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El adiós de Kobe Bryant

14 Abr

Con el adiós de Kobe Bryant no solo se va una estrella de la NBA, también queda aparcado un modelo de jugador y se entierra definitivamente a otro mito, Michael Jordan. Porque la última gran estrella de los Lakers de Los Angeles era también el último de los jugadores que se postularon como herederos del jugador franquicia de los Chicago Bulls que reinó con mano de hierro en la NBA durante los años 90 del siglo XX. El adolescente que creció mirando los vídeos de Air Jordan se retira sin haber conseguido su sueño: le ha faltado un anillo de campeón para igualar a su ídolo.

Su última noche en activo ha estado a la altura de su leyenda. El jugador franquicia de Los Lakers estas últimas 20 temporadas dijo adios anotándoles 60 puntos a los Utah Jazz en la victoria por 101 a 96, con una estadística de 22 de 50 en los tiros de campo y 10 de 12 en los libres. Ningún otro jugador en las últimas 30 temporadas havia llegado a esta cifra de lanzamientos.

En sus 42 minutos en pista Kobe ha llegado a acaparar casi el 60% de los puntos (101) y de los tiros a canasta (85) de su equipo para convertirse, a sus 37 años, en el jugador de más edad que anota 60 puntos en un partido. Kobe ha llegado a esta cifra 6 veces en su carrera, con un tope de 81 puntos, el 22 de enero del 2006 ante los Toronto Raptors. En aquella ocasión “solo” lanzó 46 veces.

Los Lakers han entrado en el último minuto del encuentro 4 puntos abajo, 92 a 96. Y Kobe Bryant, en una despedida perfecta, ha recordado viejos tiempos por última vez liderando de forma espectacular la remontada. En estos 60 segundos le ha dado tiempo de anotar un triple, dos tiros libres, una canasta de dos puntos y dar la asistencia a Jordan Clarkson para anotar la última canasta de la noche, antes de ser sustituido a 4 segundos del final para recibir su última ovación como jugador de baloncesto. La despedida perfecta.

 

Predestinado a jugar en la NBA

Kobe nació el 23 de agosto de 1978 en Filadelfia. Su padre, Joe “Belly” Bryant, jugaba entonces en los Sixers de la NBA. Seis años después, la familia se mudó a Italia donde Joe siguió desarrollando su carrera como profesional del baloncesto. Fue en esta época cuando el pequeño de la casa se aficionó al futbol y se hizo seguidor del Milan.

El año 1991 los Bryant volvieron a los Estados Unidos. Kobe empezó a despuntar como jugador de baloncesto en el instituto Lower Merion, y decidió dar el salto a profesionales el año 1996, sin pasar por la Universidad. Los Charlotte Hornets lo seleccionaron en el draft con el número 13, y cedieron sus derechos a los Lakers a cambio del pivot Vlade Divac.

Bryant aterriza en la NBA en los últimos años gloriosos de Jordan, que se retiró por segunda vez (la primera fue el 6 de octubre de 1993; el 18 de marzo de 1995, después de probar suerte como profesional del beisbol, volvió a la liga) después de ganar su sexto anillo de campeón el año 1998 (aún volvería una tercera vez, el año 2001, para jugar dos temporadas con los Washington Wizards).

La Liga, la prensa y los aficionados buscaban hacía tiempo un sucesor para el mito de los Bulls. Algunos pasaron sin pena ni gloria, como Harold Miner, más conocido como Baby Jordan. Otros cuajaron buenas carreras en la NBA, como Jerry Stackhouse, Vince Carter o Tracy McGrady. Ninguno se acercó tanto a la leyenda como Kobe Bryant.

 

Toda una vida en los Lakers

Durante sus primeros años en la franquicia californiana de púrpura y oro Bryant se vio obligado a convivir con otro gran ego, el del pivot Shaquille O’Neal. Fueron campeones de la NBA 3 años seguidos, entre el 2000 y el 2002, pero la relación entre ambos se volvió insostenible. O’Neal fue traspasado a los Miami Heat el año 2004, tras el fracaso de la primera versión de los 4 Fantásticos de los Lakers (Kobe, Saquille, Karl Malone y Gary Payton). El pivot ganó otro anillo de campeón la misma temporada de su traspaso con la franquicia de Miami.

La segunda época gloriosa de Kobe Bryant en los Lakers coincide con la llegada de Pau Gasol, el 1 de febrero del 2008, encadenando un subcampeonato y dos campeonatos más, los de los años 2009 y 2010. La siguiente temporada fue la última de Phil Jackson, el técnico que había llevado al jugador franquicia de los Lakers a ganar cinco anillos tras haber conseguido 6 con Michael Jordan en los Bulls.También fue el inicio de la decadencia de la estrella y el equipo.

El substituto de Jackson en el banquillo, Mike Brown, no dio la talla. Los rumores de traspaso de Pau Gasol fueron constantes a lo largo de la temporada. A pesar de ello, el entonces aún primer equipo de Los Angeles llegó a las semifinales de la Conferencia Oeste. La temporada siguiente se fichó a Dwight Howard y Steve Nash para completar con Kobe y Gasol la segunda versión de los 4 Fantasticos. El experimento fue un fracaso absoluto.

Mike D’Antoni no mejoró el trabajo de Brown como entrenador. Howard jugó tocado gran parte de la temporada, y nunca llegó a entenderse con Kobe, ni fuera ni dentro de la pista. Nash también sufrió problemas físicos, y nunca se adaptó a los sistemas de juego de los Lakers. Las lesiones tampoco respetaron a Gasol. Y Kobe, en solitario, asumió el esfuerzo de clasificar a la franquícia para los play off.

Lo consiguió, si, pero a costa de romperse el tendón de Aquiles en el tramo final de la Liga Regular y no jugar durante 9 meses. Fue la primera de una serie de lesiones que le han perseguido estas últimas temporadas, y que le hicieron empezar a plantearse seriamente que su tiempo se estaba acabando. La retirada definitiva, finalmente, ha llegado el miércoles 13 de abril del 2016, con los Lakers firmando la peor temporada de su historia: 17 victorias y 65 derrotas.

