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Los Spurs de la NBA, el mejor equipo FIBA del mundo

12 May

Los Spurs son un equipo atípico en la NBA, con esquemas más propios en ocasiones del baloncesto FIBA que de su liga. La clave de su éxito reside en tres claves: un entrenador con la filosofía de juego muy clara, una estrella con poco afán de protagonismo y un propietario que comparte los valores de su técnico.

Primer partido de la semifinal de la Conferencia Oeste entre San Antonio Spurs y Portland Trail Blazers. Los tejanos abren el segundo cuarto con un quinteto integrado por Patrick Mills, Manu Ginobilli, Marco Belinelli, Boris Diaw y Aron Baynes. Un momento que puede marcar un antes y un después. El mejor equipo de la liga regular 2013-14 no tiene en pista a ningún jugador nacido en los Estados Unidos.

Atrás quedaron los tiempos heroicos en que era raro ver a un no nacido en los Estados Unidos jugar en la NBA. La temporada prácticamente en blanco de Fernando Martín en los Blazers (1986-87). La escasa participación en el juego poco después del genial Drazen Petrovic en ese  mismo equipo (1989-90), del que fue rescatado por el entrenador de los New Jersey Nets Chuck Daly (mediada la temporada 1990-91).

Rick Adelman, el técnico que mantenía en el banquillo del equipo de Oregon a la estrella croata, aprendió de la lección y construyó un gran equipo de baloncesto en los Kings de Sacramento con Vlade Divac y Pedja Stojakovic como titulares. Y poco a poco los jugadores extranjeros se fueron haciendo un hueco en la liga.

En este punto, y antes de proseguir, conviene hacer una salvedad. Llevados por un exceso de eurocentrismo, usamos muchas veces el término extranjero en la NBA hablando de europeos. África también ha sido centro de exportación de jugadores a la liga profesional. La diferencia, como en otros ámbitos de la economía, es que Europa exportaba producto elaborado (jugadores ya hechos y formados), mientras que del continente africano llegaban materias primas (jugadores con talento que se acababan de formar en universidades norteamericanas).

 La aportación asiática es más escasa (aunque con figuras destacadas como Yao Ming) y la sudamericana (principalmente Argentina) se ha canalizado muchas veces a través de Europa. Respecto a los jugadores de Oceanía, la mayoría se han formado en universidades americanas de la costa del Pacífico (como Mills), en un caso similar al africano.

Talento formado fuera de los EUA

El hecho destacable del quinteto del primer párrafo no es solo la ausencia de norteamericanos de nacimiento, sino también el predominio de los no formados totalmente en los EUA. De los cinco, Patrick Mills es el único casi sin experiencia fuera de los Estados Unidos. Jugó dos temporadas en la NCAA en Santa Clara antes de dar el salto a profesional la temporada 2009-10. No salió de la NBA hasta el cierre patronal del 2011, en el que recaló en los Tigers de Melbourne y en el Xinjian Flying Tigers. Tras ser cortado en enero del 2012 por el equipo chino, volvió a la NBA en las filas de los Spurs.

El australiano nacido en Nueva Zelanda Aron Baynes se formó durante cuatro temporadas en la NCAA en Washington State, pero al no ser elegido en el draft del 2009 tuvo que hacer las maletas. Ganó la Liga y la Copa de Lituania del 2010 con el Lietuvos Rytas, y luego pasó por el Ewe Basket Oldenburg de Alemania y el Ikaros Kallitheas griego. Debutó en la Euroliga con el KK Union Olimpija de Lubliana, un clásico del baloncesto europeo. A mitad de esta temporada dejó el club esloveno y firmó con los Spurs.

Boris Diaw se formó en un centro francés de jóvenes talentos del que saltó al Pau Orthez, en el que compartió vestuario con los hermanos Pietrus (Mickael y Florent). Manu Ginobili llegó a la NBA el 2002, con 25 años, tras pasar por el Andino Sport Club y Estudiantes de Bahía Blanca argentinos, y el Reggio Calabria y la Kinder de Bolonia italianos. En su última temporada en Italia “Manudona” vivió el debut en su equipo de un chico de 16 años llamado Marco Belinelli. El joven prodigio italiano, tras pasar por la Fortitudo (el otro equipo de Bolonia), dio el salto a los Estados Unidos el 2007.

