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Los Estados Unidos no encuentran rival en el Mundial

15 Sep

Los Estados Unidos han acabado imponiéndose en el que debía ser el Mundial de España. Y en lugar del cambio de hegemonía mundial que debía servir para despedir a la generación dorada del baloncesto español, hemos asistido a la constatación que la distancia entre la NBA y la FIBA ha crecido.

La selección de los Estados Unidos se ha proclamado campeona del Mundial de Baloncesto del 2014, disputado en España. Hasta ahí, lo previsible. En la final derrotó a Serbia. Este es el detalle inesperado. Hasta para los propios americanos, que deseaban una final contra los anfitriones para rebajar los humos a un rival que les había plantado cara en las dos últimas finales olímpicas.

El planteamiento de esta competición por parte de la organización fue muy tramposo. Es el primero que recuerdo en que los equipos discurren por dos caminos paralelos sin la posibilidad que los de un lado del cuadro se crucen con los del otro. El motivo era evidente: negar un posible cruce entre España y Estados Unidos antes de la final del torneo. Este detalle que pretendía favorecer a la selección local la acabó perjudicando, ya que en su lado cayeron las selecciones más potentes.

Así, el equipo yanqui quedó encuadrado en un grupo en la primera fase que incluía a los combinados de Turquía (98-77), República Dominicana (106-71), Nueva Zelanda (98-71), Ucrania (95-71) y Finlandia (114-55). En octavos su rival fue México (86-63), en cuartos de deshizo de Eslovenia (119-76), en las semifinales superó a Lituania (96-68) y en la final barrió a Serbia (129-92). Mientras, España peleó en su grupo contra Francia (88-64), Serbia (89-73), Brasil (82-63), Egipto (91-54) e irán (90-60). En octavos Senegal (89-56) no fue un obstáculo, pero Francia la eliminó en cuartos (52-65).

Un equipo sin grandes estrellas

La selección norteamericana que entrena Mike Krzyzewski empezó con mal pie su preparación. A las bajas ya conocidas de Lebron James, Carmelo Anthony, Chris Paul o Kobe Bryant se unieron las de Russell Westbrook, Blake Griffin y Kevin Love (pendiente de un traspaso, no quiso arriesgar). En el último partido de la primera fase de entrenamientos se lesionó gravemente el que había de ser uno de sus jugadores clave, Paul George (será baja probablemente para toda la temporada NBA). Este percance conllevó la retirada de Kevin Durant por miedo a lesionarse mientras negociaba un importante contrato publicitario (Nike le pagará cerca de 300 millones de dólares repartidos entre las 10 próximas temporadas).

Y así “Coach K” hizo su selección. Y su trampa. Porque para todos aquellos que no son seguidores de la NBA, la selección USA parecía un conjunto de segundo nivel. Su gran estrella era James Harden, jugador franquicia de un equipo de segunda fila en el Oeste (Houston Rockets). Su jugador más conocido, Derrick Rose, llevaba dos temporadas prácticamente en blanco por dos graves lesiones de rodilla. La mayoría de sus componentes eran jóvenes de equipos secundarios en la NBA (sólo Mason Plumlee llegó a segunda ronda de playoffs con los Nets) y con poca experiencia internacional .

Pero para los habituales de la Liga Norteamericana, éste era un equipo con un gran potencial. Con una solidez interior poco habitual en los equipos anteriores en los que se impuso el esquema de juego del “small ball” en torno a Lebron y Carmelo. Con unos tiradores exteriores demoledores para aprovechar las cerradas defensas rivales entorno a los pívots (40,1% de acierto final en triples). Y en la dirección, un Kyrie Irving llamado a ser el mejor base de la NBA en poco tiempo (Stephen Curry ha ejercido más como escolta).

Con un calendario favorable, podemos decir que la selección de los EUA se ha proclamado campeona del mundial sin necesidad de disputar ningún partido completo al 100%. No se ha encontrado un rival delante que les haya obligado a dar el máximo de sus posibilidades físicas y  técnicas. Tan solo Turquía, en la primera fase, les mantuvo en jaque durante 28 minutos con un tempo de juego lento, apurando sus ataques moviendo el balón hasta el último segundo, con un acierto inusual de sus tiradores, negando las transiciones rápidas norteamericanas y con Asik cerrando su pintura. A los de Krzyzewski se les atragantó el juego posicional en ataque y defensa hasta que apareció Kenneth Faried para devastar dentro de las dos zonas.

Solidez interior, defensa y el temido tercer cuarto

Faried, jugador de los Denver Nuggets, ha sido una de las claves del equipo norteamericano y una de las sorpresas agradables de este Mundial. Su nivel de actividad y entrega física no ha tenido igual, recogiendo rebotes y balones sueltos en cualquier zona de la pista. Sellando a su par en defensa o superándolo en ataque. La sociedad que ha formado con el pívot de los Pelicans Anthony Davis ha dotado al equipo norteamericano de un poderío interior imposible de superar para sus rivales.

A partir de ellos nacía el juego clásico de su equipo: rebote y contraataque, saltar y correr. Fruto de su superioridad física, es el único esquema táctico que han necesitado para desequilibrar la balanza. Saliendo del banquillo, DeMarcus Cousins ha completado la labor de este duo. Aunque ha estado a punto de hacer honor a su fama perdiendo la cabeza en algún partido (en la semifinal contra Lituania de poco no pega a Valanciunas), al final la sangre no llegó al río.

La otra clave del juego del único combinado totalmente NBA ha sido el tercer cuarto. El equipo norteamericano se ha dedicado a ir madurando los partidos para romperlos de forma definitiva en el tercer período, con las fuerzas  de los rivales muy mermadas. Podrían haberlos decantado antes, pero eso les hubiera supuesto por un lado más desgaste físico ante unos rivales más enteros  y por otra disputar menos minutos competitivos. Dejar los deberes para el cuarto final suponía correr el riesgo de una derrota inesperada. Así que su opción era la más lógica de todas las posibles.

El único partido en que se han saltado la dictadura del tercer cuarto ha sido en la final. Más por gusto que por obligación. Porque después de todo el verano preparando este partido, les apetecía jugarlo. Aunque no fuera contra el rival previsto, han aprovechado la ocasión para reivindicarse, y para volver a ampliar las distancias entre el baloncesto NBA (el suyo) y el del resto del Mundo. Después de esta final, el Océano Atlántico se ha hecho algo más ancho.

En la defensa practicada por este equipo ha predominado la actividad por encima del orden. La indudable ventaja física de la mayoría de los jugadores respecto a sus contrincantes les otorgaba un punto a su favor. Los jugadores de Coach K se han mostrado hiperactivos en su desempeño. Este exceso de celo ha provocado desorden en algunas jugadas (demasiados jugadores saltando a la vez a puntear un lanzamiento o yendo a una ayuda dejando libres a sus pares) pero a la vez ha servido para confundir a sus contrincantes que nunca sabían de donde podía salir un nuevo defensor (y el inevitable robo o tapón).

Mención aparte merece James Harden, tan brillante en ataque (máximo anotador de su equipo con 14, 2 puntos de media y segundo mejor pasador con 3,2 asistencias) como obtuso en defensa. Ha sido un coladero abriendo pasillos hacia su propia canasta que la entrega del resto ha ayudado a tapar, aunque la estadística dirá que fue el mejor “ladrón” norteamericano con 2,1 robos por partido. Como reza el dicho, hay mentiras, medias verdades y estadísticas.

Un reparto equilibrado del tiempo

Krzyzewski ha repartido los minutos entre todos sus jugadores, gracias a la superioridad de su equipo y a un calendario favorable (lo que no hizo Orenga, el seleccionador español). Kyrie Irving, su jugador más utilizado, ha estado en pista 24,3 minutos por partido. Klay Thompson (su sexto hombre) ha jugado 23,4 minutos de media, Harden 22, Faried 21,4, Stephen Curry 20,7 y Davis 19,7. Del resto, únicamente los secundarios Mason Plumlee y Andre Drummond no han llegado a los 10 minutos de promedio.

