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NBA: Marc Gasol saca tajada de la lluvia de millones del verano

15 Jul

Marc Gasol, 110 millones de dólares. Anthony Davis, 145. Damian Lillard, 120. Kevin Love, 113. Jimmy Butler, 95. Goran Dragic, 90. Son algunas de las cifras de escándalo de los contratos firmados este verano en la NBA.

Marc Gasol renovó con los Memphis Grizzlies por las siguientes cinco temporadas a cambio de una cifra global que ronda los 110 millones de dólares. Al final de la cuarta el pívot catalán se ha reservado la opción de dar por concluido el trato y volver a probar suerte en el mercado de agentes libres.

El mediano de los tres hermanos Gasol nunca barajó la opción de cambiar de equipo. Sólo mantuvo una reunión mientras estuvo en el mercado, y fue en España con el propietario de los Grizzlies, un Robert Pera tan enganchado a su trabajo que durante su breve estancia en nuestro país no se alojó en ningún hotel, sino en su avión totalmente equipado. Antes de criticar su decisión de no buscar una franquicia con más posibilidades de títulos o renombre, sería conveniente analizar la situación.

Los Grizzlies, liderados por Marc Gasol, han batido el récord de la franquicia jugando 5 temporadas seguidas los play-offs. En tres de ellas llegaron a las semifinales del Oeste y en una, el año 2013, a la final de Conferencia. El equipo de Memphis ha pasado las tres últimas temporadas de los 50 triunfos en liga regular. Lo que demuestra que en Memphis se ha trabajado bien, y están a un paso del éxito. Los fichajes del alero Matt Barnes procedente de los Clippers y del ala pívot Brandan Wright de los Phoenix Suns pueden ayudarles a darlo.

Su jugador franquicia ha culminado su año más destacado en la NBA, con 17,4 puntos, 7,8 rebotes, 3,7 asistencias y 1,62 tapones de media. Ha sido su temporada más productiva en anotación. Su buen papel durante la Liga regular le ha servido para ser titular en el All Star, y para convertirse en el primer Grizzlie de la historia en ser incluido en el primer equipo de la NBA. Y de paso, ser considerado el mejor pívot de la mejor Liga del Mundo. A sus 30 años, está en el mejor momento de su carrera.

Pero la vinculación de Marc Gasol con Memphis y su equipo va mucho más allá de lo deportivo. Durante los primeros años de la carrera de su hermano mayor Pau en la liga profesional norteamericana, la familia Gasol se instaló en la ciudad del inigualable Elvis (espero que todos sepáis quien fue, y el que no ya tiene deberes para buscar en google y youtube). Marc vivió su adolescencia en Memphis, fue al instituto en Memphis durante dos cursos, hizo amigos en Memphis. Tuvo ofertas para seguir sus estudios en universidades de los Estados Unidos, pero las rechazó.

Su ilusión era seguir los pasos de su hermano mayor destacando en la ACB. Después de 3 temporadas en el FC Barcelona con muy poca participación, en el Akasvayu Girona encontró los minutos necesarios para demostrar su verdadero potencial. Desde el 29 de octubre del 2008 ha jugado en la NBA, liga en la que ya ha suma 7 temporadas. Y todas en Memphis. Desde que es adulto, la ciudad del estado de Tennessee es el lugar en el que ha pasado más tiempo. Su hogar.

La lluvia de millones

Los Grizzlies le han puesto a Marc Gasol una millonada encima de la mesa. Su hermano Pau firmó una extensión de tres temporadas con los Lakers el verano del 2011 de 57 millones. Una media de 19 por temporada. Marc superará los 20 por año. Un gran contrato, sin duda, pero de ninguna manera un contrato excepcional. El pívot de los Grizzlies no podía firmar por menos de esa cantidad en este verano del 2015 si no quería arrepentirse los próximos 5 años. La entrada en vigor del nuevo contrato televisivo de la NBA a partir del verano del 2016 ha obligado a los jugadores en disposición de firmar contratos largos a exigir las cantidades máximas que permite el convenio en vigor para evitar que sus salarios queden desfasados en breve.

Anthony Davis será el jugador mejor pagado de la liga (mientras Lebron James se lo permita y a la espera del nuevo contrato de Kevin Durant del próximo verano). El pívot ha llegado a un acuerdo con su equipo, los Pelicans de Nueva Orleans, por el que ingresará 145 millones de dólares repartidos entre las próximas 5 temporadas. Damian Lillard no se queda muy atrás. Los Blazers le reconocerán su ascenso a jugador franquicia con un contrato de unos 120 millones a cobrar entre la temporada 2015-16 y la 2019-20.

Los campeones, los Golden State Warriors, mantendrán una de sus piezas claves en el estilo “small ball” que les ha llevado hasta el éxito: el ala pívot Draymond Green seguirá en California 5 años más a cambio de 85 millones. Los subcampeones, los Cavaliers, han aceptado pagarle 113 millones a Kevin Love para que luzca su camiseta las 5 siguientes temporadas. Ahora renegocian los contratos de Tristan Thompson (se habla de más de 80 millones por 5 años) y ¡Lebron James! (si, ejerció su opción de ser agente libre para conseguir un contrato máximo de 47 millones por 1 temporada fija y otra opcional).

