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NCAA: Villanova se corona en el March Madness

5 Abr

Los Wildcats se coronaron ante North Carolina como el mejor equipo universitario de los Estados Unidos del curso 2015-16, imponiendo su equilibrio de conjunto al mayor talento y espectacularidad de sus rivales.

La Universidad de Villanova se impuso a la de North Carolina por 74 a 77 ante 74.340 espectadores en la final de la edición del March Madness de este año 2016. No fue la final más vistosa y espectacular de la historia, pero si lo hubiera sido los Wildcats no hubieran sido los campeones. El equipo de la Big East impuso su defensa y su ataque equilibrado sobre el mayor talento, altura y fondo de armario de sus rivales. Los de Jay Wright anotaron el 58,3% de sus lanzamientos (57,1% en triples) con su sexto hombre, Phil Booth, a un nivel estelar (20 puntos, 8 de 9 en tiros de campo). North Carolina, un conjunto que destaca por su anotación en transición y sus puntos en la pintura, tuvo que recurrir a los triples para mantener sus opciones. Y casi le sale bien.

Villanova intentó llevar la final a su terreno, con sus trampas sobre la subida del balón para no dejar correr a los Tar Heels, cerrándose entorno a su aro para negar la pintura a sus rivales y aprovechando al máximo sus opciones ofensivas. Los Tar Heels no encontraban pasillos para anotar, ni sus pívots tenían acceso al rebote ofensivo. Pero lo que los de Roy Williams no encontraban dentro, lo encontraron fuera. Tres triples consecutivos permitieron a North Carolina cambiar la dinámica (7 de 9 al descanso en canastas de 3 puntos, 6 de 6 entre Berry y Justin Jackson). El base Joel Berry (20 puntos, 4 asistencias) entró en ignición, sumando 12 puntos seguidos para la universidad de Michael Jordan que ganaba al descanso 39 a 34.

En la segunda mitad los Wildcats subieron un grado más el nivel físico del duelo. Los porcentajes de North Carolina en el lanzamiento exterior cayeron mientras sus rivales les seguían negando la pintura. Los Tar Heels no conseguían hacer llegar la bola a Brice Johnson (14 puntos, 8 rebotes) mientras Kennedy Meeks (1 de 8 en el tiro) vivía una noche para olvidar. El margen de los campeones subió hasta los 7 puntos de la mano de Kris Jenkins (14 puntos) y Ryan Arcidiacono (16 puntos). Marcus Paige (21 puntos, 5 rebotes, 6 asistencias) intentó evitar el desastre, pero cada una de sus acciones recibía respuesta. Booth anotó el 57 a 67 a 5:30 minutos del final. UNC presionó y empezó a remontar. Marcus Paige empataba a 74 cuando faltaban 4.7 segundos con un triple imposible. Y en el último segundo Kris Jenkins le respondió con el triple de la sentencia.

Casualmente la mayor alegría de Jenkins comportó la mayor decepción para su hermano, el base de North Carolina Nate Britt. Ambos jóvenes se conocieron en las ligas de verano, y se hicieron amigos. Kris, debido a una serie de problemas familiares, empezó a pasar cada vez más tiempo en casa de los Britt. Y cuando sus notas cayeron en el instituto y el chico empezó a frecuentar malas compañías, su madre Felicia lo tuvo muy claro: le pidió a los Britt que se convirtieran en los tutores legales de su hijo.

Esta es la intrahistoria más curiosa de un torneo que ha dado mucho de si. A continuación os hago un resumen de lo más interesante que ha ocurrido en estos tres fines de semana intensivos de baloncesto, empezando por una primera ronda de verdadera locura y acabando con unas semifinales apasionantes.

¡Vaya inicio de March Madness!

La primera tanda de 32 partidos del gran torneo universitario de este año envió a la basura la inmensa mayoría de las predicciones que con esmero e ilusión habíamos elaborado todos los aficionados. De los 13 millones que tenía registrada la ESPN, sólo 6 seguían impolutas. Cierto es que la temporada hasta ese momento había sido impredecible, sin un favorito claro e indiscutible, pero lo ocurrido en la primera ronda supera todo lo imaginable. Diez equipos con un número de cabeza de serie de dos dígitos (o sea, entre 10 y 16) dieron la sorpresa tumbando a sus rivales. Admitamos que la NCAA coló algunas trampas, como siempre, para asegurarse una historia de “cenicientas” (los 11 de Wichita State y Northern Iowa, por ejemplo), pero el resto fueron genuinos bombazos.

Era un sacrilegio pensar que Michigan State (número 2 de serie) no superaría las dos primeras rondas del torneo de marzo. Más del 90% de los aficionados eran de esta opinión. Entre ellos no debían estar los jugadores y técnicos de la modesta 15, Middle Tennessee (81-90). Los Blue Raiders, campeones de la Conference USA, abrieron el partido con un parcial de 15 a 2. Los jugadores de Tom Izzo se recuperaron, y se acercaron en el marcador, pero nunca se pusieron por delante. Su estrella, Denzel Valentine, anotó 13 puntos y repartió 12 asistencias, pero no fue el líder que los suyos necesitaban. A falta de 3 minutos, con Michigan State 3 abajo (76-79), perdió un balón. Más adelante tuvo un triple librado para empatar, y tampoco acertó.