Derrick Rose ha jugado 17,1 minutos, alternando algunas acciones espectaculares con momentos de desaparición. Lo normal después de su largo período de inactividad. El base de los Bulls, más que disputar un mundial, ha hecho una puesta a punto individualizada seguida de cerca por su entrenador Tim Thibodeau (asistente de Krzyzewski) de cara a la próxima temporada NBA. Por tanto, para valorar su papel en este mes de septiembre habrá que esperar a la fase regular de la Liga Norteamericana. Ese era su verdadero objetivo.

Su compañero en la dirección del combinado estadounidense Kyrie Irving ha sorprendido a todos los que no lo conocían. Más allá de su exhibición en la final, el único partido en que se dejó ir por completo (26 puntos en 24 minutos con un 6 de 6 en triples), se ha mostrado como un director de juego sobrio, capaz de leer las alternativas defensivas de sus rivales y de dar al equipo lo que más necesitaba. Su adaptación al baloncesto FIBA ha sido sobresaliente, muy por encima de la de la mayoría de sus predecesores.

No me gustaría cerrar mi comentario acerca de este equipo sin hablar del “gafe” oficial de la NBA: Rudy Gay. Su movilidad y tamaño han sorprendido (y amargado) a muchos de sus rivales. Con este título Gay, Stephen Curry y Derrick Rose se convierten en los primeros jugadores norteamericanos en ganar dos mundiales. Gay además tiene el récord de ser el jugador mejor pagado de la NBA de los que no han participado nunca en un partido del All Star (19,3 millones de dólares la próxima campaña, el onceavo sueldo de la Liga).

Criticado por mirar sólo sus números, el alero salió de los Grizzlies rumbo a los Raptors para ver como la franquicia de Memphis se convertía en un equipo temible en los playoffs. Y no fue hasta su traspaso a los Kings que los aficionados canadienses vieron como su equipo se colaba en la lucha por el anillo (aunque fuese en la temporada del tanking). No sé yo si este Mundial acabará con su mala racha en la NBA (en lo deportivo, no en lo económico). En Sacramento así lo esperan.

artículo publicado en http://www.encancha.com, septiembre 2014

Los Cavaliers, el equipo más afortunado de la NBA

21 May

El año pasado por estas fechas publicábamos un artículo sobre la suerte de los Cavaliers en el sorteo del draft. Ahora toca desempolvarlo y actualizarlo, porque la primera elección ha vuelto a caer en el equipo de Cleveland. La suerte de los Cavaliers parece inagotable.

Si la temporada pasada nos parecía extraordinario que los Cleveland Cavaliers obtuviesen la primera elección en el draft, lo de este año agota todos los adjetivos.  Destacábamos entonces que la franquicia de Cleveland había obtenido cuatro números 1 desde la instauración del sistema de sorteo en 1985. Ahora no solo han sumado el quinto, sino que además es el tercero en las últimas 4 temporadas. Es épico.

No soy un especialista en cálculo de probabilidades, pero las posibilidades matemáticas de que un hecho así se produzca deben ser cuanto menos absurdas. No es sólo ser el primero entre 30 en 3 de 4 ocasiones, es que además los boletos que cada equipo lleva en el sorteo no son equivalentes. Este 2014, por ejemplo, los Cavaliers sólo tenían un 1,7 de posibilidades de ser los grandes triunfadores de la noche. Me reafirmo en lo dicho en el párrafo anterior, es absolutamente épico. Me temo que a su dueño acabarán prohibiéndole la entrada a los casinos.

Abonados al número 1

Los Cavaliers iniciaron su historia de fortuna en el draft de la NBA en 1986, eligiendo a Brad Daugherty. El talentoso pívot fue el eje central entorno al cual formaron un gran bloque con Mark Price, Craig Ehlo, Larry Nance  y John “Hot Rod” Williams, entre otros. Sin embargo, sus continuos problemas de espalda le forzaron a retirarse tras 8 temporadas, con tan solo 28 años.

En junio de 2003, tras una serie de años anodinos, los Cavaliers fueron doblemente afortunados. Por una banda, consiguieron nuevamente la primera elección del draft. Y por otra, este hecho se produjo el mismo año que Lebron James optaba a hacerse profesional.  James volvió a poner la franquicia en el mapa,  llevándola hasta las finales de la NBA en 2007. Se enfrentaron a los Spurs en año impar. O sea que perdieron.

Con el proyecto agotado, Lebron James voló a Miami en 2010, dejando tras de sí un equipo desolado…pero con mucha suerte. El propietario Dan Gilbert envió a su hijo Nick como representante del equipo al sorteo del draft del 2011. Y el chaval fue talismán al obtener de nuevo una primera elección. Los Cavaliers se hicieron con Kyrie Irving, llamado a ser el mejor base de la NBA dentro de no demasiado tiempo. Un jugador sobre el que cimentar un nuevo proyecto.

La temporada pasada fueron agraciados de nuevo con el número uno.  De nuevo con Nick Gilbert como talismán. Aunque en aquella ocasión su sonrisa no fuera tan amplia y sincera como en la anterior. Porque si hubo un año en el que perder no era tan malo, y ganar no significaba tanto, era aquel. Los Cavaliers tenían una patata caliente en las manos. Y eligieron a Anthony Bennett, uno de los peores números 1 de la historia del draft en su primera temporada.

Este 2014 el representante del equipo en la ceremonia del sorteo no fue Nick Gilbert, sino el mánager general David Griffin. Pero tenía dos amuletos muy poderosos. Un pin en su solapa en recuerdo de su fallecida abuela y una pajarita en el bolsillo superior de su americana propiedad de Nick Gilbert. En los instantes decisivos del sorteo toca ambos objetos y…abracadabra, su equipo se hace con el ansiado número 1.

 

 

Todo un mundo de posibilidades

En 1986, 2003 y 2011 era muy fácil elegir. Había unos números 1 bastante claros, y era muy difícil equivocarseAlgo que no ocurrió en el 2013, con una clase de novatos que presentaba buenos jugadores (como siempre), pero con muy pocas opciones de que alguno de ellos se convirtiese en estrella.

Este año el azar les depara una ocasión de oro para resarcirse de la “mala suerte” del 2013. Porque la promoción de novatos es estelar. En palabras de Jeff Cohen, vicepresidente de los Cavaliers, “este es el mejor draft desde la llegada de Lebron James, Dwayne Wade, Chris Bosh y Carmelo Anthony”. Eso fue en el 2003, y su equipo también eligió entonces en primer lugar.

Los Cleveland  Cavaliers son un equipo en reconstrucción desde que Lebron James cambió los grandes lagos de Ohio por las soleadas playas de Florida, aunque este año ya luchaban por entrar en play offs.  Este nuevo número 1 les permitirá acelerar el proceso. Con el base Kyrie Irving como jugador franquicia el recién llegado no deberá asumir desde el primer día el peso de la responsabilidad. La posición de escolta también está perfectamente cubierta (Dion Waiters), así que lo más plausible parecería centrarse en las mayores carencias: los pívots.

El equipo no tiene a ningún center de máximo nivel en nómina para la próxima temporada.  Entre los aspirantes a profesionales figura el ex de Kansas Joel Embiid (2,13, 113 kilos), un proyecto de jugador muy interesante incluso a corto-medio plazo. Otra de las opciones de los Cavaliers sería tirar la toalla con Bennett y firmar un nuevo 3-4.  O eso, o recolocar al anterior número 1 de draft de 4 (buscando un traspaso para Tristan Thompson tal vez). En ambos casos, el equipo buscaría un alero potente, con buena mano exterior y capacidad para anotar dentro.

En la camada de novatos de este 2014 tenemos dos jugadores extraordinarios que encajarían en ese perfil. Uno es Jabari Parker, procedente de la prestigiosa Duke de Mike Krzyzewski. El otro, compañero de Embiid bajo las órdenes de Bill Self, el chico maravillas que tanto ha dado que hablar este temporada: Andrew Wiggins. Si nos hemos cansado de oír cómo se le comparaba a Lebron James, imaginad lo que puede pasar si Wiggins es elegido con el número 1 del draft por los Cavaliers.