Kobe se va tras 20 temporadas en la NBA, con 5 anillos de campeón (a 1 de Jordan) y 2 oros olímpicos (los mismos que Jordan), siendo el tercer máximo anotador histórico en liga regular tras Kareem Abdul Jabbar y Karl Malone, y el segundo con más presencias en el Partido de las Estrellas (18, por 19 de Kareem). Ha sido MVP de las Finales en dos ocasiones, los años 2009 y 2010, y una vez MVP de la Liga Regular, la temporada 2007-08.

La estrella de los Lakers se retira habiendo cobrado 303 millones de dólares, sólo en sueldos de su equipo. Según Forbes, sumándole los ingresos por publicidad Kobe habría ganado unos 680 millones de dólares en estos 20 años (el cuarto deportista que más ha ingresado tras Tiger Woods, Michael Schumacher y Floyd Mayweather). Lo suficiente para no preocuparse el resto de su vida.

 

Artículo publicado en http://www.encancha.com, abril 2016

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Warriors y Sixers, dos formas diferentes de hacer historia en la NBA

27 Nov

Estos dos equipos son las dos caras opuestas de una misma moneda, el ying y el yang de la NBA. Mientras los primeros representan la excelencia, los segundos se empeñan en adentrarse en un túnel que no parece tener final.

Los Golden State Warriors 2015-16 han entrado de lleno en la lucha por convertirse en uno se los mejores equipos de la historia de la NBA. El primer paso para afianzar su candidatura ha sido batir el récord del mejor inicio de una temporada con 16 victorias por ninguna derrota. La marca anterior de 15-0 era compartida por dos conjuntos, los Washington Capitols de la temporada 1948-49 y los Houston Rockets de la 1993-94.

Los Capitols jugaban por aquel entonces en la BAA (Basketball Association of America), precedente de una NBA que se constituyó la temporada siguiente (1949-50) con la fusión de esta competición y la NBL (National Basketball League). En aquel curso de su fugaz existencia (1946-51) en que consiguieron hacer historia les entrenaba el mítico Red Auerbach, quien a su vez luego ganaría 9 campeonatos en 10 años (1957, 1959, 1960, 1961, 1962, 1963, 1964, 1965, 1966) dirigiendo desde el banquillo a los Boston Celtics.

El equipo de Washington también es recordado por haber tenido en sus filas a Earl Lloyd, el primer afroamericano que jugó con contrato profesional. Volviendo a la temporada 1949-50, no se puede decir que consiguieran cerrarla con un éxito a la altura de su marca. Cayeron en las finales de la Liga ante los Minneapolis Lakers del entonces todopoderoso George Mikan.

Los Rockets de 1993-94 si que fueron campeones. La retirada temporal del entonces rey de la Liga, el jugador de los Chicago Bulls Michael Jordan, para probar suerte como jugador profesional de beisbol, les facilitó las cosas. Su marca inicial de temporada va más allá del 15-0. Tras su derrota en el dieciseisavo encuentro, encadenaron otra racha de 8 victorias más para plantarse en 23-1, el mejor principio de temporada de la historia para equipos con una derrota.

Con el paso de los partidos la franquicia tejana se fue enfriando hasta acabar la Liga Regular con un registro de 58-24, segundo mejor del Oeste por detrás de los 63-19 de los Seattle Supersonics. Ya en los play-off se deshicieron de los Portland Trail Blazers en primera ronda (3-1), de los Phoenix Suns en la segunda (4-3) y de los Utah Jazz en la final del Oeste (4-1) antes de superar a los Knicks de Nueva York en la gran final de la NBA (4-3). Hakeem Olajuwon, su jugador franquicia, fue elegido MVP de la Liga Regular y de las Finales, y galardonado con el premio de mejor defensor. Y la siguiente temporada, los Rockets revalidaron su título de campeones mientras Jordan seguía bateando.

Curry no está solo

Los Warriors de este curso baloncestístico tienen una figura clara: Stephen Curry. El base es el máximo anotador de la liga con un promedio en estos 16 partidos de 32,1 puntos, con un 51,2% de acierto en los tiros de campo (43,1% en los triples) y un 93,8% en los tiros libres. Además, captura 5,1 rebotes, reparte 5,9 asistencias y figura en el TOP 5 de recuperaciones de balón con 2,6 robos por noche. En esta increíble racha, Curry ha sumado 78 triples. Si se mantiene la proyección acabará los 82 partidos de Liga regular con 399, 113 aciertos por encima del récord que él mismo marcó la temporada pasada.

Y todo ello, sin tener un físico atlético y musculado como los que ahora se estilan. Sus armas son otras: una velocidad endiablada de piernas y manos, un bote de balón de malabarista, un tiro certero y una confianza por las nubes. Un jugador vintage, propio de los años 80, que triunfa en el siglo XXI. Pero Curry es sólo la punta del Iceberg. El equipo de la Bahía de San Francisco es mucho más que su tirador.

Klay Thompson y Harrison Barnes ejercen de escuderos de Curry en anotación con 30 puntos por noche entre los dos. En la plantilla hay dos “chicos para todo” indispensables para el buen juego del equipo. Andre Iguodala, el MVP de las últimas finales ganadas por los Warriors, aporta 9,1 puntos, 4,6 rebotes y 4,2 asistencias en su papel de sexto hombre. En el quinteto titular, lo que está haciendo Draymond Green es para quitarse el sombrero: 12,7 puntos, 7,8 rebotes y  6,6 asistencias de media.

Unas cifras de escándalo

Con el entrenador Steve Kerr de baja indefinida tras dos operaciones de espalda este verano, el técnico interino Luke Walton ha sabido hacerse con las riendas del grupo. Walton, ganador de dos anillos como jugador secundario de los Lakers (2009, 2010), es hijo del gran pívot de los años 70-80 Bill Walton. A sus órdenes, el equipo ha pasado de los 100 puntos en todos sus compromisos. Ha anotado siempre más triples que su rival (41% de acierto global desde la distancia), y suma más minutos ganando de 15 o más (167, ningún otro conjunto llega a los 100) que yendo por debajo en el marcador (149).

No puede decirse que los actuales campeones de la NBA hayan tenido un calendario extraordinariamente fácil que les haya ayudado a establecer su marca. Han jugado dos veces contra New Orleans Pelicans, Los Angeles Clippers, Memphis Grizzlies y Denver Nuggets, y una contra Houston Rockets, Sacramento Kings, Detroit Pistons, Minnesota Timberwolves, Brooklyn Nets, Toronto Raptors, Chicago Bulls y Los Angeles Lakers. Equipos de todos los niveles a los que han superado con tanta claridad que su en teoría mejor quinteto (Curry, Thompson, Barnes, Iguodala y Green) sólo ha coincidido en pista 62 de los 768 minutos posibles.

Tras la exhibición que han protagonizado en este arranque de liga, a los Warriors se les empieza a exigir que sean capaces de batir la marca de 72 victorias por 10 derrotas establecida por los Chicago Bulls (ahora sí, con Michael Jordan) la temporada 1995-96. Antes de llegar a ese registro, les quedan dos hitos en el camino. El 23-1 de los Rockets del que hemos hablado antes, y la racha de 33 victorias consecutivas de Los Angeles Lakers de la temporada 1971-72. Ahora mismo, sumando sus 4 triunfos seguidos en las pasadas finales, Curry y compañía hace 20 partidos que no conocen la derrota.

Kobe no levanta cabeza

Los Golden State Warriors establecieron su marca histórica ante unos Los Angeles Lakers en horas bajas. Muy bajas. Walton, que acostumbra a poner en la pista a su quinteto de lujo en el último cuarto, lo hizo de salida ante otro de los equipos californianos para sentenciar lo antes posible. Y lo consiguió. El 111-77 que quedó en el marcador al final de los 48 minutos refleja claramente la diferencia de nivel entre ambos conjuntos.

La otrora victoriosa franquicia de Los Angeles era tras este encuentro el peor equipo del Oeste y segundo peor de la NBA con tan sólo 2 victorias en 14 partidos tras haber caído derrotados en 8 de sus últimos 9 compromisos. Y con su mejor jugador de la última década, Kobe Bryant, viviendo momentos de auténtico bochorno. Ante los Warriors, el ahora alero anotó 4 puntos tras convertir sólo 1 de sus 14 tiros de campo, igualando una de las peores noches de su carrera (la temporada anterior frente a los Spurs acabó con el mismo porcentaje de acierto).

En la previa que hacíamos de esta temporada, citábamos a Bryant como una de las 6 historias que más iban a centrar la atención. Hasta el momento lo está consiguiendo. Es el líder en anotación de los suyos (15,2 puntos por noche), aunque con un acierto en el lanzamiento muy bajo (31,1% global, 19,5% en los triples). Kobe necesita lanzar 16 veces a canasta para sumar 15 puntos. Su mejor noche fue ante los Dallas Mavericks (7 de 15), pero sin superar nunca el 50% de lanzamientos anotados.

El 5 veces ganador de la NBA tan pronto dice, literalmente, que “apesta”, como especula tras una noche no tan mala con seguir un año más (acaba contrato a final de temporada). Y mientras tanto, Nick Young explota: “No podemos dejar que una persona determine todo. Tenemos que jugar como equipo. Esto no puede ser como un videojuego en el que juegas con tu jugador favorito. Tenemos que compartir el balón”. Tres años seguidos de lesiones parece que han mermado el físico de la estrella de la liga. El problema es que tal vez su cerebro no se haya dado cuenta. O no quiera aceptarlo.

El otro récord de los Sixers

Los Warriors de Curry no son el único equipo de la NBA que en estos momentos encadena una serie de 16 partidos seguidos con un mismo resultado. El problema de los Sixers de Filadelfia es que su racha es de un signo absolutamente contrario a la de los invictos líderes de la clasificación. La franquicia de la Ciudad del Amor Fraternal aún no sabe que es ganar esta temporada, y está a sólo 2 pasos de pasar a la historia.

El curso 2009-10 los Nets, entonces aún en Nueva Jersey, perdieron sus 18 primeros encuentros. Los Sixers pueden batir su registro. De hecho, pocos dudan que lo conseguirán. Lo lamentable es que los de Filadelfia son reincidentes. El año pasado ya empezaron la liga regular encajando 17 derrotas seguidas. Ninguna franquicia en la historia de la competición ha encadenado dos inicios tan malos.

Sumando a su mala racha actual los partidos perdidos en el final de la temporada pasada (no ganan desde el 25 de marzo del 2015), la franquicia hace 26 partidos que no gana, igualando la peor serie en la historia de todas la grandes ligas de los Estados Unidos. Otros cuatro equipos vivieron la mala época que ahora pasan los Sixers.

Los primeros, en beisbol, fueron los Louisville Colonels a finales del siglo XIX. Los segundos en conseguirlo fueron los Tampa Bay Buccaneers de la NFL la temporada 1976-77. Ya en la NBA, los siguientes en unirse al grupo fueron los Cleveland Cavaliers del 2010-11, el primer año post-Lebron James. Y los últimos, los propios Sixers hace 2 temporadas. Lo dicho antes, reincidentes.

Las maniobras de la gerencia del equipo de Filadelfia me tienen maravillado hace unas cuantas temporadas. El listado de los traspasos realizados por el equipo en estos últimos años es demoledor. En este artículo de agosto del 2014 os ponía en antecedentes. Para actualizar lo que decía entonces, añadir que Joel Embiid sigue sin debutar. Y que traspasaron al base Michael Carter-Williams, mejor rookie de la NBA de la temporada 2014-15, a los Milwaukee Bucks a cambio de tan solo una primera ronda del draft del 2015.

