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NBA 2015-16: Cuentas pendientes y últimas oportunidades

21 Oct

Llega una nueva temporada de la NBA cargada de historias interesantes. Cada equipo, de hecho, tiene la suya. Explicarlas todas sería demasiado extenso, así que he hecho mi selección personal. No todos los equipos citados son candidatos al anillo, pero seguro que todos ellos darán mucho de que hablar.

Los Golden State Warriors se proclamaron campeones de la NBA el año 2015 sublimando el concepto de small ball que había llevado a los Miami Heat a ganar 2 anillos de campeones bajo la batuta de Lebron James. Esta temporada el equipo californiano empieza el curso como uno de los favoritos a ganar el título (en su caso a revalidarlo).

Los finalistas que cayeron ante el talento y puntería de Stephen Curry y Klay Thompson, y la polivalencia y entrega de Andre Iguodala y Draymond Greene fueron unos diezmados Cleveland Cavaliers en el primer curso tras el retorno de Lebron al que fuera su primer equipo en la liga. A lo largo del verano han lamido sus heridas y ahora aguardan ansiosos para saldar la cuenta que tienen pendiente. No es lo mismo afrontar las finales con James rodeado de fieles secundarios que arropado por primeras espadas como los lesionados Kyrie Irving, Kevin Love o Anderson Varejao.

En Ohio están convencidos que sólo la ausencia de estos jugadores claves les dejaron sin su merecido premio. La mayoría de manágers generales de la NBA les da la razón, situándoles como máximos favoritos de este año. Lebron quiere ganar un campeonato en su estado natal. Y cuando a King James se le mete algo entre ceja y ceja, no hay quien le disuada de ello. El número 1 de la NBA tiene las cosas claras, y una de ellas es que quiere que Tristan Thompson siga en su equipo.

Las conversaciones de la renovación del contrato del ala pívot canadiense, un seguro de vida en el rebote, se alargaron mucho, casi un año, por la diferencia entre las pretensiones económicas del jugador (94 millones de dólares por 5 temporadas) y la oferta de la franquicia (80 millones). Ni la intervención de Lebron a través de las redes sociales consiguió acelerar la resolución de unas negociaciones que no llegaron a buen puerto hasta pocos días antes de empezar la liga regular: 82 millones por 5 temporadas.

Rose y sus rodillas

La gran amenaza en el camino de los Cavaliers para ganar la plaza reservada en la final de la NBA a un equipo del Este serán los Chicago Bulls, a los que eliminaron de los pasados play-offs en la semifinal de Conferencia. Los Bulls aspirarán a todo siempre y cuando Derrick Rose pueda completar una temporada libre de lesiones.

El curso baloncestístico 2011-12 del base estuvo repleto de molestias y pequeñas lesiones hasta que en el primer partido de los play-offs se dañó de gravedad los ligamentos de la rodilla izquierda. La campaña siguiente la pasó recuperándose. Reapareció la temporada 2013-14, pero sólo pudo disputar 10 partidos antes que el menisco de la otra rodilla, la derecha, le dejara fuera de combate.

Tras pasar nuevamente por el quirófano, reapareció la temporada pasada. Otra que no pudo completar. Jugó 46 partidos hasta que un desgarro en el menisco de la rodilla derecha le obligó a operarse de nuevo en febrero del 2015. Regresó a tiempo para jugar los 5 últimos encuentros de liga regular y los 12 de su equipo en play-offs, sucumbiendo ante las huestes de Lebron.

Derrick Rose necesita culminar una temporada entera para dejar atrás el fantasma de las lesiones. Y acallar las persistentes voces que le situan como un jugador en declive por sus problemas físicos. Debe dejar atrás su preocupación y miedo a romperse para centrarse en su mejor juego, olvidando de paso su ansiedad de demostrar a todos que realmente está recuperado, que vuelve a ser el de siempre.

Los Bulls necesitan de su talento y liderazgo para conducirlos hasta un título que añoran desde 1998, desde la época gloriosa de Michael Jordan. Para ganar un anillo ficharon a Pau Gasol, renovaron a Jimmy Butler, se hicieron con los derechos de Nikola Mirotic y seleccionaron en el draft del año pasado a Doug McDermott y en el de éste a Bobby Portis. Pero siempre contando con Rose.

El base ya ha dado el primer susto antes de empezar la liga regular. Rose se ha perdido la mayor parte de la pretemporada por una fractura en la cara, más concretamente en el orbital izquierdo, que le obligó a pasar una vez más por el quirófano. La mala noticia es que el jugador franquicia de los Bulls ya se ha lesionado incluso antes de empezar los partidos oficiales. La buena es que no ha sido en ninguna de sus dos rodillas.