Clasificación final en la Liga del Tanking

El peor equipo de la NBA, los Milwaukee Bucks, estaba representado en el sorteo por Mallory Edens (la hija adolescente del nuevo propietario Wes Edens). Con un 25% de posibilidades de acabar primeros, finalmente elegirán en segunda posición. Desde 2004 (Orlando Magic) el equipo que tiene más posibilidades no se lleva el premio gordo, así que puede tomarse como un triunfo. Cualquier jugador que elijan les servirá, así que es muy difícil que fallen. Ahora sólo falta ver con que empuje llega Wes Edens a la franquicia, y si será capaz de aprovechar esta oportunidad para sacar al equipo de Milwaukee del pozo de la clasificación.

Los Sixers, representados por el mítico Julius Erving, atesoraban el 19,9% de los boletos de la rifa. Y han acabado en tercera posición. No es un gran premio a sus denodados esfuerzos por perder partidos durante toda la temporada. Sin embargo, también dispondrán de la décima elección gracias al traspaso de J’rue Holiday a los Pelicans a cambio de Nerlens Noel (sexta elección del pasado draft que aún no ha debutado en la NBA por una rotura de ligamentos de su rodilla). Eso deja las cosas en un empate. Sin goles, pero un empate en la liga del tanking.

 Los Orlando Magic, el tercer peor equipo de la última regular, se hallan en una situación equiparable a los Sixers. Su cuarta plaza no es lo que esperaban, pero el disponer también de la doceava elección (vía Denver Nuggets) atenúa su decepción. Utah Jazz, el peor equipo del Oeste, elegirá quinto. No es una mala elección en este draft tan cargado de talento, y podrán seguir con la reconstrucción que ya han empezado esta misma temporada con Gordon Hayward, Alec Burks, Trey Burke, Derrick Favors i Enes Kanter. Los Jazz tienen otra elección en primera ronda, la 23, para potenciar el banquillo.

Los Celtics, después de ensombrecer su trayectoria histórica empatando a victorias y derrotas con los Jazz, han caído en la sexta posición de este draft del 2014. Otra temporada titularíamos “decepción mayúscula”. Este año podemos decir que se han salvado por los pelos en el último segundo del partido. Aún les quedará algún rookie con potencial de estrella. O pueden esperar a que alguno de los equipos que eligen antes que ellos arriesgue y se equivoque, dejando libre alguna pieza codiciada. El equipo de Boston tendrá una segunda elección, la 17, vía Nets, una de las muchas que consiguió en el traspaso de Garnett y Pierce. En pocos años, con un mínimo de fortuna en el sorteo, criterio a la hora de elegir novatos  y acierto en la renovación de los contratos de sus jugadores, pueden volver a armar una buena plantilla.

 Y llegamos al gran derrotado: Los Angeles Lakers. La franquicia californiana elige en séptimo lugar, y sólo tiene esta elección en la primera ronda del draft del 2014. Para una franquicia en reconstrucción como la angelina, es muy poco bagaje. Conseguirá un buen debutante, pero difícilmente un futuro jugador franquicia. Así que les tocará rascarse el bolsillo para fichar a una estrella a la que Kobe Bryant le pueda dar el testigo en breve, y acompañarla de un núcleo de buenos jugadores para armar un equipo competitivo. Tienen margen salarial, pero se me antoja corto para la magnitud del proyecto. Habrá que superar de nuevo el tope salarial, lo que  lastrará futuros presupuestos con el impuesto de lujo y la dolorosa penalización por ser reincidente habitual. ¿Valía la pena “tankear”?

La suerte de los Cavaliers

24 May

Los Cleveland  Cavaliers son un equipo en reconstrucción desde que Lebron James cambió los grandes lagos de Ohio por las soleadas playas de Florida. Con Kyrie Irving como nuevo jugador franquicia, la fortuna les brinda una gran oportunidad de acelerar este complejo proceso.

Esta semana se celebró el sorteo del draft de la NBA, que decide el orden en que elegirán los equipos que han quedado fuera del playoff. Se realiza mediante un sistema aleatorio, aunque con un reparto de probabilidades inversamente proporcional a la clasificación de las franquicias. Los que han ganado menos partidos durante la liga regular tienen más posibilidades de elegir entre los tres primeros.

Originariamente la primera elección del draft recaía en el peor equipo de la temporada. Posteriormente,  las dos primeras opciones de elegir pasaron a repartirse entre los dos peores equipos por el nada sofisticado método de la moneda al aire. Actuaciones escandalosas de equipos que se dedicaban a perder partidos de forma descarada para asegurar sus opciones de futuro llevaron a implantar un sistema de sorteo de las tres primeras plazas.

Abonados al número 1

El ganador de este año han sido los Cleveland Cavaliers. Desde que se instauró esta lotería, en 1985, es la cuarta vez que esta franquicia se lleva el premio gordo. En 1986 eligieron al pívot Brad Daugherty, entorno al cual formaron un gran bloque con Mark Price, Craig Ehlo, Larry Nance  y John “Hot Rod” Williams, entre otros. Sin embargo, sus continuos problemas de espalda le forzaron a retirarse tras 8 temporadas, con tan solo 28 años.

En junio de 2003, tras una serie de años anodinos, los Cavaliers fueron doblemente afortunados. Por una banda, consiguieron nuevamente la primera elección del draft. Y por otra, este hecho se produjo el mismo año que Lebron James optaba a hacerse profesional.  James volvió a poner la franquicia en el mapa,  llevándola hasta las finales de la NBA en 2007. Se enfrentaron a los Spurs en año impar. O sea que perdieron.

Con el proyecto agotado, Lebron James voló a Miami en 2010, dejando tras de sí un equipo desolado…pero con mucha suerte. El propietario Dan Gilbert envió a su hijo Nick como representante del equipo al sorteo del draft del 2011. Y el chaval fue talismán al obtener de nuevo una primera elección. Los Cavaliers se hicieron con Kyrie Irving, llamado a ser el mejor base de la NBA dentro de no demasiado tiempo. Un jugador sobre el que cimentar un nuevo proyecto.

Este año han sido agraciados de nuevo con el número uno. Por cuarta vez en su historia. Y de nuevo, con Nick Gilbert como talismán. Aunque en esta ocasión su sonrisa no sea tan amplia y sincera como en la anterior. Porque si hay un año en el que perder no era tan malo, y ganar no significaba tanto, era este. Los Cavaliers tienen una patata caliente en las manos.

En 1986, 2003 y 2011 era muy fácil elegir. Había unos números 1 bastante claros, y era muy difícil equivocarse. Algo que no ocurre en 2013. La clase de novatos de este año presenta buenos jugadores (como siempre), pero muy pocas opciones de que alguno de ellos se convierta en estrella.

Una elección complicada

El honor de ser el primer elegido se lo disputan básicamente dos jugadores, Nerlens Noel y Ben McLemore. Noel es un pívot eminentemente defensivo, muy intimidador y reboteador, pero con un juego de ataque muy limitado. Y además, convaleciente de una grave lesión en los ligamentos de la rodilla que no le permitirá reaparecer, según las previsiones, hasta diciembre. McLemore es un escolta muy anotador, con más probabilidades de llegar a all star. Lástima que los Cavaliers eligieron con el número 4 del pasado draft a otro escolta, Dion Waiters.

Elegir a Noel como número 1 supone un gran riesgo. Porque tal vez nunca llegue a desarrollar su juego de ataque. Y porque seguramente su nivel defensivo no alcanzará la excelencia demostrada en la liga universitaria, ante rivales menos poderosos físicamente. Pero si no lo eliges, y luego resulta ser un jugador determinante, se te puede quedar la misma cara de tonto que a los Portland Trail Blazers cuando eligieron a Sam Bowie en 1984 por delante de Michael Jordan.

