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Paul George y Kevin Love, protagonistas de la semana NBA

3 Ago

Una vez resueltos los destinos de Lebron James, Carmelo Anthony y Pau Gasol, el futuro de un Kevin Love harto de perder partidos en los Timberwolves era el centro de todas las conversaciones. Hasta que Paul George se fracturó la pierna.

La gravísima lesión de Paul George ha trastocado por completo los planes de los Indiana Pacers de cara a la próxima temporada. El jugador franquicia se rompió la tibia y el peroné en un partidillo de entrenamiento de los jugadores NBA preseleccionados para representar a los Estados Unidos en el próximo Mundial.  Habitualmente comparto los videos para ilustrar las jugadas de las que hablo, pero en este caso no lo haré. Lo encuentro excesivamente morboso ante la dureza del momento.

Lo más probable es que George,  cuya ampliación de contrato de 5 temporadas a cambio de alrededor de 90 millones de dólares entra en vigor la siguiente campaña, no juegue ningún partido de la Liga 2014-15. Los Pacers han visto como Lance Stephenson se ha convertido en la nueva estrella de los Charlotte Hornets y no han intentado renovar a Evan Turner, quien tras su fugaz paso por Ios Pacers acabará en los Celtics.

Hasta ahora el escaso bagaje en el mercado de agentes libres de la franquicia de Indiana ha sido la incorporación del ex de los Pistons Rodney Stuckey para reforzar la posición de escolta tras la marcha, asumida de antemano, de”Born Ready” Stephenson. La previsión era que Paul George asumiera las riendas del equipo. Tras su lesión, se hace imprescindible un plan B para conseguir un líder en pista.

El problema es que la desdichada jugada llega con la época de fichajes bastante adelantada y los mejores jugadores ya comprometidos. Los Pacers no se habían movido al no considerarlo necesario, y ahora que si lo necesitan tal vez sea tarde.  Siempre queda la opción de un traspaso, pero eso supondría renunciar a alguna pieza básica. Me da la impresión que han dicho adiós a la temporada incluso antes de su inicio.

Esta lesión amenazaba con reabrir el debate sobre la conveniencia de que las estrellas de la NBA arriesguen el físico en competiciones con sus selecciones. Una discusión alimentada por los propietarios, especialmente en lo que se refiere a sus jugadores internacionales (y sus famosos seguros para cubrirse las espaldas en caso de lesión). Unas quejas que nunca han expresado con la misma claridad cuando el que reclamaba a sus estrellas era el combinado norteamericano. A excepción, claro está, del vehemente dueño de los Mavericks Mark Cuban, el único que ha alzado la voz.

Larry Bird, máximo responsable de la configuración de la plantilla de los Pacers y miembro del primer “Dream Team” (Barcelona 1992), ha manifestado  en un comunicado que “aún apoyamos a USA Basketball y creemos en los objetivos de la NBA de promocionar nuestro juego, equipos y jugadores por todo el mundo. Es una lesión extremadamente desgraciada ocurrida en un escenario de alta visibilidad, pero podría haber ocurrido en cualquier otro momento y lugar”. Tema zanjado…por ahora.

Los Cavs quieren su Big Three

El otro nombre propio de estas dos últimas semanas ha sido Kevin Love. El ala pívot, harto de ver los playoffs desde su sofá, quiere ir a un equipo ganador. Y mejor hoy que mañana. Aunque su contrato no expira hasta la próxima temporada, sus ganas de cambiar de aires han hecho decidirse a los Minnesota Timberwolves a explorar las opciones que les ofrece el mercado.

El equipo mejor situado para conseguir sus servicios son los Cavaliers de Cleveland. Con Lebron James de nuevo en casa, en Oregon están dispuestos a lo que haga falta para tener contento al hijo pródigo. Le han fichado a Mike Miller, intentan hacer lo mismo con Ray Allen y parecen dispuestos a renunciar a una futura estrella para darle a James su último capricho, jugar con Love. Con el base Kyrie Irving completando el  trio de estrellas, el equipo sería un firme aspirante al campeonato.

