Tag Archives: Liga de Desarrollo

Houston, tenemos un problema

10 Ene

La adaptación de Royce White a la NBA parece haberse encallado, y tal vez de forma definitiva. La relación entre el ala pívot rookie con un grave transtorno de ansiedad y su equipo, los Houston Rockets, está cada día más deteriorada. Tal vez en un punto de no retorno.

 Los Houston Rockets eligieron en el pasado draft de la NBA, con el número 16, a Royce White. Como ya explicamos en el artículo “Impossible is nothing: Royce White”, del 11 de octubre, el ala pívot padece un severísimo transtorno de ansiedad una de cuyas manifestaciones  es una tremenda aerofobia (pánico a volar). También sufre ataques de pánico que le impiden dormir de un tirón la mayoría de noches.

 Tras muchas negociaciones con los Rockets, consiguió que le permitieran desplazarse en autocaravana con dos chóferes. Aunque parezca mentira, en una liga con un calendario tan repleto de partidos como la NBA, y con unas distancias de ámbito continental, es posible llegar a la mayoria de los partidos sin tener que volar demasiadas veces. Otra cosa es lo descansado que llegue el jugador. Y así White voló hasta Detroit para el partido inaugural de la temporada, el 31 de octubre. Y desde allí se desplazó por carretera hasta Atlanta (2 de noviembre). Tras dos partidos en casa contra Portland (3 de noviembre) y Denver (7 de noviembre),  también hizo por carretera el desplazamiento a Memphis (9 de noviembre).

 El ala pívot no saltó a la pista en ninguno de esos partidos. Tras los dos primeros, encuentros, el equipo de Houston lo situó en su lista de jugadores inactivos (algo así como la lista de lesionados, pero con muchos matices), en la que ha pasado casi todo lo que llevamos de temporada.Y White empezó a saltarse entrenamientos. Desde el 12 de noviembre no participa en ninguna de las actividades del equipo.

 Royce White ha querido seguir el tratamiento de sus desórdenes mentales con su terapeuta de siempre, Los Rockets, por su parte, le asignaron también un especialista. Aunque no prohibían al jugador seguir visitando a su doctor habitual, consideraban obligatorio que pasara por la consulta del designado por el equipo. Cosa que el jugador no ha hecho. Y las multas empezaron a caer.

 Por dos veces los Rockets han intentado asignar a White a su equipo vinculado de la Liga de Desarrollo, los Rio Grande Valley Vipers. Y a la segunda, el 29 de diciembre, el jugador estalló con un durísimo comunicado con perlas como las siguientes:

– “Quiero jugar, pero solo lo haré con la colaboración y consejo de profesionales preparados. El objetivo del permiso de un doctor es asegurar que las decisiones médicas se toman mirando la salud, y sin injerencias económicas. Mi esperanza es que los que toman las decisiones se den cuenta que los médicos son la única base lógica para tomarlas”.

– “Los Rockets me han dicho que tienen derecho a saltarse incluso las recomendaciones de sus médicos. La idea de no escuchar a los especialistas es alarmante. También es alarmante que un jugador pueda ser multado por seguir la recomendación de los doctores.”

– “He elegido no jugar porque tanto los médicos como yo creemos que no es seguro que el personal no cualificado del departamento de personal de los Rockets tome decisiones médicas, ya que no son profesionales de la salud mental”.

 Hasta ahora los Rockets no han hecho con Royce White nada que no hayan hecho también con los otros rookies. El entrenador Kevin McHale da pocos minutos de juego a sus novatos, y acostumbra a enviarlos a la Liga de Desarrollo. Terrence Jones, Scott Machado (ya cortado por el equipo) y Donatas Motejiunas han pasado por ello, como lo hizo la temporada pasada Marcus Morris. Claro que ninguno de ellos tiene los problemas de White.

Después del comunicado, White rebajó un tanto su actitud. En una entrevista, afirmó que los Rockets no tienen la culpa de su situación, sino que el problema es la falta de un protocolo en la NBA para casos como el suyo. El jugador también aseguró que está muy feliz en Houston y quiere jugar en los Rockets,  aunque sin la existencia de un protocolo adecuado sus opciones de no debutar nunca son muy elevadas.

 Este cambio de actitud de White, muy beligerante via twitter con su equipo desde primeros de noviembre, podría deberse a un cambio de objetivos. Según el periodista Miguel Angel Paniagua, sus representantes empezaban esta semana a sondear el mercado europeo, y necesitaría que los Rockets le faciliten el camino de salida. La respuesta del equipo de Houston ha sido suspender al jugador por incumplimiento de contrato. A efectos prácticos, White se queda sin cobrar, sin necesidad de imponerle más multas. Estamos hablando de 2,3 millones de dólares (1,5 millones de euros) garantizados entre esta temporada y la siguiente.

 Y el jugador ha vuelto a desenterrar el hacha de guerra. Como no, a través de twiter. “¿En que me afecta la suspensión? Llevo fuera del equipo un mes y medio. Supongo que le quieren dar un nombre a un cambio en la contabilidad”. El segundo mensaje va dirigido directamente al General Manager, Daryl Morey: “Amenazas, multas, suspensiones no me disuadirán. No aceptaré decisiones ilógicas de salud, seguiré exigiendo seguridad y salud”.

 El escenario de una salida de los Rockets parece cada día más cercano. Un traspaso a otro equipo NBA no resolvería la problemática situación, sólo la trasladaría de ciudad. Así que la solución es emigrar. Puestos a especular, White buscaría un equipo en Europa, en una liga de buen nivel. Su contrato incluiría una claúsula para no volar. Eso podría limitar las opciones a conjuntos que no disputen competición europea (para no volar).Y claro, rebajaría el caché del jugador.  

 En este ejercicio de periodismo-ficción, la liga podría ser la ACB. La estructura radial de las comunicaciones del estado español le permitiría hacer cómodamente en tren o por autopista casi todos los desplazamientos (menos los de las Islas Canarias) en el caso de fichar por un equipo de la comunidad de Madrid. Descartado el Real Madrid, que juega la Euroliga, nos quedan Estudiantes y Fuenlabrada. ¡Señores de Asefa y Mad-croc, vayan preparando el talonario!

 

publicado en http://www.encancha.com, enero 2013

Bienvenidos al Purgatorio

21 Nov

La élite del deporte profesional norteamericana son las “Major Leagues”, una de las cuales es la NBA. Por debajo de ellas están las “Minor Leagues”, que sirven de cantera para las franquicias, lugar de acomodo de veteranos buscando equipo o simplemente de bolsa de mano de obra temporal para sustituir a sus jugadores lesionados. La liga menor oficial de la NBA es la NBA Development League (NBA DL), o simplemente D-League, con 16 equipos. El viernes 23 de noviembre empieza la liga regular de la temporada 2012-13.

Las plantillas de los equipos de la D-League tienen 10 fichas. Ocho salen del draft que se celebra al principio de cada temporada, de entre la bolsa de jugadores que ha decidido inscribirse y firmar un contrato con la liga (ningún jugador firma por alguno de los equipos; todos firman contrato genérico con la liga) por el que cobraran entre 13.000 y 25.000 dólares más gastos médicos y de manutención. La mayoria de ellos son jóvenes que no han logrado aposentarse en la NBA pero que aún esperan conseguirlo.

Otras dos plazas de cada equipo se reservan para veteranos de la D-League de pasadas temporadas, descartes de la pretemporada de la NBA, o jugadores que prueban suerte en los entrenamientos de cada franquicia NBA DL. Durante la temporada también sirven para hacer hueco a agentes libres, ya sea de fuera de EUA o exNBA sin equipo (y que como hemos dicho antes, también firmarán su contrato genérico con la liga).

Y finalmente, nos quedan las dos plazas extras por plantilla. Todos los equipos de la competición están asociados con al menos uno de la NBA. Por este acuerdo, los de la liga “mayor” pueden asignarles jugadores. Eso si, conservan su contrato original y su nómina, muy por encima de la del resto de sus nuevos compañeros. Los jugadores con tres años o menos de experiencia no tienen ni voz ni voto. Su equipo NBA les puede enviar a la D-League y recuperarlos tantas veces como quiera. Una vez superados los tres años de contrato, ya pueden negarse a ir.

Son excepcionales los casos de jugadores NBA destacados que pasan por la Liga de Desarrollo. Antoine Walker, la estrella de los Celtics, ya en declive y tras pasar por los Guaynabo Nets de Puerto Rico, jugó dos temporadas (2010-2012) en los Idaho Stampede antes de retirarse. Estaba arruinado. Otro caso curioso lo protagonizó Lamar Odom la temporada pasada. El entonces jugador de los Dallas Mavericks solicitó ser asignado a los Texas Legends para “ponerse en forma”. Al día siguiente de cederlo lo reclamaron de nuevo.

Evidentemente, los jugadores cedidos por equipos NBA son los que tienen más probabilidades de dar el salto hacia arriba. Muchos de los fichados provenientes de segunda ronda del draft ya asumen que pasaran por la D-League. Esta temporada, 94 de los jugadores de la liga “mayor” han tenido experiencia en la liga de formación. Su esperanza es que este paso sea lo más fugaz posible, mientras acaban de madurar o su franquicia decide que hacer con ellos.

Los optimistas esperaban que la competición fuera una tercera vía para los jugadores que acaban el instituto. No tener que renunciar al profesionalismo para jugar en la Universidad, ni tener que irse al extranjero para ser profesional a la espera de cumplir los 19 años. El primero en probar esta nueva vía fue el exjugador del Joventut de Badalona Latavious Williams. Fue drafteado (segunda ronda), pero aún no ha jugado en la NBA. No parece que muchos vayan a seguir sus pasos.

El ejemplo de Jeremy Lin de la temporada pasada animó a muchos jugadores de la liga menor a perseverar. Del purgatorio a rozar el estrellato. De no entrar en el draft a liderar los New York Knicks . Es una excepción. La inmensa mayoria de jugadores “recuperados” ejercen papeles secundarios. Tanto los que consiguen estabilizarse en la NBA más de una temporada, como los que firman contratos temporales.

Desde el punto de vista empresarial, el proyecto es un acierto. Tal vez no económico, pero si como bolsa de mano de obra. ¿Pero lo es también para los jugadores? Una liga con escasa repercusión mediática comparada con la NCAA, y bajos sueldos en comparación con NBA y Europa (por citar un destino fuera de los EUA). En realidad, es una inmensa sala de espera. Jugadores, entrenadores, árbitros, nadie quiere estar realmente allí. No creo que haya ningún jugador en el mundo que aspire a una larga carrera en la D-League. Un entorno tan competitivo, donde todos quieren destacar para irse, ¿es el lugar ideal para formar y pulir jóvenes talentos, para trabajar con la paciencia indispensable en el proceso?

Publicado en www.encancha.com, noviembre 2012

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