Dwyane Wade quería que su franquicia de toda la vida, los Miami Heat, le reconocieran con un contrato largo y bien pagado el sacrificio que hizo renunciando a un sueldo mayor para facilitar la llegada de Chris Bosh y Lebron James hace 5 años. Ha conseguido una de las dos cosas, una oferta de 20 millones por una temporada. Los Heat no se fían de su salud a largo plazo, pero le agradecen sus esfuerzos en el pasado. Goran Dragic seguirá disfrutando del sol de Florida durante 5 inviernos más gracias a los 90 millones que este mismo equipo ingresará en su cuenta corriente.

Los Bulls, por su parte, compensarán la fidelidad de Jimmy Butler los siguientes cinco años de su vida con 95 millones. Otros jóvenes millonarios serán Tobias Harris (64 millones en 4 temporadas en Orlando Magic), Brandon Knight (70 por 5 en los Phoenix Suns), Kris Middleton (70 por 5 en los Milwaukee Bucks) y Reggie Jackson (80 por 5 en los Detroit Pistons). El algo más veterano Demarre Carroll (29 años en breve) firmará su primer gran contrato como profesional: 60 millones por 4 temporadas en los Toronto Raptors.

Hay dinero de sobra para todo el mundo. Un jugador que no ha estado bien en las últimas finales como Iman Shumpert se llevará 40 millones de los Cleveland Cavaliers en un contrato de 4 temporadas. Thadeus Young, un esforzado gladiador, le levantará a los Brooklyn Nets 50 millones en 4 temporadas. Otros secundarios como Al Farouq Aminu (firmará contrato de 4 años con los Portland Trail Blazers a cambio de 30 millones), Arron Afflalo (dos temporadas con los Knicks por 16 millones), Corey Brewer (seguirá 3 años más en los Rockets por 24 millones) o Jae Crowder (renueva por 5 temporadas con los Celtics a cambio de 35 millones) también harán un buen rinconcito para el día que se jubilen.

Los pívots son un caso aparte. Por cuestiones estadísticas, personas de su altura y coordinación son escasas. Y eso se paga. Los Thunder de Oklahoma City han igualado la oferta que los Blazers le hicieron al prometedor Enes Kanter: 70 millones por 4 temporadas. Brook López, un gran jugador con demasiadas lesiones, seguirá tres años más en los Brooklyn Nets por 60 millones. Su hermano gemelo Robin, un buen defensor con poca incidencia en ataque, recalará durante 4 años en Nueva York tras aceptar la oferta de 54 millones de los Knicks. Otro especialista defensivo, el veterano Tyson Chandler ha conseguido un contrato de 52 millones por 4 temporadas en los Phoenix Suns. El turco Omer Asik tampoco destaca en ataque, pero seguirá sellando la zona de los Pelicans durante 5 años más a cambio de 60 millones. Paul Millsap le ha sacado 58 millones a los Atlanta Hawks por 3 años más de esfuerzo, y Greg Monroe 50 a los Bucks por el mismo número de temporadas.

Hay Spurs para rato

Los Spurs de San Antonio se enfrentaban a un verano complicado, en el que todo su proyecto corría peligro de hundirse. De aspirantes al título podían pasar a ser un equipo en reconstrucción. Los veteranos Tim Duncan (39 años) y Manu Ginóbili (cerca de los 38 años) meditaban sobre su retirada, y los jóvenes Kawhi Leonard y Daniel Green acababan contrato. La franquicia tejana podía decir adiós a su pasado y su futuro al mismo tiempo. La brillante actuación de su gerencia lo ha evitado, para alivio de los aficionados al baloncesto.

Duncan y Ginóbili volverán, y con un regalo bajo el brazo para su equipo (además del retorno): se rebajarán el sueldo. Duncan aceptó un nuevo contrato de dos temporadas que le reportará cinco millones anuales. Ginóbili se llevará un total de 5,7 millones repartidos en las dos próximas temporadas. Los jóvenes siguieron el ejemplo de los veteranos, firmando por debajo del máximo que les permite el convenio. Leonard se llevará 90 millones por 5 años de trabajo, y Green 45 por 4.

Con este bote de dinero sobrante la franquicia de San Antonio se ha hecho con uno de los agentes libres más codiciados del mercado, el ala pívot de los Portland Trail Blazers LaMarcus Aldridge. El jugador, natural de Texas, quiere su anillo de campeón. Por eso dejó claro a los Blazers que no iba a renovar, y por eso rechazó las ofertas de Los Angeles Lakers y los Phoenix Suns. Aunque tampoco le ha hecho ninguna rebaja a su nuevo equipo: 80 millones por un contrato de 4 temporadas.

Con él llega al equipo un cuatro veterano, pero con gran capacidad de anotación desde la media distancia: David West. El interior renunció a la temporada que le quedaba en los Indiana Pacers, y por la que hubiera cobrado 12,2 millones, para ganar el mínimo para alguien de su experiencia en la liga: 1,4 millones. ¿Cuánto vale un anillo de campeón? Para West, 11 millones de dólares.

Evidentemente, los Spurs han tenido que deshacerse de jugadores. En unos casos, para hacerse un hueco salarial (Tiago Splitter ha acabado en los Atlanta Hawks). En otros, porque no han podido (o querido) igualar las ofertas que recibieron de otros conjuntos (Marco Belinelli). Y en algunos otros, porque ya no tenían sitio en el equipo. Corey Joseph, relegado a tercer base por Patty Mills, se fue a Toronto (30 millones en 4 temporadas) para dejar su sitio al prometedor Ray McCallum procedente de los Kings de Sacramento.