Así que por primera vez en 20 años, desde que los Orlando Magic traspasaron a Chris Webber, el número 1 del draft podría ser traspasado. Los cavaliers tienen una plantilla joven, con Irving, Waiters y el ala pivot Tristan Thompson como nucleo de futuro, y 20 millones de dólares de espacio para absorber los emolumentos de una figura sin que ello les aboque a pagar la temida multa por superar el tope salarial. Recordemos que este año se endurece, y mucho, esta tasa.

La rumorología ya ha empezado a funcionar. Por ahora, la mayoría de bulos incluyen también en la operación al convaleciente Anderson Varejao. A cambio, uno o varios jugadores de calidad contrastada y alguna elección para el draft del 2014. Porque según parece, esa promoción de rookies será la buena, una lluvia de futuras estrellas que las franquicias esperan como maná caído del cielo. Y para el que hay que empezar ya a posicionarse.

La segunda elección del draft del 2013 será para los Orlando Magic. Sin la presión de los Cavaliers, tendrán la oportunidad de conseguir piezas para reconstruir su destartalada plantilla, aunque sin partir de cero gracias a la presencia de los prometedores Tobias Harris y Nikola Vucevic. El podio lo completan los Washington Wizards, un conjunto al que una buena decisión la noche del draft puede convertir en un equipo interesante. Con el trío John Wall, Bradley Beal y Nené Hilario, sólo necesitan una pieza para completar el puzle.

 

publicado en www.encancha.com, mayo 2013

El hundimiento de los Lakers

25 Ene

Tras 41 partidos disputados, estamos justo en mitad de la liga Regular. Los equipos están rodados, y ya no hablamos de tendencias sino de hechos confirmados. Tras una pretemporada infame, aunque no contase para nada, y tras un inicio de liga decepcionante, ahora ya podemos afirmarlo: la temporada de los Lakers es un desastre. La duda es si conseguiran salvarla entrando en play offs.

Los Angeles Lakers, a 22 de enero y habiendo disputado la mitad de sus partidos de la liga Regular, ocupaban la doceava plaza en la Conferencia Oeste. Con 17 victorias y 24 derrotas, se hallaban a 5 triunfos de distancia de los Houston Rockets, el equipo que ocupaba la octava (y última) plaza de playoffs de la Conferencia.

Sólo tres equipos estaban por debajo de los angelinos: los aún Sacramento Kings (16 victorias), los New Orleans Hornets (14 victorias) y los Phoenix Suns (13 victorias). Los primeros equipos del Oeste, Oklahoma City Thunder y Los Angeles Clippers, casi doblaban en victorias (32) a Pau Gasol y los suyos. Los Lakers están más cerca de la cola de la clasificación que de los playoffs. Si en casa ganan más partidos de los que pierden (para alivio de sus abonados), como visitantes únicamente habían vencido en 5 de sus 19 enfrentamientos.

Los Lakers cerraron la primera mitad de esta fase de la temporada con una derrota en Chicago por 95 a 83. Era el tercer partido de Pau Gasol desde su retorno después de la conmoción cerebral. Y el segundo que era suplente. El ala pívot había sido titular en sus primeros 345 partidos en los Lakers, y en 816 de los 824 que ha jugado en la NBA. La suplencia, que parece que será habitual a partir de ahora, es fruto de la aplicación de la filosofía del técnico Mike D’Antoni, que prefiere un equipo dinámico a uno alto.

Antes del duelo contra los Bulls, D’Antoni dijo que quería jugar con un equipo más bajo.”Así son las cosas. Llega después de un gran partido de Pau (25 puntos contra los Raptors), no es por él. Hemos hablado del tema, y ha entendido hacia donde debemos ir y lo que tenemos que hacer. Saldrá desde el banquillo, y si podemos jugar algunos minutos con Dwight Howard y él juntos, bien. Y si no se puede, pues no se puede”. El mensaje es claro: si Gasol quiere volver a jugar por dentro tendrá que ser como suplente de Howard.

El ala pívot tuvo que comerse unas palabras pronunciadas unos días antes, después de su vuelta contra los Heat de Miami:”En mi carrera nunca he salido del banquillo, Este ha sido mi primer partido como suplente con los Lakers, si descontamos un par de partidos por lesión. He sido titular toda mi carrera. He sido una estrella titular toda mi carrera, y quiero seguir siéndolo”.

