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NBA: Marc Gasol saca tajada de la lluvia de millones del verano

15 Jul

Marc Gasol, 110 millones de dólares. Anthony Davis, 145. Damian Lillard, 120. Kevin Love, 113. Jimmy Butler, 95. Goran Dragic, 90. Son algunas de las cifras de escándalo de los contratos firmados este verano en la NBA.

Marc Gasol renovó con los Memphis Grizzlies por las siguientes cinco temporadas a cambio de una cifra global que ronda los 110 millones de dólares. Al final de la cuarta el pívot catalán se ha reservado la opción de dar por concluido el trato y volver a probar suerte en el mercado de agentes libres.

El mediano de los tres hermanos Gasol nunca barajó la opción de cambiar de equipo. Sólo mantuvo una reunión mientras estuvo en el mercado, y fue en España con el propietario de los Grizzlies, un Robert Pera tan enganchado a su trabajo que durante su breve estancia en nuestro país no se alojó en ningún hotel, sino en su avión totalmente equipado. Antes de criticar su decisión de no buscar una franquicia con más posibilidades de títulos o renombre, sería conveniente analizar la situación.

Los Grizzlies, liderados por Marc Gasol, han batido el récord de la franquicia jugando 5 temporadas seguidas los play-offs. En tres de ellas llegaron a las semifinales del Oeste y en una, el año 2013, a la final de Conferencia. El equipo de Memphis ha pasado las tres últimas temporadas de los 50 triunfos en liga regular. Lo que demuestra que en Memphis se ha trabajado bien, y están a un paso del éxito. Los fichajes del alero Matt Barnes procedente de los Clippers y del ala pívot Brandan Wright de los Phoenix Suns pueden ayudarles a darlo.

Su jugador franquicia ha culminado su año más destacado en la NBA, con 17,4 puntos, 7,8 rebotes, 3,7 asistencias y 1,62 tapones de media. Ha sido su temporada más productiva en anotación. Su buen papel durante la Liga regular le ha servido para ser titular en el All Star, y para convertirse en el primer Grizzlie de la historia en ser incluido en el primer equipo de la NBA. Y de paso, ser considerado el mejor pívot de la mejor Liga del Mundo. A sus 30 años, está en el mejor momento de su carrera.

Pero la vinculación de Marc Gasol con Memphis y su equipo va mucho más allá de lo deportivo. Durante los primeros años de la carrera de su hermano mayor Pau en la liga profesional norteamericana, la familia Gasol se instaló en la ciudad del inigualable Elvis (espero que todos sepáis quien fue, y el que no ya tiene deberes para buscar en google y youtube). Marc vivió su adolescencia en Memphis, fue al instituto en Memphis durante dos cursos, hizo amigos en Memphis. Tuvo ofertas para seguir sus estudios en universidades de los Estados Unidos, pero las rechazó.

Su ilusión era seguir los pasos de su hermano mayor destacando en la ACB. Después de 3 temporadas en el FC Barcelona con muy poca participación, en el Akasvayu Girona encontró los minutos necesarios para demostrar su verdadero potencial. Desde el 29 de octubre del 2008 ha jugado en la NBA, liga en la que ya ha suma 7 temporadas. Y todas en Memphis. Desde que es adulto, la ciudad del estado de Tennessee es el lugar en el que ha pasado más tiempo. Su hogar.

La lluvia de millones

Los Grizzlies le han puesto a Marc Gasol una millonada encima de la mesa. Su hermano Pau firmó una extensión de tres temporadas con los Lakers el verano del 2011 de 57 millones. Una media de 19 por temporada. Marc superará los 20 por año. Un gran contrato, sin duda, pero de ninguna manera un contrato excepcional. El pívot de los Grizzlies no podía firmar por menos de esa cantidad en este verano del 2015 si no quería arrepentirse los próximos 5 años. La entrada en vigor del nuevo contrato televisivo de la NBA a partir del verano del 2016 ha obligado a los jugadores en disposición de firmar contratos largos a exigir las cantidades máximas que permite el convenio en vigor para evitar que sus salarios queden desfasados en breve.

Anthony Davis será el jugador mejor pagado de la liga (mientras Lebron James se lo permita y a la espera del nuevo contrato de Kevin Durant del próximo verano). El pívot ha llegado a un acuerdo con su equipo, los Pelicans de Nueva Orleans, por el que ingresará 145 millones de dólares repartidos entre las próximas 5 temporadas. Damian Lillard no se queda muy atrás. Los Blazers le reconocerán su ascenso a jugador franquicia con un contrato de unos 120 millones a cobrar entre la temporada 2015-16 y la 2019-20.

Los campeones, los Golden State Warriors, mantendrán una de sus piezas claves en el estilo “small ball” que les ha llevado hasta el éxito: el ala pívot Draymond Green seguirá en California 5 años más a cambio de 85 millones. Los subcampeones, los Cavaliers, han aceptado pagarle 113 millones a Kevin Love para que luzca su camiseta las 5 siguientes temporadas. Ahora renegocian los contratos de Tristan Thompson (se habla de más de 80 millones por 5 años) y ¡Lebron James! (si, ejerció su opción de ser agente libre para conseguir un contrato máximo de 47 millones por 1 temporada fija y otra opcional).

Dwyane Wade quería que su franquicia de toda la vida, los Miami Heat, le reconocieran con un contrato largo y bien pagado el sacrificio que hizo renunciando a un sueldo mayor para facilitar la llegada de Chris Bosh y Lebron James hace 5 años. Ha conseguido una de las dos cosas, una oferta de 20 millones por una temporada. Los Heat no se fían de su salud a largo plazo, pero le agradecen sus esfuerzos en el pasado. Goran Dragic seguirá disfrutando del sol de Florida durante 5 inviernos más gracias a los 90 millones que este mismo equipo ingresará en su cuenta corriente.