Se agota el crédito de Phil Jackson

Los Knicks de Nueva York son una franquicia de un gran mercado televisivo, dueña de un pasado histórico con momentos de gloria, pero atrapada en un presente para olvidar. El hombre elegido por el propietario James Dolan para sacarla del pozo es Phil Jackson, aunque no como entrenador sino como responsable ejecutivo. El entrenador 6 veces campeón con los Bulls y 5 con los Lakers era jugador de los Knicks las dos temporadas que ganaron la competición, 1970 y 1973, aunque en la primera de las dos una lesión no le dejó jugar.

El curso pasado, primero de Jackson al mando y con Derek Fisher como su extensión en el banquillo, el equipo se quedó en unos míseros 17 triunfos. Un desastre, no obstante, digerible dentro de un proceso de reconstrucción. Este año no se le perdonará un balance similar. Y menos cuando Fisher ha comparado el estado de los Knicks ahora mismo con el de los Atlanta Hawks de la pasada temporada. Los Hawks cerraron la liga regular con 60 victorias. ¿Serán capaces de hacer lo mismo en Nueva York?

Para arropar a Carmelo Anthony se ha contratado al escolta Arron Afflalo, al baluarte defensivo en la zona Robin Lopez, y se le ha dado una oportunidad al fallido número 2 del draft del 2011, el ex de los Timberwolves de Minnesota Derrick Williams. En el draft se ha elegido al talentoso base Jerian Grant (su tio Horace jugó para Phil Jackson en los tres primeros títulos ganados por los Bulls) y al letón Kristaps Porzingis, procedente del Baloncesto Sevilla (la elección del letón, por cierto, fue silbada por los aficionados neoyorquinos durante la ceremonia del draft).

La gran pregunta es si el triángulo ofensivo seguirá funcionando o es otro sistema que pertenece al pasado, enterrado por el small ball. Carmelo Anthony es un jugador capaz de generar desequilibrios como primera opción de esta táctica, pero necesita compañeros que sepan desarrollarlo. José Calderón tiene asignado un rol muy claro: base veterano. Porque sus competidores en la posición o son recién llegados o encaran su segundo año en la NBA.

La última carga de los Spurs

Cada temporada los que escribimos sobre NBA decimos que puede ser la última de los Spurs de San Antonio. En esta lo diremos una vez más, y probablemente acertaremos (ya va tocando). Al menos de los Spurs tal y como los conocemos desde que hace 13 años el entrenador Greg Popovich completó su guardia pretoriana: Tim Duncan, Tony Parker y Manu Ginobili. Este verano pasado Duncan y Ginobili estuvieron a un paso de retirarse, el próximo pocos dudan que lo harán.

Y sin embargo, como el prestigitador que te engaña haciéndote creer que la bolita está en su mano derecha cuando hace rato que la tiene en la izquierda, Popovich ya tiene a punto el relevo. En un verano brillante de la gerencia de la franquicia, se ha renovado a la pieza angular del nuevo proyecto Kawhi Leonard, y a su escudero desde los triples Daniel Green.

Se ha traído al sustituto de Duncan, el ex de los Blazers LaMarcus Aldridge, el agente libre más codiciado del mercado. Y se han conseguido los servicios de un veterano de solvencia contrastada, el ala pivot David West, que no quiere retirarse sin su anillo. El grueso de la plantilla permanece, con las bajas destacadas de Tiago Splitter, un Cory Joseph que no pasó de tercer base, un Marco Belinelli a la sombra de Green y Ginobili, y el gladiador Aron Baynes.

La recta final de Kobe

Otro que puede vivir su último curso como profesional en la NBA es Kobe Bryant. El jugador franquicia de los Lakers, en su último año de contrato con el equipo de Los Angeles, ya tiene 37 años. La próxima será su temporada número 20 en la NBA. Y desde que se lesionase en el tramo final de la Liga regular del 2012-13, las lesiones no le han respetado. Tras su inicial rotura del tendón de Aquiles, sólo pudo disputar 6 partidos de la liga 2013-14 antes de caer víctima  de una fractura de rodilla. La temporada siguiente, en enero, una lesión de hombro le obligó a pasar por el quirófano. Cualquier otro se habría retirado. Pero cualquier otro no es Kobe Bryant.

Para esta temporada que empieza los Lakers le han buscado una buena escolta a su estrella de referencia, mejor que la de los años anteriores. En el draft del 2015 eligieron a D’Angelo Russell, un base con futuro de estrella. En el del curso anterior, un ala pívot con espíritu de depredador en la zona, Julius Randle. El jugador tuvo la mala suerte de lesionarse en el primer partido de la liga regular de la temporada, en su debut en partido oficial. Y ha aprovechado el tiempo que no ha podido jugar para, además de recuperarse, fortalecer su físico y pulir su juego. Ademas de los rookies, dos veteranos de garantias se han sumado también a la plantilla californiana.

