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Paul George y Kevin Love, protagonistas de la semana NBA

3 Ago

Una vez resueltos los destinos de Lebron James, Carmelo Anthony y Pau Gasol, el futuro de un Kevin Love harto de perder partidos en los Timberwolves era el centro de todas las conversaciones. Hasta que Paul George se fracturó la pierna.

La gravísima lesión de Paul George ha trastocado por completo los planes de los Indiana Pacers de cara a la próxima temporada. El jugador franquicia se rompió la tibia y el peroné en un partidillo de entrenamiento de los jugadores NBA preseleccionados para representar a los Estados Unidos en el próximo Mundial.  Habitualmente comparto los videos para ilustrar las jugadas de las que hablo, pero en este caso no lo haré. Lo encuentro excesivamente morboso ante la dureza del momento.

Lo más probable es que George,  cuya ampliación de contrato de 5 temporadas a cambio de alrededor de 90 millones de dólares entra en vigor la siguiente campaña, no juegue ningún partido de la Liga 2014-15. Los Pacers han visto como Lance Stephenson se ha convertido en la nueva estrella de los Charlotte Hornets y no han intentado renovar a Evan Turner, quien tras su fugaz paso por Ios Pacers acabará en los Celtics.

Hasta ahora el escaso bagaje en el mercado de agentes libres de la franquicia de Indiana ha sido la incorporación del ex de los Pistons Rodney Stuckey para reforzar la posición de escolta tras la marcha, asumida de antemano, de”Born Ready” Stephenson. La previsión era que Paul George asumiera las riendas del equipo. Tras su lesión, se hace imprescindible un plan B para conseguir un líder en pista.

El problema es que la desdichada jugada llega con la época de fichajes bastante adelantada y los mejores jugadores ya comprometidos. Los Pacers no se habían movido al no considerarlo necesario, y ahora que si lo necesitan tal vez sea tarde.  Siempre queda la opción de un traspaso, pero eso supondría renunciar a alguna pieza básica. Me da la impresión que han dicho adiós a la temporada incluso antes de su inicio.

Esta lesión amenazaba con reabrir el debate sobre la conveniencia de que las estrellas de la NBA arriesguen el físico en competiciones con sus selecciones. Una discusión alimentada por los propietarios, especialmente en lo que se refiere a sus jugadores internacionales (y sus famosos seguros para cubrirse las espaldas en caso de lesión). Unas quejas que nunca han expresado con la misma claridad cuando el que reclamaba a sus estrellas era el combinado norteamericano. A excepción, claro está, del vehemente dueño de los Mavericks Mark Cuban, el único que ha alzado la voz.

Larry Bird, máximo responsable de la configuración de la plantilla de los Pacers y miembro del primer “Dream Team” (Barcelona 1992), ha manifestado  en un comunicado que “aún apoyamos a USA Basketball y creemos en los objetivos de la NBA de promocionar nuestro juego, equipos y jugadores por todo el mundo. Es una lesión extremadamente desgraciada ocurrida en un escenario de alta visibilidad, pero podría haber ocurrido en cualquier otro momento y lugar”. Tema zanjado…por ahora.

Los Cavs quieren su Big Three

El otro nombre propio de estas dos últimas semanas ha sido Kevin Love. El ala pívot, harto de ver los playoffs desde su sofá, quiere ir a un equipo ganador. Y mejor hoy que mañana. Aunque su contrato no expira hasta la próxima temporada, sus ganas de cambiar de aires han hecho decidirse a los Minnesota Timberwolves a explorar las opciones que les ofrece el mercado.

El equipo mejor situado para conseguir sus servicios son los Cavaliers de Cleveland. Con Lebron James de nuevo en casa, en Oregon están dispuestos a lo que haga falta para tener contento al hijo pródigo. Le han fichado a Mike Miller, intentan hacer lo mismo con Ray Allen y parecen dispuestos a renunciar a una futura estrella para darle a James su último capricho, jugar con Love. Con el base Kyrie Irving completando el  trio de estrellas, el equipo sería un firme aspirante al campeonato.

Los Timberwolves han expresado su interés por hacerse con el número 1 del draft de este año, el canadiense Andrew Wiggins. En el cambio podría ir también el primer jugador elegido el año pasado, Anthony Bennett, aunque su rendimiento no ha estado hasta ahora a la altura de las expectativas. Los Chicago Bulls y los Warriors también estaban interesados en conseguir a Love, pero ninguno de los dos puede ofrecer al prodigio del Canadá en torno al cual en Minnesota espera iniciar un nuevo proyecto de futuro.

Un novato no puede ser traspasado hasta 30 días después de haber firmado su primer contrato. Eso nos lleva a que un posible acuerdo entre Wolves y Cavaliers no podría hacerse público hasta el 23 de agosto (en el caso que incluya a Wiggins). Love  ha abandonado el grupo de jugadores norteamericanos que están preparando el Mundial de España de este verano. La NBA ha retirado de la venta online la camiseta de los Cavaliers de Wiggins mientras que sus tiendas venden a precio de saldo el merchandising del rookie. Indicios de que algo se está fraguando.

¿Otro año perdido de Los Lakers?

Todo apunta a otro año de travesía en el desierto en el equipo de Los Angeles. El fichaje de más relumbrón para sus aficionados está en el banquillo con la llegada del nuevo entrenador Byron Scott, una de las estrellas del mítico “showtime” de los 80. Respecto a la plantilla, confían en el retorno de los lesionados Kobe Bryant y Steve Nash, y en la anotación de Nick Young en la segunda unidad. También continúan una temporada más Xavier Henry , Wesley Johnson, Jordan Hill, Ryan Kelly y Robert Sacre.

De las nuevas incorporaciones, los californianos esperan que Jeremy Lin justifique su elevado salario (14,9 millones) volviendo a ser el jugador que deslumbró en los Knicks. Que el rookie Julius Randle, séptimo del draft, explote pronto. Y  que Carlos Boozer, tras ser amnistiado por los Bulls, recupere su intensidad competitiva. Por lo menos Boozer, con buenas estadísticas personales pero poca incidencia en su etapa en los Bulls, sale barato (3,2 millones). Como otra apuesta de riesgo (que aún no han cerrado), le han echado un ojo a Michael Beasley. Tal vez repitan la misma jugada que la temporada pasada les salió mal a los Miami Heat.

Este mes de julio se ha cerrado con un sabor agridulce para los Houston Rockets. En el aspecto positivo, consiguieron deshacerse de los inexplicables contratos de Omer Asik (Pelicans) y Jeremi Lin (Lakers) librándose de un gasto de casi 30 millones de dólares para la próxima temporada.  En el aspecto negativo, su interés por fichar a Chris Bosh les llevó a no igualar la oferta que los Dallas Mavericks hicieron a Chandler Parsons, agente libre restringido. Y todo para ver como Bosh acababa renovando con los Heat. La llegada de Trevor Ariza tras una buena temporada en los Wizards no parece consuelo suficiente.

El fichaje de Parsons no ha sido la única operación de los Mavericks, uno de los equipos que más se ha movido. Nowitzki aceptó renovar a la baja y añadieron a dos veteranos como Tyson Chandler y Raymond Felton en el traspaso en que enviaron a Calderón a los Knicks. Buscando más experiencia, también han ofrecido un lugar en su plantilla a Richard Jefferson, Jameer Nelson y Devin Harris. Habían firmado por una temporada a Rashard Lewis, pero han rescindido este contrato al saber que el alero tiene que operarse  la rodilla derecha. Por ahora no me parece un bloque a incluir entre los aspirantes al título.

Sterling pierde en los tribunales

Los Clippers cambiarán finalmente de dueño, evitando así un principio conflictivo de la temporada con un posible boicot de su entrenador Doc Rivers y los jugadores (tanto los propios como los rivales). Donald Sterling, su propietario actual, fue duramente sancionado y expulsado “de facto” de la NBA después de que se filtrase una conversación telefónica con su pareja del momento, V. Stiviano, en la que se expresaba de forma totalmente racista.

La esposa de Sterling, Shelly, llegó a un acuerdo con el exmáximo responsable de Microsoft Steve Ballmer para la venta de la franquicia por 2000 millones de dólares. Previamente había incapacitado a su marido, quien recurrió ante los tribunales este procedimiento. Esta semana el juez ha dictaminado que el alzheimer que padece el millonario le inhabilita para los negocios, y que su mujer ha negociado un buen trato. Así que una vez aparezca la versión escrita del veredicto a partir del 13 de agosto podrá cerrarse la venta de los Clippers sin que las alegaciones posteriores de Donald Sterling puedan paralizarla.

 

publicado en http://www.encancha.com, agosto 2014

Bienvenidos al Purgatorio

21 Nov

La élite del deporte profesional norteamericana son las “Major Leagues”, una de las cuales es la NBA. Por debajo de ellas están las “Minor Leagues”, que sirven de cantera para las franquicias, lugar de acomodo de veteranos buscando equipo o simplemente de bolsa de mano de obra temporal para sustituir a sus jugadores lesionados. La liga menor oficial de la NBA es la NBA Development League (NBA DL), o simplemente D-League, con 16 equipos. El viernes 23 de noviembre empieza la liga regular de la temporada 2012-13.

Las plantillas de los equipos de la D-League tienen 10 fichas. Ocho salen del draft que se celebra al principio de cada temporada, de entre la bolsa de jugadores que ha decidido inscribirse y firmar un contrato con la liga (ningún jugador firma por alguno de los equipos; todos firman contrato genérico con la liga) por el que cobraran entre 13.000 y 25.000 dólares más gastos médicos y de manutención. La mayoria de ellos son jóvenes que no han logrado aposentarse en la NBA pero que aún esperan conseguirlo.

Otras dos plazas de cada equipo se reservan para veteranos de la D-League de pasadas temporadas, descartes de la pretemporada de la NBA, o jugadores que prueban suerte en los entrenamientos de cada franquicia NBA DL. Durante la temporada también sirven para hacer hueco a agentes libres, ya sea de fuera de EUA o exNBA sin equipo (y que como hemos dicho antes, también firmarán su contrato genérico con la liga).

Y finalmente, nos quedan las dos plazas extras por plantilla. Todos los equipos de la competición están asociados con al menos uno de la NBA. Por este acuerdo, los de la liga “mayor” pueden asignarles jugadores. Eso si, conservan su contrato original y su nómina, muy por encima de la del resto de sus nuevos compañeros. Los jugadores con tres años o menos de experiencia no tienen ni voz ni voto. Su equipo NBA les puede enviar a la D-League y recuperarlos tantas veces como quiera. Una vez superados los tres años de contrato, ya pueden negarse a ir.

Son excepcionales los casos de jugadores NBA destacados que pasan por la Liga de Desarrollo. Antoine Walker, la estrella de los Celtics, ya en declive y tras pasar por los Guaynabo Nets de Puerto Rico, jugó dos temporadas (2010-2012) en los Idaho Stampede antes de retirarse. Estaba arruinado. Otro caso curioso lo protagonizó Lamar Odom la temporada pasada. El entonces jugador de los Dallas Mavericks solicitó ser asignado a los Texas Legends para “ponerse en forma”. Al día siguiente de cederlo lo reclamaron de nuevo.

Evidentemente, los jugadores cedidos por equipos NBA son los que tienen más probabilidades de dar el salto hacia arriba. Muchos de los fichados provenientes de segunda ronda del draft ya asumen que pasaran por la D-League. Esta temporada, 94 de los jugadores de la liga “mayor” han tenido experiencia en la liga de formación. Su esperanza es que este paso sea lo más fugaz posible, mientras acaban de madurar o su franquicia decide que hacer con ellos.

Los optimistas esperaban que la competición fuera una tercera vía para los jugadores que acaban el instituto. No tener que renunciar al profesionalismo para jugar en la Universidad, ni tener que irse al extranjero para ser profesional a la espera de cumplir los 19 años. El primero en probar esta nueva vía fue el exjugador del Joventut de Badalona Latavious Williams. Fue drafteado (segunda ronda), pero aún no ha jugado en la NBA. No parece que muchos vayan a seguir sus pasos.

El ejemplo de Jeremy Lin de la temporada pasada animó a muchos jugadores de la liga menor a perseverar. Del purgatorio a rozar el estrellato. De no entrar en el draft a liderar los New York Knicks . Es una excepción. La inmensa mayoria de jugadores “recuperados” ejercen papeles secundarios. Tanto los que consiguen estabilizarse en la NBA más de una temporada, como los que firman contratos temporales.

Desde el punto de vista empresarial, el proyecto es un acierto. Tal vez no económico, pero si como bolsa de mano de obra. ¿Pero lo es también para los jugadores? Una liga con escasa repercusión mediática comparada con la NCAA, y bajos sueldos en comparación con NBA y Europa (por citar un destino fuera de los EUA). En realidad, es una inmensa sala de espera. Jugadores, entrenadores, árbitros, nadie quiere estar realmente allí. No creo que haya ningún jugador en el mundo que aspire a una larga carrera en la D-League. Un entorno tan competitivo, donde todos quieren destacar para irse, ¿es el lugar ideal para formar y pulir jóvenes talentos, para trabajar con la paciencia indispensable en el proceso?

Publicado en www.encancha.com, noviembre 2012

LA REALIDAD TRAS EL CUENTO

26 Oct

El mundo del deporte siempre ha sido algo más que sólo resultados. Detrás de las victorias y derrotas se busca un ejemplo de superación, un drama humano o una actitud heroica. La temporada pasada en la NBA empezó una versión de la historia de cenicienta. El problema es que empiezan a sonar las campanadas de medianoche. Y aún no sabemos si el cuento tendrá un final feliz.

Jeremy Lin es el primer jugador americano de la NBA de ascendencia chino-taiwanesa (ahora no daré una clase de historia, basta saber que China reclama Taiwan como territorio propio mientras la isla defiende su independencia). Nacido el 23 de agosto de 1988 en California, no consiguió ninguna beca atlética para la Universidad. Acabó jugando para Harvard, que le garantizaba un lugar en su equipo, pero que no concede becas deportivas.

Después de graduarse en económicas, Lin no fue seleccionado en el draft del 2010. Tuvo que jugar la liga de verano para hacerse un hueco en la liga. Y se decidió no por la mejor oferta que le llegó, sino por la del equipo que seguía desde niño, los Golden State Warriors. Gozó de pocas oportunidades. La temporada siguiente, tras un paso fugaz en pretemporada por los Rockets, acabó finalmente en los Knicks con un contrato no garantizado de algo menos de 600.000 euros anuales.

La explosión de Jeremy Lin se produjo el 4 de febrero de 2012. En los 9 partidos anteriores apenas había disfrutado de minutos. Pero aquella noche la plaga de lesiones de los bases del equipo de Nueva York le había dejado prácticamente como la única referencia en la dirección del juego. Y los Nets de Nueva Jersey vieron como Lin les metía 25 puntos y repartía 7 asistencias en 35 minutos de juego.

Mike d’Antoni, sin haberlo planificado ni tan siquiera intuído, se encontró con un fenómeno de masas de magnitud insospechada. La LINmania era imparable. Mientras el base iba encadenando noches inolvidables en una pista de baloncesto, los aficionados de los Knicks recuperaban la ilusión por un equipo que no acababa de cuajar. La ola llegó hasta China, país huérfano tras la retirada del gigante Yao Ming y que necesitaba un nuevo reclamo para seguir enganchado a la NBA. Y Lin pasó de último o penúltimo jugador del equipo a estrella mundial.

En una racha de 26 partidos en la que por fin su juego gozó de minutos y continuidad alternados entre la posición de base y escolta, sólo bajo de los 10 puntos de anotación en 3 ocasiones. Y los Knicks ganaron 16 de aquellos enfrentamientos. Los lesionados fueron volviendo poco a poco al juego, pero Lin seguía disfrutando de minutos de calidad. Es cierto que con su baloncesto alegre perdía muchas pelotas, demasiadas para un jugador de la NBA. Pero los aficionados le adoraban. Hasta que se lesionó la rodilla izquierda el 24 de marzo.

Este verano aparecieron de nuevo los Houston Rockets, un equipo sin rumbo ni identidad definida tras la retirada de Yao Ming (siempre la conexión asiática). Lin era la llave mágica para conservar su cuota de popularidad en uno de los mercados más grandes del mundo (si, no os equivocais, China). Y le ofrecieron un contrato al base de 25 millones de dólares (algo más de 19 millones de euros) por tres temporadas. Los Knicks tenían la opción de igualar la oferta, pero no consideraron gastar tanto dinero en él como una de sus prioridades. Y el jugador puso rumbo a Texas.

Los Rockets son un equipo que se ha desecho de casi todos sus veteranos. Lin será la piedra angular de un proyecto con mucho talento joven, por formar. El jugador que haga los bloqueos y continuaciones con los pivots, que abra la pelota para los tiradores abiertos o que simplemente se juegue sus propios tiros cuando lo demás falle. Lo mismo que hacía en los Knicks, aunque con una diferencia. En Nueva York los bloqueos los ponían Tyson Chandler o Amar’e Stoudemire, y los tiradores eran Carmelo Anthony, Steve Novak o J.R Smith. Kevin Martin, el veterano escolta superviviente en Houston, acaba contrato a final de temporada y no parece que quieran renovarle. Suyo será el papel de madrastra, intentando robarle el protagonismo a Lin para exhibirse y conseguir un nuevo destino para futuras temporadas.

Y la carroza se empieza a convertir de nuevo en calabaza, y los caballos blancos en ratones. En pretemporada, el juego de Lin no ha estado a la altura de lo que los Rockets esperaban, con un porcentaje de lanzamiento nefasto. Y desde los despachos le acusan de mostrarse algo remiso en la recuperación de su rodilla. Por suerte para él, el gran baile aún no ha terminado. Los Rockets debutan en Liga Regular el 31 de octubre, contra los Pistons de Detroit. Precisamente el equipo contra el que se lesionó la rodilla. Esperemos que los zapatos de cristal no se rompan.

Publicado en http://www.encancha.com, octubre 2012

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