El número 14 Stephen F. Austin eliminó a la número 3 West Virginia (56-70). Los Lumberjacks, el equipo con la racha más larga de victorias del país en aquel momento, le dieron a los Mountaineers de su propia medicina. A la presión a toda pista de los de Bob Huggins respondieron con su defensa cara a cara. Si West Virginia ha sido el líder universitario en pelotas recuperadas, su verdugo ha sido el equipo que más pelotas ha hecho perder a sus rivales. Ninguno de los dos equipos fue capaz de superar el 31% de acierto en sus tiros de campo. Al principio de la racha de triunfos de los suyos, Thomas Walkup se dejó la barba. Eso fue a primeros de noviembre. Y como si fuera Sansón, el escolta se fue hasta los 33 puntos (19 de 20 en tiros libres), 9 rebotes, 4 asistencias y 4 recuperaciones.

Hawaii dejó de ser tema de conversación este mes de marzo por sus olas, y pasó a serlo por el equipo de baloncesto de su universidad. Esta número 13 sumó su primer triunfo en la historia del March Madness a costa de la número 4 California (66-77). Fue el cierre lógico a una semana negra para los californianos. Tras ver como su máximo anotador, Tyrone Wallace, se rompía la mano en un entrenamiento en los días previos al encuentro, durante la rueda de calentamiento otro de sus jugadores claves, Jabari Bird, sufría unos problemas en la espalda que le impedían jugar. Y encima Yann Hufnagel , ayudante del entrenador Cuonzo Martin, estaba suspendido por una acusación de acoso sexual. Para rematar la faena, el novato Jaylen Brown (será uno de los 5 primeros elegidos en el draft de este año de la NBA) no tuvo su noche (4 puntos con 1 de 6 en los tiros de campo, y 5 faltas que le permitieron jugar tan solo 17 minutos).

La número 5 Purdue se escapó en el marcador de la número 12 Arkansas Little-Rock, campeona de la Sun Belt, tras el descanso. Un triple de Vince Edwards daba a los Boilermakers 14 puntos de ventaja a 5 minutos del final. Pero Josh Hagins (31 puntos, 7 rebotes, 6 asistencias, 5 recuperaciones) no se dio por vencido. El base sénior de los Trojans lideró la remontada, anotó el triple que forzó la primera prórroga, la entrada que forzaba la segunda, y los tiros libres que hicieron posible la sorpresa (83-85).

La otra número 12 que hizo saltar la banca en la primera ronda fue Yale. Los empollones de la Ivy League superaron a la correosa y física Baylor (75-79), consiguiendo el primer triunfo en el March Madness de la historia de esta universidad. El base Makai Mason (31 puntos, 6 rebotes, 4 asistencias) volvió locos a los Bears con su lanzamiento exterior en una primera parte casi perfecta. Baylor, un equipo que habitualmente defiende en zona, cambió a individual, probó zonas diferentes, presionó a toda pista, pero nada fue efectivo frente a un Mason en estado de gracia. En la segunda parte la renta de los Bulldogs llegó a ser de 13 puntos antes que las faltas les hicieran ceder terreno. En los segundos finales Baylor tuvo la opción de evitar la derrota, pero Lester Medford perdió la pelota en su último ataque.

Tres números 11 noquearon al 6 que les había tocado en suerte. Wichita State, que venía de la fase previa de los First Four, se deshizo de una Arizona (55-65) que no ha vivido su mejor temporada gracias a una buena defensa y los puntos de su dúo exterior, Fred VanVleet (16 puntos, 4 rebotes, 5 recuperaciones) y Ron Baker (13 puntos, 5 rebotes, 6 asistencias). Gonzaga apeó del torneo a Seton Hall (52-68) anulando al mejor jugador rival, Isaiah Whitehead (10 puntos, 4 de 24 en tiros de campo) y buscando en la pintura a Domantas Sabonis (21 puntos, 16 rebotes, 4 asistencias). Y Northern Iowa, en un final de locura (¿Acaso no estamos hablando de la Locura de Marzo?) eliminó a Texas (72-75) con un triplazo increíble de Paul Jesperson desde media pista que pasará a la historia del torneo.

Respecto a los números 10 que dieron la campanada en la primera ronda, Virginia Commonwealth (VCU) superó a Oregon State (67-75) liderada por JeQuan Lewis (21 puntos, 8 asistencias, 7 rebotes) y Mo Alie-Cox (20 puntos, 7 de 8 en los tiros de campo), y Syracuse fulminó a Dayton (51-70) a expensas una vez más de su típica zona 2-3.

Vuelve la normalidad en la segunda ronda

En la siguiente tanda de partidos la lógica recuperó su cetro, y las cenicientas fueron volviendo a casa una a una, aunque no sin provocar sudores fríos en más de un favorito. Sólo dos cabezas de serie de dos dígitos superaron esta ronda. Uno, por méritos propios. Otro, porque no había opción de que no fuese de esa manera.

Si en su cita anterior Gonzaga había eliminado a un número 6, en esta subió la apuesta frente a un número 3, Utah (59-82). Una vez más, la clave fue Sabonis (19 puntos, 10 rebotes). El hijo de la leyenda del baloncesto lituano está escribiendo a pasos agigantados su propia historia. El pívot, además de hacer sus números, sacó el partido al jugador básico de los Utes, el austríaco Jakob Poetl (5 puntos, 4 rebotes), cargándolo con 2 faltas en los minutos iniciales. El joven Sabonis, además, le comió la moral a su rival con un tapón en la primera jugada de la segunda parte.

Syracuse era el otro invitado inesperado que sobrevivió al primer fin de semana. En su caso, ayudado por el hecho de que su rival fuera Middle Tennessee (75-50). Tras una primera mitad igualada, un parcial de 21 a 2 durante la segunda basado una vez más en su defensa zonal dio el triunfo a los de Jim Boeheim. El caso de esta universidad es digno de estudio. Hace 40 años que defiende siempre en 2-3, sin ninguna variación, los 40 minutos de todos los partidos. Y le sigue funcionando.

