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Atlanta Hawks: ¿racismo o negocio?

21 Sep

Los Atlanta Hawks pueden ser el tercer equipo de la NBA que cambie de propietario este año. Si la venta de los Bucks de Milwaukee fue un tema puramente comercial, en el caso de los Clippers y los Hawks hay un ingrediente extra: el racismo. En el caso de la franquicia de Atlanta no está claro si como componente principal del proceso o como arma en una guerra entre accionistas.

El acontecimiento que ha desencadenado el tremendo lío en los Hawks fue una videoconferencia a principios de junio para discutir el posible fichaje de Luol Deng, por entonces agente libre. Durante aquella reunión el mánager general del equipo, el exjugador Danny Ferry, leyó un informe sobre un Deng que acabó fichando por los Miami Heat.

Ferry dijo del jugador, un veterano respetado en la NBA nacido en Sudán del Sur, que “es un buen chico, pero no es perfecto. Tiene un pequeño africano en su interior. Y no digo esto como una crítica, pero es como aquel que tiene una buena tienda y vende falsificaciones en la trastienda”. El general mánager remató la faena calificándolo de “mentiroso con dos caras y fullero”, en un contexto en que se podía generalizar esta definición para todos los africanos.

Uno de los propietarios minoritarios del equipo, Michael Gearon, se escandalizó ante estos comentarios y le envió una carta al accionista mayoritario Bruce Levenson reclamando la cabeza de Ferry. “Te solicito, como propietario mayoritario y representante en la junta de la NBA que eres, que tomes una decisión rápida y severa contra el general mánager Danny Ferry”, escribió Gearon. “Nuestros asesores nos dicen que no queda otra elección que solicitar su dimisión y, si se niega, despedirlo”.

El mánager general hizo una declaración pública en la que decía que “repetí comentarios recogidos de diversas fuentes (…). Repetí esas afirmaciones durante una conversación telefónica en la que repasábamos el draft y el proceso de agentes libres. Esas palabras no reflejan mis opiniones ni las palabras que yo usaría para describir a nadie, y lo lamento. Me disculpo ante todos los que he ofendido y ante Luol”.

Pero el fuego ya se había extendido y no había manera de apagarlo. Se encargó una investigación interna para examinar el asunto y la conducta y gestión de Ferry a una firma de abogados de Atlanta, que entrevistaron a 19 personas y revisaron más de 24.000 documentos. La conclusión fue que los Hawks no podían castigar al verdadero autor de estos comentarios, puesto que no pertenecía a la disciplina del equipo. Pero apareció algo más. Una pieza de caza mayor.

Un mensaje comprometedor

Hace más de dos años el accionista mayoritario Bruce Levenson envió a Ferry un correo electrónico sobre la asistencia de público a los partidos del equipo, y como mejorarla. En el documento sugería cambios para atraer más público de raza blanca. “Creo que los blancos sureños no se encuentran a gusto en un pabellón o bar en el que son minoría” afirmaba Levenson. El propietario aseguraba que había “hablado con mi equipo ejecutivo de estas preocupaciones. Les he dicho que quiero algunas animadoras blancas”

Levenson proseguía diciendo que “aunque no me importa el color de los artistas, quiero que la música que suene le sea familiar a un blanco de 40 años. Me opongo a que cada uno de los aficionados seleccionados para participar en los concursos de lanzamientos durante los tiempos muertos sea negro. Incluso me he quejado de que la cámara del beso (la que enfoca a parejas de aficionados para que su beso sea visto en las pantallas gigantes del pabellón) sea demasiado negra”.

El límite entre comentario racista y línea de negocio es muy fina en este caso. El accionista mayoritario podría escudarse en el hecho de que el comprador mayoritario de entradas en la NBA es un hombre blanco de entre 35 y 55 años. Y que ese es el público que no conseguía atraer a su pista.  A diferencia de lo ocurrido con el defenestrado Donald Sterling, Levenson ha encontrado defensores además de detractores. Entre ellos, el mítico Kareem Abdul Jabbar quien cree que el actual propietario de la franquicia de Atlanta no es racista sino sólo es un hombre de negocios.

La Meca Negra

Sea o no racista, Levenson, con sus comentarios ha  demostrado desconocer totalmente la ciudad en que residen los Hawks. Atlanta es la sexta ciudad más rica de los Estados Unidos y la quinceava del mundo, con el aeropuerto con más tránsito del planeta. De sus 420.000 habitantes (censo del 2010), el 54,8 eran de raza negra y el 36,3 blancos no hispanos. No hay razones para creer que estos porcentajes varíen demasiado si los extrapolamos al total de 5,27 millones de personas que viven su área metropolitana y son también público potencial del equipo. Desde 1970, se conoce a la ciudad como la “Meca Negra” por el papel destacado que juega en la generación de riqueza, negocios, educación y cultura afroamericana.

La urbe ha jugado un papel clave en la historia de la población negra y el movimiento de reivindicación de sus derechos civiles. En 1895, Booker T. Washington pronunció un discurso (El Compromiso de Atlanta) reivindicando la igualdad política y social para los afroamericanos a cambio de seguridad económica. En la década de 1960 fue el centro del movimiento liderado por Luther King (nacido en la ciudad) reclamando la igualdad para los negros. Entre 1962 y 1969 se llevó a cabo en ella la integración racial en las escuelas de manera pacífica. En 1973 Atlanta se convirtió en la primera ciudad importante del Sur de los Estados Unidos en elegir un alcalde de raza negra. Desde entonces, todos han sido de este color.

Una vez descubierto el mensaje los Hawks informaron a la NBA, que abrió su propia investigación. Siendo aún reciente la sanción contra Donald Sterling de exclusión de por vida de todas las actividades de la Liga y la obligación de deshacerse de la propiedad de los Clippers tras unos comentarios racistas con tremenda repercusión pública, Levenson intuyó cual podía ser su destino y buscó una salida rápida: poner a la venta el 24 por ciento de las acciones que le pertenece antes del veredicto del comisionado Adam Silver.

Una guerra entre accionistas y una ciudad entregada

La propiedad de los Hawks se halla repartida entre dos grupos de inversores, uno con residencia en Washington y el otro en la misma Atlanta, que compraron la franquicia en el 2005. El entendimiento entre ambas partes desde entonces no ha sido bueno, y en alguna ocasión han llegado a los tribunales por decisiones de personal, una venta fallida del equipo en el 2011, y la venta y relocalización de los Atlanta Trashers de la NHL, también propiedad del grupo, ese mismo año.

Bruce Levenson forma parte del bando de Washington junto con Ed Peskowitz, quien también venderá sus acciones. Ambos eran mayoría con el 50,1% de las participaciones. En el bando de Atlanta se encuadran Michael Gearon (el denunciante de Danny Ferry) y Rutherford Seydel (hijo político del anterior propietario Ted Turner), quienes mantendrán su parte de los Hawks. Parece evidente quien ha ganado la guerra.

El o los nuevos compradores asumirán por tanto la participación mayoritaria en el equipo. Y llegan además en el momento oportuno, con una ciudad dispuesta a lo que sea para retener el equipo. Tras la conversión de los Trashers de la NHL en los Winnipeg Jets y la anunciada marcha de los Braves de beisbol a una instalación fuera de la ciudad, Atlanta no se resigna a quedarse en su centro urbano sin otro equipo de las grandes ligas profesionales (les quedan los Atlanta Falcons de la NFL).

El alcalde de la ciudad, Kasim Reed, ha anunciado que una vez vendido el estadio de los Braves (operación paralizada hasta que acaben las obras de su nuevo estadio, que se prevé que esté listo para el 2017) puede llegar a disponer de hasta 150 millones de dólares para gastar en concesiones que mantengan a los Hawks en Atlanta los próximos 30 años. Reed afirma haberse entrevistado con 6 posibles compradores.

