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NBA: Pacers y Clippers aumentan su arsenal para los play offs

28 Feb

El 20 de febrero se cerró el período de traspasos entre equipos en la NBA, con muchos movimientos de piezas de poco importancia. Pero de entre toda esta maraña de jugadores que hicieron las maletas, hay un par de billetes de avión que pueden cambiar el devenir de la temporada en curso.

El líder de la Liga Regular, los Indiana Pacers, envió a Danny Granger y una segunda ronda del draft del 2015 a cambio de Evan Turner y Lavoy Allen. Si en junio se proclaman campeones de la NBA, seguramente podrán marcar en rojo en el calendario como una fecha clave para su éxito el día que cerraron este trato, tanto por lo que dieron como por lo que recibieron.

 Danny Granger era el líder de los Pacers hasta que una lesión de rodilla le mantuvo inactivo prácticamente toda la temporada pasada. En su ausencia se produjó la explosión imparable de Paul George, quien asumió unos galones en el equipo de Indiana que ahora no está dispuesto a ceder. El buen rendimiento de Lance Stephenson acabó de relegar a  Granger, con un sueldo de 14 millones de dólares, a un papel secundario. Su marcha cierra la posibilidad de una lucha de gallos en el gallinero.

La llegada de Evan Turner dota al equipo de Indianapolis de un jugador joven de mucho talento y una gran polivalencia, y con un contrato mucho más barato que el de Granger. En sus tiempos NCAA en Ohio State, Turner ejercía de falso base desde la posición de ala pívot, con una eficacia letal. Sus excompañeros Kosta Koufos y B.J. Mullens ya le pueden estar agradecidos. Los espacios que les abría Turner y sus asistencias les hicieron primeras rondas de draft.

Turner no ha conseguido desempeñar en sus tres temporadas y media en los Sixers el papel de jugador franquicia capaz de elevar el juego colectivo del equipo (tal vez tampoco había mucho que elevar). En los Pacers, saliendo del banquillo y sin la presión del liderazgo, puede constituir una sociedad letal junto con el igual de talentoso Luis Scola. O formar parte de un quinteto polivalente junto a Lance Stephenson y Paul George (¿el anti-small ball de los Heat?).

Lavoy Allen es la pieza secundaria necesaria para cerrar el acuerdo, pero puede ayudar en defensa y en la lucha por el rebote como reserva. Si además el entrenador Frank Vogel consigue recuperar para el baloncesto al pívot Andrew Bynum, al que los Pacers firmaron tras ser cortado por los Chicago Bulls a cambio un salario “reducido” (1 millón de dolares), no quedan muchas excusas creíbles para que Indianapolis no acoja  en junio el desfile triunfal de los campeones de la NBA.

El tiro por la culata

La brillante jugada le podría salir mal a los Pacers si se confirman los rumores entorno al destino final de Granger. El jugador no está por la labor de vegetar en un equipo sin más rumbo que la derrota en Filadelfia. Así que el alero y los Sixers han llegado a un acuerdo de rescisión de contrato. El ex de los Pacers, ahora como agente libre, escucha ofertas.

El grupo de candidatos con opciones parece haberse reducido a 2, San Antonio Spurs y Los Angeles Clippers. El retorno de Kahwi Leonard ya recuperado de su lesión en los tejanos, y los problemas físicos de Jamaal Crawford y J.J. Redick en los angelinos podrían hacer decidirse a Granger a fichar por los Clippers, equipo en el que podría tener más protagonismo y aprovechar más la vivienda que ya tiene en Los Angeles. Según algunas fuentes, el jueves 27 de febrero el alero estaba entrenando en esta ciudad. Sea en uno u otro, el ex de los Pacers acabaría en un candidato al título y posible rival de su antiguo equipo en la final de la NBA.

Granger podría repetir el camino seguido por Glen Davis, que se cansó del sol de Florida y llegó a un acuerdo con los Orlando Magic para la rescisión de su contrato. Pocos días después, Los Angeles Clippers se hacían con sus servicios. Si los Clippers consiguen fichar también al fugaz Sixer el trío formado por Chris Paul, Blake Griffin y DeAndre Jordan tendrá las espaldas muy bien cubiertas, aumentando sus opciones en los playoffs.

“Big Baby” Davis jugó cuatro temporadas en los Celtics de Boston, con los que se proclamó campeón el año 2008 y disputó la final del 2010. En el 2011, tras el fin del cierre patronal, fue traspasado a los Magic donde se convirtió en una de sus referencias (19 puntos, 9,2 rebotes). La temporada pasada una fractura en su pie izquierdo le mantuvo en el dique seco los 48 últimos partidos de la liga regular. Su elevado peso (2,06 de altura, 131 kilos) no le ha ayudado en la recuperación.

Cansado de jugar en una franquicia en reconstrucción y sin más aspiraciones que ir ganando algún partido de vez en cuando (los Magic tienen el tercer peor registro de victorias de esta temporada), Davis ha buscado un equipo donde reencontrarse con el triunfo y los títulos que conoció en su época en los Celtics de Doc Rivers, el mismo técnico que ahora entrena a Los Clippers.

Un caso similar al de Granger y Davis lo puede protagonizar Metta World Peace. Amnistiado a principio de temporada por los Lakers, fichó por los Knicks de Nueva York. La pésima temporada del equipo ha acabado con su paciencia (que tampoco es mucha), y ha llegado a un acuerdo para rescindir su contrato. De recalar en uno de los equipos con aspiraciones al anillo podría ser un factor destacado en la resolución del campeonato. El exjugador de los Bucks Caron Butler podría optar por los Miami Heat o los Oklahoma City Thunder conviertiéndose en otro refuerzo de importancia en la lucha por el campeonato.

Los Sixers, grandes triunfadores

Si hemos señalado a Pacers y Clippers como unas de las franquicias que mejor se han movido en el mercado de traspasos y agentes libres, es de justicia que digamos lo mismo de los Sixers, cada uno de acuerdo a sus objetivos. En Indiana y Los Angeles buscan la victoria y un largo trayecto en los playoffs. En la ciudad del amor fraternal sólo interesa la derrota.

El equipo de Filadelfia ha dado salida de su plantilla en los diferentes traspasos realizados a Evan Turner, Lavoy Allen, y Spencer Hawes, recibiendo como compensación a Eric Maynor, Danny Granger (que ya ha rescindido su contrato), Earl Clark (al que ya han despedido), Henry Sims, Byron Mullens (el excompañero de Turner en Ohio State) y ganando cuatro segundas rondas de draft.

Los Sixers se han desecho de una aportación media total de 35,5 puntos, 20 rebotes y 3,7 asistencias con unos jugadores que sumaban un promedio de 85,1 minutos en pista por partido para quedarse con un acumulado de 8,1 puntos, 5,4 rebotes y 1,8 asistencias con una suma de minutos en juego de 26,3. Respecto al dinero, habrá que ver a que acuerdo han llegado respecto a los 14 millones de sueldo de Granger, pero en todo caso su suma de nóminas es la más baja de la NBA

En Filadelfia llevan con esta tres temporadas destruyendo el equipo, traspasando a sus mejores jugadores (Andre Iguodala, J’Rue Holiday, Evan Turner, Spencer Hawes) a cambio de lesionados (Andrew Bynum, Nerlens Noel), jugadores venidos a menos (Danny Granger) o secundarios (Mullens y Sims, por ejemplo). Una cuidadosa planificación de unos maestros del tanking (jugar a perder) que este año puede tener su recompensa.

Con un draft que los analistas consideran plagado de futuras estrellas, ser el peor equipo de la liga regular te da un 25% de posibilidades de elegir en primer lugar y un 100% de hacerlo cuartos si no suena la flauta en el sorteo. Los Sixers son el penúltimo equipo de la clasificación, y con opciones de sumar más derrotas que el peor, los Bucks . Estos cambios de jugadores les ayudarán a conseguir una joven estrella sobre la que construir un proyecto nuevo…si no la acaban traspasando también.

 

artículo publicado en http://www.encancha.com, febrero 2014

 

Recuperando el tiempo perdido

28 Oct

La temporada pasada, unos cuantos jugadores importantes de la NBA se pasaron toda o la mayor parte de la competición fuera de las pistas por culpa de las lesiones. En este artículo recordamos algunos de ellos, y repasamos los retos a los que se enfrentan en su retorno.

DERRICK ROSE: Vuelve un participante del Juego de Tronos

Los Chicago Bulls acabaron la liga regular en el 2012 como uno de los candidatos al título, como un bloque sólido capaz de plantarle cara al trío de los Heat (Lebron, Wade y Bosh).  Hasta que en el primer partido de la primera ronda de playoffs, ante los Sixers, Derrick Rose se rompió el ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda.

Para un jugador tan atlético como el MVP de la liga regular de la temporada 2010-11, la rodilla es una articulación clave. Una mala recuperación ponía en peligro su carrera. Así que tras pasar por el quirófano en mayo del 2012, el base de los Bulls empezó  un largo trabajo de recuperación. Mientras, su equipo intentaba sacar adelante la temporada 2012-13.

Sus compañeros se clasificaron para los play-offs. Tras eliminar a los Nets, se emparejaron con los Heat en las semifinales de la Conferencia Este. Y llegó la ansiedad de los aficionados sobre un posible retorno de Rose. Pero el jugador franquicia era consciente que no debía apresurarse, aún a riesgo de defraudar a sus seguidores. Y los Bulls fueron eliminados por unos Heat que acabaron ganando el anillo de campeones de la NBA.

Esta pretemporada, 17 meses después de lesionarse, el base ha vuelto a jugar a un gran nivel. Dejando estadísticas impresionantes, muy buenas sensaciones y un pequeño susto (se perdió un partido por una inflamación en su rodilla convaleciente, pero no parece que el tema preocupe a los médicos del equipo). Con él, los Chicago Bulls vuelven a ser un equipo temible. Derrick Rose debe demostrar que la espera ha valido la pena.

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DANNY GRANGER: Hay otro gallo en el gallinero

El reto de Danny Granger es de otra magnitud al de Derrick Rose, pero igualmente relevante para el futuro del jugador. Porque la némesis del alero de los Pacers no es el líder de otro equipo ni un recién llegado a la NBA. El que le come el terreno a Granger es un compañero de su mismo equipo.

El alero empezó la temporada pasada con problemas en la misma rodilla que amargaba la existencia a Rose, la izquierda. En el caso del  jugador de Indiana, una tendinosis le impidió iniciar la competición junto con el resto del equipo. A finales de febrero volvió a las pistas, aunque la articulación sólo resistió 5 partidos. Y como la rehabilitación no funcionaba, en marzo decidió operarse, diciendo adiós de forma definitiva al resto de la temporada.

Pero mientras los Bulls sufrían por la ausencia de Rose, los Pacers no echaban en falta a Granger. Porque la temporada pasada Paul George presentó su candidatura a estrella de la NBA. El hombre orquesta de Indiana, el jugador más parecido en la actualidad a Lebron James, rindió a un nivel extraordinario, conduciendo a un bloque temible hasta las finales de la conferencia Este, en las que fueron eliminados por los Heat en el séptimo partido de la serie.

La temporada 2013-14 Granger se enfrenta a un dilema: ¿intenta recuperar los galones que tenía en los Pacers antes de su lesión, o se echa a un lado para que Paul George consiga confirmar su categoría de estrella en la NBA? George tiene muy claros sus objetivos, y parece dispuesto a pelear por ellos. Para empezar, Granger cederá más terreno al perderse los primeros partidos de competición por una lesión muscular.

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ANDREW BYNUM: El paso de candidato a jugador estrella a jugador secundario

Los Angeles Lakers incluyeron a Andrew Bynum en el megatraspaso en el que se hicieron con los servicios de Dwight Howard. Una temporada después, han surgido dos certezas incuestionables de aquella operación: Howard no era el jugador que los californianos necesitaban, y fue un acierto total deshacerse de Bynum.

El pívot de 2,13 de altura, con un largo historial de problemas de lesiones en sus rodillas, no disputó ni un solo partido de la pasada temporada en su franquicia de destino, los Sixers de Filadelfia. Y lo peor no es que no llegase a debutar, sino la pérdida total de credibilidad en torno a su seriedad, capacidad de trabajo y motivación en su recuperación.

Cuando se empezaba a rumorear un pronto retorno a las pistas, llegó una recaída en su lesión. Al parecer, provocada por una partida de bolos. Y no fue la única “extravagancia” de Bynum durante la temporada. Gran aficionado al futbol, acudió al Bernabeu a presenciar el partido en el que el Borussia de Dortmund eliminaba al Real Madrid en semifinales de la Liga de Campeones. Tras el encuentro, decidió prolongar la noche en un tablao flamenco.

Una vez acabada la temporada, diversas franquicias se interesaron en él, pero el jugador se negó a someterse a ningún tipo de reconocimiento médico. Contratarlo se convirtió así en cuestión de fe. Y los que más han creído han sido los Cleveland Cavaliers. Bynum no ha debutado en pretemporada y se duda que esté a punto para el inicio de la liga regular. ¿Llegará a sudar la camiseta de los Cavaliers o se convertirá en un nuevo Greg Oden?

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RAJON RONDO: Volviendo a un equipo irreconocible

El 25 de enero de 2013, tras 38 partidos de liga regular, el base de los Celtics se rompió el ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha. Una lesión para la que se establece un proceso de recuperación comprendido entre los 9 y los 12 meses. La rehabilitación de Rondo va por buen camino en lo que se refiere a la operación a la que se sometió, pero el base no quiere acelerar su retorno. “Volveré cuando pueda saltar con mi pierna derecha y machacar”.

Cuando regrese, sus Celtics no se parecerán en nada a aquellos con los que disputó 38 partidos durante la temporada 2012-13, con un nuevo entrenador y la marcha de sus principales referentes en la pista. Se fueron Paul Pierce, Kevin Garnett y Jason Terry, dejando el timón del equipo en sus manos. Algo que no cambia la llegada de Gerald Wallace, un veterano que firma buenos números pero cuyos equipos no han dado un paso adelante tras su llegada.

Rondo será el líder de un equipo en el que el alapívot Jeff Green debe seguir creciendo. En el que la  esperanza radica en el sophomore Jared Sullinger y el rookie Kelly Olynyk. En el que el base Avery Bradley puede dar alguna sorpresa agradable. Con la solidez de Brandon Bass bajo los aros. Y la confianza que Gerald Wallace y Kris Humphries cumplan su papel de veteranos. Si todo funciona, disiparán las sospechas que la gerencia ha diseñado un bloque para perder y obtener buenas elecciones de draft (si, la palabra maldita, tanking).

KEVIN LOVE : Aprendiendo a delegar

El ala pívot es el ejemplo personificado del calvario de lesiones que la temporada pasada asoló a los Timberwolves de Minnesota. En pretemporada se fracturó el dedo corazón de su mano derecha, lo que le impidió comenzar la liga regular. A primeros de enero recayó de la misma lesión tras recibir un golpe. Y para cuando estaba a punto de reaparecer, un problema en la rodilla izquierda le hizo pasar por el quirófano. Su bagaje en toda la temporada 2012-13 fue de 18 partidos.

En su vuelta se encontrará con un equipo que no necesita ser tan dependiente de sus actuaciones. Los Timberwolves han configurado un bloque entorno al juego de Ricky Rubio, con un pivot con un físico poderoso como Nikola Pekovic para aprovechar sus asistencias interiores, y una batería de tiradores como Kevin Martin, Chase Budinger y Shabazz Muhammad para anotar desde fuera los balones que doble el base del Masnou.

En Minnesota confían que Kevin Love siga ejerciendo de líder, pero sin acaparar los balones en ataque en un equipo que pide a gritos que le dejen crecer. Un bloque que necesita encontrar su juego para dar un paso adelante, y que cuenta con los jugadores necesarios para ello. Siempre y cuando el ala pívot californiano cumpla con su parte del guión, jugar y dejar jugar. Resolviendo los atascos del conjunto sin provocar ninguno.

AMAR’E  STOUDEMIRE: Cuando el rival es tu propio cuerpo

El ala pivot de los New York Knicks no pudo empezar la liga regular la pasada temporada después que una lesión en su rodilla izquierda durante la pretemporada le obligara a pasar por el quirófano. En marzo la rodilla operada fue la derecha. Ambas lesiones, unidas a una hernia discal, sólo le permitieron jugar 29 partidos. En julio se sometió a una tercera intervención en una de sus rodillas, esas articulaciones que tantos problemas le están dando.

La temporada anterior un Stoudemire muy castigado por las lesiones sólo había podido disputar 47 partidos. Los Knicks, perseguidos por las dudas acerca de la consistencia de su ala pívot, han incorporado este verano a Andrea Bargnani. Amar’e deberá luchar contra su propio cuerpo y contra un rival más sano para demostrar que aún puede ser un jugador importante en la NBA.

versión integra del artículo publicado en http://www.encancha.com, octubre 2013

El caso Avdalovic no se repetirá en la NBA

4 Jun

La NBA es una organización ágil a la que no le da miedo cambiar las reglas de la competición por el bien del espectáculo. La última modificación ha sido la que pretende luchar contra la simulación de faltas. Las sanciones aplicadas en la final de la Conferencia Este han vuelto a poner los focos sobre ella. Repasémosla.

En los últimos años la NBA había detectado un incremento de simulaciones por parte de algunos jugadores para conseguir que los árbitros le señalasen falta a algún rival. Y también habían aumentado los reproches públicos entre quienes lo hacían y sus víctimas. Para cortarlo de raíz la Liga estableció para esta temporada una normativa contra el flopping (que es como se conoce por aquellas lares esta práctica).

La reglamentación descarga de la responsabilidad de aplicación de la misma a los árbitros, más allá de pitar técnica por conducta antideportiva si lo consideran apropiado. Es la misma organización de la NBA la que repasa las imágenes de todos los partidos y decide si existe alguna conducta sancionable. Para la primera vez, la cosa se resuelve con una advertencia. La segunda vez, con una multa de 5000 dólares. La tercera vez la multa es de 10.000 y 15.000 para la cuarta infracción.

Si el jugador es Don Erre que Erre, o no ha sido capaz de cambiar a su profesor de interpretación, se le castigara con 30.000 dólares la quinta vez que la NBA considere que finja. Y a partir de la sexta infracción, el castigo acarrea suspensión de un partido más una posible multa a decisión de la liga. Desconocemos el criterio para establecer sanciones en este último caso porque nadie ha llegado tan lejos…aún.

La regla se empezó a experimentar en la pretemporada, de forma discreta y sin sanciones económicas. La cosa se saldó con entre 15 y 20 advertencias. Tiene guasa que el primer jugador que reconoció haber sido avisado fue Jarrett Jack. El base de los Warriors era uno de los que más había criticado en público a los fingidores. Por ejemplo, durante los playoffs del año pasado, pidió a los árbitros en un tweet que no picasen tanto en los engaños de Blake Griffin.

Durante la temporada regular, y una vez superada la novedad del primer amonestado de forma oficial, o el primer multado (Reggie Evans), la situación se normalizó y no se le dio más importancia al asunto. Y esta fase de la temporada acabó con 24 infracciones repartidas entre 19 jugadores, de los que 5 que tuvieron que pagar 5.000 dólares (2 infracciones): Reggie Evans y Gerald Wallace (Brooklyn Nets), Jose Juan Barea (Timberwolves), Kevin Martin (Thunder) y Omar Asik (Rockets).

Endurecimiento de la normativa en playoffs

Stu Jackson, vicepresidente de la NBA y responsable directo del programa antiflopping, defendía el éxito del mismo ante las críticas por la escasez de sanciones argumentando que actuaban de forma discreta (¡aunque las amonestaciones y multas son públicas!). Según él, la efectividad radicaba en que equipos y jugadores sabían que los vigilaban de cerca, y muchos querían evitar el estigma de ser señalados como “cuentistas”.

Pero he aquí que llegan los playoffs y la Liga decide subir las apuestas. Durante esta fase de la competición, se suspende el aviso previo y se pasa directamente a las multas. Todos los castigos se endurecen un grado. La primera infracción ya se multa directamente con 5.000 dólares. Y Jeff Pendergraph (Pacers), Derek Fisher (Thunder), J.R. Smith (Knicks) y Tony Allen (Grizzlies) pasan por caja.

Hasta que llegamos a unas Finales del Este muy calientes entre Miami Heat y Indiana Pacers. En lo deportivo, y en lo no tan deportivo. En el cuarto enfrentamiento de la serie se sanciona por flopping de una sola tacada a tres jugadores: Lebron James (Heat), y David West y Lance Stephenson (Pacers). El tema ya venía de antiguo. En las semifinales de la misma conferencia de la pasada temporada, el técnico de los Pacers Frank Vogel había acusado a los Heat de ser el equipo más fingidor de la Liga. Le costó una multa de 15.000 dólares.

No ha sido el único entrenador en vincular esta práctica con el equipo de Miami. Tom Thibodeau, de los Chicago Bulls, ha sido multado con 35.000 dólares por acusar de simulación a Lebron James, tras ser eliminados esta temporada por los Heat en las semifinales de la Conferencia Este. James se defendió.”Yo no necesito tirarme. Juego duro pero no me tiro. Nunca he sido de esos. No necesito tirarme. Ni siquiera sé hacerlo”.

Claro que antes del fatídico cuarto partido contra los Pacers, la estrella de los Heat también dijo: “Algunos jugadores llevan años tirándose para conseguir una ventaja. Cualquier medio por el que puedas conseguir una ventaja sobre el contrario para beneficiar a tu equipo es válido”. ¿Con cual de las dos declaraciones de Lebron James nos quedamos? Por cierto, al final los de Miami eliminaron al equipo de Indiana para disputar su tercera final de la NBA en tres temporadas.

La ventaja de usar el video

Siempre se dice que los errores arbitrales son parte del juego, y como tal hay que asumirlos y aceptarlos. De esa excusa que en más de una ocasión ha servido para salvar alguna cabeza poco competente nace el camino que lleva al flopping. Porque ya que los árbitros se equivocan, nada impide sacar partido de sus errores en un mundo como el del deporte en el que sólo perduran los resultados. Bueno, siempre queda el juego limpio, la ética, etc.., pero todas esas cosas no ganan títulos.

En el baloncesto FIBA todo queda en manos de los árbitros, que pueden castigar la acción con una falta técnica, pero nada más. La ventaja que tiene la revisión del video antes de aplicar la sanción de la NBA es que así se evitan los “casos Avdalovic”. El 7 de noviembre del 2007, en la Copa ULEB, el jugador del Pamesa Valencia Vule Avdalovic salta para lanzar a canasta en el partido contra el Fraport Skyliners. Hace un movimiento extraño en el aire, sin que nadie le toque, y se queda tumbado en el suelo retorciéndose de dolor.

Al base-escolta le cae una técnica por fingir. El árbitro Anibal Castano pita técnica. Mientras el rival lanza los tiros libres, a él se lo llevan a la enfermería. Rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, en el último apoyo antes de saltar. Tuvo que pasar por el quirófano para sanar una lesión que mermó su carrera deportiva. En este caso Don Erre que Erre fue la tripleta arbitral (Anastasios Piloidis, Anibal Castano y Enrico Sabetta), que no quiso rectificar una decisión equivocada.

 

publicado en http://www.encancha.com , junio 2013

Marc Gasol, el último pívot clásico

18 May

El baloncesto es, como la energía, una esencia en continua transformación. El juego en la NBA es cada vez más rápido y vistoso, al gusto de los espectadores. Y los grandes pívots que antes desempeñaban un papel clave se están convirtiendo en especialistas. Aunque haya algunos que se resisten a aceptarlo.

 En nuestro deporte existe un axioma que se tomaba como verdad absoluta hasta la aparición de los Bulls de Michael Jordan: no hay equipo campeón sin un pívot dominante. La historia de la NBA está llena de ejemplos que demuestran la veracidad de esta afirmación, y con las excepciones justas para confirmarla.

 La lista se inicia con los Minneapolis Lakers de George Mikan, y sigue con los Boston Celtics de Bill Rusell, o de la pareja Kevin McHale – Robert Parish (sin olvidarnos del sexto hombre Bill Walton), Los Angeles Lakers de Wilt Chamberlain, Kareem Abdul Jabbar o Shaquille O’Neal, los New York Knicks de Willis Reed, los Filadelfia 76ers de Moses Malone, los Houston Rockets de Olajuwon o los San Antonio Spurs de David Robinson y Tim Duncan.

 Michael Jordan guió a los Bulls a 6 campeonatos de la NBA sin necesidad de un gran pívot dominante. Aunque en los tres últimos tenían en la plantilla a Dennis Rodman, uno de los más grandes reboteadores de la historia del baloncesto. Y en los tres primeros al versátil Horace Grant. La sombra de “Air” ha oscurecido hasta tal punto a sus compañeros que da la impresión que ganó los anillos él solito.

 Hasta que llega Lebron James, con su físico y polivalencia, para darle una vuelta de tuerca más a los conceptos del baloncesto. Y el “small ball” se pone de moda. Equipos pequeños, veloces, hiperactivos, que pasan la pista a toda velocidad en ataques vertiginosos. Un ritmo sin pausas que deja fuera de juego a los pívots clásicos, los de la vieja escuela.

 El líder de la vieja escuela

 Pero como los galos de Asterix, no todos han sucumbido a esta moda. Y entre los resistentes, existe un líder claro, por encima de los siete pies (2,13) de estatura. Pesado, imposible de mover una vez ha ganado la posición. Como si hubiera echado raíces. Duro en defensa y sólido en el rebote. Con buenos fundamentos, productivo en ataque y excelente visión de juego. La columna vertebral que aguanta a su equipo en momentos difíciles y da coherencia a su juego. Marc Gasol.

 Ha sido el primer europeo en ganar el premio al mejor defensor de la temporada. Un galardón que algunos no han entendido, y así lo han manifestado públicamente. Como Lebron James (él también optaba a esta distinción) o el tres veces ganador Dwight Howard (otra muestra de inteligencia por su parte, compartiendo vestuario con el hermano de Marc, Pau, que es quien debía pasarle la pelota y abrirle huecos tras la lesión de Kobe Bryant).

 Otro ejemplo de las discrepancias entorno de la relevancia de su papel lo hallamos en que el mediano de los Gasol no figura en el primer quinteto defensivo de la temporada de la NBA. El mejor defensor individual ha sido relegado al segundo quinteto. El premio al jugador surge de una votación entre periodistas. El cinco ideal se configura a partir de los votos de todos los entrenadores de la competición.

 Por suerte para Marc, en Memphis si que le valoran como se merece. Para su socio en la pintura Zach Randolph, es el mejor pívot de la NBA. Y el propietario del equipo, Robert Pera, ha lanzado a través de su cuenta de twiter una campaña de promoción de su asalariado, capaz de hacer posible lo imposible con total normalidad y sin aparente esfuerzo. Un Chuck Norris del siglo XXI.

 En estos playoffs Marc Gasol ha aumentado su rendimiento ante la canasta contraria respecto a sus números de liga regular. En la serie contra los Clippers promedió 17,3 puntos. Contra los Thunder, ha aportado 19,4 por noche. Es el jugador de su equipo que más minutos permanece en pista. Lidera a los Grizzlies en tapones, mientras que es el segundo en la lista de anotadores, de reboteadores y de pasadores.

 Pero su importancia va más allá de los números. Su presencia en el centro de la zona de los Grizzlies determina la actitud defensiva de sus compañeros, y las jugadas de sus rivales. Siempre atento a la ayuda antes las penetraciones de los jugadores contrarios, éstos dudan a la hora de encarar el aro. Y por cada lanzamiento exterior que se juegan por miedo a Marc, aumentan las posibilidades de fallo. Y de rebote defensivo.

 Cuando en febrero los Grizzlies traspasaron a su entonces líder anotador Rudy Gay, muchos interpretaron (entre ellos el que firma este artículo) que estaban tirando sus opciones esta temporada a cambio de una rebaja en la estructura salarial. El tiempo nos ha demostrado que nos equivocábamos. Sin Gay, el equipo se ha centrado en su verdadero punto fuerte, el juego interior. Y ha descubierto la mejor versión de Mike Conley, el base titular más infravalorado de la Liga.

 Por primera vez en su historia, la franquicia de Memphis ha llegado a una Final de Conferencia. La baja de Westbrook ha sobrecargado de trabajo y minutos a Kevin Durant. Y los Oklahoma City Thunder han pagado el agotamiento de su estrella en los últimos cuartos de los partidos de una serie muy igualada, yéndose de vacaciones mucho antes de lo que esperaban. En primera ronda ante los Clippers los Grizzlies ya se beneficiaron de la lesión de Blake Griffin. ¿La suerte de los campeones?

 Y ahora, las Finales de Conferencia

 El rival de los Grizzlies en el campeonato de la Conferencia Oeste, y último obstáculo antes de la gran Final de la NBA, serán los San Antonio Spurs. Los tejanos han acabado con la bonita aventura de los Golden State Warriors en los playoffs de esta temporada. Un dato para los amantes de la numerologia, los cuatro campeonatos de los de Popovich han llegado en año impar…como éste.

 Volviendo a los Warriors, Stephen Curry nos ha dejado momentos inolvidables, secundado por Klay Thompson. El rookie Harrison Barnes ha demostrado una solidez en su juego propia de un veterano. Jarret Jack ha tenido buenos minutos saliendo desde el banquillo. Siempre nos quedará la incógnita de saber que hubiera pasado si David Lee no se hubiera lesionado. Tal vez la próxima temporada podamos averiguarlo si otro pívot de la vieja escuela, Andrew Bogut, se mantiene sano.

 En el Este, los Heat de Miami pasaron a la final de Conferencia después de deshacerse de los Bulls. El equipo de Chicago no pudo recuperar a los lesionados Deng y Hinrich, y se descartó la probablemente apresurada reaparición de su estrella Derrick Rose. Aún así, dieron una lección de coraje y competitividad, jugando por encima de sus posibilidades, liderados por un Nate Robinson sin contrato para la próxima temporada y por un prometedor Jimmy Butler. Lástima que Carlos Boozer se sumó tarde a la fiesta.

 La otra semifinal del Este aún está abierta a la hora de escribir estas líneas. Los New York Knicks han salvado la primera pelota de partido ante los Pacers, el equipo del otro gigante que se resiste al cambio de época, Roy Hibbert. Ahora la serie se traslada a Indiana, donde los Knicks no conocen la victoria esta temporada. Deberían ganar el próximo para jugárselo todo a una carta en un séptimo partido en el Madison Square Garden.

Es la oportunidad de Carmelo Anthony de quitarse el sambenito de encima de ser un buen jugador incapaz de hacer campeón a su equipo. Lástima que Melo ha perdido el acierto cara a canasta de la recta final de la Liga Regular. Y que J.R. Smith también ha bajado escandalosamente sus prestaciones, inmerso en un debate público sobre sus juergas nocturnas. Y que Iman Shumpert tampoco ve aro.Y que Jason Kidd lleva 9 partidos (desde el 23 de abril) sin anotar un punto. Si remontan será un gran guión cinematográfico, una conmovedora historia de superación. Lástima que hablamos de Nueva York y no de Hollywood.

 

publicado en www.encancha.com, mayo 2013

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