Tag Archives: Kevin Durant

NBA 2015-16: Cuentas pendientes y últimas oportunidades

21 Oct

Llega una nueva temporada de la NBA cargada de historias interesantes. Cada equipo, de hecho, tiene la suya. Explicarlas todas sería demasiado extenso, así que he hecho mi selección personal. No todos los equipos citados son candidatos al anillo, pero seguro que todos ellos darán mucho de que hablar.

Los Golden State Warriors se proclamaron campeones de la NBA el año 2015 sublimando el concepto de small ball que había llevado a los Miami Heat a ganar 2 anillos de campeones bajo la batuta de Lebron James. Esta temporada el equipo californiano empieza el curso como uno de los favoritos a ganar el título (en su caso a revalidarlo).

Los finalistas que cayeron ante el talento y puntería de Stephen Curry y Klay Thompson, y la polivalencia y entrega de Andre Iguodala y Draymond Greene fueron unos diezmados Cleveland Cavaliers en el primer curso tras el retorno de Lebron al que fuera su primer equipo en la liga. A lo largo del verano han lamido sus heridas y ahora aguardan ansiosos para saldar la cuenta que tienen pendiente. No es lo mismo afrontar las finales con James rodeado de fieles secundarios que arropado por primeras espadas como los lesionados Kyrie Irving, Kevin Love o Anderson Varejao.

En Ohio están convencidos que sólo la ausencia de estos jugadores claves les dejaron sin su merecido premio. La mayoría de manágers generales de la NBA les da la razón, situándoles como máximos favoritos de este año. Lebron quiere ganar un campeonato en su estado natal. Y cuando a King James se le mete algo entre ceja y ceja, no hay quien le disuada de ello. El número 1 de la NBA tiene las cosas claras, y una de ellas es que quiere que Tristan Thompson siga en su equipo.

Las conversaciones de la renovación del contrato del ala pívot canadiense, un seguro de vida en el rebote, se alargaron mucho, casi un año, por la diferencia entre las pretensiones económicas del jugador (94 millones de dólares por 5 temporadas) y la oferta de la franquicia (80 millones). Ni la intervención de Lebron a través de las redes sociales consiguió acelerar la resolución de unas negociaciones que no llegaron a buen puerto hasta pocos días antes de empezar la liga regular: 82 millones por 5 temporadas.

Rose y sus rodillas

La gran amenaza en el camino de los Cavaliers para ganar la plaza reservada en la final de la NBA a un equipo del Este serán los Chicago Bulls, a los que eliminaron de los pasados play-offs en la semifinal de Conferencia. Los Bulls aspirarán a todo siempre y cuando Derrick Rose pueda completar una temporada libre de lesiones.

El curso baloncestístico 2011-12 del base estuvo repleto de molestias y pequeñas lesiones hasta que en el primer partido de los play-offs se dañó de gravedad los ligamentos de la rodilla izquierda. La campaña siguiente la pasó recuperándose. Reapareció la temporada 2013-14, pero sólo pudo disputar 10 partidos antes que el menisco de la otra rodilla, la derecha, le dejara fuera de combate.

Tras pasar nuevamente por el quirófano, reapareció la temporada pasada. Otra que no pudo completar. Jugó 46 partidos hasta que un desgarro en el menisco de la rodilla derecha le obligó a operarse de nuevo en febrero del 2015. Regresó a tiempo para jugar los 5 últimos encuentros de liga regular y los 12 de su equipo en play-offs, sucumbiendo ante las huestes de Lebron.

Derrick Rose necesita culminar una temporada entera para dejar atrás el fantasma de las lesiones. Y acallar las persistentes voces que le situan como un jugador en declive por sus problemas físicos. Debe dejar atrás su preocupación y miedo a romperse para centrarse en su mejor juego, olvidando de paso su ansiedad de demostrar a todos que realmente está recuperado, que vuelve a ser el de siempre.

Los Bulls necesitan de su talento y liderazgo para conducirlos hasta un título que añoran desde 1998, desde la época gloriosa de Michael Jordan. Para ganar un anillo ficharon a Pau Gasol, renovaron a Jimmy Butler, se hicieron con los derechos de Nikola Mirotic y seleccionaron en el draft del año pasado a Doug McDermott y en el de éste a Bobby Portis. Pero siempre contando con Rose.

El base ya ha dado el primer susto antes de empezar la liga regular. Rose se ha perdido la mayor parte de la pretemporada por una fractura en la cara, más concretamente en el orbital izquierdo, que le obligó a pasar una vez más por el quirófano. La mala noticia es que el jugador franquicia de los Bulls ya se ha lesionado incluso antes de empezar los partidos oficiales. La buena es que no ha sido en ninguna de sus dos rodillas.

Se agota el crédito de Phil Jackson

Los Knicks de Nueva York son una franquicia de un gran mercado televisivo, dueña de un pasado histórico con momentos de gloria, pero atrapada en un presente para olvidar. El hombre elegido por el propietario James Dolan para sacarla del pozo es Phil Jackson, aunque no como entrenador sino como responsable ejecutivo. El entrenador 6 veces campeón con los Bulls y 5 con los Lakers era jugador de los Knicks las dos temporadas que ganaron la competición, 1970 y 1973, aunque en la primera de las dos una lesión no le dejó jugar.

El curso pasado, primero de Jackson al mando y con Derek Fisher como su extensión en el banquillo, el equipo se quedó en unos míseros 17 triunfos. Un desastre, no obstante, digerible dentro de un proceso de reconstrucción. Este año no se le perdonará un balance similar. Y menos cuando Fisher ha comparado el estado de los Knicks ahora mismo con el de los Atlanta Hawks de la pasada temporada. Los Hawks cerraron la liga regular con 60 victorias. ¿Serán capaces de hacer lo mismo en Nueva York?