Los Timberwolves han expresado su interés por hacerse con el número 1 del draft de este año, el canadiense Andrew Wiggins. En el cambio podría ir también el primer jugador elegido el año pasado, Anthony Bennett, aunque su rendimiento no ha estado hasta ahora a la altura de las expectativas. Los Chicago Bulls y los Warriors también estaban interesados en conseguir a Love, pero ninguno de los dos puede ofrecer al prodigio del Canadá en torno al cual en Minnesota espera iniciar un nuevo proyecto de futuro.

Un novato no puede ser traspasado hasta 30 días después de haber firmado su primer contrato. Eso nos lleva a que un posible acuerdo entre Wolves y Cavaliers no podría hacerse público hasta el 23 de agosto (en el caso que incluya a Wiggins). Love  ha abandonado el grupo de jugadores norteamericanos que están preparando el Mundial de España de este verano. La NBA ha retirado de la venta online la camiseta de los Cavaliers de Wiggins mientras que sus tiendas venden a precio de saldo el merchandising del rookie. Indicios de que algo se está fraguando.

¿Otro año perdido de Los Lakers?

Todo apunta a otro año de travesía en el desierto en el equipo de Los Angeles. El fichaje de más relumbrón para sus aficionados está en el banquillo con la llegada del nuevo entrenador Byron Scott, una de las estrellas del mítico “showtime” de los 80. Respecto a la plantilla, confían en el retorno de los lesionados Kobe Bryant y Steve Nash, y en la anotación de Nick Young en la segunda unidad. También continúan una temporada más Xavier Henry , Wesley Johnson, Jordan Hill, Ryan Kelly y Robert Sacre.

De las nuevas incorporaciones, los californianos esperan que Jeremy Lin justifique su elevado salario (14,9 millones) volviendo a ser el jugador que deslumbró en los Knicks. Que el rookie Julius Randle, séptimo del draft, explote pronto. Y  que Carlos Boozer, tras ser amnistiado por los Bulls, recupere su intensidad competitiva. Por lo menos Boozer, con buenas estadísticas personales pero poca incidencia en su etapa en los Bulls, sale barato (3,2 millones). Como otra apuesta de riesgo (que aún no han cerrado), le han echado un ojo a Michael Beasley. Tal vez repitan la misma jugada que la temporada pasada les salió mal a los Miami Heat.

Este mes de julio se ha cerrado con un sabor agridulce para los Houston Rockets. En el aspecto positivo, consiguieron deshacerse de los inexplicables contratos de Omer Asik (Pelicans) y Jeremi Lin (Lakers) librándose de un gasto de casi 30 millones de dólares para la próxima temporada.  En el aspecto negativo, su interés por fichar a Chris Bosh les llevó a no igualar la oferta que los Dallas Mavericks hicieron a Chandler Parsons, agente libre restringido. Y todo para ver como Bosh acababa renovando con los Heat. La llegada de Trevor Ariza tras una buena temporada en los Wizards no parece consuelo suficiente.

El fichaje de Parsons no ha sido la única operación de los Mavericks, uno de los equipos que más se ha movido. Nowitzki aceptó renovar a la baja y añadieron a dos veteranos como Tyson Chandler y Raymond Felton en el traspaso en que enviaron a Calderón a los Knicks. Buscando más experiencia, también han ofrecido un lugar en su plantilla a Richard Jefferson, Jameer Nelson y Devin Harris. Habían firmado por una temporada a Rashard Lewis, pero han rescindido este contrato al saber que el alero tiene que operarse  la rodilla derecha. Por ahora no me parece un bloque a incluir entre los aspirantes al título.

Sterling pierde en los tribunales

Los Clippers cambiarán finalmente de dueño, evitando así un principio conflictivo de la temporada con un posible boicot de su entrenador Doc Rivers y los jugadores (tanto los propios como los rivales). Donald Sterling, su propietario actual, fue duramente sancionado y expulsado “de facto” de la NBA después de que se filtrase una conversación telefónica con su pareja del momento, V. Stiviano, en la que se expresaba de forma totalmente racista.

La esposa de Sterling, Shelly, llegó a un acuerdo con el exmáximo responsable de Microsoft Steve Ballmer para la venta de la franquicia por 2000 millones de dólares. Previamente había incapacitado a su marido, quien recurrió ante los tribunales este procedimiento. Esta semana el juez ha dictaminado que el alzheimer que padece el millonario le inhabilita para los negocios, y que su mujer ha negociado un buen trato. Así que una vez aparezca la versión escrita del veredicto a partir del 13 de agosto podrá cerrarse la venta de los Clippers sin que las alegaciones posteriores de Donald Sterling puedan paralizarla.

 

publicado en http://www.encancha.com, agosto 2014

La hora de los Blazers

5 Dic

En Portland se han repetido dos tópicos en las últimas temporadas. Al inicio de las mismas, la idea de que había una plantilla joven y prometedora llena de posibilidades. La segunda, en playoffs, que el equipo no había cumplido las expectativas. Este año puede ser diferente.

La victoria de los Portland Trail Blazers sobre los Indiana Pacers vale mucho más que su marcador, 106 a 102. Este resultado es además una confirmación y a la vez una declaración de intenciones. Los Blazers ya no son un conjunto que ha sorprendido con un buen inicio de campaña. Los de Oregon se afianzan como aspirantes a todo. Una sensación confirmada tras su victoria posterior sobre Oklahoma City Thunder por 111 a 104.

La franquicia de Portland lidera la Conferencia Oeste con un registro de 16  victorias y 3 derrotas, con tan sólo una derrota más que el líder del Este, los Indiana Pacers. Tras empezar la liga con 2 victorias y 2 derrotas en los primeros cuatro partidos, el equipo ha ganado 14 de sus 15 últimos enfrentamientos (incluyendo una racha de 11 triunfos consecutivos). Es el segundo mejor inicio de su historia.

Considerando que los Blazers no se han clasificado para los playoffs las dos últimas temporadas, y que mantienen el núcleo principal del bloque de la campaña pasada, lo fácil sería considerar su inicio de temporada como una sorpresa anecdótica que se va a diluir a medida que avance la Liga Regular.

Sin embargo, un análisis de sus partidos jugados hasta ahora nos muestra que pueden ser algo más que una revelación pasajera. Han salido victoriosos de sus enfrentamientos contra los dos equipos más en forma hasta ahora, San Antonio Spurs e Indiana Pacers. Aún no han perdido contra ningún rival del Este, si bien es cierto que no han jugado contra los vigentes campeones, los Miami Heat.

Máxima explotación de sus titulares

Bajo la disciplina del entrenador Terry Stotts, elegido mejor entrenador del Oeste del mes de noviembre, el conjunto de Portland es uno de los más anotadores de la liga con 108 puntos sobre 100 posesiones, el tercer mejor registro de la presente temporada. De sus 19 partidos, sólo en 5 no ha llegado a la centena de puntos. Y en ninguno se ha quedado por debajo de los 90.

¿Cual es la clave de la espectacular mejora de un equipo que mantiene a sus 4 titulares más productivos de la temporada pasada? La llegada de sólidos reservas con capacidad anotadora demostrada como Mo Williams o Dorell Wright ha contribuído aunque los números digan lo contrario. Si la campaña pasada los titulares sumaban 81,9 puntos por partido y sus compañeros de banquillo apenas 36, este año el quinteto inicial está en 81,8, pero la producción de los reservas ha bajado hasta los 27,5.

Los Blazers de Stotts exprimen al máximo a su quinteto titular, que permanece en pista una cantidad de minutos muy alta, casi exagerada. Lamarcus Aldridge, 37, 2 minutos de media la presente temporada y 37,7 la pasada, Damian Lillard 36,7 esta campaña y 38,6 la anterior, Wesley Matthews, 34,1 ésta y 34,8 la previa, y Nico Batum que está en 35,8 este año por 38,5 del pasado. El recién llegado Robin Lopez, que ocupa el lugar de J.J. Hickson, juega 30 minutos por partido.

Terry Stotts conoció las mieles del éxito el año 2012, cuando los Dallas Mavericks se proclamaron campeones de la NBA. Stotts no era el primer entrenador sino un ayudante, pero se ocupaba directamente de los sistemas ofensivos de un equipo altamente eficiente en ataque. Y por eso los Blazers fueron a buscar a este exjugador del Estudiantes durante la primera temporada de la Liga ACB, la 1983-84.

De tres en tres

Stotts ha encontrado la piedra filosofal de su juego en el lanzamiento de media y larga distancia. Su ataque es diverso, con múltiples anotadores que se alejan del aro para lanzar, lo cual hace más difícil la actuación de las defensas rivales. Los Blazers lanzan 23 triples por partido (octavos de la liga), con un alto grado de efectividad: Matthews 50%, Lillard 39,7, Batum 40%, Mo Williams 38,6% y Dorell Wright 34,6%. En conjunto, firman un 41% de acierto. Y aún falta por debutar el lesionado C.J. McCollum, un rookie que durante su periplo universitario se distinguió como un gran tirador.

El ataque del equipo de Portland esquiva por sistema la pintura, a excepción de las penetraciones de Lillard. Incluso el ala pívot LaMarcus Aldridge, su máximo anotador con 23,5 puntos por partido, se muestra más cómodo buscándose la vida desde la media distancia que partiéndose el pecho contra los interiores luchando por conseguir una buena posición dentro de la zona. Muy claros tienen que estar los dos puntos para que un jugador de los Blazers que no sea Lopez, Freeland o Thomas Robinson se aventure en esa tierra ignota.

En defensa, sabedores de la importancia de los triples, son el tercer equipo que menos concede a sus rivales, 17,5, con un porcentaje de acierto del 32,9% (el segundo mejor porcentaje defensivo de la liga). Otra de las claves es su defensa interior. Robin López es un incordio para los pívots rivales, bien secundado por Joel Freeland (si quereis referencias preguntad al Pacer Roy Hibbert, al que amargaron la noche). El exjugador de la ACB (Unicaja, Gran Canaria) está teniendo protagonismo esta temporada, al menos en defensa. Todo lo contrario que Víctor Claver.

Sobre el valenciano pesa de nuevo la alargada sombra de la Liga de Desarrollo, por la que ya pasó la temporada pasada. Sólo ha saltado al parquet en 3 ocasiones, acumulando menos de 5 minutos de juego en todo lo que llevamos de temporada. En ese escaso tiempo de juego ni siquiera ha llegado a lanzar a canasta. En su caso se está cumpliendo a rajatabla la maldición de los Blazers.

Cambio de orientación en los Rockets

En un artículo anterior os expliqué que los Rockets habían desempolvado el esquema de las “Torres Gemelas” de los 80, para actualizarlo con Dwight Howard y Omer Asik. A mí me parecía un recurso más cosmético que real, porque el pívot turco tenía una escasísima participación ofensiva. Y no por falta de ganas, sino porque sus compañeros no le buscaban en absoluto.

No creo que Asik leyera el texto. No le hacía falta para darse cuenta de su situación. Impensable después del interés que en Houston habían mostrado en renovar su contrato, y el montante económico de la operación que habían firmado (5,2 millones de dólares esta temporada, y casi 15 para la siguiente). Así que el turco pidió que le traspasaran.

Los Rockets castigaron la rebeldía de su pívot sacándolo del quinteto titular a la espera de traspasarlo. Y volvieron a un esquema de juego más clásico con un 5 y un 4 en pista. El gran beneficiado ha sido Terrence Jones, que de estar prácticamente inédito ha pasado a jugar entre 20 y 30 minutos, con una media de 11,7 puntos y 8,2 rebotes por partido. Y su cuenta de resultados ha mejorado. De 4 victorias y 3 derrotas en los primeros siete enfrentamientos de la liga regular han pasado a las 8 y 4 de los 12 siguientes.

 

publicado en http://www.encancha.com, diciembre 2013

Las Torres Asimétricas de los Houston Rockets

7 Nov

En pleno apogeo del small ball personificado en los Miami Heat de Lebron James, algunos visionarios buscan alternativas. Los Houston Rockets parecían querer recuperar las Torres Gemelas de los años 80. Pero las apariencias engañan.

Cuando se menciona los Houston Rockets es difícil que no te vengan a la cabeza las “Torres Gemelas”, Hakeem Olajuwon (2,13) Y Ralph Sampson (2,24). Con estos dos jugadores el equipo tejano llegó a la Final de la NBA en 1986, después de eliminar a los Lakers de Magic Johnson, Kareem Abdul Jabbar, James Worthy y Byron Scott en la Final del Oeste. En la lucha por los anillos cayeron ante otro equipo de leyenda, los Celtics de Larry Bird, Dennis Johnson, Danny Ainge, Kevin McHale, Robert Parish y Bill Walton.

La sociedad se inició en 1984, cuando Olajuwon fue seleccionado con el número 1 del draft. Los Rockets la dieron por liquidada en 1988. Las rodillas de Sampson empezaban a dar sintomas de agotamiento, tras sólo 5 temporadas en la NBA. Así que la franquicia lo traspasó a los Golden State Warriors. La carrera del ala pívot más alto de la historia empezó su decadencia, viviendo su última etapa de tan sólo 8 partidos en la ACB en Málaga, durante la temporada 91-92.

Ya es curioso que los aficionados más veteranos asociemos la época dorada de los Rockets a estos dos gigantes, y no a los dos anillos consecutivos ganados en los años 1994 y 95, aún con Olajuwon y con permiso de Michael Jordan que había decidido probar suerte como jugador profesional de beisbol. Es una de las características de las utopías, que con la nostalgia de los años mejoran como los buenos vinos. Otra de sus peculiaridades es que siempre acaban volviendo.

Las dos torres

Y eso pasó este verano, con el fichaje de Dwight Howard por los Rockets y el interés de la franquicia de Houston en renovar al turco Omer Asik (poco más de 5 millones de dólares de sueldo esta temporada, pero casi 15 la siguiente). Empezaron los rumores de que la idea era hacerlos jugar juntos. Dos centers puros compartiendo un espacio reducido, dos gigantes en la zona. Una herejía en los tiempos del small ball.

Una vez empezada la liga regular, se han confirmado los rumores. Ambos jugadores saltan de inicio. Sin embargo, las cosas no son como nos las imaginábamos. No se trata de una nueva versión de las “Torres Gemelas”, sino simplemente un cinco titular con dos pívots a la vez. El binomio no funciona porque en realidad no es tal.

Howard y Asik son dos cincos puros, efectivos y letales en las proximidades del aro, pero que pierden toda su efectividad cuando las suelas de sus zapatillas dejan de estar en contacto con la pintura. Una diferencia de concepto respecto a la pareja Olajuwon – Sampson, en que el “bajito” era el pívot que jugaba de espaldas a canasta y el alto se podía buscar la vida de cara al aro.

Howard es el jugador mejor pagado de la franquicia de los Rockets. Sin embargo, no es el jugador franquicia (ese honor le corresponde a Harden). Para mantener el equilibrio, han llegado a un acuerdo tácito. El pívot no discute el reinado del escolta, siempre y cuando éste no se inmiscuya en su condado particular, las proximidades del aro. Ni él, ni ninguno de sus compañeros.

La zona tiene un dueño

Cuando coinciden en pista Howard y Asik, el ex de los Lakers ocupa los espacios de juego preferentes, las mejores posiciones para recibir y encarar la canasta. El turco merodea por los alrededores de la zona, procurando no estorbar las opciones de su compañero y atento a rebañar los balones que queden sueltos. El juego entre pívots no existe. Porque uno es un finalizador que con el balón en las manos no ve más que el aro, y al otro simplemente no le llega la pelota.

Ambos jugadores, más allá de saltar de inicio en el primer y tercer cuartos, no coinciden la mayor parte del tiempo en la pista. Cuando Asik se sienta, Howard sigue manteniendo su reino de taifas particular en la zona. Si no es que sale a hacer un bloqueo para jugar una posible continuación, sigue colapsando las posiciones privilegiadas de las vías interiores del ataque de los Rockets. No se agazapa esperando su oportunidad, sino que se hace visible en todo momento. Y sus compañeros se buscan la vida mayoritariamente desde el triple y la media distancia.

Cuando Howard descansa y es sustituido por Asik, entonces es como si el equipo jugara sin pívot en ataque, excepto a la hora de hacer bloqueos. Porque el turco sigue siendo casi tan invisible para sus compañeros como cuando compartía espacios en la pintura con su socio. Con la zona libre, el resto de jugadores de los Rockets pueden penetrar libremente y quitarse el mono de pintura.

Este esquema de juego ha hecho variar la tipologia de ala-pivots de la plantilla. Adios a los 4 poderosos físicamente que parecían buscar la liga pasada como Patrick Patterson (que fue traspasado a media temporada a cambio de Thomas Robinson, quien a su vez fue enviado a los Blazers al final de temporada a cambio de los derechos de dos jugadores del Barça, Papanikolaou y Todorovic) y Terrence Jones.

Jones y sus actuales compañeros de posición Greg Smith y Donatas Motejiunas disponen de muy pocos minutos de juego. El modelo de este año es un alero alto y polivalente, más hábil que potente, que suponga una amenaza desde el exterior y que sea capaz de penetrar. Los Rockets tienen dos jugadores perfectos para desempeñar este papel. Como titular, el indispensable hombre orquesta Chandler Parsons. Y saliendo del banquillo, el israelí Omri Caspi.

El gran mérito del entrenador Kevin McHale es haber conseguido un ataque equilibrado a pesar de la presencia acaparadora de su pívot estrella. Harden es el máximo anotador de los Rockets con 25 puntos por partido. Howard se va a los 17. Tras ellos se ha establecido un cuarteto con una anotación media entre los 16 y los 10 puntos (Jeremy Lin, Chandler Parsons, Francisco Garcia y Omri Caspi). Ahora McHale debería mejorar el aprovechamiento ofensivo de su segundo pívot. Asik no llega a los 6 puntos de media.

La mejorada salud de Howard

Dwight Howard ha vuelto a ser en estos inicios de temporada el jugador dominante físicamente de sus años de Orlando, dejando atrás la imagen de fragilidad que dio en los Lakers. Parece que las secuelas de la operación de hernía discal del 2012 han desaparecido.

McHale ha reconocido que el pivot no estaba todo lo sano que les gustaría cuando en julio le firmaon un contrato de 88 millones de dólares. “Aún podía jugar, y aún es un jugador joven. Estábamos más preocupados por su espalda, y su fuerza y flexibilidad”. Su cuerpo se había descompensado tras pasar por el quirófano y necesitaba ser reequilibrado. Y ese fue el trabajo específico en el que los Rockets y el jugador se han concentrado este verano.

Howard acredita tras 5 partidos de Liga Regular 17,4 puntos y 14,6 rebotes por partido. Pero más allá de los números, ha cambiado su actitud en la pista. Siempre activo, implicado en el juego, pidiendo la pelota en ataque, y poderoso en el rebote.”Me muevo mejor. Llego a pelotas que la temporada pasaba no podía. Rebotes, tapones, todo es muy diferente”. Superman ha vuelto transformado en su nueva fuente de inspiración, el Caballero Oscuro, Batman.

Otra de las claves de su buen rendimiento es la buena química que mantiene con el otro divo del equipo, James Harden, y con Kevin McHale, su entrenador. Algo que no ocurrió durante su breve etapa en los Lakers con Kobe Bryant y Mike D’Antoni. Mientras la cosas sigan así, en Houston pueden soñar con reverdecer viejos laureles.

publicado en http://www.encancha.com, noviembre 2013

NBA: Sobreviviendo a la primera ronda

5 May

Ya ha finalizado la primera ronda de los play offs. La mayoría de cabezas de serie, excepto los Denver Nuggets, Los Angeles Clippers y los Brooklyn Nets, han superado este primer escollo de la lucha por el campeonato. Unos con mayor claridad que otros. Y alguno, además, con contratiempos inesperados en forma de lesiones.

El emparejamiento de primera ronda de playoffs entre los Oklahoma City Thunder de Kevin Durant, el equipo con mejor récord en liga regular del Oeste, y los Houston Rockets fue la serie del morbo por el enfrentamiento de James Harden, la barba más famosa de la NBA y jugador franquicia de los tejanos, contra sus excompañeros de la temporada anterior.

Kevin Durant ha rendido a un nivel extraordinario con unos promedios de 32,5 puntos, 7,8 rebotes y 6 asistencias por partido. Por ponerle un pero a su actuación, su bajo porcentaje en triples, del 28,6 % e inferior al certero  41,6% que firmó en la liga regular. Los números de Harden también son buenos, aunque deslucen al compararlos con los de su rival: 26,3 puntos, 6,7 rebotes y 4,5 asistencias.

Y sin embargo, lo más trascendente de la eliminatoria fue el choque entre el base de los Thunder Russell Westbrook y el rookie (aunque fogueado convenientemente en Europa) de los Rockets Patrick Beverley en el segundo partido de la serie. Una acción que levantó polémica porque Beverley acomete sobre su rival instantes después que los árbitros hayan detenido el partido. Ambos jugadores habían convertido el enfrentamiento colectivo en algo personal, y esta jugada fue el colofón.

Westbrook se levantó con evidentes muestras de ira hacia el exjugador de Olympiakos. Se había lesionado el cartílago de su rodilla derecha. Tras pasar por el quirófano será baja hasta la siguiente temporada. Una pérdida que trastoca todos los planes trazados cuidadosamente por el equipo de Oklahoma City para ser campeones de la NBA y vengarse de la derrota en las Finales de la pasada temporada contra los Miami Heat.

Los Thunder ganaron ese partido y el posterior para ponerse 3 a 0 en la eliminatoria. Pero los Rockets fueron capaces de vencer los dos siguientes. En el sexto partido sentenciaron los de Kevin Durant, pero sin resolver la incógnita. ¿Serán capaces de superar la baja de Westbrook, a pesar del paso delante de Reggie Jackson? ¿Podrá asumir Derek Fisher la carga de trabajo extra que se le viene encima?

La mala pata de Griffin

Su rival en segunda ronda serán los Grizzlies de Marc Gasol, que han dejado fuera a Los Angeles Clippers. En un duelo muy igualado, la lesión de tobillo de Blake Griffin fue clave en el desenlace. El ala pívot pisó a su compañero Lamar Odom en un entrenamiento previo al quinto partido. Griffin disputó ese enfrentamiento, pero con signos visibles de dolor y evidentemente mermado en su juego. Y los Grizzlies se adelantaron 3 a 2, en su única victoria fuera de casa de la serie.

En el sexto partido Griffin volvió a intentarlo, pero tampoco pudo ayudar en exceso a sus compañeros. Su tobillo sólo le dio para jugar 14 minutos. Ante un equipo con tanto poder en el juego interior como el de Memphis con la pareja Gasol – Randolph, esta baja fue el factor que inclinó la eliminatoria y acabó con las aspiraciones de los mejores Clippers de la historia.

Los Warriors fuerzan su suerte

Otros que caminan sobre el filo del alambre son los Golden State Warriors. En el último cuarto del primer partido de su serie contra los Denver Nuggets el ala pívot David Lee sufría una lesión en un musculo de la cadera en una mala caída. El pronóstico inicial era que el jugador, clave por su aportación en el juego interior, no volvería a jugar en todos los playoffs.

Y sin embargo, los Warriors fueron capaces de eliminar a los Nuggets de la mano de Stephen Curry, protagonizando la gran sorpresa de la primera ronda. El base ha sido una pesadilla para todos sus defensores. En el cuarto partido de la eliminatoria anotó 22 puntos sólo en el tercer cuarto, para un total de 31. Curry ha tenido la colaboración en la pintura del pívot australiano Andrew Bogut.

 Curry y Bogut son dos jugadores tan talentosos como frágiles. Bogut, de hecho, tuvo que infiltrarse para poder saltar a la cancha en el último partido contra los de Denver. Y esa es la mala noticia para los de Oakland, que rezan cada partido para que sus dos figuras acaben enteros los 48 minutos. Especialmente Curry, cuyos tobillos son realmente de cristal.

Los Warriors se enfrentarán en segunda ronda a unos San Antonio Spurs frescos y descansados, que siguen recuperando efectivos (Boris Diaw ya está listo para jugar) tras barrer a unos Lakers demasiado huérfanos de Kobe Bryant. Sin el escolta, referente indiscutible del equipo de Los Angeles, los tejanos resolvieron el cruce en tan sólo 4 partidos. Un barrido en toda regla para Pau Gasol y sus compañeros, y que augura un verano movido como ya anticipamos en el artículo anterior (El fiasco de los Lakers).

La buena noticia para los Warriors es que o David Lee es Superman o los médicos del equipo unos exagerados. Porque el jugador, contra todo pronóstico, saltó a la pista en el sexto y definitivo partido contra los Nuggets. De acuerdo que no llegó a jugar ni dos minutos. Pero jugó. Se espera que vaya entrando poco a poco en la rotación en su próxima serie contra los Spurs de San Antonio, en una nueva versión de la historia del mítico Willis Reed de los Knicks.

En las finales de 1970 este pívot lideraba a los de Nueva York frente a los Lakers con actuaciones estelares. Hasta que se lesionó en el quinto partido. Los de Los Angeles apabullaron a los Knicks en el sexto partido para empatar la serie a 3. El séptimo partido se disputaba en el Madison Square Garden. Y cuando ni sus compañeros contaban con él, Reed salió a hacer el calentamiento ante la euforia del público. Fue titular y anotó las dos primeras canastas de su equipo, aunque cojeaba de forma evidente. No anotó más, ni falta que hizo. El efecto moral de su aparición fue milagroso para los suyos, y devastador para el rival.

Los Bulls luchan contra su destino

En el Este las lesiones se han quedado todas en un mismo equipo,  los Chicago Bulls. Su estrella, el base Derrick Rose, se lesionó en el primer partido de los playoffs de la temporada pasada, dinamitando las opciones de uno de los grandes aspirantes al campeonato. Aún no ha debutado esta temporada y es difícil que lo haga ahora. Joakim Noah era duda para toda la primera ronda de playoffs contra los Brooklyn Nets. Y sin embargo, no se ha perdido ni un partido, aunque  con mucho dolor y sufrimiento.

A partir del quinto enfrentamiento de la serie no pudieron contar con el base (y titular) Kirk Hinrich. Lo que les dejaba con un único director de juego de garantías, Nate Robinson, y justo después de un cuarto partido con 3 prórrogas (Robinson había conseguido 23 puntos en el último cuarto). Y para el sexto también perdieron a Luol Deng (otro titular), con meningitis.

Y aún así los Bulls llegaron vivos hasta el séptimo partido. Y no sólo eso. Fueron capaces de ganar en Brooklyn, sin Rose, Henrich ni Deng. Y con Noah de estrella y firmando una estadística de 24 puntos, 14 rebotes y 6 tapones, a pesar de su fascitis plantar y su tobillo maltrecho. El equipo ha dado una lección de coraje ante unos Nets a los cuales un proyecto campeón les ha venido demasiado grande.

En segunda ronda les esperan los temibles y sanos Miami Heat, que barrieron a los Milwaukee Bucks. Y sin apenas tiempo para lamerse las heridas. En la otra semifinal del Este los New York Knicks, que sufrieron para doblegar el orgullo de los Celtics a partir de que a Carmelo Anthony se le torciera el punto de mira, se medirán a los Indiana Pacers, que por fin volvieron a ganar un partido en Atlanta (no lo hacían desde diciembre de 2006) para eliminar a los Hawks.

En resumen, que por muy bien que hayas fichado, por muy duro que entrenes, por muy bien que juegues y por muy guapo que seas, todo eso no basta para ser campeón de la NBA. También hace falta una buena dosis de suerte. Y no sólo en un lanzamiento imposible, o en aquel tiro libre en que la pelota rebota repetidas veces en aro y tablero antes de entrar (o salirse). Especialmente necesitas los favores de la Diosa Fortuna con la salud de tus jugadores principales.

En playoff el papel de las estrellas es especialmente importante. Durante la liga regular un equipo coral, con responsabilidades repartidas y profundidad en su rotación, funciona muy bien. Pero cuando cada partido cuenta, y se acumulan las noches que pueden ser la última, es necesario alguien que asuma el liderazgo. Los Nuggets son el mejor ejemplo de este hecho. Y la baja de Gallinari no cuenta, porque no ejerce de líder.

 Las lesiones en liga regular son un contratiempo, pero en la mayoría de ocasiones tienes margen para recuperar al jugador o fichar un sustituto para paliar su baja (excepto en  casos como el de Kobe Bryant y su tendón de Aquiles). Pero en playoff, con un duelo a vida o muerte cada dos o tres días, tiempo es algo que no tienes. Cada partido de playoff supone un doble reto para los jugadores, especialmente las estrellas. Por un lado, conseguir la victoria. Y por otro, acabar los 48 minutos ileso. Porque de eso puede depender un anillo.

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