Tag Archives: Marco Belinelli

Los Spurs de la NBA, el mejor equipo FIBA del mundo

12 May

Los Spurs son un equipo atípico en la NBA, con esquemas más propios en ocasiones del baloncesto FIBA que de su liga. La clave de su éxito reside en tres claves: un entrenador con la filosofía de juego muy clara, una estrella con poco afán de protagonismo y un propietario que comparte los valores de su técnico.

Primer partido de la semifinal de la Conferencia Oeste entre San Antonio Spurs y Portland Trail Blazers. Los tejanos abren el segundo cuarto con un quinteto integrado por Patrick Mills, Manu Ginobilli, Marco Belinelli, Boris Diaw y Aron Baynes. Un momento que puede marcar un antes y un después. El mejor equipo de la liga regular 2013-14 no tiene en pista a ningún jugador nacido en los Estados Unidos.

Atrás quedaron los tiempos heroicos en que era raro ver a un no nacido en los Estados Unidos jugar en la NBA. La temporada prácticamente en blanco de Fernando Martín en los Blazers (1986-87). La escasa participación en el juego poco después del genial Drazen Petrovic en ese  mismo equipo (1989-90), del que fue rescatado por el entrenador de los New Jersey Nets Chuck Daly (mediada la temporada 1990-91).

Rick Adelman, el técnico que mantenía en el banquillo del equipo de Oregon a la estrella croata, aprendió de la lección y construyó un gran equipo de baloncesto en los Kings de Sacramento con Vlade Divac y Pedja Stojakovic como titulares. Y poco a poco los jugadores extranjeros se fueron haciendo un hueco en la liga.

En este punto, y antes de proseguir, conviene hacer una salvedad. Llevados por un exceso de eurocentrismo, usamos muchas veces el término extranjero en la NBA hablando de europeos. África también ha sido centro de exportación de jugadores a la liga profesional. La diferencia, como en otros ámbitos de la economía, es que Europa exportaba producto elaborado (jugadores ya hechos y formados), mientras que del continente africano llegaban materias primas (jugadores con talento que se acababan de formar en universidades norteamericanas).

 La aportación asiática es más escasa (aunque con figuras destacadas como Yao Ming) y la sudamericana (principalmente Argentina) se ha canalizado muchas veces a través de Europa. Respecto a los jugadores de Oceanía, la mayoría se han formado en universidades americanas de la costa del Pacífico (como Mills), en un caso similar al africano.

Talento formado fuera de los EUA

El hecho destacable del quinteto del primer párrafo no es solo la ausencia de norteamericanos de nacimiento, sino también el predominio de los no formados totalmente en los EUA. De los cinco, Patrick Mills es el único casi sin experiencia fuera de los Estados Unidos. Jugó dos temporadas en la NCAA en Santa Clara antes de dar el salto a profesional la temporada 2009-10. No salió de la NBA hasta el cierre patronal del 2011, en el que recaló en los Tigers de Melbourne y en el Xinjian Flying Tigers. Tras ser cortado en enero del 2012 por el equipo chino, volvió a la NBA en las filas de los Spurs.

El australiano nacido en Nueva Zelanda Aron Baynes se formó durante cuatro temporadas en la NCAA en Washington State, pero al no ser elegido en el draft del 2009 tuvo que hacer las maletas. Ganó la Liga y la Copa de Lituania del 2010 con el Lietuvos Rytas, y luego pasó por el Ewe Basket Oldenburg de Alemania y el Ikaros Kallitheas griego. Debutó en la Euroliga con el KK Union Olimpija de Lubliana, un clásico del baloncesto europeo. A mitad de esta temporada dejó el club esloveno y firmó con los Spurs.

Boris Diaw se formó en un centro francés de jóvenes talentos del que saltó al Pau Orthez, en el que compartió vestuario con los hermanos Pietrus (Mickael y Florent). Manu Ginobili llegó a la NBA el 2002, con 25 años, tras pasar por el Andino Sport Club y Estudiantes de Bahía Blanca argentinos, y el Reggio Calabria y la Kinder de Bolonia italianos. En su última temporada en Italia “Manudona” vivió el debut en su equipo de un chico de 16 años llamado Marco Belinelli. El joven prodigio italiano, tras pasar por la Fortitudo (el otro equipo de Bolonia), dio el salto a los Estados Unidos el 2007.