Los Bulls, por su parte, compensarán la fidelidad de Jimmy Butler los siguientes cinco años de su vida con 95 millones. Otros jóvenes millonarios serán Tobias Harris (64 millones en 4 temporadas en Orlando Magic), Brandon Knight (70 por 5 en los Phoenix Suns), Kris Middleton (70 por 5 en los Milwaukee Bucks) y Reggie Jackson (80 por 5 en los Detroit Pistons). El algo más veterano Demarre Carroll (29 años en breve) firmará su primer gran contrato como profesional: 60 millones por 4 temporadas en los Toronto Raptors.

Hay dinero de sobra para todo el mundo. Un jugador que no ha estado bien en las últimas finales como Iman Shumpert se llevará 40 millones de los Cleveland Cavaliers en un contrato de 4 temporadas. Thadeus Young, un esforzado gladiador, le levantará a los Brooklyn Nets 50 millones en 4 temporadas. Otros secundarios como Al Farouq Aminu (firmará contrato de 4 años con los Portland Trail Blazers a cambio de 30 millones), Arron Afflalo (dos temporadas con los Knicks por 16 millones), Corey Brewer (seguirá 3 años más en los Rockets por 24 millones) o Jae Crowder (renueva por 5 temporadas con los Celtics a cambio de 35 millones) también harán un buen rinconcito para el día que se jubilen.

Los pívots son un caso aparte. Por cuestiones estadísticas, personas de su altura y coordinación son escasas. Y eso se paga. Los Thunder de Oklahoma City han igualado la oferta que los Blazers le hicieron al prometedor Enes Kanter: 70 millones por 4 temporadas. Brook López, un gran jugador con demasiadas lesiones, seguirá tres años más en los Brooklyn Nets por 60 millones. Su hermano gemelo Robin, un buen defensor con poca incidencia en ataque, recalará durante 4 años en Nueva York tras aceptar la oferta de 54 millones de los Knicks. Otro especialista defensivo, el veterano Tyson Chandler ha conseguido un contrato de 52 millones por 4 temporadas en los Phoenix Suns. El turco Omer Asik tampoco destaca en ataque, pero seguirá sellando la zona de los Pelicans durante 5 años más a cambio de 60 millones. Paul Millsap le ha sacado 58 millones a los Atlanta Hawks por 3 años más de esfuerzo, y Greg Monroe 50 a los Bucks por el mismo número de temporadas.

Hay Spurs para rato

Los Spurs de San Antonio se enfrentaban a un verano complicado, en el que todo su proyecto corría peligro de hundirse. De aspirantes al título podían pasar a ser un equipo en reconstrucción. Los veteranos Tim Duncan (39 años) y Manu Ginóbili (cerca de los 38 años) meditaban sobre su retirada, y los jóvenes Kawhi Leonard y Daniel Green acababan contrato. La franquicia tejana podía decir adiós a su pasado y su futuro al mismo tiempo. La brillante actuación de su gerencia lo ha evitado, para alivio de los aficionados al baloncesto.

Duncan y Ginóbili volverán, y con un regalo bajo el brazo para su equipo (además del retorno): se rebajarán el sueldo. Duncan aceptó un nuevo contrato de dos temporadas que le reportará cinco millones anuales. Ginóbili se llevará un total de 5,7 millones repartidos en las dos próximas temporadas. Los jóvenes siguieron el ejemplo de los veteranos, firmando por debajo del máximo que les permite el convenio. Leonard se llevará 90 millones por 5 años de trabajo, y Green 45 por 4.

Con este bote de dinero sobrante la franquicia de San Antonio se ha hecho con uno de los agentes libres más codiciados del mercado, el ala pívot de los Portland Trail Blazers LaMarcus Aldridge. El jugador, natural de Texas, quiere su anillo de campeón. Por eso dejó claro a los Blazers que no iba a renovar, y por eso rechazó las ofertas de Los Angeles Lakers y los Phoenix Suns. Aunque tampoco le ha hecho ninguna rebaja a su nuevo equipo: 80 millones por un contrato de 4 temporadas.

Con él llega al equipo un cuatro veterano, pero con gran capacidad de anotación desde la media distancia: David West. El interior renunció a la temporada que le quedaba en los Indiana Pacers, y por la que hubiera cobrado 12,2 millones, para ganar el mínimo para alguien de su experiencia en la liga: 1,4 millones. ¿Cuánto vale un anillo de campeón? Para West, 11 millones de dólares.

Evidentemente, los Spurs han tenido que deshacerse de jugadores. En unos casos, para hacerse un hueco salarial (Tiago Splitter ha acabado en los Atlanta Hawks). En otros, porque no han podido (o querido) igualar las ofertas que recibieron de otros conjuntos (Marco Belinelli). Y en algunos otros, porque ya no tenían sitio en el equipo. Corey Joseph, relegado a tercer base por Patty Mills, se fue a Toronto (30 millones en 4 temporadas) para dejar su sitio al prometedor Ray McCallum procedente de los Kings de Sacramento.

En la categoría de experimento podría citarse el fichaje del gigante del Estrella Roja Boban Marjanovic (2,21) por una temporada (y unos 2 millones). Si sale bien, ya le renovarán. En primera ronda del draft eligieron a otro pívot serbio, Nikola Milutinov (2,13) del Partizan. Algo le habrán visto. Una franquicia que fue capaz de acertar eligiendo en el número 28 del draft del 2001, la última elección de primera ronda de aquel draft, a Tony Parker, tiene todos mis respetos. Fue el mismo año que los Wizards se comieron con el número 1 a Kwame Brown.

El rocambolesco fichaje de DeAndre Jordan

El pívot de Los Angeles Clippers DeAndre Jordan ha protagonizado el culebrón del mercado de agentes libres. Su equipo le puso sobre la mesa una oferta de 110 millones por 5 temporadas. Igualita a la que los Grizzlies le hicieron a Marc Gasol. Y la rechazó. Por una parte, el jugador buscaba un equipo en el que tuviera más protagonismo ofensivo (a pesar de sus limitaciones técnicas en este aspecto). Y por la otra, se comentó la existencia de una enemistad irresoluble entre el pívot y el base y estrella del equipo, Chris Paul.

Jordan, natural de Houston, aceptó en primera instancia la propuesta de los Dallas Mavericks: 80 millones por 4 años jugando más cerca de casa. Pero he aquí que los Clippers no se resignaron y enviaron una delegación encabezada por el propietario Steve Ballmer, el entrenador Doc Rivers y el ala pívot Blake Griffin a casa del pívot. Y tras una larga charla, le convencieron de que firmase.

El problema era que si bien los equipos pueden empezar a negociar con los jugadores libres de contrato el 1 de julio, no pueden oficializar sus acuerdos hasta que la NBA ha calculado el tope salarial para el siguiente año, el 9 de julio. Los Clippers habían conseguido el compromiso del jugador horas antes de que expirase la moratoria, así que decidieron atrincherarse en la casa de Jordan hasta que éste pudiera firmar legalmente, evitando una posible contraofensiva de los Mavericks.

La historia deja dos damnificados y un gran beneficiado. El primer perjudicado ha sido el propio DeAndre Jordan, que ha aumentado su imagen de “niño grande”. Su indecisión, o poca fiabilidad en los tratos, le puede pasar factura en el futuro. El segundo perjudicado ha sido el propietario de los Dallas Mavericks Mark Cuban. Propietarios, directivos y técnicos no pueden hablar de fichajes hasta que se han cerrado las operaciones. A Cuban se le soltó la lengua en una radio, y eso le ha costado 25.000 dólares de multa además de quedarse con cara de tonto dando por hecho un fichaje que no se va a realizar.

El verdadero ganador de este sainete ha sido Wesley Mathews, un buen defensor exterior que además posee buenos porcentajes en el lanzamiento triple, pero de ninguna manera una estrella en ciernes. Los Mavericks le habían ofrecido un contrato de 4 temporadas valorado en 57 millones de dólares. El escolta había colado una cláusula en las negociaciones  por la cual su nómina subía hasta los 70 millones si no se fichaba a Jordan como condición para rechazar la propuesta de los Sacramento Kings de 64 millones por  años de servicios. Una cifra exorbitada para un jugador que se rompió el tendón de Aquiles en marzo y que no es seguro que esté recuperado a tiempo para el inicio de la Liga Regular. Deron Williams también aterrizó en Dallas por 10 millones a repartir en dos años, el segundo con opción de finalización para este base al que las lesiones han castigado en exceso estas últimas temporadas.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, julio del 2015

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NBA: Los hermanos Gasol ya están de vacaciones

17 May

Chicago Bulls y Memphis Grizzlies han caído en el sexto partido de las semifinales de sus respectivas conferencias. Ha sido el último partido de la temporada NBA para Pau y Marc Gasol. Repasemos porqué los dos hermanos no han llegado más lejos en los play-offs.

Los Chicago Bulls de Pau Gasol partían a principio de temporada como uno de los dos grandes favoritos de la Conferencia Este para jugar las Finales de la NBA. El otro eran los Cleveland Cavaliers de Lebron James, Kyrie Irving y Kevin Love. Todos los pronósticos daban por hecho que ambos equipos protagonizarían una final de la Conferencia Este apasionante. Los vaticinios acertaron, pero sólo a medias. Hubo un duelo a muerte entre los dos aspirantes, pero no fue por la disputa del honor de proclamarse campeones de su conferencia.

La temporada irregular de Bulls y Cavs les condenó a un enfrentamiento prematuro en play-offs. Los de Cleveland, por ejemplo sufrieron a principios de enero una racha de 6 partidos perdidos seguidos. La ausencia por lesión de 2 semanas de Lebron les sirvió de excusa para esta sucesión de malos resultados aunque su registro en esos momentos era de 19 victorias y 20 derrotas. A partir de ese momento enderezaron el rumbo (34-9), pero no lo suficiente como para atrapar a los sorprendentes líderes del Este, los Atlanta Hawks.

El equipo del mayor de los Gasol, al contrario de su verdugo en los play-offs, empezó la temporada con un nivel más que correcto. Todo se le complicó a partir del día de Reyes. Hasta ese momento, habían ganado 25 partidos de los 35 que habían jugado. Desde del 7 de enero al 4 de febrero sólo vencieron en 4 de 14. Tras rehacerse en febrero (7-3), en marzo volvieron a flojear (8-7) lastrados por las lesiones simultáneas de Derrick Rose y Jimmy Butler. Así que quedaron terceros en su conferencia por detrás de Hawks y Cavaliers.

Las carencias de los Bulls

En la serie ante las huestes de Lebron, que podría finiquitar la época de Tom Thibodeau en el banquillo de los Bulls, se han podido ver las costuras por las que se descosía el equipo de Chicago: una interior y otra exterior. Y eso a pesar de la baja por lesión en los Cavaliers de Kevin Love y los graves problemas físicos de un Kyrie Irving muy tocado. La interior ha sido la poca producción en puntos de los hombres altos del equipo. Más allá de Pau Gasol, los pívots de Thibodeau no han sido unos anotadores fiables.

