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NCAA: Los favoritos no convencen en la primera fase del curso

29 Dic

Antes de entrar en materia, permitidme una disculpa. Esta temporada no dispongo del tiempo necesario para hacer el seguimiento semanal del baloncesto universitario y de la NBA tal como lo he realizado en las anteriores, y siento que os tengo algo abandonados. Si, en la vida hay prioridades, pero el saber que he hecho la elección correcta no me evita una cierta sensación de estaros fallando. Y por eso necesito disculparme, no sé si por vosotros o por mí.

Este curso de baloncesto universitario se presentaba abierto, pero este humilde cronista no intuía que tanto. En la previa de la temporada os citaba cinco favoritos principales: Kentucky, Duke, North Carolina, Maryland y Kansas. Ahora que hemos consumido la primera de las tres partes de la misma, el calendario fuera de conferencia en el que se evita en la medida de lo posible enfrentarse a demasiados rivales complicados, a alguno casi podemos descartarlo para el título nacional y el resto han mostrado fisuras, en algún caso preocupantes.

Haciendo un repaso a la evolución del ranking semanal desde que empezó la competición, vemos como North Carolina paso de ser la número 1 de la primera y de la segunda semana, aún con la baja de su mejor exterior Marcus Paige, a aparecer sólo una vez en el Top 5 en las seis siguientes. Kentucky cogió el relevo de los Tar Heels al frente de los dos listados posteriores para caer hasta la 11 posición la séptima semana y la 10 la octava. Y Michigan State, con la que nadie contaba a principio de curso, lleva 4 semanas como el primer equipo de la NCAA.

North Carolina (10 victorias, 2 derrotas) es un equipo con un buen cinco titular, lleno de jugadores experimentados (para lo que es el baloncesto universitario) y con un banquillo profundo. En teoría, lo tienen todo para ser un conjunto dominador. Y sin embargo, no me acaban de convencer. El retorno al juego de Marcus Paige (14,7 puntos y 4,3 asistencias por noche, 48,5% en triples) ya recuperado de una lesión en la mano trastocó la dinámica del equipo, provocando que algunos de sus compañeros bajasen su aportación. No fue el caso del ala pívot Brice Johnson (16,3 puntos, 9,2 rebotes de media).

Sin embargo, su problema no es ese (o en todo caso es transitorio) sino la falta de instinto asesino para cerrar los partidos. Siendo número 1 del ranking, ganaban de 16 a Northern Iowa para acabar cediendo su primera derrota de la temporada. Contra Texas, no aprovecharon sus ocasiones para escaparse en el marcador y concedieron a su rival la oportunidad de derrotarles en un final ajustado…y polémico (la falta en ataque de Connor Lammert me parece tan evidente que no entiendo como no se pitó).

Kentucky (10 victorias, 2 derrotas) presenta una configuración diametralmente opuesta a la de los Tar Heels. Bajo la batuta del entrenador John Calipari, los Wildcats son el paraíso de los “one and done”, jugadores que sólo pasan por la universidad un curso hasta que cumplen la edad mínima para dar el salto a la NBA. Al último draft se presentaron 7 jugadores de esta universidad. Seis fueron elegidos, y el séptimo consiguió un contrato tras las ligas de verano. Con este panorama, su filosofía de juego es muy básica: defensa fuerte, tratar de imponer su físico y buscar ataques rápidos con la defensa rival sin plantar para evitarse complicaciones.

El peso ofensivo del equipo lo lleva una tripleta exterior de lujo formada por el bajito base sophomore Tyler Ulis (su 1,76 es un hándicap de cara a la NBA) y los escoltas Isaiah Briscoe y Jamal Murray. Buscan constantemente el uno contra uno para anotar (41 puntos de media entre los tres), pero en estos primeros partidos se han mostrado erráticos en los triples: 50 convertidos de 147 del trío para un 31,7% global del equipo, 65 acertados de 205 tirados (maquillado gracias al 7 de 9 de Murray en la derrota contra Ohio State y al 11 de 23 en el triunfo ante Louisville de su último encuentro).

Depender tanto del talento de los novatos es muy arriesgado. Skal Labissiere era su gran apuesta, pero al pívot le faltan kilos, carácter y dureza para ser dominante en la pintura. Y Marcus Lee, el “veterano” (júnior) en la pintura, es un buen jugador pero sin la capacidad de cargarse el equipo a la espalda. El sénior Alex Poythress ayuda, pero es un 3 jugando de 4, y sin demasiada buena mano. En su primera derrota del curso, ante UCLA, Thomas Welsh y Tony Parker retrataron al juego interior. En la segunda, una Ohio State más intensa construyó una renta de 16 puntos que Kentucky no pudo remontar.

Los de Calipari estuvieron a punto de encajar una dolorosísima derrota en casa ante su gran rival, la Louisville de Rick Pitino (75-73). Esta vez fueron los Wildcats los que construyeron un margen de 16 puntos al inicio de la segunda mitad, pero la presión de los Cardinals, mucho más físicos en esta fase del juego que sus rivales, a punto estuvo de costarles un disgusto. Los visitantes tuvieron un triple para ganar, pero Damion Lee no acertó. Fue el primer partido del curso en que Labissiere no fue titular.

Kansas (10 victorias, 1 derrota) es otro conjunto del estilo de North Carolina: rotación larga, con hombres experimentados y referentes claros en la pista. Wayne Selden (15,5 puntos, 3,2 rebotes, 3 asistencias y 55,4% en triples), en su tercera temporada, por fin está dando su nivel ahora que ha pasado de escolta a alero. El sénior Perry Ellis (15, 2 puntos, 5,9 rebotes) es un lujo en las cercanías del aro y Frank Mason (13,3 puntos, 4,1 rebotes y 5,6 asistencias) ha encontrado el punto justo en la dirección del equipo.

En el banquillo hay suplentes de sobras para poder dar descanso a los titulares. Los de Bill Self son el único de los favoritos de principio de curso que aún no han salido del Top 5 del ranking aunque aún no han sido número 1 (se hallan cómodamente instalados en el segundo lugar). Perder en el “Champions Classic” el 17 de noviembre contra Michigan State ha sido un lastre que no han compensado superando a UCLA. Eso, y una falta de carácter similar a la de North Carolina. Dos auténticos témpanos de hielo.

Los Jayhawks han tenido su culebrón con Cheick Diallo. La NCAA se ha resistido a conceder la elegibilidad para jugar al pívot debutante por motivos académicos y por dudas acerca de la conducta de su tutor. Tras cinco partidos apartado del equipo, la contratación de un abogado por parte del jugador de Mali para llevar el tema a los tribunales y el revuelo mediático (Kansas es una universidad con historia y peso mediático) aceleró una resolución del caso: el organismo universitario “castigó” a Diallo con 5 partidos. Casualmente los mismos que ya se había perdido.

Maryland (11 victorias, 1 derrota) también dispone de un banquillo profundo, y además cuenta con uno de los mejores bases de la Division I, el fantástico sophomore Melo Trimble (15 puntos y 5,7 asistencias de media). El repudiado por Duke Rasheed Sulaimon defiende como nunca y tira como siempre (47,7% en triples). El alero Jake Layman aporta experiencia, defensa, puntos, rebote y lo que haga falta. Robert Carter y el freshman Diamond Stone se imponen en la zona, y cuando descansan tienen recambios de garantía en Damonte Dodd y Michal Cekovsky.  ¿Y por qué los Terrapins no son el número 1? Por un calendario sin complicaciones en esta primera fase de la temporada ante demasiados rivales de poca entidad. Sólo dos partidos difíciles, el ajustado triunfo ante Georgetown (75-71) y la derrota frente a North Carolina.

Duke (9 victorias, 2 derrotas), el vigente campeón, empezó el curso dubitativo en la dirección de juego. Sólo tienen un base puro, el novato Derryck Thornton. El entrenador Mike Krzyzewski lo hizo salir desde el banquillo los primeros encuentros, poniendo de titulares a Grayson Allen y Matt Jones. El primero lleva 20 puntos de media y Jones 14 con un 44,6% en triples, pero ninguno de los dos escoltas mueve el equipo. La derrota ante Kentucky en el Champions Classic hizo variar de planteamiento al técnico. El equipo también ha caído frente a Utah. En estos dos encuentros Allen tuvo muchos problemas para anotar.

Solventada esa cuestión, queda la del juego interior. Amile Jefferson (11,4 puntos, 10,3 rebotes por partido) es la pieza clave en este apartado. Pero una fractura en el pie mantendrá de baja al ala pívot, con suerte, entre uno y dos meses. Podría llegar (por ello rezan en Duke) para el campeonato nacional. Marshall, el último de la saga Plumlee (sus dos hermanos mayores juegan en la NBA) aporta dureza en defensa y rebotes, pero ofensivamente es limitado. Sin Jefferson, Duke apenas tiene opciones de revalidar el campeonato a pesar de la evolución positiva del alero rookie Brandon Ingram.

Los invitados inesperados

Michigan State (13 victorias, 0 derrotas) está siendo una de las sorpresas del curso 2015-16. La graduación de Adreian Payne, Keith Appling y Gary Harris no ha sido compensada por la calidad de los novatos incorporados, y al tranfer de West Virginia Eron Harris le está costando adaptarse y recuperar su capacidad anotadora. Y sin embargo, ahí están. El secreto del éxito de los Spartans es la maravillosa polivalencia del sénior Denzel Valentine (18,5 puntos, 8,3 rebotes y 7,1 asistencias de media, ya lleva dos triples dobles).

Valentine estará de baja entre 2 y 3 semanas, y sus compañeros han sufrido para vencer en la prórroga a la modesta Oakland en su primer compromiso sin su líder. El acierto en los triples de Bryn Forbes (49,4%, con 14 puntos por partido) es su otro puntal. Se mantienen invictos tras haber superado a rivales como Kansas, Boise State, Providence, Louisville o Florida.

Oklahoma (11 victorias) tampoco conoce aún la derrota. Su líder es un Buddy Hield absolutamente desatado. El pistolero de las Bahamas, en su año sénior, tiene el punto de mira ajustado y munición sin límite en la recámara: 24,9 puntos por partido con un 51,5% en los tiros de campo (que sube hasta el 52,9% en triples) y un 90% en los libres. Sus compañeros exteriores tampoco se quedan atrás. Jordan Woodard aporta 13,9 puntos de media (con un 52,2% en tiros de tres puntos y 89,2% en libres) y Isaiah Cousins 13,1 (y un 45,7% de triples anotados).

Su debilidad está dentro. El ala pivot Ryan Spangler promedia un doble doble con 10,3 puntos y 10 rebotes por encuentro (y un sorprendente 47,8% en canastas de tres puntos), pero los números de sus socios en la pintura no alcanzan un nivel similar. Si el entrenador Lon Kruger no consigue más colaboración del resto de sus jugadores, a los 4 fantásticos de los Sooners la temporada se les va a hacer muy larga.

Virginia (10 victorias, 1 derrota), Arizona (12 victorias, 1 derrota) y Iowa State (10 victorias, 1 derrota) también se mantienen al acecho. Los Cavaliers siguen fieles a su defensa (encajan sólo 59,2 puntos por partido de media) y su ritmo pausado en ataque liderado por la creatividad de Malcolm Brogdon (16,5 puntos, 4,5 rebotes y 3 asistencias de promedio) y la capacidad resolutiva de Anthony Gill (14,5 puntos y 6,5 rebotes) cerca del aro. Para aspirar a grandes logros, no obstante, es imprescindible que el base London Perrantes (11,3 puntos, 4,8 asistencias)  anote más.

Arizona ha perdido potencial físico respecto al curso pasado, así que Sean Miller ha decidido que sus jugadores se olviden un poco de la defensa para producir más en ataque. La lesión del pívot KalebTarczewski ha mermado su potencial en este tramo del curso. A la espera de su regreso, el transfer de Boston College Ryan Anderson les lidera con unos promedios de 15,5 puntos y 10,3 rebotes. El alero freshman Allonzo Trier, más peligroso penetrando que tirando, colabora con 13,7 puntos. Gabe York, en su último año universitario, aporta liderazgo y anotación exterior (13,1 puntos) en un bloque con 9 jugadores que superan los 18 minutos en pista por partido.

Iowa State vive el último curso de una de los mejores jugadores de la categoría, el ala pívot Georges Niang (19,2 puntos, 6,5 rebotes y 3,5 asistencias de media, lástima de sus poco más de 2 metros para dar el salto a profesionales). El base júnior Monte Morris (14,5 puntos, 7,6 asistencias) ha alcanzado la madurez como jugador, y el pívot Jameel McKay (14,4 puntos, 9,9 rebotes) es un valor seguro. El problema para Steve Prohm , sustituto del ahora entrenador de los Chicago Bulls de la NBA Fred Hoiberg, es una rotación demasiado corta (6 jugadores básicos y otros dos con unos 15 minutos por partido de media). La baja para lo que queda de curso de uno de los indispensables, el escolta Nazz Long, les pasará factura conforme se acumulen los partidos. Aunque nadie puede quitarles la satisfacción de haber derrotado a Iowa en el derby estatal tras remontar una desventaja de 20 puntos.

Entre los 25 conjuntos del ranking de Associated Press aparecían en la octava semana de competición otros invictos como el sexto Xavier (12-0), el 17 Southern Methodist (11-0) y el 24 South Carolina (11-0). El calendario de los primeros fue asequible de inicio, destacando los triunfos sobre una Michigan en horas bajas y una Dayton que ha suspendido para todo el semestre a su mejor jugador (Dyshawn Pierre), para complicarse ante el rival local Cincinnati y la remontada de 18 puntos frente a Wake Forest. El 31 de diciembre, frente a Villanova, y 2 días después frente a Butler (16 y 9 del ranking respectivamente) veremos el nivel real de los Musketeers.  El calendario de South Carolina aún ha sido menos exigente, sin ningún rival del Top 25.

Southern Methodist es un caso aparte. Normalmente, ser un fijo del Top 25 te garantiza una invitación para jugar el gran torneo nacional de marzo. Pero la NCAA ha excluido a esta universidad del baile del 2016 por unas infracciones académicas para mejorar las notas de sus atletas. Su entrenador, Larry Brown, fue castigado con 9 partidos sin poder dirigir el equipo. Y se redujo el número de becas deportivas que SMU podía ofrecer. Y en lugar de tirar la toalla y dejar pasar el año, el equipo quiere cerrar invicto la fase de conferencias. Y en ello están, tras superar a Stanford, Texas Christian, Michigan y Colorado como rivales de más entidad en esta primera etapa de su purgatorio.

Georgetown (7 victorias, 5 derrotas) y UCLA (9 victorias, 4 derrotas) han sido otros de los equipos que han mostrado detalles interesantes en los partidos disputados hasta ahora. Los Hoyas han perdido 5 de sus 12 partidos, pero ante Maryland y Duke plantaron cara hasta el final. Motivados pueden ser un rival difícil de batir. El balance de UCLA tampoco es bueno, pero han ganado a Kentucky y Gonzaga, y han caído ante Kansas, Wake Forest, North Carolina…y la gran sorpresa hasta el momento, Monmouth (9-4). Los modestos Hawks han vencido a los californianos, a Notre Dame y a Georgetown, y además han conseguido un gran impacto mediático con las celebraciones de su banquillo.

Providence y Purdue, ambas con 12 victorias en 13 partidos, también merecen una mención especial. Los Friars cuentan con un dúo de lujo: el base Kris Dunn (16,5 puntos, 6,1 rebotes y 7,3 asistencias) y el ala pívot Ben Bentil (18 puntos, 8 rebotes). El director de juego participó en los 15 últimos puntos de su equipo (11 suyos y 2 asistencias a Bentil) en un final igualado para infligir a Arizona su única derrota hasta ahora. Los Boilermakers tienen uno de los juegos interiores más potente de la Division I con A.J. Hammons, Isaac Haas, Caleb Swanigan y Vince Edwards.

Este primer mes de competición se retiró Bo Ryan como entrenador, dejando más huérfana aún sin cabe a la finalista de la última Locura de Marzo, Wisconsin. Un mazazo para un programa que ha visto marcharse a los titulares Frank Kaminsky, Sam Dekker, Traevon Jackson (aunque cedió por lesión su lugar casi toda la temporada a Bronson Koenig) y Josh Gasser y a su sexto hombre, Duje Dukan. El ala pívot Nigel Hayes brilla ahora como alero, pero con la única ayuda de Koenig los Badgers no pueden ser ambiciosos en sus objetivos.

En el aspecto individual, el freshman Ben Simmons ha mostrado lo mejor y lo peor de lo que es capaz. El hombre orquesta de 2,08  es un espectáculo cuando captura el rebote en defensa, sube la pelota al contraataque y culmina la jugada con un mate o una asistencia. Da gusto verle ordenar en estático los movimientos de sus compañeros, o buscar el uno contra uno para penetrar. Sus números son espectaculares: 19,1 puntos, 13,1 rebotes, 5,8 asistencias, 2,3 recuperaciones y 1,4 tapones de promedio.

