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NBA: Sobreviviendo a la primera ronda

5 May

Ya ha finalizado la primera ronda de los play offs. La mayoría de cabezas de serie, excepto los Denver Nuggets, Los Angeles Clippers y los Brooklyn Nets, han superado este primer escollo de la lucha por el campeonato. Unos con mayor claridad que otros. Y alguno, además, con contratiempos inesperados en forma de lesiones.

El emparejamiento de primera ronda de playoffs entre los Oklahoma City Thunder de Kevin Durant, el equipo con mejor récord en liga regular del Oeste, y los Houston Rockets fue la serie del morbo por el enfrentamiento de James Harden, la barba más famosa de la NBA y jugador franquicia de los tejanos, contra sus excompañeros de la temporada anterior.

Kevin Durant ha rendido a un nivel extraordinario con unos promedios de 32,5 puntos, 7,8 rebotes y 6 asistencias por partido. Por ponerle un pero a su actuación, su bajo porcentaje en triples, del 28,6 % e inferior al certero  41,6% que firmó en la liga regular. Los números de Harden también son buenos, aunque deslucen al compararlos con los de su rival: 26,3 puntos, 6,7 rebotes y 4,5 asistencias.

Y sin embargo, lo más trascendente de la eliminatoria fue el choque entre el base de los Thunder Russell Westbrook y el rookie (aunque fogueado convenientemente en Europa) de los Rockets Patrick Beverley en el segundo partido de la serie. Una acción que levantó polémica porque Beverley acomete sobre su rival instantes después que los árbitros hayan detenido el partido. Ambos jugadores habían convertido el enfrentamiento colectivo en algo personal, y esta jugada fue el colofón.

Westbrook se levantó con evidentes muestras de ira hacia el exjugador de Olympiakos. Se había lesionado el cartílago de su rodilla derecha. Tras pasar por el quirófano será baja hasta la siguiente temporada. Una pérdida que trastoca todos los planes trazados cuidadosamente por el equipo de Oklahoma City para ser campeones de la NBA y vengarse de la derrota en las Finales de la pasada temporada contra los Miami Heat.

Los Thunder ganaron ese partido y el posterior para ponerse 3 a 0 en la eliminatoria. Pero los Rockets fueron capaces de vencer los dos siguientes. En el sexto partido sentenciaron los de Kevin Durant, pero sin resolver la incógnita. ¿Serán capaces de superar la baja de Westbrook, a pesar del paso delante de Reggie Jackson? ¿Podrá asumir Derek Fisher la carga de trabajo extra que se le viene encima?

La mala pata de Griffin

Su rival en segunda ronda serán los Grizzlies de Marc Gasol, que han dejado fuera a Los Angeles Clippers. En un duelo muy igualado, la lesión de tobillo de Blake Griffin fue clave en el desenlace. El ala pívot pisó a su compañero Lamar Odom en un entrenamiento previo al quinto partido. Griffin disputó ese enfrentamiento, pero con signos visibles de dolor y evidentemente mermado en su juego. Y los Grizzlies se adelantaron 3 a 2, en su única victoria fuera de casa de la serie.

En el sexto partido Griffin volvió a intentarlo, pero tampoco pudo ayudar en exceso a sus compañeros. Su tobillo sólo le dio para jugar 14 minutos. Ante un equipo con tanto poder en el juego interior como el de Memphis con la pareja Gasol – Randolph, esta baja fue el factor que inclinó la eliminatoria y acabó con las aspiraciones de los mejores Clippers de la historia.

Los Warriors fuerzan su suerte

Otros que caminan sobre el filo del alambre son los Golden State Warriors. En el último cuarto del primer partido de su serie contra los Denver Nuggets el ala pívot David Lee sufría una lesión en un musculo de la cadera en una mala caída. El pronóstico inicial era que el jugador, clave por su aportación en el juego interior, no volvería a jugar en todos los playoffs.

