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NBA: Marc Gasol saca tajada de la lluvia de millones del verano

15 Jul

Marc Gasol, 110 millones de dólares. Anthony Davis, 145. Damian Lillard, 120. Kevin Love, 113. Jimmy Butler, 95. Goran Dragic, 90. Son algunas de las cifras de escándalo de los contratos firmados este verano en la NBA.

Marc Gasol renovó con los Memphis Grizzlies por las siguientes cinco temporadas a cambio de una cifra global que ronda los 110 millones de dólares. Al final de la cuarta el pívot catalán se ha reservado la opción de dar por concluido el trato y volver a probar suerte en el mercado de agentes libres.

El mediano de los tres hermanos Gasol nunca barajó la opción de cambiar de equipo. Sólo mantuvo una reunión mientras estuvo en el mercado, y fue en España con el propietario de los Grizzlies, un Robert Pera tan enganchado a su trabajo que durante su breve estancia en nuestro país no se alojó en ningún hotel, sino en su avión totalmente equipado. Antes de criticar su decisión de no buscar una franquicia con más posibilidades de títulos o renombre, sería conveniente analizar la situación.

Los Grizzlies, liderados por Marc Gasol, han batido el récord de la franquicia jugando 5 temporadas seguidas los play-offs. En tres de ellas llegaron a las semifinales del Oeste y en una, el año 2013, a la final de Conferencia. El equipo de Memphis ha pasado las tres últimas temporadas de los 50 triunfos en liga regular. Lo que demuestra que en Memphis se ha trabajado bien, y están a un paso del éxito. Los fichajes del alero Matt Barnes procedente de los Clippers y del ala pívot Brandan Wright de los Phoenix Suns pueden ayudarles a darlo.

Su jugador franquicia ha culminado su año más destacado en la NBA, con 17,4 puntos, 7,8 rebotes, 3,7 asistencias y 1,62 tapones de media. Ha sido su temporada más productiva en anotación. Su buen papel durante la Liga regular le ha servido para ser titular en el All Star, y para convertirse en el primer Grizzlie de la historia en ser incluido en el primer equipo de la NBA. Y de paso, ser considerado el mejor pívot de la mejor Liga del Mundo. A sus 30 años, está en el mejor momento de su carrera.

Pero la vinculación de Marc Gasol con Memphis y su equipo va mucho más allá de lo deportivo. Durante los primeros años de la carrera de su hermano mayor Pau en la liga profesional norteamericana, la familia Gasol se instaló en la ciudad del inigualable Elvis (espero que todos sepáis quien fue, y el que no ya tiene deberes para buscar en google y youtube). Marc vivió su adolescencia en Memphis, fue al instituto en Memphis durante dos cursos, hizo amigos en Memphis. Tuvo ofertas para seguir sus estudios en universidades de los Estados Unidos, pero las rechazó.

Su ilusión era seguir los pasos de su hermano mayor destacando en la ACB. Después de 3 temporadas en el FC Barcelona con muy poca participación, en el Akasvayu Girona encontró los minutos necesarios para demostrar su verdadero potencial. Desde el 29 de octubre del 2008 ha jugado en la NBA, liga en la que ya ha suma 7 temporadas. Y todas en Memphis. Desde que es adulto, la ciudad del estado de Tennessee es el lugar en el que ha pasado más tiempo. Su hogar.

La lluvia de millones

Los Grizzlies le han puesto a Marc Gasol una millonada encima de la mesa. Su hermano Pau firmó una extensión de tres temporadas con los Lakers el verano del 2011 de 57 millones. Una media de 19 por temporada. Marc superará los 20 por año. Un gran contrato, sin duda, pero de ninguna manera un contrato excepcional. El pívot de los Grizzlies no podía firmar por menos de esa cantidad en este verano del 2015 si no quería arrepentirse los próximos 5 años. La entrada en vigor del nuevo contrato televisivo de la NBA a partir del verano del 2016 ha obligado a los jugadores en disposición de firmar contratos largos a exigir las cantidades máximas que permite el convenio en vigor para evitar que sus salarios queden desfasados en breve.

Anthony Davis será el jugador mejor pagado de la liga (mientras Lebron James se lo permita y a la espera del nuevo contrato de Kevin Durant del próximo verano). El pívot ha llegado a un acuerdo con su equipo, los Pelicans de Nueva Orleans, por el que ingresará 145 millones de dólares repartidos entre las próximas 5 temporadas. Damian Lillard no se queda muy atrás. Los Blazers le reconocerán su ascenso a jugador franquicia con un contrato de unos 120 millones a cobrar entre la temporada 2015-16 y la 2019-20.

