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NBA: el esperado draft del 2014

28 Jun

La madrugada del jueves al viernes tuvo lugar el draft más esperado de los últimos años. En este artículo te damos las principales claves de la lluvia de talento que la NBA disfrutará a partir de la próxima temporada.

Al final, no hubo sorpresas en el draft y los Cleveland Cavaliers eligieron como abanderado de la promoción del 2014 a Andrew Wiggins. Los Cavs fueron los primeros en escoger por segunda temporada consecutiva, y por segunda eligieron a un jugador de nacionalidad canadiense. Los Cavaliers esperan no equivocarse esta vez, tal como hasta ahora parece que hicieron con Anthony Benett.

Wiggins ha hecho una buena temporada en su año freshman en Kansas, con algunas noches memorables y otras no tanto. Lo típico en un jugador joven. En Cleveland esperan que aporte al equipo desde el primer día, gracias a sus dotes atléticas que lo convierten en un jugador ideal para un juego en transición que será alimentado por el gran base Kyrie Irving . En cuanto supere la irregularidad en su tiro, este chico iniciará su camino hacia el estrellato en un equipo joven pero provisto de buenos jugadores y que aspira a fichar a Lebron James (como media liga). Si no llega el Rey, hay bloque para cumplir una buena temporada.

Los Milwaukee Bucks se hicieron con los servicios del alero freshman de Duke Jabari Parker. Con un físico robusto, una muñeca bien calibrada y buenos movimientos de aproximación a canasta, este hijo de exjugador NBA (como Wiggins) está preparado para amortizar el coste de su salario desde el primer día. Esta elección ha hecho felices a dos jugadores.

A Wiggins. que se salió con la suya siendo el número 1. Y a Parker, que no quería ir a Cleveland (los rumores apuntan que se dejó ir en su entrenamiento privado para la franquicia que tenía el privilegio de la primera elección). En los Bucks, un equipo sin figuras, Parker tendrá el terreno abonado para llevar las riendas del juego. Las elecciones de segunda ronda de esta franquicia, el ala pívot Johnny O’Bryan y el alero Lamar Patterson, pueden ser una agradable sorpresa si se les da confianza.

Los Sixers juegan con fuego

En Filadelfia siguen apostando por el riesgo, o mirando hacia un futuro que sólo ellos ven. Hace dos temporadas, dejaron ir a su entonces estrella Andre Iguodala a cambio de Andrew Bynum, un pívot con una lesión de rodilla que se pasó la temporada en blanco. El curso pasado reincidieron, cambiando a su mejor jugador (J’rue Holiday) por un pívot rookie que se había lesionado la rodilla (rotura de ligamentos) jugando en la NCAA (Kentucky) y que aún no ha debutado como profesional. Y este año, con el número 3 del draft, han apostado por Joel Embiid, el pívot que apuntaba a número 1 del draft hasta que fue operado de una fractura por estrés en el pie. Esta lesión le mantendrá fuera de las canchas de 4 a 6 meses.

Tras un cambio con los Orlando Magic, el equipo de Filadelfia se ha hecho también con los derechos de la gran perla europea del momento, el croata Dario Saric. Este ala pívot acaba de renovar con la Cibona, y ha manifestado que hasta dentro de dos temporadas no tiene previsto cruzar el océano. Así que los Sixers tendrán que tirar de lo que han conseguido en segunda ronda, que no ha sido poco: el alero pequeño K.J. McDaniels, el alero de grandes condiciones atléticas Jerami Grant, el base serbio Vasilije Micic, el escolta anotador Jordan McRae y los derechos sobre el base Pierre Jackson. Grant y McRae parecen ya preparados para el reto. No creo que la siguiente temporada vaya a ser la del despegue de los Sixers.

En el canje con el equipo de Filadelfia, los Magic se han hecho con los servicios de una de las revelaciones de la temporada NCAA, el base Elfrid Payton (10) de la modesta universidad de Louisiana-Lafayette. Previamente, la franquicia de Orlando había seleccionado con el número 4 a Aaron Gordon. Este ala pívot no ha conseguido realizar la transición a alero en su única temporada en la Universidad de Arizona, aunque ha destacado por sus condiciones físicas y su capacidad defensiva.

En el segundo equipo de Florida buscan potenciar el atleticismo de su plantilla, un camino que iniciaron con la selección de Victor Oladipo en el draft del 2013. Han traspasado a su anotador exterior, el veterano Arron Afflalo, pero sin perder potencia de fuego, ya que a cambio han conseguido al tirador rookie Roy Devin Marble (segunda ronda). Los Magic tienen un buen y barato bloque de jugadores con calidad y sacrificados en su trabajo, ahora sólo les falta una estrella para ponerle la guinda al pastel.

El top 5 del draft más esperado de los últimos años lo completa el australiano Dante Exum, seleccionado por los Utah Jazz que así añaden más juventud a su plantilla. Exum , a mitad de camino entre las posiciones de base y escolta, cubrirá desde el banquillo a Trey Burke y Alec Burks. En un equipo con unas pésimas prestaciones defensivas en la temporada pasada, el hijo de un excampeón NCAA con la North Carolina de Michael Jordan y James Worthy deberá colaborar cerrando su aro. Si no mejoran, Gordon Hayward (agente libre restringido) se plantearía cambiar de aires, y su marcha podría romper los planes de la franquicia. Con el número 23 los Jazz también eligieron al tirador James Young. Más refuerzos para el perímetro.

Una elección muy especial

Isaiah Austin es un pivot de 2,15 con una triste historia a sus espaldas. A lo largo de su carrera universitaria ha disputado todos sus partidos con gafas. Hasta esta pasada temporada decía que era para protegerse los ojos, porque todos los golpes le iban a parar a esa zona. En su segundo y último curso en Baylor, Austin (sobrino del exNBA Ike Austin) desveló el secreto: en su infancia recibió en su ojo derecho el impacto de una bola de béisbol. Como consecuencia, sufrió un desprendimiento de retina que le hizo perder la visión en ese ojo. Múltiples operaciones no resolvieron el problema, y el jugador ha acabado con una prótesis.

A pesar de este grave problema que le resta profundidad de campo a su visión, Austin ha destacado como triplista (con buenos porcentajes para un jugador de su altura). Y luchaba por hacerse un sitio en la NBA. Hasta que pocos días antes del draft se hacía público que padece el síndrome de Marfan. Esta extraña enfermedad genética afecta al esqueleto, los pulmones, los ojos, el corazón y los vasos sanguíneos, y en los casos más graves puede ser mortal. Adiós a la carrera profesional de un joven que apuntaba a ser elegido en segunda ronda.

La Liga tuvo un bonito detalle con él. Entre las elecciones 15 y 16, el comisionado Adam Silver tomó el micrófono para pronunciar las frases más emocionantes de la noche: “Como los demás jóvenes que están aquí esta noche, Isaiah se entregó a trabajar duro para tener una carrera como jugador profesional y nos queremos asegurar que pueda cumplir al menos una parte de ese sueño. Dejadme que tenga el gran placer de decir que con la próxima elección del draft de 2014, la NBA elige a Isaiah Austin, de la Universidad de Baylor”. Austin, a quien le han propuesto entrar en el cuerpo técnico de su universidad, pudo al menos ser seleccionado en el draft.

 

Comienza la carrera por Lebron y Melo

El 1 de julio se abre el período de los agentes libres. A partir de esa fecha los equipos pueden empezar a negociar con los jugadores sin equipo para incorporarlos. Ese es el día en el que algunas estrellas de la Liga pueden decidir si ejecutan la cláusula de su contrato que les permite darlos por finalizados o permanecen en sus actuales conjuntos. Entre los dos más destacados que tienen esta opción, Lebron James y Carmelo Anthony.

Los Miami Heat son conscientes de que a su estrella no le faltarán ofertas. Y de que el equipo necesita una remodelación a fondo tras su actuación en las últimas finales. James había dicho que el jugador de este draft que más le gustaba para los Heat era el base de Connecticut Shabazz Napier, campeón y jugador más valioso de la Final de la NCAA.

El problema es que los Heat tenían la elección número 26. Y en la 24, los Hornets se les adelantaron. La gerencia se pudo rápidamente manos a la obra, y convencieron a la franquicia de Charlotte de aceptar un canje a cambio del escolta P.J. Hairston, un escolta fogueado en la D-League después de ser expulsado de North Carolina a causa de las malas compañías. Los Heat consiguieron darle a Lebron lo que pedía. Punto para ellos.

El segundo punto puede llegar con las decisiones de Dwayne Wade, Chris Bosh y Udonis Haslem de poner fin también a sus contratos. Pero no con la idea de cambiar de ciudad, sino de rebajarse sus sueldos y aportar así más fondos al equipo de Miami para afrontar una renovación más que necesaria. Si esta noticia se confirma, otro punto para ellos. Porque si Lebron se acaba marchando, añadirá la etiqueta de “egoísta” a su perfil biográfico. Y una segunda salida en falso de un equipo tras la que protagonizó de los Cavaliers.

Desde la llegada de Phil Jackson a la gerencia de los Knicks de Nueva York su principal preocupación ha sido asegurarse la continuidad de la estrella del equipo, Carmelo Anthony. En un trueque previo al draft, el ahora ejecutivo envió a los Mavericks a Tyson Chandler y Raymond Felton, obteniendo a su vez a los bases José Manuel Calderón y Shane Larkin, el escolta Wayne Ellington y el pivot Samuel Dalembert (que acaba contrato), más dos elecciones de segunda ronda que se concretaron en el ala pívot Cleanthony Early y Thanasis Antetokoumpo, el hermano de Giannis (Milwaukee Bucks).

El cambio, más allá del posible interés entre los aficionados españoles por el destino de Calderón, no parecía presentar mayor interés. Hasta que se supo que Jackson pretendía fichar a Pau Gasol, a quien ya dirigió en los Lakers, para hacer pareja con Anthony. Y con este movimiento de jugadores abría hueco para hacerle sitio. En su nómina de pívots y en su limitada disponibilidad económica para hacerle una oferta al de Sant Boi de Llobregat. Los Knicks, que no tenían ninguna elección de primera ronda, deberán recurrir a los fichajes de relumbrón si quieren retener a Melo. A pesar de que sólo puedan ofrecerle 4 millones de dólares por temporada al mayor de los Gasol.

Los Lakers, por su parte, no parecen confiar en renovar a su ala pívot (o tal vez no ni siquiera se plantean intentarlo). Y eso explicaría su elección en este draft, con el número 7, de Julius Randle. Las características de este ala pívot son diametralmente opuestas a las de Gasol. Justo de centímetros pero con buena envergadura y excelente juego de pies, duro como una roca y muy vertical en su juego ofensivo, ataca la canasta con decisión buscando siempre acercarse al máximo antes de dejar ir el balón. El equipo californiano pretender cambiar radicalmente su estilo la próxima temporada. La marcha del entrenador D’Antoni fue la primera señal. La llegada de Randle tal vez sea la segunda.

Los Celtics también andan inmersos en un proceso de renovación, y su selección en este draft aviva los rumores surgidos en los últimos días sobre una salida, vía traspaso, del base Rajon Rondo. Con la sexta elección de la noche el equipo de Boston se hará con los servicios de Marcus Smart, un base de un físico exuberante y explosivo, capaz de desarrollar un juego eléctrico. Un jugador de rachas, muy difícil de parar en sus momentos álgidos al que le lastra su irregularidad en el lanzamiento exterior. Unas características muy similares a las del último superviviente de la plantilla que se proclamó campeona de la NBA el año 2008.

Curiosidades del draft

Andrew Wiggins fue el primer canadiense de la noche, pero no fue el último. Sus compatriotas el escolta Nik Stauskas (Sacramento Kings, 8) y el base Tyler Ennis (Phoenix Suns, 18) también fueron elegidos en primera ronda, y el ala pivot Dwight Powell en la segunda (Charlotte Hornets, 45). Habrá que seguir de cerca a Canadá de cara a futuros campeonatos internacionales de selecciones aunque la FIBA haya preferido invitar a Finlandia antes que a ellos de cara al próximo mundial. En breve puede armar un equipo temible.

El primer jugador sénior de los aspirantes a pasar a profesionales fue elegido en la onceava posición. El alero Doug McDermott, quinto anotador histórico de la NCAA, fue seleccionado por los Denver Nuggets y traspasado a los Chicago Bulls. Antes que él, habían sido seleccionados 6 freshman, dos sophomores, 1 júnior y el australiano Exum, que en pocos días cumplirá los 19 años. Nuevamente, los managers de la NBA han preferido las perspectivas de crecimiento a los jugadores más hechos.

En primera ronda han sido 6 los elegidos que no han pasado por alguna universidad norteamericana. A los ya nombrados Exum y Saric hay que añadir el pivot bosnio Jusuf Nurkic (16), el brasileño Bruno Caboclo (la gran sorpresa en el número 20, un jugador anónimo hasta la noche del draft), el suizo Clint Capela (25) y el serbio Bogdan Bogdanovic (27).

En segunda ronda, su presencia también ha sido importante. Del Mega Vizura, club de Belgrado, han sido nombrados 3 jugadores: el pívot Nikola Jokic (41), el base Vasilije Micic (52), y el escolta Nemanja Dangubic (54). A ellos se les unen el pivot del Herbalife Gran Canaria Walter Tavares (43, único representante de la ACB), los franceses Damien Inglis (31) y Louis Labeyrie (57), el italiano Alessandro Gentile (53) y el griego Thanasis Antetokounmpo (51), que esta temporada ha jugado en la Liga de Desarrollo de la NBA. Precisamente éste ha sido el primer draft de la historia con dos jugadores provenientes de la NBA-DL, Antetokounmpo y P.J. Hairston.

En un draft con tanto talento, no había sitio para todos en las primeras posiciones. Así que ya han empezado las especulaciones sobre quienes de estos jóvenes serán los “robos” del draft, aquellos elegidos lejos de los lugares de privilegio y con un rendimiento mejor al de los que les precedieron. Permitidme que no entre aún en un debate tan prematuro, aunque si os dejaré una sensación que me transmite: ojo a la segunda ronda, que puede dar muchas alegrías.

 

publicado en http://www.encancha.com, junio 2014

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Joel Embiid, ¿tras los pasos de Greg Oden en la NBA?

22 Jun

El draft de la NBA del 2014 ha añadido un  elemento  que hasta ahora le faltaba. Anda sobrado de talento, como vengo repitiendo desde noviembre. Tiene emoción, por la incertidumbre de un número 1 competido. Y ahora, además, tiene drama. El que se cierne sobre el futuro de la carrera de un joven jugador.

En noviembre todo hacía suponer que este iba a ser el draft de Andrew Wiggins. Este joven alero canadiense, hijo de un exjugador de la NBA, llegaba a la NCAA siendo uno de los deportistas más populares de los EUA, la promesa que todo el mundo quería ver. Demasiadas expectativas, demasiados minutos de fama para un chaval recién salido del instituto. En resumen, demasiado “hype”.

Era una misión casi imposible responder a tanta fama con una actuación al alcance de todo lo que cientos de páginas de prensa y internet habían dicho de él. Y Wiggins no ha cumplido. ¿Es por ello un mal jugador? Todo lo contrario. Simplemente, aún no ha llegado al límite del potencial que se le prevé. Una temporada en el baloncesto universitario en los Jayhawks de Kansas no ha sido suficiente para lograrlo.

Los dos principales candidatos a hacerle sombra eran otros dos freshman, el alero Jabari Parker y el ala pívot Julius Randle. Parker, también hijo de exjugador NBA, tuvo un principio de temporada arrollador, con unos promedios anotadores excepcionales para un debutante. Las limitaciones en el juego de Duke, que carecía de jugadores altos de buen nivel, obligaron a su entrenador Mike Krzyzewski a ponerlo de 4. Ha rendido, pero esa no es su posición.  Sus números fueron bajando al tiempo que caían las opciones de Duke de hacer una temporada acorde a su historia. Y el equipo cayó en su primer partido del torneo nacional ante la modesta Mercer.

Julius Randle también se mostró dominador en la parte inicial de la temporada, un coloso bajo los tableros. Su fuerza física y juego de pies hacían a este zurdo un jugador imparable cuando decidía encarar canasta. Sus números individuales fueron bajando a medida que sus compañeros exteriores subieron de nivel y se pusieron a su altura. Hasta que cayeron en la gran final de marzo ante la sorprendente Connecticut…y con Randle anulado por la defensa rival. Y para acabar de arreglarlo, en las mediciones oficiales previas al draft se quedó algo bajito para su posición. Y eso si que es grave.

Embiid explota antes de lo previsto

Y  mientras tanto en Kansas se había producido una eclosión inesperada, la del pivot camerunés de 2,13 Joel Embiid. Todos haciendo cola para ver a Wiggins, y resulta que el “bueno” era uno de los reservas de su equipo. Tras unas pocas semanas, desplazó a Tarik Black del cinco titular y le discutía al que todos apuntaban como futuro número 1 del draft el liderazgo del equipo. Técnicamente aún estaba verde, pero lo compensaba con su potencia atlética y su gran coordinación. Al jugador de los Jayhawks se le esperaba, pero no tan pronto.

Joel Embiid es otro ejemplo más de una historia bien conocida por los aficionados al baloncesto. La del joven talento africano, sobrado de centímetros, que empieza jugando al futbol. Hasta que algún cazatalentos le echa el ojo, le convence de su errónea elección de deporte y se lo lleva a estudiar a los Estados Unidos. En el caso de este pívot al que han llegado a comparar con el gran Hakeem Olajuwon, su descubridor y mentor ha sido el NBA Luc Richard Mbah a Moute.

 

Pero cuando llegó la fase clave de la temporada NCAA, la de los torneos de conferencia y luego la Locura de Marzo, Embiid desapareció. Una fractura por estrés en su espalda le obligó a perderse los partidos más importantes de la temporada. Mientras en Kansas rezaban por su recuperación y apremiaban a Wiggins a tomar los galones que en teoría le correspondían, jugaban al despiste con la fecha de un retorno del pívot…que nunca se produjo. El equipo que entrena Bill Self cayó eliminado en la segunda ronda del cuadro completo ante Stanford.

Esta pronta eliminación no supuso un lastre para las posibilidades del joven africano en el draft. Más bien al contrario. Su ausencia había pesado más que la presencia de Wiggins. Punto para él. La duda era como se recuperaría de su inoportuna lesión de espalda. Una incógnita que la agencia que le representa se encargó de despejar con una sesión preparatoria abierta a todos los ojeadores de los equipos de la NBA y los medios, y que ya os mostramos en un artículo anterior. El camino de Embiid hacia el número 1 quedaba despejado.

Los Cavaliers, el equipo que elegirá en primera posición, cumplieron el guión previsto y le invitaron para hacer un entrenamiento privado. Tras la sesión de trabajo, fuentes de la franquicia manifestaron que el jugador les había gustado pero no les había convencido por completo. Era una forma educada de empezar a negociar, tanto con los representantes del jugador como con otros conjuntos de la NBA interesados en hacer un canje. Embiid apuntaba a número 1.

Hasta que la semana previa el draft el jugador volvió a lesionarse. Otra fractura por estrés, pero en esta ocasión en su pie derecho. Una lesión que le ha obligado a pasar por el quirófano y que le mantendrá de baja entre 4 y 6 meses. Embiid no podrá realizar el entrenamiento que tenía concertado con los Milwaukee Bucks, ni estar presente este jueves en la gran noche del draft, ni jugar la liga de verano con el equipo que le seleccione. Ya veremos si llega a tiempo de empezar la temporada.

Embiid, fuera de la lucha por el número 1

Si la lesión de espalda tenía cierta importancia, el efecto de la del pie es devastador para las esperanzas del camerunés.  Baste recordar los problemas que sufrió Yao Ming en sus pies, y que le obligaron a retirarse. Espalda y pies son las dos zonas más sensibles para un pívot, las que soportan más duramente los rigores de su peso. Y a Embiid, en su corta carrera, ya le han fallado las dos.

El caso de Greg Oden está aún demasiado reciente como para olvidarlo. Teniendo en cuenta que los Cavaliers ya parecieron equivocarse eligiendo en primer lugar del último draft a Anthony Benett, es difícil que vuelvan a arriesgarse a no ser que tengan apalabrado el traspaso del pívot a otra franquicia dispuesta a jugársela.

A Greg Oden, uno de los fichajes de Miami Heat para este curso que ha acabado, ya le dediqué parte de un artículo en pretemporada . Completaré lo dicho entonces con un par de datos más. Tras tres temporadas en blanco, Oden ha participado en 23 partidos con los Heat, en los que ha estado pista 212 minutos (una media de 9,2). Tres de ellos han sido en playoffs,  con un tiempo total en pista de 7 minutos. Y ninguno de ellos fue en las Finales contra los Spurs. Queda claro que está muy lejos de ser un jugador determinante.

Y con los problemas físicos de Embiid, y la corta estatura (para un ala pívot NBA) de Randle, el camino vuelve a abrirse para Andrew Wiggins, con Parker como único rival de importancia. Aunque el canadiense no debería descuidarse. Porque hay otro talento internacional que está subiendo muchos enteros de cara a la gran noche. Se trata del base-escolta australiano  de 1,98 Dante Exum.

A pesar de venir de la lejana Oceanía, Exum tiene algunos lazos con la NBA.  Su padre, Cecil Exum,  es norteamericano y llegó a jugar en la NCAA. Y no lo hizo en un equipo cualquiera, sino en Carolina del Norte. Tuvo el honor de formar parte del mítico equipo de los Tar Heels que ganó el “March Madness” de 1982, con nombres tan ilustres en sus filas como Michael Jordan, James Worthy y Sam Perkins. Elegido en novena ronda del draft de 1984 por los Denver Nuggets, no llegó a debutar. Y emigró a Australia, donde desarrolló su carrera baloncestística. Y donde nació su hijo.

Exum no ha jugado en NCAA, sino que salta a la NBA directamente del baloncesto de formación de su país. Lo cual tal vez no sea una desventaja, tal como hemos visto por lo expuesto anteriormente en los casos de Wiggins, Parker y Randle. A nivel internacional participó en el campeonato del mundo sub-19 del 2013, en el que le hizo un traje en cuartos a España.

 

publicado en http://www.encancha.com, junio 2014

NBA: Así se decide una elección de draft

28 May

Mientras cuatro equipos siguen vivos en la lucha por los anillos de campeones, los otros 26 se hallan metidos de lleno en preparar la siguiente temporada. Y el primer paso es el draft en el que obtendrán sus novatos para el próximo curso. Este proceso de selección es fruto de una larga maceración iniciada, como mínimo, en noviembre.

El primer paso en la preparación del draft es el seguimiento de los jugadores. El grueso de esta tarea llega a partir de noviembre, cuando da inicio la temporada de baloncesto universitario que incluye a la mayor parte de los candidatos a ingresar a la NBA. Los ojeadores ven cientos de partidos, revisando con lupa no sólo las promesas más evidentes de las que todo el mundo habla sino también aquellas que juegan en universidades pequeñas o en el extranjero, o que disponen de pocos minutos en sus equipos. El talento puede estar en cualquier parte, y esos jugadores que han pasado desapercibidos pueden ser claves en el éxito futuro.

El francés Tony Parker, el director de orquesta de los Spurs, fue el último seleccionado en la primera ronda del año 2001 (es lo que se llama técnicamente “un robo” del draft). Paul George es un ejemplo de estrella procedente de un centro sin demasiado prestigio baloncestístico. La figura de los Pacers fue escogido décimo del año 2010 a pesar de jugar en la modesta Fresno State. Su compañero Lance Stephenson fue elegido aquella noche en la misma posición de la segunda ronda (o sea, fue el número 40) por las dudas que despertaba su inmadurez. Repasando las plantillas de cada uno de los equipos de la NBA nos encontraríamos casos similares.

Seguimiento desde las gradas

Durante esta primera fase del proceso los ojeadores sólo pueden dedicarse a ver partidos, sin acercarse al jugador o a su entorno. Todos los contactos directos entre ambas partes (o con  sus círculos familiares) para evaluar su juego o discutir un posible futuro conjunto están prohibidos y penados. Especialmente para el jugador bajo normativa NCAA, que puede perder su elegibilidad y ser desposeído por tanto de toda posibilidad de desarrollar su juego a nivel universitario.

Los jugadores de entre 19 y 22 años que deseen ingresar en la NBA deben inscribirse en el draft enviando una carta a la Liga. Aquellos que cumplen 22 y han acabado su etapa universitaria (si juegan en la NCAA) entran de forma automática en la lista y no pueden salir de ella. El plazo de inscripción se cierra unos 60 días antes de la gran noche (este año ha sido el 27 de abril para un draft que se celebrará el 26 de junio) y la lista se hace pública a primeros de mayo (este año, el 2).

Desde el momento en que aparece la lista oficial, equipos NBA y aspirantes pueden hablar libremente. Contratar a un agente, con su experiencia y contactos, ayuda en el proceso. Pero los jugadores que firmen con uno de ellos perderán su elegibilidad universitaria de forma irreversible y no podrán volver a jugar en la NCAA. Así que sólo lo hacen los que tienen muy claro que darán el salto a profesionales.

Más restricciones de la NCAA

Hay un plazo para que los jugadores más jóvenes se retiren del draft. A partir del 2011 la NBA lo amplió hasta unos 10 días antes de la selección de jugadores (esta temporada, el 16 de junio). Antes de esa temporada la fecha clave de retirada era el 8 de mayo. Pero mientras la liga profesional ha ampliado el margen para que equipos y jugadores tanteen el terreno, la NCAA intenta reducirlo al máximo en su lucha contra los “one y done” (jugadores que se enrolan un curso en la universidad sólo porque no pueden saltar directamente a la NBA).

Las autoridades universitarias estableció este curso el 15 de abril como el tope máximo para que los aspirantes a profesionales del baloncesto que se habían inscrito en el draft se retirasen de él, un día antes del final de la Liga Regular de la NBA y 2 semanas antes de que la NBA abriera las puertas para que ambas partes contactasen de forma legal. Lo que en la práctica limitó los contactos entre ambas partes a las conversaciones permitidas entre el entrenador universitario y el general mánager del equipo NBA, y sin que el principal interesado pudiera estar presente.

Para compensar estar carencias los responsables del baloncesto universitario se han sacado de la manga un organismo, el Comité de Asesoramiento para No Graduados. Integrado por 20 ejecutivos de la NBA, entre el 9 y el 14 de abril recogió las dudas de los baloncestistas interesados en exponer su caso y les respondió con una estimación acerca de sus posibilidades en el draft. El mismo Comité avisa que sus dictámenes son indicativos y no pueden ser tomados al pie de la letra. El 15 de abril no es una fecha escogida caprichosamente por la NCAA.

El 16 de abril se abrió el período de inscripciones para el siguiente curso. Las universidades empiezan a cerrar sus equipos, sabiendo los jugadores que vuelven y los chicos de instituto que han aceptado sus becas. Es una manera de que los entrenadores se eviten problemas acumulando demasiados jugadores de calidad en una misma posición (lo que le pasará la temporada que viene a Kentucky, que no ha afinado en sus cálculos sobre cuántos de sus jugadores saltarían a la NBA este curso). De nuevo, no han faltado las acusaciones de que los rectores de la NCAA sólo piensan en los intereses de sus universidades y no en los de los jugadores.

El gran escaparate

La NBA organiza un entrenamiento en grupo para los jugadores más interesantes que se presentan al draft, al que se invita a todas las franquicias de la liga para que puedan ver de cerca a sus futuras elecciones. Es el NBA Draft Combine, que tuvo lugar la semana pasada (14 a 18 de mayo) en Chicago. Es la primera gran ocasión para que las jóvenes promesas exhiban sus posibilidades ante ejecutivos y prensa en 3 partes bien diferenciadas.

La primera es una medición de las características físicas de los aspirantes. Altura, envergadura, dimensión de las manos, peso y porcentaje de grasa en la masa corporal son algunas de estas mediciones. Aunque parezca inocente, estos números pueden hacer una primera criba. Porque los datos que facilita la NCAA no siempre son los correctos, y no es lo mismo un ala pívot de 2,05 que otro de 2 metros pelados. Ese ha sido el caso de una de las estrellas de la temporada NCAA, Julius Randle. El ex de Kentucky ha pasado de 2,06 declarados a 2 metros y poco más, a pesar de que lo compense con una envergadura de 2,13.

Noah Vonleh, de Indiana, ha visto reducidos sus 2,08 hasta los 2,03 (aunque con una monstruosa envergadura de 2,24 y las manos más grandes de la promoción). Jarnell Stokes, el sensacional reboteador de Tennessee, llega por los pelos a los 200 centímetros. El tirador de Creighton Doug McDermott, máximo anotador del año, ha pasado de 2,03 a 1,98. Otro alero, el ex de Iowa State Melvin Ejim, ha perdido un par de centímetros que le podrían condenar a jugar de escolta en la NBA habiendo desempeñado funciones de alero fuerte en la NCAA.

Los escoltas Jordan Adams (UCLA), Markel Brown (Oklahoma State), Nick Johnson (Arizona) y Gary Harris (Michigan State) han pasado a ser susceptibles de un cambio a la posición de base (si son capaces de ello). El grupo más amenazado es el de los bases por debajo de los seis pies (1,83), con Joe Jackson (Memphis), Tim Frazier (Penn State), Russ Smith (Louisville), Eric Atkins (Notre Dame), Trevor Releford (Alabama), Shabazz Napier (MVP de la Final Four con Connecticut) y Jahii Carson (Arizona State) como exponentes más destacados. Alguno de ellos podría acabar en Europa si no supera los prejuicios de los ejecutivos NBA respecto a su falta de estatura.

Las otras dos sesiones de este entrenamiento colectivo se dedican a las cualidades físicas y a la técnica de lanzamiento y ejercicios de grupo. En el apartado atlético se mide la velocidad, la agilidad y el salto. El base suplente de UCLA Zach Lavine destacó en todas ellas, mientras que Markel Brown y Jahii Carson intentaron hacerse perdonar sus centímetros de menos con una impresionante capacidad para elevarse del suelo.

La sesión de tiro intenta evaluar la fiabilidad de los jugadores desde diferentes distancias (triple NBA, triple NCAA, media distancia, ya fueran desde la izquierda, la derecha o centrados) y distintas situaciones de juego (a pie parado, en movimiento o después de bote). En este apartado se ha visto la fiabilidad global de Rodney Hood, el compañero de Jabari Parker en Duke, un pasito por delante de Glen Robinson III (Michigan), Xavier Thames (San Diego State), Joe Harris (Virginia) y LaQuinton Rosss (Ohio State). También destacó el acierto en triples NBA de Jordan Adams y Melvin Ejim.

La participación en el NBA Draft Combine no es obligatoria, ni tampoco lo es que los que asistan lleven a cabo todas las pruebas. Los ex de Kansas Joel Embiid y Andrew Wiggins, en lucha por ser el número 1 del draft, no hicieron acto de presencia. Lo mismo pasó con el tercero en discordia por ganarse a los Cleveland Cavaliers, Jabari Parker. Julius Randle, Doug McDermott,  Shabazz Napier, Nik Stauskas (Michigan) y T.J. Warren (North Carolina State), por ejemplo, se saltaron la sesión de tiro.

Los aspirantes utilizan estas pruebas para despejar dudas sobre sus medidas o capacidades, pero sin arriesgarse a empeorar las buenas impresiones dejadas durante la temporada universitaria. Y siempre se pueden exhibir vídeos de entrenamientos privados (de los que hablaremos más adelante), grabados en un entorno controlado y editados por una mano amiga,  para recordar sus mejores cualidades. Un ejemplo, este de Nik Stauskas.

Los bailes privados

Aparte de este entrenamiento en masa “oficial” Clippers, Nets y Rockets organizaron su propia sesión el 22 de mayo en Los Angeles con un aspecto novedoso: incluía prácticas de 5×5. A esta cita no acudieron los grandes nombres, pero si muchos aspirantes a entrar en segunda ronda y algunos jugadores intentando meterse entre los 30 primeros seleccionados, como Russ Smith o Xavier Thames. Esta temporada no se realizarán más entrenamientos de este tipo tras la renuncia de Minnesota Timberwolves a organizar sus sesiones.

Los jugadores se preparan para el draft, con duros entrenamientos tanto físicos como técnicos organizados por las agencias que les representan para llegar en un buen momento a los entrenamientos programados por la NBA y a las sesiones privadas con los diferentes equipos. También les forman para superar las entrevistas personales con los ejecutivos. Y elaboran videos mostrando las cualidades más destacadas de sus representados que se encargan de hacer llegar a franquicias y prensa (y ahora, gracias a youtube, también al público en general).  El anterior vídeo de Nik Stauskas era un ejemplo de este tipo de material.

Algunas agencias de representación organizan sesiones individuales abiertas a los ejecutivos de la NBA y la prensa como las realizadas en un gimnasio de Santa Monica, California y en la que sí que participaron algunos de los grandes nombres del draft. Se trataba de mostrar a sus clientes en un entorno amigo que resalte sus virtudes y camufle sus carencias. Había dudas acerca de si Joel Embiid estaba plenamente recuperado de la lesión de espalda que le dejó fuera del March Madness, El pívot aprovechó la ocasión para disiparlas, como no podía ser de otra manera.

Los equipos de la NBA también pueden organizar sus propias sesiones de entrenamiento privadas, e invitar a ellas a los jugadores que consideren interesantes para sus proyectos. Estas invitaciones también dan pistas de lo que puede pasar la noche del draft. Porque las franquicias se dirigen a los jugadores que les interesan y que creen que cuando llegue su momento de elegir en el draft aún estarán disponibles. Es una primera pista para los aspirantes a profesionales de sus verdaderas posibilidades.

Los jugadores, por su parte, no están obligados a aceptarlas. Con un rechazo le indicas al equipo que te ha invitado que no quieres que te elija, aunque eso te pueda costar un dineral (el sueldo de los primeros contratos en la NBA viene determinado por la posición del draft). En estas decisiones suelen tener un peso importante los agentes, y no siempre guiados por el beneficio de su cliente, sino por el de sus propias inversiones en otros jugadores e incluso entrenadores. Un agente no hostil siempre facilita el proceso para los equipos.

En estas tomas de contacto las condiciones las pone el equipo. Además del trabajo físico y técnico, pueden realizarse entrevistas personales. Las franquicias se juegan su crecimiento futuro, y quieren asegurarse hacer una buena elección. Daryl Morey, general mánager de los Houston Rockets, se ha reunido en los últimos años con unos cuantos aspirantes a profesionales. En su cuenta de twitter ha publicado algunos de los momentos más hilarantes (por supuesto sin desvelar el nombre de los protagonistas).

Como el jugador que afirma liderar verbalmente, pero no con el ejemplo. El que no mira a los ojos a su entrenador porque es más bajito que él. Otro que se dedica a rebotear porque no sabe hacer nada sin balón y es su forma de tenerlo. El artista que no tenía claro en que pie tenía la lesión. Y como gran estrella del despropósito, al que le pregunta si podría someterse a una prueba de detección de drogas y responde espantado “¿Hoy?”. No sé el tiempo que todos ellos pasaron en la universidad, pero no parece que les aprovechara mucho. Y me parece que tampoco estuvieron atentos a los consejos de sus agentes.

publicado en http://www.encancha,com, mayo 2014

Los Cavaliers, el equipo más afortunado de la NBA

21 May

El año pasado por estas fechas publicábamos un artículo sobre la suerte de los Cavaliers en el sorteo del draft. Ahora toca desempolvarlo y actualizarlo, porque la primera elección ha vuelto a caer en el equipo de Cleveland. La suerte de los Cavaliers parece inagotable.

Si la temporada pasada nos parecía extraordinario que los Cleveland Cavaliers obtuviesen la primera elección en el draft, lo de este año agota todos los adjetivos.  Destacábamos entonces que la franquicia de Cleveland había obtenido cuatro números 1 desde la instauración del sistema de sorteo en 1985. Ahora no solo han sumado el quinto, sino que además es el tercero en las últimas 4 temporadas. Es épico.

No soy un especialista en cálculo de probabilidades, pero las posibilidades matemáticas de que un hecho así se produzca deben ser cuanto menos absurdas. No es sólo ser el primero entre 30 en 3 de 4 ocasiones, es que además los boletos que cada equipo lleva en el sorteo no son equivalentes. Este 2014, por ejemplo, los Cavaliers sólo tenían un 1,7 de posibilidades de ser los grandes triunfadores de la noche. Me reafirmo en lo dicho en el párrafo anterior, es absolutamente épico. Me temo que a su dueño acabarán prohibiéndole la entrada a los casinos.

Abonados al número 1

Los Cavaliers iniciaron su historia de fortuna en el draft de la NBA en 1986, eligiendo a Brad Daugherty. El talentoso pívot fue el eje central entorno al cual formaron un gran bloque con Mark Price, Craig Ehlo, Larry Nance  y John “Hot Rod” Williams, entre otros. Sin embargo, sus continuos problemas de espalda le forzaron a retirarse tras 8 temporadas, con tan solo 28 años.

En junio de 2003, tras una serie de años anodinos, los Cavaliers fueron doblemente afortunados. Por una banda, consiguieron nuevamente la primera elección del draft. Y por otra, este hecho se produjo el mismo año que Lebron James optaba a hacerse profesional.  James volvió a poner la franquicia en el mapa,  llevándola hasta las finales de la NBA en 2007. Se enfrentaron a los Spurs en año impar. O sea que perdieron.

Con el proyecto agotado, Lebron James voló a Miami en 2010, dejando tras de sí un equipo desolado…pero con mucha suerte. El propietario Dan Gilbert envió a su hijo Nick como representante del equipo al sorteo del draft del 2011. Y el chaval fue talismán al obtener de nuevo una primera elección. Los Cavaliers se hicieron con Kyrie Irving, llamado a ser el mejor base de la NBA dentro de no demasiado tiempo. Un jugador sobre el que cimentar un nuevo proyecto.

La temporada pasada fueron agraciados de nuevo con el número uno.  De nuevo con Nick Gilbert como talismán. Aunque en aquella ocasión su sonrisa no fuera tan amplia y sincera como en la anterior. Porque si hubo un año en el que perder no era tan malo, y ganar no significaba tanto, era aquel. Los Cavaliers tenían una patata caliente en las manos. Y eligieron a Anthony Bennett, uno de los peores números 1 de la historia del draft en su primera temporada.

Este 2014 el representante del equipo en la ceremonia del sorteo no fue Nick Gilbert, sino el mánager general David Griffin. Pero tenía dos amuletos muy poderosos. Un pin en su solapa en recuerdo de su fallecida abuela y una pajarita en el bolsillo superior de su americana propiedad de Nick Gilbert. En los instantes decisivos del sorteo toca ambos objetos y…abracadabra, su equipo se hace con el ansiado número 1.

 

 

Todo un mundo de posibilidades

En 1986, 2003 y 2011 era muy fácil elegir. Había unos números 1 bastante claros, y era muy difícil equivocarseAlgo que no ocurrió en el 2013, con una clase de novatos que presentaba buenos jugadores (como siempre), pero con muy pocas opciones de que alguno de ellos se convirtiese en estrella.

Este año el azar les depara una ocasión de oro para resarcirse de la “mala suerte” del 2013. Porque la promoción de novatos es estelar. En palabras de Jeff Cohen, vicepresidente de los Cavaliers, “este es el mejor draft desde la llegada de Lebron James, Dwayne Wade, Chris Bosh y Carmelo Anthony”. Eso fue en el 2003, y su equipo también eligió entonces en primer lugar.

Los Cleveland  Cavaliers son un equipo en reconstrucción desde que Lebron James cambió los grandes lagos de Ohio por las soleadas playas de Florida, aunque este año ya luchaban por entrar en play offs.  Este nuevo número 1 les permitirá acelerar el proceso. Con el base Kyrie Irving como jugador franquicia el recién llegado no deberá asumir desde el primer día el peso de la responsabilidad. La posición de escolta también está perfectamente cubierta (Dion Waiters), así que lo más plausible parecería centrarse en las mayores carencias: los pívots.

El equipo no tiene a ningún center de máximo nivel en nómina para la próxima temporada.  Entre los aspirantes a profesionales figura el ex de Kansas Joel Embiid (2,13, 113 kilos), un proyecto de jugador muy interesante incluso a corto-medio plazo. Otra de las opciones de los Cavaliers sería tirar la toalla con Bennett y firmar un nuevo 3-4.  O eso, o recolocar al anterior número 1 de draft de 4 (buscando un traspaso para Tristan Thompson tal vez). En ambos casos, el equipo buscaría un alero potente, con buena mano exterior y capacidad para anotar dentro.

En la camada de novatos de este 2014 tenemos dos jugadores extraordinarios que encajarían en ese perfil. Uno es Jabari Parker, procedente de la prestigiosa Duke de Mike Krzyzewski. El otro, compañero de Embiid bajo las órdenes de Bill Self, el chico maravillas que tanto ha dado que hablar este temporada: Andrew Wiggins. Si nos hemos cansado de oír cómo se le comparaba a Lebron James, imaginad lo que puede pasar si Wiggins es elegido con el número 1 del draft por los Cavaliers.

Clasificación final en la Liga del Tanking

El peor equipo de la NBA, los Milwaukee Bucks, estaba representado en el sorteo por Mallory Edens (la hija adolescente del nuevo propietario Wes Edens). Con un 25% de posibilidades de acabar primeros, finalmente elegirán en segunda posición. Desde 2004 (Orlando Magic) el equipo que tiene más posibilidades no se lleva el premio gordo, así que puede tomarse como un triunfo. Cualquier jugador que elijan les servirá, así que es muy difícil que fallen. Ahora sólo falta ver con que empuje llega Wes Edens a la franquicia, y si será capaz de aprovechar esta oportunidad para sacar al equipo de Milwaukee del pozo de la clasificación.

Los Sixers, representados por el mítico Julius Erving, atesoraban el 19,9% de los boletos de la rifa. Y han acabado en tercera posición. No es un gran premio a sus denodados esfuerzos por perder partidos durante toda la temporada. Sin embargo, también dispondrán de la décima elección gracias al traspaso de J’rue Holiday a los Pelicans a cambio de Nerlens Noel (sexta elección del pasado draft que aún no ha debutado en la NBA por una rotura de ligamentos de su rodilla). Eso deja las cosas en un empate. Sin goles, pero un empate en la liga del tanking.

 Los Orlando Magic, el tercer peor equipo de la última regular, se hallan en una situación equiparable a los Sixers. Su cuarta plaza no es lo que esperaban, pero el disponer también de la doceava elección (vía Denver Nuggets) atenúa su decepción. Utah Jazz, el peor equipo del Oeste, elegirá quinto. No es una mala elección en este draft tan cargado de talento, y podrán seguir con la reconstrucción que ya han empezado esta misma temporada con Gordon Hayward, Alec Burks, Trey Burke, Derrick Favors i Enes Kanter. Los Jazz tienen otra elección en primera ronda, la 23, para potenciar el banquillo.

Los Celtics, después de ensombrecer su trayectoria histórica empatando a victorias y derrotas con los Jazz, han caído en la sexta posición de este draft del 2014. Otra temporada titularíamos “decepción mayúscula”. Este año podemos decir que se han salvado por los pelos en el último segundo del partido. Aún les quedará algún rookie con potencial de estrella. O pueden esperar a que alguno de los equipos que eligen antes que ellos arriesgue y se equivoque, dejando libre alguna pieza codiciada. El equipo de Boston tendrá una segunda elección, la 17, vía Nets, una de las muchas que consiguió en el traspaso de Garnett y Pierce. En pocos años, con un mínimo de fortuna en el sorteo, criterio a la hora de elegir novatos  y acierto en la renovación de los contratos de sus jugadores, pueden volver a armar una buena plantilla.

 Y llegamos al gran derrotado: Los Angeles Lakers. La franquicia californiana elige en séptimo lugar, y sólo tiene esta elección en la primera ronda del draft del 2014. Para una franquicia en reconstrucción como la angelina, es muy poco bagaje. Conseguirá un buen debutante, pero difícilmente un futuro jugador franquicia. Así que les tocará rascarse el bolsillo para fichar a una estrella a la que Kobe Bryant le pueda dar el testigo en breve, y acompañarla de un núcleo de buenos jugadores para armar un equipo competitivo. Tienen margen salarial, pero se me antoja corto para la magnitud del proyecto. Habrá que superar de nuevo el tope salarial, lo que  lastrará futuros presupuestos con el impuesto de lujo y la dolorosa penalización por ser reincidente habitual. ¿Valía la pena “tankear”?

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