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NBA: Justin Zormelo, el estadístico de las estrellas

20 Sep

Las estadísticas avanzadas se han hecho hueco en el baloncesto. En la NBA, su dominio empieza a ser un requisito indispensable para acceder a un banquillo o a un cargo ejecutivo. Y ahora, llega la figura del profesional autónomo al margen de la estructura de los equipos.

El séquito que rodea a los jugadores de la NBA es cada vez mayor. Además de sus propios familiares y los agentes que les asesoran, llevan su agenda, planifican sus actos públicos y controlan sus finanzas, los profesionales tienden a rodearse de profesionales de lo más variado más allá de los fisioterapeutas y recuperadores físicos de confianza. Lebron James, por ejemplo, convenció al peluquero que le cortaba el pelo en Miami, Nick Castemanos, para que se trasladase con el a Cleveland y se pusiera a su servicio particular.

Muchos jugadores de la liga norteamericana contratan a entrenadores particulares para ponerse en forma. Otros contratan a especialistas con los que mejorar aspectos técnicos del juego. Ricky Rubio trabajó hace dos veranos con Mike Penberthy para mejorar su acierto en el lanzamiento. En este apartado técnico podría entrar Justin Zormelo, salvo que no tiene ningún título de entrenador ni ha sido jugador profesional. Es estadístico. El primer estadístico personal de la NBA. Si bien todas las franquicias tienen su propio equipo de análisis desde el auge imparable del “moneyball”, Zormelo es el primero al margen de esta estructura.

Creando una nueva profesión

El protagonista de nuestro artículo era un niño que quería jugar en la NBA, aunque desde pequeño demostró talento para las estadísticas. No en vano se crió en el seno de una familia conectada con los números. Su padre, Justice Zormelo, trabaja en la autoridad reguladora de la industria financiera de los Estados Unidos. Y su madre, Dulce Gómez-Zormelo, es directora financiera de la National Wildlife Federation, la ONG norteamericana más importante (con 4 millones de afiliados) de las dedicadas a la conservación de la naturaleza.

Justin jugó a baloncesto durante sus años de instituto, aunque sin destacar demasiado. Un par de lesiones de tobillo acabaron de dar al traste con sus ilusiones. Se matriculó en la Universidad de Georgetown, y se licenció en Finanzas en el 2006. Pero mientras estuvo en el campus consiguió que le admitieran como ayudante en el equipo de baloncesto de la institución, los Hoyas. Las funciones de los ayudantes van desde cuidarse del material a grabar los partidos o hacer vídeos de ellos, pero no es habitual que ejerzan de técnicos ni que den instrucciones en la pista, ya sea durante los entrenamientos o en competición.

El emprendedor Zormelo empezó a trabajar de forma personalizada con los jugadores que querían dar el salto a profesionales, preparándoles para el draft. Fue el primer paso en su carrera, que tras un interinazgo en los Miami Heat le llevó al cargo de ayudante del coordinador de vídeo de los Chicago Bulls. Allí fue donde empezó a sentar las bases de su método desarrollando un sistema de evaluación de los jugadores en base a los puntos fuertes y débiles de su juego. De ahí pasó a una de las grandes empresas de análisis de estadísticas deportivas, Synergy Sports Technology,como introductor de datos.

Ben Gordon fue su primer cliente particular. El escolta acababa de abandonar los Chicago Bulls para firmar con los Detroit Pistons. Y recurrió al extrabajador del departamento de vídeo de su antiguo equipo para que analizara en imágenes sus actuaciones con su nueva franquicia durante la temporada 2009-10. Y Zormelo, aconsejado por su padre, creo su propia empresa el año 2010: Best Ball Analytics, la primera consultora estadística deportiva personalizada.

Kevin Durant, primer paso hacia la fama

El gran éxito de la empresa viene ligado a Kevin Durant y su MVP de la liga regular del año 2014. El gurú de la estadística y la estrella de la NBA se conocieron en un entrenamiento predraft. Su buena conexión se cimentó en el hecho que ambos admiraban a Larry Bird. Luego Durant, número 2 del draft, firmó con los Sonics de Seattle (ahora Thunder de Oklahoma City) y Zormelo empezó su interinazgo en los Heat. Pero siguieron en contacto a través del correo electrónico. Hasta que Durant decidió que su juego debía alcanzar un nivel superior.