Para arropar a Carmelo Anthony se ha contratado al escolta Arron Afflalo, al baluarte defensivo en la zona Robin Lopez, y se le ha dado una oportunidad al fallido número 2 del draft del 2011, el ex de los Timberwolves de Minnesota Derrick Williams. En el draft se ha elegido al talentoso base Jerian Grant (su tio Horace jugó para Phil Jackson en los tres primeros títulos ganados por los Bulls) y al letón Kristaps Porzingis, procedente del Baloncesto Sevilla (la elección del letón, por cierto, fue silbada por los aficionados neoyorquinos durante la ceremonia del draft).

La gran pregunta es si el triángulo ofensivo seguirá funcionando o es otro sistema que pertenece al pasado, enterrado por el small ball. Carmelo Anthony es un jugador capaz de generar desequilibrios como primera opción de esta táctica, pero necesita compañeros que sepan desarrollarlo. José Calderón tiene asignado un rol muy claro: base veterano. Porque sus competidores en la posición o son recién llegados o encaran su segundo año en la NBA.

La última carga de los Spurs

Cada temporada los que escribimos sobre NBA decimos que puede ser la última de los Spurs de San Antonio. En esta lo diremos una vez más, y probablemente acertaremos (ya va tocando). Al menos de los Spurs tal y como los conocemos desde que hace 13 años el entrenador Greg Popovich completó su guardia pretoriana: Tim Duncan, Tony Parker y Manu Ginobili. Este verano pasado Duncan y Ginobili estuvieron a un paso de retirarse, el próximo pocos dudan que lo harán.

Y sin embargo, como el prestigitador que te engaña haciéndote creer que la bolita está en su mano derecha cuando hace rato que la tiene en la izquierda, Popovich ya tiene a punto el relevo. En un verano brillante de la gerencia de la franquicia, se ha renovado a la pieza angular del nuevo proyecto Kawhi Leonard, y a su escudero desde los triples Daniel Green.

Se ha traído al sustituto de Duncan, el ex de los Blazers LaMarcus Aldridge, el agente libre más codiciado del mercado. Y se han conseguido los servicios de un veterano de solvencia contrastada, el ala pivot David West, que no quiere retirarse sin su anillo. El grueso de la plantilla permanece, con las bajas destacadas de Tiago Splitter, un Cory Joseph que no pasó de tercer base, un Marco Belinelli a la sombra de Green y Ginobili, y el gladiador Aron Baynes.

La recta final de Kobe

Otro que puede vivir su último curso como profesional en la NBA es Kobe Bryant. El jugador franquicia de los Lakers, en su último año de contrato con el equipo de Los Angeles, ya tiene 37 años. La próxima será su temporada número 20 en la NBA. Y desde que se lesionase en el tramo final de la Liga regular del 2012-13, las lesiones no le han respetado. Tras su inicial rotura del tendón de Aquiles, sólo pudo disputar 6 partidos de la liga 2013-14 antes de caer víctima  de una fractura de rodilla. La temporada siguiente, en enero, una lesión de hombro le obligó a pasar por el quirófano. Cualquier otro se habría retirado. Pero cualquier otro no es Kobe Bryant.

Para esta temporada que empieza los Lakers le han buscado una buena escolta a su estrella de referencia, mejor que la de los años anteriores. En el draft del 2015 eligieron a D’Angelo Russell, un base con futuro de estrella. En el del curso anterior, un ala pívot con espíritu de depredador en la zona, Julius Randle. El jugador tuvo la mala suerte de lesionarse en el primer partido de la liga regular de la temporada, en su debut en partido oficial. Y ha aprovechado el tiempo que no ha podido jugar para, además de recuperarse, fortalecer su físico y pulir su juego. Ademas de los rookies, dos veteranos de garantias se han sumado también a la plantilla californiana.

Uno es el tirador Louis Williams, un cañonero que junto a Nick Young puede descargar a Kobe de responsabilidades en ataque. Y la otra es Roy Hibbert, la torre de 2,18 que tras un mal final de etapa en los Indiana Pacers busca relanzar su carrera. La franquicia ha incorporado a otro veterano, un jugador que ya pasó por los Lakers, pero en este caso aún no se sabe si es una buena o una mala noticia. Se trata del impredecible Metta World Peace, El Jugador De Baloncesto Antes Conocido Como Ron Artest. Si está centrado, será un peligro para los rivales. Si no lo está, lo será para los Lakers.

Nervios en Oklahoma

Los Thunder de Oklahoma City han ido construyendo una plantilla joven que debe dejar ya de considerarse con proyección para empezar a dar frutos. Kevin Durant y Rusell Westbrook son los líderes de uno de los equipos de la NBA que más pagará en salarios esta temporada, con Enes Kanter y Serge Ibaka devastando en la pintura mientras Steven Adams les relevará haciendo el trabajo sucio. Por fuera, DJ Augustine y Dion Waiters darán minutos de calidad mientras Durant y Westbrook descansen.

En Oklahoma empieza a haber urgencia de resultados. Desde el año 2008, que sus dos estrellas comparten vestuario, el equipo ha jugado una final de la NBA (2012, derrotados 4 a 1 por los Miami Heat de Lebron) y dos finales de la Conferencia Oeste (2011, 2014). Un buen balance para la mayoría de franquicias. Insuficiente para un Kevin Durant  al que a sus 27 años empieza a escocerle no tener aún su anillo. Un Durant que, como ya explicamos en un artículo anterior, trabajó duramente con un estadístico personal para mejorar su juego. El objetivo de esta mejora no era anotar más, sino convertirse en un jugador determinante para ganar títulos.