Uno es el tirador Louis Williams, un cañonero que junto a Nick Young puede descargar a Kobe de responsabilidades en ataque. Y la otra es Roy Hibbert, la torre de 2,18 que tras un mal final de etapa en los Indiana Pacers busca relanzar su carrera. La franquicia ha incorporado a otro veterano, un jugador que ya pasó por los Lakers, pero en este caso aún no se sabe si es una buena o una mala noticia. Se trata del impredecible Metta World Peace, El Jugador De Baloncesto Antes Conocido Como Ron Artest. Si está centrado, será un peligro para los rivales. Si no lo está, lo será para los Lakers.

Nervios en Oklahoma

Los Thunder de Oklahoma City han ido construyendo una plantilla joven que debe dejar ya de considerarse con proyección para empezar a dar frutos. Kevin Durant y Rusell Westbrook son los líderes de uno de los equipos de la NBA que más pagará en salarios esta temporada, con Enes Kanter y Serge Ibaka devastando en la pintura mientras Steven Adams les relevará haciendo el trabajo sucio. Por fuera, DJ Augustine y Dion Waiters darán minutos de calidad mientras Durant y Westbrook descansen.

En Oklahoma empieza a haber urgencia de resultados. Desde el año 2008, que sus dos estrellas comparten vestuario, el equipo ha jugado una final de la NBA (2012, derrotados 4 a 1 por los Miami Heat de Lebron) y dos finales de la Conferencia Oeste (2011, 2014). Un buen balance para la mayoría de franquicias. Insuficiente para un Kevin Durant  al que a sus 27 años empieza a escocerle no tener aún su anillo. Un Durant que, como ya explicamos en un artículo anterior, trabajó duramente con un estadístico personal para mejorar su juego. El objetivo de esta mejora no era anotar más, sino convertirse en un jugador determinante para ganar títulos.

La franquicia no dispone de un gran mercado que complemente sus ingresos como los Lakers. Y para mantener algunas piezas debe renunciar a otras. La renovación de Ibaka les dejó sin margen para contentar a James Harden, al que traspasaron para poder obtener algo a cambio. La marcha de la barba más famosa de la liga dejó un hueco en la posición de escolta que aún no han conseguido llenar del todo. Con Reggie Jackson se volvió a repetir la historia. Sus pretensiones económicas amenazaban con lastrar las operaciones de las temporadas siguientes, y fue traspasado a cambio de Kanter. Al menos así reforzaban otro de sus puntos flacos, la posición de cinco.

Su problema es que el jugador que acaba contrato este año no es otro que Kevin Durant. A la estrella no le van a faltar ofertas, y todas por el máximo que permite el convenio. Más allá de que en Oklahoma superen al resto de franquicias en la puja, queda pendiente el tema deportivo. Durant renovará si está convencido que los Thunder pueden ser campeones de la NBA. Si no, se marchará. Y si el se va, Westbrook y Ibaka tendrán menos alicientes para renovar unos contratos que acaban el 30 de junio del 2017. Antes hemos citado el caso de los Spurs, que han mantenido a sus jugadores importantes aún sin ofrecerles el máximo y han atraído a agentes libres de peso. ¿Que diferencia hay entre ambos equipos? 5 campeonatos de la NBA.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, octubre 2015

NBA: Los Knicks suspenden en geometría

13 Nov

Una de las incógnitas de esta temporada era ver como los Knicks de Nueva York se adaptaban al nuevo esquema de juego que ha llegado de la mano de su presidente Phil Jackson. En estos momentos, la adaptación es nula. El equipo de Nueva York no ha asimilado aún el triángulo ofensivo.

Los New York Knicks han puesto su destino en las manos de Phil Jackson, al que el pasado 18 de marzo presentaron como  uno de los dos presidentes del equipo (con un sueldo de 12 millones de dólares anuales). Tras haber  superado la primera ronda de los play-offs en sólo una de las últimas 14 temporadas, y ante la amenaza real de fuga de su estrella Carmelo Anthony, confiaron en Jackson como el guía en el camino hacia la redención.

Fichar a Phil Jackson no es sólo fichar a un hombre de éxito, ganador como entrenador de 6 anillos de la NBA con los Chicago Bulls de Michael Jordan y 5 con Los Angeles Lakers de Shaquille O’Neal (los 3 primeros) y Kobe Bryant (los 5). Tampoco se trata sólo de reencontrarse con el pasado glorioso de la franquicia (Jackson ganó un anillo como jugador con los Knicks en 1973, y también estaba en el equipo campeón de 1970 pero no jugó a causa de su paso por el quirófano).