Los campeones, los Golden State Warriors, mantendrán una de sus piezas claves en el estilo “small ball” que les ha llevado hasta el éxito: el ala pívot Draymond Green seguirá en California 5 años más a cambio de 85 millones. Los subcampeones, los Cavaliers, han aceptado pagarle 113 millones a Kevin Love para que luzca su camiseta las 5 siguientes temporadas. Ahora renegocian los contratos de Tristan Thompson (se habla de más de 80 millones por 5 años) y ¡Lebron James! (si, ejerció su opción de ser agente libre para conseguir un contrato máximo de 47 millones por 1 temporada fija y otra opcional).

Dwyane Wade quería que su franquicia de toda la vida, los Miami Heat, le reconocieran con un contrato largo y bien pagado el sacrificio que hizo renunciando a un sueldo mayor para facilitar la llegada de Chris Bosh y Lebron James hace 5 años. Ha conseguido una de las dos cosas, una oferta de 20 millones por una temporada. Los Heat no se fían de su salud a largo plazo, pero le agradecen sus esfuerzos en el pasado. Goran Dragic seguirá disfrutando del sol de Florida durante 5 inviernos más gracias a los 90 millones que este mismo equipo ingresará en su cuenta corriente.

Los Bulls, por su parte, compensarán la fidelidad de Jimmy Butler los siguientes cinco años de su vida con 95 millones. Otros jóvenes millonarios serán Tobias Harris (64 millones en 4 temporadas en Orlando Magic), Brandon Knight (70 por 5 en los Phoenix Suns), Kris Middleton (70 por 5 en los Milwaukee Bucks) y Reggie Jackson (80 por 5 en los Detroit Pistons). El algo más veterano Demarre Carroll (29 años en breve) firmará su primer gran contrato como profesional: 60 millones por 4 temporadas en los Toronto Raptors.

Hay dinero de sobra para todo el mundo. Un jugador que no ha estado bien en las últimas finales como Iman Shumpert se llevará 40 millones de los Cleveland Cavaliers en un contrato de 4 temporadas. Thadeus Young, un esforzado gladiador, le levantará a los Brooklyn Nets 50 millones en 4 temporadas. Otros secundarios como Al Farouq Aminu (firmará contrato de 4 años con los Portland Trail Blazers a cambio de 30 millones), Arron Afflalo (dos temporadas con los Knicks por 16 millones), Corey Brewer (seguirá 3 años más en los Rockets por 24 millones) o Jae Crowder (renueva por 5 temporadas con los Celtics a cambio de 35 millones) también harán un buen rinconcito para el día que se jubilen.

Los pívots son un caso aparte. Por cuestiones estadísticas, personas de su altura y coordinación son escasas. Y eso se paga. Los Thunder de Oklahoma City han igualado la oferta que los Blazers le hicieron al prometedor Enes Kanter: 70 millones por 4 temporadas. Brook López, un gran jugador con demasiadas lesiones, seguirá tres años más en los Brooklyn Nets por 60 millones. Su hermano gemelo Robin, un buen defensor con poca incidencia en ataque, recalará durante 4 años en Nueva York tras aceptar la oferta de 54 millones de los Knicks. Otro especialista defensivo, el veterano Tyson Chandler ha conseguido un contrato de 52 millones por 4 temporadas en los Phoenix Suns. El turco Omer Asik tampoco destaca en ataque, pero seguirá sellando la zona de los Pelicans durante 5 años más a cambio de 60 millones. Paul Millsap le ha sacado 58 millones a los Atlanta Hawks por 3 años más de esfuerzo, y Greg Monroe 50 a los Bucks por el mismo número de temporadas.

Hay Spurs para rato

Los Spurs de San Antonio se enfrentaban a un verano complicado, en el que todo su proyecto corría peligro de hundirse. De aspirantes al título podían pasar a ser un equipo en reconstrucción. Los veteranos Tim Duncan (39 años) y Manu Ginóbili (cerca de los 38 años) meditaban sobre su retirada, y los jóvenes Kawhi Leonard y Daniel Green acababan contrato. La franquicia tejana podía decir adiós a su pasado y su futuro al mismo tiempo. La brillante actuación de su gerencia lo ha evitado, para alivio de los aficionados al baloncesto.

Duncan y Ginóbili volverán, y con un regalo bajo el brazo para su equipo (además del retorno): se rebajarán el sueldo. Duncan aceptó un nuevo contrato de dos temporadas que le reportará cinco millones anuales. Ginóbili se llevará un total de 5,7 millones repartidos en las dos próximas temporadas. Los jóvenes siguieron el ejemplo de los veteranos, firmando por debajo del máximo que les permite el convenio. Leonard se llevará 90 millones por 5 años de trabajo, y Green 45 por 4.

Con este bote de dinero sobrante la franquicia de San Antonio se ha hecho con uno de los agentes libres más codiciados del mercado, el ala pívot de los Portland Trail Blazers LaMarcus Aldridge. El jugador, natural de Texas, quiere su anillo de campeón. Por eso dejó claro a los Blazers que no iba a renovar, y por eso rechazó las ofertas de Los Angeles Lakers y los Phoenix Suns. Aunque tampoco le ha hecho ninguna rebaja a su nuevo equipo: 80 millones por un contrato de 4 temporadas.