En la categoría de experimento podría citarse el fichaje del gigante del Estrella Roja Boban Marjanovic (2,21) por una temporada (y unos 2 millones). Si sale bien, ya le renovarán. En primera ronda del draft eligieron a otro pívot serbio, Nikola Milutinov (2,13) del Partizan. Algo le habrán visto. Una franquicia que fue capaz de acertar eligiendo en el número 28 del draft del 2001, la última elección de primera ronda de aquel draft, a Tony Parker, tiene todos mis respetos. Fue el mismo año que los Wizards se comieron con el número 1 a Kwame Brown.

El rocambolesco fichaje de DeAndre Jordan

El pívot de Los Angeles Clippers DeAndre Jordan ha protagonizado el culebrón del mercado de agentes libres. Su equipo le puso sobre la mesa una oferta de 110 millones por 5 temporadas. Igualita a la que los Grizzlies le hicieron a Marc Gasol. Y la rechazó. Por una parte, el jugador buscaba un equipo en el que tuviera más protagonismo ofensivo (a pesar de sus limitaciones técnicas en este aspecto). Y por la otra, se comentó la existencia de una enemistad irresoluble entre el pívot y el base y estrella del equipo, Chris Paul.

Jordan, natural de Houston, aceptó en primera instancia la propuesta de los Dallas Mavericks: 80 millones por 4 años jugando más cerca de casa. Pero he aquí que los Clippers no se resignaron y enviaron una delegación encabezada por el propietario Steve Ballmer, el entrenador Doc Rivers y el ala pívot Blake Griffin a casa del pívot. Y tras una larga charla, le convencieron de que firmase.

El problema era que si bien los equipos pueden empezar a negociar con los jugadores libres de contrato el 1 de julio, no pueden oficializar sus acuerdos hasta que la NBA ha calculado el tope salarial para el siguiente año, el 9 de julio. Los Clippers habían conseguido el compromiso del jugador horas antes de que expirase la moratoria, así que decidieron atrincherarse en la casa de Jordan hasta que éste pudiera firmar legalmente, evitando una posible contraofensiva de los Mavericks.

La historia deja dos damnificados y un gran beneficiado. El primer perjudicado ha sido el propio DeAndre Jordan, que ha aumentado su imagen de “niño grande”. Su indecisión, o poca fiabilidad en los tratos, le puede pasar factura en el futuro. El segundo perjudicado ha sido el propietario de los Dallas Mavericks Mark Cuban. Propietarios, directivos y técnicos no pueden hablar de fichajes hasta que se han cerrado las operaciones. A Cuban se le soltó la lengua en una radio, y eso le ha costado 25.000 dólares de multa además de quedarse con cara de tonto dando por hecho un fichaje que no se va a realizar.

El verdadero ganador de este sainete ha sido Wesley Mathews, un buen defensor exterior que además posee buenos porcentajes en el lanzamiento triple, pero de ninguna manera una estrella en ciernes. Los Mavericks le habían ofrecido un contrato de 4 temporadas valorado en 57 millones de dólares. El escolta había colado una cláusula en las negociaciones  por la cual su nómina subía hasta los 70 millones si no se fichaba a Jordan como condición para rechazar la propuesta de los Sacramento Kings de 64 millones por  años de servicios. Una cifra exorbitada para un jugador que se rompió el tendón de Aquiles en marzo y que no es seguro que esté recuperado a tiempo para el inicio de la Liga Regular. Deron Williams también aterrizó en Dallas por 10 millones a repartir en dos años, el segundo con opción de finalización para este base al que las lesiones han castigado en exceso estas últimas temporadas.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, julio del 2015

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Paul George y Kevin Love, protagonistas de la semana NBA

3 Ago

Una vez resueltos los destinos de Lebron James, Carmelo Anthony y Pau Gasol, el futuro de un Kevin Love harto de perder partidos en los Timberwolves era el centro de todas las conversaciones. Hasta que Paul George se fracturó la pierna.

La gravísima lesión de Paul George ha trastocado por completo los planes de los Indiana Pacers de cara a la próxima temporada. El jugador franquicia se rompió la tibia y el peroné en un partidillo de entrenamiento de los jugadores NBA preseleccionados para representar a los Estados Unidos en el próximo Mundial.  Habitualmente comparto los videos para ilustrar las jugadas de las que hablo, pero en este caso no lo haré. Lo encuentro excesivamente morboso ante la dureza del momento.

Lo más probable es que George,  cuya ampliación de contrato de 5 temporadas a cambio de alrededor de 90 millones de dólares entra en vigor la siguiente campaña, no juegue ningún partido de la Liga 2014-15. Los Pacers han visto como Lance Stephenson se ha convertido en la nueva estrella de los Charlotte Hornets y no han intentado renovar a Evan Turner, quien tras su fugaz paso por Ios Pacers acabará en los Celtics.

Hasta ahora el escaso bagaje en el mercado de agentes libres de la franquicia de Indiana ha sido la incorporación del ex de los Pistons Rodney Stuckey para reforzar la posición de escolta tras la marcha, asumida de antemano, de”Born Ready” Stephenson. La previsión era que Paul George asumiera las riendas del equipo. Tras su lesión, se hace imprescindible un plan B para conseguir un líder en pista.

El problema es que la desdichada jugada llega con la época de fichajes bastante adelantada y los mejores jugadores ya comprometidos. Los Pacers no se habían movido al no considerarlo necesario, y ahora que si lo necesitan tal vez sea tarde.  Siempre queda la opción de un traspaso, pero eso supondría renunciar a alguna pieza básica. Me da la impresión que han dicho adiós a la temporada incluso antes de su inicio.

Esta lesión amenazaba con reabrir el debate sobre la conveniencia de que las estrellas de la NBA arriesguen el físico en competiciones con sus selecciones. Una discusión alimentada por los propietarios, especialmente en lo que se refiere a sus jugadores internacionales (y sus famosos seguros para cubrirse las espaldas en caso de lesión). Unas quejas que nunca han expresado con la misma claridad cuando el que reclamaba a sus estrellas era el combinado norteamericano. A excepción, claro está, del vehemente dueño de los Mavericks Mark Cuban, el único que ha alzado la voz.

Larry Bird, máximo responsable de la configuración de la plantilla de los Pacers y miembro del primer “Dream Team” (Barcelona 1992), ha manifestado  en un comunicado que “aún apoyamos a USA Basketball y creemos en los objetivos de la NBA de promocionar nuestro juego, equipos y jugadores por todo el mundo. Es una lesión extremadamente desgraciada ocurrida en un escenario de alta visibilidad, pero podría haber ocurrido en cualquier otro momento y lugar”. Tema zanjado…por ahora.

Los Cavs quieren su Big Three

El otro nombre propio de estas dos últimas semanas ha sido Kevin Love. El ala pívot, harto de ver los playoffs desde su sofá, quiere ir a un equipo ganador. Y mejor hoy que mañana. Aunque su contrato no expira hasta la próxima temporada, sus ganas de cambiar de aires han hecho decidirse a los Minnesota Timberwolves a explorar las opciones que les ofrece el mercado.

El equipo mejor situado para conseguir sus servicios son los Cavaliers de Cleveland. Con Lebron James de nuevo en casa, en Oregon están dispuestos a lo que haga falta para tener contento al hijo pródigo. Le han fichado a Mike Miller, intentan hacer lo mismo con Ray Allen y parecen dispuestos a renunciar a una futura estrella para darle a James su último capricho, jugar con Love. Con el base Kyrie Irving completando el  trio de estrellas, el equipo sería un firme aspirante al campeonato.

Los Timberwolves han expresado su interés por hacerse con el número 1 del draft de este año, el canadiense Andrew Wiggins. En el cambio podría ir también el primer jugador elegido el año pasado, Anthony Bennett, aunque su rendimiento no ha estado hasta ahora a la altura de las expectativas. Los Chicago Bulls y los Warriors también estaban interesados en conseguir a Love, pero ninguno de los dos puede ofrecer al prodigio del Canadá en torno al cual en Minnesota espera iniciar un nuevo proyecto de futuro.

Un novato no puede ser traspasado hasta 30 días después de haber firmado su primer contrato. Eso nos lleva a que un posible acuerdo entre Wolves y Cavaliers no podría hacerse público hasta el 23 de agosto (en el caso que incluya a Wiggins). Love  ha abandonado el grupo de jugadores norteamericanos que están preparando el Mundial de España de este verano. La NBA ha retirado de la venta online la camiseta de los Cavaliers de Wiggins mientras que sus tiendas venden a precio de saldo el merchandising del rookie. Indicios de que algo se está fraguando.

¿Otro año perdido de Los Lakers?

Todo apunta a otro año de travesía en el desierto en el equipo de Los Angeles. El fichaje de más relumbrón para sus aficionados está en el banquillo con la llegada del nuevo entrenador Byron Scott, una de las estrellas del mítico “showtime” de los 80. Respecto a la plantilla, confían en el retorno de los lesionados Kobe Bryant y Steve Nash, y en la anotación de Nick Young en la segunda unidad. También continúan una temporada más Xavier Henry , Wesley Johnson, Jordan Hill, Ryan Kelly y Robert Sacre.

De las nuevas incorporaciones, los californianos esperan que Jeremy Lin justifique su elevado salario (14,9 millones) volviendo a ser el jugador que deslumbró en los Knicks. Que el rookie Julius Randle, séptimo del draft, explote pronto. Y  que Carlos Boozer, tras ser amnistiado por los Bulls, recupere su intensidad competitiva. Por lo menos Boozer, con buenas estadísticas personales pero poca incidencia en su etapa en los Bulls, sale barato (3,2 millones). Como otra apuesta de riesgo (que aún no han cerrado), le han echado un ojo a Michael Beasley. Tal vez repitan la misma jugada que la temporada pasada les salió mal a los Miami Heat.

Este mes de julio se ha cerrado con un sabor agridulce para los Houston Rockets. En el aspecto positivo, consiguieron deshacerse de los inexplicables contratos de Omer Asik (Pelicans) y Jeremi Lin (Lakers) librándose de un gasto de casi 30 millones de dólares para la próxima temporada.  En el aspecto negativo, su interés por fichar a Chris Bosh les llevó a no igualar la oferta que los Dallas Mavericks hicieron a Chandler Parsons, agente libre restringido. Y todo para ver como Bosh acababa renovando con los Heat. La llegada de Trevor Ariza tras una buena temporada en los Wizards no parece consuelo suficiente.

El fichaje de Parsons no ha sido la única operación de los Mavericks, uno de los equipos que más se ha movido. Nowitzki aceptó renovar a la baja y añadieron a dos veteranos como Tyson Chandler y Raymond Felton en el traspaso en que enviaron a Calderón a los Knicks. Buscando más experiencia, también han ofrecido un lugar en su plantilla a Richard Jefferson, Jameer Nelson y Devin Harris. Habían firmado por una temporada a Rashard Lewis, pero han rescindido este contrato al saber que el alero tiene que operarse  la rodilla derecha. Por ahora no me parece un bloque a incluir entre los aspirantes al título.

Sterling pierde en los tribunales

Los Clippers cambiarán finalmente de dueño, evitando así un principio conflictivo de la temporada con un posible boicot de su entrenador Doc Rivers y los jugadores (tanto los propios como los rivales). Donald Sterling, su propietario actual, fue duramente sancionado y expulsado “de facto” de la NBA después de que se filtrase una conversación telefónica con su pareja del momento, V. Stiviano, en la que se expresaba de forma totalmente racista.

La esposa de Sterling, Shelly, llegó a un acuerdo con el exmáximo responsable de Microsoft Steve Ballmer para la venta de la franquicia por 2000 millones de dólares. Previamente había incapacitado a su marido, quien recurrió ante los tribunales este procedimiento. Esta semana el juez ha dictaminado que el alzheimer que padece el millonario le inhabilita para los negocios, y que su mujer ha negociado un buen trato. Así que una vez aparezca la versión escrita del veredicto a partir del 13 de agosto podrá cerrarse la venta de los Clippers sin que las alegaciones posteriores de Donald Sterling puedan paralizarla.

 

publicado en http://www.encancha.com, agosto 2014

La NBA fulmina a Donald Sterling, dueño de los Clippers

30 Abr

La larga trayectoria de desprópositos y comentarios inapropiados del propietario de Los Angeles Clippers, Donald Sterling, ha llegado a su fin esta semana. Su última salida de tono ha llegado en el peor momento.

El pasado viernes 25 de abril la web TMZ publicó un fragmento de una conversación del 9 de abril entre el dueño de Los Angeles Clippers, Donald Sterling, y la pareja con la que aparecía en público hasta hacía poco, la modelo S. Stiviano. Posteriormente Deadspin.com publicó una versión ampliada. El diálogo se inicia con el magnate reclamándole a su entonces chica que borrase de su cuenta de instagram todas las fotos que se había hecho con personas de raza negra.

Sterling le decía: “¿Por qué te haces fotos con minorías? Es como hablar con el enemigo. Los latinos tienen ciertos sentimientos hacia los negros, y los negros hacia los otros grupos (…) Siempre será así (…) Me preocupa mucho que te juntes con negros (…) Se supone que eres una delicada chica blanca o latina. No deberías mezclarte con personas de color”.

Stiviano le respondía que las había borrado todas excepto la del jugador de Los Angeles Dodgers (beisbol) Matt Kemp, porque es mulato y tiene la piel muy clara, y la de Magic Johnson. Sterling, de raza judía, se indignaba cuando Stiviano sacaba a colación el tema del Holocausto, y negaba ser racista. Se justificaba diciendo que ese es el mundo en el que vive, esa es la cultura predominante, y él es muy mayor para cambiar las cosas. El fragmento que más ha indignado es el siguiente:

Ella: No lo entiendo, yo no lo veo como tú. No me han educado como a ti.

El: Bueno, si no opinas igual..no vengas a los partidos. No traigas negros y no vengas.

Ella: ¿Sabes que tienes un equipo entero de negros que juga para ti?

El: Les mantengo y les doy comida, ropa, coches y casas. ¿Quién más se lo da? Sé lo que tengo. ¿Quién hace posible el juego? ¿Yo o ellos? ¿No hay 30 propietarios que han creado la liga?

Para acabar de situar el tema debemos aclarar que el dueño de los Clippers está casado con Rochelle Sterling, quien ha denunciado a Stiviano por haberle robado (supuestamente) 1,8 millones de dólares a su marido. Esta no es la primera relación extramarital pública de Sterling, y tampoco la primera que acaba en los tribunales.

Según TMZ, el domingo posterior a la filtración el dueño de los Clippers habría llamado a la modelo para intentar recuperar no la conversación filtrada, sino otras 100 horas de diálogos entre ambos que Stiviano habría grabado (según ella, tiene mala memoria y así se acuerda de lo que ha dicho).

La joven remitió a Sterling a sus abogados para hablar de un posible acuerdo, los mismos que negaron en un comunicado que la filtración a los medios de este material tan dañino provenga de su cliente. Teniendo en cuenta que habitualmente lo primero en aparecer es lo más “light”, el resto de las grabaciones puede ser demoledor. Y otra bomba, la señorita Stiviano se habría puesto a escribir un libro sobre su aún corta vida (no ha cumplido los 30).

Un largo historial de polémicas

Donald Tokowitz nació en 1934 en Chicago, hijo de dos inmigrantes judíos. Ya adulto añadió a su nombre el apellido Sterling. Este licenciado en derecho hizo fortuna con negocios inmobiliarios, y fueron estos los que le llevaron a la NBA. Jerry Bush le vendió unos apartamentos en 1979 para recaudar parte del dinero que necesitaba para comprar los Lakers (y Los Angeles Kings de la NHL y El Forum de Los Angeles que venían en el mismo paquete). Dos años más tarde, el ya dueño de los Lakers le sugería a Sterling que se comprase su propio equipo de la NBA. Y el abogado adquirió Los Clippers de San Diego por 12,5 millones.

La gestión de los Clippers bajo Sterling no pasará a la historia como gloriosa. El equipo no tuvo su primera temporada ganadora (con más victorias que derrotas) hasta la 91-92, 11 años después de su adquisición. Ni tampoco como plácida. En 1981 se negó a pagar un premio de 1000 dólares al ganador de un concurso de tiros libres. El perjudicado resultó ser abogado y le denunció. Sterling se acabó rascando el bolsillo. En 1982 la NBA le multó con 10.000 dólares por comentar que aceptaría que su equipo quedase último de la Liga Regular para poder elegir en el draft a Ralph Sampson (un claro antecedente de tanking).

En 1984, fue multado con 25 millones de dólares por trasladar los Clippers desde San Diego a Los Angeles sin el permiso del resto de propietarios. Sterling puso una demanda contra la liga por valor de 100 millones, que retiró cuando la sanción anterior le fue rebajada a 6 millones. El año 2004 se negó a pagarle una operación de cáncer de próstata al entrenador ayudante Kim Hughes. El técnico se había operado de urgencia y fuera del seguro médico costeado por el equipo para no perderse ningún partido. Cuatro jugadores asumieron el pago de los 70.000 dólares en gastos médicos: Corey Maggette, Elton Brand, Chris Kaman y Marco Jaric.

Tampoco sorprenden las palabras racistas de Sterling a Stiviano. En agosto del 2006 fue acusado por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos de discriminación racial a la hora de alquilar sus apartamentos (las frases aportadas como prueba contra negros, mejicanos y coreanos no tienen pérdida, tales como “es por los negros del edificio, apestan, no son limpios”o “no me gustan los mejicanos porque beben, fuman y hacen el vago”). El dueño de los Clippers llegó a un acuerdo y pagó una multa millonaria.

En febrero del 2009, quien le denunció por discriminación fue Elgin Baylor, exjugador de la NBA y hasta entonces ejecutivo del equipo de Sterling. Baylor acusó a su exjefe de querer construir su equipo bajo un modelo de plantación, con “chicos negros y pobres del Sur y un entrenador blanco” y de comentar, durante las negociaciones por Danny Manning, que “estoy ofreciendo un montón de dinero por un pobre chico negro”. A Rollie Massimino, candidato a entrenar su equipo en 1983, le preguntó si se creía “capaz de entrenar a estos negros” (usando el despectivo término “nigger”).

La repulsa generalizada acaba con Sterling

Los años de impunidad de Sterling se han acabado a partir de la airada reacción provocada por la amplia exposición pública de sus palabras. Nunca hasta ahora sus comentarios habían gozado de tanta difusión, ni nunca antes la sociedad americana había estado tan mentalizada en la lucha contra el racismo. No olvidemos que por primera vez en su historia tienen un presidente de raza negra.

Los avances en las tecnologías de la comunicación han permitido no sólo la rápida difusión de sus comentarios racistas, sino también las de las réplicas en su contra. Uno de los primeros en cargar con toda dureza fue el Rey de la Liga, Lebron James, marcando la postura de los jugadores. La plantilla de Los Clippers se rebeló al completo. En plenos playoffs, antes del cuarto partido de la primera ronda en la pista de los Warriors,  se despojaron de la chaqueta del chándal, la dejaron en mitad de la pista e hicieron el calentamiento con las camisetas de entreno del revés para ocultar cualquier logo del equipo. Los Miami Heat se solidarizaron con ellos la noche siguiente.

 

Los pronunciamientos de personalidades se sucedieron al mismo ritmo que el de la gente de la calle. Sterling no encontró quien le defendiese más allá de su mujer. Hasta el propio Barak Obama, presidente de los EEUU, le censuró. Las empresas que mantenían contratos de esponsorización con el equipo empezaron a anunciar la suspensión de los mismos. La Universidad de California – Los Angeles (la prestigiosa UCLA) hizo su pública su renuncia a un generoso donativo del millonario.

Adam Silver, flamante comisionado de la NBA, tuvo una primera comparecencia en público el día después de la publicación de los desafortunados comentarios de Sterling. Medido en sus formas, se limitó a anunciar la apertura de una investigación. Un tono similar al de un primer comunicado del presidente de los Clippers, Andy Roeser, que no daba total veracidad al fragmento de conversación filtrado y recordaba el pleito de la familia Sterling contra Stiviano para desviar la atención.

En su rueda de prensa del martes 29 de abril, con todo el planeta pendiente de sus palabras, Silver fue mucho más contundente: Donald Sterling quedaba suspendido de forma indefinida de todas las actividades de la NBA. Ya no puede entrar en un pabellón, o participar en una reunión, ni mucho menos dirigir un equipo. El magnate tendrá además que pagar una multa de 2,5 millones de dólares, la más alta prevista en la reglamentación, y cuyo importe irá a fines benéficos. Y aunque aún sigue siendo el propietario de los Clippers, el comisionado anunció que hará todo lo que esté en su mano para desposeerle.

Debemos recordar que aunque cada equipo tiene su dueño, en realidad son franquicias de la NBA. Y con el voto de tres cuartas partes de los propietarios (22 votos de 30) se puede forzar la venta de una. Cuando Silver anunció en público sus intenciones, es porque había hablado con los dueños y conseguido su apoyo. Los comunicados emitidos por los diferentes conjuntos apuntan en esta dirección. Así que aunque Sterling ha dicho que no tiene intención de vender los Clippers, lo acabará haciendo (con o sin pleito legal por en medio). Sólo es cuestión de fijar un precio (y eso dependerá de hasta donde llegue el equipo en la lucha por los anillos).

El trasfondo social

Cabe preguntarse el porqué ahora de una respuesta tan enérgica ante unos hechos largamente repetidos en el tiempo. Y no creo que sea sólo por la magnitud mediática que sus últimas declaraciones han conseguido. Tal vez la amenaza de algún tipo de plante por los jugadores también haya tenido algo que ver. Integrantes de los Warriors han dicho que el equipo en pleno tenía previsto abandonar la pista el pasado martes por la noche durante el salto inicial del quinto partido en Los Angeles si las sanciones que Silver debía anunciar no les parecían suficientes. Toda la jornada del martes peligraba, y tras ella el resto de los playoffs.

Según datos de octubre del 2013, el 76% de los jugadores de la NBA son negros, el 19% blancos y el 4 % latinos (hay un 2% de otras razas). En entrenadores, la proporción entre negros y blancos se iguala a favor de los segundos (43% por 53%) mientras que los latinos siguen siendo marginales (3%). En el personal de la NBA los blancos son claramente mayoría (64%), seguidos por negros (18%) y asiáticos (11%). Y cuando llegamos al escalafón más alto, el de los propietarios mayoritarios de los equipos, nos encontramos con que todos los dueños son de raza blanca excepto uno, Michael Jordan.

Respecto a los aficionados de la NBA, en un país de mayorías minoritarias y minorías muy importantes, las cifras apuntan que el 45,7 por ciento de ellos son blancos, el 31,4% negros, el 16,1 % latinos y el 6,8% asiáticos. En los Clippers, los aficionados blancos representan el 40,2% del total, los negros el 27,5%, los latinos el 21,7% y los asiáticos el 10,6%. En los vecinos Lakers los porcentajes son bastante similares. Los seguidores de raza negra sólo son mayoritarios en tres franquicias: Memphis Grizzlies (48,6%), Atlanta Hawks (47,8%) y Washington Wizards (44%).

Ante esta composición de su sociedad, ni los Estados Unidos ni la NBA pueden hacer otra cosa que cortar de raíz este tipo de comentarios. De lo contrario peligran la paz social y el negocio. En tiempos de grave crisis, cualquier pequeña chispa puede desencadenar el incendio. La inconsciencia de Sterling debía ser castigada de forma ejemplar. Por la celeridad y contundencia de su reacción (más allá de la esperada por muchos), el comisionado Adam Silver sale muy reforzado tras resolver la primera “patata caliente” de su gestión, dejando claro que el único color que de verdad cuenta para la NBA es el verde del dinero. 

Pero no sólo él ha afianzado su posición. Este episodio puede dar a los jugadores una muestra de su fuerza a la hora de presionar a la Liga cuando se muestran unidos y firmes. Y cual es el mejor momento para hacerlo. Porque aunque parezca lo contrario, el verdadero poder no está en manos de aquel que lo ejerce sino de aquellos que legitiman su ejercicio.

 

Artículo publicado en http://www.encancha.com, abril 2014

NBA: Pacers y Clippers aumentan su arsenal para los play offs

28 Feb

El 20 de febrero se cerró el período de traspasos entre equipos en la NBA, con muchos movimientos de piezas de poco importancia. Pero de entre toda esta maraña de jugadores que hicieron las maletas, hay un par de billetes de avión que pueden cambiar el devenir de la temporada en curso.

El líder de la Liga Regular, los Indiana Pacers, envió a Danny Granger y una segunda ronda del draft del 2015 a cambio de Evan Turner y Lavoy Allen. Si en junio se proclaman campeones de la NBA, seguramente podrán marcar en rojo en el calendario como una fecha clave para su éxito el día que cerraron este trato, tanto por lo que dieron como por lo que recibieron.

 Danny Granger era el líder de los Pacers hasta que una lesión de rodilla le mantuvo inactivo prácticamente toda la temporada pasada. En su ausencia se produjó la explosión imparable de Paul George, quien asumió unos galones en el equipo de Indiana que ahora no está dispuesto a ceder. El buen rendimiento de Lance Stephenson acabó de relegar a  Granger, con un sueldo de 14 millones de dólares, a un papel secundario. Su marcha cierra la posibilidad de una lucha de gallos en el gallinero.

La llegada de Evan Turner dota al equipo de Indianapolis de un jugador joven de mucho talento y una gran polivalencia, y con un contrato mucho más barato que el de Granger. En sus tiempos NCAA en Ohio State, Turner ejercía de falso base desde la posición de ala pívot, con una eficacia letal. Sus excompañeros Kosta Koufos y B.J. Mullens ya le pueden estar agradecidos. Los espacios que les abría Turner y sus asistencias les hicieron primeras rondas de draft.

Turner no ha conseguido desempeñar en sus tres temporadas y media en los Sixers el papel de jugador franquicia capaz de elevar el juego colectivo del equipo (tal vez tampoco había mucho que elevar). En los Pacers, saliendo del banquillo y sin la presión del liderazgo, puede constituir una sociedad letal junto con el igual de talentoso Luis Scola. O formar parte de un quinteto polivalente junto a Lance Stephenson y Paul George (¿el anti-small ball de los Heat?).

Lavoy Allen es la pieza secundaria necesaria para cerrar el acuerdo, pero puede ayudar en defensa y en la lucha por el rebote como reserva. Si además el entrenador Frank Vogel consigue recuperar para el baloncesto al pívot Andrew Bynum, al que los Pacers firmaron tras ser cortado por los Chicago Bulls a cambio un salario “reducido” (1 millón de dolares), no quedan muchas excusas creíbles para que Indianapolis no acoja  en junio el desfile triunfal de los campeones de la NBA.

El tiro por la culata

La brillante jugada le podría salir mal a los Pacers si se confirman los rumores entorno al destino final de Granger. El jugador no está por la labor de vegetar en un equipo sin más rumbo que la derrota en Filadelfia. Así que el alero y los Sixers han llegado a un acuerdo de rescisión de contrato. El ex de los Pacers, ahora como agente libre, escucha ofertas.

El grupo de candidatos con opciones parece haberse reducido a 2, San Antonio Spurs y Los Angeles Clippers. El retorno de Kahwi Leonard ya recuperado de su lesión en los tejanos, y los problemas físicos de Jamaal Crawford y J.J. Redick en los angelinos podrían hacer decidirse a Granger a fichar por los Clippers, equipo en el que podría tener más protagonismo y aprovechar más la vivienda que ya tiene en Los Angeles. Según algunas fuentes, el jueves 27 de febrero el alero estaba entrenando en esta ciudad. Sea en uno u otro, el ex de los Pacers acabaría en un candidato al título y posible rival de su antiguo equipo en la final de la NBA.

Granger podría repetir el camino seguido por Glen Davis, que se cansó del sol de Florida y llegó a un acuerdo con los Orlando Magic para la rescisión de su contrato. Pocos días después, Los Angeles Clippers se hacían con sus servicios. Si los Clippers consiguen fichar también al fugaz Sixer el trío formado por Chris Paul, Blake Griffin y DeAndre Jordan tendrá las espaldas muy bien cubiertas, aumentando sus opciones en los playoffs.

“Big Baby” Davis jugó cuatro temporadas en los Celtics de Boston, con los que se proclamó campeón el año 2008 y disputó la final del 2010. En el 2011, tras el fin del cierre patronal, fue traspasado a los Magic donde se convirtió en una de sus referencias (19 puntos, 9,2 rebotes). La temporada pasada una fractura en su pie izquierdo le mantuvo en el dique seco los 48 últimos partidos de la liga regular. Su elevado peso (2,06 de altura, 131 kilos) no le ha ayudado en la recuperación.

Cansado de jugar en una franquicia en reconstrucción y sin más aspiraciones que ir ganando algún partido de vez en cuando (los Magic tienen el tercer peor registro de victorias de esta temporada), Davis ha buscado un equipo donde reencontrarse con el triunfo y los títulos que conoció en su época en los Celtics de Doc Rivers, el mismo técnico que ahora entrena a Los Clippers.

Un caso similar al de Granger y Davis lo puede protagonizar Metta World Peace. Amnistiado a principio de temporada por los Lakers, fichó por los Knicks de Nueva York. La pésima temporada del equipo ha acabado con su paciencia (que tampoco es mucha), y ha llegado a un acuerdo para rescindir su contrato. De recalar en uno de los equipos con aspiraciones al anillo podría ser un factor destacado en la resolución del campeonato. El exjugador de los Bucks Caron Butler podría optar por los Miami Heat o los Oklahoma City Thunder conviertiéndose en otro refuerzo de importancia en la lucha por el campeonato.

Los Sixers, grandes triunfadores

Si hemos señalado a Pacers y Clippers como unas de las franquicias que mejor se han movido en el mercado de traspasos y agentes libres, es de justicia que digamos lo mismo de los Sixers, cada uno de acuerdo a sus objetivos. En Indiana y Los Angeles buscan la victoria y un largo trayecto en los playoffs. En la ciudad del amor fraternal sólo interesa la derrota.

El equipo de Filadelfia ha dado salida de su plantilla en los diferentes traspasos realizados a Evan Turner, Lavoy Allen, y Spencer Hawes, recibiendo como compensación a Eric Maynor, Danny Granger (que ya ha rescindido su contrato), Earl Clark (al que ya han despedido), Henry Sims, Byron Mullens (el excompañero de Turner en Ohio State) y ganando cuatro segundas rondas de draft.

Los Sixers se han desecho de una aportación media total de 35,5 puntos, 20 rebotes y 3,7 asistencias con unos jugadores que sumaban un promedio de 85,1 minutos en pista por partido para quedarse con un acumulado de 8,1 puntos, 5,4 rebotes y 1,8 asistencias con una suma de minutos en juego de 26,3. Respecto al dinero, habrá que ver a que acuerdo han llegado respecto a los 14 millones de sueldo de Granger, pero en todo caso su suma de nóminas es la más baja de la NBA

En Filadelfia llevan con esta tres temporadas destruyendo el equipo, traspasando a sus mejores jugadores (Andre Iguodala, J’Rue Holiday, Evan Turner, Spencer Hawes) a cambio de lesionados (Andrew Bynum, Nerlens Noel), jugadores venidos a menos (Danny Granger) o secundarios (Mullens y Sims, por ejemplo). Una cuidadosa planificación de unos maestros del tanking (jugar a perder) que este año puede tener su recompensa.

Con un draft que los analistas consideran plagado de futuras estrellas, ser el peor equipo de la liga regular te da un 25% de posibilidades de elegir en primer lugar y un 100% de hacerlo cuartos si no suena la flauta en el sorteo. Los Sixers son el penúltimo equipo de la clasificación, y con opciones de sumar más derrotas que el peor, los Bucks . Estos cambios de jugadores les ayudarán a conseguir una joven estrella sobre la que construir un proyecto nuevo…si no la acaban traspasando también.

 

artículo publicado en http://www.encancha.com, febrero 2014

 

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