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NBA: Marc Gasol saca tajada de la lluvia de millones del verano

15 Jul

Marc Gasol, 110 millones de dólares. Anthony Davis, 145. Damian Lillard, 120. Kevin Love, 113. Jimmy Butler, 95. Goran Dragic, 90. Son algunas de las cifras de escándalo de los contratos firmados este verano en la NBA.

Marc Gasol renovó con los Memphis Grizzlies por las siguientes cinco temporadas a cambio de una cifra global que ronda los 110 millones de dólares. Al final de la cuarta el pívot catalán se ha reservado la opción de dar por concluido el trato y volver a probar suerte en el mercado de agentes libres.

El mediano de los tres hermanos Gasol nunca barajó la opción de cambiar de equipo. Sólo mantuvo una reunión mientras estuvo en el mercado, y fue en España con el propietario de los Grizzlies, un Robert Pera tan enganchado a su trabajo que durante su breve estancia en nuestro país no se alojó en ningún hotel, sino en su avión totalmente equipado. Antes de criticar su decisión de no buscar una franquicia con más posibilidades de títulos o renombre, sería conveniente analizar la situación.

Los Grizzlies, liderados por Marc Gasol, han batido el récord de la franquicia jugando 5 temporadas seguidas los play-offs. En tres de ellas llegaron a las semifinales del Oeste y en una, el año 2013, a la final de Conferencia. El equipo de Memphis ha pasado las tres últimas temporadas de los 50 triunfos en liga regular. Lo que demuestra que en Memphis se ha trabajado bien, y están a un paso del éxito. Los fichajes del alero Matt Barnes procedente de los Clippers y del ala pívot Brandan Wright de los Phoenix Suns pueden ayudarles a darlo.

Su jugador franquicia ha culminado su año más destacado en la NBA, con 17,4 puntos, 7,8 rebotes, 3,7 asistencias y 1,62 tapones de media. Ha sido su temporada más productiva en anotación. Su buen papel durante la Liga regular le ha servido para ser titular en el All Star, y para convertirse en el primer Grizzlie de la historia en ser incluido en el primer equipo de la NBA. Y de paso, ser considerado el mejor pívot de la mejor Liga del Mundo. A sus 30 años, está en el mejor momento de su carrera.

Pero la vinculación de Marc Gasol con Memphis y su equipo va mucho más allá de lo deportivo. Durante los primeros años de la carrera de su hermano mayor Pau en la liga profesional norteamericana, la familia Gasol se instaló en la ciudad del inigualable Elvis (espero que todos sepáis quien fue, y el que no ya tiene deberes para buscar en google y youtube). Marc vivió su adolescencia en Memphis, fue al instituto en Memphis durante dos cursos, hizo amigos en Memphis. Tuvo ofertas para seguir sus estudios en universidades de los Estados Unidos, pero las rechazó.

Su ilusión era seguir los pasos de su hermano mayor destacando en la ACB. Después de 3 temporadas en el FC Barcelona con muy poca participación, en el Akasvayu Girona encontró los minutos necesarios para demostrar su verdadero potencial. Desde el 29 de octubre del 2008 ha jugado en la NBA, liga en la que ya ha suma 7 temporadas. Y todas en Memphis. Desde que es adulto, la ciudad del estado de Tennessee es el lugar en el que ha pasado más tiempo. Su hogar.

La lluvia de millones

Los Grizzlies le han puesto a Marc Gasol una millonada encima de la mesa. Su hermano Pau firmó una extensión de tres temporadas con los Lakers el verano del 2011 de 57 millones. Una media de 19 por temporada. Marc superará los 20 por año. Un gran contrato, sin duda, pero de ninguna manera un contrato excepcional. El pívot de los Grizzlies no podía firmar por menos de esa cantidad en este verano del 2015 si no quería arrepentirse los próximos 5 años. La entrada en vigor del nuevo contrato televisivo de la NBA a partir del verano del 2016 ha obligado a los jugadores en disposición de firmar contratos largos a exigir las cantidades máximas que permite el convenio en vigor para evitar que sus salarios queden desfasados en breve.

Anthony Davis será el jugador mejor pagado de la liga (mientras Lebron James se lo permita y a la espera del nuevo contrato de Kevin Durant del próximo verano). El pívot ha llegado a un acuerdo con su equipo, los Pelicans de Nueva Orleans, por el que ingresará 145 millones de dólares repartidos entre las próximas 5 temporadas. Damian Lillard no se queda muy atrás. Los Blazers le reconocerán su ascenso a jugador franquicia con un contrato de unos 120 millones a cobrar entre la temporada 2015-16 y la 2019-20.