D’Antoni quiere un equipo capaz de anotar de 110 puntos por partido. Después de dirigir al equipo en 32 partidos, el equipo ha llegado a esa cifra 8 veces, ganando 5. Sin embargo, los Lakers, quinta peor defensa de la NBA, permiten de forma regular que sus rivales pasen de la centena en el marcador. De los 15 partidos en que eso ha sucedido, han perdido 14. Para apuntalar su defensa exterior, el técnico decidió que Kobe Bryant fuera el perro de presa del creador de juego rival por delante de un Nash sin chispa al que las piernas no le dan más de si.

El escolta brilló frenando a Kyrie Irving y Brandon Jennings. Sin embargo, en los tres partidos siguientes (Heat, Raptors, Bulls) Dwayne Wade, José Calderón y Kirk Hinrick anotaron más de 20 puntos. Tres derrotas consecutivas. Y no sólo eso. Los porcentajes de tiro de Bryant en estos enfrentamientos fueron  dramáticos. 8 de 25 contra los Heat, 10 de 32 contra los Raptors y 7 de 22 contra los Bulls. La derrota en Chicago fue especialmente dolorosa para él. Del techo de este pabellón cuelgan las banderas de los seis campeonatos ganados por Michael Jordan. Y Kobe, viendo el sueño de conquistar su sexto anillo convertirse en pesadilla, no se mordió la lengua.

“Tenemos que volver a lo básico. Necesitamos que los jugadores estén en las posiciones en que juegan mejor. Tenemos que volver a empezar. Steve (Nash) es mejor en el bloqueo y continuación. Pau juga mejor en el poste. Y yo soy mejor en la media distancia. Volvamos a lo básico”. Bryant le envió otro recado a D’Antoni. “Tenemos que replantearnos algunas cosas. Vamos a tener que hacer algunos cambios. Meter más balones al poste, ralentizar algo el juego”. Preguntado sobre la suplencia de Gasol, su respuesta fue un largo silencio.

Él no fue el único que habló. Tras la derrota ante los Raptors, Dwight Howard observaba cabizbajo las estadísticas. Y llegó a una conclusión. Tiraba pocas veces, y quería que le llegasen más balones. Clara alusión a Kobe Bryant.

Si a principio de temporada el objetivo era ganar el anillo de campeones, ahora no está clara ni siquiera la clasificación para los playoffs. Contando que en el Oeste es difícil entrar con un porcentaje de victorias en liga regular inferior al 50%, los californianos deberían ganar como mínimo 24 de los 41 partidos  que les restan en el calendario, prácticamente 2 de cada 3 enfrentamientos. Y eso confiando que los de más arriba fallen.

La remontada debía empezar la noche del 23 de enero ante los Grizzlies de Memphis. Por la mañana, sesión de tiro. D’Antoni aprovecha para recriminar a sus jugadores sus declaraciones a la prensa y pedirles que se sinceren ante él. Nash se muestra políticamente correcto. Kobe se dirige directamente hacia Howard y le pregunta si le supone un problema jugar con él. El pívot no responde al reto, pero la química entre ambos se ha roto tal vez de forma definitiva.

Por la noche, la recuperación se aplaza para otro día, Los Lakers vuelven a caer (cuarta derrota consecutiva, 106 a 93), y Dwight Howard se resiente del hombro. Los interrogantes en torno al juego del equipo no se disipan. Sólo hay una certeza. La directiva de los Lakers confía en Mike D’Antoni, al menos públicamente. Despedir dos técnicos la misma temporada sería histórico en los Lakers.

Y mientras tanto se disparan los rumores de traspasos en torno al equipo, y no todos con Gasol (que empieza a dejarse querer) como centro. La hipótesis de la salida de Dwight Howard cada día gana más fuerza. A los Lakers se les agota el tiempo. Si no encuentran una solución, y pronto, ya pueden dar la temporada por perdida.

 

publicado en www.encancha.com, enero 2013

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