Así pues, no estamos hablando sólo del hecho anecdótico de un quinteto sin estadounidenses. Estamos hablando de un quinteto cuya mayoría de jugadores se han formado o han acabado su desarrollo deportivo en el baloncesto FIBA. En un equipo que tiene como base titular al francés Tony Parker (formado en Francia), y en el que el brasileño Tiago Splitter (formado en la cantera y el primer equipo del Baskonia de la ACB) gana protagonismo día a día. Por cierto, sustituyendo en esta alineación a Mills por Parker y a Baynes por Splittter tal vez tendríamos el mejor equipo FIBA del mundo. Aunque sea en la NBA.

La filosofía de Popovich

En la actualidad son muchos los equipos de la NBA que cuentan con jugadores no formados en los EUA en sus filas. Pero en muy pocos más allá de los Spurs su presencia cambia el concepto de juego, ya que se espera de ellos que se adapten al estilo norteamericano. En ocasiones su función es la de especialistas (como el encasillamiento de Rudy Fernández en el papel de triplista). En otras se busca su supuesto mayor dominio de la táctica para ejercer de aglutinantes del colectivo en compensación del individualismo del jugador local.

Los Spurs destacan por un juego atípico en la NBA, en el que el colectivo predomina sobre el individuo pero sin anularlo, y en el que todos los grandes fichajes y traspasos son planificados a largo plazo, sin buscar réditos instantáneos y fugaces. Instalados en un mercado relativamente pequeño comparado con otros como Nueva York o Los Angeles, la capacidad de los Spurs para generar ingresos es menor a la de otros equipos. Por eso es básico acertar con el  precio justo de los jugadores, asumir el riesgo calculado a la hora de apostar por un fichaje, y buscar el talento allí donde esté.

De ahí también la importancia de fijar y mantener una estructura estable de equipo. Tim Duncan, Parker y Ginobili, después de 13 temporadas juntos, son el segundo trío de jugadores con más victorias compartidas en la NBA por detrás de los míticos Larry Bird, Kevin McHale y Robert Parish (Celtics) y por delante de Magic Johnson, Abdul Jabbar y Mitch Cooper (Lakers). Duncan y Popovich son el dúo jugador-entrenador con más triunfos en play offs de la historia de la NBA. Los recién llegados deben esforzarse por adaptarse al bloque, y no al revés. Un concepto que encaja más con el jugador extranjero que con el norteamericano.

Nada ahorra más que una buena planificación, a la manera de los famosos planes quinquenales de la extinta URSS. A la manera del mejor entrenador de la NBA de la temporada 2013-14 (premio ganado por tercera vez en su carrera). A la manera de Gregg Popovich, formado en los valores de la disciplina y la cohesión grupal, y con una educación centrada en lo que pasaba más allá de las fronteras de su pais . Y son esos principios los que inspiran el libro de estilo de su equipo.

El técnico de los Spurs nació el 28 de enero de 1949 en Chicago, hijo de un padre serbio y una madre croata. Se graduó en la Academia de las Fuerzas Aéreas con un diploma en Estudios Soviéticos. Durante los 5 años que sirvió en el ejército norteamericano, viajó por la Europa del Este y la Unión Soviética. Tras plantearse el hacer carrera en la CIA, volvió al baloncesto como asistente de su Universidad. En 1988 fue nombrado ayudante de Larry Brown en los Spurs. Después de un breve paso por los Warriors, volvió a San Antonio en 1994 como general mánager del equipo (lo fue hasta el 2002). Fue designado primer entrenador en 1996. Y ahí sigue.