La estrella de los ahora Thunder era un gran anotador, pero quería más. Porque la historia de la NBA está llena de grandes anotadores que han acabado su carrera deportiva con muchos puntos, pero sin títulos ni logros destacados. Y Durant quería trascender. En los play-off del 2011, su equipo había caído en las finales del Oeste contra los Dallas Mavericks. El jugador había sido el mejor anotador de la liga regular por segundo año consecutivo, pero su porcentaje de acierto en el tiro en general, en los triples en particular y el número de asistencias dadas eran los peores de su carrera, exceptuando los de su temporada de novato.

A lo largo de 2 años Zormelo asistió a los partidos en Oklahoma City acompañado de su ipad, determinando lo que su cliente hacía bien y lo que hacía mal, cuantificándolo en números y registrándolo en videos. En base a estos datos, planificaba los entrenamientos individuales e incluso su comportamiento en los partidos. Durant pasó a tirar menos para tirar mejor. A renunciar a las acciones que la estadística le marcaba como desfavorables para centrarse en las que le eran óptimas. El jugador franquicia de los Thunder y su estadístico decidieron que ante los habituales dobles o triples marcajes, la mejor opción no era un mal tiro sino un buen pase o mejorar la posición desde el bote.

Una lluvia de clientes

El premio a su esfuerzo fue, el MVP para Durant y un montón de clientes para Best Ball Analytics. Entre los más conocidos, Paul George y Roy Hibbert, dos miembros de la plantilla de los Indiana Pacers que intentó arrebatarle la supremacia del Este a los Miami Heat de otros dos clientes de Zormelo, Dwyane Wade y Norris Cole. Dos grandes bases com Rajon Rondo y John Wall también requirieron sus servicios, así como Shaquille O’Neal en sus últimos años como profesional.

El último rookie del año, el alero de los Timberwolves de Minnesota Andrew Wiggins, es otro de sus pupilos. Y ahora, una de las perlas del futuro, el sudanés de 18 años y 2,13 de altura Thorn Maker. El joven intentó conseguir la elegibilidad para jugar en la NCAA esta próxima temporada, pero finalmente ingresará en la universidad en el curso de 2016-17, como estaba previsto. Y mientras tanto, intenta mejorar su juego. Aunque deberá dejar bien claro quien paga a Zormelo si quiere evitarse problemas con la estricta reglamentación universitaria.

A algunos entrenadores de la NBA esta nueva figura les puede crear suspicacias. Y posiblemente con razón. Nada que objetar al trabajo individualizado durante la pretemporada. Todo lo contrario. Se espera que los jugadores intenten mejorar sus prestaciones técnicas y físicas. Pero Zormelo sigue a algunos de sus clientes más allá de la pretemporada, dándoles consejos sobre como han de jugar los partidos. Unos consejos ajenos al cuerpo técnico de la franquicia.

Aquí puede radicar el problema. No siempre la visión de los profesionales sobre el parquet de cual es su juego ideal o hacia donde quieren orientar su carrera coincide con el cometido que su técnico les tiene reservado. No obstante, la NBA es una liga de estrellas, no de entrenadores, y no creo que se atreva a prohibir a los principales artífices del espectáculo (y por tanto del negocio) que intenten desarrollar su talento. Así que a los técnicos me temo que no les queda otra que adaptarse a los nuevos tiempos: la Era de la Estadística.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, septiembre 2015

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Los Pacers, en crisis en el peor momento

5 May

Hemos vivido una primera ronda de los playoffs apasionante, con 5 de las 8 series llegando al séptimo enfrentamiento (4 de los 7 partidos entre Thunder y Grizzlies y 3 de los 6 entre Blazers y Rockets resueltos en la prórroga). Tanta igualdad les ha ido de maravillas a los Pacers para disimular los problemas que les han planteado los Hawks. Los de Indiana no pasan por un buen momento, y no todo el mérito ha sido de su rival.

Los Indiana Pacers acabaron la liga regular en primera posición de la conferencia Este, con un registro de 56 victorias por 26 derrotas. Por tanto, en primera ronda de play offs les tocó el rival en teoría más débil de su parte del cuadro, los Atlanta Hawks (38-44). Una serie que se presumía desequilibrada pero que se alargó más hasta el séptimo partido para desesperación de los Pacers, que vieron como sus miserias salían a la luz.