La franquicia no dispone de un gran mercado que complemente sus ingresos como los Lakers. Y para mantener algunas piezas debe renunciar a otras. La renovación de Ibaka les dejó sin margen para contentar a James Harden, al que traspasaron para poder obtener algo a cambio. La marcha de la barba más famosa de la liga dejó un hueco en la posición de escolta que aún no han conseguido llenar del todo. Con Reggie Jackson se volvió a repetir la historia. Sus pretensiones económicas amenazaban con lastrar las operaciones de las temporadas siguientes, y fue traspasado a cambio de Kanter. Al menos así reforzaban otro de sus puntos flacos, la posición de cinco.

Su problema es que el jugador que acaba contrato este año no es otro que Kevin Durant. A la estrella no le van a faltar ofertas, y todas por el máximo que permite el convenio. Más allá de que en Oklahoma superen al resto de franquicias en la puja, queda pendiente el tema deportivo. Durant renovará si está convencido que los Thunder pueden ser campeones de la NBA. Si no, se marchará. Y si el se va, Westbrook y Ibaka tendrán menos alicientes para renovar unos contratos que acaban el 30 de junio del 2017. Antes hemos citado el caso de los Spurs, que han mantenido a sus jugadores importantes aún sin ofrecerles el máximo y han atraído a agentes libres de peso. ¿Que diferencia hay entre ambos equipos? 5 campeonatos de la NBA.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, octubre 2015

Anuncios

NBA: Justin Zormelo, el estadístico de las estrellas

20 Sep

Las estadísticas avanzadas se han hecho hueco en el baloncesto. En la NBA, su dominio empieza a ser un requisito indispensable para acceder a un banquillo o a un cargo ejecutivo. Y ahora, llega la figura del profesional autónomo al margen de la estructura de los equipos.

El séquito que rodea a los jugadores de la NBA es cada vez mayor. Además de sus propios familiares y los agentes que les asesoran, llevan su agenda, planifican sus actos públicos y controlan sus finanzas, los profesionales tienden a rodearse de profesionales de lo más variado más allá de los fisioterapeutas y recuperadores físicos de confianza. Lebron James, por ejemplo, convenció al peluquero que le cortaba el pelo en Miami, Nick Castemanos, para que se trasladase con el a Cleveland y se pusiera a su servicio particular.

Muchos jugadores de la liga norteamericana contratan a entrenadores particulares para ponerse en forma. Otros contratan a especialistas con los que mejorar aspectos técnicos del juego. Ricky Rubio trabajó hace dos veranos con Mike Penberthy para mejorar su acierto en el lanzamiento. En este apartado técnico podría entrar Justin Zormelo, salvo que no tiene ningún título de entrenador ni ha sido jugador profesional. Es estadístico. El primer estadístico personal de la NBA. Si bien todas las franquicias tienen su propio equipo de análisis desde el auge imparable del “moneyball”, Zormelo es el primero al margen de esta estructura.

Creando una nueva profesión

El protagonista de nuestro artículo era un niño que quería jugar en la NBA, aunque desde pequeño demostró talento para las estadísticas. No en vano se crió en el seno de una familia conectada con los números. Su padre, Justice Zormelo, trabaja en la autoridad reguladora de la industria financiera de los Estados Unidos. Y su madre, Dulce Gómez-Zormelo, es directora financiera de la National Wildlife Federation, la ONG norteamericana más importante (con 4 millones de afiliados) de las dedicadas a la conservación de la naturaleza.

Justin jugó a baloncesto durante sus años de instituto, aunque sin destacar demasiado. Un par de lesiones de tobillo acabaron de dar al traste con sus ilusiones. Se matriculó en la Universidad de Georgetown, y se licenció en Finanzas en el 2006. Pero mientras estuvo en el campus consiguió que le admitieran como ayudante en el equipo de baloncesto de la institución, los Hoyas. Las funciones de los ayudantes van desde cuidarse del material a grabar los partidos o hacer vídeos de ellos, pero no es habitual que ejerzan de técnicos ni que den instrucciones en la pista, ya sea durante los entrenamientos o en competición.

El emprendedor Zormelo empezó a trabajar de forma personalizada con los jugadores que querían dar el salto a profesionales, preparándoles para el draft. Fue el primer paso en su carrera, que tras un interinazgo en los Miami Heat le llevó al cargo de ayudante del coordinador de vídeo de los Chicago Bulls. Allí fue donde empezó a sentar las bases de su método desarrollando un sistema de evaluación de los jugadores en base a los puntos fuertes y débiles de su juego. De ahí pasó a una de las grandes empresas de análisis de estadísticas deportivas, Synergy Sports Technology,como introductor de datos.

Ben Gordon fue su primer cliente particular. El escolta acababa de abandonar los Chicago Bulls para firmar con los Detroit Pistons. Y recurrió al extrabajador del departamento de vídeo de su antiguo equipo para que analizara en imágenes sus actuaciones con su nueva franquicia durante la temporada 2009-10. Y Zormelo, aconsejado por su padre, creo su propia empresa el año 2010: Best Ball Analytics, la primera consultora estadística deportiva personalizada.

Kevin Durant, primer paso hacia la fama

El gran éxito de la empresa viene ligado a Kevin Durant y su MVP de la liga regular del año 2014. El gurú de la estadística y la estrella de la NBA se conocieron en un entrenamiento predraft. Su buena conexión se cimentó en el hecho que ambos admiraban a Larry Bird. Luego Durant, número 2 del draft, firmó con los Sonics de Seattle (ahora Thunder de Oklahoma City) y Zormelo empezó su interinazgo en los Heat. Pero siguieron en contacto a través del correo electrónico. Hasta que Durant decidió que su juego debía alcanzar un nivel superior.

