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NBA: Marc Gasol saca tajada de la lluvia de millones del verano

15 Jul

Marc Gasol, 110 millones de dólares. Anthony Davis, 145. Damian Lillard, 120. Kevin Love, 113. Jimmy Butler, 95. Goran Dragic, 90. Son algunas de las cifras de escándalo de los contratos firmados este verano en la NBA.

Marc Gasol renovó con los Memphis Grizzlies por las siguientes cinco temporadas a cambio de una cifra global que ronda los 110 millones de dólares. Al final de la cuarta el pívot catalán se ha reservado la opción de dar por concluido el trato y volver a probar suerte en el mercado de agentes libres.

El mediano de los tres hermanos Gasol nunca barajó la opción de cambiar de equipo. Sólo mantuvo una reunión mientras estuvo en el mercado, y fue en España con el propietario de los Grizzlies, un Robert Pera tan enganchado a su trabajo que durante su breve estancia en nuestro país no se alojó en ningún hotel, sino en su avión totalmente equipado. Antes de criticar su decisión de no buscar una franquicia con más posibilidades de títulos o renombre, sería conveniente analizar la situación.

Los Grizzlies, liderados por Marc Gasol, han batido el récord de la franquicia jugando 5 temporadas seguidas los play-offs. En tres de ellas llegaron a las semifinales del Oeste y en una, el año 2013, a la final de Conferencia. El equipo de Memphis ha pasado las tres últimas temporadas de los 50 triunfos en liga regular. Lo que demuestra que en Memphis se ha trabajado bien, y están a un paso del éxito. Los fichajes del alero Matt Barnes procedente de los Clippers y del ala pívot Brandan Wright de los Phoenix Suns pueden ayudarles a darlo.

Su jugador franquicia ha culminado su año más destacado en la NBA, con 17,4 puntos, 7,8 rebotes, 3,7 asistencias y 1,62 tapones de media. Ha sido su temporada más productiva en anotación. Su buen papel durante la Liga regular le ha servido para ser titular en el All Star, y para convertirse en el primer Grizzlie de la historia en ser incluido en el primer equipo de la NBA. Y de paso, ser considerado el mejor pívot de la mejor Liga del Mundo. A sus 30 años, está en el mejor momento de su carrera.

Pero la vinculación de Marc Gasol con Memphis y su equipo va mucho más allá de lo deportivo. Durante los primeros años de la carrera de su hermano mayor Pau en la liga profesional norteamericana, la familia Gasol se instaló en la ciudad del inigualable Elvis (espero que todos sepáis quien fue, y el que no ya tiene deberes para buscar en google y youtube). Marc vivió su adolescencia en Memphis, fue al instituto en Memphis durante dos cursos, hizo amigos en Memphis. Tuvo ofertas para seguir sus estudios en universidades de los Estados Unidos, pero las rechazó.

Su ilusión era seguir los pasos de su hermano mayor destacando en la ACB. Después de 3 temporadas en el FC Barcelona con muy poca participación, en el Akasvayu Girona encontró los minutos necesarios para demostrar su verdadero potencial. Desde el 29 de octubre del 2008 ha jugado en la NBA, liga en la que ya ha suma 7 temporadas. Y todas en Memphis. Desde que es adulto, la ciudad del estado de Tennessee es el lugar en el que ha pasado más tiempo. Su hogar.

La lluvia de millones

Los Grizzlies le han puesto a Marc Gasol una millonada encima de la mesa. Su hermano Pau firmó una extensión de tres temporadas con los Lakers el verano del 2011 de 57 millones. Una media de 19 por temporada. Marc superará los 20 por año. Un gran contrato, sin duda, pero de ninguna manera un contrato excepcional. El pívot de los Grizzlies no podía firmar por menos de esa cantidad en este verano del 2015 si no quería arrepentirse los próximos 5 años. La entrada en vigor del nuevo contrato televisivo de la NBA a partir del verano del 2016 ha obligado a los jugadores en disposición de firmar contratos largos a exigir las cantidades máximas que permite el convenio en vigor para evitar que sus salarios queden desfasados en breve.

Anthony Davis será el jugador mejor pagado de la liga (mientras Lebron James se lo permita y a la espera del nuevo contrato de Kevin Durant del próximo verano). El pívot ha llegado a un acuerdo con su equipo, los Pelicans de Nueva Orleans, por el que ingresará 145 millones de dólares repartidos entre las próximas 5 temporadas. Damian Lillard no se queda muy atrás. Los Blazers le reconocerán su ascenso a jugador franquicia con un contrato de unos 120 millones a cobrar entre la temporada 2015-16 y la 2019-20.

Los campeones, los Golden State Warriors, mantendrán una de sus piezas claves en el estilo “small ball” que les ha llevado hasta el éxito: el ala pívot Draymond Green seguirá en California 5 años más a cambio de 85 millones. Los subcampeones, los Cavaliers, han aceptado pagarle 113 millones a Kevin Love para que luzca su camiseta las 5 siguientes temporadas. Ahora renegocian los contratos de Tristan Thompson (se habla de más de 80 millones por 5 años) y ¡Lebron James! (si, ejerció su opción de ser agente libre para conseguir un contrato máximo de 47 millones por 1 temporada fija y otra opcional).

