Tag Archives: Indiana Pacers

Paul George y Kevin Love, protagonistas de la semana NBA

3 Ago

Una vez resueltos los destinos de Lebron James, Carmelo Anthony y Pau Gasol, el futuro de un Kevin Love harto de perder partidos en los Timberwolves era el centro de todas las conversaciones. Hasta que Paul George se fracturó la pierna.

La gravísima lesión de Paul George ha trastocado por completo los planes de los Indiana Pacers de cara a la próxima temporada. El jugador franquicia se rompió la tibia y el peroné en un partidillo de entrenamiento de los jugadores NBA preseleccionados para representar a los Estados Unidos en el próximo Mundial.  Habitualmente comparto los videos para ilustrar las jugadas de las que hablo, pero en este caso no lo haré. Lo encuentro excesivamente morboso ante la dureza del momento.

Lo más probable es que George,  cuya ampliación de contrato de 5 temporadas a cambio de alrededor de 90 millones de dólares entra en vigor la siguiente campaña, no juegue ningún partido de la Liga 2014-15. Los Pacers han visto como Lance Stephenson se ha convertido en la nueva estrella de los Charlotte Hornets y no han intentado renovar a Evan Turner, quien tras su fugaz paso por Ios Pacers acabará en los Celtics.

Hasta ahora el escaso bagaje en el mercado de agentes libres de la franquicia de Indiana ha sido la incorporación del ex de los Pistons Rodney Stuckey para reforzar la posición de escolta tras la marcha, asumida de antemano, de”Born Ready” Stephenson. La previsión era que Paul George asumiera las riendas del equipo. Tras su lesión, se hace imprescindible un plan B para conseguir un líder en pista.

El problema es que la desdichada jugada llega con la época de fichajes bastante adelantada y los mejores jugadores ya comprometidos. Los Pacers no se habían movido al no considerarlo necesario, y ahora que si lo necesitan tal vez sea tarde.  Siempre queda la opción de un traspaso, pero eso supondría renunciar a alguna pieza básica. Me da la impresión que han dicho adiós a la temporada incluso antes de su inicio.

Esta lesión amenazaba con reabrir el debate sobre la conveniencia de que las estrellas de la NBA arriesguen el físico en competiciones con sus selecciones. Una discusión alimentada por los propietarios, especialmente en lo que se refiere a sus jugadores internacionales (y sus famosos seguros para cubrirse las espaldas en caso de lesión). Unas quejas que nunca han expresado con la misma claridad cuando el que reclamaba a sus estrellas era el combinado norteamericano. A excepción, claro está, del vehemente dueño de los Mavericks Mark Cuban, el único que ha alzado la voz.

Larry Bird, máximo responsable de la configuración de la plantilla de los Pacers y miembro del primer “Dream Team” (Barcelona 1992), ha manifestado  en un comunicado que “aún apoyamos a USA Basketball y creemos en los objetivos de la NBA de promocionar nuestro juego, equipos y jugadores por todo el mundo. Es una lesión extremadamente desgraciada ocurrida en un escenario de alta visibilidad, pero podría haber ocurrido en cualquier otro momento y lugar”. Tema zanjado…por ahora.

Los Cavs quieren su Big Three

El otro nombre propio de estas dos últimas semanas ha sido Kevin Love. El ala pívot, harto de ver los playoffs desde su sofá, quiere ir a un equipo ganador. Y mejor hoy que mañana. Aunque su contrato no expira hasta la próxima temporada, sus ganas de cambiar de aires han hecho decidirse a los Minnesota Timberwolves a explorar las opciones que les ofrece el mercado.

El equipo mejor situado para conseguir sus servicios son los Cavaliers de Cleveland. Con Lebron James de nuevo en casa, en Oregon están dispuestos a lo que haga falta para tener contento al hijo pródigo. Le han fichado a Mike Miller, intentan hacer lo mismo con Ray Allen y parecen dispuestos a renunciar a una futura estrella para darle a James su último capricho, jugar con Love. Con el base Kyrie Irving completando el  trio de estrellas, el equipo sería un firme aspirante al campeonato.

Los Timberwolves han expresado su interés por hacerse con el número 1 del draft de este año, el canadiense Andrew Wiggins. En el cambio podría ir también el primer jugador elegido el año pasado, Anthony Bennett, aunque su rendimiento no ha estado hasta ahora a la altura de las expectativas. Los Chicago Bulls y los Warriors también estaban interesados en conseguir a Love, pero ninguno de los dos puede ofrecer al prodigio del Canadá en torno al cual en Minnesota espera iniciar un nuevo proyecto de futuro.

Un novato no puede ser traspasado hasta 30 días después de haber firmado su primer contrato. Eso nos lleva a que un posible acuerdo entre Wolves y Cavaliers no podría hacerse público hasta el 23 de agosto (en el caso que incluya a Wiggins). Love  ha abandonado el grupo de jugadores norteamericanos que están preparando el Mundial de España de este verano. La NBA ha retirado de la venta online la camiseta de los Cavaliers de Wiggins mientras que sus tiendas venden a precio de saldo el merchandising del rookie. Indicios de que algo se está fraguando.

¿Otro año perdido de Los Lakers?

Todo apunta a otro año de travesía en el desierto en el equipo de Los Angeles. El fichaje de más relumbrón para sus aficionados está en el banquillo con la llegada del nuevo entrenador Byron Scott, una de las estrellas del mítico “showtime” de los 80. Respecto a la plantilla, confían en el retorno de los lesionados Kobe Bryant y Steve Nash, y en la anotación de Nick Young en la segunda unidad. También continúan una temporada más Xavier Henry , Wesley Johnson, Jordan Hill, Ryan Kelly y Robert Sacre.

De las nuevas incorporaciones, los californianos esperan que Jeremy Lin justifique su elevado salario (14,9 millones) volviendo a ser el jugador que deslumbró en los Knicks. Que el rookie Julius Randle, séptimo del draft, explote pronto. Y  que Carlos Boozer, tras ser amnistiado por los Bulls, recupere su intensidad competitiva. Por lo menos Boozer, con buenas estadísticas personales pero poca incidencia en su etapa en los Bulls, sale barato (3,2 millones). Como otra apuesta de riesgo (que aún no han cerrado), le han echado un ojo a Michael Beasley. Tal vez repitan la misma jugada que la temporada pasada les salió mal a los Miami Heat.

Este mes de julio se ha cerrado con un sabor agridulce para los Houston Rockets. En el aspecto positivo, consiguieron deshacerse de los inexplicables contratos de Omer Asik (Pelicans) y Jeremi Lin (Lakers) librándose de un gasto de casi 30 millones de dólares para la próxima temporada.  En el aspecto negativo, su interés por fichar a Chris Bosh les llevó a no igualar la oferta que los Dallas Mavericks hicieron a Chandler Parsons, agente libre restringido. Y todo para ver como Bosh acababa renovando con los Heat. La llegada de Trevor Ariza tras una buena temporada en los Wizards no parece consuelo suficiente.

El fichaje de Parsons no ha sido la única operación de los Mavericks, uno de los equipos que más se ha movido. Nowitzki aceptó renovar a la baja y añadieron a dos veteranos como Tyson Chandler y Raymond Felton en el traspaso en que enviaron a Calderón a los Knicks. Buscando más experiencia, también han ofrecido un lugar en su plantilla a Richard Jefferson, Jameer Nelson y Devin Harris. Habían firmado por una temporada a Rashard Lewis, pero han rescindido este contrato al saber que el alero tiene que operarse  la rodilla derecha. Por ahora no me parece un bloque a incluir entre los aspirantes al título.

Sterling pierde en los tribunales

Los Clippers cambiarán finalmente de dueño, evitando así un principio conflictivo de la temporada con un posible boicot de su entrenador Doc Rivers y los jugadores (tanto los propios como los rivales). Donald Sterling, su propietario actual, fue duramente sancionado y expulsado “de facto” de la NBA después de que se filtrase una conversación telefónica con su pareja del momento, V. Stiviano, en la que se expresaba de forma totalmente racista.

La esposa de Sterling, Shelly, llegó a un acuerdo con el exmáximo responsable de Microsoft Steve Ballmer para la venta de la franquicia por 2000 millones de dólares. Previamente había incapacitado a su marido, quien recurrió ante los tribunales este procedimiento. Esta semana el juez ha dictaminado que el alzheimer que padece el millonario le inhabilita para los negocios, y que su mujer ha negociado un buen trato. Así que una vez aparezca la versión escrita del veredicto a partir del 13 de agosto podrá cerrarse la venta de los Clippers sin que las alegaciones posteriores de Donald Sterling puedan paralizarla.

 

publicado en http://www.encancha.com, agosto 2014

Anuncios

NBA: Lance Stephenson, potencia sin control en la final del Este

3 Jun

La semifinal de la NBA entre Miami Heat y Indiana Pacers nos ha dejado una serie de imágenes que serán recordadas a lo largo de los años. Y todas ellas con un mismo protagonista, un Lance Stephenson empeñado en desquiciar a los Heat. Al final, el único desquiciado fue él mismo.

Una vez acabado el sexto partido de la serie, consumada la derrota de los Pacers ante los Miami Heat en la Final de la Conferencia Este, los periodistas preguntaron a Paul George si creía que el equipo debía ofrecer un nuevo contrato a Lance Stephenson, que queda libre a final de temporada. A pesar de que luego matizara sus declaraciones remitiendo el tema a los ejecutivos de la franquicia de Indiana, sus primeras palabras fueron contundentes: “No lo sé”.

La actuación de Lance Stephenson ha sido uno de los puntos de interés de esta serie al mejor de siete partidos. Y no tanto por sus buenos números (14 puntos, 5,8 rebotes y 5 asistencias de media) como por sus palabras y algunas actitudes dentro de la pista. El escolta, a la búsqueda de un nuevo contrato acorde a su valor (su salario anual no llega al millón de dólares), ha vivido sobremotivado las semifinales de la NBA contra los Heat. Su necesidad de reivindicarse ante los ejecutivos de los Pacers y de llamar la atención de los del resto de equipos le ha provocado momentos de descontrol.

En la víspera del partido inicial de la serie entre Pacers y Heat la primera víctima de sus ataques fue Dwayne Wade. Más concretamente una de sus articulaciones: “la rodilla de D. Wade le va a crear problemas, así que tenemos que ser superagresivos y hacerle correr. Le diremos al entrenador que tenemos que hacerle correr para que se le hinche la rodilla. Hay que hacer todo lo posible para facilitarnos los partidos”.

Las rodillas de Wade ya le habían dado problemas en las finales de la NBA del 2012 y 2013. Esta temporada, su entrenador Erik Spoelstra le ha dosificado con la menor media de minutos en pista de su carrera, 32,9 por partido (y jugando sólo 54 de los 82 partidos de la liga regular) para que el escolta de 32 años llegase sano a los playoffs. Pero en este caso llovía sobre mojado, y no solo por el historial de lesiones de Wade.

Stephenson y su rival ya habían vivido momentos de tensión durante el enfrentamiento entre sus equipos de liga regular en abril, con el liderato del Este en juego. Ambos jugadores fueron sancionados con una técnica, y finalmente el escolta de los Pacers fue expulsado en el último cuarto tras mirar desafiante a su rival (la expulsión por esa acción aislada parece exagerada, pero suponemos que los árbitros valoraron la actuación del jugador durante todo el partido).

 

Tras el incidente anterior, Stephenson manifestó que “sólo es baloncesto. Si me cruzo con Wade en la calle, no iré a por él. Sólo es baloncesto, y jugamos duro. Ambos tenemos nuestro objetivo y ninguno de los dos le dará facilidades al otro. No tengo problemas con ellos, pero en la pista no hay amigos”. Su defensa sobre el escolta de los Heat durante la serie final reafirma sus palabras.

El foco de atención de Stephenson se desplazó hacia la gran estrella rival, Lebron James, a partir del tercer enfrentamiento de la Final del Este. Durante la primera parte de este duelo James le hizo algunos comentarios al jugador de los Pacers para picarlo (lo que se conoce como “trash talk”). Tras la derrota de su equipo por 99 a 87, con la serie 2 a 1 para los Heat, Stephenson dijo a la prensa que “suelen decirme cosas, decirme que harán algo que me saque de mis casillas. Y ahora él lo está intentando. Creo que es una debilidad por su parte y haré lo que pueda para explotarla”.

La respuesta de Lebron James vino en dos partes. La primera, ante la prensa: “No soy de los que pican, pero puedo hacerlo. Nunca empiezo, pero si lo hago soy capaz de mantenerme centrado. Ganar es lo más importante. Tengo claro cual es el principal objetivo”. Y la segunda en la pista. Nuevo triunfo de Miami (102-90) que ponía la serie 3 a 1 para los de Florida, y a los Pacers contra las cuerdas, con 32 puntos, 10 rebotes y 5 asistencias de King James.

Tras este cuarto partido Paul George, el principal encargado de defender a James durante toda la serie, criticó la actitud de su compañero: “Lo hace sobre el hombre equivocado. Va por el mal camino. A Lebron le da igual, esas cosas le estimulan”. Stephenson no entendió el mensaje: “No me importa como se sienta Lebron. Estoy preparado para cualquier reto. Me encanta cuando la gente me pone a prueba”.

Así que decidió subir la intensidad del desafío, entrando en terreno peligroso como un camión sin frenos y cuesta abajo. En el quinto enfrentamiento, además de mantener un bronco duelo físico con Wade, se introdujo en el corrillo en que Spoelstra, el entrenador rival, daba instrucciones a Mario Chalmers y Norris Cole. Se tiró al suelo de forma descarada en un contacto con James, consiguiendo únicamente ser multado con 15.000 dólares por un “flopping” tan burdo. Y para culminar el esperpento, la imagen que ha dado la vuelta al mundo. Viendo que no conseguía descentrar al número 1 del baloncesto mundial en estos momentos, le sopló a la oreja.

 

La espiral llegó a su máxima expresión en el sexto y definitivo partido. Stephenson asumió el marcaje directo de su némesis. Los codos volaron. Los Pacers se adelantaron 2 a 9, pero Lebron despertó con 3 fáciles entradas a canasta, para desesperación de su defensor. Con las pulsaciones a 1000 por hora, James halló el momento para desequilibrar a su rival.

La estrella de los Heat le puso la mano en la cara a Stephenson intentando evitar un triple que acabo entrando. Una acción disimulada que los árbitros no vieron. Pero que hizo mella en su rival. Stephenson perdió los nervios y la partida en una reacción poco disimulada alejada de la pelota, devolviéndo el toque a James.

Y Lebrón pudo presentarse como la víctima, centrando todos los focos y la atención arbitral sobre el escolta con tres cuartos aún por jugarse. Una falta flagrante del escolta sobre Norris Cole en el siguiente cuarto acabó con la voluntad belicosa del jugador de los Pacers.

 

Tras quedar fuera de la lucha por los anillos, Stephenson demostró que es un hombre sincero. Volviendo a las declaraciones que hemos citado antes sobre Wade, el jugador de los Pacers fue capaz de dejar su actitud agresiva una vez acabado el partido. Cuando dijo “solo es baloncesto y jugamos duro (…), no tengo problemas con ellos”, era verdad. Y no tuvo ningún problema en abrazarse con los jugadores rivales (incluyendo a Lebron James ) y aceptar deportivamente la derrota en un mensaje publicado en su cuenta de instagram.

El small ball aniquila a los Pacers

Llegados a este punto, lo fácil sería culpar a las distracciones provocadas por Lance Stephenson de la derrota de los Pacers. Nada más lejos de la realidad. La victoria de los Heat se explica por motivos puramente tácticos derivados de su disposición sobre la pista y de la incapacidad del equipo de Indiana para contrarrestarla de forma adecuada. Cuando el entrenador de Miami Rick Spoelstra alineó un cinco pequeño en pista, su rival Frank Vogel mantuvo su quinteto de confianza en pista, sin acertar en los ajustes.

La serie quedó rota tras las victorias de los de Florida en el tercer y cuarto partidos, que dejaron el marcador global en un 3 a 1 favorable a los Heat. El héroe del tercer duelo fue Ray Allen, que cosió a triples a los Pacers (4) en el último cuarto. Durante la racha, sus compañeros en pista son Dwayne Wade, Norris Cole, Lebron James y Chris Bosh, y sus rivales son Roy Hibbert, David West, Paul George, Lance Stephenson y C.J.Watson/George Hill.

Parece lógico pensar que, dado que Lebron ejercía de ala pívot, el encargado de su defensa fuera David West. Pero como era un emparejamiento desfavorable a su equipo, Vogel encomendó esta tarea a Paul George. Con Hibbert defendiendo a Bosh, Stephenson sobre Wade y los bases controlando a Cole, sólo quedaba un jugador libre: Ray Allen Y el veterano se fue a la línea de tres, alli donde West no podía cogerle, para anotar sus dos primeros triples del período y empezar a firmar la sentencia de los Pacers.

 

En el siguiente enfrentamiento los Heat no pudieron contar con los servicios del lesionado Chris Andersen, y optaron por utilizar un equipo “bajito” de salida, con Rashard Lewis de cuatro titular (bastante abierto en ataque) y Chris Bosh en funciones de cinco. Y la jugada les salió tan redonda que mantuvieron el planteamiento el resto de la Final del Este. Marcado por Hibbert, Bosh se dedicó a sacar al gigante de la zona y a tirar desde media distancia. Anotó 17 de sus 25 puntos antes del descanso.

En los tres partidos anteriores de la Final de Conferencia Bosh había anotado un global de 27 puntos (9 en cada uno de ellos), sin hallar la manera de superar a Hibbert en la pintura. En el quinto partido se fue hasta los 20 puntos, y en el sexto y último volvió a sumar 25. Las piezas acabaron de encajar cuando Rashard Lewis recuperó la confianza en su tiro tras una temporada aciaga (18 puntos en el quinto enfrentamiento y 13 en el sexto).

La derrota de Miami en el quinto partido tiene una explicación clara: los problemas de faltas de Lebron James, clave en el desarrollo del “small ball” de los Heat. Paul George fue el jugador más destacado de aquella noche por los Pacers con 37 puntos. Pero 31 de ellos llegaron después de que la estrella de Miami cometiese su quinta falta en el tercer cuarto. Y aún así, la franquicia de Florida tuvo un lanzamiento para ganar, un triple de Chris Bosh desde la esquina tras pase de James a 4 segundos del final que no entró.

Los Pacers no pudieron sacar rendimiento a su mayor altura en ataque para compensar sus problemas defensivos. El equipo hubiera podido variar su configuración en pista, pero me temo que Frank Vogel se hallaba en un callejón sin salida. Tras los problemas de juego de final de liga regular y principio de play offs, el técnico se había encomendado a su guardia pretoriana para reconducir la situación. George Hill, Lance Stephenson, Paul George, David West y Roy Hibbert han acaparado el tiempo en pista, con C.J. Watson y Luis Scola como únicos suplentes habituales pero sin demasiados minutos de importancia.

Tan solo en el tercer cuarto del sexto partido, con su equipo 30 abajo, el entrenador de los Pacers puso en pista un cinco pequeño con Hill, Stephenson, George, Chris Copeland y West. No funcionó. Tal vez con Evan Turner por Copeland el experimento podría haber dado otro resultado, pero el polivalente jugador arrastraba las consecuencias de una amigdalitis. Quien sabe, tal vez la próxima temporada les funcione. Aunque antes deben decidir si le ofrecen la renovación a Lance Stephenson.

 

publicado en http://www.encancha.com, junio 2014

NBA: El dinero no compra anillos de campeón

19 May

En un marco tan competitivo como el del deporte, el dinero puede ser una buena herramienta que ayude en el camino hacia el éxito. Sin embargo, por si mismo no garantiza el triunfo. En este artículo repasamos la relación  entre los últimos campeones de la NBA y sus presupuestos. Porque el dinero tal vez compre la felicidad, pero no los títulos.

Ya tenemos a los cuatro semifinalistas de la NBA. En el Oeste, San Antonio Spurs y Oklahoma City Thunder luchan por ser campeones del Oeste. En el otro lado del cuadro, Indiana Pacers y Miami Heat compiten por el título del Este. Los ganadores optarán al premio gordo, los anillos de campeones de la NBA.

Ninguno de estos cuatro equipos es el que tiene la plantilla más cara (en cuestión de salarios) de la liga norteamericana. Este honor le corresponde a los Brooklyn Nets (102,5 millones de dólares), que han sido eliminados en segunda ronda por los Heat. El segundo equipo que más ha gastado en jugadores esta temporada son los Knicks de Nueva York (88,2 millones), y ni siquiera se han clasificado para los playoffs. Cierran el podio de los “espléndidos” los vigentes campeones, Lebron James y amigos (80,7).

Respecto al resto de semifinalistas de la presente campaña, Oklahoma es el doceavo de la lista con un gasto en nóminas de jugadores de poco más de 70 millones, los Pacers de Indiana ocupan el puesto 16 con 67,2 millones y, como ya dijimos en el artículo anterior, los Spurs de San Antonio ocupan el veinteavo lugar en gasto con 63,1 millones. El equipo que menos se gastará este año en recompensar el esfuerzo de sus obreros cualificados de pista son los Sixers de Filadelfia (no creo que este dato sea una sorpresa) con un presupuesto de 52,2 millones de dólares.

El dinero no siempre compra la felicidad, ni el éxito. Esta frase ha sido cierta en la NBA desde las finales del 2011. Los Dallas Mavericks, con el presupuesto en jugadores más alto de la temporada (91,5 millones), se impusieron 4 a 2 en la última y definitiva ronda de los playoffs a los Miami Heat, onceavos en gasto ( 68,8 millones para la plantilla en el primer año del Big Three: Lebron, Wade, Bosh). El incremento del coste del equipo de Florida desde entonces hasta ahora responde básicamente a la subida de sueldo progresiva de su trío de estrellas.

Una mejora merecida (aunque ya estaba firmada de antemano), porque los Heat fueron campeones las dos temporadas siguientes (2012 y 2013). Aún así, se mantuvieron como el tercer equipo en la lista de pagadores (con unos totales de 75,3 y 81,5 millones, respectivamente). Derrotaron en la primera final a uno de los presupuestos de la zona media-baja (Oklahoma City Thunder, 59,5 millones para sus jugadores) y en la segunda al noveno de la lista (San Antonio Spurs, 69,6 millones).

Previamente al triunfo de los Mavericks, los Lakers se habían proclamado campeones dos temporadas consecutivas. Sólo en la segunda de ellas partían como el equipo más caro de la competición. La temporada 2008-09 figuraban como los quintos de la lista, un puesto por detrás del ganador de la temporada anterior, los Celtics. Los de Boston tampoco fueron el equipo que mejor pagó a sus jugadores el año en que conquistaron su último anillo hasta la fecha. Eran los sextos, dos lugares por delante del otro finalista, los Lakers.

Los campeones del 2007, 2005 y 2003 fueron los Spurs de San Antonio, un equipo sin sobrecostes salariales en forma de impuesto de lujo porque es reacio a traspasar el tope salarial. Con esta política difícilmente llegarán al lugar de honor del ránking de pagadores. El año 2006 ganaron los Heat de Shaquille O’Neal y Dwayne Wade, con un montante en nóminas muy inferior al de su rival en la final, los Dallas Mavericks (60,7 contra 98,5 millones). Y el 2004 se proclamó campeón un equipo de gladiadores, los Pistons, con un presupuesto muy reducido (53,9 millones) y con uno de los mejores anotadores peor pagados de la Liga, Richard Hamilton (6,5 millones).

Los sueldos de las estrellas

Por lo que se refiere a salarios individuales y logros colectivos, el MVP de la liga regular 2014 ha sido Kevin Durant, 11 en la lista de los mejor pagados esta temporada (18,8 millones). Su principal rival por el galardón fue Lebron James (19 millones), que le precede en la lista empatado con el también jugador de los Heat Chris Bosh.

Dwayne Wade figura en la treceava posición del ránking individual con un sueldo de 18,5 millones, Russell Westbrook es el 24 con 14,7 millones y Roy Hibbert el 29 gracias a su nómina de 14,3 millones anuales. Son los únicos 6 jugadores, en los 4 conjuntos semifinalistas, que figuran entre los 30 que más cobran esta temporada. Nótese que no hay ninguno de los Spurs.

Kobe Bryant será el mejor pagado de esta temporada, con 30,5 millones, aunque las lesiones no le han permitido justificar su sueldo. Su ausencia ha sido clave para que Pau Gasol (19,3 millones) y los Lakers acabasen la liga regular como el sexto peor equipo de la NBA. Los Mavericks de Dirk Nowitzki (22,7 millones) plantaron cara a los Spurs en primera ronda. Los Knicks de Amar’e Stoudamire (21,7) y Carmelo Anthony (21,5) no han entrado en playoffs. Los Nets de Joe Johnson (21,5) cayeron en segunda ronda ante los Heat y los Rockets de Dwight Howard (20,5) en primera contra los Blazers.

Lebron James ha sido el MVP de las últimas dos finales disputadas, y que ganó su equipo. Tan sólo en la última figuraba en el TOP 10 (8, precedido por Chris Bosh y seguido por Dwayne Wade) de los mejor pagados. En el 2011 el mejor jugador de las finales fue Dirk Nowitzki, también fuera de las primeras posiciones de este ránking (le mejoraron el contrato la siguiente temporada).

Kobe Bryant fue el jugador más destacado en los dos últimos anillos de los Lakers (2009 y 2010). En el segundo de ellos era el jugador que más cobraba (23 millones) y en el primero el cuarto. En el campeonato ganado por los Celtics el MVP fue Paul Pierce, que no figuraba entre los 10 primeros de una lista liderada por su compañero Kevin Garnett (23,7 millones). En los años anteriores tampoco hubo coincidencia entre sueldo y rendimiento en el momento cumbre del año baloncestístico. Ni Tony Parker (Spurs, 2007), ni Dwayne Wade (Heat, 2006), ni Tim Duncan (Spurs, 2005 y 2003) ni Chauncey Billups (Pistons, 2004) figuraban en el TOP 10 de sueldos.

En el caso de los jugadores, esta anomalía tiene una explicación lógica, amparada en el convenio colectivo firmado entre la NBA y el sindicato de jugadores. Los elegidos en el draft tienen un salario de entrada determinado en función de la posición en que son escogidos, y con unos incrementos anuales máximos preestablecidos. Los que no entran en draft empiezan en niveles económicos mucho más bajos.

A medida que los afortunados jóvenes consiguen sobrevivir más años en la jungla de la Liga, y van mejorando su rendimiento, crecen sus posibilidades de firmar contratos más sustanciosos. En especial cuando pasan a ser agentes libres, con total control sobre su destino y libertad para firmar con el mejor postor. Este momento suele llegar poco antes de los 30 años, en plena madurez de juego. Mientras tanto, las franquicias han sacado todo el jugo que han podido, y a un coste por debajo del mercado, a las jóvenes estrellas.

Cuatro plantillas, cuatro situaciones diferentes

Y esto nos devuelve al punto de partida, los cuatro semifinalistas de esta temporada. Miami Heat es el que más se gasta en fichas porque su trío básico ha alcanzado este punto de su carrera. Lebron James, Bosh y Wade consumen 56,7 de los 80,7 millones que el equipo de Florida gasta en sueldos. Si el trío lo desea, se puede marchar este verano o alargar sus contratos (hasta un máximo de 2 temporadas más). La decisión es de los jugadores, y no del equipo.

Los Thunder son un conjunto joven, pero sus jugadores claves se acercan al cénit de sus carreras, económicamente hablando. La franquicia ya ha cerrado las primeras renovaciones de contrato de sus piezas básicas. Durant tiene sueldo de estrella. Westbrook y Ibaka han extendido su vínculo con el equipo hace poco (en el verano del 2012) por unas buenas cantidades. Para no descompensar el presupuesto, en Oklahoma se vieron obligados a traspasar a James Harden.

Los Pacers se hallan inmersos en ese mismo proceso.  En el mismo verano de 2012 firmaron sus nuevos contratos Roy Hibbert y George Hill. El salario de Paul George subirá la próxima temporada hasta los 15,8 millones (y seguirá aumentando progresivamente) desde los 3,3 que está cobrando ahora. Lance Stephenson acaba contrato y su sueldo actual no llega al millón. Querrá mejorar, sin duda, y pretendientes no le van a faltar. El equipo de Indiana probablemente deberá elegir entre él y Evan Turner, sobre el que tiene una opción para el curso 2014-15 por 8,7 millones.

Los Spurs son una rareza. Porque sus estrellas aceptan cobrar menos para mantener el bloque. Tim Duncan renovó en el 2012 (vaya ajetreo de firmas la de aquel verano) por tres temporadas a cambio de 30 millones de dólares en total. Seguramente su edad (36 años) ayudó en la rebaja, pero aún así llama la atención la drástica reducción de su sueldo. Venía de cobrar unos 20 millones por temporada desde el curso 2007-08. Ginobili este último verano también se rebajó el sueldo a la mitad (de 14 millones por temporada a 14,5 por dos años). Estas rebajas permitieron renovar a Daniel Green, Boris Diaw y Tiago Splitter, y mantener el nivel del equipo.

En definitiva, y como bien sabemos todos los aficionados a las ligas de fantasía (en mi caso, el supermánager de la ACB), la plantilla más cara o los jugadores que más cobran no garantizan el éxito. Ejemplos recientes en la NBA, los actuales Nets o los Lakers de los Fantastic Four. La falta de presupuesto es un problema, pero lo mismo puede serlo su exceso. Porque al final, lo más importante no es la cantidad de dinero de que se dispone sino como se gestiona. Eso, y la capacidad con presupuestos reducidos para descubrir el talento que a otros se les pasa por alto. Es lo que se llama hacer de la necesidad virtud.

 

Publicado en http://www.encancha.com, mayo 2014

Los Pacers, en crisis en el peor momento

5 May

Hemos vivido una primera ronda de los playoffs apasionante, con 5 de las 8 series llegando al séptimo enfrentamiento (4 de los 7 partidos entre Thunder y Grizzlies y 3 de los 6 entre Blazers y Rockets resueltos en la prórroga). Tanta igualdad les ha ido de maravillas a los Pacers para disimular los problemas que les han planteado los Hawks. Los de Indiana no pasan por un buen momento, y no todo el mérito ha sido de su rival.

Los Indiana Pacers acabaron la liga regular en primera posición de la conferencia Este, con un registro de 56 victorias por 26 derrotas. Por tanto, en primera ronda de play offs les tocó el rival en teoría más débil de su parte del cuadro, los Atlanta Hawks (38-44). Una serie que se presumía desequilibrada pero que se alargó más hasta el séptimo partido para desesperación de los Pacers, que vieron como sus miserias salían a la luz.

Porque aunque el equipo fue el campeón del Este, su final de la primera fase de la competición no estuvo a la altura de este título. A finales de febrero os explicaba en un artículo el traspaso realizado por el equipo, que envió a Danny Granger a los Sixers a cambio de Evan Turner. Entonces os decía que “si en junio se proclaman campeones de la NBA, seguramente podrán marcar en rojo en el calendario como una fecha clave para su éxito el día que cerraron este trato” . Una vez más, mis dotes de adivino han quedado en evidencia.

Porque si por algo puede pasar ese día a la historia no será como el del primer paso hacia el anillo, sino como el del primero hacia el fracaso y la descomposición. Contra todo pronóstico, una operación que analizada desde el punto de vista baloncestístico parecía brillante ha acabado desatando la madre de todas las tormentas en Indiana, y con consecuencias imprevisibles a final de temporada (cuando sea que éste llegue para los Pacers).

La lucha entre Turner y Stephenson

La marcha de Granger parecía concederle de forma clara y explícita el bastón de mando del equipo a Paul George. El problema es que la llegada de Turner ha desatado una guerra imprevista. El ex de los Sixers está en su último año de contrato, y será agente libre la próxima campaña. Lo mismo que le ocurre a Lance Stephenson. Ambos jugadores han hechos sus cálculos, y han llegado a la conclusión de que el equipo sólo podrá retener a uno de los dos.

La tensión entre ambos estalló en forma de pelea en un entrenamiento previo al inicio de los play offs, según informa el periodista de Yahoo Sport Adrian Wojnarowski (un “insider”, con pleno acceso a las fuentes de la NBA). El enfrentamiento no fue algo casual, fruto de un enojo pasajero, sino que llevaba tiempo gestándose. De hecho, Turner no es el primero de los miembros del equipo que ha perdido los nervios ante la conducta de Stephenson. Según el periodista de la ESPN Marc Stein, Stephenson y George Hill ya habían tenido un encontronazo previo, durante la derrota del 31 de marzo ante los Spurs de San Antonio.

Parece evidente que el equipo ha perdido su química. Ahora veamos cómo se ha traducido este en números. Antes de la llegada de Turner, el balance del equipo era de 41-13. A partir de ese momento, los Pacers cerraron la liga regular ganando 15 partidos y perdiendo 13. En marzo firmaron un 8-10 y en abril llegaron al final de esta parte de la temporada con un 4-3. Y eso jugándose el liderato del Este con los Miami Heat. Por suerte para la franquicia de Indiana Rick Spoelstra, entrenador de su rival, empezó a dosificar a sus jugadores para cerrar ese mismo mes de abril con un récord de 3-6.

Mirando los números particulares de Stephenson, vemos que sus medias estadísticas en asistencias también han bajado. De las 4,5 de octubre, 5,3 de noviembre, 5,4 en diciembre, 5,6 en enero pasamos a las 4 de febrero, 3,1 de marzo y 4,4 de abril (cifra esta última maquillada por las 11 que repartió ante los Thunder en un mes con tan solo 7 encuentros). En la primera ronda de play off ha promediado 3. En sólo 2 de los 54 partidos de liga regular previos a la llegada de Evan Turner había dejado en blanco la casilla de pases de canasta. En los 28 restantes dobló esa cifra.

Lo cierto es que por lo visto en la serie contra los Hawks, la circulación de balón de los Pacers es por momentos muy deficiente, sin ningún objetivo colectivo prefijado, a la espera que algún jugador decida por su cuenta. No se trabaja para conseguir una superioridad previa en estos 1×1 sacando de sus posiciones a la defensa rival, sino que se mueve la pelota, muy lentamente la espera que pasen los segundos. La velocidad aún se ralentiza más cuando el balón llega a las manos de David West.

La desaparición de Hibbert

Roy Hibbert no se calló lo que pensaba de la situación y declaró a la prensa  en el tramo final de la Liga Regular que “hay algunos jugadores egoístas en el equipo. Estoy cansado de hablar de ello. Llevamos un mes hablándolo. Jugamos duro, pero tenemos que mover la pelota. Es obvio, ¿verdad?”. Todo parece indicar que se refería a Stephenson.

El pívot es uno de los principales damnificados por la lucha de egos. Con sus limitadas capacidades para generarse sus acciones ofensivas, necesita de la ayuda de sus compañeros para recibir la pelota en el lugar y momento oportunos. Y en las series contra los Hawks se le ha visto intentar demasiados lanzamientos desde la media distancia, lo que en un jugador con su porcentaje de tiro casi equivale a regalar la posesión (porque además está demasiado lejos para luchar por el rebote consiguiente).

Hibbert es otro de los jugadores que está en el ojo del huracán a causa de su rendimiento. Nunca ha sido un gran anotador (12,8 puntos por partido en su mejor temporada), pero este año su media ha descendido hasta los 10,8 puntos. Y aunque sus porcentajes de lanzamiento siempre han sido bastante flojos (en sus 6 años en la NBA nunca ha superado el 50% tratándose de un jugador interior), en este su acierto en la liga regular se ha quedado en un 43,9%, el peor de su carrera.

Abril ha sido un mes especialmente dramático. En este último mes de liga regular anotó 12 de sus 51 intentos de canasta (23,5%). Ya en los play offs ante los Hawks, en los primeros 6 partidos de la serie transformó 10 de 33. Y lo que es peor, también menguó la fiabilidad en su especialidad: la defensa. La pintura de los Pacers ya no parece tan inexpugnable como antes, y por primera vez en unas cuentas temporadas, Hibbert no ha estado entre los candidatos a Mejor Defensor del Año.

Su bajón en defensa ha resaltado aún más en este inicio de play offs. Lo que a priori parecía una ventaja como la baja por lesión en Atlanta de Al Horford ha obligado al gigante de 2,18 a emparejarse con jugadores más pequeños y móviles como Paul Millsap y Pero Antic, que lo sacan de la zona con su capacidad para lanzar desde media y larga. El juego abierto de los Hawks agravó su crisis de confianza, menguando sus minutos en pista. Hasta el séptimo partido, a vida o muerte, en que el gigante resurgió: 13 puntos (6 de 10 en el tiro), 7 rebotes y 5 tapones.

El entrenador en la picota

Llegados a este punto, no debemos olvidar que los Pacers son un equipo construido con un único propósito: derrotar a los Miami Heat en la final de la Conferencia Este (y luego si se puede ganar el anillo). En ese emparejamiento Hibbert debe jugar un papel clave para castigar el small ball de los de Florida. En la Final del este del año pasado, el pivot aportó 22 puntos y 10,4 rebotes de media. Tras 7 partidos, el triunfo fue para el equipo que contaba a su favor con el factor pista, los Heat (este año será para los de Indiana, si llegan).

El entrenador Frank Vogel tiene un trabajo doble. Superar la siguiente eliminatoria  contra los Wizards y recuperar los ánimos de su pívot. Por suerte para él,  el juego interior del equipo de Washington (con Gortat, Nené y Seraphin) no tiene la capacidad de jugar abierto. De hecho, el trabajo del técnico es triple. Aunque la tercera de sus tareas va ligada a las dos anteriores, y no es otra que conservar su puesto de trabajo. El Presidente de Operaciones Basquetbolísticas (el equivalente al director deportivo) de los Pacers, Larry Bird, tiene a Vogel en su punto de mira.

En marzo, al principio de la crisis en que se halla inmerso el equipo, Bird dijo que el entrenador tenía que empezar “a presionar a los jugadores que no hacen lo que se supone que deben hacer. Y mantenerse firme, tanto si les tienes que sentar cuando no cumplen como si limitas sus minutos”. Tras el segundo partido contra los Hawks, el General Manager de los Pacers Kevin Pritchard (exjugador del Cáceres en la ACB la temporada 92-93) afirmo vía twiter que el trabajo de Vogel no peligra, pero en el deporte los resultados mandan.

El exalero de los Celtics no sólo le reclamó más disciplina a su entrenador. También dejó ir perlas como “a veces creo que no están comprometidos al 100% con su trabajo” o “la gente me pregunta si no estoy enfadado con ellos;  no estoy enfadado, estoy decepcionado” refiriéndose a sus jugadores. Aunque Bird también debería hacer algo de autocrítica. Al fin y al cabo, el traspaso de Granger a cambio de Turner es responsabilidad suya. Y la decisión a final de temporada de a qué jugador se le presenta una oferta de renovación, también.

 

publicado en http://www.encancha.com, mayo 2014

NBA.com | Hang Time Blog

The official news blog of NBA.com with commentary and analysis from NBA.com's staff of writers.

ProBasketballTalk

Basketball - NBC Sports

El vestuario

Son historias. El deporte es sólo una excusa. Por Jorge Gérardin

EL ECO SIN PASOS

un blog con artículos sobre baloncesto EUA, principalmente. Ni más...ni menos

La Canasta Americana 🏀

un blog con artículos sobre baloncesto EUA, principalmente. Ni más...ni menos

A %d blogueros les gusta esto: