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NBA: Marc Gasol saca tajada de la lluvia de millones del verano

15 Jul

Marc Gasol, 110 millones de dólares. Anthony Davis, 145. Damian Lillard, 120. Kevin Love, 113. Jimmy Butler, 95. Goran Dragic, 90. Son algunas de las cifras de escándalo de los contratos firmados este verano en la NBA.

Marc Gasol renovó con los Memphis Grizzlies por las siguientes cinco temporadas a cambio de una cifra global que ronda los 110 millones de dólares. Al final de la cuarta el pívot catalán se ha reservado la opción de dar por concluido el trato y volver a probar suerte en el mercado de agentes libres.

El mediano de los tres hermanos Gasol nunca barajó la opción de cambiar de equipo. Sólo mantuvo una reunión mientras estuvo en el mercado, y fue en España con el propietario de los Grizzlies, un Robert Pera tan enganchado a su trabajo que durante su breve estancia en nuestro país no se alojó en ningún hotel, sino en su avión totalmente equipado. Antes de criticar su decisión de no buscar una franquicia con más posibilidades de títulos o renombre, sería conveniente analizar la situación.

Los Grizzlies, liderados por Marc Gasol, han batido el récord de la franquicia jugando 5 temporadas seguidas los play-offs. En tres de ellas llegaron a las semifinales del Oeste y en una, el año 2013, a la final de Conferencia. El equipo de Memphis ha pasado las tres últimas temporadas de los 50 triunfos en liga regular. Lo que demuestra que en Memphis se ha trabajado bien, y están a un paso del éxito. Los fichajes del alero Matt Barnes procedente de los Clippers y del ala pívot Brandan Wright de los Phoenix Suns pueden ayudarles a darlo.

Su jugador franquicia ha culminado su año más destacado en la NBA, con 17,4 puntos, 7,8 rebotes, 3,7 asistencias y 1,62 tapones de media. Ha sido su temporada más productiva en anotación. Su buen papel durante la Liga regular le ha servido para ser titular en el All Star, y para convertirse en el primer Grizzlie de la historia en ser incluido en el primer equipo de la NBA. Y de paso, ser considerado el mejor pívot de la mejor Liga del Mundo. A sus 30 años, está en el mejor momento de su carrera.

Pero la vinculación de Marc Gasol con Memphis y su equipo va mucho más allá de lo deportivo. Durante los primeros años de la carrera de su hermano mayor Pau en la liga profesional norteamericana, la familia Gasol se instaló en la ciudad del inigualable Elvis (espero que todos sepáis quien fue, y el que no ya tiene deberes para buscar en google y youtube). Marc vivió su adolescencia en Memphis, fue al instituto en Memphis durante dos cursos, hizo amigos en Memphis. Tuvo ofertas para seguir sus estudios en universidades de los Estados Unidos, pero las rechazó.

Su ilusión era seguir los pasos de su hermano mayor destacando en la ACB. Después de 3 temporadas en el FC Barcelona con muy poca participación, en el Akasvayu Girona encontró los minutos necesarios para demostrar su verdadero potencial. Desde el 29 de octubre del 2008 ha jugado en la NBA, liga en la que ya ha suma 7 temporadas. Y todas en Memphis. Desde que es adulto, la ciudad del estado de Tennessee es el lugar en el que ha pasado más tiempo. Su hogar.

La lluvia de millones

Los Grizzlies le han puesto a Marc Gasol una millonada encima de la mesa. Su hermano Pau firmó una extensión de tres temporadas con los Lakers el verano del 2011 de 57 millones. Una media de 19 por temporada. Marc superará los 20 por año. Un gran contrato, sin duda, pero de ninguna manera un contrato excepcional. El pívot de los Grizzlies no podía firmar por menos de esa cantidad en este verano del 2015 si no quería arrepentirse los próximos 5 años. La entrada en vigor del nuevo contrato televisivo de la NBA a partir del verano del 2016 ha obligado a los jugadores en disposición de firmar contratos largos a exigir las cantidades máximas que permite el convenio en vigor para evitar que sus salarios queden desfasados en breve.

Anthony Davis será el jugador mejor pagado de la liga (mientras Lebron James se lo permita y a la espera del nuevo contrato de Kevin Durant del próximo verano). El pívot ha llegado a un acuerdo con su equipo, los Pelicans de Nueva Orleans, por el que ingresará 145 millones de dólares repartidos entre las próximas 5 temporadas. Damian Lillard no se queda muy atrás. Los Blazers le reconocerán su ascenso a jugador franquicia con un contrato de unos 120 millones a cobrar entre la temporada 2015-16 y la 2019-20.

Los campeones, los Golden State Warriors, mantendrán una de sus piezas claves en el estilo “small ball” que les ha llevado hasta el éxito: el ala pívot Draymond Green seguirá en California 5 años más a cambio de 85 millones. Los subcampeones, los Cavaliers, han aceptado pagarle 113 millones a Kevin Love para que luzca su camiseta las 5 siguientes temporadas. Ahora renegocian los contratos de Tristan Thompson (se habla de más de 80 millones por 5 años) y ¡Lebron James! (si, ejerció su opción de ser agente libre para conseguir un contrato máximo de 47 millones por 1 temporada fija y otra opcional).

Dwyane Wade quería que su franquicia de toda la vida, los Miami Heat, le reconocieran con un contrato largo y bien pagado el sacrificio que hizo renunciando a un sueldo mayor para facilitar la llegada de Chris Bosh y Lebron James hace 5 años. Ha conseguido una de las dos cosas, una oferta de 20 millones por una temporada. Los Heat no se fían de su salud a largo plazo, pero le agradecen sus esfuerzos en el pasado. Goran Dragic seguirá disfrutando del sol de Florida durante 5 inviernos más gracias a los 90 millones que este mismo equipo ingresará en su cuenta corriente.

Los Bulls, por su parte, compensarán la fidelidad de Jimmy Butler los siguientes cinco años de su vida con 95 millones. Otros jóvenes millonarios serán Tobias Harris (64 millones en 4 temporadas en Orlando Magic), Brandon Knight (70 por 5 en los Phoenix Suns), Kris Middleton (70 por 5 en los Milwaukee Bucks) y Reggie Jackson (80 por 5 en los Detroit Pistons). El algo más veterano Demarre Carroll (29 años en breve) firmará su primer gran contrato como profesional: 60 millones por 4 temporadas en los Toronto Raptors.

Hay dinero de sobra para todo el mundo. Un jugador que no ha estado bien en las últimas finales como Iman Shumpert se llevará 40 millones de los Cleveland Cavaliers en un contrato de 4 temporadas. Thadeus Young, un esforzado gladiador, le levantará a los Brooklyn Nets 50 millones en 4 temporadas. Otros secundarios como Al Farouq Aminu (firmará contrato de 4 años con los Portland Trail Blazers a cambio de 30 millones), Arron Afflalo (dos temporadas con los Knicks por 16 millones), Corey Brewer (seguirá 3 años más en los Rockets por 24 millones) o Jae Crowder (renueva por 5 temporadas con los Celtics a cambio de 35 millones) también harán un buen rinconcito para el día que se jubilen.

Los pívots son un caso aparte. Por cuestiones estadísticas, personas de su altura y coordinación son escasas. Y eso se paga. Los Thunder de Oklahoma City han igualado la oferta que los Blazers le hicieron al prometedor Enes Kanter: 70 millones por 4 temporadas. Brook López, un gran jugador con demasiadas lesiones, seguirá tres años más en los Brooklyn Nets por 60 millones. Su hermano gemelo Robin, un buen defensor con poca incidencia en ataque, recalará durante 4 años en Nueva York tras aceptar la oferta de 54 millones de los Knicks. Otro especialista defensivo, el veterano Tyson Chandler ha conseguido un contrato de 52 millones por 4 temporadas en los Phoenix Suns. El turco Omer Asik tampoco destaca en ataque, pero seguirá sellando la zona de los Pelicans durante 5 años más a cambio de 60 millones. Paul Millsap le ha sacado 58 millones a los Atlanta Hawks por 3 años más de esfuerzo, y Greg Monroe 50 a los Bucks por el mismo número de temporadas.

Hay Spurs para rato

Los Spurs de San Antonio se enfrentaban a un verano complicado, en el que todo su proyecto corría peligro de hundirse. De aspirantes al título podían pasar a ser un equipo en reconstrucción. Los veteranos Tim Duncan (39 años) y Manu Ginóbili (cerca de los 38 años) meditaban sobre su retirada, y los jóvenes Kawhi Leonard y Daniel Green acababan contrato. La franquicia tejana podía decir adiós a su pasado y su futuro al mismo tiempo. La brillante actuación de su gerencia lo ha evitado, para alivio de los aficionados al baloncesto.

Duncan y Ginóbili volverán, y con un regalo bajo el brazo para su equipo (además del retorno): se rebajarán el sueldo. Duncan aceptó un nuevo contrato de dos temporadas que le reportará cinco millones anuales. Ginóbili se llevará un total de 5,7 millones repartidos en las dos próximas temporadas. Los jóvenes siguieron el ejemplo de los veteranos, firmando por debajo del máximo que les permite el convenio. Leonard se llevará 90 millones por 5 años de trabajo, y Green 45 por 4.

Con este bote de dinero sobrante la franquicia de San Antonio se ha hecho con uno de los agentes libres más codiciados del mercado, el ala pívot de los Portland Trail Blazers LaMarcus Aldridge. El jugador, natural de Texas, quiere su anillo de campeón. Por eso dejó claro a los Blazers que no iba a renovar, y por eso rechazó las ofertas de Los Angeles Lakers y los Phoenix Suns. Aunque tampoco le ha hecho ninguna rebaja a su nuevo equipo: 80 millones por un contrato de 4 temporadas.

Con él llega al equipo un cuatro veterano, pero con gran capacidad de anotación desde la media distancia: David West. El interior renunció a la temporada que le quedaba en los Indiana Pacers, y por la que hubiera cobrado 12,2 millones, para ganar el mínimo para alguien de su experiencia en la liga: 1,4 millones. ¿Cuánto vale un anillo de campeón? Para West, 11 millones de dólares.

