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El hundimiento de los Lakers

25 Ene

Tras 41 partidos disputados, estamos justo en mitad de la liga Regular. Los equipos están rodados, y ya no hablamos de tendencias sino de hechos confirmados. Tras una pretemporada infame, aunque no contase para nada, y tras un inicio de liga decepcionante, ahora ya podemos afirmarlo: la temporada de los Lakers es un desastre. La duda es si conseguiran salvarla entrando en play offs.

Los Angeles Lakers, a 22 de enero y habiendo disputado la mitad de sus partidos de la liga Regular, ocupaban la doceava plaza en la Conferencia Oeste. Con 17 victorias y 24 derrotas, se hallaban a 5 triunfos de distancia de los Houston Rockets, el equipo que ocupaba la octava (y última) plaza de playoffs de la Conferencia.

Sólo tres equipos estaban por debajo de los angelinos: los aún Sacramento Kings (16 victorias), los New Orleans Hornets (14 victorias) y los Phoenix Suns (13 victorias). Los primeros equipos del Oeste, Oklahoma City Thunder y Los Angeles Clippers, casi doblaban en victorias (32) a Pau Gasol y los suyos. Los Lakers están más cerca de la cola de la clasificación que de los playoffs. Si en casa ganan más partidos de los que pierden (para alivio de sus abonados), como visitantes únicamente habían vencido en 5 de sus 19 enfrentamientos.

Los Lakers cerraron la primera mitad de esta fase de la temporada con una derrota en Chicago por 95 a 83. Era el tercer partido de Pau Gasol desde su retorno después de la conmoción cerebral. Y el segundo que era suplente. El ala pívot había sido titular en sus primeros 345 partidos en los Lakers, y en 816 de los 824 que ha jugado en la NBA. La suplencia, que parece que será habitual a partir de ahora, es fruto de la aplicación de la filosofía del técnico Mike D’Antoni, que prefiere un equipo dinámico a uno alto.

Antes del duelo contra los Bulls, D’Antoni dijo que quería jugar con un equipo más bajo.”Así son las cosas. Llega después de un gran partido de Pau (25 puntos contra los Raptors), no es por él. Hemos hablado del tema, y ha entendido hacia donde debemos ir y lo que tenemos que hacer. Saldrá desde el banquillo, y si podemos jugar algunos minutos con Dwight Howard y él juntos, bien. Y si no se puede, pues no se puede”. El mensaje es claro: si Gasol quiere volver a jugar por dentro tendrá que ser como suplente de Howard.

El ala pívot tuvo que comerse unas palabras pronunciadas unos días antes, después de su vuelta contra los Heat de Miami:”En mi carrera nunca he salido del banquillo, Este ha sido mi primer partido como suplente con los Lakers, si descontamos un par de partidos por lesión. He sido titular toda mi carrera. He sido una estrella titular toda mi carrera, y quiero seguir siéndolo”.

D’Antoni quiere un equipo capaz de anotar de 110 puntos por partido. Después de dirigir al equipo en 32 partidos, el equipo ha llegado a esa cifra 8 veces, ganando 5. Sin embargo, los Lakers, quinta peor defensa de la NBA, permiten de forma regular que sus rivales pasen de la centena en el marcador. De los 15 partidos en que eso ha sucedido, han perdido 14. Para apuntalar su defensa exterior, el técnico decidió que Kobe Bryant fuera el perro de presa del creador de juego rival por delante de un Nash sin chispa al que las piernas no le dan más de si.

El escolta brilló frenando a Kyrie Irving y Brandon Jennings. Sin embargo, en los tres partidos siguientes (Heat, Raptors, Bulls) Dwayne Wade, José Calderón y Kirk Hinrick anotaron más de 20 puntos. Tres derrotas consecutivas. Y no sólo eso. Los porcentajes de tiro de Bryant en estos enfrentamientos fueron  dramáticos. 8 de 25 contra los Heat, 10 de 32 contra los Raptors y 7 de 22 contra los Bulls. La derrota en Chicago fue especialmente dolorosa para él. Del techo de este pabellón cuelgan las banderas de los seis campeonatos ganados por Michael Jordan. Y Kobe, viendo el sueño de conquistar su sexto anillo convertirse en pesadilla, no se mordió la lengua.