Hacerse con los servicios del “Maestro Zen” (sobrenombre de Jackson por la aplicación de la filosofía oriental a sus métodos de entrenamiento) supone firmar con un sistema de juego claro y definido: el triángulo ofensivo. Aunque la táctica no es un invento suyo sino de Tex Winter, Jackson es su principal apóstol y abanderado. Todos sus equipos en la NBA lo han dominado (y han ganado campeonatos).

En su libro “Canastas Sagradas” (1995), Phil Jackson describía así los fundamentos de su sistema: “El ataque en triángulo se describe mejor como el tai-chi de los cinco hombres. La idea básica es orquestar el flujo de movimiento para engañar a la defensa y desequilibrarla, creando una miríada de oportunidades en la pista. El sistema toma el nombre de uno de los patrones más habituales del movimiento: el triángulo de la línea de banda”.

Como Phil Jackson ya se ha retirado de los banquillos, eligió para ejercer la función de entrenador a uno de los jugadores básicos del triángulo en sus años en los Lakers, Derek Fisher. Alguien que ha vivido el sistema desde dentro y que ahora, desde la proximidad con la plantilla como jugador  en activo hasta hace nada (se retiró este verano), deberá inculcar sus principios a los jugadores de uno de los dos equipos de la ciudad de Nueva York.

Sin embargo, nadie ha dicho que este sea un sistema fácil de aprender. Y los Knicks lo están viviendo en primera persona. Su récord en estos momentos es de 2 victorias y 7 derrotas, encadenando una serie de 6 tropiezos consecutivos. Son el penúltimo equipo del Este sólo por delante de un clásico de la cola, los Sixers de Filadelfia. Y son el único equipo de la NBA que aún no ha anotado 100 puntos en un partido.

El triángulo se colapsa

A los jugadores de los Knicks les está costando hacerse con las nuevas directrices de juego, ya sea por las complicaciones del propio sistema, su capacidad para asimilar conceptos complejos del juego o su propensión al lucimiento individual por encima del rendimiento colectivo. Y mientras, Fisher deambula por la banda con una pose inexpresiva teñida vagamente de melancolía. Como si pensara “quien me mandaría a mi meterme en este lío” o “aún tendré que salir yo a la pista a enseñarles a estos ….. cómo se hace”.

El ataque de su equipo es en estos momentos un desastre. Los jugadores adoptan la posición inicial del sistema para la foto, y a partir de ahí cualquier parecido con el modelo a seguir es pura casualidad. Las posesiones se eternizan, con pases sin consecuencia entre jugadores que no saben dónde situarse, comiéndose espacios unos a otros, hasta que se agota el tiempo y llega el momento de la resolución individual. Por cierto, para esta última acción nunca faltan candidatos.

Los Knicks dan 349 pases por partido, el tercero que más en la Liga, para acabar anotando 91,6 puntos, el peor promedio de los 30 equipos de la NBA. Anotan 1,1 puntos por cada lanzamiento intentado, superando en esta estadística tan solo a los Detroit Pistons. Sus porcentajes de acierto tampoco son buenos, en parte debido a estos tiros precipitados al final de unas posesiones improductivas y en parte a la descoordinación general en pista (43,7%, el 23 de la competición).

Otra prueba del lio ofensivo que en que vive la plantilla de los Knicks es que el conjunto es el que menos tiros libres lanza por partido: 15,7. Un dato que llama la atención cuando uno de los recursos que preconiza el sistema del triángulo ofensivo son las penetraciones hacia canasta tras corte o alguno de los aclarados resultantes del movimiento de los jugadores. Con sus bajos porcentajes en el lanzamiento lejano, renunciar al acercamiento a canasta se me antoja suicida.

La defensa se resiente

Lamentablemente, estos problemas ofensivos se han trasladado también a la defensa. La confusión en que viven los jugadores se nota en su rendimiento defensivo. Y así mientras los Knicks sólo disponen de 15,7 tiros libres por partido, conceden a sus rivales 27,6 (el sexto equipo que más lanzamientos de personal permite).

La franquicia encaja 110,9 puntos por cada 100 posesiones (son el veintiseisavo que más recibe). Gran parte de la culpa de esta cifra viene de sus problemas para obstaculizar los triples de sus contrincantes, que anotan el 42,3% de los que intentan (la peor defensa en este apartado de la NBA). El porcentaje de acierto desde su esquina izquierda sube hasta el 51,7%.