Dominique Wilkins se deja querer

Y en este escenario uno de los que ha empezado a moverse es la antigua estrella local Dominique Wilkins. El exjugador de la NBA cuenta con el respaldo del alcalde y otros líderes urbanos para asumir un papel de mayor trascendencia en una franquicia de la que actualmente es uno de los vicepresidentes (¿aspirará al cargo de Danny Ferry?). La ciudad piensa honrarle con una estatua en el exterior de la pista de los Hawks, el Phillips Arena. El monumento será inaugurado el 6 de marzo antes del partido contra los Cavaliers de Lebron James.

Llegados este punto, debemos volver a la espoleta que detonó la bomba: Danny Ferry. El aún general mánager del equipo, además de su disculpa pública, organizó un encuentro con sus sorprendidos y molestos jugadores para intentar calmar los ánimos en el seno del equipo. Y se reunió con diferentes líderes en la lucha por los derechos civiles en Atlanta para intentar calmar las cosas. Incluso ha anunciado que piensa tomar clases durante este período para mejorar su aproximación emocional a estas situaciones.

El máximo ejecutivo de los Hawks, Steve Koonin, ha suspendido por tiempo indefinido a Ferry pero se niega por ahora a despedirlo con la esperanza que aprenda de esta experiencia. Wilkins no pide públicamente su cabeza basándose en que esa decisión debe recaer sobre el nuevo propietario.  Koonin tampoco ha mostrado un tacto especial, posponiendo a última hora y a través de un intermediario una reunión con líderes locales en la lucha por los derechos civiles que iban a pedirle el despido de Ferry.  Lo cual no contribuyó en absoluto a calmar los ánimos.

Durante este año 2014 se han vendido dos equipos. Los Milwaukee Bucks fueron vendidos por 550 millones de dólares y Los Angeles Clippers por 2000. Parece que hay mucho interés entre los inversores por entrar a formar parte de la NBA, así que no será difícil encontrar un nuevo propietario para los Hawks. Su precio, sin embargo, está en discusión.

A pesar de que el equipo lleva 7 temporadas consecutivas jugando los playoffs (la racha más larga del Este y la segunda de la Liga por detrás de las 17 temporadas de los Spurs), y pueden disponer de 30 millones de dólares por debajo del tope salarial para fichar el próximo verano, la franquicia es tan solo la 28 (de 30) en público que asiste a sus partidos, y su proyecto deportivo, tras unos años de aspirar a lo máximo en el Este, hace aguas. Las plusvalías de Levenson pueden no ser todo lo altas que el espera, aunque estoy seguro que no perderá dinero.

Publicado en http://www.encancha.com, septiembre del 2014

Pau Gasol seguirá en los Lakers (segunda parte)

9 Ene

Cuando parecía cantado que Pau Gasol haría las maletas rumbo a Cleveland, las exigencias de Los Lakers dieron al traste con un trato prácticamente cerrado. Como decía en un articulo anterior, Gasol seguirá en Los Lakers…por ahora. El cupón de descuento de Andrew Bynum se lo quedaron los Chicago Bulls.

La operación entre Lakers y Cavaliers, que no cuajó, consistía básicamente en un cambio de cromos. Los Lakers cedían a su máximo reboteador y segundo mejor anotador en estos momentos a cambio de un exLaker que se ha pasado la temporada anterior en blanco, en esta había sido apartado de su equipo y con,  al parecer, un nulo interés por recuperar su nivel.

Así presentada, esta operación parecía carecer de toda lógica. Y desde un punto de vista puramente deportivo, no la tenía. La explicación hay que buscarla en la contabilidad. El interés de los californianos por recuperar al mismo jugador del que se libraron hace dos veranos en el trueque que les proporcionó los servicios de Dwight Howard radicaba en una peculiaridad del contrato de Bynum.

El pívot arrastra un largo historial de lesiones en las rodillas. Tras una temporada en blanco (su año en los Sixers), los Cavaliers no se fiaban de un jugador con muy mala fama respecto a su motivación y su interés por el baloncesto. Así que le firmaron 12 millones de dólares por temporada en un contrato no garantizado. Si le cortaban antes del 7 de enero la cantidad a pagar era “sólo” de 6 millones.

En Cleveland confiaban en que esta amenaza serviría de estímulo para que Bynum se esforzara en recuperar el nivel mostrado en su etapa en Los Lakers. Nada más lejos de la realidad. Este número 10 del draft del 2005, del que se esperaba que algún día llegase a ser un pívot dominante, se ha quedado por el camino. Toda la NBA tenía claro que iba a ser cortado.

La operación ahorro

Y llegado este punto es cuando se despierta el interés de los Lakers por su exjugador. Los Cavaliers, con una plantilla integrada por jugadores jóvenes, no sobrepasan el tope salarial. Algo que sí le ocurre al equipo de Los Angeles, cuyas nóminas suman un total de 78.672.819 dólares, casi 7 millones por encima del límite de las tasas. De mantener su estructura salarial, los californianos deberán pagar 11 millones a final de temporada en concepto de impuesto de lujo.

Enviando los 19,2 millones de sueldo de Gasol a los Cavaliers y recibiendo los 6 millones de Bynum (porque todos teníamos claro que el jugador no seguiría con contrato el 8 de enero) los sueldos de los Lakers quedarían por debajo de la cantidad máxima permitida. Y el equipo se ahorraría unos 11 millones de penalización (al difunto Jerry Buss eso nunca le preocupó, aunque parece que a su hijo Jim si). Y eso en el corto plazo.

Porque la franquicia tiene una larga tradición de sobrepasar los topes salariales. Lo cual, bajo una clausula del nuevo convenio que será efectiva a partir de la siguiente temporada, encarece la multa a pagar. Para hacerse una idea, los 11 millones de esta pasarían a ser 18 la siguiente. Y este encarecimiento se mantendría hasta que los Lakers cerrasen una temporada por debajo de este límite.

El acuerdo parecía fácil entre las dos franquicias. Los Cavaliers ya se habían interesado por Pau Gasol antes de que Howard anunciase su marcha a los Rockets. Lo veían como la pieza que les faltaba para acompañar a Kyrie Irving hasta los playoffs. El base dio el susto con un golpe en la rodilla en mitad de las conversaciones, pero por suerte la cosa no fue seria. Una lesión de su estrella hubiera enfriado el interés del equipo de Cleveland en absorber un salario elevado sin la esperanza de entrar en la lucha por el anillo.

La falta de valentía de los Lakers

La franquicia angelina quería reducir sus costes salariales. Y de paso, eliminar un foco de tensión en la plantilla ante un jugador que no se adapta al sistema de juego del entrenador y que arrastra demasiados problemas físicos. A pesar de que sea el “brother” de Kobe Bryant. La estrella mostrará su disgusto si traspasan a su colega del alma, pero no se plantará. Acaba de renovar, con 35 años, por dos temporadas más a razón de 24 millones de dólares por cada una de ellas.

Pero he aquí que a Mitch Kupchak, general mánager del equipo, le entró miedo. Cerrar la operación así tal cual era admitir que se tiraba la temporada, gritar a los cuatro vientos que Los Lakers hacían tanking para colocarse cara al draft, cargarse de un plumazo la tradición y el prestigio de la segunda franquicia con más Finales de la NBA ganadas.

Y Kupchak, para guardar las apariencias, intenta nadar y guardar la ropa. Sube sus exigencias y pide, además de Bynum, a Dion Waiters y/o una primera ronda de draft. El escolta, número 4 del draft del 2012,  es el segundo mejor anotador de los Cavaliers con 15 puntos por partido y uno de los pilares en su proyecto de futuro. El ejecutivo no evalua bien la situación, no está en situación de exigir. El principal interesado en el trato son los Lakers, y no los Cavaliers, con más ofertas interesantes sobre la mesa.

Bynum  acabó siendo despedido en Chicago a cambio de Luol Deng, dos elecciones en primera ronda de draft muy protegidas (en ningún caso corresponderían a una de las 10 primeras elecciones) y dos segundas rondas. Todas estas opciones de draft provienen de otros equipos  a través de cambios pasados realizados por unos Cavaliers que así protegen sus posibilidades de crecimiento futuro.

¿Y ahora qué?

El 20 de febrero se cerrará el mercado de traspasos en la NBA. Hasta esa fecha, la situación de Pau Gasol seguirá generando rumores, tal y como viene ocurriendo las últimas temporadas. No esperéis un artículo sobre cada uno de ellos. Colapsaríamos la red. Así que informaré sólo sobre noticias provenientes de fuentes altamente fiables o hechos consumados.

Si para esa fecha no ha sido traspasado, lo más probable es que acabe la temporada y empiece un verano muy movido. Veo difícil que siga en los Lakers. Primero, tendría que aceptar una rebaja muy considerable de su sueldo (suponiendo que le ofrezcan esa posibilidad). Y seguro que recibe ofertas mejores de otros equipos. Y segundo tendría que producirse la salida del entrenador Mike d’Antoni. No tiene mucho sentido quedarte en un sitio en el que el jefe quiere echarte. No esperéis que vuelva a España. Por poco que le paguen, será el doble de lo que cobraría en la ACB.

Y antes de que alguno me pregunte por la posibilidad de la amnistía (que seguro que sale el tema), lo aclararé. La amnistía es una figura del convenio vigente en la NBA que permite a un equipo cortar a un jugador sin que el salario del despedido cuente para el tope salarial. Los Lakers no pueden amnistiar a Pau Gasol. Porque ya amnistiaron en su día a Metta World Peace, y durante la vigencia del convenio cada equipo sólo puede amnistiar a un único jugador.

El antaño primer equipo de Los Angeles es el tercer peor del Oeste, con 14 victorias y 22 derrotas. Han ganado uno de sus 10 últimos partidos. Perdieron de forma consecutiva contra tres de los peores conjuntos de la NBA, Utah Jazz, 76ers de Filadelfia y Milwaukee Bucks. Si lo que quieren es “tankear”, no les hace falta librarse de Gasol para ello.  Por cierto, de jugar en el Este con este registro rozarían las plazas de play offs. Pero ese es tema para otro artículo.

 

artículo publicado en http://www.encancha.com, enero 2014

NBA: Sobreviviendo a la primera ronda

5 May

Ya ha finalizado la primera ronda de los play offs. La mayoría de cabezas de serie, excepto los Denver Nuggets, Los Angeles Clippers y los Brooklyn Nets, han superado este primer escollo de la lucha por el campeonato. Unos con mayor claridad que otros. Y alguno, además, con contratiempos inesperados en forma de lesiones.

El emparejamiento de primera ronda de playoffs entre los Oklahoma City Thunder de Kevin Durant, el equipo con mejor récord en liga regular del Oeste, y los Houston Rockets fue la serie del morbo por el enfrentamiento de James Harden, la barba más famosa de la NBA y jugador franquicia de los tejanos, contra sus excompañeros de la temporada anterior.

Kevin Durant ha rendido a un nivel extraordinario con unos promedios de 32,5 puntos, 7,8 rebotes y 6 asistencias por partido. Por ponerle un pero a su actuación, su bajo porcentaje en triples, del 28,6 % e inferior al certero  41,6% que firmó en la liga regular. Los números de Harden también son buenos, aunque deslucen al compararlos con los de su rival: 26,3 puntos, 6,7 rebotes y 4,5 asistencias.

Y sin embargo, lo más trascendente de la eliminatoria fue el choque entre el base de los Thunder Russell Westbrook y el rookie (aunque fogueado convenientemente en Europa) de los Rockets Patrick Beverley en el segundo partido de la serie. Una acción que levantó polémica porque Beverley acomete sobre su rival instantes después que los árbitros hayan detenido el partido. Ambos jugadores habían convertido el enfrentamiento colectivo en algo personal, y esta jugada fue el colofón.

Westbrook se levantó con evidentes muestras de ira hacia el exjugador de Olympiakos. Se había lesionado el cartílago de su rodilla derecha. Tras pasar por el quirófano será baja hasta la siguiente temporada. Una pérdida que trastoca todos los planes trazados cuidadosamente por el equipo de Oklahoma City para ser campeones de la NBA y vengarse de la derrota en las Finales de la pasada temporada contra los Miami Heat.

Los Thunder ganaron ese partido y el posterior para ponerse 3 a 0 en la eliminatoria. Pero los Rockets fueron capaces de vencer los dos siguientes. En el sexto partido sentenciaron los de Kevin Durant, pero sin resolver la incógnita. ¿Serán capaces de superar la baja de Westbrook, a pesar del paso delante de Reggie Jackson? ¿Podrá asumir Derek Fisher la carga de trabajo extra que se le viene encima?

La mala pata de Griffin

Su rival en segunda ronda serán los Grizzlies de Marc Gasol, que han dejado fuera a Los Angeles Clippers. En un duelo muy igualado, la lesión de tobillo de Blake Griffin fue clave en el desenlace. El ala pívot pisó a su compañero Lamar Odom en un entrenamiento previo al quinto partido. Griffin disputó ese enfrentamiento, pero con signos visibles de dolor y evidentemente mermado en su juego. Y los Grizzlies se adelantaron 3 a 2, en su única victoria fuera de casa de la serie.

En el sexto partido Griffin volvió a intentarlo, pero tampoco pudo ayudar en exceso a sus compañeros. Su tobillo sólo le dio para jugar 14 minutos. Ante un equipo con tanto poder en el juego interior como el de Memphis con la pareja Gasol – Randolph, esta baja fue el factor que inclinó la eliminatoria y acabó con las aspiraciones de los mejores Clippers de la historia.

Los Warriors fuerzan su suerte

Otros que caminan sobre el filo del alambre son los Golden State Warriors. En el último cuarto del primer partido de su serie contra los Denver Nuggets el ala pívot David Lee sufría una lesión en un musculo de la cadera en una mala caída. El pronóstico inicial era que el jugador, clave por su aportación en el juego interior, no volvería a jugar en todos los playoffs.

Y sin embargo, los Warriors fueron capaces de eliminar a los Nuggets de la mano de Stephen Curry, protagonizando la gran sorpresa de la primera ronda. El base ha sido una pesadilla para todos sus defensores. En el cuarto partido de la eliminatoria anotó 22 puntos sólo en el tercer cuarto, para un total de 31. Curry ha tenido la colaboración en la pintura del pívot australiano Andrew Bogut.

 Curry y Bogut son dos jugadores tan talentosos como frágiles. Bogut, de hecho, tuvo que infiltrarse para poder saltar a la cancha en el último partido contra los de Denver. Y esa es la mala noticia para los de Oakland, que rezan cada partido para que sus dos figuras acaben enteros los 48 minutos. Especialmente Curry, cuyos tobillos son realmente de cristal.

Los Warriors se enfrentarán en segunda ronda a unos San Antonio Spurs frescos y descansados, que siguen recuperando efectivos (Boris Diaw ya está listo para jugar) tras barrer a unos Lakers demasiado huérfanos de Kobe Bryant. Sin el escolta, referente indiscutible del equipo de Los Angeles, los tejanos resolvieron el cruce en tan sólo 4 partidos. Un barrido en toda regla para Pau Gasol y sus compañeros, y que augura un verano movido como ya anticipamos en el artículo anterior (El fiasco de los Lakers).

La buena noticia para los Warriors es que o David Lee es Superman o los médicos del equipo unos exagerados. Porque el jugador, contra todo pronóstico, saltó a la pista en el sexto y definitivo partido contra los Nuggets. De acuerdo que no llegó a jugar ni dos minutos. Pero jugó. Se espera que vaya entrando poco a poco en la rotación en su próxima serie contra los Spurs de San Antonio, en una nueva versión de la historia del mítico Willis Reed de los Knicks.

En las finales de 1970 este pívot lideraba a los de Nueva York frente a los Lakers con actuaciones estelares. Hasta que se lesionó en el quinto partido. Los de Los Angeles apabullaron a los Knicks en el sexto partido para empatar la serie a 3. El séptimo partido se disputaba en el Madison Square Garden. Y cuando ni sus compañeros contaban con él, Reed salió a hacer el calentamiento ante la euforia del público. Fue titular y anotó las dos primeras canastas de su equipo, aunque cojeaba de forma evidente. No anotó más, ni falta que hizo. El efecto moral de su aparición fue milagroso para los suyos, y devastador para el rival.

Los Bulls luchan contra su destino

En el Este las lesiones se han quedado todas en un mismo equipo,  los Chicago Bulls. Su estrella, el base Derrick Rose, se lesionó en el primer partido de los playoffs de la temporada pasada, dinamitando las opciones de uno de los grandes aspirantes al campeonato. Aún no ha debutado esta temporada y es difícil que lo haga ahora. Joakim Noah era duda para toda la primera ronda de playoffs contra los Brooklyn Nets. Y sin embargo, no se ha perdido ni un partido, aunque  con mucho dolor y sufrimiento.

A partir del quinto enfrentamiento de la serie no pudieron contar con el base (y titular) Kirk Hinrich. Lo que les dejaba con un único director de juego de garantías, Nate Robinson, y justo después de un cuarto partido con 3 prórrogas (Robinson había conseguido 23 puntos en el último cuarto). Y para el sexto también perdieron a Luol Deng (otro titular), con meningitis.

Y aún así los Bulls llegaron vivos hasta el séptimo partido. Y no sólo eso. Fueron capaces de ganar en Brooklyn, sin Rose, Henrich ni Deng. Y con Noah de estrella y firmando una estadística de 24 puntos, 14 rebotes y 6 tapones, a pesar de su fascitis plantar y su tobillo maltrecho. El equipo ha dado una lección de coraje ante unos Nets a los cuales un proyecto campeón les ha venido demasiado grande.

En segunda ronda les esperan los temibles y sanos Miami Heat, que barrieron a los Milwaukee Bucks. Y sin apenas tiempo para lamerse las heridas. En la otra semifinal del Este los New York Knicks, que sufrieron para doblegar el orgullo de los Celtics a partir de que a Carmelo Anthony se le torciera el punto de mira, se medirán a los Indiana Pacers, que por fin volvieron a ganar un partido en Atlanta (no lo hacían desde diciembre de 2006) para eliminar a los Hawks.

En resumen, que por muy bien que hayas fichado, por muy duro que entrenes, por muy bien que juegues y por muy guapo que seas, todo eso no basta para ser campeón de la NBA. También hace falta una buena dosis de suerte. Y no sólo en un lanzamiento imposible, o en aquel tiro libre en que la pelota rebota repetidas veces en aro y tablero antes de entrar (o salirse). Especialmente necesitas los favores de la Diosa Fortuna con la salud de tus jugadores principales.

En playoff el papel de las estrellas es especialmente importante. Durante la liga regular un equipo coral, con responsabilidades repartidas y profundidad en su rotación, funciona muy bien. Pero cuando cada partido cuenta, y se acumulan las noches que pueden ser la última, es necesario alguien que asuma el liderazgo. Los Nuggets son el mejor ejemplo de este hecho. Y la baja de Gallinari no cuenta, porque no ejerce de líder.

 Las lesiones en liga regular son un contratiempo, pero en la mayoría de ocasiones tienes margen para recuperar al jugador o fichar un sustituto para paliar su baja (excepto en  casos como el de Kobe Bryant y su tendón de Aquiles). Pero en playoff, con un duelo a vida o muerte cada dos o tres días, tiempo es algo que no tienes. Cada partido de playoff supone un doble reto para los jugadores, especialmente las estrellas. Por un lado, conseguir la victoria. Y por otro, acabar los 48 minutos ileso. Porque de eso puede depender un anillo.

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