Una estrella nada egoísta

Pero una de las cosas fundamentales para que un plan funcione es disponer de las personas adecuadas para llevarlo a la práctica. Y en ese sentido, ningún otro jugador franquicia de la NBA podría encajar tan bien en los Spurs como Tim Duncan. El número 1 del draft del 1997 es una persona discreta, con muy poca presencia mediática, y con un juego muy poco espectacular pero tremendamente efectivo, basado más en los fundamentos que en el físico. Es el antidivo del siglo XXI.

Duncan cobra poco más de 10,3 millones de dólares por temporada, algo menos que su sucesor como figura de los Spurs Tony Parker (12,5 millones). Ninguno de los dos figura entre los 30 jugadores mejor pagados de la NBA. El ala pívot, a pesar de su relativamente “baja” nómina, nunca se ha quejado ni ha amenazado con una espantada. Su compromiso con el equipo es total, como el de sus compañeros. Desde que San Antonio se rige por los principios de Popovich, el equipo ha ganado 4 anillos sin pagar el impuesto de lujo por pasar el tope salarial.

Su presupuesto en jugadores esta temporada es el veinteavo de la Liga y décimo del Oeste. Y aun así, han sido los mejores de la liga regular con un registro de 62-20 y con ningún jugador superando los 30 minutos de media por partido. Y lo que aún es más atípico en la NBA, sin un cinco titular estable y definido.

De los 19 jugadores que pasaron por la plantilla del equipo a lo largo de estos 82 partidos, sólo 2 (Matt Boner y Malcolm Thomas) no fueron titulares en ninguno de ellos. De hecho, los únicos habituales del cinco inicial son Tony Parker, Tim Duncan y casi Kawhi Leonard (65 de 66). Un equipo coral en el que el grupo es lo primero.

Sintonía entre propietario y entrenador

En pocas franquicias de la NBA actualmente se da un caso como el de los Spurs, en el que los valores del entrenador marcan tan claramente la filosofía del equipo. Tal vez porque el que un técnico dure tantos años en el cargo es cosa del pasado, ante el afán de protagonismo de la nueva generación de propietarios o su interés por mejorar la cuenta de resultados de la franquicia. En un mundo de cortoplacismo y beneficios inmediatos, el recurso habitual es fichar estrellas y cambiar de proyecto a la que este se encalla.

La clave es que los principios del entrenador parecen coincidir con los del propietario Peter Holt, quien compró el equipo precisamente en 1996. Su tio abuelo abrió en 1933 un modesto concesionario local de vehículos movidos por orugas (y no por ruedas) que Holt ha convertido en estos momentos en la mayor red de venta de estos vehículos de los Estados Unidos.

El dueño de los Spurs es bisnieto de Benjamin Holt, inventor precisamente del primer tractor que sustituía las ruedas por orugas. La multinacional Caterpillar, la más importante del mundo de maquinaria para la construcción y equipos de minería, motores diesel y turbinas industriales de gas, nace en 1925 de la fusión de la empresa de este inventor, Holt Machinery Co., con otra. Holt y su padre recompraron la empresa original de la familia el 1987.

Como Popovich, Peter Holt también pasó por el ejército, aunque en su caso la experiencia fue más traumática. Estuvo dos años en la infantería de su país, uno de ellos sirviendo en Vietnam. Se graduó siendo sargento luciendo en su uniforme una estrella de plata y 3 estrellas de bronce al valor, y un corazón púrpura por las heridas recibidas en combate. Y salió del ejército impregnado de los mismos valores que el entrenador de su equipo: disciplina, sacrificio e importancia del grupo por encima del individuo. Las claves del éxito de los Spurs.

 

publicado en http://www.encancha.com, mayo 2014

La NBA también se equivoca

21 Feb

Cuando algo no funciona, la lógica dice que hay que repararlo (aunque algunos opten por la inacción como solución a los problemas). Es lo que intentó la NBA con su concurso de mates, uno de los espectáculos principales del All Star. El problema es que en lugar de arreglarlo, lo han empeorado.