Su floja actuación defensiva puede originarse en un cambio del sistema de protección de su aro utilizado hasta la pasada temporada y en el que se hacían constantes cambios en las marcas. Pero el caos en ataque también contribuye.  En palabras del entrenador Derek Fisher, “cuando las cosas no funcionan en ataque, es duro defender para los chicos”. El pívot  Jason Smith sigue en esta dirección cuando afirma que “estamos dejando que el ataque afecte a la defensa”.

Mientras su defensa no funcione, los Knicks tendrán menos opciones de sumar puntos fáciles en transición. Y se verán condenados a un ataque estático que por el momento se les atraganta. Tras unas cuantas posesiones fallidas, el equipo se descompone, apareciendo la propensión de algunos de sus miembros a las soluciones individuales sin que Fisher desde la banda sea capaz de atajar la tendencia.

El margen de mejora

Uno de los vértices del triángulo inicial debería estar ocupado por un base que además de ver el juego tenga un buen lanzamiento de tres puntos.  Es el papel que desempeñaron B.J. Armstrong y Steve Kerr en los Chicago Bulls y Derek Fisher en Los Angeles Lakers. Ni Pablo Prigioni ni Shane Larkin dan este perfil en la plantilla de los Knicks (aunque Larkin sea de los pocos jugadores que tiene claramente asimilados los principios del triángulo). El debut de José Manuel Calderón con el equipo cuando se recupere de su lesión muscular podrá paliar esta carencia.

Otro de los vértices del triángulo lo debería ocupar un pívot con capacidad de jugar el uno contra uno, pero además con buena visión de juego para la circulación de balón. Amar’e Stoudemire es válido para el 1×1, pero sus conceptos colectivos no van más allá del bloqueo y continuación. Jason Smith presenta muy buena mano desde la media distancia, lo que le permite culminar las situaciones de aclarado del triángulo, pero no es tan contundente en el cuerpo a cuerpo. Samuel Dalembert prácticamente no anota y Cole Aldrich es testimonial. Tal vez el regreso del también lesionado Andrea Bargnani mejore las opciones anteriores.

Y finalmente tenemos a un escolta o alero con capacidad para hacer un poco de todo, ya sea anotar desde fuera o penetrar, y visión para trasladar la pelota a los dos compañeros que se hallan fuera del triángulo. J.R. Smith y Preston Shumpert son resolutivos pero poco dados a mirar a los demás (especialmente el primero, al segundo confían en reconducirlo). Tim Hardaway Jr no se aclara aún, y tiende al individualismo tanto como sus otros dos compañeros. Suerte que siempre queda Carmelo Anthony, que ahora debe justificar su nuevo contrato de 124 millones de dólares por 5 temporadas.

Todo apunta que tras esta temporada de transición en que se cimentarán las bases del triángulo en los Knicks, en el mercado de cambios de febrero y en el de agentes libres del próximo verano veremos una activa participación del equipo en busca de las pizas claves que necesita para completar el puzle.

Stoudemire, Andrea Bargnani, Samuel Dalembert, Jason Smith y Shane Larkin acaban contrato, Iman Shumpert espera una oferta cualificada de la franquicia y Quincy Acy y Travis Wear aguardan la decisión de los Knicks para saber si su contrato se prolonga una temporada más. La continuidad de J.R. Smith está en manos del propio jugador. Mucho margen de maniobra para que Phil Jackson se libre de los jugadores que no encajan y lance sus redes  a ver que acaba pescando.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, noviembre 2014

La NBA en el Eurobasket 2013

24 Sep

Un total de 29 jugadores NBA han participado en el último Campeonato de Europa de Eslovenia. Hace años, la presencia de uno de ellos en una selección europea era determinante. Ahora ya no lo es tanto. Cuento como jugadores NBA los que o bien la pasada temporada participaron en la liga norteamericana o los que lo harán la próxima, además de los que están ya totalmente asentados en la competición. Excluyo los que, habiendo jugado, hace más de una temporada que dejaron de Liga.

Como veremos a continuación, algunos de estos 29 jugadores han sido claves en la actuación de sus selecciones. Otros han rendido a un buen nivel individual, pero eso no ha repercutido en una buena clasificación de su combinados. Y también los ha habido que han pasado sin pena ni gloria. El sello NBA ya no es garantía de calidad por si mismo.

Florent Pietrus, el arma secreta de Francia

La campeona Francia no pudo contar con los interiores Joakim Noah, Ronny Turiaf y Kevin Seraphin. De los tres, el único verdaderamente determinante era el jugador de los Bulls Joakim Noah. A Mickael Pietrus ni se le esperaba. La clave de este equipo, no obstante, no es otra que Tony Parker. El base de los Spurs es la cabeza y el corazón de Francia, y su europeo ha sido para enmarcar.