Porque aunque el equipo fue el campeón del Este, su final de la primera fase de la competición no estuvo a la altura de este título. A finales de febrero os explicaba en un artículo el traspaso realizado por el equipo, que envió a Danny Granger a los Sixers a cambio de Evan Turner. Entonces os decía que “si en junio se proclaman campeones de la NBA, seguramente podrán marcar en rojo en el calendario como una fecha clave para su éxito el día que cerraron este trato” . Una vez más, mis dotes de adivino han quedado en evidencia.

Porque si por algo puede pasar ese día a la historia no será como el del primer paso hacia el anillo, sino como el del primero hacia el fracaso y la descomposición. Contra todo pronóstico, una operación que analizada desde el punto de vista baloncestístico parecía brillante ha acabado desatando la madre de todas las tormentas en Indiana, y con consecuencias imprevisibles a final de temporada (cuando sea que éste llegue para los Pacers).

La lucha entre Turner y Stephenson

La marcha de Granger parecía concederle de forma clara y explícita el bastón de mando del equipo a Paul George. El problema es que la llegada de Turner ha desatado una guerra imprevista. El ex de los Sixers está en su último año de contrato, y será agente libre la próxima campaña. Lo mismo que le ocurre a Lance Stephenson. Ambos jugadores han hechos sus cálculos, y han llegado a la conclusión de que el equipo sólo podrá retener a uno de los dos.

La tensión entre ambos estalló en forma de pelea en un entrenamiento previo al inicio de los play offs, según informa el periodista de Yahoo Sport Adrian Wojnarowski (un “insider”, con pleno acceso a las fuentes de la NBA). El enfrentamiento no fue algo casual, fruto de un enojo pasajero, sino que llevaba tiempo gestándose. De hecho, Turner no es el primero de los miembros del equipo que ha perdido los nervios ante la conducta de Stephenson. Según el periodista de la ESPN Marc Stein, Stephenson y George Hill ya habían tenido un encontronazo previo, durante la derrota del 31 de marzo ante los Spurs de San Antonio.

Parece evidente que el equipo ha perdido su química. Ahora veamos cómo se ha traducido este en números. Antes de la llegada de Turner, el balance del equipo era de 41-13. A partir de ese momento, los Pacers cerraron la liga regular ganando 15 partidos y perdiendo 13. En marzo firmaron un 8-10 y en abril llegaron al final de esta parte de la temporada con un 4-3. Y eso jugándose el liderato del Este con los Miami Heat. Por suerte para la franquicia de Indiana Rick Spoelstra, entrenador de su rival, empezó a dosificar a sus jugadores para cerrar ese mismo mes de abril con un récord de 3-6.

Mirando los números particulares de Stephenson, vemos que sus medias estadísticas en asistencias también han bajado. De las 4,5 de octubre, 5,3 de noviembre, 5,4 en diciembre, 5,6 en enero pasamos a las 4 de febrero, 3,1 de marzo y 4,4 de abril (cifra esta última maquillada por las 11 que repartió ante los Thunder en un mes con tan solo 7 encuentros). En la primera ronda de play off ha promediado 3. En sólo 2 de los 54 partidos de liga regular previos a la llegada de Evan Turner había dejado en blanco la casilla de pases de canasta. En los 28 restantes dobló esa cifra.

Lo cierto es que por lo visto en la serie contra los Hawks, la circulación de balón de los Pacers es por momentos muy deficiente, sin ningún objetivo colectivo prefijado, a la espera que algún jugador decida por su cuenta. No se trabaja para conseguir una superioridad previa en estos 1×1 sacando de sus posiciones a la defensa rival, sino que se mueve la pelota, muy lentamente la espera que pasen los segundos. La velocidad aún se ralentiza más cuando el balón llega a las manos de David West.

La desaparición de Hibbert

Roy Hibbert no se calló lo que pensaba de la situación y declaró a la prensa  en el tramo final de la Liga Regular que “hay algunos jugadores egoístas en el equipo. Estoy cansado de hablar de ello. Llevamos un mes hablándolo. Jugamos duro, pero tenemos que mover la pelota. Es obvio, ¿verdad?”. Todo parece indicar que se refería a Stephenson.