Dwyane Wade quería que su franquicia de toda la vida, los Miami Heat, le reconocieran con un contrato largo y bien pagado el sacrificio que hizo renunciando a un sueldo mayor para facilitar la llegada de Chris Bosh y Lebron James hace 5 años. Ha conseguido una de las dos cosas, una oferta de 20 millones por una temporada. Los Heat no se fían de su salud a largo plazo, pero le agradecen sus esfuerzos en el pasado. Goran Dragic seguirá disfrutando del sol de Florida durante 5 inviernos más gracias a los 90 millones que este mismo equipo ingresará en su cuenta corriente.

Los Bulls, por su parte, compensarán la fidelidad de Jimmy Butler los siguientes cinco años de su vida con 95 millones. Otros jóvenes millonarios serán Tobias Harris (64 millones en 4 temporadas en Orlando Magic), Brandon Knight (70 por 5 en los Phoenix Suns), Kris Middleton (70 por 5 en los Milwaukee Bucks) y Reggie Jackson (80 por 5 en los Detroit Pistons). El algo más veterano Demarre Carroll (29 años en breve) firmará su primer gran contrato como profesional: 60 millones por 4 temporadas en los Toronto Raptors.

Hay dinero de sobra para todo el mundo. Un jugador que no ha estado bien en las últimas finales como Iman Shumpert se llevará 40 millones de los Cleveland Cavaliers en un contrato de 4 temporadas. Thadeus Young, un esforzado gladiador, le levantará a los Brooklyn Nets 50 millones en 4 temporadas. Otros secundarios como Al Farouq Aminu (firmará contrato de 4 años con los Portland Trail Blazers a cambio de 30 millones), Arron Afflalo (dos temporadas con los Knicks por 16 millones), Corey Brewer (seguirá 3 años más en los Rockets por 24 millones) o Jae Crowder (renueva por 5 temporadas con los Celtics a cambio de 35 millones) también harán un buen rinconcito para el día que se jubilen.

Los pívots son un caso aparte. Por cuestiones estadísticas, personas de su altura y coordinación son escasas. Y eso se paga. Los Thunder de Oklahoma City han igualado la oferta que los Blazers le hicieron al prometedor Enes Kanter: 70 millones por 4 temporadas. Brook López, un gran jugador con demasiadas lesiones, seguirá tres años más en los Brooklyn Nets por 60 millones. Su hermano gemelo Robin, un buen defensor con poca incidencia en ataque, recalará durante 4 años en Nueva York tras aceptar la oferta de 54 millones de los Knicks. Otro especialista defensivo, el veterano Tyson Chandler ha conseguido un contrato de 52 millones por 4 temporadas en los Phoenix Suns. El turco Omer Asik tampoco destaca en ataque, pero seguirá sellando la zona de los Pelicans durante 5 años más a cambio de 60 millones. Paul Millsap le ha sacado 58 millones a los Atlanta Hawks por 3 años más de esfuerzo, y Greg Monroe 50 a los Bucks por el mismo número de temporadas.

Hay Spurs para rato

Los Spurs de San Antonio se enfrentaban a un verano complicado, en el que todo su proyecto corría peligro de hundirse. De aspirantes al título podían pasar a ser un equipo en reconstrucción. Los veteranos Tim Duncan (39 años) y Manu Ginóbili (cerca de los 38 años) meditaban sobre su retirada, y los jóvenes Kawhi Leonard y Daniel Green acababan contrato. La franquicia tejana podía decir adiós a su pasado y su futuro al mismo tiempo. La brillante actuación de su gerencia lo ha evitado, para alivio de los aficionados al baloncesto.

Duncan y Ginóbili volverán, y con un regalo bajo el brazo para su equipo (además del retorno): se rebajarán el sueldo. Duncan aceptó un nuevo contrato de dos temporadas que le reportará cinco millones anuales. Ginóbili se llevará un total de 5,7 millones repartidos en las dos próximas temporadas. Los jóvenes siguieron el ejemplo de los veteranos, firmando por debajo del máximo que les permite el convenio. Leonard se llevará 90 millones por 5 años de trabajo, y Green 45 por 4.

Con este bote de dinero sobrante la franquicia de San Antonio se ha hecho con uno de los agentes libres más codiciados del mercado, el ala pívot de los Portland Trail Blazers LaMarcus Aldridge. El jugador, natural de Texas, quiere su anillo de campeón. Por eso dejó claro a los Blazers que no iba a renovar, y por eso rechazó las ofertas de Los Angeles Lakers y los Phoenix Suns. Aunque tampoco le ha hecho ninguna rebaja a su nuevo equipo: 80 millones por un contrato de 4 temporadas.

Con él llega al equipo un cuatro veterano, pero con gran capacidad de anotación desde la media distancia: David West. El interior renunció a la temporada que le quedaba en los Indiana Pacers, y por la que hubiera cobrado 12,2 millones, para ganar el mínimo para alguien de su experiencia en la liga: 1,4 millones. ¿Cuánto vale un anillo de campeón? Para West, 11 millones de dólares.