Así pues, no estamos hablando sólo del hecho anecdótico de un quinteto sin estadounidenses. Estamos hablando de un quinteto cuya mayoría de jugadores se han formado o han acabado su desarrollo deportivo en el baloncesto FIBA. En un equipo que tiene como base titular al francés Tony Parker (formado en Francia), y en el que el brasileño Tiago Splitter (formado en la cantera y el primer equipo del Baskonia de la ACB) gana protagonismo día a día. Por cierto, sustituyendo en esta alineación a Mills por Parker y a Baynes por Splittter tal vez tendríamos el mejor equipo FIBA del mundo. Aunque sea en la NBA.

La filosofía de Popovich

En la actualidad son muchos los equipos de la NBA que cuentan con jugadores no formados en los EUA en sus filas. Pero en muy pocos más allá de los Spurs su presencia cambia el concepto de juego, ya que se espera de ellos que se adapten al estilo norteamericano. En ocasiones su función es la de especialistas (como el encasillamiento de Rudy Fernández en el papel de triplista). En otras se busca su supuesto mayor dominio de la táctica para ejercer de aglutinantes del colectivo en compensación del individualismo del jugador local.

Los Spurs destacan por un juego atípico en la NBA, en el que el colectivo predomina sobre el individuo pero sin anularlo, y en el que todos los grandes fichajes y traspasos son planificados a largo plazo, sin buscar réditos instantáneos y fugaces. Instalados en un mercado relativamente pequeño comparado con otros como Nueva York o Los Angeles, la capacidad de los Spurs para generar ingresos es menor a la de otros equipos. Por eso es básico acertar con el  precio justo de los jugadores, asumir el riesgo calculado a la hora de apostar por un fichaje, y buscar el talento allí donde esté.

De ahí también la importancia de fijar y mantener una estructura estable de equipo. Tim Duncan, Parker y Ginobili, después de 13 temporadas juntos, son el segundo trío de jugadores con más victorias compartidas en la NBA por detrás de los míticos Larry Bird, Kevin McHale y Robert Parish (Celtics) y por delante de Magic Johnson, Abdul Jabbar y Mitch Cooper (Lakers). Duncan y Popovich son el dúo jugador-entrenador con más triunfos en play offs de la historia de la NBA. Los recién llegados deben esforzarse por adaptarse al bloque, y no al revés. Un concepto que encaja más con el jugador extranjero que con el norteamericano.

Nada ahorra más que una buena planificación, a la manera de los famosos planes quinquenales de la extinta URSS. A la manera del mejor entrenador de la NBA de la temporada 2013-14 (premio ganado por tercera vez en su carrera). A la manera de Gregg Popovich, formado en los valores de la disciplina y la cohesión grupal, y con una educación centrada en lo que pasaba más allá de las fronteras de su pais . Y son esos principios los que inspiran el libro de estilo de su equipo.

El técnico de los Spurs nació el 28 de enero de 1949 en Chicago, hijo de un padre serbio y una madre croata. Se graduó en la Academia de las Fuerzas Aéreas con un diploma en Estudios Soviéticos. Durante los 5 años que sirvió en el ejército norteamericano, viajó por la Europa del Este y la Unión Soviética. Tras plantearse el hacer carrera en la CIA, volvió al baloncesto como asistente de su Universidad. En 1988 fue nombrado ayudante de Larry Brown en los Spurs. Después de un breve paso por los Warriors, volvió a San Antonio en 1994 como general mánager del equipo (lo fue hasta el 2002). Fue designado primer entrenador en 1996. Y ahí sigue.

Una estrella nada egoísta

Pero una de las cosas fundamentales para que un plan funcione es disponer de las personas adecuadas para llevarlo a la práctica. Y en ese sentido, ningún otro jugador franquicia de la NBA podría encajar tan bien en los Spurs como Tim Duncan. El número 1 del draft del 1997 es una persona discreta, con muy poca presencia mediática, y con un juego muy poco espectacular pero tremendamente efectivo, basado más en los fundamentos que en el físico. Es el antidivo del siglo XXI.

