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NBA: El partido de los 44 minutos entre Nets y Celtics

20 Oct

La NBA es una Liga abierta las modificaciones que puedan ayudar a mejorar el espectáculo. Este pasado fin de semana ha programado un partido de pretemporada de 44 minutos en lugar de los 48 habituales. A continuación te explicamos que se esconde detrás de este experimento.

El baloncesto es un deporte dinámico, siempre abierto a modificar sus reglamentaciones para adaptarse al gusto del público y ganar espectacularidad. Dentro de este deporte, el espectáculo por antonomasia está en la NBA, una Liga con reglas diferentes a las del resto del baloncesto mundial, y que siempre se ha mostrado celosa de sus diferencias.

La idea entre los responsables de la liga profesional norteamericana es que si el resto del baloncesto mundial busca la convergencia, ésta debe llegar por un acercamiento de la FIBA a los postulados de la NBA y no al revés. Así pasó, por ejemplo, con la línea de 3 puntos (copiada a su vez por la NBA de la extinta ABA) y la división del partido en cuartos.

En los últimos tiempos, no obstante, esta posición ha cedido, y los muros de pureza y ortodoxia han empezado a resquebrajarse, permitiendo la penetración de algunos aspectos FIBA. La primera expresión de esta permeabilidad fue permitir la defensa en zona a los equipos profesionales norteamericanos. La segunda puede ser la reducción del tiempo de juego de los partidos de la NBA, fijados ahora en 48 minutos.

La salud de los jugadores como pretexto

La madrugada de este domingo, hora española, los Boston Celtics han derrotado por 90 a 95 a los Brooklyn Nets en un partido que ha durado 44 minutos en lugar de los 48 habituales, con cuatro cuartos de 11 minutos. Oficialmente, esta modificación experimental de la duración de un partido de baloncesto de la NBA (aunque sea de pretemporada) surge de una sugerencia de los entrenadores, preocupados por evitar lesiones a sus jugadores sobrecargados de minutos de juego en un plazo de tiempo relativamente breve.

Tal como explicó Rod Thorn, director deportivo de la NBA,  “en nuestra última reunión con los entrenadores debatimos sobre la duración de los partidos, y se nos sugirió que experimentásemos con un formato más breve. Después de consultar con nuestro comité de competición, accedimos a permitir que Nets y Celtics jugasen un partido de pretemporada de 44 minutos para obtener unos datos preliminares que nos ayuden a un análisis posterior de la duración de los partidos”.

El hecho de acortar un minuto cada uno de los cuartos (de los 12 habituales a 11) ha llevado a la NBA a reducir también el número mínimo de tiempos muertos. En cada uno de los cuatro períodos del partido se detiene el juego un mínimo obligatorio de dos veces, para poder colar la publicidad que ayuda a mantener este espectáculo. En los partidos oficiales, en el segundo y último cuarto el número mínimo de tiempos muertos es de 3, pero en esta ocasión se ha rebajado esta cifra a 2.

Con esta limitación simplemente se ha vuelto atrás en el tiempo. Tras el cierre patronal que dejó la liga regular de la temporada 1998-99 en 50 partidos, la NBA introdujo dos tiempos muertos extra para intentar recuperar parte de los ingresos publicitarios que había perdido con el lockout. Y en vista de su buen funcionamiento (económicamente hablando), los mantuvo en las siguientes temporadas. Y son estos dos tiempos extras los que suprimió en el duelo entre Nets y Celtics.

Si esta reducción del tiempo de juego se aplicase en la siguiente liga regular, estaríamos hablando de una reducción global de 328 minutos de juego por equipo, el equivalente a unos 7 partidos de los 82 que disputa cada una de las franquicias. Sin embargo, las macrocifras no siempre muestran la realidad. Porque no es lo mismo jugar 7 partidos menos en una temporada que 4 minutos menos en cada partido. Como bien ha señalado Erik Spoelstra, entrenador de los Miami Heat.

La polémica entre minutos y partidos

Spoelstra no cree “que sea una cuestión de cuanto duran los partidos. Para ser sincero, pienso que hay demasiados partidos. Se debería buscar una manera de reducir los partidos en noches consecutivas para que no haya más de 20 por temporada. Creo que este es el principal problema, y no reducir cuatro minutos de juego un partido en concreto. Pero estoy abierto a ver que sale de esto. Creo que todo el mundo estará de acuerdo en que probablemente hay demasiados partidos en muy poco tiempo”.