Stephen F. Austin hizo sudar a Notre Dame (76-75) hasta el último segundo. Ambos conjuntos intercambiaron golpe por golpe, canasta por canasta, durante 40 minutos, hasta que en el último instante un palmeo del suplente Rex Pflueger permitió sobrevivir a los Fightin Irish. En un equipo plagado de jugadores con talento, con un cinco inicial con muchos puntos en las manos, tuvo que ser un especialista defensivo con escaso protagonismo en ataque el que salvara a los hombres de Mike Brey con sus 2 únicos puntos del encuentro. Adiós a la barba de Thomas Walkup.

Northern Iowa cayó de la forma más cruel posible. A falta de 44 segundos para el final de la segunda mitad ganaba de 12 a Texas A&M. Y entonces, en uno de los finales de partido más increíbles de la historia del baloncesto, los Aggies fueron capaces de remontar para forzar la prórroga. Los Panthers también llevaban la iniciativa en el marcador al final del primer tiempo extra, hasta que Alex Caruso forzó el segundo con una penetración a canasta. Y en este segundo período añadido, con su rival cargado de faltas, los tejanos se llevaron el triunfo (92-88). ¡Bendita Locura!

Yale cedió dignamente ante Duke (71-64). El duelo parecía decidido al descanso, pero los empollones, con todo perdido, echaron el resto en la segunda parte con un parcial de 0 a 15. Los Blue Devils, tras haber llegado a ganar de 27, se vieron sólo 3 puntos arriba a menos de un minuto para llegar al final de los 40 reglamentarios. Desde la línea de tiros libres, sus dos mejores jugadores, Grayson Allen y Brandon Ingram, aseguraron la victoria para los de Mike Krzyzewski.

Oklahoma, cabeza de serie número 2, sobrevivió ante VCU (85-81) gracias a una exhibición, y este curso van unas cuantas, de Buddy Hield. Al descanso los Sooners ganaban claramente, pero en la segunda mitad de la mano de Melvin Johnson los Rams despertaron para igualar de nuevo el encuentro. Y cuando más quemaba la pelota, en los 8 minutos finales, ahí estaba Hield para sumar 19 de sus 36 puntos. Era la onceava ocasión esta temporada que el escolta caribeño pasaba de los 30 puntos.

Miami dejó a Wichita State en 19 puntos al descanso. Los Shockers reaccionaron para recuperarse de su desventaja de 21 puntos, pero no encontraron la forma de frenar al base Angel Rodriguez (28 puntos, 9 de 11 en tiros de campo), y acabaron cediendo por 65 a 57. Hawaii aguantó 30 minutos frente a Maryland, hasta que Melo Trimble anotó el primer triple de su equipo tras 15 fallados. A partir de ese momento los Terrapins arrollaron a los Rainbow Warriors (73-60). Iowa State se centró en evitar otra noche loca de Josh Haggins como elemento clave para eliminar a Arkansas – Little Rock (78-61).

Respecto a los cuatro cabezas de serie principales del cuadro, todos ellos superaron las dos primeras rondas. Un hecho destacable que no sucede todos los años. Kansas, tras librarse muy fácilmente de Austin Peay (105-79), tuvo que tirar de los puntos de Wayne Selden y Perry Ellis (43 puntos entre ambos) para eliminar a Connecticut (73-61). Trayectoria similar la de Oregon, un partido fácil ante Holy Cross (91-52) y otro con sufrimiento ante Saint Joseph’s (69-64) en que perdía de 7 a falta de 5 minutos. North Carolina vio como Florida Gulf Coast le aguantaba 20 minutos (83-67), pero luego aplastó a Providence (85-66). Virginia no tuvo piedad ante Hampton (81-45), pero contra Butler tuvo que recurrir a una buena racha de tiro en la segunda parte (anotando 14 de sus 16 primeros lanzamientos) para pasar ronda (77-69).

Una tercera ronda sin sorpresas

Los favoritos mandaron con puño de hierro en esta tercera entrega del campeonato de marzo. En el duelo entre dos pesos pesados, la número 1 Kansas apeó a Maryland de la lucha por el título (79-63). Perry Ellis se comió a sus contrincantes en la pintura con sus 27 puntos, igualando su mejor marcada anotadora del curso. Después de una primera parte igualada, los Jayhawks pusieron la directa al principio de la segunda en unos minutos de inspiración del ala pívot, bien secundado por Wayne Selden (19 puntos, 7 asistencias, 6 rebotes), y con su esfuerzo defensivo sobre el base rival, Melo Trimble.

Otro número 1, Oregon, impuso su ley sobre una Duke (82-68) muy corta de efectivos en la pintura, y que además veía como su único cinco de garantía, Marshall Plumlee, se cargaba rápidamente de faltas. Grayson Allen y Brandon Ingram estuvieron los 40 minutos en pista en el equipo de Krzyzewski, mientras que los aleros de los Ducks, Dillon Brooks y Elgin Cook, jugaron 38. Sus producciones fueron parejas (39 los de los vigentes campeones por 38 los de Oregon). La diferencia estuvo en la mayor capacidad física de los de Dana Altman, decisiva en su defensa conforme pasaban los minutos. Un triple final de Brooks, con el partido ya sentenciado, no gustó nada al entrenador derrotado, y así se lo hizo saber al jugador en un gesto que levantó mucha polémica.

Villanova demostró ante Miami que no sólo sabe defender (92-69). Los Canes perdieron a pesar de conectar el 53,2% de sus lanzamientos de campo globales, y casi un 59% de sus triples. Y es que los Wildcats convirtieron el 62,7% de sus lanzamientos, y un espectacular 66,7% (10 de 15) en intentos triples. La exhibición de Kris Jenkins fue clave, con sus 5 de 6 triples anotados, aunque tampoco se pueden despreciar los 4 de 7 desde la distancia de Ryan Arcidiacono. La primera parte fue un festival ofensivo, con los dos conjuntos sumando puntos con facilidad (64% de acierto conjunto). En la segunda los de Jay Wright le apretaron un poco las tuercas a sus contrincantes en defensa, y en ataque se prodigaron en el pase extra buscando la mejor posición de tiro posible.

Buddy Hield (17 puntos, 10 rebotes) no tuvo una de sus noches espectaculares ante Texas A&M, pero Oklahoma tampoco lo necesitó (77-63). El partido quedó sentenciado en el tramo final de la primera mitad, cuando los Sooners consiguieron un parcial de 19 a 4. Jordan Woodard asumió el protagonismo desde la línea de triples (22 puntos, 5 de 6 desde la larga distancia). La preocupación de los de Lon Kruger tras el descanso era que los Aggies no protagonizaran otra remontada épica, pero la falta de puntería de dos puntales tejanos como Jalen Jones y Danuel House (7 de 24 en los tiros de campo entre ambos) hizo inviable una nueva heroicidad.

En el duelo entre los dos cabezas de serie con dobles dígitos, la número 10 Syracuse eliminó de forma ajustada a la 11 Gonzaga (63-60) gracias a un tapón de Tyler Lydon sobre Josh Perkins a 4 segundos del final. Los Zags, que fueron por delante toda la primera parte conducidos por Domantas Sabonis (19 puntos, 17 rebotes, 5 tapones) y Kyle Wiljter (23 puntos, 5 rebotes, 4 de 7 en triples), ganaban de 9 (48-57) cuando faltaban 6:28 para acabar el partido. A partir de entonces la defensa de los Orange les anuló por completo, y su equipo se deshizo como un azucarillo.

North Carolina, otra de las primeras cabezas de serie, pasó el rodillo sobre Indiana (101-86). Marcus Paige dio el primer tirón anotando sus 4 primeros triples. Para cuando cometió su segunda falta después de 10 minutos de partido ya llevaba 14 puntos. Indiana jugó un gran partido, con un Yogi Ferrell constante (25 puntos), un luchador Max Bielefeldt (15 puntos) y un Troy Williams (21 puntos) espectacular en la segunda parte sumando 14 puntos seguidos para los suyos. Sin embargo, el arsenal de los Tar Heels es interminable. Paige anotó dos triples más, Brice Johnson y Kennedy Meeks se impusieron en la pintura (35 puntos y 19 rebotes entre ambos), y Joel Berry y Justin Jackson aparecieron cuando el resto flojeaban, en un desesperante juego del gato y el ratón para los de Tom Crean.

Virginia, el cuarto número 1, tampoco falló ante Iowa State (84-71). Los Cavaliers abrieron el partido con un parcial de 17 a 3 en los primeros 5 minutos propiciado por los dos triples y las 3 asistencias en esta fase del base London Perrantes. Los Cyclones probaron a frenar a sus rivales variando su defensa, de hombre a zona, pero Tony Bennet ha conseguido una máquina bien engrasada de jugar a baloncesto. George Niang, en su último partido como universitario, se despidió con un recital en ataque (30 puntos), pero tuvo poca colaboración de Jameel McKay para frenar en la pintura a Anthony Gill (23 puntos, 8 rebotes) y Mike Tobey (18 puntos, 7 rebotes).

El otro partido de octavos no fue tan brillante. Notre Dame superó a Wisconsin (61-56) gracias a las buenas acciones en el último minuto de Demetrius Jackson. A 19 segundos del final el base anotó el 55 a 56. Tres segundos después recuperó la pelota para anotar el 57 a 56. Y con sólo tres segundos por jugarse fue objeto de falta tras otro robo de balón, y desde la línea de tiros libres estableció el marcador definitivo.

La última criba antes de la Final Four

La tranquilidad para los favoritos se acabó en la ronda de cuartos. La primera en avisar fue Oklahoma, número 2 de serie, que eliminó a la número 1 de la región Oeste, Oregon (68-80). Podría recurrir a toda una serie de explicaciones técnicas, pero lo cierto es que los Sooners se clasificaron para la Final a Cuatro porque esa fue la voluntad de Buddy Hield. El escolta se fue hasta los 37 puntos, anotando 8 de 12 intentos triples. Al descanso los suyos ganaban de 18 (48-30) después del quinto triple del caribeño en seis intentos. Sus compañeros remataron la faena aprovechando con una buena circulación de balón los huecos que la defensa de los Ducks sobre Hield les dejaba, y aprovechando las opciones al contraataque que un rival cada vez más desanimado les iba regalando.

Villanova culminó ante Kansas (59-64), en la final del Sur, el pleno de los números 2 en la primera noche de partidos de Elite 8. Los Wildcats, sabedores que no tenían nada que hacer en un partido abierto frente a los de Bill Self, prepararon una trampa con su defensa en zona 2-3 para trabar los ataques rivales y marcaron un ritmo pausado en ataque estático para bajar de revoluciones a sus rivales. La principal víctima de este planteamiento fue el ala pivot Perry Ellis (4 puntos), totalmente anulado. Kansas protagonizó algún chispazo, especialmente con los triples de Devonte´ Graham (5 de 9), pero sin continuidad en su juego. Y en un final ajustado, la serenidad de los de Jay Wright en los tiros libres (8 de 8 en los últimos 33 segundos) y una pelota perdida por Frank Mason sentenciaron.

La gran campanada en esta ronda la dio Syracuse frente a Virginia (62-68) en la final del Medio Oeste. Los favoritos se encallaron ante la zona 2-3 de los de Jim Boeheim hasta que el base London Perrantes vio la luz desde la línea de triples (5 de 7 en la primera parte). Tras el descanso Mike Tobey martilleó a los Orange en la pintura. A 9:28 los de Tony Bennettt ganaban de 14. Y entonces el entrenador de los Orange innovó ordenando presión a toda pista. Tres minutos después, el marcador volvía a estar igualado gracias a los malos ataques de Virginia y el estallido anotador de Malachi Richardson (21 de sus 23 puntos en la segunda parte). Syracuse recuperó su habitual zona, pero para entonces su rival se había desecho. El número 1 tuvo un triple para empatar a falta de 15 segundos, pero Devon Hall falló. Seguramente no era el tirador óptimo, pero la defensa de la número 10 no dejó más opciones a su contrincante. La jugada curiosa de este enfrentamiento fue el triple de Tyler Lydon después de perder una bamba.

North Carolina, en la final del Este, fue el único de los favoritos que evitó el descalabro. En su caso, el rival Notre Dame le era propicio (88-74). Fue un partido entre dos equipos que juegan un baloncesto abierto, ofensivo, espectacular. Pero todas las ventajas eran para los Tar Heels, que tienen más talento, más capacidad atlética y más jugadores capaces de aportar que los Fightin Irish. La Universidad de los irlandeses devolvió golpe tras golpe durante 30 minutos hasta que sus hombres básicos empezaron a notar el cansancio. En el otro bando, Roy Williams había podido dar descanso a sus titulares con la aportación básica de Isaiah Hicks, Theo Pinson y Nate Britt. Y en el tramo final North Carolina consiguió clasificarse por decimonovena ocasión para la Final Four (ninguna otra Universidad suma tantas presencias).

Se acaba la aventura de Syracuse

Durante la semana previa a las semifinales la prensa norteamericana publicó un estudio sobre como las grandes dimensiones del estadio de la cita, el NRG Stadium de los Houston Texans de la NFL, podían alterar la percepción de la profundidad de campo de los tiradores. Buddy Hield acertó en el primer triple de Oklahoma ante Villanova, pero luego sucumbió a la ciencia fallando sus 7 siguientes lanzamientos triples. Aunque la extraordinaria defensa de los Wildcats también influyó, y mucho, en su mal porcentaje. Tres recuperaciones permitieron a los de Jay Wright dar inicio a un parcial de 21 a 4 que fue definitivo. Villanova acertó más del 70% de sus lanzamientos, porque habían entrenado de forma específica el tiro ante las informaciones de la prensa. En una noche perfecta, acabaron ganando de 44, el mayor margen de la historia en una Final Four universitaria (95-51).

En la semifinal entre equipos de la Atlantic Coast la favorita más sólida, North Carolina, envió a casa a dormir después del baile a Syracuse (83-66), la última cenicienta que ha aprovechado el torneo para reivindicarse en un año convulso por la sanción de la NCAA. Hay dos formas de atacar una zona 2-3 como la de los Orange. Y los Tar Heels utilizaron las dos. Empezaron moviendo bien la pelota para anotar desde posiciones interiores y cargando el rebote en ataque, además de sumar en transición antes que la defensa estuviera bien plantada. Y en la segunda parte, cuando los de Boeheim redujeron su desventaja de 17 puntos a sólo 7con un parcial de 0 a 10, los Tar Heels, que habían fallado sus primeros 12 lanzamientos de 3 puntos, aseguraron su triunfo con 3 triples de Marcus Paige y un cuarto de Theo Pinson. Esta vez la presión no funcionó.

 

Versión íntegra del artículo publicado en http://www.encancha.com, abril 2016

NCAA: Cuatro equipos en busca de la gloria

31 Mar

Ya tenemos a los 4 aspirantes a Loco Mayor de Marzo. Sólo un número 1 ha sobrevivido, Florida. Muy difícil lo tendrá para hacer valer su jerarquía ante la eficaz Wisconsin, la jovencísima Kentucky y la muy descarada Connecticut.

Zona Sur (sede: Memphis)

La número 1 Florida puso el punto final al brillante final de temporada de UCLA (79-68). Los californianos tuvieron una primera ventaja tras dos triples seguidos de David Wear. Pero allí estaba el francotirador de Florida, Michael Frazier (19 puntos, 6 rebotes, 5 de 8 en triples), para devolverle la calma a su equipo con tres triples casi consecutivos (Scottie Wilbekin aportó otro más) en sus tres primeros lanzamientos. Con un buen Will Yeguette (8 puntos, 7 rebotes) los de Billy Donovan dieron un primer estirón en el marcador, contrarrestado de forma parcial por Zach Lavine con sus 5 únicos puntos. Al descanso ganaba la número 1 de 6 (36-30).

En la segunda mitad dos triples más de Frazier contuvieron los primeros intentos californianos de reducir distancias. Una buena racha de acierto de Kyle Anderson (11 puntos, 9 rebotes, 5 asistencias) permitía a los Bruins ponerse sólo 1 punto por debajo. Florida no concedió a sus rivales ningún punto al contrataaque en los 10 minutos finales (había anotado 23 previamente). Scottie Wilbekin (13 puntos, 3 asistencias) hizo subir la diferencia de los Gators hasta los 11 con 6 puntos consecutivos a 5:30 del final. Jordan Adams (17 puntos) y Travis Wear (14 puntos) intentaron la remontada, pero no pudieron ante la labor conjunta de sus rivales.

 

La número 11 Dayton que entrena brillantemente Archie Miller no dio ninguna opción a la número 10 Stanford (72-82) en el duelo entre cenicientas. Los Flyers consiguieron imponer su ritmo de juego, mucho más rápido que el de su rival, desde el primer minuto. La defensa zonal de los Cardinals era incapaz de frenar la movilidad de los atacantes de Dayton (destacó la inteligencia de Devin Oliver en este aspecto), y sus hombres altos (Stefan Nastic, Dwight Powell) se cargaron muy rápido de faltas. El entrenador Johnny Dawkins tuvo que dar minutos a unos jugadores de banquillo que no acostumbran a tener demasiado protagonismo en sus planteamientos.

La mala noche en el tiro del base Chason Randle (21 puntos pero con una serie de 5 de 21 en los lanzamientos de campo) permitía a los defensores rivales centrarse sobre los interiores rivales, un Powell muy apagado en la primera mitad (13 de sus 17 puntos en los segundos 20 minutos) y un Stefan Nastic (15 puntos). Sobre los hombros del serbio cargó Stanford el peso de su intento de remontada en la segunda mitad hasta que fue eliminado a 5 minutos del final. Sólo uno de los 12 jugadores de Dayton se quedó sin anotar. Jordan Sibert lideró el equipo con 18 puntos, bien acompañado por el inesperado Kendall Pollard con 12 (en 14 minutos en pista).

 

Dayton despertó de su sueño en la final regional ante Florida (62-52). Los Gators consiguieron lo que no había logrado ninguno de los rivales anteriores de los Flyers: controlar el ritmo del partido, anulando las oportunidades de anotar en transición de sus rivales (8 puntos a la contra). Los de Billy Donovan también fueron superiores en la lucha por el rebote (37 a 26), lo que les concedió 13 puntos tras segundas oportunidades (Dayton sólo anotó 1 tras no coger ningún rebote en ataque en los últimos 20 minutos). Destacó en este aspecto Patric Young (12 puntos, 6 rebotes, 2 recuperaciones, 4 tapones).

Scottie Wilbekin asumió el liderazgo ofensivo de Florida ya en la primera mitad, antes de lo que viene siendo habitual (14 de sus 23 puntos en el primer período). Tras un parcial de 15 a 1 en los últimos 4:40 antes del descanso, Florida se puso 14 arriba (38-24). Dos triples de salida de Dayton redujeron su desventaja a 8 en la reanudación, pero fue lo más que consiguieron acercarse a sus contrarios. En los 8 minutos y medio finales, sólo anotaron dos jugadores: Wilbekin por los vencedores (7 puntos) y Dyshawn Pierre por los derrotados (11 de sus 18 puntos). El líder anotador de los Flyers, Jordan Sibert, se quedó en 0 puntos (la defensa de Florida sólo le concedió espacio para 3 lanzamientos en 30 minutos).

 

Zona Este (sede: New York)

La número 4 Michigan State confirmó su fama de equipo sólido y derrotó a la cabeza de serie regional, Virginia (59-61). Los Cavaliers, un equipo que ha basado su juego en la defensa, se encontraron con un muro enfrente que dejó su acierto en el lanzamiento de campo en el 35,7%. El buen inicio de partido de Adreian Payne (16 puntos, 5 rebotes) y Branden Dawson (24 puntos, 10 rebotes) dio a los Spartans su primera ventaja importante (21-11)  mediado el primer periodo. Virginia se rehizo para llegar al descanso sólo 4 abajo, 27 a 31. En la segunda mitad fue la cabeza de serie, liderada por Malcolm Brogdon (17 puntos, 5 rebotes, 3 asistencias, 3 recuperaciones), la que sorprendió a Michigan State con un parcial de 9 a 1.

Dawson y Payne salieron al rescate de los suyos para estabilizar de nuevo la situación hasta llegar a unos 2 últimos minutos de locura. Un triple de Payne ponía a los Spartans 3 arriba. Un mate de Dawson ampliaba la ventaja de los suyos hasta los 5 puntos. Virginia se mantenía en el partido desde la línea de tres gracias a Joe Harris (17 puntos, 3 rebotes, 3 asistencias) y Malcolm Brogdon, mientras que Michigan State rentabilizaba las faltas recibidas, a pesar del 1+1 fallado por Keith Appling a falta de 17 segundos para el final. Gary Harris, para asegurar, lanzó a fallar su segundo tiro libre a un segundo del final, dejando sin margen a los Cavaliers para una jugada desesperada.

 

En la otra semifinal regional, DeAndre Daniels (27 puntos, 10 rebotes, 2 tapones) aprovechó la baja de Georges Niang en la número 3 Iowa State para llevar a la 7 Connecticut a la victoria (76-81). La baja de su pívot no fue el único handicap al que tuvieron que hacer frente los Cyclones. El mal partido de otra de sus estrellas, Melvin Ejim (7 puntos, 8 rebotes) y la noche errática en el lanzamiento de DeAndre Kane (16 puntos, 8 rebotes, 9 asistencias, pero 6 de 18 en los lanzamientos de campo) pesó más en su contra que el excepcional enfrentamiento realizado por Dustin Hogue (34 puntos, 6 rebotes, 15 de 19 en el tiro).

UConn abrió el partido a ritmo de triples de la mano de sus dos bases, Shabazz Napier (19 puntos, 5 rebotes, 5 asistencias, 4 de 6 en triples) y Ryan Boatright (16 puntos, 2 de 3 en triples). Hogue contuvo la primera oleada, pero cedió ante la segunda, y más después que Daniels se sumase a la fiesta de los Huskies. Al descanso la diferencia era de 10 puntos. En la segunda mitad llegó hasta los 17. Unos buenos minutos de Kane y Naz Long ( sus 7 puntos, consecutivos durante esta fase) más la lucha constante de Hogue redujeron la distancia entre los dos conjuntos a sólo 4 puntos a 2:24 del final, pero la solidez de Connecticut en los tiros libres en los últimos 60 segundos (10 de 11) le evitó un susto mayor.

 

En el partido que cerraba el fin de semana en esta fase regional, Connecticut protagonizó otro upset eliminando a Michigan State (54-60). UConn abrió el partido con una efectividad tremenda que llevó a un parcial de 2-12 en los primeros 5 minutos. Michigan State supo recomponerse. Atrás con una defensa individual asfixiante, cerrada sobre su canasta, con cambios en los bloqueos y ayudas constantes sobre el rival con pelota. En ataque, dos triples consecutivos de Adreian Payne (13 puntos, 9 rebotes) marcaron el camino a los Spartans que llegaron al descanso 4 arriba gracias a dos triples más de Gary Harris (22 puntos, 4 de 9 en triples) y otro, tras 3 minutos de sequía global, de Denzel Valentine.

Payne abrió la segunda mitad con 5 puntos consecutivos. Con los Huskies 9 abajo, Shabazz Napier (25 puntos, 6 rebotes, 4 asistencias) demostró que nadie le ha regalado los galones de líder. Anotó 7 puntos para empatar el partido justo antes de recibir un golpe en la cara de Gary Harris. UConn apretó en defensa negándole la pintura a Payne. El show de Napier siguió con un triple increíble y una asistencia a Neils Giffey en el contrataque. Un triple de Ryan Boatright devolvió a los Huskies sus 10 puntos de ventaja. Valentine y Harris acudieron al rescate, como no, desde la línea de 3 puntos. Hasta llegar al peor escenario posible para los Spartans, un final ajustado en el que sus nervios y la frialdad de los Huskies formaron la tormenta perfecta.

 

Zona Oeste (sede: Anaheim)

La número 4 San Diego State le complicó mucho las cosas a la cabeza de serie regional Arizona que dirige Sean Miller (70-64). Los Aztecs, un equipo con mucho más físico del que parece, le plantaron cara a la número 1 en la lucha por el rebote (hasta 19 capturaron bajo el aro contrario, por sólo 10 cedidos en el propio). La torre de Arizona Kaleb Tarczewski se cargó de personales ante las acometidas contrarias. Una excelente defensa de Dwayne Polee (13 puntos) dejó a los Wildcats huérfanos de los puntos de Nick Johnson. El mismo Polee y Winston Shepard (11 puntos) dieron a los de San Diego 8 puntos de ventaja antes del descanso. En la segunda mitad Xavier Thames (25 puntos), volvía a elevar la distancia entre ambos equipos hasta este límite.

 Arizona, aferrándose al trabajo de unos brillantes Aaron Gordon y Rondae Hollis-Jefferson (15 puntos y 6 rebotes para cada uno de ellos), logró remontar y ponerse por delante. Y a 2:46 del final, tras haber fallado sus 10 lanzamientos anteriores, Nick Johnson anotó su primera canasta de dos. Treinta y seis segundos más tarde, sumaba un triple. La bestia había despertado. Con los Aztecs perdiendo de 6, el escolta de los Wildcats reclamó la pelota para recibir las previsibles faltas. Johnson anotó los 10 tiros libres que lanzó, para cerrar su estadística personal con 15 puntos (además de 8 rebotes y 3 asistencias) y la colectiva con un nuevo triunfo.

 

La otra semifinal regional se preveía a priori mucho más igualada que la anterior, pero la 2 Wisconsin en encargó de pulverizar los pronósticos dominando desde el inicio a una desconocida 6 Baylor (69-52). La defensa zonal de los Bears, que tantos problemas había causado a Nebraska y Creighton, fue fácilmente superada por los Badgers durante la primera mitad. Frank Kaminsky (19 puntos, 4 rebotes, 3 asistencias, 6 tapones) anotó 8 de los 10 primeros puntos de los Badgers para darle una ventaja de 6 puntos. Con la ayuda de los triples de Ben Brust (14 puntos, 6 rebotes) y la aportación interior de Nigel Hayes (10 puntos, 6 rebotes), la diferencia subió hasta los 13 puntos al descanso.

La defensa de los de Bo Ryan sólo había concedido a un rival eminentemente ofensivo como Baylor 16 puntos durante los primeros 20 minutos. En la segunda mitad la diferencia entre ambos equipos subió hasta los 20 puntos a 9 minutos del final. Los Bears acabaron el encuentro con un porcentaje en sus lanzamientos de campo del 31,6% y sus triplistas Brady Heslip (1 de 4 desde la distancia) y Kenny Chery (12 puntos, pero 7 de tiros libres) perfectamente anulados. Su principal anotador fue Cory Jefferson (15 puntos, 7 rebotes), aunque gracias a que maquilló sus números (al igual que Chery) con el partido sentenciado.

 

No habrá duelo entre hermanos en la gran Final Four. Si la Dayton de Archie Miller cayó ante Florida, su hermano Sean vio como Wisconsin daba la sorpresa ante su equipo, Arizona (63-64). Los Wildcats empezaron más entonados, consiguiendo una ventaja de 7 puntos tras 2 tiros libres de Rondae Hollis-Jefferson (10 puntos, 4 rebotes). Con Kaminsky todavía sin entrar del todo en el juego (8 de sus 28 puntos antes del descanso, además de 11 rebotes), Wisconsin acabó la primera parte a tres de su rival gracias al trabajo de Nigel Hayes y Traevon Jackson (10 puntos, 5 asistencias).

En la segunda parte Kaminsky despertó para igualar el choque. Con un Aaron Gordon fallón (8 puntos y 18 rebotes, pero fallando 7 de sus 9 lanzamientos en la pintura), Nick Johnson (16 puntos, 4 rebotes, 3 asistencias) intentaba mantener a Arizona por delante, pero el pívot de los Badgers le devolvía punto por punto. Y así se llegó a la prórroga y a la discutida falta en ataque de Johnson a 4 segundos del final (de la misma manera la podían haber pitado en defensa, el escolta de Arizona saca el brazo tras recibir el choque de Josh Gasser), con Arizona un punto abajo. Los Wildcats tuvieron tiempo de recuperar el balón en el saque de fondo posterior, pero no de conseguir un lanzamiento ganador.

 

Zona del Medio Oeste (sede: Indianapolis)

La carrera de la número 11 Tennessee desde los First Four se acabó ante la número 2 Michigan (73-71). Los Wolverines hicieron dos cosas bien para despertar de su sueño a los Volunteers: mantener su acierto habitual en los triples (11 de 20) y contener a un Jarnell Stokes (11 puntos, 6 rebotes) demoledor en sus tres partidos anteriores de este “March Madness”. Y a pesar de todo, la aspirante a cenicienta tuvo opciones hasta los últimos instantes para seguir en la competición una noche más. A 11 minutos del final Michigan ganaba de 15. Fue entonces cuando Jordan McRae (24 puntos, 6 rebotes) decidió echar el resto.

A 3:40 del final, la distancia era de 10 puntos tras el último triple de Nik Stauskas (14 puntos). Y entonces a los Wolverines, que veían el partido ganado, les dominó el miedo a la derrota. Después de conceder un parcial de 1 a 11, McRae ponía a Tennessee a sólo 1 punto con 13 segundos por jugarse. Caris Levert (10 puntos, 5 asistencias) perdió su quinta pelota de la noche en un saque de fondo. En el peor de los escenarios posibles para su equipo, Jordan Morgan (15 puntos, 7 rebotes) cerró su gran partido forzándole una decisiva falta en ataque a Jarnell Stokes (muy protestada por los Volunteers) que decidió el encuentro.

 

En el duelo con más morbo del “Sweet Sexteen” (la ronda de 16), la número 8 venció a su gran rival y vigente campeona, la 4 Louisville (69-74). Dos factores fueron claves en la derrota de los Cardinals. El primero, su escaso acierto en los tiros libres (13 de 23, para un 22 de 27 de Kentucky). El segundo, su colapso en la pintura en los últimos 8 minutos (2 puntos, con 1 de 5 en el lanzamiento, mientras que en los minutos previos habían anotado 42 con una serie de 21 de 29). En este segundo factor destacó el trabajo para Kentucky de los freshman Julius Randle (15 puntos, 15 rebotes) y Dakari Johnson (15 puntos, 6 rebotes), después que Willie Cauley-Stein se lesionase el tobillo en los primeros minutos.

Los Cardinals, liderados por Russ Smith (23 puntos, 3 asistencias), Luke Hancock (19 puntos, 3 de 5 en triples) y Montrez Harrell (15 puntos, 8 rebotes), fueron por delante en el marcador casi todo el encuentro. Hasta que Alex Poythress, prácticamente inédito hasta entonces, decidió que había llegado su momento. Con los Wildcats 7 abajo a 4:30 del final, el alero anotó sus 6 puntos de forma casi consecutiva durante un apagón ofensivo de Louisville. Un triple de Aaron Harrison (15 puntos) ponía a Kentucky 2 arriba a 40 segundos del final. Julius Randle y Aaron Harrison sellaron la victoria de los de John Calipari sobre el conjunto de Rick Pitino (exentrenador de Kentucky). El parcial desde la aparición de Poythress fue de 3 a 15.

 

Nik Stauskas (24 puntos) masacró a los Wildcats durante la primera mitad de la final de esta sede, sumando 18 de los 37 puntos de su equipo. Los Wolverines dejaron a la figura rival Julius Randle (16 puntos, 11 rebotes) en 6 puntos en los primeros 20 minutos con una serie de 2 de 7 en los tiros de campo. Kentucky sobrevivió gracias a la perfección de su alero James Young (10 de puntos sin fallo con dos triples, acabó con 13) y otro freshman que ha tenido poco protagonismo esta temporada, Marcus Lee. Calipari tuvo que recurrir al ala pívot ante la baja de Willie Cauley-Stein y Lee se reivindicó con 10 puntos en 5 lanzamientos en este período. Kentucky consiguió irse al descanso con empate a 37 después de haber estado 10 abajo.

La segunda mitad empezó para Michigan con la tercera falta de su interior Jordan Morgan (11 puntos, 4 rebotes). Sin él en pista, Julius Randle despertó y campó a sus anchas. Michigan se refugió en una zona 1-3-1 para paliar el dominio de Kentucky en la pintura (35 rebotes a 24). Los de John Beilein también tenían problemas en ataque, ya que Stauskas no encontraba posiciones de lanzamiento. Con Randle de líder, los Wildcats se distanciaron en el marcador aprovechando casi 6 minutos sin anotar de sus rivales. A base de zarpazos de Glenn Robinson (14 puntos, 4 rebotes) y Jordan Morgan los Wolverines empataron a 72 a falta de 27 segundos. Aaron Harrison (12 puntos) resolvió  con su cuarto triple de la noche (todos en los últimos 8 minutos). Kentucky venció 72 a 75 a la finalista del año pasado.

 

artículo publicado en http://www.encancha.com, marzo 2014

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