Los campeones, los Golden State Warriors, mantendrán una de sus piezas claves en el estilo “small ball” que les ha llevado hasta el éxito: el ala pívot Draymond Green seguirá en California 5 años más a cambio de 85 millones. Los subcampeones, los Cavaliers, han aceptado pagarle 113 millones a Kevin Love para que luzca su camiseta las 5 siguientes temporadas. Ahora renegocian los contratos de Tristan Thompson (se habla de más de 80 millones por 5 años) y ¡Lebron James! (si, ejerció su opción de ser agente libre para conseguir un contrato máximo de 47 millones por 1 temporada fija y otra opcional).

Dwyane Wade quería que su franquicia de toda la vida, los Miami Heat, le reconocieran con un contrato largo y bien pagado el sacrificio que hizo renunciando a un sueldo mayor para facilitar la llegada de Chris Bosh y Lebron James hace 5 años. Ha conseguido una de las dos cosas, una oferta de 20 millones por una temporada. Los Heat no se fían de su salud a largo plazo, pero le agradecen sus esfuerzos en el pasado. Goran Dragic seguirá disfrutando del sol de Florida durante 5 inviernos más gracias a los 90 millones que este mismo equipo ingresará en su cuenta corriente.

Los Bulls, por su parte, compensarán la fidelidad de Jimmy Butler los siguientes cinco años de su vida con 95 millones. Otros jóvenes millonarios serán Tobias Harris (64 millones en 4 temporadas en Orlando Magic), Brandon Knight (70 por 5 en los Phoenix Suns), Kris Middleton (70 por 5 en los Milwaukee Bucks) y Reggie Jackson (80 por 5 en los Detroit Pistons). El algo más veterano Demarre Carroll (29 años en breve) firmará su primer gran contrato como profesional: 60 millones por 4 temporadas en los Toronto Raptors.

Hay dinero de sobra para todo el mundo. Un jugador que no ha estado bien en las últimas finales como Iman Shumpert se llevará 40 millones de los Cleveland Cavaliers en un contrato de 4 temporadas. Thadeus Young, un esforzado gladiador, le levantará a los Brooklyn Nets 50 millones en 4 temporadas. Otros secundarios como Al Farouq Aminu (firmará contrato de 4 años con los Portland Trail Blazers a cambio de 30 millones), Arron Afflalo (dos temporadas con los Knicks por 16 millones), Corey Brewer (seguirá 3 años más en los Rockets por 24 millones) o Jae Crowder (renueva por 5 temporadas con los Celtics a cambio de 35 millones) también harán un buen rinconcito para el día que se jubilen.

Los pívots son un caso aparte. Por cuestiones estadísticas, personas de su altura y coordinación son escasas. Y eso se paga. Los Thunder de Oklahoma City han igualado la oferta que los Blazers le hicieron al prometedor Enes Kanter: 70 millones por 4 temporadas. Brook López, un gran jugador con demasiadas lesiones, seguirá tres años más en los Brooklyn Nets por 60 millones. Su hermano gemelo Robin, un buen defensor con poca incidencia en ataque, recalará durante 4 años en Nueva York tras aceptar la oferta de 54 millones de los Knicks. Otro especialista defensivo, el veterano Tyson Chandler ha conseguido un contrato de 52 millones por 4 temporadas en los Phoenix Suns. El turco Omer Asik tampoco destaca en ataque, pero seguirá sellando la zona de los Pelicans durante 5 años más a cambio de 60 millones. Paul Millsap le ha sacado 58 millones a los Atlanta Hawks por 3 años más de esfuerzo, y Greg Monroe 50 a los Bucks por el mismo número de temporadas.

Hay Spurs para rato

Los Spurs de San Antonio se enfrentaban a un verano complicado, en el que todo su proyecto corría peligro de hundirse. De aspirantes al título podían pasar a ser un equipo en reconstrucción. Los veteranos Tim Duncan (39 años) y Manu Ginóbili (cerca de los 38 años) meditaban sobre su retirada, y los jóvenes Kawhi Leonard y Daniel Green acababan contrato. La franquicia tejana podía decir adiós a su pasado y su futuro al mismo tiempo. La brillante actuación de su gerencia lo ha evitado, para alivio de los aficionados al baloncesto.