Lebron James, que estuvo a sus órdenes cuatro temporadas, coincide con él. “No son los minutos, son los partidos. Los minutos no significan nada. Podemos jugar partidos de 50 minutos si es necesario. Se trata de los partidos. Los jugadores creemos que 82 son demasiados. Pero no se trata de los minutos. Una vez estás en la cancha, no importa si juegas 22 o 40.” La estrella de los Cavaliers es partidaria abrir negociaciones sobre este tema para explorar soluciones que protejan a los jugadores de futuras lesiones por sobrecarga de competición.

Dirk Nowitzki también secunda esta opinión: “no son necesarios 82 partidos para determinar los mejores 8 equipos de cada conferencia”. El alero de los Mavericks, partidario de una liga regular de alrededor de 65 partidos, es consciente no obstante que “se trata de dinero, y cada partido de menos significa que ambas partes pierden dinero, propietarios y liga, y jugadores. Por eso no creo que las cosas vayan a cambiar pronto”. El alemán señaló otro aspecto que se debería pulir, un exceso de tiempos muertos que ralentiza en exceso el juego y enfría a jugadores y público.

Aunque la reducción de partidos parece del todo razonable e irrefutable, choca de lleno con otra lógica: la empresarial. Los dueños de los equipos, como bien dice Nowitzki, miran por su margen de beneficios. La salud de los jugadores no es un factor en si mismo sino un elemento más de la contabilidad que debe ser cotejado con el resto de componentes del balance. Y me atrevería a añadir que, de entre todos estos componentes, no es uno de los que tenga más peso específico.

Precisamente el dueño de los Mavericks de Nowitzki, un Mark Cuban que acostumbra a hablar claro, se pronunció contra la opinión de su estrella con un razonamiento que mezclaba pasión y economía: “Nunca tengo suficiente NBA. Es el mejor entretenimiento del mundo. Así que cuanto más, mejor. A más partidos mayor riesgo. Pero jugamos en instalaciones y empleamos a un montón de gente que se beneficia de estos partidos”.

Michael Jordan, en su rol de propietario de los Charlotte Hornets, tampoco está de acuerdo en la reducción de partidos de la temporada. Y ha llegado hasta el meollo de la cuestión: “Si eso es lo que quieren, propietarios y jugadores podemos evaluarlo y discutirlo. Pero bajarán los beneficios de ambas partes. ¿Están preparados los jugadores a renunciar a una cantidad de dinero a cambio de jugar menos partidos? Esta es la cuestión, porque no puedes pretender cobrar lo mismo jugando menos encuentros”.

La verdadera razón del experimento

En realidad, si la NBA quiere acortar la duración real de sus partidos (que no de tiempo de juego necesariamente) es para acercarse a los estándares de programación televisivos. Como ya anticipábamos en los primeros días de Adam Silver como comisionado de la Liga, uno de sus objetivos podía ser que la duración de las transmisiones no superase las dos horas de duración, el tiempo estimado que los espectadores mantienen su atención ante el televisor antes de empezar a perder interés.

En este sentido, el experimento ha sido un éxito. El partido entre Nets y Celtics tuvo una duración de una hora y 58 minutos, por debajo de la media habitual de dos horas y quince minutos. El primer cuarto duró 19 minutos, 29 el segundo y 25 los dos restantes. Se podría argüir que al ser un partido de pretemporada se señalaron menos faltas, pero eso no es cierto. Los Nets fueron castigados con 19, y los Celtics con 26. Ambos equipos acreditaron un promedio la pasada temporada de entre 21 y 22 personales por partido, y con 4 minutos más de juego. Por cierto, el descanso duró 14 minutos en lugar de los 15 marcados. Todo ayuda a reducir, por insignificante que sea.

Jugadores y entrenadores no han sentido en el juego el efecto de estos cuatro minutos de menos. Joe Johnson, jugador del equipo de Brookly, afirmaba no haber “notado ninguna diferencia en absoluto. Es lo mismo. Si estás en la pista la misma cantidad de minutos, da igual”. Su compañero Deron Williams opinaba que “es muy difícil darte cuenta del minuto de menos por cuarto, cuatro por partido, cuando estás en la pista y no piensas en ello”. Los dos entrenadores tampoco han apreciado cambios sustanciales que afecten a sus planteamientos.

Las palabras de Johnson nos acercan a otra de las consecuencias futuras si se implanta esta disminución de minutos. Una reducción exclusivamente del tiempo de juego no tiene porque traducirse en una reducción de los minutos que determinados jugadores permanecen en la pista. Probablemente, las estrellas seguirán disputando un número de minutos muy similar a lo largo de la temporada. Los grandes damnificados serán los miembros de las segundas unidades, que si verán mermada su presencia en el juego. Y por consiguiente, sus remuneraciones.

Más medidas para acortar los partidos

Reducir el tiempo de juego es una manera de conseguir bajar del límite de 2 horas de duración de la retransmisión, aunque a la vez provoca una reducción del espectáculo. Hay otras maneras de ayudar a lograr este objetivo sin privar a los espectadores de su dosis razonable de baloncesto. Por ejemplo, limitando el visionado de las repeticiones de televisión por parte de los árbitros para tomar una decisión en una jugada confusa.

A excepción de los lances de final de período, en que no se ralentiza el transcurso del partido y por tanto se puede hacer “de oficio”, se podría adoptar un sistema similar al del “ojo de halcón” del tenis. Un número fijo (y no muy alto) de reclamaciones por equipo ante decisiones arbitrales. Si el reclamante tiene razón, las sigue manteniendo. Si el veredicto de los árbitros no le da la razón, el equipo que ha impugnado la decisión previa de los colegidos habrá consumido una de sus opciones. Si las consume todas, no puede solicitar más visionados de imágenes.

El periodista Chris Bernucca, en http://www.sheridanhoops.com, da otras opciones interesantes y útiles para ganar tiempo. Obviamente, empezar los partidos con puntualidad británica, a la hora marcada, ayudaría mucho. Una forma de lograrlo sería reduciendo por reglamento las presentaciones de los equipos, o que empezaran incluso antes que la misma retransmisión. Pero la puntualidad del salto inicial debería ser  innegociable. Y ya con el juego en marcha, procurar que los jugadores entren y salgan rápido de la pista al ser sustituidos, aplicar a rajatabla la regla de los 10 segundos de tiempo máximo para lanzar un tiro libre e impedir que un mismo equipo pida 2 tiempos muertos consecutivos.

También se podría hablar de una mayor reducción de los tiempos muertos a disposición de los entrenadores, pero este parece un tema tabú por el momento. Por la sencilla razón que es una buena fuente de ingresos para unas televisiones que acaban de firmar un nuevo contrato valorado en 24.000 millones de dólares. De alguna parte tendrán que sacar el dinero para pagar esa cifra, y cada segundo de publicidad vendida ayuda a ello.

Si la NBA de verdad se preocupa por la salud de sus jugadores, todo lo mencionado en este aparatado no son más que parches. La solución evidente parece reducir el número de partidos que componen la temporada, o alargar la duración de la misma para dar mayor tiempo de recuperación a los protagonistas del espectáculo entre enfrentamientos. Se debería evitar al máximo que los equipos jueguen dos o más noches consecutivas, aunque eso suponga alargar la duración de sus giras cuando juegan fuera de casa. Pero mucho me temo que en realidad no estamos hablando de la salud de los jugadores sino de la reformulación de un formato de televisión.

Publicado en http://www.encancha.com, octubre del 2014

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Los Lakers evitan el ridículo

19 Abr

Miami Heat ha sido el mejor equipo de la Liga Regular. Y finalmente, los Lakers consiguieron su plaza para jugar los playoffs. Mucha emoción en el Oeste durante los últimos partidos de la liga regular este mes de abril. En el Este, sólo los Knicks han animado el cotarro.

Los Lakers siguen en liza

La octava plaza vacante para los playoffs del Oeste no se decidió hasta el último día de Liga Regular. Lakers y Jazz pelearon hasta el final. Una lucha encarnizada en la que la ventaja que un día favorecía a un contendiente cambiaba de bando al siguiente. Los Jazz solventaron correctamente sus enfrentamientos asequibles, pero las derrotas ante Denver Nuggets, Oklahoma City Thunder y la del último partido contra los Memphis Grizzlies les dejaron sin playoffs.