En este último draft los Sixers eligieron al pivot (si, otro más) Jahlil Okafor. Por el momento el campeón universitario con Duke está siendo la alegría de los seguidores de su equipo. De los cinco jugadores que más veces han sido titulares, 2 son rookies (Okafor y el base TJ McConnell) y los otros 3 son de segundo año (Nerlens Noel, Nik Stauskas, Jerami Grant).

Sólo un jugador de la plantilla supera los 30 años (Carl Landry, 32). El resto no pasan de los 25. Así no es estraño que en Filadelfia tengan el segundo equipo de la Liga que menos gasta en salarios, poco más de 57 millones de dólares. El primero son unos Portland Trail Blazers en un declarado proyecto de limpieza y reconstrucción, con poco menos de 40 millones y medio.

Ante este desolador panorama, no resulta nada rara la campaña que han lanzado los seguidores de la universidad de Duke para intentar sacar a su ídolo, Okafor, de este pozo sin fondo en que parece haber caído, #savejahlil. Por el bien del jugador, espero que tengan éxito. Porque la mejora de los Sixers parece lejana mientras el propietario Joshua Harris siga dejando hacer a su general manager, Sam Hinkie.

 

Artículo publicado en http://www.encancha.com, noviembre 2015.

NBA 2015-16: Cuentas pendientes y últimas oportunidades

21 Oct

Llega una nueva temporada de la NBA cargada de historias interesantes. Cada equipo, de hecho, tiene la suya. Explicarlas todas sería demasiado extenso, así que he hecho mi selección personal. No todos los equipos citados son candidatos al anillo, pero seguro que todos ellos darán mucho de que hablar.

Los Golden State Warriors se proclamaron campeones de la NBA el año 2015 sublimando el concepto de small ball que había llevado a los Miami Heat a ganar 2 anillos de campeones bajo la batuta de Lebron James. Esta temporada el equipo californiano empieza el curso como uno de los favoritos a ganar el título (en su caso a revalidarlo).

Los finalistas que cayeron ante el talento y puntería de Stephen Curry y Klay Thompson, y la polivalencia y entrega de Andre Iguodala y Draymond Greene fueron unos diezmados Cleveland Cavaliers en el primer curso tras el retorno de Lebron al que fuera su primer equipo en la liga. A lo largo del verano han lamido sus heridas y ahora aguardan ansiosos para saldar la cuenta que tienen pendiente. No es lo mismo afrontar las finales con James rodeado de fieles secundarios que arropado por primeras espadas como los lesionados Kyrie Irving, Kevin Love o Anderson Varejao.

En Ohio están convencidos que sólo la ausencia de estos jugadores claves les dejaron sin su merecido premio. La mayoría de manágers generales de la NBA les da la razón, situándoles como máximos favoritos de este año. Lebron quiere ganar un campeonato en su estado natal. Y cuando a King James se le mete algo entre ceja y ceja, no hay quien le disuada de ello. El número 1 de la NBA tiene las cosas claras, y una de ellas es que quiere que Tristan Thompson siga en su equipo.

Las conversaciones de la renovación del contrato del ala pívot canadiense, un seguro de vida en el rebote, se alargaron mucho, casi un año, por la diferencia entre las pretensiones económicas del jugador (94 millones de dólares por 5 temporadas) y la oferta de la franquicia (80 millones). Ni la intervención de Lebron a través de las redes sociales consiguió acelerar la resolución de unas negociaciones que no llegaron a buen puerto hasta pocos días antes de empezar la liga regular: 82 millones por 5 temporadas.

Rose y sus rodillas

La gran amenaza en el camino de los Cavaliers para ganar la plaza reservada en la final de la NBA a un equipo del Este serán los Chicago Bulls, a los que eliminaron de los pasados play-offs en la semifinal de Conferencia. Los Bulls aspirarán a todo siempre y cuando Derrick Rose pueda completar una temporada libre de lesiones.

El curso baloncestístico 2011-12 del base estuvo repleto de molestias y pequeñas lesiones hasta que en el primer partido de los play-offs se dañó de gravedad los ligamentos de la rodilla izquierda. La campaña siguiente la pasó recuperándose. Reapareció la temporada 2013-14, pero sólo pudo disputar 10 partidos antes que el menisco de la otra rodilla, la derecha, le dejara fuera de combate.

Tras pasar nuevamente por el quirófano, reapareció la temporada pasada. Otra que no pudo completar. Jugó 46 partidos hasta que un desgarro en el menisco de la rodilla derecha le obligó a operarse de nuevo en febrero del 2015. Regresó a tiempo para jugar los 5 últimos encuentros de liga regular y los 12 de su equipo en play-offs, sucumbiendo ante las huestes de Lebron.

Derrick Rose necesita culminar una temporada entera para dejar atrás el fantasma de las lesiones. Y acallar las persistentes voces que le situan como un jugador en declive por sus problemas físicos. Debe dejar atrás su preocupación y miedo a romperse para centrarse en su mejor juego, olvidando de paso su ansiedad de demostrar a todos que realmente está recuperado, que vuelve a ser el de siempre.

Los Bulls necesitan de su talento y liderazgo para conducirlos hasta un título que añoran desde 1998, desde la época gloriosa de Michael Jordan. Para ganar un anillo ficharon a Pau Gasol, renovaron a Jimmy Butler, se hicieron con los derechos de Nikola Mirotic y seleccionaron en el draft del año pasado a Doug McDermott y en el de éste a Bobby Portis. Pero siempre contando con Rose.

El base ya ha dado el primer susto antes de empezar la liga regular. Rose se ha perdido la mayor parte de la pretemporada por una fractura en la cara, más concretamente en el orbital izquierdo, que le obligó a pasar una vez más por el quirófano. La mala noticia es que el jugador franquicia de los Bulls ya se ha lesionado incluso antes de empezar los partidos oficiales. La buena es que no ha sido en ninguna de sus dos rodillas.

Se agota el crédito de Phil Jackson

Los Knicks de Nueva York son una franquicia de un gran mercado televisivo, dueña de un pasado histórico con momentos de gloria, pero atrapada en un presente para olvidar. El hombre elegido por el propietario James Dolan para sacarla del pozo es Phil Jackson, aunque no como entrenador sino como responsable ejecutivo. El entrenador 6 veces campeón con los Bulls y 5 con los Lakers era jugador de los Knicks las dos temporadas que ganaron la competición, 1970 y 1973, aunque en la primera de las dos una lesión no le dejó jugar.

El curso pasado, primero de Jackson al mando y con Derek Fisher como su extensión en el banquillo, el equipo se quedó en unos míseros 17 triunfos. Un desastre, no obstante, digerible dentro de un proceso de reconstrucción. Este año no se le perdonará un balance similar. Y menos cuando Fisher ha comparado el estado de los Knicks ahora mismo con el de los Atlanta Hawks de la pasada temporada. Los Hawks cerraron la liga regular con 60 victorias. ¿Serán capaces de hacer lo mismo en Nueva York?

Para arropar a Carmelo Anthony se ha contratado al escolta Arron Afflalo, al baluarte defensivo en la zona Robin Lopez, y se le ha dado una oportunidad al fallido número 2 del draft del 2011, el ex de los Timberwolves de Minnesota Derrick Williams. En el draft se ha elegido al talentoso base Jerian Grant (su tio Horace jugó para Phil Jackson en los tres primeros títulos ganados por los Bulls) y al letón Kristaps Porzingis, procedente del Baloncesto Sevilla (la elección del letón, por cierto, fue silbada por los aficionados neoyorquinos durante la ceremonia del draft).

La gran pregunta es si el triángulo ofensivo seguirá funcionando o es otro sistema que pertenece al pasado, enterrado por el small ball. Carmelo Anthony es un jugador capaz de generar desequilibrios como primera opción de esta táctica, pero necesita compañeros que sepan desarrollarlo. José Calderón tiene asignado un rol muy claro: base veterano. Porque sus competidores en la posición o son recién llegados o encaran su segundo año en la NBA.

La última carga de los Spurs

Cada temporada los que escribimos sobre NBA decimos que puede ser la última de los Spurs de San Antonio. En esta lo diremos una vez más, y probablemente acertaremos (ya va tocando). Al menos de los Spurs tal y como los conocemos desde que hace 13 años el entrenador Greg Popovich completó su guardia pretoriana: Tim Duncan, Tony Parker y Manu Ginobili. Este verano pasado Duncan y Ginobili estuvieron a un paso de retirarse, el próximo pocos dudan que lo harán.

Y sin embargo, como el prestigitador que te engaña haciéndote creer que la bolita está en su mano derecha cuando hace rato que la tiene en la izquierda, Popovich ya tiene a punto el relevo. En un verano brillante de la gerencia de la franquicia, se ha renovado a la pieza angular del nuevo proyecto Kawhi Leonard, y a su escudero desde los triples Daniel Green.

Se ha traído al sustituto de Duncan, el ex de los Blazers LaMarcus Aldridge, el agente libre más codiciado del mercado. Y se han conseguido los servicios de un veterano de solvencia contrastada, el ala pivot David West, que no quiere retirarse sin su anillo. El grueso de la plantilla permanece, con las bajas destacadas de Tiago Splitter, un Cory Joseph que no pasó de tercer base, un Marco Belinelli a la sombra de Green y Ginobili, y el gladiador Aron Baynes.

La recta final de Kobe

Otro que puede vivir su último curso como profesional en la NBA es Kobe Bryant. El jugador franquicia de los Lakers, en su último año de contrato con el equipo de Los Angeles, ya tiene 37 años. La próxima será su temporada número 20 en la NBA. Y desde que se lesionase en el tramo final de la Liga regular del 2012-13, las lesiones no le han respetado. Tras su inicial rotura del tendón de Aquiles, sólo pudo disputar 6 partidos de la liga 2013-14 antes de caer víctima  de una fractura de rodilla. La temporada siguiente, en enero, una lesión de hombro le obligó a pasar por el quirófano. Cualquier otro se habría retirado. Pero cualquier otro no es Kobe Bryant.

Para esta temporada que empieza los Lakers le han buscado una buena escolta a su estrella de referencia, mejor que la de los años anteriores. En el draft del 2015 eligieron a D’Angelo Russell, un base con futuro de estrella. En el del curso anterior, un ala pívot con espíritu de depredador en la zona, Julius Randle. El jugador tuvo la mala suerte de lesionarse en el primer partido de la liga regular de la temporada, en su debut en partido oficial. Y ha aprovechado el tiempo que no ha podido jugar para, además de recuperarse, fortalecer su físico y pulir su juego. Ademas de los rookies, dos veteranos de garantias se han sumado también a la plantilla californiana.

Uno es el tirador Louis Williams, un cañonero que junto a Nick Young puede descargar a Kobe de responsabilidades en ataque. Y la otra es Roy Hibbert, la torre de 2,18 que tras un mal final de etapa en los Indiana Pacers busca relanzar su carrera. La franquicia ha incorporado a otro veterano, un jugador que ya pasó por los Lakers, pero en este caso aún no se sabe si es una buena o una mala noticia. Se trata del impredecible Metta World Peace, El Jugador De Baloncesto Antes Conocido Como Ron Artest. Si está centrado, será un peligro para los rivales. Si no lo está, lo será para los Lakers.

Nervios en Oklahoma

Los Thunder de Oklahoma City han ido construyendo una plantilla joven que debe dejar ya de considerarse con proyección para empezar a dar frutos. Kevin Durant y Rusell Westbrook son los líderes de uno de los equipos de la NBA que más pagará en salarios esta temporada, con Enes Kanter y Serge Ibaka devastando en la pintura mientras Steven Adams les relevará haciendo el trabajo sucio. Por fuera, DJ Augustine y Dion Waiters darán minutos de calidad mientras Durant y Westbrook descansen.

En Oklahoma empieza a haber urgencia de resultados. Desde el año 2008, que sus dos estrellas comparten vestuario, el equipo ha jugado una final de la NBA (2012, derrotados 4 a 1 por los Miami Heat de Lebron) y dos finales de la Conferencia Oeste (2011, 2014). Un buen balance para la mayoría de franquicias. Insuficiente para un Kevin Durant  al que a sus 27 años empieza a escocerle no tener aún su anillo. Un Durant que, como ya explicamos en un artículo anterior, trabajó duramente con un estadístico personal para mejorar su juego. El objetivo de esta mejora no era anotar más, sino convertirse en un jugador determinante para ganar títulos.

La franquicia no dispone de un gran mercado que complemente sus ingresos como los Lakers. Y para mantener algunas piezas debe renunciar a otras. La renovación de Ibaka les dejó sin margen para contentar a James Harden, al que traspasaron para poder obtener algo a cambio. La marcha de la barba más famosa de la liga dejó un hueco en la posición de escolta que aún no han conseguido llenar del todo. Con Reggie Jackson se volvió a repetir la historia. Sus pretensiones económicas amenazaban con lastrar las operaciones de las temporadas siguientes, y fue traspasado a cambio de Kanter. Al menos así reforzaban otro de sus puntos flacos, la posición de cinco.

Su problema es que el jugador que acaba contrato este año no es otro que Kevin Durant. A la estrella no le van a faltar ofertas, y todas por el máximo que permite el convenio. Más allá de que en Oklahoma superen al resto de franquicias en la puja, queda pendiente el tema deportivo. Durant renovará si está convencido que los Thunder pueden ser campeones de la NBA. Si no, se marchará. Y si el se va, Westbrook y Ibaka tendrán menos alicientes para renovar unos contratos que acaban el 30 de junio del 2017. Antes hemos citado el caso de los Spurs, que han mantenido a sus jugadores importantes aún sin ofrecerles el máximo y han atraído a agentes libres de peso. ¿Que diferencia hay entre ambos equipos? 5 campeonatos de la NBA.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, octubre 2015

Karl-Anthony Towns, el rey del draft de la NBA del 2015

27 Jun

El draft del 2015 aupó a la gloria del baloncesto a un joven de la República Dominicana, Karl-Anthony Towns. Al menos, mientras el pívot sea capaz de rendir conforme a las muchas cualidades que se le suponen.

Karl-Anthony Towns pasará a la historia como el número 1 del draft del 2015, elegido por los Timberwolves de Minnesota. Este joven pívot de la República Dominicana, de 2,13 de altura, no ha mostrado todas las posibilidades de su juego en su única temporada NCAA en Kentucky. La superpoblación de talento en el equipo universitario llevó a su entrenador John Calipari a plantear durante muchos partidos una estrategia de dos unidades bien diferenciadas que se repartían los minutos. De aquí que los números de Towns no sean espectaculares, dado que no ha tenido los mismos minutos que otros de los elegidos en esa noche de alegrías para unos y decepciones para otros.

Pero el pívot ha hecho gala de carácter apareciendo en todos los momentos complicados por los que los Wildcats han pasado este curso. No ha podido exhibir plenamente su lanzamiento de larga distancia, pero si su capacidad de resolución en la zona. Se ha hecho presente en defensa ocupando todos los espacios en la pintura que su estatura y envergadura le han permitido. Y ha dejado evidencias de que puede jugar de 4 compartiendo alineación con Willie Cauley-Stein, elegido con el número 6 por los Kings de Sacramento.

Disipada la incógnita del número 1, se daba por descontado que Los Angeles Lakers elegirían en la segunda posición al otro aspirante a encabezar el draft, Jahlil Okafor. Pero los californianos tienen sus propios intereses y eligieron a D’Angelo Russell, un jugador de 1,95 que en su única temporada universitaria ha alternado las posiciones de base y escolta en Ohio State. Domina el bote, tiene tiro, y lo más importante, entiende este deporte como pocos. Su visión de juego es increíble, y su sentido del espectáculo destacable.

La franquicia de Los Angeles quiere reforzar su juego interior, y para ello se está moviendo en dos líneas paralelas. En el mercado de agentes libres que se abre el 1 de julio intentará hacerse con los servicios del ala-pívot de los Portland Trail Blazers LaMarcus Aldrige. Tan claro tienen en Oregon que su jugador se va que enviaron a los Brooklyn Nets a Steve Blake y al número 23 de la noche, Rondae Hollis-Jefferson, a cambio del pívot Mason Plumlee y la selección de los Nets Pat Connaughton, 14 de la segunda ronda. Aldridge parece decidido a aceptar una posible oferta de los Spurs, pero por si acaso los Lakers le tentarán.

Al tiempo, los angelinos negocian con los Sacramento Kings para hacerse con el pívot DeMarcus Cousins. Su entrenador George Karl ha tenido suficiente con menos de media temporada (firmó un contrato por 4 temporadas el 17 de febrero de este año, dirigiendo 30 partidos de liga regular) para hartarse de él. La situación ha degenerado hasta un “o él o yo”. ¿Y cuál ha sido la primera elección de los Kings en este draft, con el número 6? Willie Cauley-Stein, el pívot con las mejores condiciones atléticas de la promoción. El jugador de Kentucky se mueve con una agilidad, coordinación y velocidad impropias de un hombre de 2,13.

Si finalmente se llega a un acuerdo de traspaso con los Kings, los Lakers necesitarán algo que dar a cambio de DeMarcus Cousins. Y esa pieza sería sin duda Russell. Si consiguen conservarlo sea porque la operación no cuaje o a los Kings no les interese el jugador (cosas más raras se han visto), el combo-guard será clave para alimentar a los hombres altos del equipo al tiempo que deberá completar un curso acelerado de liderazgo al lado de Kobe Bryant antes de asumir los galones del equipo.

Y finalmente Okafor cayó en el número 3. Si me habéis leído a lo largo de la temporada NCAA, no hace falta que os explique mucho de este pívot de 2,10. En mi opinión, el mejor pívot universitario en lo que se refiere a aspectos técnicos de lo que llevamos de siglo. Sus movimientos en la pintura son inacabables, su juego de pies imparable, su definición precisa, su instinto para el rebote en ataque certero y su visión para asistir desde el poste bajo determinante. Es una máquina de hacer puntos en el juego interior. Flojea en defensa, pero eso con trabajo es mejorable. ¿Y porque no ha sido el número 1? Porque es el representante de una vieja estirpe ahora en desuso, el pívot puro. No es especialmente atlético, no puede jugar abierto y su tiro exterior no es ninguna amenaza. En la NBA de los 80-90, o en un baloncesto más posicional como el europeo, sería una estrella desde el primer minuto. En la NBA del small-ball, habrá que ver cómo encaja.

El problema es que su destino son los Sixers de Filadelfia, el equipo más disfuncional que recuerdo. En la primera ronda de los tres últimos drafts, vía elección directa o cambio, se han reforzado con pívots. En el 2013 obtuvieron a Nerlens Noel. En el 2014 a Joel Embiid. Ambos jugadores se pasaron su primera temporada en blanco por culpa de unas lesiones previas a su debut profesional. Noel ya está recuperado de su rodilla, pero Embiid ha sufrido una recaída en la fractura de su pie. ¿Han elegido a Okafor por si acaso? ¿Lo han seleccionado porqué será el único de los tres que no llega lesionado de la NCAA y podrá debutar en su primer año? ¿Planean hacer un quinteto íntegramente de interiores, o es que no han contado cuantos pívots de progresión tenían?  Y aún suerte que el ala pívot Dario Saric, al que eligieron también el año pasado, ha decidido seguir una temporada más en el Anadolu Efes turco. Yo tampoco tendría prisa en comprar un billete de avión para Filadelfia.

El desembarco de la ACB

Con el número 4 de la noche los Knicks de Nueva York eligieron al jugador del Baloncesto Sevilla Kristaps Porzingis. El letón mejoró mucho sus opciones de draft con sus entrenamientos privados para los diferentes equipos de la NBA en las semanas previas a la gran noche. Aun así, estos méritos no son visibles para el aficionado. Eso explicaría los abucheos que la decisión de Phil Jackson, responsable de fichajes de la franquicia Phil, despertó entre los aficionados del equipo presentes en la pista de su gran rival, el Barclays Center de los Brooklyn Nets. Ni la estrella del equipo, Carmelo Anthony, está de acuerdo con Jackson. Melo duda que Porzingis pueda tener un impacto inmediato en la liga, consciente de que a él se le está pasando el arroz para ganar su anillo.

La decepción en los Knicks viene alimentada por el hecho de que durante este último mes se ha dado por hecho que el elegido sería Justise Winslow, procedente de la Universidad de Duke y que ha acabado en los Miami Heat en la décima posición. El hijo del exACB Ricky Winslow ha brillado a las órdenes de Mike Krzyzewski, mejorando conforme avanzaba la temporada hasta completar un “March Madness” muy destacable. Y los aficionados neoyorquinos lo han podido ver en directo mientras el jugador del Sevilla era un desconocido para ellos. Winslow tiene un físico ya maduro para la NBA, y un juego muy completo. Pero aún no se ha enfrentado contra jugadores más veteranos de forma regular. Y en eso Porzingis le saca ventaja.

El jugador del FC Barcelona Mario Hezonja fue elegido por los Orlando Magic con el número 5. Con el sueldo que le garantiza su posición no tendrá problemas para pagar la cláusula de rescisión de su contrato con los azulgranas. Un alero prometedor que cae en un equipo joven repleto de talento y sin más objetivo que colarse en los play-offs. En definitiva, un proyecto ilusionante y poco exigente a priori, ideal para que el talento croata evolucione y se aclimate al que se supone es su hábitat natural. A propósito de Hezonja, me permitiré una reflexión. El Barça lo fichó sabiendo que el jugador saltaría a la NBA en un máximo de 4-5 años. La primera temporada la pasó en el filial, la segunda estuvo en el primer equipo pero fue el descartado habitual de una plantilla larga junto con Marko Todorovic, y la tercera ha gozado de minutos muy limitados. Supongo que nadie ahora se sorprenderá de su marcha antes de finalizar el contrato.

Porzingis y Hezonja no han sido los únicos jugadores de la liga española seleccionados en este draft del 2015. A los Knicks parece gustarles el juego interior del Sevilla, ya que maniobraron para hacerse con el número 35 (quinto de la segunda ronda), Guillermo Hernángomez, en un cambio con los Sixers. Los Atlanta Hawks seleccionaron con el número 50 al sueco Markus Eriksson, el alero del FC Barcelona que se ha perdido casi toda la temporada por una lesión de rodilla. Dani Díez, el alero del GBC, acabó en los Portland Trail Blazers tras ser elegido por los Utah Jazz con el número 54. Tres posiciones más abajo los Denver Nuggets se hicieron con los derechos del serbio Nikola Radicevic, base del Baloncesto Sevilla.

Kentucky, 6 de 7

La Universidad de Kentucky presentaba 7 jugadores a este draft. Como ha afirmado su entrenador John Calipari, la temporada de los Wildcats no se acaba en la Final Four de la NCAA sino con el draft de la NBA. En este sentido, ha sido todo un éxito. El número 1 ha sido para ellos gracias a Karl-Anthony Towns. Su compañero en la pintura Willie Cauley-Stein ha conseguido el número 6. Los Utah Jazz gastaron su primera elección,  la 12 de la primera ronda, en el alero Trey Liles. Su compañero, el escolta Devin Booker, fue seleccionado a continuación por los Phoenix Suns.

Ya en la segunda ronda, los Phoenix Suns se hicieron con los derechos del base Andrew Harrison con el número 44 y le enviaron a los Grizzlies de Memphis. El pívot Dakari Johnson fue escogido con el número 48 por los Oklahoma City Thunder. El único de los aspirantes de Kentucky a ingresar en la NBA que no tuvo la suerte de ser seleccionado fue el escolta Aaron Harrison, el gemelo de Andrew. El primero con Calipari al frente de Kentucky que intenta el salto a la NBA antes de graduarse y no es seleccionado.  Ahora le queda la opción de luchar en las ligas de verano para conseguir su hueco en la liga (en las filas de los Charlotte Hornets).

Aaron Harrison no ha sido el único jugador con expectativas de ser nominado en el draft que finalmente se ha quedado sin su premio.  Como interiores destacan Cliff Alexander (Kansas), Chris Walker (Florida) y Alan Williams (UC Santa Barbara). Los dos primeros no han hecho una buena temporada y al tercero le faltan centímetros para la NBA. Como escoltas tenemos a Terran Petteway (Nebraska), Dez Wells (Maryland), Michael Frazier (Florida) y Wayne Blackshear (Louisville). Petteway no ha sido el de la temporada 2013-14, Wells es más penetrador que tirador, el curso de Frazier ha sido irregular y Blackshear, sobrado de físico, debe consolidar un poco más su tiro. Como bases, han quedado fuera del draft Ryan Boathright (Connecticut) y Quinn Cook (Duke). El primero es un excelente defensor y director, y el segundo un buen triplista. Dos jugadores interesantes para el baloncesto europeo.

Twitter lo carga el diablo

Los Chicago Bulls se decantaron, con el número 22 de la primera ronda, por el ala pívot procedente de la universidad de Arkansas Bobby Portis. Un interior que ha demostrado una buena capacidad anotadora y reboteadora. En estos últimos playoffs una de las carencias del equipo de Chicago han sido los problemas de sus hombres altos, exceptuando a Pau Gasol, para anotar. Portis podría ser la solución.

El jugador, sin embargo, es el protagonista de un caso “Guillermo Zapata”. El regidor madrileño ha tenido que desistir de ser concejal de cultura del Ayuntamiento de Madrid, con Manuela Carmena de alcaldesa, por unos desafortunados tweets de hace 4 años con chistes de muy mal gusto. Portis, también hace 4 años, publicó en esta red social un par de mensajes críticos con Pau Gasol y Derrick Rose. Evidentemente, tras ser elegido por los Bulls los borró y publicó un mensaje de disculpa.

No fue el único jugador de la noche con un pasado en twitter. Larry Nance Jr, elegido por Los Angeles Lakers con el número 27 de la primera ronda, publicó un mensaje el 1 de mayo del 2012 sobre el caso de violación en que se vio implicada la estrella de su futuro equipo, Kobe Bryant. El tweet fue borrado minutos después de su selección, pero no pasó desapercibido. El mánager general de los Lakers Mitch Kupchak ya mantuvo una conversación con el alero de la Universidad de Wyoming, e hijo del ganador del primer concurso de mates de la historia de la NBA. Ahora falta por ver que le dice Kobe.

La epopeya de Luke Ridnour

Luke Ridnour ha dado un ejemplo de movilidad laboral. Con 34 años, ha disputado 12 temporadas en la NBA desde que fuera elegido en el puesto 14 de la primera ronda del draft del 2003 por los Seattle Supersonics (el traslado a Oklahoma de esta franquicia el año 2008 dio lugar al nacimiento de los Oklahoma City Thunder). Hasta ahora, había jugado en 5 equipos diferentes: Sonics, Milwaukee Bucks (en dos etapas), Minnesota Timberwolves, Charlotte Hornets y Orlando Magic.

Entre el dia 24 y el día 25 de junio, en vísperas del draft, el veterano cambió 3 veces de equipo. Sin tiempo para acabar de hacer las maletas, Ridnour veía como su destino variaba en unas pocas horas. Una situación desesperante propiciada por el hecho de que el segundo año del contrato de 2 temporadas que firmó el 26 de julio del 2014 con los Magic no está garantizado y puede ser cortado sin problemas. Y así el jugador se ha convertido en moneda de cambio entre equipos para acabar de cuadrar las cifras de las operaciones pre-draft. No interesan sus cualidades de base sino la posible caducidad de su ficha.

Orlando le envió a los Memphis Grizzlies a cambio de los derechos del letón Janis Timma (el último de los jugadores en ser elegido en el draft del 2013 con el número 30 de la segunda ronda). Memphis lo canjeó con los Charlotte Hornets a cambio de un Matt Barnes que había aterrizado en Charlotte sólo diez días antes procedente de los Clippers (en el traspaso de Lance Stephenson). Ridnour ha acabado finalmente en los Thunder de la ciudad de Oklahoma que han cedido a los Hornets a Jeremy Lamb y una segunda ronda del draft del 2016.

La pretemporada del verano del 2009 de Quentin Richardson fue de récord. El alero de los Knicks fue traspasado a los Grizzlies, quienes a su vez lo enviaron a los Clippers, de donde salió en dirección a los Timberwolves para acabar finalmente en los Heat. Richardson cambió 4 veces de equipo, pero lo hizo en un lapso de 2 meses de tiempo. Ridnour ha vestido 4 camisetas distintas (contando la de partida) en menos de 2 días. Los aficionados de los equipos de paso no han tenido tiempo ni de ir a la tienda a comprar la camiseta con su nombre. Si es que alguno tuvo esa intención.

Se acaba la temporada

La noche del draft marca el final de la temporada…o el inicio de la siguiente, según se mire. En mi caso personal, opto por la primera opción. A partir de ahora, y hasta que se reanude la actividad, la periodicidad de mis artículos disminuirá. Seguiré atento al mercado de verano, con un especial seguimiento del futuro contrato de Marc Gasol (el gran tema de este verano que más de cerca nos atañe). Pero no publicaré todas las semanas. Al fin y al cabo, estamos de vacaciones…¿o no?

Artículo publicado en http://www.encancha.com, junio del 2015

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