Y sin embargo, los Warriors fueron capaces de eliminar a los Nuggets de la mano de Stephen Curry, protagonizando la gran sorpresa de la primera ronda. El base ha sido una pesadilla para todos sus defensores. En el cuarto partido de la eliminatoria anotó 22 puntos sólo en el tercer cuarto, para un total de 31. Curry ha tenido la colaboración en la pintura del pívot australiano Andrew Bogut.

 Curry y Bogut son dos jugadores tan talentosos como frágiles. Bogut, de hecho, tuvo que infiltrarse para poder saltar a la cancha en el último partido contra los de Denver. Y esa es la mala noticia para los de Oakland, que rezan cada partido para que sus dos figuras acaben enteros los 48 minutos. Especialmente Curry, cuyos tobillos son realmente de cristal.

Los Warriors se enfrentarán en segunda ronda a unos San Antonio Spurs frescos y descansados, que siguen recuperando efectivos (Boris Diaw ya está listo para jugar) tras barrer a unos Lakers demasiado huérfanos de Kobe Bryant. Sin el escolta, referente indiscutible del equipo de Los Angeles, los tejanos resolvieron el cruce en tan sólo 4 partidos. Un barrido en toda regla para Pau Gasol y sus compañeros, y que augura un verano movido como ya anticipamos en el artículo anterior (El fiasco de los Lakers).

La buena noticia para los Warriors es que o David Lee es Superman o los médicos del equipo unos exagerados. Porque el jugador, contra todo pronóstico, saltó a la pista en el sexto y definitivo partido contra los Nuggets. De acuerdo que no llegó a jugar ni dos minutos. Pero jugó. Se espera que vaya entrando poco a poco en la rotación en su próxima serie contra los Spurs de San Antonio, en una nueva versión de la historia del mítico Willis Reed de los Knicks.

En las finales de 1970 este pívot lideraba a los de Nueva York frente a los Lakers con actuaciones estelares. Hasta que se lesionó en el quinto partido. Los de Los Angeles apabullaron a los Knicks en el sexto partido para empatar la serie a 3. El séptimo partido se disputaba en el Madison Square Garden. Y cuando ni sus compañeros contaban con él, Reed salió a hacer el calentamiento ante la euforia del público. Fue titular y anotó las dos primeras canastas de su equipo, aunque cojeaba de forma evidente. No anotó más, ni falta que hizo. El efecto moral de su aparición fue milagroso para los suyos, y devastador para el rival.

Los Bulls luchan contra su destino

En el Este las lesiones se han quedado todas en un mismo equipo,  los Chicago Bulls. Su estrella, el base Derrick Rose, se lesionó en el primer partido de los playoffs de la temporada pasada, dinamitando las opciones de uno de los grandes aspirantes al campeonato. Aún no ha debutado esta temporada y es difícil que lo haga ahora. Joakim Noah era duda para toda la primera ronda de playoffs contra los Brooklyn Nets. Y sin embargo, no se ha perdido ni un partido, aunque  con mucho dolor y sufrimiento.

A partir del quinto enfrentamiento de la serie no pudieron contar con el base (y titular) Kirk Hinrich. Lo que les dejaba con un único director de juego de garantías, Nate Robinson, y justo después de un cuarto partido con 3 prórrogas (Robinson había conseguido 23 puntos en el último cuarto). Y para el sexto también perdieron a Luol Deng (otro titular), con meningitis.

Y aún así los Bulls llegaron vivos hasta el séptimo partido. Y no sólo eso. Fueron capaces de ganar en Brooklyn, sin Rose, Henrich ni Deng. Y con Noah de estrella y firmando una estadística de 24 puntos, 14 rebotes y 6 tapones, a pesar de su fascitis plantar y su tobillo maltrecho. El equipo ha dado una lección de coraje ante unos Nets a los cuales un proyecto campeón les ha venido demasiado grande.

En segunda ronda les esperan los temibles y sanos Miami Heat, que barrieron a los Milwaukee Bucks. Y sin apenas tiempo para lamerse las heridas. En la otra semifinal del Este los New York Knicks, que sufrieron para doblegar el orgullo de los Celtics a partir de que a Carmelo Anthony se le torciera el punto de mira, se medirán a los Indiana Pacers, que por fin volvieron a ganar un partido en Atlanta (no lo hacían desde diciembre de 2006) para eliminar a los Hawks.

En resumen, que por muy bien que hayas fichado, por muy duro que entrenes, por muy bien que juegues y por muy guapo que seas, todo eso no basta para ser campeón de la NBA. También hace falta una buena dosis de suerte. Y no sólo en un lanzamiento imposible, o en aquel tiro libre en que la pelota rebota repetidas veces en aro y tablero antes de entrar (o salirse). Especialmente necesitas los favores de la Diosa Fortuna con la salud de tus jugadores principales.

En playoff el papel de las estrellas es especialmente importante. Durante la liga regular un equipo coral, con responsabilidades repartidas y profundidad en su rotación, funciona muy bien. Pero cuando cada partido cuenta, y se acumulan las noches que pueden ser la última, es necesario alguien que asuma el liderazgo. Los Nuggets son el mejor ejemplo de este hecho. Y la baja de Gallinari no cuenta, porque no ejerce de líder.

 Las lesiones en liga regular son un contratiempo, pero en la mayoría de ocasiones tienes margen para recuperar al jugador o fichar un sustituto para paliar su baja (excepto en  casos como el de Kobe Bryant y su tendón de Aquiles). Pero en playoff, con un duelo a vida o muerte cada dos o tres días, tiempo es algo que no tienes. Cada partido de playoff supone un doble reto para los jugadores, especialmente las estrellas. Por un lado, conseguir la victoria. Y por otro, acabar los 48 minutos ileso. Porque de eso puede depender un anillo.

El enero caliente de Garnett

31 Ene

Kevin Garnett tiene fama de ser uno de los jugadores más desagradables de la NBA. Es de aquellos que elevan el sentido de la palabra competitividad a extremos casi malsanos. Un jugador que deseas tener en tu equipo para no tener que enfrentarte a él. Y ha tenido un enero movidito.

El 7 de enero los Celtics se impusieron a los Knicks por 96 a 102 en el Madison Square Garden. En el transcurso del partido Carmelo Anthony y Kevin Garnett tuvieron algo más que un intercambio de palabras. El enfrentamiento se prolongó al final del tiempo reglamentario, con la estrella de los locales intentando acceder al vestuario visitante para resolver cuestiones pendientes con el ala pívot de los Celtics. Como no pudo entrar, optó por esperar en el párking del Madison la salida de los jugadores rivales. Los servicios de seguridad evitaron el encontronazo físico, pero no los insultos.

El origen del enfado de Anthony está en unas palabras de Garnett, que puso el dedo en la llaga por partida doble. Por aquellos días el jugador de los Knicks realizaba por motivos espirituales una estricta dieta alimenticia cuyo origen podemos encontrar en la Biblia, la Dieta de Daniel: “En aquellos días yo Daniel estuve afligido por espacio de tres semanas. No comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas”. Una dieta vegetariana con la que el alero quería depurar su cuerpo y su mente.

Garnett, después de todo el partido calentándole los oídos a Anthony, le dijo que su mujer sabía a cereales con miel. Una frase envenenada, y no sólo por el tema dietético. El matrimonio del jugador de los Knicks pasa por momentos difíciles. El y la actriz La la Vasquez llevan dos meses separados, después de años de rumores de continuas infidelidades por parte del jugador.

El jugador de los Celtics es uno de los jugadores más versados en lo que se llama “trash talking”. Consiste en ir provocando a los jugadores rivales (antes, durante o después de los partidos) con toda clase de sutilezas verbales a fin de descentrarlos y sacarles del partido. Sus colegas le eligieron el rey de la especialidad en una votación organizada por la revista Sports Illustrated el año 2010.

No es un invento suyo, ni es algo reciente. Charles Barkley lo hacía de forma ingeniosa e incluso divertida (siempre y cuando no fueras el protagonista de sus burlas). Gary Payton era francamente desagradable. Reggie Miller y Larry Bird tampoco callaban. El mismo Michael Jordan dominaba este lance del juego. Una anécdota apócrifa cuenta que lo hacía incluso en los entrenamientos, provocando en una ocasión que Scottie Pippen le lanzara un puñetazo. Ni siquiera es exclusivo del baloncesto. En otros deportes también se practica este noble arte.

Las nuevas tecnologías son también un terreno propicio para desarrollar el “trash talking”. Ya no es necesaria la presencia de la prensa para recoger tus provocaciones a los rivales. Y de nuevo hallamos a Garnett implicado. Tras la marcha de Ray Allen de los Celtics a los Miami Heat, Rajon Rondo inició una guerra a través de twitter a la que se sumó encantando el ala pívot. Tuvo que ser Dwayne Wade el que zanjara el intercambio de forma rotunda.

Lo que diferencia a Garnett en esta práctica es su disposición a ultrapasar los límites, En noviembre de 2010 Charlie Villanueva le acusó de llamarlo “cancerígeno”. Garnett aclaró que en realidad le había dicho que era el cáncer de su equipo y de la liga. Igual de desafortunado. El jugador de los Pistons padece Alopecia Areata, una enfermedad que impide que le crezca pelo en ningún lugar de su cuerpo. Antes de serle diagnosticada esta dolencia, llegó a temerse que fuera un cáncer.

Los Knicks, en una iniciativa novedosa, decidieron blindar a su estrella respecto a futuras provocaciones verbales de otros rivales. Para ello, instalaron micrófonos adicionales alrededor de la pista para grabar todo lo que los jugadores decían en ella durante los partidos. Que se sepa, al menos, en los dos partidos siguientes al encontronazo, contra Bulls y Hornets.

El máximo responsable de la NBA, el comisionado David Stern, dio el visto bueno a la medida. Es más, le encantaría que en todas las pistas hubiera más micrófonos para que los aficionados puedan escuchar todo lo que pasa durante los partidos, tal como ocurre en la NFL. Siempre y cuando los micrófonos se centren en lo que pasa en el juego. Por tanto, nada de escuchas en el vestuario, o en los tiempos muertos (aparte del que pone la propia Liga). Eso ya sería considerado espionaje y sancionado.

El alero de los Knicks no ha sido el único rival con el que se las ha tenido Garnett. Joakim Noah, de los Chicago Bulls, le acusó de jugar sucio y sacar a pasear los codos en el partido que les enfrentó el 18 de enero. Se pasaron el enfrentamiento (nunca mejor dicho) enzarzados, y recibieron una doble técnica en el último cuarto. Entre ellos dos las rencillas vienen de su duelo en los playoffs de la Conferencia Este del 2010. En aquellos momentos, el pívot de los Bulls le acusó de ser especialmente duro con los jugadores extranjeros (Pau Gasol o Jose Manuel Calderón podrían dar fe de ello). Curiosamente, Noah tenia un póster de Garnett en su habitación cuando era un adolescente.

Garnett y Anthony volvieron a verse las caras el 24 de enero, pero esta vez en Boston. Carmelo viajó acompañado de un guardaespaldas, además de los dos miembros del equipo de seguridad de los Knicks que habitualmente acompañan al equipo en sus desplazamientos. Anthony, evidentemente, no esperaba que su protector saltase a la pista cada vez que Garnett se le acercase. Más bien era para evitar alguna reacción airada de los aficionados de los Celtics…que no se produjo. Los Knicks se tomaron la revancha ganando a los Celtics en su cancha, algo que no habían conseguido en las 6 temporadas anteriores. Y con 28 puntos de su estrella.

El fin de semana del All Star de Houston, del 15 al 17 de febrero, ambos jugadores coincidirán. Los dos serán titulares por el Este. ¿Habrán limado sus diferencias?

publicado en http://www.encancha.com, enero 2013

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