El pívot es uno de los principales damnificados por la lucha de egos. Con sus limitadas capacidades para generarse sus acciones ofensivas, necesita de la ayuda de sus compañeros para recibir la pelota en el lugar y momento oportunos. Y en las series contra los Hawks se le ha visto intentar demasiados lanzamientos desde la media distancia, lo que en un jugador con su porcentaje de tiro casi equivale a regalar la posesión (porque además está demasiado lejos para luchar por el rebote consiguiente).

Hibbert es otro de los jugadores que está en el ojo del huracán a causa de su rendimiento. Nunca ha sido un gran anotador (12,8 puntos por partido en su mejor temporada), pero este año su media ha descendido hasta los 10,8 puntos. Y aunque sus porcentajes de lanzamiento siempre han sido bastante flojos (en sus 6 años en la NBA nunca ha superado el 50% tratándose de un jugador interior), en este su acierto en la liga regular se ha quedado en un 43,9%, el peor de su carrera.

Abril ha sido un mes especialmente dramático. En este último mes de liga regular anotó 12 de sus 51 intentos de canasta (23,5%). Ya en los play offs ante los Hawks, en los primeros 6 partidos de la serie transformó 10 de 33. Y lo que es peor, también menguó la fiabilidad en su especialidad: la defensa. La pintura de los Pacers ya no parece tan inexpugnable como antes, y por primera vez en unas cuentas temporadas, Hibbert no ha estado entre los candidatos a Mejor Defensor del Año.

Su bajón en defensa ha resaltado aún más en este inicio de play offs. Lo que a priori parecía una ventaja como la baja por lesión en Atlanta de Al Horford ha obligado al gigante de 2,18 a emparejarse con jugadores más pequeños y móviles como Paul Millsap y Pero Antic, que lo sacan de la zona con su capacidad para lanzar desde media y larga. El juego abierto de los Hawks agravó su crisis de confianza, menguando sus minutos en pista. Hasta el séptimo partido, a vida o muerte, en que el gigante resurgió: 13 puntos (6 de 10 en el tiro), 7 rebotes y 5 tapones.

El entrenador en la picota

Llegados a este punto, no debemos olvidar que los Pacers son un equipo construido con un único propósito: derrotar a los Miami Heat en la final de la Conferencia Este (y luego si se puede ganar el anillo). En ese emparejamiento Hibbert debe jugar un papel clave para castigar el small ball de los de Florida. En la Final del este del año pasado, el pivot aportó 22 puntos y 10,4 rebotes de media. Tras 7 partidos, el triunfo fue para el equipo que contaba a su favor con el factor pista, los Heat (este año será para los de Indiana, si llegan).

El entrenador Frank Vogel tiene un trabajo doble. Superar la siguiente eliminatoria  contra los Wizards y recuperar los ánimos de su pívot. Por suerte para él,  el juego interior del equipo de Washington (con Gortat, Nené y Seraphin) no tiene la capacidad de jugar abierto. De hecho, el trabajo del técnico es triple. Aunque la tercera de sus tareas va ligada a las dos anteriores, y no es otra que conservar su puesto de trabajo. El Presidente de Operaciones Basquetbolísticas (el equivalente al director deportivo) de los Pacers, Larry Bird, tiene a Vogel en su punto de mira.

En marzo, al principio de la crisis en que se halla inmerso el equipo, Bird dijo que el entrenador tenía que empezar “a presionar a los jugadores que no hacen lo que se supone que deben hacer. Y mantenerse firme, tanto si les tienes que sentar cuando no cumplen como si limitas sus minutos”. Tras el segundo partido contra los Hawks, el General Manager de los Pacers Kevin Pritchard (exjugador del Cáceres en la ACB la temporada 92-93) afirmo vía twiter que el trabajo de Vogel no peligra, pero en el deporte los resultados mandan.

El exalero de los Celtics no sólo le reclamó más disciplina a su entrenador. También dejó ir perlas como “a veces creo que no están comprometidos al 100% con su trabajo” o “la gente me pregunta si no estoy enfadado con ellos;  no estoy enfadado, estoy decepcionado” refiriéndose a sus jugadores. Aunque Bird también debería hacer algo de autocrítica. Al fin y al cabo, el traspaso de Granger a cambio de Turner es responsabilidad suya. Y la decisión a final de temporada de a qué jugador se le presenta una oferta de renovación, también.

 

publicado en http://www.encancha.com, mayo 2014

Lebron James y el club de los 60

6 Mar

En la lucha por el MVP entre Lebron James y Kevin Durant, el jugador de los Heat se marcó un tanto importante anotando 61 puntos en un partido. Una cifra que a la que sólo han llegado unos pocos elegidos en la historia de la NBA.

Lebron James ingresó la noche del pasado lunes 3 de marzo en el distinguido club de los jugadores capaces de superar los 60 puntos en un partido oficial de la NBA. Ante los Charlotte Bobcats King James se fue hasta los 61 puntos, en una serie de 22 de 33 en los lanzamientos de campo (de ellos, 8 de 10 desde la línea de 3 puntos y, cosa extraña, ningún mate entre sus canastas), en 41 minutos de juego. Una exhibición que los medios de comunicación de todo el mundo recogieron en sus diferentes ediciones.

Todo lo que rodea a Lebron James es desmesurado, y cualquiera de sus actos se magnifica. Parte del mérito/culpa habría que atribuírselo al departamento de marketing de la NBA que ahora se estará tirando de los pelos a raíz de una decisión inmovilista y con muy poca visión de futuro  de la dirección de la Liga, y que les ha privado de una imagen que podrían haber explotado durante muchísimos años. Un error que no acostumbran a cometer y que puede repercutir en su cuenta de beneficios.

La estrella de los Heat está jugando con una máscara como protección para su tabique nasal fracturado. Lebron lució en su primer partido después de la lesión una impactante máscara negra que la liga le obligó a cambiar por una más clara (y mucho más sosa). Y por eso se han quedado sin una foto que sin duda se habría convertida en icónica, la de la noche de los 61 puntos con la máscara negra. Una imagen con claras reminiscencias del cómic de superhéroes que habría vendido miles de camisetas (más bien millones) en todo el mundo.

Tan exagerado es lo que rodea a este inmenso jugador que con sus 61 puntos ha eclipsado que hace poco más de un mes Carmelo Anthony le metió 62 puntos a estos mismos Bobcats en el Madison Square Garden, y con otra gran racha en el lanzamiento (23 de 35). Aunque este olvido puede servir también de magnífico ejemplo de cómo la estrella de Melo va apagándose lentamente en Nueva York, tal y como comenté en un articulo anterior.

 

El club de los 60 está integrado por 22 jugadores, y tiene un presidente inamovible a pesar de su fallecimiento: Wilt Chamberlain. El gigante, alguien más desmesurado en sus actuaciones e impacto en el juego que el propio Lebron (que ya es decir), es tanto el jugador que más puntos ha anotado en un solo partido (100), como el que más veces ha llegado a los 60 puntos (lo hizo en 32 ocasiones). La última vez que lo consiguió, en 1969, tenía 32 años y 162 dias, y 22 de sus 29 canastas fueron mates.

Chamberlain es también el único que ha sumado esta cifra en partidos consecutivos: una racha de 2 en diciembre de 1961,  una racha de 3 en enero de 1962, una serie de 4 entre febrero y marzo de 1962 cerrada con su famosa noche de los 100 puntos (el término dominante define a la perfección su actuación durante la temporada 1961-62 con 50,4 puntos por partido de media), y una última racha de 2 en diciembre de 1962.

El pívot de Filadelfia Warriors, San Francisco Warriors, Filadelfia 76ers y Los Angeles Lakers no es el único jugador con más de un partido de 60 puntos en su carrera. En esta élite dentro del selecto club que nos ocupa tenemos a Kobe Bryant  y Michael Jordan (5) y Elgin Baylor (4). Esta es una de las cosas en las que el discípulo Kobe (creció viendo una y otra vez los videos de Air Jordan) ha podido igualar al maestro.

 Jordan y Baylor son los únicos que han llegado a esta cifra en un partido de playoffs. Baylor anotó 61 en el quinto partido de las Finales de 1962 entre sus Lakers y los Celtics. Michael Jordan, en los Bulls de Chicago, le endosó 63 tras dos prórrogas también a los Celtics, en la primera ronda del campeonato de 1986. Una actuación memorable definida por la frase de otro socio del club de los 60, Larry Bird:”Es Dios disfrazado de Michael Jordan”.

 

Bryant, por su parte, es el que más se ha acercado a igualar la cifra de los 100 de Chamberlain. Fue el 22 de enero del 2006, cuando se quedó en 81. El escolta anotó más puntos en la segunda mitad que todo el equipo rival, los Toronto Raptors (55 a 41). El 20 de diciembre del 2005, ante los Mavericks, Kobe consiguió más puntos en los tres primeros cuartos que el equipo rival (62 a 61). Phil Jackson lo mantuvo en el banquillo todo el último cuarto, aunque a la Mamba Negra no le hiciera mucha gracia.

El año 1978 dos jugadores consiguieron la gesta en la misma noche. David Thompson y George Gervin rivalizaban por ver quién de los dos acababa la liga regular como máximo anotador. Thompson firmó 73 puntos en la última noche de competición. El jugador de los Denver Nuggets anotó 13 de sus 14 lanzamientos en un primer cuarto en el que consiguió 32 puntos, y 20 de 23 en los 22 minutos que estuvo en pista durante la primera mitad. En la segunda parte su acierto bajo ligeramente, para acabar al final con 28 canastas de 38 intentos.

Gervin, sabedor de la exhibición de su rival, empezó fallando sus 5 primeros lanzamientos y aún así acabó el primer cuarto con 20 puntos. En el segundo “Iceman” anotó 33 puntos. En la primera mitad encadenó dos rachas brutales de acierto, una de 22 puntos consecutivos y otra de 18. Al final del encuentro sus Spurs perdieron, pero él había sumado 63 puntos (en sólo 33 minutos en pista), 5 más de los que necesitaba para superar a Thompson. Su media final de anotación fue de 27,22 puntos por partido por 27,15 de su rival.

El primer jugador en superar esta barrera fue Joe Fulks, quien anotó 63 puntos para los Filadelfia Warriors el 10 de febrero de 1949. Su gesta tiene un mérito especial ya que es previa a la instauración del reloj de posesión (tampoco habían canastas de 3 puntos). Fueron pocos los afortunados que pudieron ser testigos de su exhibición. A causa de una huelga del transporte que afectaba la movilidad, sólo 1500 personas se aventuraron a ir hasta el pabellón.

 

artículo publicado en http://www.encancha.com, marzo 2014.

Los retos de Adam Silver, el nuevo jefe de la NBA

6 Feb

El quinto comisionado de la historia de la NBA ha empezado el ejercicio de su cargo con la liga saneada y una posición hegemónica a nivel mundial que nadie discute. Y viene con ideas en mente acerca de los cambios necesarios para mantener su status. En este artículo analizamos algunas de estas posibles variaciones.

Adam Silver tomó las riendas de la NBA en sustitución de David Stern el 1 de febrero,  justo cuando se cumplían 30 años de la toma de posesión del que ahora se jubilaba. El saliente y el entrante son dos personalidades opuestas que, sin embargo, se han complementado muy bien durante los últimos 22 años.

Silver, un abogado licenciado en las universidades de Duke y Chicago, entró a trabajar como ayudante del comisionado de la NBA en 1992. El 2006 fue elevado a la categoría de segundo al mando de la Liga. Si Stern era un directivo a la antigua usanza, con un fuerte personalismo y un duro e hiriente sarcasmo, su sucesor es un ejecutivo moderno, de bajo perfil personal, dialogante y buscador de consensos, que se distinguió durante la negociación del último convenio colectivo.

Otra muestra de la modernidad del nuevo comisionado de la Liga es su apoyo total al uso de estadísticas avanzadas. Fruto de su afición al beisbol, Silver es un ferviente creyente en la utilidad de este tipo de analítica del juego. Partidario de abrir estos datos a todos los aficionados, se adivina su mano tras la remodelación esta temporada del apartado de estadística de la web de la NBA.

Cuando Stern se convirtió en el cuarto comisionado en la historia de la NBA, se encontró con una liga en bancarrota e infiltrada por el fantasma de las drogas. Stern limpió los vestuarios de estupefacientes y devolvió los números negros a los balances poniendo la liga en manos de las estrellas (primero, Magic Johnson y Larry Bird, luego Michael Jordan), concebidas como instrumentos de marketing para atraer público y anunciantes.

Para saber a qué retos se enfrenta Adam Silver al principio de su mandato, recurriremos a los globos sonda que ha lanzado antes de tomar posesión de forma oficial del cargo. Así sabremos los temas que Silver identifica como problemáticos.

REDUCCIÓN DE LA DURACIÓN DE LOS PARTIDOS

A la NBA parece preocuparle la duración de los partidos, que considera excesiva.  Según fuentes de varios equipos, el mismo Silver habría propuesto, de forma informal en reuniones a lo largo de las dos últimas temporadas, reducir el tiempo de juego de los partidos de 48 a 40 minutos, y las prórrogas de 5 minutos a 3.

Para acortar, ya ha limitado las presentaciones de equipos y otros rituales prepartidos, y ha establecido un mayor control sobre el cumplimiento de los tiempos muertos. A los anunciantes les gusta que la transmisión tenga una duración más o menos fija, y no debe ser demasiado larga para que los ajetreados espectadores puedan seguirla en su totalidad. Dos horas parece ser el minutaje adecuado.

A la Liga, además de la extensión en el tiempo de sus enfrentamientos, le inquieta el alargamiento de sus minutos finales, a la manera del baloncesto NCAA, cuando el resultado está ajustado. La NBA ya ha avanzado en este camino con una modificación de la reglamentación de las faltas intencionadas en los dos últimos minutos de partido.

Sobre este tema hay que seguir los cambios introducidos en la D-League, campo de pruebas de futura reglamentación NBA. El objetivo en esta competición es reducir los encuentros a una duración de 2 horas, lo que complace a los anunciantes. Para ello la liga de formación ha reducido el número y extensión de los tiempos muertos (decisión no viable en la NBA para no perder publicidad) y ha prohibido los tiempos muertos consecutivos. También se plantea reducir el descanso entre partes (las marcas asumen que los espectadores hacen zapping, así que esta decisión no supondría un problema).

REPLANTEAMIENTO DE LAS DIVISIONES

Mirando la clasificación de la NBA, a fecha de 27 de enero, sólo tres equipos del Oeste (y uno de ellos los Lakers) tenían peor registro que el octavo clasificado del Este. Lo cual implicaba que cuatro equipos de la Conferencia más potente se quedarían fuera de los playoffs a pesar de haber hecho más méritos que sus rivales del Este, en la que hace años que se van colando equipos en la lucha por los anillos con un balance de victorias inferior al 50%.

Este año esa diferencia es aún mucho más exagerada. Mientras que los ocho privilegiados del Oeste presentaban todos un balance ganador, sólo cinco equipos del Este tenían más triunfos que derrotas. Y gracias a que los Toronto Raptors (22-21)  había encontrado su juego tras un mal noviembre (5-9) y que los Chicago Bulls (22-21) arreglaron en enero (10-3) un pésimo diciembre (5-10).

Modificar el sistema de conferencias  supondría un cambio drástico del calendario (los equipos se enfrentan más veces durante la liga regular contra los de su misma división que contra los de la otra mitad de la NBA), pero con la mejora de los medios de transporte sería asumible.

Los aficionados agradeceríamos que en la lucha por los anillos participasen los 16 mejores equipos de la liga, sin importar de qué parte de los Estados Unidos sean. Pero como no se puede empezar la casa por el tejado, lo primero que revisarán serán las divisiones, en la próxima  reunión del Comité de Competición.

Los campeones de División ganan plaza de forma automática para los playoffs y pasan como cabezas de serie delante del resto de equipos que no lo son aunque hayan finalizado la liga regular con un peor balance de victorias y derrotas. Silver, al que no le gusta este privilegio, manifestó respecto a esta forma de agrupar los equipos que “el objetivo era fomentar rivalidades y ahora no estoy seguro que eso esté ocurriendo”.

En un primera fase lo más probable es que realineen algunos equipos para potenciar rivalidades y darle así una última oportunidad a esta forma de organizar los equipos. Pero si no obtienen los resultados esperados, podéis apostar que no les temblará el pulso para abolirlas.

HACER UN DRAFT MENOS ALEATORIO

Un repaso a las plantillas de esta temporada, y a los fichajes y movimientos efectuados por algunos equipos, revela motivaciones ocultas. Coinciden demasiadas franquicias con equipos nada competitivos. Si unimos este dato a las opiniones de los expertos en baloncesto universitario de que el draft del 2014 será de calidad excepcional, es imposible no pensar en el tanking (tirar la temporada para conseguir una mejor elección de rookies).

