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NCAA: UCLA, Indiana, Baylor y South Carolina sorprenden a los favoritos

4 Dic
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Aaron Holiday, de UCLA

En la previa de la temporada del baloncesto universitario os presentaba a los principales candidatos a proclamarse campeones del maravilloso March Madness en abril. Ha llegado el momento de hacer una evaluación para ver cómo ha ido este primer mes de competición.

La temporada de baloncesto en la NCAA se divide en tres fases. La primera, en la que nos hallamos ahora, es una especie de pretemporada en la que los equipos tienen total libertad para elegir sus rivales. Pero no es una fase inocua, ya que las victorias y derrotas son tenidas en cuenta por el Comité de Selección universitario para confeccionar el cuadro del gran torneo nacional de la tercera fase, el March Madness, que decidirá el campeón de los Estados Unidos.

Entre ambas partes del curso se halla la competición por conferencias, con unas ligas regulares que dan paso a los play-off, y que otorga a los respectivos campeones un lugar en el cuadro final del gran baile. En el cuadro entran 68 equipos (8 juegan una eliminatoria a partido único para acabar configurando un torneo de 64). Hay 32 conferencias, así que el Comité invita a 36 equipos. Y aquí es donde cada victoria y derrota de esta especie de pretemporada que se disputa ahora es ponderada cuidadosamente.

En esta primera parte de la competición los equipos potentes intentan evitar enfrentarse entre ellos. Siempre y cuando los contratos televisivos o las suculentas ofertas de torneos como el Invitacional de Maui, el Battle 4 Atlantis o el NIT de pretemporada, por citar algunos, no les hagan cambiar de opinión.  Hay que mantener un balance lo más impoluto posible para no verse condenados a un camino más complicado de lo necesario en el gran torneo de final de curso.

Los equipos de zona media (los de la “burbuja” en el argot NCAA), con aspiraciones a entrar en la Locura de Marzo pero sin la certeza de conseguirlo, se centran en derrotar a alguno de los favoritos para llamar la atención del Comité de Selección. Y a un equipo modesto, además de conseguir un triunfo histórico, derrotar a uno de los grandes les puede abrir las puertas del Madness.

Cuatro equipos han alborotado este inicio de temporada. Cuatro conjuntos en busca de mejorar su colocación en el cuadro final de marzo, un cuadro en el que se les esperaba pero no como favoritos. Indiana (7 victorias y 1 derrota), Baylor (8-0) y South Carolina (8-0) han empezado el curso pisando fuerte. Muy fuerte. Y este último fin de semana se les ha unido UCLA (9-0).

La labor de Tom Crean al frente de los Hoosiers de Indiana es discutida hace temporadas. Hace mucho que el equipo no cuaja una temporada a la altura de su historia, a pesar de tener plantilla para ello. Este año parece que será más tranquilo para el técnico, después de sorprender a dos de los favoritos: Kansas en su primer partido y a North Carolina en el sexto. Entre medio, una inexplicable derrota ante la desconocida Fort Wayne, pero ya se sabe, cosas de Indiana.

El base combo James Blackmon fue clave ante los JayHawks anotando 22 de sus 26 puntos en la segunda mitad y la prórroga. Frente a los Tar Heels, amargaron el partido 1000 del entrenador rival Roy Williams en la NCAA con su intensidad desde el salto inicial. UNC nunca se encontró cómoda ante una Indiana crecida en su casa, el Assembly Hall de Bloomingdale, y con un público que llegó a un brutal nivel de ruido ambiental de 98 decibelios.

El caso de Steve Alford en el banquillo de UCLA es similar al de Crean en Indiana. Un equipo con un pasado glorioso, el que más, que necesita títulos con regularidad para alimentar el legado del mítico John Wooden. Alford, una estrella en sus días de jugador universitario, empieza su cuarta temporada al frente del equipo californiano, hasta ahora sin resultados que justifiquen su elevado sueldo.

Este curso ha construido un equipo de triplistas liderado por el debutante Lonzo Ball, su hijo Bryce Alford, Isaac Hamilton, el ala pívot freshman TJ Leaf y el sexto hombre Aaron Holiday (el pequeño de la saga, sus hermanos Jrue y Justin juegan en la NBA). Después de un inicio de temporada tranquilo ante rivales asequibles (solo Nebraska y Texas A&M eran de nivel medio), dieron la sorpresa el 3 de diciembre derrotando a la entonces número 1 del ranking, Kentucky, en su propia casa. Un resultado que les sitúa como firmes candidatos a todo.

Baylor ha ganado sus 8 primeros partidos de la temporada, 4 de ellos contra equipos del Top 25: el favorito en horas bajas Oregon (aún sin el lesionado Dillon Brooks), Michigan State, Louisville (remontando 22 puntos de desventaja en la segunda parte en la final del Battle 4 Atlantis) y Xavier. Scott Drew tiene un grupo tremendamente atlético, con una zona defensiva 1-3-1 demoledora y un pivot, Jo Lual-Acuil, que acredita 4 tapones por partido. En ataque, la clave de los Bears es el polivalente alero de 2,08 Johnathan Motley, un generador nato de desequilibrios.

South Carolina es otro equipo tremendamente atlético. Frank Martin parece un entrenador desagradable y malcarado desde la distancia, pero ha construido un grupo de gladiadores que muerde por cada rebote, sea en defensa o en ataque. El líder de estos invictos Gamecocks que han vencido a los ranqueados Michigan y Syracuse es el escolta Sindarius Thornwell, un anotador versátil que también sabe bajar el culo para defender.

De entre los favoritos que citaba en mi artículo anterior, sólo Villanova (8-0) sigue invicta. Los Wildcats, por necesidad, se mantienen fieles a su estilo, en la obligación de cerrar más su defensa a causa de su carestía de pívots. Únicamente tienen un jugador fiable (que no brillante) por encima de los dos metros, Darryl Reynolds (2,05). Un buen reboteador y defensor, pero con limitadas capacidades ofensivas. Así que les toca anticipar los pases interiores, cerrar sus rebotes, y en ataque vivir del lanzamiento exterior.

Tiradores no les faltan, liderados por el escolta Josh Hart y el alero Kris Jenkins, y ayudados por la labor del base Jalen Brunson que les facilita tiros librados cerrando la defensa rival con sus penetraciones. En sus dos compromisos más complicados hasta el momento, tiraron del mejor Hart para vencer con sufrimiento al poblado juego interior de Purdue (uno de los más potentes de la Division I) y darse un festín triplista frente a Wake Forest. Ante Saint Joseph, el escolta sumó un triple doble: 16 puntos, 11 rebotes, 10 asistencias.

Kentucky (7-1) también se mantiene fiel a su estilo de estos últimos años. El entrenador John Calipari no se complica la vida con una receta de sobras conocida. Una receta que le ha permitido liderar dos semanas el Top 25 de Associated Press. Hasta su tropiezo en casa frente a UCLA. El rey del “one and done” arma conjuntos muy atléticos, con capacidad para avasallar a sus rivales en defensa.  En ataque, juego sencillo, sin demasiadas elaboraciones, buscando los desequilibrios más evidentes para anotar.

Un desequilibro que por ahora llega de la mano de su tripleta exterior, los debutantes Malik Monk (un anotador compulsivo con tremendas rachas de eficacia) y De’Aaron Fox (el base firmó frente a Arizona State el segundo triple doble de la historia de los Wildcats con 14 puntos, 11 rebotes y 10 asistencias), y el jugador de segundo año Isaiah Briscoe. La asignatura pendiente es involucrar ofensivamente  a los interiores Bam Adebayo y Wenyen Gabriel, unas murallas en defensa.

