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Kobe Bryant: el discípulo alcanza al maestro

17 Dic

El domingo 14 de diciembre del 2014 pasará a la historia del baloncesto como el día en el que Kobe Bryant superaba a Michael Jordan en la lista oficial de anotadores de la NBA. Un logro que el escolta de los Lakers perseguía hace mucho tiempo.

Kobe Bryant superó a Michael Jordan como el tercer anotador de la liga regular en la historia de la NBA. La leyenda de los Chicago Bulls había sumado 32.292 en sus 1072 partidos repartidos en 15 temporadas. En el triunfo de los Lakers ante los Timberwolves de Minnesota, el escolta anotó 26 puntos en su partido 1269 como profesional (va por su temporada 19) para llegar hasta los 32.331 en el total de su carrera. Muy lejos quedan aún los 36.928 de Karl Malone y los 38.387 de Kareem Abdul Jabbar.

“La Mamba Negra” firmó su gesta ante el mismo equipo, los Timberwolves, que le vio debutar como profesional el 3 de noviembre de 1996. El joven de 18 años estuvo en la pista 6 minutos en su primer partido oficial en la NBA. Lanzó una vez a canasta y no anotó. El pasado domingo jugó 35 minutos, y convirtió 7 de sus 20 tiros de campo además de 10 de sus 13 tiros libres (con uno de ellos batió a Jordan). Entre una y otra noche han pasado algo más de 18 años.

Bryant nació el 23 de agosto de 1978 en Filadelfia. Su padre, Joe Bryant, jugaba entonces en los Sixers de Filadelfia. Pero el modelo del pequeño Kobe no era precisamente su progenitor sino un joven elegido con el número 3 en el draft de 1984, un talento llamado Michael Jordan que para entonces ya había ganado la NCAA con North Carolina (1982)  y que  en poco menos de dos meses conseguiría su primer oro olímpico con los USA en Los Angeles 84.

Después de su gesta del pasado fin de semana, Kobe Bryant publicó una emotiva nota en internet. En ella explica sus sensaciones y revela uno de los peores momentos de su vida: el día que se quedó en 0 puntos en un partido. Tenía 12 años y fue entonces cuando descubrió que estuvieron a punto de echar a Michael Jordan de su equipo en el instituto por falta de nivel. Y desde entonces Jordan fue su inspiración.

El joven Kobe creció viendo los partidos de “Air Jordan”, repasando una y otra vez sus videos, imitando sus movimientos. Rondaba los 14 años cuando Gatorade lanzó una campaña comercial protagonizada por el deportista más popular del momento, al que todos querían emular. El anuncio ponía en imágenes la motivación que ha guiado los pasos del jugador franquicia de los Lakers hasta el estrellato: ser como Mike. O mejor aún, superarlo.

Kobe Bryant ha cumplido en parte uno de sus anhelos, anotar más puntos que su ídolo de juventud en la Liga Regular. La NBA cuenta la anotación en play-offs aparte y Jordan lidera la tabla histórica de la liga en este concepto con 5.987 puntos en 179 partidos. Bryant es el tercero de la lista con 5640 puntos en 220 partidos. Tal como están los Lakers, veo difícil que le supere. Entre ambos, sorpresa, Abdul-Jabbar con 5762 puntos (237 partidos).

Otro objetivo del escolta del equipo californiano podría ser superar a su modelo en número de anillos ganados. Jordan ganó 6 veces la NBA (1991,1992,1993,1996,1997 y 1998) mientras que él lo ha conseguido en 5 ocasiones (2000,2001,2002, 2009 y 2010). De nuevo, el mal momento del equipo, la situación caótica que vive y las pocas perspectivas de mejora que se le intuyen a la franquicia juegan en su contra.

Kobe Bryant ha sido el ganador de la carrera para ser el heredero de Michael Jordan. Ninguno de los aspirantes se ha acercado tanto al modelo original, ni ha alcanzado la excelencia en el juego de su sucesor. Y sin embargo, el triunfo no tiene el mismo valor que tendría hace unos años. Porque suceder a Jordan no te hace rey de la NBA. La irrupción de Lebron James escenificó el cambio de paradigma en la liga, hacia un tipo de jugador total que partiendo de un dominio físico y unas grandes condiciones atléticas no necesita una técnica tan exquisita para imponer su juego.