Parker, máximo anotador del torneo con 19 puntos de media y segundo en acierto con un 50,7%, flojeó en la final ante Lituania. Pero gracias al acierto ofensivo del alero de los Blazers Nicolas Batum en la primera parte y del ala pívot de los Spurs Boris Diaw en el tercer cuarto Francia se llevó la medalla de oro.

Otros NBA en el conjunto galo como el tercer miembro de los Spurs, Nando de Colo, y el exHawk Johan Petro (la próxima temporada jugará en China) hicieron un campeonato más discreto. Y sin embargo, una de las claves del triunfo de Francia no estuvo en un jugador NBA, sino en uno con larga trayectoria ACB.

Florent Pietrus, quizás el menos dotado técnicamente pero con un físico insuperable, cerró las vías que alimentaban de balones a Marc Gasol en la semifinal contra una España claramente arriba en el marcador, y anuló totalmente al lituano Linas Kleiza que estaba cosiendo a puntos el aro francés en la final. El MVP del torneo fue Parker, pero a mi Pietrus me merece una mención especial.

Lituania llegó a la final con un juego coral, cimentado en un amplio núcleo de jugadores. En la final, el seleccionador Jonas Kazlauskas se olvidó de esta filosofia, y redujo sus rotaciones. El equipo báltico contaba en sus filas con tres jugadores NBA. Dos venían de los Toronto Raptors, Linas Kleiza (que la temporada que viene jugará en un temible Fenerbahçe) y Jonas Valanciunas, y otro de los Houston Rockets, Donatas Montiejunas.

Los dos miembros del equipo de Toronto empezaron flojos el torneo y mejoraron a medida que pasaban los partidos, en particular Kleiza. Tras una temporada NBA con pocos minutos de juego, el alero lituano recuperó su mejor versión en semifinales y final. Valanciunas no llegó a las prestaciones que se esperaban de él. Respecto a Montiejunas, no ha dispuesto de muchos minutos, pero tampoco se hizo merecedor de más. Un físico impresionante, pero muy mal aprovechado.

España, en las manos de Marc Gasol

España se llevó la medalla de bronce tras derrotar a Croacia. Vista las bajas del equipo (los NBA Pau Gasol y Serge Ibaka y los ACB Juan Carlos Navarro y Felipe Reyes, más el culebrón Mirotic) no parece mal resultado. Viendo las ausencias del resto de selecciones en uno de los europeos más flojos que recuerdo, no estoy tan seguro de mi afirmación anterior.

El seleccionador Orenga basó todo el juego en los balones interiores al pívot de los Memphis Grizzlies Marc Gasol o su bloqueo y continuación con uno de los bases. No era un mal planteamiento teniendo la mejor  tripleta de directores de juego del campeonato:  Jose Manuel Calderón (Dallas Mavericks), Ricky Rubio (Minnesota Timberwolves) y el madridista Sergio Rodríguez.

Pero llegaron los problemas. Calderón fue enviado a la posición de escolta para cubrir la ausencia de Navarro, y el experimento no salió bien. El juego exterior de España no fue el de otras ocasiones, y eso permitió a las defensas rivales cerrarse sobre el pívot. Marc Gasol ha sido el mejor interior del campeonato, pero en muchas ocasiones se ha encontrado demasiado rodeado.

Ricky Rubio ha mejorado su tiro, especialmente el de media distancia tras bote. En defensa ha sembrado el caos en muchos ataques rivales con su astucia para robar balones. Pero le faltan espacios en el baloncesto FIBA para desarrollar su juego alegre. Respecto al otro NBA español, el alero de los Blazers Víctor Claver se limitó a hacer lo fácil. Voluntarioso en defensa, ayudando bien en el rebote, pero asumiendo muy poca responsabilidad en ataque. Otra ocasión perdida de dejar de ser la eterna promesa.

Croacia, cuarta clasificada, no tenía ningún jugador NBA (más allá de la corta experiencia de Roko Ukic). Llama la atención el caso de Ante Tomic, que con sus 2,17 de altura y su técnica individual no ha pasado nunca por la liga profesional norteamericana. No creo que sea una cuestión de habilidad, sino de carácter.

La mayoría de sus compañeros, excepto tal vez Bojan Bogdanovic y Luka Zoric, tambien flaquean en este aspecto. El equipo croata presentaba una de las plantillas más amplias y compensadas del campeonato, pero con una falta de dureza mental preocupante. Un conjunto realmente blando.

Fuera de la lucha por las medallas 

Eslovenia, dirigida por el base de los Suns Goran Dragic,  consiguió su objetivo de clasificarse para el Mundial del próximo año en España quedando quinta. Aspirar a medalla con las bajas de Beno Udrih y Erazem Lorbek era utópico. El mayor de los Dragic cumplió con su papel de líder de la selección anfitriona.