Y así los Lakers tendrán opciones de luchar por el campeonato una vez más. Su temporada ya no podrá ser calificada como calamitosa. Aún puede ser un fracaso, pero han evitado el desastre absoluto. El ahora segundo equipo de la ciudad de Los Angeles cerró la liga regular de forma brillante: 7 triunfos y sólo una derrota en abril, ante el primer equipo de la ciudad, los Clippers.

Kobe Bryant tiró del carro hasta que su cuerpo dijo basta. Promediaba 30,5 puntos, 7 rebotes y 7,5 asistencias en este último mes hasta que se le desgarró el talón de Aquiles en la victoria ante los Warriors. Una lesión que le mantendrá fuera de las pistas hasta bien empezada la próxima temporada, la última de su contrato. Se especuló con su retirada, pero alguien tan competitivo como Bryant querrá decir adiós vistiendo de corto. Apuesto por su retorno.

Al final los Lakers quedaron séptimos tras vencer el último día a los Houston Rockets, que les precedían en la clasificación. Pau Gasol, en su mejor mes de la temporada, conseguía su segundo triple doble en menos de una semana. Él y Dwight Howard son los dos jugadores más en forma de los angelinos, que se han encontrado con dos regalos inesperados: el retorno de Metta World Peace sólo 12 días después de una operación de menisco y el despertar anotador del base Steve Blake, titular en ausencia de Steve Nash.

Los Mavericks se quedaron muy pronto fuera de la lucha por la octava plaza. Su consuelo es que sus jugadores al fin pudieron afeitarse la barba. A la cuarta ocasión en que podían situar su balance de victorias-derrotas en el 50%, lo consiguieron. Fue en el último partido como locales de los Hornets de Nueva Orleans, que la próxima temporada cambian su denominación por la de Pelicans. Asi que hubo un doble adiós. A las barbas de los Mavericks y a la mascota local, la avispa Hugo.

Los Spurs flaquean al final

En la parte alta de la Conferencia, Spurs y Thunder pugnaban por la primera plaza. Un pésimo final de los de San Antonio, con 6 derrotas en 9 partidos, dio la posición a los de Oklahoma. Los tejanos tuvieron que lidiar con las lesiones de Ginobili, Parker, Duncan y Kawhi Leonard. Y los Thunder, que afrontaron unos primeros partidos de abril complicados, se los comieron crudos (tanto en el duelo directo entre ambos, 100 a 88, como en la clasificación).

Los Nuggets son el tercer cabeza de serie tras un abril en que sólo cayeron en casa de los Mavericks, y después de una prórroga. La ventaja de campo en su caso es especialmente importante. Esta liga regular sólo han perdido tres partidos como locales, ante Miami Heat, Minnesota Timberwolves y Washington Wizards. Han recuperado al lesionado Ty Lawson, pero Danilo Gallinari se rompió para lo que resta de competición, y Kenneth Faried será duda los primeros partidos de playoff.

Clippers y Grizzlies han luchado por la cuarta posición del Oeste, que finalmente se quedó en Los Angeles. La victoria de los californianos en el partido que enfrentó a estos dos equipos ha decantado esta igualada pugna. Un duelo que se repetirá en la primera ronda de la lucha por el campeonato. La ventaja de campo estará en posesión de los Clippers, que han batido su récord de victorias en liga regular (56) y han conquistado el primer campeonato de división de su historia. Habrá que prestar atención a la actuación de Mike Conley. El base de Memphis ha subido sus cifras en anotación tras el traspaso de Rudy Gay.

Los Golden State Warriors finalmente han sido el sexto equipo del Oeste. Stephen Curry vio como Damien Lillard, de los Blazers, le arrebataba el récord de más triples anotados en liga regular por un rookie (185). Minucias para Curry, que con 272 batió el récord total de triples anotados en una temporada, anteriormente en posesión de Ray Allen.

Los Knicks animan el Este

 Los Miami Heat nadaron y guardaron la ropa. Fueron dando descanso a los miembros del “Big Three” (Lebron James, Dwayne Wade y Chris Bosh sólo coincidieron contra Celtics y Bulls) sin por ello dejar de asegurarse el mejor registro de victorias y derrotas de la Liga. De sus nueve partidos jugados en abril sólo perdieron el primero, contra los Knicks. Tendrán el factor pista a su favor incluso en la final. Con 66 triunfos han firmado la mejor liga regular en la historia de la franquicia.