Un draft decisivo

La historia podría haber sido muy diferente si en el draft del 1996 los entonces New Jersey Nets hubieran elegido a Kobe Bryant tal como pretendían. El entrenador y ejecutivo responsable de los fichajes John Calipari (ahora en la NCAA al mando de la temible Kentucky) y el general mánager John Nash quedaron con los padres del jugador la noche anterior a la ceremonia de elección. Y Joe Bryant predijo que su hijo sería all star en su segunda temporada.

La bravata espantó un poco a los directivos de los Nets. Para acabarlo de arreglar, al día siguiente el agente Arn Tellem les amenazó con que su representado se iría a jugar a Italia (donde había pasado parte de su infancia) si el equipo le elegía en el draft. Los Lakers ya habían llegado a un acuerdo secreto con los Hornets para que éstos eligieran a Bryant en treceava posición y se lo traspasaran luego a cambio de Vlade Divac.

Nash pensaba que Tellem iba de farol y era partidario de arriesgarse. Pero Calipari, más conservador, desestimó la incorporación del adolescente de instituto de Filadelfia y eligió en su lugar a Kerry Kittles, con 4 años en la NCAA a sus espaldas. Aún estaba reciente el ejemplo de Danny Ferry en 1989, quien disconforme tras ser elegido por Los Angeles Clippers se fue al Messagero di Roma para ingresar en la NBA una temporada más tarde como jugador de los Cleveland Cavaliers. Coincidencias del destino, ahora el pabellón de los Nets se halla en el barrio en el que nació Jordan, Brooklyn.

Carácter de campeón

La profecía de su padre se cumplió y Bryant fue all star en su segunda temporada, el más joven en su momento. Con Michael Jordan en el equipo del Este en baja forma a causa de un resfriado, el debutante fue a por él. “Si ves a alguien enfermo, tienes que ir a por él. Él lo ha hecho. Me gusta su actitud”, dijo el entonces rey de la NBA de su adversario. En el Madison Square Garden Jordan fue elegido MVP del partido con 23 puntos, 6 rebotes y 8 asistencias en 32 minutos de juego. Kobe acabó como máximo anotador del Oeste con 18 puntos y 6 rebotes habiendo estado 22 minutos en pista.

Jordan y Bryant han conseguido todos sus anillos a las órdenes del mismo entrenador Phil Jackson. Otro punto de encuentro en sus trayectorias es que se han proclamado campeones siempre con un mismo equipo (los Bulls el primero y los Lakers el segundo). Pero si hay algo que realmente comparten es un carácter ganador que los lleva al límite. Que les impide pasar por alto un reto o tolerar que se discuta su jerarquía. Y que les fuerza a presionarse a ellos mismos y a sus compañeros más allá de sus posibilidades.

Se cuenta la anécdota (nunca confirmada por los protagonistas) que Scottie Pippen le soltó un puñetazo al líder de los Bulls durante un entrenamiento en que no dejó de provocarle verbalmente. También corre la leyenda de la noche que Jordan se pasó en blanco en un casino porque no quería levantarse de la mesa perdiendo. Al día siguiente tenía partido, y en la pista cumplió como si hubiera descansado una semana entera.

Kobe Bryant ha llegado a jugar en el instituto de Lower Merion con la nariz rota, o provocar que a un compañero le tuvieran que poner unos puntos de sutura tras enviarlo contra un muro en un entrenamiento luchando por una pelota suelta porque quería acabar la sesión sin perder ningún partidillo de 4 contra 4.

Ya en profesionales, la convivencia entre Bryant y Shaquille O’Neal no fue nunca fácil, provocando la marcha del pívot a Miami. El último episodio lo protagonizó recientemente en los Lakers en una sesión preparatoria, picándose con Nick Young, llamando blandos a sus compañeros y menospreciándolos ante el general mánager del equipo. Por suerte, Young no es Scottie Pippen.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, diciembre 2014

Pau Gasol seguirá en los Lakers (segunda parte)

9 Ene

Cuando parecía cantado que Pau Gasol haría las maletas rumbo a Cleveland, las exigencias de Los Lakers dieron al traste con un trato prácticamente cerrado. Como decía en un articulo anterior, Gasol seguirá en Los Lakers…por ahora. El cupón de descuento de Andrew Bynum se lo quedaron los Chicago Bulls.