Duncan cobra poco más de 10,3 millones de dólares por temporada, algo menos que su sucesor como figura de los Spurs Tony Parker (12,5 millones). Ninguno de los dos figura entre los 30 jugadores mejor pagados de la NBA. El ala pívot, a pesar de su relativamente “baja” nómina, nunca se ha quejado ni ha amenazado con una espantada. Su compromiso con el equipo es total, como el de sus compañeros. Desde que San Antonio se rige por los principios de Popovich, el equipo ha ganado 4 anillos sin pagar el impuesto de lujo por pasar el tope salarial.

Su presupuesto en jugadores esta temporada es el veinteavo de la Liga y décimo del Oeste. Y aun así, han sido los mejores de la liga regular con un registro de 62-20 y con ningún jugador superando los 30 minutos de media por partido. Y lo que aún es más atípico en la NBA, sin un cinco titular estable y definido.

De los 19 jugadores que pasaron por la plantilla del equipo a lo largo de estos 82 partidos, sólo 2 (Matt Boner y Malcolm Thomas) no fueron titulares en ninguno de ellos. De hecho, los únicos habituales del cinco inicial son Tony Parker, Tim Duncan y casi Kawhi Leonard (65 de 66). Un equipo coral en el que el grupo es lo primero.

Sintonía entre propietario y entrenador

En pocas franquicias de la NBA actualmente se da un caso como el de los Spurs, en el que los valores del entrenador marcan tan claramente la filosofía del equipo. Tal vez porque el que un técnico dure tantos años en el cargo es cosa del pasado, ante el afán de protagonismo de la nueva generación de propietarios o su interés por mejorar la cuenta de resultados de la franquicia. En un mundo de cortoplacismo y beneficios inmediatos, el recurso habitual es fichar estrellas y cambiar de proyecto a la que este se encalla.

La clave es que los principios del entrenador parecen coincidir con los del propietario Peter Holt, quien compró el equipo precisamente en 1996. Su tio abuelo abrió en 1933 un modesto concesionario local de vehículos movidos por orugas (y no por ruedas) que Holt ha convertido en estos momentos en la mayor red de venta de estos vehículos de los Estados Unidos.

El dueño de los Spurs es bisnieto de Benjamin Holt, inventor precisamente del primer tractor que sustituía las ruedas por orugas. La multinacional Caterpillar, la más importante del mundo de maquinaria para la construcción y equipos de minería, motores diesel y turbinas industriales de gas, nace en 1925 de la fusión de la empresa de este inventor, Holt Machinery Co., con otra. Holt y su padre recompraron la empresa original de la familia el 1987.

Como Popovich, Peter Holt también pasó por el ejército, aunque en su caso la experiencia fue más traumática. Estuvo dos años en la infantería de su país, uno de ellos sirviendo en Vietnam. Se graduó siendo sargento luciendo en su uniforme una estrella de plata y 3 estrellas de bronce al valor, y un corazón púrpura por las heridas recibidas en combate. Y salió del ejército impregnado de los mismos valores que el entrenador de su equipo: disciplina, sacrificio e importancia del grupo por encima del individuo. Las claves del éxito de los Spurs.

 

publicado en http://www.encancha.com, mayo 2014

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Finales NBA: El día que Lebron afinó la puntería

22 Jun

El séptimo y definitivo partido de las finales de la NBA del 2013 entre los Miami Heat y los San Antonio Spurs estuvo lleno de nervios, fallos e imprecisiones, como no podía ser de otra manera. Si en los anteriores enfrentamientos uno de los dos equipos siempre tenía algo que ganar, en este los dos conjuntos se lo jugaban todo a una carta, sin red de seguridad. O la alegría más absoluta o el sabor amargo de la derrota. Sin términos medios.

Durante el primer cuarto Lebron James seguía intentando anotar acercándose a la pintura, pero Leonard y Diaw no se lo permitían. Los Spurs tampoco estaban acertados cara a canasta, pero las acciones de Duncan y el trabajo en el rebote ofensivo de un Leonard sensacional les daban aire. Dos triples consecutivos de Battier permitieron a los Heat cerrar este período con dos puntos de ventaja, 18 a 16.

El segundo cuarto comenzó con un nuevo triple de Batier, pero los Spurs recortaron diferencias. No era la noche de Chris Bosh en ataque (acabó el partido con 0 puntos), y sus problemas de faltas le enviaron al banquillo. Los dos equipos defendían con intensidad, lo que eliminó la circulación de balón. Así que el partido entró en una fase de guerra de guerrillas en la que cada uno hacía la guerra por su cuenta. Dwayne Wade sostenía el marcador de los Heat.

Lebron cambia de táctica

En una serie tan larga como ésta, es difícil que los equipos se guarden alguna sorpresa para última hora. Los ases ya están todos sobre la mesa. Y sin embargo, a Miami aún le quedaba uno bajo la manga. A 5:32 para el descanso Lebron James, libre de marca, anotó un triple. Tres minutos después, otra vez solo, anotó otro desde la esquina. Y los Heat cambiaron su planteamiento. Durante todas las series, su gran estrella no había encontrado el camino para penetrar a canasta. Ya no lo iba a buscar más. A partir de ahora, James era un tirador.

Si en los seis enfrentamientos anteriores de la serie se había mostrado totalmente ineficaz lejos de la pintura, en el momento de la verdad recuperó la confianza y el acierto fuera de la zona. La inmensa mayoría de sus canastas en este encuentro son exteriores. Y las que son interiores llegan en los dos primeros cuartos. Antes de su primer triple.

Tras una primera parte igualada, en el tercer cuarto no se rompió el marcador pero si varió la dinámica del partido. Wade y James habían asumido todo el peso del ataque local. Hasta el extremo que de los 54 puntos del equipo en el segundo y el tercer cuarto, 34 fueron obra de esta pareja, con tres triples más de Lebron James tras el descanso (estadística maquillada por sus compañeros con dos triples en el último minuto del tercer cuarto de Battier y Chalmers, sino las cifras hubieran sido 34 de 48).

De hecho, sólo Lebron James (37 puntos), Dwayne Wade (23 puntos), Shane Battier (18 puntos), Mario Chalmers (14 puntos) y Chris Andersen (3 puntos) anotaron para los Heat en este último duelo de las Finales de la NBA. Casi todos los puntos de los Heat vinieron de los jugadores exteriores. El small ball en su máxima expresión.

Por los Spurs Leonard seguía manteniendo un excelente nivel, acosando los aros en busca de rebotes (16 en total, 4 en ataque). En defensa, sin embargo, la nueva táctica de James le había pillado a contrapié, al igual que al resto del equipo. Parker no tenía la chispa de siempre, lastrado por la amenaza de una lesión muscular que podía producirse en cualquier momento (sus 10 puntos fueron todos en la primera parte). Y Daniel Green, la figura tejana en los tres primeros partidos de la serie, estaba desaparecido (acabó con 1 de 12 en lanzamientos de campo). El tercer período acabó 72 a 71 después de un triple sobre la sirena de Mario Chalmers. 

La hora de los valientes

En el último cuarto de la temporada 2012-13 de la NBA siguió la guerra de nervios. Spoelstra reclamó a los suyos la mejor defensa de la temporada. Y para ello mantuvo de salida en pista a Chris Andersen. Battier inauguró los 12 minutos finales con un nuevo triple. Los Spurs empezaban a perder balones (2 de Ginobili en esta fase, 4 en el cuarto) y los Heat abrieron una brecha de hasta 6 puntos de ventaja con James martilleando desde los 5-6 metros y Battier desde la línea de tres puntos. Pero un triple de Leonard puso el 90 a 88 en el marcador a falta de 2 minutos.

Popovich puso en pista a su cinco de gala: Parker, Ginobili, Green, Leonard y Duncan (a pesar del mal momento de los tres primeros). Spoelstra no atendió a nombres sino a rendimiento. Battier (6 de 8 en triples) siguió en pista en lugar de Ray Allen. Junto a él, Chalmers, Wade, Lebron y Bosh (decisivo en rebote y defensa en los momentos clave del sexto partido).

 Los nervios se hicieron muy presentes en la pista en forma de tiros fallados, imprecisiones y pelotas perdidas. Duncan falló un gancho para empatar a 90. Pudo remediarlo palmeando su propio rebote pero tampoco acertó. Y entonces llegó el momento del héroe que hizo los últimos méritos que necesitaba para ser elegido MVP de las Finales por segundo año consecutivo.

Lebron James con una nueva suspensión anotó el 92 a 88. En la siguiente jugada de los Spurs Ginobili entró a canasta y, muy bien cerrado por Bosh, intentó pasar la pelota a Duncan. James, muy atento, interceptó el pase. Falta rápida del ala pívot de los Spurs y dos tiros libres anotados por la figura de los Heat que prácticamente sellaban el resultado a 23 segundos del final. El marcador definitivo fue 95 a 88.

Al final del último partido de la temporada Greg Popovich abrazó muy afectuosamente a su rival de los Heat, Erik Spoelstra. Incluso bromeó con los asistentes rivales. Eso es saber encajar la derrota con estilo, a pesar de no tener práctica. Es la primera final de la NBA que pierden los Spurs.

Y Lebron cumplió su doble objetivo

En el artículo “Los antitelevisivos Spurs de San Antonio”, del dia 8 de junio, señalaba que Lebron James se enfrentaba a un doble reto. Después que los Heat perdieran el primer partido de esta serie, la estrella debía remontar tanto en lo deportivo como en lo referente a las audiencias de televisión. Del aspecto deportivo ya hemos hablado. Respecto a las audiencias, el séptimo partido de las Finales de la NBA fue seguido por una media del 17,7% de los hogares de los Estados Unidos de América, el segundo más visto de los últimos 15 años. La audiencia media de estas series ha sido la mejor de las tres finales consecutivas disputadas por los Miami Heat.

 

publicado en www.encancha.com, junio 2013

Heat – Spurs, las finales empatadas a 3 victorias

20 Jun

Las series finales de la NBA están empatadas a 3 victorias después de las victorias de los Spurs en los partidos impares (1,3 y 5) y de los Heat en los pares. En este artículo repasaremos los tres últimos encuentros de una final que mejora noche tras noche.

Cuarto partido: Spurs 93 – Heat 109, 12% audiencia

 Greg Popovich puso de salida a dos hombres altos, Duncan y Splitter. Pero en la primera posesión de los Heat Wade forzó falta del brasileño. El entrenador de los Spurs lo sustituyó por Gary Neal, renunciando a su planteamiento. Los Spurs salieron en tromba con un Tony Parker inspiradísimo, y se escaparon de 10 en el marcador. Pero a la que fue sustituido por Cory Joseph la ventaja se esfumó. Cuando el francés volvió a la pista, su equipo perdía de 4.

 La defensa de los Spurs siguió centrada sobre James, pero apareció el mejor Wade de los últimos tiempos, con sus cambios de dirección y sus tiros desde la media distancia. Bosh también estuvo inspirado desde los 5-6 metros. La defensa de los Heat, escarmentada de la derrota anterior, puso mucha atención en los pases a los tiradores rivales, lo que les permitió cortar bolas y correr. El juego perfecto para que Lebron James se luzca.

 Los Spurs empezaron el segundo cuarto con Parker y Duncan en el banquillo, permitiendo que el equipo de Miami consiguiera 10 puntos de ventaja. No era la noche de Splitter, que recibió 2 tapones. Popovich, sin recambio para sus estrellas, volvió al esquema de dos altos con Boris Diaw. Los Heat sufrían para controlar su rebote defensivo y los Spurs empataron. Aunque uno de los dos altos tuviera que emparejarse con Wade en defensa.

 Los Spurs volvieron a jugar con cuatro bajitos a mediados del tercer cuarto, y los Heat se fueron de nuevo en el marcador. Para cuando Popovich quiso volver a poner centímetros en pista, era tarde porque Wade le había cogido el truco al esquema y se lo destrozó totalmente. Y eso que Lebron James estaba exhausto en el banquillo. Cuando King James se incorporó de nuevo al juego, el resultado estaba decidido, con 85 a 98 a 5 minutos y medio del final. 90 segundos después, las figuras de San Antonio se sentaron en el banquillo para no volver a entrar más.

El dominador del cuarto partido de la serie fue Dwayne Wade. Aunque Lebron James anotó un punto más que él, cada uno de los 32 de Wade valen su peso en oro. La actuación del escolta en defensa también fue espectacular, con 6 pelotas recuperadas.

Quinto partido: Spurs 114 – Heat 104, 11,4% de audiencia

Si en el cuarto partido asistimos al resurgimiento de Dwayne Wade, en el quinto de la serie el resucitado fue Ginobili. Con la defensa de los Heat empeñada en anular a Parker y Duncan, y sin quitarle un ojo de encima a Green, el francotirador tejano, el argentino fue el designado por Popovich para coger la batuta del ataque de los Spurs penetrando con agresividad. El inicio del primer cuarto fue una declararación de intenciones. De los 15 primeros puntos de los locales, 7 son de “Manudona” y 6 más llegaron fruto de 3 asistencias suyas.

El equipo de San Antonio abrió brecha en el marcador en el primer cuarto, que acabó 32 a 19, con una estructura en pista de dos jugadores interiores (Diaw con Duncan, o Diaw con Splitter). Los Heat llevaron el small ball al extremo. Bosh lo jugó prácticamente todo, con pequeños relevos de Haslem para darle descanso. Segundo partido consecutivo sin minutos para Chris Andersen y Joel Anthony jugando los de la basura.

Los Spurs aprovecharon una racha de 3 triples de Green para irse en el marcador, 45 a 28. Pero Los Heat aún no estaban maduros y remontaron. Con los de Spoelstra comiéndole terreno, el entrenador local sentó a Diaw y Leonard. Lebron James dominó a Green y empezó a entrar en el partido. Popovich tuvo que deshacer rápidamente el cambio para evitar males mayores. Hasta final de partido, James fue defendido siempre por Leonard o Diaw.

En el tercer cuarto, con un Wade muy inspirado, los de Miami remontaron hasta uno abajo en el marcador, 75 a 74. Los Spurs respondieron con un parcial de 19 a 1 en los tres minutos finales de cuarto y los 2:30 iniciales del último periodo, con un nuevo festival de Ginobili. Ni Ray Allen ni Norris Cole pudieron frenarlo. Con la defensa de los Heat hecha un lío, apareció Parker para controlar el resultado y echarle el cerrojo al partido.

Sexto Partido: Heat 103 – Spurs 100, 14,7% de audiencia

Los Heat, escarmentados de partidos anteriores, centraron su interés defensivo sobre Parker como creador de todo el juego de ataque de los Spurs (Lebron en persona asumió la tarea), y sus tiradores, que tanto daño les han hecho durante la serie. El gran beneficiado de esta disposición fue Tim Duncan, que dejó de ejercer de distribuidor del segundo pase para ser finalizador. 25 puntos al descanso, 11 de 13 en lanzamientos de campo. Spoelstra, después de dos partidos sin darle minutos, volvió a confiar en Chris Andersen para defenderle. Sin resultado inmediato porque Popovich rehusa el duelo.

Los Spurs siguieron negándole espacios interiores a Lebron James, absolutamente ineficaz desde la media distancia y poco pródigo a buscar el triple. Por suerte para los locales, Chalmers recuperó su punteria y Battier se parecía al de las Finales de la pasada temporada. Wade y Bosh, discretos en esta fase del encuentro. Alternancia en el marcador hasta que en el tercer cuarto despertó Parker. San Antonio llegó a tener 13 puntos de ventaja en el tercer cuarto.

Y por fin apareció Lebron James. 14 puntos con 3 de 12 lanzamientos de campo en los primeros 36 minutos. 16 puntos en el último cuarto. Los Heat pudieron correr, y un Lebron al fin decisivo en la serie encontró el camino hasta las proximidades del aro rival después que Popovich centrase su atención defensiva en los tiradores locales tras dos triples de Mike Miller y Mario Chalmers. Miami disfrutó de ventaja en el marcador hasta que Parker volvió a aparecer. Un triple, un robo de pelota y una canasta de dos del base francés pusieron por delante de nuevo a los Spurs.

Lebron James estuvo a punto de pasar de salvador a villano. Con las pulsaciones a tope, perdió dos pelotas en ataque que le podrían haber costado el título a su equipo. Popovich también tomó decisiones discutibles. Decidió que en las últimas jugadas Duncan sólo jugase en ataque, subtituyéndolo por Diaw en defensa. Lebron intentó un triple (un auténtico melón), pero el rebote en ataque fue para Mike Miller (Bosh estaba en el banquillo). Lebron anotó el triple a la segunda.

Kahwi Leonard tuvo dos tiros libres para sentenciar la final a 20 segundos, con 92 a 94 en el marcador. Falló uno. Con 92 a 95 Lebron James erró otro triple, pero el rebote ofensivo de Chris Bosh permitió a Ray Allen forzar la prórroga con un triple increible. Porque Parker falló con el tiempo agotándose. Tras una prórroga igualada se acabaron imponiendo los locales con un tapón monumental de Chris Bosh a Daniel Green.

 ¿Debería haber estado Duncan en pista para asegurar esos dos rebotes? Popovich quería que sus jugadores pudieran hacer cambios sin problemas en los bloqueos para evitar tiros librados. Por eso puso a Diaw, un jugador con más movilidad. Renunciando a asegurar su rebote. Prefería poner más énfasis en impedir que sus rivales anotaran el triple. En ese caso, ¿Por qué no ordenó hacer falta y conceder 2 tiros libres para evitar el lanzamiento de tres puntos? Preguntado por ello en rueda de prensa, dijo “nosotros no lo hacemos”. Pues tal vez de haberlo hecho, ahora tendría 5 anillos de campeón de la NBA.

Los Heat incluso podrían haber ganado el partido antes de la prórroga. Mientras los árbitros comprobaban en video que el lanzamiento de Ray Allen era de tres puntos, Tim Duncan volvió a entrar en pista para jugar la última posesión. Él sirve la pelota desde la línea de fondo para Tony Parker. Según el reglamento NBA, no se pueden hacer cambios mientras los colegiados miran el video. Si el entrenador de los Spurs quería hacer el cambio debería haber detenido el partido con un tiempo muerto, pero no le quedaban más. Esta infracción se castiga con técnica. Es decir, tiro libre y posesión para Miami.

Si los Spurs de San Antonio se hubieran impuesto en la prórroga, los Heat podrían haber impugnado el resultado. Una enorme confusión, con un campeón celebrándolo sobre la cancha y un grupo de ejecutivos superados por la situación intentando solucionar un lío de dimensiones mayúsculas. Por suerte para la NBA, Bosh le clavó el tapón a Green en la última posesión de la prórroga.

 

publicado en www.encancha.com, junio 2013

 

Las estrellas de la NBA no tienen derecho al descanso

5 Dic

La NBA (o mejor dicho, el comisionado David Stern) ha impuesto a los Spurs de San Antonio una multa de 250.000 dólares (lo que pasado a euros sigue siendo una cantidad indecente de dinero, una hipoteca y media). El motivo, dar descanso a 4 de sus mejores jugadores en un partido importante.

El equipo tejano debía enfrentarse en Miami a los Heat el jueves 29 de noviembre. Su sexto partido fuera de casa en 9 frenéticos días. El 1 de diciembre recibían la visita de los Memphis Grizzlies. Contra Lebron James, Bosh, Wade y compañía podía estar en juego el liderato de la NBA, que decide el factor pista en unas hipotéticas finales (si es que las disputan ambos equipos). Los Grizzlies en cambio son un rival directo en la Conferencia Oeste. En este caso, la clasificación decide los tres primeros cruces de los playoffs, y su correspondiente factor pista.

Así que el entrenador Gregg Popovich decidió reservar a su trío de estrellas veteranas, Tim Duncan, Tony Parker y Manu Ginobili, y al prometedor Daniel Green, habitual en su cinco inicial. Tras el partido en Orlando el 28 de noviembre, los envió de vuelta a San Antonio. Dos días de reposo en casa, y frescos para recibir a Marc Gasol y los suyos.¿Los Heat avasallaron a los Spurs? No. Los suplentes dieron mucha guerra a los anfitriones. Acabaron ganando los locales por 105 a 100, en un partido que se mantuvo igualado hasta 2 minutos del final.

Pero el espectáculo no debió ser del agrado del comisionado David Stern, quien se disculpó ante los aficionados y anunció “sanciones importantes”. ¿A qué aficionados se había ofendido? No a los de los Heat, que vieron la victoria de los suyos ante un rival duro. Ni a los de los Spurs, que pudieron ver una buena actuación de sus estrellas en San Antonio ante los Grizzlies.

No, los aficionados a los que sin duda se refería Stern era a los espectadores del canal TNT que retransmitía el partido en directo. La televisión es la gallina de los huevos de oro. Y todo lo que perjudica a sus audiencias, acaba perjudicando a la liga. Así que la NBA castigó a los Spurs por no informar de las bajas a los Heat, los medios de comunicación o la misma liga de forma adecuada y con tiempo suficiente, y violando la posición de la junta de gobernadores (los propietarios) contraria a dar descanso a jugadores de forma que perjudique la competición.

Por cierto,  nadie de la liga se ha disculpado por lo que se conoce como los “minutos de la basura”. En una práctica ya institucionalizada, los entrenadores sientan a sus mejores jugadores cuando consideran que el resultado del partido ya está decidido. Son minutos que jugadores con escasa participación en sus equipos utiliza para lucirse y intentar subir algunos puestos en la rotación de suplentes, o evitar que los envíen a la D-League. Eso no debe perjudicar el espectáculo…

El mismo jueves del Heat – Spurs, el Barça viajó a Estambul para su partido de Euroliga (los blaugranas ya estaban clasificados para la siguiente fase) sin Navarro ni Mickeal, que según el club se habían resentido de alguna lesión. Victoria sobre el Efes por 48 a 78 el viernes 30 de noviembre. Dos días después Xavi Pascual pudo contar con ambos jugadores en la victoria sobre el Cajasol en la ACB. ¿Qué opinaría Stern de esto?

El comisionado de la NBA no debe ser aficionado al fútbol. Porque se llevaría las manos a la cabeza en más de una eliminatoria de la Copa del Rey. Resultado claro en la ida del equipo de Primera División contra su rival de Segunda, y en la vuelta minutos para suplentes y chavales del filial. Incluso en la Champions League. El Barça (de nuevo) reserva esta semana a casi todas sus figuras para el partido contra el Benfica. Haga lo que haga, acabará esta primera liguilla como líder de grupo.

Volviendo a la NBA, y puestos a ser malos, tal vez la liga debería multar no sólo a los equipos que reservan jugadores de vez en cuando. Al menos, tienen algo que enseñar la mayoría de enfrentamientos. Peor es el caso de franquicias con plantillas de pena, incapaces de jugar con consistencia y de paso, ganar de vez en cuando. Si a los Spurs se les castiga con un cuarto de millón de dólares, ¿cuántas veces debería pedir perdón Stern a los aficionados por el juego de los Wizards esta temporada?¿O los Bobcats la pasada?¿Y qué cantidad astronómica deberían pagar los equipos por aburrir a propios y extraños?

La decisión ha creado división. Lebron James se manifestó públicamente en contra, como seguro que la mayoría de entrenadores lo ha hecho en privado. Y Mark Cuban, propietario de los Mavericks, dijo que si su entrenador le proponía algo así, lo haría, pero entendería que les multasen (este hombre sabe de lo que habla: en 13 años de propietario ha pagado más de 1 millón de dólares en sanciones).

Estoy convencido que la próxima vez Popovich será más astuto. Sus jugadores viajarán, se vestirán de corto y tal vez hasta salgan a calentar. Luego, Duncan se resentirá de un golpe del partido anterior, Ginobili habrá tenido unas décimas de fiebre durante la noche, Tony Parker sufrirá molestias en un tobillo y Daniel Green, como jugador en formación, necesita pasar más tiempo en el banquillo para madurar como persona. ¿Se atreverá Stern a sancionarle, inmiscuyéndose directamente en la dirección de partidos desde el banquillo? ¿Cruzará esa línea roja?<

publicado en http://www.encancha.com, diciembre 2012

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