Con él llega al equipo un cuatro veterano, pero con gran capacidad de anotación desde la media distancia: David West. El interior renunció a la temporada que le quedaba en los Indiana Pacers, y por la que hubiera cobrado 12,2 millones, para ganar el mínimo para alguien de su experiencia en la liga: 1,4 millones. ¿Cuánto vale un anillo de campeón? Para West, 11 millones de dólares.

Evidentemente, los Spurs han tenido que deshacerse de jugadores. En unos casos, para hacerse un hueco salarial (Tiago Splitter ha acabado en los Atlanta Hawks). En otros, porque no han podido (o querido) igualar las ofertas que recibieron de otros conjuntos (Marco Belinelli). Y en algunos otros, porque ya no tenían sitio en el equipo. Corey Joseph, relegado a tercer base por Patty Mills, se fue a Toronto (30 millones en 4 temporadas) para dejar su sitio al prometedor Ray McCallum procedente de los Kings de Sacramento.

En la categoría de experimento podría citarse el fichaje del gigante del Estrella Roja Boban Marjanovic (2,21) por una temporada (y unos 2 millones). Si sale bien, ya le renovarán. En primera ronda del draft eligieron a otro pívot serbio, Nikola Milutinov (2,13) del Partizan. Algo le habrán visto. Una franquicia que fue capaz de acertar eligiendo en el número 28 del draft del 2001, la última elección de primera ronda de aquel draft, a Tony Parker, tiene todos mis respetos. Fue el mismo año que los Wizards se comieron con el número 1 a Kwame Brown.

El rocambolesco fichaje de DeAndre Jordan

El pívot de Los Angeles Clippers DeAndre Jordan ha protagonizado el culebrón del mercado de agentes libres. Su equipo le puso sobre la mesa una oferta de 110 millones por 5 temporadas. Igualita a la que los Grizzlies le hicieron a Marc Gasol. Y la rechazó. Por una parte, el jugador buscaba un equipo en el que tuviera más protagonismo ofensivo (a pesar de sus limitaciones técnicas en este aspecto). Y por la otra, se comentó la existencia de una enemistad irresoluble entre el pívot y el base y estrella del equipo, Chris Paul.

Jordan, natural de Houston, aceptó en primera instancia la propuesta de los Dallas Mavericks: 80 millones por 4 años jugando más cerca de casa. Pero he aquí que los Clippers no se resignaron y enviaron una delegación encabezada por el propietario Steve Ballmer, el entrenador Doc Rivers y el ala pívot Blake Griffin a casa del pívot. Y tras una larga charla, le convencieron de que firmase.

El problema era que si bien los equipos pueden empezar a negociar con los jugadores libres de contrato el 1 de julio, no pueden oficializar sus acuerdos hasta que la NBA ha calculado el tope salarial para el siguiente año, el 9 de julio. Los Clippers habían conseguido el compromiso del jugador horas antes de que expirase la moratoria, así que decidieron atrincherarse en la casa de Jordan hasta que éste pudiera firmar legalmente, evitando una posible contraofensiva de los Mavericks.

La historia deja dos damnificados y un gran beneficiado. El primer perjudicado ha sido el propio DeAndre Jordan, que ha aumentado su imagen de “niño grande”. Su indecisión, o poca fiabilidad en los tratos, le puede pasar factura en el futuro. El segundo perjudicado ha sido el propietario de los Dallas Mavericks Mark Cuban. Propietarios, directivos y técnicos no pueden hablar de fichajes hasta que se han cerrado las operaciones. A Cuban se le soltó la lengua en una radio, y eso le ha costado 25.000 dólares de multa además de quedarse con cara de tonto dando por hecho un fichaje que no se va a realizar.

El verdadero ganador de este sainete ha sido Wesley Mathews, un buen defensor exterior que además posee buenos porcentajes en el lanzamiento triple, pero de ninguna manera una estrella en ciernes. Los Mavericks le habían ofrecido un contrato de 4 temporadas valorado en 57 millones de dólares. El escolta había colado una cláusula en las negociaciones  por la cual su nómina subía hasta los 70 millones si no se fichaba a Jordan como condición para rechazar la propuesta de los Sacramento Kings de 64 millones por  años de servicios. Una cifra exorbitada para un jugador que se rompió el tendón de Aquiles en marzo y que no es seguro que esté recuperado a tiempo para el inicio de la Liga Regular. Deron Williams también aterrizó en Dallas por 10 millones a repartir en dos años, el segundo con opción de finalización para este base al que las lesiones han castigado en exceso estas últimas temporadas.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, julio del 2015

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NBA: Todos quieren su parte del dinero de las televisiones

12 Oct

La NBA ha llegado a un acuerdo con sus actuales socios para renovar el contrato de sus derechos televisivos. Aunque el anuncio era esperado, no lo ha sido tanto la cantidad de dinero pactada. Una lluvia de millones que puede desatar una guerra entre jugadores y propietarios.