Evidentemente, los Spurs han tenido que deshacerse de jugadores. En unos casos, para hacerse un hueco salarial (Tiago Splitter ha acabado en los Atlanta Hawks). En otros, porque no han podido (o querido) igualar las ofertas que recibieron de otros conjuntos (Marco Belinelli). Y en algunos otros, porque ya no tenían sitio en el equipo. Corey Joseph, relegado a tercer base por Patty Mills, se fue a Toronto (30 millones en 4 temporadas) para dejar su sitio al prometedor Ray McCallum procedente de los Kings de Sacramento.

En la categoría de experimento podría citarse el fichaje del gigante del Estrella Roja Boban Marjanovic (2,21) por una temporada (y unos 2 millones). Si sale bien, ya le renovarán. En primera ronda del draft eligieron a otro pívot serbio, Nikola Milutinov (2,13) del Partizan. Algo le habrán visto. Una franquicia que fue capaz de acertar eligiendo en el número 28 del draft del 2001, la última elección de primera ronda de aquel draft, a Tony Parker, tiene todos mis respetos. Fue el mismo año que los Wizards se comieron con el número 1 a Kwame Brown.

El rocambolesco fichaje de DeAndre Jordan

El pívot de Los Angeles Clippers DeAndre Jordan ha protagonizado el culebrón del mercado de agentes libres. Su equipo le puso sobre la mesa una oferta de 110 millones por 5 temporadas. Igualita a la que los Grizzlies le hicieron a Marc Gasol. Y la rechazó. Por una parte, el jugador buscaba un equipo en el que tuviera más protagonismo ofensivo (a pesar de sus limitaciones técnicas en este aspecto). Y por la otra, se comentó la existencia de una enemistad irresoluble entre el pívot y el base y estrella del equipo, Chris Paul.

Jordan, natural de Houston, aceptó en primera instancia la propuesta de los Dallas Mavericks: 80 millones por 4 años jugando más cerca de casa. Pero he aquí que los Clippers no se resignaron y enviaron una delegación encabezada por el propietario Steve Ballmer, el entrenador Doc Rivers y el ala pívot Blake Griffin a casa del pívot. Y tras una larga charla, le convencieron de que firmase.

El problema era que si bien los equipos pueden empezar a negociar con los jugadores libres de contrato el 1 de julio, no pueden oficializar sus acuerdos hasta que la NBA ha calculado el tope salarial para el siguiente año, el 9 de julio. Los Clippers habían conseguido el compromiso del jugador horas antes de que expirase la moratoria, así que decidieron atrincherarse en la casa de Jordan hasta que éste pudiera firmar legalmente, evitando una posible contraofensiva de los Mavericks.

La historia deja dos damnificados y un gran beneficiado. El primer perjudicado ha sido el propio DeAndre Jordan, que ha aumentado su imagen de “niño grande”. Su indecisión, o poca fiabilidad en los tratos, le puede pasar factura en el futuro. El segundo perjudicado ha sido el propietario de los Dallas Mavericks Mark Cuban. Propietarios, directivos y técnicos no pueden hablar de fichajes hasta que se han cerrado las operaciones. A Cuban se le soltó la lengua en una radio, y eso le ha costado 25.000 dólares de multa además de quedarse con cara de tonto dando por hecho un fichaje que no se va a realizar.

El verdadero ganador de este sainete ha sido Wesley Mathews, un buen defensor exterior que además posee buenos porcentajes en el lanzamiento triple, pero de ninguna manera una estrella en ciernes. Los Mavericks le habían ofrecido un contrato de 4 temporadas valorado en 57 millones de dólares. El escolta había colado una cláusula en las negociaciones  por la cual su nómina subía hasta los 70 millones si no se fichaba a Jordan como condición para rechazar la propuesta de los Sacramento Kings de 64 millones por  años de servicios. Una cifra exorbitada para un jugador que se rompió el tendón de Aquiles en marzo y que no es seguro que esté recuperado a tiempo para el inicio de la Liga Regular. Deron Williams también aterrizó en Dallas por 10 millones a repartir en dos años, el segundo con opción de finalización para este base al que las lesiones han castigado en exceso estas últimas temporadas.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, julio del 2015

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NBA: El partido de los 44 minutos entre Nets y Celtics

20 Oct

La NBA es una Liga abierta las modificaciones que puedan ayudar a mejorar el espectáculo. Este pasado fin de semana ha programado un partido de pretemporada de 44 minutos en lugar de los 48 habituales. A continuación te explicamos que se esconde detrás de este experimento.

El baloncesto es un deporte dinámico, siempre abierto a modificar sus reglamentaciones para adaptarse al gusto del público y ganar espectacularidad. Dentro de este deporte, el espectáculo por antonomasia está en la NBA, una Liga con reglas diferentes a las del resto del baloncesto mundial, y que siempre se ha mostrado celosa de sus diferencias.

La idea entre los responsables de la liga profesional norteamericana es que si el resto del baloncesto mundial busca la convergencia, ésta debe llegar por un acercamiento de la FIBA a los postulados de la NBA y no al revés. Así pasó, por ejemplo, con la línea de 3 puntos (copiada a su vez por la NBA de la extinta ABA) y la división del partido en cuartos.

