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La NBA también se equivoca

21 Feb

Cuando algo no funciona, la lógica dice que hay que repararlo (aunque algunos opten por la inacción como solución a los problemas). Es lo que intentó la NBA con su concurso de mates, uno de los espectáculos principales del All Star. El problema es que en lugar de arreglarlo, lo han empeorado.

La jornada del sábado del Fin de Semana de las Estrellas es la de los concursos para que los jugadores de la NBA demuestren sus habilidades al margen de las reglas habituales de los partidos. El espectáculo del día gira en torno al concurso de mates, el primer concurso que se creó y el que cierra la fiesta. Y para alargar la sesión se le han ido añadiendo otras competiciones de mayor o menor interés. Este año la liga profesional innovó el formato buscando darle más interés a una noche que en los últimos años se hacía demasiado larga para los espectadores.  

Lamentablemente, la idea de trasladar la rivalidad entre  las conferencias Este y Oeste a la noche de los concursos no sólo no acabó de cuajar, sino que puso en peligro la joya de la corona: el concurso de mates. Una competición en decadencia que la NBA trata de relanzar. Este año han fracasado. La competición tiene un problema de materia prima (no van los mejores) y encima ahora la presentación del producto es mala.

UNOS APERITIVOS SOSOS

El menú empezó con dos entrantes menores: el concurso de tiro para tríos compuestos por un jugador en activo, una participante en la WNBA y una vieja gloria de la NBA, y la prueba de habilidades para bases. El primero lo ganó el combinado formado por Chris Bosh, Swin Cash y Dominique Wilkins, gracias a la rapidez con la que el jugador de los Miami Heat consiguió encestar desde el centro de la pista.

La edición de este año de las habilidades para bases presentaba la novedad de ser un relevo por dúos en lugar del reto individual, sobre un circuito con menos obstáculos para el dribling que en temporadas anteriores, y que por tanto premiaba la velocidad sobre el manejo del balón. En este escenario, la pareja formada por el hiperactivo Damien Lillard (el Blazer participó en tres de los 4 concursos de la noche) y Trey Burke (Jazz) se impuso de forma muy ajustada sobre sus rivales del Este (Carter-Williams de los Sixers y Oladipo de los Magic).

 

UN PRIMER PLATO CORRECTO, SIN MÁS

Este año se modificó el reglamento del concurso de triples. Uno  de los seis carros de 5 pelotas estaba lleno de balones tricolor, que cuentan doble (en el resto de carros sólo hay 1). Los participantes podían ubicar este manantial de puntos en la posición que más les conviniera. La mayoría lo pusieron en su punto de máxima fiabilidad. El ganador Marco Belinelli, de los Spurs, optó por una decisión matemática: situarlo al final, sabiendo así los puntos que le hacían falta para pasar ronda.

Hizo falta una serie extra de lanzamientos en la final para desempatar entre el jugador de los Spurs (cuarto porcentaje de acierto de 3 puntos de la temporada) y el de los Wizards Bradley Beal (noveno en efectividad triplista en la liga regular). En ese sentido, el concurso ayudó a calentar el ambiente como último telonero previo a la competición que todos esperaban, la de los mates. A pesar de un par de tiros al aire en la ronda final, no se le puede pedir más.

 El resto de participantes fueron el campeón del año pasado Kyrie Irving (Cavaliers), el ganador del 2012 Kevin Love (Timberwolves), Arron Afflalo (Magic, con el mismo porcentaje de acierto en la liga regular que Beal), Stephen Curry (Warriors, el jugador que ha convertido más triples esta temporada), Damian Lillard (tercer jugador con más triples anotados) y Joe Johnson (Brooklyn Nets, y sin ningún dato favorable que justifique su presencia en esta edición del concurso más allá de completar el cuarteto del Este).

Klay Thompson merecía estar, pero la presencia de su compañero de equipo Stephen Curry le dejó fuera. Encontré a faltar al especialista con la racha de partidos consecutivos anotando un triple más larga de la historia, el alero de los Hawks Kyle Korver. O a José Manuel Calderón (quinto en porcentaje de acierto de la NBA, 44,3%,  y en triples convertidos, 129).  Wesley Matthews, de los Blazers, también reunía méritos suficientes para competir (cuarto en triples anotados). Pero la división por conferencias (4 por cada una) marcó la selección.

 

UN SEGUNDO PLATO ANODINO

Y llegamos al plato principal del menú del sábado, los tan esperados mates. Valoración final: fiasco total y absoluto. Ya hace temporadas que las estrellas huyen de esta cita para protegerse de lesiones. La competición es patrimonio de aspirantes a estrellas y jóvenes prometedores que buscan llamar la atención. Depende demasiado del talento de las últimas hornadas de recién llegados. Un año malo presagia un concurso flojo. Para hacerlo más interesante y disimular las ausencias, la NBA cambió el sistema…sin éxito.

El resultado fue una competición dispersa, con algunos de los mejores mates difuminados e inadvertidos, y una resolución final excesivamente rápida que no permitió sacar lo mejor de los participantes. Con los 6 concursantes agrupados por conferencias, la primera fase consistió en una actuación en grupo con un tiempo de 90 segundos en que los jugadores iban haciendo sus mates. Sin repeticiones de televisión, sin pausas para valorar cada acción, y con una puntuación global para el equipo.

 El Este (John Wall, Paul George, Terrence Ross) acertó en su planteamiento: cara a barraca, cada uno que haga un par de mates buenos antes de que el público se confunda, para acabar con algún mate conjunto. El Oeste (Damien Lillard, Harrison Barnes, Ben McLemore) optó por empezar por la combinación en grupo, y gastó demasiados segundos e intentos hasta hilvanar algo decente. Eso hizo que su ejercicio, falto de ritmo, se hiciera largo, a pesar de alguna acción destacable de McLemore.

Luego vino la fase de los enfrentamientos individuales entre un jugador de cada equipo. Terrence Ross apareció ataviado como el rey (era el vigente campeón), pero ni él ni Lillard asombraron. El duelo entre Paul George y Harrison Barnes se hizo largo e insulso (George necesitó 4 intentos para culminar, Barnes 3). Sólo McLemore y Wall entendieron de qué iba el tema. McLemore se presentó con Shaquille O’Neal, copropietario de su equipo (Sacramento Kings), y saltó sobre el trono en el que se sentaba el pívot. Un mate correcto, un gran envoltorio. John Wall le superó saltando sobre la mascota de su equipo, los Wizards.

Y cuando por fin la cosa se calentaba, cayó el telón. Los internautas dieron como vencedor a Wall y todos a dormir mientras los espectadores se quedaban con cara de pasmo y la sensación de haber perdido horas de sueño (hablo por los españoles) para nada. Y como se suponía que los mates son el momento cumbre de la noche, este chasco arrastró al resto de entretenimientos de la noche. Una pésima planificación estratégica de la NBA que no creo que se vuelva a repetir. Por cierto, Este y Oeste empataron a dos en su duelo particular de la noche, aunque no creo que este dato le interese a nadie.

 

EL POSTRE, EN OTRO RESTAURANTE

Y mientras, la liga menor, la NBA-DL también celebró su concurso de mates. Con jugadores sin el renombre ni el glamour de los de la liga madre, en un escenario mucho menos vistoso y, comparando la diferencia de público, casi en familia. Con 6 participantes como en el de la NBA, pero con un formato clásico: Dos mates por jugador en primera ronda, y los dos participantes mejor puntuados pasan a la final, en la que tienen dos mates más para exhibirse.

Un adjetivo para definir esta edición: Brutal. Un espectáculo de primer orden que se mereció un mejor envoltorio. Un gran acierto el incorporar la gradería como parte del concurso, acercándose más a los espectadores. Aquí os dejo el vídeo para que juzguéis vosotros mismos (es largo, pero vale la pena). Y una conclusión: o van los mejores de la NBA o que den por finiquitado el concurso de mates. Y por extensión la noche de los concursos. Lo demás son monsergas del márketing.

 

 

publicado en http://www.encancha.com, febrero 2014

La cuesta de enero en la NBA

3 Feb

En enero ya se han disputado la mitad de los partidos de la liga regular. Por tanto, ya podemos imaginar la mayoría de equipos que entraran en playoffs, y los que lo harán con opciones de ganar el título. Y que franquicias dicen adios a cualquier otra aspiración que no sea dejarse llevar hasta el final de esta fase, ganando algún partido de vez en cuando para no desanimar a sus aficionados.

 Tras un enero errático, los Lakers parecían encontrar el rumbo a final de mes con tres victorias consecutivas en las que se daban unas pautas comunes. Todas como locales. Queda descartado el sistema ofensivo de D’Antoni. Pau Gasol vuelve a jugar minutos de pívot, pero desde el banquillo para suplir a Howard. Nash y Kobe Bryant intercambian sus papeles. El base es el tirador de triples. El escolta da las asistencias (39 en total en la racha de tres triunfos) y mira menos a canasta. Las estadísticas son demoledoras. Cuando Kobe ha tirado a canasta 20 veces o más, los Lakers han ganado 6 de 28 partidos. Cuando ha lanzado menos de 20 veces, los Lakers han ganado 14 de 18. La racha de triunfos se acabó en el último partido de este primer mes del 2013, contra los Phoenix Suns. Era el primero de una gira de 7 partidos fuera de casa.  En enero el equipo no ha sido capaz de ganar ningún encuentro como visitante. ¿La recuperación ha sido un espejismo?

 La clasificación del Oeste la encabezan los San Antonio Spurs, que como de costumbre han ido de menos a más. En enero, 12 victorias en 15 partidos (las últimas 9 consecutivas). Asistimos a una segunda juventud de Tim Duncan. Detrás de los veteranos tejanos tenemos a los jóvenes Oklahoma City Thunder. El punto negro de Durant y los suyos han sido las derrotas contra Nuggets, Warriors y Lakers, posibles rivales en playoffs (si es que los Lakers encuentran su juego óptimo). Caer contra los Wizards de Washington antes del retorno de John Wall no es más que una anécdota. Y sucumbir contra los enrachados Nets tampoco debe preocuparles aún. Spurs y Thunder son favoritos claros en el Oeste.

 Tras ellos, tres franquicias que han perdido fuelle, Los Angeles Clippers, Memphis Grizzlies y Golden State Warriors. Los Clippers (9 victorias y 7 derrotas en enero) están acusando la baja por lesión del base Chris Paul. Los Grizzlies (10 victorias, 7 derrotas) parece que se conformarán con entrar en playoffs, sin más aspiraciones posteriores. El nuevo propietario Robert Pera quiere reducir el capítulo de nóminas, y ha traspasado a su líder anotador Rudy Gay. Los Golden State Warriors han pasado un bache este enero, con 7 derrotas en 15 partidos (todas contra equipos en zona de playoffs). A pesar de tener un buen bloque, están siempre pendientes de los frágiles tobillos de Stephen Curry..

  Los Denver Nuggets han completado un enero muy sólido, con sólo 3 derrotas. Danilo Gallinari, líder del equipo, ha sumado 19 puntos por partido, con un nivel de regularidad extraordinario. En los playoffs pueden ser un equipo muy peligroso. Utah Jazz y Houston Rockets copan las últimas plazas que dan derecho a luchar por los anillos. En Los  Rockets, Harden se ha comido a Lin. Por lo menos parece que encarrilan las relaciones con Royce White. El jugador ha aceptado ir a la D-League, y el equipo le ha levantado la suspensión de contrato.

 Los Portland Trail Blazers no sacan de su plantilla todo el rendimiento que puede dar. En enero han empatado: 8 victorias y 8 derrotas. Su quinteto titular (Aldridge, Hickson, Mathews, Batum y Lillard) está enchufadísimo, pero la aportación del banquillo es testimonial (casi tanto como la participación de Claver). Aún tienen un registro de victorias por encima del 50%, y tratan de no perder de vista los playoffs, pero se les escapan poco a poco, como arena entre los dedos.

 Esta temporada las lesiones se están cebando con Kevin Love en particular, y con los Minnesota Timberwolves en general (el base Luke Ridnour es el único que ha participado en todos los enfrentamientos de la temporada). Así que su plan es dejar pasar los partidos, esperando que Ricky Rubio recupere su mejor nivel de juego. Este último mes sólo han ganado 3 partidos de 15 jugados.

 En el Este Miami Heat encabeza la clasificación, a costa de sobrecargar de minutos de juego a Lebron James. 37 de media en noviembre, 39 en diciembre y 40 en enero. Y suerte que este mes sólo han tenido 13 partidos. Aún así han perdido 5, con derrotas contra rivales de playoff como Indiana y Chicago, y otra contra los Celtics. Ray Allen ya es el jugador que más triples ha tirado del equipo.

 Los Knicks, segundos del Este, han acusado en enero la baja por lesión del base Raymond Felton y la dieta vegetariana de Carmelo Anthony, perdiendo más partidos de los previstos (5 victorias en 11 encuentros). Los Nets de Brooklyn tuvieron un diciembre pésimo, al contrario que sus rivales de ciudad. Y sin embargo, ahora los tienen a tiro de piedra. La razón de esta mejora se halla en el cambio de entrenador. Adios Avery Johnson, hola P.J. Carlesimo. De los tres últimos partidos del año ganaron 2. En este enero, 11 triunfos de 15 posibles.

 En la clasificación de la Conferencia Este los Chicago Bulls son terceros, navegando entre los dos equipos de Nueva York. Una posición muy meritoria, teniendo en cuenta que aún no ha podido debutar su estrella, el base Derrick Rose. Este mes les deja dos buenas noticias, las 12 victorias en 16 partidos, y la eclosión de Jimmy Butler. Los Bulls confían en el retorno de Rose para febrero. Con él a tope, son aspirantes al título, junto con Heat, Knicks y Nets.

 Los Pacers de Indiana han perdido 6 partidos este último mes. Todos los que dejaron que su rival anotase más de 90 puntos. Y los seis como visitantes. Son un buen bloque, pero les falta chispa, una estrella para momentos complicados. Los Atlanta Hawks  han tenido un enero para olvidar. Sólo han ganado 7 de sus 16 encuentros. Los Celtics son octavos por detrás de los Milwaukee Bucks, y con los Sixers intentando darles caza. La lesión de rodilla de Rajon Rondo en uno de los últimos partidos del mes, y que le hará perderse todo lo que resta de temporada, puede costarles los playoffs.  

 José Manuel Calderón sale de Guatemala para acabar en Guatepeor. Toronto Raptors y Detroit Pistons navegan por la zona insulsa de la clasificación. Entrar en playoffs sería un milagro.  Su llegada a los Pistons puede ayudar a que Brandon Knight acabe de madurar. Por suerte, será una situación pasajera. El extremeño acaba contrato a final de temporada, y puede aspirar a equipos mejores.

 Cerrando la cola de la clasificación ya encontramos a los Charlotte Bobcats, empeñados en arruinar mi futuro como adivino. Andan empatados a 11 victorias con  los Washington Wizards, pero la mejora de los capitalinos unida a su nula progresión parece que convertirán a los Bobcats en el peor equipo de la NBA por segunda temporada consecutiva. El revulsivo de los Washington Wizards no ha sido otro que el retorno de su estrella, John Wall. Seis de sus victorias han llegado este enero, coincidiendo con los 11 partidos que ha jugado el base.

 POSTDATA: Los Lakers han empezado febrero ganando en Minnesota. No es que sea una gran victoria, pero al menos han roto la sequía de triunfos como visitantes. Pau Gasol ha vuelto a ser titular. Tampoco es un hecho relevante, porque Dwight Howard está lesionado. Ahorrémonos titulares eufóricos hasta que realmente signifiquen algo.

publicado en www. encancha.com, febrero 2013

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