Los Knicks han conseguido la segunda posición de la Conferencia gracias a un Carmelo Anthony extraordinario, bien secundado por J.R. Smith. En su peor partido del mes, contra los Pacers, el alero se quedó en 25 puntos. Sumaron 13 victorias consecutivas entre marzo y abril (tumbando entre otros a Heat y Thunder) hasta caer después de una prórroga en su visita a los Bulls de Chicago (si, el mismo equipo que dejó en 27 triunfos la racha histórica de los Heat).

Melo ha asumido su responsabilidad de jugador franquicia en un equipo con problemas de lesiones en todos sus interiores, promediando 36,9 puntos y 9,9 rebotes en los ocho partidos que ha jugado este mes. Una vez lograda la segunda plaza del Este para los Knicks, habiendo ganado el campeonato de la División Atlántica (primero desde 1994) y con el título individual de máximo anotador de la temporada en el bolsillo, Anthony obtuvo un merecido descanso.

Los Indiana Pacers no pudieron mantener el ritmo de los Knicks, y acabaron cediendo en su lucha por el subcampeonato del Este. Lo cierto es que tenían un calendario complicado. Cayeron ante Oklahoma City Thunder, los Washington Wizards (John Wall, en una noche loca, les metió 37 puntos), Brooklyn Nets (esta vez la noche tonta fue de Deron Williams, 33 puntos y 14 asistencias) y finalmente los Knicks. Su visita a los Celtics, intrascendente cara a la clasificación, fue cancelada después del atentado durante la maratón de Boston.

Los Nets de Brooklyn tuvieron un calendario sencillo, sin ningún choque contra equipos del Oeste.  Lo aprovecharon para asegurarse la cuarta plaza de la conferencia y el factor pista en la primera ronda de playoff como mínimo. Reggie Evans no ha aflojado en los rebotes (16,7 de media) y Deron Williams parece que ha superado sus problemas de tobillo justo a tiempo (27 puntos, 8,7 asistencias de promedio en abril).

Un final complicado para los Bulls

El abril de los Chicago Bulls ha rozado la épica. Lo que hubiera debido ser un mes tranquilo, con la mayoría de partidos asequibles, se ha transformado en un via crucis de derrotas por culpa de la plaga de lesiones (Noah, Gibson, Belinelli, Hamilton, Deng, y la larguísima baja de Derrick Rose). De sus tres enfrentamientos contra rivales de nivel, derrotaron a Knicks y Nets y cayeron ante unos Heat al completo.

La buena noticia es que Jimmy Butler ha ganado minutos y confianza, demostrando que puede ser un jugador importante. Y el renacer de un ilustre temporero, Nate Robinson. Los Hawks podrían haber sacado más partido de los problemas de los Bulls para mejorar su sexta posición de la conferencia. Pero por suerte para los de Chicago, los de Atlanta tampoco han acabado bien esta fase de la temporada. 

Boston Celtics y Milwaukee Bucks, una vez asegurados los playoffs, y ante la imposibilidad de mejorar o empeorar su séptimo y octavo lugar, han tenido un abril anodino. En el caso de los Bucks, 2 victorias en 10 partidos, un balance indigno para un equipo de playoffs.

En la parte baja de la clasificación Charlotte Bobcats y Orlando Magic pelearon hasta el último día por ver cual era el peor equipo de la temporada. Al final el dudoso honor se quedó en Orlando. Los de Florida pueden justificarse con la marcha de Dwight Howard y alguna lesión de importancia. La explosión de juego de Tobias Harris (fue un riesgo cambiarlo por JJ Reddick) y Nikola Vucevic suaviza la decepción.

La primera ronda de los playoffs

 Después de la innumerable serie de partidos de la liga regular, llegamos a los playoffs por el campeonato. Estos son los emparejamientos de la primera ronda. El primero de los dos equipos es el que tiene el factor campo a su favor.

a) Este

Miami Heat – Milwaukee Bucks

New York Knicks – Boston Celtics

Indiana Pacers – Atlanta Hawks

Brooklyn Nets – Chicago Bulls

b) Oeste

Oklahoma City Thunder – Houston Rockets

San Antonio Spurs – Los Angeles Lakers

Denver Nuggets – Golden State Warriors

Los Angeles Clippers – Memphis Grizzlies

 

publicado en www.encancha.com, abril 2013

¿QUIEN SE COMERÁ LA MANZANA

3 Oct

Después de 35 años jugando en Nueva Jersey, los Nets se trasladan esta temporada a la ciudad de Nueva York. No es el primer traslado en la historia de la NBA, ni será el último, pero éste es especial…

“Estamos en el buen camino, y espero ganar el Campeonato en 3 años”. Asi de seguro se mostraba Mikhail Prokhorov, el millonario ruso propietario de los Nets, en la inauguración de su nueva pista en Brooklyn, el Barclays Center. Un recinto que ha costado 1000 millones de dólares (algo menos de 800 millones de euros). Una declaración grandilocuente a la altura del reto que espera a los Brooklyn Nets, que no es otro que desbancar a los New York Knicks como primer equipo del principal mercado televisivo de los Estados Unidos.

 

Y por dinero no va a quedar. Los Nets se han gastado más de 250 millones de euros en los contratos de su 5 inicial. Al base Deron Williams, al pivot Brook López (que se perdió prácticamente toda la temporada pasada por una lesión) y al polivalente Gerald Wallace se sumará esta temporada el tirador Joe Johnson, los Cuatro Fantásticos de Brooklyn. Les secundará el alapivot Kris Humphries, y saliendo desde el banquillo Mirza Teletovic (ex Caja Laboral), el pivot Andray Blatche y el veteranísimo Jerry Stackhouse (si,no es una broma, sigue en activo a punto de cumplir los 38 años y tras 17 temporadas en la NBA).

 

El otro equipo de la ciudad que nunca duerme le opondrá  una frontcourt  con el alero Carmelo Anthony, el alapivot Amare Stoudamire y el pivot Tyson Chandler. Stoudamire ha entrenado este verano con el mítico Hakeem Olajuwon, pero siguen sin disiparse las dudas sobre la salud de las rodillas del que fuera una de las “bestias” de la NBA. Y si es por veteranos, los Knicks se llevan la palma con el pivot Marcus Camby (cumplirá 39 años en marzo), el base Jason Kidd (hará 40 un dia después que Camby) y el alapivot Kurt Thomas (empezará la temporada con 40 años). Incluso uno de sus debutantes no es otro que Pablo Prigioni, que con 35 años puede ser unos de los rookies de más edad de la historia de la NBA. Por si fuera poco, le han ofrecido a Rasheed Wallace (38 años) la posibilidad de volver a jugar, después de dos temporadas retirado. El equipo del Madison Square Garden tiene una bomba de relojeria en el vestuario, el escolta J.R. Smith, tan talentoso como díscolo (además de Rasheed, claro está, si es que finalmente decide volver a jugar)

 

La batalla no se va a librar solamente en el terreno deportivo. Spike Lee, forofo de los Knicks y habitual de los asientos a pie de pista del Madison, nació en el barrio de Brooklyn. Lee ya ha tomado su decisión. Seguirá fiel a su equipo de toda la vida. En la guerra mediática ya tiene rival. El rapero Jay Z es copropietario de los Brooklyn Nets. Y dónde va él, va su esposa, la diva Beyoncé. ¿Cual será el equipo de los famosos a partir de ahora?

 

En la NBA, una empresa que domina el marketing como pocas, se frotan las manos. Tienen la rivalidad històrica Lakers – Celtics, el enfrentamiento por el trono de mejor jugador entre Lebron James (Miami Heat) y Kevin Durant (Oklahoma City Thunder), y ahora, por fin, un derbi urbano prometedor (al menos, con muchísimo más interés que los enfrentamientos entre Clippers y Lakers). Un derbi que ya existia en las ligas de beisbol (el derbi del metro entre los Yankees y los Mets) y de hockey sobre hielo (los Islanders y los Rangers, ambos juegan en el Madison), y que ya tiene su equivalente en el baloncesto. Y para empezar a alimentar el fuego, la NBA ha decidido que que los Brooklyn Nets empiecen la liga regular en casa, el 1 de noviembre, contra los Knicks. ¡Más madera!, como diria el gracioso de los Marx (Groucho, por supuesto).

 

(publicado en la web encancha.com, septiembre 2012)

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