La estrella de los ahora Thunder era un gran anotador, pero quería más. Porque la historia de la NBA está llena de grandes anotadores que han acabado su carrera deportiva con muchos puntos, pero sin títulos ni logros destacados. Y Durant quería trascender. En los play-off del 2011, su equipo había caído en las finales del Oeste contra los Dallas Mavericks. El jugador había sido el mejor anotador de la liga regular por segundo año consecutivo, pero su porcentaje de acierto en el tiro en general, en los triples en particular y el número de asistencias dadas eran los peores de su carrera, exceptuando los de su temporada de novato.

A lo largo de 2 años Zormelo asistió a los partidos en Oklahoma City acompañado de su ipad, determinando lo que su cliente hacía bien y lo que hacía mal, cuantificándolo en números y registrándolo en videos. En base a estos datos, planificaba los entrenamientos individuales e incluso su comportamiento en los partidos. Durant pasó a tirar menos para tirar mejor. A renunciar a las acciones que la estadística le marcaba como desfavorables para centrarse en las que le eran óptimas. El jugador franquicia de los Thunder y su estadístico decidieron que ante los habituales dobles o triples marcajes, la mejor opción no era un mal tiro sino un buen pase o mejorar la posición desde el bote.

Una lluvia de clientes

El premio a su esfuerzo fue, el MVP para Durant y un montón de clientes para Best Ball Analytics. Entre los más conocidos, Paul George y Roy Hibbert, dos miembros de la plantilla de los Indiana Pacers que intentó arrebatarle la supremacia del Este a los Miami Heat de otros dos clientes de Zormelo, Dwyane Wade y Norris Cole. Dos grandes bases com Rajon Rondo y John Wall también requirieron sus servicios, así como Shaquille O’Neal en sus últimos años como profesional.

El último rookie del año, el alero de los Timberwolves de Minnesota Andrew Wiggins, es otro de sus pupilos. Y ahora, una de las perlas del futuro, el sudanés de 18 años y 2,13 de altura Thorn Maker. El joven intentó conseguir la elegibilidad para jugar en la NCAA esta próxima temporada, pero finalmente ingresará en la universidad en el curso de 2016-17, como estaba previsto. Y mientras tanto, intenta mejorar su juego. Aunque deberá dejar bien claro quien paga a Zormelo si quiere evitarse problemas con la estricta reglamentación universitaria.

A algunos entrenadores de la NBA esta nueva figura les puede crear suspicacias. Y posiblemente con razón. Nada que objetar al trabajo individualizado durante la pretemporada. Todo lo contrario. Se espera que los jugadores intenten mejorar sus prestaciones técnicas y físicas. Pero Zormelo sigue a algunos de sus clientes más allá de la pretemporada, dándoles consejos sobre como han de jugar los partidos. Unos consejos ajenos al cuerpo técnico de la franquicia.

Aquí puede radicar el problema. No siempre la visión de los profesionales sobre el parquet de cual es su juego ideal o hacia donde quieren orientar su carrera coincide con el cometido que su técnico les tiene reservado. No obstante, la NBA es una liga de estrellas, no de entrenadores, y no creo que se atreva a prohibir a los principales artífices del espectáculo (y por tanto del negocio) que intenten desarrollar su talento. Así que a los técnicos me temo que no les queda otra que adaptarse a los nuevos tiempos: la Era de la Estadística.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, septiembre 2015

NBA: Todos quieren su parte del dinero de las televisiones

12 Oct

La NBA ha llegado a un acuerdo con sus actuales socios para renovar el contrato de sus derechos televisivos. Aunque el anuncio era esperado, no lo ha sido tanto la cantidad de dinero pactada. Una lluvia de millones que puede desatar una guerra entre jugadores y propietarios.

La NBA recibirá 24.000 millones de ABC/ESPN (Disney) y TNT (Turner) a cambio de las retransmisiones de sus partidos desde la temporada 2016-17 hasta la 2024-2025. Este nuevo acuerdo casi triplica el actual. Si ahora la liga recibe unos 930 millones de dólares anuales (que se reparten a razón de 30 por equipo), con el nuevo contrato pasaría a recibir una media de 2.660 millones por temporada (90 por franquicia). Utilizo el condicional porque parece que se trata de una cantidad que irá aumentando de forma progresiva, empezando la temporada 2016-2017 en unos 2.100 millones (70 por franquicia).

Es el mayor incremento en la retribución de sus derechos televisivos conseguida en sus últimas negociaciones por las 4 grandes ligas profesionales norteamericanas. La NHL (hockey sobre hielo) había mejorado su remuneración un 167%, la MLB (beisbol) un 105% y la NFL (futbol americano) un “mísero” 28%. Con el nuevo contrato anunciado la semana pasada, la NBA ha mejorado sus ingresos televisivos un 186%.

En parte estos números están relacionados con la antigüedad de los contratos en vigor. La NFL, por ejemplo, lo firmó hace tres temporadas. También influye el hecho de vender todos los derechos juntos en un solo paquete o fraccionarlos, como también hizo la NFL. Y por último y no menos importante, la capacidad de internacionalización del espectáculo ofrecido. Y en este último apartado la NBA gana por goleada.

Porque tras este contrato se esconde el interés de la NBA y sus socios de expandir su producto al mercado de los dispositivos móviles, con la creación de un nuevo canal de deportes y múltiples paquetes de pago para hacerlo asequible al mayor número posible de aficionados de todo el mundo. Es esta última posibilidad la que ha hecho saltar la banca. TNT y ABC/ESPN tenían prisa por firmar porque sabían del interés de Fox Sports de posicionarse en el mercado con un proyecto similar.