Duncan y Ginóbili volverán, y con un regalo bajo el brazo para su equipo (además del retorno): se rebajarán el sueldo. Duncan aceptó un nuevo contrato de dos temporadas que le reportará cinco millones anuales. Ginóbili se llevará un total de 5,7 millones repartidos en las dos próximas temporadas. Los jóvenes siguieron el ejemplo de los veteranos, firmando por debajo del máximo que les permite el convenio. Leonard se llevará 90 millones por 5 años de trabajo, y Green 45 por 4.

Con este bote de dinero sobrante la franquicia de San Antonio se ha hecho con uno de los agentes libres más codiciados del mercado, el ala pívot de los Portland Trail Blazers LaMarcus Aldridge. El jugador, natural de Texas, quiere su anillo de campeón. Por eso dejó claro a los Blazers que no iba a renovar, y por eso rechazó las ofertas de Los Angeles Lakers y los Phoenix Suns. Aunque tampoco le ha hecho ninguna rebaja a su nuevo equipo: 80 millones por un contrato de 4 temporadas.

Con él llega al equipo un cuatro veterano, pero con gran capacidad de anotación desde la media distancia: David West. El interior renunció a la temporada que le quedaba en los Indiana Pacers, y por la que hubiera cobrado 12,2 millones, para ganar el mínimo para alguien de su experiencia en la liga: 1,4 millones. ¿Cuánto vale un anillo de campeón? Para West, 11 millones de dólares.

Evidentemente, los Spurs han tenido que deshacerse de jugadores. En unos casos, para hacerse un hueco salarial (Tiago Splitter ha acabado en los Atlanta Hawks). En otros, porque no han podido (o querido) igualar las ofertas que recibieron de otros conjuntos (Marco Belinelli). Y en algunos otros, porque ya no tenían sitio en el equipo. Corey Joseph, relegado a tercer base por Patty Mills, se fue a Toronto (30 millones en 4 temporadas) para dejar su sitio al prometedor Ray McCallum procedente de los Kings de Sacramento.

En la categoría de experimento podría citarse el fichaje del gigante del Estrella Roja Boban Marjanovic (2,21) por una temporada (y unos 2 millones). Si sale bien, ya le renovarán. En primera ronda del draft eligieron a otro pívot serbio, Nikola Milutinov (2,13) del Partizan. Algo le habrán visto. Una franquicia que fue capaz de acertar eligiendo en el número 28 del draft del 2001, la última elección de primera ronda de aquel draft, a Tony Parker, tiene todos mis respetos. Fue el mismo año que los Wizards se comieron con el número 1 a Kwame Brown.

El rocambolesco fichaje de DeAndre Jordan

El pívot de Los Angeles Clippers DeAndre Jordan ha protagonizado el culebrón del mercado de agentes libres. Su equipo le puso sobre la mesa una oferta de 110 millones por 5 temporadas. Igualita a la que los Grizzlies le hicieron a Marc Gasol. Y la rechazó. Por una parte, el jugador buscaba un equipo en el que tuviera más protagonismo ofensivo (a pesar de sus limitaciones técnicas en este aspecto). Y por la otra, se comentó la existencia de una enemistad irresoluble entre el pívot y el base y estrella del equipo, Chris Paul.

Jordan, natural de Houston, aceptó en primera instancia la propuesta de los Dallas Mavericks: 80 millones por 4 años jugando más cerca de casa. Pero he aquí que los Clippers no se resignaron y enviaron una delegación encabezada por el propietario Steve Ballmer, el entrenador Doc Rivers y el ala pívot Blake Griffin a casa del pívot. Y tras una larga charla, le convencieron de que firmase.

El problema era que si bien los equipos pueden empezar a negociar con los jugadores libres de contrato el 1 de julio, no pueden oficializar sus acuerdos hasta que la NBA ha calculado el tope salarial para el siguiente año, el 9 de julio. Los Clippers habían conseguido el compromiso del jugador horas antes de que expirase la moratoria, así que decidieron atrincherarse en la casa de Jordan hasta que éste pudiera firmar legalmente, evitando una posible contraofensiva de los Mavericks.

La historia deja dos damnificados y un gran beneficiado. El primer perjudicado ha sido el propio DeAndre Jordan, que ha aumentado su imagen de “niño grande”. Su indecisión, o poca fiabilidad en los tratos, le puede pasar factura en el futuro. El segundo perjudicado ha sido el propietario de los Dallas Mavericks Mark Cuban. Propietarios, directivos y técnicos no pueden hablar de fichajes hasta que se han cerrado las operaciones. A Cuban se le soltó la lengua en una radio, y eso le ha costado 25.000 dólares de multa además de quedarse con cara de tonto dando por hecho un fichaje que no se va a realizar.

El verdadero ganador de este sainete ha sido Wesley Mathews, un buen defensor exterior que además posee buenos porcentajes en el lanzamiento triple, pero de ninguna manera una estrella en ciernes. Los Mavericks le habían ofrecido un contrato de 4 temporadas valorado en 57 millones de dólares. El escolta había colado una cláusula en las negociaciones  por la cual su nómina subía hasta los 70 millones si no se fichaba a Jordan como condición para rechazar la propuesta de los Sacramento Kings de 64 millones por  años de servicios. Una cifra exorbitada para un jugador que se rompió el tendón de Aquiles en marzo y que no es seguro que esté recuperado a tiempo para el inicio de la Liga Regular. Deron Williams también aterrizó en Dallas por 10 millones a repartir en dos años, el segundo con opción de finalización para este base al que las lesiones han castigado en exceso estas últimas temporadas.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, julio del 2015

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Finales NBA: El día que Lebron afinó la puntería

22 Jun

El séptimo y definitivo partido de las finales de la NBA del 2013 entre los Miami Heat y los San Antonio Spurs estuvo lleno de nervios, fallos e imprecisiones, como no podía ser de otra manera. Si en los anteriores enfrentamientos uno de los dos equipos siempre tenía algo que ganar, en este los dos conjuntos se lo jugaban todo a una carta, sin red de seguridad. O la alegría más absoluta o el sabor amargo de la derrota. Sin términos medios.

Durante el primer cuarto Lebron James seguía intentando anotar acercándose a la pintura, pero Leonard y Diaw no se lo permitían. Los Spurs tampoco estaban acertados cara a canasta, pero las acciones de Duncan y el trabajo en el rebote ofensivo de un Leonard sensacional les daban aire. Dos triples consecutivos de Battier permitieron a los Heat cerrar este período con dos puntos de ventaja, 18 a 16.

El segundo cuarto comenzó con un nuevo triple de Batier, pero los Spurs recortaron diferencias. No era la noche de Chris Bosh en ataque (acabó el partido con 0 puntos), y sus problemas de faltas le enviaron al banquillo. Los dos equipos defendían con intensidad, lo que eliminó la circulación de balón. Así que el partido entró en una fase de guerra de guerrillas en la que cada uno hacía la guerra por su cuenta. Dwayne Wade sostenía el marcador de los Heat.

Lebron cambia de táctica

En una serie tan larga como ésta, es difícil que los equipos se guarden alguna sorpresa para última hora. Los ases ya están todos sobre la mesa. Y sin embargo, a Miami aún le quedaba uno bajo la manga. A 5:32 para el descanso Lebron James, libre de marca, anotó un triple. Tres minutos después, otra vez solo, anotó otro desde la esquina. Y los Heat cambiaron su planteamiento. Durante todas las series, su gran estrella no había encontrado el camino para penetrar a canasta. Ya no lo iba a buscar más. A partir de ahora, James era un tirador.

Si en los seis enfrentamientos anteriores de la serie se había mostrado totalmente ineficaz lejos de la pintura, en el momento de la verdad recuperó la confianza y el acierto fuera de la zona. La inmensa mayoría de sus canastas en este encuentro son exteriores. Y las que son interiores llegan en los dos primeros cuartos. Antes de su primer triple.

Tras una primera parte igualada, en el tercer cuarto no se rompió el marcador pero si varió la dinámica del partido. Wade y James habían asumido todo el peso del ataque local. Hasta el extremo que de los 54 puntos del equipo en el segundo y el tercer cuarto, 34 fueron obra de esta pareja, con tres triples más de Lebron James tras el descanso (estadística maquillada por sus compañeros con dos triples en el último minuto del tercer cuarto de Battier y Chalmers, sino las cifras hubieran sido 34 de 48).

De hecho, sólo Lebron James (37 puntos), Dwayne Wade (23 puntos), Shane Battier (18 puntos), Mario Chalmers (14 puntos) y Chris Andersen (3 puntos) anotaron para los Heat en este último duelo de las Finales de la NBA. Casi todos los puntos de los Heat vinieron de los jugadores exteriores. El small ball en su máxima expresión.

Por los Spurs Leonard seguía manteniendo un excelente nivel, acosando los aros en busca de rebotes (16 en total, 4 en ataque). En defensa, sin embargo, la nueva táctica de James le había pillado a contrapié, al igual que al resto del equipo. Parker no tenía la chispa de siempre, lastrado por la amenaza de una lesión muscular que podía producirse en cualquier momento (sus 10 puntos fueron todos en la primera parte). Y Daniel Green, la figura tejana en los tres primeros partidos de la serie, estaba desaparecido (acabó con 1 de 12 en lanzamientos de campo). El tercer período acabó 72 a 71 después de un triple sobre la sirena de Mario Chalmers. 

La hora de los valientes

En el último cuarto de la temporada 2012-13 de la NBA siguió la guerra de nervios. Spoelstra reclamó a los suyos la mejor defensa de la temporada. Y para ello mantuvo de salida en pista a Chris Andersen. Battier inauguró los 12 minutos finales con un nuevo triple. Los Spurs empezaban a perder balones (2 de Ginobili en esta fase, 4 en el cuarto) y los Heat abrieron una brecha de hasta 6 puntos de ventaja con James martilleando desde los 5-6 metros y Battier desde la línea de tres puntos. Pero un triple de Leonard puso el 90 a 88 en el marcador a falta de 2 minutos.

Popovich puso en pista a su cinco de gala: Parker, Ginobili, Green, Leonard y Duncan (a pesar del mal momento de los tres primeros). Spoelstra no atendió a nombres sino a rendimiento. Battier (6 de 8 en triples) siguió en pista en lugar de Ray Allen. Junto a él, Chalmers, Wade, Lebron y Bosh (decisivo en rebote y defensa en los momentos clave del sexto partido).

 Los nervios se hicieron muy presentes en la pista en forma de tiros fallados, imprecisiones y pelotas perdidas. Duncan falló un gancho para empatar a 90. Pudo remediarlo palmeando su propio rebote pero tampoco acertó. Y entonces llegó el momento del héroe que hizo los últimos méritos que necesitaba para ser elegido MVP de las Finales por segundo año consecutivo.

Lebron James con una nueva suspensión anotó el 92 a 88. En la siguiente jugada de los Spurs Ginobili entró a canasta y, muy bien cerrado por Bosh, intentó pasar la pelota a Duncan. James, muy atento, interceptó el pase. Falta rápida del ala pívot de los Spurs y dos tiros libres anotados por la figura de los Heat que prácticamente sellaban el resultado a 23 segundos del final. El marcador definitivo fue 95 a 88.

Al final del último partido de la temporada Greg Popovich abrazó muy afectuosamente a su rival de los Heat, Erik Spoelstra. Incluso bromeó con los asistentes rivales. Eso es saber encajar la derrota con estilo, a pesar de no tener práctica. Es la primera final de la NBA que pierden los Spurs.

Y Lebron cumplió su doble objetivo

En el artículo “Los antitelevisivos Spurs de San Antonio”, del dia 8 de junio, señalaba que Lebron James se enfrentaba a un doble reto. Después que los Heat perdieran el primer partido de esta serie, la estrella debía remontar tanto en lo deportivo como en lo referente a las audiencias de televisión. Del aspecto deportivo ya hemos hablado. Respecto a las audiencias, el séptimo partido de las Finales de la NBA fue seguido por una media del 17,7% de los hogares de los Estados Unidos de América, el segundo más visto de los últimos 15 años. La audiencia media de estas series ha sido la mejor de las tres finales consecutivas disputadas por los Miami Heat.

 

publicado en www.encancha.com, junio 2013

Heat – Spurs, las finales empatadas a 3 victorias

20 Jun

Las series finales de la NBA están empatadas a 3 victorias después de las victorias de los Spurs en los partidos impares (1,3 y 5) y de los Heat en los pares. En este artículo repasaremos los tres últimos encuentros de una final que mejora noche tras noche.

Cuarto partido: Spurs 93 – Heat 109, 12% audiencia

 Greg Popovich puso de salida a dos hombres altos, Duncan y Splitter. Pero en la primera posesión de los Heat Wade forzó falta del brasileño. El entrenador de los Spurs lo sustituyó por Gary Neal, renunciando a su planteamiento. Los Spurs salieron en tromba con un Tony Parker inspiradísimo, y se escaparon de 10 en el marcador. Pero a la que fue sustituido por Cory Joseph la ventaja se esfumó. Cuando el francés volvió a la pista, su equipo perdía de 4.

 La defensa de los Spurs siguió centrada sobre James, pero apareció el mejor Wade de los últimos tiempos, con sus cambios de dirección y sus tiros desde la media distancia. Bosh también estuvo inspirado desde los 5-6 metros. La defensa de los Heat, escarmentada de la derrota anterior, puso mucha atención en los pases a los tiradores rivales, lo que les permitió cortar bolas y correr. El juego perfecto para que Lebron James se luzca.

 Los Spurs empezaron el segundo cuarto con Parker y Duncan en el banquillo, permitiendo que el equipo de Miami consiguiera 10 puntos de ventaja. No era la noche de Splitter, que recibió 2 tapones. Popovich, sin recambio para sus estrellas, volvió al esquema de dos altos con Boris Diaw. Los Heat sufrían para controlar su rebote defensivo y los Spurs empataron. Aunque uno de los dos altos tuviera que emparejarse con Wade en defensa.

 Los Spurs volvieron a jugar con cuatro bajitos a mediados del tercer cuarto, y los Heat se fueron de nuevo en el marcador. Para cuando Popovich quiso volver a poner centímetros en pista, era tarde porque Wade le había cogido el truco al esquema y se lo destrozó totalmente. Y eso que Lebron James estaba exhausto en el banquillo. Cuando King James se incorporó de nuevo al juego, el resultado estaba decidido, con 85 a 98 a 5 minutos y medio del final. 90 segundos después, las figuras de San Antonio se sentaron en el banquillo para no volver a entrar más.

El dominador del cuarto partido de la serie fue Dwayne Wade. Aunque Lebron James anotó un punto más que él, cada uno de los 32 de Wade valen su peso en oro. La actuación del escolta en defensa también fue espectacular, con 6 pelotas recuperadas.

Quinto partido: Spurs 114 – Heat 104, 11,4% de audiencia

Si en el cuarto partido asistimos al resurgimiento de Dwayne Wade, en el quinto de la serie el resucitado fue Ginobili. Con la defensa de los Heat empeñada en anular a Parker y Duncan, y sin quitarle un ojo de encima a Green, el francotirador tejano, el argentino fue el designado por Popovich para coger la batuta del ataque de los Spurs penetrando con agresividad. El inicio del primer cuarto fue una declararación de intenciones. De los 15 primeros puntos de los locales, 7 son de “Manudona” y 6 más llegaron fruto de 3 asistencias suyas.

El equipo de San Antonio abrió brecha en el marcador en el primer cuarto, que acabó 32 a 19, con una estructura en pista de dos jugadores interiores (Diaw con Duncan, o Diaw con Splitter). Los Heat llevaron el small ball al extremo. Bosh lo jugó prácticamente todo, con pequeños relevos de Haslem para darle descanso. Segundo partido consecutivo sin minutos para Chris Andersen y Joel Anthony jugando los de la basura.

Los Spurs aprovecharon una racha de 3 triples de Green para irse en el marcador, 45 a 28. Pero Los Heat aún no estaban maduros y remontaron. Con los de Spoelstra comiéndole terreno, el entrenador local sentó a Diaw y Leonard. Lebron James dominó a Green y empezó a entrar en el partido. Popovich tuvo que deshacer rápidamente el cambio para evitar males mayores. Hasta final de partido, James fue defendido siempre por Leonard o Diaw.

En el tercer cuarto, con un Wade muy inspirado, los de Miami remontaron hasta uno abajo en el marcador, 75 a 74. Los Spurs respondieron con un parcial de 19 a 1 en los tres minutos finales de cuarto y los 2:30 iniciales del último periodo, con un nuevo festival de Ginobili. Ni Ray Allen ni Norris Cole pudieron frenarlo. Con la defensa de los Heat hecha un lío, apareció Parker para controlar el resultado y echarle el cerrojo al partido.

Sexto Partido: Heat 103 – Spurs 100, 14,7% de audiencia

Los Heat, escarmentados de partidos anteriores, centraron su interés defensivo sobre Parker como creador de todo el juego de ataque de los Spurs (Lebron en persona asumió la tarea), y sus tiradores, que tanto daño les han hecho durante la serie. El gran beneficiado de esta disposición fue Tim Duncan, que dejó de ejercer de distribuidor del segundo pase para ser finalizador. 25 puntos al descanso, 11 de 13 en lanzamientos de campo. Spoelstra, después de dos partidos sin darle minutos, volvió a confiar en Chris Andersen para defenderle. Sin resultado inmediato porque Popovich rehusa el duelo.

Los Spurs siguieron negándole espacios interiores a Lebron James, absolutamente ineficaz desde la media distancia y poco pródigo a buscar el triple. Por suerte para los locales, Chalmers recuperó su punteria y Battier se parecía al de las Finales de la pasada temporada. Wade y Bosh, discretos en esta fase del encuentro. Alternancia en el marcador hasta que en el tercer cuarto despertó Parker. San Antonio llegó a tener 13 puntos de ventaja en el tercer cuarto.

Y por fin apareció Lebron James. 14 puntos con 3 de 12 lanzamientos de campo en los primeros 36 minutos. 16 puntos en el último cuarto. Los Heat pudieron correr, y un Lebron al fin decisivo en la serie encontró el camino hasta las proximidades del aro rival después que Popovich centrase su atención defensiva en los tiradores locales tras dos triples de Mike Miller y Mario Chalmers. Miami disfrutó de ventaja en el marcador hasta que Parker volvió a aparecer. Un triple, un robo de pelota y una canasta de dos del base francés pusieron por delante de nuevo a los Spurs.

Lebron James estuvo a punto de pasar de salvador a villano. Con las pulsaciones a tope, perdió dos pelotas en ataque que le podrían haber costado el título a su equipo. Popovich también tomó decisiones discutibles. Decidió que en las últimas jugadas Duncan sólo jugase en ataque, subtituyéndolo por Diaw en defensa. Lebron intentó un triple (un auténtico melón), pero el rebote en ataque fue para Mike Miller (Bosh estaba en el banquillo). Lebron anotó el triple a la segunda.

Kahwi Leonard tuvo dos tiros libres para sentenciar la final a 20 segundos, con 92 a 94 en el marcador. Falló uno. Con 92 a 95 Lebron James erró otro triple, pero el rebote ofensivo de Chris Bosh permitió a Ray Allen forzar la prórroga con un triple increible. Porque Parker falló con el tiempo agotándose. Tras una prórroga igualada se acabaron imponiendo los locales con un tapón monumental de Chris Bosh a Daniel Green.

 ¿Debería haber estado Duncan en pista para asegurar esos dos rebotes? Popovich quería que sus jugadores pudieran hacer cambios sin problemas en los bloqueos para evitar tiros librados. Por eso puso a Diaw, un jugador con más movilidad. Renunciando a asegurar su rebote. Prefería poner más énfasis en impedir que sus rivales anotaran el triple. En ese caso, ¿Por qué no ordenó hacer falta y conceder 2 tiros libres para evitar el lanzamiento de tres puntos? Preguntado por ello en rueda de prensa, dijo “nosotros no lo hacemos”. Pues tal vez de haberlo hecho, ahora tendría 5 anillos de campeón de la NBA.

Los Heat incluso podrían haber ganado el partido antes de la prórroga. Mientras los árbitros comprobaban en video que el lanzamiento de Ray Allen era de tres puntos, Tim Duncan volvió a entrar en pista para jugar la última posesión. Él sirve la pelota desde la línea de fondo para Tony Parker. Según el reglamento NBA, no se pueden hacer cambios mientras los colegiados miran el video. Si el entrenador de los Spurs quería hacer el cambio debería haber detenido el partido con un tiempo muerto, pero no le quedaban más. Esta infracción se castiga con técnica. Es decir, tiro libre y posesión para Miami.

Si los Spurs de San Antonio se hubieran impuesto en la prórroga, los Heat podrían haber impugnado el resultado. Una enorme confusión, con un campeón celebrándolo sobre la cancha y un grupo de ejecutivos superados por la situación intentando solucionar un lío de dimensiones mayúsculas. Por suerte para la NBA, Bosh le clavó el tapón a Green en la última posesión de la prórroga.

 

publicado en www.encancha.com, junio 2013

 

Heat – Spurs, los tres primeros asaltos

13 Jun

Primer partido: Heat 88 – Spurs 92, audiencia televisiva 10,6% de los hogares

 Los Spurs empezaron la serie con una defensa muy centrada en negarle espacios interiores a Lebron James, con todos los jugadores del lado débil pendientes de él. Los Heat reaccionaron buscando a sus triplistas, muy acertados en la primera fase del encuentro. Aprovechando los fallos en el tiro de los tejanos y su pésima transición defensiva, también corrieron al contrataque. Y a pesar de hacer el juego que más les gusta, no rompieron el partido.

 Los de San Antonio, con los triples de Daniel Green y el trabajo de un Tim Duncan negado en el primer cuarto (0 de 5 en tiros de campo) pero inspirado en el segundo y tercero, no le perdieron la cara al enfrentamiento. Y en el último cuarto apareció Tony Parker, muy gris hasta entonces. Y las dudas se apoderaron de los Heat, que empezaron a tomar malas decisiones en ataque.

 En defensa, Lebron James se emparejó los últimos 3 minutos con Parker. Y ni por esas. El francés estaba en racha. Sus 10 puntos en los 12 últimos minutos abrieron una brecha por la que se le escapaba la victoria a los de Florida. Y para culminar la noche, una canasta en la última décima de posesión de los Spurs, cuando sólo quedaban cinco segundos de juego para el final de los 48 minutos reglamentarios. Los de Popovich acababan de robarle el factor pista a los de Spoelstra.

Segundo partido: Heat 103 – Spurs 84, audiencia 8,5%

En el segundo partido de la serie el entrenador de los Heat, Erik Spoelstra, enseñó sus cartas. La buena defensa de Kahwi Leonard mantenía en segundo plano a Lebron James (fallando 10 de sus primeros 12 lanzamientos), pero los puntos llegaban de la mano de Mario Chalmers, Dwayne Wade, Ray Allen y Chris Bosh. La jugada básica del ataque de Miami, penetrar y doblar al tirador.

Mejora importante por parte de Miami de la defensa del bloqueo y continuación de los Spurs entre Tony Parker y Tim Duncan. Cambios en los bloqueos, dos contra uno al base y negación de pases hacia Duncan en la línea de tiros libres (mejor con el defensor recuperando su posición que con una ayuda). La circulación de pelota de los Spurs desapareció por completo. Sólo el acierto de Danny Green y aportaciones esporádicas de Parker salvaban al equipo de San Antonio del colapso.

Hasta que en los tres minutos finales del tercer cuarto la defensa de los Heat dio una vuelta de tuerca más. Tiros fallados y malas decisiones en ataque de los tejanos provocaron rebotes defensivos y recuperaciones de pelota de los Heat (8 balones perdidos de los Spurs en esta parte del encuentro, el doble de las pérdidas de todo el enfrentamiento anterior), que al fin pudieron correr. Parcial de 33-5 en apenas ocho minutos de juego, y partido sentenciado. Los dos entrenadores sentaron a sus estrellas, y Tracy McGrady (Spurs) pudo debutar al fin en una final de la NBA.

 Tercer partido: Spurs 113 – Heat 77, audiencia 8,5%

 La defensa de los Heat volvió a centrar sus esfuerzos en negar las penetraciones de Parker o Ginobili y los espacios interiores a Duncan. Pero cayeron en la trampa de hacerlo con ayudas. Y los Spurs pudieron mover la pelota con mucha facilidad. El primer pase no iba hacia dentro sino hacia fuera. Los tiradores locales hallaron más espacios para recibir y acribillaron el aro rival a base de triples. Danny Green (7/9) y Gary Neal (6/10) se dieron un verdadero festín. Especialmente al final del tercer cuarto y la primera mitad del último, cuando los tejanos arrollaron a los Heat

Los Spurs, por su parte, siguieron basando su defensa en negar a Lebron James la posibilidad de acercarse a canasta. La defensa de Kahwi Leonard fue modélica. Sin su rival en pista al final del primer cuarto, James aprovechó la superioridad física sobre Green para forzar a los tejanos a hacer ayudas y así poder asistir a sus compañeros. Al final del tercer cuarto, de nuevo con Leonard en el banquillo, anotó 8 puntos consecutivos. Pero no se le vio mucho más.

La estrella de los Heat parece haber perdido su confianza y acierto en el lanzamiento exterior. Si no puede penetrar, y tampoco las mete desde fuera, los Heat tienen un grave problema. Wade lo intenta, pero la sensación es que no da más de sí. Bosh, en cambio, da la impresión de poder aportar mucho más con un juego sobrio y efectivo desde la media distancia. ¿No quiere más protagonismo, o no se lo dan?

 

publicado en www.encancha, junio 2013

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