En los últimos tiempos, no obstante, esta posición ha cedido, y los muros de pureza y ortodoxia han empezado a resquebrajarse, permitiendo la penetración de algunos aspectos FIBA. La primera expresión de esta permeabilidad fue permitir la defensa en zona a los equipos profesionales norteamericanos. La segunda puede ser la reducción del tiempo de juego de los partidos de la NBA, fijados ahora en 48 minutos.

La salud de los jugadores como pretexto

La madrugada de este domingo, hora española, los Boston Celtics han derrotado por 90 a 95 a los Brooklyn Nets en un partido que ha durado 44 minutos en lugar de los 48 habituales, con cuatro cuartos de 11 minutos. Oficialmente, esta modificación experimental de la duración de un partido de baloncesto de la NBA (aunque sea de pretemporada) surge de una sugerencia de los entrenadores, preocupados por evitar lesiones a sus jugadores sobrecargados de minutos de juego en un plazo de tiempo relativamente breve.

Tal como explicó Rod Thorn, director deportivo de la NBA,  “en nuestra última reunión con los entrenadores debatimos sobre la duración de los partidos, y se nos sugirió que experimentásemos con un formato más breve. Después de consultar con nuestro comité de competición, accedimos a permitir que Nets y Celtics jugasen un partido de pretemporada de 44 minutos para obtener unos datos preliminares que nos ayuden a un análisis posterior de la duración de los partidos”.

El hecho de acortar un minuto cada uno de los cuartos (de los 12 habituales a 11) ha llevado a la NBA a reducir también el número mínimo de tiempos muertos. En cada uno de los cuatro períodos del partido se detiene el juego un mínimo obligatorio de dos veces, para poder colar la publicidad que ayuda a mantener este espectáculo. En los partidos oficiales, en el segundo y último cuarto el número mínimo de tiempos muertos es de 3, pero en esta ocasión se ha rebajado esta cifra a 2.

Con esta limitación simplemente se ha vuelto atrás en el tiempo. Tras el cierre patronal que dejó la liga regular de la temporada 1998-99 en 50 partidos, la NBA introdujo dos tiempos muertos extra para intentar recuperar parte de los ingresos publicitarios que había perdido con el lockout. Y en vista de su buen funcionamiento (económicamente hablando), los mantuvo en las siguientes temporadas. Y son estos dos tiempos extras los que suprimió en el duelo entre Nets y Celtics.

Si esta reducción del tiempo de juego se aplicase en la siguiente liga regular, estaríamos hablando de una reducción global de 328 minutos de juego por equipo, el equivalente a unos 7 partidos de los 82 que disputa cada una de las franquicias. Sin embargo, las macrocifras no siempre muestran la realidad. Porque no es lo mismo jugar 7 partidos menos en una temporada que 4 minutos menos en cada partido. Como bien ha señalado Erik Spoelstra, entrenador de los Miami Heat.

La polémica entre minutos y partidos

Spoelstra no cree “que sea una cuestión de cuanto duran los partidos. Para ser sincero, pienso que hay demasiados partidos. Se debería buscar una manera de reducir los partidos en noches consecutivas para que no haya más de 20 por temporada. Creo que este es el principal problema, y no reducir cuatro minutos de juego un partido en concreto. Pero estoy abierto a ver que sale de esto. Creo que todo el mundo estará de acuerdo en que probablemente hay demasiados partidos en muy poco tiempo”.

Lebron James, que estuvo a sus órdenes cuatro temporadas, coincide con él. “No son los minutos, son los partidos. Los minutos no significan nada. Podemos jugar partidos de 50 minutos si es necesario. Se trata de los partidos. Los jugadores creemos que 82 son demasiados. Pero no se trata de los minutos. Una vez estás en la cancha, no importa si juegas 22 o 40.” La estrella de los Cavaliers es partidaria abrir negociaciones sobre este tema para explorar soluciones que protejan a los jugadores de futuras lesiones por sobrecarga de competición.

Dirk Nowitzki también secunda esta opinión: “no son necesarios 82 partidos para determinar los mejores 8 equipos de cada conferencia”. El alero de los Mavericks, partidario de una liga regular de alrededor de 65 partidos, es consciente no obstante que “se trata de dinero, y cada partido de menos significa que ambas partes pierden dinero, propietarios y liga, y jugadores. Por eso no creo que las cosas vayan a cambiar pronto”. El alemán señaló otro aspecto que se debería pulir, un exceso de tiempos muertos que ralentiza en exceso el juego y enfría a jugadores y público.

Aunque la reducción de partidos parece del todo razonable e irrefutable, choca de lleno con otra lógica: la empresarial. Los dueños de los equipos, como bien dice Nowitzki, miran por su margen de beneficios. La salud de los jugadores no es un factor en si mismo sino un elemento más de la contabilidad que debe ser cotejado con el resto de componentes del balance. Y me atrevería a añadir que, de entre todos estos componentes, no es uno de los que tenga más peso específico.

Precisamente el dueño de los Mavericks de Nowitzki, un Mark Cuban que acostumbra a hablar claro, se pronunció contra la opinión de su estrella con un razonamiento que mezclaba pasión y economía: “Nunca tengo suficiente NBA. Es el mejor entretenimiento del mundo. Así que cuanto más, mejor. A más partidos mayor riesgo. Pero jugamos en instalaciones y empleamos a un montón de gente que se beneficia de estos partidos”.