Kansas (7-1) y North Carolina (8-1) han cedido posiciones en el ranking de favoritos. Los Jayhawks de Bill Self se rehicieron de su tropiezo frente a Indiana en la prórroga derrotando a la entonces número 1 de la lista de 25 mejores, una Duke con muchos problemas de lesiones. A partir de entonces, su calendario ha sido totalmente plácido con partidos cómodos ante rivales asequibles. Y así seguirá hasta que empiece la Liga Regular de su conferencia, la Big 12.

A la espera de la explosión definitiva del alero debutante Josh Jackson, candidato unánime a ocupar uno de los primeros puestos del draft de la NBA del 2017, el líder de Kansas, el hombre que se jugará el tiro decisivo, es el base Frank Mason. Suya fue la canasta de la victoria frente a Duke. El sénior pone el carácter en un grupo no muy sobrado de este factor. Una característica que comparten con North Carolina, y que Indiana ya ha dejado en evidencia.

North Carolina es un equipo perfectamente engrasado, tal vez el que más a estas alturas de temporada. Su secreto, conservar el bloque del curso anterior. La plantilla de los Tar Heels se mantiene casi intacta, con dos excepciones de mucho peso, sus dos mejores anotadores. El base Joel Berry compensa los puntos que se fueron con el combo Marcus Paige, y entre el paso adelante del muy mejorado sénior Isaiah Hicks y la inesperada aportación (por temprana) del recién llegado Tony Bradley ayudan a sobrellevar la marcha del ala-pívot Brice Johnson.

Hicks y Bradley configuran junto a Kennedy Meeks un trío en la pintura de toda garantía para UNC. La guinda que redondearía una tarta para gourmets sería que el alero Justin Jackson, un todoterreno de gran capacidad atlética, se mostrase regular en sus lanzamientos triples. North Carolina se apuntó el torneo de Maui superando a Wisconsin en la final. Ante Indiana no pudo mantener su imbatibilidad. El 17 de diciembre tendrán la gran prueba contra una Kentucky que necesita este triunfo para recuperar la confianza.

Ya he mencionado antes los problemas físicos de Duke (8-1). El gran candidato al título nacional para la mayoría de analistas al principio del curso ha empezado la temporada sin tres de sus cuatro novatos estrellas. Hasta el noveno partido, frente a la débil Maine, no han podido debutar el alero Jayson Tatum y el pivot Marques Bolden. Harry Giles aún no tiene la rodilla a punto para jugar. Y aun así, solo han cedido ante Kansas, superando a los ranqueados Rhode Island y  (6 de diciembre, Florida).

La explicación, aparte de la debilidad de muchos de sus contrincantes, es el buen rendimiento de los Blue Devils veteranos. Amile Jefferson asegura rebotes y puntos en la pintura, Grayson Allen la garra mientras que Luke Kennard ha dado un paso al frente: ya no es solo un tirador, ahora es un jugador total. Junto a ellos, el cuarto novato, Frank Jackson, ha encontrado el hábitat perfecto para mostrar su talento. Cuando lleguen el resto de compañeros, veremos a la verdadera Duke.

Michigan State también ha comenzado el curso con problemas de lesiones, en su caso la de los interiores Gavin Schilling y Ben Carter. Eso deja a los de Tom Izzo con sólo dos pivots, un Kenny Goins (1,98) que juega con protecciones en las rodillas y el novato Nick Ward (2,03), quien a pesar de cumplir tiene los minutos limitados. El equipo lo ha pagado con un balance de victorias y derrotas inusual para los Spartans, 5-4.

La causa de este mal balance no es otra que la excesiva euforia de su entrenador ante la gran camada de rookies del curso, liderada por el espectacular alero Miles Bridges. Una euforia que le llevo a concertar un calendario durísimo, tanto por los rivales (derrotas antes los ranqueados Arizona, Kentucky, Baylor y Duke) como por la distancia viajada (cerca de 27.000 quilómetros en sus primeros 8 partidos). Y para acabar de estropear el panorama, Bridges será baja 2 semanas por una lesión de tobillo. Izzo, en un gesto que le honra, ha pedido perdón por su mala cabeza.

 

Artículo publicado en http://www.encancha.com, 4 diciembre 2016

 

Duke, la gran favorita NCAA si las rodillas de Harry Giles lo permiten

7 Nov

gilesLlegó noviembre y vuelve el baloncesto universitario, con su pléyade de aspirantes a estrellas que nos depararán grandes noches de baloncesto. Repasa con nosotros los principales candidatos a ganar el campeonato de la categoría, el maravilloso March Madness.

Una temporada más, el gran foco  de atracción del baloncesto universitario serán los recién llegados. Y más tras lo ocurrido en el draft del 2016. La promoción de jugadores de primer año presentaba buenos jugadores, como siempre, pero pocos con potencial de estrella. Y un buen número de sophomores (estudiantes de segundo año) y júniors (los que han jugado 3 cursos) no desaprovecharon la ocasión para probar suerte en la NBA.

Los jóvenes de más talento tienen unas carreras universitarias fugaces, de apenas una temporada (lo mínimo a lo que les obliga la normativa NBA, que no admite rookies menores de 19 años y que impide el salto directo desde el instituto). Son los llamados “one and done” (uno y listo). Lejos quedan ya aquellos tiempos en que los aspirantes a profesionales cimentaban su futuro brillando en la NCAA.

Si hay una autopista de acceso rápido a la mejor liga del mundo en el baloncesto universitario, ésta no es otra que la Kentucky que entrena John Calipari. En el último draft coló 2 jugadores de primer año (Jamal Murray, Skal Labissière) y otro de segundo (Tyler Ulis) entre las dos rondas. Fue uno de sus drafts más discretos de los últimos años. En el anterior había colocado 4 en primera ronda y 2 en la segunda. La actuación por debajo de sus expectativas de algunos de estos jóvenes redujo la presencia de los Wildcats en la última noche de selección de novatos.

Este curso Calipari ha conseguido otra gran promoción. Los medios especializados clasifican a las promesas del baloncesto por un sistema de estrellas, con un máximo de 5. Kentucky ha becado a 5 jugadores de la máxima categoría: el base De’Aaron Fox, el combo-guard (puede alternar entre base y escolta) Malik Monk, los ala-pívots Wenyen Gabriel y Sacha Killeya-Jones, y el pívot Eudrice “Bam” Adebayo (el mote se lo puso su madre en referencia a un personaje de los Picapiedra).

De la plantilla del curso pasado siguen, como los más destacados, el base Isaiah Briscoe, que no saltó a profesionales porque no rindió conforme a los esperado en su año freshman, el pívot australiano de 2,13 Isaac Humphries, también de segundo año, y el alero sénior Derek Willis. El ala pívot Marcus Lee, ante la llegada de tanto talento en su posición (además de los ya citados debutará el neozelandés Tai Wynyard), ha decidido transferirse a la Universidad de California en busca de minutos para mejorar sus opciones de dar el salto a la NBA, aunque ello le obligue a estar una temporada sin jugar.

Duke, la número 1

Y sin embargo, a pesar de todo este talento, Kentucky no es la gran favorita a proclamarse campeona en la gran Final del March Madness que se disputará el 3 de abril en el estadio de la Universidad de Phoenix. Este honor recae en Duke, número 1 del Top25 de pretemporada de Associated Press por delante de los chicos de Calipari. Mike Krzyzewski, a un paso de la jubilación, está variando su filosofía respecto al reclutamiento. Los “Blue Devils” han pasado de ser un equipo que generaba profesionales con sólidas trayectorias universitarias a ofrecer cada vez más jugadores “one and done”.