La NBA recibirá 24.000 millones de ABC/ESPN (Disney) y TNT (Turner) a cambio de las retransmisiones de sus partidos desde la temporada 2016-17 hasta la 2024-2025. Este nuevo acuerdo casi triplica el actual. Si ahora la liga recibe unos 930 millones de dólares anuales (que se reparten a razón de 30 por equipo), con el nuevo contrato pasaría a recibir una media de 2.660 millones por temporada (90 por franquicia). Utilizo el condicional porque parece que se trata de una cantidad que irá aumentando de forma progresiva, empezando la temporada 2016-2017 en unos 2.100 millones (70 por franquicia).

Es el mayor incremento en la retribución de sus derechos televisivos conseguida en sus últimas negociaciones por las 4 grandes ligas profesionales norteamericanas. La NHL (hockey sobre hielo) había mejorado su remuneración un 167%, la MLB (beisbol) un 105% y la NFL (futbol americano) un “mísero” 28%. Con el nuevo contrato anunciado la semana pasada, la NBA ha mejorado sus ingresos televisivos un 186%.

En parte estos números están relacionados con la antigüedad de los contratos en vigor. La NFL, por ejemplo, lo firmó hace tres temporadas. También influye el hecho de vender todos los derechos juntos en un solo paquete o fraccionarlos, como también hizo la NFL. Y por último y no menos importante, la capacidad de internacionalización del espectáculo ofrecido. Y en este último apartado la NBA gana por goleada.

Porque tras este contrato se esconde el interés de la NBA y sus socios de expandir su producto al mercado de los dispositivos móviles, con la creación de un nuevo canal de deportes y múltiples paquetes de pago para hacerlo asequible al mayor número posible de aficionados de todo el mundo. Es esta última posibilidad la que ha hecho saltar la banca. TNT y ABC/ESPN tenían prisa por firmar porque sabían del interés de Fox Sports de posicionarse en el mercado con un proyecto similar.

A partir de la temporada 2016-17 ABC/ESPN darán 100 partidos de liga regular (10 más que ahora) y se aumenta su capacidad para ofrecer partidos de los equipos punteros y los enfrentamientos más interesantes. Este operador televisivo se reparte con TNT los derechos de los partidos de playoff hasta llegar a las finales, que les pertenecen en exclusiva. Las cadenas de Disney consiguen también los derechos para ofrecer hasta 20 partidos de la Liga de Desarrollo de la NBA y de encuentros de las ligas de verano (hasta ahora sólo se emitían por NBA.TV), además de ampliar los que ya poseía sobre la WNBA. Siguen manteniendo la exclusiva del Draft y los entrenamientos de los rookies previos a éste.

TNT, por su parte, amplía su cobertura de partidos de la liga regular hasta los 64, mantiene las sesiones dobles de la noche de los jueves,  el fin de semana del All Star y los partidos de la noche inaugural de la temporada. La cadena de Turner Broadcasting creará una gala de final de temporada, un gran evento del que hasta ahora carecía la NBA y en el que se centralizará la entrega de todos los premios individuales. Y seguirá siendo el socio técnico de las diferentes páginas web y servicios de la NBA vía internet.

Un mercado movido en el verano del 2016

Era un hecho conocido que el contrato televisivo actual expiraba el verano del 2016, y que el nuevo sería mucho más beneficioso económicamente para la Liga. Según el convenio vigente entre patronal y jugadores, a los que se visten de corto les corresponde algo menos del 51% de los ingresos mientras que las franquicias se quedan poco más del  49%. Con la lluvia de millones de las televisiones, el pastel a repartir se hace mucho mayor.

El límite salarial (la cantidad a partir de la cual se empieza a penalizar a los equipos, pero diferente del tope de lujo a partir del cual se paga el impuesto) está fijado para esta temporada en 63 millones y en 66,5 (según cálculos previos que serán afinados en su momento) para la siguiente, última de vigencia del actual contrato televisivo. La entrada en vigor del nuevo acuerdo provoca un escenario absolutamente distinto.

Dando por buena la suposición de unas retribuciones progresivas que serían de 2.100 millones de dólares para la temporada 2016-17, el límite salarial se elevaría hasta los 80 millones. Si las cantidades a percibir no fuera progresivas sino iguales todos los años de vigencia del acuerdo, el límite llegaría hasta los 90 millones. En ambos casos, subirán también los sueldos máximos permitidos para los integrantes de las plantillas.

