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El nuevo contrato de Ricky Rubio

3 Nov

Ricky Rubio ha llegado “in extremis” a un acuerdo con los Minnesota Timberwolves para permanecer 4 años más en el equipo. Aunque la cifra a cobrar es mareante, en este artículo intentaremos situarla en su contexto. Porque en la NBA tu sueldo marca tu lugar en el escalafón.

Cuando sólo faltaban tres horas para que se cerrase el plazo en el que los equipos pueden renovar los contratos de los jugadores de sus plantillas (las 12 de la noche del 31 de octubre), Ricky Rubio y los Timberwolves llegaban a un acuerdo en virtud del cual el base del Masnou seguirá 4 temporadas más en Minnesota a cambio de un total de 56 millones de dólares.

Como ya explicamos en un artículo anterior, el agente de Rubio Dan Fegan había lanzado un órdago a las grandes a la franquicia pidiendo para su representado el contrato máximo que el actual convenio le permite: más de 80 millones a cambio de 5 temporadas. La primera oferta del equipo estaba muy lejos de las pretensiones de Ricky: unos 40 millones por 4 temporadas.

Al final han pesado más las ganas del base catalán de seguir en una estructura en la que se encuentra muy cómodo (“quiero que Minnesota sea mi hogar durante mucho tiempo”) y la certeza de asegurarse el futuro durante los próximos cuatro años que su ambición por conseguir un trato de figura en la NBA jugándoselo todo a subir su nivel de juego en su último año de contrato sin la red de seguridad de una extensión pactada del mismo.

Los contratos en la NBA no son sólo el marco de la relación entre equipos y jugadores. Son el baremo más exacto de la valoración de su juego y de la importancia que sus patronos le otorgan (aunque a veces se equivoquen en sus apreciaciones), y marcan su peso tanto en la liga en general como dentro del equipo en particular. El status de un profesional lo determina su nómina. Así que vamos a ver cómo queda Ricky a partir de ahora en estos dos marcos, el de su equipo y el del colectivo de jugadores en general.

El líder de los Wolves

Ricky Rubio se embolsará poco más de 5 millones de dólares esta temporada. Una vez entre en vigor el nuevo acuerdo con los Timberwolves, la temporada 2015-16, el base pasará a cobrar una media (porque son progresivos) de 14 millones por curso baloncestístico. Si ahora es el sexto jugador mejor pagado del equipo por detrás de Nikola Pekovic, Thaddeus Young, Kevin Martin, Anthony Bennett y Andrew Wiggins, en la siguiente temporada los adelantará a todos.

El base del Masnou, en cuanto ha estampado la firma en su nuevo contrato, ha dejado de ser una promesa. Una vez acabado su contrato de rookie, nadie le va a perdonar nada. Acabada su fase de aprendizaje, ahora es el momento de justificar cada dólar que percibe por jugar. Algo que Ricky tiene muy claro: “Te pagan más, te lo tienes que ganar. Tienes que demostrar porque te pagan este sueldo. Evidentemente que habrá más presión. Quiero ser más que un líder y subir este equipo hasta otro nivel”.

El margen que tiene Ricky para conseguir que el equipo mejore son cuatro años, los mismos que ha firmado y, casualmente, el mismo período que cubre el primer contrato de Andrew Wiggins con los Timberwolves. El mensaje de la franquicia para el base parece claro: haz que el novato funcione, que para eso te pagamos. Rubio debe liderar el crecimiento de los jóvenes jugadores sobre los que los Wolves han puesto sus esperanzas, especialmente el del número 1 del último draft.

El propietario del equipo, Glen Taylor, acabó de remachar esta idea al afirmar que “creemos que tiene una larga y exitosa carrera por delante. Es uno de los grandes cimientos de nuestra franquicia, y estamos muy contentos de mantener a Ricky aquí con un contrato largo para trabajar y crecer con el núcleo joven que tenemos”.

Rubio debe ser la espoleta que haga detonar el juego del rookie más prometedor de los últimos años, por un lado poniéndole la pelota allí donde mejor le vaya a sus cualidades y por otro asumiendo la responsabilidad hasta que Wiggins esté preparado para dar un paso adelante. Jugador franquicia y niñera, todo en uno. Claro que ser jugador franquicia de uno de los peores equipos no es una gran carta de presentación. Veamos cómo encaja el nuevo contrato de Ricky en el global de la NBA.

Otros contratos firmados este largo verano

En el juego del gato y el ratón entre Ricky Rubio y su equipo por conseguir una renovación lo más ventajosa para los intereses de cada uno, los Timberwolves exploraron otra alternativa en el mercado ofreciéndole 63 millores de dólares a Eric Bledsoe por cuatro temporadas. El base acabó renovando por 5 años con los Phoenix Suns a cambio de 70 millones. Eso son 14 millones por temporada, lo mismo que Rubio.

Otro de los bases más codiciados este verano fue el director de juego de los Toronto Raptors, Kyle Lowry. El jugador salió rápido del mercado aceptando la oferta del equipo canadiense de 48 millones a cambio de su permanencia en los Raptors durante cuatro temporadas. Haciendo la correspondiente división nos salen 12 millones de sueldo por cada una de ellas. Tanto Lowry como Bledsoe pertenecen al grupo de los bases titulares de la NBA, pero no al de las estrellas de la Liga. Bledsoe si parece tener potencial para serlo, de ahí esos 2 millones de diferencia.

La gran estrella del momento, Lebron James, firmó con los Cavaliers por dos años a cambio de un total de poco más de 42 millones de dólares (21 por año), y con la certeza de que esa cifra será mejorada cuando entre en vigor el nuevo contrato de televisión de la NBA. La marcha de Lebron James produjo un reequilibrio en el vestuario de los Miami Heat.

Chris Bosh se quedó con el bastón de mando de la franquicia de Florida cuando fue renovado con un contrato máximo de casi 119 millones de dólares en 5 temporadas (23,7 de media). Dwayne Wade firmó 31 millones a cambio de 2 años más de servicio. El sustituto de Lebron James, Luol Deng, cobrará 20 millones por lucir dos temporadas la camiseta de los Heat.

Carmelo Anthony, el segundo jugador libre este verano con más cartel, se ha llevado de los Knicks 124 millones a repartir en 5 temporadas (casi 25 anuales). Y Pau Gasol, el tercero más interesante, ha ingresado a sus 34 años en el grupo de los veteranos que pueden renunciar a salarios más elevados (ya han ganado suficiente a lo largo de su carrera) para jugar en equipos con aspiraciones sabiendo que han dejado de ser considerados jugadores franquicia. Gasol cobrará de los Bulls 22 millones repartidos en tres anualidades (7,3 cada una de promedio).

Quien sí es una estrella con todas las de la ley es Kyrie Irving. El base de los Cavaliers ha negociado una extensión de su contrato que le aportará 90 millones de dólares a repartir en 5 temporadas, unos 18 anuales (más o menos el trato al que aspiraba Rubio). Precisamente Irving fue el número 1 del draft del 2011. Aunque Ricky  fue elegido con el número 5 en el draft del 2009, no ingresó en la NBA hasta el verano del 2011. Se halla, por tanto, en el mismo punto de su carrera que los seleccionados en aquel draft.

El draft del 2011

Ricky Rubio es el noveno jugador de primera ronda de draft de los que llegaron a la NBA aquel verano que ha renovado su contrato de rookie. Si el número 1 del draft del 2011 ya ha conseguido su contrato de estrella, lo mismo podría decirse de Klay Thompson, escolta de los Golden State Warriors. El número 11 de aquel draft ha firmado una renovación de 70 millones (17,5 anuales) para seguir cuatro temporadas más en el equipo que le eligió aquella noche de junio. Son los dos triunfadores que se sitúan un peldaño por encima de sus compañeros de promoción.

Los Orlando Magic pagarán al pívot Nikola Vucevic (16 del draft) 53 millones por 4 temporadas (poco más de 13 por año). Kenneth Faried, elegido por los Denver Nuggets con el número 22, puede llegar hasta los 52 millones en 4 temporadas si consigue los incentivos firmados (13 anuales), mientras que el base de los Hornets Kemba Walker (9 del draft) se embolsará 48 millones en cuatro años (12 por temporada).

Un poco más abajo en el escalafón tenemos a los tres primeras rondas restantes. El número 12 del draft del 2011 Alec Burks ha llegado a un acuerdo con los Utah Jazz de cuatro temporadas a cambio de 42 millones (10,5 anuales). Finalmente, los gemelos Morris, Markieff (13 del draft) y Marcus (14) han renovado con los Phoenix Suns. Markieff vale 32 millones para su equipo (8 por año) y Marcus 20 (5 anuales).

Otros jugadores no han llegado a un acuerdo con sus equipos y entrarán en el mercado de los agentes libres del próximo verano. Entre ellos destacan el Spur y MVP de las últimas finales Kawhi Leonard (15 del draft), Derrick Williams de los Kings (segundo del draft),Enes Kanter de los Jazz (3 del draft), el Cavalier Tristan Thompson (4 del draft), Brandon Knight de los Bucks (8 del draft), Iman Shumpert de los Knicks (17 del draft), el Magic Tobias Harris (19 del draft),  el Thunder Reggie Jackson (24 del draft), el bicampeón con los Heat Norris Cole (28 del draft), el compañero de Leonard Cory Joseph (29 del draft) y el Bull Jimmy Butler (30 y último de la primera ronda).

Algunos de ellos no han aceptado la oferta de su equipo porque creen que valen más (Kahwi Leonard, Tristan Thompson, Tobias Harris, Reggie Jackson, Jimmy Butler) y otros no la han recibido porque la franquicia para la que juegan creen que no valen lo que cobran. De todas maneras, el sólo hecho de llegar a agotar estos primeros cuatro años ya es un mérito que no todos han conseguido (Jimmer Fredette, Nolan Smith, Marshon Brooks, Jan Vesely o Jajuan Johnson, por ejemplo).

La lista de los jugadores que ingresaron en la NBA el 2011 y han conseguido suculentos contratos no acaba aquí. La segunda ronda ha dado una par de sorpresas muy interesante. Chandler Parsons fue elegido con el número 38 (hay 30 jugadores por ronda de draft) por los Rockets. Este verano se ha marchado a los Mavericks después de que en Houston no igualaran la oferta de Dallas de 46 millones por 3 temporadas (15,3 anuales).

El último del draft, el base Isaiah Thomas (30 de la segunda ronda), protagonizó un “sign and trade” (modalidad de traspaso en que el jugador firma su nuevo contrato con su viejo equipo antes de ser traspasado) entre los Kings de Sacramento y los Phoenix Suns. El equipo de Arizona le pagará 27 millones al base repartidos entre las 4 próximas temporadas.

Ricky, clase media-alta

La buena noticia del nuevo contrato de Ricky es que lo ha firmado. Es decir, que Rubio ha recibido una oferta de los Timberwolves lo bastante buena como para aceptarla, descartando el mercado de los agentes libres. Una oferta que le situará como el jugador mejor pagado en Minnesota si es que no se produce alguna otra incorporación al equipo.

Pero comparando las cifras de su contrato con las de otras renovaciones de este curso, veremos que Ricky pertenece al grupo de los jugadores de clase reconocida, pero sin llegar aún al rango de estrella propio de un all star o de los líderes de franquicias con elevadas aspiraciones en los play offs. Sus cifras están lejos, evidentemente, de las de Lebron James, Carmelo Anthony y Chris Bosh, pero también de las de sus “coetáneos” Kyrie Irving o Klay Thompson.

Las dudas respecto a su tiro han lastrado las posibilidades de mejorar aún más sus emolumentos. De un base estrella en la NBA no se espera sólo que asista a sus compañeros (el número de asistencias depende también del acierto cara a canasta del receptor del pase, y sino que se lo pregunten a John Stockton con el infalible Karl Malone), o que recupere muchos balones. También debe ser capaz de anotar, mucho y con regularidad.

Sin embargo, hay motivos para ser optimistas de cara a próximas negociaciones. Aunque sólo sea por una estadística. Ricky Rubio es el cuarto jugador de la historia de la NBA en promediar 7 asistencias y 2 recuperaciones por partido en cada una de sus tres primeras temporadas en la NBA. Le precedieron en este logro Magic Johnson (1979-82), Isiah Thomas (1981-84) y Tim Hardaway padre (1989-92, el hijo juega ahora en los Knicks). Y los tres fueron grandes estrellas.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, noviembre 2014

Ricky Rubio quiere un contrato de estrella en la NBA

6 Oct

Ricky Rubio jugará su cuarta temporada en los Timberwolves de Minnesota, la última del contrato que firmó en su desembarco en la NBA. Las negociaciones para ampliarlo se hallan en punto muerto por la distancia que separa al jugador, que quiere un contrato que le reconozca un estatus de estrella, y a su equipo, que no tiene tan claro que Rubio lo valga.

El anterior director deportivo, David Kahn, tenía preparada para Rubio una renovación por el máximo que el convenio colectivo de la liga permite. Y eso es lo que solicitó para su representado el agente de Rubio, Dan Fegan: un contrato de 5 temporadas y por un montante superior a los 80 millones de dólares. Pero la nueva gerencia de los Wolves no comparte las ideas de Kahn.

Flip Saunders, accionista, director deportivo y entrenador del equipo, y el mánager general Milt Newton son partidarios de ofrecer al base del Masnou una renovación por 4 temporadas por una cantidad que superaría los 40 millones de dólares (pero no demasiado).  Ambos directivos mantienen reuniones periódicas con Fegan, pero las posturas de ambas partes siguen alejadas.

La primera fecha límite es el 31 de octubre. Si para ese día no hay acuerdo, los Timberwolves perderían sus opciones de renovar el contrato de Ricky Rubio. En ese panorama, se plantea el escenario de la “qualifying offer”, la oferta que el equipo de Minnesota podría realizar a su base para que permaneciese en la franquicia una temporada más (y sólo una).

Si el jugador coge los 6.723.724 dólares que le pondrán sobre la mesa se convertirá en agente libre el verano del 2016, pudiendo aceptar directamente a partir de ese momento cualquier propuesta que le llegue. Si rechaza el dinero de su actual equipo será agente libre restringido este próximo verano. En este segundo caso, en Minnesota  tendrían el derecho de igualar cualquier oferta de otras franquicias que aceptase Rubio para mantener al jugador en su plantilla (un equivalente del derecho de tanteo).

La franquicia desearía no llegar a este punto, sabedora que es más provechoso para ella un acuerdo en lugar de dejar su destino en manos de otros. Es lo que les ha pasado a los Houston Rockets con Chandler Parsons, al que han perdido cuando los Dallas Mavericks le han hecho una oferta fuera de las previsiones económicas de la franquicia de Houston. Los Timberwolves confían en llegar a un acuerdo con el base, aunque no tienen prisa en hacerlo.

Milt Newton, el mánager general, dijo que  “vamos a enfocar la situación de la misma manera que lo hicimos con Kevin Love (quien por cierto ha acabado marchándose ). Haremos lo mejor para el equipo, y si llegamos a un acuerdo pronto, mejor. Y si no, no hay necesidad de apresurarse”. La razón de esta calma era la existencia de un plan B. Los Timberwolves estaban interesados en sumar a su plantilla a Eric Bledsoe, a quien sí le ofrecieron el máximo que el actual convenio colectivo en vigor les permite.

Bledsoe, alternativa fallida

Los Wolves habrían puesto sobre la mesa una propuesta de 63 millones de dólares por cuatro años de servicios a Bledsoe. Sin embargo, no podían hacerlo de forma directa y necesitaban la colaboración del actual equipo del agente libre restringido, los Phoenix Suns. La plantilla de Minnesota sobrepasa en 6 millones de dólares el límite salarial. La franquicia debería traspasar jugadores hasta conseguir estar 14,7 millones (lo que cobraría Bledsoe en su primer año de contrato) por debajo de dicho límite.

Para cerrar la operación, debería haber sido el equipo de Arizona el que le firmase el nuevo contrato a Bledsoe y luego enviarlo a Minnesota a cambio de los jugadores que le cederían los Wolves (lo que se llama un “sign-and-trade”). Los Suns se hallaban 15 millones por debajo del límite salarial, así que económicamente estaban en condiciones de aceptar el trato. Pero no estaban de acuerdo.

Los promedios de Bledsoe del pasado ejercicio, tras llegar traspasado desde Los Angeles Clippers, fueron de 17,5 puntos,  5,5 asistencias, 4,7 rebotes y 1,6 recuperaciones en 43 partidos. A media liga regular sufrió una lesión de menisco en su rodilla derecha que le hizo pasar por el quirófano, pero volvió antes del final de la misma. El 9 de diciembre cumplirá 25 años, así que es un jugador joven con muchas temporadas por delante de previsible buen rendimiento.

En su franquicia creen que tiene potencial de All-Star y por tanto esperaban recibir a cambio de él o un jugador que ya lo haya sido o al que como mínimo se le vean muchas posibilidades de serlo.  Kevin Love encajaba en ese perfil, pero ahora está en los Cavaliers. Andrew Wiggins también daría la talla, pero ha sido la moneda de cambio por Love. Es el futuro de los Wolves y por eso es intocable. La opción de utilizar rondas de draft para redondear el trato tampoco valía: los Suns van bien servidos.

Bledsoe, como Ricky, empezaba su último año de contrato. Las negociaciones con los Suns para renovarlo estaban encalladas después que los Phoenix Suns le ofrecieran al base 48 millones por 4 temporadas, lo mismo que ha recibido Kyle Lowry por renovar con los Toronto Raptors y lejos de los 90 millones por 5 temporadas de Kyrie Irving en los Cavaliers. La proposición no hizo feliz al base, quien aspiraba a un contrato máximo.

El movimiento de los Timberwolves ha llevado a los Suns a variar su posición. Con la certeza que el jugador firmaría a finales de septiembre la qualifying offer de su franquicia (3,7 millones por una temporada) para convertirse en agente libre sin restricciones a la conclusión de esta temporada que empezará en breve, el equipo de Arizona subió su apuesta. No llegó hasta el máximo, pero si a una cantidad que Bledsoe ha aceptado (70 millones de dólares por 5 temporadas) obligando de rebote a un replanteamiento de la situación en Minnesota.

Los Timberwolves dudan de Ricky

La oferta por Bledsoe, y su cuantía, reflejan la línea de pensamiento de los Wolves. Ricky es un buen jugador, pero no es un base élite aún. El intento de fichar al jugador de los Suns revela la amenaza que pesa sobre Rubio: acabar convirtiéndose en el segundo base del equipo como primer escenario, e incluso ser incluido en un posible traspaso para hacerse con otro primer base que tendría las espaldas bien cubiertas por Maurice Williams y la posibilidad de que el rookie Zach Lavine diera el salto a esta posición

Flip Saunders verbalizó estas dudas públicamente en una entrevista al Star Tribune de Minnesota.  Para empezar, le quitó galones al director de juego catalán: “¿El equipo de Ricky? Este es el equipo de todos.”  Siguió sembrando la incertidumbre sobre la titularidad del jugador: “No tengo ni idea de quien será titular en los Wolves y seguramente no la tenga hasta una o dos semanas después de comenzar la pretemporada”. Saunders también abrió una puerta a la continuidad del base J.J. Barea, que parecía que iba a ser cortado en breve. Tal vez como precaución a la espera de ver como evolucionan las conversaciones con Rubio

Rubio se ha revelado como un excelente pasador a lo largo de sus tres temporadas en la NBA, con un promedio de 8.1 asistencias por partido (8,6 asistencias en su último año). A pesar de perder bastantes balones, su alto número de pases de canasta lo compensa, dejando su ratio de asistencias por cada pérdida de pelota en 2,79. También ha destacado como defensor, aportando 2,3 recuperaciones de pelota por encuentro.

Pero el ex del Joventut de Badalona y del F.C. Barcelona sigue sin mejorar en su punto débil, la anotación. Tras promediar 10,6 y 10,7 puntos en sus dos primeras temporadas, en esta última su aportación ha bajado hasta los 9,5 puntos. A pesar de que este año ha mejorado sus porcentajes de lanzamientos de campo en general (38’1%) y ha recuperado el de triples respecto la temporada anterior (33,1%), sigue demasiado alejado del mínimo que en la NBA se espera de un base (Bledsoe, por ejemplo, estuvo en el 47,7% en lanzamientos de campo).

Esta es una flaqueza demasiado importante para acceder a la élite de los bases NBA. Ricky Rubio ya recibió críticas de la prensa local a principios del 2014 por esta debilidad. A pesar de haber trabajado en ello durante los dos últimos veranos, no se le ha visto una mejora significativa más allá de un lanzamiento de media distancia tras bote que debería prodigar más.

Durante la preparación de la selección española para el pasado Mundial, tuve la ocasión de preguntarle a Ricky por su tiro, y por si el entrenamiento específico iba a dar resultados durante dicha competición. La respuesta del base fue reveladora: el equipo no necesitaba un base que anotase sino uno que distribuyese el juego. Y a eso se dedicó durante la competición que organizó la Federación Española de Baloncesto.

Una respuesta, por otra parte, en consonancia con la progresión de sus estadísticas en la NBA. En la temporada 2013-14 se ha registrado un descenso en su número de lanzamientos a canasta por partido. Me temo que Rubio ha perdido la confianza en su tiro, y sólo mira a canasta cuando lo ve totalmente claro o no tiene más remedio. Está empezando a renunciar a intentar aquello en lo que no destaca tal vez porque duda de una progresión positiva.

Ante su fracaso en conseguir fichar a Bledsoe, en Minnesota han decidido darle una nueva oportunidad a Rubio. Y para ayudarle a mejorar han fichado al exjugador Mike Penberthy (un año en los Lakers y experiencia como profesional en Alemania, Venezuela y Italia) como entrenador de tiro. Ricky ya trabajó este verano una semana en California junto con el nuevo miembro del cuerpo técnico de los Wolves.

El base se enfrenta esta temporada a un momento crucial de su carrera: negociar un segundo contrato que establezca su estatus en la liga. Ya ha dejado claro que tiene un hueco en la NBA, y que puede jugar minutos de calidad dirigiendo un equipo. Lo que debe demostrar es si puede ser el timonel titular de un equipo con aspiraciones. Toda la NBA, y no solo Minnesota, le estará mirando ya que si no prolonga su actual contrato puede salir al mercado el próximo verano. Exhibir una buena capacidad anotadora con unos porcentajes aceptables le situaría en mejor posición para obtener el sueldo y el reconocimiento que ahora se le niega.

Will Miller, sin problemas en el tiro

Si Rubio tiene problemas cuando mira a canasta, el sophomore de la Universidad de Mount Saint Mary’s Will Miller no los comparte. El alero ya dejó muestras de su clase en el partido de los “First Four” de la Locura de Marzo, en que anotó siete triples para Mount Saint Mary’s ante Albany. Ahora, preparando la temporada que empieza en poco más de un mes, ha anotado 100 tiros de 3 puntos en 5 minutos en una serie de tiro brutal: sólo ha fallado 14 (si, he sido tan “freaky” como para contarlos) . Su porcentaje de acierto ha sido del 87,7%. A la espera de que en breve comiencen los partidos del baloncesto universitario (ya haré la previa, pero os anticipo que nos espera una temporada magnífica), aquí os dejo el vídeo de la demostración de Miller.

artículo publicado en http://www.encancha.com, octubre 2014

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