Ucrania, sexta clasificada, contaba en sus filas con el jugador de los Suns Viacheslav Kratsov. El pívot ha sido el máximo taponador del Europeo, con una media de 2 lanzamientos bloqueados por partido. Aparte de este logro estadístico, poco más que decir. Buena presencia en el rebote y mala mano cara a canasta, incluso bajo el aro.

El serbio Nemanja Nedovic debutará la próxima temporada en los Warriors.  Dirigiendo a su selección ha dejado muestras de su clase, pero también de la irregularidad de su acierto en el lanzamiento. Los serbios fueron séptimos liderados por el pívot del CSKA de Moscú Nenad Krstic, que si no vuelve a la NBA es porque no quiere.

Italia, octava clasificada, ha quedado fuera del Mundial del próximo año. Marco Belinelli (Spurs) y Luigi Datome (Pistons) han destacado en el juego exterior de un combinado que ha ido de más a menos, lastrado por una total carencia de pívots de garantías. En su caso jugar abiertos no era una elección, sino su única posibilidad. Las ausencias de Gallinari (Nuggets) y especialmente Barnagni (Knicks) han pesado demasiado.

Turquía no pudo pasar de la primera fase a pesar de contar con la ayuda de tres jugadores NBA. Ni Ersan Ilyasova (Milwaukee Bucks), ni Omer Asik (Houston Rockets) ni el veterano Hedo Turkoglu (Orlando Magic, aunque ha pasado casi toda la temporada sancionado por dopaje) fueron capaces de remediar el proverbial caos en que vive sumida su selección, y que ha llevado al seleccionador Bogdan Tanjevic a dimitir.

Jeffery Taylor (Charlotte Bobcats) y Jonas Jerebko (Detroit Pistons) hicieron buenos números individuales, pero no pudieron evitar la eliminación de Suecia a las primeras de cambio. Era una misión imposible. Como la de Mirza Teletovic en Bosnia. El alero de los Nets lanzó 43 triples en 5 partidos (con un récord de 15 contra Lituania). Anotó un total de 15.

Jan Vesely (Washington Wizards) acabó con un doble doble de media (17 puntos y 11 rebotes por partido), pero su República Checa tampoco pasó a la segunda fase. Otros NBA que cayeron en primera ronda fueron Omri Caspi (Israel), Nikola Vucevic (Montenegro), Pero Antic (Macedonia), Marcin Gortat (Polonia) y Sergei Karasev (Rusia).

 

publicado en www.encancha.com, septiembre 2013

Los Grizzlies reducen costes

28 Feb

El jueves 21 de febrero se cerró el plazo de traspaso de jugadores en la NBA. Tras unas últimas horas frenéticas de rumores, todos quedaron en agua de borrajas. Es lo que tiene dejar los deberes para el último momento. Que a veces no da tiempo a cerrar los tratos. Los Grizzlies no esperaron hasta el final para cerrar sus operaciones. Sabían lo que querían.

Pau Gasol acabará la temporada vistiendo la camiseta de los Lakers. Otro año más que su traspaso parecía inminente, y otro año que no se moverá de la soleada California. Su elevada nómina ha desanimado a muchos, y sus lesiones han hecho dudar al resto. Por si fuera poco, el mal ambiente en el equipo en torno a Dwight Howard (su relación con Kobe Bryant ha pasado de mala a lo siguiente) ha convertido al catalán en la bala en la recámara del antaño primer equipo de Los Angeles. Nunca se sabe…

Tampoco se movieron ninguna de las estrellas y jugadores destacados que protagonizaban los rumores de última hora. Ni Josh Smith de los Hawks, ni Rondo, Pierce o Garnett de los Celtics, ni Paul Millsap o Al Jefferson de los Jazz ni por supuesto Eric Gordon de los Hornets. Y así, al final, la pieza de más importancia que cambió de equipo coincidiendo con el cierre del plazo de traspasos fue el escolta de los Magic J.J. Redick, que deberá robarle minutos y tiros a Monta Ellis y Brandon Jennings en los Milwaukee Bucks.

Los Kings de Sacramento intentaron en vano librarse de Tyreke Evans o Demarcus Cousins. Acabaron traspasando a Thomas Robinson, número 5 del último draft, a los Houston Rockets. Los hermanos Maloof, propietarios de los Kings, se deshicieron del prometedor jugador sólo para rebajar el coste de su plantilla en 3 millones de dólares.

No fue la única operación para reducir los niveles salariales de algunos equipos. Washington Wizards envió a Jordan Crawford a los Celtics a cambió del lesionado Leandro Barbosa (baja para toda la temporada, acaba contrato este verano) y Jason Collins (con un contrato que también finaliza). Los Golden State Warriors, a cambio de casi nada (2 segundas rondas de draft) se libraron de Jeremy Taylor y Charles Jenkins, que apenas participaban en el juego. Ninguno iguala a los Memphis Grizzlies.

Altas y bajas de los Grizzlies

La gerencia de Memphis, con las ideas muy claras, hizo sus movimientos principales en enero. El dia 22 de ese mes, envió a Marreese Speights, Wayne Ellington y Josh Selby, tres suplentes con capacidad para aportar (especialmente los dos primeros) a los Cleveland Cavaliers. A cambio recibieron al suplente de suplentes Jon Leuer y una primera ronda de draft a determinar. 

Y el día 30 de enero enviaron a Rudy Gay, su líder anotador, a los Toronto Raptors junto con el pívot iraní Hamed Haddadi. A cambio recibieron a Jose Manuel Calderón y al ala pívot Ed Davis. Calderón no llegó a conocer Memphis, ya que fue enviado directamente a los Pistons de Detroit, a cambio de Tayshaun Prince y Austin Daye. El día del cierre de traspasos incorporaron al interior Dexter Pitttman, proveniente de los Miami Heat, prácticamente a cambio de nada.

Son movimientos que pueden parecer ilógicos. Deshacerte de una de tus estrellas y de un puñado de piezas útiles a cambio de un veterano sólido como Prince y jugadores en busca de su lugar en la liga. Pero todo tiene su explicación. Lo que pasa es que no hay que buscarla en la pista, sino en el balance de cuentas.

El ahorro inmediato

Porque todo ha sido una operación de reducción de costes salariales. La próxima temporada entra en vigor el nuevo impuesto de lujo, que penaliza mucho más que el anterior a los equipos que superan el tope salarial (ver El futuro de Pau Gasol, publicado el 17 de enero). Para calcular la cantidad a pagar, se suman los salarios de todos los jugadores con contrato de un equipo en el partido que cierra la liga regular. Así que en Memphis han empezado a moverse con más de un año de antelación.

Las nóminas de los jugadores salientes suman un total de 24.805.769 dólares esta temporada. 16 millones y medio corresponden a Rudy Gay, que cobrará 18 la siguiente y más de 19 la 2014-15. Y todos garantizados. Marreese Speights pasa de los 4 millones este año y el siguiente. Wayne Ellington cobra dos millones. Incluso el inoperante Haddadi pasa (y holgadamente) del millón de dólares anual.

Las nóminas entrantes suponen un gasto esta temporada de 13.546.113 dólares. Los Grizzlies se ahorran más de 11 millones. Y lo que es más importante, se ha sustituido el contrato garantizado de larga duración de Rudy Gay por otro de igual duración, el de Tayshaun Prince, pero sensiblemente más barato. El alero proveniente de los Pistons cobra 6.765.000 dólares esta temporada, 7.200.000 la siguiente y 7.700.000 la 2014-15.

Flexibilidad para próximas temporadas

Otro detalle a tener en cuenta es el de las “qualifying offers”. Cuando un jugador acaba su primer contrato en la NBA, el equipo puede hacerle una nueva oferta de una temporada subiéndole el sueldo un 25% respecto a la anterior. Al final de este nuevo contrato se convierte en agente libre para fichar por quien quiera. Si la franquicia decide no presentar la “qualifying offer”, el jugador se convierte en agente libre restringido.  Para retenerlo debería igualar la oferta que reciba de otra franquicia. El derecho de tanteo.

Hacer o no hacer una “qualifying offer” a un jugador es opción del equipo. Y si quiere librarse de él, basta con no hacerla y el jugador queda libre. A las malas, si luego se cambia de decisión se iguala la oferta de otro equipo y asunto arreglado. El contrato de Wayne Ellington ofrecía esta posibilidad la siguiente temporada. Hamed Haddadi y  Josh Selby podían ser cortados,  aunque lo que cobran es calderilla comparado con Gay y Speights.

De los jugadores entrantes, solo Prince tiene tres años garantizados. Austin Daye, John Leuer y Dexter Pittman esperarán una “qualifyinf offer” al final de la próxima temporada, mientras Ed Davis lo hará la 2014-15. Así, el ahorro con los nuevos contratos podría llegar a ser de otros 12 millones de dólares para la temporada siguiente, y   de algo más de 11 millones y medio para la 2014-15. En total, en tres temporadas los Grizzlies podrían rebajar 35 millones de dólares de su capítulo de nóminas.

 

publicado en http://www.encancha.com, febrero 2013

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