A partir de la temporada 2016-17 ABC/ESPN darán 100 partidos de liga regular (10 más que ahora) y se aumenta su capacidad para ofrecer partidos de los equipos punteros y los enfrentamientos más interesantes. Este operador televisivo se reparte con TNT los derechos de los partidos de playoff hasta llegar a las finales, que les pertenecen en exclusiva. Las cadenas de Disney consiguen también los derechos para ofrecer hasta 20 partidos de la Liga de Desarrollo de la NBA y de encuentros de las ligas de verano (hasta ahora sólo se emitían por NBA.TV), además de ampliar los que ya poseía sobre la WNBA. Siguen manteniendo la exclusiva del Draft y los entrenamientos de los rookies previos a éste.

TNT, por su parte, amplía su cobertura de partidos de la liga regular hasta los 64, mantiene las sesiones dobles de la noche de los jueves,  el fin de semana del All Star y los partidos de la noche inaugural de la temporada. La cadena de Turner Broadcasting creará una gala de final de temporada, un gran evento del que hasta ahora carecía la NBA y en el que se centralizará la entrega de todos los premios individuales. Y seguirá siendo el socio técnico de las diferentes páginas web y servicios de la NBA vía internet.

Un mercado movido en el verano del 2016

Era un hecho conocido que el contrato televisivo actual expiraba el verano del 2016, y que el nuevo sería mucho más beneficioso económicamente para la Liga. Según el convenio vigente entre patronal y jugadores, a los que se visten de corto les corresponde algo menos del 51% de los ingresos mientras que las franquicias se quedan poco más del  49%. Con la lluvia de millones de las televisiones, el pastel a repartir se hace mucho mayor.

El límite salarial (la cantidad a partir de la cual se empieza a penalizar a los equipos, pero diferente del tope de lujo a partir del cual se paga el impuesto) está fijado para esta temporada en 63 millones y en 66,5 (según cálculos previos que serán afinados en su momento) para la siguiente, última de vigencia del actual contrato televisivo. La entrada en vigor del nuevo acuerdo provoca un escenario absolutamente distinto.

Dando por buena la suposición de unas retribuciones progresivas que serían de 2.100 millones de dólares para la temporada 2016-17, el límite salarial se elevaría hasta los 80 millones. Si las cantidades a percibir no fuera progresivas sino iguales todos los años de vigencia del acuerdo, el límite llegaría hasta los 90 millones. En ambos casos, subirán también los sueldos máximos permitidos para los integrantes de las plantillas.

Los jugadores son conscientes de este incremento previsto, y los que han podido se han preparado para ello. Ya comentamos en su día que el motivo por el cual Lebron James ha firmado con los Cavaliers por tan sólo 2 temporadas (y no las 4 del contrato máximo) no era otro que adecuar su sueldo al nuevo marco a partir del 2016. Es difícil que James vuelva a cambiar de equipo por la sencilla razón de que, según el convenio en vigor, el equipo de Cleveland es el que puede hacerle la oferta de mayor montante económico. Sólo buscaba un aumento de sueldo.

Pero James no será la única pieza del mercado. Habrá otra por la que suspiran 29 equipos de la liga (todos menos los Cavs): Kevin Durant. El alero de los Oklahoma City Thunder, con 27 años, estará en la plenitud de su carrera y en una franquicia que no encuentra los resortes adecuados para que pueda ganar su anillo de campeón. Recordad la locura que hemos vivido este verano con la agencia libre de Lebron James y empezad a imaginar cómo puede ser julio del 2016 con toda la NBA rifándose a Durantula.

Y él no será el único jugador interesante en el mercado. Si no firman antes algún acuerdo, Joakim Noah (Chicago Bulls), Al Horford (Atlanta Hawks), Nicolas Batum (Portland Trail Blazers) y Mike Conley (Memphis Grizzlies) también saldrán al mercado. Y Kobe Bryant si decide no retirarse. En función de lo que hagan con sus contratos a final de esta temporada, Kevin Love (Cavaliers), Brook López (Brooklyn Nets), Roy Hibbert (Indiana Pacers), David West (Indiana Pacers), Eric Gordon (New Orleans Pelicans) y Dwayne Wade (Miami Heat) podrían unirse a la fiesta.

Los jugadores con cláusula de finalización de sus contratos en el verano de 2016 y que estarían disponibles en caso de ejecutarla serían Chris Paul (Los Angeles Clippers), Dwight Howard (Houston Rockets), DeMar DeRozan (Toronto Raptors), Chandler Parsons (Dallas Mavericks), Dirk Nowitzki (Dallas Mavericks) y Pau Gasol (Chicago Bulls). Incluso Lance Stephenson podría estar en la lista si los Charlotte Hornets no hacen valer su cláusula de permanencia.

Anthony Davis es otro de los que esperan con ansia el verano del 2016. Los New Orleans Pelicans ejecutarán este mes su opción de equipo de alargar un año más el contrato de su jugador franquicia por poco más de 7 millones de dólares (esta temporada pasada ha cobrado 5,6). Y a partir de aquí, tienen hasta el 31 de octubre del 2015 para llegar a un acuerdo de renovación.

Si éste no se produce, le pueden ofrecer  9,2 millones por la temporada 2016-17 que el pívot puede rechazar, convirtiéndose en agente libre restringido. Los Pelicans podrían retenerle superando en un dólar la oferta que Davis acepte de otra franquicia. Justo en el peor verano del mundo para ellos y el mejor para el jugador, se  verían envueltos en una subasta llena de rivales con los bolsillos llenos de dinero.