Los jugadores son conscientes de este incremento previsto, y los que han podido se han preparado para ello. Ya comentamos en su día que el motivo por el cual Lebron James ha firmado con los Cavaliers por tan sólo 2 temporadas (y no las 4 del contrato máximo) no era otro que adecuar su sueldo al nuevo marco a partir del 2016. Es difícil que James vuelva a cambiar de equipo por la sencilla razón de que, según el convenio en vigor, el equipo de Cleveland es el que puede hacerle la oferta de mayor montante económico. Sólo buscaba un aumento de sueldo.

Pero James no será la única pieza del mercado. Habrá otra por la que suspiran 29 equipos de la liga (todos menos los Cavs): Kevin Durant. El alero de los Oklahoma City Thunder, con 27 años, estará en la plenitud de su carrera y en una franquicia que no encuentra los resortes adecuados para que pueda ganar su anillo de campeón. Recordad la locura que hemos vivido este verano con la agencia libre de Lebron James y empezad a imaginar cómo puede ser julio del 2016 con toda la NBA rifándose a Durantula.

Y él no será el único jugador interesante en el mercado. Si no firman antes algún acuerdo, Joakim Noah (Chicago Bulls), Al Horford (Atlanta Hawks), Nicolas Batum (Portland Trail Blazers) y Mike Conley (Memphis Grizzlies) también saldrán al mercado. Y Kobe Bryant si decide no retirarse. En función de lo que hagan con sus contratos a final de esta temporada, Kevin Love (Cavaliers), Brook López (Brooklyn Nets), Roy Hibbert (Indiana Pacers), David West (Indiana Pacers), Eric Gordon (New Orleans Pelicans) y Dwayne Wade (Miami Heat) podrían unirse a la fiesta.

Los jugadores con cláusula de finalización de sus contratos en el verano de 2016 y que estarían disponibles en caso de ejecutarla serían Chris Paul (Los Angeles Clippers), Dwight Howard (Houston Rockets), DeMar DeRozan (Toronto Raptors), Chandler Parsons (Dallas Mavericks), Dirk Nowitzki (Dallas Mavericks) y Pau Gasol (Chicago Bulls). Incluso Lance Stephenson podría estar en la lista si los Charlotte Hornets no hacen valer su cláusula de permanencia.

Anthony Davis es otro de los que esperan con ansia el verano del 2016. Los New Orleans Pelicans ejecutarán este mes su opción de equipo de alargar un año más el contrato de su jugador franquicia por poco más de 7 millones de dólares (esta temporada pasada ha cobrado 5,6). Y a partir de aquí, tienen hasta el 31 de octubre del 2015 para llegar a un acuerdo de renovación.

Si éste no se produce, le pueden ofrecer  9,2 millones por la temporada 2016-17 que el pívot puede rechazar, convirtiéndose en agente libre restringido. Los Pelicans podrían retenerle superando en un dólar la oferta que Davis acepte de otra franquicia. Justo en el peor verano del mundo para ellos y el mejor para el jugador, se  verían envueltos en una subasta llena de rivales con los bolsillos llenos de dinero.

Davis es el ejemplo más claro de la parecida situación en que se hallarán los jugadores elegidos en la primera ronda del draft de la NBA del 2012. Ojo, porque entre sus compañeros de promoción se hallan algunos que ya han demostrado su valía como Damien Lillard (Portland Trail Blazers), Bradley Beal (Washington Wizards), Dion Waiters (Cleveland Cavaliers), Terrence Ross (Toronto Raptors), Harrison Barnes (Golden State Warriors), Andre Drummond (Detroit Pistons) o Terrence Jones (Houston Rockets).

Un difícil acuerdo con el sindicato

Los jugadores no son los únicos en reparar en los cambios trascendentales, a nivel económico, que se vivirán en el verano del 2016. Los equipos también han tomado nota de ellos. Sólo así se explican la renovación de Eric Bledsoe con los Suns que os explicamos en el artículo de la semana pasada (70 millones de dólares en 5 temporadas) o el fichaje de Chandler Parsons por los Dallas Mavericks (46 millones de dólares por tres temporadas). Son cifras que si bien ahora parecen fuera de lugar, en el nuevo marco salarial encajarán bastante bien.

Parece claro que ambas partes esperan una fuerte inflación de los salarios. Pero en las oficinas centrales de la NBA se ha instalado un temor: que la subida de precios se dispare en exceso. Y así Adam Silver, Comisionado de la NBA, ya ha iniciado gestiones para llegar a un pacto con la nueva Directora Ejecutiva de la Asociación de Jugadores, la abogada Michele Roberts. Silver podría proponer una subida gradual del tope salarial y, por consiguiente, de los salarios de los representados por Roberts.

Pero Roberts, escogida para el cargo este verano tras el cese de un Billy Hunter acusado de incompetencia y nepotismo, tiene tras de sí un colectivo muy quemado. Y así como Silver reafirmó su posición al poco de ser elegido Comisionado con su actuación en el caso Sterling, ella puede hacerlo en esta negociación. El actual convenio colectivo de la NBA se firmó en noviembre del 2011, después de un cierre patronal de 149 días tras la expiración el 30 de junio de ese mismo año del anterior convenio. La NBA afirmaba que perdía 300 millones por temporada, con 22 equipos en números rojos.

En las negociaciones para el nuevo acuerdo llevaron la voz cantante los propietarios de las franquicias pequeñas, con mayores problemas para cuadrar sus cuentas  y que vaticinaban una quiebra de la liga si no se reequilibraba el reparto del dinero. Su terquedad consiguió que los jugadores aceptasen bajar su parte del pastel de los ingresos del 57% anterior al 51% actual. El convenio firmado tiene una vigencia de 10 años, pero existe una cláusula que permite a cualquiera de las dos partes darlo por finalizado tras su sexto año de existencia. O sea, el 2017.

La temporada pasada, sólo 9 de los 30 conjuntos que integran la NBA presentaron pérdidas en el balance de sus operaciones relacionadas con el baloncesto. En 8 de ellos, los números rojos no superaban los 13 millones de dólares. No hace falta ser un matemático muy hábil para darse cuenta que la inyección de dinero fresco a partir del verano del 2016 hará que los equipos con resultado negativo en sus operaciones sean una especie en extinción.

Si a eso se le une la revalorización que han experimentado las franquicias (los Bucks se vendieron por 550 millones de dólares, los Clippers por 2.000), veremos que los argumentos “catastrofistas” de los propietarios se han quedado sin base real. Y más sabiendo ellos dividen su porcentaje entre las 30 franquicias mientras que la otra parte lo hace entre sus 450 asociados.

Uno de ellos, un tal Lebron James, ya ha marcado la línea: “Lo pondré todo de mi parte para asegurarme que los jugadores son tenidos en cuenta”.  Kevin Durant  también ha hablado: “Es mucho dinero. Ahora los propietarios no podrán decir que pierden dinero”. La estrella de los Thunder reclama la desaparición del tope máximo en los sueldos de los jugadores. La intención del colectivo podría ser iniciar cuanto antes las negociaciones para la firma de un nuevo convenio.

A todo esto, hay un gran grupo de damnificados que aún no son miembros del sindicato pero que lo serán en breve: los jugadores elegidos en los futuros drafts. Para todos aquellos seleccionados en primera ronda la cuantía de los sueldos de su primer contrato se establece de acuerdo a lo que cobraron los elegidos en su misma posición en años anteriores más un incremento porcentual.

Sus sueldos se actualizan año a año. El problema es que ya están fijados hasta la temporada 2020-21, ajenos al nuevo contrato de televisión y su lluvia de millones. ¿Darán la cara por ellos sus compañeros más veteranos o los sacrificarán para mejorar su situación particular? Las dudas también se extienden al campo de la patronal si las negociaciones se tuercen: ¿llegarán a forzar otro lock out ahora que le han perdido el miedo a hacerlo?

El despiste de Lebron James

Este pasado fin de semana, durante un partido de pretemporada disputado en Rio de Janeiro, Lebron James se enfrentó por primera vez al que fue su equipo durante 4 temporadas (y con el que se proclamó 2 veces campeón de la NBA), los Miami Heat. Ganaron los Cavaliers  122 a 119, y la jugada de la noche fue a cargo de James. No fue un mate, ni un triple, ni un tapón, sino un “lapsus” monumental. Porque King James se confundió de equipo y bloqueó a su actual compañero Matthew Dellavedova que defendía a a su excompañero Norris Cole. Las estrellas también se equivocan.

 

El jugador más joven de la NBA

J.P. Gibson es un niño de cinco años enfermo de leucemia y gran aficionado al baloncesto. Estaba esperando a cumplir seis años, la edad mínima, para sumarse a los equipos inferiores de los Utah Jazz. Pero la franquicia de Salt Lake City ha decidido que el chaval no tenía porque esperar tanto. No para ingresar en sus equipos infantiles, sino para debutar como profesional. Los Jazz le firmaron a J.P. un contrato por un día, con lo cual pudo participar en la presentación del equipo e incluso jugar en un partidillo de pretemporada abierto al público de los jugadores del equipo. Un gran momento que podeis revivir en este vídeo.

 

 

Artículo publicado en http://www.encancha.com, octubre 2014

Los Estados Unidos no encuentran rival en el Mundial

15 Sep

Los Estados Unidos han acabado imponiéndose en el que debía ser el Mundial de España. Y en lugar del cambio de hegemonía mundial que debía servir para despedir a la generación dorada del baloncesto español, hemos asistido a la constatación que la distancia entre la NBA y la FIBA ha crecido.

La selección de los Estados Unidos se ha proclamado campeona del Mundial de Baloncesto del 2014, disputado en España. Hasta ahí, lo previsible. En la final derrotó a Serbia. Este es el detalle inesperado. Hasta para los propios americanos, que deseaban una final contra los anfitriones para rebajar los humos a un rival que les había plantado cara en las dos últimas finales olímpicas.

El planteamiento de esta competición por parte de la organización fue muy tramposo. Es el primero que recuerdo en que los equipos discurren por dos caminos paralelos sin la posibilidad que los de un lado del cuadro se crucen con los del otro. El motivo era evidente: negar un posible cruce entre España y Estados Unidos antes de la final del torneo. Este detalle que pretendía favorecer a la selección local la acabó perjudicando, ya que en su lado cayeron las selecciones más potentes.

Así, el equipo yanqui quedó encuadrado en un grupo en la primera fase que incluía a los combinados de Turquía (98-77), República Dominicana (106-71), Nueva Zelanda (98-71), Ucrania (95-71) y Finlandia (114-55). En octavos su rival fue México (86-63), en cuartos de deshizo de Eslovenia (119-76), en las semifinales superó a Lituania (96-68) y en la final barrió a Serbia (129-92). Mientras, España peleó en su grupo contra Francia (88-64), Serbia (89-73), Brasil (82-63), Egipto (91-54) e irán (90-60). En octavos Senegal (89-56) no fue un obstáculo, pero Francia la eliminó en cuartos (52-65).

Un equipo sin grandes estrellas

La selección norteamericana que entrena Mike Krzyzewski empezó con mal pie su preparación. A las bajas ya conocidas de Lebron James, Carmelo Anthony, Chris Paul o Kobe Bryant se unieron las de Russell Westbrook, Blake Griffin y Kevin Love (pendiente de un traspaso, no quiso arriesgar). En el último partido de la primera fase de entrenamientos se lesionó gravemente el que había de ser uno de sus jugadores clave, Paul George (será baja probablemente para toda la temporada NBA). Este percance conllevó la retirada de Kevin Durant por miedo a lesionarse mientras negociaba un importante contrato publicitario (Nike le pagará cerca de 300 millones de dólares repartidos entre las 10 próximas temporadas).

Y así “Coach K” hizo su selección. Y su trampa. Porque para todos aquellos que no son seguidores de la NBA, la selección USA parecía un conjunto de segundo nivel. Su gran estrella era James Harden, jugador franquicia de un equipo de segunda fila en el Oeste (Houston Rockets). Su jugador más conocido, Derrick Rose, llevaba dos temporadas prácticamente en blanco por dos graves lesiones de rodilla. La mayoría de sus componentes eran jóvenes de equipos secundarios en la NBA (sólo Mason Plumlee llegó a segunda ronda de playoffs con los Nets) y con poca experiencia internacional .

Pero para los habituales de la Liga Norteamericana, éste era un equipo con un gran potencial. Con una solidez interior poco habitual en los equipos anteriores en los que se impuso el esquema de juego del “small ball” en torno a Lebron y Carmelo. Con unos tiradores exteriores demoledores para aprovechar las cerradas defensas rivales entorno a los pívots (40,1% de acierto final en triples). Y en la dirección, un Kyrie Irving llamado a ser el mejor base de la NBA en poco tiempo (Stephen Curry ha ejercido más como escolta).

Con un calendario favorable, podemos decir que la selección de los EUA se ha proclamado campeona del mundial sin necesidad de disputar ningún partido completo al 100%. No se ha encontrado un rival delante que les haya obligado a dar el máximo de sus posibilidades físicas y  técnicas. Tan solo Turquía, en la primera fase, les mantuvo en jaque durante 28 minutos con un tempo de juego lento, apurando sus ataques moviendo el balón hasta el último segundo, con un acierto inusual de sus tiradores, negando las transiciones rápidas norteamericanas y con Asik cerrando su pintura. A los de Krzyzewski se les atragantó el juego posicional en ataque y defensa hasta que apareció Kenneth Faried para devastar dentro de las dos zonas.

Solidez interior, defensa y el temido tercer cuarto

Faried, jugador de los Denver Nuggets, ha sido una de las claves del equipo norteamericano y una de las sorpresas agradables de este Mundial. Su nivel de actividad y entrega física no ha tenido igual, recogiendo rebotes y balones sueltos en cualquier zona de la pista. Sellando a su par en defensa o superándolo en ataque. La sociedad que ha formado con el pívot de los Pelicans Anthony Davis ha dotado al equipo norteamericano de un poderío interior imposible de superar para sus rivales.

A partir de ellos nacía el juego clásico de su equipo: rebote y contraataque, saltar y correr. Fruto de su superioridad física, es el único esquema táctico que han necesitado para desequilibrar la balanza. Saliendo del banquillo, DeMarcus Cousins ha completado la labor de este duo. Aunque ha estado a punto de hacer honor a su fama perdiendo la cabeza en algún partido (en la semifinal contra Lituania de poco no pega a Valanciunas), al final la sangre no llegó al río.

La otra clave del juego del único combinado totalmente NBA ha sido el tercer cuarto. El equipo norteamericano se ha dedicado a ir madurando los partidos para romperlos de forma definitiva en el tercer período, con las fuerzas  de los rivales muy mermadas. Podrían haberlos decantado antes, pero eso les hubiera supuesto por un lado más desgaste físico ante unos rivales más enteros  y por otra disputar menos minutos competitivos. Dejar los deberes para el cuarto final suponía correr el riesgo de una derrota inesperada. Así que su opción era la más lógica de todas las posibles.

El único partido en que se han saltado la dictadura del tercer cuarto ha sido en la final. Más por gusto que por obligación. Porque después de todo el verano preparando este partido, les apetecía jugarlo. Aunque no fuera contra el rival previsto, han aprovechado la ocasión para reivindicarse, y para volver a ampliar las distancias entre el baloncesto NBA (el suyo) y el del resto del Mundo. Después de esta final, el Océano Atlántico se ha hecho algo más ancho.

En la defensa practicada por este equipo ha predominado la actividad por encima del orden. La indudable ventaja física de la mayoría de los jugadores respecto a sus contrincantes les otorgaba un punto a su favor. Los jugadores de Coach K se han mostrado hiperactivos en su desempeño. Este exceso de celo ha provocado desorden en algunas jugadas (demasiados jugadores saltando a la vez a puntear un lanzamiento o yendo a una ayuda dejando libres a sus pares) pero a la vez ha servido para confundir a sus contrincantes que nunca sabían de donde podía salir un nuevo defensor (y el inevitable robo o tapón).

Mención aparte merece James Harden, tan brillante en ataque (máximo anotador de su equipo con 14, 2 puntos de media y segundo mejor pasador con 3,2 asistencias) como obtuso en defensa. Ha sido un coladero abriendo pasillos hacia su propia canasta que la entrega del resto ha ayudado a tapar, aunque la estadística dirá que fue el mejor “ladrón” norteamericano con 2,1 robos por partido. Como reza el dicho, hay mentiras, medias verdades y estadísticas.

Un reparto equilibrado del tiempo

Krzyzewski ha repartido los minutos entre todos sus jugadores, gracias a la superioridad de su equipo y a un calendario favorable (lo que no hizo Orenga, el seleccionador español). Kyrie Irving, su jugador más utilizado, ha estado en pista 24,3 minutos por partido. Klay Thompson (su sexto hombre) ha jugado 23,4 minutos de media, Harden 22, Faried 21,4, Stephen Curry 20,7 y Davis 19,7. Del resto, únicamente los secundarios Mason Plumlee y Andre Drummond no han llegado a los 10 minutos de promedio.

Derrick Rose ha jugado 17,1 minutos, alternando algunas acciones espectaculares con momentos de desaparición. Lo normal después de su largo período de inactividad. El base de los Bulls, más que disputar un mundial, ha hecho una puesta a punto individualizada seguida de cerca por su entrenador Tim Thibodeau (asistente de Krzyzewski) de cara a la próxima temporada NBA. Por tanto, para valorar su papel en este mes de septiembre habrá que esperar a la fase regular de la Liga Norteamericana. Ese era su verdadero objetivo.

Su compañero en la dirección del combinado estadounidense Kyrie Irving ha sorprendido a todos los que no lo conocían. Más allá de su exhibición en la final, el único partido en que se dejó ir por completo (26 puntos en 24 minutos con un 6 de 6 en triples), se ha mostrado como un director de juego sobrio, capaz de leer las alternativas defensivas de sus rivales y de dar al equipo lo que más necesitaba. Su adaptación al baloncesto FIBA ha sido sobresaliente, muy por encima de la de la mayoría de sus predecesores.

No me gustaría cerrar mi comentario acerca de este equipo sin hablar del “gafe” oficial de la NBA: Rudy Gay. Su movilidad y tamaño han sorprendido (y amargado) a muchos de sus rivales. Con este título Gay, Stephen Curry y Derrick Rose se convierten en los primeros jugadores norteamericanos en ganar dos mundiales. Gay además tiene el récord de ser el jugador mejor pagado de la NBA de los que no han participado nunca en un partido del All Star (19,3 millones de dólares la próxima campaña, el onceavo sueldo de la Liga).

Criticado por mirar sólo sus números, el alero salió de los Grizzlies rumbo a los Raptors para ver como la franquicia de Memphis se convertía en un equipo temible en los playoffs. Y no fue hasta su traspaso a los Kings que los aficionados canadienses vieron como su equipo se colaba en la lucha por el anillo (aunque fuese en la temporada del tanking). No sé yo si este Mundial acabará con su mala racha en la NBA (en lo deportivo, no en lo económico). En Sacramento así lo esperan.

artículo publicado en http://www.encancha.com, septiembre 2014

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