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Kobe Bryant: el discípulo alcanza al maestro

17 Dic

El domingo 14 de diciembre del 2014 pasará a la historia del baloncesto como el día en el que Kobe Bryant superaba a Michael Jordan en la lista oficial de anotadores de la NBA. Un logro que el escolta de los Lakers perseguía hace mucho tiempo.

Kobe Bryant superó a Michael Jordan como el tercer anotador de la liga regular en la historia de la NBA. La leyenda de los Chicago Bulls había sumado 32.292 en sus 1072 partidos repartidos en 15 temporadas. En el triunfo de los Lakers ante los Timberwolves de Minnesota, el escolta anotó 26 puntos en su partido 1269 como profesional (va por su temporada 19) para llegar hasta los 32.331 en el total de su carrera. Muy lejos quedan aún los 36.928 de Karl Malone y los 38.387 de Kareem Abdul Jabbar.

“La Mamba Negra” firmó su gesta ante el mismo equipo, los Timberwolves, que le vio debutar como profesional el 3 de noviembre de 1996. El joven de 18 años estuvo en la pista 6 minutos en su primer partido oficial en la NBA. Lanzó una vez a canasta y no anotó. El pasado domingo jugó 35 minutos, y convirtió 7 de sus 20 tiros de campo además de 10 de sus 13 tiros libres (con uno de ellos batió a Jordan). Entre una y otra noche han pasado algo más de 18 años.

Bryant nació el 23 de agosto de 1978 en Filadelfia. Su padre, Joe Bryant, jugaba entonces en los Sixers de Filadelfia. Pero el modelo del pequeño Kobe no era precisamente su progenitor sino un joven elegido con el número 3 en el draft de 1984, un talento llamado Michael Jordan que para entonces ya había ganado la NCAA con North Carolina (1982)  y que  en poco menos de dos meses conseguiría su primer oro olímpico con los USA en Los Angeles 84.

Después de su gesta del pasado fin de semana, Kobe Bryant publicó una emotiva nota en internet. En ella explica sus sensaciones y revela uno de los peores momentos de su vida: el día que se quedó en 0 puntos en un partido. Tenía 12 años y fue entonces cuando descubrió que estuvieron a punto de echar a Michael Jordan de su equipo en el instituto por falta de nivel. Y desde entonces Jordan fue su inspiración.

El joven Kobe creció viendo los partidos de “Air Jordan”, repasando una y otra vez sus videos, imitando sus movimientos. Rondaba los 14 años cuando Gatorade lanzó una campaña comercial protagonizada por el deportista más popular del momento, al que todos querían emular. El anuncio ponía en imágenes la motivación que ha guiado los pasos del jugador franquicia de los Lakers hasta el estrellato: ser como Mike. O mejor aún, superarlo.

Kobe Bryant ha cumplido en parte uno de sus anhelos, anotar más puntos que su ídolo de juventud en la Liga Regular. La NBA cuenta la anotación en play-offs aparte y Jordan lidera la tabla histórica de la liga en este concepto con 5.987 puntos en 179 partidos. Bryant es el tercero de la lista con 5640 puntos en 220 partidos. Tal como están los Lakers, veo difícil que le supere. Entre ambos, sorpresa, Abdul-Jabbar con 5762 puntos (237 partidos).

Otro objetivo del escolta del equipo californiano podría ser superar a su modelo en número de anillos ganados. Jordan ganó 6 veces la NBA (1991,1992,1993,1996,1997 y 1998) mientras que él lo ha conseguido en 5 ocasiones (2000,2001,2002, 2009 y 2010). De nuevo, el mal momento del equipo, la situación caótica que vive y las pocas perspectivas de mejora que se le intuyen a la franquicia juegan en su contra.

Kobe Bryant ha sido el ganador de la carrera para ser el heredero de Michael Jordan. Ninguno de los aspirantes se ha acercado tanto al modelo original, ni ha alcanzado la excelencia en el juego de su sucesor. Y sin embargo, el triunfo no tiene el mismo valor que tendría hace unos años. Porque suceder a Jordan no te hace rey de la NBA. La irrupción de Lebron James escenificó el cambio de paradigma en la liga, hacia un tipo de jugador total que partiendo de un dominio físico y unas grandes condiciones atléticas no necesita una técnica tan exquisita para imponer su juego.

Un draft decisivo

La historia podría haber sido muy diferente si en el draft del 1996 los entonces New Jersey Nets hubieran elegido a Kobe Bryant tal como pretendían. El entrenador y ejecutivo responsable de los fichajes John Calipari (ahora en la NCAA al mando de la temible Kentucky) y el general mánager John Nash quedaron con los padres del jugador la noche anterior a la ceremonia de elección. Y Joe Bryant predijo que su hijo sería all star en su segunda temporada.

La bravata espantó un poco a los directivos de los Nets. Para acabarlo de arreglar, al día siguiente el agente Arn Tellem les amenazó con que su representado se iría a jugar a Italia (donde había pasado parte de su infancia) si el equipo le elegía en el draft. Los Lakers ya habían llegado a un acuerdo secreto con los Hornets para que éstos eligieran a Bryant en treceava posición y se lo traspasaran luego a cambio de Vlade Divac.

Nash pensaba que Tellem iba de farol y era partidario de arriesgarse. Pero Calipari, más conservador, desestimó la incorporación del adolescente de instituto de Filadelfia y eligió en su lugar a Kerry Kittles, con 4 años en la NCAA a sus espaldas. Aún estaba reciente el ejemplo de Danny Ferry en 1989, quien disconforme tras ser elegido por Los Angeles Clippers se fue al Messagero di Roma para ingresar en la NBA una temporada más tarde como jugador de los Cleveland Cavaliers. Coincidencias del destino, ahora el pabellón de los Nets se halla en el barrio en el que nació Jordan, Brooklyn.

Carácter de campeón

La profecía de su padre se cumplió y Bryant fue all star en su segunda temporada, el más joven en su momento. Con Michael Jordan en el equipo del Este en baja forma a causa de un resfriado, el debutante fue a por él. “Si ves a alguien enfermo, tienes que ir a por él. Él lo ha hecho. Me gusta su actitud”, dijo el entonces rey de la NBA de su adversario. En el Madison Square Garden Jordan fue elegido MVP del partido con 23 puntos, 6 rebotes y 8 asistencias en 32 minutos de juego. Kobe acabó como máximo anotador del Oeste con 18 puntos y 6 rebotes habiendo estado 22 minutos en pista.

Jordan y Bryant han conseguido todos sus anillos a las órdenes del mismo entrenador Phil Jackson. Otro punto de encuentro en sus trayectorias es que se han proclamado campeones siempre con un mismo equipo (los Bulls el primero y los Lakers el segundo). Pero si hay algo que realmente comparten es un carácter ganador que los lleva al límite. Que les impide pasar por alto un reto o tolerar que se discuta su jerarquía. Y que les fuerza a presionarse a ellos mismos y a sus compañeros más allá de sus posibilidades.

Se cuenta la anécdota (nunca confirmada por los protagonistas) que Scottie Pippen le soltó un puñetazo al líder de los Bulls durante un entrenamiento en que no dejó de provocarle verbalmente. También corre la leyenda de la noche que Jordan se pasó en blanco en un casino porque no quería levantarse de la mesa perdiendo. Al día siguiente tenía partido, y en la pista cumplió como si hubiera descansado una semana entera.

Kobe Bryant ha llegado a jugar en el instituto de Lower Merion con la nariz rota, o provocar que a un compañero le tuvieran que poner unos puntos de sutura tras enviarlo contra un muro en un entrenamiento luchando por una pelota suelta porque quería acabar la sesión sin perder ningún partidillo de 4 contra 4.

Ya en profesionales, la convivencia entre Bryant y Shaquille O’Neal no fue nunca fácil, provocando la marcha del pívot a Miami. El último episodio lo protagonizó recientemente en los Lakers en una sesión preparatoria, picándose con Nick Young, llamando blandos a sus compañeros y menospreciándolos ante el general mánager del equipo. Por suerte, Young no es Scottie Pippen.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, diciembre 2014

NCAA: ¿Deben cobrar los deportistas universitarios?

20 Sep

Johnny Manziel, quarterback de la Universidad de Texas A&M, ha sido portada de la revista Time en agosto. Y no por sus indiscutibles méritos como jugador de fútbol americano,  sino por reabrir el debate sobre si los jugadores universitarios deben cobrar o no por jugar.

Multitud de deportistas universitarios estampan su firma en fotos, revistas u otros soportes. Manziel firmó cientos de autógrafos en enero. El problema es que no lo hizo para cientos de aficionados, sino para profesionales de la venta de este tipo de material que en muchos casos acaba subastado via internet, con pingües beneficios para el subastador. Existe un amplio mercado en los Estados Unidos para los recuerdos personalizados de estrellas deportivas

Al quarterback se le acusó de haber querido coger su parte de pastel y cobrar por su firma, violando la regla 12.5.2.1 de la NCAA que prohibe a los atletas estudiantes personalizar productos con sus nombres, firmas o apodos aunque no se beneficien de ello. La NCAA no encontró pruebas concluyentes de que hubiera percibido cifra alguna, pero el debate ya estaba abierto de nuevo.

Cada temporada se investiga a deportistas sospechosos de recibir dinero de forma no autorizada. En algunos casos, por no poder justificar los gastos en sus visitas a las diferentes universidades durante su proceso de reclutamiento. En otros, por recibir sesiones privadas de entrenamiento mientras tantean sus opciones de dar el salto a profesionales (Mick Kabongo, Texas). Y en otros, por recibir regalos demasiado suntuosos (Shabazz Muhammad, UCLA). La relación con los representantes está muy limitada bajo la reglamentación NCAA.

Una lluvia de millones para las universidades

Y mientras los jugadores no pueden ni acercarse al dinero sin correr el peligro de quemarse los dedos, millones de dólares vuelan a su alrededor. Un ejemplo lo hemos tenido este verano en la conferencia Big East, que ha explotado tras el abandono de la misma de sus 7 universidades católicas (Providence, Georgetown, Saint John’s, Villanova, Marquette, Seton Hall y De Paul).  Las 7 en las que el baloncesto es más importante que el futbol americano.

Tras unírseles también Butler, Creighton y Xavier, procedentes de otras conferencias,  se han acabado quedando con el nombre original de la conferencia (la antigua Big East ahora es la American Athletic Conference).Y han firmado un lucrativo contrato de televisión con la Fox para retransmitir los próximos 12 años sus partidos, que les asegura unos 500 millones de dólares a repartir entre los 10 centros educativos. Una cantidad que no hubieran conseguido de seguir en su vieja conferencia.

Pero esta cifra es una minucia comparado con lo que pagan la CBS y Turner Sports por retransmitir los torneos de todos los deportes que organiza la NCAA. El contrato, firmado el 2010 y con una validez de 14 años supone un montante total de 10.400 millones de dólares (en euros sigue siendo una burrada). Desglosada, la aportación anual de estas televisiones supone más del 80% de los ingresos del organismo que rige el deporte universitario norteamericano.

No todas las universidades ganan dinero al final de temporada. Lo cual no es una prueba de que ingresen poco por su actividad deportiva, sino del tamaño y coste de la estructura que han montado a su alrededor. Y es que además de beneficios económicos, buscan notoriedad con la que atraer más alumnos, un cebo para conseguir donativos, y un lazo emocional con el que mantener ligados a sus principales contribuyentes que no son otros que sus ex-alumnos.

Entrenadores muy bien pagados 

El dinero no es algo que los jugadores puedan percibir solamente en los despachos de la Universidad. Llega hasta el mismo parquet, a los sueldos de sus entrenadores. En la temporada 2011-12, 6 entrenadores de los 68 presentes en el “March Madness” cobraron más de 3 millones de dólares: John Calipari (Kentucky) 5.387.978, Rick Pitino (Louisville) 4.812.769, Mike Krzyzewski (Duke) 4.699.750, Billy Donovan (Florida) 3.639.800, Bill Self (Kansas) 3.633.657, y Tom Izzo (Michigan State)  3.598.700.

Otros 9 técnicos más pasaron de los 2 millones: Thad Matta (Ohio State), 2.854.000, Buzz Williams (Marquette) 2.834.685, Jim Calhoun (Connecticut) 2.700.000, Rick Barnes (Texas) 2.400.000, Matt Painter (Purdue) 2.325.000, Tom Crean (Indiana) 2.240.000, John Beilein (Michigan) 2.225.930, Bo Ryan (Wisconsin) 2.175.312, y Bob Huggins (West Virginia) 2.015.000. También los hubo más modestos, como Sean Woods (Mississippi Valley State) y sus 87.500 dólares.

Billy Donovan, entrenador de Florida (y dos veces campeón de la NCAA con Joakim Noah, Al Horford, Corey Brewer y el exACB Taurean Green), ha expresado algunas ideas interesantes sobre la relación entre estos deportistas y el dinero. “Hay un sentimiento en muchas familias que ven grandes departamentos atléticos, estadios llenos, mientras que a los chicos se les dice que no pueden aceptar una comida gratis, que no pueden coger nada. Para estos jóvenes, muchas veces es difícil encajarlo”. Una de las claves para Donovan es la procedencia social de muchos de los jugadores universitarios.

Habituados a vivir con privaciones desde la infancia, “es muy difícil para ellos renunciar a estos ingresos, sabiendo como saben que van a tener tanto dinero que no van a necesitar una beca. Se podrán pagar los estudios ellos mismos. Son conscientes de que tienen una esperanza de vida atlética para jugar a baloncesto”. Y que después de graduarse no tienen oportunidad de conseguir un trabajo en su campo si se marchan a jugar al extranjero.”La idea de los chicos, actualmente es que sólo tienen un tiempo determinado para jugar a baloncesto, pero toda la vida para graduarse. Siempre pueden volver a estudiar”.

 En mayo John Calipari, entrenador de Kentucky, se quejo de que la NCAA no obligase a los atletas a permanecer al menos dos años en la Universidad. Extrañan estas palabras en un técnico que últimamente se ha hecho un nombre trabajando con jugadores “one and done” (aquellos que todos saben que sólo jugaran una temporada como universitarios antes de dar el salto a profesionales).  “Tenemos que cambiarlo de alguna forma. Tenemos que animar a estos chicos a estar dos años”. El técnico de Kentucky no aclaró como “animar” a los jugadores, pero no descartó la idea de abandonar esta organización y crear otra competición al margen (la idea de una superdivisión hace tiempo que flota en el ambiente).

La NCAA a la búsqueda de soluciones 

A estas fugaces estrellas universitarias la formación académica les es absolutamente igual. Simplemente pasan un año a la espera de alcanzar la edad mínima para jugar en la NBA. No eligen el centro que les ofrece un mejor programa estudiantil, sino aquel equipo en que creen que pueden destacar más, sea individualmente o formando parte de un bloque ganador. No es este el caso, sin embargo, de jóvenes no tan dotados para el deporte como para ganarse la vida profesionalmente, pero si lo suficiente como para obtener una beca que les permita cursar unos estudios a los cuales no tendrían acceso.

El presidente de la NCAA ha intentado cerrar el debate antes de que la cosa pase a mayores. “Hay pocos miembros, y ningún presidente de universidad, que piense que sea buena idea convertir a los estudiantes-atletas en empleados a sueldo. Literalmente, en profesionales”, fueron las palabras de Mark Emmert, quien de todas maneras no cerró las puertas a cambios sobre el asunto.

Para Emmert, una via sería dar a los jóvenes la opción de hacerse profesionales al salir del instituto (aunque no en la NBA, cuya reglamentación no lo permite). En caso de elegir ir a la Universidad, deberían permanecer en ella al menos 3 años. Otra posible solución sería permitir a los centros asignar una cantidad a sus estudiantes para hacer frente a los gastos que no cubren sus becas, tales como ropa, viajes o comidas con sus amigos (algunas universidades pequeñas son contrarias a esta propuesta).

La NCAA espera recoger propuestas a lo largo de esta temporada, para poder tomar alguna determinación en su reunión del próximo mes de abril. Mientras tanto, los atletas universitarios seguirán con sus becas que les cubren estudios, alojamiento y alimentación, libros gratis, preferencia a la hora de elegir clases, tutores privados, servicio médico y entrenador que cuidan su salud y un amplio surtido de material deportivo. El coste de todo esto varía según la universidad, pero puede llegar hasta los 60.000 dólares anuales. ¿Es un trato justo?

 

publicado en www.encancha.com, septiembre 2013

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