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NBA: el esperado draft del 2014

28 Jun

La madrugada del jueves al viernes tuvo lugar el draft más esperado de los últimos años. En este artículo te damos las principales claves de la lluvia de talento que la NBA disfrutará a partir de la próxima temporada.

Al final, no hubo sorpresas en el draft y los Cleveland Cavaliers eligieron como abanderado de la promoción del 2014 a Andrew Wiggins. Los Cavs fueron los primeros en escoger por segunda temporada consecutiva, y por segunda eligieron a un jugador de nacionalidad canadiense. Los Cavaliers esperan no equivocarse esta vez, tal como hasta ahora parece que hicieron con Anthony Benett.

Wiggins ha hecho una buena temporada en su año freshman en Kansas, con algunas noches memorables y otras no tanto. Lo típico en un jugador joven. En Cleveland esperan que aporte al equipo desde el primer día, gracias a sus dotes atléticas que lo convierten en un jugador ideal para un juego en transición que será alimentado por el gran base Kyrie Irving . En cuanto supere la irregularidad en su tiro, este chico iniciará su camino hacia el estrellato en un equipo joven pero provisto de buenos jugadores y que aspira a fichar a Lebron James (como media liga). Si no llega el Rey, hay bloque para cumplir una buena temporada.

Los Milwaukee Bucks se hicieron con los servicios del alero freshman de Duke Jabari Parker. Con un físico robusto, una muñeca bien calibrada y buenos movimientos de aproximación a canasta, este hijo de exjugador NBA (como Wiggins) está preparado para amortizar el coste de su salario desde el primer día. Esta elección ha hecho felices a dos jugadores.

A Wiggins. que se salió con la suya siendo el número 1. Y a Parker, que no quería ir a Cleveland (los rumores apuntan que se dejó ir en su entrenamiento privado para la franquicia que tenía el privilegio de la primera elección). En los Bucks, un equipo sin figuras, Parker tendrá el terreno abonado para llevar las riendas del juego. Las elecciones de segunda ronda de esta franquicia, el ala pívot Johnny O’Bryan y el alero Lamar Patterson, pueden ser una agradable sorpresa si se les da confianza.

Los Sixers juegan con fuego

En Filadelfia siguen apostando por el riesgo, o mirando hacia un futuro que sólo ellos ven. Hace dos temporadas, dejaron ir a su entonces estrella Andre Iguodala a cambio de Andrew Bynum, un pívot con una lesión de rodilla que se pasó la temporada en blanco. El curso pasado reincidieron, cambiando a su mejor jugador (J’rue Holiday) por un pívot rookie que se había lesionado la rodilla (rotura de ligamentos) jugando en la NCAA (Kentucky) y que aún no ha debutado como profesional. Y este año, con el número 3 del draft, han apostado por Joel Embiid, el pívot que apuntaba a número 1 del draft hasta que fue operado de una fractura por estrés en el pie. Esta lesión le mantendrá fuera de las canchas de 4 a 6 meses.

Tras un cambio con los Orlando Magic, el equipo de Filadelfia se ha hecho también con los derechos de la gran perla europea del momento, el croata Dario Saric. Este ala pívot acaba de renovar con la Cibona, y ha manifestado que hasta dentro de dos temporadas no tiene previsto cruzar el océano. Así que los Sixers tendrán que tirar de lo que han conseguido en segunda ronda, que no ha sido poco: el alero pequeño K.J. McDaniels, el alero de grandes condiciones atléticas Jerami Grant, el base serbio Vasilije Micic, el escolta anotador Jordan McRae y los derechos sobre el base Pierre Jackson. Grant y McRae parecen ya preparados para el reto. No creo que la siguiente temporada vaya a ser la del despegue de los Sixers.

En el canje con el equipo de Filadelfia, los Magic se han hecho con los servicios de una de las revelaciones de la temporada NCAA, el base Elfrid Payton (10) de la modesta universidad de Louisiana-Lafayette. Previamente, la franquicia de Orlando había seleccionado con el número 4 a Aaron Gordon. Este ala pívot no ha conseguido realizar la transición a alero en su única temporada en la Universidad de Arizona, aunque ha destacado por sus condiciones físicas y su capacidad defensiva.

En el segundo equipo de Florida buscan potenciar el atleticismo de su plantilla, un camino que iniciaron con la selección de Victor Oladipo en el draft del 2013. Han traspasado a su anotador exterior, el veterano Arron Afflalo, pero sin perder potencia de fuego, ya que a cambio han conseguido al tirador rookie Roy Devin Marble (segunda ronda). Los Magic tienen un buen y barato bloque de jugadores con calidad y sacrificados en su trabajo, ahora sólo les falta una estrella para ponerle la guinda al pastel.

El top 5 del draft más esperado de los últimos años lo completa el australiano Dante Exum, seleccionado por los Utah Jazz que así añaden más juventud a su plantilla. Exum , a mitad de camino entre las posiciones de base y escolta, cubrirá desde el banquillo a Trey Burke y Alec Burks. En un equipo con unas pésimas prestaciones defensivas en la temporada pasada, el hijo de un excampeón NCAA con la North Carolina de Michael Jordan y James Worthy deberá colaborar cerrando su aro. Si no mejoran, Gordon Hayward (agente libre restringido) se plantearía cambiar de aires, y su marcha podría romper los planes de la franquicia. Con el número 23 los Jazz también eligieron al tirador James Young. Más refuerzos para el perímetro.

Una elección muy especial

Isaiah Austin es un pivot de 2,15 con una triste historia a sus espaldas. A lo largo de su carrera universitaria ha disputado todos sus partidos con gafas. Hasta esta pasada temporada decía que era para protegerse los ojos, porque todos los golpes le iban a parar a esa zona. En su segundo y último curso en Baylor, Austin (sobrino del exNBA Ike Austin) desveló el secreto: en su infancia recibió en su ojo derecho el impacto de una bola de béisbol. Como consecuencia, sufrió un desprendimiento de retina que le hizo perder la visión en ese ojo. Múltiples operaciones no resolvieron el problema, y el jugador ha acabado con una prótesis.

A pesar de este grave problema que le resta profundidad de campo a su visión, Austin ha destacado como triplista (con buenos porcentajes para un jugador de su altura). Y luchaba por hacerse un sitio en la NBA. Hasta que pocos días antes del draft se hacía público que padece el síndrome de Marfan. Esta extraña enfermedad genética afecta al esqueleto, los pulmones, los ojos, el corazón y los vasos sanguíneos, y en los casos más graves puede ser mortal. Adiós a la carrera profesional de un joven que apuntaba a ser elegido en segunda ronda.

La Liga tuvo un bonito detalle con él. Entre las elecciones 15 y 16, el comisionado Adam Silver tomó el micrófono para pronunciar las frases más emocionantes de la noche: “Como los demás jóvenes que están aquí esta noche, Isaiah se entregó a trabajar duro para tener una carrera como jugador profesional y nos queremos asegurar que pueda cumplir al menos una parte de ese sueño. Dejadme que tenga el gran placer de decir que con la próxima elección del draft de 2014, la NBA elige a Isaiah Austin, de la Universidad de Baylor”. Austin, a quien le han propuesto entrar en el cuerpo técnico de su universidad, pudo al menos ser seleccionado en el draft.

 

Comienza la carrera por Lebron y Melo

El 1 de julio se abre el período de los agentes libres. A partir de esa fecha los equipos pueden empezar a negociar con los jugadores sin equipo para incorporarlos. Ese es el día en el que algunas estrellas de la Liga pueden decidir si ejecutan la cláusula de su contrato que les permite darlos por finalizados o permanecen en sus actuales conjuntos. Entre los dos más destacados que tienen esta opción, Lebron James y Carmelo Anthony.

Los Miami Heat son conscientes de que a su estrella no le faltarán ofertas. Y de que el equipo necesita una remodelación a fondo tras su actuación en las últimas finales. James había dicho que el jugador de este draft que más le gustaba para los Heat era el base de Connecticut Shabazz Napier, campeón y jugador más valioso de la Final de la NCAA.

El problema es que los Heat tenían la elección número 26. Y en la 24, los Hornets se les adelantaron. La gerencia se pudo rápidamente manos a la obra, y convencieron a la franquicia de Charlotte de aceptar un canje a cambio del escolta P.J. Hairston, un escolta fogueado en la D-League después de ser expulsado de North Carolina a causa de las malas compañías. Los Heat consiguieron darle a Lebron lo que pedía. Punto para ellos.

El segundo punto puede llegar con las decisiones de Dwayne Wade, Chris Bosh y Udonis Haslem de poner fin también a sus contratos. Pero no con la idea de cambiar de ciudad, sino de rebajarse sus sueldos y aportar así más fondos al equipo de Miami para afrontar una renovación más que necesaria. Si esta noticia se confirma, otro punto para ellos. Porque si Lebron se acaba marchando, añadirá la etiqueta de “egoísta” a su perfil biográfico. Y una segunda salida en falso de un equipo tras la que protagonizó de los Cavaliers.

Desde la llegada de Phil Jackson a la gerencia de los Knicks de Nueva York su principal preocupación ha sido asegurarse la continuidad de la estrella del equipo, Carmelo Anthony. En un trueque previo al draft, el ahora ejecutivo envió a los Mavericks a Tyson Chandler y Raymond Felton, obteniendo a su vez a los bases José Manuel Calderón y Shane Larkin, el escolta Wayne Ellington y el pivot Samuel Dalembert (que acaba contrato), más dos elecciones de segunda ronda que se concretaron en el ala pívot Cleanthony Early y Thanasis Antetokoumpo, el hermano de Giannis (Milwaukee Bucks).

El cambio, más allá del posible interés entre los aficionados españoles por el destino de Calderón, no parecía presentar mayor interés. Hasta que se supo que Jackson pretendía fichar a Pau Gasol, a quien ya dirigió en los Lakers, para hacer pareja con Anthony. Y con este movimiento de jugadores abría hueco para hacerle sitio. En su nómina de pívots y en su limitada disponibilidad económica para hacerle una oferta al de Sant Boi de Llobregat. Los Knicks, que no tenían ninguna elección de primera ronda, deberán recurrir a los fichajes de relumbrón si quieren retener a Melo. A pesar de que sólo puedan ofrecerle 4 millones de dólares por temporada al mayor de los Gasol.

Los Lakers, por su parte, no parecen confiar en renovar a su ala pívot (o tal vez no ni siquiera se plantean intentarlo). Y eso explicaría su elección en este draft, con el número 7, de Julius Randle. Las características de este ala pívot son diametralmente opuestas a las de Gasol. Justo de centímetros pero con buena envergadura y excelente juego de pies, duro como una roca y muy vertical en su juego ofensivo, ataca la canasta con decisión buscando siempre acercarse al máximo antes de dejar ir el balón. El equipo californiano pretender cambiar radicalmente su estilo la próxima temporada. La marcha del entrenador D’Antoni fue la primera señal. La llegada de Randle tal vez sea la segunda.

Los Celtics también andan inmersos en un proceso de renovación, y su selección en este draft aviva los rumores surgidos en los últimos días sobre una salida, vía traspaso, del base Rajon Rondo. Con la sexta elección de la noche el equipo de Boston se hará con los servicios de Marcus Smart, un base de un físico exuberante y explosivo, capaz de desarrollar un juego eléctrico. Un jugador de rachas, muy difícil de parar en sus momentos álgidos al que le lastra su irregularidad en el lanzamiento exterior. Unas características muy similares a las del último superviviente de la plantilla que se proclamó campeona de la NBA el año 2008.

Curiosidades del draft

Andrew Wiggins fue el primer canadiense de la noche, pero no fue el último. Sus compatriotas el escolta Nik Stauskas (Sacramento Kings, 8) y el base Tyler Ennis (Phoenix Suns, 18) también fueron elegidos en primera ronda, y el ala pivot Dwight Powell en la segunda (Charlotte Hornets, 45). Habrá que seguir de cerca a Canadá de cara a futuros campeonatos internacionales de selecciones aunque la FIBA haya preferido invitar a Finlandia antes que a ellos de cara al próximo mundial. En breve puede armar un equipo temible.

El primer jugador sénior de los aspirantes a pasar a profesionales fue elegido en la onceava posición. El alero Doug McDermott, quinto anotador histórico de la NCAA, fue seleccionado por los Denver Nuggets y traspasado a los Chicago Bulls. Antes que él, habían sido seleccionados 6 freshman, dos sophomores, 1 júnior y el australiano Exum, que en pocos días cumplirá los 19 años. Nuevamente, los managers de la NBA han preferido las perspectivas de crecimiento a los jugadores más hechos.

En primera ronda han sido 6 los elegidos que no han pasado por alguna universidad norteamericana. A los ya nombrados Exum y Saric hay que añadir el pivot bosnio Jusuf Nurkic (16), el brasileño Bruno Caboclo (la gran sorpresa en el número 20, un jugador anónimo hasta la noche del draft), el suizo Clint Capela (25) y el serbio Bogdan Bogdanovic (27).

En segunda ronda, su presencia también ha sido importante. Del Mega Vizura, club de Belgrado, han sido nombrados 3 jugadores: el pívot Nikola Jokic (41), el base Vasilije Micic (52), y el escolta Nemanja Dangubic (54). A ellos se les unen el pivot del Herbalife Gran Canaria Walter Tavares (43, único representante de la ACB), los franceses Damien Inglis (31) y Louis Labeyrie (57), el italiano Alessandro Gentile (53) y el griego Thanasis Antetokounmpo (51), que esta temporada ha jugado en la Liga de Desarrollo de la NBA. Precisamente éste ha sido el primer draft de la historia con dos jugadores provenientes de la NBA-DL, Antetokounmpo y P.J. Hairston.

En un draft con tanto talento, no había sitio para todos en las primeras posiciones. Así que ya han empezado las especulaciones sobre quienes de estos jóvenes serán los “robos” del draft, aquellos elegidos lejos de los lugares de privilegio y con un rendimiento mejor al de los que les precedieron. Permitidme que no entre aún en un debate tan prematuro, aunque si os dejaré una sensación que me transmite: ojo a la segunda ronda, que puede dar muchas alegrías.

 

publicado en http://www.encancha.com, junio 2014

Anthony Bennett, una temporada para olvidar

14 Mar

Sobre un número 1 del draft recaen unas expectativas difíciles de cumplir. Una presión que no todos los elegidos soportan. Y cuando el juego y las cifras no acompañan, empieza a sonar la palabra maldita: fiasco. Es lo que le ha pasado a Anthony Bennett esta temporada.

Los Cavaliers han anunciado que Anthony Bennett, número 1 del último draft, estará al menos 3 semanas de baja a causa de una lesión de rodilla. Dado lo avanzado de la temporada en que nos hallamos, lo más probable es que si el equipo de Cleveland no se clasifica  para los play offs no fuercen el retorno de su promesa para preservar  su carrera.

A lo largo del presente curso ha surgido el debate acerca de si Bennett es el peor número 1 del draft de la historia. Por los números de su primera temporada en la NBA lo parece, con una media de 4,1 puntos y 2,9 rebotes en 13 minutos en pista y sin el impacto real en el juego de su equipo que se espera de una elección tan alta.

El canadiense ostenta la marca de ser la primera elección de un draft que más ha tardado en llegar a los 10 puntos en un partido. No lo consiguió hasta el 28 de enero ante los Pelicans (15), cuando ya había disputado 33 enfrentamientos (3 veces más que cualquier otro número 1). Lo más frecuente es conseguirlo la misma noche del debut como profesional.

Bennett sólo ha anotado en dobles figuras en 6 de sus 51 partidos (2 de forma consecutiva). No sumó su primer doble doble (en puntos y rebotes) hasta el 11 de febrero ante los Kings (19 puntos, 10 rebotes).  Una semana más tarde repetía el logro, por última vez, ante los Sixers  (10 puntos y 11 rebotes). En sus 7 primeros partidos en la NBA, su acierto en los lanzamientos de campo fue bajísimo (1 de 21 global).

 

Pero detrás de los fríos números hay siempre unos motivos. Antes de linchar a nadie, hay que escuchar sus argumentos. La estrella de la Universidad de Nevada Las Vegas (UNLV) se lesionó el hombro izquierdo en el tramo final de su única temporada NCAA. Una vez finalizada, pasó por el quirófano. Cuando se presentó a la pretemporada con los Cavaliers, había engordado 10 kilos (su peso habitual, sobre 2,03 de altura, son 108 kilos). Y por si fuera poco, le detectaron asma, alergia a los cambios de estación y apnea del sueño.

La otra justificación a su bajo rendimiento viene dada por la posición que ocupa. El natural de Ontario no es ni un alero ni un ala-pívot. Demasiado bajito para dominar en la pintura a los interiores, y demasiado lento para desbordar por velocidad a los aleros. Si dar el salto a profesionales ya es complicado para cualquiera, para los jugadores sin una posición bien definida la adaptación es mucho más difícil. O el equipo se amolda a su juego (lo que no ha pasado) o deben superar un proceso  más o menos largo de reubicación en la pista.

Tampoco han ayudado lo más mínimo las comparaciones que empezaron a establecerse desde el primer día con  Larry Johnson, “la abuelita”. El rocoso alero, número 1 del draft de 1991, también provenía de UNLV y, como Bennett, era un jugador entre dos mundos. Johnson supo explotar a la perfección su fuerza ante los aleros y su movilidad y tiro exterior ante los interiores. Los paralelismos entre los puntos de partida de ambos jugadores eran demasiado evidentes como para que no se tomase a uno como referencia del otro.

 

No he visto jugar a todos los números 1 de la historia. La lista de los que recuerdo haber visto vestidos de corto llega sin interrupciones hasta Mychal Thompson, elegido el 1978, y más allá podría incluir a Bill Walton (1974) y Kareem Abdul Jabbar (1969). Así que fijaré el límite en el mítico pívot de los Lakers  (y los Bucks) para esta comparativa con el último rey del draft.

De los 45 jugadores comprendidos entre Bennett y el gran Kareem , quince ganaron el premio al mejor rookie en su debut. A más de una veintena los podría calificar como estrellas sin que demasiados de mis lectores discrepasen de mi criterio. Muchos de ellos superaron los 20 puntos de media ya en su primera temporada profesional. Sólo 8 además del canadiense no llegaron a una media de 10 puntos por partido en su primer año NBA.

De entre estos ocho,  algunos pueden aducir en su descargo las lesiones que marcan (o marcaron) su trayectoria profesional. Casos como los de Greg Oden (draft de 2007, Blazers) y Pervis Ellison (draft de 1989, Kings).  Bennet podría acogerse en parte a esta excepción. Oden, además, con la peculiaridad que estaba llamado a ser un especialista defensivo, el “Bill Rusell” del siglo XXI. Los otros seis “rookies malditos” son Andrew Bogut (2005, Bucks), Kwame Brown (2001, Wizards), Michael Olowakandi (1998, Clippers), Kent Benson (1977, Bucks), Doug Collins (1973, 76ers) y Larue Martin (1972, Blazers).

 

El australiano Andrew Bogut ha subido sus promedios en sus siguientes campañas como profesional, consolidándose como un pívot polivalente y un buen jugador de equipo, aunque propenso a lesionarse. No ha llegado al status de estrella, pero es una pieza muy importante en los Warriors. Nadie puede discutir su gran clase técnica y su capacidad de aportar en múltiples facetas del juego.

El número 1 de Kwame Brown no tiene justificación, se mire como se mire. Michael Jordan, entonces ejecutivo de los Washington Wizards, se encaprichó de este jugador de high school, y lo eligió por delante de Tyson Chandler, Pau Gasol, Eddy Curry, Joe Johnson, Zach Randolph o Tony Parker. En sus 13 temporadas en la NBA y tras pasar por 7 equipos (Wizards, Lakers, Grizzlies, Pistons, Bobcats, Warriors y 76ers) ha ganado casi 64 millones de dólares sin demostrar nada sobre el parquet. Michael Jordan cometió un error de cálculo. Lo de los otros 6 directivos restantes que le firmaron un contrato casi podría considerarse delito.

Michael Olowakandi nunca llegó a demostrar que los Clippers no se equivocaron al elegirlo por delante de Mike Bibby, Antawn Jamison, Vince Carter, Dirk Nowitzki o Paul Pierce. En su primera temporada sólo pudo jugar 45 partidos. Cuatro años más tarde, cuando parecía que despegaba con unos promedios decentes (sin más) para un número 1, aparecieron de nuevo las lesiones. Su juego volvió a caer para no subir nunca más. En España fue más famoso por su romance con la presentadora de televisión Paula Vázquez que por su juego.

Kent Benson, un pivot de 2,08, consiguió maquillar sus estadísticas durante los años centrales de su carrera en los Pistons. No lo suficiente como para alcanzar el nivel de Bogut, pero si lo justo para ir consiguiendo nuevos contratos. Se benefició de ser el pívot de los Hoosiers de Indiana de Bobby Knight, que ganaron el título nacional de la NCAA de 1976 (fue elegido mejor jugador del torneo) sin perder ningún partido durante toda la temporada.

Doug Collins no pasó de los 10 puntos de promedio en su primera temporada por culpa de una lesión (sólo jugó 25 partidos). En los 7 años posteriores se reveló como un escolta de gran eficacia anotadora, rondando una media de 20 puntos por partido en muchas de ellas. Una grave lesión de rodilla, que le hizo la vida imposible durante sus dos últimas temporadas en activo, le obligó a una retirada prematura, pasando a ser entrenador jefe de su equipo de siempre, los 76ers. Como universitario formó parte de la selección olímpica norteamericana que perdió la final ante la URSS de los Juegos de Munic en 1972.

 

Según los analistas del momento, LaRue Martin podría haber saltado directamente a profesional desde el instituto por sus grandes cualidades físicas y técnicas. El pivot de 2,11 prefirió pasar tres temporadas en la Universidad de Loyola. En su último año en la NCAA promedió 18,7 puntos y 17,6 rebotes, y fue capaz de parar a Bill Walton en un partido. En el draft precedió a Bob McAdoo (2) y Julius Erving (12). Pero en la NBA su rendimiento bajó totalmente. Jugó 4 temporadas con una media global de 5,3 puntos y 4,6 rebotes por partido. En 1976, con 25 años, colgó las botas. Por cierto, superó la barrera de los 10 puntos en su cuarta actuación.

Ha habido otros números 1 que no han estado a la altura de lo que se esperaba de ellos, aunque su nivel no ha rayado los mínimos de los jugadores antes citados. Como el italiano Andrea Bargnani (2006), que si bien firma una buena estadística individual, ha carecido hasta ahora del carácter necesario para liderar un proyecto ganador. O Joe Smith (1995), que tras unos buenos inicios, se fue diluyendo para acabar su periplo NBA sin pena ni gloria. El base John Lucas (1976)  tuvo altibajos en su anotación, pero lo compensó con buenas cifras en asistencias. Cuando se retiró, ya con 36 años, reconoció su adicción a la cocaína y el alcohol. En la actualidad dirige un programa de rehabilitación.

Aún es pronto para evaluar si Anthony Bennett será el peor número 1 del draft. Por suerte para el jugador, aún le queda una larga carrera por delante para enmendar este flojo primer año como profesional. Si se esfuerza, le acompaña la suerte y encuentra un entrenador (en Cleveland o cualquier otro equipo) que confíe en él, cuando dentro de unos años volvamos a hacer esta comparativa su nombre no seguirá asociado a “figuras” como Kwame Brown o LaRue Martin, en mi opinión los más grandes fiascos de mi historia del draft.

 

Publicado en http://www.encancha.com, marzo 2014

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