Pero su principal carencia se ha hecho demasiado evidente: decir que su muñeca es de madera es quedarse corto. A más de 3 metros de distancia del aro sus lanzamientos son inofensivos. Su equipo tampoco le acompaña. Louisiana State (7 victorias, 4 derrotas) ha desaparecido del Top 25. Los Tigers presentan su mejor versión cuando Simmons puede correr, y se atascan en estático. Aún así, tan grande es el talento del australiano que sigue como número 1 de las previsiones del próximo draft de una NBA que ya le espera con los brazos abiertos.

Kyle Collinsworth, de Brigham Young University (BYU) sumó 26 puntos, 10 rebotes y 10 asistencias en el triunfo ante Belmont en su séptimo triple doble de su carrera universitaria y batir la marca de 6 de Shaquille O’Neal y Michael Anderson. Los seis anteriores los logró el curso pasado, en un registro que también pasó al libro de récords. Y como anécdota de este primer mes y medio, el partido entre Central Florida y UC-Irvine, en el que se vio el duelo entre dos jugadores de 2,29, el debutante Tacko Fall y el júnior Mamadou N’daye. Nunca antes en la historia de la NCAA se habían visto las caras dos gigantes de estas dimensiones. Casualmente los dos son originarios de Dakar (Senegal).

 

Artículo publicado en http://www.encancha.com, diciembre del 2015

Ben Simmons y los 30 segundos, las claves de la temporada NCAA 2015-16

8 Nov

Un año más, se alza el telón de una la temporada de uno de los baloncestos más intensos, emocionantes y apasionantes del mundo, la NCAA. Una competición con una constante renovación de equipos, estrellas y reglas para mantener, siempre constante, el interés de los aficionados. A lo largo de los primeros días de noviembre las universidades han empezado a desentumecerse con los primeros partidillos de exhibición ante sus seguidores, ya sea en pachangas entre los propios jugadores del equipo o contra rivales de entidad bastante menor (al fin y al cabo, no deja de ser una fiesta de presentación).

Esta semana ya empezaremos a ver algunos duelos de interés en la primera parte de la temporada, la fase del calendario “libre” previa a las ligas de conferencias. A continuación paso a desglosarte las principales claves del curso 2015-16: los novatos más destacados, los principales cambios de reglas y los grandes favoritos. Y con un apéndice final, 4 técnicos de prestigio implicados en prácticas poco edificantes.

El talento llega de fuera de los Estados Unidos

En una competición cuyos jugadores se renuevan año a año, el nombre propio de este curso será el de Ben Simmons. Natural de Australia, resulta un jugador difícil de encasillar en una posición concreta. Por su altura, 2,08 con bambas, podríamos definirlo como ala pívot. Sus habilidades, sin embargo, trascienden la pintura para mostrarse en toda la pista. Evidentemente, es capaz de rebotear. Pero luego puede poner la pelota en el suelo y atravesar la pista a toda velocidad. Su visión de juego es privilegiada para encontrar siempre el pase adecuado. Y se maneja bien con ambas manos (sólo su tiro exterior le delata como zurdo). Por ponerle un pero, lo encontramos en su mecánica de lanzamiento. Pero seguro que la pulirá.

Simmons, cuya mascota es un dragón barbudo que responde al nombre de Mutombo, se acabó decantando por una universidad de cierto peso deportivo como Louisiana State, pero con pocas posibilidades de títulos en las quinielas de pretemporada. Una universidad que compite en la Southeastern Conference (SEC), la misma de la todopoderosa Kentucky. El candidato a número 1 del draft de la NBA del 2016 no será el único freshman de los Tigers. El escolta Antonio Blakeney, quien renunció a una beca de Louisville porque a esta universidad la viste Adidas y él ha recibido el apoyo de Nike desde el instituto, será la amenaza exterior de LSU, una de los centros que tiene suscrito un acuerdo con esta segunda marca deportiva.

El otro gran candidato sobre el papel a encabezar el próximo draft de la liga profesional es Skal Labissiere, un interior de 2,10. La rivalidad con Simmons no se limitará al draft, sino que también vivirá sus episodios en la NCAA. Labissiere se ha decantado por Kentucky, el gran favorito a proclamarse campeón de la SEC en la que también se halla LSU. Este haitiano de 19 años vio cómo su casa se hundía en el terremoto de 2010. Él, su madre y su hermano permanecieron 3 horas atrapados bajo los escombros.

Pocos meses después de la catástrofe, se fue a vivir a los Estados Unidos con Gerald Hamilton, responsable de Reach Your Dream Foundation, una “ONG” que lleva a Norteamérica a jóvenes con talento procedentes de países subdesarrollados. Labissiere se matriculó en un instituto de Memphis, la Escuela Evangélica Cristiana, sin un buen nivel de inglés. Los primeros meses necesitó un intérprete en clase. En su año sénior de instituto se matriculó en otro centro, la Lausanne Collegiate School (en el que estudió en su día Marc Gasol).

Sin embargo, tras el cambio de centro la Asociación Atlética de Escuelas Secundarias de Tennessee no le dio permiso para jugar la liga oficial. Su mentor lo inscribió como miembro de Reach Your Dream Prep Academy, un equipo ajeno a esta organización, que puede enfrentarse a conjuntos de la misma en partidos amistosos pero que no puede participar en competiciones oficiales del Estado. Un buen recurso para no estar una temporada inactivo. La NCAA ha investigado los movimientos de Hamilton, pero ha dado el permiso a Labissiere para competir.

Por detrás de estos dos jugadores nos encontramos con el espectacular Jaylen Brown, un alero de 2 metros con unas excepcionales dotes atléticas que le permiten jugar de escolta, alero o ala pívot. En su primera temporada al frente de California, el entrenador Cuonzo Martin ha conseguido hacerse con los servicios de dos de los novatos con mejor cartel de la promoción, el propio Brown y el interior de 2,08 Ivan Rabb. El equipo de la universidad de California – Berkeley cuenta con una tripleta de anotadores exteriores de mucha categoría como Tyrone Wallace, Jordan Mathews y Jabari Bird. La llegada de los dos jóvenes alimentará sus esperanzas de culminar una buena temporada, aunque su corto banquillo será un hándicap muy importante.

Reloj, no cantes las horas…

Esta temporada del baloncesto universitario pasará a la historia por un importante cambio en la reglamentación: el reloj de posesión bajará de los 35 a los 30 segundos. No parece demasiado, pero es un rebaja que acerca un poco más este baloncesto de formación al baloncesto profesional.

En términos prácticos, con el reloj a 35 segundos el número mínimo de posesiones (suponiendo que todas llegasen hasta el límite) era de 68,5, unas 34 por equipo. Ahora, con el límite de 30, esta cifra sube hasta las 80, unas 40 por bando. Es lógico suponer que aumentará el número de puntos anotados, acabando con la tendencia a la baja de los últimos cursos.

Otra variación del reglamento que también ayudará a agilizar los partidos será la reducción de los tiempos muertos. Primero, porque así no se parará tanto el juego. Y segundo, porque se reducirá el tacticismo excesivo de algunos técnicos. Además, a partir de ahora los entrenadores sólo podrán pedir un tiempo muerto con el juego parado. Y se podrá castigar con una técnica de tipo B (un tiro libre) a los equipos que se demoren en exceso en volver a la pista tras una de estas interrupciones o más de 15 segundos en sustituir un jugador.

La NCAA volverá a hacer hincapié en que los jugadores atacantes dispongan de la mayor libertad de movimientos posible, castigando por ejemplo los contactos con la mano de los defensores para mantener la distancia en el exterior y vigilando los cortes. Para compensar un poco, se prohíbe a los tiradores buscar el contacto con un defensor que evita tocarles y la simulación de faltas (flopping) será castigada con una técnica de tipo A (2 tiros libres y posesión).

Otro de los cambios destacados en el reglamento es la ampliación del semicírculo bajo canasta dentro del cual no existe falta en ataque para las penetraciones. Esta zona de la pintura pasa de 90 centímetros de diámetro a 1,20, como en la NBA. Con esa medida se pretenden reducir las acciones en que el defensor se planta delante de su aro a la espera de la llegada del atacante, y de esta forma facilitar también el ataque. Por contra, se permitirá a los defensores hacer uso del antebrazo para mantener su posición (no para empujar) en el poste bajo ante rivales que les ataquen “culeando”.

Cinco candidatos a la victoria

Aunque la NBA le arrebató a John Calipari 7 jugadores al final de la temporada pasada (6 fueron elegidos en el draft, y el séptimo se hizo un hueco en los entrenamientos de pretemporada), el técnico de Kentucky ha manifestado que la de este año puede ser la mejor plantilla con la que haya trabajado jamás. De sus jugadores con protagonismo de la temporada pasada conserva al base de segundo año Tyler Ulis, al ala pívot júnior Marcus Lee y al alero sénior (no recuerdo demasiados jugadores de Kentucky que a las órdenes de este técnico hayan agotado sus cuatro años de elegibilidad antes de dar el salto a profesionales) Alex Poythress.

Entre los recién llegados, además del ya mencionado Labisiere, los escoltas Jamal Murray (que tan buen papel hizo con Canadá en los juegos Panamericanos), Isaiah Briscoe (con un físico ya formado para los profesionales), Charles Matthews y Mychael Mulder (que procede de un Junior College), y el pívot australiano de 2,13 Isaac Humphries. Y aún así, Calipari ha visto como el base-escolta Malik Newman prefería otra universidad de la Southeastern Conference, Mississippi State, a la suya. Culpa tal vez del sistema de 2 unidades de 5 jugadores que utilizó mientras las lesiones así se lo permitieron el curso anterior, y que no dejó brillar a algunas de sus estrellas por el estricto reparto de minutos. Esta temporada ya ha anunciado que volverá a un despliegue más clásico, con sus titulares y sus jugadores de rotación.

Duke también ha perdido al núcleo duro que la llevo a proclamarse campeona de los Estados Unidos en abril del año pasado. Jahlil Okafor, Justise Winslow y Tyus Jones fueron elegidos en el draft. El sénior Quinn Cook no fue seleccionado por ninguna franquicia, y tras probar en la liga de Verano y la pretemporada, finalmente no consiguió hacerse un hueco en la NBA (espera su oportunidad en la Liga de Desarrollo).

El entrenador Mike Krzyzewski podrá seguir contando con Grayson Allen, Amile Jefferson, Matt Jones y Marshall Plumlee. Llegan el base Derryck Thornton (un curso antes de lo previsto), el tirador Luke Kennard, el hombre con muelles en las piernas, Brandon Ingram, el ala pívot Chase Jeter y dos jóvenes con apellidos ilustres: Antonio Vrankovic (el hijo de Stojan) y Justin Robinson (el hijo de David). En definitiva, junto con Kentucky las dos universidades con una mejor hornada de novatos para la temporada 2015-16. Y mimbres suficientes para luchar por conservar su título de campeones del March Madness.

Si Kentucky y Duke parten en el grupo de favoritos por la calidad de sus nuevos reclutas, algunos de sus rivales a priori para ganar el título nacional el primer fin de semana de abril lo son por sus jugadores del curso pasado que siguen en la universidad. North Carolina sólo ha tenido la baja destacada de su chico para todo JP Tokoto, pero conserva a su anotador Marcus Paige (aunque empiece el curso lesionado) con sus escuderos exteriores Justin Jackson y Theo Pinson, a sus interiores Bryce Johnson y Kennedy Meeks, a su sexto hombre Joel James y a un Isaiah Hicks que debe seguir su progresión.

Kansas ha incorporado a dos freshman de mucho talento y proyección,  los interiores Carlton Bragg Jr y Cheik Diallo. El segundo, natural de Mali y elegido mejor jugador del último McDonalds All American (el partido de las estrellas para jugadores de high school), se enfrenta a problemas de elegibilidad relacionados con la homologación de los contenidos de algunas de las asignaturas que cursó en su instituto, Our Savior New American School. Aún sin su concurso, el entrenador Bill Self va sobrado de efectivos con el base Frank Mason,  el triplista Branen Greene, un Wayne Selden que este verano se ha mostrado más efectivo reconvertido desde la posición de escolta a la de alero, el ucraniano Sviatoslav Mykhailiuk, y sobre todo con un prodigio de técnica en la pintura como Perry Ellis.

Maryland ha visto marchar al escolta Dez Wells, pero ha retenido al base de segundo año Melo Trimble. El polivalente alero Jake Layman completará su curso sénior. Junto a ellos tres debutantes en el equipo, pero sólo uno rookie: el pivot Diamond Stone. El quinteto inicial lo completaran dos jugadores transferidos de otras universidades, el ala pívot Robert Carter (procedente de Georgia Tech, la temporada pasada no pudo jugar tal como marca la normativa NCAA para los cambios de centro) y el escolta tirador Rasheed Sulaimon (ex de Duke, el único jugador que el entrenador Mike Krzyzewski ha expulsado del equipo en los 35 años que lleva al frente del programa). Sulaimon, un freshman prometedor en la temporada 2012-13, tiene una oportunidad única para enderezar el rumbo tras haber perdido el norte.

Virginia ha perdido a uno de sus líderes en ataque, Justin Anderson, y al mejor defensor de la Atlantic Coast del pasado curso, Darion Atkins. Por contra, mantienen al base London Perrantes y al hombre desequilibrante en su juego, el escolta Malcolm Brogdon. Por dentro, Mike Tobey pondrá el carácter y la lucha y Anthony Gill la clase y la versatilidad. El año pasado el bloque que entrena Tony Bennett realizó la mejor defensa de toda la Division I, concediendo tan solo una media de 51,5 puntos por partido a unos rivales a los que dejó en el 36,7% de acierto en los tiros de campo. Este curso, su principal baza para optar al título volverá a ser la misma: cerrar su aro a cal y canto atrás.

Tramposos de alto copete

Los que seguro que no aspiran al gran título nacional son los Mustangs de Southern Methodist. La NCAA ha apartado este curso al equipo de los partidos de post-temporada (o sea, el March Madness) por fraude académico (se permitió jugar a algunos de los integrantes del equipo aunque no tenían la nota mínima para hacerlo), conducta poco ética en el reclutamiento de jugadores y poca diligencia por parte del entrenador jefe Larry Brown a la hora de informar de las irregularidades.

Brown, quién además no dijo la verdad en su primera declaración ante la NCAA, no podrá dirigir el 30% de los partidos (9) de sus jugadores esta próxima temporada. El organismo universitario también ha dejado a la universidad sin 9 becas deportivas repartidas entre las tres próximas temporadas, en las que el equipo estará “a prueba”. Tras este castigo, no sería extraño que su conferencia, la American Athletic, les impidiera participar también en su torneo tras la liga regular, el que da una plaza para la Locura de Marzo que SMU de todas maneras no podría aprovechar.

SMU ha visto como, además de su equipo de baloncesto, también era sancionado el de golf. Con estos dos expedientes llega a las 10 infracciones en el deporte universitario a lo largo de la historia (la mayoría fueron en futbol americano), convirtiéndose en el programa más sancionado de todos los tiempos en la NCAA. Su entrenador también suma un poco edificante récord. Antes de SMU, el veterano Larry Brown de 75 años, único técnico que a lo largo de su carrera ha ganado el March Madness y un anillo de campeón en la NBA, dirigió a UCLA y Kansas. Ambos programas también recibieron sanciones relacionadas con el período que Brown los entrenó.

El entrenador de SMU no es el único que tendrá problemas este curso. Como ya explicamos en la temporada pasada, Jim Boeheim también deberá cumplir su sanción por no haber sabido atajar las malas prácticas en Syracuse. O haberse hecho el sueco, que vendría a ser lo mismo. Roy Williams podría ver como su North Carolina, que parte como una de las favoritas, recibe una dura sanción por una trama que a lo largo de 18 años infló las notas de sus atletas para que pudieran ser elegibles para jugar. A lo largo del curso se espera al fin un veredicto de la NCAA al respecto.

El último centro en unirse al grupo de la vergüenza ha sido la Louisville de Rick Pitino, acusada de haber utilizado la prostitución como medio para reclutar jugadores. Según un libro publicado recientemente(“Breaking Cardinals Rules: Basketball and the Escort Queen”), uno de los auxiliares de Pitino, Andre McGee, contrató los servicios de una proxeneta, Katina Powell, para abastecer de prostitutas (entre ellas 3 de las hijas de la madame) fiestas celebradas en el dormitorio de los atletas de la universidad, el Billy Minardi Hall (llamado así en honor del mejor amigo y cuñado del técnico de Louisville, muerto en los atentados de Nueva York del 11 de septiembre del 2001). Es un asunto bajo investigación, pero que si finalmente se demuestra cierto comportará un castigo ejemplar.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, novembre 2015.

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