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NBA: Los desheredados del Draft

3 Jul

En el artículo anterior ya hablamos del draft del 2013 de la NBA, de su sorprendente número 1 (Anthony Bennet), de cómo algunos de los principales candidatos habían caído por debajo de las previsiones, y de la gran cantidad de movimientos de jugadores por parte de los equipos. Todos los que salieron elegidos en primera ronda se han ganado un contrato garantizado en la liga. Ya tienen los dos pies dentro. Los elegidos en segunda ronda no tienen asegurada su inclusión en un equipo, pero saben que están en el punto de mira de entrenadores y directivos. La mayoria tendrá su oportunidad.

¿Pero que pasa con el resto? La cifra de candidatos superaba de largo a los 60 escogidos. Muchos ya daban por descontado que David Stern, comisionado de la NBA, no iba a pronunciar su nombre. Para otros ha sido un shock. Pero el no ser elegido en el draft no implica que no acabes jugando en la NBA. Aunque ello supone mucho trabajo, mucha paciencia y, sobre todo, mucha fe.

El primer paso son las Ligas de Verano. Abre el fuego la que organizan los Orlando Magic en su ciudad, entre el 7 y el 12 de julio, con participación de 10 equipos y cerrada a la asistencia de público. Sin pausa entre ambas, del 12 al 22 de julio, se disputa la “oficial”, la NBA Summer League. En Las Vegas, 21 franquicias de la liga y una selección de jugadores de la Liga de Desarrollo disputaran una competición que este año estrena formato, con playoffs y gran final. Los interesados pueden ver todos estos partidos a través de NBA TV (previo pago, claro está, explorando así una nueva via de ingresos).

La lucha por un contrato

Las franquicias envian a estas ligas estivales equipos compuestos por miembros de la plantilla con poca experiencia en la NBA, sus elecciones de draft y algunos jugadores invitados a los que quieren evaluar con más detenimiento. Para muchos es una primera aproximación a la forma de trabajar y al estilo de juego de la liga profesional. Y también es una guerra. Por ganar un minuto más de juego en pista. Por convencer a los entrenadores de tu validez. Por ganar un contrato. Por cumplir un sueño.

Pero la NBA no es la única salida para los participantes de estas dos citas estivales. Muchos acabaran en la Liga de Desarrollo, con un sueldo sensiblemente más bajo del que esperaban, pero suficiente para vivir. Porque la filosofía de esta competición no es que los jugadores se labren unas largas carreras en ella, sino que pasen el tiempo justo para mejorar técnicamente, cojan ritmo de juego y consigan un contrato, en la NBA o fuera de ella.

Otra posible salida de las Ligas de Verano es un contrato en el extranjero. Numerosos agentes y directivos de equipos de fuera de los Estados Unidos acuden a ver estos enfrentamientos, buscando el talento que no encuentran en sus paises. Para muchos jugadores estos partidos a vida o muerte han sido el primer paso de una fructífera y larga carrera en Europa.

No todos los participantes en las ligas de Orlando y Las Vegas se aplicarán con la misma intensidad. Los elegidos en primera ronda procurarán exhibirse para ganarse sus minutos en la próxima temporada, pero con mucho cuidado de no lesionarse de gravedad. Lo mismo se puede aplicar a los jugadores con contrato. Los seleccionados en segunda ronda tienen que ir a por todas, para ganarse el contrato en la NBA. Y los que no fueron drafteados, tienen que conseguir un contrato. Donde sea y cómo sea.

Entre los no afortunados en la noche del draft de este año hay nombres que en algún momento figuraron en las previsiones de la primera ronda del draft. Y otros que se daba por descontado que saldrían, aunque fuera en la segunda. Jugadores con una buena trayectoria universitaria, incluso figuras en sus respectivos equipos.

Buscando una oportunidad

C.J. Leslie es un prototipo de estrella durmiente que quizás no despierte jamás. Un ala pívot que generó unas tremendas expectativas en su época de instituto, pero que decepcionó por su inconstancia en su etapa NCAA en North Carolina State. Tiene cualidades atléticas y técnicas más que suficientes para jugar en la NBA, sólo le falta centrarse en su juego. Otro con cualidades físicas descollantes es Rodney Williams, formado en la Universidad de Minnesota. Se le auguraba futuro como profesional si pulía su técnica, pero no ha dado este paso adelante.