“Tenemos que volver a lo básico. Necesitamos que los jugadores estén en las posiciones en que juegan mejor. Tenemos que volver a empezar. Steve (Nash) es mejor en el bloqueo y continuación. Pau juga mejor en el poste. Y yo soy mejor en la media distancia. Volvamos a lo básico”. Bryant le envió otro recado a D’Antoni. “Tenemos que replantearnos algunas cosas. Vamos a tener que hacer algunos cambios. Meter más balones al poste, ralentizar algo el juego”. Preguntado sobre la suplencia de Gasol, su respuesta fue un largo silencio.

Él no fue el único que habló. Tras la derrota ante los Raptors, Dwight Howard observaba cabizbajo las estadísticas. Y llegó a una conclusión. Tiraba pocas veces, y quería que le llegasen más balones. Clara alusión a Kobe Bryant.

Si a principio de temporada el objetivo era ganar el anillo de campeones, ahora no está clara ni siquiera la clasificación para los playoffs. Contando que en el Oeste es difícil entrar con un porcentaje de victorias en liga regular inferior al 50%, los californianos deberían ganar como mínimo 24 de los 41 partidos  que les restan en el calendario, prácticamente 2 de cada 3 enfrentamientos. Y eso confiando que los de más arriba fallen.

La remontada debía empezar la noche del 23 de enero ante los Grizzlies de Memphis. Por la mañana, sesión de tiro. D’Antoni aprovecha para recriminar a sus jugadores sus declaraciones a la prensa y pedirles que se sinceren ante él. Nash se muestra políticamente correcto. Kobe se dirige directamente hacia Howard y le pregunta si le supone un problema jugar con él. El pívot no responde al reto, pero la química entre ambos se ha roto tal vez de forma definitiva.

Por la noche, la recuperación se aplaza para otro día, Los Lakers vuelven a caer (cuarta derrota consecutiva, 106 a 93), y Dwight Howard se resiente del hombro. Los interrogantes en torno al juego del equipo no se disipan. Sólo hay una certeza. La directiva de los Lakers confía en Mike D’Antoni, al menos públicamente. Despedir dos técnicos la misma temporada sería histórico en los Lakers.

Y mientras tanto se disparan los rumores de traspasos en torno al equipo, y no todos con Gasol (que empieza a dejarse querer) como centro. La hipótesis de la salida de Dwight Howard cada día gana más fuerza. A los Lakers se les agota el tiempo. Si no encuentran una solución, y pronto, ya pueden dar la temporada por perdida.

 

publicado en www.encancha.com, enero 2013

El futuro de Pau Gasol

18 Ene

La NBA es un hervidero de rumores sobre traspasos de jugadores. Algunos infundados, otros se convertirán en noticia. La entrada en vigor a partir de la próxima temporada del nuevo impuesto de lujo cambia las cosas. Y las franquicias ya empiezan a maniobrar. El tiempo es oro. ¿El reloj corre a favor o en contra de Pau Gasol?

Hasta el 21 de febrero, fecha de cierre del período de traspasos, la NBA estará en plena efervescencia de especulaciones. Los Kings quieren deshacerse de Demarcus Cousins para evitarse más líos con el jugador. Toronto sondea las posibilidades de Barnagni, fallido jugador franquicia. Sorprenden los Grizzlies poniendo en el mercado a Rudy Gay y Zach Randolph. Detrás de algunos de estos rumores se halla el interés de los equipos en aligerar su gasto en nóminas de cara a la remodelación de la tasa por sobrepasar el tope salarial. Un supuesto en el que podríamos incluir el caso de Pau Gasol.

Las competiciones profesionales norteamericanas son ligas cerradas, con una sola división. Por tanto, sin ascensos ni descensos. Para intentar mantenerlas igualadas, se establece el mecanismo del draft y el tope salarial. En el draft, los peores conjuntos tienen más posibilidades de elegir a los mejores jugadores para mejorar sus plantillas. El tope salarial pretender equiparar el potencial económico de las franquicias fijando un gasto máximo en salarios de jugadores.

La NBA tiene un tope salarial flexible. No es un límite estricto. Por encima del tope salarial se fija el tope del impuesto de lujo. Sobrepasar la primera cantidad supone no poder firmar alguno de los contratos especiales que marca el convenio. La segunda cantidad puede traspasarse a cambio del pago de una multa. Hasta ahora es de un dólar por cada dólar que supera la cifra marcada. Si te pasas 10 millones, pagas una penalización de 10 millones.

Este resquicio es aprovechado por los equipos con mayor potencial económico, o con propietarios dispuestos a rascarse el bolsillo. El nuevo convenio firmado el 2011 entre propietarios y jugadores cambia la situación, aunque establecía una moratoria hasta finales de esta temporada para que las franquicias se adaptasen al nuevo marco.

A partir de la siguiente temporada la cuantía de las multas se incrementa de forma progresiva a medida que se va superando el tope de gasto. Por los primeros 5 millones en exceso se paga 1,5 dólares por dólar, y de los 5 hasta los 10 cuestan 1,75. Pasar de los 10 millones hasta los 15 supone 2,5 dólares por dólar, y 3,25 para los comprendidos los 15 y los 20 millones. A partir de esa cantidad, la multa aumenta medio dólar por cada tramos de 5 millones. También se penaliza a los reincidentes en superar el margen. Si en un lapso de 5 temporadas una franquicia se pasa 4 del límite, en la siguiente cada penalización se incrementa un dólar. O sea, de 1,5 se pasa a 2,5, de 1,75 a 2,75, de 2,5 a 3,5…

Vamos a poner un ejemplo práctico. Los Lakers son el equipo que más paga en nóminas de jugadores esta temporada, unos 100 millones de dólares. El tope salarial es de 58 millones, mientras que el límite del impuesto de lujo está fijado en los 70. Con las reglamentación vigente la franquicia ha pagado 30 millones de multa. Con las nuevas reglas hubieran pagado 85 millones de multa. Para pensárselo dos veces. Excepto si eres Mark Cuban, propietario de los Mavericks, cuyos bolsillos parecen no tener fondo.

El impuesto sobre salarios se implantó en 1999. Con el formato que ha tenido hasta ahora ha fracasado en su objetivo de mantener la igualdad de oportunidades para todos los equipos de la NBA. Con la nueva tasa se persigue el final de la moda de los “Big 3” o “Fantastic 4”, con una acumulación de estrellas en un puñado de conjuntos mientras el resto se conforman con referentes de segunda línea. La idea es volver a la época en que cada equipo podía hacer un póster con una cara bien reconocible para los aficionados de toda la liga.

Lebron, Wade y Bush en Miami “sólo” suman 52 millones de dólares en salarios esta temporada (17 por cabeza más o menos), pero esta cifra se dispara de forma progresiva en las siguientes. El quinteto titular de los Nets (Deron Williams, Joe Johnson, Gerald Wallace, Khris Humpries y Brook Lopez) cobra 72 millones de dólares, una inversión del millonario ruso Prokhorov, amo del equipo de Brooklyn, para hacerse un hueco en Nueva York. La misma cifra que cobran Bryant, Howard, Gasol y Nash en Los Lakers, 80 si sumamos a Metta World Peace.

Pau Gasol cobrará esta temporada 19 millones de dólares. Su sueldo subirá hasta los 19,6 la próxima. Una cláusula en su contrato establece que en caso de traspaso, estas cantidades se incrementan un 15%, pasando a los 21,85 para la temporada en curso y 22,54 para la posterior. Una cifra que muy pocos equipos pueden absorber. Y menos aún viendo el rendimiento ofrecido por el ala pívot en estos momentos (sea por responsabilidad propia o ajena) y sus continuos problemas físicos.

Los Lakers, por su parte, no están dispuestos a traspasarlo a cambio de nada. No se regala un All Star así por la buenas. Recordemos que la pasada temporada ya lo habrían cambiado por Chris Paul si los propietarios de las franquicias modestas lo hubieran permitido. En Los Angeles buscan las tres B: Bueno, Bonito y Barato. Y si es preciso se esperarán una temporada más. Un jugador con su sueldo es más atractivo en la última temporada de contrato. El equipo que lo recibe está liberando dinero de nóminas de forma casi inmediata, transfiriendo a cambio jugadores con contratos más largos.

Por si fuera poco, Dwight Howard acaba contrato a final de temporada. Ya hay rumores de equipos interesados en sus servicios. Entre ellos dos con propietarios dispuestos a gastar, los Mavericks y los Nets. Una mala temporada de los Lakers disminuiría el interés del pívot en renovar. Sería suicida para el equipo deshacerse de Gasol sin otro recambio interior. Visto lo visto, creo que Pau tiene más posibilidades de seguir en Los Ángeles una temporada más. Aunque como ya se vio en artículos anteriores, mis dotes adivinatorias no son nada fiables.

publicado en http://www.encancha.com, enero 2013

Llega la hora de la verdad en los Lakers

20 Dic

El desarrollo de esta temporada de Los Angeles Lakers tiene tintes de drama y comedia a partes iguales. Empezó siendo un sainete con el cambio de entrenador (Brown por D’Antoni). Pero como la cosa parece que se alarga, hemos saltado del sainete, pieza teatral de carácter jocoso de un solo acto, a un culebrón. Y ojo, que los seriales pueden durar varias temporadas.

La situación del equipo californiano se explica por una convulsión interna que debe ser contemplada en su totalidad para abarcar su verdadera dimensión. Una triple crisis de dirección, banquillo y jugadores, que se retroalimentan unas a otras. La crisis perfecta.

Por una parte, tenemos un cambio en la dirección del equipo. Jerry Buss compró Los Angeles Lakers en 1979, construyendo un bloque campeón en la década siguiente. Ahora, cerca de los 80 años, ha delegado el día a día del equipo en su hijo Jim Buss. Suya fue la decisión de fichar a Mike Brown como entrenador tras la marcha de Phil Jackson. Y suya la de reemplazarlo por D’Antoni cuando los aficionados querian el retorno del Maestro Zen. Jackson es la pareja sentimental de Jeanie Buss, hija del propietario del equipo.  Por tanto, el y Jim Buss vendrían a ser en la práctica cuñados.

Las relaciones entre Jim Buss y Phil Jackson no son nada buenas. Hasta el punto de ser una de las claves para que el sustituto elegido de Mike Brown fuera D’Antoni. La mala relación entre los “cuñados” ha llevado a Jim Buss a hacer una limpieza en el personal del equipo. Todos los sospechosos de simpatizar con el técnico han perdido su trabajo en los Lakers. Un proceso que empezó cuando el heredero (ojo, Jeanie también lo es) tomó las riendas de la franquicia el año 2010, y en el que se hizo servir el lockout para justificar algunos despidos. A todo esto, D’Antoni tiene uno de los peores récords de victorias-derrotas de un entrenador de los Lakers.

Y en medio de estas convulsiones, los jugadores. Con un cambio de liderazgo en ciernes. Kobe Bryant ya es todo un veterano. Dwight Howard no es solamente el nuevo pívot titular, sino su sucesor, a partir de la próxima temporada (o la otra, que hablamos de Kobe). Un Howard, por cierto, que sólo tiene contrato para esta temporada y aún no ha renovado (aunque en los Lakers den por hecho que lo hará).

Bryant está fustrado por la marcha del equipo. Y harto de que le señalen como un egoísta que se dedica solo a anotar mientras el equipo suma derrota tras derrota. Tal vez  si él hace tantos puntos es porque los demás no son capaces de asumir esta carga. Y mientras tanto, Andrew Bynum, un excompañero traspasado a los Sixers, le acusa de frenar su progresión acaparando demasiado la pelota. Pero el escolta es intocable en los Lakers, y nadie de dentro del equipo le acusará de nada.

Los rivales de los Lakers han rescatado el Hack-a-Shaq, y se dedican a hacer faltas a Dwight Howard, sabiendo que su porcentaje de tiros libres es pésimo. Por cierto, los tiros libres dependen, además de la habilidad innata, de la forma física y de la mecanización de una secuencia de movimientos. Y ambas cosas se entrenan. Pero claro, mejor no decirle nada al pívot, no sea que se enfade y decida no renovar.

Con Nash que prácticamente no ha jugado por lesión, sólo nos queda Pau Gasol, desplazado por D’Antoni de su lugar habitual de juego en estos últimos años, la pintura, y reconvertido en tirador exterior, cosa que no ha sido nunca. Y señalado como el responsable de los males del equipo. El catalán se ha convertido en el centro de una discusión mediática en la que han sobrado titulares y faltado coherencia.

Primero Kobe Bryant le espetó a Gasol que dejara de llorar y se pusiera las pilas, para días después decir que el alapivot es clave en el equipo y no se puede prescindir de su juego. Magic Johnson, patrimonio de Los Lakers, primero pedía su traspaso a Atlanta a cambio de Josh Smith para luego reivindicar su figura y reclamar a D’Antoni que le vuelva a hacer jugar en la pintura. La tendinitis en ambas rodillas del ala pívot, además de mantenerle fuera de las pistas, le ha permitido alejarse de los focos del debate. Y es que el equipo se ha mostrado igual de discreto sin su participación que con ella. Igual resulta que no todo era culpa suya.

Y llegamos al punto de no retorno, al momento en que la situación se hará irreversible, para lo bueno o para lo malo. La solución o el fiasco. Y ese punto coincidirá con un retorno, que se presume imminente, a no ser que surjan nuevas complicaciones médicas. El de Steve Nash a las pistas. D’Antoni aún puede decir que su proyecto está cojo sin el base, que es el que debe trasladar su concepto de juego a la pista. Un vez vuelva, el entrenador no tendrá más excusas. Y si el equipo no gana toda la tensión acumulada estallará. Con las tres crisis entrelazadas entre si, resulta imposible predecir la magnitud del estallido.

 

pubicado en http://www.encancha.com, diciembre 2012

El Principio KISS

14 Nov

ImagenEl principio KISS (del inglés Keep It Short and Simple[]: «Manténgalo breve y simple») es un acrónimo que recomienda el uso de instrucciones sencillas y comprensibles, rechazando lo enrevesado e innecesario. Este término, idéntico a la palabra en inglés para beso, también se conoce por Keep It Simple, Stupid, «Mantenlo simple, estúpido». Y por él parece que apuestan en los Lakers. Simplificación de sistemas. Tal vez los californianos hayan consultado la wikipedia como yo.

Instantes finales del partido entre los Utah Jazz y los Angeles Lakers, con el partido decidido a favor de los locales. Cuarta derrota de la temporada en cinco partidos para los californianos. Kobe Bryant en el banquillo con cara de pocos amigos. Muy pocos amigos. Y en eso se le cruza su entrenador, Mike Brown. Y aparece La Mirada.

(http://www.youtube.com/watch?v=Mb-x9NuO_Og&feature=youtu.be)

 El técnico sabía lo que significaba el gesto. Era su fin. El tercer despido más rapido de un técnico en la historia de la NBA (5 partidos, el récord es de Dolph Schayes, destituido la primera noche).  No es el primer entrenador despedido por uno o varios de sus jugadores. En los mismos Lakers Magic Johnson ya lo hizo con Paul Westhead en 1981. Y lo mismo se dice de Mike D’Antoni la temporada pasada, despedido de los Knicks por sus diferencias con la estrella del equipo, Carmelo Anthony (según comentan los mentideros el entrenador quería traspasar al jugador).

 Precisamente D’Antoni es otro de los protagonistas de esta historia. Su nombre, junto con el de Jerry Sloan, sonaba para ocupar el cargo vacante. Hasta que desde el equipo se filtra que están pensando en sacar de su retiro al mítico Phil Jackson. Con Bernie Bickerstaff ejerciendo de entrenador accidental del equipo de Los Angeles y ganando dos partidos seguidos en casa, los seguidores locales corean el nombre del Maestro Zen desde las gradas. “We want Phil, we want Phil”. Y en una decisión fulminante, sin ni siquiera entrevistarse personalmente con el elegido, los Lakers anuncian que su nuevo entrenador es….Mike D’Antoni.

 Brown destacaba como un técnico especialista en defensa. Para esta temporada se le fichó como asistente a Eddie Jordan, un especialista ofensivo en ataques tipo Princeton, combinativos y de movimiento constante y coordinado de los jugadores. Y los Lakers este año ni atacaban ni defendían. Las ocho derrotas de la pretemporada podían considerarse anecdóticas. Las cuatro de la Liga Regular ya no.

 La gerencia de los Lakers, vista la escasa capacidad de los jugadores para asimilar el nuevo estilo de ataque (o eso, o le han hecho la cama muy bien a Mike Brown), ha preferido no arriesgar con otro sistema elaborado como el triángulo ofensivo del venerable Phil Jackson (además de las supuestas peticiones astronómicas de Jackson en cuestión de dinero, gestión del equipo, porcentaje en acciones…). Y se han quedado con D’Antoni y su sistema vistoso, rápido y simple.

 El base coge la pelota y corre. El resto le acompañan. Opción A: El base juega bloqueo y continuación con el pivot. Canasta. Opción B: el base penetra y dobla a un tirador. Canasta. Los Phoenix Suns de D’Antoni (2003-2008) jugaban a un ritmo endiablado, con posesiones de menos de 10 segundos. Tenian un Steve Nash en plenitud de facultades, unos tiradores mortales (Joe Johnson, Quentin Richardson en su año tonto, Leandro Barbosa), un cuatro bajito pero saltarín y rápido (Shawn Marion) y un pivot demoledor (Amar’e Stoudemire). La versión primigenia del “small ball” que se está poniendo de moda.

 Aquellos Suns son el equipo que más provecho ha obtenido de una jugada tan básica como el bloqueo y continuación. Y no solo eso. Dwight Howard fue la temporada pasada el jugador de la liga más resolutivo en situaciones de continuación. Y he aquí otra de las claves del fichaje de D’Antoni. Dwight Howard acaba contrato a final de temporada, y los Lakers esperan renovarle para que recoja el testigo de Kobe Bryant como líder del equipo. Así que mejor que esté a gusto con el nuevo entrenador.

 Los Knicks ficharon a D’Antoni para trasplantar su idea de juego a Nueva York, y no lo consiguió. Posiblemente no tenía las piezas necesarias. En los Lakers podría pasarle lo mismo. Pero seguramente habrá aprendido de la experiencia. Cambiará su estilo para amoldarse a sus piezas…y no volverá a pensar en traspasar a su estrella. ¿Pero que pasa con la palabra maldita? DEFENSA. El técnico no brilla en este concepto. Por eso ha pedido que le fichen a Nate McMillan (el exentrenador de Portland Trail Blazers) como asistente.

De como supere este hándicap depende el éxito o el fracaso. El título, o pasar a la historia como un nuevo desastre equiparable a los 4 Fantásticos (Shaquille O’Neal, Kobe Bryant, Karl Malone, Gary Payton, temporada 2003-2004). Porque en Los Angeles la distancia entre el éxito y el fracaso es mínima. Tanta como el diámetro de un anillo de oro y diamantes.

Publicado en http://www.encancha.com, noviembre 2012

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