de técnicos como Jim Boeheim (Syracuse), Billy Donovan (Florida), Tom Izzo (Michigan State) y John Calipari (Kentucky). El técnico de Kentucky recuerda un incidente de esta misma temporada en Arkansas, cuando un aficionado se encaró de forma amenazante con uno de sus jugadores. El Wildcat no perdió los estribos, se dio la vuelta y allí no pasó nada. Bill Self, el entrenador de Kansas, tiene su remedio para estos casos: comunicación cero con los aficionados.

La normativa NCAA es muy clara respecto a la conducta del público. Los responsables del equipo local deberán expulsar de sus instalaciones a aquellos espectadores que se excedan en su actuación. Es similar a la de la mayoría de competiciones deportivas ¿Pero donde está el límite? El típico eufemismo de “pista muy caliente” esconde en realidad comportamientos muy poco civilizados en muchos casos. Como los vividos en competición europea antaño en algunas canchas griegas. Y no todos los jugadores son capaces de reaccionar con frialdad.

En España se recuerda el incidente de Earl Williams, jugador del Maccabi de Tel Aviv. Fue en 1983, durante un partido contra el Real Madrid. Tras recibir el impacto de una moneda, subió a las gradas a “devolvérsela” al espectador que se la había arrojado. Claro que para salidas de tono sonadas, la de Metta World Peace (aún conocido en aquella época como Ron Artest), Stephen Jackson y Jermaine O’Neal el 19 de noviembre del 2004.

En un partido muy caliente en la pista de los Detroit Pistons, y tras un altercado con el local Ben Wallace, el entonces jugador de los Pacers Metta World Peace recibió el impacto de un vaso de cerveza lanzado por un aficionado. Y el alero saltó, yéndose a por él. Stephen Jackson le acompañó en su viaje al caos, mientras algunos espectadores se sumaban al alboroto. El resultado fue una tangana monumental en la que también tuvo su momento estelar Jermaine O’Neal. La NBA sancionó con dureza a los tres jugadores por estos lamentables hechos.

Metta World Peace ha sido precisamente uno de los que se ha pronunciado sobre el empujón de Smart a Jeff Orr. El ahora jugador de los Knicks cree que este incidente le servirá de lección al base de Oklahoma State, le enseñará como tratar con los aficionados rivales en pistas hostiles. Y teniendo enseñada a una de las dos partes, nos queda la otra parte del problema: ¿cómo enseñar a los seguidores más exaltados a comportarse?¿cómo explicarles que pagar una entrada no te exime de seguir las normas básicas de la civilización?¿donde se establece el límite entre animar a tu equipo e intimidar al rival, y atacar su dignidad personal?

El mero hecho de pagar una entrada nos da derecho a acceder a un recinto y presenciar un espectáculo. A animar a nuestro equipo, aplaudir las jugadas que nos gustan y silbar las que no. Y es comprensible algun estallido verbal (y como todos los estallidos, sin continuidad) de mal genio ante una decisión arbitral que no nos ha gustado, un comportamiento antideportivo de un jugador rival o un lance desfavorable del juego. Y poca cosa más. Porque pagar una entrada no debe ser nunca un salvoconducto hacia la mala educación.

La primera iniciativa en este sentido la ha tomado la Universidad de Indiana. Todos los espectadores de las primeras filas del enfrentamiento contra Penn State hallaron en sus asientos un recordatorio de normas de buena conducta, entre las cuales no levantarse con el juego en marcha, no interferir con el desarrollo del partido, no entrar en la pista ni lanzar objetos (sea hacia la pista o cualquier otro punto de la instalación) y respetar a los árbitros, técnicos, jugadores y aficionados rivales. Normas básicas de comportamiento que por desgracia cada vez olvida más gente.

artículo publicado en http://www.encancha.com, febrero 2014

Lakers: Adios a los 4 Fantásticos

9 Jul

Con el anuncio de Dwight Howard de su fichaje por los Houston Rockets finaliza de forma oficial el segundo proyecto de “Los 4 Fantásticos” en Los Angeles Lakers. Y como el primero, no ha dado los frutos esperados.

En noviembre de 1961, de la imaginación de Stan Lee y plasmados por las ilustraciones de Jack Kirby, nacía un grupo de superhéroes conocidos como los 4 Fantásticos: Míster Fantástico, La Chica Invisible, La Antorcha Humana y La Cosa. Con el tiempo, la colección se convirtió en uno de los títulos de referencia del cómic.

El verano pasado Los Angeles Lakers fichaban a Dwight Howard y Steve Nash y se situaban como uno de los principales aspirantes al título. El cuarteto formado por los dos recién llegados, Pau Gasol y Kobe Bryant se antojaba formidable. Una combinación que reunía técnica, sabiduría, experiencia y capacidad atlética. A diferencia de su referente ilustrado, los de carne y hueso no completaron con éxito su misión.

A Kobe Bryant habría que atribuirle el papel de Johnny Storm, la Antorcha Humana. Porque es el que más brilla de los cuatro. Porque con un fogonazo de clase es capaz de decidir un partido. Y por su facilidad para picarse (aunque con los años ha atemperado este rasgo de su carácter). Dwight Howard sería La Cosa, la fuerza bruta en estado puro. Todo potencia, a veces sin control. Arrastrando heridas de antiguos combates, a pesar de su protección rocosa. Y como en el cómic, siempre buscándose las cosquillas mutuamente con La Antorcha.

A Pau Gasol le asignaría el papel de Míster Fantástico, el genio científico Reed Richards. No sólo por su aspecto estirado, como si fuera elástico. Sino también por su visión y inteligencia en la pista. Si él piensa, el equipo funciona. Y a Steve Nash, por desgracia, le ha caído el rol que falta en el reparto: La Chica Invisible, Sue Storm. Porque entre lesiones y falta de forma correspondiente no se le ha visto, ni cuando no jugaba ni cuando sí que lo hacía.

El enemigo por antonomasia del cuarteto ideado por Stan Lee es el Doctor Muerte. Lo fácil sería atribuirle este papel a Jim Buss, máximo directivo del equipo, o a Mike D’Antoni, el entrenador elegido por él. Sin embargo, en el fracaso de Los Lakers también han tenido mucho que ver las lesiones y la falta de química entre ellos. Igual que le pasó a su cuarteto predecesor.

El otro cuarteto de figuras

El experimento previo con cuatro estrellas había tenido lugar la temporada 2003-2004. Karl Malone (con problemas en la rodilla durante todo el campeonato) y Gary Payton se unieron al duo Shaquille O’Neal – Kobe Bryant. Dirigidos por Phil Jackson desde el banquillo, no ganaron el título aunque llegaron a la gran final. Tras perder el anillo ante los Pistons de Detroit, el equipo se descompuso.

La guerra de egos entre O’Neal y Bryant era irreconducible. Payton nunca encajó en el triángulo ofensivo y se fue con Shaq a Miami (donde se proclamaron campeones el 2006). Karl Malone se retiró, dejando como último recuerdo la acusación que le hizo Kobe de intentar ligar con su mujer en la grada mientras el escolta estaba en la pista. Y Phil Jackson se tomó un año sabático.

Una vez acabada esta temporada, finalizaba también el contrato de Dwight Howard. Y el equipo de Los Angeles ha llegado a extremos nunca vistos para intentar retenerle. Colgaron un gran anuncio en la fachada del Staples Center suplicándole que se quedase. Para indignación de muchos aficionados que consideraron que la histórica franquicia no debía rebajarse de esa manera.

A una última reunión con él para convencerle, asistieron Jim Buss en calidad de propietario de la franquicia, los ejecutivos Mitch Kupchak y Tim Harris, el entrenador Mike D’Antoni, sus compañeros Kobe Bryant y Steve Nash, e incluso representantes de Time Warner y su sustancioso contrato con los Lakers, que podrían haber ofrecido a Howard ser la estrella de su propio programa de televisión.

Y sin embargo, no hicieron lo que posiblemente más hubiera valorado Howard. Cambiar de técnico principal. Porque el sistema de los Lakers ha evidenciado la escasa capacidad del pívot para crearse sus jugadas. Necesita que los compañeros jueguen para él. El problema es que los galones los lleva Kobe Bryant, y D’Antoni no ha cambiado las prioridades (porque no lo consideró acertado, o porque no tenía ni el peso suficiente ni el valor para hacerlo).

El Plan B de Los Lakers

La marcha de Howard a los Rockets, donde formará un temible duo con James Harden, tiene un efecto secundario muy interesante. Elimina incertidumbres entorno al futuro de Pau Gasol. Con Kobe Bryant recuperándose de una lesión, la franquicia no puede permitirse dejar descubierta otra posición clave. Aunque sea a costa de volver a desplazar al mayor de los Gasol de la posición de ala pívot de nuevo a la de pívot.

Los Lakers han empezado a moverse tras el adiós de Howard. Su primera jugada ha sido llegar a un acuerdo con Chris Kaman, que firmará un contrato de una temporada por el que percibirá poco más de tres millones de dólares. El pívot de 2,13, puede aportar una buena capacidad anotadora dentro de la zona, si las lesiones que le han perseguido en estos últimos años le respetan. No queda claro si llega para ser titular, y mantener prioritariamente a Pau Gasol como ala pívot, o para dar minutos de descanso al catalán.

El segundo movimiento de los californianos es la amnistia del contrato de Metta World Peace. El jugador tenía firmada una temporada más por un montante de poco más de 7 millones. Si MWP ficha por otro equipo, los Lakers se ahorrarán la parte de su ficha que le abone su nuevo conjunto. Lo realmente importante (y es aquí donde está el ahorro) es que ni un sólo dólar de estos 7 millones contará para el tope salarial. Por otra parte, ahora la gerencia de la franquicia debe encontrar un alero alto, ya que Earl Clark tampoco formará parte de la plantilla.

La intención de la gerencia parece ser liberar masa salarial para el próximo verano. Kobe Bryant y Pau Gasol verán finalizar sus contratos (casi 50 millones entre los dos), y al único jugador al que le quedará una temporada más en la plantilla del equipo será Steve Nash. No son el único equipo de la NBA que intenta soltar lastre. En julio del 2014 Lebron James y Carmelo Anthony tendrán la opción de quedar libres, y muchas franquicias intentarán hacerse con sus servicios. ¿Dirán ellos que no a una oferta de Los Lakers?

 Balance de la temporada de Howard con los Lakers

Howard entrará en la historia como el primer jugador que no acepta una propuesta de contrato de estrella de Los Lakers. Porque de la histórica franquicia de Los Angeles uno puede retirarse, ser traspasado o irse porque no se le renueva la vinculación, pero hasta ahora nadie les había rechazado.

Con él, los californianos cayeron eliminados en primera ronda de playoffs (para los que se clasificaron después de una remontada heroica en la última fase de la liga regular, y a costa del tendón de Aquiles de Kobe Bryant). Howard no ha ayudado a crear una buena química de equipo, y ha jugado con problemas en el hombro gran parte de los partidos. Pero aunque el balance de la temporada es desastroso, no puedo decir que el fichaje del pívot también lo haya sido.

Porque recordemos que Howard llegó después de un traspaso a cuatro bandas entre Lakers, Orlando Magic, Filadelfia 76ers y Denver Nuggets. Junto a él los californianos recibieron a Chris Duhon y a Earl Clark (el primero testimonial, el segundo ha tenido momentos brillantes que le han valido para conseguir un buen contrato en los Cavaliers). Y a cambio el equipo de Los Angeles envió a los Sixers a Andrew Bynum.

Si a Howard se le achaca que no ha estado a la altura, Bynum ni tan siquiera ha estado. Una muy lenta recuperación de una lesión de rodilla le ha impedido disputar ni un solo minuto en la temporada 2012-13. Una recaída en noviembre dilató todo el proceso. La culpa la tuvo el principal pasatiempo del pívot: jugar a los bolos. La pregunta del millón: ¿a quién hubierais elegido, a Howard o a Bynum?

 

publicado en http://www.encancha.com, julio 2013

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