Michael Jordan, en su rol de propietario de los Charlotte Hornets, tampoco está de acuerdo en la reducción de partidos de la temporada. Y ha llegado hasta el meollo de la cuestión: “Si eso es lo que quieren, propietarios y jugadores podemos evaluarlo y discutirlo. Pero bajarán los beneficios de ambas partes. ¿Están preparados los jugadores a renunciar a una cantidad de dinero a cambio de jugar menos partidos? Esta es la cuestión, porque no puedes pretender cobrar lo mismo jugando menos encuentros”.

La verdadera razón del experimento

En realidad, si la NBA quiere acortar la duración real de sus partidos (que no de tiempo de juego necesariamente) es para acercarse a los estándares de programación televisivos. Como ya anticipábamos en los primeros días de Adam Silver como comisionado de la Liga, uno de sus objetivos podía ser que la duración de las transmisiones no superase las dos horas de duración, el tiempo estimado que los espectadores mantienen su atención ante el televisor antes de empezar a perder interés.

En este sentido, el experimento ha sido un éxito. El partido entre Nets y Celtics tuvo una duración de una hora y 58 minutos, por debajo de la media habitual de dos horas y quince minutos. El primer cuarto duró 19 minutos, 29 el segundo y 25 los dos restantes. Se podría argüir que al ser un partido de pretemporada se señalaron menos faltas, pero eso no es cierto. Los Nets fueron castigados con 19, y los Celtics con 26. Ambos equipos acreditaron un promedio la pasada temporada de entre 21 y 22 personales por partido, y con 4 minutos más de juego. Por cierto, el descanso duró 14 minutos en lugar de los 15 marcados. Todo ayuda a reducir, por insignificante que sea.

Jugadores y entrenadores no han sentido en el juego el efecto de estos cuatro minutos de menos. Joe Johnson, jugador del equipo de Brookly, afirmaba no haber “notado ninguna diferencia en absoluto. Es lo mismo. Si estás en la pista la misma cantidad de minutos, da igual”. Su compañero Deron Williams opinaba que “es muy difícil darte cuenta del minuto de menos por cuarto, cuatro por partido, cuando estás en la pista y no piensas en ello”. Los dos entrenadores tampoco han apreciado cambios sustanciales que afecten a sus planteamientos.

Las palabras de Johnson nos acercan a otra de las consecuencias futuras si se implanta esta disminución de minutos. Una reducción exclusivamente del tiempo de juego no tiene porque traducirse en una reducción de los minutos que determinados jugadores permanecen en la pista. Probablemente, las estrellas seguirán disputando un número de minutos muy similar a lo largo de la temporada. Los grandes damnificados serán los miembros de las segundas unidades, que si verán mermada su presencia en el juego. Y por consiguiente, sus remuneraciones.

Más medidas para acortar los partidos

Reducir el tiempo de juego es una manera de conseguir bajar del límite de 2 horas de duración de la retransmisión, aunque a la vez provoca una reducción del espectáculo. Hay otras maneras de ayudar a lograr este objetivo sin privar a los espectadores de su dosis razonable de baloncesto. Por ejemplo, limitando el visionado de las repeticiones de televisión por parte de los árbitros para tomar una decisión en una jugada confusa.

A excepción de los lances de final de período, en que no se ralentiza el transcurso del partido y por tanto se puede hacer “de oficio”, se podría adoptar un sistema similar al del “ojo de halcón” del tenis. Un número fijo (y no muy alto) de reclamaciones por equipo ante decisiones arbitrales. Si el reclamante tiene razón, las sigue manteniendo. Si el veredicto de los árbitros no le da la razón, el equipo que ha impugnado la decisión previa de los colegidos habrá consumido una de sus opciones. Si las consume todas, no puede solicitar más visionados de imágenes.

El periodista Chris Bernucca, en http://www.sheridanhoops.com, da otras opciones interesantes y útiles para ganar tiempo. Obviamente, empezar los partidos con puntualidad británica, a la hora marcada, ayudaría mucho. Una forma de lograrlo sería reduciendo por reglamento las presentaciones de los equipos, o que empezaran incluso antes que la misma retransmisión. Pero la puntualidad del salto inicial debería ser  innegociable. Y ya con el juego en marcha, procurar que los jugadores entren y salgan rápido de la pista al ser sustituidos, aplicar a rajatabla la regla de los 10 segundos de tiempo máximo para lanzar un tiro libre e impedir que un mismo equipo pida 2 tiempos muertos consecutivos.

También se podría hablar de una mayor reducción de los tiempos muertos a disposición de los entrenadores, pero este parece un tema tabú por el momento. Por la sencilla razón que es una buena fuente de ingresos para unas televisiones que acaban de firmar un nuevo contrato valorado en 24.000 millones de dólares. De alguna parte tendrán que sacar el dinero para pagar esa cifra, y cada segundo de publicidad vendida ayuda a ello.

Si la NBA de verdad se preocupa por la salud de sus jugadores, todo lo mencionado en este aparatado no son más que parches. La solución evidente parece reducir el número de partidos que componen la temporada, o alargar la duración de la misma para dar mayor tiempo de recuperación a los protagonistas del espectáculo entre enfrentamientos. Se debería evitar al máximo que los equipos jueguen dos o más noches consecutivas, aunque eso suponga alargar la duración de sus giras cuando juegan fuera de casa. Pero mucho me temo que en realidad no estamos hablando de la salud de los jugadores sino de la reformulación de un formato de televisión.

Publicado en http://www.encancha.com, octubre del 2014

Paul George y Kevin Love, protagonistas de la semana NBA

3 Ago

Una vez resueltos los destinos de Lebron James, Carmelo Anthony y Pau Gasol, el futuro de un Kevin Love harto de perder partidos en los Timberwolves era el centro de todas las conversaciones. Hasta que Paul George se fracturó la pierna.

La gravísima lesión de Paul George ha trastocado por completo los planes de los Indiana Pacers de cara a la próxima temporada. El jugador franquicia se rompió la tibia y el peroné en un partidillo de entrenamiento de los jugadores NBA preseleccionados para representar a los Estados Unidos en el próximo Mundial.  Habitualmente comparto los videos para ilustrar las jugadas de las que hablo, pero en este caso no lo haré. Lo encuentro excesivamente morboso ante la dureza del momento.

Lo más probable es que George,  cuya ampliación de contrato de 5 temporadas a cambio de alrededor de 90 millones de dólares entra en vigor la siguiente campaña, no juegue ningún partido de la Liga 2014-15. Los Pacers han visto como Lance Stephenson se ha convertido en la nueva estrella de los Charlotte Hornets y no han intentado renovar a Evan Turner, quien tras su fugaz paso por Ios Pacers acabará en los Celtics.

Hasta ahora el escaso bagaje en el mercado de agentes libres de la franquicia de Indiana ha sido la incorporación del ex de los Pistons Rodney Stuckey para reforzar la posición de escolta tras la marcha, asumida de antemano, de”Born Ready” Stephenson. La previsión era que Paul George asumiera las riendas del equipo. Tras su lesión, se hace imprescindible un plan B para conseguir un líder en pista.

El problema es que la desdichada jugada llega con la época de fichajes bastante adelantada y los mejores jugadores ya comprometidos. Los Pacers no se habían movido al no considerarlo necesario, y ahora que si lo necesitan tal vez sea tarde.  Siempre queda la opción de un traspaso, pero eso supondría renunciar a alguna pieza básica. Me da la impresión que han dicho adiós a la temporada incluso antes de su inicio.

Esta lesión amenazaba con reabrir el debate sobre la conveniencia de que las estrellas de la NBA arriesguen el físico en competiciones con sus selecciones. Una discusión alimentada por los propietarios, especialmente en lo que se refiere a sus jugadores internacionales (y sus famosos seguros para cubrirse las espaldas en caso de lesión). Unas quejas que nunca han expresado con la misma claridad cuando el que reclamaba a sus estrellas era el combinado norteamericano. A excepción, claro está, del vehemente dueño de los Mavericks Mark Cuban, el único que ha alzado la voz.

Larry Bird, máximo responsable de la configuración de la plantilla de los Pacers y miembro del primer “Dream Team” (Barcelona 1992), ha manifestado  en un comunicado que “aún apoyamos a USA Basketball y creemos en los objetivos de la NBA de promocionar nuestro juego, equipos y jugadores por todo el mundo. Es una lesión extremadamente desgraciada ocurrida en un escenario de alta visibilidad, pero podría haber ocurrido en cualquier otro momento y lugar”. Tema zanjado…por ahora.

Los Cavs quieren su Big Three

El otro nombre propio de estas dos últimas semanas ha sido Kevin Love. El ala pívot, harto de ver los playoffs desde su sofá, quiere ir a un equipo ganador. Y mejor hoy que mañana. Aunque su contrato no expira hasta la próxima temporada, sus ganas de cambiar de aires han hecho decidirse a los Minnesota Timberwolves a explorar las opciones que les ofrece el mercado.

El equipo mejor situado para conseguir sus servicios son los Cavaliers de Cleveland. Con Lebron James de nuevo en casa, en Oregon están dispuestos a lo que haga falta para tener contento al hijo pródigo. Le han fichado a Mike Miller, intentan hacer lo mismo con Ray Allen y parecen dispuestos a renunciar a una futura estrella para darle a James su último capricho, jugar con Love. Con el base Kyrie Irving completando el  trio de estrellas, el equipo sería un firme aspirante al campeonato.

Los Timberwolves han expresado su interés por hacerse con el número 1 del draft de este año, el canadiense Andrew Wiggins. En el cambio podría ir también el primer jugador elegido el año pasado, Anthony Bennett, aunque su rendimiento no ha estado hasta ahora a la altura de las expectativas. Los Chicago Bulls y los Warriors también estaban interesados en conseguir a Love, pero ninguno de los dos puede ofrecer al prodigio del Canadá en torno al cual en Minnesota espera iniciar un nuevo proyecto de futuro.

Un novato no puede ser traspasado hasta 30 días después de haber firmado su primer contrato. Eso nos lleva a que un posible acuerdo entre Wolves y Cavaliers no podría hacerse público hasta el 23 de agosto (en el caso que incluya a Wiggins). Love  ha abandonado el grupo de jugadores norteamericanos que están preparando el Mundial de España de este verano. La NBA ha retirado de la venta online la camiseta de los Cavaliers de Wiggins mientras que sus tiendas venden a precio de saldo el merchandising del rookie. Indicios de que algo se está fraguando.

¿Otro año perdido de Los Lakers?

Todo apunta a otro año de travesía en el desierto en el equipo de Los Angeles. El fichaje de más relumbrón para sus aficionados está en el banquillo con la llegada del nuevo entrenador Byron Scott, una de las estrellas del mítico “showtime” de los 80. Respecto a la plantilla, confían en el retorno de los lesionados Kobe Bryant y Steve Nash, y en la anotación de Nick Young en la segunda unidad. También continúan una temporada más Xavier Henry , Wesley Johnson, Jordan Hill, Ryan Kelly y Robert Sacre.

De las nuevas incorporaciones, los californianos esperan que Jeremy Lin justifique su elevado salario (14,9 millones) volviendo a ser el jugador que deslumbró en los Knicks. Que el rookie Julius Randle, séptimo del draft, explote pronto. Y  que Carlos Boozer, tras ser amnistiado por los Bulls, recupere su intensidad competitiva. Por lo menos Boozer, con buenas estadísticas personales pero poca incidencia en su etapa en los Bulls, sale barato (3,2 millones). Como otra apuesta de riesgo (que aún no han cerrado), le han echado un ojo a Michael Beasley. Tal vez repitan la misma jugada que la temporada pasada les salió mal a los Miami Heat.

Este mes de julio se ha cerrado con un sabor agridulce para los Houston Rockets. En el aspecto positivo, consiguieron deshacerse de los inexplicables contratos de Omer Asik (Pelicans) y Jeremi Lin (Lakers) librándose de un gasto de casi 30 millones de dólares para la próxima temporada.  En el aspecto negativo, su interés por fichar a Chris Bosh les llevó a no igualar la oferta que los Dallas Mavericks hicieron a Chandler Parsons, agente libre restringido. Y todo para ver como Bosh acababa renovando con los Heat. La llegada de Trevor Ariza tras una buena temporada en los Wizards no parece consuelo suficiente.

El fichaje de Parsons no ha sido la única operación de los Mavericks, uno de los equipos que más se ha movido. Nowitzki aceptó renovar a la baja y añadieron a dos veteranos como Tyson Chandler y Raymond Felton en el traspaso en que enviaron a Calderón a los Knicks. Buscando más experiencia, también han ofrecido un lugar en su plantilla a Richard Jefferson, Jameer Nelson y Devin Harris. Habían firmado por una temporada a Rashard Lewis, pero han rescindido este contrato al saber que el alero tiene que operarse  la rodilla derecha. Por ahora no me parece un bloque a incluir entre los aspirantes al título.

Sterling pierde en los tribunales

Los Clippers cambiarán finalmente de dueño, evitando así un principio conflictivo de la temporada con un posible boicot de su entrenador Doc Rivers y los jugadores (tanto los propios como los rivales). Donald Sterling, su propietario actual, fue duramente sancionado y expulsado “de facto” de la NBA después de que se filtrase una conversación telefónica con su pareja del momento, V. Stiviano, en la que se expresaba de forma totalmente racista.

La esposa de Sterling, Shelly, llegó a un acuerdo con el exmáximo responsable de Microsoft Steve Ballmer para la venta de la franquicia por 2000 millones de dólares. Previamente había incapacitado a su marido, quien recurrió ante los tribunales este procedimiento. Esta semana el juez ha dictaminado que el alzheimer que padece el millonario le inhabilita para los negocios, y que su mujer ha negociado un buen trato. Así que una vez aparezca la versión escrita del veredicto a partir del 13 de agosto podrá cerrarse la venta de los Clippers sin que las alegaciones posteriores de Donald Sterling puedan paralizarla.

 

publicado en http://www.encancha.com, agosto 2014

El futuro de Pau Gasol

18 Ene

La NBA es un hervidero de rumores sobre traspasos de jugadores. Algunos infundados, otros se convertirán en noticia. La entrada en vigor a partir de la próxima temporada del nuevo impuesto de lujo cambia las cosas. Y las franquicias ya empiezan a maniobrar. El tiempo es oro. ¿El reloj corre a favor o en contra de Pau Gasol?

Hasta el 21 de febrero, fecha de cierre del período de traspasos, la NBA estará en plena efervescencia de especulaciones. Los Kings quieren deshacerse de Demarcus Cousins para evitarse más líos con el jugador. Toronto sondea las posibilidades de Barnagni, fallido jugador franquicia. Sorprenden los Grizzlies poniendo en el mercado a Rudy Gay y Zach Randolph. Detrás de algunos de estos rumores se halla el interés de los equipos en aligerar su gasto en nóminas de cara a la remodelación de la tasa por sobrepasar el tope salarial. Un supuesto en el que podríamos incluir el caso de Pau Gasol.

Las competiciones profesionales norteamericanas son ligas cerradas, con una sola división. Por tanto, sin ascensos ni descensos. Para intentar mantenerlas igualadas, se establece el mecanismo del draft y el tope salarial. En el draft, los peores conjuntos tienen más posibilidades de elegir a los mejores jugadores para mejorar sus plantillas. El tope salarial pretender equiparar el potencial económico de las franquicias fijando un gasto máximo en salarios de jugadores.

La NBA tiene un tope salarial flexible. No es un límite estricto. Por encima del tope salarial se fija el tope del impuesto de lujo. Sobrepasar la primera cantidad supone no poder firmar alguno de los contratos especiales que marca el convenio. La segunda cantidad puede traspasarse a cambio del pago de una multa. Hasta ahora es de un dólar por cada dólar que supera la cifra marcada. Si te pasas 10 millones, pagas una penalización de 10 millones.

Este resquicio es aprovechado por los equipos con mayor potencial económico, o con propietarios dispuestos a rascarse el bolsillo. El nuevo convenio firmado el 2011 entre propietarios y jugadores cambia la situación, aunque establecía una moratoria hasta finales de esta temporada para que las franquicias se adaptasen al nuevo marco.

A partir de la siguiente temporada la cuantía de las multas se incrementa de forma progresiva a medida que se va superando el tope de gasto. Por los primeros 5 millones en exceso se paga 1,5 dólares por dólar, y de los 5 hasta los 10 cuestan 1,75. Pasar de los 10 millones hasta los 15 supone 2,5 dólares por dólar, y 3,25 para los comprendidos los 15 y los 20 millones. A partir de esa cantidad, la multa aumenta medio dólar por cada tramos de 5 millones. También se penaliza a los reincidentes en superar el margen. Si en un lapso de 5 temporadas una franquicia se pasa 4 del límite, en la siguiente cada penalización se incrementa un dólar. O sea, de 1,5 se pasa a 2,5, de 1,75 a 2,75, de 2,5 a 3,5…

Vamos a poner un ejemplo práctico. Los Lakers son el equipo que más paga en nóminas de jugadores esta temporada, unos 100 millones de dólares. El tope salarial es de 58 millones, mientras que el límite del impuesto de lujo está fijado en los 70. Con las reglamentación vigente la franquicia ha pagado 30 millones de multa. Con las nuevas reglas hubieran pagado 85 millones de multa. Para pensárselo dos veces. Excepto si eres Mark Cuban, propietario de los Mavericks, cuyos bolsillos parecen no tener fondo.

El impuesto sobre salarios se implantó en 1999. Con el formato que ha tenido hasta ahora ha fracasado en su objetivo de mantener la igualdad de oportunidades para todos los equipos de la NBA. Con la nueva tasa se persigue el final de la moda de los “Big 3” o “Fantastic 4”, con una acumulación de estrellas en un puñado de conjuntos mientras el resto se conforman con referentes de segunda línea. La idea es volver a la época en que cada equipo podía hacer un póster con una cara bien reconocible para los aficionados de toda la liga.

Lebron, Wade y Bush en Miami “sólo” suman 52 millones de dólares en salarios esta temporada (17 por cabeza más o menos), pero esta cifra se dispara de forma progresiva en las siguientes. El quinteto titular de los Nets (Deron Williams, Joe Johnson, Gerald Wallace, Khris Humpries y Brook Lopez) cobra 72 millones de dólares, una inversión del millonario ruso Prokhorov, amo del equipo de Brooklyn, para hacerse un hueco en Nueva York. La misma cifra que cobran Bryant, Howard, Gasol y Nash en Los Lakers, 80 si sumamos a Metta World Peace.

Pau Gasol cobrará esta temporada 19 millones de dólares. Su sueldo subirá hasta los 19,6 la próxima. Una cláusula en su contrato establece que en caso de traspaso, estas cantidades se incrementan un 15%, pasando a los 21,85 para la temporada en curso y 22,54 para la posterior. Una cifra que muy pocos equipos pueden absorber. Y menos aún viendo el rendimiento ofrecido por el ala pívot en estos momentos (sea por responsabilidad propia o ajena) y sus continuos problemas físicos.

Los Lakers, por su parte, no están dispuestos a traspasarlo a cambio de nada. No se regala un All Star así por la buenas. Recordemos que la pasada temporada ya lo habrían cambiado por Chris Paul si los propietarios de las franquicias modestas lo hubieran permitido. En Los Angeles buscan las tres B: Bueno, Bonito y Barato. Y si es preciso se esperarán una temporada más. Un jugador con su sueldo es más atractivo en la última temporada de contrato. El equipo que lo recibe está liberando dinero de nóminas de forma casi inmediata, transfiriendo a cambio jugadores con contratos más largos.

Por si fuera poco, Dwight Howard acaba contrato a final de temporada. Ya hay rumores de equipos interesados en sus servicios. Entre ellos dos con propietarios dispuestos a gastar, los Mavericks y los Nets. Una mala temporada de los Lakers disminuiría el interés del pívot en renovar. Sería suicida para el equipo deshacerse de Gasol sin otro recambio interior. Visto lo visto, creo que Pau tiene más posibilidades de seguir en Los Ángeles una temporada más. Aunque como ya se vio en artículos anteriores, mis dotes adivinatorias no son nada fiables.

publicado en http://www.encancha.com, enero 2013

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