La lesión del catalán expuso las carencias de sus compañeros y la poca visión de su entrenador. Expuso las carencias porque Joakim Noah es un especialista defensivo, con buena visión de juego pero con muchas carencias de definición. Taj Gibson es un gran atleta, un buen acabador de jugadas pero con problemas en la creación de sus propias oportunidades. La poca visión del técnico, porque el mismo había desactivado la alternativa a Gasol. Nikola Mirotic hizo un excelente mes de marzo aprovechando los tiros extra por las lesiones de Rose y Butler. Cuando estos volvieron, Thibodeau se olvidó del montenegrino. Y para cuando lo necesitó de nuevo, el buen momento de Mirotic era historia.

La segunda costura del traje de los Bulls que se desgarró no fue otra que la principal, la que aguantaba toda su estructura: Derrick Rose. El base, tras su calvario con las lesiones que le han tenido casi dos temporadas en blanco, tenía ganas de demostrar que volvía a ser aquel jugador que ganó el MVP de la Liga Regular 2010-11. Con sus rodillas recuperadas, el problema ha sido que le ha faltado fondo físico. A lo largo del curso Rose ha tenido problemas para hilvanar dos partidos seguidos con buenos porcentajes en el tiro. Su secuencia de lanzamientos en los partidos “Back to back” (dos noches seguidas jugando) o en noches alternas (con un día de descanso entre medio) así lo revela. Su porcentaje de tiro esta temporada ha sido de los peores de su carrera, lastrado precisamente por esos fallos.

En las semifinales del Este contra los Cavaliers Derrick Rose ha pretendido asumir el liderato de su equipo. Y más a partir de la lesión de Pau Gasol. Pero a diferencia de Lebron James, que anota cuando ve que su equipo más lo necesita y genera para sus compañeros (que le pregunten al cojo Irving, a Iman Shumpert o a Matthew Dellavedova), Rose acapara todo el juego sin dejar espacio libre para Butler, el tercer pilar ofensivo de los Bulls junto con Gasol. Rose empieza los partidos metiendo sus tiros. A medida que se cansa falla cada vez más, pero sigue tirando como en el quinto de la serie. O se diluye como en el sexto. Si los de dentro no meten y los de fuera se anulan entre sí, la derrota de Chicago en esta serie parecía inevitable.

Los Warriors no solo atacan

El Oeste se presentaba a principio de temporada no como un duelo al sol entre dos pistoleros sino como la pelea alocada de una cantina en día de cobro, con muchos gallitos peleándose por la dama. San Antonio Spurs y Oklahoma City Thunder (lástima de lesiones) parecían los candidatos más claros a jugar la Final de esta conferencia, con Los Angeles Clippers casi al mismo nivel y los Grizzlies y los Houston Rockets medio peldaño más abajo, con los Portland Trail Blazers aspirando a romper de una vez su habitual bajón de forma en play-offs (sin conseguirlo) y con la incógnita de los Golden State Warriors, un equipo de juego preciosista y entrenador novato (la receta típica para no llegar lejos en la lucha por el título).

Pero la sorpresa mayúscula ha sido que los Warriors han demostrado a lo largo de la Liga regular ser mucho más sólidos en defensa de lo que se les suponía. No sólo han sido el equipo de la NBA que más puntos ha metido en esta primera fase de la competición (110 de media), sino que además han sido el sexto del Oeste que menos ha encajado. Esta última estadística tiene su trampa, porque el equipo del debutante Steve Kerr juega ataques más rápidos que la mayoría de sus rivales. En sus partidos hay más puntos que en los del resto.

Si relacionamos los puntos encajados con el número de posesiones, resulta que el equipo californiano es el más eficiente en defensa de los 30 que participan en la Liga. Si relacionamos también los puntos anotados con las posesiones, resulta que los Warriors son los segundos más eficientes tan sólo con una décima menos que Los Angeles Clippers (109,8 y 109,7). Este sí que hubiera sido un duelo entre auténticos pistoleros si los Houston Rockets no lo hubiesen impedido.

Así que en la semifinal del Oeste los Grizzlies se encontraban ante un doble reto: frenar a uno de los mejores ataques de la liga y superar a la mejor defensa del campeonato. Los de Memphis empezaron la serie, además, sin su base titular Mike Conley. Y decidieron jugar a atacar. Craso error. El primer encuentro, disputado a un ritmo altísimo, se convirtió en una sucesión inacabable de 1×1 en la que los de California se llevaron la mejor parte.

El retorno de Mike Conley en el segundo partido cambió el panorama. Los Grizzlies bajaron el ritmo del juego y cargaron el peso ofensivo sobre sus mejores anotadores, los pívots Marc Gasol y Zach Randolph. Por fuera, con la reincorporación del base por fin tenían a alguien capaz de aprovechar los dobles marcajes sobre los jugadores altos. Kerr demostró su bisoñez como técnico renunciando al small ball (Harrison Barnes y Draymond Green de aleros) e intentó detener a su rival poniendo también dos hombres altos en pista. Con ello sólo consiguió ralentizar más la velocidad de su equipo. Los de Memphis ganaron dos partidos seguidos y tomaron la iniciativa.

La trampa de Steve Kerr

Pero en el cuarto partido llegó el giro inesperado que ha provocado las prontas vacaciones del mediano de los Gasol. Una innovación sugerida por el entrenador ayudante Ron Adams tras la derrota en el segundo partido, pero que los Warriors no se atrevieron a implantar hasta que se vieron contra las cuerdas perdiendo el tercero. Tony Allen es el especialista defensivo de los Grizzlies, el hombre encargado de secar a Klay Thompson. Pero el alero se comporta en ataque casi como un pívot, anotando la mayoría de sus puntos en la pintura.

Así que la idea era que lo marcase Andrew Bogut. Más que marcarlo, flotarlo descaradamente esperándolo cerca del aro por si quería penetrar pero regalándole todos los tiros exteriores que quisiera tomar. La misma táctica que el Panathinaikos utilizó en los cuartos de final de la Euroliga 2010-11 contra los bases del F. C. Barcelona Ricky Rubio y Víctor Sada, el mismo concepto: si tienes que dejar tirar a alguien, asegúrate que sea el peor tirador del equipo contrario.

Y la táctica funcionó. Allen vio el aro cuadrado mientras Bogut reforzaba la defensa de sus compañeros sobre los pívots de Memphis. Lo que Allen ganaba en defensa lo regalaba en ataque. Y las dudas se cernieron sobre el entrenador de Memphis Dave Joerger: ¿debía sentar a Allen para anular la táctica renunciando al concurso de su mejor secante defensivo o debía excluirlo de la circulación de la pelota para atacar abiertamente 4 contra 5?

Esta estratagema de los Warriors dejó además al descubierto la más grave de las carencias de los Grizzlies: su excesiva dependencia de la anotación interior ante la falta de un anotador exterior fiable más allá de Mike Conley y los breves minutos de Vince Carter. La ausencia por lesión del perro de presa de los de Joerger en el quinto partido y sus apenas 5 minutos en el sexto antes de resentirse no cambiaron el panorama. Los de Steve Kerr cerrados en su pintura, atosigando a Marc y a Randolph antes de recibir, cuando intentaban botar o girarse y cuando tiraban. Negándoles espacio hasta para respirar.

El entrenador de los Grizzlies probó a sacar a uno de los dos fuera de la pintura para amenazar desde la media distancia mientras le dejaba más espacios libres a su compañero. Sólo consiguió disminuir su capacidad para controlar el rebote ofensivo. Los Warriors pudieron correr. Si el conjunto de Oakland corre, Stephen Curry está en su salsa. Y si Curry funciona, su equipo funciona. Es como un reloj de maquinaria suiza engrasado a base de triples. El base anotó 26 canastas de 3 puntos en esta eliminatoria de las 68 de los Warriors. Entre todos los jugadores de los Grizzlies sólo sumaron 25.

Marc Gasol es agente libre este verano. En sus manos está cambiar de equipo o seguir en Memphis. Ofertas no le van a faltar siendo como es uno de los mejores cincos de la NBA. Tal vez ha llegado el momento de valorar si la progresión de los Grizzlies ha llegado hasta lo más alto o si al equipo le queda margen (y ganas) de mejora. Porque si no es así, ha llegado el momento para Marc de dar el salto al siguiente nivel, el de aquellos que luchan por ganar un anillo de campeones, el de los que no tienen miedo a asumir grandes retos, el de los que prefieren pensar en la gloria sin miedo al fracaso. El nivel de su hermano Pau.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, mayo 2015

NBA: Los Spurs de San Antonio, en la encrucijada

28 Abr

Otra primavera más, se supone que será la última de los Spurs. Evidentemente, alguna lo será. Y tal vez esta sea la que más números tiene de serlo, y no sólo por la edad de sus estrellas o la entidad de su rival en primera ronda, Los Angeles Clippers.

Los Spurs de San Antonio protagonizaron una gran remontada en el tramo final de la Liga Regular en la clasificación del Oeste. Con los Golden State Warriors como líderes destacados y fuera ya de su alcance, el objetivo parecía ser el segundo lugar de su conferencia. Pero tras once victorias consecutivas, los tejanos cayeron en la última jornada antes de los play offs frente a los Pelicans de Nueva Orleans. Un resultado que les hizo bajar hasta el sexto puesto en el Wild West y que les condenó a enfrentarse en primera ronda contra Los Angeles Clippers con el factor pista en contra.

El primer partido de la eliminatoria avivó el debate sobre el posible final de los Spurs, habitual a estas alturas de la temporada. Los de Greg Popovich se vieron totalmente desbordados por la mayor capacidad atlética y física de los angelinos. Algunos cometieron el sacrilegio de retirar a Tim Duncan. El pívot les calló la boca en el segundo partido de la serie, demostrando que se puede jugar en la NBA sin un físico superlativo usando técnica y inteligencia (bueno, al menos él puede).

En el tercer partido el que se reivindicó fue el MVP de las pasadas finales, Kahwi Leonard. Al día siguiente de ser elegido mejor defensor de la temporada en la NBA, el alero quiso demostrar que también sabe atacar yéndose hasta los 32 puntos. Los Spurs, por cierto, no olvidaron su defensa dejando a su rival en un 34,1% en los tiros de campo. El debate original dejó paso entonces a los elogios a la capacidad de recuperación de los Spurs, su veteranía para superar momentos complicados, el dominio técnico de sus estrellas y la habilidad táctica de su entrenador.

Pero la victoria de los Clippers en el cuarto partido de este serial evidenció que la eliminatoria será larga. Doc Rivers tiene jugadores de gran talento capaces de producir muchos puntos, y además en jugadas rápidas y de poca elaboración. Más allá de Chris Paul (34 puntos, 7 asistencias) y Blake Griffin (20 puntos, 19 rebotes, 7 asistencias), su trío de escoltas produjo 48 puntos: 17 del titular J.J. Redick, 15 del sexto hombre Jamaal Crawford y 16 del hijo del entrenador, Austin.

El triunfo en el quinto partido de los hombres de Popovich, liderados nuevamente por Duncan y Leonard, da un respiro al equipo en el aspecto deportivo. Con una ventaja de 3 a 2 y la experiencia acumulada en este tipo de situaciones, los Spurs parecen favoritos para ganar la eliminatoria. Los Rockets serían su rival en las semifinales del Oeste, mientras los Golden State Warriors esperan a que los Grizzlies resuelvan su primera ronda para disputar la otra semifinal.

En el Este, la lesión de hombro de Kevin Love de los Cavaliers parece dejar franco el camino a la final de la NBA a los Bulls (aunque los Bucks les estén dando guerra el equipo de Chicago es superior), ahora que el globo de Atlanta Hawks se desinfla por momentos. De todas maneras, Lebron James sigue siendo el rey, y nunca hay que descartarlo antes de tiempo. Los posibles rivales de los Spurs serán duros, sin duda, pero no se antojan imbatibles.

La edad, un factor en contra

El núcleo de figuras del equipo tejano ha sobrepasado ya los límites de lo que se entiende por veteranía y empieza a entrar en territorio “vintage”, por decirlo de una forma educada. Por mucha que la inteligencia en la pista, su buena lectura del juego y el perfecto dominio de todos los recursos técnicos para no gastar un gramo de energía de más lo camuflen, Tim Duncan cumplió 39 años el 25 de abril.

Su socio Manu Ginobilli cada vez prodiga menos las entradas a canasta que le hicieron famoso. El escurridizo escolta argentino se colaba con una velocidad fulgurante y unos cambios de dirección imprevisibles entre los defensores rivales para acabar sacando la mano por donde nadie se lo esperaba para colocar la pelota en el aro. Este 28 de julio llegará a los 38 años de edad y tirar de tres ya no es su segunda opción en ataque como antes.

Ambos puntales de los Spurs acaban contrato este verano, y está por ver si se alistan de nuevo para el servicio activo una campaña más o deciden pasar a la reserva. Duncan ha disputado este año 77 de los 82 partidos de la liga regular con unos promedios de 13,9 puntos, 9,1 rebotes y 2 tapones en 28,9 minutos por noche. Su socio “Manudona” ha aportado 10,5 puntos, 3 rebotes y 4,2 asistencias en poco más de 22,7 minutos de media en 70 partidos. Hay chavales de 25 años que no firman esos números.

Si es por rendimiento, parece difícil que el sargento Popovich les conceda fácilmente la licencia. La tercera estrella de San Antonio, el base francés Tony Parker, cumplirá 33 años el 17 de mayo. En su caso se enroló hasta el verano del 2018, fecha a la que llegará con 36 años. Él, junto con su coetáneo y compatriota Boris Diaw, debería ejercer de portador de la sagrada llama del cuerpo de marines de “Pop” para entregársela a la siguiente promoción. Y aquí es donde empiezan los quebraderos de cabeza para la gerencia de la franquicia tejana.

Leonard, la nueva piedra angular del equipo

Sólo 5 jugadores de la actual plantilla de San Antonio no acaban contrato este verano: Tony Parker, Tiago Splitter, Boris Diaw, Patrick Mills y el rookie Kyle Anderson. Como ya hemos dicho antes, dos de los que quedarán libres son Tim Duncan y Manu Ginobili, que deberán despejar la incógnita de una posible retirada. En caso de que se vean con fuerzas para seguir, no tengo dudas que San Antonio les dará todas las facilidades para que sigan en el equipo.

Pero hay otros dos nombres claves que se podrían marchar en julio: Kawhi Leonard y Danny Green. Dos jugadores básicos en la rotación exterior tejana que finalizan su vínculo con el equipo en el peor momento posible. Porque a partir de la temporada 2016-17 entra en vigor el nuevo contrato televisivo de la NBA, y la cantidad que percibirán los equipos de la liga se triplicará. Y si suben los ingresos totales, sube el tope salarial. En dos años los contratos que se firmen este verano pueden quedar obsoletos.

El proyecto futuro de los Spurs se basa en la permanencia de Leonard (no tanto en la de Green, que sería la pieza sacrificada en función de la situación del mercado), así que intentaron renovarle en otoño aprovechando el primer plazo que el convenio de la NBA les ofrecía para ello. Fieles a su política de no ofrecer el máximo contrato a sus jugadores (ni sus estrellas lo tienen), se encontraron con el rechazo de su oferta. La situación es la que es, y los intereses del alero no le concedían más opciones de cara a un contrato largo.

El tiempo para llegar a un primer acuerdo expiró en octubre del 2014. El 1 de julio se abrirá la segunda ventana (y última). Y el equipo ya sabe lo que tiene que hacer para que Leonard y su agente Brian Elfus (un  pez pequeño en el mundo de los representantes de la NBA) le escuchen: poner encima de la mesa una oferta máxima, en dinero y temporadas (5). Todo lo que no sea eso, recibirá un no por respuesta. Cuentan a su favor con una gran baza: el jugador está muy a gusto en el equipo y no quiere irse.

El sucesor de Duncan

Para cuando llegue este momento, en San Antonio ya conocerán la decisión respecto a su futuro de Duncan y Ginobili. Y habrán tanteado a Danny Green para saber sus expectativas. Los tejanos necesitan ahorrar hasta el último centavo para lanzarse a la caza de la pieza que les falta para completar un puzzle, su nuevo rey en la pintura.

Aunque su jugador franquicia decida aplazar su retirada una temporada más, los Spurs no pueden dejar pasar la oportunidad que se les presenta este verano. Dos jugadores de un perfil que encaja con su juego acaban contrato: LaMarcus Aldridge, de los Portland Trail Blazers, y Marc Gasol de los Memphis Grizzlies. En estos momentos parece que los actuales campeones de la NBA se decantarían por Aldridge considerando que tienen cubierto el puesto de 5 titular con Splitter.

El problema es que la duración de los contratos es pública en la NBA, y todos los equipos están al tanto que estos dos interiores estarán en el mercado este verano. Habrá mucho dinero sobre la mesa, y varias franquicias de prestigio interesadas en hacerse con sus servicios. En principio los tejanos parecen tener margen para moverse, ya que para la próxima temporada sólo tienen comprometidos 33,8 millones de dólares en salarios de jugadores.