La jornada del sábado del Fin de Semana de las Estrellas es la de los concursos para que los jugadores de la NBA demuestren sus habilidades al margen de las reglas habituales de los partidos. El espectáculo del día gira en torno al concurso de mates, el primer concurso que se creó y el que cierra la fiesta. Y para alargar la sesión se le han ido añadiendo otras competiciones de mayor o menor interés. Este año la liga profesional innovó el formato buscando darle más interés a una noche que en los últimos años se hacía demasiado larga para los espectadores.  

Lamentablemente, la idea de trasladar la rivalidad entre  las conferencias Este y Oeste a la noche de los concursos no sólo no acabó de cuajar, sino que puso en peligro la joya de la corona: el concurso de mates. Una competición en decadencia que la NBA trata de relanzar. Este año han fracasado. La competición tiene un problema de materia prima (no van los mejores) y encima ahora la presentación del producto es mala.

UNOS APERITIVOS SOSOS

El menú empezó con dos entrantes menores: el concurso de tiro para tríos compuestos por un jugador en activo, una participante en la WNBA y una vieja gloria de la NBA, y la prueba de habilidades para bases. El primero lo ganó el combinado formado por Chris Bosh, Swin Cash y Dominique Wilkins, gracias a la rapidez con la que el jugador de los Miami Heat consiguió encestar desde el centro de la pista.

La edición de este año de las habilidades para bases presentaba la novedad de ser un relevo por dúos en lugar del reto individual, sobre un circuito con menos obstáculos para el dribling que en temporadas anteriores, y que por tanto premiaba la velocidad sobre el manejo del balón. En este escenario, la pareja formada por el hiperactivo Damien Lillard (el Blazer participó en tres de los 4 concursos de la noche) y Trey Burke (Jazz) se impuso de forma muy ajustada sobre sus rivales del Este (Carter-Williams de los Sixers y Oladipo de los Magic).

 

UN PRIMER PLATO CORRECTO, SIN MÁS

Este año se modificó el reglamento del concurso de triples. Uno  de los seis carros de 5 pelotas estaba lleno de balones tricolor, que cuentan doble (en el resto de carros sólo hay 1). Los participantes podían ubicar este manantial de puntos en la posición que más les conviniera. La mayoría lo pusieron en su punto de máxima fiabilidad. El ganador Marco Belinelli, de los Spurs, optó por una decisión matemática: situarlo al final, sabiendo así los puntos que le hacían falta para pasar ronda.

Hizo falta una serie extra de lanzamientos en la final para desempatar entre el jugador de los Spurs (cuarto porcentaje de acierto de 3 puntos de la temporada) y el de los Wizards Bradley Beal (noveno en efectividad triplista en la liga regular). En ese sentido, el concurso ayudó a calentar el ambiente como último telonero previo a la competición que todos esperaban, la de los mates. A pesar de un par de tiros al aire en la ronda final, no se le puede pedir más.

 El resto de participantes fueron el campeón del año pasado Kyrie Irving (Cavaliers), el ganador del 2012 Kevin Love (Timberwolves), Arron Afflalo (Magic, con el mismo porcentaje de acierto en la liga regular que Beal), Stephen Curry (Warriors, el jugador que ha convertido más triples esta temporada), Damian Lillard (tercer jugador con más triples anotados) y Joe Johnson (Brooklyn Nets, y sin ningún dato favorable que justifique su presencia en esta edición del concurso más allá de completar el cuarteto del Este).

Klay Thompson merecía estar, pero la presencia de su compañero de equipo Stephen Curry le dejó fuera. Encontré a faltar al especialista con la racha de partidos consecutivos anotando un triple más larga de la historia, el alero de los Hawks Kyle Korver. O a José Manuel Calderón (quinto en porcentaje de acierto de la NBA, 44,3%,  y en triples convertidos, 129).  Wesley Matthews, de los Blazers, también reunía méritos suficientes para competir (cuarto en triples anotados). Pero la división por conferencias (4 por cada una) marcó la selección.