El base canadiense Myck Kabongo era la estrella de Texas. A pesar de perderse la mayor parte de la última temporada por unos problemas de elegibilidad que ya explicamos en su día (“Duro castigo para Myck kabongo”, diciembre 2012). Parecía otro de los fijos, como el base de Gonzaga Matthew Dellavedova, internacional absoluto con Australia.

A Kenny Kadji le ha perjudicado la edad. El sénior de Miami es un ala pivot completo, con tiro exterior, buenas condiciones atléticas y gran envergadura de brazos. Pero en mayo cumplió 25 años. Su constitución física le daba ventaja contra jugadores más jóvenes. Ahora tendrá que demostrar su nivel real. A Jack Cooley, en cambio, le faltan centímetros. El pivot sénior, estrella de Notre Dame, “sólo” mide 2,05. A pesar de su coraje, su lucha constante y su entrega, se le considera bajito.

Brandon Triche, ex de Syracuse, y Brandon Paul, la estrella de Illinois, también tienen problemas con su altura. Son escoltas que en las mediciones previas al draft dieron una talla más propia de un base. Su esperanza es conseguir reconvertirse. Phil Pressey es el hijo de Paul Pressey, el creador en la NBA de la figura del alero distribuidor de juego desde su 1,96 de altura. Phil es un base pequeño que mide menos de 1,80, con muy buena visión de juego (7,1 asistencias por partido), pero con un tiro exterior nada fiable.

Los equipos europeos pueden encontrar perlas interesantes en estas Ligas. Intensos defensores con capacidad para generar puntos como el escolta Durand Scott, buenos triplistas como el alero de Indiana Christian Watford, bases técnicos “Old School” como Vander Blue o anotadores como Khaliff Wyatt, B.J. Young o Ramon Galloway. O el espectacular D.J. Stephens. El alero, de 1,95, batió el récord de salto vertical en las pruebas predraft, con una elevación de 116,8 centímetros.

Y mi debilidad especial entre los desheredados, Laurence Bowers. El ala pívot de Missouri es un jugador con gran técnica individual al que la falta de centímetros (otro caso más) ha cerrado las puertas de la NBA. Firme candidato a entrar en mi lista de jugadores NCAA que tanto me hicieron disfrutar y que luego no triunfaron en el siguiente nivel. Como el bailarín Taj Gray (jugador LEB en Murcia), el malabarista Carl Krauser, el “killer” Kyle McAlarney o el francotirador prematuramente retirado Blake Hoffarber, autor, en su época de instituto, de una de las canastas más increibles de la historia del baloncesto.

 

publicado en http://www.encancha.com, julio 2013

NCAA: Louisville, un gran campeón

9 Abr

Louisville, el único de los cuatro cabezas de serie que llegó hasta la gran Final Four de Atlanta, se proclamó campeón derrotando a una brillante Michigan en el último partido. El reserva Luke Hancock fue el gran protagonista.

Semifinales

Louisville ganó a la sorprendente Wichita State por 72 a 68, aunque antes tuvo que tomar una gran dosis de su propia medicina. La buena defensa de los Shockers anuló por completo a su pívot Gorgui Dieng (0 puntos, sólo pudo lanzar a canasta una vez), y dificultó mucho la labor de Russ Smith. El escolta anotó 21 puntos (no ha bajado de los 20 en ninguno de los 5 partidos del torneo nacional), pero con un mal porcentaje, 6 de 17 en tiros de campo.

Wichita State peleó por cada rebote como si fuera el último y en ataque jugó sin precipitación, moviendo la pelota hasta encontrar un tiro claro. El base Malcolm Armstead, una de sus piezas claves, tuvo una mala noche cara al aro rival, pero el polivalente Cleanthony Early lo compensó con 24 puntos y 10 rebotes.

Los Cardinals estaban al borde del KO a 13:35 del final, cuando perdían de 12. Hasta que 2 triples del infrautilizado Tim Henderson (esta temporada su media de minutos en pista es de tres y medio) les dieron aire. Fueron sus únicas canastas de la noche, pero bastaron para animar a sus compañeros. Luke Hancock y Chane Behanan sumaron sus puntos al parcial mientras Peyton Siva y Russ Smith apretaban en defensa, forzando 7 pérdidas de pelota al rival en los 7 últimos minutos.

Los aficionados de Wichita no quedaron contentos de una decisión arbitral en los últimos segundos, cuando estaban 3 abajo en el marcador. Tras fallar un tiro libre Luke Hancock, los colegiados señalaron lucha en el rebote posterior. Su queja es que la pitaron demasiado rápido, sin que Hancock esté en posición real de arrebatar la pelota. Sea como fuere, la posesión correspondió a Louisville, esfumándose así la última opción de los Shockers.