Evidentemente, los Spurs han tenido que deshacerse de jugadores. En unos casos, para hacerse un hueco salarial (Tiago Splitter ha acabado en los Atlanta Hawks). En otros, porque no han podido (o querido) igualar las ofertas que recibieron de otros conjuntos (Marco Belinelli). Y en algunos otros, porque ya no tenían sitio en el equipo. Corey Joseph, relegado a tercer base por Patty Mills, se fue a Toronto (30 millones en 4 temporadas) para dejar su sitio al prometedor Ray McCallum procedente de los Kings de Sacramento.

En la categoría de experimento podría citarse el fichaje del gigante del Estrella Roja Boban Marjanovic (2,21) por una temporada (y unos 2 millones). Si sale bien, ya le renovarán. En primera ronda del draft eligieron a otro pívot serbio, Nikola Milutinov (2,13) del Partizan. Algo le habrán visto. Una franquicia que fue capaz de acertar eligiendo en el número 28 del draft del 2001, la última elección de primera ronda de aquel draft, a Tony Parker, tiene todos mis respetos. Fue el mismo año que los Wizards se comieron con el número 1 a Kwame Brown.

El rocambolesco fichaje de DeAndre Jordan

El pívot de Los Angeles Clippers DeAndre Jordan ha protagonizado el culebrón del mercado de agentes libres. Su equipo le puso sobre la mesa una oferta de 110 millones por 5 temporadas. Igualita a la que los Grizzlies le hicieron a Marc Gasol. Y la rechazó. Por una parte, el jugador buscaba un equipo en el que tuviera más protagonismo ofensivo (a pesar de sus limitaciones técnicas en este aspecto). Y por la otra, se comentó la existencia de una enemistad irresoluble entre el pívot y el base y estrella del equipo, Chris Paul.

Jordan, natural de Houston, aceptó en primera instancia la propuesta de los Dallas Mavericks: 80 millones por 4 años jugando más cerca de casa. Pero he aquí que los Clippers no se resignaron y enviaron una delegación encabezada por el propietario Steve Ballmer, el entrenador Doc Rivers y el ala pívot Blake Griffin a casa del pívot. Y tras una larga charla, le convencieron de que firmase.

El problema era que si bien los equipos pueden empezar a negociar con los jugadores libres de contrato el 1 de julio, no pueden oficializar sus acuerdos hasta que la NBA ha calculado el tope salarial para el siguiente año, el 9 de julio. Los Clippers habían conseguido el compromiso del jugador horas antes de que expirase la moratoria, así que decidieron atrincherarse en la casa de Jordan hasta que éste pudiera firmar legalmente, evitando una posible contraofensiva de los Mavericks.

La historia deja dos damnificados y un gran beneficiado. El primer perjudicado ha sido el propio DeAndre Jordan, que ha aumentado su imagen de “niño grande”. Su indecisión, o poca fiabilidad en los tratos, le puede pasar factura en el futuro. El segundo perjudicado ha sido el propietario de los Dallas Mavericks Mark Cuban. Propietarios, directivos y técnicos no pueden hablar de fichajes hasta que se han cerrado las operaciones. A Cuban se le soltó la lengua en una radio, y eso le ha costado 25.000 dólares de multa además de quedarse con cara de tonto dando por hecho un fichaje que no se va a realizar.

El verdadero ganador de este sainete ha sido Wesley Mathews, un buen defensor exterior que además posee buenos porcentajes en el lanzamiento triple, pero de ninguna manera una estrella en ciernes. Los Mavericks le habían ofrecido un contrato de 4 temporadas valorado en 57 millones de dólares. El escolta había colado una cláusula en las negociaciones  por la cual su nómina subía hasta los 70 millones si no se fichaba a Jordan como condición para rechazar la propuesta de los Sacramento Kings de 64 millones por  años de servicios. Una cifra exorbitada para un jugador que se rompió el tendón de Aquiles en marzo y que no es seguro que esté recuperado a tiempo para el inicio de la Liga Regular. Deron Williams también aterrizó en Dallas por 10 millones a repartir en dos años, el segundo con opción de finalización para este base al que las lesiones han castigado en exceso estas últimas temporadas.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, julio del 2015

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NBA: Los hermanos Gasol ya están de vacaciones

17 May

Chicago Bulls y Memphis Grizzlies han caído en el sexto partido de las semifinales de sus respectivas conferencias. Ha sido el último partido de la temporada NBA para Pau y Marc Gasol. Repasemos porqué los dos hermanos no han llegado más lejos en los play-offs.

Los Chicago Bulls de Pau Gasol partían a principio de temporada como uno de los dos grandes favoritos de la Conferencia Este para jugar las Finales de la NBA. El otro eran los Cleveland Cavaliers de Lebron James, Kyrie Irving y Kevin Love. Todos los pronósticos daban por hecho que ambos equipos protagonizarían una final de la Conferencia Este apasionante. Los vaticinios acertaron, pero sólo a medias. Hubo un duelo a muerte entre los dos aspirantes, pero no fue por la disputa del honor de proclamarse campeones de su conferencia.

La temporada irregular de Bulls y Cavs les condenó a un enfrentamiento prematuro en play-offs. Los de Cleveland, por ejemplo sufrieron a principios de enero una racha de 6 partidos perdidos seguidos. La ausencia por lesión de 2 semanas de Lebron les sirvió de excusa para esta sucesión de malos resultados aunque su registro en esos momentos era de 19 victorias y 20 derrotas. A partir de ese momento enderezaron el rumbo (34-9), pero no lo suficiente como para atrapar a los sorprendentes líderes del Este, los Atlanta Hawks.

El equipo del mayor de los Gasol, al contrario de su verdugo en los play-offs, empezó la temporada con un nivel más que correcto. Todo se le complicó a partir del día de Reyes. Hasta ese momento, habían ganado 25 partidos de los 35 que habían jugado. Desde del 7 de enero al 4 de febrero sólo vencieron en 4 de 14. Tras rehacerse en febrero (7-3), en marzo volvieron a flojear (8-7) lastrados por las lesiones simultáneas de Derrick Rose y Jimmy Butler. Así que quedaron terceros en su conferencia por detrás de Hawks y Cavaliers.

Las carencias de los Bulls

En la serie ante las huestes de Lebron, que podría finiquitar la época de Tom Thibodeau en el banquillo de los Bulls, se han podido ver las costuras por las que se descosía el equipo de Chicago: una interior y otra exterior. Y eso a pesar de la baja por lesión en los Cavaliers de Kevin Love y los graves problemas físicos de un Kyrie Irving muy tocado. La interior ha sido la poca producción en puntos de los hombres altos del equipo. Más allá de Pau Gasol, los pívots de Thibodeau no han sido unos anotadores fiables.

La lesión del catalán expuso las carencias de sus compañeros y la poca visión de su entrenador. Expuso las carencias porque Joakim Noah es un especialista defensivo, con buena visión de juego pero con muchas carencias de definición. Taj Gibson es un gran atleta, un buen acabador de jugadas pero con problemas en la creación de sus propias oportunidades. La poca visión del técnico, porque el mismo había desactivado la alternativa a Gasol. Nikola Mirotic hizo un excelente mes de marzo aprovechando los tiros extra por las lesiones de Rose y Butler. Cuando estos volvieron, Thibodeau se olvidó del montenegrino. Y para cuando lo necesitó de nuevo, el buen momento de Mirotic era historia.

La segunda costura del traje de los Bulls que se desgarró no fue otra que la principal, la que aguantaba toda su estructura: Derrick Rose. El base, tras su calvario con las lesiones que le han tenido casi dos temporadas en blanco, tenía ganas de demostrar que volvía a ser aquel jugador que ganó el MVP de la Liga Regular 2010-11. Con sus rodillas recuperadas, el problema ha sido que le ha faltado fondo físico. A lo largo del curso Rose ha tenido problemas para hilvanar dos partidos seguidos con buenos porcentajes en el tiro. Su secuencia de lanzamientos en los partidos “Back to back” (dos noches seguidas jugando) o en noches alternas (con un día de descanso entre medio) así lo revela. Su porcentaje de tiro esta temporada ha sido de los peores de su carrera, lastrado precisamente por esos fallos.

En las semifinales del Este contra los Cavaliers Derrick Rose ha pretendido asumir el liderato de su equipo. Y más a partir de la lesión de Pau Gasol. Pero a diferencia de Lebron James, que anota cuando ve que su equipo más lo necesita y genera para sus compañeros (que le pregunten al cojo Irving, a Iman Shumpert o a Matthew Dellavedova), Rose acapara todo el juego sin dejar espacio libre para Butler, el tercer pilar ofensivo de los Bulls junto con Gasol. Rose empieza los partidos metiendo sus tiros. A medida que se cansa falla cada vez más, pero sigue tirando como en el quinto de la serie. O se diluye como en el sexto. Si los de dentro no meten y los de fuera se anulan entre sí, la derrota de Chicago en esta serie parecía inevitable.

Los Warriors no solo atacan

El Oeste se presentaba a principio de temporada no como un duelo al sol entre dos pistoleros sino como la pelea alocada de una cantina en día de cobro, con muchos gallitos peleándose por la dama. San Antonio Spurs y Oklahoma City Thunder (lástima de lesiones) parecían los candidatos más claros a jugar la Final de esta conferencia, con Los Angeles Clippers casi al mismo nivel y los Grizzlies y los Houston Rockets medio peldaño más abajo, con los Portland Trail Blazers aspirando a romper de una vez su habitual bajón de forma en play-offs (sin conseguirlo) y con la incógnita de los Golden State Warriors, un equipo de juego preciosista y entrenador novato (la receta típica para no llegar lejos en la lucha por el título).

Pero la sorpresa mayúscula ha sido que los Warriors han demostrado a lo largo de la Liga regular ser mucho más sólidos en defensa de lo que se les suponía. No sólo han sido el equipo de la NBA que más puntos ha metido en esta primera fase de la competición (110 de media), sino que además han sido el sexto del Oeste que menos ha encajado. Esta última estadística tiene su trampa, porque el equipo del debutante Steve Kerr juega ataques más rápidos que la mayoría de sus rivales. En sus partidos hay más puntos que en los del resto.

Si relacionamos los puntos encajados con el número de posesiones, resulta que el equipo californiano es el más eficiente en defensa de los 30 que participan en la Liga. Si relacionamos también los puntos anotados con las posesiones, resulta que los Warriors son los segundos más eficientes tan sólo con una décima menos que Los Angeles Clippers (109,8 y 109,7). Este sí que hubiera sido un duelo entre auténticos pistoleros si los Houston Rockets no lo hubiesen impedido.

Así que en la semifinal del Oeste los Grizzlies se encontraban ante un doble reto: frenar a uno de los mejores ataques de la liga y superar a la mejor defensa del campeonato. Los de Memphis empezaron la serie, además, sin su base titular Mike Conley. Y decidieron jugar a atacar. Craso error. El primer encuentro, disputado a un ritmo altísimo, se convirtió en una sucesión inacabable de 1×1 en la que los de California se llevaron la mejor parte.

El retorno de Mike Conley en el segundo partido cambió el panorama. Los Grizzlies bajaron el ritmo del juego y cargaron el peso ofensivo sobre sus mejores anotadores, los pívots Marc Gasol y Zach Randolph. Por fuera, con la reincorporación del base por fin tenían a alguien capaz de aprovechar los dobles marcajes sobre los jugadores altos. Kerr demostró su bisoñez como técnico renunciando al small ball (Harrison Barnes y Draymond Green de aleros) e intentó detener a su rival poniendo también dos hombres altos en pista. Con ello sólo consiguió ralentizar más la velocidad de su equipo. Los de Memphis ganaron dos partidos seguidos y tomaron la iniciativa.

La trampa de Steve Kerr

Pero en el cuarto partido llegó el giro inesperado que ha provocado las prontas vacaciones del mediano de los Gasol. Una innovación sugerida por el entrenador ayudante Ron Adams tras la derrota en el segundo partido, pero que los Warriors no se atrevieron a implantar hasta que se vieron contra las cuerdas perdiendo el tercero. Tony Allen es el especialista defensivo de los Grizzlies, el hombre encargado de secar a Klay Thompson. Pero el alero se comporta en ataque casi como un pívot, anotando la mayoría de sus puntos en la pintura.

Así que la idea era que lo marcase Andrew Bogut. Más que marcarlo, flotarlo descaradamente esperándolo cerca del aro por si quería penetrar pero regalándole todos los tiros exteriores que quisiera tomar. La misma táctica que el Panathinaikos utilizó en los cuartos de final de la Euroliga 2010-11 contra los bases del F. C. Barcelona Ricky Rubio y Víctor Sada, el mismo concepto: si tienes que dejar tirar a alguien, asegúrate que sea el peor tirador del equipo contrario.

Y la táctica funcionó. Allen vio el aro cuadrado mientras Bogut reforzaba la defensa de sus compañeros sobre los pívots de Memphis. Lo que Allen ganaba en defensa lo regalaba en ataque. Y las dudas se cernieron sobre el entrenador de Memphis Dave Joerger: ¿debía sentar a Allen para anular la táctica renunciando al concurso de su mejor secante defensivo o debía excluirlo de la circulación de la pelota para atacar abiertamente 4 contra 5?

Esta estratagema de los Warriors dejó además al descubierto la más grave de las carencias de los Grizzlies: su excesiva dependencia de la anotación interior ante la falta de un anotador exterior fiable más allá de Mike Conley y los breves minutos de Vince Carter. La ausencia por lesión del perro de presa de los de Joerger en el quinto partido y sus apenas 5 minutos en el sexto antes de resentirse no cambiaron el panorama. Los de Steve Kerr cerrados en su pintura, atosigando a Marc y a Randolph antes de recibir, cuando intentaban botar o girarse y cuando tiraban. Negándoles espacio hasta para respirar.

El entrenador de los Grizzlies probó a sacar a uno de los dos fuera de la pintura para amenazar desde la media distancia mientras le dejaba más espacios libres a su compañero. Sólo consiguió disminuir su capacidad para controlar el rebote ofensivo. Los Warriors pudieron correr. Si el conjunto de Oakland corre, Stephen Curry está en su salsa. Y si Curry funciona, su equipo funciona. Es como un reloj de maquinaria suiza engrasado a base de triples. El base anotó 26 canastas de 3 puntos en esta eliminatoria de las 68 de los Warriors. Entre todos los jugadores de los Grizzlies sólo sumaron 25.

Marc Gasol es agente libre este verano. En sus manos está cambiar de equipo o seguir en Memphis. Ofertas no le van a faltar siendo como es uno de los mejores cincos de la NBA. Tal vez ha llegado el momento de valorar si la progresión de los Grizzlies ha llegado hasta lo más alto o si al equipo le queda margen (y ganas) de mejora. Porque si no es así, ha llegado el momento para Marc de dar el salto al siguiente nivel, el de aquellos que luchan por ganar un anillo de campeones, el de los que no tienen miedo a asumir grandes retos, el de los que prefieren pensar en la gloria sin miedo al fracaso. El nivel de su hermano Pau.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, mayo 2015

Pau Gasol seguirá en Los Lakers…por ahora

19 Dic

Según la cadena ESPN, los Lakers han retirado del mercado a Pau Gasol. Esta cadena televisiva es la misma que la semana pasada filtraba que el equipo de Los Angeles estaba considerando la posibilidad de traspasar a su pívot all Star. La televisión norteamericana citaba entonces como posibles motivos de ruptura  entre la franquicia californiana y el 4 veces all star las divergencias entre el jugador y su entrenador Mike D’Antoni, y el bajo rendimiento de Gasol en relación a los 19,3 millones que cobra en su última temporada de contrato.

Las diferencias entre Gasol y D’Antoni y el bajo rendimiento del jugador van absolutament ligadas. Pau se quejaba de que su entrenador le hacía recibir el balón fuera de la pintura, más alejado del aro de lo que él estaba acostumbrado. Además de hacerle bajar su efectividad en el lanzamiento, Gasol decía que ese alejamiento afectaba también a la intensidad con que disputaba los partidos.

Es normal que jugadores y entrenadores tengan diferencias sobre cuestiones de juego tales como posición en la cancha, minutos en pista o protagonismo en las jugadas. Al fin y al cabo, hay contratos multimillonarios en juego. Unas malas estadísticas en último año de contrato pueden ser demoledoras. Y ese es el caso del ala pívot, que además se acerca a una edad peligrosa (tiene 33 años) y que arrastra demasiadas lesiones en las últimas temporadas.

Lo que ya no es tan habitual es que estas divergencias se aireen en público. Con el altavoz de los medios de comunicación. Es lo que hizo Pau Gasol, obteniendo una respuesta igual de pública de su entrenador reclamándole que se dedicase a jugar duro, rompiendo la norma no escrita de que los trapos sucios se lavan en el vestuario. Un comportamiento que suele acabar en sanción o traspaso.

Los Lakers reconsideran la idea

Pero ahora parece que los Lakers han cambiado de opinión. Y han decidido mantener al mayor de los Gasol en su plantilla. Desde la gerencia de la franquicia explican que el ala pívot ha mostrado una clara mejoría en su juego en los últimos 4 partidos, los jugados desde que se filtrara su intención de traspasarlo.

 Gasol anotó 14 puntos y cogió 7 rebotes ante los Thunder, 15 y 7 contra los Bobcats, 16 y 10 ante los Hawks y 21 y 9 contra su exequipo los Grizzlies. Una estadística destacable, pero no rara en el jugador. La mejoría más evidente no son estos números, bastante habituales en él en la presente temporada, sino en su acierto en el lanzamiento, 28 de 49 (57%), cuando hasta ahora había anotado 121 de 295 (41%).

Otro de los motivos del cambio de idea aducidos por el equipo angelino es el cambio de actitud del de Sant Boi de Llobregat, especialmente después de una reunión de urgencia el viernes 13 de diciembre en la que D’Antoni convocó a la plantilla para que los jugadores le expusieran directamente sus quejas. Desde entonces Gasol ha mantenido un tono conciliador en sus declaraciones, rebajando la tensión.

Pero a mi, que soy bastante malpensado, se me ocurre que la explicación no puede ser tan simple.D’Antoni no ha cambiado su sistema ni el juego del ala pívot ha mejorado tanto, así que la situación podría repetirse en cualquier momento. Creo que debemos buscar fuera de la escena, entre bastidores.

Un mercado poco receptivo

Los Lakers, en términos de ajedrez, firmarían un cambio de torre por torre. Asik, el pívot de los Rockets, está a la venta. Pero las conversaciones no fructificaron, tal vez porque un mal Gasol ofrece más prestaciones que un buen Asik. Y por el salario del turco para la próxima temporada. Gasol cobra 19,3 millones de dólares (lo que dificulta su traspaso), pero acaba contrato este verano. Asik tiene firmado 1 año más de contrato con un sueldo de 8 millones.

La gerencia californiana está determinada a preservar su flexibilidad salarial durante las tres próximas temporadas, en las que un buen número de jugadores interesantes acaban contrato. La renovación de Kobe Bryant les supone un lastre en este sentido (48 millones de dólares en 2 temporadas), pero confían que el escolta les sirva de gancho para atraer otras estrellas, que nunca firmarían por un equipo en total reconstrucción y sin opciones a nada. Un ejemplo son los fichajes de este verano, tanto por la cuantía de los contratos como por su duración.

Los Lakers estarían dispuestos a comprometer parte de su margen económico en un contrato de un alto montante económico sólo si se firmase a un jugador que aportara de forma importante e inmediata. Y ese no es el caso de Asik. Si que parecía el de Tyson  Chandler (14 millones de sueldo), en un intercambio en el que se podría haber incluido otra pieza codiciada, el escolta Iman Shumpert. Parece que el problema es que por una parte los Knicks no querían deshacerse de Chandler, y por la otra que deseaban incluir en un posible trato al polémico J.R. Smith.

También se especuló con un posible retorno de de Pau a su primer equipo de la NBA, los Grizzlies de Memphis, donde se reuniría con su hermano Marc. Más allá de un dejarse querer por parte del mayor de la familia, no parece que haya habido un interés real en cerrar el trato. Así que, tras un primer sondeo del mercado y sin opciones a un cambio de jugadores que les interese, los Lakers retiran a Gasol del mercado (siempre según la ESPN).

Hasta febrero tendrán tiempo de volverlo a poner si lo consideran oportuno. Y no es descartable que lo hagan. Si no desean renovarle el contrato (a la baja), a final de temporada el jugador se irá libre y no obtendrán nada a cambio por él. En todo caso, a los Lakers les ha funcionado la estrategia de la zanahoria y el palo. Gasol ha visto el palo, en forma de salida hacia un destino ignoto y posiblemente menos soleado, y ha vuelto al redil. Ahora falta por ver si habrá alguna zanahoria por parte de D’Antoni.

 

publicado en http://www.encancha.com, diciembre 2013

Los Spurs diseccionan a los Grizzlies

29 May

La temporada ha acabado para los Grizzlies de Marc Gasol, que han caído en las finales de la Conferencia Oeste contra los San Antonio Spurs. En este artículo intentaremos explicar el cómo y el porqué de esta derrota.

Los Spurs prepararon las finales de la Conferencia Oeste con un gran trabajo de scouting de su rival. Su ataque ha leído perfectamente las ayudas defensivas de los Grizzlies. La mayoría de sus jugadas estáticas se han iniciado con una penetración del hombre con balón, buscando crear un desequilibrio. Algo no demasiado difícil de conseguir si ese jugador es Tony Parker.

Jugando muchos minutos con un solo interior cerrado y cuatro abiertos, esta acción de los tejanos no buscaba anotar en primera instancia (aunque si te dejan llegar hasta canasta tampoco despreciarás el regalo). La primera opción era pasar al interior si la primera ayuda defensiva le dejaba libre. Y si la ayuda venía del exterior, se doblaba el balón fuera al compañero libre. Si llegaba una segunda ayuda, la pelota volvía a volar buscando otro compañero desmarcado. Y así hasta conseguir un tiro librado.

El primer partido de la serie quedó listo para sentencia en el primer cuarto, en doce minutos magistrales de movimiento de balón que se saldaron con un parcial de 31 a 14. Fue el día en que la batería de triplistas de los Spurs funcionó a la perfección. Entre Danny Green, Kahwi Leonard y Matt Bonner anotaron 11 de los 17 lanzamientos de 3 puntos que intentaron. Si además Parker convierte 9 de 14 en tiros de dos, poco importa que Duncan esté fallón y Ginobilli ausente.

El siguiente enfrentamiento pareció romperse en el segundo cuarto y parte del tercero, con diferencias de hasta 18 puntos favorables al equipo de Popovich. Digo “pareció” porque los locales dieron por acabada la noche antes de tiempo, y en un final de último cuarto lamentable dejaron que los Grizzlies forzaran la prórroga. En el tiempo extra, Duncan asumió la responsabilidad y evitó un traspiés de los suyos. Dos partidos en San Antonio, dos victorias locales.

En Memphis no cambia el panorama

Ya en casa, los Grizzlies parecían capaces de variar el rumbo de la eliminatoria en el primer cuarto del tercer partido. Una buena defensa del bloqueo y continuación, una presión intensa sobre el primer pase de ataque de los Spurs y un esfuerzo colectivo en el rebote en defensa les dieron hasta 18 puntos de ventaja, después que los de San Antonio perdieran 8 balones.

Pero en el segundo cuarto Parker recuperó el control. Anotando, y lo más importante, cuando la defensa local se cerró sobre él, implicando a Tim Duncan en el partido. Con Ginobilli rindiendo también a buen nivel, los de Popovich igualaron el marcador. Por suerte para los de Memphis, el trio no estuvo acompañado por el acierto de sus triplistas (Leonard, Green, Bonner). Por segunda vez consecutiva, tuvo que jugarse una prórroga para poder saber el ganador. Y por segunda noche, Duncan demostró su veterania y capacidad para desequilibrar enfrentamientos. La reacción de los Grizzlies sólo había durado 12 minutos.

En el cuarto y último partido de la serie los tejanos salieron con la lección bien aprendida. En defensa, apretando las tuercas a fondo a Zach Randolph y negando la pintura al resto de sus compañeros. En ataque, moviendo rápido la pelota y trabajando para Tony Parker. En los primeros 12 minutos su renta llegó hasta los 12 puntos. Y eso que, una noche más, sus triplistas no vieron aro.

Marc Gasol y compañía lucharon contra su destino, intentando reducir una ventaja que sus rivales administraban sabiamente. Entre el final del tercer cuarto y el principio del último la remontada parecía posible, tras ponerse a tres puntos. Hasta que Parker dijo basta. Una nueva versión del famoso artículo 33 de Shaquille O’Neal promulgado por Andrés Montes: “hago lo que quiero, como quiero y cuando quiero”.

Parker y Randolph, la cara y la cruz

La serie entre Spurs y Grizzlies puede resumirse en dos nombres propios. Uno que ha estado en todas las salsas y otro al que no le han dejado ni sentarse a la mesa. Tony Parker se ha reivindicado de forma espectacular. Ubicado a lo largo de su carrera siempre un escalón por debajo de los mejores bases de la liga (¿le pasaría lo mismo si jugase con la selección norteamericana?), ha hecho añicos esta injusta relegación.

Su juego en estos cuatro partidos se define con un par de adjetivos: fácil, sencillo. Me ha recordado el chico que baja la tarde de domingo a la canasta del parque, y va haciendo tiros y entradas mientras llega alguien más para jugar un partidillo. No lo hace para calentar, ni para afinar. Simplemente busca el placer de ver la pelota pasar por el aro. Limpia y silenciosa, hasta que el choque contra el cemento rompe esa màgica quietud. Parker no oye el cemento, sino los aplausos de miles de personas. Pero en el fondo, la sensación es la misma.

Greg Popovich, entrenador de los Spurs, analiza perfectamente a sus rivales para anular sus mejores bazas. Habiendo identificado a Zach Randolph como el principal peligro ofensivo de los Grizzlies, centró toda su estrategia en anularlo. Randolph es el segundo nombre propio al que me refería. Porque ha sido irrelevante en la eliminatoria. Lo ha intentado de todas las maneras posibles, pero se ha encontrado con un muro humano entre él y el aro rival.

Cada una de las canastas del ala pivot de Memphis merece el apelativo de épica. Siempre con un rival intentando sacarle de la pintura o negarle lineas de pase (sobresaliente para la oscura labor de Splitter, Diaw y Bonner), esquivando la ayuda de los defensores exteriores en el momento de botar para girarse y obstaculizando su trayectoria al encarar, para terminar chocando contra la torre rival (Duncan o Splitter) que le cierra el camino más directo hasta los dos puntos.

Los ajustes sobre Marc Gasol

Pero los planes de Popovich han ido más allá de reducir a la nada la aportación ofensiva de Randolph, sino que también han afectado a su socio en la pintura, Marc Gasol. No sólo ha bajado su media anotadora respecto a las dos eliminatorias anteriores, sino que ha visto como su porcentaje de lanzamientos de campo se reducía al 39,7%. La tupida red que han tejido sus rivales le ha forzado a buscar sus opciones fuera de la pintura, con lanzamientos desde los 5-6 metros.

El entrenador de los Spurs no ha olvidado en sus análisis el papel clave que juega Marc en la defensa de los Grizzlies. Sabedor que su presencia en el centro de la zona es clave para alterar los ataques rivales (como quedó demostrado en la eliminatoria anterior contra los Thunder), ha procurado hacerle salir de allí. Sea por que su par procurase llamar su atención buscando un pase en una posición ventajosa, o forzando una ayuda muy larga en el exterior. En este segundo aspecto, el entrenador de los Grizzlies Lionel Hollins ha caído en la trampa.

Esta duelo contra los Spurs ha abierto el debate sobre la capacidad de Lionel Hollins para revertir una dinámica negativa. Ha mantenido una primera unidad fija con Conley, Allen, Prince, Randolph y Marc Gasol. Y tras el éxito del esquema de Popovich destinado a inutilizar su juego interior, no lo ha variado. Aunque Conley no pudiera frenar a Parker, y ni Allen y Prince constituyan una amenaza con su tiro exterior. Hollins ha querido mantenerse fiel a la mejor defensa de la Liga Regular, y tal vez no se trataba de eso.

No hay en los Grizzlies grandes tiradores para abrir una defensa tan cerrada como la que han planteado los Spurs. En febrero se deshicieron de Rudy Gay y del especialista en triples Wayne Ellington. Pero aún tienen a Quincy Pondexter en el banquillo. El alero ha demostrado que podía servir para mucho más. Sin ir más lejos, sus 22 puntos en el último partido mantuvieron vivas las esperanzas de los Grizzlies. Indudablemente, ha hecho mucho mejor papel que Prince. Podría haber sido la baza que Popovich no esperaba.

De todas maneras, el 4 a 0 en las finales de la Conferencia Oeste no debe hacernos perder la perspectiva. Esta ha sido la mejor temporada en la historia de los Grizzlies de Memphis (y de Vancouver), que nunca habían llegado tan lejos en la lucha por el título. Sólo hay que recordar los primeros años del siglo XXI, cuando el hecho de entrar en playoffs (de la mano de Pau Gasol) ya era todo un logro. Aun así, hay que ser críticos y inconformistas con lo conseguido, porque esa es la mejor manera (puede que la única) de seguir avanzando.

 

publicado en http://www.encancha.com, mayo 2013

 

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