El año 2015 Krzyzewski conquistó su quinto campeonato nacional. Y lo hizo con tres debutantes excepcionales que inmediatamente pasaron a la NBA: el pívot Jahlil Okafor, el alero Justice Winslow (hijo de Ricky, el exjugador del Estudiantes de la ACB) y el base Tyus Jones.  Este último draft el alero freshman Brandon Ingram fue elegido por los Lakers con el número 2. La misma posición en la que fue seleccionado Jabari Parker el año 2014. Austin Rivers (2012) y Kyrie Irving (2011) también se despidieron al finalizar su primer curso. Además de ellos, sólo Luol Deng (2004) y Corey Maggette (1999) fueron elegidos en un draft habiendo jugado un único curso. Nueve jugadores en toda la historia de Duke, y 7 de ellos a partir de 2011.

Los “Blue Devils” discuten a Kentucky el primer lugar en el ranking de reclutamiento de esta temporada. Han incorporado a 4 chicos “5 estrellas” como el ala-pívot Harry Giles, el alero Jayson Tatum (estos dos apuntan a Top5 del draft NBA), el base Frank Jackson y el pívot Marques Bolden, un “4 estrellas” en la persona del ala-pívot Javin DeLaurier y un “3 estrellas” australiano, el alero Jack White.  El entrenador del equipo decidió permitir la entrada pública a los entrenamientos 2 días en octubre. ¿Esto supone más facilidades para los ojeadores NBA? Más bien todo lo contrario. En cursos anteriores la entrada era libre, mientras en éste ha quedado restringida a solo dos días. Coach K no quiere distracciones para sus jóvenes.

Pero lo que realmente marca la diferencia en el ránking de pretemporada con Kentucky no es el talento que llega, sino el que ha permanecido. En aquella final del 2015 donde Duke superó a la Wisconsin de Frank Kaminsky y Sam Dekker, hubo un cuarto rookie de los Blue Devils que se echó el equipo a sus espaldas en la segunda parte, el escolta Grayson Allen. Entre él, Okafor, Winslow y Jones sumaron 60 de los 68 puntos del equipo. Allen ha seguido su progresión desde aquella noche de gloria hasta convertirse en el líder natural del equipo, uno de los mejores anotadores de la categoría y el jugador más odiado de los EUA por sus zancadillas en pista de este último curso. El último en la lista de villanos de Duke.

En las alas Allen estará acompañado por Luke Kennard, un sólido tirador de segundo año que ya dejó muestras de su gran clase en su primer año universitario. Sólo le falta ser más regular para convertirse en un jugador temible. El sénior Matt Jones no consiguió establecerse como base, pero jugando de escolta es un peligro desde la línea de 3 puntos.  El ala-pívot Chase Jeter, compañero de promoción de Kennard, no demostró como novato las cualidades que se le presuponían.  Este año tendrá una nueva oportunidad.

La guinda del pastel es otro ala-pívot, Amile Jefferson. El curso anterior, el que debía ser su último, se lo perdió por una grave lesión. La NCAA le ha concedido, por esta causa, poder jugar un quinto año. Si su baja dejó a Duke sin opciones de aspirar a títulos, con su concurso los “Blue Devils” vuelven a ser favoritos a todo. Y sin embargo, no todo es de color de rosa para Coach K, pendiente de las rodillas de uno de los recién llegados, Harry Giles.

Giles es un jugador del siglo XXI: alto, rápido, atlético, de brazos largos y mucho talento, pero con  unas rodillas de cristal. En los últimos tres años se ha lesionado de gravedad ambas articulaciones. En el 2013 se rompió los ligamentos y el menisco de la izquierda, y en el 2015 los ligamentos de la derecha. En ambos casos tuvo que operarse. A primeros de octubre ha vuelto a pasar por el quirófano para hacerse una artroscopia en su rodilla izquierda, con un periodo de baja estimado de unas 6 semanas, justo para llegar al inicio de la temporada 2016-17.

El resto de aspirantes

El vigente campeón se merece un respeto, y por ello empezaremos hablando de Villanova, número 4 del primer Top25 del curso. Respecto a la temporada pasada, conserva al autor de la canasta del triunfo en la final, Kris Jenkins, pero presenta dos bajas importantes tras las graduaciones de su mariscal de campo, Ryan Arcidiacono, y su ancla defensiva, Daniel Ochefu. El pívot de Baltimore también mejoró sus prestaciones ofensivas, lo que fue una de las claves del éxito en el pasado March Madness.

El entrenador Jay Wright cuenta para reemplazar a Arcidiacono con el sénior Josh Hart, el júnior Phil Booth, uno de los héroes en la final de Marzo, y el sophomore Jalen Brunson,  en su día considerado un cinco estrellas. Los problemas los tendrá en la pintura, porque la NCAA ha negado el permiso para jugar este curso al freshman de 2,05 metros Omari Spellman, el sustituto previsto para Ochefu, por motivos académicos. Ante esta circunstancia, el veterano Darryl Reynolds deberá mejorar de forma radical sus prestaciones o el recién llegado Dylan Painter dejar mal a los que sólo le otorgaron una valoración de 3 estrellas.

Los expertos de Associated Press sitúan en el número 5 del ránquing de favoritos a Oregon. Cierto es que el curso anterior hicieron un gran papel, quedándose a un paso de la Final Four. Sólo les sobraron los 37 puntos (con 8 de 13 en triples) de Buddy Hield en el partido de cuartos. El técnico Dana Altman ha perdido a uno de sus anotadores, el alero Elgin Cook, pero conservan a su otro alero anotador, Dillon Brooks, al base Tyler Dorsey y al interior Chris Boucher, uno de los grandes intimidadores de la Division I que además destaca por su tiro de 3 puntos. Y hablando de triples, tras el año en blanco al que le obligó una lesión ya podrá jugar el transfer de Villanova Dylan Ennis.

Pero si Duke estaba pendiente de las rodillas de Giles, los “Ducks” lo están del pie de Brooks. El alero no pudo participar en la gira veraniega de 4 partidos por España en agosto por una lesión de la que fue operado. La Universidad intentó ocultar la gravedad del tema, hasta que finalmente reconoció que se perdería el principio de temporada. Siguiendo un tratamiento conservador, Altman espera contar con sus servicios, a plenos rendimiento, a partir de enero.  El equipo no debería tener problemas para conseguir su invitación para el baile de marzo, aunque si acumula demasiadas derrotas sin Brooks le tocaría un cuadro de torneo más complicado.

Kansas, otra de las fijas en las apuestas precede a Villanova y Oregon como tercera favorita antes de empezar el curso baloncestístico.  Lleva 12 temporadas seguidas proclamándose campeona de su conferencia, la Big 12, y este curso no parece que vaya a romperse la racha. Bill Self se ha hecho con el talento de dos debutantes cinco estrellas,  el pívot de 2,10 Udoka Azubuike  y Josh Jackson. Este alero de 2’03 será otra de las grandes atracciones del siguiente draft de la NBA, uno de los aspirantes al número 1. Jackson es un gran atleta capaz de anotar, pasar, botar, defender. En resumen, un jugador total capaz de manifestarse en todos los lances de un partido, y que no se esconde en los momentos clave.

El timón de los Jayhawks lo llevará con mano firme el base Frank Mason, escoltado por Devonte’ Graham. Junto con Jackson, una línea exterior sólida y sin fisuras. Las dudas están en otros miembros de la plantilla. El alero ucraniano Sviatoslav Mykhailiuk llegó a la NCAA con muchas expectativas, pero tras dos años en la competición no ha hecho honor a ellas. Algo parecido le pasó al ala-pívot de segundo año Carlton Bragg en su curso de debut. En su caso, si no cumplió con lo esperado, al menos de cara al público, fue por falta de más minutos de juego. Si Kansas realmente aspira a proclamarse campeón de los EUA en abril del 2017, estos dos jugadores deberán dar un paso adelante.

Arizona, otro de los grandes centros de atracción de talentos, suma a su plantilla tres novatos 5 estrellas para este próximo curso, el finlandés de 2,13 Lauri Markkanen, el base de 1’98 Kobi Simmons y el escolta-alero de 1,93 Rawle Alkins. El entrenador Sean Miller tendrá a sus órdenes un grupo muy atlético, con muchos jugadores de entre 1,90 y 2 metros, y con muchas opciones exteriores de anotación. Incluso Markkanen puede tirar triples.  El protagonista de la mala noticia es el cuatro estrellas de 2,03 Ray Smith, un alero versátil que la temporada pasada fue baja por una grave lesión de rodilla. En un partido de exhibición justo antes de alzarse el telón de ésta se ha vuelto a romper los ligamentos, la tercera vez en 30 meses. Ha decidido retirarse con tan sólo 19 años, y sin haber llegado a debutar en la NCAA. Por si alguno no lo recordaba, así de perra es a veces la vida.

La estrella de estos Wildcats , y uno de los jugadores más seguidos esta temporada, será el escolta de segundo año Allonzo Trier. La veteranía la pondrá el base sénior Kadeem Allen, que probablemente  juegue de escolta para dejar la dirección al júnior Parker Jackson-Cartwright y al recién llegado Simmons. En el centro de la pintura es donde parece estar el punto débil de Arizona. Markkanen debería acabar jugando de cuatro. El júnior Dusan Ristic es mejor atacando que defendiendo y reboteando, mientras que Chance Comanche apunta a buen defensor, pero el curso pasado le faltaban quilos (parece que ahora los ha ganado). Tal vez por ello los especialistas no confian demasiado en este equipo, dándole el décimo lugar en su primera lista de la temporada.

No quisiera cerrar el repaso a los favoritos sin hablar de dos equipos más, North Carolina y Michigan State. Los Tar Heels, derrotados por Villanova en la última final de la Locura de Marzo, han perdido a sus dos mejores hombres del pasado curso, el ala-pívot Bryce Johnson y el base-escolta Marcus Paige, pero conservan el resto del bloque básico, con los bases Joel Berry y Nate Britt, el escolta Theo Pinson, el completísimo alero Justin Jackson y los interiores Isaiah Hicks y Kennedy Meeks. Si Berry mantiene el nivel del curso anterior, Britt brilla como en el inicio de la pasada temporada y Jackson, además de labores de intendencia y anotar en transición suma desde el triple, los chicos de Roy Williams serán un hueso duro de roer. Y más si el pívot freshman 5 estrellas Tony Bradley, el base Seventh Woods y el escolta Brandon Robinson, ambos de 4, se suman a la fiesta. Empieza el curso en el sexto lugar del Top25, veremos dónde lo acaba…

Michigan State, como Duke en los viejos tiempos, se han caracterizado por ser un equipo jerárquico donde los jugadores iban ganando minutos y responsabilidad curso a curso. Hasta ahora. Primero, porque al técnico Tom Izzo se le han ido tres séniors difíciles de reemplazar como Denzel Valentine, Matt Costello y Bryn Forbes. Y segundo, porque ha reclutado la que en palabras del propio entrenador es su mejor promoción de novatos desde que dirige el equipo (y eso es mucho tiempo, 1995), y la tercera mejor del año tras las de Kentucky y Duke: los aleros Miles Bridges y Nick Ward, el escolta Joshua Langford y el base Cassius Winston. Sobre sus jovenes espaldas recaen todas las esperanzas de los Spartans, aunque los votantes de AP no confian demasiado en ellos, haciéndoles caer hasta el puesto 12 de su lista. Las notas, no obstante, a final de curso.

Duelo de bases 

No todos los novatos con aspiraciones a jugar en la NBA tras sólo un curso de Universidad figuran en conjuntos candidatos al título del March Madness. Los hay que se han decantado por otros centros como Markelle Fultz, que jugará para la Universidad de Washington. Fultz, uno de los mejores bases de su promoción, apunta muy alto en el draft. Este jugador de 1,95 tiene todas las capacidades físicas y las habilidades técnicas para triunfar como profesional del baloncesto, además de una cualidad que no se enseña: creatividad.

Mientras que Fultz por su altura puede alternar las posiciones de base y escolta, Dennis Smith es un base puro. Un gran base puro de 1,87 que ha decidido cursar sus estudios en North Carolina State. Inteligente, rápido, explosivo, con gran dominio de balón y control excepcional de su cuerpo, la NBA también le espera con los brazos abiertos

El último en discordia en este duelo a tres como el del final de la mítica “El Bueno, El Feo y el Malo” es un joven a quien comparan por su forma de jugar con…Ricky Rubio. Lonzo Ball mide 1,98 y este curso mostrará al mundo sus habilidades con la camiseta de UCLA.  Ha cerrado su último curso de instituto con un promedio de triple doble de 23,9 puntos,  11,3 rebotes y  11,5 asistencias por noche a los que ha añadido 5,1 robos. Un auténtico hombre orquesta como lo era el del Masnou en las categorías formativas.

 

Versión íntegra del artículo publicado en http://www.encancha.com, 6 de noviembre del 2016

NCAA: Oklahoma se mantiene firme, Kentucky y Duke ceden

5 Feb

Ya hemos consumido otro mes más de competición en la corta temporada del baloncesto universitario. Un outsider emerge como favorito, y su líder llama con fuerza a las puertas de la NBA, mientras los principales aspirantes a priori sufren o se hunden.

En el anterior artículo sobre la NCAA, donde os resumía lo ocurrido en la fase previa a las ligas de conferencia, citaba a Oklahoma (19 victorias, 2 derrotas) como un invitado inesperado. El equipo ha ido a más dentro de la complicada Big 12, hasta el punto que ha encadenado tres semanas seguidas al frente del ranking de AP, el que define los 25 mejores equipos del baloncesto universitario.

Los Sooners lideran su conferencia con un registro de 7 victorias y 2 derrotas con el mismo balance que un equipo rocoso y de aguerrida defensa como West Virginia (18 victorias, 4 derrotas), a la que ha vencido en el primero de sus dos duelos de esta fase de la temporada. Sus dos tropiezos los ha tenido frente a Kansas (18 victorias, 4 derrotas), después de 3 prórrogas y un par de decisiones arbitrales en contra tan equivocadas como decisivas, y ante un conjunto con oficio y talento como Iowa State (16 victorias, 6 derrotas), también en un final ajustado.

Su entrenador, Lon Kruger, es el único técnico de la Division I en disputar el March Madness con 5 equipos diferentes: Kansas State, Florida, Illinois, UNLV (Nevada Las Vegas) y Oklahoma. Con Florida llegó a la Final Four en 1994, pero cayó en semifinales. Este puede ser su año si Buddy Hield no baja su rendimiento. El escolta de 1,93 está jugando a un nivel estelar, dando la cara cada noche, asumiendo la responsabilidad cuando el equipo lo necesita sin esquivar nunca las pelotas que más queman. Anota 25,8 puntos por partido con un 51,7% de acierto en los triples. En los tiros libres está en el 89,6%. Y además captura casi 5,7 rebotes por noche. ¡Una auténtica locura!

El bahameño es un enfermo del baloncesto. Creció pegado a un balón, botando y tirando todo el día y parte de la noche. Con un gen extremadamente competitivo que siente alergia a la derrota. Un líder de los de verdad, de los que en lugar de hablar dan ejemplo con sus actos. En su año sénior, es el segundo mejor anotador de la Division I. Y su mérito es que lo hace como líder de un bloque con aspiraciones a ganar títulos y no en un equipo que juega para mayor gloria de su figura.

Hield lidera la rebelión de los veteranos contra los novatos que de forma sistemática ocupan los primeros lugares en las previsiones del futuro draft de la NBA. Una rivalidad plasmada en el partido contra la LSU (14 victorias, 8 derrotas) del debutante estrella de este curso, Ben Simmons. Los Tigers fueron por delante toda la primera mitad hasta que una lluvia de triples del líder de los Sooners después del descanso igualó la contienda. Y en la última jugada, sabedor que todos sus rivales esperaban que fuese él quien hiciera el último tiro, abrió la puerta con su movimiento sin balón al base Isaiah Cousins para que se llevase la gloria del triunfo.

Favoritos en entredicho

De los 5 favoritos que os mencionaba en la previa de la temporada, North Carolina (19 victorias, 3 derrotas), Kansas y Maryland (20 victorias, 3 derrotas) van manteniendo el tipo, Kentucky (16 victorias, 6 derrotas) hace aguas y Duke (16 victorias, 6 derrotas) se está hundiendo. Los Tar Heels eran líderes invictos de la tremenda Atlantic Coast con 8 victorias, aunque con un calendario relativamente sencillo. El primer rival de máximo nivel, una Louisville (18 victorias, 4 derrotas) no tan brillante como en cursos anteriores pero igual de eficaz en defensa, acabó con su imbatibilidad en la ACC.

El entrenador Roy Williams dispone de un lujo tan poco frecuente en el baloncesto universitario como una rotación amplia, 9 jugadores de garantía. El ala pívot Brice Johnson  se ha sumado a la revuelta de los veteranos con 16,8 puntos y 10,2 rebotes de noche, liderando un quinteto titular en el que los cinco jugadores aseguran al menos 10 puntos de media. El sénior vivió su gran noche ante Florida State con sus monstruosos 39 puntos y 23 rebotes.

Maryland también dispone de una buena rotación, de un quinteto titular muy solvente, y de un líder claro, el base de segundo año Melo Trimble (14,8 puntos y 5,3 asistencias de media) que además de dirigir asume los tiros decisivos. Y aún así, no son líderes de la Big Ten. Las dos derrotas contra Michigan y Michigan State tienen la culpa. Lo compensaron ganando a uno de los dos equipos que le preceden, una Iowa (18 victorias, 4 derrotas) que con un bloque veterano y aguerrido puede dar más de una sorpresa en el gran torneo nacional de marzo.

El sorprendente líder de esta conferencia es una Indiana (19 victorias, 4 derrotas) a la que muchos daban por perdida antes de empezar la temporada, con la continuidad de su entrenador Tom Crean en entredicho. Sin embargo, los Hoosiers de otro veterano alzado en armas, el base Yogi Ferrell (17,4 puntos, 4,2 rebotes y 5,8 asistencias de media), podrían estar viviendo en una burbuja durante la parte más sencilla de su calendario de conferencia. De ahora en adelante se verán las caras con los rivales de más peso como Iowa (en dos ocasiones), Michigan State, Purdue y la propia Maryland.

Michigan State (19 victorias, 4 derrotas), tras acabar la primera fase de la temporada invicta, ha perdido fuelle con 4 derrotas (3 consecutivas) en esta segunda fase, 2 ante Iowa, otra ante una renacida (al menos esa noche) Wisconsin y la última, inesperada, ante Nebraska en casa. Denzel Valentine (18,5 puntos, 7,8 rebotes y 6,6 asistencias por partido), otro de los séniors que se reivindican partido a partido, sigue manteniendo su nivel espectacular, pero el resto de piezas importantes de los Spartans no se muestran igual de constantes en su rendimiento. Más difícil lo tiene, en esta misma Big Ten, Ohio State (14 victorias, 9 derrotas), que además de ceder en su liga de conferencia tampoco hizo una buena primera fase. Lo de los Buckeyes ha pasado de año de transición a año de supervivencia.

Kansas también sufre en su conferencia, en este caso la Big 12. Los Jayhawks han ganado su liga regular 11 años seguidos, pero este año parece que se romperá su racha. Oklahoma está muy fuerte, West Virginia (18 victorias, 4 derrotas) no cede y Baylor (17 victorias, 5 derrotas), Texas (15 victorias, 7 derrotas) y Iowa State, justo detrás suyo, no son rivales fáciles. El entrenador Bill Self ha simplificado su rotación, con un cuarteto básico integrado por el ala pívot Perry Ellis, el alero Wayne Selden, el escolta Devonte Graham y el base Frank Mason. En un equipo que a principio de curso se presumía amplío, esto no es una buena noticia.

Los rookies Carlton Bragg y Cheick Diallo prácticamente no tienen oportunidades y el escolta Brannen Greene ha caído en desgracia a los ojos del entrenador por segunda vez este curso. La primera, por quejarse de sus minutos de juego. La segunda, por un mate ante Kansas State en los últimos segundos con el partido sentenciado, saltándose la norma de no tirar en la última jugada cuando has ganado. Al menos, consiguieron un triunfo de prestigio en la prórroga ante Kentucky en un partido ajeno al calendario de conferencias.

Los riesgos de basarlo todo en los novatos

Kentucky ha jugado muchos años a la lotería de los “one and done”, los freshman que tras un solo curso en la universidad saltaban a la NBA. El programa ha explotado el talento de estos jóvenes ávidos de gloria para convertirse en un clásico de la Final Four del torneo nacional. El problema es que no todas las promociones son igual de talentosas. Y el equipo de este año está totalmente descompensado, con muy poco potencial interior ante el bajo rendimiento de su novato estrella, Skal Labissiere. Hace falta frotarse los ojos cuando se mira la clasificación de la Southern Conference (SEC). Los de John Calipari no son líderes.

Este honor le corresponde a una Texas A&M (18 victorias, 3 derrotas) muy solvente, por delante de una LSU que ha ganado en solidez. Los Aggies presentan un bloque muy compacto que crece a partir de la defensa, con todo el potencial físico que le falta a los Wildcats, dos exteriores polivalentes y complementarios como Jalen Jones y Danuel House (el primero estaría entre ala pivot y alero, y el segundo entre alero y escolta), un gran base creador de juego como Anthony Collins, un pívot de garantías como el freshman Tyler Davis y un chico para todo como el base-escolta Alex Caruso, además de un banquillo más que apañado. Mucho cuidado con estos nombres, porque pueden llegar lejos en el baile de primavera.

Duke ha roto una racha de más de 8 años (desde la lista de pretemporada del curso 2007-08) sin salir del Top25 de los mejores equipos. Los de Mike Krzyzewski, que han vivido un final de enero para olvidar, transitan por la zona media-baja en la clasificación de la Atlantic Coast, con 5 victorias y ¡4 derrotas!  (2 en casa) en los últimos 5 partidos del primer mes del año. La baja de Amile Jefferson les ha dejado totalmente huérfanos en la pintura. Un calvario al que los Blue Devils no están acostumbrados y que le ha costado a su técnico un ingreso hospitalario por una tensión demasiado elevada.

La anotación exterior de un brilante Grayson Allen (20,6 puntos de media) y de un pujante rookie como Brandon Ingram (sus promedios de 17 puntos y 6,5 rebotes le sitúan como otro de los candidatos a número 1 de draft si Simmons se descuida) no son suficientes para sostener al bloque. Su única esperanza es que otro talentoso freshman como el tirador Luke Kennard aparque su irregularidad. Por dentro, la cosa no tiene pinta de mejorar: Marshall Plumlee da más de lo que puede aunque sin llegar a cubrir las necesidades de los Blue Devils, Sean Obi no da la talla y el notato Chase Jeter está muy verde.