 

UN SEGUNDO PLATO ANODINO

Y llegamos al plato principal del menú del sábado, los tan esperados mates. Valoración final: fiasco total y absoluto. Ya hace temporadas que las estrellas huyen de esta cita para protegerse de lesiones. La competición es patrimonio de aspirantes a estrellas y jóvenes prometedores que buscan llamar la atención. Depende demasiado del talento de las últimas hornadas de recién llegados. Un año malo presagia un concurso flojo. Para hacerlo más interesante y disimular las ausencias, la NBA cambió el sistema…sin éxito.

El resultado fue una competición dispersa, con algunos de los mejores mates difuminados e inadvertidos, y una resolución final excesivamente rápida que no permitió sacar lo mejor de los participantes. Con los 6 concursantes agrupados por conferencias, la primera fase consistió en una actuación en grupo con un tiempo de 90 segundos en que los jugadores iban haciendo sus mates. Sin repeticiones de televisión, sin pausas para valorar cada acción, y con una puntuación global para el equipo.

 El Este (John Wall, Paul George, Terrence Ross) acertó en su planteamiento: cara a barraca, cada uno que haga un par de mates buenos antes de que el público se confunda, para acabar con algún mate conjunto. El Oeste (Damien Lillard, Harrison Barnes, Ben McLemore) optó por empezar por la combinación en grupo, y gastó demasiados segundos e intentos hasta hilvanar algo decente. Eso hizo que su ejercicio, falto de ritmo, se hiciera largo, a pesar de alguna acción destacable de McLemore.

Luego vino la fase de los enfrentamientos individuales entre un jugador de cada equipo. Terrence Ross apareció ataviado como el rey (era el vigente campeón), pero ni él ni Lillard asombraron. El duelo entre Paul George y Harrison Barnes se hizo largo e insulso (George necesitó 4 intentos para culminar, Barnes 3). Sólo McLemore y Wall entendieron de qué iba el tema. McLemore se presentó con Shaquille O’Neal, copropietario de su equipo (Sacramento Kings), y saltó sobre el trono en el que se sentaba el pívot. Un mate correcto, un gran envoltorio. John Wall le superó saltando sobre la mascota de su equipo, los Wizards.

Y cuando por fin la cosa se calentaba, cayó el telón. Los internautas dieron como vencedor a Wall y todos a dormir mientras los espectadores se quedaban con cara de pasmo y la sensación de haber perdido horas de sueño (hablo por los españoles) para nada. Y como se suponía que los mates son el momento cumbre de la noche, este chasco arrastró al resto de entretenimientos de la noche. Una pésima planificación estratégica de la NBA que no creo que se vuelva a repetir. Por cierto, Este y Oeste empataron a dos en su duelo particular de la noche, aunque no creo que este dato le interese a nadie.

 

EL POSTRE, EN OTRO RESTAURANTE

Y mientras, la liga menor, la NBA-DL también celebró su concurso de mates. Con jugadores sin el renombre ni el glamour de los de la liga madre, en un escenario mucho menos vistoso y, comparando la diferencia de público, casi en familia. Con 6 participantes como en el de la NBA, pero con un formato clásico: Dos mates por jugador en primera ronda, y los dos participantes mejor puntuados pasan a la final, en la que tienen dos mates más para exhibirse.

Un adjetivo para definir esta edición: Brutal. Un espectáculo de primer orden que se mereció un mejor envoltorio. Un gran acierto el incorporar la gradería como parte del concurso, acercándose más a los espectadores. Aquí os dejo el vídeo para que juzguéis vosotros mismos (es largo, pero vale la pena). Y una conclusión: o van los mejores de la NBA o que den por finiquitado el concurso de mates. Y por extensión la noche de los concursos. Lo demás son monsergas del márketing.

 

 

publicado en http://www.encancha.com, febrero 2014

ProBasketballTalk | NBC Sports

NBA news, video, analysis and more

El vestuario

Son historias. El deporte es sólo una excusa. Por Jorge Gérardin

EL ECO SIN PASOS

un blog con artículos sobre baloncesto EUA, principalmente. Ni más...ni menos

La Canasta Americana 🏀

un blog con artículos sobre baloncesto EUA, principalmente. Ni más...ni menos

A %d blogueros les gusta esto: