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Kobe Bryant: el discípulo alcanza al maestro

17 Dic

El domingo 14 de diciembre del 2014 pasará a la historia del baloncesto como el día en el que Kobe Bryant superaba a Michael Jordan en la lista oficial de anotadores de la NBA. Un logro que el escolta de los Lakers perseguía hace mucho tiempo.

Kobe Bryant superó a Michael Jordan como el tercer anotador de la liga regular en la historia de la NBA. La leyenda de los Chicago Bulls había sumado 32.292 en sus 1072 partidos repartidos en 15 temporadas. En el triunfo de los Lakers ante los Timberwolves de Minnesota, el escolta anotó 26 puntos en su partido 1269 como profesional (va por su temporada 19) para llegar hasta los 32.331 en el total de su carrera. Muy lejos quedan aún los 36.928 de Karl Malone y los 38.387 de Kareem Abdul Jabbar.

“La Mamba Negra” firmó su gesta ante el mismo equipo, los Timberwolves, que le vio debutar como profesional el 3 de noviembre de 1996. El joven de 18 años estuvo en la pista 6 minutos en su primer partido oficial en la NBA. Lanzó una vez a canasta y no anotó. El pasado domingo jugó 35 minutos, y convirtió 7 de sus 20 tiros de campo además de 10 de sus 13 tiros libres (con uno de ellos batió a Jordan). Entre una y otra noche han pasado algo más de 18 años.

Bryant nació el 23 de agosto de 1978 en Filadelfia. Su padre, Joe Bryant, jugaba entonces en los Sixers de Filadelfia. Pero el modelo del pequeño Kobe no era precisamente su progenitor sino un joven elegido con el número 3 en el draft de 1984, un talento llamado Michael Jordan que para entonces ya había ganado la NCAA con North Carolina (1982)  y que  en poco menos de dos meses conseguiría su primer oro olímpico con los USA en Los Angeles 84.

Después de su gesta del pasado fin de semana, Kobe Bryant publicó una emotiva nota en internet. En ella explica sus sensaciones y revela uno de los peores momentos de su vida: el día que se quedó en 0 puntos en un partido. Tenía 12 años y fue entonces cuando descubrió que estuvieron a punto de echar a Michael Jordan de su equipo en el instituto por falta de nivel. Y desde entonces Jordan fue su inspiración.

El joven Kobe creció viendo los partidos de “Air Jordan”, repasando una y otra vez sus videos, imitando sus movimientos. Rondaba los 14 años cuando Gatorade lanzó una campaña comercial protagonizada por el deportista más popular del momento, al que todos querían emular. El anuncio ponía en imágenes la motivación que ha guiado los pasos del jugador franquicia de los Lakers hasta el estrellato: ser como Mike. O mejor aún, superarlo.

Kobe Bryant ha cumplido en parte uno de sus anhelos, anotar más puntos que su ídolo de juventud en la Liga Regular. La NBA cuenta la anotación en play-offs aparte y Jordan lidera la tabla histórica de la liga en este concepto con 5.987 puntos en 179 partidos. Bryant es el tercero de la lista con 5640 puntos en 220 partidos. Tal como están los Lakers, veo difícil que le supere. Entre ambos, sorpresa, Abdul-Jabbar con 5762 puntos (237 partidos).

Otro objetivo del escolta del equipo californiano podría ser superar a su modelo en número de anillos ganados. Jordan ganó 6 veces la NBA (1991,1992,1993,1996,1997 y 1998) mientras que él lo ha conseguido en 5 ocasiones (2000,2001,2002, 2009 y 2010). De nuevo, el mal momento del equipo, la situación caótica que vive y las pocas perspectivas de mejora que se le intuyen a la franquicia juegan en su contra.

Kobe Bryant ha sido el ganador de la carrera para ser el heredero de Michael Jordan. Ninguno de los aspirantes se ha acercado tanto al modelo original, ni ha alcanzado la excelencia en el juego de su sucesor. Y sin embargo, el triunfo no tiene el mismo valor que tendría hace unos años. Porque suceder a Jordan no te hace rey de la NBA. La irrupción de Lebron James escenificó el cambio de paradigma en la liga, hacia un tipo de jugador total que partiendo de un dominio físico y unas grandes condiciones atléticas no necesita una técnica tan exquisita para imponer su juego.

Un draft decisivo

La historia podría haber sido muy diferente si en el draft del 1996 los entonces New Jersey Nets hubieran elegido a Kobe Bryant tal como pretendían. El entrenador y ejecutivo responsable de los fichajes John Calipari (ahora en la NCAA al mando de la temible Kentucky) y el general mánager John Nash quedaron con los padres del jugador la noche anterior a la ceremonia de elección. Y Joe Bryant predijo que su hijo sería all star en su segunda temporada.

La bravata espantó un poco a los directivos de los Nets. Para acabarlo de arreglar, al día siguiente el agente Arn Tellem les amenazó con que su representado se iría a jugar a Italia (donde había pasado parte de su infancia) si el equipo le elegía en el draft. Los Lakers ya habían llegado a un acuerdo secreto con los Hornets para que éstos eligieran a Bryant en treceava posición y se lo traspasaran luego a cambio de Vlade Divac.

Nash pensaba que Tellem iba de farol y era partidario de arriesgarse. Pero Calipari, más conservador, desestimó la incorporación del adolescente de instituto de Filadelfia y eligió en su lugar a Kerry Kittles, con 4 años en la NCAA a sus espaldas. Aún estaba reciente el ejemplo de Danny Ferry en 1989, quien disconforme tras ser elegido por Los Angeles Clippers se fue al Messagero di Roma para ingresar en la NBA una temporada más tarde como jugador de los Cleveland Cavaliers. Coincidencias del destino, ahora el pabellón de los Nets se halla en el barrio en el que nació Jordan, Brooklyn.

Carácter de campeón

La profecía de su padre se cumplió y Bryant fue all star en su segunda temporada, el más joven en su momento. Con Michael Jordan en el equipo del Este en baja forma a causa de un resfriado, el debutante fue a por él. “Si ves a alguien enfermo, tienes que ir a por él. Él lo ha hecho. Me gusta su actitud”, dijo el entonces rey de la NBA de su adversario. En el Madison Square Garden Jordan fue elegido MVP del partido con 23 puntos, 6 rebotes y 8 asistencias en 32 minutos de juego. Kobe acabó como máximo anotador del Oeste con 18 puntos y 6 rebotes habiendo estado 22 minutos en pista.

Jordan y Bryant han conseguido todos sus anillos a las órdenes del mismo entrenador Phil Jackson. Otro punto de encuentro en sus trayectorias es que se han proclamado campeones siempre con un mismo equipo (los Bulls el primero y los Lakers el segundo). Pero si hay algo que realmente comparten es un carácter ganador que los lleva al límite. Que les impide pasar por alto un reto o tolerar que se discuta su jerarquía. Y que les fuerza a presionarse a ellos mismos y a sus compañeros más allá de sus posibilidades.

Se cuenta la anécdota (nunca confirmada por los protagonistas) que Scottie Pippen le soltó un puñetazo al líder de los Bulls durante un entrenamiento en que no dejó de provocarle verbalmente. También corre la leyenda de la noche que Jordan se pasó en blanco en un casino porque no quería levantarse de la mesa perdiendo. Al día siguiente tenía partido, y en la pista cumplió como si hubiera descansado una semana entera.

Kobe Bryant ha llegado a jugar en el instituto de Lower Merion con la nariz rota, o provocar que a un compañero le tuvieran que poner unos puntos de sutura tras enviarlo contra un muro en un entrenamiento luchando por una pelota suelta porque quería acabar la sesión sin perder ningún partidillo de 4 contra 4.

Ya en profesionales, la convivencia entre Bryant y Shaquille O’Neal no fue nunca fácil, provocando la marcha del pívot a Miami. El último episodio lo protagonizó recientemente en los Lakers en una sesión preparatoria, picándose con Nick Young, llamando blandos a sus compañeros y menospreciándolos ante el general mánager del equipo. Por suerte, Young no es Scottie Pippen.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, diciembre 2014

Paul George y Kevin Love, protagonistas de la semana NBA

3 Ago

Una vez resueltos los destinos de Lebron James, Carmelo Anthony y Pau Gasol, el futuro de un Kevin Love harto de perder partidos en los Timberwolves era el centro de todas las conversaciones. Hasta que Paul George se fracturó la pierna.

La gravísima lesión de Paul George ha trastocado por completo los planes de los Indiana Pacers de cara a la próxima temporada. El jugador franquicia se rompió la tibia y el peroné en un partidillo de entrenamiento de los jugadores NBA preseleccionados para representar a los Estados Unidos en el próximo Mundial.  Habitualmente comparto los videos para ilustrar las jugadas de las que hablo, pero en este caso no lo haré. Lo encuentro excesivamente morboso ante la dureza del momento.

Lo más probable es que George,  cuya ampliación de contrato de 5 temporadas a cambio de alrededor de 90 millones de dólares entra en vigor la siguiente campaña, no juegue ningún partido de la Liga 2014-15. Los Pacers han visto como Lance Stephenson se ha convertido en la nueva estrella de los Charlotte Hornets y no han intentado renovar a Evan Turner, quien tras su fugaz paso por Ios Pacers acabará en los Celtics.

Hasta ahora el escaso bagaje en el mercado de agentes libres de la franquicia de Indiana ha sido la incorporación del ex de los Pistons Rodney Stuckey para reforzar la posición de escolta tras la marcha, asumida de antemano, de”Born Ready” Stephenson. La previsión era que Paul George asumiera las riendas del equipo. Tras su lesión, se hace imprescindible un plan B para conseguir un líder en pista.

El problema es que la desdichada jugada llega con la época de fichajes bastante adelantada y los mejores jugadores ya comprometidos. Los Pacers no se habían movido al no considerarlo necesario, y ahora que si lo necesitan tal vez sea tarde.  Siempre queda la opción de un traspaso, pero eso supondría renunciar a alguna pieza básica. Me da la impresión que han dicho adiós a la temporada incluso antes de su inicio.

Esta lesión amenazaba con reabrir el debate sobre la conveniencia de que las estrellas de la NBA arriesguen el físico en competiciones con sus selecciones. Una discusión alimentada por los propietarios, especialmente en lo que se refiere a sus jugadores internacionales (y sus famosos seguros para cubrirse las espaldas en caso de lesión). Unas quejas que nunca han expresado con la misma claridad cuando el que reclamaba a sus estrellas era el combinado norteamericano. A excepción, claro está, del vehemente dueño de los Mavericks Mark Cuban, el único que ha alzado la voz.

Larry Bird, máximo responsable de la configuración de la plantilla de los Pacers y miembro del primer “Dream Team” (Barcelona 1992), ha manifestado  en un comunicado que “aún apoyamos a USA Basketball y creemos en los objetivos de la NBA de promocionar nuestro juego, equipos y jugadores por todo el mundo. Es una lesión extremadamente desgraciada ocurrida en un escenario de alta visibilidad, pero podría haber ocurrido en cualquier otro momento y lugar”. Tema zanjado…por ahora.

Los Cavs quieren su Big Three

El otro nombre propio de estas dos últimas semanas ha sido Kevin Love. El ala pívot, harto de ver los playoffs desde su sofá, quiere ir a un equipo ganador. Y mejor hoy que mañana. Aunque su contrato no expira hasta la próxima temporada, sus ganas de cambiar de aires han hecho decidirse a los Minnesota Timberwolves a explorar las opciones que les ofrece el mercado.

El equipo mejor situado para conseguir sus servicios son los Cavaliers de Cleveland. Con Lebron James de nuevo en casa, en Oregon están dispuestos a lo que haga falta para tener contento al hijo pródigo. Le han fichado a Mike Miller, intentan hacer lo mismo con Ray Allen y parecen dispuestos a renunciar a una futura estrella para darle a James su último capricho, jugar con Love. Con el base Kyrie Irving completando el  trio de estrellas, el equipo sería un firme aspirante al campeonato.

Los Timberwolves han expresado su interés por hacerse con el número 1 del draft de este año, el canadiense Andrew Wiggins. En el cambio podría ir también el primer jugador elegido el año pasado, Anthony Bennett, aunque su rendimiento no ha estado hasta ahora a la altura de las expectativas. Los Chicago Bulls y los Warriors también estaban interesados en conseguir a Love, pero ninguno de los dos puede ofrecer al prodigio del Canadá en torno al cual en Minnesota espera iniciar un nuevo proyecto de futuro.

Un novato no puede ser traspasado hasta 30 días después de haber firmado su primer contrato. Eso nos lleva a que un posible acuerdo entre Wolves y Cavaliers no podría hacerse público hasta el 23 de agosto (en el caso que incluya a Wiggins). Love  ha abandonado el grupo de jugadores norteamericanos que están preparando el Mundial de España de este verano. La NBA ha retirado de la venta online la camiseta de los Cavaliers de Wiggins mientras que sus tiendas venden a precio de saldo el merchandising del rookie. Indicios de que algo se está fraguando.

¿Otro año perdido de Los Lakers?

Todo apunta a otro año de travesía en el desierto en el equipo de Los Angeles. El fichaje de más relumbrón para sus aficionados está en el banquillo con la llegada del nuevo entrenador Byron Scott, una de las estrellas del mítico “showtime” de los 80. Respecto a la plantilla, confían en el retorno de los lesionados Kobe Bryant y Steve Nash, y en la anotación de Nick Young en la segunda unidad. También continúan una temporada más Xavier Henry , Wesley Johnson, Jordan Hill, Ryan Kelly y Robert Sacre.

De las nuevas incorporaciones, los californianos esperan que Jeremy Lin justifique su elevado salario (14,9 millones) volviendo a ser el jugador que deslumbró en los Knicks. Que el rookie Julius Randle, séptimo del draft, explote pronto. Y  que Carlos Boozer, tras ser amnistiado por los Bulls, recupere su intensidad competitiva. Por lo menos Boozer, con buenas estadísticas personales pero poca incidencia en su etapa en los Bulls, sale barato (3,2 millones). Como otra apuesta de riesgo (que aún no han cerrado), le han echado un ojo a Michael Beasley. Tal vez repitan la misma jugada que la temporada pasada les salió mal a los Miami Heat.

Este mes de julio se ha cerrado con un sabor agridulce para los Houston Rockets. En el aspecto positivo, consiguieron deshacerse de los inexplicables contratos de Omer Asik (Pelicans) y Jeremi Lin (Lakers) librándose de un gasto de casi 30 millones de dólares para la próxima temporada.  En el aspecto negativo, su interés por fichar a Chris Bosh les llevó a no igualar la oferta que los Dallas Mavericks hicieron a Chandler Parsons, agente libre restringido. Y todo para ver como Bosh acababa renovando con los Heat. La llegada de Trevor Ariza tras una buena temporada en los Wizards no parece consuelo suficiente.

El fichaje de Parsons no ha sido la única operación de los Mavericks, uno de los equipos que más se ha movido. Nowitzki aceptó renovar a la baja y añadieron a dos veteranos como Tyson Chandler y Raymond Felton en el traspaso en que enviaron a Calderón a los Knicks. Buscando más experiencia, también han ofrecido un lugar en su plantilla a Richard Jefferson, Jameer Nelson y Devin Harris. Habían firmado por una temporada a Rashard Lewis, pero han rescindido este contrato al saber que el alero tiene que operarse  la rodilla derecha. Por ahora no me parece un bloque a incluir entre los aspirantes al título.

Sterling pierde en los tribunales

Los Clippers cambiarán finalmente de dueño, evitando así un principio conflictivo de la temporada con un posible boicot de su entrenador Doc Rivers y los jugadores (tanto los propios como los rivales). Donald Sterling, su propietario actual, fue duramente sancionado y expulsado “de facto” de la NBA después de que se filtrase una conversación telefónica con su pareja del momento, V. Stiviano, en la que se expresaba de forma totalmente racista.

La esposa de Sterling, Shelly, llegó a un acuerdo con el exmáximo responsable de Microsoft Steve Ballmer para la venta de la franquicia por 2000 millones de dólares. Previamente había incapacitado a su marido, quien recurrió ante los tribunales este procedimiento. Esta semana el juez ha dictaminado que el alzheimer que padece el millonario le inhabilita para los negocios, y que su mujer ha negociado un buen trato. Así que una vez aparezca la versión escrita del veredicto a partir del 13 de agosto podrá cerrarse la venta de los Clippers sin que las alegaciones posteriores de Donald Sterling puedan paralizarla.

 

publicado en http://www.encancha.com, agosto 2014

Los Cavaliers, el equipo más afortunado de la NBA

21 May

El año pasado por estas fechas publicábamos un artículo sobre la suerte de los Cavaliers en el sorteo del draft. Ahora toca desempolvarlo y actualizarlo, porque la primera elección ha vuelto a caer en el equipo de Cleveland. La suerte de los Cavaliers parece inagotable.

Si la temporada pasada nos parecía extraordinario que los Cleveland Cavaliers obtuviesen la primera elección en el draft, lo de este año agota todos los adjetivos.  Destacábamos entonces que la franquicia de Cleveland había obtenido cuatro números 1 desde la instauración del sistema de sorteo en 1985. Ahora no solo han sumado el quinto, sino que además es el tercero en las últimas 4 temporadas. Es épico.

No soy un especialista en cálculo de probabilidades, pero las posibilidades matemáticas de que un hecho así se produzca deben ser cuanto menos absurdas. No es sólo ser el primero entre 30 en 3 de 4 ocasiones, es que además los boletos que cada equipo lleva en el sorteo no son equivalentes. Este 2014, por ejemplo, los Cavaliers sólo tenían un 1,7 de posibilidades de ser los grandes triunfadores de la noche. Me reafirmo en lo dicho en el párrafo anterior, es absolutamente épico. Me temo que a su dueño acabarán prohibiéndole la entrada a los casinos.

Abonados al número 1

Los Cavaliers iniciaron su historia de fortuna en el draft de la NBA en 1986, eligiendo a Brad Daugherty. El talentoso pívot fue el eje central entorno al cual formaron un gran bloque con Mark Price, Craig Ehlo, Larry Nance  y John “Hot Rod” Williams, entre otros. Sin embargo, sus continuos problemas de espalda le forzaron a retirarse tras 8 temporadas, con tan solo 28 años.

En junio de 2003, tras una serie de años anodinos, los Cavaliers fueron doblemente afortunados. Por una banda, consiguieron nuevamente la primera elección del draft. Y por otra, este hecho se produjo el mismo año que Lebron James optaba a hacerse profesional.  James volvió a poner la franquicia en el mapa,  llevándola hasta las finales de la NBA en 2007. Se enfrentaron a los Spurs en año impar. O sea que perdieron.

Con el proyecto agotado, Lebron James voló a Miami en 2010, dejando tras de sí un equipo desolado…pero con mucha suerte. El propietario Dan Gilbert envió a su hijo Nick como representante del equipo al sorteo del draft del 2011. Y el chaval fue talismán al obtener de nuevo una primera elección. Los Cavaliers se hicieron con Kyrie Irving, llamado a ser el mejor base de la NBA dentro de no demasiado tiempo. Un jugador sobre el que cimentar un nuevo proyecto.

La temporada pasada fueron agraciados de nuevo con el número uno.  De nuevo con Nick Gilbert como talismán. Aunque en aquella ocasión su sonrisa no fuera tan amplia y sincera como en la anterior. Porque si hubo un año en el que perder no era tan malo, y ganar no significaba tanto, era aquel. Los Cavaliers tenían una patata caliente en las manos. Y eligieron a Anthony Bennett, uno de los peores números 1 de la historia del draft en su primera temporada.

Este 2014 el representante del equipo en la ceremonia del sorteo no fue Nick Gilbert, sino el mánager general David Griffin. Pero tenía dos amuletos muy poderosos. Un pin en su solapa en recuerdo de su fallecida abuela y una pajarita en el bolsillo superior de su americana propiedad de Nick Gilbert. En los instantes decisivos del sorteo toca ambos objetos y…abracadabra, su equipo se hace con el ansiado número 1.

 

 

Todo un mundo de posibilidades

En 1986, 2003 y 2011 era muy fácil elegir. Había unos números 1 bastante claros, y era muy difícil equivocarseAlgo que no ocurrió en el 2013, con una clase de novatos que presentaba buenos jugadores (como siempre), pero con muy pocas opciones de que alguno de ellos se convirtiese en estrella.

Este año el azar les depara una ocasión de oro para resarcirse de la “mala suerte” del 2013. Porque la promoción de novatos es estelar. En palabras de Jeff Cohen, vicepresidente de los Cavaliers, “este es el mejor draft desde la llegada de Lebron James, Dwayne Wade, Chris Bosh y Carmelo Anthony”. Eso fue en el 2003, y su equipo también eligió entonces en primer lugar.

Los Cleveland  Cavaliers son un equipo en reconstrucción desde que Lebron James cambió los grandes lagos de Ohio por las soleadas playas de Florida, aunque este año ya luchaban por entrar en play offs.  Este nuevo número 1 les permitirá acelerar el proceso. Con el base Kyrie Irving como jugador franquicia el recién llegado no deberá asumir desde el primer día el peso de la responsabilidad. La posición de escolta también está perfectamente cubierta (Dion Waiters), así que lo más plausible parecería centrarse en las mayores carencias: los pívots.

El equipo no tiene a ningún center de máximo nivel en nómina para la próxima temporada.  Entre los aspirantes a profesionales figura el ex de Kansas Joel Embiid (2,13, 113 kilos), un proyecto de jugador muy interesante incluso a corto-medio plazo. Otra de las opciones de los Cavaliers sería tirar la toalla con Bennett y firmar un nuevo 3-4.  O eso, o recolocar al anterior número 1 de draft de 4 (buscando un traspaso para Tristan Thompson tal vez). En ambos casos, el equipo buscaría un alero potente, con buena mano exterior y capacidad para anotar dentro.

En la camada de novatos de este 2014 tenemos dos jugadores extraordinarios que encajarían en ese perfil. Uno es Jabari Parker, procedente de la prestigiosa Duke de Mike Krzyzewski. El otro, compañero de Embiid bajo las órdenes de Bill Self, el chico maravillas que tanto ha dado que hablar este temporada: Andrew Wiggins. Si nos hemos cansado de oír cómo se le comparaba a Lebron James, imaginad lo que puede pasar si Wiggins es elegido con el número 1 del draft por los Cavaliers.

Clasificación final en la Liga del Tanking

El peor equipo de la NBA, los Milwaukee Bucks, estaba representado en el sorteo por Mallory Edens (la hija adolescente del nuevo propietario Wes Edens). Con un 25% de posibilidades de acabar primeros, finalmente elegirán en segunda posición. Desde 2004 (Orlando Magic) el equipo que tiene más posibilidades no se lleva el premio gordo, así que puede tomarse como un triunfo. Cualquier jugador que elijan les servirá, así que es muy difícil que fallen. Ahora sólo falta ver con que empuje llega Wes Edens a la franquicia, y si será capaz de aprovechar esta oportunidad para sacar al equipo de Milwaukee del pozo de la clasificación.

Los Sixers, representados por el mítico Julius Erving, atesoraban el 19,9% de los boletos de la rifa. Y han acabado en tercera posición. No es un gran premio a sus denodados esfuerzos por perder partidos durante toda la temporada. Sin embargo, también dispondrán de la décima elección gracias al traspaso de J’rue Holiday a los Pelicans a cambio de Nerlens Noel (sexta elección del pasado draft que aún no ha debutado en la NBA por una rotura de ligamentos de su rodilla). Eso deja las cosas en un empate. Sin goles, pero un empate en la liga del tanking.

 Los Orlando Magic, el tercer peor equipo de la última regular, se hallan en una situación equiparable a los Sixers. Su cuarta plaza no es lo que esperaban, pero el disponer también de la doceava elección (vía Denver Nuggets) atenúa su decepción. Utah Jazz, el peor equipo del Oeste, elegirá quinto. No es una mala elección en este draft tan cargado de talento, y podrán seguir con la reconstrucción que ya han empezado esta misma temporada con Gordon Hayward, Alec Burks, Trey Burke, Derrick Favors i Enes Kanter. Los Jazz tienen otra elección en primera ronda, la 23, para potenciar el banquillo.

Los Celtics, después de ensombrecer su trayectoria histórica empatando a victorias y derrotas con los Jazz, han caído en la sexta posición de este draft del 2014. Otra temporada titularíamos “decepción mayúscula”. Este año podemos decir que se han salvado por los pelos en el último segundo del partido. Aún les quedará algún rookie con potencial de estrella. O pueden esperar a que alguno de los equipos que eligen antes que ellos arriesgue y se equivoque, dejando libre alguna pieza codiciada. El equipo de Boston tendrá una segunda elección, la 17, vía Nets, una de las muchas que consiguió en el traspaso de Garnett y Pierce. En pocos años, con un mínimo de fortuna en el sorteo, criterio a la hora de elegir novatos  y acierto en la renovación de los contratos de sus jugadores, pueden volver a armar una buena plantilla.

 Y llegamos al gran derrotado: Los Angeles Lakers. La franquicia californiana elige en séptimo lugar, y sólo tiene esta elección en la primera ronda del draft del 2014. Para una franquicia en reconstrucción como la angelina, es muy poco bagaje. Conseguirá un buen debutante, pero difícilmente un futuro jugador franquicia. Así que les tocará rascarse el bolsillo para fichar a una estrella a la que Kobe Bryant le pueda dar el testigo en breve, y acompañarla de un núcleo de buenos jugadores para armar un equipo competitivo. Tienen margen salarial, pero se me antoja corto para la magnitud del proyecto. Habrá que superar de nuevo el tope salarial, lo que  lastrará futuros presupuestos con el impuesto de lujo y la dolorosa penalización por ser reincidente habitual. ¿Valía la pena “tankear”?

NBA: La Liga del Tanking

17 Abr

Una vez que ha finalizado la Liga Regular, y que 16 equipos empiezan la lucha por ganar el campeonato de la NBA, ya podemos dar por acabada otra liga, la de aquellos que, en una perversión del espíritu deportivo que la estructura de la competición permite, luchaban por ser los peores.

Los Milwaukee Bucks se han coronado con el dudoso honor de acabar la temporada como el peor equipo de la NBA, con un registro de 15 victorias y 67 derrotas, recogiendo el testigo de los Orlando Magic, últimos del año pasado.  El equipo de Milwaukee, tras una temporada 2012-13 en que se coló en los playoffs (octavos del Este) intentó una remodelación de su plantilla que no ha dado los frutos esperados y que les ha relegado a la cola de la Liga.

La gerencia de los Bucks apostó por Brandon Knight, que no había funcionado como base en los Pistons, y O.J. Mayo, que venía de redimirse como sexto hombre en los Mavericks tras un período gris en los Grizzlies. Debían ser la alternativa al dúo Monta Ellis – Brandon Jennings, dos anotadores sin química entre ellos. Mientras que Knight ha respondido como anotador, Mayo ha tenido una temporada irregular con muchos picos, tanto para lo bueno como lo malo.

La otra gran apuesta del equipo de Milwaukee fue renovar a Larry Sanders con un contrato de 4 temporadas valorado en 44 millones de dólares. Dos pasos por el quirófano han marcado la temporada del pívot. El primero por una lesión en el pulgar derecho tras una bronca en un club nocturno y el segundo por una fractura del orbital derecho causada por un codazo involuntario de James Harden. Sanders cerró el curso cumpliendo 5 partidos de sanción por dar positivo en tres test antidroga (en su caso no eran dopantes) al tiempo que reivindicaba los usos medicinales de la marihuana.

La esperanza en un año para olvidar la ha puesto el rookie Giannis Antetokounmpo. El griego, sin firmar unos números extraordinarios, si que ha brindado algunos momentos de brillantez a sus aficionados que deberá confirmar en su segundo año como profesional, algo que esta temporada ya han hecho Khris Middleton (llegado de los Pistons junto a Knight) y John Henson. El retorno de Ramon Sessions desde Charlotte (a cambio de un Gary Neal con muchos problemas físicos en la primera mitad de la temporada) mejoró al bloque tras el All Star.

El equipo de Milwaukee cerró la liga regular con un cambio de propietario. Herb Kohl, su dueño, anunció la venta del paquete mayoritario (se cree que seguirá manteniendo un porcentaje de la propiedad) a los multimillonarios Wesley Edens y Marc Lasry por 550 millones de dólares (casi 400 millones de euros). El cambio de dueños no implica ninguna posibilidad de traslado de ciudad. Como muestra de ello Kohl, que había comprado el equipo en 1985 a cambio de 18 millones de dólares (13 millones de euros), deberá ayudar con 100 millones en la construcción de un nuevo pabellón para los Bucks en Milwaukee. A la espera de la aprobación por parte de la junta de propietarios, llama la atención el alto precio de la peor franquicia de la NBA esta temporada.

El resto de sospechosos

El penúltimo equipo de la NBA han sido los 76ers de Filadelfia (19-63), capaces de encadenar una racha de 26 derrotas consecutivas deshaciéndose de sus mejores jugadores como si fueran un lastre (cuanto peor, mejor). En su caso no podemos hablar de fallos de planificación, sino de un éxito total de planteamiento tal y como ya he explicado en algún artículo anterior. Orlando Magic (23-59) , Utah Jazz y Boston Celtics (ambos con un balance de 25-57)  les siguen en esta anticlasificación.

El equipo de Florida ha conservado sus pocas piezas interesantes de la temporada anterior en que fueron últimos, pero no se ha esforzado en mejorar el bloque. Este año no tocaba. Los Celtics destrozaron su equipo a corto plazo en un cambio catastrófico con los Nets. Como contamos en su día, regalaron sus veteranas estrellas a cambio de jugadores irrelevantes y futuras opciones de draft. Una reconstrucción pura y dura. Y demasiado descarada. Un detalle que marca el diferente nivel de las dos conferencias, cuatro de los cinco peores equipos son del Este.

En el Oeste los tres peores han sido Utah Jazz, Los Angeles Lakers y Sacramento Kings. El equipo del estado mormón dejó marchar a su sólida pareja interior (Paul Millsap y Al Jefferson) para apostar por la juventud: Derrick Favors y Enes Kanter en la pintura, el rookie Trey Burke en la dirección, Gordon Hayward asumiendo los galones y Alec Burks de sexto hombre. Este año en el draft conseguirán más carne joven para su guiso de futuro, tal como marca su plan estratégico.

El destino de los Kings (28-54) estaba muy claro desde que se hicieron con los servicios de Rudy Gay en diciembre. El alero es un gran anotador individual, pero no ha sido determinante para conducir a ninguno de sus equipos anteriores (Grizzlies y Raptors) a logros significativos. La primera temporada tras el cambio de dueños del equipo no puede calificarse de buena. Peor ha sido la de los Lakers, que merece un artículo aparte (lo tengo en la lista de tareas pendientes), pero cuyos fichajes de este verano no hacían concebir demasiadas buenas expectativas. Sólo citaré un dato al respecto. Con 27 victorias y 55 derrotas, los californianos han firmado el peor balance en los 66 años de historia del equipo.

Los beneficios del tanking

El premio gordo para estos equipos de la Otra Liga no es otro que el número 1 en un draft que se prevé cargadito de futuras estrellas. Un sorteo decide a los 3 primeros equipos en elegir entre los que no se han clasificado para play offs, pero no todos parten con las mismas posibilidades de ser agraciados. El peor equipo de la temporada tiene un 25% de los “boletos”, el penúltimo el 19,9%, el antepenúltimo un 15,6%, el cuarto peor un 11,9%. Los porcentajes van bajando hasta el 0,5% de la última franquicia en quedarse a las puertas de los playoffs. O sea que, puestos a perder, vale más hacerlo a lo grande.

Este año hay otro detalle del sistema de adjudicación de plazas que debe ser tenido en cuenta. Una vez sorteadas las tres primeras elecciones, las 11 siguientes se reparten entre los equipos que no resultaron premiados en la lotería en orden inverso a su clasificación. Con lo cual el último clasificado, en el caso de que la suerte le girase totalmente la espalda, acabaría eligiendo cuarto. Y el penúltimo cuarto o quinto.

Unas posiciones que en este draft tan lleno de talento (si finalmente se cumplen las previsiones y dan el salto a profesionales todas las jóvenes perlas por las que más de un equipo ha tirado descaradamente la temporada) pueden otorgar los derechos sobre un futuro jugador franquicia, a diferencia de otras temporadas en que han sido ocupadas por buenos jugadores, pero sin potencial de estrellas.

Mirando los precedentes, este último caso sería el más factible. Desde 1990, cuando se introdujo el actual sistema de probabilidades en orden inverso a la clasificación, sólo en tres ocasiones el peor equipo ha sido el primero en elegir en el draft. En 1990, los Nets eligieron a Derrick Coleman. En el 2003, los Cavaliers se hicieron con los servicios de Lebron James. Y la temporada siguiente, Dwight Howard hizo las maletas para establecerse en Orlando. Siempre es más fácil que te toque la pedrea que el gordo de Navidad.

Elegir un número 1 tampoco garantiza el éxito. Desde que en 1985 se introdujo un sistema aleatorio para decidir el orden de los equipos (los primeros años era sorteo puro y duro entre los no clasificados para play offs), sólo dos jugadores han ganado un título con el equipo que les eligió. Casualmente, lo hicieron juntos: David Robinson y Tim Duncan con los Spurs. El resto, sin han ganado anillos, lo han hecho después de una mudanza (como el antes citado Lebron James, que se fue a los Heat para ser campeón).

Negando la evidencia

A pesar de lo expuesto hasta ahora, en la NBA se empeñan en mirar para otro lado. En palabras de su flamante comisionado Adam Silver: “No creo que en la NBA haya entrenadores y jugadores, o alguna parte de estos grupos, intentando perder. Y actuaría inmediatamente si los hubiera”. El comisionado, sin embargo, no descartó hacer cambios de la reglamentación generadora de estas suspicacias en el futuro: “Tenemos un sistema en vigor que anima a los equipos a reconstruirse. Y estos están respondiendo a los incentivos que les ofrece dicho sistema. Si los incentivos no son correctos, tendremos que cambiarlos”.

El problema es que como en la Liga no se den prisa el trabajo se lo harán los aficionados. Un grupo de seguidores de la NBA lidera la primera revuelta 2.0 contra la liga profesional. Hartos de la pasividad en este tema (y supongo que también de soportar partidos infames de liga regular) han lanzado una web para recoger firmas en apoyo de una petición de reforma del draft (www.nbarrasing.com). Proponen tres soluciones. La  primera es el sistema de rueda en las posiciones del draft que ya explicamos en un artículo anterior.

La segunda es repartir las elecciones premiando las victorias conseguidas por cada equipo a partir de quedar matemáticamente excluido de los play offs. Sería una especie de liga paralela entre desheredados que a diferencia de lo que ocurre ahora estarían interesados en ganar el mayor número de enfrentamientos con el objetivo de conseguir una mejor situación en el draft, revitalizando el tramo final de la Liga Regular.

La tercera opción prevista en esta iniciativa popular pasa por asignar el orden del draft tomando como referencia la clasificación antes del parón del all star. Para empezar, no tendría sentido tankear en la segunda mitad de la temporada, cuando los equipos empiezan a valorar sus posibilidades reales de acceder a la lucha por el anillo. Haría una criba entre los peores equipos que más necesitan nuevos jugadores para revitalizar su juego y aquellos que simplemente se dejan ir por si pescan algo.

Los tres sistemas propuestos tienen sus defectos. El primero permite una planificación más precisa a los equipos, pero elimina la utilidad del draft como ayuda para que los peores equipos se igualen con los mejores. El segundo sistema podría acabar premiando a los equipos que queden descartados antes de los play offs, con lo cual el tanking podría producirse en la primera mitad de la temporada y no en la segunda. Y el tercero sigue sin dar incentivos para ganar en la segunda mitad de la Liga Regular. Pero todos ellos presentan alternativas aceptables para mejorar el actual sistema. Puestos a elegir, yo me decantaría por el segundo. ¿Y vosotros?

 

Artículo publicado en http://www.encancha.com, abril 2014

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