Históricos en apuros

Arizona (18 victorias, 5 derrotas) no ha caído del ranking de las 25 mejores como Duke, pero mira muy de cerca el abismo. Su entrenador Sean Miller tenía claro que el equipo no iba a defender esta temporada con la intensidad de las anteriores, pero contaba con la calidad de sus jugadores para subsanarlo con una mayor producción ofensiva. No ha sido suficiente, y han encajado 4 derrotas en la Pacific 12. Ante UCLA cayeron con un triple en el último segundo de Brice Alford, y ante Southern California tras 4 prórrogas. Después de perder por lesión a uno de sus hombres claves, el freshman Allonzo Trier, también hincaron la rodilla ante California y Oregon (18 victorias, 4 derrotas), sólido líder de esta conferencia. Ahora rezan para que Trier se recupere pronto.

UCLA ( 13 victorias, 9 derrotas) es otra de las grandes casas con problemas. Tiene una buena plantilla, con un base como Alford minusvalorado por ser el hijo del entrenador, con un exterior todo terreno como Isaac Hamilton y con una pareja interior muy productiva como Tony Parker y Thomas Welsh. Aaron Holiday, hermano de los NBA Jrue (Pelicans) y Justin (Hawks) completa un quinteto básico en el que todos anotan más de 10 puntos de promedio. Su problema está en la defensa. Como conjunto anotan 80,1 puntos de media, pero reciben 76,8 (uno de los que más en la Division I). Han perdido 9 partidos esta temporada, 5 en la fase de conferencias.

Gonzaga (17 victorias, 5 derrotas) también ve peligrar su invitación para el gran torneo nacional que cierra la temporada. Kyle Wiltjer (una media de 22 puntos y  6,8 rebotes, y un 44,5% de acierto en los triples) y Domantas Sabonis (17,1 puntos y 11,5 rebotes por noche) funcionan bien, pero los Zags no han recompuesto una línea exterior que se graduó en pleno el curso anterior (Kevin Pangos, Gary Bell y Byron Wesley). A ello se le suma la baja desde diciembre, y para todo lo que resta de temporada, de su pívot titular Przemek Karnowski. Una lesión de espalda ha obligado al polaco a pasar por el quirófano. Necesitan proclamarse campeones del torneo de su conferencia, la West Coast, para asegurar su presencia en el March Madness. Los principales obstáculos en su empeño serán la líder de la WCC Saint Mary’s y Brigham Young University (BYU).

La fuerza de la Big East

Una de las sorpresas más llamativas a estas alturas de temporada es la presencia en el séptimo lugar del ranking de la Universidad de Xavier, con tan solo 2 derrotas en 22 partidos. Ambas contra dos rivales de su liga, la Big East. La primera contra los sempiternos líderes de esta conferencia, Villanova (19 victorias, 3 derrotas), y la segunda contra una Georgetown de la que ya hablamos bien en artículos anteriores, a pesar de sus malos resultados (13 victorias, 10 derrotas). En un equipo sin estrellas, el secreto del éxito de los Musketeers no es otro que la zona 1-3-1 que utilizan para cambiar el signo de los partidos.

Evidentemente, Villanova ocupa una posición más destacada en el Top 25 (es la tercera) que el segundo de la Big East. Los de Jay Wright también basan sus triunfos en la defensa, en su caso con una presión a toda la pista de sus bajitos que les da muchos puntos tras recuperación de pelota o pérdida del rival. El tercer equipo de esta conferencia que se ha instalado de forma cómoda en el ranking de los mejores es la Providence (18 victorias, 5 derrotas) del extraordinario base Kris Dunn (17,2 puntos, 6 rebotes, 6,9 asistencias y 3,1 recuperaciones) y el alero Ben Bentil (19,7 puntos y 7,8 rebotes).

Y si antes hablábamos de históricos en apuros, no podemos dejar de citar el caso del colista de esta conferencia, Saint John’s. El registro de la Red Storm en la primera temporada del legendario jugador NBA Chris Mullin como técnico del equipo es, en estos momentos, de 7 victorias y 16 derrotas. En la liga de conferencia, su balance es de 10 derrotas en 10 partidos. En Nueva York esperan que el pivot español Yankuba Sima, de baja desde primeros de enero por una fractura en su mano izquierda (la mala), vuelva pronto.

 

Artículo publicado en http://www.encancha.com, febrero del 2016.

NCAA: Los favoritos no convencen en la primera fase del curso

29 Dic

Antes de entrar en materia, permitidme una disculpa. Esta temporada no dispongo del tiempo necesario para hacer el seguimiento semanal del baloncesto universitario y de la NBA tal como lo he realizado en las anteriores, y siento que os tengo algo abandonados. Si, en la vida hay prioridades, pero el saber que he hecho la elección correcta no me evita una cierta sensación de estaros fallando. Y por eso necesito disculparme, no sé si por vosotros o por mí.

Este curso de baloncesto universitario se presentaba abierto, pero este humilde cronista no intuía que tanto. En la previa de la temporada os citaba cinco favoritos principales: Kentucky, Duke, North Carolina, Maryland y Kansas. Ahora que hemos consumido la primera de las tres partes de la misma, el calendario fuera de conferencia en el que se evita en la medida de lo posible enfrentarse a demasiados rivales complicados, a alguno casi podemos descartarlo para el título nacional y el resto han mostrado fisuras, en algún caso preocupantes.

Haciendo un repaso a la evolución del ranking semanal desde que empezó la competición, vemos como North Carolina paso de ser la número 1 de la primera y de la segunda semana, aún con la baja de su mejor exterior Marcus Paige, a aparecer sólo una vez en el Top 5 en las seis siguientes. Kentucky cogió el relevo de los Tar Heels al frente de los dos listados posteriores para caer hasta la 11 posición la séptima semana y la 10 la octava. Y Michigan State, con la que nadie contaba a principio de curso, lleva 4 semanas como el primer equipo de la NCAA.

North Carolina (10 victorias, 2 derrotas) es un equipo con un buen cinco titular, lleno de jugadores experimentados (para lo que es el baloncesto universitario) y con un banquillo profundo. En teoría, lo tienen todo para ser un conjunto dominador. Y sin embargo, no me acaban de convencer. El retorno al juego de Marcus Paige (14,7 puntos y 4,3 asistencias por noche, 48,5% en triples) ya recuperado de una lesión en la mano trastocó la dinámica del equipo, provocando que algunos de sus compañeros bajasen su aportación. No fue el caso del ala pívot Brice Johnson (16,3 puntos, 9,2 rebotes de media).

Sin embargo, su problema no es ese (o en todo caso es transitorio) sino la falta de instinto asesino para cerrar los partidos. Siendo número 1 del ranking, ganaban de 16 a Northern Iowa para acabar cediendo su primera derrota de la temporada. Contra Texas, no aprovecharon sus ocasiones para escaparse en el marcador y concedieron a su rival la oportunidad de derrotarles en un final ajustado…y polémico (la falta en ataque de Connor Lammert me parece tan evidente que no entiendo como no se pitó).

Kentucky (10 victorias, 2 derrotas) presenta una configuración diametralmente opuesta a la de los Tar Heels. Bajo la batuta del entrenador John Calipari, los Wildcats son el paraíso de los “one and done”, jugadores que sólo pasan por la universidad un curso hasta que cumplen la edad mínima para dar el salto a la NBA. Al último draft se presentaron 7 jugadores de esta universidad. Seis fueron elegidos, y el séptimo consiguió un contrato tras las ligas de verano. Con este panorama, su filosofía de juego es muy básica: defensa fuerte, tratar de imponer su físico y buscar ataques rápidos con la defensa rival sin plantar para evitarse complicaciones.