Davis es el ejemplo más claro de la parecida situación en que se hallarán los jugadores elegidos en la primera ronda del draft de la NBA del 2012. Ojo, porque entre sus compañeros de promoción se hallan algunos que ya han demostrado su valía como Damien Lillard (Portland Trail Blazers), Bradley Beal (Washington Wizards), Dion Waiters (Cleveland Cavaliers), Terrence Ross (Toronto Raptors), Harrison Barnes (Golden State Warriors), Andre Drummond (Detroit Pistons) o Terrence Jones (Houston Rockets).

Un difícil acuerdo con el sindicato

Los jugadores no son los únicos en reparar en los cambios trascendentales, a nivel económico, que se vivirán en el verano del 2016. Los equipos también han tomado nota de ellos. Sólo así se explican la renovación de Eric Bledsoe con los Suns que os explicamos en el artículo de la semana pasada (70 millones de dólares en 5 temporadas) o el fichaje de Chandler Parsons por los Dallas Mavericks (46 millones de dólares por tres temporadas). Son cifras que si bien ahora parecen fuera de lugar, en el nuevo marco salarial encajarán bastante bien.

Parece claro que ambas partes esperan una fuerte inflación de los salarios. Pero en las oficinas centrales de la NBA se ha instalado un temor: que la subida de precios se dispare en exceso. Y así Adam Silver, Comisionado de la NBA, ya ha iniciado gestiones para llegar a un pacto con la nueva Directora Ejecutiva de la Asociación de Jugadores, la abogada Michele Roberts. Silver podría proponer una subida gradual del tope salarial y, por consiguiente, de los salarios de los representados por Roberts.

Pero Roberts, escogida para el cargo este verano tras el cese de un Billy Hunter acusado de incompetencia y nepotismo, tiene tras de sí un colectivo muy quemado. Y así como Silver reafirmó su posición al poco de ser elegido Comisionado con su actuación en el caso Sterling, ella puede hacerlo en esta negociación. El actual convenio colectivo de la NBA se firmó en noviembre del 2011, después de un cierre patronal de 149 días tras la expiración el 30 de junio de ese mismo año del anterior convenio. La NBA afirmaba que perdía 300 millones por temporada, con 22 equipos en números rojos.

En las negociaciones para el nuevo acuerdo llevaron la voz cantante los propietarios de las franquicias pequeñas, con mayores problemas para cuadrar sus cuentas  y que vaticinaban una quiebra de la liga si no se reequilibraba el reparto del dinero. Su terquedad consiguió que los jugadores aceptasen bajar su parte del pastel de los ingresos del 57% anterior al 51% actual. El convenio firmado tiene una vigencia de 10 años, pero existe una cláusula que permite a cualquiera de las dos partes darlo por finalizado tras su sexto año de existencia. O sea, el 2017.

La temporada pasada, sólo 9 de los 30 conjuntos que integran la NBA presentaron pérdidas en el balance de sus operaciones relacionadas con el baloncesto. En 8 de ellos, los números rojos no superaban los 13 millones de dólares. No hace falta ser un matemático muy hábil para darse cuenta que la inyección de dinero fresco a partir del verano del 2016 hará que los equipos con resultado negativo en sus operaciones sean una especie en extinción.

Si a eso se le une la revalorización que han experimentado las franquicias (los Bucks se vendieron por 550 millones de dólares, los Clippers por 2.000), veremos que los argumentos “catastrofistas” de los propietarios se han quedado sin base real. Y más sabiendo ellos dividen su porcentaje entre las 30 franquicias mientras que la otra parte lo hace entre sus 450 asociados.

Uno de ellos, un tal Lebron James, ya ha marcado la línea: “Lo pondré todo de mi parte para asegurarme que los jugadores son tenidos en cuenta”.  Kevin Durant  también ha hablado: “Es mucho dinero. Ahora los propietarios no podrán decir que pierden dinero”. La estrella de los Thunder reclama la desaparición del tope máximo en los sueldos de los jugadores. La intención del colectivo podría ser iniciar cuanto antes las negociaciones para la firma de un nuevo convenio.

A todo esto, hay un gran grupo de damnificados que aún no son miembros del sindicato pero que lo serán en breve: los jugadores elegidos en los futuros drafts. Para todos aquellos seleccionados en primera ronda la cuantía de los sueldos de su primer contrato se establece de acuerdo a lo que cobraron los elegidos en su misma posición en años anteriores más un incremento porcentual.

Sus sueldos se actualizan año a año. El problema es que ya están fijados hasta la temporada 2020-21, ajenos al nuevo contrato de televisión y su lluvia de millones. ¿Darán la cara por ellos sus compañeros más veteranos o los sacrificarán para mejorar su situación particular? Las dudas también se extienden al campo de la patronal si las negociaciones se tuercen: ¿llegarán a forzar otro lock out ahora que le han perdido el miedo a hacerlo?

El despiste de Lebron James

Este pasado fin de semana, durante un partido de pretemporada disputado en Rio de Janeiro, Lebron James se enfrentó por primera vez al que fue su equipo durante 4 temporadas (y con el que se proclamó 2 veces campeón de la NBA), los Miami Heat. Ganaron los Cavaliers  122 a 119, y la jugada de la noche fue a cargo de James. No fue un mate, ni un triple, ni un tapón, sino un “lapsus” monumental. Porque King James se confundió de equipo y bloqueó a su actual compañero Matthew Dellavedova que defendía a a su excompañero Norris Cole. Las estrellas también se equivocan.

 

El jugador más joven de la NBA

J.P. Gibson es un niño de cinco años enfermo de leucemia y gran aficionado al baloncesto. Estaba esperando a cumplir seis años, la edad mínima, para sumarse a los equipos inferiores de los Utah Jazz. Pero la franquicia de Salt Lake City ha decidido que el chaval no tenía porque esperar tanto. No para ingresar en sus equipos infantiles, sino para debutar como profesional. Los Jazz le firmaron a J.P. un contrato por un día, con lo cual pudo participar en la presentación del equipo e incluso jugar en un partidillo de pretemporada abierto al público de los jugadores del equipo. Un gran momento que podeis revivir en este vídeo.