El problema es la mala imagen que la NBA proyecta. Los tramposos, los que hacen las cosas mal a posta, tienen premio. Hasta 1984, los dos peores equipos se jugaban a cara o cruz las dos primeras elecciones.  Precisamente hasta el año en que llegaron a la liga Olajuwon y Jordan, pocos meses después de la toma de posesión del comisionado David Stern. Aquella temporada también hubo fundadas sospechas de tanking.

Stern modificó de forma progresiva el draft hasta su forma actual, en que un sorteo entre los equipos que no juegan playoffs determina las 3 primeras opciones de elegir. Con más posibilidades para los peores equipos, pero no tantas como para ser una garantía de nada. Eso si, el equipo con menos victorias se asegura como poco ser el cuarto en escoger jugador (este año ésa será una posición excelente).

Y ahora de nuevo coincide un cambio en el máximo dirigente de la NBA con una camada de novatos de gran talento. El enfoque del nuevo comisionado para resolver el problema es radicalmente opuesto al de Stern. Si su antecesor apostó por el azar controlado, Silver pretende establecer un patrón fijo de 30 años, alternando elecciones altas con bajas. Una secuencia como la siguiente:

1, 30, 19, 18 ,7, 6, 25, 23, 14, 11, 2 ,29, 20, 17, 8, 5, 26, 22, 15, 10, 3, 28, 21, 16, 9, 4, 27, 24, 13, 12.

Con este sistema los equipos sabrían exactamente sus opciones en el draft. Se evitarían los malos ciclos de franquicias atrapadas durante años en las elecciones medias-altas (del 20 al 30), y los golpes de fortuna exagerados, con plantillas renovadas después de encadenar varias elecciones bajas. Y sería inútil dejarse perder, puesto que tu lugar en el draft está marcado. Así que si perder no sirve, solo queda ir a ganar.

El punto oscuro de este sistema es que las futuras estrellas NBA también sabrían de antemano cual sería su destino. Y podrían decidir estar más o menos tiempo en la universidad en función de sus preferencias. La función igualadora entre conjuntos que se supone tiene el draft peligraría. Aunque sea a costa de los derechos de estos futuros trabajadores (serán millonarios, pero siguen siendo asalariados), que seguirán sin poder elegir su “primera empresa”.

Sin embargo, pasará mucho tiempo antes de que modificaciones de este tipo puedan aplicarse. Al menos, 10 temporadas, hasta que se hayan consumado todos los cambios pendientes entre las franquicias. Y quien sabe, igual para entonces ha hay otro comisionado.

ELEVAR LA EDAD DE INGRESO DE LOS JUGADORES

Adam Silver habría revelado después de tomar posesión del cargo que una de sus prioridades es elevar un año más la edad mínima de acceso a la NBA, pasándola de los 19 actuales hasta los 20. Un empeño heredado de su predecessor David Stern, a quien tampoco le gustaban los “one and done” de la NCAA.

Con el sistema actual se pone en duda el compromiso de las futuras estrellas con las Universidades que los reclutan. Y condiciona el sistema de trabajo de los equipos, que no pueden construir proyectos de crecimiento a medio plazo (en la liga universitaria no existe el largo plazo ya que la carrera de sus jugadores se limita a 4 temporadas activas).

Una opción sería volver a los viejos tiempos, y permitir la entrada de jugadores en la liga con 18 años, al salir del instituto. Así, el que fuera a la Universidad no lo haría por obligación. Pero a la NBA no le gusta esta opción. Así que su solución es elevar la edad de ingreso. Una idea a la que se oponen los jugadores. Sea cual sea la resolución del tema, no podrá abordarse hasta la negociación del siguiente convenio colectivo. El vigente no caduca hasta el 2017.

PUBLICIDAD EN LAS CAMISETAS

La Junta de Gobernadores (los propietarios, para entendernos) debe ratificar un primer acuerdo para introducir publicidad en las camisetas de los jugadores. De forma muy tímida en este primera tentativa, pero publicidad. David Stern se oponía a esta medida y pretendía hacer cambiar de decisión a los dueños de los equipos. Desconozco la postura de Silver al respecto. Tal vez a final de temporada la sepamos. Y para la siguiente, las camisetas ya no estarán tan “limpias”.

publicado en http://www.encancha.com, febrero 2014

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