En la otra semifinal Michigan se impuso a Syracuse por 61 a 56. Los Wolverines cimentaron su triunfo en una buena primera mitad que les permitió irse al descanso con 11 puntos de ventaja, 36 a 25. Tenían perfectamente estudiada la zona 2-3 de los Orange. Buscaron abrir espacios con puntos desde la línea triples, aspecto en el que destacaron los poco habituales Caris LeVert i Spike Albretch. Y cuando los jugadores de Boeheim se abrieron, entonces buscaron balones interiores.

El líder de Michigan Trey Burke aportó 7 puntos en una mala noche en el tiro (1 de 8 en tiros de campo). Su compañero Nik Stauskas aún estuvo peor, fallando sus 5 lanzamientos. Tim Hardaway Jr se fue hasta los 13 puntos, pero con sólo un 25% de acierto. Michigan superó este problema con la buena actuación de Glenn Robinson y Mitch McGary (10 puntos, 12 rebotes, 6 asistencias y 2 tapones), y los 21 puntos de sus jugadores de banquillo. Una brillante actuación de equipo.

Por los de Jim Boeheim el alero C.J. Fair se fue hasta los 22 puntos. Pero se encontró demasiado sólo. Su única ayuda consistente fueron los 11 puntos del escolta Brandon Triche. Ningún compañero más subió de 5 en anotación. Fallaron especialmente el base Michael Carter-Williams y el alero James Southerland, de los que se esperaba mucho más en esta faceta del juego.

Aún así, Syracuse tuvo opciones hasta el final. A falta de 20 segundos sólo perdía de 2. Brandon Triche penetró a canasta, pero Jordan Morgan consiguió provocarle una falta en ataque. Perdiendo de 3 en los últimos 15 segundos, los Orange tuvieron otra oportunidad, pero en lugar de buscar el triple para forzar la prórroga, lo resolvieron con una penetración a canasta. Trevor Cooney falló, y Jordan Morgan selló el marcador con un mate al contrataque.

La Gran Final

Louisville se impuso a Michigan por 82 a 76 en una final vibrante, y con protagonistas inesperados. Los Wolverines empezaron haciendo de la necesidad virtud. El base Trey Burke anotó los siete primeros puntos del equipo, pero cometió muy rápido su segunda falta personal. Su relevo lo cogió un secundario habitual, Spike Albrecht., con 17 puntos en la primera parte. Y Michigan se fue en el marcador. 21 a 33 a falta de 3:55 para el descanso.

Pero los Cardinals también se guardaban su as en la manga, el alero júnior Luke Hancock. En la semifinal contra Wichita State este reserva ya había anotado 20 puntos. En el tiempo de juego que quedaba de la primera mitad consiguió 14 puntos, con 4 triples consecutivos. La ventaja de Michigan se esfumó en un abrir y cerrar de ojos. Al final del primer período el resultado era de 37 a 38 para los Wolverines.

En la segunda parte Spike Albrecht se quedó en blanco, pero Trey Burke apareció de forma estelar con 17 puntos. Insuficientes para imponerse al trabajo coral de Louisville. Impulsados por la anotación de Chane Behanan y Peyton Siva, ahora eran los Cardinals los que abrían diferencias. El quinto triple de Luke Hancock marcaba la màxima ventaja de los campeones, 76 a 66. A Michigan sólo le quedaban 3 minutos y medio para remontar. Llegaron a ponerse 4 abajo, pero 2 tiros libres de Hancock acabaron con su reacción.

Louisville cierra la temporada con una serie de 16 victorias consecutivas. Luke Hancock fue elegido jugador más valioso de la final, con sus 22 decisivos puntos. Es el primer jugador de banquillo que gana el premio en la historia de la NCAA. Rick Pitino también pasará a la historia, en su caso como el primer entrenador que conquista el título con dos equipos diferentes (también fue campeón en 1996 con Kentucky). Justo la misma semana en que era elegido para el Hall of Fame y en que su hijo conseguía el cargo de entrenador jefe en la Universidad de Minnesota. Una semana redonda.

 Los otros torneos

Baylor conquistó el NIT por primera vez, tras vencer a Iowa 74 a 54. El base sénior Pierre Jackson fue elegido mejor jugador del torneo. No podía ser de otra manera, tras promediar 19,6 puntos y 11 asistencias. Acabó los últimos 4 enfrentamientos del NIT con un doble doble. Si no lo hizo en el primero fue porque sólo jugó 20 minutos (el rival, Long Beach State, no dio mucha guerra). Baylor salva así una mala temporada con un premio de consolación, y Jackson mejora sus escasas opciones de entrar en la NBA (lástima de su altura).

Santa Clara vencio en el CBI después de imponerse en la serie final a George Mason por dos victorias a una. El escolta sénior Kevin Foster demostró su gran habilidad para anotar con una media de 26,3 puntos en los 6 partidos del torneo. Por su estatura (1,87)  tiene muy difícil jugar en la NBA, pero seguro que no ha pasado desapercibido para los ojeadores de otras ligas de fuera de los Estados Unidos.

East Carolina se proclamó campeona del CIT, derrotando en la final a Weber State 74 a 77. Un triple en el último segundo de Akeem Richmond dió el título a los Pirates ante la mirada de Damien Lillard, máximo aspirante a rookie del año en la NBA y antigua estrella de Weber State .

Premios individuales

El base de Michigan Trey Burke ganó el premio John Wooden al mejor jugador de la temporada. Para obtener este prestigioso galardón no basta con ser el mejor sobre la pista. Los candidatos también deben ser buenos estudiantes y ser un modelo de comportamiento cívico.

El premio de Asociated Press sólo tiene en cuenta lo que pasa dentro de la pista. Y también lo ganó Burke. No sólo por su juego y sus estadísticas (19,2 puntos, 6,7 asistencias y 3,2 rebotes), sino también por su capacidad de liderazgo en un conjunto con fuerte presencia de novatos en pista.

Jim Larranaga de Miami fue elegido por los votantes de AP como mejor entrenador de la NCAA, después de llevar a los Hurricanes a conquistar la Liga Regular y el campeonato de la Atlantic Coast por primera vez en su historia. Por detrás suyo quedaron Jim Crews de Saint Louis y Mark Few de Gonzaga.

El lado oscuro de una semana brillante

Mike Rice, el vehemente entrenador de Rutgers, fue cesado después que la cadena de televisión ESPN hiciera pública unas imágenes durante los entrenamientos de pretemporada en las que maltrataba a sus jugadores, tanto física como verbalmente. Esta conducta fue denunciada ante los responsables de la universidad por un extécnico del equipo, primero en junio y luego con un video a finales de noviembre.

Rutgers lo resolvió inicialmente con una multa, 3 partidos de suspensión y unas horas de terapia para Rice. Y procurando que el tema no trascendiera. La exposición pública del comportamiento de Rice les hizo reconsiderar su decisión. Justo cuando negocian un nuevo contrato de sus derechos televisivos. El escándalo también ha provocado la dimisión del director deportivo del centro, Tim Pernetti. Ambos se llevan una sustanciosa indemnización

Adidas ha dejado de vender las camisetas de Louisville homenajeando a Kevin Ware, el jugador que sufrió una gravísima lesión durante la final del Medio Oeste contra Duke. La Universidad había renunciado a sus derechos económicos sobre estas camisetas para que nadie pudiera decir que se lucraba con la desgracia de Ware. Adidas, por su parte, se comprometía a hacer contribuciones al fondo de becas de Louisville.

Una demanda de un grupo de antiguos jugadores que han denunciado a la NCAA y la empresa de videojuegos Electronic Arts por usar su nombre sin permiso acabó con este trato. Sin el permiso explicito de Ware, la marca deportiva no podía vender las camisetas. Y si el jugador consentía, estaría violando la normativa de la liga universitaria y no podría volver a competir nunca más.

El director de arbitraje de la Pacific 12, Ed Rush, dimitió después de filtrarse que ofreció 5000 dólares o un viaje a Cancún al árbitro que le señalase una técnica al entrenador de Arizona Sean Miller durante los partidos de la conferencia. Algunos de los colegiados, de forma anónima, admitieron que su exdirector hizo la oferta en dos ocasiones diferentes. Rush, por su parte, se justificó diciendo que era una broma en el marco de la crítica a la conducta de algunos entrenadores que debe ser corregida. Evidentemente, muchos de los árbitros presentes se lo tomaron en serio. Por no hablar de los entrenadores de la conferencia, a los cuales la supuesta broma no les ha hecho ninguna gracia.

 

publicado en www.encancha.com, abril 2013

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