El peso ofensivo del equipo lo lleva una tripleta exterior de lujo formada por el bajito base sophomore Tyler Ulis (su 1,76 es un hándicap de cara a la NBA) y los escoltas Isaiah Briscoe y Jamal Murray. Buscan constantemente el uno contra uno para anotar (41 puntos de media entre los tres), pero en estos primeros partidos se han mostrado erráticos en los triples: 50 convertidos de 147 del trío para un 31,7% global del equipo, 65 acertados de 205 tirados (maquillado gracias al 7 de 9 de Murray en la derrota contra Ohio State y al 11 de 23 en el triunfo ante Louisville de su último encuentro).

Depender tanto del talento de los novatos es muy arriesgado. Skal Labissiere era su gran apuesta, pero al pívot le faltan kilos, carácter y dureza para ser dominante en la pintura. Y Marcus Lee, el “veterano” (júnior) en la pintura, es un buen jugador pero sin la capacidad de cargarse el equipo a la espalda. El sénior Alex Poythress ayuda, pero es un 3 jugando de 4, y sin demasiada buena mano. En su primera derrota del curso, ante UCLA, Thomas Welsh y Tony Parker retrataron al juego interior. En la segunda, una Ohio State más intensa construyó una renta de 16 puntos que Kentucky no pudo remontar.

Los de Calipari estuvieron a punto de encajar una dolorosísima derrota en casa ante su gran rival, la Louisville de Rick Pitino (75-73). Esta vez fueron los Wildcats los que construyeron un margen de 16 puntos al inicio de la segunda mitad, pero la presión de los Cardinals, mucho más físicos en esta fase del juego que sus rivales, a punto estuvo de costarles un disgusto. Los visitantes tuvieron un triple para ganar, pero Damion Lee no acertó. Fue el primer partido del curso en que Labissiere no fue titular.

Kansas (10 victorias, 1 derrota) es otro conjunto del estilo de North Carolina: rotación larga, con hombres experimentados y referentes claros en la pista. Wayne Selden (15,5 puntos, 3,2 rebotes, 3 asistencias y 55,4% en triples), en su tercera temporada, por fin está dando su nivel ahora que ha pasado de escolta a alero. El sénior Perry Ellis (15, 2 puntos, 5,9 rebotes) es un lujo en las cercanías del aro y Frank Mason (13,3 puntos, 4,1 rebotes y 5,6 asistencias) ha encontrado el punto justo en la dirección del equipo.

En el banquillo hay suplentes de sobras para poder dar descanso a los titulares. Los de Bill Self son el único de los favoritos de principio de curso que aún no han salido del Top 5 del ranking aunque aún no han sido número 1 (se hallan cómodamente instalados en el segundo lugar). Perder en el “Champions Classic” el 17 de noviembre contra Michigan State ha sido un lastre que no han compensado superando a UCLA. Eso, y una falta de carácter similar a la de North Carolina. Dos auténticos témpanos de hielo.

Los Jayhawks han tenido su culebrón con Cheick Diallo. La NCAA se ha resistido a conceder la elegibilidad para jugar al pívot debutante por motivos académicos y por dudas acerca de la conducta de su tutor. Tras cinco partidos apartado del equipo, la contratación de un abogado por parte del jugador de Mali para llevar el tema a los tribunales y el revuelo mediático (Kansas es una universidad con historia y peso mediático) aceleró una resolución del caso: el organismo universitario “castigó” a Diallo con 5 partidos. Casualmente los mismos que ya se había perdido.

Maryland (11 victorias, 1 derrota) también dispone de un banquillo profundo, y además cuenta con uno de los mejores bases de la Division I, el fantástico sophomore Melo Trimble (15 puntos y 5,7 asistencias de media). El repudiado por Duke Rasheed Sulaimon defiende como nunca y tira como siempre (47,7% en triples). El alero Jake Layman aporta experiencia, defensa, puntos, rebote y lo que haga falta. Robert Carter y el freshman Diamond Stone se imponen en la zona, y cuando descansan tienen recambios de garantía en Damonte Dodd y Michal Cekovsky.  ¿Y por qué los Terrapins no son el número 1? Por un calendario sin complicaciones en esta primera fase de la temporada ante demasiados rivales de poca entidad. Sólo dos partidos difíciles, el ajustado triunfo ante Georgetown (75-71) y la derrota frente a North Carolina.

Duke (9 victorias, 2 derrotas), el vigente campeón, empezó el curso dubitativo en la dirección de juego. Sólo tienen un base puro, el novato Derryck Thornton. El entrenador Mike Krzyzewski lo hizo salir desde el banquillo los primeros encuentros, poniendo de titulares a Grayson Allen y Matt Jones. El primero lleva 20 puntos de media y Jones 14 con un 44,6% en triples, pero ninguno de los dos escoltas mueve el equipo. La derrota ante Kentucky en el Champions Classic hizo variar de planteamiento al técnico. El equipo también ha caído frente a Utah. En estos dos encuentros Allen tuvo muchos problemas para anotar.

Solventada esa cuestión, queda la del juego interior. Amile Jefferson (11,4 puntos, 10,3 rebotes por partido) es la pieza clave en este apartado. Pero una fractura en el pie mantendrá de baja al ala pívot, con suerte, entre uno y dos meses. Podría llegar (por ello rezan en Duke) para el campeonato nacional. Marshall, el último de la saga Plumlee (sus dos hermanos mayores juegan en la NBA) aporta dureza en defensa y rebotes, pero ofensivamente es limitado. Sin Jefferson, Duke apenas tiene opciones de revalidar el campeonato a pesar de la evolución positiva del alero rookie Brandon Ingram.

Los invitados inesperados

Michigan State (13 victorias, 0 derrotas) está siendo una de las sorpresas del curso 2015-16. La graduación de Adreian Payne, Keith Appling y Gary Harris no ha sido compensada por la calidad de los novatos incorporados, y al tranfer de West Virginia Eron Harris le está costando adaptarse y recuperar su capacidad anotadora. Y sin embargo, ahí están. El secreto del éxito de los Spartans es la maravillosa polivalencia del sénior Denzel Valentine (18,5 puntos, 8,3 rebotes y 7,1 asistencias de media, ya lleva dos triples dobles).

Valentine estará de baja entre 2 y 3 semanas, y sus compañeros han sufrido para vencer en la prórroga a la modesta Oakland en su primer compromiso sin su líder. El acierto en los triples de Bryn Forbes (49,4%, con 14 puntos por partido) es su otro puntal. Se mantienen invictos tras haber superado a rivales como Kansas, Boise State, Providence, Louisville o Florida.

Oklahoma (11 victorias) tampoco conoce aún la derrota. Su líder es un Buddy Hield absolutamente desatado. El pistolero de las Bahamas, en su año sénior, tiene el punto de mira ajustado y munición sin límite en la recámara: 24,9 puntos por partido con un 51,5% en los tiros de campo (que sube hasta el 52,9% en triples) y un 90% en los libres. Sus compañeros exteriores tampoco se quedan atrás. Jordan Woodard aporta 13,9 puntos de media (con un 52,2% en tiros de tres puntos y 89,2% en libres) y Isaiah Cousins 13,1 (y un 45,7% de triples anotados).

Su debilidad está dentro. El ala pivot Ryan Spangler promedia un doble doble con 10,3 puntos y 10 rebotes por encuentro (y un sorprendente 47,8% en canastas de tres puntos), pero los números de sus socios en la pintura no alcanzan un nivel similar. Si el entrenador Lon Kruger no consigue más colaboración del resto de sus jugadores, a los 4 fantásticos de los Sooners la temporada se les va a hacer muy larga.

Virginia (10 victorias, 1 derrota), Arizona (12 victorias, 1 derrota) y Iowa State (10 victorias, 1 derrota) también se mantienen al acecho. Los Cavaliers siguen fieles a su defensa (encajan sólo 59,2 puntos por partido de media) y su ritmo pausado en ataque liderado por la creatividad de Malcolm Brogdon (16,5 puntos, 4,5 rebotes y 3 asistencias de promedio) y la capacidad resolutiva de Anthony Gill (14,5 puntos y 6,5 rebotes) cerca del aro. Para aspirar a grandes logros, no obstante, es imprescindible que el base London Perrantes (11,3 puntos, 4,8 asistencias)  anote más.

Arizona ha perdido potencial físico respecto al curso pasado, así que Sean Miller ha decidido que sus jugadores se olviden un poco de la defensa para producir más en ataque. La lesión del pívot KalebTarczewski ha mermado su potencial en este tramo del curso. A la espera de su regreso, el transfer de Boston College Ryan Anderson les lidera con unos promedios de 15,5 puntos y 10,3 rebotes. El alero freshman Allonzo Trier, más peligroso penetrando que tirando, colabora con 13,7 puntos. Gabe York, en su último año universitario, aporta liderazgo y anotación exterior (13,1 puntos) en un bloque con 9 jugadores que superan los 18 minutos en pista por partido.

Iowa State vive el último curso de una de los mejores jugadores de la categoría, el ala pívot Georges Niang (19,2 puntos, 6,5 rebotes y 3,5 asistencias de media, lástima de sus poco más de 2 metros para dar el salto a profesionales). El base júnior Monte Morris (14,5 puntos, 7,6 asistencias) ha alcanzado la madurez como jugador, y el pívot Jameel McKay (14,4 puntos, 9,9 rebotes) es un valor seguro. El problema para Steve Prohm , sustituto del ahora entrenador de los Chicago Bulls de la NBA Fred Hoiberg, es una rotación demasiado corta (6 jugadores básicos y otros dos con unos 15 minutos por partido de media). La baja para lo que queda de curso de uno de los indispensables, el escolta Nazz Long, les pasará factura conforme se acumulen los partidos. Aunque nadie puede quitarles la satisfacción de haber derrotado a Iowa en el derby estatal tras remontar una desventaja de 20 puntos.

Entre los 25 conjuntos del ranking de Associated Press aparecían en la octava semana de competición otros invictos como el sexto Xavier (12-0), el 17 Southern Methodist (11-0) y el 24 South Carolina (11-0). El calendario de los primeros fue asequible de inicio, destacando los triunfos sobre una Michigan en horas bajas y una Dayton que ha suspendido para todo el semestre a su mejor jugador (Dyshawn Pierre), para complicarse ante el rival local Cincinnati y la remontada de 18 puntos frente a Wake Forest. El 31 de diciembre, frente a Villanova, y 2 días después frente a Butler (16 y 9 del ranking respectivamente) veremos el nivel real de los Musketeers.  El calendario de South Carolina aún ha sido menos exigente, sin ningún rival del Top 25.

Southern Methodist es un caso aparte. Normalmente, ser un fijo del Top 25 te garantiza una invitación para jugar el gran torneo nacional de marzo. Pero la NCAA ha excluido a esta universidad del baile del 2016 por unas infracciones académicas para mejorar las notas de sus atletas. Su entrenador, Larry Brown, fue castigado con 9 partidos sin poder dirigir el equipo. Y se redujo el número de becas deportivas que SMU podía ofrecer. Y en lugar de tirar la toalla y dejar pasar el año, el equipo quiere cerrar invicto la fase de conferencias. Y en ello están, tras superar a Stanford, Texas Christian, Michigan y Colorado como rivales de más entidad en esta primera etapa de su purgatorio.

Georgetown (7 victorias, 5 derrotas) y UCLA (9 victorias, 4 derrotas) han sido otros de los equipos que han mostrado detalles interesantes en los partidos disputados hasta ahora. Los Hoyas han perdido 5 de sus 12 partidos, pero ante Maryland y Duke plantaron cara hasta el final. Motivados pueden ser un rival difícil de batir. El balance de UCLA tampoco es bueno, pero han ganado a Kentucky y Gonzaga, y han caído ante Kansas, Wake Forest, North Carolina…y la gran sorpresa hasta el momento, Monmouth (9-4). Los modestos Hawks han vencido a los californianos, a Notre Dame y a Georgetown, y además han conseguido un gran impacto mediático con las celebraciones de su banquillo.

Providence y Purdue, ambas con 12 victorias en 13 partidos, también merecen una mención especial. Los Friars cuentan con un dúo de lujo: el base Kris Dunn (16,5 puntos, 6,1 rebotes y 7,3 asistencias) y el ala pívot Ben Bentil (18 puntos, 8 rebotes). El director de juego participó en los 15 últimos puntos de su equipo (11 suyos y 2 asistencias a Bentil) en un final igualado para infligir a Arizona su única derrota hasta ahora. Los Boilermakers tienen uno de los juegos interiores más potente de la Division I con A.J. Hammons, Isaac Haas, Caleb Swanigan y Vince Edwards.

Este primer mes de competición se retiró Bo Ryan como entrenador, dejando más huérfana aún sin cabe a la finalista de la última Locura de Marzo, Wisconsin. Un mazazo para un programa que ha visto marcharse a los titulares Frank Kaminsky, Sam Dekker, Traevon Jackson (aunque cedió por lesión su lugar casi toda la temporada a Bronson Koenig) y Josh Gasser y a su sexto hombre, Duje Dukan. El ala pívot Nigel Hayes brilla ahora como alero, pero con la única ayuda de Koenig los Badgers no pueden ser ambiciosos en sus objetivos.

En el aspecto individual, el freshman Ben Simmons ha mostrado lo mejor y lo peor de lo que es capaz. El hombre orquesta de 2,08  es un espectáculo cuando captura el rebote en defensa, sube la pelota al contraataque y culmina la jugada con un mate o una asistencia. Da gusto verle ordenar en estático los movimientos de sus compañeros, o buscar el uno contra uno para penetrar. Sus números son espectaculares: 19,1 puntos, 13,1 rebotes, 5,8 asistencias, 2,3 recuperaciones y 1,4 tapones de promedio.

Pero su principal carencia se ha hecho demasiado evidente: decir que su muñeca es de madera es quedarse corto. A más de 3 metros de distancia del aro sus lanzamientos son inofensivos. Su equipo tampoco le acompaña. Louisiana State (7 victorias, 4 derrotas) ha desaparecido del Top 25. Los Tigers presentan su mejor versión cuando Simmons puede correr, y se atascan en estático. Aún así, tan grande es el talento del australiano que sigue como número 1 de las previsiones del próximo draft de una NBA que ya le espera con los brazos abiertos.

Kyle Collinsworth, de Brigham Young University (BYU) sumó 26 puntos, 10 rebotes y 10 asistencias en el triunfo ante Belmont en su séptimo triple doble de su carrera universitaria y batir la marca de 6 de Shaquille O’Neal y Michael Anderson. Los seis anteriores los logró el curso pasado, en un registro que también pasó al libro de récords. Y como anécdota de este primer mes y medio, el partido entre Central Florida y UC-Irvine, en el que se vio el duelo entre dos jugadores de 2,29, el debutante Tacko Fall y el júnior Mamadou N’daye. Nunca antes en la historia de la NCAA se habían visto las caras dos gigantes de estas dimensiones. Casualmente los dos son originarios de Dakar (Senegal).

 

Artículo publicado en http://www.encancha.com, diciembre del 2015

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