 

 

Artículo publicado en http://www.encancha.com, octubre 2014

NBA: El dinero no compra anillos de campeón

19 May

En un marco tan competitivo como el del deporte, el dinero puede ser una buena herramienta que ayude en el camino hacia el éxito. Sin embargo, por si mismo no garantiza el triunfo. En este artículo repasamos la relación  entre los últimos campeones de la NBA y sus presupuestos. Porque el dinero tal vez compre la felicidad, pero no los títulos.

Ya tenemos a los cuatro semifinalistas de la NBA. En el Oeste, San Antonio Spurs y Oklahoma City Thunder luchan por ser campeones del Oeste. En el otro lado del cuadro, Indiana Pacers y Miami Heat compiten por el título del Este. Los ganadores optarán al premio gordo, los anillos de campeones de la NBA.

Ninguno de estos cuatro equipos es el que tiene la plantilla más cara (en cuestión de salarios) de la liga norteamericana. Este honor le corresponde a los Brooklyn Nets (102,5 millones de dólares), que han sido eliminados en segunda ronda por los Heat. El segundo equipo que más ha gastado en jugadores esta temporada son los Knicks de Nueva York (88,2 millones), y ni siquiera se han clasificado para los playoffs. Cierran el podio de los “espléndidos” los vigentes campeones, Lebron James y amigos (80,7).

Respecto al resto de semifinalistas de la presente campaña, Oklahoma es el doceavo de la lista con un gasto en nóminas de jugadores de poco más de 70 millones, los Pacers de Indiana ocupan el puesto 16 con 67,2 millones y, como ya dijimos en el artículo anterior, los Spurs de San Antonio ocupan el veinteavo lugar en gasto con 63,1 millones. El equipo que menos se gastará este año en recompensar el esfuerzo de sus obreros cualificados de pista son los Sixers de Filadelfia (no creo que este dato sea una sorpresa) con un presupuesto de 52,2 millones de dólares.

El dinero no siempre compra la felicidad, ni el éxito. Esta frase ha sido cierta en la NBA desde las finales del 2011. Los Dallas Mavericks, con el presupuesto en jugadores más alto de la temporada (91,5 millones), se impusieron 4 a 2 en la última y definitiva ronda de los playoffs a los Miami Heat, onceavos en gasto ( 68,8 millones para la plantilla en el primer año del Big Three: Lebron, Wade, Bosh). El incremento del coste del equipo de Florida desde entonces hasta ahora responde básicamente a la subida de sueldo progresiva de su trío de estrellas.

Una mejora merecida (aunque ya estaba firmada de antemano), porque los Heat fueron campeones las dos temporadas siguientes (2012 y 2013). Aún así, se mantuvieron como el tercer equipo en la lista de pagadores (con unos totales de 75,3 y 81,5 millones, respectivamente). Derrotaron en la primera final a uno de los presupuestos de la zona media-baja (Oklahoma City Thunder, 59,5 millones para sus jugadores) y en la segunda al noveno de la lista (San Antonio Spurs, 69,6 millones).

Previamente al triunfo de los Mavericks, los Lakers se habían proclamado campeones dos temporadas consecutivas. Sólo en la segunda de ellas partían como el equipo más caro de la competición. La temporada 2008-09 figuraban como los quintos de la lista, un puesto por detrás del ganador de la temporada anterior, los Celtics. Los de Boston tampoco fueron el equipo que mejor pagó a sus jugadores el año en que conquistaron su último anillo hasta la fecha. Eran los sextos, dos lugares por delante del otro finalista, los Lakers.

Los campeones del 2007, 2005 y 2003 fueron los Spurs de San Antonio, un equipo sin sobrecostes salariales en forma de impuesto de lujo porque es reacio a traspasar el tope salarial. Con esta política difícilmente llegarán al lugar de honor del ránking de pagadores. El año 2006 ganaron los Heat de Shaquille O’Neal y Dwayne Wade, con un montante en nóminas muy inferior al de su rival en la final, los Dallas Mavericks (60,7 contra 98,5 millones). Y el 2004 se proclamó campeón un equipo de gladiadores, los Pistons, con un presupuesto muy reducido (53,9 millones) y con uno de los mejores anotadores peor pagados de la Liga, Richard Hamilton (6,5 millones).

Los sueldos de las estrellas

Por lo que se refiere a salarios individuales y logros colectivos, el MVP de la liga regular 2014 ha sido Kevin Durant, 11 en la lista de los mejor pagados esta temporada (18,8 millones). Su principal rival por el galardón fue Lebron James (19 millones), que le precede en la lista empatado con el también jugador de los Heat Chris Bosh.

Dwayne Wade figura en la treceava posición del ránking individual con un sueldo de 18,5 millones, Russell Westbrook es el 24 con 14,7 millones y Roy Hibbert el 29 gracias a su nómina de 14,3 millones anuales. Son los únicos 6 jugadores, en los 4 conjuntos semifinalistas, que figuran entre los 30 que más cobran esta temporada. Nótese que no hay ninguno de los Spurs.

Kobe Bryant será el mejor pagado de esta temporada, con 30,5 millones, aunque las lesiones no le han permitido justificar su sueldo. Su ausencia ha sido clave para que Pau Gasol (19,3 millones) y los Lakers acabasen la liga regular como el sexto peor equipo de la NBA. Los Mavericks de Dirk Nowitzki (22,7 millones) plantaron cara a los Spurs en primera ronda. Los Knicks de Amar’e Stoudamire (21,7) y Carmelo Anthony (21,5) no han entrado en playoffs. Los Nets de Joe Johnson (21,5) cayeron en segunda ronda ante los Heat y los Rockets de Dwight Howard (20,5) en primera contra los Blazers.

Lebron James ha sido el MVP de las últimas dos finales disputadas, y que ganó su equipo. Tan sólo en la última figuraba en el TOP 10 (8, precedido por Chris Bosh y seguido por Dwayne Wade) de los mejor pagados. En el 2011 el mejor jugador de las finales fue Dirk Nowitzki, también fuera de las primeras posiciones de este ránking (le mejoraron el contrato la siguiente temporada).

Kobe Bryant fue el jugador más destacado en los dos últimos anillos de los Lakers (2009 y 2010). En el segundo de ellos era el jugador que más cobraba (23 millones) y en el primero el cuarto. En el campeonato ganado por los Celtics el MVP fue Paul Pierce, que no figuraba entre los 10 primeros de una lista liderada por su compañero Kevin Garnett (23,7 millones). En los años anteriores tampoco hubo coincidencia entre sueldo y rendimiento en el momento cumbre del año baloncestístico. Ni Tony Parker (Spurs, 2007), ni Dwayne Wade (Heat, 2006), ni Tim Duncan (Spurs, 2005 y 2003) ni Chauncey Billups (Pistons, 2004) figuraban en el TOP 10 de sueldos.

En el caso de los jugadores, esta anomalía tiene una explicación lógica, amparada en el convenio colectivo firmado entre la NBA y el sindicato de jugadores. Los elegidos en el draft tienen un salario de entrada determinado en función de la posición en que son escogidos, y con unos incrementos anuales máximos preestablecidos. Los que no entran en draft empiezan en niveles económicos mucho más bajos.

A medida que los afortunados jóvenes consiguen sobrevivir más años en la jungla de la Liga, y van mejorando su rendimiento, crecen sus posibilidades de firmar contratos más sustanciosos. En especial cuando pasan a ser agentes libres, con total control sobre su destino y libertad para firmar con el mejor postor. Este momento suele llegar poco antes de los 30 años, en plena madurez de juego. Mientras tanto, las franquicias han sacado todo el jugo que han podido, y a un coste por debajo del mercado, a las jóvenes estrellas.

Cuatro plantillas, cuatro situaciones diferentes

Y esto nos devuelve al punto de partida, los cuatro semifinalistas de esta temporada. Miami Heat es el que más se gasta en fichas porque su trío básico ha alcanzado este punto de su carrera. Lebron James, Bosh y Wade consumen 56,7 de los 80,7 millones que el equipo de Florida gasta en sueldos. Si el trío lo desea, se puede marchar este verano o alargar sus contratos (hasta un máximo de 2 temporadas más). La decisión es de los jugadores, y no del equipo.

Los Thunder son un conjunto joven, pero sus jugadores claves se acercan al cénit de sus carreras, económicamente hablando. La franquicia ya ha cerrado las primeras renovaciones de contrato de sus piezas básicas. Durant tiene sueldo de estrella. Westbrook y Ibaka han extendido su vínculo con el equipo hace poco (en el verano del 2012) por unas buenas cantidades. Para no descompensar el presupuesto, en Oklahoma se vieron obligados a traspasar a James Harden.

Los Pacers se hallan inmersos en ese mismo proceso.  En el mismo verano de 2012 firmaron sus nuevos contratos Roy Hibbert y George Hill. El salario de Paul George subirá la próxima temporada hasta los 15,8 millones (y seguirá aumentando progresivamente) desde los 3,3 que está cobrando ahora. Lance Stephenson acaba contrato y su sueldo actual no llega al millón. Querrá mejorar, sin duda, y pretendientes no le van a faltar. El equipo de Indiana probablemente deberá elegir entre él y Evan Turner, sobre el que tiene una opción para el curso 2014-15 por 8,7 millones.

Los Spurs son una rareza. Porque sus estrellas aceptan cobrar menos para mantener el bloque. Tim Duncan renovó en el 2012 (vaya ajetreo de firmas la de aquel verano) por tres temporadas a cambio de 30 millones de dólares en total. Seguramente su edad (36 años) ayudó en la rebaja, pero aún así llama la atención la drástica reducción de su sueldo. Venía de cobrar unos 20 millones por temporada desde el curso 2007-08. Ginobili este último verano también se rebajó el sueldo a la mitad (de 14 millones por temporada a 14,5 por dos años). Estas rebajas permitieron renovar a Daniel Green, Boris Diaw y Tiago Splitter, y mantener el nivel del equipo.

En definitiva, y como bien sabemos todos los aficionados a las ligas de fantasía (en mi caso, el supermánager de la ACB), la plantilla más cara o los jugadores que más cobran no garantizan el éxito. Ejemplos recientes en la NBA, los actuales Nets o los Lakers de los Fantastic Four. La falta de presupuesto es un problema, pero lo mismo puede serlo su exceso. Porque al final, lo más importante no es la cantidad de dinero de que se dispone sino como se gestiona. Eso, y la capacidad con presupuestos reducidos para descubrir el talento que a otros se les pasa por alto. Es lo que se llama hacer de la necesidad virtud.

 

Publicado en http://www.encancha.com, mayo 2014

ProBasketballTalk

Basketball - NBC Sports

El vestuario

Son historias. El deporte es sólo una excusa. Por Jorge Gérardin

EL ECO SIN PASOS

un blog con artículos sobre baloncesto EUA, principalmente. Ni más...ni menos

La Canasta Americana 🏀

un blog con artículos sobre baloncesto EUA, principalmente. Ni más...ni menos

A %d blogueros les gusta esto: