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Atlanta Hawks: ¿racismo o negocio?

21 Sep

Los Atlanta Hawks pueden ser el tercer equipo de la NBA que cambie de propietario este año. Si la venta de los Bucks de Milwaukee fue un tema puramente comercial, en el caso de los Clippers y los Hawks hay un ingrediente extra: el racismo. En el caso de la franquicia de Atlanta no está claro si como componente principal del proceso o como arma en una guerra entre accionistas.

El acontecimiento que ha desencadenado el tremendo lío en los Hawks fue una videoconferencia a principios de junio para discutir el posible fichaje de Luol Deng, por entonces agente libre. Durante aquella reunión el mánager general del equipo, el exjugador Danny Ferry, leyó un informe sobre un Deng que acabó fichando por los Miami Heat.

Ferry dijo del jugador, un veterano respetado en la NBA nacido en Sudán del Sur, que “es un buen chico, pero no es perfecto. Tiene un pequeño africano en su interior. Y no digo esto como una crítica, pero es como aquel que tiene una buena tienda y vende falsificaciones en la trastienda”. El general mánager remató la faena calificándolo de “mentiroso con dos caras y fullero”, en un contexto en que se podía generalizar esta definición para todos los africanos.

Uno de los propietarios minoritarios del equipo, Michael Gearon, se escandalizó ante estos comentarios y le envió una carta al accionista mayoritario Bruce Levenson reclamando la cabeza de Ferry. “Te solicito, como propietario mayoritario y representante en la junta de la NBA que eres, que tomes una decisión rápida y severa contra el general mánager Danny Ferry”, escribió Gearon. “Nuestros asesores nos dicen que no queda otra elección que solicitar su dimisión y, si se niega, despedirlo”.

El mánager general hizo una declaración pública en la que decía que “repetí comentarios recogidos de diversas fuentes (…). Repetí esas afirmaciones durante una conversación telefónica en la que repasábamos el draft y el proceso de agentes libres. Esas palabras no reflejan mis opiniones ni las palabras que yo usaría para describir a nadie, y lo lamento. Me disculpo ante todos los que he ofendido y ante Luol”.

Pero el fuego ya se había extendido y no había manera de apagarlo. Se encargó una investigación interna para examinar el asunto y la conducta y gestión de Ferry a una firma de abogados de Atlanta, que entrevistaron a 19 personas y revisaron más de 24.000 documentos. La conclusión fue que los Hawks no podían castigar al verdadero autor de estos comentarios, puesto que no pertenecía a la disciplina del equipo. Pero apareció algo más. Una pieza de caza mayor.

Un mensaje comprometedor

Hace más de dos años el accionista mayoritario Bruce Levenson envió a Ferry un correo electrónico sobre la asistencia de público a los partidos del equipo, y como mejorarla. En el documento sugería cambios para atraer más público de raza blanca. “Creo que los blancos sureños no se encuentran a gusto en un pabellón o bar en el que son minoría” afirmaba Levenson. El propietario aseguraba que había “hablado con mi equipo ejecutivo de estas preocupaciones. Les he dicho que quiero algunas animadoras blancas”

Levenson proseguía diciendo que “aunque no me importa el color de los artistas, quiero que la música que suene le sea familiar a un blanco de 40 años. Me opongo a que cada uno de los aficionados seleccionados para participar en los concursos de lanzamientos durante los tiempos muertos sea negro. Incluso me he quejado de que la cámara del beso (la que enfoca a parejas de aficionados para que su beso sea visto en las pantallas gigantes del pabellón) sea demasiado negra”.

El límite entre comentario racista y línea de negocio es muy fina en este caso. El accionista mayoritario podría escudarse en el hecho de que el comprador mayoritario de entradas en la NBA es un hombre blanco de entre 35 y 55 años. Y que ese es el público que no conseguía atraer a su pista.  A diferencia de lo ocurrido con el defenestrado Donald Sterling, Levenson ha encontrado defensores además de detractores. Entre ellos, el mítico Kareem Abdul Jabbar quien cree que el actual propietario de la franquicia de Atlanta no es racista sino sólo es un hombre de negocios.

La Meca Negra

Sea o no racista, Levenson, con sus comentarios ha  demostrado desconocer totalmente la ciudad en que residen los Hawks. Atlanta es la sexta ciudad más rica de los Estados Unidos y la quinceava del mundo, con el aeropuerto con más tránsito del planeta. De sus 420.000 habitantes (censo del 2010), el 54,8 eran de raza negra y el 36,3 blancos no hispanos. No hay razones para creer que estos porcentajes varíen demasiado si los extrapolamos al total de 5,27 millones de personas que viven su área metropolitana y son también público potencial del equipo. Desde 1970, se conoce a la ciudad como la “Meca Negra” por el papel destacado que juega en la generación de riqueza, negocios, educación y cultura afroamericana.

La urbe ha jugado un papel clave en la historia de la población negra y el movimiento de reivindicación de sus derechos civiles. En 1895, Booker T. Washington pronunció un discurso (El Compromiso de Atlanta) reivindicando la igualdad política y social para los afroamericanos a cambio de seguridad económica. En la década de 1960 fue el centro del movimiento liderado por Luther King (nacido en la ciudad) reclamando la igualdad para los negros. Entre 1962 y 1969 se llevó a cabo en ella la integración racial en las escuelas de manera pacífica. En 1973 Atlanta se convirtió en la primera ciudad importante del Sur de los Estados Unidos en elegir un alcalde de raza negra. Desde entonces, todos han sido de este color.

Una vez descubierto el mensaje los Hawks informaron a la NBA, que abrió su propia investigación. Siendo aún reciente la sanción contra Donald Sterling de exclusión de por vida de todas las actividades de la Liga y la obligación de deshacerse de la propiedad de los Clippers tras unos comentarios racistas con tremenda repercusión pública, Levenson intuyó cual podía ser su destino y buscó una salida rápida: poner a la venta el 24 por ciento de las acciones que le pertenece antes del veredicto del comisionado Adam Silver.

Una guerra entre accionistas y una ciudad entregada

La propiedad de los Hawks se halla repartida entre dos grupos de inversores, uno con residencia en Washington y el otro en la misma Atlanta, que compraron la franquicia en el 2005. El entendimiento entre ambas partes desde entonces no ha sido bueno, y en alguna ocasión han llegado a los tribunales por decisiones de personal, una venta fallida del equipo en el 2011, y la venta y relocalización de los Atlanta Trashers de la NHL, también propiedad del grupo, ese mismo año.

Bruce Levenson forma parte del bando de Washington junto con Ed Peskowitz, quien también venderá sus acciones. Ambos eran mayoría con el 50,1% de las participaciones. En el bando de Atlanta se encuadran Michael Gearon (el denunciante de Danny Ferry) y Rutherford Seydel (hijo político del anterior propietario Ted Turner), quienes mantendrán su parte de los Hawks. Parece evidente quien ha ganado la guerra.

El o los nuevos compradores asumirán por tanto la participación mayoritaria en el equipo. Y llegan además en el momento oportuno, con una ciudad dispuesta a lo que sea para retener el equipo. Tras la conversión de los Trashers de la NHL en los Winnipeg Jets y la anunciada marcha de los Braves de beisbol a una instalación fuera de la ciudad, Atlanta no se resigna a quedarse en su centro urbano sin otro equipo de las grandes ligas profesionales (les quedan los Atlanta Falcons de la NFL).

El alcalde de la ciudad, Kasim Reed, ha anunciado que una vez vendido el estadio de los Braves (operación paralizada hasta que acaben las obras de su nuevo estadio, que se prevé que esté listo para el 2017) puede llegar a disponer de hasta 150 millones de dólares para gastar en concesiones que mantengan a los Hawks en Atlanta los próximos 30 años. Reed afirma haberse entrevistado con 6 posibles compradores.

Dominique Wilkins se deja querer

Y en este escenario uno de los que ha empezado a moverse es la antigua estrella local Dominique Wilkins. El exjugador de la NBA cuenta con el respaldo del alcalde y otros líderes urbanos para asumir un papel de mayor trascendencia en una franquicia de la que actualmente es uno de los vicepresidentes (¿aspirará al cargo de Danny Ferry?). La ciudad piensa honrarle con una estatua en el exterior de la pista de los Hawks, el Phillips Arena. El monumento será inaugurado el 6 de marzo antes del partido contra los Cavaliers de Lebron James.

Llegados este punto, debemos volver a la espoleta que detonó la bomba: Danny Ferry. El aún general mánager del equipo, además de su disculpa pública, organizó un encuentro con sus sorprendidos y molestos jugadores para intentar calmar los ánimos en el seno del equipo. Y se reunió con diferentes líderes en la lucha por los derechos civiles en Atlanta para intentar calmar las cosas. Incluso ha anunciado que piensa tomar clases durante este período para mejorar su aproximación emocional a estas situaciones.

El máximo ejecutivo de los Hawks, Steve Koonin, ha suspendido por tiempo indefinido a Ferry pero se niega por ahora a despedirlo con la esperanza que aprenda de esta experiencia. Wilkins no pide públicamente su cabeza basándose en que esa decisión debe recaer sobre el nuevo propietario.  Koonin tampoco ha mostrado un tacto especial, posponiendo a última hora y a través de un intermediario una reunión con líderes locales en la lucha por los derechos civiles que iban a pedirle el despido de Ferry.  Lo cual no contribuyó en absoluto a calmar los ánimos.

Durante este año 2014 se han vendido dos equipos. Los Milwaukee Bucks fueron vendidos por 550 millones de dólares y Los Angeles Clippers por 2000. Parece que hay mucho interés entre los inversores por entrar a formar parte de la NBA, así que no será difícil encontrar un nuevo propietario para los Hawks. Su precio, sin embargo, está en discusión.

A pesar de que el equipo lleva 7 temporadas consecutivas jugando los playoffs (la racha más larga del Este y la segunda de la Liga por detrás de las 17 temporadas de los Spurs), y pueden disponer de 30 millones de dólares por debajo del tope salarial para fichar el próximo verano, la franquicia es tan solo la 28 (de 30) en público que asiste a sus partidos, y su proyecto deportivo, tras unos años de aspirar a lo máximo en el Este, hace aguas. Las plusvalías de Levenson pueden no ser todo lo altas que el espera, aunque estoy seguro que no perderá dinero.

Publicado en http://www.encancha.com, septiembre del 2014

¿Aún interesa el Slam Dunk?

14 Mar

Los mates son una de las jugadas preferidas de los aficionados al baloncesto. Animan los partidos. Sin embargo, el concurso del All Star de la NBA ya no levanta las mismas pasiones. A pesar de los múltiples intentos por buscar nuevos alicientes.

A principios de marzo, Magic Johnson ofrecía a Lebron James un millón de dólares por participar en el concurso de mates de la NBA. Técnicamente, la suma no era para la estrella de los Heat, sino para el ganador de la cita. Magic ya daba por descontada la victoria de Lebron.

Para acabar de animar la fiesta, el portal de internet sex.com (supongo que no hace falta aclarar nada sobre sus contenidos) ofrecía a Kobe Bryant 5 millones de dólares para causas benéficas por enfrentarse a Lebron James en la próxima edición del concurso de mates del Fin de Semana de las Estrellas de la NBA.

El escolta de los Lakers ya participó una vez en el concurso, el año 1997. Lo ganó, estableciendo el récord que aún conserva de vencedor más joven. Tenía 18 años. Desde entonces no ha vuelto a participar. Lebron James nunca ha participado como profesional. La última competición de este tipo en la que tomó parte fue en 2003, en el equivalente del All Star para jugadores de Instituto.

El verdadero trasfondo de la cuestión no es si Kobe es mejor que Lebron, o viceversa, sino la deserción de las estrellas de la liga de este certamen. Un hecho que le resta interés año tras año, a pesar de los esfuerzos del departamento de márketing de la Liga para mantenerlo vivo.

El mejor inicio posible

En 1984, el primer concurso de mates de la NBA contó, entre otros participantes, con los mejores matadores del momento: Julius Erving (Doctor J), Larry Nance (The High-Ayatolla of Slamola), Dominique Wilkins (The Human Highlight Film), Darrell Griffith (Doctor Dunkenstein), Orlando Woolridge y Clyde Drexler (The Glide).

La nómina de 1985 aún fue mejor. A los Erving, Nance, Wilkins, Griffith, Woolridge y Drexler se unieron un tal Michael “Air” Jordan y otro especialista con muelles en las piernas, Terence Stanbury. La victoria fue para Wilkins. En 1986 asistimos al primer experimento. Ganó Spud Webb. No hizo los mejores mates (de hecho, fueron justitos), pero sólo medía 1,70 de altura.

 Jordan participó y venció en las ediciones de 1987 y 1988. La segunda, enfrentándose de nuevo a Dominique Wilkins en el duelo más deseado por los aficionados. Wilkins volvería a ganar en 1990, pero ya sin la competencia de Jordan. En 1989 no participaron ninguno de los dos, y ganó Kenny “Sky” Walker (jugador con un paso fugaz por la ACB, en Granollers).

Se agota el modelo

En la década de los 90 del siglo pasado empieza la lenta agonía del concurso. Las grandes estrellas dejan paulatinamente de acudir. Por miedo a las lesiones o por considerar que han agotado el repertorio de saltos y arabescos. Jugadores secundarios y jóvenes promesas ocupan su lugar.

 El elenco de ganadores de los 90 es el siguiente: Dee Brown (inflando la cámara de aire de sus zapatillas y tapándose los ojos en su último mate) en 1991, Cedric Ceballos (machacando con los ojos vendados) en 1992, Harold Minner (más conocido como Baby Jordan, fue en lo único que emuló al modelo) en 1993 y 1995, Isaiah Rider (lo tenía todo para ser una estrella, lástima de su carácter) en 1994, Brent Barry en 1996 (el único jugador de raza blanca que ha ganado la competición), y el ya citado Kobe Bryant en 1997. En 1998 y 1999 no se celebró.

Hasta que llegamos al año 2000. No es que las estrellas volvieran a participar. Es que las jóvenes promesas estuvieron brillantísimas. La final, que enfrentó a Vince Carter, Steve Francis y Tracy McGrady , fue de un nivel increíble. Los mates del ganador, Vince Carter, han pasado a la historia de la NBA, pero la actuación de sus dos rivales también fue memorable. Junto con la edición de 1988, posiblemente los dos mejores concursos de la historia de la liga.

Sólo para jóvenes

No volvió a sonar la flauta hasta el 2006. Nate Robinson era la nueva versión de Spud Webb, el matador bajito. Aunque este base de 1,75 si que hacía mates de auténtico mérito. Ganó tres veces la competición de 4 participaciones entre 2006 y 2010. En 2009 derrotó en la final a Dwight Howard, en una versión baloncestística del mito bíblico de David contra Goliat. El ahora pívot de los Lakers concursó en tres ocasiones como jugador de los Magic, ganando en el 2008 (sin la participación de “Kriptonita” Robinson).

A pesar de estos destellos momentaneos, la dinámica no ha cambiado. La NBA utiliza el concurso como plataforma para lanzar jóvenes jugadores. Con unos lo consiguió. Para otros sólo fue un éxito fugaz. Desmond Mason, Jason Richardson (en 2 ocasiones), Fred Jones, Josh Smith, Gerald Green, Blake Griffin, Jeremy Evans y finalmente Terrence Ross  completan la lista de vencedores. A muchos de ellos cuesta ponerles una cara. Respecto a las figuras consagradas, sólo aparecen cámara de video en mano para grabar y poner cara de pasmados.

Un mate, dentro del entorno de un partido de baloncesto, es una jugada espectacular, vigorizante, que puede valer más de 2 puntos. Levanta el ánimo de un equipo decaído y le hace reaccionar, o hunde definitivamente a un contrario al que le tienes comida la moral.

Pero fuera de contexto tiene mucho de espectáculo circense. La capacidad de salto del ser humano y la permanencia en el aire tienen un límite. Y tras cientos de mates, hasta la creatividad de los especialistas se agota. Así que mejor organizarlo bien, porque el público se acaba cansando de ver siempre los mismos números. Y más si le sisan la actuación de sus artistas preferidos.

Youtube supone un problema adicional. Hay mucho matador fuera de la NBA que cuelga sus videos. Con mates que luego copian los profesionales, reforzando más la sensación de ir a remolque por falta de originalidad. La solución, que vuelvan a concursar los mejores.

 

publicado en http://www.encancha.com

 

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