El límite del impuesto de lujo (cifra a partir de la cual los equipos tienen que empezar a pagar una multa en función de lo que la sobrepasen) está fijado esta temporada en 76,8 millones de dólares, con un incremento de poco más del 7% respecto el año anterior. De darse un escenario similar, la fecha quedaría en unos 82 millones para el curso 2015-16. Y las nóminas de Aldridge y Gasol han superado los 15 millones de dólares en su última temporada de contrato. El contrato máximo de Kahwi Leonard supondría, en estos momentos, 89 millones de dólares a repartir en 5 temporadas. En la primera, serían algo más de 15 millones.

Así que los Spurs se habrían gastado unos 65 millones para pagar a 7 jugadores. Para contratar a los 8 restantes les quedarían unos 17 millones libres. Podría ser suficiente para construir un bloque de secundarios, pero sería probablemente insuficiente si Duncan y/o Ginobili decidiesen alargar un año más su carrera profesional. El equipo tendría que rascarse más el bolsillo y asumir la correspondiente multa, algo que en San Antonio no acostumbran a hacer (este ejercicio lo cerraran con un gasto de 70,75 millones en nóminas).

Jugando a la ruleta rusa

Y ahora entramos en el terreno de la pura especulación. Supongamos que Leonard es codicioso. Si firmase su extensión máxima el verano del 2016 y no éste, la cifra a repartir en 5 temporadas podría subir desde los 89 millones actuales hasta los 117. Para ello, es indispensable que el alero permanezca la temporada 2015-16 en San Antonio o encontrar una franquicia que acepte firmarle sólo un año (Lebron James consiguió que los Cavaliers le ficharan sólo por 2) ¿Es difícil lo segundo? Mucho ¿Es posible lo primero? Si.

El mejor defensor del 2015 es un agente libre restringido. Los Spurs podrían retenerlo de dos maneras. La primera es igualando una oferta de otro equipo aceptada por su jugador. Pero como ya hemos dicho, difícilmente esta proposición sería por sólo una temporada. Así que esta vía es improbable. La otra posibilidad es la de la oferta cualificada (qualifying offer). La gerencia tejana puede ponerle sobre la mesa a Leonard 4,27 millones de dólares a cambio de un año de su trabajo tras el que se convertiría en agente libre sin restricciones. Once millones menos de los que ganaría firmando la extensión máxima, que quedarían compensados con los 28 de más por firmarla un año más tarde.

Para ello Kawhi Leonard, a quien no le faltarán pretendientes dispuestos a darle el oro y el moro por verlo lucir sus colores, debería rechazar todas las ofertas que le pongan sobre la mesa. Y aceptar la prolongación de un año asumiendo el riesgo de sufrir una lesión grave o tener una mala temporada, lo que podría disminuir su cotización en el mercado laboral. En todo caso, el no es el único que este verano se enfrentará a una decisión crucial. Si  los Spurs no fichan bien este verano, se pueden encontrar con el sambenito colgado de “equipo en reconstrucción”. Y no hay nada que ahuyente más a las estrellas que esa etiqueta.

Publicado en http://www.encancha.com, abril 2015

La NBA en el Eurobasket 2013

24 Sep

Un total de 29 jugadores NBA han participado en el último Campeonato de Europa de Eslovenia. Hace años, la presencia de uno de ellos en una selección europea era determinante. Ahora ya no lo es tanto. Cuento como jugadores NBA los que o bien la pasada temporada participaron en la liga norteamericana o los que lo harán la próxima, además de los que están ya totalmente asentados en la competición. Excluyo los que, habiendo jugado, hace más de una temporada que dejaron de Liga.

Como veremos a continuación, algunos de estos 29 jugadores han sido claves en la actuación de sus selecciones. Otros han rendido a un buen nivel individual, pero eso no ha repercutido en una buena clasificación de su combinados. Y también los ha habido que han pasado sin pena ni gloria. El sello NBA ya no es garantía de calidad por si mismo.

Florent Pietrus, el arma secreta de Francia

La campeona Francia no pudo contar con los interiores Joakim Noah, Ronny Turiaf y Kevin Seraphin. De los tres, el único verdaderamente determinante era el jugador de los Bulls Joakim Noah. A Mickael Pietrus ni se le esperaba. La clave de este equipo, no obstante, no es otra que Tony Parker. El base de los Spurs es la cabeza y el corazón de Francia, y su europeo ha sido para enmarcar.

Parker, máximo anotador del torneo con 19 puntos de media y segundo en acierto con un 50,7%, flojeó en la final ante Lituania. Pero gracias al acierto ofensivo del alero de los Blazers Nicolas Batum en la primera parte y del ala pívot de los Spurs Boris Diaw en el tercer cuarto Francia se llevó la medalla de oro.

Otros NBA en el conjunto galo como el tercer miembro de los Spurs, Nando de Colo, y el exHawk Johan Petro (la próxima temporada jugará en China) hicieron un campeonato más discreto. Y sin embargo, una de las claves del triunfo de Francia no estuvo en un jugador NBA, sino en uno con larga trayectoria ACB.

Florent Pietrus, quizás el menos dotado técnicamente pero con un físico insuperable, cerró las vías que alimentaban de balones a Marc Gasol en la semifinal contra una España claramente arriba en el marcador, y anuló totalmente al lituano Linas Kleiza que estaba cosiendo a puntos el aro francés en la final. El MVP del torneo fue Parker, pero a mi Pietrus me merece una mención especial.

Lituania llegó a la final con un juego coral, cimentado en un amplio núcleo de jugadores. En la final, el seleccionador Jonas Kazlauskas se olvidó de esta filosofia, y redujo sus rotaciones. El equipo báltico contaba en sus filas con tres jugadores NBA. Dos venían de los Toronto Raptors, Linas Kleiza (que la temporada que viene jugará en un temible Fenerbahçe) y Jonas Valanciunas, y otro de los Houston Rockets, Donatas Montiejunas.

Los dos miembros del equipo de Toronto empezaron flojos el torneo y mejoraron a medida que pasaban los partidos, en particular Kleiza. Tras una temporada NBA con pocos minutos de juego, el alero lituano recuperó su mejor versión en semifinales y final. Valanciunas no llegó a las prestaciones que se esperaban de él. Respecto a Montiejunas, no ha dispuesto de muchos minutos, pero tampoco se hizo merecedor de más. Un físico impresionante, pero muy mal aprovechado.

España, en las manos de Marc Gasol

España se llevó la medalla de bronce tras derrotar a Croacia. Vista las bajas del equipo (los NBA Pau Gasol y Serge Ibaka y los ACB Juan Carlos Navarro y Felipe Reyes, más el culebrón Mirotic) no parece mal resultado. Viendo las ausencias del resto de selecciones en uno de los europeos más flojos que recuerdo, no estoy tan seguro de mi afirmación anterior.

El seleccionador Orenga basó todo el juego en los balones interiores al pívot de los Memphis Grizzlies Marc Gasol o su bloqueo y continuación con uno de los bases. No era un mal planteamiento teniendo la mejor  tripleta de directores de juego del campeonato:  Jose Manuel Calderón (Dallas Mavericks), Ricky Rubio (Minnesota Timberwolves) y el madridista Sergio Rodríguez.

Pero llegaron los problemas. Calderón fue enviado a la posición de escolta para cubrir la ausencia de Navarro, y el experimento no salió bien. El juego exterior de España no fue el de otras ocasiones, y eso permitió a las defensas rivales cerrarse sobre el pívot. Marc Gasol ha sido el mejor interior del campeonato, pero en muchas ocasiones se ha encontrado demasiado rodeado.

Ricky Rubio ha mejorado su tiro, especialmente el de media distancia tras bote. En defensa ha sembrado el caos en muchos ataques rivales con su astucia para robar balones. Pero le faltan espacios en el baloncesto FIBA para desarrollar su juego alegre. Respecto al otro NBA español, el alero de los Blazers Víctor Claver se limitó a hacer lo fácil. Voluntarioso en defensa, ayudando bien en el rebote, pero asumiendo muy poca responsabilidad en ataque. Otra ocasión perdida de dejar de ser la eterna promesa.

Croacia, cuarta clasificada, no tenía ningún jugador NBA (más allá de la corta experiencia de Roko Ukic). Llama la atención el caso de Ante Tomic, que con sus 2,17 de altura y su técnica individual no ha pasado nunca por la liga profesional norteamericana. No creo que sea una cuestión de habilidad, sino de carácter.

La mayoría de sus compañeros, excepto tal vez Bojan Bogdanovic y Luka Zoric, tambien flaquean en este aspecto. El equipo croata presentaba una de las plantillas más amplias y compensadas del campeonato, pero con una falta de dureza mental preocupante. Un conjunto realmente blando.

Fuera de la lucha por las medallas 

Eslovenia, dirigida por el base de los Suns Goran Dragic,  consiguió su objetivo de clasificarse para el Mundial del próximo año en España quedando quinta. Aspirar a medalla con las bajas de Beno Udrih y Erazem Lorbek era utópico. El mayor de los Dragic cumplió con su papel de líder de la selección anfitriona.

Ucrania, sexta clasificada, contaba en sus filas con el jugador de los Suns Viacheslav Kratsov. El pívot ha sido el máximo taponador del Europeo, con una media de 2 lanzamientos bloqueados por partido. Aparte de este logro estadístico, poco más que decir. Buena presencia en el rebote y mala mano cara a canasta, incluso bajo el aro.

El serbio Nemanja Nedovic debutará la próxima temporada en los Warriors.  Dirigiendo a su selección ha dejado muestras de su clase, pero también de la irregularidad de su acierto en el lanzamiento. Los serbios fueron séptimos liderados por el pívot del CSKA de Moscú Nenad Krstic, que si no vuelve a la NBA es porque no quiere.

Italia, octava clasificada, ha quedado fuera del Mundial del próximo año. Marco Belinelli (Spurs) y Luigi Datome (Pistons) han destacado en el juego exterior de un combinado que ha ido de más a menos, lastrado por una total carencia de pívots de garantías. En su caso jugar abiertos no era una elección, sino su única posibilidad. Las ausencias de Gallinari (Nuggets) y especialmente Barnagni (Knicks) han pesado demasiado.

Turquía no pudo pasar de la primera fase a pesar de contar con la ayuda de tres jugadores NBA. Ni Ersan Ilyasova (Milwaukee Bucks), ni Omer Asik (Houston Rockets) ni el veterano Hedo Turkoglu (Orlando Magic, aunque ha pasado casi toda la temporada sancionado por dopaje) fueron capaces de remediar el proverbial caos en que vive sumida su selección, y que ha llevado al seleccionador Bogdan Tanjevic a dimitir.

Jeffery Taylor (Charlotte Bobcats) y Jonas Jerebko (Detroit Pistons) hicieron buenos números individuales, pero no pudieron evitar la eliminación de Suecia a las primeras de cambio. Era una misión imposible. Como la de Mirza Teletovic en Bosnia. El alero de los Nets lanzó 43 triples en 5 partidos (con un récord de 15 contra Lituania). Anotó un total de 15.

Jan Vesely (Washington Wizards) acabó con un doble doble de media (17 puntos y 11 rebotes por partido), pero su República Checa tampoco pasó a la segunda fase. Otros NBA que cayeron en primera ronda fueron Omri Caspi (Israel), Nikola Vucevic (Montenegro), Pero Antic (Macedonia), Marcin Gortat (Polonia) y Sergei Karasev (Rusia).

 

publicado en www.encancha.com, septiembre 2013

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