La operación entre Lakers y Cavaliers, que no cuajó, consistía básicamente en un cambio de cromos. Los Lakers cedían a su máximo reboteador y segundo mejor anotador en estos momentos a cambio de un exLaker que se ha pasado la temporada anterior en blanco, en esta había sido apartado de su equipo y con,  al parecer, un nulo interés por recuperar su nivel.

Así presentada, esta operación parecía carecer de toda lógica. Y desde un punto de vista puramente deportivo, no la tenía. La explicación hay que buscarla en la contabilidad. El interés de los californianos por recuperar al mismo jugador del que se libraron hace dos veranos en el trueque que les proporcionó los servicios de Dwight Howard radicaba en una peculiaridad del contrato de Bynum.

El pívot arrastra un largo historial de lesiones en las rodillas. Tras una temporada en blanco (su año en los Sixers), los Cavaliers no se fiaban de un jugador con muy mala fama respecto a su motivación y su interés por el baloncesto. Así que le firmaron 12 millones de dólares por temporada en un contrato no garantizado. Si le cortaban antes del 7 de enero la cantidad a pagar era “sólo” de 6 millones.

En Cleveland confiaban en que esta amenaza serviría de estímulo para que Bynum se esforzara en recuperar el nivel mostrado en su etapa en Los Lakers. Nada más lejos de la realidad. Este número 10 del draft del 2005, del que se esperaba que algún día llegase a ser un pívot dominante, se ha quedado por el camino. Toda la NBA tenía claro que iba a ser cortado.

La operación ahorro

Y llegado este punto es cuando se despierta el interés de los Lakers por su exjugador. Los Cavaliers, con una plantilla integrada por jugadores jóvenes, no sobrepasan el tope salarial. Algo que sí le ocurre al equipo de Los Angeles, cuyas nóminas suman un total de 78.672.819 dólares, casi 7 millones por encima del límite de las tasas. De mantener su estructura salarial, los californianos deberán pagar 11 millones a final de temporada en concepto de impuesto de lujo.

Enviando los 19,2 millones de sueldo de Gasol a los Cavaliers y recibiendo los 6 millones de Bynum (porque todos teníamos claro que el jugador no seguiría con contrato el 8 de enero) los sueldos de los Lakers quedarían por debajo de la cantidad máxima permitida. Y el equipo se ahorraría unos 11 millones de penalización (al difunto Jerry Buss eso nunca le preocupó, aunque parece que a su hijo Jim si). Y eso en el corto plazo.

Porque la franquicia tiene una larga tradición de sobrepasar los topes salariales. Lo cual, bajo una clausula del nuevo convenio que será efectiva a partir de la siguiente temporada, encarece la multa a pagar. Para hacerse una idea, los 11 millones de esta pasarían a ser 18 la siguiente. Y este encarecimiento se mantendría hasta que los Lakers cerrasen una temporada por debajo de este límite.

El acuerdo parecía fácil entre las dos franquicias. Los Cavaliers ya se habían interesado por Pau Gasol antes de que Howard anunciase su marcha a los Rockets. Lo veían como la pieza que les faltaba para acompañar a Kyrie Irving hasta los playoffs. El base dio el susto con un golpe en la rodilla en mitad de las conversaciones, pero por suerte la cosa no fue seria. Una lesión de su estrella hubiera enfriado el interés del equipo de Cleveland en absorber un salario elevado sin la esperanza de entrar en la lucha por el anillo.

La falta de valentía de los Lakers

La franquicia angelina quería reducir sus costes salariales. Y de paso, eliminar un foco de tensión en la plantilla ante un jugador que no se adapta al sistema de juego del entrenador y que arrastra demasiados problemas físicos. A pesar de que sea el “brother” de Kobe Bryant. La estrella mostrará su disgusto si traspasan a su colega del alma, pero no se plantará. Acaba de renovar, con 35 años, por dos temporadas más a razón de 24 millones de dólares por cada una de ellas.

Pero he aquí que a Mitch Kupchak, general mánager del equipo, le entró miedo. Cerrar la operación así tal cual era admitir que se tiraba la temporada, gritar a los cuatro vientos que Los Lakers hacían tanking para colocarse cara al draft, cargarse de un plumazo la tradición y el prestigio de la segunda franquicia con más Finales de la NBA ganadas.

Y Kupchak, para guardar las apariencias, intenta nadar y guardar la ropa. Sube sus exigencias y pide, además de Bynum, a Dion Waiters y/o una primera ronda de draft. El escolta, número 4 del draft del 2012,  es el segundo mejor anotador de los Cavaliers con 15 puntos por partido y uno de los pilares en su proyecto de futuro. El ejecutivo no evalua bien la situación, no está en situación de exigir. El principal interesado en el trato son los Lakers, y no los Cavaliers, con más ofertas interesantes sobre la mesa.

Bynum  acabó siendo despedido en Chicago a cambio de Luol Deng, dos elecciones en primera ronda de draft muy protegidas (en ningún caso corresponderían a una de las 10 primeras elecciones) y dos segundas rondas. Todas estas opciones de draft provienen de otros equipos  a través de cambios pasados realizados por unos Cavaliers que así protegen sus posibilidades de crecimiento futuro.

¿Y ahora qué?

El 20 de febrero se cerrará el mercado de traspasos en la NBA. Hasta esa fecha, la situación de Pau Gasol seguirá generando rumores, tal y como viene ocurriendo las últimas temporadas. No esperéis un artículo sobre cada uno de ellos. Colapsaríamos la red. Así que informaré sólo sobre noticias provenientes de fuentes altamente fiables o hechos consumados.

Si para esa fecha no ha sido traspasado, lo más probable es que acabe la temporada y empiece un verano muy movido. Veo difícil que siga en los Lakers. Primero, tendría que aceptar una rebaja muy considerable de su sueldo (suponiendo que le ofrezcan esa posibilidad). Y seguro que recibe ofertas mejores de otros equipos. Y segundo tendría que producirse la salida del entrenador Mike d’Antoni. No tiene mucho sentido quedarte en un sitio en el que el jefe quiere echarte. No esperéis que vuelva a España. Por poco que le paguen, será el doble de lo que cobraría en la ACB.

Y antes de que alguno me pregunte por la posibilidad de la amnistía (que seguro que sale el tema), lo aclararé. La amnistía es una figura del convenio vigente en la NBA que permite a un equipo cortar a un jugador sin que el salario del despedido cuente para el tope salarial. Los Lakers no pueden amnistiar a Pau Gasol. Porque ya amnistiaron en su día a Metta World Peace, y durante la vigencia del convenio cada equipo sólo puede amnistiar a un único jugador.

El antaño primer equipo de Los Angeles es el tercer peor del Oeste, con 14 victorias y 22 derrotas. Han ganado uno de sus 10 últimos partidos. Perdieron de forma consecutiva contra tres de los peores conjuntos de la NBA, Utah Jazz, 76ers de Filadelfia y Milwaukee Bucks. Si lo que quieren es “tankear”, no les hace falta librarse de Gasol para ello.  Por cierto, de jugar en el Este con este registro rozarían las plazas de play offs. Pero ese es tema para otro artículo.

 

artículo publicado en http://www.encancha.com, enero 2014

Recuperando el tiempo perdido

28 Oct

La temporada pasada, unos cuantos jugadores importantes de la NBA se pasaron toda o la mayor parte de la competición fuera de las pistas por culpa de las lesiones. En este artículo recordamos algunos de ellos, y repasamos los retos a los que se enfrentan en su retorno.

DERRICK ROSE: Vuelve un participante del Juego de Tronos

Los Chicago Bulls acabaron la liga regular en el 2012 como uno de los candidatos al título, como un bloque sólido capaz de plantarle cara al trío de los Heat (Lebron, Wade y Bosh).  Hasta que en el primer partido de la primera ronda de playoffs, ante los Sixers, Derrick Rose se rompió el ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda.

Para un jugador tan atlético como el MVP de la liga regular de la temporada 2010-11, la rodilla es una articulación clave. Una mala recuperación ponía en peligro su carrera. Así que tras pasar por el quirófano en mayo del 2012, el base de los Bulls empezó  un largo trabajo de recuperación. Mientras, su equipo intentaba sacar adelante la temporada 2012-13.

Sus compañeros se clasificaron para los play-offs. Tras eliminar a los Nets, se emparejaron con los Heat en las semifinales de la Conferencia Este. Y llegó la ansiedad de los aficionados sobre un posible retorno de Rose. Pero el jugador franquicia era consciente que no debía apresurarse, aún a riesgo de defraudar a sus seguidores. Y los Bulls fueron eliminados por unos Heat que acabaron ganando el anillo de campeones de la NBA.

Esta pretemporada, 17 meses después de lesionarse, el base ha vuelto a jugar a un gran nivel. Dejando estadísticas impresionantes, muy buenas sensaciones y un pequeño susto (se perdió un partido por una inflamación en su rodilla convaleciente, pero no parece que el tema preocupe a los médicos del equipo). Con él, los Chicago Bulls vuelven a ser un equipo temible. Derrick Rose debe demostrar que la espera ha valido la pena.

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DANNY GRANGER: Hay otro gallo en el gallinero

El reto de Danny Granger es de otra magnitud al de Derrick Rose, pero igualmente relevante para el futuro del jugador. Porque la némesis del alero de los Pacers no es el líder de otro equipo ni un recién llegado a la NBA. El que le come el terreno a Granger es un compañero de su mismo equipo.

El alero empezó la temporada pasada con problemas en la misma rodilla que amargaba la existencia a Rose, la izquierda. En el caso del  jugador de Indiana, una tendinosis le impidió iniciar la competición junto con el resto del equipo. A finales de febrero volvió a las pistas, aunque la articulación sólo resistió 5 partidos. Y como la rehabilitación no funcionaba, en marzo decidió operarse, diciendo adiós de forma definitiva al resto de la temporada.

Pero mientras los Bulls sufrían por la ausencia de Rose, los Pacers no echaban en falta a Granger. Porque la temporada pasada Paul George presentó su candidatura a estrella de la NBA. El hombre orquesta de Indiana, el jugador más parecido en la actualidad a Lebron James, rindió a un nivel extraordinario, conduciendo a un bloque temible hasta las finales de la conferencia Este, en las que fueron eliminados por los Heat en el séptimo partido de la serie.

La temporada 2013-14 Granger se enfrenta a un dilema: ¿intenta recuperar los galones que tenía en los Pacers antes de su lesión, o se echa a un lado para que Paul George consiga confirmar su categoría de estrella en la NBA? George tiene muy claros sus objetivos, y parece dispuesto a pelear por ellos. Para empezar, Granger cederá más terreno al perderse los primeros partidos de competición por una lesión muscular.

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ANDREW BYNUM: El paso de candidato a jugador estrella a jugador secundario

Los Angeles Lakers incluyeron a Andrew Bynum en el megatraspaso en el que se hicieron con los servicios de Dwight Howard. Una temporada después, han surgido dos certezas incuestionables de aquella operación: Howard no era el jugador que los californianos necesitaban, y fue un acierto total deshacerse de Bynum.

El pívot de 2,13 de altura, con un largo historial de problemas de lesiones en sus rodillas, no disputó ni un solo partido de la pasada temporada en su franquicia de destino, los Sixers de Filadelfia. Y lo peor no es que no llegase a debutar, sino la pérdida total de credibilidad en torno a su seriedad, capacidad de trabajo y motivación en su recuperación.

Cuando se empezaba a rumorear un pronto retorno a las pistas, llegó una recaída en su lesión. Al parecer, provocada por una partida de bolos. Y no fue la única “extravagancia” de Bynum durante la temporada. Gran aficionado al futbol, acudió al Bernabeu a presenciar el partido en el que el Borussia de Dortmund eliminaba al Real Madrid en semifinales de la Liga de Campeones. Tras el encuentro, decidió prolongar la noche en un tablao flamenco.

Una vez acabada la temporada, diversas franquicias se interesaron en él, pero el jugador se negó a someterse a ningún tipo de reconocimiento médico. Contratarlo se convirtió así en cuestión de fe. Y los que más han creído han sido los Cleveland Cavaliers. Bynum no ha debutado en pretemporada y se duda que esté a punto para el inicio de la liga regular. ¿Llegará a sudar la camiseta de los Cavaliers o se convertirá en un nuevo Greg Oden?

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RAJON RONDO: Volviendo a un equipo irreconocible

El 25 de enero de 2013, tras 38 partidos de liga regular, el base de los Celtics se rompió el ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha. Una lesión para la que se establece un proceso de recuperación comprendido entre los 9 y los 12 meses. La rehabilitación de Rondo va por buen camino en lo que se refiere a la operación a la que se sometió, pero el base no quiere acelerar su retorno. “Volveré cuando pueda saltar con mi pierna derecha y machacar”.

Cuando regrese, sus Celtics no se parecerán en nada a aquellos con los que disputó 38 partidos durante la temporada 2012-13, con un nuevo entrenador y la marcha de sus principales referentes en la pista. Se fueron Paul Pierce, Kevin Garnett y Jason Terry, dejando el timón del equipo en sus manos. Algo que no cambia la llegada de Gerald Wallace, un veterano que firma buenos números pero cuyos equipos no han dado un paso adelante tras su llegada.

Rondo será el líder de un equipo en el que el alapívot Jeff Green debe seguir creciendo. En el que la  esperanza radica en el sophomore Jared Sullinger y el rookie Kelly Olynyk. En el que el base Avery Bradley puede dar alguna sorpresa agradable. Con la solidez de Brandon Bass bajo los aros. Y la confianza que Gerald Wallace y Kris Humphries cumplan su papel de veteranos. Si todo funciona, disiparán las sospechas que la gerencia ha diseñado un bloque para perder y obtener buenas elecciones de draft (si, la palabra maldita, tanking).

KEVIN LOVE : Aprendiendo a delegar

El ala pívot es el ejemplo personificado del calvario de lesiones que la temporada pasada asoló a los Timberwolves de Minnesota. En pretemporada se fracturó el dedo corazón de su mano derecha, lo que le impidió comenzar la liga regular. A primeros de enero recayó de la misma lesión tras recibir un golpe. Y para cuando estaba a punto de reaparecer, un problema en la rodilla izquierda le hizo pasar por el quirófano. Su bagaje en toda la temporada 2012-13 fue de 18 partidos.

En su vuelta se encontrará con un equipo que no necesita ser tan dependiente de sus actuaciones. Los Timberwolves han configurado un bloque entorno al juego de Ricky Rubio, con un pivot con un físico poderoso como Nikola Pekovic para aprovechar sus asistencias interiores, y una batería de tiradores como Kevin Martin, Chase Budinger y Shabazz Muhammad para anotar desde fuera los balones que doble el base del Masnou.

En Minnesota confían que Kevin Love siga ejerciendo de líder, pero sin acaparar los balones en ataque en un equipo que pide a gritos que le dejen crecer. Un bloque que necesita encontrar su juego para dar un paso adelante, y que cuenta con los jugadores necesarios para ello. Siempre y cuando el ala pívot californiano cumpla con su parte del guión, jugar y dejar jugar. Resolviendo los atascos del conjunto sin provocar ninguno.

AMAR’E  STOUDEMIRE: Cuando el rival es tu propio cuerpo

El ala pivot de los New York Knicks no pudo empezar la liga regular la pasada temporada después que una lesión en su rodilla izquierda durante la pretemporada le obligara a pasar por el quirófano. En marzo la rodilla operada fue la derecha. Ambas lesiones, unidas a una hernia discal, sólo le permitieron jugar 29 partidos. En julio se sometió a una tercera intervención en una de sus rodillas, esas articulaciones que tantos problemas le están dando.

La temporada anterior un Stoudemire muy castigado por las lesiones sólo había podido disputar 47 partidos. Los Knicks, perseguidos por las dudas acerca de la consistencia de su ala pívot, han incorporado este verano a Andrea Bargnani. Amar’e deberá luchar contra su propio cuerpo y contra un rival más sano para demostrar que aún puede ser un jugador importante en la NBA.

versión integra del artículo publicado en http://www.encancha.com, octubre 2013

Marc Gasol, el último pívot clásico

18 May

El baloncesto es, como la energía, una esencia en continua transformación. El juego en la NBA es cada vez más rápido y vistoso, al gusto de los espectadores. Y los grandes pívots que antes desempeñaban un papel clave se están convirtiendo en especialistas. Aunque haya algunos que se resisten a aceptarlo.

 En nuestro deporte existe un axioma que se tomaba como verdad absoluta hasta la aparición de los Bulls de Michael Jordan: no hay equipo campeón sin un pívot dominante. La historia de la NBA está llena de ejemplos que demuestran la veracidad de esta afirmación, y con las excepciones justas para confirmarla.

 La lista se inicia con los Minneapolis Lakers de George Mikan, y sigue con los Boston Celtics de Bill Rusell, o de la pareja Kevin McHale – Robert Parish (sin olvidarnos del sexto hombre Bill Walton), Los Angeles Lakers de Wilt Chamberlain, Kareem Abdul Jabbar o Shaquille O’Neal, los New York Knicks de Willis Reed, los Filadelfia 76ers de Moses Malone, los Houston Rockets de Olajuwon o los San Antonio Spurs de David Robinson y Tim Duncan.

 Michael Jordan guió a los Bulls a 6 campeonatos de la NBA sin necesidad de un gran pívot dominante. Aunque en los tres últimos tenían en la plantilla a Dennis Rodman, uno de los más grandes reboteadores de la historia del baloncesto. Y en los tres primeros al versátil Horace Grant. La sombra de “Air” ha oscurecido hasta tal punto a sus compañeros que da la impresión que ganó los anillos él solito.

 Hasta que llega Lebron James, con su físico y polivalencia, para darle una vuelta de tuerca más a los conceptos del baloncesto. Y el “small ball” se pone de moda. Equipos pequeños, veloces, hiperactivos, que pasan la pista a toda velocidad en ataques vertiginosos. Un ritmo sin pausas que deja fuera de juego a los pívots clásicos, los de la vieja escuela.

 El líder de la vieja escuela

 Pero como los galos de Asterix, no todos han sucumbido a esta moda. Y entre los resistentes, existe un líder claro, por encima de los siete pies (2,13) de estatura. Pesado, imposible de mover una vez ha ganado la posición. Como si hubiera echado raíces. Duro en defensa y sólido en el rebote. Con buenos fundamentos, productivo en ataque y excelente visión de juego. La columna vertebral que aguanta a su equipo en momentos difíciles y da coherencia a su juego. Marc Gasol.

 Ha sido el primer europeo en ganar el premio al mejor defensor de la temporada. Un galardón que algunos no han entendido, y así lo han manifestado públicamente. Como Lebron James (él también optaba a esta distinción) o el tres veces ganador Dwight Howard (otra muestra de inteligencia por su parte, compartiendo vestuario con el hermano de Marc, Pau, que es quien debía pasarle la pelota y abrirle huecos tras la lesión de Kobe Bryant).

 Otro ejemplo de las discrepancias entorno de la relevancia de su papel lo hallamos en que el mediano de los Gasol no figura en el primer quinteto defensivo de la temporada de la NBA. El mejor defensor individual ha sido relegado al segundo quinteto. El premio al jugador surge de una votación entre periodistas. El cinco ideal se configura a partir de los votos de todos los entrenadores de la competición.

 Por suerte para Marc, en Memphis si que le valoran como se merece. Para su socio en la pintura Zach Randolph, es el mejor pívot de la NBA. Y el propietario del equipo, Robert Pera, ha lanzado a través de su cuenta de twiter una campaña de promoción de su asalariado, capaz de hacer posible lo imposible con total normalidad y sin aparente esfuerzo. Un Chuck Norris del siglo XXI.

 En estos playoffs Marc Gasol ha aumentado su rendimiento ante la canasta contraria respecto a sus números de liga regular. En la serie contra los Clippers promedió 17,3 puntos. Contra los Thunder, ha aportado 19,4 por noche. Es el jugador de su equipo que más minutos permanece en pista. Lidera a los Grizzlies en tapones, mientras que es el segundo en la lista de anotadores, de reboteadores y de pasadores.

 Pero su importancia va más allá de los números. Su presencia en el centro de la zona de los Grizzlies determina la actitud defensiva de sus compañeros, y las jugadas de sus rivales. Siempre atento a la ayuda antes las penetraciones de los jugadores contrarios, éstos dudan a la hora de encarar el aro. Y por cada lanzamiento exterior que se juegan por miedo a Marc, aumentan las posibilidades de fallo. Y de rebote defensivo.

 Cuando en febrero los Grizzlies traspasaron a su entonces líder anotador Rudy Gay, muchos interpretaron (entre ellos el que firma este artículo) que estaban tirando sus opciones esta temporada a cambio de una rebaja en la estructura salarial. El tiempo nos ha demostrado que nos equivocábamos. Sin Gay, el equipo se ha centrado en su verdadero punto fuerte, el juego interior. Y ha descubierto la mejor versión de Mike Conley, el base titular más infravalorado de la Liga.

 Por primera vez en su historia, la franquicia de Memphis ha llegado a una Final de Conferencia. La baja de Westbrook ha sobrecargado de trabajo y minutos a Kevin Durant. Y los Oklahoma City Thunder han pagado el agotamiento de su estrella en los últimos cuartos de los partidos de una serie muy igualada, yéndose de vacaciones mucho antes de lo que esperaban. En primera ronda ante los Clippers los Grizzlies ya se beneficiaron de la lesión de Blake Griffin. ¿La suerte de los campeones?

 Y ahora, las Finales de Conferencia

 El rival de los Grizzlies en el campeonato de la Conferencia Oeste, y último obstáculo antes de la gran Final de la NBA, serán los San Antonio Spurs. Los tejanos han acabado con la bonita aventura de los Golden State Warriors en los playoffs de esta temporada. Un dato para los amantes de la numerologia, los cuatro campeonatos de los de Popovich han llegado en año impar…como éste.

 Volviendo a los Warriors, Stephen Curry nos ha dejado momentos inolvidables, secundado por Klay Thompson. El rookie Harrison Barnes ha demostrado una solidez en su juego propia de un veterano. Jarret Jack ha tenido buenos minutos saliendo desde el banquillo. Siempre nos quedará la incógnita de saber que hubiera pasado si David Lee no se hubiera lesionado. Tal vez la próxima temporada podamos averiguarlo si otro pívot de la vieja escuela, Andrew Bogut, se mantiene sano.

 En el Este, los Heat de Miami pasaron a la final de Conferencia después de deshacerse de los Bulls. El equipo de Chicago no pudo recuperar a los lesionados Deng y Hinrich, y se descartó la probablemente apresurada reaparición de su estrella Derrick Rose. Aún así, dieron una lección de coraje y competitividad, jugando por encima de sus posibilidades, liderados por un Nate Robinson sin contrato para la próxima temporada y por un prometedor Jimmy Butler. Lástima que Carlos Boozer se sumó tarde a la fiesta.

 La otra semifinal del Este aún está abierta a la hora de escribir estas líneas. Los New York Knicks han salvado la primera pelota de partido ante los Pacers, el equipo del otro gigante que se resiste al cambio de época, Roy Hibbert. Ahora la serie se traslada a Indiana, donde los Knicks no conocen la victoria esta temporada. Deberían ganar el próximo para jugárselo todo a una carta en un séptimo partido en el Madison Square Garden.

Es la oportunidad de Carmelo Anthony de quitarse el sambenito de encima de ser un buen jugador incapaz de hacer campeón a su equipo. Lástima que Melo ha perdido el acierto cara a canasta de la recta final de la Liga Regular. Y que J.R. Smith también ha bajado escandalosamente sus prestaciones, inmerso en un debate público sobre sus juergas nocturnas. Y que Iman Shumpert tampoco ve aro.Y que Jason Kidd lleva 9 partidos (desde el 23 de abril) sin anotar un punto. Si remontan será un gran guión cinematográfico, una conmovedora historia de superación. Lástima que hablamos de Nueva York y no de Hollywood.

 

publicado en www.encancha.com, mayo 2013

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